SALVACIÓN
SALVACIÓN
Capítulo 1: Salvación
Isaías 59:2 “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y
vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro
para no oír”.
El pecado es universal
Romanos 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aún uno Toda la humanidad
es parte del pecado:
Por nacimiento:
Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y
por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.”
Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los
muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de
uno, los muchos serán constituidos justos.”
Salmos 51:5 “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi
madre.”
Por lo tanto, el pecado es nuestro patrimonio espiritual como resultado de la
caída.
Por acción:
1
Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de
Dios.”
El pecado tiene una pena
¿Que poder tiene Jesús para eliminar los efectos del pecado?
Él nació de una virgen y por lo tanto no está sujeto al pecado pasado en la
herencia (pecado original).
Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y
por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.”
Él no pecó.
Hebreos 4:15 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado.”
Jesús sufrió el castigo (ira) de Dios por el pecado. De este modo se convirtió en
el sacrificio por el pecado y se erige como una sustitución en lugar de la
humanidad pecadora.
Romanos 5:8-9 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.”
Isaías 53:5 “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados".”
Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo
el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
Él rompió el poder de la muerte cuando resucitó de entre los muertos.
1 Corintios 15:3-6 “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo
recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; Y
que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; Y
que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de
quinientos hermanos a la vez; de los cuales muchos viven aún, y otros ya
duermen.”
Hebreos 2:14-15 “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre,
él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al
que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que
por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a
servidumbre.”
Síntesis
Dios creó al hombre, el hombre cayó, y todos están sujetos al poder del pecado.
Dios ha provisto un salvador como la solución: El salvador se sacrificó en
nuestro lugar. Sin embargo, esta redención no se aplica a todos, porque la
Biblia dice que algunos no se librarán del infierno en el día del juicio final.
¿Quién puede ser salvo?
Potencialmente, todas las personas pueden ser salvas. Eso depende de su
respuesta a la revelación de Dios. Es su deseo que todos sean salvos.
Timoteo 2:3-4 “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro
Salvador; el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al
conocimiento de la verdad.”
Jesús murió por “el mundo" (Juan 3:16). Pero en realidad no todo el mundo es
salvo. Entonces la pregunta es, "¿Cómo se obtiene la salvación?"
¿Cómo se obtiene la salvación?
Pablo exhorta a la población " acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la
fe en nuestro Señor Jesucristo "(Hechos 20:21).
Jesús comenzó su predicación diciendo: " El tiempo se ha cumplido, y el reino
de Dios se ha acercado: arrepentíos, y creed en al evangelio"
(Marcos 1:15).
En ambos textos bíblicos sobresale el doble requisito para la salvación: el
arrepentimiento y la fe.
Hebreos 6:1-2 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo,
vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del
arrepentimiento de obras muertas de la fe en Dios, de la doctrina de
bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y
del juicio eterno.”
¿Qué implica?
El arrepentimiento
La palabra griega "metanoia" significa "cambiar la mente". Es decir, el
arrepentimiento no es un estado de remordimiento o sentimientos de culpa,
sino una decisión que tomamos. Es un acto de la voluntad, más que una
cuestión de emoción. Por supuesto, la decisión podrá ser acompañada por
emoción, pero el arrepentimiento en si es el cambio de nuestra mente.
Este cambio de nuestra mente y, por consiguiente, de la dirección de toda
nuestra vida es:
El reconocimiento de nuestro pecado.
La decisión de vivir según la voluntad de Dios revelada para su pueblo elegido.
Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en
el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.”
La Fe
Esto requiere que pongamos nuestra confianza en -y que vivamos de acuerdo a-
la revelación de Jesucristo como el Salvador. No hay trabajo ni acción que
una persona pueda hacer para tener derecho a la justificación. (Efesios 2:8-
9)
Un regalo no puede ser ganado, sólo puede ser recibido.
Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Justificación es un término jurídico que se aplica a aquellos que han sido
eximidos de sus culpas. Para ser eximido de la responsabilidad aplicable a
toda la humanidad como consecuencia del pecado, uno debe creer en la
obra redentora de Jesucristo.
¡La fe simplemente es creer en la Palabra de Dios!
Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para
que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
Leemos en Juan 17:17 que la Palabra de Dios es verdad y que no contiene
ninguna mentira. Por lo tanto podemos confiar en ella plenamente.
Vivir la Salvación
Desde el momento en que nos arrepentimos y creemos en Jesús, entramos en el
reino de Dios. Esto se describe como "nacer de nuevo" (Juan 3:3). Bajo este
punto de vista, desde entrar en el reino hasta el final de nuestra vida
terrenal, tenemos que vivir en el arrepentimiento (una reverencia constante
a la Palabra de Dios) y tener fe en Jesús como Salvador.
Jesús dijo en Juan 10:27-30 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me
siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las
arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y
nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno
somos.”
Pero la Biblia también dice en 2 Timoteo 2:11-12” Palabra fiel es esta:
Si somos muertos con Él, también viviremos con Él; si sufrimos, también
reinaremos con Él; si le negaremos, el también nos negará.”
Y así nos anima a perseverar en nuestra fe hasta que morimos, o hasta que
Cristo regrese.
Hebreos 10:35-36 dice: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande
galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la
voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”
Si perseveramos en justicia, buenas obras y fidelidad, seremos
recompensados con tesoros eternos de Dios.
(Por ejemplo: Hebreos 11:26, Mateo 6:1-6, Mateo 6:16-21, Mateo 10:41 -42,
Mateo 16:27 y Lucas 6:22-23).
Seguridad de la salvación - Sentimientos
La vida cristiana no es sólo ejercitar la fe sin ninguna experiencia. El creyente
puede esperar a sentir y experimentar emociones que le aseguran que es un
hijo de Dios. La Biblia señala claramente que el Espíritu Santo puede dar
testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Leemos en Romanos
[Link] “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos
hijos de Dios.” Esta experiencia involucra nuestras emociones.
Sin embargo, debemos dejar claro que estas emociones y sentimientos no son
continuos, ni permanentes. Son el resultado de la fe en la Palabra de Dios y
actuando sobre esa verdad.
Hay momentos en que el cristiano no se siente salvo. Nuestras emociones están
afectadas por el ambiente que nos rodea, y a veces podemos sentirnos muy
solos, o sentirnos abandonados por Dios. Estos son los momentos en los
cuales no debemos recurrir a nuestros sentimientos, sino que debemos
decirnos a nosotros mismos, con madurez, que nuestros sentimientos no son
importantes y que tenemos que creer la Palabra de Dios.
Las emociones y sentimientos que son el producto de la fe son, en realidad, una
bonificación, un extra. No deben convertirse en la base de nuestra fe,
tampoco deben convertirse en nuestro principal objetivo ni meta. Vienen
cuando anhelamos obedecer la Palabra de Dios. Vendrán, y
experimentaremos sentimientos de entusiasmo, paz y bienestar.
En Mateo 6:9 Jesús les dio un patrón para la oración. Cualquier buen
comentario bíblico aclarara los principios de la oración que figura en este
patrón. Las primeras palabras son: "Padre nuestro que estás en los cielos."
Ver a Dios como un Padre era un concepto radical para la gente de la época
de Cristo. Su uso del término arameo de cariño, "Abba", que significa
"papá", fue revolucionario.
John [Link] “Jesús le dijo: No me toquéis, porque aún no he subido a mi Padre;
más ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi
Dios y a vuestro Dios.”
Que gran privilegio poder acercarnos al Creador del universo y ser recibidos
como un hijo suyo.
¿Por qué Debemos Orar?
A lo largo de las Escrituras vemos que Dios desea una relación con su pueblo.
Tenemos que orar, porque sin comunicación no hay relación.
Isaías 55:6 Nos anima “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle
en tanto que está cercano”
Efesios 6:18 dice, “Orando en todo tiempo con todo oración y súplica en el
Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los
santos.”
Filipenses 4:6 dice, “Por nada estéis afanosas, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
1 Tesalonicenses 5:16-18 dice: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad
gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en
Cristo Jesús.”
Tenemos que permanecer en Cristo porque sin Él no podemos hacer nada (Juan
15:5), y lo hacemos a través de una vida de oración cada vez mayor.
Cuando oramos en el Espíritu, Él nos ayuda a alinearnos con Dios, pues Él
es nuestro Maestro.
1 Corintias 2:13 “Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por
sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu de Dios, acomodando
lo espiritual a lo espiritual” La oración mueve la mano de Dios y nos
cambia a nosotros y a las circunstancias. En la oración encontramos la
gracia para perdonar, el coraje para amonestar, la fuerza para perseverar, y
el fervor para correr la carrera que Dios ha puesto ante nosotros.
Ejemplos de Oración
Ejemplos de Oración en el Antiguo Testamento
Abraham (Génesis 18:22).
Jacob (Génesis 32:24).
Moisés (Salmo 90).
Josué (Josué 10:12).
Hanna (1 Samuel 1).
Elías (1 Reyes 18:36).
Ezequías (2 Reyes 19:14).
Jonás (Jonás 2:1).
Ejemplos de Jesús orando
En secreto (Lucas 5:16).
En público (Juan 11:41).
En lugares solitarios (Marcos 1:35, Mateo 14:23).
Durante toda la noche (Lucas 6:12).
Antes del amanecer (Marcos 1:35).
Durante las crisis (Mateo 26:36-44).
Después de su bautismo (Lucas 3:21).
Antes de la elección de los discípulos (Lucas 6:12).
Con fuertes gritos y lágrimas (Hebreos 5:7).
En la cruz (Lucas 23:46).
Enseñanzas de Jesús acerca de la Oración
Evangelios Mateo-Juan 4
Historia Hechos 1
Cartas Romanos-Judas 21
Profecía Apocalipsis 1
Total del Nuevo 27
Testamento
* La Biblia no cayó del cielo así como es. Fue reconstruido progresivamente
durante un período de alrededor de 2.000 años, y las contribuciones de más
de 40 autores están incluidas. Los libros de la Biblia fueron examinadas
individualmente y verificados por diversos comités y consejos a lo largo de
los años para asegurar su autenticidad e inspiración.
Diez razones por las cuales debemos leer la Biblia
Nos muestra a Dios
No hay una manera más fácil, mejor y más segura de llegar a conocer a Dios
que a través de Su Palabra. Él ha revelado sus atributos claramente en toda
la Biblia y sólo a través de leerla vamos a saber como es de verdad.
Renueva nuestras mentes
Vivimos en un mundo enfermo de pecado que está constantemente poniendo
sus valores pecaminosos en nuestras mentes. Nuestros pensamientos
determinan nuestras acciones y por lo tanto, es necesario asegurarnos de
que seguimos llenando nuestras mentes con pensamientos de Dios. La única
manera de encontrar los pensamientos de Dios es mediante la lectura de su
Palabra (2 Pedro 3:1).
Romanos 12:1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios,
que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para
que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Es una ayuda en la guerra espiritual
La Palabra de Dios es descripta como la espada del Espíritu. Por lo tanto, es un
arma de la guerra contra el diablo. Tenemos que aprender a usarla de la
misma manera que Jesús lo hizo cuando Él fue tentado en el desierto.
(Efesios 6:17, Mateo 4:1-11).
Es una base para la vida
Detrás de la Palabra de Dios está su fidelidad. Si vivimos nuestra vida en
obediencia a La Palabra de Dios, nunca sucumbiremos a las tormentas de
los tiempos difíciles, porque la fidelidad de Dios a Su Palabra nos defiende.
La clave no es sólo escuchar la Palabra de Dios, sino también ponerla en
práctica. Vean Mateo 7:24-27 y Santiago 1:23-25.
Nos capacita para hacer buenas obras
Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas.”
Dios ha preparado buenas obras para que las hagamos, pero a menos que
estemos capacitados y preparados para ellas, no cumpliremos lo que
debemos hacer. Mediante la lectura y el estudio de la Palabra de Dios nos
convertimos en personas capacitadas para cumplir los propósitos de Dios.
2 Timoteo 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, al fin que el hombre
de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
Nos muestra a nosotros mismos y revela nuestro pecado
Cuando leemos la Palabra, vemos el nivel de vida que Dios requiere y también
nos damos cuenta de las áreas en las que nos quedamos cortos. Es como
mirar en un espejo y encontrar que nuestra apariencia no es presentable.
Esto nos permite cambiar y ajustar nuestras vidas para que podamos
convertirnos en las personas que Dios anhela que seamos y también nos
permite vivir la vida que Dios quiere que vivamos.
(Hebreos 4:12).
Santiago dijo en Santiago 1:21-25, “Por lo cual, desechando toda inmundicia y
abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la
cual puede salvar vuestras almas.”
Purifica nuestras vidas del pecado
Habiendo dado cuenta del pecado en nuestras vidas, no hay mejor manera de
deshacerse de él que ver lo que Dios tiene que decir sobre ese pecado en
particular, y de ahí poner la Palabra de Dios en acción. De esta manera
vamos a aprender a odiar el pecado con pasión (tal como Dios lo hace) y
como resultado de eso nuestras vidas serán purificadas.
(Juan 15:3, Juan 17:17, Efesios 5:26).
Se nos impide pecar
La Palabra de Dios no sólo revela nuestro pecado, y nos limpia del pecado, sino
que también evita pecar. Si estamos llenos de la Palabra de Dios y
enfrentamos la tentación, será mucho más probable que salgamos
victoriosos (1 Juan 2:1).
Salmos 119:9 lo pone de esta forma, “¿Con qué limpiara el joven su camino?
Con guardar tu palabra”
Nos permite predicar y enseñar
Cuando conocemos la Palabra de Dios y lo que estamos predicando y
enseñando se basa en la Palabra de Dios, somos capaces de hablar con
confianza y autoridad, porque sabemos que la fidelidad de Dios nos
respalda (2 Timoteo 3:16-17, 2 Timoteo 4:2).
Pedro 4:11 dice, “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si
alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo
sea Dios glorificado por Jesucristo…”
Edifica la fe
Porque Dios es fiel, sabemos que su Palabra es verdad. Dios no puede dejar de
cumplir sus promesas. Así, mediante la lectura de la Palabra de Dios
obtenemos una mayor seguridad y confianza para confiar en él.
Romanos 10:17 dice, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de
Dios.”
¿Cómo debemos acercarnos a la Biblia?
Un planeamiento equivocado a la lectura de la Biblia puede disuadir a los
mayores entusiastas. Sin embargo, un planeamiento correcto puede mejorar
enormemente los tiempos de estudio bíblico de cualquier individuo y evitar
el desánimo innecesario. Algunos consejos útiles para seguir:
Leer libro por libro
Seleccione el libro que desee leer. Establezca el marco histórico del libro. Al
entender el contexto político, cultural y espiritual en el que el libro fue
escrito será capaz de comprender el contenido del libro mucho más
fácilmente porque podría comenzar a identificar el autor y los destinatarios.
Lea el libro mediante una forma sistemática, en lugar de leer porciones
seleccionadas o saltar hacia atrás y adelante de forma aleatoria. De este
modo, será capaz de seguir la serie de pensamientos del autor y le ayudará a
evitar el uso de versículos fuera de su contexto haciéndole decir cosas que
el autor nunca quiso.
Recuerde que ni el capítulo o el sistema de numeración de los versículos, ni los
títulos de los párrafos fueron inspirados por el Espíritu Santo, simplemente
fueron añadidos por el bien de facilitar la referencia. A veces la idea que el
autor quería comunicar puede ser robada o malentendida si dejamos de leer
el final de un capítulo o un párrafo. Lo mejor es buscar una indicación clara
en el texto que muestra que un pensamiento en particular, ha terminado su
curso y que uno nuevo está a punto de ser desarrollado antes de dejar de
leer.
Estudios textuales
Es importante tener en cuenta que el Espíritu Santo ungió a los autores de la
Biblia, cuando escribieron en su lengua materna (el Antiguo Testamento:
hebreo y arameo, el Nuevo Testamento: griego) y que las traducciones que
tenemos hoy en día, no siempre pueden comunicar toda la riqueza de la
expresión del pensamiento en las lenguas originales.
A veces es útil, por lo tanto, acceder a los idiomas originales. Hay libros
sencillos y prácticos para ayudar al lector: no es necesario que aprenda
griego antiguo.
El valor de la realización de un estudio textual es que somos capaces de
entender y sacar la riqueza de la revelación de Dios al tomar cualquier
porción de la Escritura (por lo general bastante corta) y, con el uso de una
buena concordancia, diccionario de la Biblia y otras ayudas, permitiendo
llegar a cada palabra importante y averiguar cuál es el sentido pleno de la
palabra original. Esto da una comprensión mucho más clara de lo que el
autor quería decir.
Estudios temáticos
El valor de un estudio temático es que permite reunir todas las escrituras
relativas a cualquier tema. Cuando haya leído todo lo que la Biblia tiene
que decir sobre un tema en particular, tendrá una idea mucho más clara de
lo que Dios piensa y siente sobre él.
La forma de hacer esto es bastante simple: elija un tema y busque la(s)
palabra(s) en una concordancia. La concordancia total da una lista
exhaustiva de todas las escrituras que contienen la palabra. De ahí, puede
leer cada pasaje en la Biblia, situándolo en su contexto y tomando notas de
los puntos importantes o de nuevos temas que se desarrollan. Por último, tal
vez quiera organizar el material en un orden lógico y presentarlo para una
fácil referencia.
Estudio devocional
Puede ser muy enriquecedor tomar una pequeña porción de la Escritura y leerla
lentamente, cuidadosamente y en oración. Con este enfoque, el principal
objetivo es tomar la escritura y aplicarla en su vida.
Las preguntas principales que necesitas hacerte del texto son:
¿Qué puedo aprender acerca de Dios?
¿Qué puedo aprender de mí mismo?
¿Qué requiere el texto de mí?
¿Dónde estoy más débil con respecto al tema?
¿Cómo puedo aplicarlo en mi vida?
Síntesis
La Biblia es la revelación inspirada de Dios sobre sí mismo. Es nuestra única
guía infalible para conocer a Dios, entender más de nosotros mismos y vivir
una vida que glorifique a Dios. Cada cristiano debe dedicar tiempo
regularmente para leer y estudiar la palabra de Dios.
Referencias Bíblicas Acerca de la Palabra de Dios
Timoteo 3:16-17
2 Pedro 1:20-21
Santiago 1:23-25
Hebreos 4:12
Santiago 1:21-25
Efesios 5:26
2 Timoteo 4:2
Romanos 10:17
. LA IGLESIA
Capítulo X: La Iglesia
Efesios 3:10 “Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a
conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares
celestiales,”
1 Corintios 3:16-17 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de
Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le
destruirá a el; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”
Vean también 1 Pedro 2:4-8.
La Iglesia es un edificio del que Jesús es a la vez la piedra angular / base, y el
jefe constructor. Se asegura de su crecimiento y le da unidad. Él construye
según un plan establecido (lo que no se basa en la piedra angular/ fundación
correcta, no es la Iglesia). Perfecciona cada piedra y la adapta
perfectamente a la estructura, la palabra griega utilizada por Pedro para
"piedras" no es "petros" (piedras ásperas) sino "litos" (piedras bien
ela bor ada s): por eso el edificio crece c ualit ativamente y
cuantitativamente. Los líderes de la Iglesia son constructores asistentes,
ayudando en la refinación y la colocación de las piedras y así en el lugar de
la totalidad. Esta imagen muestra la Iglesia como algo fuerte, duradero y
visible para el mundo.
La Iglesia es, por otra parte, un determinado tipo de edificio, es decir, un templo
("templo sagrado", "casa de Dios" y "casa espiritual"). En el Antiguo
Testamento el templo fue donde moraba Dios (era santo y glorioso) y
donde todas las naciones tenían que llegar a encontrar a Dios y la salvación.
La Iglesia ahora es el templo de Dios, el lugar donde Él mora por su
Espíritu. Como tal, es santo (la palabra griega traducida "templo" en estos
textos no es "hieron", utilizado para todo el complejo del templo, sino
"naos", el lugar santísimo), es donde la gloria de Dios se manifiesta. (2
Corintios 3:18), y las naciones del mundo tienen que venir a él para
encontrar el mensaje de la salvación (1 Timoteo 3:15).
Un Sacerdocio
1 Pedro 2:5 “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa
espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios por medio de Jesucristo”
1 Pedro 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,
pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os
llamo de las tinieblas a su luz admirable.”
También pueden leer Apocalipsis 1:6.
La Iglesia no sólo es el templo donde habita Dios, sino también es el sacerdocio
que ministra a Dios en ese templo. (Esta imagen es sólo implícita en Efesios
pero es explícita en otra parte.) A diferencia del Antiguo Pacto, en el que
sólo algunos del pueblo de Dios eran sacerdotes, en el Nuevo Pacto todo el
pueblo de Dios son sacerdotes, es decir, toda la Iglesia es un sacerdocio,
todos los creyentes son sacerdotes ministrando a Dios. (Ya hemos visto que
todos los creyentes son parte del Lugar Santísimo, y por lo tanto todos los
creyentes pueden entrar y ministrar allí.) Los "sacrificios espirituales" que
se ofrecen incluyen, la oración, la alabanza, las finanzas y la
evangelización. La Iglesia, por otra parte, es un "sacerdocio real", ya que es
consagrada ministros del rey, y es un "reino de sacerdotes" porque Dios
reina sobre la Iglesia y porque a través de su ministerio, la Iglesia extiende
el
reino de Dios y reina con Cristo. Así como los sacerdotes del Antiguo Pacto
ministraron en nombre de sus compatriotas israelitas que no podían entrar
en el templo, los creyentes del Nuevo Pacto ministran en nombre de
aquellos que no pueden entrar en la presencia de Dios, es decir, los
inconversos-a través de la oración, la guerra espiritual, evangelismo y
servicio.
Un Cuerpo
Romanos 12:5 “así, nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y
todos miembros los unos de los otros.”
Vea también Efesios 4:1-16, Romanos 12:3-8 y 1Corintios 12:12-27.
El cuerpo de Cristo es la imagen dominante de la Iglesia en el Nuevo
Testamento y se transmite por lo menos cuatro verdades de importancia
crucial:
Cada cuerpo tiene una cabeza. La cabeza de este cuerpo es Jesús (Colosenses
1:18). Jesús no es sólo un nominal (como un honorario vitalicio-presidente
o un monarca constitucional), sino el real, día a día, personal cabeza de la
Iglesia. Su liderazgo significa que gobierna la Iglesia (Efesios 1:22-23) y
que Él es la fuente de vida de la Iglesia, la crianza y el mantenimiento de
ella (Efesios 4:15-16, Colosenses 2:19). Jesús es la única cabeza: nadie más
puede, o debe intentar ser la cabeza (un cuerpo con dos cabezas es un
monstruo!). Por el contrario, cuando una iglesia no permite que Jesús sea la
cabeza, ya no hay ningún cuerpo, es decir, la Iglesia se aparta demasiado de
la norma y el patrón de la cabeza y deja de ser parte del verdadero cuerpo
de Cristo (un cuerpo sin una cabeza es igual a un monstruo!).
Así como un cuerpo sólo puede tener una cabeza, una cabeza sólo puede tener
un cuerpo. Sólo hay una Iglesia verdadera (una cabeza con mas que un
cuerpo es un tercer tipo de monstruo!) Y, sea como sea que parece, esa
Iglesia verdadera posee una unidad derivada de su cabeza (Jesús) común.
Así como el cuerpo físico tiene muchas partes diferentes, cada uno es esencial
para el funcionamiento exitoso de la totalidad, de la misma manera este
cuerpo espiritual está formada por muchas personas diferentes, cada uno de
los cuales tiene un don y ministerio diferente, pero cuya contribución es
esencial para el adecuado funcionamiento y la eficacia de toda la iglesia.
La Iglesia, como el cuerpo espiritual de Cristo, continúa, en esta época, toda la
tarea que Jesús comenzó en su cuerpo físico durante su vida en la tierra.
Somos los instrumentos a través de las cuales Jesús continúa su obra entre
la humanidad.
Aquí los líderes son el sistema nervioso, transmitiendo los comandos de la
cabeza a través del cuerpo, se aseguran de la salud y el funcionamiento de
cada parte.
Una Novia Vean Efesios 5:22-32.
La Iglesia es la novia de Jesús: Él vino a conquistar y ganarla (su amor atrae la
gente a Él) y pagó el precio necesario para ella (Él redimió a un pueblo para
sí mismo), ahora le perfecciona hasta su plena floración, en el final de la
era, Él volverá a casarse y celebrar con ella en la fiesta de bodas del
Cordero (Apocalipsis 19:6-9), como el novio oriental de la antiguedad, la
llevará de vuelta a la casa de su Padre (Juan 14: 2-3) y vivirá con ella para
siempre (Apocalipsis 21:1-3). Esta imagen transmite el amor apasionado e
íntimo entre Jesús y la Iglesia, un amor que se expresa principalmente en la
adoración de la Iglesia, pero también en toda su vida y obras, que se derivan
de su amor por él. Al igual que otras imágenes, revela la elección soberana
divina, y con ella un privilegio (una posición privilegiada, Jesús se entrega
totalmente para ella) y la responsabilidad (de estar sujeta, servir y glorificar
al novio). Y lo maravillosa es que la relación recién está en esta etapa, es
sólo el cortejo: la boda, la consumación y la vida juntos, aún nos esperan!
En esta imagen, los líderes funcionan como eunucos, no atravesando a
abusar de la novia para sí mismo, sino para presentar su trabajo perfecto
para el novio.
Un ejército Fíjate Efesios 6:10-18.
Dios es un guerrero (Éxodo 15:3), Jesús hace la guerra (Apocalipsis 19:11). La
iglesia es el ejército de Dios, haciendo retroceder el reino de la oscuridad y
extendiendo el reino de la luz. Lo hace en todos los áreas de su vida y
ministerio: en la evangelización, la sanación, liberación y la intercesión
(Mateo 12:29, Mateo 16:18, Marcos 16:15-18, Lucas 10:17-19, 2 Corintios
10:3-5), y en su enseñanza, pastorear, y la acción social (por ejemplo, la
lucha contra la pobreza, ya sea por alimentar a los pobres o por la lucha
contra las injusticias que lo causa) también está involucrada en la guerra
espiritual. En resumen, al igual que la Iglesia continúa todas las otras tareas
de Jesús, así también continúa su obra de la destrucción de la obra del
enemigo (1 Juan 3:8).
Que la Iglesia es un ejército involucrada en una batalla, transmite otros aspectos
de la vida de la Iglesia y su ministerio, tales como: el conocimiento del
enemigo (sus metas y estrategias), la capacitación, armaduras y armas,
tácticas ofensivas, la disciplina y la obediencia a las órdenes. En esta
imagen los líderes de la Iglesia son oficiales liderando y comandando el ejército
en la batalla.
Misión y mandato
Otras imágenes de la Iglesia, se puede encontrar en las Escrituras, pero los siete
mencionados antes serán suficiente por ahora. En conjunto, nos dan una
idea clara de lo que la Iglesia es, y lo que está llamada a hacer. A riesgo de
simplificar demasiado, podemos decir que la Iglesia tiene una o dos tareas
principales en cada una de las cuatro direcciones:
Hacia Dios: la adoración y la oración.
Hacia unos a otros: comunión y la instrucción.
Hacia el mundo: la evangelización y el servicio.
Hacia Satanás (y sus aliados): la guerra espiritual.
La Iglesia continúa la obra de Jesús. Todo lo que Jesús vino a hacer puede
resumirse así: Él vino a establecer el reino de Dios. Así que, la Iglesia está
llamada a extender el reino de Dios. En su ser modela el Reino, en su
discurso proclama el Reino, en sus acciones trabaja para el Reino. La
Iglesia es a la vez la prueba de, la señal a, y un agente del Reino. El
testimonio del avance de la Iglesia es el testimonio de la venida del reino de
Dios en esta era.
La Iglesia Universal y La Iglesia Local
Cada vez que el Nuevo Testamento se refiere a la "iglesia" significa una de dos
cosas:
La Iglesia Universal
La iglesia universal, muchas veces solo llamada la Iglesia, es el total de la
compañía de los verdaderos creyentes en todos los lugares en todas las
épocas (aquellos cuyos nombres están escritos en el libro del cordero), la
identidad exacta la cual solo Dios conoce. (Mientras que todos los
miembros de la Iglesia universal deben ser parte de una iglesia local, no
todos los miembros de las iglesias locales pertenecen a la Iglesia universal.)
La Iglesia Local
La iglesia local, también solo llamada la iglesia a veces, es una expresión
concreta de la Iglesia universal, es decir, una comunidad visible de los
creyentes en un determinado lugar y período. Por supuesto, cuando la
iglesia local se aparta del liderazgo de Jesús (la cabeza) es decir, a pesar de
su nombre, ya no forma parte de la Iglesia universal (Apocalipsis 2:5).
La iglesia universal y la iglesia local son los únicos dos significados de
"Ecclesia" en las Escrituras: la Biblia nunca habla de denominaciones, iglesias
nacional, étnicas o de otro tipo. Todo lo que hemos dicho acerca de la
identidad y el llamado de la Iglesia, ha sido de carácter general y se aplica a
la iglesia universal. Las iglesias locales pueden adquirir una determinada
"sabor", visión, etc.
(Junto al libro encontraran un folleto explicando la visión y valores de la Iglesia
"Corrientes de Aguas Vivas")
La Iglesia y Tú
Empezamos preguntando:
¿Quién es la Iglesia y que es su vocación?
¿Por qué la iglesia es una parte importante de la vida del creyente?
Al responder la primera, ya hemos respondido en gran medida de la segunda
pregunta. Cada creyente verdadero es, por definición, automáticamente
parte de la Iglesia universal desde el momento de su renacimiento. Pero así
como la iglesia universal tiene que ser concretada en tiempo y espacio para
tener impacto y significado, así también el creyente tiene que ser parte de
una iglesia local para que exista una realidad a su profesión de la fe. No
sólo es imposible para sobrevivir y crecer como cristiano en el aislamiento,
una idea así es totalmente ajena a las Escrituras. Amar y pertenecer a Dios
es amar y pertenecer a su pueblo.
El cristiano necesita la iglesia local, tanto por lo que recibe (instrucción,
pastorado y comunión) y para lo que da (dones y ministerios): el
crecimiento es imposible sin los dos. Cada imagen de la Iglesia que vimos
hace resaltar la importancia y el papel del creyente en la iglesia: la
responsabilidad de todos los ciudadanos para la prosperidad de la nación,
cada miembro de una familia tiene tareas y pueden ayudar a sus hermanos,
cada piedra tiene un lugar exacto en el templo, cada creyente es un
sacerdote ministrando a Dios y a los demás, cada parte del cuerpo debe
hacer su papel para la función exitosa del totalidad del cuerpo-un soldado
inactivo pone a peligro todo el ejército, Así que encuentra la iglesia local a
la que Dios te está llamando, en donde puedes estar sujeto al liderazgo,
visión etc., y estar comprometido, involucrado y donde puedas crecer!
Referencias bíblicas de la Iglesia
Timoteo 3:14-15
Efesios 1:22-23
Efesios 2:19-22
Apocalipsis 1:5-6
Romanos 12:5
Efesios 5:25-27
Corintios 10:3-5
Efesios 3:10