0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas21 páginas

Cap. 11

Este documento resume el capítulo 11 del libro "La mente narrativa" de Juan Balbi, publicado en 2004 por Paidós en Buenos Aires. El capítulo discute cómo la narrativa es fundamental para la experiencia subjetiva del tiempo y la construcción de la identidad personal a través de la organización narrativa de la vida. También explora cómo el pensamiento narrativo se ocupa de las intenciones humanas y cómo las narrativas revelan la naturaleza temporal de la experiencia subjetiva.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
126 vistas21 páginas

Cap. 11

Este documento resume el capítulo 11 del libro "La mente narrativa" de Juan Balbi, publicado en 2004 por Paidós en Buenos Aires. El capítulo discute cómo la narrativa es fundamental para la experiencia subjetiva del tiempo y la construcción de la identidad personal a través de la organización narrativa de la vida. También explora cómo el pensamiento narrativo se ocupa de las intenciones humanas y cómo las narrativas revelan la naturaleza temporal de la experiencia subjetiva.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .

Paidós, Buenos Aires, 2004

Editado por Fundación FAPS (Foundation for the advancement of post-rationalist studies)

La cu e s tió n d el tie m p o se si tú a en la en cru ci ja d a d el p ro b le ma d e


la exi s ten cia y el co n o cimi en to . El ti em p o es la d i men sió n fu n d a men -
ta l d e n u e s tra e xi s ten cia
I L Y A P R I G O G I N E , «E l fi n d e la s cer ti d u m b res »

Temporalidad, identidad, na rratividad

Han sido los narradores y los fi lósofos, antes que los psicólogos, los
que han pres tado aten ción a la i mpor tancia que tiene en la ex periencia per -
sonal la dimen sión subj etiva del tiempo. Por ej emplo, en Fenomenología de
la per cepción, Merleau-Pont y afir ma: «...t odas nues tras experiencias, en
cuanto que son nues tras, se disponen se gún un antes y un des pués, porque
la temporalidad, en lenguaje kan tiano, es la for ma del sentido íntimo, y el
carácter más ge neral de los he chos psí quicos» (1945, pág. 418).
Mediante la ope ración en el len gua j e, así como ocu rre con la afec tivi -
dad, otro as pec to de la vida, la vi vencia del tiempo, se com plejiza en su ca -
lidad experiencial. Los pri mates y los de más seres vi vos re gulamos nuestro
comportamien to de acuerdo con cambios in ternos que si guen el ritmo de
cierto ritmo temporal de los acon tecimientos que se re piten, co mo el día y
la noche o las es taciones del año con sus cam bios cli máticos; pero, cuan do
el primate humano opera en las coor dinaciones del lengua j e, el tiempo mis -
mo ocu rre co mo ex periencia subj etiva.
Di ce el epistemólogo Karl Popper: «Pa ra ser un Yo hay que apr en der
mucho, es pecialmen te el sentido del tiempo, con uno mis mo ex tendiéndose
al pasado (al me nos hasta “ayer”) y al fu turo (al me nos has ta “mañana”) »
(Pop per y Eccles, 1977, pág. 127). Co mo sa bemos, el apren dizaj e del sen ti-
do del tiempo que se extiende con no sotros mis mos al pasado y al futuro
alcanza lími tes mu cho más ex tensos que los se ñalados en el párrafo ante-
rior. El conocimiento de la finitud de nues tra existencia hace que, a par tir
de un cierto mo mento de la vi da, estos lími tes del sentido subj etivo de
nuestro tiempo per sonal se extiendan aún más allá del nacimiento y de la
muer te.
La per cepción de la di reccionalidad irrever sible del pro pio tiempo vi vi -
do par ticipa como va riable fundamental en la estructuración progresiva de
la identidad personal. Mediante la or ganización sub jetiva del tiempo la ex -
periencia de la vi da del hombre devie ne en existencia personal; con la au -
toconciencia, la temporalidad emer ge co mo el do mi nio de co nocimien to
más es pecífico de la di men sión ontológi ca de la existencia hu mana.
La for ma de or ganización que to ma el au toconocimien to del pro pio tiem-
po vi vi do es na rrativa, dice Jerome Bru ner (1986). De bemos a es te autor un
invalorable aporte a la comprensión de los pro cesos de la iden tidad: la no -
ción de «pen samiento narrativo». Son dos las mo dalidades del funciona -
mien to cognitivo hu mano; dos mo dalidades de pensamiento, que brindan, a
su vez, dos mo dos ca racterísticos de or denar la ex periencia y de construir
la realidad, afir ma Br uner. Es tas dos for mas del pensamien to, que denomi -

1
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

na «pen samien to paradigmático» (o ló gi co-científico) y «pen samiento na -


rrativo», son com plementarias e irreductibles entre sí. El intento de reducir
una mo dalidad a la otra o de ig norar una a expensas de la otra, dice, ha ría
perder la rica diversidad que en cierra el pen sami en to humano.
Un buen re lato y un ar gumento bien construido son clases naturales dife -
rentes, ya que las dos ma neras hu manas de conocer disponen de principios
funcionales pro pios. Una di ferencia impor tante radica en sus pro cedimien -
tos de ve rificación. También los ti pos de causalidad i mplícitos en las dos
modalidades son completamen te distintos. En los ar gumentos del pen sa -
mien to paradi gmático la ve rificación se realiza me diante procedimientos
que permi ten establecer una prue ba formal y empírica. En tanto que, en re -
lación con las na rraciones, no se es tablece la ver dad sino la ve rosimi litud.
Los ar gumentos deben con vencer de su ver dad; los re latos, de su se mej anza
con la vida. Mientras que los ar gumentos teóricos son en úl tima instancia
sólo convincen tes o no convincentes, los relatos tienen siempre desenlaces
dramáticos, es de cir tristes o có mi cos o ab surdos.
En tanto que el pensamien to narrativo se ocupa de las intenciones y ac -
ciones hu manas y de l as vi cisitudes y con secuencias que mar can su trans -
curso, la lógi ca implícita en el pensamiento paradigmá tico está desprovis ta
de sen timiento, dice Bruner. De acuer do con Ricoeur, sos tiene que la narra -
tiva se ba sa en la preo cupación por la con dición hu mana. La aplicación
ima gi nativa de la mo dalidad narrativa del pensamien to«tra ta de situar sus
mi lagros atem porales en los sucesos de la experiencia y de si tuar la expe -
riencia en el tiempo y el espacio», se ñala (1986, pág. 25). 1
En todo relato se manifiesta la peculiar condición del pensamiento na -
rrativo de es tar siempre referido a dos pa noramas o es cenarios simul táneos
y dis tintos. Uno es el pa norama de la acción; el otro es el panorama de la
conciencia. En aquél, se des tacan los argumentos de la acción de los per so-
naj es: agente, intención o me ta, situación e instrumen to. En és te, lo i mpor -
tante radica en la descripción de lo que saben, piensan o sienten, o dej an
de sa ber, pen sar o sen tir quienes in tervie nen en la ac ción. Es de cir que, co -
mo ad vier te Bruner, en la narración la realidad psíquica está siempre pre -
sente y, con más precisión, pue de de cirse que predomi na. Ésta es una con -
clusión de su ma i mportancia para establecer la diferencia fundamental en -
tre los procesos men tales humanos y los sis temas de cóm putos o l os robots
conexionistas. Siguiendo esta línea de pensamiento, concluimos una vez
más en la ne cesidad de señalar, co mo lo hi zo a su tiempo James, l a i mpor -
tancia de la intencionalidad como la ca racterística distintiva de los pro ce-
sos men tales humanos. La intencionalidad parece ser no só lo un rasgo dis -
tintivo de los procesos men tales humanos, sino también un sis tema innato
de categorías que cumplen la función de organizar la experiencia. Veamos
al respecto la firme ad ver tencia de Jerome Bruner:

[...] la n a r r a ti v a se o c u p a d e la s vi ci si t u d es d e la i n te n cio na li d ad . P ro p o n go
es ta d e f i ni ció n no só lo p o r q u e l e p er mi te a l t eó r i co ci er ta fle x i b ili d a d si no
p o r q ue ad e má s ti e ne u n «p r i mi ti v is mo » q ue re s ul ta i n te r esa n te. P o r p r i mi ti vo
q ui e r o d e cir s i m p le me n te q ue s e p ue d e a fir ma r só li d a me n te e l ca rác t er irr e -
d uc ti b le d e l co n cep to d e i n ten ció n (t a n to co mo hi zo Ka n t co n el co n ce p to d e
ca u sa li d ad ) . [ …] «l a i n t en ció n y s us v i ci si tu d es » co n s ti tu ye n u n s i s tem a p ri -

2
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

mi ti vo d e ca te go r ías e n f u n ció n d el c u al s e o r g a ni za l a ex p e rie n cia, p o r lo me -


no s t a n p r i mi ti vo co mo el si s te ma d e c a teg o rías d e l a ca u sa li d ad . Di go «p o r lo
me no s », p ue s si g u e sie n d o u n he cho q u e l a e v i d en cia d e l a n i mi s mo d e l o s n i -
ño s s u g ie r e q ue s u ca te g o r ía má s p ri mi ti va e s la in te n ció n, s i s e co n s i d era q ue
lo s s u ce so s c a u sa d o s f í sica me n te so n i m p ul sa d o s p o r lo p sí q u i co , co mo en lo s
p ri me r o s e x p e r ime n to s d e P ia ge t q ue l e va lie ro n s u p ri me r re co no ci mi e n to i n -
ter na cio na l ( B r u ne r , 1 9 8 6 , p á gs . 2 9 -3 0 ).

La inf luencia her menéutica en el en f oque posracionalista

Cuan do se basa en la tradición filosófica hermenéutica (Dilthey, 1907;


Gadamer , 1976, 1979, 1995; Ri cœur 1985, 1990, 1992), la me táfora na rrati -
va de la men te presenta una significativa ven taj a con respecto a las me táfo-
ras computacional y conexionista, pues consiste en destacar la condición
social del desarrollo del conocimien to humano y su ca racterística interpre -
tativa. De es te mo do ofrece un mar co epistemológi co para una teoría de la
mente que con templa, y ar ticula explicativamente, las di ver sas va riables
del mo do lingüís tico e histórico en que ocurre la experiencia humana de
identidad personal au tocons ciente (Bruner, 1986, 1990; Bru ner y Weisser,
1991; Gui dano, 1991). 2
El o tr o ap o r te i n v a lo r a b le d e la h er me n é u ti ca co n s is te e n d e s tacar la d i me n -
sió n t e m p o r al d e l a e x p er ie n cia h u ma n a y e n li gar e sa co n d i ció n a l a na r r a ti vi -
d ad .3 El t ie m p o h u ma n o es s ie m p re al go na r r a d o , así co mo la s n a r r ac io n e s so n
r ev e la d o r as d e l a co n d ició n t e m p o ral d e la e x p erie n cia s ub j eti va. La t e s is d e la
mo d er na her me né u ti ca e s q ue la id e n ti d ad p er so na l e s u na id e n ti d ad n a r r ati v a. E l
tie m p o s e to r n a t ie m p o h u ma no e n ta n to s e ar ti cu la d e mo d o na r r a ti v o y, a s u
ve z, u na na r r a ció n es si g ni f i ca ti va e n l a me d i d a en q ue d e s cri b e lo s r as go s te m-
p o r ale s d e la e x p er ie n c ia h u ma na , so s tie n e n s u s d e fe n so res. E n o tra s p a la b ras,
p ara e l p e n sa mi e n to h er me n é u ti co , te m p o r a li d ad , n a r r ati vi d ad e id e n ti d ad co ns ti -
tu ye n la u ni d ad e xi s te n cia l d e la e x p erie n cia h u ma n a. Al res p ec to es cr ib ió P a ul
Ri cœ ur :

Co n si d e r o la te m p o r ali d ad co mo la e s tru c tu ra d e la e xi s te n cia – d i ga mo s la fo r -


ma d e v i d a– q ue lle g a a l le n g ua j e e n la n a r r ati v i d ad , y la n a r r ati v i d ad co mo la
es tr uc tu r a d e l l e n g ua j e – d ig a mo s e l j u e go d e l l en g u a j e – q ue tie n e co m o re fe -
ren te ú l ti mo la te m p o r a lid ad . La re la ció n e s, p ue s, r e cíp ro ca (1 9 9 2 , p á g. 6 ).

En ese contexto, Ricœur aborda el antiguo problema filosófico entre


identidad y cam bio que fue dis cutido por muchos pen sadores en la his toria
de la filosofía. En el ca so par ticular de la experiencia de iden tidad per so-
nal, es te problema se plan tea frente al con traste entre un sen tido ex peri -
mentado de uni dad y continuidad del pro pio sí mis mo, lo que ha ría suponer
la existencia de un nú cleo de la iden tidad, y la evi den cia de una con tinua
variación de la di ver sa experiencia subj etiva.
Formulado en su mo mento por Hu me en el Tratado de la nat uraleza
humana , este problema lo conduj o a la pregunta: ¿es acepta ble la corres -
pondencia de una idea del yo con la rea lidad ontológi ca del mismo? Hu me ,
como buen empírico, dice Ricœur, exi gía pa ra cada idea una i mpresión co -

3
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

rrespondiente; la hipótesis consiste en que debe exis tir una impresión que
dé origen a ca da idea real. Pe ro, como cualquiera que exami ne su propio
interior, Hume no en contraba en éste más que una di ver sidad de experien -
cias y nin guna impresión invariable relativa a la idea de un sí -mis mo, y
concluía, por lo tan to, que esta idea constituye una ilu sión, es decir, no co -
rresponde a «al go » que tenga exis tencia real: 4

[…] e n c ua n to a mí, c u an d o p e n e tro lo má s í n tima me n te e n lo q u e ll a mo yo


mi s mo , tr o p ie zo si e m p r e co n u na u o tra p er cep ci ó n p ar ti c u lar, ca lo r o frí o , l uz
o so m b r a, a mo r u o d io , d o lo r o p l a cer. J a má s ll e go a mí mi s mo , e n u n mo me n -
to c ua l q ui e r a, s i no a tr a vé s d e u na p er cep ció n, y no p u e d o o b ser var na d a má s
q ue la p er cep ció n ( H u m e, 1 7 3 9 , li b ro 1 , ci ta d o en R i cœ ur, 1 9 9 0 , p á g. 1 2 4 ).

Frente a esa evi dencia, Hu me pre gunta: ¿qué nos in clina tan fuertemen te
a superponer una iden tidad a estas per cepciones su cesivas y a su poner que
estamos en po sesión de una exis tencia invariable e ininterrumpida durante
todo el cur so de nues tras vi das?5
La respuesta fi losófica de Ri cœur a es ta cuestión con siste en di sociar
dos significaciones importantes de la identidad. Lo equí voco del térmi no
«idén tico», dirá, «es tará presente en nuestras reflexiones sobre la identidad
personal y la iden tidad na rrativa, con re lación a un ca rácter i mportante del
sí [o sí-mis mo], su tem poralidad» (1990, pág. X II). La iden tidad, dice, en
el sentido de ídem, de sarrolla una j erarquía de significaciones cuya perma -
nencia en el tiempo constituye el gra do más elevado, al que se opo ne lo di -
ferente, en el sentido de cambiante, va riable, ipse. La tesis que propone es
que la iden tidad en el sen tido de ip se no i mplica ninguna afirmación so bre
un pre tendido nú cleo no cam biante de la personalidad. En sus va riadas
acepciones, «mis mo», señala, es empleado en el con texto de una compara -
ción y tiene co mo contrarios: «otro», «dis tinto», «di verso», «d esigual »,
«inver so». Ri cœur se propone con siderar «l a mis mi dad co mo si nónimo de
la identidad-ídem y oponerle la ipseidad por referencia a la identidad-ipse»
(1990, págs. 12 -13) .
El problema de la iden tidad personal, afirma Ricœur, cons tituye el lugar
privi legia do de la confrontación en tre los dos usos más i m por tantes del
concepto de iden tidad. Los dos tér mi nos de la con frontación son: «...por un
lado, la iden tidad co mo mis mi dad (latín: idem; i nglés: sa meness; alemán:
Gleichheit); por otro, la iden tidad co mo ip seidad (latín: ipse; inglés self -
hood; alemán: Selbst heit) » (pág. 109; lo des tacado corresponde al origi -
nal). La identidad-ipse pone en j uego una dialéctica complementaria de la
ipseidad y la mis mi dad, se ñala Ricœur, y la con frontación en tre las dos
ver siones de la iden tidad plantea, y re suelve, la cuestión de la per manencia
en el tiempo del sí -mi smo. De acuer do con el planteo de Ricœur, la ver da -
dera naturaleza de la i dentidad na rrativa hu mana se revela en la dialéctica
de la ipseidad y de la mis mi dad; la operación narrativa, señala, «i m plica un
concepto totalmen te origi nal de identidad dinámi ca, que compagi na las ca-
tegorías que Loc ke consideraba con trarias entre sí: la iden tidad y la di ver -
sidad» (pág. 141).6
Con es tos con ceptos Ricœur con tribuye a su perar un pro blema epi stemo-
lógi co del pensamiento psicológi co tradicional, el de con cebir al sí -mis mo

4
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

como una en tidad. Si se observa con de tenimien to, se advier te en aquella


pregunta de Hu me, en forma i mplícita, una noción sus tancialista del sí -mis -
mo. El cambio epis temológi co fundamental, es bozado en su mo mento por
William James, y que hoy pro pone el cognitivis mo pos racionalista, radica
en abandonar aquella noción sustancialista del sí-mis mo, que conduce a
considerarlo una entidad, para pasar a concebirlo como un pro ceso. Un pro -
ceso sistémi co de au toconocimien to que consiste, j ustamente, en una dia -
léctica con tinua en tre experimentar-observar y ex plicar la propia experien -
cia subj etiva. Un pro ceso autoorga nizado en desarrollo continuo a lo lar go
de toda la vi da, que adquiere en la dia léctica de ese de sarrollo su sen tido
unitario y su pro pia coherencia sistémi ca (Balbi, 1994; Fe rrer y Skoknic,
1988; Gui dano, 1987, 1991).
Vittorio Guidano toma las nociones de Ricœur y las in corpora a su mo -
delo explicativo de los procesos del sí -mis mo. Des taca Guidano el hecho
de que la tem poralidad hu mana tie ne una cualidad sub j etiva, a diferencia
de la de to dos los de más se res vi vos pa ra los cua les es sólo una condición
«externa». La temporalidad es un com ponente básico del mo do en que or de -
namos nues tra experiencia, forma par te del significado humano y constitu-
ye un componente fundamental del proceso de de sarrollo de la identidad
personal:

[…] la progresión ortogenética de un sistema ontológico se des-


pliega en una dirección temporal irreversible. Si bien todos expe-
rimentamos la dirección irreversible del tiempo desde el pasado
hacia el futuro como una dimensión temporal «objetiva», cada
uno de nosotros siente esta irreversibilidad dentro de un tiempo
«subjetivo», que corre paralelo a, y es percibido como entrelaza-
do con, el orden temporal objetivo. Además, todo desarrollo del
ciclo vital va acompañado por la aparición gradual de cambios en
la experiencia subjetiva de esta irreversibilidad del tiempo, que
resultan comprensibles a la luz de la noción de procesos de «rup-
tura de la simetría» introducida por Prigogine (1973), es decir,
como una historia de diferenciaciones progresivas e irreversibles
entre el propio sentido del pasado y del futuro» (Guidano, 1991,
pág. 120).

Cada persona inicia su ciclo con una experiencia de simetría


temporal prácticamente total, señala Guidano. Durante la pri-
mera infancia y la niñez la dimensión del presente corre parale-
la con la inmediatez de la experiencia de sí mismo y de la rea -
lidad, sin ningún atisbo de pasado o de futuro que otorgue sig-
nificado a ese sentido exclusivo del presente. Con la emergen-
cia del pensamiento abstracto en la adolescencia se origina el
primer quiebre en la simetría del tiempo. La irreversibilidad
experimentada de la dirección del tiempo desencadena transfor-
maciones, también irreversibles, en el sentido de continuidad
de la persona, obligándola a reordenar su propio significado en
un nivel más abstracto, que incluye las dimensiones del pasado
y del futuro, que, por otra parte, van a variar en su significado
a todo lo largo de lo que reste del ciclo vital:

5
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

[…] e n e l mo me n to d e l d es cu b ri mi e n to «e x i s te n cia l » d el s í - mi s mo d u ran te la


j uv e n tud , el p a sa d o se p er ci b e co mo a l go q ue a c a b a d e co me n zar, y la p er so n a
si e n te q ue se e n fr e n ta a u n f u t u ro il i mi ta d o l le n o d e p o te n cia li d ad es . A me d i d a
q ue p a sa e l tie m p o , est e se n ti d o d el fu tu ro es ree m p la zad o p o r o tro más re s -
tri n g i d o , co ne c tad o co n la co n cie n cia e me r ge n t e d e la mu e r te, co n cie n cia q ue
ap a r ece e n la p r i me r a ma d u r ez. Co n el i n i cio d e la me d ia na ed ad , la fi ni t ud
p er ci b i d a d el p r o p io f u t u r o o r i g i na d e fo r ma p r o gre s i va la e x p e rie n cia p er t ur -
b ad o r a d e e s tar e n car n a d o , s i n n i n g u na p o s i b ili d ad d e h u i d a, e n u n a e x i s te n cia
li mi tad a, ir r e p e ti b le e i r r e v er si b le. F i na l me n te, e n e l c ur so d e l e n v e j ec imi e n -
to , el f u t u r o se p er ci b e ca d a ve z me no s co mo u na p ro ye c ció n ha cia p o s ib i li d a -
d es a l ter na ti va s, y el se n ti d o d e la p ro p ia v i d a se b a sa p r i mo r d ial me n te en u n
p asa d o q ue, e n to n ce s, o cu p a c a si to d o el c i clo vi ta l d e l a p er so na (G u i d a no ,
1 9 9 1 , p á gs . 1 2 0 -1 2 1 ) .

Gui dano comparte también el criterio de que el sig nificado personal se


construye sobre una es tructura narrativa y advier te que la calidad de esa
estructura, en tér mi nos de abstracción e integra ción, es de termi nante en el
surgi mien to y de sarrollo de los pro cesos psicopatológi cos, de bido a que
hay una relación directa entre el nivel de pl asticidad de la tra ma narrativa
de una persona, en un de termi nado mo mento de su vi da, y su ca pacidad pa -
ra la autorregu lación emo cional (Guidano, 1997, 1998, 1999).
Como ocu rre con todos los sis temas au toorganiza dos, la con dición de
existencia del sí -mis mo, di ce Gui dano citando a Ma turana, consiste en
cambiar de ma nera continuada j unto con el me dio que cambia con él. Ca da
uno de esos cam bios, a su vez, es tá subordinado al man tenimiento de l a
propia identidad como sistema. En ese sen tido, en la ex periencia de identi -
dad per sonal, la al ternancia entre un sen tido de con tinui dad y discontinui -
dad resulta de una relación dialéctica, y de regulación por contraste, entre
dos pro cesos opues tos. Un as pec to consiste en man tener la con tinuidad del
sí -mis mo mediante el con traste con el re conocimien to de las nue vas ex pe -
riencias. Y el otr o consiste en asi mi lar esas «no vedades» so bre uno mis mo
al sentido de la propia continuidad. En otras pa labras, el sí -mis mo es un
proceso ex periencial sistémi co en el que lo que dis tinguimos co mo la mis -
mi dad (sameness) se contrasta con lo que dis tingui mos co mo la ipseidad
(selfhood). Y al contrastarse se diferencia, al mis mo tiempo que articula un
nuevo sen tido que in tegra lo asi mi lable de lo nue vo en un pro ceso de au to-
construcción con tinua (Guidano, 1998).
El cambio con ceptual acerca del sí -mis mo se ha ce posible en la medida
en que se compren de cabalmente el papel fundamental del lengua je narrati-
vo en la estructuración de la expe riencia humana. El uso del len gua j e na-
rrativo po sibilita en los humanos la distinción de la va riada información
proveniente de la propia experiencia inmediata (emo ciones, i má genes, sen -
saciones, mo tricidad) y su or ganización en una di mensión au torrefencial
unitaria y con tinua que experimen tamos co mo un «yo » pro pio.

6
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

Lenguaje y con ciencia temática

El surgi mien to evo lutivo del lenguaje en la dimen sión humana parece
haber coincidido con l a aparición de nue vos niveles de or denamiento auto-
rrefencial. Las re glas l éxicas y se mánticas que ca racterizaron es ta forma de
interacción so cial permi tieron la reestruc turación de la ex periencia inme -
diata en térmi nos de proposiciones. El len gua j e huma no dis para un nivel
experiencial desvinculado de la inmediatez. Un nue vo ni vel vi ven cial en el
que es posible, dice Gui dano: «...va lorar la experiencia inmediata según
categorías definidas de ver dadero-fal so, feo-bello, ilusión -per cepción, co -
rrecto-erró neo, etcétera; son categorías que aparecen con el pensamien to
conceptual y que per mi ten ha cer de filtro para po der empezar a va lorar y
clasificar la ex periencia inmediata» (Gui dano, 1999, pág. 27).
Según es ta perspec tiva, la apa rición del len gua j e en los se res humanos
sería coincidente con un au men to considerable del ni vel de complej idad del
aparato neurológi co organizador. Este desarrollo en la capacidad funcional
del cerebro de be ha ber traído apa rejado un aumento pro porcional en la can -
tidad de las distinciones y los da tos disponibles a la experiencia conscien -
te; lo cual tornó necesario el desarrollo de un sis tema cla sificador «in te-
rior » de ese cú mulo de nueva ex periencia subj etiva. Se ñala Guidano: «El
lengua j e nace, evo lutivamente, como un sistema de cla sificación y reclasi-
ficación de los da tos internos, es de cir, es un elemen to que actúa sobre la
información de la experiencia inmediata y no directamente sobre la reali -
dad» (1999, pág. 28).
La distinción llevada a cabo por L. De wart (1989) en tre lengua je fac-
tual, pro pio de los de más ani males, y len guaj e temático, pro pio únicamen te
de los humanos, cons tituye un con siderable aporte a la comprensión de la
impor tancia que éste tiene en la evolución de la especie. El lenguaj e fac-
tual consiste en un sis tema de se ñalización del que dis pone la ma yor par te
de los seres vi vos. En el mun do ani mal se verifican sistemas muy comple -
j os y ar ticulados de tr asmi sión de in formación. Es tos sistemas de comuni -
cación con sisten ge neralmen te en la emi sión de so nidos y, en al gunos ca -
sos, co mo en los gran des pri mates, en vo calizaciones relativamente com-
plej as. La característica del lengua j e factual es especificar sólo lo que ocu -
rre mien tras esto acontece. Es de cir, el len guaj e factual está ligado a la in -
mediatez de la ex periencia y no agre ga nin guna in formación no vedosa; de -
fine un acontecimiento pero es siempre contingente y si mul táneo al mis mo.
Por el contrario, el lenguaje temá tico es un tipo de coor dinación social que
posibilita que cada hecho pueda ser estructurado como una his toria. Éste es
un ras go pro pio del lenguaje semán tico, q ue dispara la capacidad de co nec -
tar e integrar un con j unto de elemen tos vi venciales ya ocu rridos con un te -
ma, que cons ta de un inicio, un desarrollo y un final. Con el uso del len -
gua j e temático lo acontecido se «des pega» de la contingencia de la expe -
riencia inmediata y se hace posible separar en cada experiencia dos tipos
de con tenidos. El con tenido afectivo se des taca y di ferencia del contenido
informativo, amplificando de es te modo la impronta del mun do subj etivo y
facilitando el desarrollo de la autoconciencia. Al per mi tir separar el conte-
nido informativo del contenido afectivo, el lengua j e facilita la evo cación

7
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

de la experiencia inmediata sin que la situación que la produj o en su mo -


mento esté presente; de ese mo do se fo menta el de sarrollo de di ver sos pun -
tos de vista so bre el suj eto protagonista de la historia, es de cir, sobre el
propio su j eto.
Gui dano (1990 -1999) incorpora las no ciones pro puestas por De war t a su
explicación de la di námi ca del sí -mis mo. Sostiene que el len guaje temático
no es una no ve dad más entre otros cambios evo lutivos, si no que constituye
el principal cambio en el advenimiento de la especie humana. El lengua j e
temático cambió completamente la dimensión de vi da de los seres humanos
y, con secuentemente, la estructura de su vi vencia. Es te nue vo instrumen to
de coordinación so cial hizo po sible que la experiencia ocurriera simultá-
neamente en dos ni veles: el nivel de la vi vencia inme diata y otro ni vel en
el cual se reor dena esa ex periencia. La po sibilidad de se cuencializar y ob-
servar la ex periencia ocurrida dis para en los hu manos una nue va dimensión
vi vencial en la que se in corpora la temporalidad co mo un com ponente bási -
co de su estructura. Las coordinaciones intersubj etivas llevadas a cabo en
el contexto del len gua j e temático po sibilitan la cons trucción y el desarrollo
de un mar co narrativo de la ex periencia humana.
La capacidad de secuencializar la propia experiencia ge neró en los hu -
manos un aumen to de la sensibilidad para regis trar los detalles de la subj e-
tivi dad propia y aj ena e impulsó el desarrollo de un sen tido diferenciado de
identidad personal. En el mo mento en el cual los hu ma nos empezaron a es -
tructurar el lenguaj e temático y a se cuencializar la ex periencia, con un ini -
cio, un de sarrollo y un final –dice Gui dano– también su con ciencia cambió,
se transformó de una conciencia instantánea o factual, pro pia de los ani ma -
les, en una con ciencia temática; una or ganización de la con ciencia más es -
table y con tinua en el tiempo, en la cual los hechos au tobiográ ficos se or -
ganizan en un or den cronológi co, cau sal y t emático. La dis tinción en tre la
experiencia de un sí -mis mo co mo pr o tagonista y un sí -mis mo co mo na rra -
dor facilita la organización de información pro veniente de mo dulaciones
autorrefenciales (sensoriales, propioceptivas, emo cionales y especialmen te
afectivas) en tor no de un sen tido per sonal unitario y con tinuo en el tiempo.

El cons truccionismo social y la di solución de la psi cología

Contrariamen te a lo señalado con respecto a la her menéutica, cuan do los


modelos narrativos se fundamen tan en la pers pectiva epis temológi ca del
construccionista social,7 presentan claras desventaj as; la principal de ellas
radica en un ex cesivo ambientalismo, que los con duce a con cebir al sí -mis -
mo co mo un sub producto de la es tructura lingüística de la co munidad so -
cial del suj eto en cuestión.8 La con secuencia inmediata de aplicar esa pre -
mi sa a una teo ría de la men te es la ne gación de un do mi nio pro pio de los
procesos men tales y, por lo tanto, la di solución de un pro yec to de inves ti-
gación para la psicología, en aras, en es te caso, de un pro yec to de inves ti-
gación so cial.
Según los pen sadores construccionistas, resulta necesario trascender las
perspectivas «en dógenas» y «exó ge nas» del conocimien to. Su gie ren que és -

8
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

te reside en los procesos sociales de interacción e intercambio simbólico,


antes que en la men te de los in divi duos (co nocimien to endógeno), o en el
medio (conocimiento exógeno) (Lyd don, 1995). De es te mo do, los cons -
truccionistas, en un pre tendido intento de superación de la «di cotomía su -
j eto-obj eto» y del «dua lismo i mplícito en la perspec tiva empirista», pre do-
mi nante en la psi cología, j ustifican esta nue va ver sión de an timentalismo.9
Kenneth Gergen (1985,1991,1994; Ger gen y Da vis, 1996), uno de l os prin -
cipales referentes de esta corriente, afirma que la pers pectiva epi stemoló-
gi ca que ellos pro ponen (según el pro pio Gergen, ba sada en Wittgenstein y
en el pensamien to poswittgens teniano) está destinada a producir profundos
cambios en los mé todos y en los do mi nios de disciplinas como la epistemo-
logía, la psi cología y l a sociología:

[...] e n s u me tamo r fo si s ac t ua l, e s te c uer p o eme r ge n te d e p e n sa mi e n to – el


co n s tr uc cio ni s mo – co n tie ne co n se cu e n cias d e si g n i fi ca ció n s u s tan ci al . […]
C ua n d o l as co n se c ue n ci as s e e la b o ra n to tal me n te, s e ha ce e vi d e n te q ue el e s -
tu d io d el p r o ce so so cial p o d r ía co n v er tir se e n g e n é r ico p a ra la co m p re n sió n d e
la na t u r ale za d el co no c imi e n to mi s mo . E n e s te ca so , la p si co lo g ía so cial no
se ría u na d is ci p li na d e r iv a d a d e la p si co lo g ía ge n e ral. P o r el co n tra ri o , es ta
úl ti ma s e r ía co n si d er a d a co mo u na fo r ma d e p ro ce so so cial , c u yo s p r i n cip io s y
r es u l tad o s d e b er ía n ser el u ci d ad o s p o r l a i n ve s ti ga ció n so cia l (1 9 8 5 , p á g . 9 ).

Gergen con sidera de suma i mpor tancia las consecuencias de apli car la
orientación construccionista para el carácter de la inves tigación psicológi -
ca y pa ra la na turaleza de la ciencia en ge neral. Se gún su pun to de vis ta,
las consecuen cias con respecto a la psi cologí a son de lar go al cance. Efecti -
vamente, como ve nimos vien do, pue de implicar la desaparición de nuestra
incipiente disciplina. 1 0 Nues tro au tor no tiene reparos en decretar esa de sa -
parición:

“De s d e es ta p er s p ec ti va , en to n ces, to d a la t eo r iza ció n p si co ló gi ca y l a ga ma


co mp le ta d e co n cep to s q ue fo r ma n lo s c i mi e n to s p a ra la i n ve st i ga ció n se v u el -
ve n d u d o so s co mo r e f le c to r es p o te n cia le s d e u n a rea li d ad i n ter na y s e c o n v ier -
te n el lo s mi s mo s e n a s u n to s d e i n te rés a na lí ti co . Lo s ac uer d o s p ro fe sio n ale s s e
v ue l ve n so s p ec ho so s ; la s co n v ic cio ne s no r ma li zad as se co n vier te n e n b la n co s
d e d es mi s ti fi ca ció n: «l a ver d ad » co n re s p ec to a la vi d a me n tal se p r e se n ta co -
mo c u r io sa o , b a j o u na l uz a l go d i fe re n te, lo s p u n to s d e vi s ta co n te m p o r án eo s
d e la p r o fe sió n e n te ma s co mo l a co g ni ció n, l a mo ti va ció n, l a p er cep ció n , el
p ro ce sa mi e n to d e la i n f o r ma ció n , y co sa s p o r e l es ti lo , se v ue l ve n c a n d id a to s
a la co m p a r a ció n hi s tó r ica e i n ter c ul t u ral. D es d e la p er s p ec ti va co n s truc cio -
ni s ta mu ch as ve ce s co ns ti tu ye n u n a fo r ma d e e t n o p si co lo g ía, hi s tó r i ca y cu l tu -
ral me n te s i tua d a, i ns ti t u cio na l me n te ú ti l, no r ma t iv a me n te so s te ni d a, y s u j eta a
d ete r io r o y d e s co mp o s i ció n a me d id a q ue se d es p lie g a l a hi s to ria. C o mo es
cla ro , e l co n s tr uc cio ni s mo i ne v i ta b le me n te se e n co n tra rá co n fuer te re si s te n cia
d en tr o la p si co lo g ía e n ge n e r al. Co n fo r ma u n d e sa fío p o te n cia l a lo s al e g a to s
d el co no cimi e n to tr a d i cio n al : la p ro p ia i n v es ti ga ció n p s i co ló gi ca e s u b ica d a
en la i n có mo d a p o s i ció n d e o b j e to d e i n ve s ti g ació n. S i n e m b ar go , p a ra lo s
an a lis ta s so cia le s e l c a m b io e s d e fuer te s p ro p o r cio ne s. La i n ve s ti ga ci ó n so -
cia l ya no se e n f r e n ta r á co n la a me na za d e co n v er tir s e e n u n a e m p re s a d e r i va -
d a – e la b o r an d o me r a me n te la s co n s e cue n cia s so cia le s d e p ro ce so s p s i co ló g i co s
má s f u n d a me n ta le s– . P o r el co n tra rio , lo q u e s e to ma p o r p ro ce so p s i co ló g i co

9
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

se co n v ier te d e s d e el p r in ci p io e n u n d e r i va d o d el i n ter ca m b io so cial. E l l u gar


ex p li ca ti vo d e la ac ció n h u ma n a se tr as la d a d e s d e l a re g ió n i n te rio r d e la me n -
te a lo s p r o ce so s y e s tr u c t u r as d e i n te rac ció n so cia l.” ( Ger g e n, 1 9 8 5 , p á g. 1 7 ) .

Gergen to ma el pun to de vis ta de J. Ave rill (1982, 1985) y sos tiene que
todas las nociones que a priori se consideran como es tados subj etivos pue -
den reconsiderarse desde el punto de vista construccionista social. El con -
cepto de eno j o, por ejemplo, en lugar de concebirse como un es tado inten -
cional, pue de entenderse como una for ma de actuación so cial: «eno j o como
térmi no», di ce Ger gen, «no se re fiere a un estado men tal sino que constitu-
ye par te del rol en sí mismo». E l tratamiento de la noción de mo tivación
constituye otro ej emplo de esta actitud elimi nacionista de los conceptos
mentalistas e in tencionales. Ger gen du da del concep to de mo tivación «co -
mo un po der primor dial capaz de poner en acción a la gente»; según el pun-
to de vis ta construccionista, el foco se traslada desde el «in terior » de las
personas hasta la con versación de la gen te acerca de sus mo tivos y sus con -
secuencias sociales. De este mo do, con tinúa Gergen, «La men te se convier-
te en una forma de mi to social: el concepto de sí-mismo es suprimido de la
cabeza y em plazado dentro de la es fera del discurso so cial». En cada ca so
que analicemos se puede aplicar el mis mo criterio. Lo que ha ya si do
considerado en su mo mento un segmento del domi nio pro pio de la psi colo-
gía, co mo «he chos sobre la naturaleza del reino psicológico», escribe Ger -
gen, «se sus pende: cada con cepto (emo ción, motivo, etc.) es re cortado de
una ba se ontológica dentro de la ca beza y es convertido en un com ponente
del pro ceso social » ( 1985, pág. 17; lo des tacado me per tenece). En otras
palabras, con j ustificaciones diferentes, el construccionismo so cial, como
el con ductismo, eli mi na del campo de la ci en cia psi cológi ca toda po sibili-
dad de ex plicación de un fenómeno humano en térmi nos men talistas.
Reducir las explicaciones sobre los pro cesos de un domi nio de fenóme -
nos a los ni ve les de análisis de otro do mi nio con comi tante parece ser mo -
neda co rriente en la psi cología; en es te caso, los cons truccionistas sociales,
al reducir las explicaciones acerca de los procesos del sí -mis mo a catego-
rías propias del nivel de análisis sociológico, po nen el punto de determi na -
ción de los fe nómenos men tales en el ambiente social del lengua j e. De es te
modo aportan argumentos para el logro del fin que a prin cipios del si glo
XX se habían propuesto los conductistas: hacer desaparecer del campo de
la ciencia toda referencia a cualquier es tado men tal o intencional. El pro -
yec to cons truccionista es, entonces, un nue vo intento de negar la existencia
de lo que William James definió en su mo mento como el dato evi dente para
la psicología: los es tados de con ciencia.
El construccionismo social persigue el pro pósito de negar el fenóme no
de la sub j etivi dad co mo do mi nio vá lido de estudio pa ra la psicología. En
diver gencia con ese pun to de vis ta, y de acuer do con la te sis que defiendo,
el sí-mis mo, o la sub jetivi dad orga nizada, es un complej o sistema de signi -
ficaciones y sen tidos subj etivos que se rea lizan, siem pre, ligados a un pro -
ceso de iden tidad per sonal. Sis tema per sonal de si gnificados que puede ser
estudiado, cien tíficamente, co mo uni dad de análisis en su fun cionamien to,
su gé nesis y su de sarrollo. La subj etivi dad se produce en el contexto de la
vi da cultural humana, pero, co mo afirma con acierto Gon zález Rey (1999),

10
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

la subj etivi dad se define ontológi camente como di ferente de los elementos
sociales, bio lógi cos, ecológi cos y de cual quier otro ti po, que, re lacionados
entre sí de una for ma u otra, par ticipan en el complej o proceso de su de sa-
rrollo.11 Co mo el pro pio Gon zález Rey ha escrito, «La úni ca forma de su -
perar la tentación objetivis ta de explicar la subj etivi dad por su re lación
biunívoca con los ele mentos presentes de la vi da social del suj eto es reco-
nocer su ca rácter histórico, que si gnifica considerar los procesos generado-
res de sentido den tro del propio desarrollo del sistema sub j etivo, y no co -
mo el pro ducto inmediato de una in fluencia externa» ( 1999, pág. 49).
La sub j etivi dad no se determi na por la cultura; la cul tura es en sí mis ma
subj etiva, ya que es tá constituida por sujetos; y los su j etos son sociales en
tanto se desarrollan como ta les únicamente en el con texto de la cultura. Pe -
ro el desarrollo del hom bre como sub j etivi dad y la cul tura son procesos in -
tersistémi cos complejos que avan zan de manera si mul tánea y que tienen,
cada uno, su pro pia dinámi ca y su pro pia on tología. 12

La psi cología pos moderna y la de saparición del sí-mismo

En otro tex to, Realidades y re laciones. Aproxima ciones a la cons truc-


ción social (1994), Ger gen avan za so bre el tema cen tral de su propuesta
antimen talista, la negación del yo. 1 3 Según describe en su li bro El yo satu-
rado (1991), en un mundo sa turado de in formación como el pos moderno,
tendríamos co mo re sultado un sí -mis mo sa turado, fragmentado y disuelto
en la intrincada trama de relaciones pro pia de la época. 1 4 Di ce Gergen a
manera de ma nifiesto:

“E n mi ar g u me n ta ció n c u m p le u n p a p el d e ci s i vo la p ro p ue s ta se g ú n l a c ua l l a
sa t u r ació n so cia l aca r r e a u n me no s cab o ge n e ral d e la p re mi sa so b re la exi s te n -
cia d e u n yo ver d a d er o y r e co no ci b le. E n ta n t o va mo s ab so r b ie n d o múl ti p le s
vo ces , co m p r o b a mo s q u e ca d a «v er d ad » se v e re la ti v i zad a p o r n u e s tra co n -
cie n cia s i mu l tá ne a d e o t r as o p cio ne s no me no s i m p erio sa s. Lle ga mo s a p er ca -
tar no s d e q u e ca d a ve r d ad so b re no so tro s mi s m o s e s u n a co ns tr uc ció n mo me n -
tá nea , vá li d a só lo p a r a u na ép o ca o es p a cio d e tie m p o d e ter mi n a d o s y en la
tra ma d e c ier ta s r e la cio ne s. [ …] Al e c har p o r l a b o r d a «lo ve r d ad ero » y «l o
id e n ti fi ca b le », u no s e a b r e a u n mu n d o eno r me d e p o si b i li d ad es. P ro p o n go q ue
es ta e ta p a f i na l d e l a tr an s i ció n h a cia lo p o s mo d er no se al ca n za c ua n d o el yo
se d e s va n e ce to tal me n te y d e sa p a r e ce e n u n es ta d o d e re la cio na li d ad . U n o ce s a
d e cr eer e n u n yo i n d e p en d ie n te d e la s re la cio n es e n q ue s e e n cue n tra in me r -
so ” ( 1 9 9 1 , p á g s. 3 7 - 3 8 ) .

Según Gergen el cons truccionismo tie ne el mé rito de de safiar la tenden -


cia del pensamiento occidental a estudiar los procesos men tales como pro -
cesos de iden tidad en los suj etos de ex periencia autocons ciente que llama -
mos per sonas. Con lo cual con tribuye, a fines del siglo XX, a cien años de
la obra de Wi lliam James, a des baratar el proyec to de una cien cia psicoló-
gi ca cen trada en la per sona y con con tenidos men talistas. Re firiéndose a
esta pretensión cien tífica como si se tra tara de una en fermedad, di ce:

11
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

El co n s tr u cio n is mo [ …] d e sa f ía e l «c u l to » a lo in d i vi d u al q u e e s e n d ém ico e n
la tr a d ició n o c ci d en ta l. [ …] E s to [el co n s tr uc ci o ni s mo ] p o n e e n t e la d e j ui cio
la s cr e e n cia s fir me s y f ia b les so b re l as p er so na s, i n cl u yé n d o no s a n o so tro s
mi s mo s . La me n te i n d i v id u al no só lo p i er d e s u fu n d ame n ta ció n o n to ló g ica s i -
no to d o s s u s co n s ti tu ye n te s tra d i cio n a les : la s e mo cio n es , el p e n sa mi e n to ra -
cio na l, lo s mo ti vo s, lo s r as go s d e p er so n a li d ad , la s i n ten cio n es, l a me m o ria, y
si mi la r es. T o d o s es to s co n s ti t u ye n tes d el yo s e co n vi er te n e n co n s tr u c cio ne s
hi s tó r ica me n te co n ti n ge n te s d e l a c u l tu ra » ( Ger ge n 1 9 9 4 , p á g. 9 5 ; lo d es ta ca -
d o me p er te ne ce) .

Coheren te con esta premi sa, lo que se ha da do en llamar la «psi cología


posmoderna», sos tiene: a) que la realidad es esencialmen te un conj unto de
conversaciones, y b) que la per sona es só lo un pro duc to resultante de esa
red conver sacional. De mo do que el sí -mis mo sería dependiente y con tin-
gente del ambiente sociocultural en el que ha bita, no só lo en el contenido
narrativo con que se r e fiere su propia historia, sino, ade más, y en es to ve -
mos su error, en su es tructura sistémi ca. El construccionismo posmoderno
afirma que el s ujeto en sí no exis te; en ca da mo men to és te sería só lo un
«per sonaje», de pendiente de la trama con versacional en la que es tá inclui-
do. Según remar ca el propio Gergen, las nociones de un yo in divi dual acti-
vo y con un sen tido de unidad y con tinui dad histórica pertenecen a tradi -
ciones «pa sadas de moda», co mo la ro mán tica y la mo derna. La clave pa ra
comprender es ta nueva con cepción an timentalista de la psi cosociología
construccionista radicaría en ponderar el efecto sobre el ser humano de la
característica que Ger gen se ñala como más destacable del mun do posmo-
derno: la sa turación so cial.

[...] tan to l as co n cep cio ne s r o má n ti ca s co mo l a s mo d er na s d el yo es tá n d es mo r o -


ná n d o se p o r e l d e s u so , a l p ar q u e se e ro sio na n l o s b a sa me n to s so cia le s q ue la s
s u s ten ta n, p o r o b r a d e l as f uer zas d e la sa tu r a ció n so cial. [ …] La sa t u r ació n
so cial no s p r o p o r cio na u na mu l ti p li ci d ad d e l e n g ua j es d e l yo i n co he re n te s y
d es v i n cu la d o s e n tr e sí. P a r a ca d a co sa q ue «s a b emo s co n ce r teza » so b re no so -
tro s mi s mo s , s e le va n ta n r e so na n cia s q ue d u d an y ha s ta se b ur la n. E s a fr a g -
me n ta ció n d e l a s co n ce p cio ne s d el yo e s co n se cu e n cia d e la mu l ti p li ci d ad d e
la s re la cio ne s ta m b ié n i n co h e ren te s y d e s co n ec t ad as , q ue no s i m p ul sa n en mi l
d irec cio ne s d i s ti n tas , i n ci tá n d o no s a d e se m p e ña r u na v a rie d ad tal d e ro l es q ue
el co n cep to mi s mo d e «yo a u tén ti co », d o ta d o d e ca rac te rís ti ca s re co no ci b les ,
se es f u ma . Y e l yo p le n ame n te sa tu r a d o d e j a d e ser u n yo . [ …] E n el mu n d o
p o s mo d er no co b r a mo s c r e ci e n te co n cie n ci a d e q ue lo s o b j eto s d e lo s q ue ha -
b la mo s no e s tá n «e n el mu n d o », s i no q ue má s b ie n so n e l p ro d uc to d e n ue s tra s
p ers p ec ti va s p ar ti cu la r es. P r o ce so s co mo la e mo ció n y l a ra zó n d e j an d e ser la
ese n ci a r ea l y si g n i fi ca t iv a d e l as p er so n as ; a l a lu z d el p l u r a li s mo , l as co n ce -
b imo s c o mo i m p o s tu r as , r e s ul ta d o d e n ue s tro mo d o d e co n cep tu a li zar la s. E n
la s co n d i cio ne s v i ge n te s e n el p o s mo d er ni s mo , l as p er so na s e xi s te n e n u n e s ta-
d o d e co n s tr uc ció n y r e co n s tr uc ció n p er ma ne n te; e s u n mu n d o en el q ue to d o
lo q ue p ue d e ser n e go cia d o va le » (G er ge n, 1 9 9 1 , p á gs . 2 6 -2 7 ).

No comparto la opinión de Kenneth Gergen acerca de la supuesta «co lo-


nización» o «sa turación» del sí -mis mo por el ambiente, en el contexto de la
cultura pos mo derna. Acepto esas ad ver tencias que se ñala co mo una me táfo-
ra de la forma en que al gunas per sonas ex perimentan su relación con un

12
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

mundo saturado de información y ambigüedad o, incluso, co mo des cripcio -


nes de la forma en que explican su propia experiencia. 1 5 Sin embargo, no
me pa recen explicaciones vá lidas de un pro ceso sistémi co del sí -mis mo,
que implique su cambio estructural y que conduzca a su disolución como
organización. Sos tengo que la característica distintiva del sí -mis mo radica
en el hecho de que es un sis tema que sur ge, se construye y se man tiene en
la dinámi ca de una per manente diferenciación de los otros y del mun do. De
acuerdo con esto, podemos también afirmar que el sistema per sonal y el
medio, del cual aquél se dis tingue en un pro ceso cons tante de autorreferen -
cialidad epistemológi ca, son dos sis temas en permanen te relación funcional
complej a que se caracterizan, j ustamente, por ser irreductibles el uno al
otro. Es plausible pensar que esto es así independientemente del ambiente
en que ese pro ceso se lleve a cabo; trátese de la época romántica, la mo der -
na, la pos moderna o de la Gre cia de Pla tón y Aris tóteles. En otros tér mi -
nos, y apli cando a la comprensión de este tema psi cológi co algunas nocio -
nes de sarrolladas des de la biología por Hum berto Maturana, diremos que
en cualquier épo ca conocida, el in divi duo (sí -mis mo, yo) y el ambiente
(trama con ver sacional) son dos sistemas disj untos en relación sistémi ca
que se perturban mu tuamente. Como pro ducto de ese acoplamiento estruc -
tural 1 6 se dis paran, en ambos, con tinuos cambios organizacionales; de tal
modo que esa in terdependencia recíproca indispensable constituye j usta-
mente la razón prin cipal de su mu tua diferenciación y de la iden tidad sisté-
mi ca de ca da uno de e llos (Balbi, 1994, 1996; Gui dano, 1987, 1991; Ma tu-
rana y Varela, 1984).

Psicología pos moderna y psi coterapia na rrativa

La me táfora narrativa de la men te tiene un fuerte impacto en algunas es -


cuelas psicoterapéuticas de orientación cognitiva 1 7 y de terapia fami liar
sistémi ca. Ins piradas en las pers pec tivas constructivis ta radical, construc -
cionista social y de sconstruccionista, se ela boran di ver sas propuestas me -
todológi cas (De rrida, 1982; Ger gen, obras ci tadas, Gon çalves, 1995, Lyo -
tard, 1984; Waz tlawick, 1984).
Encarar una psicoterapia con esta perspectiva ateó rica sobre el self no
parece ser una ta rea que pue da llevar se a cabo con un mé todo orientado
científicamen te. Co mo he mos vis to, des de la psicología pos moderna la uni -
dad de ca da persona, su sí -mis mo, es alea toria y de pendiente de las activi -
dades dis cursivas y conver sacionales que lle va a ca bo, mo mento a mo men -
to, consigo mis ma y con otros. Es ta premi sa tiene con secuencias nefastas,
tanto para las po sibilidades de la ela boración de una teo ría del sí -mis mo,
como pa ra la ins trumentación de un mé todo psicoterapéutico.
¿Cómo instru men tar un mé todo psicoterapéutico, coherente con una teo-
ría de los fenó menos psicopatológi cos, sin contar con una teo ría del sí-mis -
mo, una teo ría de la mo tivación y una teo ría de la per sonalidad? En tan to
entendemos que la per sona es só lo un pro ducto con tingente de la activi dad
discursiva de un gru po de termi nado, ca rece de sen tido es tudiar el ori gen y
la evo lución del sí -mi smo, así co mo sus pro cesos de cam bio y su psi copa -

13
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

tología. Por otro la do, en un encua dre como éste, en el que, por di ficulta-
des epistemo lógi cas y teó ricas, no se dis tingue el con tenido semántico
(historia de vi da narrada) del proceso de in tegra ción y au torreferencia na -
rrativa de la pro pia experiencia afectiva (estructura narrativa de la identi -
dad), la psi coterapia se transforma, ine vi tablemente, en una me ra conversa -
ción acerca de los significados alternativos de aque llos contenidos. És ta
sería una con ver sación ca rente de un mé todo me diante la cual el t e rapeuta,
orientado por un co nocimiento científico de los pro cesos de la identidad,
pueda intentar generar cambios en la estructura del sí-mis mo de su pacien -
te. En consecuencia, con la pre mi sa de que el sí -mis mo no es más que un
epifenómeno de un in tercambio conver sacional, los terapeutas posmodernos
conciben que pue de ser suficiente cambiar el tipo de conversación, de rela-
to, en el que la per sona se ve in cluida, pa ra que se ori gi nen cambios en la
estructura de su iden tidad.
Un ej emplo de este tipo de enfoque te rapéutico, en el que se en cuentra
j ustificación para las críticas que hemos hecho a esta pers pectiva, se ha lla
en las siguien tes opiniones de Oscar Gon çalves (1995) , un re ferente de las
terapias narrativas:

E mp ie zo co n la a f ir ma ci ó n d e q ue la vi d a e s u n a n a r r a ti va y lo s se res h u ma no s
so n i n h e r en te me n te n a r r ad o r e s, co n ta d o res d e hi s to ria s y, p o r s u p ue s to , p ar ti -
ci p an te s d e s u s p r o p io s ar g u me n to s. E s tu d io la t e r a p ia co mo u n mar co h i p o té -
ti co d e en sa yo p a r a la c o n s tr u c ció n y d e s co n s truc ció n d e hi s to ria s. [ … ] co mo
ha o b ser va d o Fi s her ( 1 9 8 7 ) , «La e vo l u ció n e se n cia l d el ce r e b ro no s d io su c a -
p aci d ad d e co n tar hi s to r ia s p a ra u no mi s mo re s p ec to d e u no mi s mo y h a cer lo
en la fo r ma n a r r ati va d e p r i me ra p er so na » (p á g. 3 4 7 ) . Mair (1 9 8 8 , 1 9 8 9 ) re -
cie n te me n te a m p lió e s ta id e a p ro p o n ie n d o q u e l a co m p re n sió n d el p ro ceso d e
co n tar h i s to r ia s no só lo es la ta rea ce n tral d e l o s p si có lo go s si no ta m b ié n la
me to d o lo g ía ce n tr al p a r a la i n v e s ti ga ció n p s i co l ó gi ca : el p s i có lo go d e b ería ser
«u n na r r ad o r d e hi s to r ias co n u n p ro fu n d o in te rés p o r lo q u e i m p li can l as hi s -
to ria s q u e vi v i mo s y la s hi s to r ias q ue co n ta mo s » (p á gs . 1 7 9 -1 8 1 ).

Reducir el proyec to de inves tigación de la psicología a la comprensión


del proceso de con tar historias, y la ta rea del psicólogo clí nico a la de un
narrador e interpretador de historias personales, significa una simplifica -
ción pe ligrosa y una trivialización de n ues tra disciplina y de nues tra profe -
sión de psico terapeutas. El propio Oscar Gonçalves, en otro ar tículo titula-
do «Psi coterapia cognitiva na rrativa: la construcción hermenéutica de sig-
nificados alternativos», intenta agre gar complejidad a su mo delo y ci ta a
Vittorio Guida no, pero al hacerlo entra en contradicción con las pre mi sas
del cons truccionismo social:

G ui d ano ( 1 9 8 7 , 1 9 9 1 ) , p o r ej e m p lo , d e fi e n d e q ue lo s ni v e les tá ci to s d e la r e -
p re s e n tació n co g n i ti va t ie ne n s u s o rí ge n e s e n l o s p ri me ro s mo me n to s o fa se s
d el d e s a r r o llo d e l ap e g o - se p a r ació n. E s d e cir, n u es tra co n s tru c ció n o ri gi na l
tie n e l u ga r e n u n p e r io d o p r e ló gi co e i n clu so p r e v er b al y só lo no s p er m ite la
p o si b i li d ad d e u na r e p r e se n ta ció n a na ló gi ca - na r r ati v a » (Go n çal v es, 1 9 9 5 , p ág .
1 7 3 ).

14
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

Efectivamen te, Vittorio Gui dano, crea dor de la terapia cognitiva posra -
cionalista, defendió la tesis de: a) que el sí-mismo es un sis tema que se
construye evo lutivamente, b) que en esa cons trucción es definitorio el pa-
trón vincular temprano que la per sona, en la niñez, ha ya te nido con sus
cuidadores, c) que la im portancia de ese patrón vin cular, en la primera eta-
pa de la vi da, radica en que la re currencia de cierto tipo de hechos afec ti-
vos en la relación entre el cuidador y el ni ño dispara en éste la «organiza -
ción de un do mi nio emo cional indivi dual» que es la ba se sobre l a que se
constituye, du rante el resto de la vi da, el sentido unitario y continuo del sí -
mis mo de ca da indivi duo. En otras pa labras, lo que Gui dano sos tuvo es que
la con ciencia humana es temática, y que los temas que ela bora narrativa -
mente cada indivi duo son temas re currentes y de pendientes de un do mi nio
emocional que se or ganiza en una pri mera etapa de la vi da, desde antes de
operar en el len gua j e.
Tres consecuencias, básicamen te contradictorias con las premi sas cons -
truccionistas, se de rivan de las pre mi sas pro puestas por Gui dano.
Primera: cada sí -mis mo tiene una estructura propia y fun ciona como un
sistema au toorganizado que man tiene su propia coherencia interna. Es decir
que esa es tructura no es con tingen te a la t rama con versacional en que se
encuen tra en cada mo mento.
Segunda: esa es tructura propia de ca da sí -mis mo es de or den afectivo-
emocional, y no de or den se mántico. El cambio terapéutico, en consecuen -
cia, deberá ser un cam bio de los procesos afectivos, a par tir de una rees -
tructuración de la relación dialéctica entre experiencia emo cional y au -
torreferencia narrativa de la per sona. No al canza con sus tituir los conteni -
dos semánticos de la na rración para disparar un cambio personal psicotera -
péuticamente significativo.
Tercera: dado lo anterior, para el desarrollo de una psi coterapia orienta-
da científicamen te, se torna i mprescindible contar con una teoría del sí -
mis mo, de su evo lución y de su dis función psicopatológi ca, que remi ta a
postulados men talistas y al de sarrollo de pro cesos y es tados intencionales.
En sín tesis, según mi opinión, no te ner en cuenta es tas nociones, y con -
cebir me tafóricamente la men te só lo como un instrumen to con tador de his -
torias, implica una noción excesivamente simplificada del proceso de la
identidad personal que no contribuye al desarrollo científico de la psi colo-
gía y la psi coterapia.
Una no ción de co nocimien to como la del construccionismo so cial, que
transfiere toda la de termi nación de la ex periencia de co nocimiento a un
punto externo al individuo para ubicarla en el lengua j e y la cultura, al no
tener en cuenta la estructura propia de la experiencia humana, omi te en sus
explicaciones la vi vencia afectivo-emo cional como un fac tor principal en
el proceso cons tructivo de la iden tidad. Si bien es cier to que la ex periencia
humana se cons tituye en parte por la crea ción de dis tinciones compartidas
en el lengua j e, resulta difícil concebirla absolutamen te determi nada por un
orden lingüís tico externo a la propia experiencia emo tiva del su j eto. Co mo
bien señalaron, desde la perspectiva del constructivis mo dia léctico, Green -
berg y Pas cual Leo ne (1995):

15
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

La na t u r ale za h u ma na t ie ne s u p ro p io o r d en y no es p e ra i n d i fe ren te a q ue e l
o r d en le ve n ga i m p u es to d es d e fue ra p o r el le n g ua j e y la c ul t u ra. La s p e r so na s
se g u ía n p o r s u p r o p ia co mp le j id ad i n ter na e n in te rac ció n co n la s p ar t ic u la r i-
d ad es d e u n a si t ua ció n, lo q ue se e x p er i me n ta c o mo u n a se n sa ció n d e s ig n i f i -
ca d o ex p er i me n tad a co r p o r al me n te (p á g. 1 5 1 ; e l d es tac ad o me p er te ne ce ).

Una ca racterística distintiva de la experiencia humana es su condición


narrativa, pe ro es con veniente recordar que la experiencia vi tal es siempre
más ex tensa y ri ca que el dis curso en el que pa rece estar contenida (Bru-
ner, 1986; Gui dano, 1987, 1991; Jo pling, 1997). En la in tegra ción narrativa
de la experiencia radica la clave de la identidad personal; las estructuras
narrativas or ga nizan y dan sentido a nuestra experiencia, pero ésta contiene
siempre ma tices afectivos, emo cionales, sensoriales e i ma gi nativos, que no
están presentes en nuestra ima gen y en nues tros relatos sobre nosotros mis -
mos. En ca da historia de vida narrada quedan excluidas porciones impor -
tantes de sen timientos efectivamen te ocu rridos; y es ta ex clusión atencional
específica, como un aspecto característico de la cohe rencia interna de ca da
sistema per sonal, tiene lugar en fun ción del man tenimiento de un sentido
estable y con tinuo de la propia identidad narrativa (Gui dano, 1987, 1991,
1999).
Quien su pon ga que puede llegar a comprender en pro fundidad un proble -
ma hu mano só lo por la for ma en que el pro tagonista lo re lata es tá pecando
de ingenuidad. Quien crea que se pro ducirán cambios significativos y du ra -
deros por cam biar los contenidos de esos re latos está si mplificando ex cesi-
vamente una de las pro fesiones más com plej as que alguien pue de encarar,
la de psicoterapeuta. La men te humana es un obj eto de estudio fascinante.
Qui zá la prin cipal causa de que la psi cologí a esté apenas in tentando alcan-
zar el es tatus de una cien cia radique, ni más ni me nos, en la enor me com-
plej idad de aquélla. Hago vo tos para que los que nos de dicamos a esta difí-
cil y apa sionante tarea no nos de j emos ten tar nueva mente por propuestas
reduccionistas que nos ale jen del estudio de nuestros domi nios más especí -
ficos y más pre ciados: la men te subj etiva, la conciencia y la identidad per -
sonal. Me daré por satisfecho si he logra do aportar un gra no de arena para
lograr ese ob j etivo.

NOTAS:

1 . «L a a p l i c a c i ó n i m a g i n a t i v a d e l a mo d a l i d a d p a r a d i g m á t i c a d a c o m o r e s u l t a d o u n a
t e o r í a s ó l i d a , u n a n á l i s i s p r e c i s o , u n a p r u e b a l ó gi c a , a r gu m e n t a c i o n e s fi r m e s y d e s c u b r i -
m i e n t o s e m p í r i c o s gu i a d o s p o r u n a h i p ó t e s i s r a z o n a d a . [ … ] e s l a c a p a c i d a d d e ve r c o n e -
xi o n e s fo r m a l e s p o s i b l e s a n t e s d e p o d e r p r o b a r l a s d e c u a l q u i e r mo d o fo r m a l . [ … ] La
c i e n c i a – e n p a r t i c u l a r l a fí s i c a t e ó r i c a – t a m b i é n p r o c e d e c o n s t r u ye n d o mu n d o s d e u n a
m a n e r a s i m i l a r , “ i n ve n t a n d o ” l o s h e c h o s ( o e l u n i v e r s o ) c o n r e s p e c t o a l o s c u a l e s d e b e
v e r i fi c a r s e l a t e o r í a . [ … ] b i e n p u e d e s e r e l c a s o , c o m o h a s u b r a ya d o W. Q u i n e , q u e l a fí -
s i c a c o n t e n ga u n n o ve n t a y n u e v e p o r c i e n t o d e e s p e c u l a c i ó n y u n u n o p o r c i e n t o d e o b -
servación. Pero la elaboración de uni versos implícita en sus es peculaciones es de un ti po
d i f e r e n t e d e l a q u e s e r e a l i z a e n l a c o n s t r u c c i ó n d e r e l a t o s . Lo s f í s i c o s d e b e n t e r m i n a r
p o r p r e d e c i r a l go q u e s e a ve r i fi c a b l e m e n t e c o r r e c t o , p o r mu c h o q u e e s p e c u l e n . Lo s r e l a -
t o s n o t i e n e n e s e r e q u i s i t o d e ve r i f i c a b i l i d a d . L a c r e d i b i l i d a d d e u n c u e n t o s e b a s a e n
p r e m i s a s d i f e r e n t e s d e l a s q u e r i g e n l a c r e d i b i l i d a d d e l a t e o r í a fí s i c a , i n c l u s o e n s u p a r -
t e e s p e c u l a t i va . S i a p l i c a m o s e l c r i t e r i o d e fa l s a c i ó n d e P o p p e r a u n c u e n t o p a r a c o m -

16
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

p r o b a r s i e s b u e n o , s o mo s c u l p a b l e s d e r e a l i z a r u n a ve r i fi c a c i ó n i n a d e c u a d a » ( B r u n e r ,
1 9 8 6 , p á g. 2 6 ) .
2 . «A r e n d t a f i r m a q u e l o m á s d i fí c i l d e d e s t r u i r e n e l s e r h u m a n o e s l a i n d i vi d u a l i -
dad. Este concepto es creado por la au tora para referirse a la parte que depende “de
fu e r z a s q u e n o p u e d e n s e r c o n t r o l a d a s p o r l a vo l u n t a d ” . La vi d a d e l a m e n t e s u gi e r e e l
c a r á c t e r mú l t i p l e y f r a g m e n t a d o d e l yo , u n yo c o n n e c e s i d a d e s c o r p o r a l e s y p s í q u ic a s ,
s e n s a c i o n e s , p a s i o n e s , s e n t i m i e n t o s , y m o t i vo s q u e p o c o d o m i n a m o s . E n l a c o n d i c i ó n
h u m a n a a p a r e c e e s a c u r i o s a h a b i l i d a d d e l s e r h u m a n o p a r a e l e gi r c ó m o a p a r e c e r fr e n t e a
l o s o t r o s . S i n e s t a e l e c c i ó n r e n ov a d a u n a y o t r a v e z , n o s e r í a mo s c a p a c e s d e t e n e r u n a
identidad capaz de liberarnos de la so ledad del co razón con sus dolorosas contradiccio-
n e s . P e r o e l r a s go m á s n o t a b l e e n e s t e i n t e n t o c o n fi gu r a d o r d e l a s u b j e t i vi d a d e s l a n a -
r r a t i v i d a d . E s e n vi r t u d d e u n r e l a t o i d e n t i f i c a d o r , q u e s o mo s “ a l gu i e n ” p a r a l o s o t r o s y
p a r a n o s o t r o s mi s mo s , y n o “ a l go ” » ( M a r t a Ló p e z G i l , 2 0 0 0 , p á g. 9 3 ) .
3 . «A l d e s t a c a r l a i m p o r t a n c i a d e l a t e m p o r a l i d a d , D i l t h e y i n t r o d uc e u n a d i m e n s i ó n
que será central para la tradición hermenéutica posterior. Permite reconocer que la expe-
r i e n c i a e s i n t r í n s e c a m e n t e t e m p or a l ( h i s t ó r i c a ) y q u e , p o r l o t a n t o , l a c o m p r e n s i ó n d e l a
experiencia debe realizarse en categorías de pen samiento temporales (históricos). Ello
s i g n i fi c a q u e s ó l o e n t e n d e m o s e l p r e s e n t e e n e l h o r i z o n t e d e p a s a d o y fu t u r o . N o s e t r a t a
d e l r e s u l t a d o d e u n e s fu e r z o c o n s c i e n t e , s i n o q u e p e r t e n e c e a l a p r o p i a e s t r u c t u r a d e l a
e x p e r i e n c i a » ( E c h e v e r r í a , 1 9 9 3 , p á g. 2 2 5 ) .
4. «Deseo enunciar claramente y sin ambigüedad que los yo existen. Tal enunciado podría parecer un tanto
superfluo en un mundo en que el exceso de población es uno de los problemas sociales y morales mayores. Ob-
viamente, la gente existe y cada uno de ellos constituye un yo individual con sentimientos, esperanzas y temores,
penas y alegrías, miedos y sueños, que sólo podemos conjeturar, ya que sólo son conocidos por la propia perso-
na. Todo esto es casi demasiado obvio como para que merezca la pena escribirlo; pero debe decirse, ya que algu-
nos grandes filósofos lo han negado. David Hume fue uno de los primeros que llegaron a dudar de la existencia
de su propio yo, y tuvo muchos seguidores. Hume se vio llevado a esta posición un tanto extraña por su teoría
empirista del conocimiento. Abrazó el punto de vista del sentido común (perspectiva que consideró una equivo-
cación […], según el cual todo nuestro conocimiento es el resultado de la experiencia de los sentidos. (Tal cosa
pasa por alto la tremenda cantidad de conocimientos que heredamos y que está incorporada a nuestros órganos
de los sentidos y a nuestro sistema nervioso; nuestro conocimiento acerca de cómo reaccionar, cómo desarrollar-
nos y cómo madurar.) […]. El escepticismo de Hume le llevó a la doctrina de que no podemos conocer nada, ex-
cepto nuestras impresiones de los sentidos y las “ideas” derivadas de las impresiones de los sentidos. Basándose
en ello, defendía que no podemos tener algo así como una idea del yo; por tanto, no podemos ser esa cosa que se
llama yo» (Popper y Eccles, 1977 pág. 115).
5 . E s t e p u n t o d e vi s t a e s t á t o m a n d o fu e r z a e n t r e a l gu n o s a u t o r e s q u e i n t e n t a n i n t e gr a r
l o s mo d e r n o s mo d e l o s d e l a p s i c o l o gí a c o g n i t i v a c o n a l gu n a s t r a d i c i o n e s f i l o s ó fi c o - r e l i -
gi o s a s o r i e n t a l e s . T a l e s e l c a s o d e l b i ó l o go c h i l e n o F r a n c i s c o V a r e l a . E s c r i b e n a l r e s -
p e c t o : «N o h a y e n n o s o t r o s n a d a q u e s e a o b j e t o d e l a e x p e r i e n c i a y p e r m a n e z c a c o n s t a n -
t e e i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e l a s s i t u a c i o n e s . P e r o l a m a yo r í a d e n o s o t r o s e s t a m o s c o n v e n -
c i d o s d e n u e s t r a i d e n t i d a d : t e n e mo s u n a p e r s o n a l i d a d , r e c u e r d o s y r e m e m b r a n z a s , p l a n e s
y e x p e c t a t i v a s , q u e p a r e c e n c o n fl u i r e n u n p u n t o d e vi s t a c o h e r e n t e , u n c e n t r o d e s d e e l
c u a l o t e a m o s e l mu n d o , e l t e r r e n o d o n d e e s t a mo s p l a n t a d o s . ¿ C ó m o s e r í a p o s i b l e s e m e -
j a n t e p u n t o d e vi s t a s i n o e s t u vi e r a a r r a i ga d o e n u n yo o e go s i n gu l a r e i n d e p e n d i e n t e ,
d o t a d o d e e x i s t e n c i a r e a l ? . [ … ] La t e n s i ó n e n t r e e l “ yo í s m o ” d e l a e x p e r i e n c i a c o m ú n y
l a i n c a p a c i d a d p a r a h a l l a r e s e yo e n l a r e f l e xi ó n c o b r a i m p o r t a n c i a c e n t r a l e n e l b u d i s -
m o : e l o r i g e n d e l s u fr i mi e n t o h u m a n o e s p r e c i s a m e n t e l a t e n d e n c i a a a f e r r a r y c o n s t r u i r
u n yo d o n d e n o h a y n i n g u n o » ( V a r e l a , Th o mp s o n y R o s c h , 1 9 9 2 , p á g. 8 5 ) .
6. «En su discusión de la identidad individual y personal –la identidad a través de los cambios–
John Locke ([1690], [1695], libro II, capítulo XXVII, secciones 4-26) parte de consideraciones
biológicas, comenzando con una discusión de identidad de plantas y animales individuales. Se pue-
de decir que un roble es el mismo individuo desde su comienzo como bellota hasta su muerte. Lo
mismo puede decirse de un animal. Locke también señala que la identidad individual de un hombre
consiste esencialmente “tan sólo en una participación [...] [en] la misma vida continuada, cambian-
do constantemente partículas de materia” (sección 6). Pienso que Locke hace bien enfocando el
problema biológicamente y, en este punto, lo ha hecho mejor que algunos filósofos que le han su-
cedido, los cuales han tratado frecuentemente de establecer con argumentos a priori cuestiones ta-
les como si toda experiencia debe pertenecer o inherir a una “substancia” espiritual individual. En

17
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

lugar de plantear estas cuestiones, deberíamos plantear más bien el problema de la individuación
de la materia viva. Está claro que los animales superiores son individuos; es decir organismos indi-
viduales (o procesos, sistemas abiertos; véase más abajo). Pueden formar parte de una familia, un
rebaño u otra sociedad animal, como un enjambre o un estado. Ahora bien, estos organismos indi-
viduales ilustran lo que parece ser una tendencia muy importante de la vida, tal como la conocemos
en la tierra: su tendencia a estar individualizada. Por importante que sea dicha tendencia, posee ex-
cepciones, pues existen formas de vida que se desvían del principio de individuación. […] Más pa-
rece que estos experimentos evolutivos, aunque es claro que no carecen de éxito, no tienen tanto
éxito como los organismos pluricelulares individuales con sistemas nerviosos altamente centraliza-
dos. Se trata de algo intuitivamente comprensible, teniendo en cuenta los mecanismos de la selec-
ción natural. La individuación parece ser uno de los mejores caminos para establecer un instinto
orientado a la defensa y a la supervivencia; y parece fundamental para la evolución del yo. Sugiero
que consideremos la existencia de personas humanas individuales y de los yo humanos o mentes
humanas contra este trasfondo biológico contingente y no siempre universal del principio de indi-
viduación. Podemos conjeturar, con cierta trivialidad, que sin individuación biológica no habría
emergido la mente y la conciencia; al menos no del modo que las conocemos por experiencia pro-
pia» (Popper y Eccles, 1977, págs. 126-128).
7. «El construccionismo social considera el discurso sobre el mundo
no como una reflexión o mapa del mundo, sino como un artefacto de in-
tercambio comunal. El construccionismo conforma un desafío significati-
vo a la comprensión convencional tanto de la orientación hacia el cono-
cimiento, como al carácter de los constructos psicológicos. A pesar de
que las raíces del construccionismo pueden ser rastreadas en debates de
larga data entre las escuelas del pensamiento empirista y racionalista, el
construccionismo intenta ir más allá del dualismo con el cual ambas teo-
rías están comprometidas y colocar el conocimiento dentro del proceso
de intercambio social. Aunque el rol de la explicación psicológica se
vuelve problemático, un construccionismo completamente desarrollado
podría proveer un medio para comprender el proceso de la ciencia e invi-
ta al desarrollo de un criterio alternativo para la evaluación de la inves-
tigación psicológica» (Gergen, 1985, pág. 9).
8 . «E n o p o s i c i ó n a l a p o s i c i ó n mo d e r n a q u e h a b í a d e fi n i d o a l s u j e t o d e s d e l a p e r s p e c -
t i v a d e l a p e r m a n e n c i a d e l a m i s m i d a d , a n u l a n d o e n e l l a e l c a m b i o , l o s p o s t - mo d e r n o s
eliminan cada an claje de la experiencia a un sen tido de continuidad personal. La opera-
ción de disolución del su jeto se sustenta por la separación entre el significado y la expe-
r i e n c i a ; e s d e c i r , e l s i g n i f i c a d o e n l u g a r d e s e r r e fe r i d o a q u i e n h a c e l a e x p e r i e n c i a , s e
d e f i n e p o r l a d i f e r e n c i a c o n o t r o s s i g n i f i c a d o s , d e n t r o d e u n s i s t e m a l i n gü í s t i c o c e r r a d o :
o s e a , q u e n o t i e n e n i n g u n a r e l a c i ó n c o n e l mu n d o e x t r a l i n gü í s t i c o . D e n t r o d e e s t e s i s t e -
m a , e l s i g n i fi c a d o , a s í c o m o c u a l q u i e r o t r a fo r m a d e d i s c u r s o , s e d i s u e l v e e n u n a mu l t i -
p l i c i d a d d e r e f e r e n c i a s , d e s v a n e c i é n d o s e e n u n a mu l t i p l i c i d a d d e r e l a c i o n e s d e d i f e r e n -
c i a y d e o p o s i c i ó n c o n o t r o s s i g n i f i c a d o s q u e c o n s t i t u ye n e l s i s t e m a La p r i m a c í a d e l l e n -
gu a j e s o b r e l a e x p e r i e n c i a l l e v a a u n a c o n c e p c i ó n d e l i n d i vi d u o q u e a d q u ie r e u n s í -
m i s m o c a m b i a n t e q u e a d h i e r e c o n t i n u a m e n t e a l a s mú l t i p l e s fo r m a s d e d i s c u r s o q u e
c o m p o n e n e l u n i v e r s o l i n gü í s t i c o a é l p r e - e xi s t e n t e . [ … ] E n l u ga r d e u n s e n t i d o d e s í -
m i s m o i n d e p e n d i e n t e y u n i t a r i o , l o s p o s t - mo d e r n o s n o s mu e s t r a n a s í u n p r o c e s o d e mu l -
t i p l i c a c i ó n d e l s í - m i s m o , e n r e l a c i ó n c o n u n a p l u r a l i d a d d e u n i ve r s o s d e d i s c u r s o e n q u e
e l i n d i v i d u o p a r t i c i p a , y s e gú n e l c u a l a d q u i e r e f o r m a ( c o n s t r u c c i ó n s o c i a l d e l s í - m i s m o
y l a s e mo c i o n e s ) . E s u n a i d e n t i d a d q u e , e n e l c u r s o d e l o c o t i d i a n o , mi e n t r a s s e d e s l i z a
e n t r e m i l d o mi n i o s d e i n t e r a c c i ó n , a l m i s mo t i e m p o c a m b i a l a i m a g e n d e s í - m i s mo . E s t e
é n f a s i s s o b r e l a mu l t i p l i c i d a d p r o d u c e u n vu e l c o d e l a p o s i c i ó n d e l i n d i vi d u o e n l a r e l a -
c i ó n c o n s í - mi s mo , c o n e l mu n d o y c o n l o s o t r o s . S i u n s e n t i d o c o n t i n u a d o d e s í - m i s m o
s e c u e s t i o n a , l a r e l a c i ó n c o n v a r i o s t r a ye c t o s d e d i s c u r s o a s u m e u n p a p e l c e n t r a l ; e n
e f e c t o , l a e x p e r i e n c i a p e r s o n a l t o m a fo r m a e n l a r e l a c i ó n c o n u n s i s t e m a c e r r a d o d e s i g -
n i fi c a d o s c o r r e l a c i o n a d o s , q u e e s p r e - e xi s t e n t e a c a da e x p e r i e n c i a y e s l a c o n d i c i ó n mi s -
ma de la experiencia personal. He aquí en tonces que la experiencia personal, siempre
c a m b i a n t e , n o p u e d e s i n o a p a r e c e r e n l a d i s c o n t i n u a p a r t i c i p a c i ó n d e e s t a i n t e r c o n e xi ó n
d e r e l a c i o n e s : p r i v a d o d e l a i n t e n c i o n a l i d a d d e l s i g n i fi c a d o , l a c a p a c i d a d q u e s e r e q u i e -
r e d e l i n d i v i d u o p o s t - mo de r n o e s l a d e d a r s e s e n t i d o s e gú n l o s d o m i n i o s d e l d i s c u r s o e n

18
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

e l q u e p a r t i c i p a . E n e s t e p u n t o , t o d a ví a n o s p r e gu n t a m o s c o n S h a r g ( 1 9 9 7 ) s i e s t a i d e n t i -
d a d , q u e s e d e s l i z a e n t r e fo r m a s mú l t i p l e s d e d i s c u r s o , d i ve r s o s j u e go s l i n g ü í s t i c o s y
d i s t i n t a s n a r r a t i va s , n o s e a c o m p a ñ a d e u n “ q u i é n ” d e l d i s c u r s o q u e e n l a mu l t i p l i c i d a d
d e l a s s i t u a c i o n e s p e r m a n e c e p r e s e n t e e n s í - m i s mo . U n q u i é n q u e , m i e n t r a s a c c e d e a l a
p l u r a l i d a d d e l s e n t i d o , a l m i s m o t i e m p o a c o n t e c e c o m o u n i d a d d e l a e x p e r i e n c i a vi vi d a .
¿ Y n o e s q u i z á s e s t a c o n s t a n c i a d e u n q u i é n e n l a h e t e r o ge n e i d a d d e l a e x p e r i e n c i a , u n
m o d o d e c o n t i n u i d a d d e s í - mi s mo , d i f e r e n t e d e l a p e r m a n e n c i a q u e l a mi s m i d a d a s e gu r a ?
¿ N o r e p r e s e n t a , q u i z á s , e s t e m o d o d e c e r c i o r a r s e l a c o n t i n u id a d a t r a v é s d e l a c o n s t a n c i a
d e s í - m i s mo c o n s t r u i d a e n l a n a r r a c i ó n u n mo d o d i f e r e n t e d e c o n s t r u i r e s t a b i l i d a d ? »
( Ar c i e r o , 2 0 0 3 ) .
9 . «E l c o n s t r u c c i o n i s m o y e l c a r á c t e r d e l a c i e n c i a . Au n q u e mu c h o s e n c o n t r a r á n d i f í -
c i l a b a n d o n a r e l u s o d e l o s me c a n i s m o s , l a s e s t r u c t u r a s y l o s p r o c e s o s p s i c o l ó gi c o s c o -
m o ve h í c u l o s e x p l i c a t i vo s p r i n c i p a l e s , e s t a p é r d i d a p o d r á s e r a c o m p a ñ a d a d e u n d e s a fí o
de consecuencias con siderables. El desafío es abordar una nueva concepción del conoci-
miento. Para apreciar el punto, debe comprenderse que los pro blemas in herentes a ambas
o r i e n t a c i o n e s , l a e n d o g é n i c a y l a e xo gé n i c a , e s t á n p r o fu n d a m e n t e a r r a i ga d o s e n l a c o n -
cepción con temporánea del co nocimien to cien tífico y su ad quisición. En par ticular, las
h i p ó t e s i s e m p i r i s t a s q u e f o r m a n l a r a z ó n fu n d a m e n t a l q u e a p u n t a l a l a i n v e s t i ga c i ó n e n
p s i c o l o gí a ( y v i r t u a l m e n t e t o d a l a c i e n c i a c o n t e m p o r á n e a ) s e e x t r a e n p r i n c i p a l m e n t e d e
l a t r a d i c i ó n i n t e l e c t u a l e x o g é n i c a . E s t a o r i e n t a c i ó n , c o n s u é n f a s i s e n e l c o n o c i mi e n t o
c o m o r e p r e s e n t a c i ó n i n t e r n a d e l e s t a d o d e l a n a t u r a l e z a , e s m a n i fi e s t a m e n t e a p a r e n t e e n
e l i n t e n t o t r a d i c i o n a l d e e s t a b l e c e r e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í fi c o a t r a vé s d e p r o c e s o s d e
v e r i fi c a c i ó n y f a l s i f i c a c i ó n e m p í r i c a . S i n e m b a r go , s i e l c o n s t r u c c i o n i s m o va a t r a s c e n -
d e r l a a n t i n o m i a e xo g é n i c a - e n d o g é n i c a y e l i n t e r m i na b l e c o n fl i c t o q u e h a g e n e r a d o h a s t a
a h o r a , e n t o n c e s d e b e t a m b i é n e vi t a r l a e x p l i c a c i ó n e m p i r i s t a d e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í fi -
c o . Al a b a n d o n a r l a d i c o t o m í a s u j e t o - o b j e t o c o m o c e n t r o d e l d e b a t e d i s c i p l i n a r i o , d e b e
t a m b i é n d e s a f i a r e l d u a l i s m o c o mo b a s e d e u n a t e o r í a d e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í f i c o » ( G e r -
ge n , 1 9 8 5 , p á g s . 1 7 - 1 8 ) .
1 0 . «L a e s e n c i a d e l p e n s a m i e n t o c o n s t r u c c i o n i s t a s o c i a l e s l a n o c i ó n d e q u e l a s c o n s -
trucciones personales del entendimiento están limitadas por el me dio social, es decir, el
c o n t e x t o d e l l e n gu a j e c o m p a r t i d o y l o s s i s t e m a s d e s i g n i fi c a d o q u e s e d e s a r r o l l a n , p e r -
s i s t e n y e vo l u c i o n a n a l o l a r go d e l t i e m p o . E s t a n o c i ó n e s t a b l e c e a d e m á s l a s b a s e s m e t a -
teóricas para realizar revisiones críticas a un nú mero crecien te de esferas conceptuales
incluida la cognición, la emo ción, el género, la memoria, el hecho de ser per sona, la in-
ve s t i g a c i ó n y e l d i s c u r s o a c a d é m i c o , y l a p s i c o t e r a p i a » ( L yd d o n , 1 9 9 5 , p á g. 9 7 ) .
1 1 . «L a s u b j e t i v i d a d i n d i v i d u a l e s d e t e r m i n a d a s o c i a l m e n t e , p e r o n o e n fo r m a d e u n
d e t e r mi n i s mo l i n e a l e x t e r n o , d e s d e l o s o c i a l h a c i a a d e n t r o , h a c i a l o s u b j e t i v o , s i n o e n
u n p r o c e s o d e c o n s t i t u c i ó n q u e i n t e gr a d e fo r m a s i m u l t á n e a l a s s u b j e t i vi d a d e s s o c i a l e
i n d i v i d u a l . E l i n d i v i d u o e s u n e l e m e n t o c o n s t i t u ye n t e d e l a s u b j e t i vi d a d s o c i a l y, s i mu l -
t á n e a m e n t e , s e c o n s t i t u ye e n e l l a . E x c l u i r l a d i m e n s i ó n i n d i vi d u a l d e l a s u b j e t i vi d a d s o -
cial conduce a ignorar la propia historia de lo so cial en su expresión diferenciada ac-
t u a l , q u e s e e x p r e s a e n l o s i n d i v i d u o s : La n e ga c i ó n d e l i n d i vi d u o c o m o s i n gu l a r i d a d s u b -
j e t i v a m e n t e c o n s t i t u i d a , s i g n i f i c a i g n o r a r l a c o m p l e j i d a d d e l a s u b j e t i vi d a d , l a c u a l s e
c o n s t i t u ye d e fo r m a s i m u l t á n e a e n u n a m u l t i p l i c i d a d d e n i v e l e s , q u e p u e d e n s e r c o n t r a -
d i c t o r i o s e n t r e s í , p e r o d e c u yo fu n c i o n a m i e n t o d e p e n d e n l o s d i f e r e n t e s mo m e n t o s d e l
d e s a r r o l l o s u b j e t i vo . [ … ] L a s u b j e t i vi d a d e s u n s i s t e m a p r o c e s u a l , p l u r i d e t e r m i n a d o ,
c o n t r a d i c t o r i o , e n c o n s t a n t e d e s a r r o l l o , s e n s i b l e a l a c u a l i d a d d e s u s mo m e n t o s a c t u a l e s ,
la cual tiene un papel esencial en las di ferentes opciones del su jeto en cada uno de los
m o m e n t o s d e s u d e s a r r o l l o . [ … ] La s u b j e t i vi d a d i n d i vi d u a l s e c o n s t i t u ye e n u n i n d i vi d u o
q u e a c t ú a c o mo s u j e t o gr a c i a s a s u c o n d i c i ó n s u b j e t i v a . E l s u j e t o e s h i s t ó r i c o , e n t a n t o
s u c o n s t i t u c i ó n s u b j e t i va a c t u a l r e p r e s e n t a l a s í n t e s i s s u b j e t i va d a d e s u h i s t o r i a p e r s o -
n a l , y e s s o c i a l , p o r q u e s u vi d a s e d e s a r r o l l a d e n t r o d e l a s o c i e d a d , y d e n t r o d e e l l a p r o -
d u c e n u e vo s s e n t i d o s y s i g n i fi c a c i o n e s q u e , a l c o n s t i t u i r s e s u b j e t i va m e n t e , s e c o n vi e r t e n
e n c o n s t i t u ye n t e s d e n u e v o s mo m e n t o s d e s u d e s a r r o l l o s u b j e t i vo . A s u v e z , s u s a c c i o n e s
d e n t r o d e l a vi d a s o c i a l c o n s t i t u ye n u n o d e l o s e l e m e n t o s e s e n c i a l e s d e l a s t r a n s fo r m a -
c i o n e s d e l a s u b j e t i v i d a d s o c i a l » ( Go n z á l e z R e y, 1 9 9 9 , p á g s . 4 1 - 4 3 ) .
1 2 . «L a c u l t u r a n o h a b r í a a p a r e c i d o c o n u n h o m b r e d e s u b j e t i va d o . To d o s l o s f e n óm e -
nos de la cul tura hu mana son una expresión de hombres que tras cienden la in mediatez de

19
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

l o i m p u e s t o d e s d e a f u e r a , y s e r e c r e a n e n l a e x p r e s i ó n d e l s e n t i d o q u e t i e n e s u e xi s t e n -
c i a p a r a e l l o s , c o n s t r u ye n d o p r o d u c t o s c u l t u r a l e s q u e e s t á n m á s a l l á d e l p r e s e n t e , y q u e
s o n e s e n c i a l e s p a r a m a n t e n e r l a d i m e n s i ó n fu t u r a q u e , d e f o r m a p e r m a n e n t e , c a r a c t e r i z a
e l d e s a r r o l l o d e l a c u l t u r a » ( G o n z á l e z R e y, 1 9 9 9 , p á gs . 4 8 - 4 9 ) .
1 3 . V a l e l a p e n a vo l ve r a c i t a r a J a m e s c u a n d o d i c e : «E l h e c h o c o n s c i e n t e u n i v e r s a l
n o e s q u e e xi s t e n “ s e n t i mi e n t o s y p e n s a m i e n t o s ” , s i n o q u e “ yo p i e n s o ” y «yo s i e n t o ». E n
n o m b r e d e n i n g u n a p s i c o l o gí a p o d r á d i s c u t i r s e l a e x i s t e n c i a d e l o s “ yo ” p e r s o n a l e s . Lo s
p e n s a m i e n t o s c o n e xi o n a d o s , t a l c o m o l o s s e n t i m o s , e s p r e c i s a m e n t e l o q u e e n t e n d e m o s
p o r “ yo ” p e r s o n a l e s . L a p e o r o b r a q u e u n a p s i c o l o g í a p u e d e h a c e r e s i n t e r p r e t a r d e t a l
m o d o l a n a t u r a l e z a d e e s t o s “ yo ” q u e l l e gu e a s u b s t r a e r l e s d e s u v e r d a d e r a y e fi c a z d i g -
n i d a d » ( 1 8 9 2 , p á g. 2 1 3 ) .
1 4 . E l fa m o s o l i b r o d e K e n n e t h J . Ge r ge n , q u e e n e s p a ñ o l s e p u b l i c ó c o mo E l y o s a -
t u r a d o , s e t i t u l a , e n e l o r i g i n a l i n gl é s , T h e S a t u r a t e d S e l f . E s t a p a l a b r a i n gl e s a , s e l f , c o -
r r e s p o n d e a «s í - m i s mo ».
1 5 . «É s t e e s u n p r o b l e m a q u e s e p r e s e n t a e n t o d o e l mu n d o p o s mo d e r n o a c t u a l , i d e n -
t i f i c a r a l s e l f c o n s u s i n gr e d i e n t e s , c o n l o s a s p e c t o s f e n o m e n o l ó gi c o s q u e a p a r e c e n e n l a
c o n c i e n c i a . [ … ] E l e r r o r m e t o d o l ó g i c o má s g r a v e d e l o s p o s mo d e r n i s t a s e s n o t o m a r e n
c u e n t a l a d i s t i n c i ó n e n t r e o b s e r v a d o r y o b s e r v a d o . T o m a n c o mo s i fu e r a u n a c a r a c t e r í s t i -
c a d e l o b s e r v a d o l a mi r a d a d e l o b s e r v a d o r . E l o b s e r v a d o r , e n e s t o s t é r mi n o s , n o p u e d e
ve r m á s q u e l o s a s p e c t o s f e n o m e n o l ó gi c o s , p o r l o t a n t o , s ó l o p u e d e ve r u n a f r a g m e n t a -
c i ó n d e l s e l f » ( Gu i d a n o , 1 9 9 9 ) .
1 6 . «T o d a u n i d a d c o m p ue s t a e s u n s i s t e m a e s t r u c t u r a l m e n t e d e t e r m i n a d o , l o q u e
quiere decir que las interacciones de estas unidades sólo gatillan cambios de estados de-
t e r m i n a d o s p o r s u e s t r u c t u r a . N o e s p o s i b l e , p o r c o n s i gu i e n t e , q u e l o d e «a fu e r a » e s p e c i -
fi q u e l o q u e p a s a «d e n t r o » d e u n s i s t e m a e s t r u c t u r a l m e n t e d e t e r mi n a d o o u ni d a d c o m -
p u e s t a . [ … ] C u a l q u i e r u n i d a d c o m p u e s t a s ó l o e xi s t i r á e n s u d o m i n i o d e e xi s t e n c i a e n
una relación de complementaridad con éste, a la que Ma turana denomina acoplamien to
e s t r u c t u r a l . E s t o s i g n i fi c a q u e e l s i s t e m a y s u m e d i o s e g a t i l l a r á n m u t u a m e n t e c a m b i o s
de estado, sufrien do perturbaciones pero no destrucciones. O la uni dad compuesta está
e n c o n gr u e n c i a c o n s u d o m i n i o d e e xi s t e n c i a o n o l o e s t á y n o e xi s t e . [ … ] C on e s t e t é r -
mino –gatillan– los au tores hacen referencia a que los cam bios que re sultan de la inte-
r a c c i ó n e n t r e s e r v i vo y m e d i o s o n d e s e n c a d e n a d o s p o r e l a ge n t e p e r t u r b a n t e y d e t e r mi -
n a d o s p o r l a e s t r u c t u r a d e l o p e r t u r b a d o , y l o m i s m o e s vá l i d o p a r a e l m e d i o » ( R o d r í -
gu e z y A r n o l d , 1 9 9 1 , p á g. 5 6 ) .
1 7 . Al r e s p e c t o e s m u y c l a r o e l r e s u m e n q u e C a r o G a b a l d a ( 1 9 9 7 ) h a c e d e l a s i d e a s
fu n d a m e n t a l e s d e e s t e t i p o d e e n fo q u e s : 1 ) «L o s s e r e s h u m a n o s s o n e s e n c i a l m e n t e c o n t a -
d o r e s d e h i s t o r i a s . 2 ) La s “ b u e n a s r a z o n e s ” q u e v a r í a n e n t r e s i t u a c i o n e s , g é n e r o s y m e -
d i o s , s o n e l m o d o p a r a d i g m á t i c o d e t o m a d e d e c i s i o n e s y d e c o mu n i c a c i ó n . 3 ) L a r a c i o -
n a l i d a d s e d e t e r m i n a p o r l a n a t u r a l e z a d e l a s p e r s o n a s c o mo s e r e s n a r r a t i vo s ; s u c o n -
c i e n c i a i n h e r e n t e d e p r o b a b i l i d a d n a r r a t i va , l o q u e c o n s t i t u ye u n a h i s t o r i a c o h e r e n t e , y
s u h á b i t o c o n s t a n t e d e c o m p r o b a r l a fi d e l i d a d n a r r a t i v a , s i l a s h i s t o r i a s q u e e x p e r i e n c i a n
s u e n a n a v e r d a d e r a s c o n l a s h i s t o r i a s q u e s a b e n q u e s o n ve r d a d e n s u s vi d a s . 4 ) E l m u n -
d o e s u n c o n j u n t o d e h i s t o r i a s q u e s e d e b e n e l e gi r p a r a p o d e r s e gu i r v i vi e n d o u n a b u e n a
v i d a , e n u n p r o c e s o d e r e c r e a c i ó n c o n t i n u a » ( p á g. 4 5 ) .

Editado por Cetepo y Fundación FAPS (Foundation for the


advancement of post-rationalist studies).
Cetepo fue fundado en 1992 por Juan Balbi en Argentina con el patrocinio y la
supervisión científica de Vittorio Guidano. Posteriormente, en 1997, Vittorio
Guidano, Juan Balbi y Antonino Caridi, como presidente, secretario y tesorero
respectivamente, crean la Fundación FAPS.

20
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004

21

También podría gustarte