EL SER, EL YO Y LA CONCIENCIA EN SARTRE
JESUS ENRIQUE CANTILLO DIAZ
SARTRE Y LA FENOMENOLOGÍA
PROGRAMA DE FILOSOFÍA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
2021-1
RESUMEN
Desde hace mucho tiempo la filosofía ha venido creando marcos argumentativos sobre la
cuestión del ser, el yo y la conciencia; esto ha generado unos problemas de fondo con los que se
ha topado la fenomenología. Uno de los autores contemporáneos que han dado un paso adelante
para resolver estos problemas ha sido Sartre, quien a partir de las influencias que ha recibido de
Husserl y Heidegger, habla y resuelve tales cuestiones. En este escrito se hace una revisión de la
introducción del Ser y la nada de Sartre, en donde se expone el problema del ser y el de la
conciencia, así mismo se revisan textos tales como el del filósofo Arturo Cardozo, quien expone
el problema del yo, y otros autores que ayudaron a reforzar el conocimiento obtenido a raíz de
esta investigación (Ariño y Rodríguez). Se obtiene de aquí que el ser es el mero aparecer, puesto
que él es como se presenta ante el mundo, de ahí que el yo es en el mundo, que la conciencia es
previa al yo puesto que ella constituye el mundo y que sólo por medio de la conciencia
intencional es como se puede obtener información sobre el mundo.
PALABRAS CLAVE: SER, YO, CONCIENCIA, TRASCENDENTAL,
TRANSFENOMENICO
ABSTRACT
For a long time, philosophy has been creating argumentative frameworks on the question of
being, the self and consciousness; This has generated some fundamental problems that
phenomenology has run into. One of the contemporary authors who have taken a step forward to
solve these problems has been Sartre, who, based on the influences he has received from Husserl
and Heidegger, speaks and solves such questions. In this writing, a review of the introduction of
Being and Nothingness by Sartre is made, where the problem of being and that of consciousness
is exposed, as well as texts such as that of the philosopher Arturo Cardozo, who exposes the
problem of myself, and other authors who helped reinforce the knowledge obtained as a result of
this research (Ariño and Rodríguez). It is obtained from here that being is mere appearing, since
it is how it presents itself to the world, hence that the self is in the world, that consciousness is
prior to the self since it constitutes the world and that only by means of intentional awareness is
how you can get information about the world.
KEY WORDS: BEING, I, CONSCIENCE, TRANSCENDENTAL, TRANSPHENOMENIC
INTRODUCCIÓN
El tema del Ser y la conciencia son ampliamente indagados dentro de la historia de las ideas.
Sin embargo, desde el inicio de la fenomenología se han vuelto protagonistas. El primero en
hablar sobre la conciencia fenomenológicamente hablando es Husserl, quién dedica todos sus
años a su método (epojé) y a la intencionalidad; más su discípulo, Heidegger, no centra su
atención en la conciencia sino en el ser, puesto que para él el ser es una cuestión de la que ya no
se tienen noticias. Hay un olvido por el ser. Pues bien estos dos autores y su corriente filosófica,
la corriente fenomenológica, fueron decisivos para el autor en cuestión para este escrito, debido a
que toma mucho de los dos, hasta llegar a distanciarse superándolos.
En general, el tema sufre muchas interrogantes que necesitan claridad para poder aproximarse
a un conocimiento del estado de la cuestión en lo contemporáneo, tales interrogantes son ¿Qué
sentido tiene la conciencia y para qué serviría un método fenomenológico en un plano existencial
puro? ¿Hacía donde se dirige la cuestión del Ser? ¿Puede el ser vérselas con el lenguaje y el
tiempo a la vez? ¿Es consciente la conciencia de que puede experimentar lo trascendental a
través del Ser? ¿Qué es el ser, el yo, la conciencia y cuál es su lugar en el sujeto? Con estas
preguntas muy fácilmente se realizaría un trabajo monográfico de ardua investigación
fenomenológica, pero la pretensión de este texto va dirigida más que a nada a esta última
pregunta. De ahí nacería la pregunta en esencia que impulsó este escrito ¿Qué es la conciencia, el
yo y el Ser en Sartre y cuál es el sentido de esclarecer este problema?
En este escrito se pretende hacer una aproximación a las ideas principales de Sartre con
relación al ser, al yo y a la conciencia, partiendo de la Introducción de su magna obra «El Ser y
la Nada», donde toca muy brevemente los apartes del Ser y la Conciencia que van a guiar el
resto de su investigación. Para este escrito se ha utilizado la traducción de Juan Valmar con la
convicción de que la traslación de la terminología sartreana no sufre muchos cambios. Así
mismo se ha utilizado el texto del profesor Arturo Cardozo, en donde él busca hacer unas
anotaciones sobre el problema del yo y su relación con la conciencia; este autor basa su escrito
en uno de los primeros libros de Sartre «La trascendencia del ego», en donde tuvo contacto con
la fenomenología. Como también el texto de Agustín Rodríguez Sánchez, quién plantea
caracterizar la fundamentación de la conciencia en el pensamiento de Sartre con el fin de poder
comprender la justificación de la realidad en su sistema. Otros autores que se revisaron son
Amparo Ariño Verdú, quien pregunta por el yo trascendental y la conciencia sin yo y Adolfo
Vásquez Rocca, quien expone la teoría fenomenológica de las emociones en Sartre.
EL PROBLEMA DEL SER
En la introducción del «Ser y la Nada» Sartre empieza indagando, a la manera heideggeriana,
por el problema del ser o la «teoría del fenómeno». En el primer apartado señaló los puntos más
importantes que se dan en el viejo dualismo del ser y el aparecer. Pues bien, en los estudios
realizados hasta llegar a él, encontró que el aparecer es el mero fenómeno, sin embargo, para él
el ser se encuentra develado por ese aparecer; lo anterior es lo que llamó el fenómeno de ser que
se considera como ontológico, pues es un fundamento transfenoménico. La pregunta problema
radical es, en este sentido, por el ser de ese aparecer, puesto que esto indica el desbordamiento y
fundamento mismo del conocimiento que de él se tiene. Dijo:
Por el momento, la primera consecuencia de la «teoría del fenómeno» es que la
aparición no remite al ser como el fenómeno kantiano al noúmeno. Puesto que ella no
tiene nada detrás y no es indicativa de sí misma, no puede estar soportada por otro ser
que el suyo propio; no podría consistir en la tenue película de nada que separa al ser
sujeto del ser-absoluto. Si la esencia de la aparición es un aparecer que no se opone a
ningún ser, hay ahí un legítimo problema: el del ser de ese aparecer. (Sartre, 1993, pág.
18).
Para salir del embrollo recurrió a Husserl con su Noesis y su Noema, más descubrió que en el
fondo de ellas se guarda un vínculo con la fórmula berkeleyana Esse Est Percipi. Esta última cae
en la nada porque no se sostiene de algún fundamento de ser para expresar ontológicamente lo
que se pregunta, dicho de otro modo, el ser del percipi escapa de sí mismo. Al recurrir a esta
fórmula, pensó en encontrar un fundamento donde se pueda sostener y es donde estima al
percipiens, es decir, a la conciencia, a aquel ser cognoscente que puede llegar a conocer el
contenido de lo preguntado. Bien se sabe que el noema es lo pensado en el pensamiento y que la
noesis es la acción misma de pensar, pues bien, para Husserl en la noesis se da el hecho de
reflexionar sobre la realidad. Afirmó Sartre (1993): «Pues la ley de ser del sujeto cognoscente es
ser-consciente» (pág. 21).
EL PROBLEMA DEL YO
Antes de seguir con una lectura lineal del texto, es necesario presentar un problema
fundamental que se revela antes de llegar a la conciencia. Este es el problema del yo, puesto que
el yo trascendental kantiano nos lo exige. En ese marco de ideas, el yo no está ni formal, ni
materialmente en la conciencia, está fuera de ella, es un ser-en-el-mundo. Este hecho le remite a
Kant al autor, en su Crítica de la razón pura, donde dice que el yo trascendental acompaña a las
percepciones; sin él no hay representación del mundo y mucho menos conocimiento, pues es la
estancia que posibilita el conocer.
Cardozo (2009) se pregunta si la conciencia es de la misma categoría que el yo. Para lo cual
acude a Kant junto a Sartre, en donde se topa con que la conciencia trascendental es un conjunto
de condiciones que permiten la existencia de una conciencia empírica, es decir, que hace de ella
una cuestión de derecho, empero Sartre encontró el tema de hecho en la fenomenología de
Husserl. Pues este autor trata con los problemas de hecho, de modo que la conciencia
trascendental la comprende fuera de la estancia de una conciencia empírica, como una conciencia
de algo, en otras palabras, es en el método husserliano en donde encuentra la salida a lo factico; y
esto es así debido a que la conciencia, para Husserl, es intencional, apunta a algo.
Por su parte, Ariño (1991) alude a la crítica realizada por Sartre a Husserl, donde se puede
observar una especie de retroceso en sus concepciones sobre el yo en la conciencia. Por un lado
el yo permanece trascendental y por el otro produce a la conciencia. De este modo, Sartre lleva
hasta las últimas consecuencias al yo con la epojé. Al hacer esto, se obvia que la conciencia es
pura intentio, y que va a su objeto hasta captarlo. Por ello insiste Sartre sobre la vacuidad de la
conciencia, la conciencia huye de sí misma para instalarse en un plano trascendental y
existencial. Es un hecho inconcebible que el origen de la conciencia sea en el yo, antes todo lo
contrario, la conciencia hace fluir al yo.
La conciencia no es como en Hegel que se remite a sí misma, sino que es la dimensión de ser
transfenoménica del sujeto. Todo el contenido de la misma está dirigido hacia el exterior, hacia
lo otro que el yo, hacia el espacio temporal. Sartre se deshace del problema del yo determinando
a la conciencia como su única unidad, debido a que ella es una con el mundo, no necesita de un
yo que la ilumine y en donde pueda articular, puesto que ella es un ser con el mundo. En la
medida en que es conciencia, es en la medida en que es intencional, dicho en otras palabras, la
conciencia es conciencia de algo que la trasciende y unifica (Cardozo). Ahora, Sartre resuelve el
problema del tiempo para desenlazar al yo como principio unificador trayendo a colación el
hecho de que para él existe un juego de intencionalidades transversales, que sirven como
unificadores de las conciencias pasadas y presentes. El yo trascendental para Sartre, es la muerte
de la conciencia (Cardozo), puesto que sólo serviría para pensarse a sí mismo y no cumpliría con
ser trascendente, no remitiría al mundo, al exterior.
El yo no está dentro de la conciencia, como pensaría la corriente idealista, sino que, según la
tesis de Cardozo (2009) es exterioridad pura. «… la presencia de un yo en la conciencia resulta
incompatible con su transparencia, pues introduciría en ella la “opacidad” que caracteriza al
objeto.» dirá Ariño (1991). Gracias a ello la conciencia es intencional y permite la trascendencia;
si no fuera así, el yo se pensaría a sí mismo de modo que del mundo no se tuviese conocimiento
ni noticia. Para Sartre el yo es un ser en el mundo, como ya se apuntó. La conciencia lo
constituye, por tal motivo es el yo el que aporta las vivencias, pero es la conciencia la que
produce la intencionalidad de esas vivencias.
El SER Y LA CONCIENCIA
Es necesario que la conciencia deba ser consciente de ese algo y no que sea consciente de que
es consciente de sí misma sin más; precisamente por eso mismo se considera a la conciencia
como lo absoluto. La consciencia remite a algo que está en el exterior, pero no contiene ese algo
en sí, sino que es consciente de ese algo que está por fuera, por tal motivo, la consciencia es lo
absoluto, precisamente por ser incorruptible. La consciencia es la que da la esencia misma, es la
que permite expresar lo conocido en el exterior.
Determinada la conciencia como fundamento ontológico del conocimiento, el autor en
cuestión mencionó que para que el ser del aparecer ya no sea un mero aparecer, se debe buscar
por el camino del percipi, esto se debe a que para Sartre el percipi está relacionado con la
pasividad y con la relatividad, dos conceptos que no pueden aplicarse a un mismo ser. Si se toma
desde el mero concepto de pasividad, se nota que esta no es per se, sino que es vista o moldeada
por la conciencia del perceptor. Al observar esto se dio cuenta del problema que circula dentro
de los fenomenólogos, quienes buscan fundar el ser transfenoménico del fenómeno desde el ser
transfenoménico de la conciencia.
Los fenomenólogos, en otras palabras, han explicado el ser del fenómeno desde sus
posibilidades, pero no en concreto, y un ser tiene la posibilidad de aparecer como otro: lo vemos
en la misma naturaleza, hay gusanos que aparecen con imagen de culebras, y cualquiera que
desconozca la especie, puede considerar al gusano como una cría de una culebra, o un hibrido
entre culebra y gusano, pero la mera verdad es que es una apariencia y que su ser es ser un
gusano. La posibilidad de ser una culebra se descarta más allá de su apariencia.
Afirmó Sartre que al decir que la conciencia es conciencia de algo, se dice que la conciencia
revela un ser que ya existía en sí. De este modo la conciencia puede llamarse, según el autor,
conciencia óntico-ontológica, debido a que esta trasciende su objeto intencionado desde el mero
aparecer, hasta el mismo ser del fenómeno. De ahí Sartre extrajo que el ser es, que el ser es en-sí
y que el ser es lo que es. En otras palabras, se deshace del dualismo ser y aparecer, para
confirmar que el ser es el aparecer, no es ni más de él, ni menos de él. Más allá aún, afirmó
Ariño (1991) que «La conciencia es en tanto que aparece, su ser es su aparecer y su aparecer es
su ser.» (pág. 120). Al respecto, Rodríguez (1980) consideró que la conciencia es puro aparecer,
esto se entiende cuando se habla del plano existencial.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Sartre, J. P. (1993). El Ser y la Nada (Trad. Valmar, J.). Barcelona, España: Ediciones Altaya, S.
A.
Cardozo-Beltran, A. (2019). Apuntes fenomenológicos sobre el problema del yo y la conciencia
en la filosofía de Sartre. Revista Filosofía UIS, 18(1), 109-128.
Rodríguez Sánchez, A. (1980). La fundamentación de la noción de conciencia en Sartre. Logos.
Anales del Seminario de Metafísica, 15, 55-77.
Ariño Verdú, A. (1991). Sartre: del yo trascendental a la conciencia sin yo. Revista Agora, 10,
119-127.
Vasquez Rocca, A. (2012). Sartre: teoría fenomenológica de las emociones, existencialismo y
conciencia posicional del mundo. Nómadas. Revista Critica de Ciencias Sociales y
Juridicas, 36.