Declaración de La Misión
Declaración de La Misión
DECLARACIÓN
SOBRE NUESTRA MISIÓN EDUCATIVA LASALIANA
EN EL SIGLO XXI
Introducción
PRIMERA PARTE
SEGUNDA PARTE
Los actores implicados en la evolución de la misión educativa lasaliana a comienzos
del siglo XXI
TERCERA PARTE
Principios inspiradores y perdurables de la tradición pedagógica lasaliana
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BORRADOR
3.5.5. Educación ligada a la vida
3.5.6. Educación eficaz y eficiente
3.5.7. Educación abierta a la sociedad, a la iglesia, a la familia
CUARTA PARTE
Mirando hacia el futuro. Desafíos educativos y pedagógicos
Glosario 44
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BORRADOR
Introducción
En 1966 -1967, después del Concilio Vaticano II de la Iglesia Católica, los Hermanos
de las Escuelas Cristianas tuvieron una reunión internacional (llamada Capítulo
General) con Hermanos delegados provenientes de más de 80 países. Estos
delegados representaban a casi 17.000 Hermanos y 3.000 miembros más jóvenes
que estaban en formación. Un número significativo de Notas fueron enviadas al
Capítulo sugiriendo que los Hermanos que así lo desearan pudiesen ser ordenados
sacerdotes y seguir siendo miembros del Instituto. Como expresión de la voluntad del
Instituto y de la más profunda conciencia de su naturaleza y misión, los Hermanos
consideraron apropiado formular una declaración de su identidad mediante una
Declaración titulada El Hermano de las Escuelas Cristianas en el Mundo Actual
(Declaración). Este documento no sólo reafirmó el carácter laical del Instituto, sino que
también enfatizó el llamado al “retorno a los pobres”. Las cartas Circulares publicadas
de 1966 a 1981 muestran hasta qué punto el Instituto tomó en serio el “retorno a los
pobres”.
Esta Declaración, además, dio a conocer los principios que han conformado el
patrimonio educativo lasaliano desde sus inicios. Observar los casi 340 años de
historia del Instituto, nos permite identificar momentos de fortaleza, de supresión y
recuperación temporal, y de expansión más allá de su país de origen. El pasado de la
Misión Educativa Lasaliana parece sugerir que su desarrollo futuro no dependerá
exclusivamente de los Hermanos ni de los Capítulos Generales del Instituto.
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BORRADOR
hermanas y hermanos mayores de las personas que han sido confiadas a su
cuidado;
d. siempre que ayudan a otros seres humanos a superar los obstáculos que les
impiden vivir su vida digna y plenamente;
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BORRADOR
PRIMERA PARTE
“Queridos Lasalianos:
Bienvenidos a esta introducción a vuestra HERENCIA LASALIANA, a la Tradición Viva
que os vincula con la primera escuela creada por Juan Bautista de La Salle en Reims,
en 1679, y, de igual manera, con todas las personas cuya misión educativa está
inspirada en la misma visión”.
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BORRADOR
• La comprensión que los Hermanos tenían de sí mismos como Hermanos entre
sí y hermanos mayores para los jóvenes confiados a su cuidado;
• La gratuidad de la escuela y su apertura a todos.
• La enseñanza en francés;
• La capacitación docente a los Hermanos. Además, La Salle, por tres veces en
su vida, puso en marcha el servicio de los seminarios para maestros rurales;
• El conocimiento y la atención a las necesidades locales.
Juan Bautista de La Salle, sacerdote francés del siglo XVII, logró equilibrar dos ideas
preponderantes. Primera, todos merecen llegar a conocer a un Dios creador y
amoroso y apreciar su dignidad como cristianos practicando su religión. Pero ésta no
era simplemente una garantía vacía de la creencia cristiana en una vida futura feliz.
Segunda, desde un punto de vista práctico, los “hijos de los artesanos y pobres”
necesitaban recibir una educación gratuita que les permitiera encontrar trabajo en el
nuevo tipo de sociedad comercial que estaba emergiendo en pueblos y ciudades de
Francia, a lo largo del siglo XVII. Para La Salle y sus primeros Hermanos, esto
significaba no sólo aprender a hablar francés sino también aprender a escribirlo; en
aquel momento, éste era un privilegio reservado al gremio de los maestros que
enseñaban la escritura y recibían pago por ello. La Salle y sus primeros Hermanos
comprendieron también que la cortesía era esencial para que sus alumnos se
convirtieran en ciudadanos respetables.
Ambas ideas fueron abordadas por medio de la escuela lasaliana. La Salle recordó a
sus primeros Hermanos que: “estando los niños mañana y tarde bajo la dirección de
los maestros, puedan éstos enseñarles a vivir bien”. También instruyó a sus
Hermanos que recordaran a los padres que tenían la intención de sacar a su hijo de
la escuela, para obtener un beneficio temporal, que no lo hicieran, ya que “por pocos
alcances que tenga, sabiendo leer y escribir, será capaz de todo”6.
Tras 25 años de experiencia, durante los veranos de 1705 y 1706, La Salle convocó
a los “maestros más antiguos y experimentados” a compartir las mejores prácticas en
la escuela y a ponerlas por escrito. El fruto de estas reuniones fue el primer
manuscrito de lo que después se llamaría Guía de las Escuelas Cristianas (Guía).
Dicho manuscrito fue enviado a las comunidades para ser puesto en práctica. En
1717, los Hermanos fueron invitados a enviar sus comentarios y sugerencias a La
Salle, quien trabajó en la preparación de la versión impresa de la Guía. Como indica
el prefacio de la edición príncipe de 1720, La Salle redactó esta Guía “sólo después
de un gran número de intercambios entre él y los Hermanos más antiguos del Instituto
y los más capaces de dirigir bien una escuela”. Este manual pedagógico, considerado
como un clásico de la educación occidental, estableció los principios de la educación
lasaliana. El carácter consultivo de su elaboración había ya iniciado con el diálogo que
llevó a los maestros a llamarse a sí mismos “Hermanos”, y continuó con la formulación
6
La Guía de las escuelas, Obras Completas p. 110
6
BORRADOR
de los importantes principios perdurables de la pedagogía lasaliana. Además de los
Hermanos, muchos otros grupos dedicados a la enseñanza, dentro y fuera de Francia,
hicieron uso extenso de la Guía. Igualmente, algunas congregaciones de religiosas la
adaptaron para la enseñanza de las niñas.
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BORRADOR
composición y publicación de libros de texto para las escuelas primarias, secundarias
y cursos profesionales nocturnos para adultos, por ejemplo, trabajadores ferroviarios
del gobierno francés.
Con el apoyo del estado, más de 200 Hermanos trabajaron en prisiones, impartieron
clases especiales para los hijos de oficiales de aduanas, enseñanza para grumetes y
una escuela para personal de la marina. Después de recibir la capacitación adecuada,
a los Hermanos se les encomendaron tres escuelas para sordos y mudos. Las
escuelas de Vaugirard e Issy-les-Moulineaux, en 1862, capacitaron niños y jóvenes
como talladores de la madera y del bronce, fabricantes de instrumentos musicales,
ópticos, joyeros, diseñadores de chales, doradores de la madera, talabarteros,
escultores, carpinteros y otros. “La enseñanza de la agricultura, iniciada por primera
vez en la escuela de Beauvais, en la década de 1840, ha continuado en algunas
escuelas lasalianas de Francia hasta la actualidad, y la escuela original ahora forma
parte de la Universidad Católica de París8.
Durante el largo periodo de liderazgo del Hermano Philippe Bransart como Superior
General, el Instituto se desplazó del mundo francófono a Egipto y Palestina, a partes
del entonces Imperio Británico (Penang y Singapur, 1852), y al Ecuador y Argentina,
en América Latina. Durante el generalato del Hermano Philippe, de 1838 a 1874, hubo
en total 1002 nuevas fundaciones, más de una cuarta parte de las cuales estaban
fuera de Francia.
La expansión del Instituto a los Balcanes, Egipto y el Mediterráneo oriental puso a los
Hermanos en contacto diario con alumnos que eran judíos o musulmanes. En las
escuelas de Egipto y Palestina, y en otras de Asia, como las de Penang, Singapur,
India, Sri Lanka y Hong Kong, los cristianos eran una minoría entre los alumnos
musulmanes, hindúes, budistas y confucionistas.
8
Los ministros Duruy y Simon que visitaron las secciones agrícolas de las escuelas de los Hermanos en
Passy y Beauvais comentaron: "Esperamos, señores, que no se molesten si seguimos sus pasos"
Boletín del Instituto No.13, enero de 1925, p.305
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BORRADOR
a. La oposición del Instituto, después de 1817, a la llamada Enseñanza Mutua9.
Este tipo de enseñanza era una adaptación de la metodología de Lancaster-
Bell utilizada en algunos lugares de Inglaterra, según la cual un solo maestro
transmitía su enseñanza a unos monitores, quienes, a su vez, se la pasaban
a un máximo de diez alumnos. En su oposición a la introducción de este
método en Francia, los Hermanos pusieron de relieve la importancia de la
relación de los hermanos mayores con sus alumnos.
La llegada del siglo XX supuso para los Lasalianos nuevos desafíos, nuevos lugares
y nuevas realidades. También significó que el Instituto tuvo que renacer en diferentes
culturas y establecerse en lugares impensables en tiempos del Fundador.
La historia lasaliana de este siglo hasta el 39º Capítulo General de 1966 - 1967 se
desarrolla en el contexto de las “leyes de la secularización” de 1904 en Francia, la
Primera Guerra Mundial de 1914-1918, la depresión económica mundial de finales de
los años 20 hasta mediados de la década de 1930, la Guerra Civil Española de 1936-
1939, la Segunda Guerra Mundial, los comienzos de la Guerra Fría, los conflictos en
Corea y Vietnam, y la celebración del Concilio Vaticano II. La misión educativa del
Instituto, ahora de dimensión mundial, se vio afectada por todos estos eventos
9
Método de enseñanza mutua
9
BORRADOR
trascendentales. Los siguientes temas tuvieron una relevancia significativa para el
futuro del movimiento lasaliano:
La Declaración, por su parte, ofreció una visión más amplia señalando que:
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BORRADOR
unidad entre sus miembros. Por lo cual, deben colaborar gustosos los
Hermanos con los seglares que suministran a la comunidad educadora
la aportación irremplazable de su conocimiento del mundo, de su
experiencia familiar, cívica y sindical. Procedan de tal modo, que los
maestros seglares estén en condiciones de ocupar dignamente su
puesto en toda la vida de la escuela…”12
Ambos documentos llaman la atención sobre lo que ahora reconocemos con mayor
claridad como la participación creciente de los laicos en el carisma lasaliano,
especialmente a través de su trabajo en escuelas que se inspiran cada vez más en la
visión educativa de Juan Bautista de La Salle.
12
D 46,3
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SEGUNDA PARTE
Inspirados y atraídos por el carisma inicial de los primeros Hermanos, miles de jóvenes
y adultos a lo largo de la historia, en muchos países y culturas, han continuado la
misión de la educación humana y cristiana. Para ello, han consagrado sus vidas a
esta misión dedicándole lo mejor de sí mismos a fin de difundirla. De esta manera,
han vivido plenamente su vocación personal fortalecida en el seno de una comunidad,
siempre al servicio de la sociedad y de la Iglesia. Durante casi tres siglos, hablar de
Instituto fue sinónimo de hablar de los Hermanos. Hoy en día, en muchos lugares, las
obras lasalianas, como colegios y escuelas, todavía se conocen como obras de los
Hermanos.
El mismo celo, la misma pasión, el mismo amor de los orígenes, continúa inspirando
hoy a muchos jóvenes y adultos que encuentran atractiva la misión lasaliana, por ser
actualmente mucho más rica, plural y participativa. Esta atracción lleva a muchos de
ellos a dedicar sus vidas a una misión cuyo origen y finalidad es la educación integral
de los pobres. Estos jóvenes y adultos encuentran en la vida fraterna y en la misión
compartida, vividas ambas en comunidad, un tesoro gracias al cual logran satisfacer
sus aspiraciones más profundas.
12
BORRADOR
A partir de la segunda mitad del siglo XX apareció en este entorno un nuevo actor: el
profesor laico, hombre o mujer. Esta presencia ha tenido un crecimiento notable y
constante hasta hoy; muestra de ello es que, en cuatro décadas, llegó a representar
más del 95%. Este crecimiento constituyó una especie de revolución copernicana,
rápida, imprevisible y compleja de gestionar. ¿Cómo podrían estos agentes mantener
y/o fortalecer el estilo de relación fraterna viviendo el mismo compromiso, haciendo el
mismo trabajo, estableciendo relaciones fraternas, pero viviendo estilos de vida
diferentes? ¿Cómo serías las relaciones en una nueva comunidad educativa en la que
la presencia de los Hermanos fuera menos visible? ¿Podrían estos profesores laicos
mostrar el dinamismo y asumir los roles ejercidos por los Hermanos durante más 300
años?
Desde la perspectiva católica el Concilio Vaticano II ha sido uno de los mayores dones
de Dios para el mundo moderno, en particular por promover la solidaridad de la Iglesia
entera con las alegrías, esperanzas y temores de todos los pueblos. La reflexión
teológica, la doctrina social, la comprensión del mundo, de la historia y, más
concretamente, de la Iglesia, desarrolladas por el Concilio, han abierto caminos y
ofrecido respuestas creativas a preguntas fundamentales que se plantean los seres
humanos hoy. La nueva comprensión de la Iglesia como pueblo de Dios, la defensa
de la dignidad e igualdad de todos los seres humanos sin distinción, la recuperación
de la importancia de la consagración bautismal, por enumerar algunos aspectos
relevantes fruto del Concilio, han sido determinantes en la evolución de la comunidad
educativa lasaliana.
En esta Comunidad enriquecida por los aportes del Concilio, Hermanos y Laicos se
sienten convocados y reunidos por Dios, cada uno con su vocación personal, para
responder a las necesidades de la sociedad. La asociación para la misión lasaliana
se vive hoy en diversos lugares, como respuesta a la llamada específica de personas
con diferentes estilos de vida, tradiciones culturales e, incluso, religiones. Esa llamada
es recibida y vivida como el ministerio que, en palabras de La Salle, consiste en ser:
“embajadores y ministros de Jesucristo”, y que han ejercido los lasalianos desde los
orígenes.
Cada vez más, un mayor número de laicos se consideran a sí mismos portadores del
legado de Juan Bautista de La Salle y así lo afirman con orgullo. Motivados por su
compromiso, junto con los Hermanos se declaran corazón, memoria y garantía de la
misión compartida. Por mucho tiempo, este papel perteneció exclusivamente a los
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BORRADOR
Hermanos. Gracias a su fuerza asociativa, la misión lasaliana congrega hoy a decenas
de miles de personas que, con diversidad de funciones y dones, caminan junto a
personas, prácticamente de todas las edades, para ayudarles a alcanzar la plenitud
humana. Además de estos educadores, existen también decenas de miles de
personas que trabajan en la administración y en otros servicios y lo hacen con el
mismo espíritu de fe y celo. Todos cuantos participan en las obras lasalianas están
listos para ofrecer lo mejor de sí mismos, animados por el espíritu de
corresponsabilidad y subsidiariedad contenido en la expresión tradicional de La Salle:
juntos y por asociación. Este principio constituye la principal fortaleza de las
Comunidades Lasalianas.
Estos cambios tan profundos vividos las últimas décadas han sido una transformación
colosal. La presencia de colaboradores laicos en las obras lasalianas representa
aproximadamente el 98% del total de agentes comprometidos en la misión. Gracias
al trabajo de todos ellos, la misión responde a las necesidades de los niños, jóvenes
y adultos con un impacto y alcance inusitados.
Por su parte, el 43º Capítulo General del año 2000, reconoció la figura del Asociado.
Un Asociado es una persona que, además de compartir la misión, escucha la llamada
a profundizar la espiritualidad y la dimensión comunitaria del carisma. Los Asociados
siguen un itinerario dinámico que incluye experiencias tales como: el servicio a los
pobres, la vida de fe, la pertenencia a la comunidad y la apertura universal. Por otro
lado, alcanzan un alto nivel de formación lasaliana y se comprometen por un tiempo
determinado. Algunos Asociados eligen hacer un compromiso formal mientras que
otros viven su compromiso de facto.
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2.3 Aporte de las mujeres a la misión
Las recientes estadísticas anuales del Instituto revelan el crecimiento continuo del
número de mujeres en el panorama educativo de la educación lasaliana. La presencia
femenina ha supuesto una parte integral de la misión lasaliana desde los inicios, por
ejemplo el apoyo de Madame de Maillefer y Madame de Croyères a las dos primeras
escuelas de Reims. Hoy en día, a través de su creciente número, las mujeres
lasalianas hacen posible brindar una educación de calidad y, a diferencia de los
orígenes, extendida hoy a hombres y mujeres, en todos los niveles y diversos tipos de
educación.
Los lasalianos están orgullosos de la presencia femenina en todos los aspectos del
espectro educativo, desde la enseñanza, la administración, la investigación. La mujer
lasaliana es consciente del alcance y valor de su aportación a una educación que
pretende ser más integral y armoniosa. Las mujeres, en general, aportan a la
educación lasaliana una fuerte dosis de sensibilidad y empatía que enriquece la tarea
educativa con una dimensión previamente poco estimada. El instinto femenino y, en
muchos casos, la experiencia de la maternidad representa valores preciosos para una
educación más armónica.
Ser Lasaliano es, sobretodo, una manera de vivir, de ser portador de los valores de la
propia religión, que se enriquecen cuando se comparten. Por tanto, ser lasaliano no
depende de una cultura o de un credo religioso. Esta convicción ha hecho posible la
existencia y relevancia de lasalianos que profesan religiones diferentes a la católica
en zonas geográficas caracterizadas por su carácter multirreligioso. Gracias a estos
lasalianos no católicos, el mundo de La Salle es más universal y más fraternal.
Tenemos que agradecer a varios Superiores Generales por haber declarado
firmemente que los lasalianos pueden ser miembros de otras religiones, o incluso no
creyentes. El documento de Misión Compartida de 1997 del Consejo General afirma
claramente en 3.2.6:
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BORRADOR
contribuyentes a la ampliación y enriquecimiento del tradicional sentido
de responder a las necesidades, propio de la herencia lasaliana, cada vez
que comparten y aportan a los alumnos sus talentos personales. En este
intercambio fundamental de dones, la escuela lasaliana puede ayudar a
desarrollar aún más los importantes principios del diálogo ecuménico e
interreligioso.
Po su parte, el Papa Francisco después de su visita a los Estados del Golfo en febrero
de 2019 publicó conjuntamente con el Gran Imán de Al-Azhare un documento sobre
la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y Vivir Juntos. Ellos nos recuerdan que:
"La fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano o hermana que debe ser apoyado
y amado (par.1).
Y continúan:
Un documento que invita a todas las personas que tienen fe en Dios y en
la fraternidad humana a unirse y trabajar juntos para que sirva de guía a
las generaciones futuras en el avance de una cultura de respeto mutuo
en la grandeza de la gran gracia divina que hace a todos los seres
humanos hermanos y hermanas. (par.5)
La herencia lasaliana muestra que en los orígenes del Instituto, las fundaciones de
escuelas respondían, sobre todo, a invitaciones de las autoridades eclesiales, tales
como obispos o párrocos. Sin embargo, cada vez más aparecieron escuelas
sostenidas por laicos reconocidos como bienhechores. Desde principios del siglo XVIII
hasta el presente, la historia de cada Región del Instituto registra el apoyo de
numerosos bienhechores que han hecho posible el establecimiento y desarrollo de la
obra lasaliana.
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BORRADOR
destinatarios porque es interpretada como una manifestación del Espíritu que da vida,
fortalece la relación fraterna y mueve corazones.
Los graduados aprecian el impacto que los métodos y principios lasalianos han tenido
en su desarrollo personal. La gran cantidad de asociaciones de antiguos alumnos
demuestra que la experiencia de la escuela ha creado un vínculo y una cercanía con
el carisma lasaliano. Los antiguos alumnos no se aferran simplemente a los recuerdos
nostálgicos, sino que participan activamente en el desarrollo de la misión iniciando en
escuela de origen. Sus ideas y experiencias enriquecen el patrimonio cultural
lasaliano. Los antiguos alumnos constituyen un criterio útil y apropiado para
determinar en qué medida la educación lasaliana es un instrumento de salvación
personal y un servicio a la sociedad.
No obstante que la educación superior en el Instituto tuvo sus inicios desde mediados
del s. XIX, especialmente en Francia y en los Estados Unidos de Norteamérica, la
creación de universidades lasalianas es una realidad más reciente. La creación y
consolidación de una red de estas instituciones recibió un impulso extraordinario
durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI; y en la actualidad
sigue creciendo. El impulso a la formación de la Asociación Internacional de
Universidades Lasalianas (AIUL) ha puesto de relieve el reconocimiento del Instituto
al valor de la educación universitaria. Esta Asociación se ha convertido en la segunda
red más grande del Instituto.
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BORRADOR
2.9 Otros grupos que comparten el carisma lasaliano.
A lo largo del siglo XX, el carisma lasaliano atrajo a grupos de seguidores que
deseaban crear instituciones educativas con personalidad jurídica propia, para
responder a necesidades. En el nacimiento de estos centros siempre estuvo presente
la influencia decisiva de algunos Hermanos de La Salle. Así pues, existen otras
instituciones que comparten la finalidad que el Instituto y contribuyen notablemente a
la difusión de la pedagogía lasaliana. Una declaración sobre la forma de educar con
el estilo lasaliano no estaría completa sin tener en cuenta la riqueza de estas obras.
La llamada para atender a los más débiles, a los excluidos y a los últimos, ha movido
eficazmente al mundo Lasaliano a buscar soluciones de enorme creatividad y
solidaridad. Una de ellas ha sido acudir a Organizaciones de la Sociedad Civil
externas y a establecer las propias, las cuales se han convertido en agentes
privilegiados para canalizar las fuerzas de toda la red lasaliana hacia zonas menos
favorecidas y para promover iniciativas globales.
La Cuarta Parte de esta Declaración desarrolla una reflexión sobre el tipo de desafíos
a los que se enfrentan los educadores lasalianos en el mundo de hoy.
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TERCERA PARTE
Lo específicamente lasaliano tiene que ver con un estilo, una metodología y una
tradición que se explicitan en una relación pedagógica rica, constructiva y
personalizada. Esta relación pedagógica está inspirada en una espiritualidad que se
sustenta en la fe, la fraternidad y el celo ardiente. Estos tres valores resultan
significativos y relevantes para el mundo de hoy.
3.1.1 En la triada clásica de La Salle, la fe consiste en “no mirar nada sino con los ojos
de la fe, no hacer nada sino con la mira puesta en Dios, y atribuirlo todo a Dios”. Esta
tríada ha sido releída en la actualidad como contemplación, discernimiento y
abandono, respectivamente.
La fe no sólo nos remite a una relación con Dios que actúa como ‘maestro’ sino que,
además, genera una relación pedagógica característica y diferenciadora. Hoy, el
espíritu de fe demanda varias dinámicas personales y comunitarias, coherentes con
la mediación pedagógica para crear confianza en sí mismo, en el otro, en la
humanidad, y para desarrollar la conciencia de la presencia continua de Dios, a quien
podemos contemplar en la acción educativa.
13
RC 1, 31
14
Sauvage y Campos. Anunciar el Evangelio a los pobres
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BORRADOR
Los lasalianos de otras confesiones o sin creencias religiosas se encuentran con
niños, jóvenes y adultos pobres que carecen de apoyo para poder vivir con dignidad
humana, y expresan su humanidad común al acercarse a ellos para proporcionarles
diversos tipos de apoyo para mejorar su situación.
Por otra parte, la fraternidad se manifiesta también cuando compartimos nuestra mesa
y el camino, no solamente con quienes creen y piensan como nosotros sino,
especialmente, con aquellos que piensan distinto, cuyas opciones religiosas son otras
o ninguna, con quienes nos contradicen y cuestionan, pero con quienes, a pesar de
todo, podemos también encontrar sueños comunes. En el ámbito del disenso se
encuentran con más facilidad los caminos hacia la innovación que en ambientes
cargados de autorreferencialidad y de alabanzas mutuas. Responder al llamado a ir
“más allá de las fronteras”, requiere también dialogar con quienes piensan diferente.
3.1.3 El celo ardiente se traduce en pasión, compromiso, constancia y alegría por ser
parte de una misión que consiste en “mover corazones”, señalar horizontes, inspirar
sueños y participar de los procesos educativos que abren las puertas de las
oportunidades, aportan a la construcción de equidad, y fortalecen la democratización
de las sociedades. La alegría, el compromiso, la disponibilidad, la adhesión al
proyecto común han de ser características del proyecto lasaliano y, si el celo es
ardiente, el fuego y la pasión han de ser nuestras marcas distintivas.
La piedra angular que sustenta la construcción de esta misión ha sido y será siempre
la comunidad. Fue sin duda una de las grandes intuiciones del Fundador y de los
primeros Hermanos. Varios proyectos similares a los de Juan Bautista de La Salle
fracasaron porque no estaban fundados sólidamente en una comunidad. Es la
comunidad quien educa, fortalece a sus miembros, se preocupa por los débiles, nutre
su espíritu; es la mejor garantía para responder a los mayores desafíos imaginables.
20
BORRADOR
Ser Lasaliano, por definición, es pertenecer a una comunidad y a comprometerse
dentro de la misma.
Desde hace más de 300 años, "Juntos y por asociación" es nuestro estilo peculiar, un
aspecto fundamental de nuestro carisma. Aunque al principio sólo los Hermanos eran
protagonistas de la misión lasaliana, recientemente hemos sido testigos que esta
misión se ha convertido en una misión compartida; compartida con otros lasalianos
de diferentes estados de vida, e incluso de diferentes creencias.
La asociación es, pues, un itinerario vocacional que nos invita a formar comunidades
de fe vibrantes e intencionadas, formadas por Hermanos y Colaboradores. Unos y
otros encontramos en ellas un espacio y tiempo para compartir nuestra fe, nuestra
experiencia y el sentido de nuestra vida. Hay una diversidad de maneras de pensar y
organizar estas comunidades, pero estamos convencidos de que es una llamada de
Dios, a través de los signos de los tiempos, a ser creativos y a responder mejor a las
necesidades de hoy. Para ello, necesitamos adaptar y fortalecer nuestra formación
lasaliana, aprender a discernir juntos, y acompañarnos unos a otros.
Cada Hermano está llamado a implicarse y a acompañar esta nueva realidad. Cada
Lasaliano está invitado a desarrollar, recorrer el itinerario, formativo y de experiencia,
hasta convertirse en Asociado. Juntos recorremos este camino de Asociación, juntos
nos complementamos, nos reconocemos y nos comprometemos en las nuevas
comunidades lasalianas.
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modales y respeto; una fraternidad ambiciosa porque trasciende el ámbito educativo
y se proyecta hacia la transformación personal y social; una fraternidad universal y
solidaria porque incluye personas compasivas y creativas; una fraternidad universal
porque no conoce fronteras, trabaja con redes de hombres y mujeres muy diversos
en sus orígenes culturales y religiosos; una fraternidad evangélica porque hunde sus
raíces en el mensaje de Jesucristo como un ejemplo formal de fraternidad humana y
de ecumenismo.
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BORRADOR
alumnos. Y esa excelencia era y es aplicable, en primer lugar, a los mismos
maestros.
- Al origen de estos cambios, estaba el deseo de ofrecer a los alumnos
aquello que era nuevo y útil para su futuro profesional y para su inserción
en la sociedad en la que vivían.
- Eso explica la evolución global del Instituto en función del incremento de
los niveles de cualificación. Así es como aparecieron, en primer lugar, los
centros educativos de enseñanza secundaria y, luego, los de enseñanza
superior.
Asimismo, La Salle descubrió que Los maestros tenían una función irremplazable,
pero necesitaban prepararse para ella. Necesitaba maestros bien educados y
profesionalmente competentes, preparados para la búsqueda continua de la calidad,
de la excelencia. Por e so, constantemente pedía a los Hermanos: “que la escuela
vaya bien”. Con esa finalidad, organizó rápidamente la formación de los maestros.
Esta preocupación por la formación de los maestros se prolongó a lo largo de toda la
historia del Instituto y se extendió en todas sus Regiones, particularmente en el siglo
XX. La adquisición de conocimiento y el desarrollo de competencias son un deber de
justicia hacia los alumnos y no una simple búsqueda de notoriedad personal.
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BORRADOR
Además, desde siempre, hemos creído en maestros que trabajan en asociación. Las
razones que impulsaron a La Salle al cambio son ciertamente variadas, pero éste fue
el aspecto más fecundo de sus intuiciones educativas. Sabemos que la asociación se
convirtió en la característica fundamental, primero del Instituto, actualmente del
mundo lasaliano. Fueron necesarios años de experiencias, de dificultades, de
reflexión y de oración, para llegar a una clara conciencia del espíritu y del trabajo en
asociación.
Los tres siglos que nos separan de San Juan Bautista de La Salle han sido fértiles,
prueba de ello son la continuidad de su legado pedagógico y espiritual y la afirmación
de sus intuiciones primigenias en diversidad de contextos. La tradición sigue viva
porque evoluciona permanentemente, se actualiza constantemente, sigue
proponiendo y ofreciendo caminos, horizontes, oportunidades y creaciones, y es
capaz de entrar en diálogo con las corrientes pedagógicas y didácticas que surgen
frecuentemente.
La Salle, desde los orígenes, hizo opciones claras por “los hijos de los artesanos y los
pobres”. En nuestra realidad actual son muchas las pobrezas y urgencias educativas,
pero no resulta muy difícil encontrar las poblaciones que han de ser privilegiadas en
nuestra misión. De hecho, el servicio educativo de los pobres es el que da
“especificidad al Instituto”. No se trata de excluir a otros grupos humanos; de hecho,
nos hacemos presentes en diversos escenarios sociales, políticos y económicos.
Hace ya 40 años, el Instituto, señalaba que el servicio educativo de los pobres es
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BORRADOR
inseparable de la promoción de la justicia. Y no sólo los pobres han sido condenados
a una vida que niega las condiciones de dignidad, sino, también, los excluidos, y los
convertidos en irrelevantes.
El mundo global que tanto ilusionó al final del siglo XX con la apertura de las
economías, la circulación del conocimiento y los capitales, “la aldea global”, hoy
muestra facetas que revelan que la ilusión dio paso a la decepción. Los ejemplos son
numerosos: nuevos muros segregan los países, las puertas se han cerrado para los
inmigrantes, la xenofobia se exacerba por doquier, pueblos enteros se atrincheran en
sus miedos a los “diferentes” y se radicalizan para cerrarse en posturas endogámicas
que favorecen violencias, racismo. En suma, asistimos a la pérdida del sentido de que
la historia es una sola, interconectada y común, y que la suerte de la humanidad está
en peligro.
25
BORRADOR
especialmente en el ámbito laboral. A partir de las realidades del contexto y las
necesidades particulares de los niños y jóvenes la escuela prepara al cristiano, al
ciudadano y al profesional. La didáctica lasaliana es práctica, con secuencias bien
determinadas, con observación constante, y con evaluación permanente de las
‘adquisiciones y productos’.
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CUARTA PARTE
Los procesos sociales vertiginosos que vive el mundo impactan dramáticamente las
propuestas educativas, directa o indirectamente. Las evidencias se acumulan, por
ejemplo las migraciones están cambiando el perfil de las sociedades; las disrupciones
tecnológicas han transformado nuestra manera de vivir y relacionarnos; el
consumismo depredador ha cambiado el paisaje natural y amenaza la supervivencia;
las dinámicas políticas han resquebrajado la democracia y la libertad; la biotecnología
ha alterado el concepto de la vida y de la muerte; el quiebre de los megarrelatos ha
sacudido las religiones y los sistemas éticos; y la llegada de la cuarta etapa de la
revolución industrial o –mejor– la primera de la era digital, ha mostrado la incapacidad
del estado-nación para reglarla o gobernarla. Así, lo permanente es el cambio y la
incertidumbre su característica.
Hemos de vivir las turbulencias del presente como herederos de una tradición
tricentenaria que nos une y también nos convoca a repensar la educación para las
nuevas generaciones. Sólo así responderemos al reto de ofrecer una educación que
sea relevante para los niños y jóvenes actuales. Sin embargo, es claro que una
tradición está muerta si no logramos actualizarla y releerla teniendo en cuenta las
nuevas realidades y desafíos de cada lugar donde se encuentra. Sería anacrónico
simplemente trasladar los métodos y procesos de los orígenes de nuestra tradición
sin adaptarlos al contexto actual. Además, es necesaria una reflexión que permita a
los valores fundamentales y las intuiciones primigenias iluminar el actuar en el
presente.15 Resulta apasionante hacerlo, pero no como disquisiciones intelectuales
sino como oportunidades para crear, arriesgar, decidir y actuar.
4.1 “Juntos y por asociación” PARA el servicio educativo de los pobres. Nuevas
pobrezas y diversas urgencias educativas.
15
De esta forma la educación lasaliana continúa su desarrollo motivando el discernimiento
comunitario y la creatividad pedagógica. Este crecimiento constante permite que organismos como
las Asambleas Internacionales, Regionales, Distritales, incluso, Consejos de la Misión encuentren su
origen y se fortalezcan con la asociación.
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En las últimas décadas, la mayor parte de los países -incluso los más pobres- han
aumentado significativamente la oferta de escolaridad, pero sin asegurar la calidad de
los procesos educativos; de esta manera, han convertido la educación en el factor
mayor de exclusión. En otras palabras, persiste la tensión entre cobertura y calidad,
entre escolaridad y aprendizaje. La pobre educación para los pobres los priva del
acceso a las oportunidades que la cuna, el apellido o la condición social les ha negado;
perpetuando así su marginación y las condiciones de miseria en las que muchos de
ellos viven. La educación de calidad es un motor de movilidad social porque fortalece
la democracia, disminuye significativamente la pobreza y genera inclusión y equidad.
Las realidades del mundo nos instan a asumir posiciones proactivas y no reactivas.
Gracias a una actitud o posición proactiva nos colocaremos a la vanguardia de la
innovación educativa, a través de proyectos creativos que presentan propuestas
relevantes para los contextos actuales. Estos contextos se caracterizan, entre otras
cosas, por la desaparición de las fronteras entre las ciencias y la relativa autonomía
de la física, la biología y las tecnologías digitales, que ha favorecido el surgimiento de
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FSC. Circular 412
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la bioinformática, la biotecnología y la infotecnología. Estas combinaciones nuevas de
ciencia y tecnología desafían todos los modelos y los posicionamientos éticos,
religiosos, filosóficos, políticos, sociales e históricos.
Por todo lo anterior, la educación tiene un profundo impacto social que no podemos
desdeñar; por el contrario, debemos tener una clara comprensión de sus
intencionalidades, enfoques y énfasis. Nunca como hoy, ha sido fundamental la
clarividencia sobre el tipo de sociedad y de persona que queremos ayudar a construir,
así como también del papel del educador y de la escuela en los contextos actuales.
“El conocimiento es poder” –enseñaba Francis Bacon— pero, de la misma manera,
todo el proceso educativo tiene una dimensión social y política muy importante.
Consecuentemente, hay unos temas de hondo significado que -hoy en día- la
educación lasaliana debe abordar y comprender bien; por ejemplo, el proceso
educativo en la sociedad del conocimiento, la formación para la ciudadanía, la
construcción de equidad en el marco de la justicia social, el fortalecimiento de la
democracia, y la educación de personas críticas, libres y autónomas.
Ya en el siglo XX, se vislumbraba lo aquello que sería realidad en los albores del siglo
XXI. Los avances vertiginosos de la ciencia cambiaron no solamente las estructuras
de poder sino, fundamentalmente, los medios de producción y las relaciones
personales, familiares, sociales y laborales.
Esta realidad, por tanto, está impactando la viabilidad misma de la escuela como tal
e igualmente todos sus procesos organizativos y curriculares, así como también las
interacciones educativas, la formación permanente de los profesores, la evaluación, y
la axiología que la inspira. En pocas palabras, la realidad vivida impacta los proyectos
educativos reales y explícitos, no los idearios tan hermosos como inalcanzables que
no logran señalar horizontes relevantes para las nuevas situaciones.
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hacia el progreso y es el siguiente: ciencia ejercida por el amor. Sin ciencia, el amor
es impotente; sin amor, la ciencia es destructiva. 17
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Estos temas son muy sensibles para la educación lasaliana, pero su abordaje es
mucho más crítico y angustiante en la universidad, donde no se pueden evadir ni se
pueden convertir en propuestas dogmáticas. El diálogo entre la fe, la ética y la razón
siempre es el escenario donde se puede enriquecer la propuesta cristiana, en diálogo
con los contextos actuales. No se trata de un “relativismo práctico” ni tampoco de un
“relativismo doctrinal”, tal como lo define el Papa Francisco en Evangelii Gaudium y
en Laudato Si’. Por el contrario, el diálogo precisa la aceptación de los referentes de
la ley natural y la verdad revelada, las cuales ponen en contexto las realidades sin,
por eso, dar “prioridad a las conveniencias circunstanciales”.
4.5 Educar para el sentido crítico y la interioridad. Un desafío frente a las nuevas
tecnologías, las redes sociales, y la relativización de los principios y las realidades.
Las nuevas tecnologías tienen un gran potencial educativo. Ellas hacen posible tener
grandes cantidades de información a mano, navegar en océanos inconmensurables
de conocimiento, acceder a millones de documentos, conocer en tiempo real lo que
se descubre y los temas sobre los que están trabajando los científicos. Gracias a ellas,
podemos interactuar con personas para discutir e intercambiar ideas y experiencias;
en fin, sus posibilidades rebasan lo imaginable. Ciertamente que estas posibilidades
conllevan también sus peligros. Sabemos, por ejemplo, cuántos problemas ha
suscitado la comunicación indiscriminada con personas que acechan, corrompen,
destruyen, atraen, roban y utilizan, protegidas tras el anonimato de las redes.
Urge propiciar pedagogías para fomentar la lectura que suscite discusión, que
acreciente los argumentos y que genere posiciones personales con opiniones
informadas y conceptualización clara y precisa. Este tipo de lectura es indispensable
ante la impresionante fragmentación que resulta de la lectura en la Web; los hyperlinks
sugieren saltar de una idea a otra idea, de un autor al siguiente, hasta inundar de
información que no llega a formar una idea completa y distinta acerca de un tema. La
lectura de libros completos, el análisis correspondiente, la discusión grupal son
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medios que favorecen la hondura, el meta-análisis, el diálogo con el autor, así como
también entender otras perspectivas. Todas éstas son condiciones necesarias para
lograr la profundidad de pensamiento y la superación de la superficialidad que impone
la fragmentación.
Así, este imperio sustituye la verdad por mentiras frecuentemente repetidas que
exacerban los sentimientos y suscitan posiciones que desarticulan lo que se siente y
piensa con lo que se dice. Además, institucionaliza la mentira apoyado en ese morbo
secreto que, en lo íntimo, acepta acríticamente decisiones políticas basadas en
falacias, aunque el discurso proclame algo distinto. Un agravante de la situación es
que este mundo “líquido” empieza a ser gobernado por personas que mienten
abiertamente y resultan convincentes; niegan lo innegable (calentamiento global,
evolución de la vida, derechos de las minorías, inclusión y respeto de la mujer),
prometen lo inalcanzable y despiertan al anarquista, racista, homófobo, narcisista, que
se alberga frecuentemente en algunos corazones.
Por otro lado, el educador lasaliano, inflamado de celo apostólico, se siente retado a
promover la dimensión espiritual y la interioridad en los jóvenes. Para este fin, diseña
metodologías, crea alianzas, motiva a los jóvenes a acrecentar esta dimensión
humana capaz de darle brillo a su ser. El uso exagerado y acrítico de los medios
tecnológicos de comunicación, el deseo de la inmediatez, de las relaciones efímeras
y la autocomplacencia impiden a los jóvenes conocerse y desarrollarse en plenitud.
Aquellas virtudes que se cultivan y florecen desde el interior de la persona necesitan
de un espacio para su consideración y florecimiento.
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la comunicación profunda del ser y el sentido. Lo lasaliano es relacional; es, por tanto,
expresión de los valores más genuinos del Evangelio y de todas las tradiciones
religiosas más venerables, estos valores incluyen amar al prójimo como a sí mismo,
perdonar, acompañar, y expresar en la misericordia la presencia de Dios que es amor.
En síntesis, los procesos educativos lasalianos forman seres humanos para vivir otros
estilos de vida alternativos a las lógicas de la dominación, del consumo desmedido y
depredador, del irrespeto por la vida, de la ambición y el egoísmo destructor. Estos
estilos irán propiciando transformaciones culturales que generen otras lógicas
sociales, un nuevo comienzo, como lo dice el Papa Francisco.
4.7 La educación lasaliana: una red mundial en pro del humanismo, la justicia y la
paz
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comunes y la optimización del talento humano y de las infraestructuras. Una propuesta
con estas características será muy significativa para el mundo.
Ese compromiso nos impulsa también a asumir cada vez con más valentía la apuesta
fundamental, el riesgo de ser lasaliano. Dicha apuesta implica la clara declaración de
un marco de valores, la formación de la fe, la vivencia de la solidaridad, la opción por
la justicia, el encuentro con Jesucristo, amor y misericordia. La integración y
articulación de la calidad de la escuela con el mensaje cristiano debe ser natural y
evidente en el modelo educativo que propongamos. Calidad y mensaje cristiano no
son dos componentes aislados, son uno solo en la propuesta educativa lasaliana.
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4.9 Jesucristo: referente, inspiración, sostén y vida
Las últimas décadas han sido pródigas en desarrollos educativos. Entre los más
importantes puede señalarse el progreso de la psicología cognitiva, las ciencias
computacionales, las tecnologías de la comunicación, la neurociencia, los avances de
la genética, la reflexión filosófica, las perspectivas críticas de los sistemas sociales, y
nuevos paradigmas que plantean concepciones diferentes sobre la disciplinariedad
misma y los métodos científicos. Todos ellos han impactado como nunca la educación
y, por consiguiente, las pedagogías y las didácticas. Nuevos paradigmas educativos
emergen y, sin duda, inspiran, cuestionan y desafían, consciente o
inconscientemente, explícita o implícitamente, los procesos educativos que
adelantamos los Lasalianos.
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implementado a través de pedagogías fundamentadas en la intensa relación
educativa maestro-alumno, así como en la fuerza de la comunidad fraterna y del grupo
como mediador del aprendizaje. La pedagogía de la escuela lasaliana insistió en la
educación del cuerpo, la preparación para los oficios, la importancia de la civilidad y
la cortesía, el trabajo ordenado y metódico, la motivación permanente, el
acompañamiento constante, la participación solidaria y aprendizaje con mediación de
pares. Este ambiente educativo propició la formación de “verdaderos cristianos” que
no solo sabían el catecismo, sino que vivían consecuentemente con los principios
cristianos, especialmente la fraternidad. De esta forma no sólo preparaba al hombre
para su participación en la sociedad sino, además, hacía real un proyecto de
humanización por medio de la cultura en el cual la ciencia, la fe y la sociedad
encontraban un cauce común.
Las décadas del final del siglo XX y los años transcurridos del presente siglo han sido
fértiles en todos los frentes del conocimiento. Las turbulentas décadas de los 60 y 70
permitieron la creación de proyectos educativos alternativos y de posicionamientos
pedagógicos liberadores y críticos que aún hoy siguen mostrando su fortaleza; por
ejemplo, las experiencias novedosas de educación popular. No obstante, el abanico
hoy es mayor y propicio para fértiles diálogos entre tradiciones educativas
centenarias, como la nuestra, y propuestas teóricas que sustentan los proyectos
educativos actuales.
Hoy también aparecen con fuerza nuevos paradigmas que impactan la educación. El
paradigma emergente de la complejidad supone una ruptura con el determinismo y el
positivismo de la ciencia, la fragmentación de los saberes, la linealidad del
pensamiento, y el surgimiento de problemas y amenazas insospechadas. Al mismo
tiempo, este paradigma supone aproximaciones diferentes, como la
interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad, para el abordaje del conocimiento y la
solución de los problemas, el pensamiento sistémico, la hologramática, la teoría auto-
organizacional, es decir, una nueva epistemología que plantea desafíos enormes a la
educación y a la escuela.
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de los problemas complejos, las pedagogías para la mediación de los conflictos y el
disenso, y el aprendizaje cooperativo.
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suerte de planteamientos que demandan criterio para discernir y carácter para buscar
la verdad.
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No en vano, San juan Bautista de La Salle concibió el maestro como hermano mayor,
ángel custodio, ministro de Jesucristo, modelo a seguir, reflejo de la trascendencia y
la hondura e inspirador de oportunidades y proyectos. La rica relación pedagógica que
crea es generadora de vida, formadora del carácter, posibilitadora del aprendizaje,
constructora de fraternidad, y potenciadora de la vocación personal de cada niño y
joven que educa.
Hacia 1694, al escribir las “Memorias de los Inicios”, San Juan Bautista de La Salle
comprende cómo el plan de Dios se fue realizando en él y en el Instituto que había
fundado junto con sus Hermanos. Él mismo lo expresó con estas palabras:
Dios, que gobierna todas las cosas con sabiduría y suavidad, y que no
acostumbra a forzar la inclinación de los hombres, queriendo
comprometerme a que tomara por entero el cuidado de las escuelas, lo
hizo de manera totalmente imperceptible y en mucho tiempo; de modo
que un compromiso me llevaba a otro, sin haberlo previsto en los
comienzos.
Los Lasalianos saben que la historia iniciada hace más de 340 años continúa
sorprendiéndonos hoy porque expresa el plan de Dios. Con sabiduría y amabilidad,
Dios ha guiado al Instituto para encontrar en cada siglo, según las circunstancias y los
lugares, los medios, las personas, los grupos comprometidos y asociados para
continuar la misión de educar humana y cristianamente a los niños y jóvenes,
especialmente a los pobres. De ese modo, la aventura que comenzó con un pequeño
grupo de maestros se convirtió, primero, en una comunidad de Hermanos y, a lo largo
de los años, en un enorme grupo de lasalianos comprometidos. Estos hombres y
mujeres pertenecientes a muchas culturas, idiomas y tradiciones, dedican sus vidas a
proponer horizontes, mover corazones e inspirar mentes, a través de una educación
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que capacita para crear oportunidades que promueven la transformación de vidas,
personas y sociedades.
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DECLARAMOS
5. Que creemos que otro mundo es posible y que la educación es una fuerza
fundamental para construirlo. Nuestra perspectiva educadora ambiciona construir
sociedades donde sea posible la paz, la equidad, la justicia social, la participación
ciudadana, la construcción de sueños comunes, y el respeto a la libertad y a la
diferencia. Hacemos visible nuestro compromiso con una sociedad más democrática
y más justa, así como nuestra opción por el desarrollo humano integral y sostenible
que beneficie a todos. Educar para la paz es educar para la justicia y la solidaridad
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7. Que creemos firmemente que los niños y los jóvenes son un llamado a la
esperanza y al compromiso. Nuestras instituciones y proyectos educativos se centran
en la persona y favorecen su desarrollo integral. Para tal fin, generan ambientes sanos
y respetuosos, defienden los derechos de los niños, jóvenes y adolescentes, y crean
las situaciones donde deberes y derechos se defienden, respetan y promueven.
11. Que creemos que las realidades actuales demandan asumir riesgos y ser
creativos. La escuela siempre debe actualizarse, ser capaz de rehacerse y responder
a las necesidades de la niñez y la juventud. Por lo mismo, nuevos proyectos
educativos deben nacer y seguramente otros deben morir. Nuestros pueblos nos
urgen a mirar las zonas rurales, a los grupos indígenas, a los migrantes, a los
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cinturones de pobreza de las megalópolis, a las fronteras de la deshumanización, para
responder creativamente a sus necesidades específicas y apremiantes.
Con la mirada puesta en Dios, nuestra fe en la bondad del ser humano y nuestro
compromiso con la niñez y la juventud, avanzamos hacia los horizontes demandantes
y apasionantes de este Siglo XXI. La convicción de que un mundo mejor es posible
nos mueve, la pasión por la humanidad nos congrega, y la esperanza nos alienta en
el camino.
Indivisa Manent
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GLOSARIO
[palabras por orden de aparición]
(puede no corresponder en la traducción)
Declaración
Un pronunciamiento solemne;
Concilio Vaticano II
Reunión de obispos y otros delegados de la Iglesia Católica en 1963-1965;
Iglesia Católica
Organización religiosa cristiana de sacerdotes, monjes, fraternidades, hombres y
mujeres administrados desde el estado del Vaticano, en Italia, bajo el liderazgo del
Papa
Instituto
Estatuto oficial como organización de los Hermanos antes citados en la Iglesia
Católica;
Capítulo General
Reunión internacional de los delegados elegidos del Instituto, ahora cada 7 años;
Miembros profesos
Hermanos con votos perpetuos;
Formación
Proceso de capacitación del Hermano antes de tomar la opción de permanecer en el
Instituto para toda la vida;
Laicos o seglares
Personas comunes que no han recibido la ordenación o consagración solemne;
Misión
La tarea apostólica particular asignada al Instituto dentro de la Iglesia Católica;
Regla de vida
Exposición oficialmente aprobada de los principios religiosos según los cuales viven
individual y colectivamente los Hermanos;
Principios educativos
Las ideas y prácticas estándar que se fueron desarrollando gradualmente conforme
más escuelas iban formando parte de la red original dentro y alrededor de Reims;
Carisma
La gracia o el don particular que llevó a La Salle a comenzar las primeras escuelas y
dedicar su vida como Fundador de los Hermanos;
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Colaboradores
El título aceptado oficialmente por los delegados al Capítulo General de 1986 para los
educadores lasalianos que no eran miembros de la Congregación;
Asociación
La Asociación tiene sus raíces en nuestra historia fundacional, ya que los Hermanos
se comprometieron juntos y por Asociación para la Misión, lo expresan a través del
voto de Asociación. Hoy, la Asociación se ha desarrollado para abarcar el camino de
la pertenencia vocacional para todos en la Familia Lasaliana y así asegurar la
sostenibilidad de la Misión. Consulte la definición de Asociado al final de la sección
2.3 de este documento.
Gratuidad
Principio fundamental según el cual las escuelas lasalianas deberán ser siempre, en
la medida de lo posible, libres y abiertas a todos los que deseen asistir a ellas;
Asamblea MEL
Reunión internacional de delegados lasalianos elegidos, de los cuales dos tercios son
laicos y un tercio Hermanos;
Pedagogía Lasaliana
Prácticas tradicionales de la educación lasaliana históricamente basadas en los
principios de La Guía de las escuelas, impresa en 1720;
Identidad
El estatus oficial, aprobado por la Iglesia Católica, del Instituto como “una sociedad de
vida consagrada”;
Filósofos
Pensadores y escritores franceses del siglo XVIII;
Meditaciones
Escritos espirituales de san Juan Bautista de La Salle para apoyar la vida de oración
y los objetivos educativos de los primeros Hermanos;
Doce virtudes
Una lista de 12 virtudes tomada de los escritos de Juan Bautista de La Salle,
desarrollada como libro por el Hermano Agathon, 5º Superior General, publicado en
francés y traducido al italiano, español, alemán e inglés;
Canonización
Proceso de investigación de la Iglesia Católica mediante el cual se declara que la vida
y los escritos de una persona son los de un Santo;
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Casa Generalicia
Residencia oficial de la administración del Instituto en Roma, desde 1936;
Superior General
Líder electo del Instituto por un período determinado, con posibilidad de ser reelegido;
Consejo General
Consejeros elegidos por un Capítulo General para ayudar en el gobierno del Instituto;
Rescripto papal
Un documento oficial del Papa autorizando algún cambio en la Regla del Instituto;
Secularización
Leyes promulgadas en Francia en 1904 que prohibían a las congregaciones
educativas de mujeres u hombres que mantuvieran escuelas y usaran sus hábitos
tradicionales o vistiesen como miembros de una Congregación;
Estudios críticos
Estudios eruditos serios sobre el contenido y la autoría de los escritos originales de
Juan Bautista de La Salle;
Misión compartida
El reconocimiento en la Regla de los Hermanos de que la misión educativa lasaliana
es compartida por laicos que no son miembros del Instituto;
Familia lasaliana
Reconocimiento oficial, por parte del Capítulo General de 1986, de los múltiples
grupos que eligieron ser asociados en la misión lasaliana de "educación humana y
cristiana";
Cahiers lasalliens
Una serie de estudios críticos lasalianos encargados por el Capítulo General de 1956
para ser preparados y finalmente publicados;
Signum fidei
Primer emblema oficial del Instituto; también, desde 1986, un grupo de laicos que se
comprometen formalmente en un estilo de vida como educadores lasalianos;
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