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Los Estereotipos Sociales

Este documento presenta una introducción sobre los estereotipos de género y cómo se construyen socialmente las ideas sobre las características de hombres y mujeres. Explica que el género es una representación cultural aprendida y no determinada biológicamente. Luego presenta antecedentes sobre definiciones de estereotipos y cómo los medios de comunicación ayudan a establecerlos. Finalmente, plantea el problema de investigación sobre por qué existen los estereotipos y cómo afectan a las personas, con el objetivo de informar sobre sus efect
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Los Estereotipos Sociales

Este documento presenta una introducción sobre los estereotipos de género y cómo se construyen socialmente las ideas sobre las características de hombres y mujeres. Explica que el género es una representación cultural aprendida y no determinada biológicamente. Luego presenta antecedentes sobre definiciones de estereotipos y cómo los medios de comunicación ayudan a establecerlos. Finalmente, plantea el problema de investigación sobre por qué existen los estereotipos y cómo afectan a las personas, con el objetivo de informar sobre sus efect
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ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

U.E. RICARDO JOSE BUSTAMANTE


TÍTULO DEL TRABAJO
LOS ESTEREOTIPOS SOCIALES

PARTICIPANTE: DARLIN NICOLE CALLEJAS


SOMPERO

DOCENTE: MARIZOL VELIA CHUI APAZA

La Paz-Bolivia
2021
INTRODUCCIÓN

Los estereotipos de género son ideas simplificadas, pero fuertemente asumidas, sobre las
características de varones y mujeres, que se traducen en una serie de tareas y actividades que
les asigna cada cultura (roles de género). La construcción social y subjetiva del género
comienza desde el mismo momento del nacimiento, e incluso antes, desde el vientre materno,
con las ensoñaciones de los futuros padres acerca del bebé que está por llegar. A lo largo de
nuestra vida, en la familia, en la escuela, y en nuestro ambiente relacional se nos dice qué está
bien y qué no lo está siendo hombres o mujeres, desde la forma de vestirnos a la manera de
hablar, de expresarnos, comportarnos, a qué podemos jugar o en qué deportes participar. Al
margen de la dotación biológica o genética que diferencia a los machos de las hembras, el
hecho de ser mujer u hombre implica un largo proceso de culturización, aprendizaje y
adaptación a los roles establecidos.

El género es una representación cultural, que contiene ideas, prejuicios, valores,


interpretaciones, normas, deberes, mandatos y prohibiciones sobre la vida de las mujeres y de
los hombres. Es así como se considera que los hombres y las mujeres no son iguales, debido a
que cada uno tiene su propia función en la vida, “según el tipo ideal históricamente gestado, la
mujer, toda mujer auténtica, está adornada de unas características que la distinguen del varón:
es dulce y tierna, coqueta y astuta, preocupada por lo concreto, incapaz de interesarse por
cuestiones universales, sentimental, intuitiva, irreflexiva y visceral” También se puede
establecer una aproximación a las características que impone la cultura patriarcal a la
subjetividad femenina, tales como el imperativo de belleza, la predisposición natural al amor,
la consideración de la identidad de la mujer sujeta a la maternidad y el mandato de la mujer
como cuidadora y responsable del bienestar ajeno. Por otra parte la masculinidad prepara a
los hombres para enfrentar la vida con fortaleza, conocimiento, poder, engreimiento y
habilidad, aunque también les enseña a rechazar sus sentimientos cubriéndose así con una
máscara insensible. En esta misma línea se puede señalar que el modelo de masculinidad
hegemónica implica carecer de todas aquellas características que la cultura atribuye a las
mujeres, se construye sobre el poder y la potencia y se mide por el éxito, la competitividad, el
estatus, la capacidad de ser proveedor, la propiedad de la razón y la admiración que se logra
de los demás. La masculinidad se traduce en autoconfianza, resistencia y autosuficiencia,
fuerza y riesgo como formas prioritarias de resolución de conflictos.

Las personas se convierten en hombres y mujeres en función del aprendizaje de


representaciones culturales de género que rigen, no sólo, su constitución genérica, sino
también, el carácter de las relaciones que, unos y otras, mantienen en diferentes esferas
sociales (en ámbitos como la familia, la escuela, el grupo desiguales, etc.). Así, el género, como
sistema cultural, provee de referentes culturales que son reconocidos y asumidos por las
personas.

Desde la perspectiva sociocultural estas representaciones son internalizadas por los sujetos
que forman parte de dicha cultura, estructurando y configurando formas de interpretar, actuar
y pensar sobre la realidad.

Aprendiendo como es que funcionan y el grado de certeza o falsedad, así como sus efectos es
que llegaremos a considerar el aspecto negativo o positivo de los estereotipos, pudiendo llegar
a plantear propuestas para generar un trato igualitario entre el hombre y la mujer
ANTECEDENTES

Aunque los estereotipos nos parezcan algo grande, algo en lo que los medios de comunicación
tienen un alto grado de responsabilidad, en realidad no es tan así ya que un estereotipo puede
ser una idea colectiva que se tenga respecto de cualquier cosa, como podría ser una
característica, entonces, por ejemplo, si un grupo de 10 o incluso menos personas que piensen
de la misma forma acerca de cómo se debe combinar los colores para vestirse, han creado un
estereotipo, pero específico de ese grupo de personas; entonces un estereotipo, en rigor, no
siempre es algo masivo, pero son los otros, los que sí tienen que ver con los medios de
comunicación, los que afectan la psiquis de las personas y que pueden alterar, como
consecuencia, el curso de la sociedad.

Si tratamos de definir la palabra “estereotipo” como lo haría un diccionario obtendríamos una


definición más o menos así: “Conjunto de ideas que un grupo o una sociedad obtiene a partir
de las normas o patrones culturales previamente establecidos”. Esto demuestra que en el
fondo los estereotipos son el producto de la atribución de una determinada característica a
objetos (o grupos de personas), que tiene su origen en una generalización indebida o
demasiado aproximativa y arbitraria de la realidad, y que, por lo tanto, tiende a prescindir de
cualquier conclusión lógica o de una comprobación experimental.

Aunque se reconozca a los estereotipos una cierta utilidad en la comunicación humana es


evidente que tienden a transformar datos imprecisos en descripciones rígidas, las que se
adoptan como parte de lo típico. Los estereotipos también tienden a identificarse con los
prejuicios sociales que nacen de una falsa generalización de algún hecho en particular, y que
derivan, más que de una conclusión intelectual, de una profunda participación afectiva que
rechaza las indicaciones que señala la experiencia (prejuicios).

En la actualidad existen muchos estereotipos que pueden deberse a diferentes características


como clase social, edad, religión, etnia, sexo, y la lista podría llenar esta página y los medios de
comunicación son uno de los principales culpables ya que a través de muchas estrategias
comerciales logran establecer modelos de conducta o apariencia que la mayoría de las
personas tratará de adquirir. La comunicación presenta estereotipos de casi todos los “tipos”
de persona (hombre, mujer, niño, anciano, político, dueña de casa, homosexual y un largo
etcétera).

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Un estereotipo es la percepción exagerada, con pocos detalles, simplificada, que se tiene sobre
una persona o grupo de personas que comparten ciertas características, cualidades y
habilidades, esto busca justificar o racionalizar una cierta conducta en relación a determinada
categoría social.

El término se usa a menudo en un sentido negativo, considerándose que los estereotipos son
creencias ilógicas que limitan la creatividad y que sólo se pueden cambiar mediante el
razonamiento personal sobre ese tema.

Los estereotipos se consideran en la actualidad comunes del pasado. Incluyendo una amplia
variedad de alegaciones sobre diversos grupos raciales y predicciones de comportamiento
basadas en el estatus social o la riqueza de un grupo determinado de personas.
El tema de los estereotipos es algo muy interesante, ya que es un continuo debate entre la
forma de pensar y sus ideologías de las personas. Y no solo eso es saber más a fondo sobre
este tema, la mayoría de las personas creemos que los estereotipos no son más que etiquetas
que se le ponen a ciertas personas sin saber el porqué de lo que piensan. A veces se llega a
crear un estereotipo simplemente porque no piensan como nosotros.

Los estereotipos están presentes en nuestra vida continuamente, pero creemos que en la
adolescencia es cuando los tenemos muy cerca, ya que nosotros somos los que los ponemos o
simplemente los hacemos, también es notable como desde niños pequeños van creciendo con
ciertos estereotipos que les van inculcando los padres.

FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Con nuestra investigación sobre este tema queremos saber ¿Por qué existen los estereotipos?,
¿son buenos o malos?, ¿Cómo se crean los estereotipos?, ¿Cómo se sienten las personas al ser
parte de una etiqueta?

JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

Los informativos de televisión No solo son una fuente de información, sino que representan y
transmiten los valores, ideologías, costumbres y visiones de su lugar de origen.

La investigación que se llevará a cabo servirá para comprobar si este medio es responsable de
la creación de estereotipos atribuidos, y se justifica en un marco de proyección social. Esto es
importante especialmente en España y a qué es un país que cada año recibe un alto porcentaje
de inmigrantes de este tipo. La convivencia y la integración es esencial para cualquier
sociedad, y los medios capaces de dirigir la opinión pública e influir sobre los ciudadanos,
tienen un papel crucial en este proceso. Lo que somos y lo que creemos ser, lo que vemos y
creemos ver, se deduce de los medios. El establecimiento del consenso se establece allí donde
todos influenciamos.

Sobre estás bases se justifica esta investigación que pretende que haya un justo trato y una
igualdad en la presentación de las noticias, sin que esto depende del origen cultural del
individuo y así evitar que se atención más es racismo que ya existe en la sociedad.

CAMPO DE ACCIÓN

El presente trabajo investigativo está circunscrito en la unidad educativa Ricardo José


Bustamante “B” de la ciudad de La Paz.

OBJETIVOS.

OBJETIVO GENERAL

Uno de nuestros objetivos es informar a la comunidad escolar sobre lo importantes que son
los estereotipos para nuestra sociedad, ya que estos ejercen poderosos efectos en nuestro
pensamiento sobre los otros, e implican generalizaciones sobre las características dentro
diversos grupos sociales.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

• Hacer un énfasis de como corresponden con la realidad, lo que sucede dentro de un grupo
social o comunidad.

• Resaltar características y lo que implica lo estereotipos.


• identificar los estereotipos que inducen a los niños y adolescentes a adoptar conductas
negativas.

DELIMITACIONES

DELIMITACIÓN ESPECIAL.- la presente monografía está vinculada en Villa Fátima unidad


educativa Ricardo José Bustamante

DELIMITACIÓN TEMPORAL.- el periodo en el cual se trabajará esta investigación comprende el


mes de octubre del 2021
CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

La comunicación y los estereotipos

Los estereotipos se transmiten y promueven por diversas vías, tales como la educación formal
y la educación informal, principalmente en el núcleo familiar y a través de los medios masivos
de comunicación. Cuando prendemos la televisión, la radio o abrimos una revista, le estamos
abriendo la puerta de nuestro hogar y de nuestra mente a una serie de ideas y de imágenes
que, si bien, por un lado, reflejan la realidad, nos informan y nos entretienen, por otro lado
presentan una visión reducida y tendenciosa de cómo vivir, como pensar, como vestir, como
SER.

Todas las personas, casi por instinto, trataremos en algún momento de nuestras vidas de
encajar en alguna clase social o grupo y para ello se hace necesario cumplir con los requisitos
necesarios para llegar a establecerse en uno. La comunicación es el medio que se preocupa de
establecer dichos grupos. A través de comerciales de alguna casa comercial que muestra
modelos vistiendo la ropa de la temporada, por ejemplo, establece como deberían ser las
personas para poder verse bien con esa ropa e inconscientemente las personas trataran de
verse como los modelos del comercial. Si bien los comerciales utilizan estrategias de marketing
para llegar al consumidor, lo hacen muy bien hasta el punto de dominarlos. Luego las personas
al ver una y otra vez el comercial irán aumentado las ganas de cumplir con el estereotipo que
este estableció. Pero la moda es solo un caso ya que las comunicaciones están repletas de
estereotipos que van desde que ropa se debe usar hasta la marca de detergente que se debe
comprar.

En el fondo la comunicación es el medio por el cual nos llega la información y que nosotros sin
realizar un análisis lógico, la estereotipamos.

Los contenidos de la mayoría de los medios de comunicación, como es el caso de las


telenovelas o los anuncios publicitarios, presentan estereotipos o modelos de personas
ideales, con los cuales nos comparamos, o bien, imitamos y que constituyen una vía eficaz para
preservar la idea de desigualdad entre hombres y mujeres.

Los estereotipos de género:

“Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.”

Los estereotipos si bien se deben en gran magnitud a los medios de comunicación, existen
otros, que desde que nacemos nos son inculcados, que tenemos impresos en nuestra mente
que ya son parte de nuestra realidad: los estereotipos de género.

Desde que nacemos y nuestras familias saben de nuestro sexo, inmediatamente comienzan a
estereotiparnos: si el recién llegado es niña se le vestirá con ropas rosadas y su dormitorio se
pintará con colores similares y sus repisas tendrán muñecas y peluches; si el bebé es varón se
le vestirá con colores celestes y sus juguetes serán desde ese momento autos de juguete,
legos, rompecabezas; estos son los primeros rasgos diferenciadores que tendrán damas y
varones a lo largo de toda su vida.
Estereotipos de la mujer

En nuestros tiempos la televisión juega un papel importantísimo en el establecimiento de


estereotipos, especialmente de género (o sexo), ya que tiene el potencial de crear valores
sociales y ejercer influencia en las personas porque ofrece definiciones, presenta modelos, y
puede ser un exponente de cambios. Dentro de los múltiples estereotipos que nos ofrece está
el de la mujer ideal que, a través de los anuncios comerciales, muestra a una mujer feliz,
espontánea, inteligente, respetable, socialmente aceptable, deseable e influyente. No
contradicen lo que se les dice, es complaciente, servicial, atenta, etc. Físicamente es delgada,
con el cuerpo perfecto y facciones clásicas, bella.

Por consiguiente, esta imagen de la mujer ideal ha sido de gran impacto, ya que ha aumentado
la insatisfacción de las mujeres por su cuerpo, aunque todavía no se explica porque solo
afectan a unas mujeres y a otras no.

Las mujeres más jóvenes aparecen como objeto sexual en el que aplica todo lo mencionado en
el párrafo anterior. Las mujeres adultas aparecen en los anuncios como ama de casa, madre,
trabajadora, sabia (con respecto a los asuntos del hogar), paciente, bonita, etc. De esta forma
los estereotipos que existen sobre la mujer son trasmitidos día a día por televisión y se
encargan de acentuar unos rasgos negativos que no representan lo que es el género femenino,
excepto en la mente de los varones que perpetúan como algo natural esos estereotipos.
Ejemplo de esto son los comerciales de detergentes, comida y otros artículos de uso familiar
los cuales presentan a la mujer como la típica ama de casa, débil, indefensa, dependiente (de
un hombre), delicada y sensible. Por su parte los vendedores de bebidas alcohólicas y
cigarrillo, por ejemplo, utilizan la imagen de la mujer bella, delgada, eternamente joven,
seductora, y tonta, la cual aparenta no tener un cerebro propio. Además, otra imagen muy
utilizada es la de la mujer vana y consumidora, la cual compra por comprar y esto le brinda una
satisfacción ilimitada. Esta imagen es muy utilizada por los vendedores de productos de
belleza y los dueños de centros comerciales.

Es importante aclarar que todas estas características son falsas representaciones de lo que es
una mujer, pero lamentablemente la mayoría de las mujeres aceptan esta imagen que dada
mediante los medios de comunicación como la imagen que deben proyectar. Creen
firmemente que estas imágenes reflejan los estándares de la sociedad respecto a lo que es o
debe ser la mujer ideal. Lo peor de esta situación es que debido a la gran importancia que le
dan a cumplir con las exigencias del molde perfecto ya establecido, su autoestima se ve en
ocasiones seriamente afectada al comparar su verdadera imagen con la imagen idealizada
proyectada por los comerciales y al darse cuenta de la gran diferencia existente. Para esta
mujer los medios de comunicación son la raíz de la inconformidad e inseguridad
experimentadas en su vida. Toda esta insatisfacción puede llevar a la mujer a desarrollar algún
tipo de desorden alimenticio.

Esta situación es realmente alarmante, como lo indica una encuesta realizada en Inglaterra
durante el 2000 que reportó un promedio de 6% de niñas que dicen estar a dieta; mostró
también que al cumplir entre 15 y 18 años, aumenta el porcentaje a 16%. El 57.5% de las niñas
entrevistadas afirmaron que su apariencia es la preocupación más importante de su vida; 59%
de las niñas entre 12 y 13 años de edad, cuya autoestima es considerada como baja, vigilan
obsesivamente su dieta y peso.
Por otro lado esta la mujer inteligente, fuerte, capaz y segura de sí misma que se revela contra
estos estereotipos y no permite que los medios de comunicación afecten su autoestima, ni
confianza en sí misma. Este tipo de mujer está conforme y satisfecha con lo que es y no siente
la necesidad ni la presión de entrar en el molde perfecto.

El hombre y los estereotipos

Los estereotipos, queramos o no, son parte de nuestra sociedad y cultura y con éstos hemos
crecido. El hombre admite la imagen de la mujer proyectada en los medios de comunicación
como una imagen verdadera y mezcla los distintos roles presentados hasta generar sus
expectativas sobre lo que debe ser la mujer ideal. Estas expectativas son unos de los factores
que generalmente son la causa de la frustración experimentada por los hombres al comparar a
las mujeres a su alrededor ya sea madre, amiga o pareja con las mujeres presentadas en los
comerciales y darse cuenta que no cumplen con las expectativas que ellos mediante los
medios de comunicación formaron previamente. Los hombres creen que de esta manera
tienen derecho a presionar a las mujeres a que alcancen ese modelo perfecto. Por ejemplo
cuando hacen comentarios positivos a las delgadas y comentarios negativos a las gorditas.

Esta imagen dada de la mujer por los medios de comunicación logra en muchos casos
acrecentar el machismo en los hombres presentando a la mujer como un adorno, o sea, la deja
en una posición de permanente subordinación a lo que su hombre es o hace, además de
presentarla como un ser humano débil, dependiente e indefensa.

La imagen de la mujer seductora bella y tonta puede lograr que los hombres no valoren a la
mujer y que la vean solamente como un objeto sexual, distorsionando así el potencial de la
mujer como ser humano.

Normalmente lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión, en este caso los


comerciales, es directamente el estereotipo que existe en la mente de un hombre o
definitivamente la mala representación y la subestimación de los roles de la mujer dentro de la
sociedad. Los libretistas resaltan con más frecuencia a las mujeres vanas pero bien
difícilmente te presentan a la imagen de una mujer.

Pero el hombre y los estereotipos no sólo se relacionan con respecto de los estereotipos
femeninos, sino que también poseen patrones que los estereotipan, que, como habría de
esperar, son infundados por los medios de comunicación, especialmente la TV y sus
comerciales: Hombre fuerte, valiente, adinerado, independiente, cabeza de familia, agresivo,
rebelde, con iniciativa, activo, trabajador, emprendedor, expresivo, no sentimental, protector,
potente sexualmente y siempre joven. Los estereotipos del hombre, en general, lo definen por
su situación profesional, es decir, al hombre se lo valora por su trabajo, estatus en alguna
institución, etc; un hombre siempre será más o menos importante dependiendo de su
desempeño profesional; en cambio la mujer se valora por su situación personal (apariencia,
forma de ser, etc)

Los niños y los estereotipos

La televisión es un medio masivo y es un instrumento socializador: lo que presenta y como lo


presenta va a ir dándole forma a muchos valores y actitudes en nuestra sociedad.
Gran parte de los niños de nuestra sociedad son criados con la televisión y es lamentable el
hecho de que las agencias de publicidad no están lo suficientemente conscientes de los
prejuicios que sus campañas publicitarias le causan a los niños al utilizar la imagen de la mujer.
Los niños integran el estereotipo de la supuesta mujer ideal y llegan a una conclusión
distorsionada. Dado a que se encuentran en un momento de su vida en el que van a
desarrollar un concepto propio, este podría ser equivocado si toman seria consideración de lo
que ven en los comerciales.

En el caso de las niñas, van a crecer sintiendo la necesidad de entrar en el tan anhelado molde
perfecto y cumplir con las expectativas de los estándares sociales establecidos. Las niñas se
pueden creer que así tienen que ser, reproduciendo los estereotipos que ven en los
comerciales. Por otro lado, en el caso de los varones pueden desarrollar una imagen
distorsionada de lo que es la mujer, y esto será la causa de muchos de sus problemas al
enfrentarse con una realidad parcial o totalmente diferente. Los varones se pueden creer que
todas las mujeres tienen que ser como lo que ven y por consiguiente pudieran rechazar a las
mujeres que no caben en ese molde de la mujer ideal. Esto se ve reflejado en los juegos, en
los que manifiestan todos los estereotipos que ya han integrado.

Estos estereotipos han pasado y pasarán de generación en generación.

TEORÍAS

Si bien en los estereotipos hemos adoptado la concepción que de estos tienen Linville et al.
(1986,1989), con las actitudes nos comprometeremos con un punto de vista unidimensional de
los mismos. Trataremos las actitudes como un constructo eminentemente afectivo y
desprovisto en su limitación conceptual de constituyentes cognitivos o conativos. La adopción
de esta posición no es gratuita, sino que viene apoyada por un conjunto de resultados
empíricos que nos desaconsejan el incluir tanto componentes cognitivos (las creencias), como
comportamentales (la acción manifiesta hacia el objeto de actitud). Coincidimos así en gran
medida con las posturas defendidas desde un modelo unidimensional de las actitudes. Sin
embargo, antes de desarrollar el punto de vista que este modelo propone, vamos a hacer un
breve recorrido teórico sobre el concepto actitud.

En general, dos han sido las corrientes que tradicionalmente se han propuesto limitar y definir
las actitudes. Por un lado, una corriente mentalista, que se inicia con Spencer en 1862. Para
este autor, los juicios sobre asuntos opinables (el objeto de actitud) dependen en gran medida
de la actitud mental con que nos acerquemos a dichos juicios. La otra gran corriente del
estudio actitudinal la conforman aquellos trabajos que evocan una tradición fisiológica.
Podemos situar a su iniciador en Fleming (1967), para el cual las actitudes son disposiciones
biológicas para actuar de determinada manera. A partir del trabajo pionero de este autor y de
otros autores, que en la misma línea reclaman un compromiso psicofísico en el acercamiento a
las actitudes, el concepto de actitud motora se populariza entre los investigadores.

Así pues, tenemos dos formas de entender las actitudes. Por un lado, una concepción
mentalista que propone que la actitud está estrechamente relacionada con conceptos como
creencia y afecto. Esta postura utiliza medidas directas para estudiar las actitudes, en las que
se les pide al sujeto su opinión sobre ciertos objetos de actitud. Por otro lado, nos
encontramos una concepción fisiológica que reduce el concepto de actitud a una
predisposición biológica. La investigación fisiológica se basa en medidas indirectas, es decir, en
el registro de reacciones fisiológicas para, a partir de ahí, inferir la actitud del sujeto.
Esta dicotomía y la falta de trabajos integradores de ambas posturas, causará una deriva hacia
puntos de vistas altamente diferenciados. Así, la tradición mentalista entroncará con las
corrientes cognitivas, mientras que la tradición fisiológica se apoyará en las corrientes
conductistas del estudio del comportamiento. Sin embargo, el acercamiento mentalista ha
predominado sobre el fisiológico, en Psicología Social al menos, desde que el término fuera
introducido como objeto de estudio social por Thomas y Zanecki (1918).

E la actualidad, la tradición mentalista en psicología sigue predominando por varias razones: La


primera, por razones metodológicas. La segunda razón es que, mientras la tradición fisiológica
se ha visto perjudicada epistemológicamente por el declive del paradigma conductista, la
tradición mentalista se ha visto reforzada por el impulso que supone estar integrada en el
paradigma dominante en la última década.

A pesar de todo, en los últimos años se plantean importantes problemas epistemológicos


sobre esta área de investigación, llegándose a una situación crítica para el interés del
constructo.

Como consecuencia, el principal objetivo pasa a ser la redefinición teórica de los conceptos
básicos que sostienen el concepto de actitud. En este sentido, dos son los modelos que
plantean una nueva concepción del término e intentan definirlo y limitarlo.

Por un lado, encontramos el modelo tridimensional, que propone una visión multicomponente
de las actitudes. Esta postura mantiene que las actitudes están compuestas de tres
dimensiones: La cognoscitiva, la afectiva y la comportamental. El elemento cognoscitivo se
refiere a las creencias, opiniones e ideas acerca del objeto de actitud. Por lo tanto, el concepto
de creencia queda contenido en la definición de actitud. La forma de conocer la realidad
determina así la forma en que la evaluamos. Un segundo componente se refiere a cómo la
persona valora los objetos de una categoría determinada. Es el componente afectivo que está
determinado por la asociación del objeto de actitud con estados agradables o desagradables.
El tercer componente es el componente comportamental, que implica una predisposición a la
acción, una intención conductual o la tendencia a actuar de una manera determinada ante un
objeto de actitud. Estos tres componentes, aunque muy interrelacionados, operan de modo
único y contribuyen con información concreta. Sin embargo, la poca relación encontrada entre
las dimensiones de las actitudes en los estudios empíricos que ponían a prueba este modelo,
hicieron que se pasara de una concepción tridimensional de las actitudes a una concepción
unidimensional de dicho constructo.

Frente a esta postura e intentando solucionar la poca relación entre los componentes de la
actitud por los defensores de la visión multidimensional, otros autores proponen un modelo
de componente único de las actitudes. Desde este punto de vista se enfatiza el carácter
evaluativo de la actitud. La actitud se refiere únicamente a los sentimientos relacionados con
el objeto de actitud. El término creencia se reserva para las opiniones mantenidas acerca del
objeto de actitud, es decir, para la información, conocimiento o pensamientos que alguien
tiene sobre el objeto de actitud. La disposición a comportarse de una forma especial con
respecto a y objeto de actitud vendría a ser la intención conductual.

Dentro de este modelo hay que destacar a Fishbein y Ajzen (1975) y su teoría de la acción
razonada. Estos autores parten de un modelo de hombre como constructor individual del
conocimiento siguiendo premisas lógicas y racionales. Según la teoría de la acción razonada, el
hombre analiza la información que obtiene de su experiencia con la realidad. A partir de este
análisis sistemático, los individuos construyen sus creencias sobre los atributos de los objetos,
sobre las consecuencias de una acción, etc. Las creencias vendrían a ser información que una
persona tiene sobre un objeto. Serían los juicios de probabilidad que realiza el individuo sobre
los distintos aspectos de la realidad, la probabilidad subjetiva de que exista una relación entre
el objeto de la creencia y algún otro objeto, valor, concepto o atributo. Las creencias vendrían
a ser, en general, mecanismos puramente individuales que prácticamente no tienen en cuenta
los factores sociales. La evaluación favorable o desfavorable de ese objeto sería la actitud.
Supondría un sentimiento general de favorabilidad o des favorabilidad hacia algún estímulo y
que se forma automáticamente al atribuir determinados rasgos a un objeto. Por lo tanto,
aprendemos a que nos gusten los objetos que asociamos con cosas agradables y viceversas
desde este modelo, la actitud es función de la información que se posee sobre el objeto, por lo
que se van a centrar fundamentalmente en cómo esta información es integrada o combinada.
No obstante dos son las críticas con que se ha encontrado este modelo unidimensional de la
acción razonada. Por un lado, que se trata de un modelo excesivamente racionalista al pasar
por alto los aspectos afectivos – emocionales del ser humano, siendo las cogniciones las que
rigen las actitudes. En segundo lugar, se le critica también el olvido de los factores sociales y
culturales. Como punto final a este apartado sobre actitudes, basta decir que el debate en
torno a los componentes de las actitudes sigue vigente. Por lo tanto, nuestra posición sigue
abierta a futuras remodelaciones. Nuestra pretensión al respecto es aportar datos que
permitan extraer conclusiones válidas, con el fin de dar algo de luz a las dudas que se ciernen
sobre este concepto, y particularmente aclarar la relación con las teorías implícitas.

1.3.- LAS TEORIAS IMPLICITAS

A continuación y como hemos hecho con los conceptos anteriores, vamos a explicar la
concepción de teorías implícitas que utilizaremos en la presente investigación y que está
basada en los planteamientos de Rodrigo, Rodríguez y Marrero (1993). Según estos autores, el
constructo de las teorías implícitas que se propone comparte rasgos con la perspectiva
individual y con la cultural, pero propone soluciones distintas al problema de la construcción
del conocimiento. Las teorías implícitas son construcciones personales realizadas a partir de
experiencias que en su mayor parte son sociales y culturales. Por tanto, su contenido no es
idiosincrásico sino que tiene un origen cultural como lo demuestra su carácter normativo y
convencional. Esto supone que los procesos de construcción, aunque tienen al individuo como
protagonista, se llevan a cabo en contacto con otras personas y realizando actividades
culturalmente definidas. Las teorías implícitas, en definitiva, son explicaciones que guían a las
personas en su ambiente social y se originan a través de la observación, el contacto, y la
relación con los otros, con los diferentes medios de transmisión cultural y a través de la propia
experiencia personal.

Antes de explicar las características más importantes de la propuesta de teorías implícitas que
aquí utilizamos, vamos a hacer un breve recorrido por el desarrollo del término.

El comienzo de este modelo de teorías implícitas se puede situar en torno a Bruner y Tagiuri
(1954) con sus estudios sobre la psicología ingenua o del sentido común. Estos autores,
aunque no prestan un especial interés a la naturaleza de la representación, se han ocupado de
cómo las personas teorizan espontáneamente sobre el mundo físico y social. Otro destacado
antecedente de este modelo está representado por Wegner y Wallacher (1977), cuando
publican el libro “Implicit Psychology”. Estos autores conciben a la persona como un perceptor
activo y constructor del mundo. Hacen referencia a las concepciones presentes en los padres
acerca de los niños que influyen de esta manera en el propio comportamiento de los padres, y
a largo plazo en el desarrollo de sus hijos.

Wegner y Vallacher (1981) dentro de estas teorías personales diferencian dos niveles de
actuación, uno implícito y otro explícito. Esta diferenciación nos permite distinguir claramente
los valores o ideas defendidas por una persona. Se establece una clara relación entre estos dos
componentes de nuestras teorías. En este sentido, una definición adecuada es la aportada por
Rodrigo (1985), quien establece que son unidades representacionales complejas que incluyen
multitud de proposiciones organizadas en torno a un dominio concreto del mundo social o
físico. En esta definición, se conjugan dos líneas de trabajo. Por un lado, son definidas como
producto de la influencia social, pero al mismo tiempo se insiste en el papel del propio
individuo, de sus procesos motivacionales, cognitivos emocionales y representacionales.

Vamos a continuación a desglosar los términos que etiquetan el concepto. Se expondrá la


razón de concebirlas como teorías y de calificarlas como implícitas.
Podemos decir que se denominan teorías porque están constituidas por un conjunto de
conceptos relacionados entre si que además, tienen un carácter propositivo, es decir, tienen la
función de ofrecer interpretaciones y predicciones sobre los fenómenos sociales y físicos a la
vez que dirigen nuestro comportamiento. En cuanto a su carácter implícito, podemos decir que
el conocimiento de estados mentales propios es menos accesible a la conciencia que el
conocimiento de los estados mentales ajenos. Dos ejemplos que apoyan esta afirmación
provienen de los trabajos de Travarthen y Logotheti (1989) que demuestran que la regulación
emocional es asimétrica. Ello significa que las personas tienen una mayor sensibilidad con
respecto a las emociones de los otros que con respecto a las propias emociones. La conciencia
de los estados mentales propios no tienen un valor pragmático en la interacción con los otros
ya que las personas se percatarían de que sólo están siguiendo una de las posibles vías de
interpretación de la realidad y sólo serviría para desequilibrar la toma de decisiones y la propia
acción. Por el contrario, conocer los estados de los otros es necesario para el ajuste del
individuo a su entorno. Para establecer correctamente un intercambio con sus semejantes, es
necesario inferir intenciones, proponer explicaciones a las conductas de los otros, etc. El
sentido implícito de las teorías se refiere pues, a que en el desenvolvimiento social de las
personas, el engranaje reresentacional e intencional se mantiene escondido a nuestros ojos.
De esta forma, los hechos que encajan en la concepción del mundo no necesitan ser
explicados. Las creencias pueden permanecer ocultas y seguir mediatizando la percepción de
lo que nos rodea sin llegar a ser consciente de ello (González, 1991). El carácter implícito de las
teorías, se relaciona fuertemente con la existencia de dos niveles representacionales en las
mismas. De esta forma,
Rodrigo et al. (1993) con respecto a las teorías implícitas proponen un doble nivel de
funcionamiento. Uno, más genérico y prototípico, que posibilita la comunicabilidad entre los
miembros de una colectividad y permite a las personas desenvolverse en aquellas situaciones
más normativas. Es un nivel más comprometido con los convencionalismos sociales y en el cual
el sujeto se sitúa para su intercambio social con los demás. El segundo nivel de funcionamiento
lleva asociado valores de verdad. Este nivel permite afrontar situaciones novedosas y
específicas, para las que los individuos no tienen ningún tipo de conocimiento anterior. Se
trata de conceptos de carácter más idiosincrásicos y en el que el sujeto se sitúa para
interpretar la realidad y tomar decisiones. Las teorías plantean así la posibilidad de
funcionamiento en un nivel doble, uno más convencional y normativo y otro más específico.
Ambos niveles coexisten y cumplen funciones distintas en función de las demandas
situacionales. Una teoría opera a nivel de conocimiento cuando la persona utiliza dicha teoría
de forma declarativa para reconocer o discriminar entre varias ideas, explicitar el dominio de
una teoría.
1.- Teorías del conflicto realista:

Campbell, ve en el conflicto de intereses y en las amenazas del ex grupo, el origen del conflicto
entre los grupos y del etnocentrismo genera estereotipos negativos.

El comportamiento intergrupal es un resultado normal de las relaciones funcionales entre los


grupos.

Las relaciones funcionales se ven afectadas por la metas e intereses recíprocos de los grupos
(p. ej. Amenaza real o imaginada, intereses económicos, ventaja política, el prestigio, etc.)

El conflicto intergrupal se produce por la existencia de metas incompatibles (competición) y


genera hostilidad y discriminación intergrupal.

2. Teoría de la identidad social:

Tajfel: No es necesario el conflicto de intereses para que se produzca una asimetría en la


evaluación de los grupos y una discriminación intergrupal.
Para comprender los fundamentos psicológicos de la discriminación entre grupos. Se compone
de cuatro elementos:

• Categorización: a menudo ponemos a los demás (y a nosotros mismos) dentro de categorías.


Etiquetar a alguien como musulmán, turco, tarado o jugador de fútbol son formas de decir
otras cosas acerca de los demás.

•Identificación: también nos asociamos con determinados grupos (nuestros grupos), para
reafirmar nuestra autoestima.

•Comparación: comparamos nuestros grupos con los demás grupos, percibiendo un sesgo
favorable hacia el grupo al que pertenecemos.

•Distinción psicosocial: deseamos que nuestra identidad sea a la vez distinta de y


positivamente comparable con otros grupos.

3. Teorías del aprendizaje social

Suponen que los estereotipos proceden de las diferencias reales. Levine y Campbell
encontraron diferencias, de la vida urbana y rural, y en los modos de aculturación de los
distintos grupos.

Las personas aprenden nuevas conductas a través del refuerzo o castigo, o a través del
aprendizaje observacional de los factores sociales de su entorno. Si las personas ven
consecuencias deseables y positivas en la conducta observada, es más probable que la imiten,
tomen como modelo y adopten.

Se deriva del trabajo de Cornell Montgomery, quien propuso que el aprendizaje social tenía
lugar a través de cuatro etapas principales: contacto cercano, imitación de los superiores,
comprensión de los conceptos, y comportamiento del modelo a seguir.

Se distanció de las teorías basadas en la psicosis y del conductismo radical, y desarrolló una
teoría del aprendizaje basada en la interacción.
ALGUNAS RECOMENDACIONES QUE PUEDEN AYUDAR:

 ENCUENTRA ALTERNATIVAS. Los jóvenes pueden ayudarte a encontrar alternativas,


libros, videos y videojuegos que van en contra de los estereotipos. Pueden revisar las
recomendaciones de libros multiculturales.

 NO LOS COMPRES. Los creadores de videojuegos y de películas quieren mantener


productos con representaciones injustas porque la gente paga por ellos, es decir, la
gente los compra. Recuerda que es tu dinero y puedes elegir no comprarlo.

 RETA LO QUE ESTÁS VIENDO. Dependiendo de la edad de tus hijos, puedes hablar
acerca de los estereotipos comunes y analizar las percepciones de tus hijos. Usa
ejemplos del mundo real para mostrar que las representaciones en los medios no son
reales. Por ejemplo, no todas las chicas rubias son tontas y no todos los latinos son
pobres.

 HABLA ACERCA DE LAS REDES SOCIALES. Reconoce los estereotipos negativos en las
redes sociales.

 EDUCA DESDE LA IGUALDAD. Educar desde la igualdad haciendo entender que las
diferencias de sexo y género no condicionan las capacidades de las personas.

 IDENTIFICAR LOS ESTEREOTIPOS. Identificar la injusticia social y las desigualdades en


el trato de las personas, reconociendo los procesos que generan la discriminación y
invisibilización de las prepas tierras consideradas anormales.

 EVITAR EL USO DE ESTEREOTIPOS. No actuar con indiferencia frente a acciones que


inferiores en o invisibilicen a las mujeres de diversidades sexuales.

Pesar de que la prevalencia de los estereotipos es continua en el tiempo y está fuertemente


arraigada en nuestra cultura y en nuestro día a día, la utilización de estas figuras vejatorias ha
de llegar a su fin, puesto que solo contribuyen, en muchos casos, a desfigurar una realidad
variada y rica con complejos y miedos o reservas infundados. La desaparición de los mismos es
una meta por la que han de pugnar todos los agentes sociales, aunando esfuerzos por una
eventual erradicación de los mismos.

A continuación se procede a la enumeración de algunas de las recomendaciones de los


estudiosos del tema para hacer desaparecer los estereotipos de los medios de comunicación:

Los medios han de representar el pluralismo de imágenes y discursos que genera la sociedad,
igualmente plural y diversa, al servicio de la igualdad y la justicia, para así permitir que todas
las partes de la misma estén correctamente representadas.
Se han de crear relaciones positivas y continuas con las organizaciones y profesionales para
mejorar la imagen y el posicionamiento de las minorías desfavorecidas. En el caso concreto de
los periódicos, podría ser interesante crear una sección específica destinada a sensibilizar a los
públicos acerca de estos ámbitos, o incluso lanzar una revista que aborde esta temática. Por lo
que respecta a lo audiovisual, a la televisión, dada su naturaleza como medio masivo, que
consigue mayor cobertura e impacto, podría ser interesante realizar programas o debates
televisivos, destinados a proporcionar información sobre los estereotipos, contrastando,
aportando datos, para así permitir a las audiencias desmontarlos por sí mismos.
Conseguir repercusión, que las noticias, reportajes e investigaciones realizados por aquellos
integrantes de las minorías desfavorecidas lleguen a los principales medios relatando los
hechos desde su punto de vista, dando proyección y, por lo tanto, influir así en las políticas
relacionadas de los países, tanto a nivel nacional como internacional.
Creación de cursos, seminarios y similares sobre orientación de estos asuntos para
profesionales de los medios con el fin de desalentar la información insensible respecto a las
minorías.
Desarrollar organismos, asociaciones, centros de información, oficinas, tanto nacionales como
internacionales que propicien al cambio social, con un canal directo y abierto de comunicación
con los principales medios para así planificar políticas y planes de acción eficaces.
Contar con la implicación de directores de los canales, los productores, los publicistas, es decir,
todos los públicos implicados, tanto decisores como los que contribuyen a generar la opinión
pública.
Creación de un código ético y de conducta que se refiera específicamente estos temas,
enfocado a los medios de comunicación masivos.
Creación de equipos multiculturales en los medios.

Los escritores y creativos siempre han usado los estereotipos como una forma fácil de explicar
y describir un personaje. Los estereotipos son fáciles de reconocer y entender: piensa en el
príncipe encantador que siempre está perdido, o la chica que tiene un corazón de oro. Pero
como todo sabemos, los estereotipos son un asunto delicado. Pueden fomentar percepciones
negativas, justificar prejuicios, racismo y otros puntos de vista negativos de distintos grupos.
Ayuda a tus hijos a tener una visión crítica acerca de lo que representan los estereotipos, cómo
describen a tanta gente de manera injusta y, lo más importante, cómo nos pueden
desinformar acerca del mundo ¿Cómo combatir los estereotipos?

Los estereotipos ligados al género, clases económicas y grupos étnicos están muy presentes en
la vida de los niños. Los programas de TV, películas, videojuegos y la música los reproducen. En
las historias que se comparten en los medios de comunicación, hay una mayor cantidad de
héroes masculinos blancos que mujeres o minorías. A pesar de que se ha avanzado mucho en
cómo se refleja el estatus de las mujeres en la cultura popular, las estadísticas demuestran que
usualmente siguen relegadas a roles románticos y sexuales.

Las imágenes que nuestros hijos ven les dicen de una manera poderosa lo que es “normal”.
Cuando los niños ven la misma clase social, grupo racial y las interacciones sexuales
representadas una y otra vez, entonces los estereotipos sobre clases sociales, raza y género se
refuerzan. Ellos también pueden empezar a jugar otros roles basados en las representaciones
que ven en videojuegos, historias y en TV.

ANÁLISIS CRÍTICO

Se ha llevado a cabo un análisis temático de documentos que giran en torno al estereotipo de


la minoría modelo. Entre los escritos analizados (variable = 246) se encuentran materiales
revisados por personal experto y no experto, y sus fechas abarcan desde 1960 hasta la
actualidad. Los documentos se seleccionaron aplicando el criterio de que en su título
apareciese «minoría modelo», y el objetivo ha consistido en examinar de manera crítica el
mencionado estereotipo. Como resultado, se han identificado seis grandes temas
recurrentes en los documentos sobre el estereotipo de la minoría modelo: (1) crítica del
daltonismo; (2) oposición a la meritocracia; (3) desmitificación de la excepcionalidad
asiático-americana; (4) revelación de la estratagema «divide y vencerás»; (5)
problematización de la homogeneización asiático-americana; y (6) desenmascaramiento
del estereotipo del «peligro amarillo». Se han puesto en común sus implicaciones en la
educación del alumnado asiático dentro y fuera de América.
“Rostros de Mujer” es una propuesta telemática, educativa y lúdica que emplea como canal de
difusión único la red internet y que tiene como fin, ofrecer recursos lúdicos para el análisis de
los estereotipos femeninos en la publicidad de diferentes medios:

Radio, cine, TV, prensa, YouTube, etc. Basado en lo anterior, este trabajo se centra en los
estereotipos de género como un estilo marcado en los medios y propone la necesidades de su
análisis, estudio y reflexión de una manera lúdica y divertida, empleando las mismas armas de
la publicidad. Se muestra el funcionamiento de esta ludoteca virtual en sus diferentes medios y
secciones para fomentar la lectura crítica de los anuncios publicitarios. En suma, se propone
una apuesta por la educación mediática desde el estudio de la publicidad en los medios, que
con frecuencia presentan una imagen superficial y desigual de la mujer frente al hombre.
El presente documento es el resultado de la investigación de orden socio crítico, sobre los
estereotipos existentes en las nuevas tendencias deportivas cheerleading en el grupo de latín
Warriors y parkour en el grupo natural parkour del municipio de Fusagasugá, quienes por
medio de técnicas de recolección de información, se logró hacer un diagnóstico general sobre
esta problemática en estas prácticas deportivas, encontrando múltiples factores, a nivel social,
personal y familiar que evidencian la creación de estos estereotipos, con el fin de realizar una
propuesta de reevaluación y transformación de los estereotipos y que puedan ser aplicadas a
futuro, para la aceptación, crecimiento y desarrollo de estas tendencias deportivas y con ello la
participación de más personas sin importar su sexo.
CAPÍTULO III

CONCLUSIONES

 Los medios de comunicación tienen el potencial de manejar masas y poder definir las
conductas de esta; entonces así como determina estereotipos que afectan a las
sociedades, también debería enviar mensajes que informen o enseñen acerca de
estos, para no caer en ellos y así no crear sociedades depresivas y que rechacen su
propia persona.

 Las mujeres son prácticamente las más afectadas por las comunicaciones ya que están
estereotipadas al máximo al punto que todas se podrían encajar en un estereotipo,
debido a los comerciales y, más que todo, a la moda que día a día muestra a mujeres
extremadamente delgadas, modelo que la sociedad femenina intentará imitar, estas
son también las razones por las cuales existe un gran número de mujeres que
presentan trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia.

 Para no establecer los estereotipos en las sociedades el público debería analizar y


tratar de comprender la información que llega de los medios antes de estereotiparlos,
de esta forma se darían cuenta de que los modelos que tratan de seguir muchas veces
están desvirtuados y distan de la realidad con el fin de vender.

 El establecimiento de estereotipos en una sociedad comienza con los niños que se


alimentan de lo que ven todos los días en la televisión, por ende los padres cumplen
un papel fundamental en este ámbito ya que deberían guiar a sus hijos, pero sin caer,
claro, en estereotipos.

 A pesar de que vivimos en una cultura de estereotipos sexistas, en los que


aparentemente se privilegia al hombre sobre la mujer, en realidad los estereotipos
afectan negativamente a ambos géneros, al constituirse en patrones o “paradigmas”
divisionistas que no permiten el descubrimiento, el desarrollo y la expresión de
cualidades y valores propios del ser humano, sin distinción de sexos.

RECOMENDACIONES

Los escritores y creativos siempre han usado los estereotipos como una forma fácil de explicar
y describir un personaje. Los estereotipos son fáciles de reconocer y entender: piensa en el
príncipe encantador que siempre está perdido, o la chica que tiene un corazón de oro. Pero
como todo sabemos, los estereotipos son un asunto delicado. Pueden fomentar percepciones
negativas, justificar prejuicios, racismo y otros puntos de vista negativos de distintos grupos.
Ayuda a tus hijos a tener una visión crítica acerca de lo que representan los estereotipos, cómo
describen a tanta gente de manera injusta y, lo más importante, cómo nos pueden
desinformar acerca del mundo ¿Cómo combatir los estereotipos?

Los estereotipos ligados al género, clases económicas y grupos étnicos están muy presentes en
la vida de los niños. Los programas de TV, películas, videojuegos y la música los reproducen. En
las historias que se comparten en los medios de comunicación, hay una mayor cantidad de
héroes masculinos blancos que mujeres o minorías. A pesar de que se ha avanzado mucho en
cómo se refleja el estatus de las mujeres en la cultura popular, las estadísticas demuestran que
usualmente siguen relegadas a roles románticos y sexuales.

Las imágenes que nuestros hijos ven les dicen de una manera poderosa lo que es “normal”.
Cuando los niños ven la misma clase social, grupo racial y las interacciones sexuales
representadas una y otra vez, entonces los estereotipos sobre clases sociales, raza y género se
refuerzan. Ellos también pueden empezar a jugar otros roles basados en las representaciones
que ven en videojuegos, historias y en TV.

Tips para niños de todas las edades

Comienza a contar. Cuando estés viendo TV o jugando con videojuegos con tus hijos, lleva la
cuenta del tipo de personajes que ven. ¿Cuántos son mujeres? ¿Cuántos son hombres?
¿Cuántos son blancos, afroamericanos, asiáticos o latinos? ¿Puedes ver la relación entre la raza
y el género de los personajes y cómo se representan? Habla con tus hijos acerca de tus
observaciones. Esta clase de preguntas le enseñan a tus hijos a que estén más conscientes y
además te proporciona oportunidades para discusiones futuras acerca de los estereotipos.

Encuentra alternativas. Common Sense Media puede ayudarte a encontrar alternativas, libros,
videos y videojuegos que van en contra de los estereotipos. Puedes revisar nuestras
recomendaciones de Libros Multiculturales.

No los compres. Los creadores de videojuegos y de películas quieren mantener productos con
representaciones injustas porque la gente paga por ellos, es decir, la gente los compra.
Recuerda que es tu dinero y puedes elegir no comprarlos.

Reta lo que estás viendo. Dependiendo de la edad de tus hijos, puedes hablar acerca de los
estereotipos comunes y analizar las percepciones de tus hijos. Usa ejemplos del mundo real
para mostrar que las representaciones en los medios no son reales. Por ejemplo, no todas las
chicas rubias son tontas y no todos los latinos son pobres.

Habla acerca de las redes sociales. Reconoce los estereotipos negativos en las redes sociales.
Por ejemplo, cuando un grupo está atacando a un género o raza, asegúrate de que tus hijos no
continúen o apoyen este tipo de acciones en sus propias redes.

Habla acerca del humor en los estereotipos. Los estereotipos pueden también ser
humorísticos, aún los que describen nuestros propios amigos y familias, que también se
pueden convertir en personajes desagradables de forma muy rápida. Para los niños y adultos,
puede ser difícil determinar cuándo un chiste basado en un estereotipo está reflejando a un
grupo de manera injusta. Una forma de guiarlos puede ser la siguiente: si tus hijos no dirían
una broma como esa enfrente de dicho grupo, entonces la broma no es divertida.

Ve, juega y escucha con ellos lo que puede ser riesgoso y provacor y explicales. Algunos
programas de televisión como Key and Peele, Fresh Off the Boat, Black-ish y Betty White’s Off
Their Rockers, exploran los estereotipos con humor e ironía, sin embargo, los niños no siempre
entienden este tipo de representaciones y necesitan a sus padres para que les expliquen.

BIBLIOGRAFÍA

Monitor, Enciclopedia Salvat para todos, fascículo 102. Editorial Salvat S.A., Santiago, Chile.
1968.
Enciclopedia Universal Sopena, tomo 3. Editorial Ramón Sopena S.A., Barcelona, España. 1970.

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