UNAMUNO NOVELISTA
RASGOS DE LA NOVELA de UNAMUNO (LA NIVOLA)
ü TEMAS: lucha contra el determinismo a través del enfrentamiento entre el personaje
principal y su creador (extensión de la lucha entre el hombre y Dios). Otros temas: la
afirmación de la personalidad, el absurdo existencial, el hombre perdido en la
angustia de una vida sin finalidad (se centra en lo intrascendente, en aquello que
no tiene importancia), la inmortalidad, la duda ante distintas opciones, la pérdida
de la fe, la presencia o ausencia de Dios… es decir, cuestiones filosóficas.
ü Estilo: mucho diálogo con párrafos breves y frases cortas donde las intervenciones
del narrador son mínimas y monólogos interiores a través de los cuales los
personajes reflexionan sobre temas filosóficos, morales y existenciales (por contra,
ausencia de descripciones de ambientes, personajes y costumbres). Las
descripciones solo se centran en los detalles más significativos.
ü Personajes individuales, abúlicos, incapaces de actuar o que son interlocutores de su propio autor.
ü Simbolismo en los nombres de los personajes: Ángela en San Manuel Bueno, mártir, significa
mensajera, o Manuel que significa “Dios en nosotros”.
ü Localización espacio-temporal indeterminada. Sus novelas están ambientadas en lugares
indeterminados de España, sin una fecha concreta.
ü Reflexión sobre la propia literatura, en este caso sobre un género nuevo que él ha
inventado: la nivola.
A) Comente los rasgos presentes en el texto que permitan identificarlo como
perteneciente a Miguel de Unamuno. Ponga ejemplos
Al aparecer Augusto a la puerta de su casa extendió el brazo derecho, con la mano palma abajo y
abierta, y dirigiendo los ojos al cielo quedóse un momento parado en esta actitud estatuaria y augusta.
No era que tomaba posesión del mundo exterior, sino era que observaba si llovía. Y al recibir en el dorso
de la mano el frescor del lento orvallo frunció el sobrecejo. Y no era tampoco que le molestase la
llovizna, sino el tener que abrir el paraguas. ¡Estaba tan elegante, tan esbelto, plegado y dentro de su
funda! Un paraguas cerrado es tan elegante como es feo un paraguas abierto. "Es una desgracia esto de
tener que servirse uno de las cosas -pensó Augusto-; tener que usarlas, el uso estropea y hasta destruye
toda belleza. La función más noble de los objetos es la de ser contemplados. ¡Qué bella es una naranja
antes de comida! Esto cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca, o más bien se ensanche
a contemplar a Dios y todas las cosas en Él. Aquí, en esta pobre vida, no nos cuidamos sino de servirnos
de Dios; pretendemos abrirlo, como a un paraguas, para que nos proteja de toda suerte de males.".
MIGUEL DE UNAMUNO, NIEBLA, CAPÍTULO I
Este fragmento pertenece al principio de la novela Niebla de Miguel de Unamuno, escritor
encuadrado dentro de la Generación del 98 que cultivó todos los géneros (ensayo, cuento, novela, teatro,
periodismo…) con el objetivo de transmitir sus pensamientos e inquietudes filosóficas. En lo que se
refiere a la narrativa, Unamuno considera que sus novelas son un subgénero muy característico, “raro”,
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que se opone frontalmente a la novela realista del XIX. Por eso las llama “nivolas” (y explica en qué
consisten en la propia novela Niebla), un género libre y abierto, en el que cabe el ensayo, la reflexión,
en el que predomina el diálogo y los monólogos interiores que diluyen al narrador tradicional y su
objetividad en favor de la subjetividad de los protagonistas.
Este fragmento recoge alguno de los rasgos más sobresalientes de la narrativa de este
autor noventayochista. Así, podemos señalar cómo aparecen los temas del hombre perdido
en una vida sin finalidad (observamos que es un personaje extravagante que se cuestiona
sobre aspectos cotidianos que son intrascendentes "no era tampoco que le molestase la
llovizna, sino el tener que abrir el paraguas" y que duda antes de actuar "...quedóse un
momento parado en esta actitud estatuaria y augusta") y la relación del hombre con Dios
("no nos cuidamos sino de servirnos de Dios"). También, desde el punto de vista
estilístico, citaremos la utilización del monólogo interior para reflexionar sobre
distintos asuntos filosóficos (aquí vemos entre comillas dichas reflexiones: “es una
desgracia esto de tener … toda suerte de males”). En este sentido, el protagonista
compara la contemplación de un objeto en esta vida con la contemplación de Dios cuando
muera.
AHORA VOSOTROS
B) Comente los rasgos presentes en el texto que permitan identificarlo como
perteneciente a Miguel de Unamuno. Ponga ejemplos
- ¡Bueno, basta!, ¡basta!, ¡basta! ¡Esto no se puede tolerar! Vienes a consultarme, a mí, y
tú empiezas por discutirme mi propia existencia, después el derecho que tengo a hacer de
ti lo que me dé la real gana, sí, así como suena, lo que me dé la real gana, lo que me
salga de... (...)
— Bien, ¿y qué? —me interrumpió, volviéndome a la realidad.
—Y luego has insinuado la idea de matarme. ¿Matarme?, ¿a mí?, ¿tú? ¡Morir yo a manos de
una de mis criaturas! No tolero más. y para castigar tu osadía y esas doctrinas
disolventes, extravagantes, anárquicas, con que te me has venido, resuelvo y fallo que te
mueras. En cuanto llegues a tu casa te morirás. ¡Te morirás, te lo digo, te morirás!
—Pero, por Dios...¡
—¿Conque no, eh? —me dijo—, ¿conque no? No quiere usted dejarme ser yo, salir de la
niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no lo
quiere?, ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel,
¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió...! ¡Dios
dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y
se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos, sin quedar uno! ¡Entes de
ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto
Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi
creador, mi don Miguel, no es usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos sus
lectores, lo mismo que yo..
Miguel de Unamuno, Niebla, capítulo XXXI
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