TALLER DE PROFUNDIZACIÓN
EL MATRIMONIO EN EL DERECHO ROMANO
Objetivo: Analizar a profundidad el matrimonio en la legislación romana y en la legislación
civil actual, con la finalidad de establecer la evolución que ha experimentado esta institución
jurídica en el tiempo.
Por: Bleydis Atencia Durán, Zhadik Nicolle Figueroa Ospino, María Belén Mosquera
Henríquez y María Paula Ramos Hernández.
1. Según el Derecho Romano ¿Cuál era el concepto de matrimonio?
El matrimonio en la Antigua Roma se contemplaba como una de las principales instituciones
de la sociedad y tenía como principal objetivo procrear hijos legítimos que heredasen la
propiedad y la situación de sus padres. Durante mucho tiempo se sostuvo que el matrimonio
fue considerado por los romanos como un contrato, es decir, que surgía en virtud de un
consentimiento con carácter contractualista, por considerársele como un acto inicial de
voluntad del que se originaba un vínculo jurídico. En la etapa del Derecho Romano, la
concepción del matrimonio era una relación de hecho y según el criterio jurídico de este
pueblo se le daba una significación especial, desde el punto de vista espiritual. En principio,
no era necesario un acto jurídico o religioso para que el matrimonio fuera reconocido
socialmente en la Antigua Roma, bastaba la convivencia entre un hombre y una mujer para
que estos fueran considerados casados.
La estructura jurídica del matrimonio se desarrolló en la época de la República, pero fue
modificada durante el Imperio Romano. Así, iustae nuptiae es el matrimonio cuyos efectos,
tanto patrimoniales como familiares (concretamente, potestativos), son tomados en
consideración en las decisiones de los juristas romanos, como por ejemplo, Modestio, uno de
estos juristas romano, quien lo define como “la unión del varón y de la mujer, implicando
consorcio por toda la vida e igualdad de derechos divinos y humanos”. Así como también el
emperador Justiniano, quien expresa que el matrimonio es “la unión del varón y la mujer con
la intención de continuar la vida en común”.
2. ¿Qué es la manus y como se constituía?
El termino "manus" era utilizado en la época del Imperio Romano con el propósito de
describir uno de los poderes ejercidos por los denominados paterfamilias o padre de familia,
este término hacía referencia al pacto o convenio que manifestaba que aquella mujer o esposa
pasaba a ser una integrante más de la familia del esposo, sometiéndose así a todo su dominio
o potestad y desligándose con su familia originaria.
Dentro de la estructura jurídica del matrimonio romano, la manus tenía una importancia
fundamental, pues para los romanos la manus era el miembro que podía hacer referencia al
poder absoluto, por ende, la manus constituía de forma significativa el poderío del esposo
sobre su mujer, sin inconveniente alguno que con el transcurso del tiempo se viese restringido
el poder que esta concedía al marido.
3. ¿Cuáles eran los requisitos fundamentales para contraer matrimonio? Analice cada
requisito.
Para que un matrimonio fuera válido en la Antigua Roma (iustae nuptiae), era necesario que
se respetaran los siguientes requisitos:
• Connubium: La capacidad jurídica matrimonial recibía el nombre de connubium y de
ella gozaban únicamente los ciudadanos romanos. Los extranjeros, los esclavos, los
actores y los que se dedicaban a la prostitución tenían prohibido contraer matrimonio,
aunque el connubium podía concederse en casos excepcionales. No era lícito
el connubium entre padre e hija, madre e hijo, incluso si el hijo o hija era adoptado, ni
entre hermanos, incluso si solamente eran medio hermanos; tampoco estaba permitido el
matrimonio de un hombre con la hija de su hermano.
• Edad Legal: La edad mínima que debían tener las personas para casarse estaba
relacionada con la pubertad (pubertas). En el caso de los hombres, la edad fijada eran los
catorce años, al ser púber, y en las mujeres los doce años, viri potens, "que pudieran
soportar varón". De hecho, era sumamente raro que un hombre se casara pasados los
treinta años. En cuanto a las mujeres, esperaban llegar a una edad entre los catorce y los
quince años.
El matrimonio de un hombre con una mujer de mayor edad era socialmente aceptado,
aunque no tanto como el caso contrario. Casarse cuando aún no se había completado el
proceso del desarrollo físico implicó para muchas jóvenes romanas la muerte prematura
durante el parto, así como otras complicaciones asociadas. Las mujeres menos
acomodadas se casaban a una edad más madura ya que para ellas no era tan fácil obtener
la dote. Los padres podían realizar una promesa matrimonial para sus hijos cuando estos
ya tenían siete años de edad.
• Consentimiento: El consentimiento requerido para contraer matrimonio era el de los
contrayentes y el de sus patres familiae. El matrimonio en Roma se perfeccionaba
mediante el consentimiento, el cual en la justa nupcia debía cumplir con los siguientes
requisitos:
o Serio y no simulado.
o No estar afecto a error con respecto a la identidad del otro contrayente.
o Ser puro y simple, esto es, no admitía ninguna modalidad.
En cuanto a los elementos constitutivos del matrimonio, nadie elude la importancia del
consentimiento como característica propia del matrimonio romano, él cual pervivirá en tanto
exista el consentimiento. El consentimiento o affectio maritalis es un elemento subjetivo y
esencial, llegando a decirse que el matrimonio romano es más bien un estado de voluntad
cotidiano, vale decir, exige consentimiento continuo y duradero y que por estar exento de
formalidades permite a algunos sostener que el matrimonio romano consiste sólo en el
consentimiento. La manifestación no estaba sujeta a ninguna formalidad, el solo
consentimiento bastaba.
Conviene reiterar que el consentimiento en el matrimonio o affectio maritalis tiene carácter
permanente, esto es, se exigía para comenzar y mantener todo matrimonio, y que se trata de
un estado de vida cotidiano, esto es, la voluntad de continuar viviendo como marido y mujer.
El consentimiento no es solamente inicial, sino que debe ser duradero, continuo, de allí que
se le denomine affectio que indica una voluntad con ese carácter. El matrimonio terminaba
cuando cesaba la affectio maritalis o sea la mutua intención de ser marido y mujer. Esto varió
con el advenimiento del cristianismo, ya que se le otorgó mayor importancia al consensus o
consentimiento inicial, llegándose a postular por algunos, los católicos, el carácter
indisoluble del matrimonio.
4. ¿Cuáles eran los impedimentos que inhabilitaban a los contrayentes para poder
casarse?
La exigencia de capacidad a los contrayentes puede definirse también por la exigencia de
ausencia de impedimentos por parte de estos. Los impedimentos de los que hablamos, pueden
ser absolutos o relativos. Los impedimentos absolutos, imposibilitan que un sujeto pueda
contraer matrimonio; y los Impedimentos relativos imposibilitan que un sujeto contraiga
matrimonio con determinadas personas.
Impedimentos absolutos:
• Impubertad: Como ya se expresó, uno de los objetivos del matrimonio es la procreación,
de manera que no pueden contraer iusta nuptia los sujetos que no han alcanzado la
pubertad. El criterio para determinar la pubertad es el seguido por los Proculeyanos; vale
decir son incapaces de celebrar legítimo matrimonio, los varones menores de 14 años, y
las mujeres menores de 12 años.
• Castración: Esta causa se habría establecido en una época tardía, y se señala que la
habrían tomado de prácticas orientales, entre otras, aquella que entregaba aquellos cargos
importantes de la administración del Estado y de la casa del Emperador a eunucos. El
matrimonio exigía estar dotado de los órganos esenciales para la reproducción, sin llegar
a exigir fertilidad o fecundidad. En razón a ello es que se consideraba capaz de copular
al estéril, pero no al castrado, por carecer de los órganos necesarios para la cópula.
• Vínculo matrimonial no disuelto: Este impedimento dice relación con una característica
esencial del matrimonio romano, que es esencialmente monogámico.
• La viuda antes de cumplirse el año de luto: Esta norma existe para impedir la
incertidumbre de la paternidad (turbatio sanguinis o partus) que otro matrimonio
contraído antes del plazo máximo de gestión podía originar, imponiéndole a la viuda la
necesidad de dejar pasar un determinado lapso de tiempo, exigencia que se extendió a la
mujer divorciada.
• Demencia: Los motivos para impedir que los dementes (loco furioso o mente captus)
contrajesen iusta nuptia, es que no tienen conciencia de los actos o hechos que ejecutan
en la vida social y jurídica.
Impedimentos relativos:
Aunque la ritualidad no afecta la esencia jurídica del matrimonio, muchas veces suele ir
acompañado de éstas, como en el caso de la conducción de la mujer a la casa de su marido
(deductio in domun maritti).
• Parentesco: Hay que distinguir sobre la base de los distintos tipos de parentesco.
o En lo relativo al parentesco de sangre, hay que distinguir entre línea recta y línea
colateral. En efecto, en la línea recta se impedía el matrimonio en forma absoluta,
vale decir, en toda la línea recta, no pudiendo contraer entre sí matrimonio los
ascendientes y descendientes. Por su parte, en la línea colateral no siempre se aplicó
un mismo criterio. Los grados de parentesco que constituían impedimento cambiaron
con el tiempo. En efecto primitivamente llegaba hasta el sexto grado; más adelante,
a comienzos del siglo II a. C. se estableció la limitación hasta el cuarto grado (primos
hermanos); luego se habría relajado, limitándose al tercer grado (de esta forma se
prohibía el matrimonio entre hermanos, entre tío y sobrina y entre tía y sobrino); sin
perjuicio de que en los tiempos del emperador Claudio (49 d. C.) un senado consulto
autorizó el matrimonio entre tío y sobrina hija de hermano (colaterales en el tercer
grado) para permitir el matrimonio del emperador Claudio con su sobrina Agripina,
hija de su hermano Germánico. El emperador Constantino, restableció las cosas al
estado anterior.
o En lo referente al parentesco por afinidad, no podían celebrar justa nuptia la
madrastra viuda o divorciada con su hijastro, el padrastro viudo o divorciado con su
hijastra, la suegra y el yerno y el suegro y la nuera, llegándose con el cristianismo a
prohibirse el matrimonio entre cuñados.
• También se prohíbe el matrimonio entre adoptante y adoptado y entre el adoptante y la
mujer de su hijo adoptivo.
• Por otra parte, en los tiempos del cristianismo se habría llegado a prohibir el matrimonio
entre padrino y ahijado, entre los cuales existiría algo así como un parentesco espiritual.
• Es del caso recordar la distinción propiamente romana entre parentesco cognaticio y
agnaticio, limitándonos a señalar que en la época que se privilegió o consideró el
parentesco agnaticio, este constituía un impedimento y así se señala que el matrimonio
exigía que marido y mujer provengan de familias distintas.
• Diversidad de religión: La religión jamás fue un impedimento para no celebrar iusta
nuptia, ya que los romanos siempre tuvieron una especial tolerancia por los cultos de los
pueblos extranjeros, al punto que muchos de ellos, los practicaban; por ejemplo, fue muy
común a comienzos de la época imperial, que las mujeres romanas se sintieran atraídas
por los cultos en adoración a la diosa egipcia Isis. No obstante ello, las persecuciones en
contra de los cristianos tuvieron más bien, un motivo político más que religioso, ya que
atentaban contra las costumbres romanas al pregonar con sus voces, en contra de la
esclavitud, además de no prestar adoración a la figura del emperador, que en aquella
época, se erigía como divinidad a la par de los dioses. Sin embargo, podemos mencionar
ciertos impedimentos por motivos religiosos, como por ejemplo, las vestales que hacían
votos de castidad, por lo cual, más que nada, estamos ante un impedimento absoluto, en
cuanto no pueden contraer matrimonio. Cuando el Cristianismo ejerce su influencia en
el Imperio, también surge como impedimento el de los individuos que hacen voto de
castidad para consagrarse al Señor.
• Posición social: En cuanto a la posición social, en el primitivo derecho se impedía el
matrimonio entre patricios y plebeyos, prohibición eliminada en el año 309 de Roma
(445 a. C.) al dictarse la Lex Canuleia (Ciceróncriticaba la Ley de las XII Tablas por esta
razón). Por otra parte, pero también por razones sociales, se impedía el matrimonio entre
libertos e ingenuos, impedimento que ya en la segunda mitad de la época republicana
había caído en desuso, pero que fue expresamente derogado por las leyes Julia y Papia
Popea de la época de Augusto, las que mantuvieron la prohibición respecto de los que
pertenecieran a la clase senatorial y sus hijos, lo que sólo habría desaparecido en tiempos
de Justiniano. Estas mismas leyes prohíben el matrimonio entre ciudadanos ingenuos con
mujeres adúlteras flagrantes. Se señala que las personas de dignidad senatorial y sus hijos
no podían casarse con personas que ejercieran ciertas profesiones, lo que habría sido
abolido por Justiniano para poder casarse con Teodora quien habría tenido un dudoso
pasado. Teodora, esposa de Justiniano, se dice que habría tenido un pasado de dudosa
reputación; y que por ello, este habría abolido el requisito de la dignidad dudosa, para
casarse con ella. En relación al cargo, existió siempre la prohibición de contraer
matrimonio entre aquellos que ejercían cargos importantes en provincia, como
gobernador u otro cargo relevante ya sea en la administración civil como militar, y
mujeres que pertenecieran por su origen o domicilio a la provincia en donde ejercían sus
funciones. En todo caso, podían casarse cuando hubiera terminado el ejercicio de su
cargo.
• Rapto y adulterio: La Lex Iulia de adulteris coercendis prohibía el matrimonio entre una
persona casada y el o la adúltera; y también el matrimonio entre raptor y mujer raptada.
• Tutela y curatela: De acuerdo a un senado consulto de los tiempos de Marco Aurelio y
Cómodo (entre 175 y 180 d. C.) se prohibía el matrimonio entre tutor y pupila, antes de
rendir cuenta sobre la administración de sus bienes y mientras no se extinga el plazo para
intentar una restitutio in integrum por menor de edad, estableciéndose que el
impedimento se extendía también al pater del tutor y sus descendientes.
5. ¿Le era permitido al tutor casarse con una ex pupila? Explique.
No sé le era permitido para prevenir los abusos de los guardadores que tenían la
administración de los bienes de sus pupilos. Es decir, que en consecuencia, los jueces no
autorizaban dichos matrimonios en los cuales se contrariará lo dispuesto en este artículo.
Este decía: “ El hombre que se case católicamente, mediando el impedimento expresado en
este artículo quedará privado de la administración de los bienes de la mujer”. Este
impedimento hoy por hoy cobija también a la mujer y al pupilo, porque ella ya no es incapaz
para el ejercicio de la guarda. Ahora bien analizando con detalle está norma, se puede
concluir que en el legislador de la época se inmiscuían sentimientos de desconfianza en el
altruismo y desprendimiento de los guardadores y la convicción de la falta de firmeza de
carácter de las mujeres menores, que lo forzó a tratar de evitar que el guardador o sus
herederos se quedaran con bienes de la menor huérfana aprovechándose de su carencia de
padres y de afecto; pero no se entiende por qué, en cambio de esta prohibición, no se consagró
una acción de restitución que le permitiera a la esposa (o a sus herederos) reclamar al
guardador no solo por la administración durante el matrimonio, sino cuando estaba sometida
a la guarda.
6. ¿Qué efectos producía el matrimonio de derecho civil sobre personas o cosas?
El matrimonio tuvo durante la antigua roma una concepción ideológica y religiosa. Esta
concepción no duró mucho y terminó siendo una institución humana, realista, de unión
conyugal. En los primeros tiempos debía contraerse de manera solemne para que el marido
adquiriera la manus, potestad en virtud de la cual la mujer quedaba sometida a la patria
potestad del marido como un hijo de familia. Poco después en la antigüedad se conoció otra
forma de adquirir la manus menos solemne pero curioso denominado usus consistente en
que, pasado un año continuo de posesión de la mujer, quedaba sometida a la manus del
marido.
En efecto, podemos mencionar como efectos comunes tanto al matrimonio cum manus y sine
manus los siguientes:
• Cónyuges se deben reciproca fidelidad, cuya violación constituye el adulterio, que es
justa causa de divorcio, pero en caso de la mujer se le considera más grave pues implica
el peligro de introducir en la familia sangre extraña. También, como consecuencia de este
efecto, resulta que existe impedimento para toda persona casada de contraer segundo
matrimonio antes de la disolución del primero. En este caso, no podemos dejar a un lado
el señalar que para el marido el deber u obligación de fidelidad no era más que un deber
moral. Distinta es la situación de la mujer quien es rigurosamente castigada en caso de
adulterio, esgrimiéndose como razón que por esa vía podía la mujer introducir en la
familia hijos de sangre extraña. En efecto, en el plano penal, daba derecho al marido de
acusar a la mujer para efectos de ser castigada a una pena capital, previo juzgamiento por
un consejo de parientes. En este sentido, la sanción del adulterio será durante largo tiempo
un asunto de familia.
En efecto según una ley atribuida a Rómulo, el marido y el pater tenían el derecho de dar
muerte a la mujer infiel. Esta ley habría dejado de ser aplicada y olvidada, sosteniéndose
que a fines de la República los maridos romanos se conformaban con el divorcio sin
penalidad. Ante esto reaccionó César Augusto quien hizo votar la Lex Iulia de adulteris
coercendis, que sometía a las mujeres infieles a una pena consistente en la relegación a
una isla, sancionando al marido que no denunciaba a su mujer adúltera como autor del
delito de corrupción, otorgándole un plazo de sesenta días para que él o el pater castigaran
a la mujer en conformidad a las facultades que les reconocía el ordenamiento jurídico.
Vencido este plazo, para que el crimen no quedara impune, la acción popular estaba
abierta a cualquiera. De esta forma, el escándalo sancionaba a los maridos demasiado
indulgentes. Constantino, tres siglos después intentó volver a la vieja reglamentación.
Finalmente, Justiniano reemplazo la pena de muerte por la reclusión de la mujer en un
monasterio, de donde podía salir, en caso de perdón del marido, al cabo de dos años.
• El marido es a quien corresponde la defensa de la mujer y en ese sentido tiene derecho
de perseguir con la actio in iuriarum las ofensas que le fueran infligidas a la mujer.
• Los cónyuges no pueden ejercer el uno contra el otro acciones que conlleven pena
infamante, ni las sustracciones entre ellos son consideradas como hurto, o por lo menos
se excluye, por regla general y salvo situaciones especiales, la acción de hurto. En todo
caso, el cónyuge afectado puede ejercitar mientras dura el matrimonio una condictio sine
causa; y después del matrimonio puede ejercer una actio rerum anotarum para recuperar
la posesión de las cosas sustraídas durante el matrimonio.
• A fines de la época clásica se reconoce al marido el derecho a exigir que la comunidad
conyugal de vida sea respetada por todos. Así, sí un tercero retiene a la mujer, puede
mediante un interdicto especial llamado uxore exhibenda et ducenda exigir la exhibición
y entrega. Además dispone de una exceptio para rechazar un interdicto de reclamación
interpuesto por el pater familias de ella. En todo caso, todavía al comienzo de la época
imperial el pater que hubiese conservado la potestad sobre su hija, podía en todo momento
exigir al marido la entrega de la misma, interdicto liberis exhibenda et ducenda, pero más
tarde, Antonino Pío permitió al marido oponerse a las pretensiones del pater haciendo
valer la excepción (defensa) de ser la convivencia marital armónica e injustificada la
reclamación de aquel.
• Marido y mujer deben cohabitar y la mujer tiene por casa a la del marido, siendo ese su
domicilio.
• La mujer asumía la condición social de su marido.
7. Enumere las causales de disolución del matrimonio y explique brevemente.
Las causas de disolución del matrimonio en el derecho romano las podemos resumir en tres,
las cuales fueron:
1. La muerte de uno de los cónyuges: Producida la muerte de uno de los cónyuges se
disolvía el vínculo matrimonial y el cónyuge sobreviviente recuperaba la aptitud nupcial.
Si bien el hombre podía casarse en forma inmediata, la mujer debía esperar un plazo
mínimo de diez meses para contraer nuevas nupcias. Ello debido a la presunción romana
que establece que se consideran hijos matrimoniales a los concebidos dentro de los
trescientos días siguientes a la disolución del matrimonio.
2. Incapacidad sobrevenida: Si alguno de los cónyuges cae como prisionero y por ende
pierde la libertad, es decir, sufre una capitis diminutio máxima. Cabe destacar que, en la
época postclásica del Derecho Romano, el cautivo pierde su capacidad jurídica pero no
disuelve el matrimonio, y es necesario el transcurso de 5 años de prisión en la
incertidumbre para que el otro cónyuge pueda divorciarse y contraer nuevas nupcias. La
pérdida de la ciudadanía (capitis diminutio media) disolvía el matrimonio, porque las
justas nupcias solo eran posibles entre persona que gozasen de la ciudadanía romana.
3. Divorcio: Los romanos admitieron siempre la posibilidad del divorcio. Esto es una
consecuencia de la concepción romana del matrimonio, puesto que se exigía un acuerdo
continuo y si ese acuerdo faltaba, el hombre y la mujer no podían ser considerados más
como marido y mujer. El matrimonio se disolvía por falta de la affectio maritalis, al
respecto Bonfante dice: "Declarar que el matrimonio perdura, no obstante, el divorcio,
que significa la cesación de la affectio maritalis, era una cosa que no podía caber en un
intelecto romano”.
En las primeras épocas de Roma, la sola pérdida de la affectio maritalis hacía cesar el
vínculo matrimonial. Lo que permitió que el matrimonio pudiera disolverse por voluntad
de ambos cónyuges o por voluntad de uno solo. Algunos autores establecen que se utiliza
el término Repudium, cuando sucede por la voluntad de uno solo de los cónyuges (en
principio del marido luego se extiende a la mujer) y el término divorcio cuando es por
mutuo consentimiento.
Así, Modestino explica "se dice divorcio entre marido y mujer" "pero se considera que a
la esposa se le envía repudio".
8. ¿Como se daba y en qué condiciones, el matrimonio en los no ciudadanos?
Los no ciudadanos en roma se dividían en peregrinos o extranjeros y latinos. A los antiguos
latinos se les concedió el derecho de contraer matrimonio o conubium, que era la ausencia
de impedimentos legales para contraer matrimonio.
Este derecho, que sólo tienen los ciudadanos romanos y algunos extranjeros, a quienes se les
concede, se contempla en relación con el titular del derecho a contraer justo matrimonio y
también con la persona con quien el matrimonio se celebra. En el derecho romano el
conubium es la capacidad para tomar esposa; es el derecho de contraer matrimonio legal con
romanos.
Los ciudadanos romanos tienen conubium con ciudadanos romanos, pero con latinos y
extranjeros solo lo tienen si el privilegio fue previamente otorgado. No existe conubium con
esclavos. una relación matrimonial con un no ciudadano sin conubium, o bien era
concubinato (si la persona era libre) o contubernium (si era esclava).
Efectos
• La consecuencia más importante del conubium es atribuir la condición jurídica del
padre a los hijos que nacen de esa unión.
• Además, este derecho tenía efectos sobre el parentesco cognaticio, ya que estaba
prohibido el matrimonio entre parientes en línea recta y hasta el sexto grado en línea
colateral.
• También tenía efectos sobre la condición social. La antigua prohibición de contraer
matrimonio entre patricios y plebeyos fue abolida por la Ley Canuleia del año 445 a.
C.
9. ¿Que era el concubinato? Explique.
El concubinatus era la unión entre dos personas libres a quienes les era impedido casarse,
como, por ejemplo, el gobernador de una provincia y una mujer de otra región, la
imposibilidad de casarse, en este caso, derivaba el hecho de que el matrimonio en la Roma
Antigua no estaba permitido entre extranjeros. El concepto de concubinato se remonta a la
Antigua Roma, siendo en Derecho romano la unión estable entre un hombre y una mujer sin
affectio maritalis, esto es, sin la voluntad de ser marido y mujer.
Por lo general, el concubinato era voluntario (ya sea por un acuerdo entre el hombre y la
mujer o entre el hombre y la familia de la mujer) ya que se consideraba que esta relación
aportaba seguridad económica a la mujer. Existía, de todas maneras, el concubinato servil
que suponía la esclavitud sexual de la mujer. En el Imperio Romano el concubinato tenía un
estatus legal inferior al matrimonio, esto quiere decir que un hombre podía tener una esposa
y una concubina de manera simultánea.
10. Define contubernium. Explique.
El contubernium era la unión, sin ningún tipo de reconocimiento legal, entre dos personas
con la condición de esclavos o entre un esclavo y una persona libre que vivían juntos como
marido y mujer (contubernales). El consentimiento para la unión tenía que ser concedido por
un amo, quien en cualquier momento podría disolverla.
11. Que semejanzas o diferencias encuentras entre las leyes romanas y las de nuestra
actual legislación con respecto al matrimonio. Explique brevemente.
Si actualmente definimos matrimonio, podemos definirlo como la unión de hombre y mujer,
concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una
comunidad de vida e intereses, aunque también es la unión de dos personas del mismo sexo,
concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una
comunidad de vida e intereses. Sin embargo en el mundo romano no existía esta
puntualización, he aquí una de las principales diferencias entre estos dos.
Pues si tuviéramos que definir “matrimonio romano” lo deberíamos de definir como la unión
de dos personas de sexo distinto con la intención de ser marido y mujer. Debemos tener claro
que en Roma para que se configurara el matrimonio debían existir dos principales elementos,
uno material determinado por coniuncitio y otro espiritual, la affectio maritalis. Respecto a
esta última debemos de decir, se trata de la voluntad en ser marido o ser mujer, y que no será
suficiente con ser inicial, sino que debe ser continua.
Otra gran diferencia entre el matrimonio romano y el matrimonio actual es la vinculación, es
decir, en el matrimonio romano no estaba ligado o vinculado con el Derecho Romano, sino
que existía una gran influencia por parte de la ética social. Sin embargo en la actualidad sí
que existen dos principales vínculos, en primer lugar un vínculo al derecho al tratarse en
ocasiones de matrimonio civil, y una mayor parte a la religión, el denominado matrimonio
canónico, que lo podemos definir como el matrimonio que se celebra según los ritos de una
religión. Actualmente el matrimonio no es solo una cuestión jurídica, sino también y
fundamentalmente sacramental en cuanta institución natural creada por Dios. Modestino
define el matrimonio como la unión de hombre y mujer en consorcio de toda la vida y
comunicación de derecho divino humano. Debemos destacar la expresión a la cual hace
referencia Modestino referente a “comunicación de derecho divino y humano “divini et
humani iuris comunicatio”. Justiniano también nos proporciona una definición de este
término, lo define como la unión de hombre y mujer con la intención de formar una
comunidad de vida indisoluble.
El matrimonio en el derecho romano se podría decir que era considerado un contrato por el
cual un hombre y una mujer decidían asociarse y convertirse en una única institución en la
que ambos tenían la obligación de apoyarse los unos a los otros, esto en virtud de la necesidad
de un consentimiento inicial para dar inicio al matrimonio, como se sabe existen contratos
obligatorios y no obligatorios el matrimonio era un contrato no obligatorio que permanecía
solo mientras permaneciera de la affectio maritalis, la cual no es, como hoy día, un
consentimiento inicial, sino duradero, de modo que cuando cesa, desaparece igualmente el
propio matrimonio.
Conviene destacar que en Roma, el matrimonio era una situación de hecho reconocida y
aceptada por la sociedad, y no un contrato solemne como lo es hoy en la mayoría de los países
occidentales. Su importancia radica en que es el fundamento de la familia Romana y de ahí
que, aunque no sea un acto jurídico, sí produce efectos jurídicos importantes. Toda la vida
estaba reglamentada por contratos, incluso la religión Romana se basaba en contratos con los
dioses y hombres. Así pues, para que se celebrara un matrimonio era necesario contar con el
permiso de los padres de ambos contrayentes. Y en cuanto a esto último, en nuestra
legislación no es obligación contar con el permiso de ambos padres para que las personas
puedan contraer el matrimonio, la decisión esta en sus manos.
El matrimonio romano solo podía ser contraído por ciudadanos romanos o aquellas que tenían
el estado de ciudadanía, el liberto ciudadano (el esclavo manumitido en forma solemne). Ya
luego en la era republicana, los patricios y plebeyos podían contraer matrimonio legítimo
entre sí. En el matrimonio actual solo se necesitan algunos requisitos especiales para contraer
matrimonio entre personas con impedimentos legales, con oposición al matrimonio y para
extranjeros.
Otra de las grandes diferencias es que el matrimonio romano era exigido el llamado "dote"
que es el conjunto de ciertos bienes que le entrega la mujer(u otra persona en el lugar de
ella,algún familiar o su padre) a su marido para ayudarle así a soportar todos los gastos de
su casa. En el actual existe igualdad, determina que ni antes ni al momento del matrimonio
la mujer o algún familiar de ella no debe entregar algún bien al marido, porque ambos deben
hacerse cargo por igual de los gastos del hogar.
Las principales similitudes están en que las leyes romanas y actuales está prohibido el
matrimonio entre personas de la misma sangre. Así como también, el adulterio y el rapto en
ambos. Así como tambíen varios de los ritos del matrimonio en la Antigua Roma fueron
heredados por el mundo occidental contemporáneo, como la existencia de un anillo de
compromiso, el consentimiento de los padres, el uso de velo por parte de la novia, la unión
de las manos de los contrayentes o el acto del beso con la novia después de que quien dirigía
la boda le pusiera término a la ceremonia, lo que demuestra la de esta civilización.