Parcial domiciliario
Rodriguez Gisela 2 año ENAM
1- Elegir un caso de arte colonial en el que se manifiesten cruces culturales entre la cultura
europea y las culturas prehispánicas. Desarrollar el tema a partir de la bibliografía del programa,
las clases y algún aporte personal.
2- Elegir un caso de retablo del período colonial americano y explicar sus características
formales, iconográficas y su relación con la arquitectura de su época.
3- Pensar en un proyecto de exposición de arte colonial en el territorio argentino. Hacer un
listado de obras, escribir explicando las ideas de la exposición, título de la exposición y escribir
un texto de sala de al menos una página. Utilizar conceptos y ejemplos de la bibliografía y de las
clases y aportes personales.
1) Convento Franciscano de San Miguel de Huejotzingo pertenece a la orden franciscana.
Esto se corrobora al observar ciertos elementos, tales como el cordón franciscano con sus
típicos nudos que representan un voto: humildad, caridad, obediencia, ayuno, entre otros.
Dichos cordones están presentes en las cuatro capillas pozas que enmarcan el patio del
monasterio. En estas mismas capillas encontramos en relieve ángeles que sostienen algunos
elementos iconográficos de la pasión de Cristo como lo es la cruz, las espinas, la lanza, el
gallo por lo que se trata de ángeles pasionarios. Ángeles que anuncian la pasión de Cristo y
que enseñaba a los indígenas a comprender cómo fue el suplicio de Jesús durante su pasión.
Continuando con las capillas pozas también encontramos cuatro escudos arriba de los
ángeles, que representan las llagas de Jesús y las de San Francisco de Asís que tuvo gracias a
estigmatizaciones divinas. Simbolizan un corazón sangrante con cuatro estigmas en sus
esquinas. Los mismos escudos tiene una cruz en su parte superior: el signo franciscano por
excelencia.
Se trata de capillas cuadrangulares con dos arcos que miran hacia la siguiente capilla poza.
Cada una está dedicada a algún santo o personaje importante del antiguo y el nuevo
testamento. La composición de las capillas es igual en las cuatro, destacando que cuentan con:
“Los arcos descansan sobre “haces” de columnillas gotizantes, de fuste liso. El capitel y las
bazas de éstas se encuentran decorados con perlas isabelinas. Esta misma decoración se
repite en el interior.
Las jambas son lisas, sin ornamentación, su alfiz está formado por una representación del
cordón franciscano. Las borlas que rematan el cordón siempre están del lado izquierdo; este
cordón rodea el arco. En el centro de este alfiz y sobre el arco está un escudo, en forma de
cartela, con los anagramas de Jesús y de María. Sobre éste una cruz y arriba una corona
imperial”.
En cuanto a su estructura y su fachada, se trata de un convento con uno de los patios más
grandes de la región en forma rectangular. En el centro de éste, una cruz atrial, hoy en día no
está la original. La fachada de este monasterio destaca en una elevada altura rematada en
una espadaña con una serie de almenas en forma de triángulos y las cuales tienen una
abertura rectangular en medio de cada una. En la zona de contrafuertes, que enmarca la
fachada principal, se encuentra una cintilla a manera de friso que va de forma horizontal
sobre todo el cuerpo superior, que está rematada por las almenas.
Entre ellas sobresale un pequeño campanil de forma cuadrangular el cual todavía cuenta con
la campana en su interior. Sobre el contrafuerte del lado derecho, observamos una pequeña
torrecilla de dos cuerpos sin más adornos que una cúpula de media naranja sin tambor
sobre cuatro arcos de medio punto sin columnas adosadas.
El portón de la iglesia está compuesto por un bello arco conopial abocinado de color rojo,
sobre el cual salen siete relieves en forma de medallones que están enmarcados por el
cordón franciscano con nudos. Estos medallones tienen el anagrama de Cristo (ihs) que
significa Cristo hombre y salvador. El portón está enmarcado por dos columnas estriadas de
orden corintio pues tiene elementos naturales en la basa. Sobre este rectángulo
encontramos otros dos escudos que representan a la orden que construyó el convento. Se
trata del escudo de los franciscanos con las cinco llagas sangrantes.
De igual manera estos escudos están circundados por el cordón franciscano. En el centro se
encuentra una ventana con insinuadas arquivoltas e forma de arco de medio punto. Algunos
de estos elementos ya habían aparecido en las capillas pozas y se repetirán en el interior del
templo y del monasterio.
Del interior del templo se puede destacar su gran sobriedad en los muros sin elementos
decorativos algunos. Se trata de una capilla de planta rectangular, o mejor conocida, como
planta basilical de una sola nave. Sin capillas ni divisiones dentro de su planta.
En el fondo un muro cóncavo que daba pauta para colocar el retablo que hoy en día está
vigente. La bóveda es de cañón dividida en varias secciones con columnas adosadas al muro
que van desde el suelo hasta el comienzo de dicha bóveda y de las cuales se desprenden
nervaduras que se enredan y se mezclan unas con otras en una maraña rítmica geométrica y
estilizada que dan origen a una de las bóvedas más imponentes de su época en el Nuevo
Mundo.
En cada segmentación de las bóvedas nervadas existen vanos en forma de arco de medio
punto con una ligera curva abocinada. En el interior se pueden encontrar algunos altares
laterales hechos en piedra adosados al muro que semejan pequeñas arquitecturas con
elementos como columnas, frontones, nichos y estos estuvieron dedicados a algunos
santos de la época y muy probablemente de la orden de los franciscanos.
El convento, además de la iglesia mayor, las cuatro capillas pozas y el claustro cuentan con una
capilla abierta en el extremo derecho de la fachada de la iglesia. Esta parte del convento
servía para oficiar misa a los recién evangelizados.
Así, el atrio cristiano viene a ocupar el sitio del patio pagano donde se oficiaban las
ceremonias, pues no era viable encerrar a los indígenas en iglesias enormes ya que estos
estaban acostumbrados a los espacios abiertos y al aire libre durante las ceremonias
populares –el caso de las ceremonias de la élite y los sacerdotes es un caso aparte: “Las
capillas abiertas fueron, en su mayoría, las primeras partes que se levantaban de los
conjuntos monásticos. En este caso se trata de una capilla adosada al claustro con dos arcos
de medio punto y una sola galería.
Los elementos decorativos están relacionados más con elementos de la naturaleza y otros,
más como cadenas y perlas isabelinas. También encontramos en esa zona elementos como
la cruz con dos lanzas que la interceptan en el centro, repetido en todo el contorno del arco
derecho de la capilla abierta.
En esta parte del convento podemos observar la importancia de los lugares amplios y
abiertos para los evangelizadores y para los mismos indígenas: “Los atrios comprendían la
mayoría de las veces grandes extensiones de terreno; generalmente estuvieron delimitados
por bardas de distintas formas y dimensiones”. En el caso de Huejotzingo la barda no es
muy alta, pero sí de enormes extensiones.
El claustro está compuesto por varias galerías utilizadas de diversas maneras y en su
mayoría decoradas con pintura al fresco o grisalla. En su centro contaban con uno o dos
patios (en este caso dos).
En el convento de Huejotzingo encontramos guiños de estilos muy diversos. Comencemos
por los muros del convento que de alguna manera nos remite a esas edificaciones
románicas de la baja Edad Media, pues están compuestas por muros altos y gruesos para
soportar los ataques de los enemigos. De la misma manera funcionó esta estrategia en la
Nueva España. Al ser monasterios, la población española se refugiaba en ellos cuando
insurrecciones por parte de los indígenas. Son construcciones que fungen además de
centros religiosos, monásticos –habitacional- y de cultivo, como defensa, es por esto que se
les conoce como monasterios fortaleza.
Aunado a esto las almenas que se encuentran en la parte superior del edifico siguieron
teniendo la misma utilidad de defensa contra flechas u otros objetos. El vano con el que
contaban servía para que los refugiados pudiesen atacar a sus agresores de una manera
segura. Si bien las almenas vienen de una tradición ya antigua en el arte occidental, cabe
mencionar que su origen es musulmán. De similar estilo, también encontramos el arco
conopial, que si bien tiene sus orígenes en el arte musulmán, es utilizado en el arte gótico
tardío que por una serie de elementos es mejor conocido como gótico flamígero.
Elementos góticos singulares como las edificaciones que tienden a grandes alturas y con
bóvedas de nervaduras son otros ejemplos de la recuperación de elementos del gótico en el
convento de Huejotzingo.
Los elementos decorativos también tienen un origen particular. Comencemos con los
repetidos medallones que representan a la orden franciscana. Están compuestos por cuatro
llagas en sus extremos que simbolizan las llagas de Jesús en sus extremidades y una más en
el pecho que se ubica en los medallones en el centro de la composición. Pero estas llagas
curiosamente no parecen ser, sino chalchihuites: símbolo de renovación y de vida cíclica en
la cosmovisión mesoamericana.
Asimismo, aparecen con una especie de sangre que más que sangre parecen plumas, otro
símbolo prehispánico muy recurrente que nos remite al dios Quetzalcóatl cuyo símbolo
principal es una serpiente emplumada.
Por otra parte se observa en la misma línea, los singulares cruces que utilizaron los obreros
constructores de Huejotzingo en el arco derecho de la capilla abierta. Se trata de una serie
de repeticiones de un símbolo muy peculiar: cruces interceptadas por dos lanzas y a su
alrededor círculos, mismos que nos remiten una vez más a los símbolos del chalchihuite
prehispánico.
Ahora las cruces si bien son un elemento cristiano, también fueron utilizados por las
culturas originarias. Éstas simbolizaban los cuatro rumbos cósmicos. Lo anterior representa
ese disfraz puesto por los indígenas de la región para seguir utilizando sus iconos religiosos.
Es una arquitectura que mezcla elementos de un estilo y otro. Una arquitectura que sólo fue
posible gracias a las circunstancias en que la Nueva España se vio durante el primer siglo de
colonización: “El estilo de los grandes conjuntos monásticos del siglo XVI es justamente
una amalgama de elementos del repertorio de las distintas corrientes del arte europeo
expresado en el contexto novohispano.
Estas construcciones gozaron de una libertad administrativa y dogmática que dio como
resultado una arquitectura híbrida con visiones europeas. Elementos románicos, góticos,
musulmanes y sin duda mesoamericanos formaron un conjunto ecléctico singular y único
en su tipo.
2) El retablo de San Francisco Javier, del templo jesuita de San Pedro de Lima, es obra de la
segunda mitad del siglo XVII.
En cuanto a las características formales del retablo de San Francisco Javier podemos ver
que responde a formas barrocas, ya que está constituido por dos cuerpos más el remate y
dividido en tres calles, levanta sobre vistosos y movidos pedestales donde apoyan seis
columnas salomónicas con proyección lateral (detalle que le asocia a la solución del retablo
mayor de la Compañía en Cuzco).
Sus fustes de vueltas y gargantas bien señaladas, segmentado en cuatro partes por anillos. La
talla ornamental de estas columnas es pulcra y menuda, de ejecución limpia y detallada,
perfectamente ajustada al volumen del salomónico, sin anular el movimiento ascendente
propio del soporte.
Deteniendo la mirada pueden apreciarse los temas ornamentales: en el primer segmento
surge sobre estrías helicoidales una trama de flores de cinco pétalos, en el segundo una rica
decoración vegetal de tallos, hojas y flores que muestran pájaros que picotean con
simpáticos y juguetones niños cabalgando sobre las aves.
En el tercer segmento vuelven las estrías con rosas, y en el cuarto racimos de uvas. Un
ameno repertorio ornamental de motivos vegetales y floreros va complementado por tarjas
y esculturas figurativas que el documento especifica como: ángeles, santos, marioletas,
serafines, niños, figuras desnudas y vestidas. La calle central avanza proyectándose hacia
adelante y la cornisa se quiebra sin romperse, formando un templete abovedado cobijando la
imagen del santo.
El segundo cuerpo también aparecen columnas salomónicas de canon más corto, pero con
otro concepto de diseño y ejecución. El maestro que las talló fue distinto del primer cuerpo:
señala el primer tercio del fuste con anillos de acantos y las vueltas se cubren de carnosas
frutas, parecen racimos de uvas y otras más protuberantes que acentúan el volumen. En este
cuerpo la cornisa se rompe en brazos curvos introduciéndose en el remate y acogiendo una
cúpula calada sobre la hornacina.
El movimiento vertical culmina en su remate de movidas cornisas y figuras alegóricas, entrando
decididamente en la cúpula de fábrica, en un claro afán de cubrir espacios con sentido
envolvente y generar continuidad con el resto de la ornamentación para lograr la persuasión de
los sentidos. Este tipo de salomónicas y su factura en el primer cuerpo pueden verse en otros
retablos del mismo templo, como el del Cristo de Contrición o el de la Anunciación, y llegan a la
arquitectura de fábrica en la portada de la hacienda jesuita de San José, en Nazca.
Aparece el santo apóstol de Oriente como Neptuno de los mares, flanqueado por seres y
animales marinos. Arriba de la cornisa sostenida por un tritón y una nereida , el santo surca
las aguas sobre una gran venera tirada por caballos marinos, acompañado de cuatro figuras
de ángeles que custodian al santo.
En cuanto al resto de la iconografía, el retablo cuenta con otras tallas en madera
policromada como las de santa Gertrudis (obra del siglo XVII), de san Pedro Clave, de san
Martín de Japón y en el sotabanco (en urna de vidrio moderna) una talla que representa la
muerte de san Francisco Javier.
El barroco de la época virreinal comparte con el barroco europeo sus características
principales entre ellas:
Ornamentación abundante (horror vacui), efectismo, tensión, dinamismo y tenebrismo
(claroscuro de alto contraste). Sin embargo, también desarrolló características propias.
El barroco reinterpreta e incorpora motivos del Nuevo Mundo, como elementos
indígenas, de la fauna y flora local.
Además de la iconografía del nuevo mundo; diversidad de técnicas, recursos y estilos de
una región a otra, decorativismo suntuoso, monumentalidad y, por último, carácter
urbano, aristocrático y criollo.
La originalidad del barroco americano no lo distancia demasiado del barroco europeo,
pues acude a los mismos recursos estéticos, como el orden salomónico, el estípite y los
arcos complejos. También expresiones como relieves, retablos y sillería, y esculturas
exentas con elementos extra-escultóricos (postizos).
En cuanto a la relación de la arquitectura de la época y los retablos podemos concluir que:
Las fachadas podían concebirse como retablos, incluir hornacinas y decorarse con relieves,
azulejos policromados o ladrillos coloridos.
También se usaron otros órdenes como el jónico, el dórico-romano y la columna tritóstila
(columna en la que se destaca solo un tercio del fuste, sea el inferior o el superior)
En cuanto a la relación de la arquitectura de la fachada y el retablo interior de la Basílica y
Convento de San Francisco de Lima se observa:
Fachada iglesia (exterior) Retablo iglesia (interior)
En la fachada una repercusión
del barroco europeo, se observa en el cuerpo
central de esta líneas curvas que generan un
impulso vertical entre las dos torres. Por otra
parte se replica la cornisa curva por sobre el
ingreso, que le otorga espacio a una imagen
de la Inmaculada Concepción, a los lados se
encuentran las figuras de Santo Domingo y
San Francisco que generan un conjunto
abigarrado, expresivo y teatral. Las figuras y
elementos arquitectónicos están tallados en
piedra,
Podemos concluir que tanto la estructura del retablo como la estructura de la fachada
responden a características barrocas, ejemplo la curva que genera la cornisa del primer cuerpo
del retablo, se asemeja a la curva que se encuentra en las fachada de la iglesia limeña.
Su finalidad es la utilización de Es un recurso pedagógico y didáctico donde el arte se despliega
para enseñar y conmover por medio de las imágenes, que se disponen para fortalecer la fe y los
principios morales.
3) Lineamientos Generales de la Exposición
Establecimiento elegido: Museo Juan Galo Lavalle San Salvador de Jujuy
Título de la muestra: Arte colonial “El sincretismo de la cosmovisión del viejo y nuevo
mundo”.
Público cautivo: 30 a 45 años
Objetivos de la exposición: Conducir al visitante mediante la puesta museográfica del acervo
patrimonial de la época virreinal, mediante la implementación de una visita didáctica clara que
contribuya a promover la concientización y valoración de dicho reservorio.
Guion museológico: El presente museo posee siete salas de exhibición permanente y una de
exposición temporaria.
El establecimiento ofrece a los visitantes un recorrido pautado que se inicia en la sala Colonial y
finaliza en la sala de las Guerras Civiles, aunque dicho circuito no es de carácter obligatorio.
La presente exhibición se presentará a través de salas de grandes dimensiones como la sala
Colonial y la sala de Arte Religioso colonial, cuya museografia han sido reformuladas según la
adquisición a préstamo a fin de poder llevar a cabo esta exhibicion temporaria.
El eje rector con el que ha sido subdividida esta sala, ha dependido de la idiosincrasia de cada
conjunto patrimonial de la colección, compuesto por pinturas, esculturas, retablos y maquetas
a escala en 1:30.
La distribución de la colección será detallada en el plano de la salas
El recorrido se inicia mediante el encuentro con la colección de pinturas, a través de la cual, el
visitante podrá observar de primera mano, las funciones de los retratos según el tema, el
circuito seguirá hacia el sector de las esculturas dispuestas en líneas verticales que convergen
en el punto de encuentro señalado por la escultura principal.
Esto dará paso al sector de maquetas que representarán los edificios más emblemáticos y del
periodo y se finalizará el circuito con una muestra que hará una incursión en el mundo de los
retablos.
Listado de obras
Pinturas
Obras de Mateo Pizarro (Miembro de la escuela pictórica de Potosí, con una fuerte influencia
del realismo español, en el siglo XVII).
San Ignacio de Loyola- óleo sobre tela, u (iglesia de San Francisco de Paula, Uquía, Jujuy
Argentina). 1600-1699
San Francisco Javier (atribuido a M. P) óleo sobre tela (iglesia de San Francisco de Paula,
Uquía, Jujuy Argentina). 1600-1699
La Crucifixión (atribuido a M. P) óleo sobre tela (iglesia de Ntra. Sra. de la Candelaria
Argentina.
Virgen de Almudena con los marqueses de Yaví, país de origen Bolivia Potosí, ubicación
actual Cochinoca Argentina, 1693.
Nuestra Señora de la Merced con santos mercedarios, Yavi Argentina (1600-1699)
Inmaculada Concepción con el santísimo Sacramento, Yavi Argentina (1600-1699)
Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad, Óleo sobre tela, Iglesia de San Francisco
de Asís, Argentina. (1600-1699)
San Cristóbal, Óleo sobre tela, Iglesia del Rosario, Argentina (1600-1699)
San Pedro Alcántara alimentado por Jesús, Buenos Aires, Argentina (1700-1799), ubicación
actual arzobispado de Bs As.
Nuestra Señora de Almudena con donantes, Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria,
Cochinoca Argentina.
Virgen del Rosario de Pomata, ubicación actual, Museo Histórico Dominico, Bs As,
Argentina.( 1700-1799)
Virgen del Rosario de Pomata, Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Casabindo
Argentina.( 1600-1699)
Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad, Iglesia catedral de San Antonio,
Humahuaca Argentina. (1600-1699)
Ángeles arcabuceros: La serie de Uquía fue pintada identificando a los ángeles con sus
nombres: Gabriel, Rafael, Yeriel, Uriel, Salamiel (Pax Dey), Hosiel, Eliel (Potentia Dey), Oziel
(Oblacio Dey) y Oziel (Fortitudo Dey). “artistas varios ubicación actual iglesia de San Francisco
de Paula Argentina, origen Cuzco, Perú.
Entrevista del gobernador jerónimo Matorras y el cacique Paykin, óleo sobre tela Cabrera,
Tomás (1775) Bs. As. Argentina, ubicación actual Museo Histórico Nacional.
a “Divina Pastora” con el retrato de Juan Vidart Linares (Felipe de Ribera, 1764).
la “Virgen de los Milagros”, autor Hermano Luis Berger (1636)
“Virgen de las Lágrimas”, ubicación actual, Catedral de Salta, autor Hermano José Grimau,
óleo sobre papel reforzado con lienzo de Bretaña.
“Hacia allá y para acá” autor padre Florián Paucke.
Esculturas- Imaginería
El niño Jesús
El San Juanito
La Sagrada Familia
Los Nacimientos
La Virgen Niña
San José, autor Tomás Cabrera Iglesia del Pilar
San Gregorio Magno
Jesús Nazareno
La dolorosa
San Ignacio Loyola
Lateral de altar, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Vida de Santos anacoretas, óleo realizado por Francisco Javier de la Rosa, Museo Histórico
Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Santos reyes magos, talla de madera policromada, Museo Histórico Provincial Brig. Gral.
Estanislao López.
Sagrada familia, óleo sobre tabla, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Cabeza de San Pedro Nolasco, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
San Pedro, imagen de bulto, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Niño Dios, talla policromada realizada en plomo sigo XVIII, Museo Histórico Provincial Brig.
Gral. Estanislao López.
San Juan Nepomuceno, realizado en las misiones en el siglo XVIII, Museo Histórico Provincial
Brig. Gral. Estanislao López.
San Miguel arcángel, imagen de bulto, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao
López.
Nuestra señora de los dolores, tallada en madera policromada, Museo Histórico Provincial
Brig. Gral. Estanislao López.
Cruz Tallada, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Niño Jesús recostado, Museo Histórico Provincial Brig. Gral. Estanislao López.
Maquetas Arquitectura
Cabildo de Buenos Aires
Catedral de Buenos Aires
Catedral de Cordoba
Convento Mercedario Buenos Aires
Convento Franciscano Buenos Aires
Convento Jesuita Buenos Aires
Convento Dominico Buenos Aires
Iglesia de San Francisco de Uquia Jujuy s. XVIII
Colegio Nacional de Cordoba
Ruinas jesuiticas, Misiones, s. XVII
Maquetas Retablos
Retablo mayor y menores de la Iglesia de San Ignacio (Buenos Aires) s. XVIII
Retablo mayor de la Capilla San Roque ( Buenos Aires)
Retablo Nuestra Señora del Rosario (1771)
Retablo Cristo crucificado Iglesia de San Antonio, Humahuaca Jujuy
Retablo Iglesia Marquez de Sobremonte,(Cordoba)
Retablo de San Judas Tadeo s. XVIII Parroquia de San Ignacio Loyola
Durante los siglos de dominación española (fines s. XV, principios del s. XVI), nuestro arte no
logró el esplendor de otros países del continente, sin embargo fue singular el aporte de las
Misiones Jesuíticas Guaraníes y no menos el de la arquitectura y la escultura en Córdoba y en el
Norte del país.
El rasgo característico de las obras de este período es “El predominio de lo religioso y la
funcionalidad que se otorgó al arte como instrumento persuasivo y transmisor de ideas”
El Retrato en la pintura y la imaginería en la escultura (hechas a partir de la madera
policromada), fueron las dos grandes manifestaciones artísticas de aquellos tiempos. La
escultura es la que con el correr del tiempo se transformará en sinónimo de arte jesuítico
guaraní.
Las temáticas predominantes en esta época eran las imágenes religiosas; transmisoras de la Fe,
aunque los retratos, que cumplen varias funciones según el tema.
Había modelos de retratos de los reyes hechos en España, luego los enviaban a América, o a sus
copias, y el Cabildo o el Consulado les encargaba a pintores locales la copia de la pareja real,
además de representaciones artísticas de la Virgen María o Jesucristo. Posteriormente, la
importación de talento europeo trajo la influencia de grandes artistas que siguieron las mismas
líneas de la pintura barroca y rococó.
Texto Sala 2 (Arquitectura y retablos Maquetas a escalas en 1.30) Sala Colonial
La arquitectura de la Argentina se puede decir que empezó a inicios de la colonización española
en el s. XVI (siglo 16). Ciudades como Córdoba, Salta, Mendoza, y también Buenos Aires
conservan pequeña parte de su histórica arquitectura colonial española a pesar de su
crecimiento urbano.
La simplicidad del estilo barroco rioplatense se aprecia (el cual pese a estar adscripto al barroco
en lo arquitectónico, por su frecuente sencillez fue uno de los menos barrocos) claramente en
Buenos Aires, en las obras de los arquitectos italianos como Andrea Blanqui, Juan Bautista
Prímoli y Antonio Masella, en las iglesias de San Ignacio, la basílica de Nuestra Señora del Pilar,
la Catedral y el Cabildo de la misma ciudad.
En las ciudades del Interior, especialmente en Córdoba y Salta se nota un barroco más
elaborado, lo mismo que el singular barroco jesuítico misionero que aún se puede admirar en las
ruinas de San Ignacio Miní, Corpus, Loreto, etc. en la provincia de Misiones.
Buenos Aires comienza a tomar mayor importancia luego de ser declarada capital del
Virreinato del Río de la Plata (1776). Un año más tarde se declara puerto libre y desde España
comienzan a llegar escultores de cierto prestigio.
En los templos se llevan a cabo importantes reformas, y para esta época crece
considerablemente la construcción de Retablos.
Los retablos organizan las imágenes en discursos visuales con un fin persuasivo. Su confección
reúne escultores, pintores, carpinteros, ensambladores y doradores.
Algunas Imágenes de la muestra
San Ignacio de Loyola Inmaculada
Concepción con Niño Dios
San Juan Nepomuceno
Maqueta Catedral Cabildo de Bs. As. Maquetas retablo
de Córdoba