Hora Santa de Adoración y Oración
Hora Santa de Adoración y Oración
Todos: Mi Dios yo creo en ti, te adoro, te espero y te amo, te pido perdón por los que no
creen en ti, ni te adoran ni te esperan ni te aman.
Canto.
Oración
Vengo cansado ha sido un día largo, vengo sediento y me falta el aliento, traigo historias que
llevo conmigo, busco respuestas refugio y sentido, traigo luchas, derrotas y victorias y a tus
pies mi corazón rendido. Vengo ante ti y tú siempre esperando por mí, tu amor en el altar tu
Sagrado Corazón que se abrirá. Suelo pedirte y hablar sin callarme, pero nunca pregunto
cómo puedo consolarte, aun hoy te sigues acercando a tus hijos alejados, te sigues entregando
para que nos sintamos amados. En el silencio escucho, ‘‘no temas estoy contigo yo te he
prometido no te abandonaré’’.
Señor, me cuesta tanto soltar las riendas de mi barca, dejar que tomes el timón y que tu viento
sople sobre mi vela. La bruma hace que todo sea confuso, que perciba que me pides tanto y
olvide lo mucho que me das. Me cuesta, Señor, despertarte y pedirte temeroso que calmes
mis tormentas. Decirte que, cansado, ya no puedo remar más, que mi barca se hunde que ya
nada puedo hacer.
Háblame suavemente en mi silencio, cuando el fuerte ruido de mi entorno y la bulla interior
de mis miedos me sigan alejando de ti, ayúdame a confiar que sigues ahí incluso cuando no
pueda oírte. Dame oídos para escuchar tu pequeña y suave voz diciendo: ‘‘vengan a mí los
que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso… porque soy manso y humilde de
corazón’’. Fortalece mi esperanza, especialmente cuando mis deseos no se cumplan, que esa
voz amorosa sea mi guía. Amén.
Canto
Oración
Señor Jesús, tú nos dijiste: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”,
invitándonos así a ser imitadores de Dios por la santidad de vida. Te damos gracias por el
modelo y compromiso de fe de tantos hermanos nuestros que, con la fuerza de la gracia
divina, eligieron y consiguieron vivir a largo de los siglos una vida evangélica ejemplar en la
Iglesia universal y, particularmente, en nuestra diócesis. Que con el ejemplo e intercesión de
José Gregorio Hernández y los demás santos y beatos que veneramos, te pedimos a ti,
Maestro y guía de nuestras almas, que vivamos siempre como hijos tuyos, sintiendo y
mostrando a todos el gozo de la santidad como fruto visible de la acción del Espíritu Santo.
Ayúdanos, Señor, a ser coherentes con nuestra condición de bautizados; a ser apóstoles
comprometidos del evangelio de la vida y de la salvación; a ser estímulo que suscite y anime
la fe de los que no la tienen, la han perdido o la viven con superficialidad. Que tu Madre y
Madre nuestra, Santa María Virgen, Reina de todos los santos, nos acompañe siempre en el
camino de la fe, y su maternal colaboración nos permita compartir un día en el cielo la alegría
de la gloria con los mejores hijos de la Iglesia. Amén.
Canto
Oración por Venezuela.
Jesucristo, Señor nuestro, acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados y pedimos la fortaleza como don precioso de tu
Espíritu. Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana, la
verdad, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos
sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la
paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro, para que juntos construyamos la
“Civilización del Amor”, a través de una real participación y de una solidaridad fraterna. Tu
nos convocas como nación y te decimos: Aquí estamos, Señor, junto a nuestra Madre, María
de Coromoto, para seguir el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo que se abre
a una Nueva Esperanza. Por eso todos juntos gritamos: ¡Venezuela! ¡Vive y camina con
Jesucristo, Señor de la historia! Amén.
Canto.
Pidamos por nuestro país.
• Por la paz en el mundo, por la paz en Venezuela, por la paz en nuestros corazones, roguemos
al Señor.
• Por la Santa Iglesia de Dios, en el mundo y en Venezuela, para que sea realmente pueblo
de la vida, de la paz y del amor, roguemos al Señor.
• Por el Santo Padre, por todos los Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Diáconos y Seminaristas
de Venezuela, especialmente los de Monagas, para que sean constructores de la paz,
roguemos al Señor.
• Para que todos en Venezuela sigamos siempre a Cristo, luz del mundo y príncipe de la paz,
roguemos al Señor.
• Para que no nos dejemos llevar por la discordia, la violencia, el odio y, por el contrario,
seamos siempre valientes instrumentos de paz en nuestras comunidades, roguemos al Señor.
• Para que se respeten los derechos de todos los venezolanos, tal como postula la Constitución
nacional, roguemos al Señor
• Para que los que han sufrido en carne propia agresiones o la pérdida de algún ser querido,
tengan la fuerza para perdonar, roguemos al Señor.
• Por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas en Venezuela, especialmente en
Monagas, para que tengamos muchos ministros y servidores de la paz y el amor en medio de
nuestras comunidades, roguemos al Señor.
• Por el eterno descanso de todos los fieles difuntos, en particular de quienes han perdido la
vida por la violencia, roguemos al Señor.
• Roguemos por los gobernantes, para que nos gobiernen bien. Para que lleven a nuestra
patria, a nuestra nación, adelante, y también al mundo; y que exista la paz y el bien común.
Roguemos al Señor.
Señor Dios, a medida que se acercan las elecciones, buscamos entender mejor los temas y
preocupaciones que afronta nuestro país, y cómo el Evangelio nos apremia a responder a
estos retos como ciudadanos fieles de nuestra comunidad. Te pedimos que nuestros ojos no
sufran de ceguera para que así podamos ver a los demás como hermanos y hermanas nuestros,
quienes gozan de una dignidad que nos une y nos hace iguales.
De manera especial te pedimos que reconozcamos como hermanos y hermanas a quienes son
víctimas de abusos y de la violencia, de los engaños y de la pobreza. Te pedimos que nuestros
oídos escuchen el llanto de los niños aún no nacidos y de quienes han sido abandonados, que
escuchemos el llanto de los hombres y mujeres que son oprimidos a causa de su raza o credo,
religión o género.
Te pedimos para que nuestra mente y nuestro corazón estén abiertos a escuchar la voz de los
líderes que nos acercan cada vez más a tu Reino. Te pedimos por el don del discernimiento
para que elijamos líderes que escuchan tu Palabra, viven en tu amor y caminan por la senda
de tu verdad, a medida que siguen el camino de Jesús y sus Apóstoles y nos guían hacia tu
Reino de paz y justicia. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo, a través del poder del Espíritu
Santo, Amén.
Canto.
Pidamos perdón a Dios.
• ¡Oh Jesús! Por nuestros pecados, los de nuestros padres, hermanos y amigos, y por los del
mundo entero: Perdón, Señor, perdón.
• Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores: Perdón, Señor, perdón.
• Por las blasfemias; por la profanación de los días santos: Perdón, Señor, perdón.
• Por las impurezas y escándalos: Perdón, Señor, perdón.
• Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irespetos humanos: Perdón, Señor, perdón.
• Por las desobediencias a la Santa Iglesia: Perdón, Señor, perdón.
• Por las persecuciones levantadas contra los obispos, sacerdotes, religiosos y sagradas
vírgenes: Perdón, Señor, perdón.
• Por los insultos a tus imágenes, profanación de los templos, abuso de los Sacramentos y
ultrajes al Sagrario: Perdón, Señor, perdón.
• Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, y por las horrendas maquinaciones de las
sectas tenebrosas: Perdón, Señor, perdón.
• Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia, y por todos los que
sufren: Perdón, Señor, perdón.
Perdón, Señor, y piedad porque estamos necesitados de Tu gracia; que la luz de tus divinos
ojos no se aparte jamás de nosotros; encadena a la puerta del Sagrario nuestros inconstantes
corazones; danos a sentir algo del calor divino de tu Pecho, y que nuestras almas se derritan
de amor y arrepentimiento. Amén.
Canto
Demos gracias a Dios.
Gracias Señor por traerme a la oración. Gracias por la alegría de la entrega, el arrepentimiento
y el perdón. Gracias por enviarme a Tu Espíritu Santo a enseñarme y a guiarme. Gracias por
los frutos que Tu Espíritu está trabajando en mí como el amor, la alegría, la paz, la paciencia,
la amabilidad, el control de mi mismo. Gracias por enviarme personas que necesitan ayuda.
Gracias por romper el dominio de hábitos pasados y traerme a una conversión más profunda.
Gracias por hacerte presente en todos los momentos de mi vida, por tu Palabra que me da
vida y por levantarme cuando caigo. Gracias por hacer que las cosas trabajen para mi bien al
depositar yo mi confianza en Ti. Gracias por tus ángeles que me protegen en todos mis
caminos. Gracias por guiarme y darme sabiduría, por Tu amor abundante que quita todo
temor. Gracias por abrirme las puertas del cielo y derramar Tus bendiciones sobre mí. Gracias
por suplir todas mis necesidades con Tu riqueza. Gracias por la salud. Gracias por abrir mis
ojos a las necesidades de mis hermanos. Abre mi corazón para amar a los heridos y a los
perdidos, abre mis labios para hablar de Tu amor. Gracias por aquellos que me han ayudado
en mi camino hacia Ti, bendícelos Señor. Gracias por el regalo de mi vida, así como es.
Gracias por el mejor regalo de todos, Tu hijo Jesús. Adiós, Jesús de mi alma salgo de tu
presencia, pero te dejo mi corazón; en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti,
y a cada respiración, entiende. oh Jesús, que deseo ser tuyo. Amén.