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Perversion

El documento habla sobre la perversión desde diferentes perspectivas psicoanalíticas. Define la perversión como un conjunto de comportamientos psicosexuales asociados con cierta atipia en la obtención del placer sexual y subordinación a condiciones externas. Explica que la perversión implica una regresión a una fase temprana de la libido y una denegación del complejo de castración. También distingue la perversión de trastornos como la psicopatía y conducta antisocial.

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Perversion

El documento habla sobre la perversión desde diferentes perspectivas psicoanalíticas. Define la perversión como un conjunto de comportamientos psicosexuales asociados con cierta atipia en la obtención del placer sexual y subordinación a condiciones externas. Explica que la perversión implica una regresión a una fase temprana de la libido y una denegación del complejo de castración. También distingue la perversión de trastornos como la psicopatía y conducta antisocial.

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Psicopatología

Tema: PERVERSION

Bibliografía:

- Braunstein, Néstor. La perversión, desmentida del goce.


- Freud, S. El fetichismo.
- Lacan, J. Dos notas sobre el niño. Intervenciones y textos 2.
- Lacan, J. Seminario 4: La relación de objeto. Capítulos VII, VIII y IX.

Se refiere al conjunto de comportamientos psicosexuales que se acompañan de ciertas


atipias en la obtención del placer sexual. Tiene que ver con una subordinación a ciertas
condiciones extrínsecas.

Sabido es que hay tipos de personas que no llegan a consultar al psicoanalista, de tal
manera que algunas situaciones quedan fuera de la comprensión clínica, tales como
aquellos en condición de marginalidad, por ejemplo, así como crímenes que adquieren
notoriedad pública por las características con que son efectuados. Para que una persona
realice un psicoanálisis se necesitan ciertos requisitos mínimos, como son el tener
suficiente interés, poder acudir con alta frecuencia a una consulta, capacidad económica,
que pueda tolerar el pensamiento sobre sí mismo, etc. La dificultad en la comprensión
clínica de ciertas situaciones, en parte, se puede suplir asociándonos con otras
profesiones, como pueden ser la sociología, o la investigación periodística, la que nos
puede aportar elementos para pensar sobre estos casos que no podrían conocerse
psicoanalíticamente de otro modo.

Freud dice que:”la pulsión sexual, en el momento de la pubertad se manifiesta en forma


de una atracción irresistible ejercida por uno de los sexos sobre el otro, y su fin seria la
unión sexual, o por lo menos, los actos que tienden a este fin”. Teniendo en cuenta tales
referencias, podemos presuponer que la predisposición a la perversión no es algo raro y
especial, sino parte de una constitución llamada normal. Lo viene explicar la existencia de
una sexualidad infantil caracterizada por una disposición perversa polimorfa.
El reconocimiento por la teoría freudiana de la sexualidad entendida en dichos términos,
permitió precisar que la perversión se define por una regresión a una fijación anterior de
la libido. Se trata de una fijación a una fase, a un tipo de elección objetal.

La tesis freudiana en Tres Ensayos es que el establecimiento de la organización genital


instaura la normalidad, en tanto que unifica la sexualidad y subordina al acto genital las
actividades sexuales parciales. Y que la plena organización solo se alcanza con la
organización de la fase genital, lo cual supone:

-La superación del complejo de Edipo

- La asunción del complejo de castración

- La aceptación de la prohibición del incesto

Las últimas investigaciones freudianas dan cuenta de que el fetichismo va ligado a la


renegación de la castración. Este sería el mecanismo originario en la perversión.

Es necesario establecer una distinción con la clínica de las neurosis. Freud menciona que
las neurosis son el reverso de la perversión, su negativo. El neurótico goza sin saberlo, lo
cual se expresa en el sufrimiento, en la queja reivindicativa, en el síntoma. En las neurosis
el goce aparece como escenificación fantasma tica de difícil confesión.

No es solo la actuación en lo que radica la diferencia, sino la posición del sujeto ante esa
actuación. La diferencia está en el discurso, modos de relación con el Otro.

El perverso, en cambio vive para el goce, y sabe sobre eso, afirmando sus derechos, su
dominio sobre el cuerpo. El perverso sabe que lo que quiere es gozar y sabe cómo
obtener ese goce, no hay dubitación al respecto. Mientras que en el neurótico el lugar del
deseo está marcado por una incógnita.

En el perverso el deseo se conoce como voluntad de goce: debido a que el perverso se


constitutye como respuesta, no como pregunta. Se propone como causa para que el otro
se divida. Esto se relaciona con provocar la angustia el el otro, si esto no sucede la
posición perversa se conmueve. Esta es la característica clínica dominante del perverso.
No hay angustia en la posición perversa, puede llegar a aparecer si algo de su posición se
conmueve.
El perverso reniega sobre la castración, la desmiente, no le da lugar en su inconsciente.
Niega la falta: El Otro no debe estar castrado, la premisa del falo debe sostenerse como
universal. En aras de no asumir la castración él se brinda como instrumento del goce del
Otro. Se hace objeto a, dice Lacan, y esa identificación no puede existir en el vacío,
necesita de un partenaire, un otro que experimente la división subjetiva como efecto de
la manipulación perversa.

Desear es mostrar una falta, y ofrecer esa falta a la falta del Otro. Reconocen la reciproca
castración como condición para atravesarla.

Según Lacan, el amor consiste en dar lo que no se tiene, es dar lo que falta, es dar la
castración. Teniendo en cuenta tales consideraciones podemos advertir las dificultades
para definir la relación del perverso con el amor. Se trata de comprender lo específico de
un amor que desmiente la falta en vez de basarse en ella.

La esencia de la vida amorosa del perverso radica en la desintrincacion, que consiste en


provocar el goce sin pasar por el deseo del Otro aboliendo asi la corriente tierna. El
consentimiento y la convergencia con el deseo del partenaire elimina la satisfacción
perversa, dado que no se produce la escisión subjetiva en el Otro, lo que es una meta
irrenunciable del acto perverso.

El fantasma del perverso esta invertido. Se situa en el lugar de la causa. El se convierte en


objeto de goce del Otro, encarnando la posición de objeto.

Braunstein menciona que el punto de tope del perverso es el inconcebible goce del Otro.
Cuando la respuesta del partenaire no es la esperada el saber trastabilla.

La paradoja radica en que el perverso es un objeto de goce, y su victima quien se


encuentra con el goce. Su esencia es la desmentida del goce femenino y el reemplazo de
un enigma por el enigma de un saber gozar.

¿Qué se espera de una posicion perversa, adonde se apunta en una posible dirección de la
cura?

Lacan plantea que la dirección de la cura lleva a la ersosion del lugar del Otro como
intacto. Neurorizar al perverso no es el horizonte, si una propuesta clínica que se dirija a
trastocar la voluntad de goce. Hay que apuntar a que pueda asumir que una perdida le
haga falta.

Es sumamente difícil la situación del Psicoanálisis de un perverso, dado que la ética del
análisis está centrada en el deseo y no en el goce, en el cuestionamiento y no en la
prosecución del plus de goce.

Algo mas en relación a la desmentida: El perverso no cuenta con el significante del falo
como el neurótico, hay renegación. No quiere decir que no este, sino que esta renegado.
Aquí es necesario situar una diferencia que puede confundir respecto del objeto fóbico, el
cual es un significante que se hace objeto, en cambio el objeto fetiche es un objeto en el
lugar de un significante.

Otra salvedad que es necesario introducir al hablar de posición perversa es la delimitación


con conductas psicopáticas y rasgos perversos.

La estructura perversa tiene como paradigma al sujeto fetichista, aquel que


exclusivamente necesita de ese objeto fetiche para alcanzar la satisfacción sexual. El
fetiche es sustituto del falo materno, al cual en lugar de reprimirlo, lo desmiente. Incluso
el objeto fetiche lo protege de la amenaza de castración. El objeto de la elección puede
ser el sosten para el objeto de la libido, que puede ser cualquier cosa, pero se torna
condición necesaria, exclusivo. Si esta exclusividad no se da, no se puede definir la
posición perversa

En el acto perverso el objeto esta de su lado y el Otro en posición de sujeto. Sus actos no
son libres, sino que algo lo empuja, algo lo determina y se le impone como una voluntad.
El perverso no se opone a ese empuje, no contraria esa voluntad. Es otra de las
condiciones para arribar a un diagnostico diferencial.

La posicion perversa abarca las desviaciones sexuales tales como la necrofilia, la zoofilia,
la pedofilia, el sadismo, el masoquismo, el voyerurismo, exhibicionismo, conductas que la
Psiquiatría actual denomina Parafilias.

No todo perverso es psicópata. Tampoco podemos afirmar que todo psicópata es perverso
o antisocial. No hay reciprocidad entre los términos.
Un comportamiento psicopático podría ser manifestación de una estructuración neurótica,
psicótica o perversa.

La psicopatía se aproxima a la perversión justamente en el punto de que al no respetar la


subjetividad del Otro, haciendo emerger la angustia del lado de la víctima.

La perversión incluye, en algunas ocasiones, la categoría psiquiátrica de psicopatía.


Descriptivamente, dos características relevantes en la psicopatía son la ausencia de
angustia y culpa genuina. La culpa que suele advertirse tiene que ver más con la
decepción y no con la culpa del neurótico, quien duda si debe atribuírsela al otro o al yo.
Así mismo, en el psicópata no necesariamente tiene que existir un comportamiento
antisocial. El sujeto en cuestión puede ser parte incluso de una importante corporación.
Entre algunas de las perversiones, algunas suelen ser inofensivas para la sociedad, y por
ello, no parecerse en nada al trastorno antisocial.

El trastorno de personalidad antisocial (TPA), a veces llamado sociopatía, es una


patología psiquiátrica. Las personas que la padecen no pueden adaptarse a las normas
sociales, como son las leyes y los derechos individuales. Si bien puede ser detectada a
partir de los 18 años de edad, se estima que los síntomas y características vienen
desarrollándose desde la adolescencia. Antes de los 15 años debe detectarse una
sintomatología similar pero no tan acentuada, se trata del trastorno disocial de la
personalidad.

Las personas que padecen este trastorno sufren un mal de índole psiquiátrica, un grave
cuadro de personalidad antisocial que les hace rehuir las normas preestablecidas; no
saben y no pueden moldearse a ellas. A pesar de que saben que están haciendo un mal,
actúan por impulso, cometiendo incluso delitos graves. Es común que se confunda este
trastorno con otras patologías parecidas, como podrían ser la conducta criminal,
el comportamiento antisocial o la psicopatía. Pero son trastornos, aunque relacionados, de
diferentes características, con otros tratamiento y consecuencias.

Por lo tanto, perversión, psicopatías, trastorno antisocial de la personalidad son conceptos


que no se homologan necesariamente. Solo a veces logran imbricarse.

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