Cap. 11
Cap. 11
Editado por Fundación FAPS (Foundation for the advancement of post-rationalist studies)
Han sido los narradores y los fi lósofos, antes que los psicólogos, los
que han pres tado aten ción a la i mpor tancia que tiene en la ex periencia per -
sonal la dimen sión subj etiva del tiempo. Por ej emplo, en Fenomenología de
la per cepción, Merleau-Pont y afir ma: «...t odas nues tras experiencias, en
cuanto que son nues tras, se disponen se gún un antes y un des pués, porque
la temporalidad, en lenguaje kan tiano, es la for ma del sentido íntimo, y el
carácter más ge neral de los he chos psí quicos» (1945, pág. 418).
Mediante la ope ración en el len gua j e, así como ocu rre con la afec tivi -
dad, otro as pec to de la vida, la vi vencia del tiempo, se com plejiza en su ca -
lidad experiencial. Los pri mates y los de más seres vi vos re gulamos nuestro
comportamien to de acuerdo con cambios in ternos que si guen el ritmo de
cierto ritmo temporal de los acon tecimientos que se re piten, co mo el día y
la noche o las es taciones del año con sus cam bios cli máticos; pero, cuan do
el primate humano opera en las coor dinaciones del lengua j e, el tiempo mis -
mo ocu rre co mo ex periencia subj etiva.
Di ce el epistemólogo Karl Popper: «Pa ra ser un Yo hay que apr en der
mucho, es pecialmen te el sentido del tiempo, con uno mis mo ex tendiéndose
al pasado (al me nos hasta “ayer”) y al fu turo (al me nos has ta “mañana”) »
(Pop per y Eccles, 1977, pág. 127). Co mo sa bemos, el apren dizaj e del sen ti-
do del tiempo que se extiende con no sotros mis mos al pasado y al futuro
alcanza lími tes mu cho más ex tensos que los se ñalados en el párrafo ante-
rior. El conocimiento de la finitud de nues tra existencia hace que, a par tir
de un cierto mo mento de la vi da, estos lími tes del sentido subj etivo de
nuestro tiempo per sonal se extiendan aún más allá del nacimiento y de la
muer te.
La per cepción de la di reccionalidad irrever sible del pro pio tiempo vi vi -
do par ticipa como va riable fundamental en la estructuración progresiva de
la identidad personal. Mediante la or ganización sub jetiva del tiempo la ex -
periencia de la vi da del hombre devie ne en existencia personal; con la au -
toconciencia, la temporalidad emer ge co mo el do mi nio de co nocimien to
más es pecífico de la di men sión ontológi ca de la existencia hu mana.
La for ma de or ganización que to ma el au toconocimien to del pro pio tiem-
po vi vi do es na rrativa, dice Jerome Bru ner (1986). De bemos a es te autor un
invalorable aporte a la comprensión de los pro cesos de la iden tidad: la no -
ción de «pen samiento narrativo». Son dos las mo dalidades del funciona -
mien to cognitivo hu mano; dos mo dalidades de pensamiento, que brindan, a
su vez, dos mo dos ca racterísticos de or denar la ex periencia y de construir
la realidad, afir ma Br uner. Es tas dos for mas del pensamien to, que denomi -
1
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
[...] la n a r r a ti v a se o c u p a d e la s vi ci si t u d es d e la i n te n cio na li d ad . P ro p o n go
es ta d e f i ni ció n no só lo p o r q u e l e p er mi te a l t eó r i co ci er ta fle x i b ili d a d si no
p o r q ue ad e má s ti e ne u n «p r i mi ti v is mo » q ue re s ul ta i n te r esa n te. P o r p r i mi ti vo
q ui e r o d e cir s i m p le me n te q ue s e p ue d e a fir ma r só li d a me n te e l ca rác t er irr e -
d uc ti b le d e l co n cep to d e i n ten ció n (t a n to co mo hi zo Ka n t co n el co n ce p to d e
ca u sa li d ad ) . [ …] «l a i n t en ció n y s us v i ci si tu d es » co n s ti tu ye n u n s i s tem a p ri -
2
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
3
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
rrespondiente; la hipótesis consiste en que debe exis tir una impresión que
dé origen a ca da idea real. Pe ro, como cualquiera que exami ne su propio
interior, Hume no en contraba en éste más que una di ver sidad de experien -
cias y nin guna impresión invariable relativa a la idea de un sí -mis mo, y
concluía, por lo tan to, que esta idea constituye una ilu sión, es decir, no co -
rresponde a «al go » que tenga exis tencia real: 4
Frente a esa evi dencia, Hu me pre gunta: ¿qué nos in clina tan fuertemen te
a superponer una iden tidad a estas per cepciones su cesivas y a su poner que
estamos en po sesión de una exis tencia invariable e ininterrumpida durante
todo el cur so de nues tras vi das?5
La respuesta fi losófica de Ri cœur a es ta cuestión con siste en di sociar
dos significaciones importantes de la identidad. Lo equí voco del térmi no
«idén tico», dirá, «es tará presente en nuestras reflexiones sobre la identidad
personal y la iden tidad na rrativa, con re lación a un ca rácter i mportante del
sí [o sí-mis mo], su tem poralidad» (1990, pág. X II). La iden tidad, dice, en
el sentido de ídem, de sarrolla una j erarquía de significaciones cuya perma -
nencia en el tiempo constituye el gra do más elevado, al que se opo ne lo di -
ferente, en el sentido de cambiante, va riable, ipse. La tesis que propone es
que la iden tidad en el sen tido de ip se no i mplica ninguna afirmación so bre
un pre tendido nú cleo no cam biante de la personalidad. En sus va riadas
acepciones, «mis mo», señala, es empleado en el con texto de una compara -
ción y tiene co mo contrarios: «otro», «dis tinto», «di verso», «d esigual »,
«inver so». Ri cœur se propone con siderar «l a mis mi dad co mo si nónimo de
la identidad-ídem y oponerle la ipseidad por referencia a la identidad-ipse»
(1990, págs. 12 -13) .
El problema de la iden tidad personal, afirma Ricœur, cons tituye el lugar
privi legia do de la confrontación en tre los dos usos más i m por tantes del
concepto de iden tidad. Los dos tér mi nos de la con frontación son: «...por un
lado, la iden tidad co mo mis mi dad (latín: idem; i nglés: sa meness; alemán:
Gleichheit); por otro, la iden tidad co mo ip seidad (latín: ipse; inglés self -
hood; alemán: Selbst heit) » (pág. 109; lo des tacado corresponde al origi -
nal). La identidad-ipse pone en j uego una dialéctica complementaria de la
ipseidad y la mis mi dad, se ñala Ricœur, y la con frontación en tre las dos
ver siones de la iden tidad plantea, y re suelve, la cuestión de la per manencia
en el tiempo del sí -mi smo. De acuer do con el planteo de Ricœur, la ver da -
dera naturaleza de la i dentidad na rrativa hu mana se revela en la dialéctica
de la ipseidad y de la mis mi dad; la operación narrativa, señala, «i m plica un
concepto totalmen te origi nal de identidad dinámi ca, que compagi na las ca-
tegorías que Loc ke consideraba con trarias entre sí: la iden tidad y la di ver -
sidad» (pág. 141).6
Con es tos con ceptos Ricœur con tribuye a su perar un pro blema epi stemo-
lógi co del pensamiento psicológi co tradicional, el de con cebir al sí -mis mo
4
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
5
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
6
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
El surgi mien to evo lutivo del lenguaje en la dimen sión humana parece
haber coincidido con l a aparición de nue vos niveles de or denamiento auto-
rrefencial. Las re glas l éxicas y se mánticas que ca racterizaron es ta forma de
interacción so cial permi tieron la reestruc turación de la ex periencia inme -
diata en térmi nos de proposiciones. El len gua j e huma no dis para un nivel
experiencial desvinculado de la inmediatez. Un nue vo ni vel vi ven cial en el
que es posible, dice Gui dano: «...va lorar la experiencia inmediata según
categorías definidas de ver dadero-fal so, feo-bello, ilusión -per cepción, co -
rrecto-erró neo, etcétera; son categorías que aparecen con el pensamien to
conceptual y que per mi ten ha cer de filtro para po der empezar a va lorar y
clasificar la ex periencia inmediata» (Gui dano, 1999, pág. 27).
Según es ta perspec tiva, la apa rición del len gua j e en los se res humanos
sería coincidente con un au men to considerable del ni vel de complej idad del
aparato neurológi co organizador. Este desarrollo en la capacidad funcional
del cerebro de be ha ber traído apa rejado un aumento pro porcional en la can -
tidad de las distinciones y los da tos disponibles a la experiencia conscien -
te; lo cual tornó necesario el desarrollo de un sis tema cla sificador «in te-
rior » de ese cú mulo de nueva ex periencia subj etiva. Se ñala Guidano: «El
lengua j e nace, evo lutivamente, como un sistema de cla sificación y reclasi-
ficación de los da tos internos, es de cir, es un elemen to que actúa sobre la
información de la experiencia inmediata y no directamente sobre la reali -
dad» (1999, pág. 28).
La distinción llevada a cabo por L. De wart (1989) en tre lengua je fac-
tual, pro pio de los de más ani males, y len guaj e temático, pro pio únicamen te
de los humanos, cons tituye un con siderable aporte a la comprensión de la
impor tancia que éste tiene en la evolución de la especie. El lenguaj e fac-
tual consiste en un sis tema de se ñalización del que dis pone la ma yor par te
de los seres vi vos. En el mun do ani mal se verifican sistemas muy comple -
j os y ar ticulados de tr asmi sión de in formación. Es tos sistemas de comuni -
cación con sisten ge neralmen te en la emi sión de so nidos y, en al gunos ca -
sos, co mo en los gran des pri mates, en vo calizaciones relativamente com-
plej as. La característica del lengua j e factual es especificar sólo lo que ocu -
rre mien tras esto acontece. Es de cir, el len guaj e factual está ligado a la in -
mediatez de la ex periencia y no agre ga nin guna in formación no vedosa; de -
fine un acontecimiento pero es siempre contingente y si mul táneo al mis mo.
Por el contrario, el lenguaje temá tico es un tipo de coor dinación social que
posibilita que cada hecho pueda ser estructurado como una his toria. Éste es
un ras go pro pio del lenguaje semán tico, q ue dispara la capacidad de co nec -
tar e integrar un con j unto de elemen tos vi venciales ya ocu rridos con un te -
ma, que cons ta de un inicio, un desarrollo y un final. Con el uso del len -
gua j e temático lo acontecido se «des pega» de la contingencia de la expe -
riencia inmediata y se hace posible separar en cada experiencia dos tipos
de con tenidos. El con tenido afectivo se des taca y di ferencia del contenido
informativo, amplificando de es te modo la impronta del mun do subj etivo y
facilitando el desarrollo de la autoconciencia. Al per mi tir separar el conte-
nido informativo del contenido afectivo, el lengua j e facilita la evo cación
7
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
8
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
Gergen con sidera de suma i mpor tancia las consecuencias de apli car la
orientación construccionista para el carácter de la inves tigación psicológi -
ca y pa ra la na turaleza de la ciencia en ge neral. Se gún su pun to de vis ta,
las consecuen cias con respecto a la psi cologí a son de lar go al cance. Efecti -
vamente, como ve nimos vien do, pue de implicar la desaparición de nuestra
incipiente disciplina. 1 0 Nues tro au tor no tiene reparos en decretar esa de sa -
parición:
9
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
Gergen to ma el pun to de vis ta de J. Ave rill (1982, 1985) y sos tiene que
todas las nociones que a priori se consideran como es tados subj etivos pue -
den reconsiderarse desde el punto de vista construccionista social. El con -
cepto de eno j o, por ejemplo, en lugar de concebirse como un es tado inten -
cional, pue de entenderse como una for ma de actuación so cial: «eno j o como
térmi no», di ce Ger gen, «no se re fiere a un estado men tal sino que constitu-
ye par te del rol en sí mismo». E l tratamiento de la noción de mo tivación
constituye otro ej emplo de esta actitud elimi nacionista de los conceptos
mentalistas e in tencionales. Ger gen du da del concep to de mo tivación «co -
mo un po der primor dial capaz de poner en acción a la gente»; según el pun-
to de vis ta construccionista, el foco se traslada desde el «in terior » de las
personas hasta la con versación de la gen te acerca de sus mo tivos y sus con -
secuencias sociales. De este mo do, con tinúa Gergen, «La men te se convier-
te en una forma de mi to social: el concepto de sí-mismo es suprimido de la
cabeza y em plazado dentro de la es fera del discurso so cial». En cada ca so
que analicemos se puede aplicar el mis mo criterio. Lo que ha ya si do
considerado en su mo mento un segmento del domi nio pro pio de la psi colo-
gía, co mo «he chos sobre la naturaleza del reino psicológico», escribe Ger -
gen, «se sus pende: cada con cepto (emo ción, motivo, etc.) es re cortado de
una ba se ontológica dentro de la ca beza y es convertido en un com ponente
del pro ceso social » ( 1985, pág. 17; lo des tacado me per tenece). En otras
palabras, con j ustificaciones diferentes, el construccionismo so cial, como
el con ductismo, eli mi na del campo de la ci en cia psi cológi ca toda po sibili-
dad de ex plicación de un fenómeno humano en térmi nos men talistas.
Reducir las explicaciones sobre los pro cesos de un domi nio de fenóme -
nos a los ni ve les de análisis de otro do mi nio con comi tante parece ser mo -
neda co rriente en la psi cología; en es te caso, los cons truccionistas sociales,
al reducir las explicaciones acerca de los procesos del sí -mis mo a catego-
rías propias del nivel de análisis sociológico, po nen el punto de determi na -
ción de los fe nómenos men tales en el ambiente social del lengua j e. De es te
modo aportan argumentos para el logro del fin que a prin cipios del si glo
XX se habían propuesto los conductistas: hacer desaparecer del campo de
la ciencia toda referencia a cualquier es tado men tal o intencional. El pro -
yec to cons truccionista es, entonces, un nue vo intento de negar la existencia
de lo que William James definió en su mo mento como el dato evi dente para
la psicología: los es tados de con ciencia.
El construccionismo social persigue el pro pósito de negar el fenóme no
de la sub j etivi dad co mo do mi nio vá lido de estudio pa ra la psicología. En
diver gencia con ese pun to de vis ta, y de acuer do con la te sis que defiendo,
el sí-mis mo, o la sub jetivi dad orga nizada, es un complej o sistema de signi -
ficaciones y sen tidos subj etivos que se rea lizan, siem pre, ligados a un pro -
ceso de iden tidad per sonal. Sis tema per sonal de si gnificados que puede ser
estudiado, cien tíficamente, co mo uni dad de análisis en su fun cionamien to,
su gé nesis y su de sarrollo. La subj etivi dad se produce en el contexto de la
vi da cultural humana, pero, co mo afirma con acierto Gon zález Rey (1999),
10
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
la subj etivi dad se define ontológi camente como di ferente de los elementos
sociales, bio lógi cos, ecológi cos y de cual quier otro ti po, que, re lacionados
entre sí de una for ma u otra, par ticipan en el complej o proceso de su de sa-
rrollo.11 Co mo el pro pio Gon zález Rey ha escrito, «La úni ca forma de su -
perar la tentación objetivis ta de explicar la subj etivi dad por su re lación
biunívoca con los ele mentos presentes de la vi da social del suj eto es reco-
nocer su ca rácter histórico, que si gnifica considerar los procesos generado-
res de sentido den tro del propio desarrollo del sistema sub j etivo, y no co -
mo el pro ducto inmediato de una in fluencia externa» ( 1999, pág. 49).
La sub j etivi dad no se determi na por la cultura; la cul tura es en sí mis ma
subj etiva, ya que es tá constituida por sujetos; y los su j etos son sociales en
tanto se desarrollan como ta les únicamente en el con texto de la cultura. Pe -
ro el desarrollo del hom bre como sub j etivi dad y la cul tura son procesos in -
tersistémi cos complejos que avan zan de manera si mul tánea y que tienen,
cada uno, su pro pia dinámi ca y su pro pia on tología. 12
“E n mi ar g u me n ta ció n c u m p le u n p a p el d e ci s i vo la p ro p ue s ta se g ú n l a c ua l l a
sa t u r ació n so cia l aca r r e a u n me no s cab o ge n e ral d e la p re mi sa so b re la exi s te n -
cia d e u n yo ver d a d er o y r e co no ci b le. E n ta n t o va mo s ab so r b ie n d o múl ti p le s
vo ces , co m p r o b a mo s q u e ca d a «v er d ad » se v e re la ti v i zad a p o r n u e s tra co n -
cie n cia s i mu l tá ne a d e o t r as o p cio ne s no me no s i m p erio sa s. Lle ga mo s a p er ca -
tar no s d e q u e ca d a ve r d ad so b re no so tro s mi s m o s e s u n a co ns tr uc ció n mo me n -
tá nea , vá li d a só lo p a r a u na ép o ca o es p a cio d e tie m p o d e ter mi n a d o s y en la
tra ma d e c ier ta s r e la cio ne s. [ …] Al e c har p o r l a b o r d a «lo ve r d ad ero » y «l o
id e n ti fi ca b le », u no s e a b r e a u n mu n d o eno r me d e p o si b i li d ad es. P ro p o n go q ue
es ta e ta p a f i na l d e l a tr an s i ció n h a cia lo p o s mo d er no se al ca n za c ua n d o el yo
se d e s va n e ce to tal me n te y d e sa p a r e ce e n u n es ta d o d e re la cio na li d ad . U n o ce s a
d e cr eer e n u n yo i n d e p en d ie n te d e la s re la cio n es e n q ue s e e n cue n tra in me r -
so ” ( 1 9 9 1 , p á g s. 3 7 - 3 8 ) .
11
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
El co n s tr u cio n is mo [ …] d e sa f ía e l «c u l to » a lo in d i vi d u al q u e e s e n d ém ico e n
la tr a d ició n o c ci d en ta l. [ …] E s to [el co n s tr uc ci o ni s mo ] p o n e e n t e la d e j ui cio
la s cr e e n cia s fir me s y f ia b les so b re l as p er so na s, i n cl u yé n d o no s a n o so tro s
mi s mo s . La me n te i n d i v id u al no só lo p i er d e s u fu n d ame n ta ció n o n to ló g ica s i -
no to d o s s u s co n s ti tu ye n te s tra d i cio n a les : la s e mo cio n es , el p e n sa mi e n to ra -
cio na l, lo s mo ti vo s, lo s r as go s d e p er so n a li d ad , la s i n ten cio n es, l a me m o ria, y
si mi la r es. T o d o s es to s co n s ti t u ye n tes d el yo s e co n vi er te n e n co n s tr u c cio ne s
hi s tó r ica me n te co n ti n ge n te s d e l a c u l tu ra » ( Ger ge n 1 9 9 4 , p á g. 9 5 ; lo d es ta ca -
d o me p er te ne ce) .
12
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
13
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
tología. Por otro la do, en un encua dre como éste, en el que, por di ficulta-
des epistemo lógi cas y teó ricas, no se dis tingue el con tenido semántico
(historia de vi da narrada) del proceso de in tegra ción y au torreferencia na -
rrativa de la pro pia experiencia afectiva (estructura narrativa de la identi -
dad), la psi coterapia se transforma, ine vi tablemente, en una me ra conversa -
ción acerca de los significados alternativos de aque llos contenidos. És ta
sería una con ver sación ca rente de un mé todo me diante la cual el t e rapeuta,
orientado por un co nocimiento científico de los pro cesos de la identidad,
pueda intentar generar cambios en la estructura del sí-mis mo de su pacien -
te. En consecuencia, con la pre mi sa de que el sí -mis mo no es más que un
epifenómeno de un in tercambio conver sacional, los terapeutas posmodernos
conciben que pue de ser suficiente cambiar el tipo de conversación, de rela-
to, en el que la per sona se ve in cluida, pa ra que se ori gi nen cambios en la
estructura de su iden tidad.
Un ej emplo de este tipo de enfoque te rapéutico, en el que se en cuentra
j ustificación para las críticas que hemos hecho a esta pers pectiva, se ha lla
en las siguien tes opiniones de Oscar Gon çalves (1995) , un re ferente de las
terapias narrativas:
E mp ie zo co n la a f ir ma ci ó n d e q ue la vi d a e s u n a n a r r a ti va y lo s se res h u ma no s
so n i n h e r en te me n te n a r r ad o r e s, co n ta d o res d e hi s to ria s y, p o r s u p ue s to , p ar ti -
ci p an te s d e s u s p r o p io s ar g u me n to s. E s tu d io la t e r a p ia co mo u n mar co h i p o té -
ti co d e en sa yo p a r a la c o n s tr u c ció n y d e s co n s truc ció n d e hi s to ria s. [ … ] co mo
ha o b ser va d o Fi s her ( 1 9 8 7 ) , «La e vo l u ció n e se n cia l d el ce r e b ro no s d io su c a -
p aci d ad d e co n tar hi s to r ia s p a ra u no mi s mo re s p ec to d e u no mi s mo y h a cer lo
en la fo r ma n a r r ati va d e p r i me ra p er so na » (p á g. 3 4 7 ) . Mair (1 9 8 8 , 1 9 8 9 ) re -
cie n te me n te a m p lió e s ta id e a p ro p o n ie n d o q u e l a co m p re n sió n d el p ro ceso d e
co n tar h i s to r ia s no só lo es la ta rea ce n tral d e l o s p si có lo go s si no ta m b ié n la
me to d o lo g ía ce n tr al p a r a la i n v e s ti ga ció n p s i co l ó gi ca : el p s i có lo go d e b ería ser
«u n na r r ad o r d e hi s to r ias co n u n p ro fu n d o in te rés p o r lo q u e i m p li can l as hi s -
to ria s q u e vi v i mo s y la s hi s to r ias q ue co n ta mo s » (p á gs . 1 7 9 -1 8 1 ).
G ui d ano ( 1 9 8 7 , 1 9 9 1 ) , p o r ej e m p lo , d e fi e n d e q ue lo s ni v e les tá ci to s d e la r e -
p re s e n tació n co g n i ti va t ie ne n s u s o rí ge n e s e n l o s p ri me ro s mo me n to s o fa se s
d el d e s a r r o llo d e l ap e g o - se p a r ació n. E s d e cir, n u es tra co n s tru c ció n o ri gi na l
tie n e l u ga r e n u n p e r io d o p r e ló gi co e i n clu so p r e v er b al y só lo no s p er m ite la
p o si b i li d ad d e u na r e p r e se n ta ció n a na ló gi ca - na r r ati v a » (Go n çal v es, 1 9 9 5 , p ág .
1 7 3 ).
14
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
Efectivamen te, Vittorio Gui dano, crea dor de la terapia cognitiva posra -
cionalista, defendió la tesis de: a) que el sí-mismo es un sis tema que se
construye evo lutivamente, b) que en esa cons trucción es definitorio el pa-
trón vincular temprano que la per sona, en la niñez, ha ya te nido con sus
cuidadores, c) que la im portancia de ese patrón vin cular, en la primera eta-
pa de la vi da, radica en que la re currencia de cierto tipo de hechos afec ti-
vos en la relación entre el cuidador y el ni ño dispara en éste la «organiza -
ción de un do mi nio emo cional indivi dual» que es la ba se sobre l a que se
constituye, du rante el resto de la vi da, el sentido unitario y continuo del sí -
mis mo de ca da indivi duo. En otras pa labras, lo que Gui dano sos tuvo es que
la con ciencia humana es temática, y que los temas que ela bora narrativa -
mente cada indivi duo son temas re currentes y de pendientes de un do mi nio
emocional que se or ganiza en una pri mera etapa de la vi da, desde antes de
operar en el len gua j e.
Tres consecuencias, básicamen te contradictorias con las premi sas cons -
truccionistas, se de rivan de las pre mi sas pro puestas por Gui dano.
Primera: cada sí -mis mo tiene una estructura propia y fun ciona como un
sistema au toorganizado que man tiene su propia coherencia interna. Es decir
que esa es tructura no es con tingen te a la t rama con versacional en que se
encuen tra en cada mo mento.
Segunda: esa es tructura propia de ca da sí -mis mo es de or den afectivo-
emocional, y no de or den se mántico. El cambio terapéutico, en consecuen -
cia, deberá ser un cam bio de los procesos afectivos, a par tir de una rees -
tructuración de la relación dialéctica entre experiencia emo cional y au -
torreferencia narrativa de la per sona. No al canza con sus tituir los conteni -
dos semánticos de la na rración para disparar un cambio personal psicotera -
péuticamente significativo.
Tercera: dado lo anterior, para el desarrollo de una psi coterapia orienta-
da científicamen te, se torna i mprescindible contar con una teoría del sí -
mis mo, de su evo lución y de su dis función psicopatológi ca, que remi ta a
postulados men talistas y al de sarrollo de pro cesos y es tados intencionales.
En sín tesis, según mi opinión, no te ner en cuenta es tas nociones, y con -
cebir me tafóricamente la men te só lo como un instrumen to con tador de his -
torias, implica una noción excesivamente simplificada del proceso de la
identidad personal que no contribuye al desarrollo científico de la psi colo-
gía y la psi coterapia.
Una no ción de co nocimien to como la del construccionismo so cial, que
transfiere toda la de termi nación de la ex periencia de co nocimiento a un
punto externo al individuo para ubicarla en el lengua j e y la cultura, al no
tener en cuenta la estructura propia de la experiencia humana, omi te en sus
explicaciones la vi vencia afectivo-emo cional como un fac tor principal en
el proceso cons tructivo de la iden tidad. Si bien es cier to que la ex periencia
humana se cons tituye en parte por la crea ción de dis tinciones compartidas
en el lengua j e, resulta difícil concebirla absolutamen te determi nada por un
orden lingüís tico externo a la propia experiencia emo tiva del su j eto. Co mo
bien señalaron, desde la perspectiva del constructivis mo dia léctico, Green -
berg y Pas cual Leo ne (1995):
15
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
La na t u r ale za h u ma na t ie ne s u p ro p io o r d en y no es p e ra i n d i fe ren te a q ue e l
o r d en le ve n ga i m p u es to d es d e fue ra p o r el le n g ua j e y la c ul t u ra. La s p e r so na s
se g u ía n p o r s u p r o p ia co mp le j id ad i n ter na e n in te rac ció n co n la s p ar t ic u la r i-
d ad es d e u n a si t ua ció n, lo q ue se e x p er i me n ta c o mo u n a se n sa ció n d e s ig n i f i -
ca d o ex p er i me n tad a co r p o r al me n te (p á g. 1 5 1 ; e l d es tac ad o me p er te ne ce ).
NOTAS:
1 . «L a a p l i c a c i ó n i m a g i n a t i v a d e l a mo d a l i d a d p a r a d i g m á t i c a d a c o m o r e s u l t a d o u n a
t e o r í a s ó l i d a , u n a n á l i s i s p r e c i s o , u n a p r u e b a l ó gi c a , a r gu m e n t a c i o n e s fi r m e s y d e s c u b r i -
m i e n t o s e m p í r i c o s gu i a d o s p o r u n a h i p ó t e s i s r a z o n a d a . [ … ] e s l a c a p a c i d a d d e ve r c o n e -
xi o n e s fo r m a l e s p o s i b l e s a n t e s d e p o d e r p r o b a r l a s d e c u a l q u i e r mo d o fo r m a l . [ … ] La
c i e n c i a – e n p a r t i c u l a r l a fí s i c a t e ó r i c a – t a m b i é n p r o c e d e c o n s t r u ye n d o mu n d o s d e u n a
m a n e r a s i m i l a r , “ i n ve n t a n d o ” l o s h e c h o s ( o e l u n i v e r s o ) c o n r e s p e c t o a l o s c u a l e s d e b e
v e r i fi c a r s e l a t e o r í a . [ … ] b i e n p u e d e s e r e l c a s o , c o m o h a s u b r a ya d o W. Q u i n e , q u e l a fí -
s i c a c o n t e n ga u n n o ve n t a y n u e v e p o r c i e n t o d e e s p e c u l a c i ó n y u n u n o p o r c i e n t o d e o b -
servación. Pero la elaboración de uni versos implícita en sus es peculaciones es de un ti po
d i f e r e n t e d e l a q u e s e r e a l i z a e n l a c o n s t r u c c i ó n d e r e l a t o s . Lo s f í s i c o s d e b e n t e r m i n a r
p o r p r e d e c i r a l go q u e s e a ve r i fi c a b l e m e n t e c o r r e c t o , p o r mu c h o q u e e s p e c u l e n . Lo s r e l a -
t o s n o t i e n e n e s e r e q u i s i t o d e ve r i f i c a b i l i d a d . L a c r e d i b i l i d a d d e u n c u e n t o s e b a s a e n
p r e m i s a s d i f e r e n t e s d e l a s q u e r i g e n l a c r e d i b i l i d a d d e l a t e o r í a fí s i c a , i n c l u s o e n s u p a r -
t e e s p e c u l a t i va . S i a p l i c a m o s e l c r i t e r i o d e fa l s a c i ó n d e P o p p e r a u n c u e n t o p a r a c o m -
16
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
p r o b a r s i e s b u e n o , s o mo s c u l p a b l e s d e r e a l i z a r u n a ve r i fi c a c i ó n i n a d e c u a d a » ( B r u n e r ,
1 9 8 6 , p á g. 2 6 ) .
2 . «A r e n d t a f i r m a q u e l o m á s d i fí c i l d e d e s t r u i r e n e l s e r h u m a n o e s l a i n d i vi d u a l i -
dad. Este concepto es creado por la au tora para referirse a la parte que depende “de
fu e r z a s q u e n o p u e d e n s e r c o n t r o l a d a s p o r l a vo l u n t a d ” . La vi d a d e l a m e n t e s u gi e r e e l
c a r á c t e r mú l t i p l e y f r a g m e n t a d o d e l yo , u n yo c o n n e c e s i d a d e s c o r p o r a l e s y p s í q u ic a s ,
s e n s a c i o n e s , p a s i o n e s , s e n t i m i e n t o s , y m o t i vo s q u e p o c o d o m i n a m o s . E n l a c o n d i c i ó n
h u m a n a a p a r e c e e s a c u r i o s a h a b i l i d a d d e l s e r h u m a n o p a r a e l e gi r c ó m o a p a r e c e r fr e n t e a
l o s o t r o s . S i n e s t a e l e c c i ó n r e n ov a d a u n a y o t r a v e z , n o s e r í a mo s c a p a c e s d e t e n e r u n a
identidad capaz de liberarnos de la so ledad del co razón con sus dolorosas contradiccio-
n e s . P e r o e l r a s go m á s n o t a b l e e n e s t e i n t e n t o c o n fi gu r a d o r d e l a s u b j e t i vi d a d e s l a n a -
r r a t i v i d a d . E s e n vi r t u d d e u n r e l a t o i d e n t i f i c a d o r , q u e s o mo s “ a l gu i e n ” p a r a l o s o t r o s y
p a r a n o s o t r o s mi s mo s , y n o “ a l go ” » ( M a r t a Ló p e z G i l , 2 0 0 0 , p á g. 9 3 ) .
3 . «A l d e s t a c a r l a i m p o r t a n c i a d e l a t e m p o r a l i d a d , D i l t h e y i n t r o d uc e u n a d i m e n s i ó n
que será central para la tradición hermenéutica posterior. Permite reconocer que la expe-
r i e n c i a e s i n t r í n s e c a m e n t e t e m p or a l ( h i s t ó r i c a ) y q u e , p o r l o t a n t o , l a c o m p r e n s i ó n d e l a
experiencia debe realizarse en categorías de pen samiento temporales (históricos). Ello
s i g n i fi c a q u e s ó l o e n t e n d e m o s e l p r e s e n t e e n e l h o r i z o n t e d e p a s a d o y fu t u r o . N o s e t r a t a
d e l r e s u l t a d o d e u n e s fu e r z o c o n s c i e n t e , s i n o q u e p e r t e n e c e a l a p r o p i a e s t r u c t u r a d e l a
e x p e r i e n c i a » ( E c h e v e r r í a , 1 9 9 3 , p á g. 2 2 5 ) .
4. «Deseo enunciar claramente y sin ambigüedad que los yo existen. Tal enunciado podría parecer un tanto
superfluo en un mundo en que el exceso de población es uno de los problemas sociales y morales mayores. Ob-
viamente, la gente existe y cada uno de ellos constituye un yo individual con sentimientos, esperanzas y temores,
penas y alegrías, miedos y sueños, que sólo podemos conjeturar, ya que sólo son conocidos por la propia perso-
na. Todo esto es casi demasiado obvio como para que merezca la pena escribirlo; pero debe decirse, ya que algu-
nos grandes filósofos lo han negado. David Hume fue uno de los primeros que llegaron a dudar de la existencia
de su propio yo, y tuvo muchos seguidores. Hume se vio llevado a esta posición un tanto extraña por su teoría
empirista del conocimiento. Abrazó el punto de vista del sentido común (perspectiva que consideró una equivo-
cación […], según el cual todo nuestro conocimiento es el resultado de la experiencia de los sentidos. (Tal cosa
pasa por alto la tremenda cantidad de conocimientos que heredamos y que está incorporada a nuestros órganos
de los sentidos y a nuestro sistema nervioso; nuestro conocimiento acerca de cómo reaccionar, cómo desarrollar-
nos y cómo madurar.) […]. El escepticismo de Hume le llevó a la doctrina de que no podemos conocer nada, ex-
cepto nuestras impresiones de los sentidos y las “ideas” derivadas de las impresiones de los sentidos. Basándose
en ello, defendía que no podemos tener algo así como una idea del yo; por tanto, no podemos ser esa cosa que se
llama yo» (Popper y Eccles, 1977 pág. 115).
5 . E s t e p u n t o d e vi s t a e s t á t o m a n d o fu e r z a e n t r e a l gu n o s a u t o r e s q u e i n t e n t a n i n t e gr a r
l o s mo d e r n o s mo d e l o s d e l a p s i c o l o gí a c o g n i t i v a c o n a l gu n a s t r a d i c i o n e s f i l o s ó fi c o - r e l i -
gi o s a s o r i e n t a l e s . T a l e s e l c a s o d e l b i ó l o go c h i l e n o F r a n c i s c o V a r e l a . E s c r i b e n a l r e s -
p e c t o : «N o h a y e n n o s o t r o s n a d a q u e s e a o b j e t o d e l a e x p e r i e n c i a y p e r m a n e z c a c o n s t a n -
t e e i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e l a s s i t u a c i o n e s . P e r o l a m a yo r í a d e n o s o t r o s e s t a m o s c o n v e n -
c i d o s d e n u e s t r a i d e n t i d a d : t e n e mo s u n a p e r s o n a l i d a d , r e c u e r d o s y r e m e m b r a n z a s , p l a n e s
y e x p e c t a t i v a s , q u e p a r e c e n c o n fl u i r e n u n p u n t o d e vi s t a c o h e r e n t e , u n c e n t r o d e s d e e l
c u a l o t e a m o s e l mu n d o , e l t e r r e n o d o n d e e s t a mo s p l a n t a d o s . ¿ C ó m o s e r í a p o s i b l e s e m e -
j a n t e p u n t o d e vi s t a s i n o e s t u vi e r a a r r a i ga d o e n u n yo o e go s i n gu l a r e i n d e p e n d i e n t e ,
d o t a d o d e e x i s t e n c i a r e a l ? . [ … ] La t e n s i ó n e n t r e e l “ yo í s m o ” d e l a e x p e r i e n c i a c o m ú n y
l a i n c a p a c i d a d p a r a h a l l a r e s e yo e n l a r e f l e xi ó n c o b r a i m p o r t a n c i a c e n t r a l e n e l b u d i s -
m o : e l o r i g e n d e l s u fr i mi e n t o h u m a n o e s p r e c i s a m e n t e l a t e n d e n c i a a a f e r r a r y c o n s t r u i r
u n yo d o n d e n o h a y n i n g u n o » ( V a r e l a , Th o mp s o n y R o s c h , 1 9 9 2 , p á g. 8 5 ) .
6. «En su discusión de la identidad individual y personal –la identidad a través de los cambios–
John Locke ([1690], [1695], libro II, capítulo XXVII, secciones 4-26) parte de consideraciones
biológicas, comenzando con una discusión de identidad de plantas y animales individuales. Se pue-
de decir que un roble es el mismo individuo desde su comienzo como bellota hasta su muerte. Lo
mismo puede decirse de un animal. Locke también señala que la identidad individual de un hombre
consiste esencialmente “tan sólo en una participación [...] [en] la misma vida continuada, cambian-
do constantemente partículas de materia” (sección 6). Pienso que Locke hace bien enfocando el
problema biológicamente y, en este punto, lo ha hecho mejor que algunos filósofos que le han su-
cedido, los cuales han tratado frecuentemente de establecer con argumentos a priori cuestiones ta-
les como si toda experiencia debe pertenecer o inherir a una “substancia” espiritual individual. En
17
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
lugar de plantear estas cuestiones, deberíamos plantear más bien el problema de la individuación
de la materia viva. Está claro que los animales superiores son individuos; es decir organismos indi-
viduales (o procesos, sistemas abiertos; véase más abajo). Pueden formar parte de una familia, un
rebaño u otra sociedad animal, como un enjambre o un estado. Ahora bien, estos organismos indi-
viduales ilustran lo que parece ser una tendencia muy importante de la vida, tal como la conocemos
en la tierra: su tendencia a estar individualizada. Por importante que sea dicha tendencia, posee ex-
cepciones, pues existen formas de vida que se desvían del principio de individuación. […] Más pa-
rece que estos experimentos evolutivos, aunque es claro que no carecen de éxito, no tienen tanto
éxito como los organismos pluricelulares individuales con sistemas nerviosos altamente centraliza-
dos. Se trata de algo intuitivamente comprensible, teniendo en cuenta los mecanismos de la selec-
ción natural. La individuación parece ser uno de los mejores caminos para establecer un instinto
orientado a la defensa y a la supervivencia; y parece fundamental para la evolución del yo. Sugiero
que consideremos la existencia de personas humanas individuales y de los yo humanos o mentes
humanas contra este trasfondo biológico contingente y no siempre universal del principio de indi-
viduación. Podemos conjeturar, con cierta trivialidad, que sin individuación biológica no habría
emergido la mente y la conciencia; al menos no del modo que las conocemos por experiencia pro-
pia» (Popper y Eccles, 1977, págs. 126-128).
7. «El construccionismo social considera el discurso sobre el mundo
no como una reflexión o mapa del mundo, sino como un artefacto de in-
tercambio comunal. El construccionismo conforma un desafío significati-
vo a la comprensión convencional tanto de la orientación hacia el cono-
cimiento, como al carácter de los constructos psicológicos. A pesar de
que las raíces del construccionismo pueden ser rastreadas en debates de
larga data entre las escuelas del pensamiento empirista y racionalista, el
construccionismo intenta ir más allá del dualismo con el cual ambas teo-
rías están comprometidas y colocar el conocimiento dentro del proceso
de intercambio social. Aunque el rol de la explicación psicológica se
vuelve problemático, un construccionismo completamente desarrollado
podría proveer un medio para comprender el proceso de la ciencia e invi-
ta al desarrollo de un criterio alternativo para la evaluación de la inves-
tigación psicológica» (Gergen, 1985, pág. 9).
8 . «E n o p o s i c i ó n a l a p o s i c i ó n mo d e r n a q u e h a b í a d e fi n i d o a l s u j e t o d e s d e l a p e r s p e c -
t i v a d e l a p e r m a n e n c i a d e l a m i s m i d a d , a n u l a n d o e n e l l a e l c a m b i o , l o s p o s t - mo d e r n o s
eliminan cada an claje de la experiencia a un sen tido de continuidad personal. La opera-
ción de disolución del su jeto se sustenta por la separación entre el significado y la expe-
r i e n c i a ; e s d e c i r , e l s i g n i f i c a d o e n l u g a r d e s e r r e fe r i d o a q u i e n h a c e l a e x p e r i e n c i a , s e
d e f i n e p o r l a d i f e r e n c i a c o n o t r o s s i g n i f i c a d o s , d e n t r o d e u n s i s t e m a l i n gü í s t i c o c e r r a d o :
o s e a , q u e n o t i e n e n i n g u n a r e l a c i ó n c o n e l mu n d o e x t r a l i n gü í s t i c o . D e n t r o d e e s t e s i s t e -
m a , e l s i g n i fi c a d o , a s í c o m o c u a l q u i e r o t r a fo r m a d e d i s c u r s o , s e d i s u e l v e e n u n a mu l t i -
p l i c i d a d d e r e f e r e n c i a s , d e s v a n e c i é n d o s e e n u n a mu l t i p l i c i d a d d e r e l a c i o n e s d e d i f e r e n -
c i a y d e o p o s i c i ó n c o n o t r o s s i g n i f i c a d o s q u e c o n s t i t u ye n e l s i s t e m a La p r i m a c í a d e l l e n -
gu a j e s o b r e l a e x p e r i e n c i a l l e v a a u n a c o n c e p c i ó n d e l i n d i vi d u o q u e a d q u ie r e u n s í -
m i s m o c a m b i a n t e q u e a d h i e r e c o n t i n u a m e n t e a l a s mú l t i p l e s fo r m a s d e d i s c u r s o q u e
c o m p o n e n e l u n i v e r s o l i n gü í s t i c o a é l p r e - e xi s t e n t e . [ … ] E n l u ga r d e u n s e n t i d o d e s í -
m i s m o i n d e p e n d i e n t e y u n i t a r i o , l o s p o s t - mo d e r n o s n o s mu e s t r a n a s í u n p r o c e s o d e mu l -
t i p l i c a c i ó n d e l s í - m i s m o , e n r e l a c i ó n c o n u n a p l u r a l i d a d d e u n i ve r s o s d e d i s c u r s o e n q u e
e l i n d i v i d u o p a r t i c i p a , y s e gú n e l c u a l a d q u i e r e f o r m a ( c o n s t r u c c i ó n s o c i a l d e l s í - m i s m o
y l a s e mo c i o n e s ) . E s u n a i d e n t i d a d q u e , e n e l c u r s o d e l o c o t i d i a n o , mi e n t r a s s e d e s l i z a
e n t r e m i l d o mi n i o s d e i n t e r a c c i ó n , a l m i s mo t i e m p o c a m b i a l a i m a g e n d e s í - m i s mo . E s t e
é n f a s i s s o b r e l a mu l t i p l i c i d a d p r o d u c e u n vu e l c o d e l a p o s i c i ó n d e l i n d i vi d u o e n l a r e l a -
c i ó n c o n s í - mi s mo , c o n e l mu n d o y c o n l o s o t r o s . S i u n s e n t i d o c o n t i n u a d o d e s í - m i s m o
s e c u e s t i o n a , l a r e l a c i ó n c o n v a r i o s t r a ye c t o s d e d i s c u r s o a s u m e u n p a p e l c e n t r a l ; e n
e f e c t o , l a e x p e r i e n c i a p e r s o n a l t o m a fo r m a e n l a r e l a c i ó n c o n u n s i s t e m a c e r r a d o d e s i g -
n i fi c a d o s c o r r e l a c i o n a d o s , q u e e s p r e - e xi s t e n t e a c a da e x p e r i e n c i a y e s l a c o n d i c i ó n mi s -
ma de la experiencia personal. He aquí en tonces que la experiencia personal, siempre
c a m b i a n t e , n o p u e d e s i n o a p a r e c e r e n l a d i s c o n t i n u a p a r t i c i p a c i ó n d e e s t a i n t e r c o n e xi ó n
d e r e l a c i o n e s : p r i v a d o d e l a i n t e n c i o n a l i d a d d e l s i g n i fi c a d o , l a c a p a c i d a d q u e s e r e q u i e -
r e d e l i n d i v i d u o p o s t - mo de r n o e s l a d e d a r s e s e n t i d o s e gú n l o s d o m i n i o s d e l d i s c u r s o e n
18
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
e l q u e p a r t i c i p a . E n e s t e p u n t o , t o d a ví a n o s p r e gu n t a m o s c o n S h a r g ( 1 9 9 7 ) s i e s t a i d e n t i -
d a d , q u e s e d e s l i z a e n t r e fo r m a s mú l t i p l e s d e d i s c u r s o , d i ve r s o s j u e go s l i n g ü í s t i c o s y
d i s t i n t a s n a r r a t i va s , n o s e a c o m p a ñ a d e u n “ q u i é n ” d e l d i s c u r s o q u e e n l a mu l t i p l i c i d a d
d e l a s s i t u a c i o n e s p e r m a n e c e p r e s e n t e e n s í - m i s mo . U n q u i é n q u e , m i e n t r a s a c c e d e a l a
p l u r a l i d a d d e l s e n t i d o , a l m i s m o t i e m p o a c o n t e c e c o m o u n i d a d d e l a e x p e r i e n c i a vi vi d a .
¿ Y n o e s q u i z á s e s t a c o n s t a n c i a d e u n q u i é n e n l a h e t e r o ge n e i d a d d e l a e x p e r i e n c i a , u n
m o d o d e c o n t i n u i d a d d e s í - mi s mo , d i f e r e n t e d e l a p e r m a n e n c i a q u e l a mi s m i d a d a s e gu r a ?
¿ N o r e p r e s e n t a , q u i z á s , e s t e m o d o d e c e r c i o r a r s e l a c o n t i n u id a d a t r a v é s d e l a c o n s t a n c i a
d e s í - m i s mo c o n s t r u i d a e n l a n a r r a c i ó n u n mo d o d i f e r e n t e d e c o n s t r u i r e s t a b i l i d a d ? »
( Ar c i e r o , 2 0 0 3 ) .
9 . «E l c o n s t r u c c i o n i s m o y e l c a r á c t e r d e l a c i e n c i a . Au n q u e mu c h o s e n c o n t r a r á n d i f í -
c i l a b a n d o n a r e l u s o d e l o s me c a n i s m o s , l a s e s t r u c t u r a s y l o s p r o c e s o s p s i c o l ó gi c o s c o -
m o ve h í c u l o s e x p l i c a t i vo s p r i n c i p a l e s , e s t a p é r d i d a p o d r á s e r a c o m p a ñ a d a d e u n d e s a fí o
de consecuencias con siderables. El desafío es abordar una nueva concepción del conoci-
miento. Para apreciar el punto, debe comprenderse que los pro blemas in herentes a ambas
o r i e n t a c i o n e s , l a e n d o g é n i c a y l a e xo gé n i c a , e s t á n p r o fu n d a m e n t e a r r a i ga d o s e n l a c o n -
cepción con temporánea del co nocimien to cien tífico y su ad quisición. En par ticular, las
h i p ó t e s i s e m p i r i s t a s q u e f o r m a n l a r a z ó n fu n d a m e n t a l q u e a p u n t a l a l a i n v e s t i ga c i ó n e n
p s i c o l o gí a ( y v i r t u a l m e n t e t o d a l a c i e n c i a c o n t e m p o r á n e a ) s e e x t r a e n p r i n c i p a l m e n t e d e
l a t r a d i c i ó n i n t e l e c t u a l e x o g é n i c a . E s t a o r i e n t a c i ó n , c o n s u é n f a s i s e n e l c o n o c i mi e n t o
c o m o r e p r e s e n t a c i ó n i n t e r n a d e l e s t a d o d e l a n a t u r a l e z a , e s m a n i fi e s t a m e n t e a p a r e n t e e n
e l i n t e n t o t r a d i c i o n a l d e e s t a b l e c e r e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í fi c o a t r a vé s d e p r o c e s o s d e
v e r i fi c a c i ó n y f a l s i f i c a c i ó n e m p í r i c a . S i n e m b a r go , s i e l c o n s t r u c c i o n i s m o va a t r a s c e n -
d e r l a a n t i n o m i a e xo g é n i c a - e n d o g é n i c a y e l i n t e r m i na b l e c o n fl i c t o q u e h a g e n e r a d o h a s t a
a h o r a , e n t o n c e s d e b e t a m b i é n e vi t a r l a e x p l i c a c i ó n e m p i r i s t a d e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í fi -
c o . Al a b a n d o n a r l a d i c o t o m í a s u j e t o - o b j e t o c o m o c e n t r o d e l d e b a t e d i s c i p l i n a r i o , d e b e
t a m b i é n d e s a f i a r e l d u a l i s m o c o mo b a s e d e u n a t e o r í a d e l c o n o c i m i e n t o c i e n t í f i c o » ( G e r -
ge n , 1 9 8 5 , p á g s . 1 7 - 1 8 ) .
1 0 . «L a e s e n c i a d e l p e n s a m i e n t o c o n s t r u c c i o n i s t a s o c i a l e s l a n o c i ó n d e q u e l a s c o n s -
trucciones personales del entendimiento están limitadas por el me dio social, es decir, el
c o n t e x t o d e l l e n gu a j e c o m p a r t i d o y l o s s i s t e m a s d e s i g n i fi c a d o q u e s e d e s a r r o l l a n , p e r -
s i s t e n y e vo l u c i o n a n a l o l a r go d e l t i e m p o . E s t a n o c i ó n e s t a b l e c e a d e m á s l a s b a s e s m e t a -
teóricas para realizar revisiones críticas a un nú mero crecien te de esferas conceptuales
incluida la cognición, la emo ción, el género, la memoria, el hecho de ser per sona, la in-
ve s t i g a c i ó n y e l d i s c u r s o a c a d é m i c o , y l a p s i c o t e r a p i a » ( L yd d o n , 1 9 9 5 , p á g. 9 7 ) .
1 1 . «L a s u b j e t i v i d a d i n d i v i d u a l e s d e t e r m i n a d a s o c i a l m e n t e , p e r o n o e n fo r m a d e u n
d e t e r mi n i s mo l i n e a l e x t e r n o , d e s d e l o s o c i a l h a c i a a d e n t r o , h a c i a l o s u b j e t i v o , s i n o e n
u n p r o c e s o d e c o n s t i t u c i ó n q u e i n t e gr a d e fo r m a s i m u l t á n e a l a s s u b j e t i vi d a d e s s o c i a l e
i n d i v i d u a l . E l i n d i v i d u o e s u n e l e m e n t o c o n s t i t u ye n t e d e l a s u b j e t i vi d a d s o c i a l y, s i mu l -
t á n e a m e n t e , s e c o n s t i t u ye e n e l l a . E x c l u i r l a d i m e n s i ó n i n d i vi d u a l d e l a s u b j e t i vi d a d s o -
cial conduce a ignorar la propia historia de lo so cial en su expresión diferenciada ac-
t u a l , q u e s e e x p r e s a e n l o s i n d i v i d u o s : La n e ga c i ó n d e l i n d i vi d u o c o m o s i n gu l a r i d a d s u b -
j e t i v a m e n t e c o n s t i t u i d a , s i g n i f i c a i g n o r a r l a c o m p l e j i d a d d e l a s u b j e t i vi d a d , l a c u a l s e
c o n s t i t u ye d e fo r m a s i m u l t á n e a e n u n a m u l t i p l i c i d a d d e n i v e l e s , q u e p u e d e n s e r c o n t r a -
d i c t o r i o s e n t r e s í , p e r o d e c u yo fu n c i o n a m i e n t o d e p e n d e n l o s d i f e r e n t e s mo m e n t o s d e l
d e s a r r o l l o s u b j e t i vo . [ … ] L a s u b j e t i vi d a d e s u n s i s t e m a p r o c e s u a l , p l u r i d e t e r m i n a d o ,
c o n t r a d i c t o r i o , e n c o n s t a n t e d e s a r r o l l o , s e n s i b l e a l a c u a l i d a d d e s u s mo m e n t o s a c t u a l e s ,
la cual tiene un papel esencial en las di ferentes opciones del su jeto en cada uno de los
m o m e n t o s d e s u d e s a r r o l l o . [ … ] La s u b j e t i vi d a d i n d i vi d u a l s e c o n s t i t u ye e n u n i n d i vi d u o
q u e a c t ú a c o mo s u j e t o gr a c i a s a s u c o n d i c i ó n s u b j e t i v a . E l s u j e t o e s h i s t ó r i c o , e n t a n t o
s u c o n s t i t u c i ó n s u b j e t i va a c t u a l r e p r e s e n t a l a s í n t e s i s s u b j e t i va d a d e s u h i s t o r i a p e r s o -
n a l , y e s s o c i a l , p o r q u e s u vi d a s e d e s a r r o l l a d e n t r o d e l a s o c i e d a d , y d e n t r o d e e l l a p r o -
d u c e n u e vo s s e n t i d o s y s i g n i fi c a c i o n e s q u e , a l c o n s t i t u i r s e s u b j e t i va m e n t e , s e c o n vi e r t e n
e n c o n s t i t u ye n t e s d e n u e v o s mo m e n t o s d e s u d e s a r r o l l o s u b j e t i vo . A s u v e z , s u s a c c i o n e s
d e n t r o d e l a vi d a s o c i a l c o n s t i t u ye n u n o d e l o s e l e m e n t o s e s e n c i a l e s d e l a s t r a n s fo r m a -
c i o n e s d e l a s u b j e t i v i d a d s o c i a l » ( Go n z á l e z R e y, 1 9 9 9 , p á g s . 4 1 - 4 3 ) .
1 2 . «L a c u l t u r a n o h a b r í a a p a r e c i d o c o n u n h o m b r e d e s u b j e t i va d o . To d o s l o s f e n óm e -
nos de la cul tura hu mana son una expresión de hombres que tras cienden la in mediatez de
19
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
l o i m p u e s t o d e s d e a f u e r a , y s e r e c r e a n e n l a e x p r e s i ó n d e l s e n t i d o q u e t i e n e s u e xi s t e n -
c i a p a r a e l l o s , c o n s t r u ye n d o p r o d u c t o s c u l t u r a l e s q u e e s t á n m á s a l l á d e l p r e s e n t e , y q u e
s o n e s e n c i a l e s p a r a m a n t e n e r l a d i m e n s i ó n fu t u r a q u e , d e f o r m a p e r m a n e n t e , c a r a c t e r i z a
e l d e s a r r o l l o d e l a c u l t u r a » ( G o n z á l e z R e y, 1 9 9 9 , p á gs . 4 8 - 4 9 ) .
1 3 . V a l e l a p e n a vo l ve r a c i t a r a J a m e s c u a n d o d i c e : «E l h e c h o c o n s c i e n t e u n i v e r s a l
n o e s q u e e xi s t e n “ s e n t i mi e n t o s y p e n s a m i e n t o s ” , s i n o q u e “ yo p i e n s o ” y «yo s i e n t o ». E n
n o m b r e d e n i n g u n a p s i c o l o gí a p o d r á d i s c u t i r s e l a e x i s t e n c i a d e l o s “ yo ” p e r s o n a l e s . Lo s
p e n s a m i e n t o s c o n e xi o n a d o s , t a l c o m o l o s s e n t i m o s , e s p r e c i s a m e n t e l o q u e e n t e n d e m o s
p o r “ yo ” p e r s o n a l e s . L a p e o r o b r a q u e u n a p s i c o l o g í a p u e d e h a c e r e s i n t e r p r e t a r d e t a l
m o d o l a n a t u r a l e z a d e e s t o s “ yo ” q u e l l e gu e a s u b s t r a e r l e s d e s u v e r d a d e r a y e fi c a z d i g -
n i d a d » ( 1 8 9 2 , p á g. 2 1 3 ) .
1 4 . E l fa m o s o l i b r o d e K e n n e t h J . Ge r ge n , q u e e n e s p a ñ o l s e p u b l i c ó c o mo E l y o s a -
t u r a d o , s e t i t u l a , e n e l o r i g i n a l i n gl é s , T h e S a t u r a t e d S e l f . E s t a p a l a b r a i n gl e s a , s e l f , c o -
r r e s p o n d e a «s í - m i s mo ».
1 5 . «É s t e e s u n p r o b l e m a q u e s e p r e s e n t a e n t o d o e l mu n d o p o s mo d e r n o a c t u a l , i d e n -
t i f i c a r a l s e l f c o n s u s i n gr e d i e n t e s , c o n l o s a s p e c t o s f e n o m e n o l ó gi c o s q u e a p a r e c e n e n l a
c o n c i e n c i a . [ … ] E l e r r o r m e t o d o l ó g i c o má s g r a v e d e l o s p o s mo d e r n i s t a s e s n o t o m a r e n
c u e n t a l a d i s t i n c i ó n e n t r e o b s e r v a d o r y o b s e r v a d o . T o m a n c o mo s i fu e r a u n a c a r a c t e r í s t i -
c a d e l o b s e r v a d o l a mi r a d a d e l o b s e r v a d o r . E l o b s e r v a d o r , e n e s t o s t é r mi n o s , n o p u e d e
ve r m á s q u e l o s a s p e c t o s f e n o m e n o l ó gi c o s , p o r l o t a n t o , s ó l o p u e d e ve r u n a f r a g m e n t a -
c i ó n d e l s e l f » ( Gu i d a n o , 1 9 9 9 ) .
1 6 . «T o d a u n i d a d c o m p ue s t a e s u n s i s t e m a e s t r u c t u r a l m e n t e d e t e r m i n a d o , l o q u e
quiere decir que las interacciones de estas unidades sólo gatillan cambios de estados de-
t e r m i n a d o s p o r s u e s t r u c t u r a . N o e s p o s i b l e , p o r c o n s i gu i e n t e , q u e l o d e «a fu e r a » e s p e c i -
fi q u e l o q u e p a s a «d e n t r o » d e u n s i s t e m a e s t r u c t u r a l m e n t e d e t e r mi n a d o o u ni d a d c o m -
p u e s t a . [ … ] C u a l q u i e r u n i d a d c o m p u e s t a s ó l o e xi s t i r á e n s u d o m i n i o d e e xi s t e n c i a e n
una relación de complementaridad con éste, a la que Ma turana denomina acoplamien to
e s t r u c t u r a l . E s t o s i g n i fi c a q u e e l s i s t e m a y s u m e d i o s e g a t i l l a r á n m u t u a m e n t e c a m b i o s
de estado, sufrien do perturbaciones pero no destrucciones. O la uni dad compuesta está
e n c o n gr u e n c i a c o n s u d o m i n i o d e e xi s t e n c i a o n o l o e s t á y n o e xi s t e . [ … ] C on e s t e t é r -
mino –gatillan– los au tores hacen referencia a que los cam bios que re sultan de la inte-
r a c c i ó n e n t r e s e r v i vo y m e d i o s o n d e s e n c a d e n a d o s p o r e l a ge n t e p e r t u r b a n t e y d e t e r mi -
n a d o s p o r l a e s t r u c t u r a d e l o p e r t u r b a d o , y l o m i s m o e s vá l i d o p a r a e l m e d i o » ( R o d r í -
gu e z y A r n o l d , 1 9 9 1 , p á g. 5 6 ) .
1 7 . Al r e s p e c t o e s m u y c l a r o e l r e s u m e n q u e C a r o G a b a l d a ( 1 9 9 7 ) h a c e d e l a s i d e a s
fu n d a m e n t a l e s d e e s t e t i p o d e e n fo q u e s : 1 ) «L o s s e r e s h u m a n o s s o n e s e n c i a l m e n t e c o n t a -
d o r e s d e h i s t o r i a s . 2 ) La s “ b u e n a s r a z o n e s ” q u e v a r í a n e n t r e s i t u a c i o n e s , g é n e r o s y m e -
d i o s , s o n e l m o d o p a r a d i g m á t i c o d e t o m a d e d e c i s i o n e s y d e c o mu n i c a c i ó n . 3 ) L a r a c i o -
n a l i d a d s e d e t e r m i n a p o r l a n a t u r a l e z a d e l a s p e r s o n a s c o mo s e r e s n a r r a t i vo s ; s u c o n -
c i e n c i a i n h e r e n t e d e p r o b a b i l i d a d n a r r a t i va , l o q u e c o n s t i t u ye u n a h i s t o r i a c o h e r e n t e , y
s u h á b i t o c o n s t a n t e d e c o m p r o b a r l a fi d e l i d a d n a r r a t i v a , s i l a s h i s t o r i a s q u e e x p e r i e n c i a n
s u e n a n a v e r d a d e r a s c o n l a s h i s t o r i a s q u e s a b e n q u e s o n ve r d a d e n s u s vi d a s . 4 ) E l m u n -
d o e s u n c o n j u n t o d e h i s t o r i a s q u e s e d e b e n e l e gi r p a r a p o d e r s e gu i r v i vi e n d o u n a b u e n a
v i d a , e n u n p r o c e s o d e r e c r e a c i ó n c o n t i n u a » ( p á g. 4 5 ) .
20
La mente narrativa. Juan Balbi. Cap. 11 .Paidós, Buenos Aires, 2004
21