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El documento habla sobre Aníbal Barca, un general y estadista cartaginés que lideró a Cartago en la segunda guerra púnica contra Roma. Describe su juventud y educación, sus victorias militares contra Roma incluyendo la batalla de Cannas, y sus campañas posteriores antes de su exilio y muerte.
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El documento habla sobre Aníbal Barca, un general y estadista cartaginés que lideró a Cartago en la segunda guerra púnica contra Roma. Describe su juventud y educación, sus victorias militares contra Roma incluyendo la batalla de Cannas, y sus campañas posteriores antes de su exilio y muerte.
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Aníbal

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Para otros usos de este término, véase Aníbal (desambiguación).
Aníbal Barca
Mommsen [Link]
Busto de Aníbal
Información personal
Nacimiento 247 a. C.
Cartago
Fallecimiento 183 a. C.
Gebze (Bitinia)
Causa de muerte Intoxicación Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia nobiliaria Bárcidas Ver y modificar los datos en Wikidata
Padre Amílcar Barca Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Himilce Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Político y líder militar Ver y modificar los datos en Wikidata
Rama militar Ejército de Cartago Ver y modificar los datos en Wikidata
Rango militar General
Conflictos
Sitio de Sagunto
Batalla del Trebia
Batalla del Lago Trasimeno
Batalla de Cannas
Batalla del Eurimedonte
Distinciones
Hijo ilustre Ver y modificar los datos en Wikidata
[editar datos en Wikidata]
Aníbal Barca (en fenicio, 𐤋𐤏𐤁𐤍𐤇 Hanni-baʾal, «quien goza del favor de Baal»123 y
𐤒𐤓𐤁 Barqa, «rayo».4; 247-183 a. C.) fue un general y estadista cartaginés. El
historiador militar Theodore Ayrault Dodge le llamó «padre de la estrategia».5 Fue
admirado incluso por sus enemigos —Cornelio Nepote le bautizó como «el más grande
de los generales»—;6 de hecho, su mayor enemigo, Roma, adaptó ciertos elementos de
sus tácticas militares a su propio acervo estratégico. Su legado militar le
confirió una sólida reputación en el mundo moderno y ha sido considerado como un
gran estratega por Arthur Wellesley, militar y I duque de Wellington. Su vida ha
sido objeto de muchas películas y documentales. Bernard Werber le rinde homenaje a
través del personaje del «Libertador»,7 y de un artículo en la Enciclopedia del
saber relativo y absoluto mencionada en su obra Le Souffle des dieux.8 Según todos
estos comentarios de los historiadores, Aníbal era un excelente estratega como
varios otros personajes: Alejandro Magno, Julio César o Napoleón Bonaparte.

Su vida transcurrió en el conflictivo período en el que Roma estableció su


supremacía en la cuenca mediterránea, en perjuicio de otras potencias como la
propia República cartaginesa, Macedonia, Siracusa y el Imperio seléucida. Fue el
general más activo de la segunda guerra púnica, en la que llevó a cabo una de las
hazañas militares más audaces de la Antigüedad: Aníbal y su ejército, en el que se
incluían treinta y ocho elefantes de guerra, partieron de Hispania y atravesaron
los Pirineos y los Alpes con el objetivo de conquistar el norte de Italia, esta
aventura le costó la pérdida de su ojo derecho. Allí derrotó a los romanos en
grandes batallas campales como la del río Trebia, la del lago Trasimeno o la de
Cannas, que aún se estudia en academias militares en la actualidad. A pesar de su
brillante movimiento, Aníbal no llegó a entrar en Roma. Existen diversas opiniones
entre los historiadores que van desde carencias materiales de Aníbal en máquinas de
asedio a consideraciones políticas que defienden que la intención de Aníbal no era
tomar Roma, sino obligarla a rendirse.9 No obstante, Aníbal logró mantener un
ejército en Italia durante más de una década, recibiendo escasos refuerzos. Tras la
invasión de África por parte de Escipión el Africano, el Senado púnico lo llamó de
vuelta a Cartago, donde fue finalmente derrotado por Escipión en la batalla de
Zama.

Acabada la guerra contra Roma, entró en la vida pública cartaginesa. Se enfrentó a


la oligarquía dirigente que lo acusó ante los romanos de estar en tratos con el
seléucida Antíoco III el Grande, por lo que hubo de exiliarse en el año 195 a. C.
Pasó al servicio de este último monarca, a cuyas órdenes se enfrentó de nuevo a la
República romana en la batalla del Eurimedonte, donde fue derrotado. Una vez más
huido, se refugió en la corte de Prusias I, rey de Bitinia. Los romanos exigieron
al bitinio que entregara al cartaginés, a lo que el rey accedió. Sin embargo, antes
de ser capturado, Aníbal prefirió suicidarse.

Índice
1 Antecedentes históricos
2 Ascensión
2.1 Juventud
2.2 Comandante en jefe
3 Segunda guerra púnica
3.1 Preparativos
3.2 Viaje a Italia
3.3 Travesía de los Alpes
3.3.1 Hipótesis de la ruta
3.4 Batalla del Tesino
3.5 Batalla del Trebia
3.6 Batalla del Lago Trasimeno
3.7 Batalla de los Pantanos de Plestia
3.8 Batalla del Ager Falernus
3.9 Batalla de Geronio
3.10 Cannas y sus consecuencias
3.11 «Delicias de Capua»
3.12 Batalla de Cumas
3.13 2ª Batalla de Nola
3.14 Tercera batalla de Nola
3.15 Guerra en Sicilia
3.16 Operaciones en Iliria
3.17 Campaña del año 213 a. C.
3.18 Campaña del año 212 a. C.
3.19 Campaña de 211 a. C. Hannibal ad portas. Inflexión en la guerra
3.20 Retroceso cartaginés en Apulia, Salentino y Lucania y fin de la guerra en
Sicilia
3.21 Intento fallido de refuerzo desde Hispania y repliegue al Brucio
3.22 Batalla de Zama
4 Después de Zama
4.1 Carrera política
4.2 Exilio en Asia
4.3 «Soberano helenístico»
4.4 Inhumación
5 Legado
5.1 Balance paradójico
5.2 Mundo antiguo
5.3 Mundo moderno
5.4 Historia militar
6 Obras inspiradas en el personaje
6.1 Literatura
6.2 Filmografía
6.3 Música y videojuegos
6.4 Manga
7 Véase también
8 Notas
9 Referencias
10 Bibliografía
10.1 En español
10.2 En francés
10.3 En inglés
11 Enlaces externos
Antecedentes históricos
Artículo principal: Primera guerra púnica
A mediados del siglo III a. C., la ciudad de Cartago, donde nació Aníbal,10 estaba
fuertemente influida por la cultura helenística derivada de los vestigios del
Imperio de Alejandro Magno.11 Cartago ocupaba por entonces un lugar importante en
los intercambios comerciales de la cuenca mediterránea, y en los emporios de
Sicilia, Cerdeña y en las costas de Iberia y de África del Norte. La ciudad
disponía igualmente una importante flota de guerra que protegía sus rutas
marítimas, que transportaban el oro procedente del Golfo de Guinea y el estaño
procedente de las costas británicas.

La otra potencia mediterránea de la época era Roma, con la que Cartago entró en
guerra durante veinte años en un conflicto conocido como la primera guerra
púnica,12 la primera guerra de gran envergadura de la que Roma salió victoriosa.
Este enfrentamiento entre la República de Roma y Cartago estuvo provocado por un
conflicto secundario en Siracusa, y se desarrolló por tierra y mar, en tres fases:
combates en Sicilia (264-256 a. C.), combates en África (256-250 a. C.) y de nuevo
en Sicilia (250-241 a. C.). Durante esta última fase, y sobre todo tras la guerra,
nació la fama de Amílcar Barca, padre de Aníbal, que dirigía la guerra contra Roma
desde el año 247 a. C. Tras la gran derrota naval en las Islas Egadas, al noroeste
de Sicilia, los cartagineses se vieron obligados a firmar el Tratado de Lutacio en
la primavera de 241 a. C. con el cónsul Cayo Lutacio Cátulo.13 Entre los términos
impuestos a Cartago por este tratado se hallaban la cesión de los territorios de
Sicilia y las islas menores entre esta y la costa africana, así como onerosas
compensaciones de guerra.14

A finales de la primera guerra púnica, a pesar de las precauciones adoptadas por


Amílcar Barca, Cartago halló problemas a la hora de dispersar a sus regimientos
armados de mercenarios, que no tardaron en asediar la ciudad y provocar un
conflicto de la envergadura de una guerra civil.13 Este episodio histórico es
conocido como la guerra de los Mercenarios. Amílcar consiguió reprimir esta
rebelión después de tres años, tras vencer a los rebeldes en el río Bagradas y de
nuevo, con un gran derramamiento de sangre, en el desfiladero de la Sierra15 en el
237 a. C. Por su parte, Roma había aprovechado la falta de oposición para tomar
Cerdeña, anteriormente en manos de los cartagineses.16 Tras la protesta de Cartago
por esta acción, que suponía una violación de los términos del tratado de paz
recientemente alcanzado, Roma le declara la guerra, pero se ofrece a anularla si se
le entrega no solo Cerdeña, sino también Córcega y más compensaciones económicas.
Los púnicos, impotentes, tienen que ceder, y ambas islas se convierten en el 238 a.
C. en nuevas posesiones romanas. Para compensar esta pérdida, Amílcar marchó a
Iberia, donde se apoderó de vastos territorios al sudeste del país. Durante una
década, Amílcar dirigió la conquista del sur de Iberia, apoyado militar y
logísticamente por su yerno Asdrúbal.13 Esta conquista restablecía la situación
económica de Cartago, gracias a la explotación de las minas de plata y estaño.

Ascensión
Juventud

Aníbal jurando a su padre ser siempre enemigo de Roma (1731), óleo sobre lienzo de
Giovanni Antonio Pellegrini
Aníbal Barca nació probablemente en Cartago en el año 247 a. C. Era el hijo mayor
del general Amílcar Barca. Aunque «Barca» no era un apellido, sino un apelativo (de
barqä, "rayo" en lengua púnica), fue adoptado como tal por sus hijos.17 Los
historiadores designan a la familia de Amílcar con el nombre de Bárcidas, a fin de
evitar la confusión con otras familias cartaginesas con los mismos nombres (Aníbal,
Asdrúbal, Amílcar, Magón, etc.).

Sobre la educación de Aníbal es poco lo recogido por los autores grecorromanos. Se


sabe que aprendió de un preceptor espartano, llamado Sosilos, las letras griegas,18
la historia de Alejandro Magno y el arte de la guerra. Así adquirió el modo de
razonamiento y de acción que los griegos llamaban «métis», fundado en la
inteligencia y la astucia.

Después de haber incrementado su territorio, Amílcar enriqueció a su familia, y por


extensión a Cartago.13 Al perseguir dicho objetivo, Amílcar se apoyó en la ciudad
fenicia de Gadir (actual Cádiz, España), próxima al Estrecho de Gibraltar, y
comenzó a someter a las tribus íberas. En aquel momento, Cartago se hallaba en tal
estado de empobrecimiento que su marina era incapaz de transportar al ejército a
Hispania. Amílcar se vio, pues, obligado a hacerlo marchar hacia las Columnas de
Hércules a pie, para cruzar allí en barco el Estrecho de Gibraltar, entre lo que
actualmente serían Marruecos y España.

El historiador romano Tito Livio menciona que cuando Aníbal fue a ver a su padre y
le rogó que le permitiera acompañarle, este aceptó con la condición de que jurara
que durante toda su existencia nunca sería amigo de Roma; tenía 11 años.10161920
Otros historiadores refieren que Aníbal declaró a su padre:
Juro que en cuanto la edad me lo permita [...] emplearé el fuego y el hierro para
romper el destino de Roma.521
Su aprendizaje táctico comenzó sobre el terreno, bajo mando de su padre y continuó
con su cuñado, Asdrúbal el Bello,22 quien sucedió a Amílcar, muerto en el campo de
batalla contra los rebeldes íberos19 en el 228 a. C.11 o en 230 a. C.,23 momento en
el que le nombra jefe de la caballería.1024 En este puesto, Aníbal revela muy
pronto su resistencia, su sangre fría,25 y su capacidad para hacerse apreciar y
admirar por sus soldados.26 Asdrúbal persiguió una política de consolidación de los
intereses ibéricos de Cartago.11 Para ello, casó a Aníbal con una princesa íbera27
de nombre Himilce,28 con la que tuvo un hijo, Áspar.293031 Sin embargo, esta
alianza matrimonial es considerada improbable y no está atestiguada por todos.31 En
el 227 a. C., Asdrúbal fundó la nueva capital púnica en Hispania, Qart Hadasht, hoy
Cartagena.11 Por otra parte, Asdrúbal firmó en el 226 a. C. un tratado con Roma por
el que la península ibérica quedaba dividida en dos zonas de influencia.23 El río
Ebro constituía la frontera:23 Cartago no debía expandirse más al norte de este
río, en la misma medida que Roma no se extendería al sur del curso fluvial.24 Más
tarde, un esclavo galo, que acusó a Asdrúbal de haber asesinado a su amo,2432 le
asesinó a su vez a comienzos del año 221 a. C.30

Comandante en jefe

Aníbal Barca es reconocido no solo por su genio estratégico sino también por su
inquebrantable liderazgo como muestra esta ilustración arengando a sus tropas antes
de entrar en batalla.
Tras la muerte de Asdrúbal, Aníbal fue elegido por el ejército de Cartago
estacionado en la península ibérica para que le sucediera en su condición de
comandante en jefe.23 Posteriormente, Aníbal sería confirmado en el puesto por el
gobierno cartaginés,2533 a pesar de la oposición encabezada por Hannón (un rico
aristócrata).34 En esta época Aníbal contaba 25 años.10 Tito Livio da una pequeña
descripción del joven general:

A partir de su llegada a Hispania, Aníbal atrajo todas las miradas. «Es Amílcar en
su juventud, que nos ha sido devuelto», se escribían los viejos soldados. «La misma
energía en la cara, el mismo fuego en la mirada: aquí está su aspecto, aquí sus
gestos».26
Tras haber asumido el mando, Aníbal pasó dos años consolidando el poder cartaginés
sobre las tierras hispánicas y terminando la conquista de los territorios situados
al sur del Ebro.3536En 221 a. C., en su primera campaña como jefe de las fuerzas
cartaginesas en Hispania, se dirigió a la Meseta Central y atacó a los Olcades
tomando su principal ciudad, Althia, llevando los dominios púnicos hasta las
cercanías del Tajo. En la campaña del siguiente año, 220 a. C., avanzó hacia el
oeste y se enfrentó a los Vacceos asaltando las ciudades de Helmántica y Arbocala.
En el retorno de la expedición con abundante botín a su base de Qart Hadasht, una
gran coalición liderada por los Carpetanos junto a contingentes de Vacceos y
Olcades, le atacó junto al río Tajo, siendo derrotados por la habilidad del joven
general cartaginés en la batalla.

Por su parte, Roma, temiendo la creciente presencia de los cartagineses en


Hispania, concluyó una alianza con la ciudad de Sagunto,23 situada a una distancia
considerable del Ebro por la parte sur, en el territorio que los romanos habían
reconocido como dentro de la zona de influencia cartaginesa,11 y declaró a la
ciudad como un protectorado.37 Este movimiento político generó tensiones entre las
dos potencias: mientras que los romanos argumentaban que según el tratado firmado
en el año 241 a. C., los cartagineses no podían atacar a un aliado de Roma, los
púnicos se amparaban en la cláusula del documento que reconocía la soberanía
cartaginesa sobre los territorios hispanos situados al sur del Ebro. Excavaciones
en curso (2008) en la ciudad de Valencia han hallado, entre otros restos, una
empalizada, próxima a la margen izquierda del río Turia, que probablemente formaba
parte de un campamento militar, el acantonamiento de Aníbal en su avance hacia
Sagunto.38

Aníbal decidió dirigirse contra Sagunto,19 y sitiar la ciudad,37 que capituló en el


219 a. C., probablemente en el mes de noviembre,23 tras ocho meses de asedio.333940
Roma reaccionó ante lo que consideraba una flagrante violación del tratado y
reclamó justicia al gobierno cartaginés.22 Debido a la gran popularidad de Aníbal y
al riesgo de perder prestigio en Hispania, el gobierno oligárquico de Cartago
rechazó las peticiones romanas y declaró la guerra que el general había soñado, la
segunda guerra púnica, a finales de año.2541

Segunda guerra púnica

Aníbal vencedor contemplando por primera vez Italia desde los Alpes (1770), óleo
sobre lienzo de Francisco de Goya.
Artículo principal: Segunda guerra púnica
Preparativos
Después de que los cartagineses asediaran19 y destruyeran20 Sagunto, los romanos
decidieron contraatacar en dos frentes: África del Norte e Hispania, partiendo
desde Sicilia, isla que les sirvió de base de operaciones. No obstante, Aníbal
trastocó los planes de los romanos con una estrategia inesperada: quería llevar la
guerra al corazón de Italia, marchando rápidamente a través de Hispania y del sur
de la Galia.19 Consciente de que su flota era muy inferior a la de los romanos,
Aníbal decidió no atacar por mar, sino que eligió una ruta terrestre mucho más dura
y larga pero más interesante tácticamente, pues le permitió reclutar a muchos
soldados mercenarios o aliados procedentes de los pueblos celtas dispuestos a
combatir a los romanos.19 Antes de su partida, Aníbal distribuyó hábilmente sus
efectivos y envió a África del Norte varios contingentes de íberos, mientras que
ordenó a los soldados libio-fenicios que garantizaran la seguridad de las
posesiones de Cartago en Hispania.42

Los oretanos levantados en armas contra los cartagineses, acuerdan la paz


entregando la mano de la princesa de Cástulo, Himilce, que acaba casando con
Aníbal, trasladándose ésta a Cartagena y permaneciendo allí durante las campañas de
su marido volviendo luego a Cástulo después de que la ciudad pasase al bando
romano, murió allí con el hijo de ambos, supuestamente de una epidemia de peste.
Aníbal no partió de Cartagena hasta finales de la primavera del 218 a. C.4344 El
general puso en marcha al ejército y envió representantes para negociar su paso a
través de los Pirineos y trabar alianzas con los pueblos que se asentaban a lo
largo de su trayecto. Según Tito Livio, Aníbal atravesó el Ebro con 90.000 infantes
y 12.000 caballeros,43 y dejó un destacamento de 10 000 infantes y 1000 caballeros
para que defendieran Hispania,43 a los que se sumaron 11 000 iberos que se
mostraron reticentes a abandonar su territorio.43 Tras su paso por los Pirineos,
disponía de 70.000 infantes y 10 000 caballeros. Según otras fuentes, Aníbal llegó
a la Galia a la cabeza de 40.000 infantes y 12.000 caballeros.45 Es complicado
establecer la aproximación de sus efectivos reales. Ciertas estimaciones creen que
encabezaba una fuerza de 80.000 hombres. A su llegada a Italia, parece que estaba a
la cabeza, según las fuentes, de entre 20.00046 y 50.00030 infantes y de entre
6.00046 y 9.00030 jinetes. Por otro lado, en varias ocasiones, o como mínimo, al
principio de la guerra, Cartago envió refuerzos a Aníbal. Además, a su ejército se
sumaron muchos soldados procedentes de tribus. Cerca de 40.000 galos se unieron al
ejército cartaginés durante la guerra.47

En su ejército, Aníbal contaba con un poderoso contingente de elefantes de guerra,


animales que representaban un importante papel en los ejércitos de la época y que
los romanos conocían bien por haberse enfrentado a ellos cuando formaban parte de
las tropas del rey de Epiro, Pirro I. En realidad, los 38 elefantes del ejército de
Aníbal48 son una cifra insignificante comparada con los ejércitos de la época
helenística. De hecho, la mayoría murieron durante el viaje a través de los Alpes o
víctimas de la humedad de las marismas etruscas. La única bestia que sobrevivió fue
empleada como montura por el propio Aníbal.4950 En efecto, Aníbal perdió su ojo
derecho10 durante una batalla menor30 y utilizó este medio de transporte para no
entrar en contacto con el agua.4950 Según otros historiadores como Polibio,51
Aníbal sufrió una oftalmía30 que lo dejó tuerto.25 Un artículo de 2021 especula que
habría sufrido una queratitis provocada por bacterias como el neumococo o
estafilococos, aunque tampoco descarta que la causa fuera una forma de
tuberculosis, patógenos acuáticos que habitaran en las marismas del Arno, como
Acanthamoeba o Pseudomonas aeruginosa, o incluso una leptospirosis transmitida por
la orina del elefante que montaba.51

Viaje a Italia
Aníbal penetró en la Galia evitando cuidadosamente atacar las ciudades griegas
erigidas en lo que hoy es Cataluña. Se piensa que, tras franquear los Pirineos a
través de la actual comarca de la Cerdaña y establecer su campamento cerca de la
ciudad de Illibéris52 —la actual Elne, próxima a Perpiñán—, siguió avanzando sin
problemas hasta llegar al Ródano, donde apareció en septiembre antes de que los
romanos pudieran impedirle el paso a la cabeza de 38.000 infantes, 8.000 caballeros
y 37 elefantes de guerra.53

Tras evitar las poblaciones locales, que trataron de detener su avance, Aníbal se
vio obligado a escapar de una compañía romana que venía desde la costa mediterránea
remontando el Valle del Ródano (Francia).54 El hecho de que los romanos vinieran de
conquistar la Galia Cisalpina dio esperanzas a Aníbal de que sería capaz de
encontrar aliados entre los galos del norte de Italia.1955

Travesía de los Alpes


Hipótesis de la ruta

Aníbal y sus hombres atravesando los Alpes.


El itinerario emprendido por Aníbal ha sido objeto de diversas polémicas.25 En
octubre del 218 a. C.,23 los Alpes podían ser franqueados por el puerto del Pequeño
San Bernardo,20 por el de Mont Cenis o también por el de Montgenèvre.2533 Ciertos
autores defienden que Aníbal atravesó el Puerto de Clapier56 o, más al sur, el
Puerto de Larche.
Los datos facilitados por Polibio57 y Tito Livio5859 son muy imprecisos. Además, no
existen restos arqueológicos que proporcionen alguna prueba irrefutable de la ruta
de Aníbal. Todas las hipótesis formuladas por expertos y también por autores de
gran imaginación, están basadas en los textos de Polibio y Tito Livio (se han
escrito ya casi mil libros sobre el tema).60

Una de las opiniones más aceptadas es la que localiza el puerto de montaña que
franqueó Aníbal junto a la Llanura Padana. Sin duda, Aníbal alentaría a sus
hambrientos y desmoralizados soldados con la perspectiva de encontrarse pronto con
el Po.59 En los Alpes Septentrionales, Montgenèvre y Gran San Bernardo, solo el
Puerto de Savine-Coche y el Puerto de Larche avalan esta opinión.6162 No obstante,
los partidarios del paso por el puerto del Pequeño San Bernardo cuestionan el
sentido de este pasaje de Polibio:

Los soldados, consternados por el recuerdo del dolor que habían sufrido, y sin
saber a qué deberían enfrentarse cuando siguieran avanzando, parecieron perder el
coraje. Aníbal los reunió, y, como desde la cima de los Alpes, que parecían ser la
entrada a la ciudadela de Italia, se divisaban las vastas llanuras que regaba el Po
con sus aguas, Aníbal se sirvió de este bello espectáculo, único recurso que le
quedaba, para quitar el miedo a los soldados. Al mismo tiempo, les señaló con el
dedo el punto donde estaba situada Roma, y les recordó que gozaban de la buena
voluntad de los pueblos que habitaban el país que tenían ante sus ojos.57

Puerto de Mont Cenis.

Puerto de Montgenèvre.

Puerto de Larche.

La Llanura Padana es la zona gris del interior de la elipse.

Puerto de Clapier.

Mapa con el curso del río Po.

Este episodio ha sido representado en numerosos cuadros y dibujos, uno de ellos de


Francisco de Goya.63 Los partidarios del Pequeño San Bernardo afirman que las
nieblas que se elevan a menudo en la llanura del Po impiden verla. Sin embargo,
esta planicie ha sido vista y fotografiada numerosas veces. Figura un ejemplo en el
sitio de Patrick Hunt, profesor de arqueología de la Universidad de Stanford,
consagrado a la búsqueda del puerto por el que Aníbal habría pasado a Italia.
Considera que el puerto de Clapier es el único que concuerda perfectamente con los
textos antiguos. Polibio proporciona otro dato muy importante:

Aníbal cruzando los Alpes, por John Leech, 1850.


Aníbal llegó a Italia con el ejército citado antes, acampó a los pies de los Alpes,
para que descansaran sus tropas [...] procuró, en primer lugar, contratar a los
pueblos del territorio de Turín, pueblos situados al pie de los Alpes.64
En los Alpes Septentrionales, solo el puerto de Clapier satisfaría estas dos
condiciones: vista sobre la planicie del Po y de la población de los turineses.
Desde que el coronel Perrin lo afirmó en 1883, numerosos autores se sumaron a esta
tesis.65 La única excepción notable es la tesis de Sir Gavin de Beer (publicada en
1955), la cual propone el puerto de la Traversette en los Alpes meridionales, cerca
del Monte Viso (Alpes Cocios). La ruta no atravesaba el territorio de los alóbroges
y su hipótesis ha sido discutida con vehemencia, pero es aceptada en Inglaterra y
cuenta en su favor con el descubrimiento, en 2016, de copiosos restos de antiguos
excrementos con una gran cantidad de bacterias Clostridia, asociadas con el
estiércol de caballo, signos de gusanos parasitarios de los equinos y la evidencia
de que el suelo había sido intensamente pisoteado por lo que podría haber sido un
gran número de caballos en torno a un abrevadero natural.66

Por último, hay que decir que era habitual en los historiadores antiguos imaginar
discursos verosímiles atribuidos a los personajes históricos, por lo que no hay
ninguna razón para creer en la absoluta autenticidad de esta escena, y en el gesto
de orador que la acompaña. Ya que es posible que el episodio relatado sea una
«amable» imagen de Épinal, la comparación de los diversos caminos factibles no
puede conducir a una conclusión definitiva.

Según las fuentes, Aníbal perdió, en esta travesía, entre 3000 y 20 000 hombres.19
67 Los supervivientes que llegaron a Italia estaban hambrientos y muertos de
frío.19

Fuera cual fuese el paso elegido, la travesía de los Alpes ha sido la opción
táctica más destacada en la Antigüedad. Aníbal logró atravesar las montañas a pesar
de los obstáculos que planteaban el clima, el terreno, los ataques de las
poblaciones locales, y la dificultad de dirigir a un ejército compuesto por
soldados de distintas etnias y que hablaban en diversas lenguas.

Otra razón que hace su travesía importante es estratégica. Roma era una potencia
continental y Cartago una potencia marítima. Parecía obvio que la flota cartaginesa
podría atacar y desembarcar hombres en cualquier punto del sur de la península
itálica o Sicilia, teniendo recursos suficientes para evitar buscar un cruce por
los Alpes. Sin embargo, Aníbal atacó por tierra en abierto desafío y sorpresa para
las tropas romanas. Su repentina aparición en el valle del Po después de la
travesía de la Galia y el paso de los Alpes le permitió romper la forzada paz de
alguna de las tribus locales con Roma, antes de que esta pudiera reaccionar contra
la rebelión.25 La difícil marcha de Aníbal le condujo a territorio romano y a
oponerse a las tentativas de sus enemigos de resolver el conflicto en territorio
extranjero.68

Batalla del Tesino


Artículo principal: Batalla del Tesino
Publio Cornelio Escipión, cónsul que dirigía las fuerzas romanas destinadas a
interceptar a Aníbal,68 no esperaba que el general cartaginés intentara cruzar los
Alpes. Los romanos estaban preparándose para enfrentarse a él en la península
ibérica. Tras fallar Escipión en su intento de interceptarlo junto al Ródano,
despachó a Hispania a su hermano Cneo con la mayor parte de su ejército consular
mientras que él con un destacamento reducido, se dirigió a Pisa (Etruria),
desembarcando allí y uniéndose al ejército de los pretores en la Galia, Lucio
Manlio Vulsón y Cayo Atilio Serrano. Las decisiones y movimientos rápidos le
permitieron llegar a Placentia a tiempo para alcanzar a Aníbal.69

Tras completar el cruce de la cordillera alpina con las tropas diezmadas, y después
de haber logrado someter a la tribu de los Taurinos, Aníbal y su ejército avanzaron
hacia el Este y se encontraron con el ejército romano de la Galia junto al río
Tesino. La batalla del Ticino, una simple escaramuza entre la caballería romana
liderada por el cónsul Publio Cornelio Escipión23 y la caballería cartaginesa, puso
de manifiesto por primera vez en suelo itálico las cualidades militares de Aníbal.
El general púnico empleó a su caballería ligera, los númidas, para flanquear a las
fuerzas romanas, mientras su caballería pesada hispana chocaba frontalmente contra
los jinetes galos aliados de los romanos, los vélites y el resto de caballería
italo-romana. El cónsul fue herido y salvado por un esclavo de origen ligur, aunque
según otras fuentes su salvador fue su hijo de diecisiete años, Escipión, que
posteriormente recibiría el sobrenombre de «el Africano» por la victoria decisiva
sobre Aníbal en Zama.70 Tras retirarse a su campamento, los romanos abandonaron el
área del Ticino y acamparon en las cercanías del río Po junto a la colonia de
Placentia, en Emilia-Romaña. Gracias a la superioridad de su caballería, Aníbal
había obligado a los romanos a evacuar la llanura de Lombardía.570

Batalla del Trebia


Artículo principal: Batalla del Trebia

Estrategias durante la batalla del Trebia.


Antes de que la noticia de la derrota del Ticino llegara a Roma, el Senado ordenó
al cónsul Tiberio Sempronio Longo traer sus tropas de Sicilia, para reunirse con
Escipión y enfrentarse a Aníbal.71

Aunque no constituía más que una victoria menor, el resultado del encuentro junto
al Ticino incitó a los galos33 y a los ligures a unirse a los cartagineses,72 lo
que aumentó el tamaño del ejército púnico a 40.000 hombres, de los cuales 14.000
eran galos.30 Publio Cornelio Escipión, gravemente herido y ante la deserción de
algunos de los galos alistados junto a los romanos, se retiró a las tierras altas
junto al río Trebia22 para establecer un nuevo campamento, y salvaguardar de este
modo su ejército.73 Allí esperó la llegada del ejército consular de Tiberio
Sempronio Longo, que había partido de Sicilia para reforzar a su colega.

Aníbal, gracias a sus hábiles maniobras, estaba en posición de contrarrestar a


Sempronio, pues controlaba la carretera que iba de Placentia a Ariminum, que el
cónsul debía seguir si quería unirse a Escipión. Aprovechando la situación, Aníbal
tomó por traición Clastidium, actual Casteggio, en Lombardía —donde halló grandes
cantidades de suministros para sus hombres. No obstante, este éxito no fue
completo, pues, aprovechando la distracción del cartaginés, Sempronio avanzó y
logró unirse a Escipión, acampado junto al río Trebia, cerca de Placentia.74 Apenas
llegó Sempronio a la zona, su caballería tuvo una refriega favorable con los
forrajeadores púnicos que le hizo ganar confianza.

El día del solsticio de invierno del 218 a. C., tras acosar su campamento con su
caballería númida, Aníbal logró que sus enemigos presentasen batalla. El día antes
había emboscado a su hermano Magón con efectivos de infantería y caballería en una
zona arbustiva cercana a la escena de la batalla. La batalla del Trebia.30 tuvo su
inicio cuando el ejército romano cruzó el río y chocó contra los efectivos
cartagineses. La caballería púnica junto a los elefantes y los hostigadores
baleares, se concentró en el acoso de las alas romanas, poniendo en fuga a la
caballería enemiga. Fuertemente presionados en las alas, se vieron atacados además
por la espalda por los efectivos de Magón que estaban emboscados. Rodeados por
todas partes, el centro de la infantería romana consiguió abrirse paso a su frente
a través de los galos e hispanos que integraban el centro de la línea cartaginesa.
De este modo logró escapar una parte de los efectivos romanos.2575 De nuevo Aníbal
había logrado una importante victoria, esta vez tras enfrentarse a dos ejércitos
romanos mandados por los dos cónsules.

Batalla del Lago Trasimeno


Artículo principal: Batalla del Lago Trasimeno
Tras las victorias del Ticino y del Trebia, los cartagineses se retiraron a
Bolonia,[cita requerida] para después continuar su marcha sobre Roma. Después de
haber asegurado su posición en el Norte de Italia gracias a sus victorias, Aníbal
trasladó sus cuarteles de invierno al territorio de los galos, cuyo apoyo parecía
estar disminuyendo.76 En la primavera del 217 a. C., el general cartaginés decidió
establecer una base de operaciones más segura, situada al sur. Pensando que Aníbal
estaba decidido a seguir avanzando sobre Roma, Cneo Servilio Gémino y Cayo
Flaminio, los nuevos cónsules, movilizaron a sus ejércitos a fin de bloquear las
rutas del este y del oeste, las cuales podían ser tomadas por Aníbal para marchar
sobre Roma. La otra ruta que atravesaba Italia central se encontraba en la
desembocadura del Arno. Este itinerario pasaba por una gran marisma que estaba
sumergida más de lo habitual en ese período del año y, aunque Aníbal sabía que esta
ruta era la más complicada, también era consciente de que constituía la vía más
segura y más rápida hacia el centro de Italia. Como el historiador Polibio indica,
los hombres de Aníbal marcharon cuatro días y tres noches sobre «una ruta que
estaba bajo las aguas» y sufrieron una terrible fatiga acusada además por la falta
de sueño.4950

El general atravesó los Apeninos y el Arno, presuntamente invadeable, sin


oposición. No obstante, en los pantanos que había en las llanuras, Aníbal perdió
gran parte de sus fuerzas y, al parecer, a sus últimos elefantes. A su llegada a
Etruria (la actual Toscana), Aníbal decidió atraer al ejército principal romano,
mandado por Flaminio, a una batalla campal, devastando ante sus propios ojos el
territorio que se suponía debía proteger. Tal y como Polibio escribe:

Emboscada de Aníbal en el 217 a. C. en las orillas del lago Trasimeno.


Él [Aníbal] calculó que si rodeaba el campo e irrumpía en el territorio de más
allá, Tito Quincio Flaminio (en parte por temor a los reproches populares y en
parte a causa de su propia irritación) sería incapaz de soportar pasivamente la
devastación del país, y le seguiría espontáneamente... ofreciéndole así ocasiones
para atacarle.77
Al mismo tiempo, Aníbal intentaba romper los lazos de Roma con sus aliados,
mostrándoles que Flaminio era incapaz de protegerles. A pesar de ello, Flaminio
permaneció en Arretium sin mover un dedo. Incapaz de arrastrar a Flaminio a una
batalla, Aníbal decidió marchar con fuerza contra el flanco izquierdo de su
adversario, bloqueando su retirada a Roma. Esta maniobra se reconoce como el primer
movimiento envolvente de la historia.

Aníbal emprendió posteriormente la persecución de Flaminio, a través de las colinas


de Etruria. El 21 de junio, le sorprendió en un desfiladero en la ribera del Lago
Trasimeno. En la batalla que se produjo, Aníbal destruyó completamente su ejército
entre la colinas y la orilla del lago. Quince mil romanos murieron23 y diez mil más
fueron apresados. Un grupo de cinco mil que pudo abrirse paso entre las líneas
cartaginesas, fue finalmente rodeado en una colina vecina por la caballería púnica
mandada por Maharbal y aceptó rendirse a cambio de su libertad. Aníbal no reconoció
a su subordinado autoridad para tomar tal decisión e igualmente dejó como
prisioneros a estos últimos rendidos.

Batalla de los Pantanos de Plestia


Artículo principal: Batalla de los Pantanos de Plestia
Dos días después, prosiguió su camino hacia el este atravesando Umbría. Junto a la
zona pantanosa de Plestia, existía un contingente romano de 8000 hombres venidos de
la misma Roma de acuerdo a Apiano,78 mandados por el pretor Cayo Centenio. Ordenó a
su caballería bajo mando de Maharbal dar un rodeo a la posición de bloqueo que
ocupaban las tropas romanas, y entonces las atacó frontalmente con su infantería y
por la espalda con sus jinetes, eliminando a esta fuerza terrestre que se oponía a
su avance sobre Roma, matando además a su jefe.79 Polibio80 y Livio81 defienden que
esta fuerza romana estaba compuesta solo por 4000 jinetes y en realidad se trataba
de la caballería del ejército consular de Servilio Gémino que, desconociendo lo
ocurrido en Trasimeno, la había mandado en avanzada para auxiliar a su colega
Flaminio. Este número de 4000 no coincide con la caballería de un ejército
consular, por lo que la posibilidad de que fuese un contingente enviado desde Roma
(al igual que en 207 a. C. fueron enviadas las dos legiones urbanas a bloquear el
paso del río Nar en las cercanías de Narni cuando Asdrúbal Barca se acercaba a la
costa adriática), resulta verosímil.

Tras este enfrentamiento se dirigió contra Spoletium, siendo rechazado su intento


de asalto junto a una de las puertas de la ciudad, que hoy día conserva el nombre
de "Porta Fuga" en recuerdo de estos hechos y su torre adyacente "Torre Oleum" por
suponerse que arrojaron aceite hirviendo desde ella a los atacantes. Prosiguió
entonces hasta Narnia donde el puente sobre el Nar82 estaba cortado, y tras arrasar
la comarca se dirigió hacia Piceno atravesando Umbría. Pese a su victoria, Aníbal,
era consciente de que sin máquinas de asedio no podría tomar la capital, y teniendo
cortado el puente para atravesar el río Nar y previsiblemente el resto de cauces
que se encontrase hasta Roma, era preferible explotar su victoria desplazándose a
la costa adriática de Italia, asolando territorios y campiñas y alentando una
rebelión general contra el poder de la ciudad eterna. No en vano, después de
Trasimeno, Aníbal había anunciado a sus prisioneros itálicos:
No he venido a luchar contra los italianos, sino a combatir a Roma en el nombre de
los italianos.83
Tras estas dos derrotas seguidas en Trasimeno y Plestia, los romanos decidieron
nombrar a Fabio Cunctator —«el que retrasa»— como dictador.30 Separándose de la
tradición militar romana, Fabio optó por emplear una nueva estrategia, que pasaría
a la historia como la Estrategia Fabiana, que consistía en rechazar una batalla
frontal contra su adversario mientras disponía varios ejércitos a su alrededor a
fin de acosar a sus forrajeadores y limitar sus movimientos.

Batalla del Ager Falernus


Artículo principal: Batalla del Ager Falernus
Tras atravesar territorio picentino, marrucino y frentano, el ejército cartaginés
llegó al norte de Apulia, devastando cuanto se encontraba a su paso. A esa última
zona llegó el ejército romano bajo mando de Fabio tras ser reconstruido con los
efectivos del ejército consular de Servilio Gémino y con los recién alistados para
sustituir a los perdidos en Trasimeno. Sin conseguir que Fabio cayera en sus
provocaciones, Aníbal decidió atravesar el Samnio, tomando Telesia y llegando a
Campania, una de las más ricas y fértiles regiones de Italia, con la esperanza de
que la devastación del territorio presionara al dictador a entrar en batalla. Este
último, no obstante, decidió continuar siguiendo a Aníbal pero sin entrar en
combate con el cartaginés, cada vez más a la defensiva. A pesar de su éxito, la
estrategia fabiana era muy impopular entre los romanos, que la consideraban
cobarde. Aníbal entró en el distrito del Ager Falernus, situado entre Cales, el
paso de Tarracina y el río Volturno. Allí comenzó su devastación pero Fabio logró
bloquearle asegurando todos los pasos que permitían la salida de la región. Con el
objetivo de contrarrestar el movimiento de Fabio, Aníbal engañó a los romanos con
una estratagema consistente en poner teas ardiendo en los cuernos de los bueyes y
lanzarlos en plena noche en estampida sobre la zona en la que pretendía que los
romanos creyesen que intentaba romper el cerco. Estos acudieron a tratar de cerrar
ese punto mientras él escapaba por uno de los pasos que los romanos abandonaron
para acudir al lugar del engaño. Aníbal y su ejército atravesaron un desfiladero
sin oposición. Estos acontecimientos constituyen la llamada batalla del Ager
Falernus. De allí se dirigió hacia el norte de Apulia atravesando los Apeninos por
el Samnio. El cuestionado dictador decidió continuar con su estrategia y le
persiguió. Ese invierno, Aníbal estableció sus cuarteles en la región de Larino en
la zona limítrofe entre el Samnio y el norte de Apulia. El exitoso modo en que
Aníbal desplazó a su ejército en tan apurada situación ha sido calificado por
Adrian Goldsworthy como «un movimiento clásico de la historia militar antigua que
encuentra su lugar en todas las narrativas bélicas y que se ha empleado en los
manuales militares ulteriores».84
Batalla de Geronio
Artículo principal: Batalla de Geronium
Aníbal tomó la ciudad de Geronium85 y estableció allí su base de operaciones.86
Fabio estableció su campamento 30 kilómetros al sur, en la ciudad de Larinum,87
aunque fue llamado poco después a Roma para atender unos oficios religiosos.88

En ausencia de Fabio, Marco Minucio Rufo, el magister equitum, asumió el mando de


las tropas y decidió acercar su posición a la de los cartagineses. Estos a su vez
establecieron un segundo campamento de avanzada cerca del ocupado por los romanos,
mientras mantenían el que originalmente tenían en Geronio. En un osado movimiento
Minucio Rufo lanzó a su caballería e infantería ligera contra las tropas púnicas
que forrajeaban en la zona, mientras con su infantería pesada se acercó al
campamento de avanzada cartaginés. Debido a que tenía a la mayor parte de sus
tropas en las labores de recolección, Aníbal a duras penas podía contener a los
legionarios que cercaban el campamento y llegaban ya a las empalizadas. Con los
forrajeadores que regresaban apresuradamente al campamento cartaginés de Geronio,
Asdrúbal, un subordinado de Aníbal, juntó un contingente de refuerzo de 4.000
hombres y consiguió llegar a tiempo de auxiliar a Aníbal en el campamento de
avanzada, obligando a los romanos a replegarse. Debido a que había dejado su
campamento de Geronio sin guarnición, y que este era además donde guardaba su tren
logístico, Aníbal decidió abandonar el campamento de avanzada y volver al de
Geronio. El magister equitum había conseguido infligir numerosas bajas a los
forrajeadores cartagineses, obligándolos además a abandonar uno de sus
campamentos.89 Este hecho tuvo una gran repercusión en Roma. El Senado, impaciente
con Fabio Máximo, cuyo prestigio había sufrido un duro golpe tras el movimiento de
Aníbal en el Ager Falernus, promulgó una ley que equiparaba el rango de Minucio
Rufo al del Cunctator, coexistiendo así dos dictadores por primera vez en la
historia romana.90 A resultas de esto el ejército romano quedó dividido en dos,
ejerciendo el mando de uno de ellos Fabio y del otro Minucio.

Aníbal, sabiendo dichos hechos, tendió una trampa a Minucio frente a la ciudad de
Geronium. Según cuenta Plutarco, «el terreno frente a la ciudad era llano, no
obstante, tenía algunas acequias y cuevas»,91 que ocupó la noche anterior con 5000
soldados y 500 jinetes. La mañana siguiente, envió una partida de forrajeadores a
la vista del campamento de Minucio, quien inmediatamente atacó con tropas ligeras.
Aníbal reforzó a los escaramuzadores y lanzó entonces a la caballería, que Minucio
hubo de contrarrestar con la propia. Cuando la caballería italiana fue derrotada,
Minucio formó a todas sus legiones en orden de combate y descendió al valle. El
general púnico esperó a que hubiera cruzado el valle y entonces dio la orden a sus
tropas emboscadas, que atacaron los flancos y la retaguardia de la formación
romana. El ejército de Marco Minucio se batió en retirada, perseguido por los
jinetes ligeros de Numidia, y habría sido casi totalmente aniquilado de no ser por
la intervención de Fabio Máximo quien con la aparición de su ejército, puso en fuga
a los púnicos. Tras la batalla de Geronium, Minucio renunció a su cargo y puso sus
legiones bajo el mando del «escudo de Roma».9192 Finalizados los seis meses de
Dictadura de Fabio, el ejército romano pasó de nuevo a manos del cónsul Servilio
Gémino y del cónsul sufecto Marco Atilio Régulo, nombrado en sustitución del
fallecido Flaminio. Estos prosiguieron con la estrategia fabiana los escasos dos
meses que quedaban hasta agotar su mandato y ya en calidad de procónsules, durante
los primeros meses del siguiente consulado de 216 a. C. mientras los nuevos
cónsules elegidos por los ciudadanos romanos,47 Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio
Varrón, reclutaban tropas y despachaban asuntos en Roma.

Cannas y sus consecuencias


Artículo principal: Batalla de Cannas

Aniquilamiento del ejército romano en Cannas, en el año 215 a. C. (Academia militar


de West Point).
Aníbal, que no tenía intención de atacar Roma en un primer momento, pretendía
saquear los territorios de Apulia.93 En la primavera del 216 a. C., el general
emprendió la iniciativa de atacar el importante depósito de suministros de Cannas.
Mediante esta acción, se situaba entre los ejércitos romanos y su principal fuente
de víveres.94 Confiados en la victoria, los nuevos cónsules incrementaron el
ejército hasta un total de aproximadamente 100.000 hombres, el más numeroso de su
historia.95 Los cónsules renunciaban así a la lenta pero eficaz táctica de evitar
el conflicto, optando por un choque frontal.19

La batalla, considerada como la obra táctica maestra de Aníbal, se libró finalmente


el 2 de agosto del 216 a. C.,30 sobre la ribera izquierda del río Ofanto (sur de
Italia). Desde que tomaron el mando los dos cónsules, decidieron alternar
diariamente el mando del ejército. Varrón, comandante de las fuerzas ese día,
estaba decidido a vencer a Aníbal.95 A la cabeza de 50.000 hombres,30 el general
cartaginés se aprovechó del ímpetu de los romanos, y lo condujo a una trampa en la
que aniquiló a su ejército. Aníbal envolvió a los romanos, reduciendo el área del
campo de batalla y eliminando así su ventaja numérica. Colocó el centro de su
infantería hispana y gala en un semicírculo convexo, poniendo en las alas a su
infantería africana. Contigua a esta puso en su flanco izquierdo junto al río
Ofanto a 6.000 jinetes de la caballería pesada hispano-gala bajo mando de Asdrúbal
y en el derecho a unos 4.000 jinetes númidas mandados por Maharbal.95 En el ala
derecha romana se situaron los 2000 jinetes de la caballería romana bajo mando de
Emilio Paulo y en la izquierda los 4500 de la itálica bajo mando de Varrón. El
combate se inició con la derrota junto al río de la caballería romana de Emilio
Paulo. Mientras, las legiones romanas, que se extendían sobre aproximadamente un
kilómetro y medio del terreno, se lanzaron contra el centro del ejército púnico,
que fue retrocediendo de manera controlada cambiando su forma convexa a una cóncava
en forma de "U", encerrando a los legionarios en su interior.19 La caballería de
Asdrúbal —que no debe confundirse con Asdrúbal Barca—, situada en el flanco
izquierdo, tras eliminar a sus oponentes romanos, rodeó por la espalda a las tropas
romanas y atacó a la caballería de Varrón, que hasta ese momento había permanecido
en un combate equilibrado contra la caballería númida.95 Esta maniobra puso en fuga
a la caballería itálica que fue inmediatamente perseguida por los númidas, dejando
de este modo solos a los infantes romanos. Aprovechando además que en ese momento
se desató viento polvoriento de cara contra el frente romano, que les impedía ver
la situación, Aníbal ordenó a su infantería africana de las alas que girasen 90º
para encerrar los flancos de los romanos. Por la espalda la caballería pesada
hispano gala completó el cerco. El ejército romano estaba encerrado, comenzando
entonces una masacre de los legionarios, que supondría su casi total aniquilación.

Aníbal contando los anillos de los caballeros romanos caídos en la batalla de


Cannas (216 a. C.). Mármol de 1704 esculpido por Sébastien Slodtz, que actualmente
se expone en el Museo del Louvre.
Cuando terminó la batalla, Aníbal recuperó los anillos de los cadáveres de los
equites romanos que habían perecido en combate. Con ellos pudo proporcionar al
gobierno cartaginés la prueba irrefutable de su victoria en Cannas.19

Gracias a su brillante táctica, Aníbal, a pesar de su inferioridad numérica,


aniquiló las fuerzas romanas casi por completo. La batalla de Cannas ha sido
considerada como la derrota más desastrosa de Roma hasta esa fecha.19 Las pérdidas
romanas se estiman entre 25 00047 y 70 000 hombres.5 Entre los muertos figuraban el
cónsul Lucio Emilio Paulo,23 dos excónsules, dos cuestores, 29-48 tribunos
militares y 80 senadores (25-30 % del total de sus miembros). Además, 10 000
soldados romanos fueron capturados por Aníbal.47 La batalla de Cannas ha sido una
de las más sangrientas de la historia por la cantidad de muertos en un solo día.95
El ejército cartaginés solo hubo de lamentar 6000 bajas.22

La victoria de Aníbal se explica, no solo por las tácticas empleadas durante la


batalla, sino también por la habilidad psicológica del cartaginés, que se aprovechó
de los errores de sus oponentes.92Este conocimiento se debe tanto a su padre como
por la obsesión de Aníbal de vencer a Roma. Aníbal provocó a los cónsules, que
cayeron en varias ocasiones en sus trampas, como en el caso del lago Trasimeno, por
sus deseos de lograr una victoria antes de finalizar su mandato. Para idear sus
estrategias, Aníbal debía gozar de un detallado conocimiento de las instituciones
romanas y de la ambición de los políticos republicanos. Para ello resultaba
inestimable la ayuda de los espías púnicos, a menudo camuflados bajo la apariencia
de simples comerciantes.

Después de Cannas, los romanos ya no se mostraban tan decididos a enfrentarse


directamente a Aníbal, y preferían volver a la estrategia de Fabio Máximo: buscar
la derrota del adversario mediante una guerra de desgaste basada en su ventaja
numérica y su rápido acceso a los suministros. No es cierto que como opinan algunos
autores, Aníbal y Roma no volvieran a enfrentarse en batalla campal en territorio
italiano hasta el final de la guerra.96 Hubo generales romanos que sí se atrevieron
a luchar, con desigual suerte, en batalla campal contra los cartagineses. Roma se
negó a rendirse o a negociar un armisticio y volvió al reclutamiento de nuevas
tropas para continuar la guerra.

La gran victoria cartaginesa hizo que numerosos pueblos en el sur de Italia


decidieran unirse a la causa de Aníbal.97 Tal y como escribe Tito Livio, «el
desastre de Cannas fue el más grave del que se tenían precedentes, e hizo que la
fidelidad de los aliados, que hasta ahora se había mantenido firme, comenzara a
tambalearse, sin ninguna razón seguramente, más allá de que perdían la confianza en
el Imperio».98 Dos años después, las ciudades griegas de Sicilia se rebelaron
contra el control político romano y el rey de Macedonia, Filipo V, firmó en 215 a.
C. una alianza con Aníbal,93 provocando el estallido de la primera guerra
macedónica. Además, Aníbal forjó una alianza con el nuevo rey de Siracusa,
Jerónimo.

Se ha afirmado a menudo que si Aníbal hubiera recibido el equipo necesario


procedente de Cartago, habría encabezado un ataque directo contra Roma. Sin
embargo, se contentó con hostigar las fortalezas que se le resistían enconadamente
y, a pesar de todo, solo consiguió la defección de algunos territorios italianos
como Capua, la segunda ciudad de Italia, que los cartagineses convirtieron en su
nueva base. De las ciudades italianas que Aníbal esperaba que se le unieran, solo
un pequeño número consintió en hacerlo. Según J. F. Lazenby, el que Aníbal no
atacara la ciudad no se debió a la falta de equipamiento, sino a lo precario de su
capacidad de abastecimiento debido a que Roma había acabado con estas con su
superioridad marítima, Aníbal no tenía comunicaciones por mar y a la inestabilidad
de su propia situación política.99

Las intenciones de Aníbal, además de retomar Sicilia, pasaban por la destrucción de


Roma no tanto como ciudad sino como entidad política,100 de ahí su negativa a tomar
la ciudad tras la batalla de Cannas y la famosa frase atribuida a su jefe de
caballería, el númida Maharbal:

(...) Tum Maharbal: 'non omnia eidem di dedere; vincere scis, Hannibal, victoria
uti nescis'.

Respondió Maharbal: 'Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones;
sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovecharte de la victoria'.101
Aníbal utilizó sus victorias para tratar de atraer a su causa a las ciudades
sometidas a Roma.25 Los prisioneros, por ejemplo, eran divididos en dos grupos. Los
ciudadanos romanos —que eran reducidos a la esclavitud o empleados para
intercambiar prisioneros—, y los ciudadanos latinos o aliados, a los que se
permitía regresar a sus casas.

Muchos pueblos de la Italia central y meridional se apresuraron a unirse con


Cartago. En el 216 a. C., Brucio, la actual Calabria, cambió de bando, así como
Lokroi Epizephyrioi (actual Locri o Locris Epizefiria) y Crotona en el 215 a. C. En
el 212 a. C. se produjeron las rebeliones de Metaponto en el Golfo de Tarento,
Turios, cerca de Síbaris, y de Tarento, en Apulia.25 Estas ciudades se unían así a
los galos de la Cisalpina y a Capua. Latinos, etruscos, picentinos, marsios,
sabinos, pelignos, marrucinos, frentanos y umbros se mantuvieron fieles a Roma
durante toda la guerra, si bien algunos de ellos debieron permanecer vigilados
durante algunos periodos.

Hay que precisar que Aníbal tuvo la habilidad de proponer un sistema de alianza
menos vinculante que el modelo romano, que permitía a los distintos pueblos
mantener un conjunto de derechos. El modelo romano se tornaba excesivamente
opresivo en materia económica y reducía la participación de los nativos en la
administración pública.

Al contrario que los romanos, Aníbal se inspiró en el modelo griego, es decir, en


el pensamiento de una ciudad homogénea que garantizaba la seguridad de sus aliados,
a los que concedía una especie de libertad. Buscando la aceptación de su sistema,
Aníbal escribió un discurso alabando la libertad de los griegos. Esta idea,
defendida en su época por Antígono I Monóftalmos, debía proceder de Filipo V de
Macedonia, con quien concluyó una alianza en 215 a. C.11 Gracias a ello, el
conquistador cartaginés hizo que a ojos de ciertos griegos de Sicilia y del sur de
Italia (Magna Grecia), los romanos fueran vistos como bárbaros.

A partir de 215 a. C., los romanos volvieron a emplear la estrategia de Fabio


Cunctator y procuraron evitar enfrentarse a Aníbal en batalla campal.11 Aumentaron
sus efectivos a través de una política de enrolamiento de esclavos y de jóvenes de
menos de diecisiete años. Los romanos comprendieron hasta qué punto era necesario
encaminar una ofensiva sobre el terreno político e ideológico. Bajo la dirección de
un senador especializado en las letras griegas, Quinto Fabio Píctor, se escribió
una historia de Roma antipúnica. En la obra de Píctor, Aníbal y los cartagineses
son descritos como hombres indignos de confianza, impíos y crueles.25 En contraste,
se presenta a los romanos como hombres fieles a sus acuerdos, píos y tolerantes. De
este modo se puso en marcha la definición de la «costumbre de los ancestros», el
mos maiorum, que pasó a ser la norma moral de referencia a finales de la República
de Roma.

«Delicias de Capua»
Artículo principal: Batalla de Casilino (216 a. C.)
Artículo principal: Primera batalla de Petelia
Poco después de la batalla del Lago Trasimeno en el 217 a. C., Aníbal hizo liberar
a tres caballeros de Capua que, poco tiempo después, le propusieron tomar posesión
de la ciudad. Aníbal pasó mucho tiempo tratando de ganarse la confianza de los
notables de la ciudad,22 que logró obtener tras el término de la batalla de Cannas.
La ciudad (hoy en día conocida con el nombre de Santa María Capua Vetere) «ofreció
a los soldados cartagineses numerosos placeres que ablandarían sus fuerzas». En
cualquier caso, el sentido de la famosa expresión «Delicias de Capua»,102 puede no
corresponderse a la realidad. Una reconstrucción pormenorizada de los hechos
narrados por Livio desde la batalla de Cannas hasta la caída de Casilino, demuestra
que no hubo tiempo material para que su ejército se acomodase. En los tres meses
desde la batalla hasta el inicio de operaciones en Casilino, Aníbal se hizo cargo
de las localidades del norte de Apulia que se pasaron a su bando dejando
guarniciones; atacó con su caballería Canusio;103 marchó a aceptar la desafección
de Compsa (Hirpinos) donde también dejó hombres; dividió su ejército dándole una
parte a Magón que se encaminó al sur; avanzó hasta Campania donde se dirigió contra
Neápolis, sin conseguir que la ciudad cambiase de bando. De allí se fue a Capua
donde firmó la alianza con sus dirigentes, consumándose así el cambio de bando de
la ciudad. Tras esto volvió a acercarse a Neápolis sin éxito,104 marchando entonces
a Nola donde no consiguió que se pasasen de bando al llegar Marcelo con tropas. Por
tercera vez volvió a ir a Neápolis, sin conseguir su deserción.105 Entonces sitió y
tomó la cercana población de Nuceria desde donde retornó a Nola. Se enfrentó allí
en la primera batalla de Nola con Marcelo sin éxito, dejando el área con dirección
a Acerra, la cual fue abandonada por su población y destruida por los púnicos. Se
dirigió entonces a Casilino, situada sobre el río Volturno, donde había llegado el
ejército del Dictador Marco Junio Pera.

Una vez en Casilino, asaltó de noche el campamento romano y logró que estos
huyeran.106 Al alejarlos de la zona, pudo iniciar el asedio de la ciudad. Tras
varios asaltos fallidos cercó la población y comenzó el sitio. La capitulación de
la misma coincidió con la marcha del Dictador a Roma para celebrar las elecciones
consulares, algo que solía tener lugar a finales del mes de enero, lo que significa
que el sitio duró alrededor de dos meses. En este periodo se conoce que el grueso
del ejército cartaginés marchó a invernar a su campamento del Monte Tifata. Este
campamento estaba situado a unos 3 km de la ciudad de Capua. Es muy difícil que el
escaso margen de tiempo que tuvo para descansar (no mucho más de dos semanas),
hiciese que su ejército se acomodase, al menos hasta la fecha de la caída de
Casilino. Tras esto Aníbal en persona se dirigió al Brucio junto al ejército que
dirigía Hannón, para iniciar el asedio de la ciudad de Petelia. La siguiente
mención a operaciones militares del ejército de Aníbal tiene lugar ya durante 215
a. C. cuando sale desde Capua hasta la vecina ciudad de Cumas en persecución del
ejército del cónsul Tiberio Sempronio Graco. Este último inició sus operaciones
cuando llegó desde Roma a Sinuesa con 25 000 soldados aliados, que junto al
ejército con el que Pera acabó la campaña, de otros 25 000 soldados, permitió
formar dos ejércitos consulares, uno para el propio Graco y otro para el cónsul
sufecto, Fabio Máximo. Es de reseñar que Fabio estacionó a sus hombres en Cales
mientras el ejército de Graco permanecía en Sinuesa, cerrando uno por la vía Apia
en la costa y el otro por la vía Latina, una posible entrada de Aníbal al Lacio a
través del ya para él conocido Ager Falernus ahora que Casilino estaba en manos
cartaginesas y tenía por tanto asegurado un punto de paso del río Volturno y de
este modo una eventual retirada hacia Campania. Por rápida que fuese la toma de
posesión de los nuevos cónsules en los idus de marzo, y sin olvidar que al cónsul
electo Marcelo participó en la rotación de tropas que llevó a los veteranos de
Cannas a Sicilia, y que se le hizo renunciar en favor de Fabio Máximo, lo que sin
duda causó demoras adicionales, sumado a la llegada de los contingentes de aliados
a Roma, el tiempo en viajar de Graco desde Roma hasta Sinuesa (donde invernó el
ejército de Pera), así como el cruce del río Volturno por la costa para entrar en
Campania y la operación contra los campanos en Hamae, difícilmente pudo estar en
Cumas antes de finales de abril. Esto supone que Aníbal permaneció en los
alrededores de Capua desde la caída de Casilino a finales de enero hasta este
momento. Unos tres meses inactivo de los que el primer mes y medio corresponde con
el final del invierno. Y es probablemente a este periodo en unos momentos clave de
la guerra a lo que los romanos llamaron "las Delicias de Capua". Pero no es menos
cierto que a los dos ejércitos romanos ya presentes en la zona, el de Pera y el de
Marcelo, tampoco se les conoce operaciones en este tiempo, por lo que el parón
tampoco puede verse como algo excepcional. Estas "delicias de Capua" parecen más
bien un intento de la propaganda romana por desprestigiar tanto a Aníbal como a la
traidora Capua, ciudad que con esta idea aparecía como un nido de frivolidad y
perversión, de manera que se asociase la desafección a Roma con el vicio y la
lealtad como sinónimo de virtud.

Es posible que si Aníbal llegó a contemporizar en Capua, fuese porque esperaba una
total desintegración de la confederación italiana, así como nuevas alianzas que le
permitiesen destruirla.

Batalla de Cumas
Artículo principal: Batalla de Cumas (215 a. C.)
Mientras, en el plano militar, nada más comenzar la campaña de 215 a. C., en Hamae
(Campania), un ejército de sus aliados campanos fue sorprendido en su campamento
por un ataque nocturno del ejército consular de Tiberio Sempronio Graco, teniendo
fuertes bajas. Aníbal, situado en ese momento en su campamento del monte Tifata
junto a Capua, salió en persecución de los romanos que se refugiaron en la cercana
ciudad costera de Cumas. Ante la falta de medios de asedio, Aníbal ordenó retornar
a Capua para traerlos. Con ellos armó una torre de asalto con la intención de
atacar y tomar la ciudad. Los romanos por su parte iniciaron la construcción de una
torre sobre los muros para ayudar a defenderse de la amenaza púnica. Durante la
aproximación a los muros de la ciudad, los defensores desde su torre lograron
incendiar la torre cartaginesa y durante la huida de sus ocupantes, realizaron una
salida que les causó bajas. Aníbal trató al día siguiente de enfrentarse al
ejército consular formando a sus hombres para la batalla, pero Graco permaneció en
sus posiciones dentro de los muros de la población. Finalmente el general
cartaginés abandonó el sitio retornando a su campamento del Monte Tifata.

El tratado firmado en 215 a. C. por Aníbal y el rey Filipo V de Macedonia, fue


descubierto por los romanos al capturar en aguas del Adriático una de las embajadas
destinadas a concretarlo. Esto suponía la apertura de un nuevo frente para las muy
desgastadas armas de Roma, que mandaron al Salentino una flota de refuerzo de
veinticinco naves y una legión en previsión de lo que pudiera ocurrir.

2ª Batalla de Nola
Artículo principal: Batalla de Nola (215 a. C.)
Artículo principal: Batalla de Cornus
Las fuerzas cartaginesas en Italia recibieron de Cartago el envío de 4.000 jinetes
y 40 elefantes, traídos por Bomílcar. Poco después el general cartaginés, recibió
las quejas de sus aliados samnitas e hirpinos de que Marco Claudio Marcelo operando
desde Nola, realizaba frecuentes saqueos en sus territorios por lo que le instaban
a actuar en su defensa. Estos hechos le hicieron intentar nuevamente la toma de
Nola, defendida al igual que unos meses antes, por el ahora procónsul Marcelo. Para
ello ordenó a su subordinado Hanón que le trajera desde el Brucio los elefantes
recién llegados. Con sus tropas en los alrededores de la ciudad, se produce una
primera refriega interrumpida por la lluvia apenas comenzada. Al tercer día de su
llegada y aprovechando que una buena parte de las tropas cartaginesas estaban
forrajeando, Marcelo saca a sus hombres presentando batalla y se dirige contra el
campamento púnico. Aníbal ordena salir a sus hombres disponibles y retornar a los
que se hallan dispersos. Ambos ejércitos se enfrentan en la segunda batalla de
Nola, saliendo de nuevo mal parado el ejército cartaginés, que se ve obligado a
replegarse a su campamento perdiendo hombres y varios elefantes. Al día siguiente
desertará un grupo de jinetes númidas e hispanos de la caballería cartaginesa.
Aníbal abandona la zona y se dirige a Apulia.

Durante ese verano los púnicos enviaron una expedición a la isla de Cerdeña a
apoyar la rebelión que tribus locales habían iniciado contra los romanos, pero al
poco de desembarcar, y gracias a la llegada de refuerzos desde Roma, son derrotados
en dos batallas consecutivas en Carales y Cornus.

Tercera batalla de Nola


Artículo principal: Batalla de Nola (214 a. C.)
Artículo principal: Batalla de Casilino (214 a. C.)
En la campaña del año siguiente, 214 a. C., el general cartaginés saquea las
campiñas cercanas a Cumas y se dirige sin éxito contra la ciudad portuaria de
Puteoli, también en Campania. Tras esto vuelve a intentar tomar Nola y mantiene con
Marcelo la tercera batalla de Nola, volviendo a ser rechazado hasta su campamento.
Al día siguiente rehúsa volver a enfrentarse a los romanos que han formado junto a
la ciudad. Tras este fracaso, decide cambiar de zona de operaciones y se dirige al
Salentino. Esto es aprovechado por ambos cónsules, que una vez alejado Aníbal de
Campania, logran recuperar Casilino.

Guerra en Sicilia
Paralelamente, los cartagineses pusieron su mirada en Sicilia, isla que constituía
un objetivo prioritario desde su derrota en la primera guerra púnica. El joven
tirano de Siracusa, Jerónimo, recién ascendido al poder tras la muerte del rey
Hierón II, abandonó la alianza romana en 214 a. C.

A mediados de año, después de las convulsiones sucesorias habidas, que acaban con
el asesinato de Jerónimo y de varios de sus familiares, se hacen con el poder dos
agentes cartagineses, Hipócrates y Epícides. El reino de Siracusa se alió
abiertamente con Cartago, obligando a Roma a desviar medios del teatro principal de
guerra en la península itálica. Los romanos, bajo la dirección del cónsul Marco
Claudio Marcelo, desplazaron un ejército consular desde Campania a la isla para
enfrentar la situación junto al ejército desterrado de Cannas el año anterior ya
presente en la isla desde la primavera de 215 a. C. Marcelo inicia el sitio de
Siracusa tras fracasar en su intento de tomarla al asalto.11 Los cartagineses a su
vez enviaron tropas a la isla bajo mando de Himilcón Fameas, desembarcando 20.000
infantes, 3000 jinetes y 12 elefantes.107 Las ciudades de Heraclea Minoa y de
Agrigento, situadas junto al área de desembarco púnico, aceptaron la alianza con
los cartagineses quienes con su ejército se dirigieron a Siracusa a tratar, sin
éxito, de liberarla del sitio.

Operaciones en Iliria
Artículo principal: Batalla de Apolonia
A mediados de ese mismo año 214 a. C., Filipo V inició sus operaciones contra
Iliria, ocupando la población de Orico donde dejó una guarnición. Tras esto se
dirigió contra Apolonia donde fijó su campamento e inició el asedio de la ciudad.
Los romanos enviaron allí al pretor Marco Valerio Levino con la flota y la legión
que tenía en el Salentino para contrarrestarlo. Una vez desembarcados, lograron
reconquistar Orico rápidamente, dirigiéndose a auxiliar a la cercada Apolonia en la
que consiguieron entrar sin ser detectados. Tras un ataque sorpresa nocturno, la
batalla de Apolonia, tomaron el campamento enemigo destruyendo la maquinaria de
asedio, y obligaron a replegarse a su territorio por tierra a los macedonios,
abandonando su flota de birremes junto al río.

Campaña del año 213 a. C.


Artículo principal: Batalla de Tarento (213 a. C.)
En 213 a. C., son nombrados cónsules Tiberio Sempronio Graco y Quinto Fabio, hijo
de Fabio Máximo. Este último se hizo con el control del ejército consular que
tuviera el año anterior su padre y se acercó hasta la ciudad de Arpi en Apulia.
Aprovechando una noche de lluvia las tropas romanas lograron escalar los muros y
penetrar en la ciudad donde resistían un numeroso grupo de habitantes y una fuerte
guarnición cartaginesa. Los defensores arpinos desertaron junto a un grupo de
hispanos del contingente púnico. Se acordó permitir la evacuación de la guarnición
cartaginesa hasta la cercana ciudad de Salapia, donde se reincorporaron al ejército
de Aníbal.

En la Galia, el nuevo pretor Publio Sempronio Tuditano, logró tomar la ciudad de


Atrinum.

El general cartaginés centró sus operaciones a partir del verano en la comarca del
Salentino, logrando conquistar una buena parte del mismo.

En Lucania, el cónsul Graco logró tomar algunas pequeñas localidades, teniendo


algunos combates de carácter menor.

Mientras, en el Brucio, y ante las salidas de saqueo que el ejército de Graco hacía
desde Lucania, las localidades de Cosentia y Thurii, hasta ese momento en manos
púnicas, se rebelaron y volvieron al bando romano. En una de estas salidas de
rapiña, el subordinado de Aníbal, Hanón, sorprendió a las partidas de forrajeo
itálicas del ejército de Graco, matando o capturando a cerca de 15 000 hombres
incluido el apresamiento del prefecto aliado que mandaba esas tropas, Tito Pomponio
Veyentano.

En Sicilia algunas localidades como Murgantia se pasaron al bando cartaginés, lo


que hizo que los romanos masacraran la población de Enna como escarmiento para
evitar nuevas deserciones.

En Roma existían rehenes de las ciudades de Tarento y Thurii en un régimen de


libertad vigilada. Estos intentaron fugarse de la ciudad siendo apresados antes de
que lograran llegar a Campania. Tras su retorno a Roma fueron ajusticiados lo que
provocó que en sus respectivas ciudades se levantase un sentimiento antirromano.
Esto provocó que un par de nobles tarentinos ofreciesen a Aníbal una traición para
cambiar de bando la ciudad. Era ya el final de la campaña de ese año y el general
cartaginés ayudado por el ataque contra los centinelas de dos puertas de la ciudad
realizado por los traidores, logró tomar Tarento en un ataque nocturno excepto su
ciudadela en la primera batalla de Tarento. Esta presencia romana obligó a
construir obras defensivas y a dejar una guarnición a los cartagineses.

Campaña del año 212 a. C.


Artículo principal: Primera batalla de Capua
Artículo principal: Batalla del Silaro

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