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Terapia Racional Emotiva en Agresores

Este documento presenta un trabajo final de diplomado sobre el uso de la terapia racional emotiva como apoyo para la modificación de conductas violentas en agresores masculinos. El trabajo analiza los antecedentes históricos de la categoría de género y la construcción social de las masculinidades. También explora el fundamento teórico de la terapia racional emotiva y cómo esta puede usarse como apoyo para disminuir la violencia en hombres. El objetivo general es proporcionar herramientas terapéuticas que ayuden a controlar la

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Terapia Racional Emotiva en Agresores

Este documento presenta un trabajo final de diplomado sobre el uso de la terapia racional emotiva como apoyo para la modificación de conductas violentas en agresores masculinos. El trabajo analiza los antecedentes históricos de la categoría de género y la construcción social de las masculinidades. También explora el fundamento teórico de la terapia racional emotiva y cómo esta puede usarse como apoyo para disminuir la violencia en hombres. El objetivo general es proporcionar herramientas terapéuticas que ayuden a controlar la

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ZARAGOZA


CARRERA DE PSICOLOGIA

“LA TERAPIA RACIONAL EMOTIVA COMO APOYO PARA LA


MODIFICACIÓN DE CONDUCTAS VIOLENTAS EN AGRESORES
MASCULINOS”

TRABAJO FINAL DE DIPLOMADO


QUEOBTENER
QUE PARA PARA OBTENER EL TÍT DE
EL TÍTULO
LICENCIADA EN PSICOLOGÍA

PRESENTA:
ANA BARRAGAN LOERA

JURADO DE EXAMEN

TUTOR: LIC. JORGE ARTURO MANRIQUE URRUTIA


LIC . MARIA FELICITAS DOMINGUES ABOYTE
MTRA. ALBA ESPERANZA GÁRCIA LOPEZ
MTRO. EDGAR PÉREZ ORTEGA
MTRO. FERNANDO MANUEL MANCILLA MIRANDA

MÉXICO, D. F. 2008.

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ÍNDICE

RESUMEN..................................................................................................................... I

INTRODUCCIÓN ......................................................................................................... II

CAPÍTULO 1
PSICOTERAPIA BREVE EN INTERVENCIÓN DE CRISIS............................................1

CAPÍTULO 2
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA CATEGORÍA
GÉNERO.......................................................................................................................12

CAPÍTULO 3

FUNDAMENTO TEORICO DE LA TERAPIA RACIONAL EMOTIVA.......................... 51

CAPITULO 4

LA TRE COMO APOYO PARA LA DISMINUCIÓN DE CONDUCTAS VIOLENTAS EN

AGRESORES MASCULINOS.......................................................................................60

CONCLUSIÓN..............................................................................................................75

BLIOGRAFRAFIA

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RESUMEN

La tención entre la hombría y la masculinidad es intensa ya que la masculinidad

requiere la represión de una amplia gama de necesidades, sentimientos y

formas de expresión humanas llevando a los hombres a una crisis y al

enfrentamiento de una serie de dificultades debido a la deprivación afectiva.

Esta gama de necesidades negadas a los hombres loe lleva a inseguridades

personales que disfraza con violencia, cuando no ve realizados sus objetivos

personales , generando así una mala relación con su entorno social femenino.

Con el fin de lograr una mayor funcionalidad del individuo a la incorporación a

su nivel de vida. medio ambiente, se otorgaran herramientas terapéuticas para

el control de la violencia en hombres; para tales expectativas se abordara está

problemática a partir de la terapia breve en intervención en crisis y como apoyo

la técnica de reestructuración cognitiva (T R E),teniendo como objetivo que el

paciente aumente el conocimiento si mismo, desarrolle su propio potencial

sanador, mejore su nivel de vida.

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INTRODUCCIÓN

Los grandes movimientos sociales han llevado a cambios importantes en el

mundo, uno de ellos es la liberación de las mujeres. Las mujeres han realizado

cambios trascendentes, de estas transformaciones surge lo que se conoce

como el estudio de género, definido como la red de creencias, rasgos de

personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que

diferencias a las mujeres y los hombres, como producto de un proceso histórico

de construcción social, donde el abordaje parte desde lo femenino así como lo

masculino.

En la categoría genérica se articulan tres instancias, como propone Lamas

(1986), la primera hace referencia a la asignación de atributos; la segunda

determina la identidad de género, y la tercera el rol de género. La adquisición

genérica lleva al aprendizaje de lo que es apropiado para el hombre y la mujer,

de acuerdo a normas sociales. Es decir, por medio de la socialización el sujeto

humano integra e incorpora las consignas y determinaciones de la estructura

social. Algunas de las instancias donde el individuo aprende el comportamiento

adecuado según su sexo, hombre o mujer, son: la familia, la educación formal e

informal, la religión, los medios masivos de comunicación, Así se ha llegado a

una determinación del espacio público y privado, con la división de tareas y,

además la prohibición de tareas según el sexo Fernández (1993), en la cual la

educación formal ha hecho una gran labor para estas asignaturas de lo

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femenino y masculino, evidenciando de esta manera las características

masculinas que ponen al hombre como un ser lógico, racional, agresivo,

competitivo, independiente, etc., y a la mujer, por el contrario, emotiva, sumisa,

enfática, espontánea, etc.

Con estas concepciones se ha visto al hombre, a lo largo de la historia, como el

opresor y a la mujer como víctima. A lo que Riso (1998) responde: “los

hombres deben de dejar de ser vistos como villanos para verlos como víctimas

por igual del patriarcado”, “la liberación masculina no es una lucha para obtener

el poder de los medios de producción, sino para desprenderse de ellos”.

Surgiendo con estas concepciones los estudios de la condición masculina que

han revelado la normativa que impone pruebas para asumir la masculinidad.

De esta conflictiva surge la necesidad de crear una nueva identidad masculina,

que no es fácil de alcanzar debido a una resistencia al cambio que parte del

miedo del hombre de perder una identidad prestigiosa que por tantos años ha

creído y asumido como propia. Además, el hombre ha aprendido a través de su

experiencia vivida, expuesta por Lagarde (1992), lo que debe de ser para así

integrar lo asignado y lo experimentado como relación entre el Yo y el

Nosotros, es decir, con lo que es y hace; y con lo que se espera socialmente

que se haga y sea.

La exigencia social no es algo separado al sujeto o algo que es independiente

y/o ajeno a él pues tanto hombres y mujeres corren el riesgo de vivirse con

culpa debido a que perciben cualquier expectativa no cumplida como un

atentado a su propio género. Un tropiezo del hombre que pueda ser visto como

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un acercamiento a su opuesto (feminidad), es una circunstancia de alto riesgo

para su relación social en el cual se desenvolvió y puede ser visto como una

traición para su género.

Este abandono de lo considerado como “femenino” ha dado como

consecuencia el empobrecimiento de los hombres, éstos temen y odian dichos

rasgos, sin embargo, empiezan a descubrir ahora que a pesar del poder y la

grandeza que significan para la cultura ser hombres, ellos son más pequeños

de lo que podrían como seres humanos. La masculinidad es poder, pero

también es terriblemente frágil porque no existe como una realidad biológica

que llevan los hombres dentro de sí sino como una ideología existente en las

relaciones de género. La tensión entre la hombría y la masculinidad es intensa

debido a que la masculinidad requiere la represión de un amplia gama de

necesidades, sentimientos y formas de expresión humanas, llevando a los

hombres a una crisis y el enfrentamiento de una serie de dificultades debido a

la depravación afectiva, tales como la violencia (hacia sí mismos y hacia otros.

A partir de la importancia de este aspecto social se realizara este trabajo

relacionado al género debido a el impacto que tiene este aspecto social en la

formación del la violencia masculina ya que se sostiene que los trastornos

psicológicos provienen con frecuencia de maneras erróneas de pensar

concretas y habituales, o sea, son producto de distorsiones cognitivas. Estas a

su vez, derivan a creencias personales o significados subjetivos aprendidas a

menudo en etapas anteriores (generalmente desde la infancia), apareciendo de

manera inconciente sin que la persona se percate del rol que esta asumiendo,

cómo un estereotipo y no como una necesidad personal. Dicha violencia se

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abordara desde una perspectiva de la terapia breve en intervención de crisis de

segunda instancia o terapia para crisis; la cual se refiere a un proceso

terapéutico breve que va más allá de la restauración del enfrentamiento

inmediato y, en cambio, se encamina a la resolución de la crisis de manera que

el incidente respectivo se integre ala trama de la vida, con el objeto de que el

individuo emerja listo y bien preparado para encarar el futuro,

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CAPITULO 1

PSICOTERAPIA BREVE EN INTERVENCIÓN DE CRISIS

Dentro de los muchos quehaceres con los que cuenta el psicólogo, uno de los mas

importantes y de mayor atención en nuestros tiempos es la intervención en crisis,

ya que por las actuales condiciones con las que contamos a nivel mundial y

nacional, donde el desplazamiento, el secuestro, y la violencia, entre otros; obligan

a que cada vez mas, la población se vea inscrita en situaciones para las que no ha

sido enseñada a manejar y es aquí donde el psicólogo entra a formar parte

fundamental de todo el arsenal con el que cuenta una población para afrontar

dichas situaciones de emergencia.

Actualmente a ido proliferando en todo el mundo la preocupación por los efectos

Psicosociales de las emergencias y desastres, así como los grupos de psicólogos

que se interesan por intervenir en estas circunstancias, conformando los equipos

de primera respuesta, organizando sociedades o grupos de intervención locales

creando redes nacionales de ayuda psicológica. Pero para efectos de este escrito,

lo primero que hay que hacer es delimitar lo que se entiende por crisis o por

situaciones de crisis, "Peligro y oportunidad" es el doble significado que los chinos

dan a la palabra crisis, ya que se puede ver como un estado de desequilibrio pero

también un tiempo cuando el individuo o la familia tienen la oportunidad de crecer,

madurar y capacitarse para manejar problemas en su vida

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para Slaikeu la crisis a un estado temporal de trastorno y desorganización,

caracterizado principalmente por una incapacidad del individuo para manejar

situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de

problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o

negativo.

Las crisis emocióneles se presentan determinado momento de la vida, de casi

todos los seres humanos, se presentan una serie de sucesos que llevan a

enfrentar un estado de crisis emocional, la cual, de no ser resuelta

adecuadamente, los ubicaría en riesgo de padecer graves problemas psicológicos

y trastornos mentales.

Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado

principalmente por una incapacidad del sujeto para manejar (emocional y

cognitivamente) situaciones particulares, utilizando métodos no acostumbrados

para la solución de problemas y obteniendo un resultado radicalmente positivo o

negativo.

Una persona que atraviesa por un estado de crisis se encuentra en una momento

vitalmente importante para continuar el curso de su vida. No importa qué tipo de

crisis sea, el evento es emocionalmente significativo y ha implicado un cambio

radical en su vida. El individuo enfrenta un problema ante el cual sus recursos de

adaptación, así como sus mecanismos de defensa usuales no funcionan

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satisfactoriamente. El problema rebasa sus capacidades de resolución y por lo

mismo, se encuentra en un absoluto desequilibrio. Como resultado de todo esto la

persona experimenta una mayor tensión y ansiedad, lo cual la inhabilita aún más

para encontrar una solución.

La intervención a cabo por un profesional de la Salud Mental puede ofrecer una

ayuda inmediata, administrando la dosis de medicamentos correctos y/o iniciando

un trabajo terapéutico de reajuste mental. Con el propósito de restablecer el

equilibrio emocional que preparé o evite tal tratamiento especializado, es

necesario una primera intervención, generalmente, de una terapia breve cuyo

principal objetivo es dar apoyo psicológico, ayudando a la persona en el preciso

momento en que ésta lo requiere o solicita.

Bases filosóficas de la técnica de los Primeros Auxilios Psicológicos

“Se construye a partir de un proceso teórico-técnico de trabajo multidisciplinario, el

cual, incorpora las siguientes experiencias metodológicasDe las aportaciones de la

psicología de emergencia, difundida en la Unión Americana y en países de

Latinoamé[Link] teorías de Lindemann y CaplanConceptos ampliados,

desarrollados y modificados por Rapaport, Parad, Kaplan, Jacobson, Strickler y

[Link] modelo de intervención en crisis planteado por [Link]

a la teoría de la crisis por autores de la terapia cognitiva conductual de urgencia:

Ruiz Sánchez, Imbernón González y Cano Sánchez”. (Kart A Slaikeu.2005).

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Principios Clínicos de los Primeros Auxilios Psicológicos

Oportunidad: Una ayuda terapéutica breve y de urgencia, con tiempo limitado, es

el tratamiento que se elige en situaciones de crisis; el proceso de ayuda para que

las personas puedan recuperar el equilibrio después de un incidente crítico puede

tomar de 1 a 6 semanas ( Karl A Sleikeu 2005 ). Puesto que la experiencia de

crisis es un periodo de alto riesgo para la persona como para su familia, se

requiere que la ayuda esté disponible de modo inmediato y en una ubicación de

fácil acceso (puede ser en servicios de emergencia . El énfasis en la oportunidad

se considera para reducir el peligro de respuestas violentas (autodestructivas) y, al

mismo tiempo, para capitalizar la motivación del paciente para hallar un nuevo

planteamiento para afrontar las circunstancias del suceso.

Una de las metas es ayudar a la persona a recuperar su nivel de funcionamiento

emocional equilibrado, que tenía antes del incidente que precipitó la crisis, o

potencializar su capacidad creativa para superar el momento crítico.

Es importante que la valoración abarque tanto la fortaleza como la debilidad de

cada una de las áreas personales (CASIC) implicados en la crisis. La información

acerca de qué está mal en la vida de una persona (como la violencia masculina)

se complementa con la información acerca de qué es aún funcional (alguien, con

un red de amigos).Este análisis se da debido a la influencia que ejerce la sociedad

de manera reciproca al individuo y de que manera se puede contar con ella para la

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modificación de conductas, así como también tomarla en cuenta como factor para

agravar la crisis de individuo.

Intervención de Primera y Segunda instancia

Podemos comenzar por describir los Primeros Auxilios Psicológicos, o

intervención en crisis de primera instancia, que abarca la asistencia inmediata y de

modo usual lleva sólo una sesión (encuentro interpersonal). Los Primeros Auxilios

Psicológicos pretenden ofrecer apoyo emocional, reducir el peligro de muerte y

enlazar a la persona en crisis con los recursos sociales de ayuda. Aún más, esto

puede y debería ejecutarse por parte de las personas que perciban la necesidad

en el momento y lugar en que aquella surge. Se puede instruir a los hijos, padres,

maestros o estudiantes, del mismo modo, para que se den primeros auxilios

físicos en situaciones de urgencia médica.

La intervención en crisis de segunda instancia o terapia psicológica, se refiere a un

proceso terapéutico breve que va más allá de la restauración del afrontamiento

inmediato y, se encamina a la resolución de la crisis de manera que el incidente

respectivo se integre a la trama de la vida en la persona alterada. El efecto que se

desea para el individuo es que emerja listo y mejor preparado para encarar el

futuro. Presentadas en el cuadro siguiente (Kart A Sleikeu .2005).

1ª. Intervención en crisis 2da. Intervención en crisis

Primeros Auxilios Psicológicos Terapia Psicológica Breve

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¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo?

De minutos a horas De semanas a meses.

¿Por parte de quién? ¿Por parte de quién?

Padres de familia, policía, clero, Psicoterapeutas y Orientadores: psicología,

abogados, médicos, enfermeras, psiquiatría, trabajo social, consejería pastoral,

trabajadores sociales, maestros, enfermería psiquiátrica, orientadores

estudiantes lideres, supervisores, etc.) vocacionales, etc.)

¿Dónde? ¿Dónde?

Ambiente informal: hospitales, iglesias, Ambientes formal: clínicas, centros de salud

hogares, escuelas, lugar de trabajo, mental, centros de día, consultorios, oficina

líneas telefónicas de urgencia, etc. escolar, etc.

¿Cuáles son las metas? ¿Cuáles son las metas?

Restablecer el equilibrio, dar apoyo de Resolver la crisis, reelaborar y recolocar el

contención; reducir la mortalidad, rescate incidente de crisis; ordenar el incidente a la

de eventualidades de riesgo y enlazar trauma de vida; establecer la

con recursos profesionales de ayuda. apertura/disposición para afrontar el futuro.

La meta de los Primeros Auxilios Psicológicos es “establecer equilibrio” emocional.

El objetivo es auxiliar a la persona a dar pasos concretos hacia el afrontamiento de

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la crisis, lo cual incluye el manejo adecuado de los sentimientos, el control de los

componentes subjetivos de la situación y comenzar el proceso de solución del

problema.

Sleikeu mencione que hay cinco componentes estratégicos de los Primeros

Auxilios Psicológicos; Los cuales se describirán a continuación.

1. Realizar contacto psicológico: Se define este primer contacto como empatía o

“sintonización” con los sentimientos y necesidades de una persona durante su

crisis. La tarea es escuchar cómo la persona en crisis visualiza la situación y se

comunica con nosotros. A si mismo, se invita a la persona a hablar, y a

escucharse, sobre lo sucedido (los hechos) y dar cuenta de sus reacciones

(sentimientos y actitudes) ante el acontecimiento, estableciendo lineamientos

reflexivos y sentimientos encontrados. Existen varios objetivos del primer contacto

psicológico; el primero es que la persona sienta que se le escucha, acepta,

entiende y apoya; lo que a su vez conduce a una disminución en la intensidad de

sus ansiedades; el primer contacto psicológico puede servir para reducir el dolor

de estar solo durante una crisis, pero en realidad se dirige a algo más que esto.

2. Analizar las dimensiones del problema: La indagación se enfoca a tres áreas: a)

presente b) pasado inmediato y c) futuro inmediato. El presente hace referencias a

“qué sucedió, cómo te sientes, qué piensas, qué puedes hacer” (como la muerte

de un ser querido, el despido, el maltrato domestico, el abandono del cónyuge, el

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descubrimiento de una infidelidad, la discusión con un hijo adolescente, etcétera).

El pasado inmediato remite a los acontecimientos que condujeron al estado de

crisis y su indagación implica preguntas cómo: “quién, qué, dónde, cuándo, cómo”;

El futuro inmediato se enfoca hacia cuáles son los eventuales riesgos para la

persona y prepararse para las soluciones inmediatas.

3. Sondear posibles soluciones: Implica la identificación de un rango de soluciones

alternativas tanto para las necesidades inmediatas como para las que pueden

dejarse para después. Esto implica llevar o “acompañar” a la persona en crisis a

generar alternativas seguido de otras posibilidades. Una segunda cuestión es la

importancia de analizar los obstáculos para la ejecución de un plan en particular.

4. Iniciar pasos concretos: Implica ayudar a la persona a ejecutar alguna acción

concreta. El objetivo es en realidad muy limitado: no es más que dar el mejor paso

próximo, dada la situación. El interventor tomará un actitud facilitadora o directiva,

según las circunstancias, en la ayuda al paciente para tratar con la crisis.

5. Verificar el progreso: Implica el extraer información y establecer un

procedimiento que permite el seguimiento para verificar el progreso de ayuda. El

seguimiento puede suceder mediante un encuentro posterior, cara a cara .El

objetivo es ante todo completar el circuito de retroalimentación o determinar si se

lograron o no las metas de los Primeros Auxilios Psicológicos: el suministro de

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apoyo, reducción de la mortalidad y cumplimiento del enlace con fuentes de

apoyo.

ESTRUCTURA CASIC

Conductual.- Actividades y conductas manifiestas. Patrones de trabajo,

interacción, descanso, ejercicio, dieta (hábitos de comida y bebida),

comportamiento sexual, hábitos de sueño, uso de drogas y tabaco; presencia de

cualquiera de los siguientes: actos suicidas, homicidas o de agresión. Habilidades

para resolver conflictos o salir de situaciones de gran tensión. Gama de conductas

agradables (reforzantes) y desagradables (aversivas).

Afectiva. Emociones sentidas con más frecuencia. Sentimientos acerca de

cualquiera de los comportamientos citados arriba; presencia de ansiedad, ira,

alegría, depresión, temor, etc; adecuación, distorsión o negación de los afectos a

las circunstancias. ¿se expresa o se ocultan los sentimientos?

Somática. Funcionamiento físico general, salud, enfermedades relevantes

actuales y pasadas. Sensaciones placenteras o dolorosas experimentadas.

Influencia del consumo de sustancias y alimentos Presencia o ausencia de tics,

dolores de cabeza, malestares estomacales y cualquier otro trastorno somático; el

estado general de relajación/tensión; sensibilidad de la visión, el tacto, el gusto, la

percepción y el oído.

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Interpersonal. Naturaleza (asertiva o conflictiva) de las relaciones con otras

personas: la familia, los amigos, los vecinos, los compañeros de escuela o trabajo;

identificación de síntoma sistémico; fortalezas y problemas interpersonales,

número de amigos, frecuencia del contacto con ellos y con los conocidos;

Habilidades sociales, papel asumido con los distintos amigos íntimos (pasivo,

independiente, líder, como un igual); estilo de la resolución de conflictos (asertivo,

agresivo, aislado); estilo interpersonal básico ( suspicaz, manipulador, explotador,

sumiso, dependiente)

Cognoscitiva : Manera de dormir y sueños diurnos y nocturnos usuales;

representaciones mentales distorsionada acerca del pasado o el futuro; auto

imagen; metas vitales y las razones para su validez; creencias religiosas; filosofía

de la vida; presencia de cualquiera de los siguientes pensamientos:

catastrofización, sobre generalización, delirios, alucinaciones, hablarse a sí mismo

de manera irracional, racionalizaciones, idealización paranoide; actitud general

(positiva/negativa) hacia la vida. Expectativas sobre la terapia y atribuciones de

cambio. Recuerdos, ideas e imágenes incomoda recurrentes.

con el fin de lograr una mayor funcionalidad del individuo a la incorporación a su

ámbito social ;se otorgaran herramientas terapéuticas para el control de las

conductas violentas; Para el logro de dichas expectativas la manera en que será

abordado es a partir de la terapia breve en intervención de crisis de segunda

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instancia ;la cual es una alternativa a la psicología tradicional, que permite la

resolución en tiempo breve. Destacando así la relevancia del desarrollo del origen

de la violencia contra las mujeres debido a que en nuestra cultura, persisten las

creencias sobre lo que beben ser los comportamientos femeninos y masculinos

con base en estereotipos muy marcados tal como se describe en el capitulo

siguiente.

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CAPITULO 2

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA CATEGORÍA GÉNERO

Los Estudios de la Mujer o Women´s Studies inician en los países altamente

industrializados y se extienden en los demás a lo largo de las dos últimas

décadas. Uno de los avances importantes dentro de la teoría feminista y de los

llamados Estudios de la Mujer ha sido la construcción de la categoría de género.

La categoría de género ha sido de especial importancia y utilidad para poder

comprender y analizar los comportamientos y los problemas que tradicionalmente

se han considerado típicos o inherentes a las mujeres y los hombres. Antes de

definir qué es el género es importante determinar el origen de su estudio, que

inicialmente surge a partir de un movimiento feminista; sin embargo, el género

también contempla al sexo opuesto

La manifestación de los movimientos sociales a lo largo y ancho del mundo

llevaban un objetivo específico la libertad; manifestándose contra las trabas

mentales y las inhibiciones sociales; así como las mujeres contra el poder sexista.

El término sexismo empezó a ser utilizado a mediados de los años sesenta en

Estados Unidos, por los grupos feministas. Fue construido por analogía con el

término racismo, para poner en manifiesto que para las mujeres el sexo es un

factor de discriminación, subordinación y desvalorización (Subirats 1988) . En esta

diferencia, el género encuentra su importancia dentro del proceso revolucionario

en la búsqueda de utopías. Surge así con fuerza, en pleno proceso de expansión

económica de los sesenta, la segunda ola de feminismo o “Women´s Lib” que

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busca nuevas formas de hacer política. Se propusieron llevar hasta sus últimas

consecuencias el principio de igualdad de derechos de todos los ciudadanos para

abolir cualquier tipo de discriminación. Los logros obtenidos del movimiento

feminista determinan la primera ola de dicho evento; Las llevan a lograr un gran

avance social, al ingreso de las mujeres en la universidad y su presencia en el

mundo académico. Mientras que la segunda ola, también las llevó a efectuar

transformaciones en el campo intelectual más que lograr simples contribuciones y

con un deliberado al éxito personal ( subirats. 1988).

Para (Paramio 1989), hubo 3 maneras de concebir el feminismo la primera

reconocida como el feminismo de la diferencia reivindica como positiva la

existencia de un mundo separado de y para las mujeres, afirma los valores

diferenciales (menos competitividad y agresividad, mayor sensibilidad y

afectividad) y rechaza la posible integración del mundo masculino. Para las

defensoras del feminismo de la diferencia, las mujeres no deben tratar de ser

como los hombres. Por otro lado el feminismo de la igualdad propone la

equiparación de las mujeres en el mundo masculino: derechos políticos, laborales

y civiles; y por ultimo las femeninas radicales enfocan particularmente la forma en

que la vida de las mujeres pudiera ser transformada en una forma no jerarquizada,

comunidades utópicas donde el trabajo en el hogar y la crianza de los niños son

responsabilidades colectivas y donde los valores femeninos sean dominantes y no

subordinados.

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El movimiento de la liberación de las mujeres, como todo movimiento social y

político, representa un síntoma de malestar del contexto histórico en que se

enmarca. De allí se deriva la necesidad de transformaciones radicales en la

sociedad.

De esas transformaciones, surge lo que se conoce como el estudio de género,

donde en un principio se encuentra inclinado hacia la mujer, pero que, a pesar de

ser un terreno poco explorado, ya se han hecho investigaciones que toman como

objeto de estudio al varón y, con estos el género se estudia como una categoría

tanto para mujeres como para varones.

GÉNERO Y SOCIEDAD

Con las múltiples crisis contemporáneas como la intervención de las mujeres en

los espacios públicos, la adquisición de nuevos derechos para sectores no antes

vistos, la defensa de la libertad de la mujer de decidir sobre su cuerpo, la

intervención del hombre en el mundo privado, el derecho a decidir sobre la

preferencia sexual aceptando así la diversidad etc, surge la búsqueda de nuevos

valores individuales, así como construcción de organizaciones para la defensa de

los derechos de la mujer o de los homosexuales, el cuestionamiento sobre el uso

de la violencia estructurada como recurso primordial para dar, entre otros, solución

a los conflictos, se comienza a cuestionar lo adecuado o natural del equilibrio que

prevalece entre lo masculino y lo femenino, es decir se da un cambio en las

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estructuras sociales, formando diversas líneas de acción en diversos campos, una

de ellas es el estudio de género (Lara C.1993).

El cambio de la realidad que se da en las crisis ha llevado una serie de

modificaciones en la visión de los papeles genéricos, la modificación del discurso

femenino y su intervención en otros sectores implica un efecto en el mundo

masculino, lo que llaman (Berger y Luckman 1998), una incoherencia entre el

mundo subjetivo interiorizado en la socialización primaria y el mundo objetivo dado

en la socialización secundaria, las cuales se abordaran más adelante, lo

importante en este momento es mencionar que esta incoherencia se puede

enfrentar de diversas maneras; mismas que ayuden al individuo a mantenerse

acorde de su realidad ya sea modificándola, y así adaptándose a la nueva

estructura social o unirse a otro grupo que le compruebe que su realidad, la cual

sufre la amenaza, no está en duda, y así tener mecanismos de desaprobación,

desvalorización o rechazo a está nueva realidad, que en el caso de los cambios

genéricos esto se puede ver en la resistencia del hombre .

A partir del estudio de género, se ha revisado los comportamientos de mujeres y

de hombres y más que tener una base natural e invariable se determino que

dichos comportamientos tienen que ver con una construcción social, desarrollado

así las pautas que caracterizan y se atribuyen a la feminidad y la masculinidad,

derivándose los papeles de género (Bustos.1994). Sobre ¿qué bases se da esta

construcción social? Es decir, ¿cómo llega la sociedad a influir drásticamente en el

individuo? Esto se puede explicar básicamente con la primicia de que el hombre

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es el creador del mundo humano, la sociedad existe solo en cuanto los individuos

tienen conciencia de ella, y la conciencia individual se determina socialmente, lo

que hace que el hombre cobre conciencia de esa realidad inventada por él es su

propia vida cotidiana, esta se presenta como una realidad interpretada por el

hombre y que para él significado subjetivo de un mundo coherente (Berger y

Luckman 1998). El mundo de la vida cotidiana no solo se da por establecido como

realidad por los miembros ordinarios de la sociedad en el comportamiento

subjetivamente significativo de sus vidas. Es un mundo que se origina en sus

pensamientos y acciones, y que está sustentado como real por éstos. La base de

esta realidad se encuentra en sus objetivaciones, esto es, para que algo parezca

real es importante verlo, es decir, ponerlo fuera de sí perdiendo de está modo su

carácter subjetivo, la manera de transmitir esa realidad social es a través de los

símbolos, el sistema de símbolos más importante que se utiliza es el lenguaje por

el cual se da todas las significaciones de ese mundo coherente, por el cual se ha

transmitido, entre otras cosas, la diferenciación genérica. Decir que es coherente

es debido al equilibrio que otorga los conocimientos acumulados en la sociedad

que hacen posible la vida cotidiana, es decir se puede actuar de acuerdo a

esquemas ya dados sin complicarse por el qué decir o el qué hacer en

determinadas circunstancias (velorio, fiesta, convención, etc.), el conocimiento

necesario de sentido común para ello contiene un cúmulo de instrucciones acerca

de cómo proceder, desde esta perspectiva se encuentra el género como un

producto social el cual ha servido para dar estructura a la sociedad desde tiempos

pasados y al pasar de ellos la visión de este ha sufrido transformaciones.

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La realidad social de la vida cotidiana es aprehendida en un continuo de

tipificaciones que se vuelven progresivamente anónimas, para entender lo anterior

es importante hablar de las relaciones de unos con otros, que a través de esas

relaciones se van formando las experiencias, en la interacción cara a cara hay un

conocimiento real del otro desde el cual se estructura la realidad de ese instante

con ese otro que se encuentra en frente, sin embargo, esas relaciones no se

limitan en ese encuentro cara a cara, hay relaciones presentes que se dan con

encuentros pasados, es decir con el cúmulo de conocimientos transmitidos

históricamente, y a través de ello se van formando las tipificaciones que solo son

maneras de aprehender al otro en base a un esquema dado, sin conocerlo

realmente se puede pretender predecir su conducta por lo que la estructura social

es la suma total de estas tipificaciones y de las pautas recurrentes de interacción

establecidas por intermedio de ellas, por lo que la interacción entre hombres y

mujeres se ha basado mediante el género.

DEFINICIÓN DE GÉNERO.

El género se define como la red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes,

sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a las mujeres y los

hombres, como producto de un proceso histórico de construcción social (Benería y

Roldán 1987). Está asignación se realiza a partir de la diferenciación biológica

(genitales externos), que derivan una serie estipulaciones sociales que han

implican la subordinación de un género (el femenino) frente al otro (masculino). Es

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así como en los años sesenta se comienza a cuestionar ¿por qué la diferencia

sexual implica desigualdad social? (Bustos 1994) .

(Alvarez Gayou, 1996 ).Menciona que en la categoría genérica se articula otras

instancias y estas comprenden

a) La asignación, de atributos o rotulación de género. Ésta se realiza en el

momento mismo en que nace el individuo. Se refiere a la rotulación qué

médicos y familiares realizan del recién nacido; usualmente se hace a partir

de los genitales.

b) La identidad de género. Tal identidad se establece entre los dos y tres años

de edad y es anterior a un conocimiento de la diferencia anatómica entre

los sexos. A partir de tal identidad el niño (a) estructura su experiencia vital;

el género al que pertenece es identificado en todas sus manifestaciones:

sentimiento “soy niña” o “soy niño” se debe entender desde el núcleo de la

conciencia, la auto percepción de su identidad genérica, núcleo

esencialmente inalterable que debe distinguirse de la creencia que se

relaciona pero que es diferente, “de soy masculino” o “soy femenina”, pues

esta última corresponde a un desarrollo más sutil y más complicado, que no

se consolida hasta que el niño (a) comprende cabalmente la forma en que

sus padres desean verlo (a).

c) El rol género. Papel o rol se refiere al conjunto de prescripciones y

proposiciones para una conducta dada, así como las expectativas acerca

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de cuáles son los comportamientos apropiados para una persona que

sostiene una posición particular dentro de un contexto determinado. Esto

es, se esperan ciertos comportamientos sociales apropiados para las

personas que poseen un sexo específico. De acuerdo con Lamas, está

tipificación es anónima y abstracta, pero fuertemente establecida y

normatizada, que llega a la generación de estereotipos. Tanto el rol como el

estereotipo son categorías que encierran un alto grado de valoración, de

juicios de sí mismos. El estereotipo se define como el conjunto de

presupuestos fijados de antemano acerca de las características positivas o

negativas de los comportamientos supuestamente manifestados por los

miembros de una clase.

Alvares Gayou menciona que la conducta humana es el resultado de un

organismo biológico que se desarrolla dentro de un contexto social, es que el

desarrollo del individuo se fundamenta de manera primordial en su conciencia

de pertenencia a una categoría sexual y, una vez identificado con ella,

comienza a aprender los papeles o funciones propios de ésta. La función del

papel de género humano; en el proceso de desarrollo individual, es un aspecto

básico y recto de sí mismo. De acuerdo a este papel se verá el individuo

forzado a actuar de una determinada manera.

CONCEPTO DEL ROL.

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El concepto de rol proviene del ámbito de la sociología y la psicología social, se

aplica para deshacer las regularidades esperadas u observadas en la vida en

sociedad, implicado un patrón de acción preestablecido por medio del cual las

personas se inscriben en lo social. El papel social se refiere a un comportamiento

delimitado desde un punto de vista normativo o que responde a ciertas demandas

sociales, asociadas a una posición dada en el sistema social

De acuerdo a ( Berger y Lackman 1998 ); los roles aparecen tan prono como se

inicia el proceso de formación de un acopio común de conocimiento que contenga

tipificaciones especificas recíprocas de comportamiento, proceso que forma parte

de la interacción social y base de las instituciones. Es importante hacer mención

que todo el comportamiento institucionalizado involucra roles y éstos comparten

así el carácter controlador de la institucionalización. El acatar o no acatar las

normas de los roles deja de ser optativo, ya que la misma estructura social se ha

inventado las formas coacción para establecerse como tal. El individuo en virtud

de los roles que desempeña, tiene que penetrar en zonas específicas de

conocimiento socialmente objetivado, no solo en el sentido cognoscitivo, si no

también en el del conocimiento de normas, valores y aun emociones, creándose el

mundo público que corresponde al hombre y e mundo privado asignado a la mujer,

en los cuales se requiere un conocimiento especializado de las situaciones

específicas para cada “mundo” y de sus relaciones entre los medios y los fines, es

decir, surgirá la especialización para que cada uno de los actores tenga que saber

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lo que se considere necesario para el cumplimiento de su tarea en particular

(hombre-proveedor, mujer-ama de casa),

En la sociedad no hay un acuerdo total de estas expectativas asociadas a los

papeles sociales, lo que permite deducir que esto son, en parte, creados por sus

ejecutantes, de forma dinámica e interacción con los demás. Los papeles sociales

se relacionan en un nivel micro en donde se desenvuelve un sujeto y un contexto

macro en el que se inscribe su actividad y donde el papel social cumple una

función determinada, por lo que un rol es lo que el actor hace en su relación con el

otro, visto en función de su significado funcional en un sistema social

La naturaleza de los roles sociales (Fernandez, A .1993), es convencional, es

decir, dinámica y comúnmente acordada, por lo que las normas, expectativas y

estereotipos genéricos asociados se ven afectados, de forma dialéctica, por

cambios históricos en la división del trabajo según el sexo. Esto significa que los

viejos modelos parentales, en contra de supuesta función adaptativa, pueden

resultar con el tiempo obsoletos y desfasados

Es así como a lo largo de los años se aumento el interés por conocer cómo

adquieren y desempeñan ambos sexos los papeles sociales, centrándose en los

problemas que se les presentan para lograr una posición social, así como las

percepciones culturalmente determinadas que llevan a clasificar de distinto modo

la conducta de hombres y mujeres, aun cuando realicen la misma actividad, junto

con las consecuencias que esto tiene para el desempeño de un papel.

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Las diferencias pueden ser construidas y mantenidas por interacciones sociales,

que son sensibles a situaciones claves como la tipificación de la tarea según el

sexo, asociadas con suposiciones sobre los papeles de género adecuados. Las

creencias y percepciones de las habilidades y actividades diferenciales de varones

y mujeres pueden afectar el comportamiento, moldeando las creencias genéricas

que las personas tienen sobre sí mismas, .

Así las normas, comportamientos y valores sociales comienzan a interactuar

desde el nacimiento con el aparato sexual biológico, de manera tal, que es casi

imposible deslindar, en el escenario de la vida, la contribución específica de cada

individuo.

LA INFLUENCIA DE LA SOCIEDAD EN LA ADQUISICIÓN DE GÉNERO

Cómo se ha visto el género es un producto social que engloba los

comportamientos, actitudes, intereses y habilidades que una cultura considerada

apropiados para los hombres y mujeres y espera que los desempeñen. La

tipificación del género es el aprendizaje que cada niño aniña hace de su género.

Los niños aprenden los papeles desde muy temprano, a través de la socialización,

y se percatan de las diferencias físicas entre los sexos y las expectativas que la

sociedad tiene puesta encada sexo ( Papalia 1997).

Podemos observar que transmisión de las normas y prescripciones, establecidas

por la sociedad, juegan un papel importante en la socialización; esta se refiere a

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todas y cada una de las instancias a través de las cuales, el ser humano integra e

incorpora las consignas y determinaciones de la estructura social, en la que

interactúa. Algunas de las instancias son: la familia, la educación formal e informal,

la religión y los medios masivos de comunicación.

Al ser estas instancias las que influyen directamente al transmitir, conformar,

mantener o perpetuar valores, creencias y actitudes que constituyen en el modo

de pensar y actuar de la gente, es imperativo destacar que la socialización es un

proceso interactivo en el que participa cada individuo al mismo tiempo, actuando

cada uno como agente y objeto del proceso, a lo largo del desarrollo vital y en los

distintos contextos en los que ocurre la socialización

La ideología se manifiesta a través de un sistema de representaciones, imágenes,

y actitudes concretas, que tienden a procurar la cohesión social. La socialización

al igual que la ideología tiene como uno de sus objetivos la hegemonía de los

miembros de una sociedad.

La socialización configura a todos los procesos por los que los individuos son

moldeados, en el que cree y se desarrollan. La condición humana es resultado de

la socialización; la personalidad del individuo se forma desde que nace,

haciéndolo a través de una relación activa con el medio. Dicha relación supone la

internalización de normas y valores sociales históricamente determinados; en este

sentido, contribuye la cohesión social, es decir, el individuo regula su conducta en

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función de un sistema de ideas que contribuyen las ideas dominantes,

representativas del grupo o a clase que ejerce el poder (CONAPO).

Bustos específica que el sistema de ideas o significaciones sociales que llamamos

ideología, no opera con eficacia absoluta. La percepción de la realidad es distinta,

dependiendo de las prácticas específicas y ciertas características de los sujetos

sociales. De esto deriva la relación activa con el medio genera, asimismo,

contradicciones y conflictos.

La socialización se da en dos fases lo que es la socialización primaria y la

secundaria. En la primera resulta ser por la que pasa el individuo en su niñez; por

medio de ella se convierte en miembro de la sociedad, en la socialización

Secundaria es cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a

nuevos sectores del mundo objetivo de su sociedad.

En consecuencias, dentro de la psicología, la socialización se refiere a aquellos

procesos que permite a la gente internalizar y conformar los roles prescritos

culturalmente, como relacionados con el género. Pero también incluye aquellos

procesos que hacen a la persona única, dando la posibilidad de que transcienda a

los roles prescritos culturalmente. La trascendencia de estos roles se lleva a cabo

en una instancia muy importante de la socialización, la cual es determinante para

que los sujetos adquieran las características que los llevarán a conformar su rol,

esta instancia es la educación.

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INFUENCIA DE LA EDUCACIÓN FORMAL EN LA ADQUISICIÓN DE GÉNERO.

En sus estudios( Keufman M 1989), encontró que la escuela, como instancia de

socialización, es una organización de reclutamiento forzoso, debido a que es un

proceso legitimado por el que pasar los miembros de la sociedad para pertenecer

realmente a ella, desde un aspecto legal como en el psicológico y social. Al

incorporarse a la escuela, los alumnos encuentran que sus fines están

determinados, los normas son marcadas y su horario se encuentra ya establecido.

Así la escuela se convierte en una institución con una fuerte presión social. Los

ritos y los mitos se establecen aparentemente lejos de la sociedad.

Keufman menciona que la escuela como instituto ejerce poder debido a que

determina qué está bien o qué está mal hecho, siendo el poder la capacidad

generalizada para asegurar la ejecución de obligaciones ligadas a unidades, en un

sistema de organización colectiva en que las obligaciones son legitimadas con

referencia a su importancia para las metas colectivas, que ayudan al

mantenimiento de la sociedad y en la cual, en caso no ser cumplidas, se presume

que se obligará a su cumplimiento por medio de sanciones . Este poder

sancionador no sólo tiene un componente evaluador de carácter legal sino que

contiene un profundo contenido psicológico. Algo se convierte en bueno o malo

por el sencillo hecho de que el poder lo considere como tal. De esta manera, el

poder influye en el moldeamiento de las actitudes, las creencias, los discursos.

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El poder se hace necesario y evidente en el establecimiento de la cultura. La

cultura es un producto de interacción social. Cada persona ha aprendido cada una

de las culturas a las que tiene acceso con un grupo social y estás fueron creadas

también en grupos. Una escuela y un aula son, ambos, grupos y cada uno de ellos

tiene su propia cultura. El dominio de la situación y el establecimiento de

reglamentos, que lo da el mismo sistema social, hacen posible que el líder formal

tenga ventaja especial en el desarrollo del sistema de valores y códigos de

comportamiento, ya que tiene el poder de recompensar o castigar a los que sigan

o ignoren sus órdenes.

En este sistema de recompensas y castigos se establecen los valores relativos al

sexo. La mayoría de los directivos son hombres, contribuyendo así al

establecimiento de una cultura, por llamarla de algún modo, machista. Los

estereotipos masculinos y femeninos ponen al hombre como un ser lógico,

racional, agresivo, competitivo, independiente, etc. Estereotipos que le facultan

para el desempeño de cargos y puestos que conllevan al poder. La mujer, por el

contrario, es intuitiva, emotiva, sumisa, enfática, espontánea, etc. Los estereotipos

se encuentran también en el lenguaje, en los ritos, mitos, historias y otros modos

simbólicos que configuran una cultura de la organización (keufman 1989). En está

configuración de lo masculino y femenino determinado socialmente basándose en

el fundamento natural o biológico, sentencia una rigidez en los comportamientos

esperados. Pues si bien, en lo socialmente permitido la mujer puede ser intuitiva o

emocional pero no lógica e independiente. Son pautas de comportamiento

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totalmente excluyentes que no permiten que los sexos se comporten de una

manera más real y espontánea.

En este apartado se hace evidente que para la transmisión y/o refuerzo de

estereotipos sexistas la organización escolar juega un importante papel en la

construcción de género. El papel masculino pareciera ser el privilegiado, pues se

le otorga el poder, lo racional el éxito, la independencia, etc., sin embargo, cabe

resaltar que conflictivas conlleva éste, donde la oportunidad para incursionar al

mundo femenino es negada, el mundo de lo sentimental, el mundo privado.

MASCULINIDAD

Legarde menciona que desde que el ser humano nace sabe que si es niño no es

niña y viceversa, se va construyendo sus identidades y se van preguntando

¿quién soy?. El sistema de referencia de identidad de género se conforma cuando

los sujetos asumen elementos de la identidad asignada como suyos. Está

identidad está siempre inmersa en un proceso de movimiento y transformación de

su identidad, al ver una imagen con cuerpo femenino se dice que es mujer, si es

con cuerpo masculino se deriva que es hombre. Y de aquí, de acuerdo a sí es

mujer o hombre, se esperan comportamientos y características propios de su

clase, como algo totalmente determinado e irremisible.

(Cazes 1993) menciona que cada mujer y cada hombre sintetizan y concretan en

la experiencia de sus propias vidas, el proceso sociocultural e histórico que los

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hace ser precisamente ese hombre y esa mujer; sujetos de su propia sociedad,

portadores de su cultura, cobijados por las tradiciones religiosas de su grupo

familiar, ubicados en la nación y en la clase en que han nacido, en vueltos en los

procesos históricos de los momentos y de los lugares en que su vida se desarrolla

Un elemento importante para la construcción de la identidad es la estructura

psíquica. Ésta se encuentra integrada por las formas de pensamientos y de la

afectividad por la configuración del Yo. Así, estas formas de pensamiento van

conformando lo que existe al nacer, que es precisamente el Yo.

Legarde dice que ese yo se conforma por el conjunto de pensamientos,

sentimientos y emociones de la persona sobre sí mismo y los demás. Se trata de

un yo genérico, mujer u hombre, que en el sistema de identidades debe tener un

contenido de feminidad o masculinidad.

El Yo del sujeto no sólo se va construyendo por lo que aprende y por lo que se le

asigna, sino también por su experiencia vivida. La experiencia vivida no

corresponde necesariamente con lo que se ha enseñado a la persona que debe

ser, es decir, que se obliga a ser, sino con la integración entre lo asignado y lo

experimentado, con esa relación entre el Yo y el Nosotros. Es decir, con lo que es

hace con lo que se espera socialmente que haga y sea. Todas las personas

elaboran las experiencias, las piensan y las interpretan a partir de la cultura que se

tiene y de la identidad asignada, y lo hacen a partir de la cultura que se tiene y de

la identidad asignada. Y lo hacen a partir de una síntesis de pensamientos y

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afectos que constituyen la memoria, y lo llevan a nuevas formas de pensamiento y

afectividad. (Legarde1992).

Al ser la experiencia un continuo, se va interpretando y se va sintiendo de está

manera se reelabora la identidad a cada paso de la vida. “El Yo está en vividas y

asignadas a partir de las cuales se elabora su identidad de género” ( Lagarde

.1992). Cuando la experiencia vivida se asemeja mucho a la identidad asignada,

se cambia muy poco. A diferencia de cuando existe un distanciamiento entre lo

vivido y lo asignado se da el cambio a otra identidad, en una identidad optada,

pero para que esto ocurra tienen que haber cambios en los elementos

fundamentales de la feminidad o la masculinidad. Por ejemplo, podrá haber mucha

disposición por parte del hombre para modificar sus comportamientos y volverse

más hogareño y cariñoso pero si no encuentra apoyo en el ambiente se verá en

conflicto y amenazado, ya que el sistema de identidades genéricas funciona como

un sistema binario y cualquier cambio dado en un género se considera que se

transforma en el otro, es decir este hombre deja de ser masculino por ser

hogareño y afectivo y se le catalogará por consiguiente como femenino.

La situación genérica, que marca un modo de relacionarse socialmente y la

disposición de pautas dadas para la resolución de problemas, es un proceso

complejo en el que intervienen diversos factores y que los cambios efectuados a

tales elementos que componen el género son vistos y vividos como una traición,

pues como hace mención (Lagarde 1992), tanto hombres y mujeres se viven con

culpa y perciben cualquier expectativa social no cumplida con un atentado a su

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propio género, de está manera se van construyendo su realidad en base a las

disposiciones conocidas, y aunque no se sientan a gusto con ellas las toman como

reales e inmutables. En la condición femenina se han elaborado diversos cambios

para erradicar la opresión impuesta genéricamente. Sin embargo, esto no ha

pasado de igual manera para la condición masculina, mientras que la mujer es

victima el hombre es visto como el opresor o victimario Hay dos formas por las

cuales se pueden abordar los estudios de la masculinidad, una analiza la

condición masculina como mito, un mito que perjudica a los hombres y la otra que

define a los hombres como un lugar de privilegio que se niegan a ceder. Estas dos

maneras de abordar el tema pone a los hombres como “perjudicadas víctimas de

la cultura” o como “privilegiado victimario en decadencia” ( Bonino .1993).

Las investigaciones y abordajes de la condición masculina y sus problemáticas,

cuentan con aproximadamente veinte años y se han ido desarrollando para

realizar la base teórica y práctica que se llama Estudios del Varón. En los años

setenta, algunos hombres comenzaron a reflexionar sobre la llamada identidad

masculina. Al tratar de teorizar se encontraron con la falta de discursos sobre el

hecho masculino. Si bien desde las mujeres se empezaba a tocar el tema, faltaba

el punto de vista de los hombrees, y desde aquí se empezó a trabajar.

Al igual que el feminismo ha dado esperanza a tantas mujeres para cambiar sus

condiciones de vida también ha provocado diversas reacciones de parte de los

hombres, no solo han adoptado la lucha por la igualdad de hombres y mujeres

sino también por el tipo de transformación de las relaciones humanas, está nación

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hecha por ( Kaufman 1989), lo lleva a la conclusión que el hombre no debe luchar

por la igualdad sino a también debe luchar con la sociedad establecidas hace

siglos, no será superada solo con nuevos trabajos para mujeres y entrenamiento

militar puesto que una gran gama de estructuras están en juego, desde la más

íntima relación sexual hasta la organización la vida económica y política que sirven

y han servido para la dominación masculina y el sacrificio de afectividad. Keufman

afirma en sus artículos que debe enfrentar el poder y la dominación a nivel de la

sociedad en conjunto.

Al igual que Kaufman,( Bonino 1993), señala que los Estudios de masculinidad

deben ser revisados y lo son, de hecho, sobre todo, por sociólogos, psicólogos,

antropólogos, culturalistas, etc., y desde perspectivas junianas. Constructivistas,

etc. Sin embargo, afirma que aquellos que han producido la perspectiva de género

son los que permiten mayor avance en temas tales como: el develamiento de la

producción histórica, de los modos de ser de mujeres y hombres y la construcción

de desigualdades en la relación entre ellos, permitiendo investigar no sólo el

malestar masculino, sino también las consecuencias, para sí y para otros, por

pertenecer al género que controla desde hace tiempo el poder y saber.

En los ochenta se desarrollaron trabajos sobre tópicos específicamente

masculinos, patologías de hombres y su terapéutica, la violencia, la crisis de

identidad, la nueva paternidad, la homosexualidad, la adición al trabajo, etc.

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A través de los estudios de la masculinidad, enriquecidos por la perspectiva de

género y el feminismo, se puede ver que el “ser hombre”, desde( Bonino 1993) es

el producto de una construcción histórico social que se hace evidente, al llevar al

que nace con sexo masculino a ajustarse a roles y a identificarse con valores,

intereses y atributos que la normativa genérica adjudica a la masculinidad: poder,

agresividad, logicidad, auto confianza, sexualismo, repudio de lo femenino y

Superioridad sobre la mujer. Esta normativa produce un ideal de los caras, la de

guerrero y la de caballero, ambas basadas en la grandeza y la superioridad y que

conduce al rechazo de la pasividad. La normativa impone pruebas para asumir la

masculinidad (los ritos de iniciación) y que se sanciona al trasgresor identificando

como cobarde, fracasado.

“Mientras el ideal es inalcanzable, la tensión entre la exigencia de dicho ideal y las

propias posibilidades provoca un displacer que suele disimularse con mecanismos

que ocultan lo que los hombres se niegan a ver, sus comportamientos

dependientes, sumisor y su constante esfuerzo por proteger su orgullo varonil”(

Bonino 1993)

En esta conflictiva que viven los hombres, se encuentra un concepto importante, la

identidad masculina. Nuevos estudios hacen referencia a la necesidad de crear

una nueva identidad masculina, y en esta necesidad se establece que también hay

una resistencia al cambio. Una de las imposibilidades de realizar este cambio es el

grupo que realizan los adolescentes, la pandilla es el grupo que da el status o

patente de masculinidad a cada uno de sus miembros, en este grupo los hombres

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se preocupan por lo que podría pensarse en la pandilla si ceden en su simulación

de dureza y misoginia, miedo a la burla o al rechazo pero más a la pérdida de toda

identidad masculina. Seguir en el grupo ganador, ser miembro de un colectivo

prestigiado fueron tareas aparentemente fáciles para los hombres. “Si mantengo

un hogar o varios, llevo pantalones, tomo alcohol, me rasco los testículos, voy a la

guerra, conduzco un coche, me pego con quien me provoca, etc., es que soy un

hombre, al parecer la resistencia viene en el miedo de perder una identidad

prestigiosa. Cuál es la identidad masculina que se está pidiendo, a que se refiere

tal término; al parecer, no hay una idea lo bastante clara que defina la identidad

masculina deseable”

LA IDENTIDAD MASCULINA

De acuerdo con Michelle Rosaldo, el yo y el afecto no surgen solamente de la

esencia interior del ser humano independientemente del mundo social, sino más

bien de la experiencia en un mundo de significados, imágenes y vínculos sociales

existentes en la sociedad y la cultura. Ya que resulta muy importante para el

individuo el hecho de ser miembro de un grupo social, es decir, que sus

comparaciones y actos resultado de su intervención en dicho grupo siempre

repercuten, positiva o negativamente en la imagen que se tiene de sí mismo.

El yo del individuo, entonces tiene ya internalizadas ciertas expectativas, deseos,

creencias y modos de actuar que le ha proporcionado su cultura, y que a su vez

resultan propios y característicos de sí mismo pero aceptados por la sociedad.

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Así se puede ver que la identidad social y cultural provee al individuo de su propia

identidad. En las transformaciones culturales, la identidad individual está

sufriendo un cambio, y este caso particular la identidad masculina necesita de tal

cambio.

Para lo anterior, sería necesario una selección de virtudes poseídas por, o

atribuidas, a los hombres, completadas con algunas virtudes poseídas por, o

atribuidas, a las mujeres para construir un modelo muy atractivo. El nuevo hombre

sería competitivo sin agresividad ni violencia, capaz de expresar sus emociones,

de confiarse y pedir ayuda, de interesarse por el cuidado de los niños sin

abandonar el compromiso político, y de pelear por su independencia sin pisar a

nadie o algo equivalente.

Sin embargo, difícilmente se puede hablar de una identidad masculina ideal, pues

sobre que supuestos se podría construir. (Marqués 1997), señala que no es

posible afirmar un carácter femenino o masculino, en un sentido esencialita o en

un sentido ideológico determinista, que es un hombre y qué es una mujer

realmente sin la determinación social. “No hay una nueva identidad masculina a

descubrir o inventar, no hay un nuevo tipo de persona encantadora que resultara

más probable encontrar entre los hombres”. Por lo que el hombre podría recurrir a

la conformación con su identidad de sexo y se identifica básicamente como

persona.

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En esta propuesta hecha por Marqués en el XIII Congreso Mundial de Sexología,

resalta que hace falta hombres que públicamente rompan con los estereotipos

masculinos, que se liberen del miedo a la pandilla, o grupo de pares, y que tomen

partido en la repartición de igualdades entre los sexos. Su propuesta va

encaminada al respeto y al reconocimiento no como sexos diferentes sino como

personas, una lucha por la distribución desigual del poder y un modelo abierto e

infinito; “el que nadie hable por otro y menos si tiene poder sobre él o ella”.Pero en

la construcción social genérica se ha dado ya un modelo tradicional de

masculinidad, el cuál está siendo asumido y sufrido por los hombres, y el cual es

importante destacar y revisar.

Al hablar sobre masculinidad podemos observar que existe una imagen de ”lo

masculino” que ha sido transmitida de generación en generación, y que rara vez

ha sido sometida a reflexiones críticas. Desde la temprana infancia se aprende

que un “verdadero hombre” tiene que mostrarse fuerte, seguro de sí mismo,

competitivo, ganador, casi cercano a la omnipotencia. También este modelo

incluye prohibiciones: no llorar, no mostrarse débil, temeroso o inseguro, no

fracasar, en fin, una larga lista de prohibiciones y permisibilidades impuestas para

este género (Corsi J.1995).

Una manera para identificarlo y/o visualizarlo es con su armadura de “macho”.

Kaufman M, señala que las formas en que los hombres han construido su poder

social e individual son, paradójicamente, fuente de un enorme temor, aislamiento y

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dolor para ellos mismos. Su poder se ha construido con una capacidad para

dominar y controlar, y para ello se ha construido una armadura personal y con una

distancia enorme de los otros apartándose del mundo de la crianza y la educación

de los hijos.

La característica sobresaliente de este modelo es el hecho de estar construido por

rasgos “exteriores”. Los mandatos se refieren al hacer, al mostrar, al ocultar, al

lograr, etc. Se ha dejado de lado la importancia de la interioridad del hombre,

aquella parte que tiene que ver con sus sentimientos, sus emociones, sus

necesidades, impuestos en el orden de lo femenino.

La identidad masculina generalmente conduce al hombre al desarrollo de su yo

exterior y la represión de los aspectos emocionales. Para lograr mantener este

equilibrio, el hombre necesita ejercer un permanente autocontrol que regule la

manifestación de sentimientos tales como el dolor, la tristeza, el placer, el temor, el

amor, etc. Como una forma de conservar su identidad masculina.

El modelo masculino tradicional se apoya en elementos que lo configuran dentro

de un perfil psicológico (Corsi J, 1995):

-Restricción emocional: No hablar sobre los sentimientos propios, sus

necesidades emocionales existen pero está prohibido hablar de ellas. Algunos

hombres evitan la intimidad, se niegan hablar de sus emociones y se niegan

también a pedir ayuda.

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-Obsesión por los logros y el éxito: Existe el mito del “ganador”. Implica,

que el hombre se encuentra en un estado de alerta competencia permanente,

para asegurar su triunfo necesita estar en un estado de autocontrol afectivo

represivo para regular la exteriorización de sentimientos asociados con la

debilidad (dolor, tristeza, placer, temor, etc.).

Algunas creencias enumeradas por (Cors J.1995). que rodean a la masculinidad

son:

1. La masculinidad es la forma más valorada de la identidad genérica.

2. El poder, la dominación, la competencia y el control son esenciales como

prueba de masculinidad.

3. La vulnerabilidad, los sentimientos y emociones en el hombre son signos de

femineidad, y deben ser evitados.

4. El autocontrol, el control sobre los otros y sobre su entorno, son esenciales

para que el hombre se sienta seguro.

5. Un hombre que pide ayuda o trata de apoyarse en otros muestra signos de

debilidad, vulnerabilidad e incompetencia.

6. El pensamiento racional y lógico del hombre, es la forma superior de

inteligencia para enfocar cualquier problema.

7. Las relaciones interpersonales que se basen en emociones, sentimientos,

intuiciones y contacto físico son consideradas femeninas y deben ser

evitadas.

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8. El éxito masculino en las relaciones con mujeres es asociado con

subordinación de la mujer a través del uso del poder y el control de la

relación.

9. La sexualidad es el principal medio de probar la masculinidad: la

sensualidad y la ternura son consideradas femeninas y deben ser evitadas.

1O.-La intimidad con otro hombre debe ser evitada porque: a) lo vuelve vulnerable

y lo pone en desventaja en la competencia por las mujeres y b) puede implicar

afeminamiento y homosexualidad.

11… El éxito masculino en el trabajo y la profesión son indicadores de su

masculinidad.

12... La autoestima se apoya primariamente en los logros y éxitos obtenidos en la

vida laboral y económica.

Así la masculinidad se entiende al género que es constituido con base a la

pertenencia sexual del pene y que debido a ello le “corresponde” el mayor actuar –

poder en la sociedad (Garda 1998), Así mismo propone que se represente lo

masculino más allá del individuo hombre, específicamente de su cuerpo y sus

actos, pero nunca del pene. De esta forma, sugiere, que las instituciones de la

modernidad deberían ser vistas como masculinas debido a que van más allá del

poder fálico del individuo hombre, pero mantienen una relación simbólica con él.

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Estás instituciones tienen una dualidad en el sentido de que facilitan y constriñen.

Con respecto a la primera característica, existe una identificación entre pene y

poder y, por tanto, la estructura social, la cultura, las instituciones, las normas

sociales, los mitos y ritos sociales masculinos facilitan el ejercicio y la expresión

del poder de los individuos hombres, y con base en él apoyan, refuerzan y

mantienen privilegios masculinos por sobre otras opciones de poder de hacer y, en

general, de ser. A esta forma de estructura, en donde cultura, poder, instituciones

y organización social fálicas se cruzan y refuerzan, (Garda 1998), la denomina

masculinidad hegemónica. Por otra parte, como constreñimiento se rompe la

relación entre masculinidad hegemónica y el individuo hombre, y este último es

llevado al dolor. El dolor se une también de forma simbólica con el poder. De esta

manera, se propone que el poder masculino al mismo tiempo que crea placer,

genera dolor, surge así de esta contradicción el hombre social.

(Garda 1998), considera que el hombre social es aquél que asume como suyo los

valores, normas, creencias, ideologías y, en general, la cosmovisión de las

instituciones. Son aquellos hombres que viven en y para las instituciones de la

modernidad, y que asumen como propio el rol que los ubica en el mundo del

trabajo. Éste le demanda fortaleza, audacia, valentía, preparación, conocimiento,

etc, pero le ofrece poderes, privilegio, gloria, status, etc. Todo esto delimitado por

el desarrollo de su sociedad, la clase a la que pertenece, su propia cultura y

educación, y las características y habilidades personales. Estos hombres se viven

con creencias de autoridad, dominio, control, virilidad; en general, buscan

satisfacer demandas y gozar privilegios. Para ello, se viven en las instituciones de

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la masculinidad hegemónica y se entregan a la realización de sus sueños más

caros y altos El hombre social comúnmente no busca los motivos de su actuar,

pues parte siempre de las necesidades de los demás negando las propias como

individuo y/o confundiéndolas con las de la sociedad, y viviéndolas “junto con” o al

lado del poder y los privilegios.

El actuar del hombre tiene tres orígenes: psicológico, sociales y reflexivos

(Giddens 1997).

En la formación psíquica los hombres se ven influidos por tres experiencias

fundamentales: la relación durante la infancia con la sociedad, la que establecen

con la figura paterna y la que establecen con la figura materna. En la primera, se

educa a los hombres para verse con y en el poder. Esto sucede por una educación

en donde los niños deben ser fuertes, aguantadores, duros, etc. En la segunda

relación, los padres (hombres) asumieron los roles sociales establecidos y no

brindaron contacto físico y emocional debido a que era considerado “femenino”.

Derivándose una ausencia paterna que impidió recibir cariño, sentimientos y

emociones paternales, y por lo mismo creó tanto necesidades emocionales como

un vacío en la identidad masculina. Vació que formo una identidad “fallida” o falsa,

y que sólo es “llenada” por el mensaje social de poder. En la tercera relación, al

faltar la del padre, a la madre se le responsabiliza de la crianza de los hijos y sino

garantiza la expresión emocional y, por tanto, brinda dominio y/o poder al varón en

el hogar, éste no cuenta con una identidad masculina sólida y libre de patrones.

Neevia docConverter 5.1


Establecidos que termina odiando a la madre, debido a la falta de responsabilidad

del padre en la formación y educación de los hijos (Garda, 1998).

En el aspecto social, como se ha expuesto anteriormente, el hombre cuenta con el

poder en sus manos y por consecuencia el bloqueo emocional debido al

autocontrol del propio cuerpo, este control los lleva a la dureza: con los demás y

consigo mismo; nulifica las propias emociones y hace intangibles las propias

necesidades para perpetuar los roles socialmente masculinos.

En el origen reflexivo, a pesar de lo anterior, el hombre tiene la capacidad de ver

que son diferentes a las instituciones y que los roles que ellas les asignan no son

los propios. Se pueden dar cuenta de su relación instrumental y que su ser (y que

todos los otros seres diferentes) tienen derechos que no se quedan en los

“derechos del hombre”, sino que arriban a los “derechos humanos”. Es decir tienen

la capacidad de responsabilizarse de sus propios actos, que en un programa

terapéutico como el proporcionado en el Colectivo de Hombres por Relaciones

Igualitarias (CORIAC 1995), se puede vencer estos patrones y configurarse otra

forma de actuar en base a las necesidades reales del ser .

Estas creencias poco son reflexionadas por los hombres, y las aparentes ventajas

que obtienen con el cumplimiento de tales mitos son ilusorias. Los hombres, se

encuentran tan presionados como las mujeres para cumplir un rol que no se les

consulto y que puede resultarle amenazante. Actualmente con el riesgo de perder

muchos beneficios de su condición masculina hegemónica se abre un lugar par

Neevia docConverter 5.1


que el hombre se encuentre entre seguir con el rol tradicional y tratar de defender

sus “beneficios” o reconstruir las relaciones entre hombres y mujeres y ganar así

terreno en el mundo privado.

LA CRISIS MASCULINA

Los hombres saben que las mujeres han cambiado y que la relaciones siguen el

mismo camino, se dan cuenta que hay conflictos entre los hábitos masculinos y los

planteamientos actuales de las mujeres, perciben que no pueden cumplir con las

transformaciones que se les exigen porque ya no hay posibilidades reales de

lograrlo pero tampoco se atreven a buscar nuevas alternativas, tratan de escapar

a los conflictos y hasta de planteárselos. Los hombres tienen ciertos temores por

la forma en que las mujeres están abriéndose paso en el orden patriarcal. Al surgir

esto, surge la pregunta ¿qué es ser hombre?, por hombre se entendía antes que

era aquel que “llevaba los pantalones”, sí esto ya no es correcto entonces ¿qué?.

El abandono de lo considerado “femenino” ha dado como consecuencia el

empobrecimiento de los hombres, esas características distinguen a los “raros”,

todos aquellos que han exagerado la importancia de los sentimientos, las

sensaciones, los afectos, etc. Los hombres que temen y odian los rasgos

femeninos, empiezan a descubrir ahora en consecuencia que, a pesar del poder y

la grandeza que significa para la cultura ser hombre, ellos son más pequeños de lo

que podrían como seres humanos. Se enteran entonces que han vivido a medias,

negados a una sensibilidad cuyo ejercicio resulta gratificante.

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La masculinidad es poder, pero también es terriblemente frágil porque no existe

como una realidad biológica que llevan los hombres dentro de sí. La masculinidad

existe cómo ideología, como conducta codificada; existe en el marco de relaciones

de género. Pero en definitiva, no es más que una institución social con una

relación insustancial con la hombría y el sexo biológico, sus supuestos sinónimos.

La tensión entre la hombría y la masculinidad es intensa debido a que la

masculinidad requiere la represión de una amplia gama de necesidades,

sentimientos y formas de expresión humanas. Aun cuando hay conciencia de la

diferencia entre hombría biológica y masculinidad, el ideal masculino está muy

fijado, a los hombres les resulta difícil separar la persona que quisieran llegar a ser

(más enteramente humana, menos sexista, con menos represión excedente, etc.)

de la que es en realidad, (Kaufman .1989).

Los hombres no son tan fuertes como la cultura han querido mostrar y muchos

hombres están hartos de jugar al papel de un súper hombre carente de adrenalina,

inerte ante el sufrimiento y totalmente autosufienciente. La fuerza física es un

requisito importante de masculinidad para muchos hombres y mujeres, al igual que

la supuesta valentía, dominancia y seguridad en cantidades industriales, un nuevo

concepto de masculinidad no exige tanto. Un hombre débil puede ser tan varonil

como femenina una mujer fuerte (Riso W. 1998).

La crisis se hace presente en los hombres cuando éstos se dan cuenta que, como

lo menciona (Riso W .1998), para ser hombres no tienen que colgarse de los

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pulgares, romperse la espalda levantando pesas, ni soportar estoicamente las

angustias y asumir el papel de un héroe o un rufián. El reconocimiento de que la

fragilidad es un derecho más que una imposición dada por el cambio femenino

hará que sean más los hombres que la consideren como propia y al hacerlo dejen

de sentir vergüenza por ello.

El derecho a ser débil se refiere a la capacidad de aceptar, sin remordimiento de

ningún tipo, cualquier manifestación de ablandamiento, obviamente no patológica.

El derecho a sentir miedo, a fracasar, a cometer errores, a no saber qué hacer, al

encarar el ocio y a pedir ayuda, no los aleja de la masculinidad sino los acerca al

lado humano de la misma. La seguridad en sí mismo, la capacidad de oponerse a

la explotación personal, la persistencia para alcanzar las metas y el espíritu de

lucha son valores deseables para cualquier persona, hombre o mujer. Lo que daña

al hombre es el miedo irracional a ser débil y la absurda costumbre de tener que

exhibir el poderío durante las veinticuatro horas del día. El hombre posee una

fortaleza particular que le otorga su propio género, de la cual no puede ni debe

escabullirse. Pero esta diferenciación no sugiere ausencia de dolor o el

desconocimiento de las restricciones que, evidentemente poseen.

El hombre al igual que la mujer tiene derecho al amor. El amor es la red en la que

se asientan la convivencia, y el lugar donde prospera la esencialmente humano.

Es en el amor donde los valores se certifican y donde el lenguaje cobra

significado, (Riso W.1998). Los hombres dispuestos a lograr un cambio, tienen

conciencia de los obstáculos que no le han permitido realizarse en el amor

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interpersonal, y por eso intenta superarlos. Ejercer el derecho al amor es resolver

el dilema emocional interior a favor de la ternura, sin eliminar la ira saludable que,

por derecho propio, les pertenece; es acercarse a los hijos, sean mujeres o

hombres, es dejar de rivalizar y competir ridículamente con otros hombres y

fomentar en forma abierta la amistad intermasculina.

Esta gama de necesidades negadas a los hombres los lleva a inseguridades

personales que se convierten en verdaderas dificultades de la masculinidad, entre

miedos, violencia y muerte, en ellas el hombre escapa de su realidad y se

convierten en el medio de probar que no necesitan del derecho a ser débil, o llorar,

a pedir ayuda, al amor, etc. De lo anterior, se determina la importancia de abordar

más cerca de esas dificultades masculinas que llevan a los hombres al

sufrimiento, al temor y muchas veces a la muerte.

Los hombres encubren en su dureza, en su intrepidez y osadía verdades que para

ellos les es difícil revelar estas verdades tienen que ver con los miedos que

muchas veces ocultan de tras de la violencia (Riso W.1998), habla de tres tipos de

miedos o como el los llama “debilidades psicológicas masculinas”. Éstos son: 1) el

miedo al miedo, 2) el miedo a estar afectivamente solo y 3) el miedo al fracaso.

Un hombre miedoso no es bien visto en ninguna parte. El hombre cobarde es

segregado y seriamente cuestionado, no sólo por las mujeres, sino también y

principalmente por los hombres. El miedo es la respuesta natural e inevitable ante

situaciones de peligro, para evitar otro tipo de respuestas patológicas el hombre

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deberá aprender a vivir con el miedo sano del cual todos los seres humanos están

equipados como una forma de defensa.

Con respecto al miedo al fracaso, se basa en que para el hombre la competencia

forma parte de su itinerario cotidiano. Ya sea como desafío o reto, o como

idoneidad y suficiencia, el hombre típico se halla atrapado entre estos significados

básicos de “poder”, que definen una buena parte de su existencia. El dominio

sobre los demás miembros garantiza, entre otras prerrogativas, la alimentación, el

respeto, además genera un sentido de protección y seguridad sobre las personas

que no están en su nivel. El hombre quiere ser un triunfador a toda costa y por

encima del que sea, adquiere estas características verdaderamente obsesivas.

El contexto social envuelve al hombre en este tipo de distorsiones sobre sus

sentimientos y emociones, de manera similar pasa con la situación de la violencia,

y de esa violencia aceptada dentro de lo normal, por ejemplo, las guerras, peleas,

maltrato psicológico, etc. La violencia ha sido desde hace tiempo institucionalizada

como un recurso aceptable en la solución de conflictos. Como lo explica (Kaufman

1989), las sociedades civilizadas se han construido y formado mediante la

destrucción, la represión, y la explotación de otros pueblos.

La violencia hacia las mujeres es sólo un componente de la tríada de la violencia

masculina. Los otros dos son la violencia contra otros hombres y la violencia

contra sí mismo. La estructuración de la masculinidad implica la estructuración de

una agresividad excedente. Los tres componentes de la tríada se refuerzan entre

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sí. El primero, la violencia contra las mujeres, no se puede afrontar eficazmente

sin, al mismo tiempo, desafiar los otros dos componentes. De acuerdo a Keufman,

esto requiere el desmantelamiento de la fuente social de la violencia; o sea, de las

sociedades patriarcales, heterosexistas, autoritarias y clasistas

La violencia es una expresión de la fragilidad masculina y su función en la

perpetuación de la masculinidad y la dominación masculina.

La mayoría de los hombres experimentan violencia en sus vidas. Algunos tuvieron

un padre dominante, severo, otros un padre que no les brindaba suficiente apoyo,

y aún otros un padre que consciente o inconscientemente rechazada su necesidad

de contacto físico y afectividad después de cierta edad. Muchos hombres han

pasado por la experiencia de ser golpeado y fastidiados cuando niños y todos

aprendieron a golpear o a huir, o a fastidiar a otros o a eludir el enfrentamiento

mediante bromas. En cada caso, estas experiencias de violencia energía para ser

resueltas. Esta ansiedad se transforma en sus miedos encubiertos, como los

anteriormente mencionados, de que todos los demás hombres sean

potencialmente sus humilladores, enemigos y competidores. La manifestación de

esta violencia puede ocasionar graves daños al hombre y los que lo rodean.

Es importante tomar en cuenta que la violencia no puede explicarse o justificarse

desde lo biológico a partir de una agresividad innata, aun en el caso de cierta

tendencia genética mayor a la agresividad con respecto a la mujer. La cultura tiene

poder para controlar y/o canalizarla

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La violencia es un problema que obedece a factores sociales, ya que dentro de

está es donde se fortalece el estereotipamiento masculino, la familia es el núcleo

básico en el que se fundamenta la sociedad haciendo prevalecer una imagen

idealizada de familia a la que se percibe como un núcleo indivisible que

idealmente convive en armonía y amor si embargo, esta imagen contrasta con la

realidad, ya que es un espacio en el que se expresan la colaboración y el conflicto,

en el que con frecuencia se ejerce el poder por cualquier medio a un en contra de

los derechos individuales. Y es justo en el núcleo familiar donde se registra la

mayor prevalecía de violencia contra las mujeres y que es un hombre

afectivamente cercano, generalmente la pareja, quien la inflige; el ejercicio de la

autoridad se convierte comúnmente en generador de violencia como mecanismo

de control particularmente hacia la mujer. La rigidez de las jerarquías y el apego a

las creencias respecto al o que deben ser los comportamientos de lo que deben

ser los hombres y mujeres son los elementos que se deben considerar para

evaluar los riesgos de violencia.

Para contar con una estimación con representatividad nacional y estatal, la

secretaria de salud, en colaboración con el instituto nacional de salud pública,

realizo la Encuesta Nacional sobre violencia nacional contra mujeres 2003

(ENVIM ),entre noviembre de 2002 y marzo del 2003, con una muestra de 26042

usuarias, de 15 años de edad y más, que acudieron a hospitales y centros de

salud del primer y segundo nivel de atención de instituto mexicano del seguro

social( IMSS), del instituto de seguridad y servicios sociales de los trabajadores

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del estado (ISSSTE) y la secretaria de salud, con representatividad para las 32

entidades federativas.

Entre los resultados más relevantes de estudio se encuentra que el 21.5% de las

mujeres viven en violencia de pareja actual, el 34.5% ha sido agredida alguna

vez en su vida por su pareja, y el60 .4% ha sufrido violencia alguna vez en su vida.

DISTRIBUCIÓN POCENTUAL, SEGÚN EXPRESIÓN DE VIOLENCIA EN LAS

DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA-ENVIM 2003

VIOLENCIA CANTIDAD PORCENTAJE

DE PAREJA ACTUAL 5369 21.5

DE PAREJA DE POR VIDA 8319 34·5

ALGUNA VEZ EN LA VIDA 15509 60.4

Aunque inicialmente solo 6.5% de las mujeres declaró sufrir violencia por parte

de su pareja, el al responder las preguntas para caracterizar las agresiones, la

prevalecía fue de 21.5%, con esto se robustece el planteamiento de que la

violencia no resulta evidente para quienes la padecen la mayoría de los casos,

primero por los procesos que la naturalizan en las relaciones interpersonales y

segundo, por falta de elementos para reconocer la violencia ensus

manifestaciones.

DISTRIBUCIÓN PORCEPTUAL

SEGÚN TIPO DE VIOLENCIA POR PARTE DE LA PAREJA ACTUAL:

Neevia docConverter 5.1


TIPO DE VIOLENCIA CANTIDAD POECENTAJE

PSICOLOGICA 4895 19.6

FISICA 2438 9.8

SEXUAL 1751 7.0

ECOINOMICA 1264 5.1

El cuadro 2: Muestra que la mayor prevalecía corresponde a la violencia

psicológica manifestadapor19.6 de las mujeres entrevistadas: en segundo lugar se

encuentra la violencia física, con 9.8%; en tercero, la violencia sexual, con 7.0 %, y

en cuarto lugar, la violencia económica.( manual operativo)

La mayoría de maltratadores presentan una ideología patriarcal muy

conservadora y fuertes valores tradicionales. La herencia cultural, que sitúa a la

mujer en un papel sumiso con respecto al hombre le servirá para legitimar el

maltrato. Otro rasgo que define al maltratador es su perfil psicológico: se siente

fracasado como persona y la violencia le servirá para autoafirmarse. Ante un

interior descontrolado, la fuerza física le ayuda a manejar su entorno o compensar

el poder que no tiene fuera del hogar. En su afán de controlar, el agresor es

profundamente celoso y, por ello, gran parte de sus actos violentos se iniciarán

ante la sospecha de una infidelidad o la amenaza de perder el afecto de su pareja.

Dicha violencia se abordara desde una perspectiva de la terapia racional emotiva

como apoyo para la disminución de la conductas violentas violencia como se

describe en siguiente capitulo.

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CAPÌTULO 3

FUNDAMENTO TEORICO DE LA TERAPIA RACIONAL EMOTIVA

Con frecuencia, al hablar de violencia de género aparece en nuestra mente una

mujer golpeada, descuidada y llorosa. Sin embargo hay otra forma de violencia

contra la mujer no menos dañina para su integridad personal y moral. Esta es la

más abundante, la menos notoria y la más crónica. Tiene su origen en actitudes y

creencias machistas sobre los roles de hombres y mujeres, los llamados

"micromachismos" Bonino (1998).

Es una violencia cotidiana que llega a ser asumida incluso por la mujer, basada,

como ya sabemos, en valores machistas y otras creencias irracionales que llegan

a extremos perjudiciales para la salud emocional de ésta. De esta manera no es

infrecuente atender a mujeres que consultan por "trastornos sexuales" que les

dificultan las relaciones sexuales con su pareja: vaginismo, ausencia de deseo,

etc. En muchas ocasiones también consultas por depresión o ansiedad descubren

una vida anulada por el marido, incluso por los hijos que, en ocasiones, también

se suman al maltrato. Sabemos que una de las variables asociadas a la conducta

agresiva (aunque no en todos los casos) es la exposición a la violencia en la

infancia, que modela la posterior conducta del adolescente-adulto, ( Echeburúa y

Fernandez M.1997)

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Existen diferentes situaciones en las que se genera este tipo de violencia, sino en

todos los casos, sí encontramos con frecuencia situaciones que son comunes en

casos de violencia en la pareja.

El marido suele controlar el dinero y los bienes comunes. Incluso cuando la mujer

trabaja, ésta destina el dinero que gana al abasto doméstico, mientras él guarda o

gasta o decide en qué gastar el suyo (con frecuencia hay abuso de alcohol y/o

juego patológico).

Las decisiones más importantes las toma el marido (suelen quedar de la exclusiva

competencia de la mujer las relacionadas con la vida cotidiana y de educación y

control de los hijos, desde luego sin que éste las comparta y aplique y,

frecuentemente, contradiciéndola si se presenta).

El tiempo de ocio del marido se reparte entre sus aficiones propias (no

compartidas con la pareja) y el descanso; en muy contadas ocasiones participa en

alguna actividad de ocio con la mujer (si hay hijos, éstos van incluidos).

El papel tradicional de "ama de casa" se ve agravado por reproches peyorativos

cuando las cosas no están "a tiempo" o del gusto del cabeza de familia.

El hombre maltrata y después pide perdón sumiendo a la mujer en el desconcierto.

Ella cree en sus razones, cree que es por culpa de ella, fundamenta la agresión

(racionaliza los ataques de forma que está bien lo que hizo). La minimiza. Desvía

el problema (achaca su comportamiento al estrés del trabajo, a la bebida, al

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exceso de gastos. Olvida con facilidad la agresión, proyecta atribuyendo la

responsabilidad de las conductas violentas a la víctima.

Ella se considera responsable de la agresividad de su marido y el se encarga de

reforzar esa idea. Al hacerse responsable piensa que puede cambiar la situación y

que puede cambiarlo a el, pero la violencia la está minando y en vez de controlar

mas, cada vez controla menos. Llegada a un punto sufre las secuelas de ser

víctima de violencia.

En la intimidad, la mujer no sólo debe responder sexualmente a las demandas del

marido, cuando éste lo desee, sino que también se le solicita que lo haga con

entusiasmo y colaboración, incluso en situaciones que objetivamente podríamos

considerar como de clara agresión. Esta situación hace que la mujer,

generalmente con un síndrome ansioso-depresivo, se responsabilice de su

"incapacidad sexual" y acuda a consulta de sexología y/o ginecología. En otros

casos acude en busca de apoyo psicológico, atrapada en su angustia, sus dudas y

su rabia.

Es bastante complicado el abordaje en pareja de un conflicto que podemos

calificar de maltrato, pues el maltratador no tiene ni suele desarrollar fácilmente

una capacidad empática que le permita considerar su actitud como equivocada o

errónea. Suele justificar su agresividad y dominancia con argumentos típicamente

machistas como: "ella me discute" "siempre se quiere salir con la suya" "yo tengo

razón" "ella no sabe" "es que nunca quiere tener relaciones" "es muy fría" "si no la

obligo, nunca lo hacemos" y cosas parecidas.

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Si existe una amenaza seria de abandono o alguna pérdida importante

(económica o de estatus), el maltratador accede en ocasiones a la terapia.

Es más factible implicar en la terapia a aquellos maltratadores que presentan

rasgos celotípicos, ansiosos o impulsivos que a los que presentan rasgos de

personalidad antisocial. (Echeburúa E, y Fernandez Montalvo.1997).

La primera condición para la terapia es el abandono de toda violencia,

especialmente la física, si es que se estuviese produciendo ;Tras esto se ha de

abordar y entrenar al agresor en el control de la ira, Suele haber reacciones de ira

que, aunque no desemboquen en agresión física, sí son violentas y verbalmente

agresivas. Este abordaje ha de comenzar por la "Asunción de la responsabilidad

propia en los episodios de violencia y aceptación de los principios básicos del

tratamiento". (Echeburúa E y Fernández-Montalvo 1997).

Todos los aspectos de una crisis deben examinarse a la luz de diversos ámbitos.

ya que no podemos prescindir de la influencia que ejerce la estructura social a

nivel personal. En el lenguaje general de los sistemas estos contextos son

suprasistemas. Cada uno ascendente respecto al anterior en su medida y

complejidad, que son relevantes para la conducta de enfrentamiento de un

individuo. El microsistema “representa ala familia y al grupo social inmediato. El

“ecosistema” representa a la estructura social de la comunidad, por ejemplo el

mundo laboral, los sistemas sociales de la vecindad y las estructuras

gubernamentales comunitarias (que incluyan servicios sociales). Por ultimo el

macro sistema “es la más grande las estructuras contextuales e incluyen los

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valores culturales y sistemas de creencias que interfieren entre comunidades,

familias y, finalmente entre individuos. Analizando esto podemos concluir que el

individuo se analizara en la totalidad, ya que integra una estructura de vida en

donde se aprecia la función del estado de estos subsistemas, así como la

interacción entre estos, los cuales son validos para la familia ( para entender su

carácter único ). Se debe observar las personalidades de los miembros

individuales tanto como sus relaciones con cada uno de lo otros; Idealmente, este

análisis se da debido a la influencia que ejerce la sociedad de manera reciproca al

individuo y de que manera se puede contar con ella para la modificación de

conductas. Así como pueden ser un factor para agravar la crisis, “( Sleikeu. 2005).

Es frecuente que existan distorsiones cognitivas sobre la mujer y la relación de

pareja los hombres maltratadores suelen estar afectados por numerosos sesgos

cognitivos, relacionados, por una parte, con creencias equivocadas sobre los

roles sexuales y la inferioridad de la mujer y, por otra, con ideas distorsionadas

sobre la legitimación de la violencia como forma de resolver los conflictos. Es

decir, lo importante es la concepción de la mujer como propiedad, como una

persona que debe ser sumisa y a la que se debe controlar y la creencia en la

violencia como una estrategia adecuada de solucionar problemas. Todo ello viene

relacionado con una desconfianza y una actitud de hostilidad ante las mujeres.

Además, tienden a emplear diferentes estrategias de afrontamiento para eludir la

responsabilidad de sus conductas violentas, como la negación u olvido del

problema («ni me acuerdo de lo que hice»; «yo no he hecho nada de lo que ella

dice») o bien su minimización o justificación («los dos nos hemos faltado al

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respeto»). Asimismo, y por este mismo motivo, tienden a atribuir la

responsabilidad del maltrato a la mujer («fue ella la que me provocó; es ella la que

tiene que cambiar»), a factores personales («soy muy nervioso y ahora estoy

pasando una mala racha») o a factores externos («los problemas del trabajo me

hacen perder el control »; «había bebido bastante y al llegar a casa no pude

controlarme») (Echeburúa y Corral, 2002).

La violencia puede ser una forma desesperada de intentar conseguir

una estima que no se logra por otros medios. Se trata de personas inseguras,

desvalidas, que están obsesionadas con controlar a su pareja y que ,

aun no siempre deseándolo , se convierten en agresivas y en mezquinas.

Así, y al margen de los pretextos para la violencia contra la mujer

(tener la casa sucia, no haber acostado aún a los niños, no tener la comida

Lista , no estar en casa cuando él ha llegado , etcétera), los maltratadores,

Al carecer de una autoestima adecuada, se muestran muy sensibles

a lo que perciben como una afrenta a su dignidad: haberles llevado

la contraria, haberles quitado autoridad delante de los hijos o de otras

personas, mostrar una forma de pensar incorrecta, etc. Es decir, la

violencia doméstica es una violencia por compensación: el agresor

intenta superar sus frustraciones con quien tiene más a mano y no le va

a responder. (Echeburúa et al., 2002).

En resumen, la decisión genuina de acudir a un programa terapéutico

se adopta sólo cuando se dan varios requisitos previos: reconocer que

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existe un problema; darse cuenta de que el sujeto no lo puede resolver

por sí mismo; y, por último , valorar que el posible cambio va a mejorar

el nivel de bienestar actual. El hombre violento va a estar realmente

motivado cuando llega a percatarse de que los inconvenientes de seguir

maltratando superan a las ventajas de hacerlo. El terapeuta debe ayudar

al agresor a lograr esa atribución correcta de la situación actual y a descubrirle

las soluciones a su alcance. Conviene, por ello, aprovechar cualquier insinuación

favorable para no posponer la consulta. Retener al sujeto en el tratamiento

posteriormente puede no ser tan complicado.

Se trata, en primer lugar, de establecer una relación terapéutica basada

en la confianza , en la confidencialidad y en el deseo sincero de ayuda

por parte del terapeuta , lo que implica advertir al sujeto , en un clima

exento de juicios moralizantes, sobre su situación real y sobre los riesgos

de su conducta . Asimismo hay que persuadir al sujeto de las ventajas de

un cambio de comportamiento : sentirse mejor , aprender a controlar sus

emociones, establecer relaciones de pareja adecuadas, mejorar su autoestima

y valoración social , etcétera . También es preferible eludir el término

maltratador o agresor cuando el terapeuta se dirige al sujeto, debido a

las connotaciones semánticas tan negativas que contiene este término. Se

puede hablar en su lugar, como el tratamiento de las conductas violentas,

tratamiento para hombres, tratamiento de hombres con dificultades, etcétera.

Además hay que crear un contexto terapéutico que fomente la responsabilidad del

maltrato, más que la culpabilidad.

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A continuación se describirá los antecedentes históricos de la técnica que se

utilizara en el presente trabajo.

La Terapia Racional Emotiva fue desarrollada por (ALBERT ELLIS 1962), la cual

se deriva directamente de una teoría que supone que los desordenes psicológicos

surgen de patrones erróneos o irracionales de pensamientos, los patrones de

pensamiento que típicamente se manifiestan por sí mismos en cadenas de

verbalizaciones preconscientes implícitas, cuyas suposiciones comprenden el

sistema de creencias básico del individuo, la teoría básica es que la excitación

emocional y el comportamiento inadaptado son intervenidos por la interpretación

de uno mismo respecto de las situaciones .

Albert Ellis menciona que existen varias creencias irracionales, expectativas o

supuestos con los cuales mucha gente en la cultura estadounidense tiende a

enfocar las situaciones. Los ejemplos incluyen que uno necesita ser amado y

aceptado por casi todo el mundo, que uno debería ser cabalmente competente,

adecuado y alcanzar éxito en casi todos los aspectos posibles, muchos otros

ejemplos. Mientras más ideas irracionales conserve una persona, más se puede

esperar una mala clasificación de las situaciones, con la consiguiente excitación

emocional / o comportamiento inadaptado.

La TRE se aprecia en el modelo A-B-C-D-E, el cual se describe a continuación.

El modelo A- B – C – D – E- ( Ellis y Grier,1977); La persona encara una

experiencia activadora---A—con el desencadenamiento de ciertas creencias—B—(

en una cadena de pensamientos )— Los cuales se conceptúan como auto

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aseveraciones. Algunas de estas ideas son irracionales. Las consecuencias –C—

son emociones negativas y comportamientos relacionados con ellas. El terapeuta

racional emotivo controvierte las consecuencias irracionales—D—al ayudarlo a

analizar de manera critica la validez o irracionalidad de sus autoaseveraciones. La

terapia exitosa redunda en la eliminación de los pensamientos irracionales—E-,

con el subsiguiente alivio de los síntomas “. (kart A sleikeu 2005). Y se

fundamenta en las ideas irracionales que se describirán posterior mente

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CAPITULO 4

LA TERAPIA RACIONA EMOTIVA COMO APOYO PARA LA MODIFICACIÓN

DE CONDUCTAS VIOLENTAS EN AGRESORES MASCULINOS.

Muchos hombres violentos presentan limitaciones psicológicas importantes en el

control de los impulsos, en su sistema de creencias, en las habilidades de

comunicación y de solución de problemas, aun siendo responsables de sus actos

, no cuentan con las habilidades necesarias para resolver los problemas

de pareja en la vida cotidiana . De lo que se trata es de controlar

la conducta actual para que no se repita en el futuro. De este modo, se

protege a la víctima y se mejora la autoestima del agresor .

Tratar psicológicamente a un maltratador es hoy posible, sobre todo si el sujeto

asume la responsabilidad de sus conductas y cuenta con una mínima motivación

para el cambio. En esta técnica se trabajara a nivel individual ajustadas a las

necesidades específicas de cada persona.

Principios básicos del tratamiento.

La primera condición para la terapia es el abandono de toda violencia,

especialmente la física, si es que se estuviese produciendo; Tras esto se ha de

abordar y entrenar al agresor en el control de la ira, Suele haber reacciones de ira

que, aunque no desemboquen en agresión física, sí son violentas y verbalmente

agresivas.

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OBJETIVO GENERAL

Se utilizara la técnica de reestructuración cognitiva como apoyo para la

modificación de ideas irracionales, con el fin de lograr la inhibición de los

sentimientos y la percepción distorsionada de la realidad ; La expectativa es que

en un tiempo no mayor a 5 sesiones de 45 minutos una vez por semana, se

logre el control de dichas conductas agresivas

PRIMERA SESIÓN.

OBJETIVO

El primer contacto será el logro de una buena empatía; Es preciso evaluar en el

primer contacto con el agresor el nivel de motivación para el cambio, así como

conocer el grado de la problemática

Se trata, en primer lugar, de establecer una relación terapéutica basada en la

confianza, en la confidencialidad y en el deseo sincero de ayuda por parte del

terapeuta, lo que implica advertir al sujeto, en un clima exento de juicios

moralizantes, sobre su situación real y sobre los riesgos de su conducta. Asimismo

hay que persuadir al sujeto de las ventajas de un cambio de comportamiento:

sentirse mejor, aprender a controlar sus emociones, establecer relaciones de

pareja adecuadas, mejorar su autoestima y valoración social, etcétera

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Asimismo conviene proponer un tratamiento breve – máximo - 5 - sesiones y en

horario compatible con el trabajo del sujeto. Y, por último, hay que generar

expectativas de cambio realistas con el sujeto. Eliminar la ira por completo no es

un objetivo alcanzable, pero sí lo es, en cambio, mantenerlos bajo control y

canalizarlos de una forma adecuada.

El tratamiento con hombres maltratadores debe ser directivo en el marco de un

contexto terapéutico cálido. Asimismo la terapia debe contar con objetivos

concretos y realistas y atenerse a las necesidades específicas de cada sujeto.

SEGUNDA SESIÓN.

OBJETIVO

Es crear en el sujeto una motivación genuina para el cambio de conducta violenta.

De este modo, el terapeuta pretende implicar activamente al agresor en el proceso

terapéutico y , por lo tanto, aumentar la probabilidad de éxito del tratamiento.

Al asumir la responsabilidad de la violencia ejercida, toma conciencia del daño

producido a la mujer; al involucrar en la terapia al paciente se produce una buena

motivación logrando así la aceptar los principios básicos del tratamiento, a nivel

formal (asistencia a las sesiones, realización de las tareas prescritas, etcétera) .

--Se utilizara la entrevista clínica

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---En esta se aplicara la evaluación del perfil ( C A S I C ) . Evaluando las

siguientes áreas, como se representa en el cuadro siguiente

MODALIDAD/ SISTEMA VARIABLES / SUBSISTEMAS


CONDUCTUAL Patrones para el trabajo, juego , ocio,

ejercicio, dieta( hábitos en la

alimentación, en la bebida) , hábitos de

sueño, presencia de los siguientes:

suicidio homicidio o actos “agresivos”.


AFECTIVO Sentimientos sobre las conductas

expresadas arriba, presencia de

sentimientos como ansiedad, cólera,

felicidad, depresión y otros, capacidad

para incidir en las circunstancias de la

vida. Los sentimientos son manifiestos o

encubiertos
SOMATICO Funcionamiento físico o general, salud,

presencia o ausencia de tics nerviosos.

Dolores de cabeza, trastornos

estomacales, y cualquier otro malestar

somático, estado general de relajamiento

/tención; sensibilidad del tacto, visión,

gusto, olfato, oído.


INTERPERSONAL Naturaleza de las relaciones con la

familia, con los amigos, vecinos y

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compañeros de trabajo, potenciales y

disfuncionales, interpersonales; numero

de amigos, frecuencia de contactos con

amigos y conocidos; el papel asumido

con varios amigos íntimos (pasivo,

independiente, líder, al mismo nivel);

modo en la resolución del conflicto,

asertivo, introvertido ); estilo interpersonal

básico (simpático, receloso, manipulador,

explosivo, sumiso, dependiente)


COGNOSCITIVO Día normal y sueño de noche, imágenes

mentales sobre el pasado o el futuro, auto

imagen, objetivos en la vida y razones

para su validez, creencias religiosas;

filosofía de la vida; presencia de cuales

quiera de las siguientes: catástrofes,

sobre generalizaciones, ideación

paranoide; actitudes generales (positivas,

negativas) hacia la vida.

TERCERA SESIÓN

OBJETIVO

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Será la expresión de la ira, ayudando al paciente a entender los sentimientos de

ira, reconocerla o admitirla por que únicamente cuando se “toma en propiedad” la

ira, puede eliminársele mediante el argumento racional.

En resumen, la decisión genuina de acudir a un programa terapéutico se adopta

sólo cuando se dan varios requisitos previos: reconocer que existe un problema;

darse cuenta de que el sujeto no lo puede resolver por sí mismo; y, por último,

valorar que el posible cambio va a mejorar el nivel de bienestar actual. El hombre

violento va a estar realmente motivado cuando llega a percatarse de que los

inconvenientes de seguir maltratando superan a las ventajas de hacerlo. El

terapeuta debe ayudar al agresor a lograr esa atribución correcta de la situación

actual y a descubrirle las soluciones a su alcance.

Es importante destacar los componentes fisiológicos que vienen acompañando a

la ira para que se logre identificar el grado en que estos se presentan previos a la

etapa de agresión (ciertos gestos físicos, como fruncir el ceño, apretar los dientes,

sentirse acalorado (hervir la sangre), cerrar los puños o hincharse la yugular .En

estos casos la ira es una respuesta a una situación de malestar (por ejemplo, de

estrés en el trabajo o de insatisfacción consigo mismo o una forma inadecuada de

hacer frente a los problemas cotidianos (dificultades en la relación de pareja,

control del dinero, problemas en la educación de los hijos, enfermedades crónicas,

etcétera) (Echeburúa 2002).

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En esta sesión se le asignaran tareas en casa reportando en un cuadernillo la

frecuencia con la que se presenta dicha violencia; haciendo énfasis que en cuanto

se percate de la situación aplique el tiempo fuera (deslindarse de la situación )

para romper con el circulo de la violencia.

CUARTA SESIÓN

OBJETIVO: CONTROL DE LA VIOLENCIA EN BASE A LA UTILIZACIÓN DE LA


TECNICA DEL LA ESCALA DEL ENOJO

Ahora bien en el control de la violencia supone que el paciente ha de aprender a

identificar la situaciones que las desencadenan, los pensamientos asociados la

progresión en la activación fisiológica y la puesta en marcha de los recursos para

afrontarla establecidas habitualmente

Es importante mencionarle al paciente que utilice en estos casos el tiempo fuera

cuando la situación este saliendo de su control.

TÉCNICA PARA EL CONROL DE LA VIOLENCIA

Ayudar a aumentar la toma de conciencia sobre el enojo es aprender a observar

las manifestaciones de enojo. Una manera simple de observar las manifestaciones

de enojo es usar la “escala del enojo”. Una designación de 1 en la escala

respectiva del manejo del enojo, se puede considerar que un episodio de enojo

consiste de tres fases: intensificación, explosión y postexplosión, y todas juntas

constituyen el ciclo de agresión (Walker1987). En este proceso, la fase de la

intensificación se caracteriza por la presencia de señales que indican que el enojo

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se está iniciando, las señales pueden ser fisiológicas, conductuales, emocionales

o cognitivas (pensamientos). Recordarán que las señales son advertencias o

respuestas a situaciones que provocan el enojo, mientras que los eventos son

situaciones que ocurren todos los días y que pueden causar intensificación del

enojo si no se usan estrategias para controlarlo. Los eventos que se consideran

como “alertas de peligro” son los tipos de situaciones que son únicas para cada

paciente y a las que también son especialmente sensibles porque se relacionan

con eventos de su pasado. Estos acontecimientos pueden implicar procesos

internos (como el pensar en situaciones que provocaban enojo en el pasado) o

procesos externos (como experimentar situaciones de la vida real que provocan

enojo aquí y ahora).

Si se permite que la fase de intensificación continúe, la fase de explosión vendrá a

continuación. La fase de explosión se caracteriza por una descarga descontrolada

de enojo que se manifiesta como agresión física o verbal. Esta descarga, a su vez,

lleva a consecuencias negativas y es sinónima al número 10 en la escala del

enojo.

La fase final del ciclo de agresión es la postexplosión y se caracteriza por las

consecuencias negativas que resultan de la agresión o física o verbal desplegada

durante la fase de explosión. Estas consecuencias pueden incluir el ser

encarcelado, tener que efectuar restituciones, ser despedido de un trabajo o,

perder a familiares u otros seres queridos y tener sentimientos de culpa,

vergüenza y arrepentimiento.

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Es importante medir la intensidad, frecuencia y duración del enojo a lo largo del

ciclo de agresión ya que varía de persona apersona. Por ejemplo, el enojo de una

persona se puede intensificar rápidamente después de una situación provocativa y

alcanzar la fase de explosión en cuestión de sólo unos minutos. El enojo de otra

persona, por su parte, puede escalar lenta pero continuamente durante varias

horas antes de alcanzar la fase de explosión. De manera similar, una persona

puede experimentar más episodios de enojo y progresar por el ciclo de agresión

con más frecuencia que otra persona. Sin embargo, ambas personas pasarán por

las tres fases del ciclo de agresión, a pesar de las diferencias en la rapidez con la

que su enojo se intensifica o la frecuencia con la que experimentan enojo.

La intensidad del enojo también puede diferir entre las personas. Una persona

puede recurrir más que otra a la conducta violenta en la fase de explosión. Por

ejemplo, una persona puede usar armas o atacar a alguien. La otra persona puede

expresar su enojo durante la fase de explosión gritando o amenazando a otros. A

pesar de estas diferencias individuales, la fase de explosión es sinónima a la

pérdida de control y al uso de la agresión física o verbal.

Uno de los principales objetivos del tratamiento para el manejo del enojo es evitar

que se alcance la fase de la explosión. Esto se logra usando la escala del enojo

para observar los cambios en los niveles de su enojo, prestando atención a las

señales o signos de advertencia que indican que el enojo está aumentando y

empleando estrategias apropiadas de sus planes para el control del enojo para

detener la intensificación del enojo. Si se logra evitar que el enojo alcance la fase

de explosión, la fase de postexplosión no ocurrirá y se romperá el ciclo de

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agresión. Si usa eficazmente sus planes para el control del enojo, idealmente su

enojo deberá alcanzar un nivel de entre 1 y 9 en la escala del enojo. Ésta es una

meta razonable que se puede trazar. Al evitar la fase de explosión (10), no

experimentará las consecuencias negativas de la fase de postexplosión y romperá

así el ciclo de agresión.

QUINTA SESIÓN

OBJETIVO

Es la sustitución de ideas irracionales por racionales la expectativa será el control del de


la violencia.

----Se adiestrara al paciente en la técnica de la reestructuración cognoscitiva, para

la modificación de las ideas irracionales sustituyendo estas por raciónales, que

son estas; y como se pueden utilizar, para una mejor relación con su entorno

social, tomando en cuenta su perfil psicológico personal.

A continuación se procede a detallar el modelo A-B-C-D (una forma de

reestructuración cognitiva originalmente desarrollada por Albert Ellis (1962) La

reestructuración cognitiva es una técnica avanzada, para manejar el enojo que

requiere que los individuos examinen y modifiquen los procesos de sus

pensamientos, la cual ofrece una alternativa inmediata y consiste simplemente en

decirnos a nosotros mismos (a través de una serie de auto mandatos) que

detengamos los pensamientos que están causando nuestro enojo.

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Por ejemplo, podría decirse: “Necesito detener estos pensamientos. Sólo me

meteré en líos si sigo pensando de esta manera”, o “No te metas en esta

situación“ o “No pienses en eso”. En otras palabras, en lugar de intentar disputar

nuestros pensamientos y creencias como se indica en el Modelo A-B-C-D que se

describirá posteriormente , el objetivo aquí es detener el patrón actual de

pensamientos que provocan enojo antes de que esos pensamientos lleven a la

intensificación del enojo y a la pérdida del control.

Es importante ayudarles a darse cuenta de cómo sus creencias irracionales

perpetúan el enojo y cómo la modificación de esas creencias puede contribuir a

prevenir una mayor intensificación del enojo. El Modelo A-B-C-D, Desde una

manifestación de enojo .

A = Situación o evento que activa el enojo

B = Sistema de creencias

Lo que nos decimos a nosotros mismos sobre la situación (nuestro lenguaje

interno) Las creencias y expectativas que tenemos sobre los demás

C = Consecuencia

Como nos sentimos en relación al evento, basados en nuestro lenguaje interno

D = Disputa

Examen de nuestras creencias y expectativas ¿Son irracionales o alejadas de la

realidad

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De acuerdo con Albert Ellis y otros proponentes de las teorías cognitivo-

conductuales, cuando alguien siente enojo, inicia un diálogo interior llamado

“lenguaje interno”. Por ejemplo, vamos a suponer que alguien está esperando que

pase el autobús. Cuando éste se acerca, varias personas lo empujan para poder

subir antes que él. En esta situación, esta persona puede empezar a sentir enojo,

pensando: ¿”Cómo pueden ser tan desconsiderados? Me empujan como si nada

para subir primero al autobús. Obviamente no les importo yo ni otras personas”.

Expresiones como: “La gente debería tener más consideración con mis

sentimientos”, “Cómo se atreven a ser tan desconsiderados e irrespetuosos”, y

“Obviamente no se preocupan por nadie más que ellos mismos”, son ejemplos que

reflejan el lenguaje interno irracional que puede producir la intensificación del

enojo.

Albert Ellis menciona que no es necesario sentir enojo al enfrentar una situación

como la del ejemplo ya que no es la situación propia la que despierta o provoca el

enojo, sino más bien, son las interpretaciones y creencias relacionadas a la

situación las que causan el enojo.

Las creencias que constituyen las razones subyacentes, o sea, las razones

profundas y escondidas del enojo, se relacionan a menudo con la idea de que las

cosas “deben ser” o “tienen que ser” de una determinada manera. La mayoría de

la gente estará probablemente de acuerdo, por ejemplo, con la noción de que el

respeto por los demás es una cualidad admirable, manteniendo la creencia de que

“todos debemos respetar a los demás”. Sin embargo, la realidad es que a menudo

no nos respetamos los unos a los otros en nuestros contactos cotidianos. Ustedes

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pueden preferir ver la situación de una manera más ajustada a la realidad y

considerarla el resultado de un lamentable defecto de los seres humanos, o

pueden permitir la intensificación de su enojo cada vez que son testigos o

receptores de la falta de respeto de otra persona. Lamentablemente, la percepción

nuestra de haber sido objeto de una falta de respeto hará que sintamos enojo y

nos empujará hacia la fase de explosión. Irónicamente, puede incluso llevarnos a

cometer faltas de respeto hacia otros, lo cual violaría nuestra propia creencia

fundamental sobre cómo deben tratarse las personas.

La técnica requiere que se identifiquen las creencias irracionales y que éstas se

disputen con puntos de vista más racionales o más ajustados a la realidad (en el

modelo de Ellis, “D” representa esa disputa). Uno puede, por ejemplo, sentir enojo

cuando comienza a pensar “Siempre debo estar en control. Debo controlar cada

situación”. No es posible ni apropiado, sin embargo, controlar cada situación. En

lugar de continuar manteniendo esas creencias, podemos intentar disputarlas y

pensar, por ejemplo: “No tengo poder sobre las cosas que no puedo controlar” o

“Tengo que aceptar lo que no puedo cambiar.” Estos son ejemplos de maneras de

disputar creencias que son irracionales.

Muchas personas pueden tener otras creencias irracionales que a veces las

pueden llevar al enojo. Consideremos, por ejemplo, que un amigo no esté de

acuerdo con ustedes. En este caso, pueden empezar a pensar: “Yo tengo que

gustarle a todo el mundo y los demás deben aprobar lo que yo hago”. Si tienen tal

creencia, seguramente sentirán enojo y molestia si tienen que enfrentar un

rechazo. Sin embargo, si disputan esa creencia irracional pensando: “no puedo

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satisfacer a todo el mundo; algunas personas no van a aprobar todo lo que hago”,

probablemente empezarán a tranquilizarse y podrán llegar a controlar su enojo

más fácilmente.

Otra creencia irracional muy común es: “Todo el mundo debe respetarme y

tratarme justamente”. Es probable que esta manera de pensar también les lleve a

sentir frustración y enojo. La mayoría de la gente, por ejemplo, vive en una

sociedad urbana donde, a veces, no se da la cortesía común que esperamos. Esto

es lamentable, pero desde la perspectiva para manejar el enojo, es mejor aceptar

la injusticia y la falta de conexión entre las personas que puede ser el resultado de

vivir en una sociedad urbana. Entonces, para disputar esa creencia, es útil decirse:

“No puedo esperar ser tratado justamente por todos”.

Otras creencias que pueden llevar al enojo incluyen: “Todo el mundo debe seguir

las reglas”, “La vida debería ser justa”, “El bien debe triunfar sobre el mal” o “Todo

el mundo debe hacer siempre lo que es correcto”. Éstas son creencias que no

siempre son seguidas por todos en la sociedad y, normalmente, hay poco que

podamos hacer para cambiar este hecho. ¿Cómo podríamos disputar estas

creencias? En otras palabras, ¿qué pensamientos más racionales y adaptables

que no llevarán al enojo pueden emplearse para reemplazar tales creencias?

En las personas que tienen problemas para controlar su enojo, estas creencias

irracionales pueden llevar a la fase de explosión (10 en la escala del enojo) y a las

consecuencias negativas de la fase de postexplosión. Por esta razón, es mejor

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cambiar de perspectiva y disputar esas creencias irracionales, creando un diálogo

o lenguaje interno más racional y adaptable.

La asignación de tareas para la casa es parte fundamental, de la terapia racional

emotiva, dicha técnica la utilizaremos de la siguiente manera

Solicite al individuo que elabore un cuaderno de ejercicios, Pídale que observe y

anote el número más alto que alcance en la escala del enojo durante cada día de

la próxima semana. También pídale que identifique la situación y las señales

asociadas con la situación que le provocó enojo y las estrategias que empleo para

manejar su enojo en respuesta a la situación. Pídale que repase el Modelo A-B-C-

D y que anote por lo menos dos creencias irracionales y cómo disputarían esas

creencias, mencionar que usen la técnica de tiempo fuera para evitar caer en

situaciones difíciles, también es importante que continúen desarrollando sus

planes para el control del enojo.

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CONCLUSIÓN

Al revisar las condiciones de los hombres y así mismo la condición de la mujeres

se puede observar como ambos están inmersos en un contexto social que fue

dado desde hace muchos años y que se ha ido cuestionando y reelaborando

continuamente al pasar de los mismos, Al hablar de género es hablar de mujeres,

pero también de hombres por que la sociedad está conformada por mujeres y

hombres en constante interacción y por que muchos de los problemas que

enfrentan las mujeres ( violencia en el interior de la familia, dificultad en la

colaboración de la crianza y cuidado de los niños con la responsabilidad

económico- laboral, menores oportunidades de capacitación promoción y

contratación laboral, tienen que ver con esa interacción y con las conductas y

hábitos socialmente aprendidos.

Al abordar el tema de masculinidad, se revisa este conjunto de ideas creencias,

representaciones y atribuciones socioculturales que definen lo que debe ser y

hacer los hombres .Se busca que los hombres reflexionen sobre las posibles

limitaciones que conlleva la masculinidad, como la represión de sentimientos,

emociones y el ejercicio de la paternidad

En todos estos cambios el hombre no ha permanecido estático, algunos

hombres realizan campañas denunciando la violencia contra la mujer; se reúnen

en talleres y tratan de construir una explicación teórica que les permita

transformar su propia vida.

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En nuestra cultura persisten las creencias sobre lo que beben ser los

comportamientos femeninos y masculinos con base en estereotipos muy

marcados; esto se le llama roles o construcción de genero., a este concepto se

justifica que los hombres impongan su voluntad y autoridad sobre las mujeres,

incluso recurriendo a la violencia, la cual se puede apreciar a partir de varios

planos en la vida ( psicológico , físico, económico etc. ) es importante mencionar

que la violencia suele agravarse cuando la mujer determina poner fin a la relación,

hacer una denuncia o iniciar los tramites de divorcio, ya que al enfrentar la perdida

de control y sometimiento de la mujer, el agresor adopta actitudes extremas, cabe

señalar que en nuestra cultura no existe una educación para asistir a terapia y es

sumamente difícil que el hombre acuda a terapia por iniciativa propia , solo puede

ser obligado a acudir a ella cuando se ve en riesgo de perder a su pareja o la

misma libertad ( estado de crisis ). Es entonces cuando la labor del terapeuta se

ve precisado, es justo el momento en que ellos admiten trabajar esa violencia que

les genera una mala relación con su medio social, no obstante que estemos

inmersos en una sociedad generadora de violencia; la cual desafortunadamente

presenta un índice muy alto. La violencia es producto de las relaciones asimétricas

de poder entre las personas, así como las desigualdades sociales, y esto explica

por qué hay grupos o personas que son más susceptibles de vivir en situación de

violencias, debido a la posición de subordinación que ocupan en la sociedad, y

que se produce a través de la ideología y de las instituciones, estas personas se

vuelven más vulnerables a los abusos de poder y , por lo tanto, están más

expuestos a la violencia, es importante destacar la definición de violencia a toda

aquella acción o conducta, que cause muerte , daño o sufrimiento físico, sexual o

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psicológico, en un ámbito publico o privado; Teniendo como objetivo el

sometimiento así como el control de la otra parte , mencionando así que esa

violencia es un obstáculo para la equidad y un problema de justicia

El poder se define como la habilidad de las personas o grupos de provocar la

obediencia de otras personas para ejercer el poder, las personas que lo detentan

deben tener recursos superiores a los que tienen las personas que obedecen,

recursos que estos valoran y necesitan , los recursos se refieren no solo a los

bienes materiales o al dinero, si no también a la aprobación social , al prestigio, a

los servicios, etc.

Muchos de los conceptos con los que se a fundamentado la sociedad para sus

relaciones interpersonales están fundamentados en una estructura cognoscitiva

equivocada ya que esta construida con base a las expectativas de una sociedad

ajena a las necesidades propias de cada individuo el cual ve como prioridad lo que

se espera de el y no lo que el quiere para el; influenciado entonces por una serie

de ideas irracionales, por lo cual es importante el trabajo individual para la

disminución de conductas equivocadas que generen una mala adaptación con el

entorno social-

En la actualidad se puede contar con varias instancia gubernamentales que se

encargan de dar atención a la violencia intrafamiliar (CENTROS DE MALTRATO

INTRAFAMILIAR INMUJERES DF DELEGACIONALES, UAPVIF

DELEGACIONALES), Para todo esto es probable que no hiciese falta crear

nuevos organismos sino desarrollar adecuadamente los ya existentes

proporcionando en ellos cursos y un apoyo verdadero a todas aquellas personas

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que estén involucradas en el circulo de la violencia, difundiendo en la periferia mas

cercana a su ubicación , por medio de volantes, que sean repartidos en las

escuelas centros de salud, mercados etc.

Pudiéndose tomar como un elemento de apoyo para la difusión y promoción de la

cultura hacia la no violencia

Considerando que los medios masivos de comunicación con los que contamos en

la actualidad para la solución a esta problemática no han sido realmente

aprovechados, pues podrían ser un elemento importante para hacer campañas

constantes enfocadas (No a la violencia) como en un tiempo breve se llevo a cabo

en la cual participaron varias actrices.

En este trabajo cabe mencionar que las sesiones son planificadas de una forma

tentativa ya que estas varían de persona apersona, debido a que deben ajustarse

a el perfil de personalidad de cada individuo; así como a sus expectativas y forma

de trabajo que cada uno tenga; en cuanto al tiempo de las sesiones este puede

variar.

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