La modernidad. Posmodernidad. Tensiones y contradicciones.
La modernidad, tiene su origen alrededor del siglo V, en el término latino “modernus”, calidad de la vida
actual, y se utilizaba para distinguir el presente cristiano del pasado pagano.
Desde la perspectiva de la periodización histórica, la modernidad es ubicada entre los siglos XV a XVIII,
pero desde un análisis fenomenológico, que nos permita contrarrestarla con la posmodernidad, deberemos
entenderla como, un fenómeno cultural que nació en Occidente a partir del siglo XVI hasta el siglo XX.
Las características de este fenómeno, no surgieron todas al mismo tiempo ni en los mismos sitios, pero si
podemos acordar que su punto de madurez fue alcanzado con el “Iluminismo”, que concibió a la cultura
conformada por tres pilares, la ciencia, el arte y “la modernidad”, confluyendo en un ideal de progreso. Se
sostenía que mientras la razón dirigiera las acciones humanas, el camino indefectiblemente se dirige a la
perfección.
Immanuel Kant, filósofo y científico prusiano de la Ilustración, plasma en sus obras un análisis critico de la
cultura tripartita del Iluminismo.
En Critica de la razón pura, fundamenta la ciencia moderna como sinónimo de conocimiento. Esta
ciencia guiada por la razón se rige por leyes universales, necesaria y previas de la naturaleza.
En Critica a la razón práctica, aborda el tema de la moral, que también se rige por la razón,
apuntando al mejoramiento ético. Trata de la capacidad del individuo de aplicar estos principios en
su vida.
En Critica del juicio (estético), señala dos categorías: lo bello, que predomina en el paradigma
clásico; lo sublime, que fractura el límite impuesto por la forma, dejando que fluyan los sentimientos
más profundos del ser humano.
Kant, a través de sus conceptualizaciones intenta aportar a una sociedad que cree preparada para la
autodeterminación a través de la razón.
El discurso de la modernidad alude a leyes universales que forman y explican la realidad. Nada mejor para
caracterizarla que los términos de ella surgidos como: determinismo; racionalidad; universalidad; verdad;
unidad; ahorro; mejor mañana.
La posmodernidad, proceso cultural que comenzó a gestar su diferenciación con la modernidad a
mediados del siglo XIX y llega hasta la actualidad, sostiene entre otras cosas, que solo puede haber
acuerdos locales y algunos muy acotados universales, podemos encontrar sus características en su
discurso, desconstrucción; descentralización; irreversibilidad; perspectivas; alternativas; diferenciación.
Su esencia, su existencia, carece de contenido sin la modernidad, por cuanto es producto de ella; por lo
tanto, es necesario para entenderla, circunscribir algunos acontecimientos que fueron su epitome.
Las tenciones entre estos procesos devienen de sucesos tales como el Nazismo, o la dictadura en nuestro
país, etc., que constituyeron un rotundo golpe, a lo que en la modernidad llamaban progreso racional de la
humanidad.
La ciencia considerada como progreso y beneficiosa para la humanidad, pierde su concepto de excelencia
con hechos como Hiroshima y Chernóbil, donde queda demostrado que la ciencia no esta al servicio de la
humanidad, sino al servicio de mezquinos intereses.
La universalidad planteada por el modernismo, tornó en la actual globalización de dominio de unos pocos
con grandes ganancias y una mayoría con altos índices de pobreza.
La ciencia como búsqueda de verdad y razón, pasa a satisfacer intereses propios, ya no de la humanidad
sino de los inversores.
En cuanto al arte, arquitectura, encontramos una clara oposición del posmodernismo al racionalismo en la
distribución de espacio.
En cuanto a la ética y la política podemos observar el ablandamiento de políticas duras y el desarrollo de
la tolerancia respecto a las elecciones sexuales, políticas e ideológicas, producto del neoliberalismo.
La crítica que la posmodernidad hace a la modernidad, es una realidad que ya conocemos o deberíamos
conocer, en cuanto seres racionales y reflexivos. No somos el centro del universo, no es Dios el dicta
nuestros actos, la historia nos ha demostrado que no somos en sí, promesa de un mañana mejor.
Lo nuevo ya se tornara antiguo, estará en nosotros como individuos sociales, no olvidarnos de estos
pasados y de estos presentes, para quizá en otra “modernidad” , nos encontremos en un franco proceso
de integridad, equitatividad y justicia.