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Sabes

El documento 'Exigencia y Ternura' de José Ramón Urbieta explora el proceso educativo a través de la alegoría de Pinocho, destacando la importancia de la mirada positiva y soñadora del educador hacia sus alumnos. Se abordan las diversas etapas del desarrollo infantil y adolescente, así como las necesidades educativas específicas en cada fase. El texto enfatiza la relevancia de la empatía, la autoridad educativa y el manejo de emociones en la formación integral del individuo.

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El documento 'Exigencia y Ternura' de José Ramón Urbieta explora el proceso educativo a través de la alegoría de Pinocho, destacando la importancia de la mirada positiva y soñadora del educador hacia sus alumnos. Se abordan las diversas etapas del desarrollo infantil y adolescente, así como las necesidades educativas específicas en cada fase. El texto enfatiza la relevancia de la empatía, la autoridad educativa y el manejo de emociones en la formación integral del individuo.

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Exigencia y Ternura José Ramón Urbieta (2010)

Índice
1: Comienza, maestro Goro, «soñando» a tus alumnos o
hijos.......................................................................................6
2: Maestro Goro, has de llegar a ver toda la riqueza que encierra la persona de
Pinocho..............................10
3: El estilo educativo de
acompañamiento.................................................................................................................14
4: Las necesidades básicas de Pinocho-niño
................................................................................................................18
5: Cuando pinocho se hace púber. Cómo es y qué necesidades educativas
tiene................................................23
6: Cómo es y qué necesidades educativas tiene Pinocho-adolescente
.................................................................28
7: La autoridad educativa enseña a Pinocho la obediencia y la responsabilidad
................................................32
8: Crecer supone lágrimas. Qué hacer con las lágrimas de
Pinocho........................................................................46
9: La importancia de saber qué hacer con los
sentimientos.........................................................................53
10: Educar la agresividad de Pinocho
.......................................................................................................................56
11: Educar el miedo paralizante de
Pinocho.............................................................................................................62
12: Educar la envidia destructiva de Pinocho
...........................................................................................................66
13: La herencia de la
autoestima..............................................................................................................................69
14: Cómo educar a Pinocho en la
asertividad...........................................................................................................75
15: Pinocho puede aprender a vivir con
alegría........................................................................................................79
16: Pinocho necesita aprender a dar sentido a su vida
............................................................................................85
17: Educar a Pinocho en el
estudio...........................................................................................................................89
18: Educar a Pinocho en el consumo

Sabes «mirar» a Pinocho te sientes soñador, creador, y quieres hacer de tu inquieto leño un muñeco
maravilloso. con la acogida incondicional del leño pones de manifiesto tu talla de maestro educador, ya
que la acogida es el primer paso para convertir tu afán y tu sueño en afecto entrañable y deseoso de lo
mejor. La mirada que diriges al leño es una mirada ilusionada, creadora, positiva, llena de dignidad,
paciente, innovadora. Se te ve maestro con percha de maestro, porque sabes dónde colgar tu tarea
educativa: en tu interior, en tu riqueza como persona, en tu identidad de maestro. Algunos rasgos que
me llaman la atención de tu percha de maestro de los muchos aspectos que perfilan tus actitudes
educativas y soñadoras me llaman la atención tres, que me parecen sobresalientes. 1) tomas como
punto de partida de la educación de Pinocho al tronco de madera tal como es, rico y complejo.

1: Comienza, maestro Goro, «soñando» a tus alumnos o


hijos
El cuento de Pinocho comienza con la existencia de un leño de madera que lloraba y reía como un niño.
Érase una vez un tronco de madera. Pero no un tronco de madera de lujo, sino sencillamente un leño de esos con
que
en el invierno se encienden las chimeneas para calentar la casa... Cierto día, el leño de mi cuento fue a parar al taller
de un viejo carpintero, cuyo nombre era maese Antonio, a quien todo el mundo le llamaba maese Cereza, porque la
punta de su nariz, siempre roja y reluciente, parecía una cereza madura. Cuando maese Cereza vio aquel leño, se
puso más contento que unas pascuas, tanto que comenzó a frotarse las manos, mientras decía para su capote:
-¡Llegas a tiempo, porque voy a hacer de ti la pata de una mesa!
Cogió el hacha para comenzar a quitarle la corteza y desbastarlo, pero, cuando iba a dar al primer hachazo, se
quedó
con el brazo suspendido en el aire, porque oyó una vocecilla que decía con tono suplicante:
-¡No! ¡No me des tan fuerte!
Los ojos asustados de maese Cereza recorrieron el taller entero para ver de dónde podía venir aquella vocecilla, y
no vio a nadie. Miró debajo de su banco de trabajo, y nada... abrió la puerta del taller y salió a la calle, y tampoco
encontró a nadie.
-Ya comprendo -dijo rascándose la peluca-. Esa vocecilla ha sido una ilusión mía.
Y, tomando de nuevo el hacha, arreó un formidable hachazo en el leño.
-¡Ay, me has hecho daño! -dijo con dolor la vocecilla.
Esta vez, maese Cereza se quedó de piedra. Cuando pudo hablar dijo temblando de miedo:
-Pero, ¿de dónde sale esa vocecilla que ha dicho ¡ay!, si aquí no hay nadie? ¿Será que este leño ha aprendido a
llorar y a quejarse como un niño? ¡No puedo creer lo que me está pasando! Este leño es como todos los leños,
bueno para la chimenea...
En aquel momento llamaron a la puerta.
-¡Adelante! -contestó maese Cereza con voz débil por el miedo que llevaba dentro.
Entonces entró en la tienda un viejecillo muy vivo, que se llamaba maese Goro, pero a quien los crios le llamaban
maese Fideos, porque su peluca amarilla parecía que estaba hecha con fideos de los finos.
-Buenos días, maese Antonio -dijo al entrar.
-¿Qué le trae por aquí? -preguntó maese Cereza.
-Esta mañana se me ha ocurrido una idea. He pensado hacer un magnífico muñeco de madera que sepa bailar, dar
saltos mortales, disparar con el arco... Con ese muñeco me dedicaré a recorrer el mundo para ganarme el pan... y
un
traguillo de vino. ¿Qué le parece?
-Me parece una idea genial,

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