Universidad de Cuenca
Docente: Dra. Juanita Mendoza. Nombre: Edgar Sangurima.
Asignatura: Intervención Psicosocial. Ciclo: 6to.
Fecha: 2021-11-08
¿Cómo se manifiesta?
La ONU define al trabajo infantil como todo trabajo que prive a un menor de su desarrollo
integral, exponiéndolo así a ambientes peligrosos que dificulten su salud física y mental. El
gobierno de Ecuador ha realizado varios trabajos para la erradicación del trabajo infantil.
Algunas investigaciones señalan que Ecuador es el país con índices más altos de trabajo
infantil. En 2006 al menos un 11 % de la población entre los 5 y 17 años pertenecían a la
población económicamente activa. La problemática es abordada y mitigada a través de
acciones legislativas y sanciones legales para aquellos que promueven el trabajo infantil.
Independientemente de estos datos, es necesario recalcar algo, para la gran mayoría de los
niños trabajar es una necesidad económica.
El trabajo infantil en las calles se manifiesta como una problemática social agravada por las
circunstancias y ambientes de cada nación. Las amenazas, el crimen, la pobreza, el hambre,
entre muchos otros factores, son elementos que se aglutinan en la sociedad, por lo cual afectan
al núcleo principal de la misma, es decir, a la familia. Las formas de manifestación del trabajo
infantil se encuentran en las calles, dónde al menos 360.000 niños y niñas menores se ven o
son forzados a estas situaciones laborales. También se conoce que la mayoría de menores en
situación de trabajo pertenecen al género masculino. En el año 2001 uno de cada diez niños y
niñas se encontraban en situación de trabajo, lo cual ha cambiado, porque esta cifra se ha
reducido hasta cuatro veces hasta el año 2013.
Se pretende abordar únicamente los niños con situación de trabajo en las calles, pero eso no
significa que se puedan ignorar otros elementos, como la etnia y el territorio en el que se
desenvuelven. En las zonas rurales el número de menores en situación de trabajo es hasta 5
veces mayor a comparación de los que trabajan en las ciudades, por otro lado, el trabajo en
zonas rurales es únicamente 3 veces superior en casos de adolescentes. Con respecto al
territorio, es más frecuente la situación de trabajo en la provincia del Guayas, la cual alberga
casi un 13 % del total de población infantil en situación de trabajo, siendo seguida por
Cotopaxi, Chimborazo y Azuay. De todos los grupos étnicos, la población indígena es la que
mayores índices de trabajo infantil presenta, con al menos una incidencia del 26 %, mientras
que el resto de grupos étnicos presenta una incidencia que oscila entre el 4 % y el 5 %.
La educación y las remuneraciones son también elementos relevantes. El índice de menores
trabajadores se multiplica por cinco cuando los padres no tienen ninguna forma de instrucción,
estando esto también relacionado con el hecho de que la gran mayoría de menores que trabajan
se encuentran en hogares en situación de pobreza. Los menores no sólo trabajan en las calles,
también lo hacen en los hogares, y lo que es aún peor, no siempre se les remunera, y cuando se
lo hace, es con cantidades muy pequeñas, de hecho, la brecha del género provoca que al menos
el 94 % de las menores no reciben ninguna forma de remuneración. Los ámbitos de trabajo son
varios, por lo que hay varios niveles de peligrosidad a la que se encuentran expuestos los niños
y niñas, basta con tener en cuenta el hecho de que 5 de cada 10 trabajadores infantiles se
encuentran expuestos a formas de trabajo peligrosas.
El maltrato y los factores psicológicos también son importantes formas de expresión en la
problemática, debido a que es más común que los menores en situaciones laborales sufran
maltrato físico y verbal, sin descartar cualquier otra forma de violencia. Al menos un 56 % de
niños y niñas trabajadores no se consideran a si mismos felices, lo que contrasta con la
percepción de la felicidad de aquellos otros menores que no se encuentran en su misma
situación.
¿Cuáles son sus principales características?
Las situaciones de los menores en situación de trabajo en las calles se caracterizan por la grave
insatisfacción de sus necesidades básicas, siendo esto evidenciable a través de declaraciones
como “tengo que trabajar para no morir de hambre”. No sólo esto, también se vulneran otros
derechos, como el del derecho a la vida, la salud y a la seguridad, los cuales son evidentemente
violentados cuando son agredidos o también cuando se los expone a trabajos peligrosos.
Estos menores no pueden llevar a cabo su vida con normalidad, muchas veces no pueden ni
jugar ni estudiar, no porque no quieran, ya que manifiestan que son cosas que les gusta hacer,
sino porque no pueden. Cuando un menor termina el trabajo en las calles o en el campo,
después tiene tiempo, el cual debe administrarlo para las tareas domésticas y los estudios, por
lo que es muy difícil que puedan llegar a sostenerse en el ámbito educativo. La consecuencia
más clara de esto es la deserción escolar.
El trabajo en las calles afecta de forma global al menor, se puede decir que la totalidad es
cambiada, tanto física como psicológicamente. Lo físico se altera según el trabajo, el cual
puede conllevar serios problemas de salud según la labor, por otro lado, la salud mental es
agravada, no sólo por el maltrato, la violencia y las horas de trabajo, sino porque no disfrutan,
perciben la porción de realidad que sus medios les enseñan, no la totalidad de la misma. Hay
una obstrucción de su visión, por lo que se conciben a sí mismos como incapaces de ser felices.
Estos grupos sociales vulnerables se ven inmersos en el trabajo infantil por varios motivos,
como puede ser el hecho de que el o la menor tenga que asumir el rol de adulto en la familia
debido a la carga emocional que siente por no hacer algo por su familia, esto sucede, aunque la
familia no lo haya autorizado. Otra característica de estos grupos es que sus familias pueden ser
conflictivas, por ello, el menor se aísla y busca un trabajo para satisfacer sus necesidades de
ocio y alimentación. La familia también puede favorecer estas formas de trabajo, como es el
caso en el que los padres trabajan acompañados de sus hijos. La oferta educativa también es
fundamental en la prevención de estas situaciones, porque los menores que terminan su
escolaridad no siempre pueden continuar su educación debido a la falta de instituciones en su
zona. Finalmente, en la última característica del trabajo infantil, se encuentran los niños y niñas
que administran su tiempo libre para trabajar, sin comprometer con ello sus estudios.
El medio social es otra característica decisiva de estos grupos, porque es el ambiente el que
suele favorecer las situaciones de trabajo infantil, sin necesidad de que los padres lo hayan
autorizado. Muchos niños empiezan sus primeras actividades laborales con sus vecinos,
posteriormente, cuando son adultos, ellos también se vuelven transmisores de estas normas
sociales. Para prevenir estas situaciones se puede mencionar la solidaridad entre vecinos, que
de una u otra forma también afecta a la solidaridad intrafamiliar, por lo que, una buena
comunidad, solidaría entre sí, podrá ayudar a todos los integrantes que la conformen, aún si
estos tienen problemas financieros. Los centros educativos violentos, las medidas ineficientes
del estado, los asentamientos periféricos, la falta de seguridad social y las políticas de
formación, son características esenciales que también favorecen la aparición del trabajo
infantil.
Referencias bibliográficas:
Fernández, J. (2005). ESTUDIO DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y
ADOLESCENTES TRABAJADORES Y SUS FAMILIAS: Modalidades de trabajo
infantil y peores formas, perfil socioeconómico y cultural de las familias.
[Link]
Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia. (2018). Situación de trabajo infantil en
Ecuador. [Link]
trabajo-infantil-en-ecuador
Ministerio de Trabajo. (2020). ¿Cuáles son las características del trabajo infantil?
[Link]