0% encontró este documento útil (0 votos)
131 vistas10 páginas

Historia del Monasterio Santes Creus

Es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en el término municipal de Aiguamurcia, en el pueblo de Santes Creus, en la provincia de Tarragona.

Cargado por

Fer Gaona
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
131 vistas10 páginas

Historia del Monasterio Santes Creus

Es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en el término municipal de Aiguamurcia, en el pueblo de Santes Creus, en la provincia de Tarragona.

Cargado por

Fer Gaona
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como TXT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Monasterio de Santes Creus

Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Monasterio de Santes Creus
Bien de Interés Cultural y Bien Cultural de Interés Nacional
Santes Creus conjunto.jpg
Localización
País Bandera de España España
Comunidad Flag of Catalonia.svg Cataluña
Provincia Bandera actual de la provincia de Tarragona.svg Tarragona
Localidad Aiguamurcia
Dirección Santes Creus
Coordenadas 41°20′50″N 1°21′46″E
Información religiosa
Culto Exclaustrado
Diócesis Tarragona
Orden Cistercienses (act. sin culto)
Uso monasterio
Advocación Santa María
Historia del edificio
Construcción 1158
Datos arquitectónicos
Tipo Monasterio
Estilo Cisterciense y románico
Año de inscripción 13 de julio de 1921
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Categoría Monumento
Código RI-51-0000196
Declaración 13 de julio de 1921
[editar datos en Wikidata]
El Real Monasterio de Santa María de Santas Cruces12 (en catalán Reial Monestir de
Santa Maria de Santes Creus) es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo
xii, que se encuentra en el término municipal de Aiguamurcia, en el pueblo de
Santes Creus, en la provincia de Tarragona (España). Fue en el siglo xiii cuando,
bajo el patrocinio de Pedro III de Aragón que expresó su deseo de ser enterrado en
el monasterio, se construyó el panteón real, en el cual a su vez fue sepultado su
hijo el rey Jaime II. Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió
este lugar para su descanso eterno, consiguiendo el cenobio el tiempo de máximo
esplendor y grandeza gracias a los numerosos donativos recibidos, hasta la decisión
de Pedro IV de Aragón en 1340 de instalar el panteón de la monarquía en el
monasterio de Poblet.3

En 1835 y como consecuencia de la desamortización de Mendizábal la comunidad


abandonó el edificio. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de
julio de 1921. Es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no
existe vida monástica.4

Índice
1 Apunte histórico
1.1 Fundación
1.2 Expansión
1.3 Filiales
1.4 Privilegios
2 Complejo monacal
2.1 Primer recinto
2.2 Segundo recinto
2.3 Tercer recinto
2.4 Iglesia
2.5 Sepulcros reales
2.5.1 Sepulcro de Pedro III
2.5.2 Sepulcro de Jaime II y Blanca de Nápoles
2.6 Claustro
2.6.1 Escultura del claustro
2.7 Sala capitular
2.8 Capilla de la Asunción
2.9 Dormitorio
2.10 Claustro posterior
2.11 Palacio real
3 Sobre el nombre del monasterio
4 Véase también
5 Notas
6 Referencias
7 Bibliografía
8 Enlaces externos
Apunte histórico

Escudo del Císter


La Orden del Císter se había establecido en la península ibérica, a partir del
primer cuarto del siglo xii, con fundaciones en los monasterios de Oseira, Fitero y
de Moreruela, todos bajo patrocinio real por la gran necesidad que había en ese
momento para conseguir una rápida repoblación del espacio reconquistado a los
musulmanes. Convirtiéndose los monjes en:

...activos peones de la colonización feudal.5


Bajo el mandato del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y con el mismo fin, se
crearon los monasterios de Poblet, Santes Creus y en terrenos cedidos por este
mismo conde el monasterio femenino de Vallbona de las Monjas, todos ellos situados
en la llamada Cataluña Nueva.6 Como era norma habitual, adoptada y extendida por la
orden cisterciense, sus monasterios fueron dedicados a Santa María.7

Fundación
La fundación del monasterio se remonta a 1150 gracias al poderoso linaje de la Casa
de Moncada, cuando Guillén Ramón de Moncada, senescal de Barcelona, y sus hijos
hacen donación en aquella fecha a los monjes cistercienses de la abadía de la Grand
Selva, de Toulouse (Languedoc), de unos terrenos en el lugar denominado Valldaura,
cerca del actual municipio barcelonés de Sardañola del Vallés. Junto con el terreno
se les concedía un permiso para utilizar los molinos de Rocabruna, además de una
ayuda de 100 morabatines de oro anuales y grano suficiente, mientras durase la
edificación del nuevo monasterio.8 El que se escogiera para la ubicación del
edificio del monasterio una parte baja y no la cima de la montaña, debió de ser por
la existencia en ese lugar de algún tipo construcción, ya que poco tiempo después
de la donación ya se encontraban en Santa María de Valldaura doce monjes, tres
conversos y el abad Guillem procedentes del monasterio de la Grand Selva. La falta
de suministros hídricos, así como la proximidad del gran monasterio San Cugat del
Vallés y la cercanía de la ciudad de Barcelona que impedían su expansión, hicieron
aconsejable enseguida pensar en el cambio de emplazamiento del cenobio.9

Maqueta del monasterio, en Cataluña en Miniatura


Comunicados sus deseos al senescal Moncada, este consiguió ayuda del obispo de
Barcelona, Guillem de Torroja, y del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. El
conde accedió y concedió en 1155 unas tierras en Ancosa cerca de La Llacuna en la
comarca de Noya. El lugar tampoco era adecuado por la falta de agua para dedicarse
a la agricultura, hecho primordial dentro de la orden cisterciense. Por lo tanto
nunca llegó a construirse un monasterio, aunque sí una granja donde se trasladó una
parte de la comunidad.10
Nuevamente la influencia de la familia Moncada, cuyo deseo era conseguir la
fundación del monasterio para que fuera panteón familiar —de ahí que su intención
primera fuera la proximidad a la ciudad de Barcelona, lugar de residencia de dicha
familia— hizo que solicitara ayuda a su amigo Guerau Alamany de Cervelló, señor de
varios castillos en tierras del Gayá, que vio con buenos ojos el establecimiento de
un monasterio en sus tierras. Junto con la cooperación de los nobles Gerard de
Jorba y Guillem de Montagut hicieron una donación en 1160 del paraje de Santas
Creus, a orillas del río Gayá, con agua abundante y suficientes terrenos de calidad
para garantizar la buena economía del monasterio. Su ubicación alejada de
poblaciones y situada en plena naturaleza debió gustar a los monjes para poder
llevar una vida espiritual tranquila.1110 No obstante, por una disputa
jurisdiccional entre las diócesis de Barcelona y Tarragona, en la que ambas
consideraban tener derecho sobre el territorio de Santes Creus, el asentamiento se
demoró hasta que el papa Alejandro III decretó la independencia del monasterio en
1168/1169, quedando exento de la obediencia ordinaria tanto del arzobispado de
Tarragona como del obispado de Barcelona. 12 El monasterio de Valldaura daba paso
al de Santes Creus, el abad Pere firmó documentos como abad de Valldaura el 17 de
julio de 1169 y como abad de Santes Creus el 9 de enero de 1170.11

Expansión

Vista exterior del monasterio


Por fin, en 1174 se pudieron comenzar las obras de construcción del conjunto
monástico: primero, la iglesia y la sala capitular; luego, el primitivo claustro
románico, hoy desaparecido; más tarde, la sala de los monjes, el refectorio y el
dormitorio. Hacia 1225 quedaban concluidas las principales dependencias.13

En su expansión territorial, a pesar de los contratiempos sufridos durante la


búsqueda del espacio ideal donde edificar finalmente el monasterio, a finales del
siglo xii ya habían conseguido establecer diferentes granjas cistercienses,a por
donde habían tenido la donación de territorios y abandonarlos por no creer oportuno
instalar el cenobio, así ocurrió en Valldaura, la de Ancosa en la Llacuna y más
tarde junto a Santes Creus, la granja de Fontscaldetes en Cabra del Campo, la de
Valldossera en Querol, la del Codony en Morell o la de Montornés en Puebla de
Montornés. Igualmente hay noticias de los numerosos pastos que poseían para sus
ganados en ambos lados de los Pirineos. Además, privilegios otorgados por diversos
condados les permitían pastorear por todas sus tierras. Las donaciones y legados
entre los siglos xii y xiii fueron aumentando en dominios que se extendían mucho
más allá de los alrededores del monasterio; así, al acabar el siglo xiii se
contabilizan entre sus bienes diecinueve castillos.15

A mediados del siglo xiii la monarquía aragonesa interfiere en el ritmo de la


abadía mostrando un interés por la misma, que a la vez perturba la sencillez de la
vida monástica cisterciense y engrandece el complejo monacal con nuevas y valiosas
construcciones. Es época del abad Bernardo Calbó, consejero del rey Jaime I el
Conquistador (1213-1276), a quien acompañó en las conquistas de Mallorca y
Valencia. El sucesor en la corona, Pedro III el Grande (1276-1285), dispensó su
real patrocinio a la abadía y quiso ser sepultado en ella. A su vez lo serían
después su hijo Jaime II (1291-1327) y su esposa, Blanca de Anjou. A instancias de
este último monarca se convirtieron las habitaciones abaciales en palacio real y a
su voluntad se debe el derribo del claustro románico para ser sustituido por el
gótico actual, obra del maestro inglés Reinard de Fonoll y de Guillem de Seguer,
así como la construcción del cimborrio sobre el crucero de la iglesia.16 A Pedro IV
el Ceremonioso (1336-1387) hay que atribuir el amurallamiento del recinto monacal y
que, debido a su predilección por el Monasterio de Poblet, el de Santes Creus
dejase de ser palacio y panteón real en favor de aquel; por ello, las dependencias
palaciegas volvieron a destinarse a habitaciones abaciales.16

El papa Benedicto XIII de Aviñón visitó el monasterio en 1410. Cuando se extinguió


el monasterio cisterciense femenino de Bonrepòs en la localidad de La Morera de
Montsant (El Priorato), sus bienes fueron incorporados a Santes Creus junto con el
traslado de los restos de la reina Margarita de Prades, segunda esposa de Martín I
el Humano, que se encuentran conservados en una urna de piedra en el muro de la
nave del lado del Evangelio de la iglesia del monasterio.17 A finales del siglo xv
el cenobio experimentó un cambio en la explotación de sus propiedades. La práctica
desaparición del monje converso, debido a los cambios económicos producidos en la
Baja Edad Media, motivó que los monjes de Santes Creus se vieran obligados a
establecer en sus campos de cultivo el régimen de contratos enfitéuticos. Durante
los siglos xvii y xviii se siguieron efectuando obras de ampliación y reforma,
añadiendo nuevas dependencias exteriores. Esta continua actividad se ve truncada
bruscamente en 1835 con la desamortización de Mendizábal, momento en que el
monasterio sufre el abandono por parte de la comunidad cisterciense y se ve abocado
a la ruina. Declarado Monumento Nacional en 1921, ha sido objeto de sucesivas obras
de restauración y acondicionamiento, siendo hoy lugar de manifestaciones culturales
de variada índole bajo gestión de la Generalidad de Cataluña a partir del año
1981.16

Filiales

Monasterio de Santa María de la Valldigna, primera filial del monasterio de Santes


Creus
La primera filial de Santes Creus se llevó a cabo en 1298 gracias al rey Jaime II
de Aragón, cuando después de sus campañas de conquista por tierras de Murcia y
Alicante, al pasar por el valle de Alfandec (Valencia), impresionado por su belleza
se dirigió a su capellán y abad de Santes Creus, Bonnanat de Vila-seca, diciéndole:
«Vall digna para un monasterio de vuestra religión». Así se fundó un nuevo
monasterio de la orden del Cister con el nombre de Santa María de la Valldigna,
cuya vida monástica finalizó con la desamortización de Mendizábal en 1835. En 1307,
Federico II de Sicilia, hijo de Pedro III el Grande, donaba el territorio de
Altofonte en Sicilia, cerca de Palermo, donde se fundó el monasterio de Santa María
de Altofonte. Se considera así mismo una filial de Santes Creus a la desaparecida
abadía femenina ciscertiense de Santa María d'Eula en Perpiñán del año 1360, que al
extinguirse en 1567 pasó a depender de Santes Creus, donde servía de estancia a
monjes que eran enviados a estudiar a esa ciudad. Perteneció a Santes Creus hasta
que el Rosellón pasó a manos de Francia en 1659.1817

Privilegios
Existen documentos que señalan una serie de privilegios que tuvieron los abades de
Santes Creus, como el decreto de 1210 firmado por Pedro II que les dio atribuciones
de notario público; Alfonso III les autorizó el uso del sello real para sus
documentos; Jaime II permitió que pudieran hacer declaraciones donde la palabra del
abad o incluso de un monje tuviese credibilidad sin necesidad de juramento;
inmunidad en muchos pagos como en la exención de tributos reales; poder extraer
metales de las montañas, cortar madera y pastorear por los bosques reales; poder
establecer mercados en poblaciones; así como al abad del monasterio de Poblet se le
dio el título de Limosnero Real,b al de Santes Creus, a principios de siglo xiv, se
le nombró capellán mayor real. Fueron priores de la Orden militar de Montesa que
ostentaron hasta el año 1660, cuando a causa de su fidelidad hacia la Generalidad
de Cataluña durante la Guerra dels Segadors, lo perdieron como represalia. El abad
Pedro de Mendoza, pariente lejano de Fernando el Católico, consiguió ser el único
abad de Santes Creus que presidió, durante el trienio 1497 a 1500, el «brazo
eclesiástico» de la Diputación del General de Cataluña. En 1616 la Congregación
Cisterciense de los Monasterios de la Corona de Aragón estableció, entre otras
reglas, que los abades pasaban de ser vitalicios a un mandato temporal de cuatro
años, con lo que se logró una menor proyección política del abad.1920

Complejo monacal
Fachada suroccidental
De acuerdo con el esquema organizativo de la Orden del Císter, el núcleo principal
lo forman las tres piezas básicas de la vida monástica: la iglesia, el claustro
adosado a ella y la sala capitular; se completa el recinto con el refectorio, el
locutorio, la sala de los monjes o scriptorium y, en una segunda planta, el
dormitorio común.

Anexas al grupo de dependencias anteriores se encuentran otras de dispar


utilización como la enfermería, las habitaciones de los monjes jubilados, el
claustro posterior, el Palacio Real, además de un espacio destinado a cementerio.
Existe la primitiva capilla de la Trinidad, el Palacio Abacial, la capilla de Santa
Lucía y el Arco Real de acceso a la plaza de San Bernardo. El monasterio de Santes
Cresus sigue una construcción plenamente cisterciense con los tres recintos
clásicos donde se encuentran localizados los diferentes espacios cerrados según sus
aplicaciones arquitectónicas.21

Primer recinto

Puerta de la Asunción
El primer recinto lo forma una serie de casas que constituyen lo que es propiamente
la población de Santes Creus, colocadas formando una línea horizontal antes de
entrar al segundo recinto, en el centro y sobresaliendo de todas estas
edificaciones, se encuentra la pequeña capilla de Santa Lucía del año 1741 que fue
durante años parroquia nullius, dependiente naturalmente del monasterio. Junto a
esta capilla se encuentra la puerta llamada de la Asunción o Arco Real, que en
realidad servía como dependencias parroquiales de Santa Lucía ya que su grosor es
el mismo que el de las casas laterales y permite admitir diversas estancias. El
estilo es barroco y destaca una gran torre octogonal en el centro de su parte
superior, mientras que sobre la puerta se encuentra dentro de una hornacina una
imagen de la Virgen de la Asunción y un escudo con las armas del monasterio, la
fachada tanto exterior como interior está decorada con bellos esgrafiados.22

Segundo recinto

Fachada de la iglesia

Puerta Real de entrada al claustro


Al entrar por el Arco Real se aprecia una gran plaza rectangular, en cuyo centro se
encuentra una fuente sobre la que hay una estatua dedicada a san Bernardo Calbó,
antiguo abad del monasterio. Alrededor de la plaza se encuentran las diversas
dependencias monacales antiguas, donde habitaban los monjes más ancianos y los que
trabajaban en diversos oficios; todas muestran en sus fachadas decoraciones con
esgrafiados realizados durante el siglo xviii. Entre estos edificios se encuentra
el Palacio Abacial, mandado construir por el abad Contijoch, en cuya construcción
se aprovechó parte del antiguo hospital del monasterio llamado «Hospital de Sant
Pere dels Pobres». La parte más resaltable es un pequeño patio con arcos apuntados
y una galería con doble arcada.23 El fondo de la plaza que da justo enfrente de la
entrada del Arco Real o Asunción está ocupada por la fachada de la iglesia y la
entrada de la Puerta Real al lateral del claustro, sobrelevados por una escalinata
y donde se aprecia el intento de amurallamiento decretado por el rey Pedro IV el
Ceremonioso por las almenas que coronan toda la iglesia.24

Tercer recinto
Al tercer recinto o el monasterio propiamente dicho, se entra por la denominada
Puerta Real por la que se accede al claustro. Es una portada románica que bajo un
arco ojival de descarga abre un arco de medio punto abocinado con arquivoltas
baquetonadas lisas cuyas molduras se prolongan en vertical a modo de sutiles
columnillas y elevado podio. No presenta capiteles propiamente dichos pero sí unos
elementos ornamentales sustitutorios. Se enmarca el conjunto por dos deteriorados y
recios contrafuertes. Fue mandada construir por el rey Jaime II y su esposa Blanca
de Anjou, los retratos de ambos se encuentran en unas ménsulas de una arquivolta
así como sus escudos.24

Iglesia

Ábside con rosetón


Las obras de construcción de la iglesia se iniciaron en 1174 y se terminaron hacia
1225. No obstante, en 1211 ya debieron estar suficientemente avanzadas como para
que se procediese a la consagración del templo. El aspecto global es el de una
fortaleza debido al remate perimetral almenado.

Exterior

Sobre el crucero se alza un cimborrio octogonal gótico de principios del siglo xiv,
rematado por una cúpula barroca de linterna, no visible por la parte interior de la
iglesia. La fachada principal, la oeste, da su frente a la plaza de San Bernardo.
Contiene una portada románica del siglo xii muy abocinada, con arquivoltas apoyadas
sobre columnas lisas con capiteles decorados con una serie de temas vegetales y
heráldicos. Sobre ella se sitúa un imponente ventanal gótico vidriado que se
conserva casi completamente en su estado original, con escenas bíblicas
distribuidas en pequeños espacios, acompañado en ambos lados, por unas ventanas de
arco de medio punto.25

Ventanal gótico de la fachada


Este gran vitral gótico tiene una altura de casi 9 metros por 1,8 de anchura. Está
construido con una tracería enmarcada por un arco ojival con cinco arquivoltas
lisas que limitan el resto de la apertura. El calado de la vidriera está compuesto
por un pentafolio inscrito en un círculo, dos trilóbulos entre pequeños ángulos
curvilíneos y cuatro calles divididas en cincuenta y dos compartimentos que acaban
en un arco apuntado muy agudo.26 Los plafones están divididos en pequeños
compartimentos presentando el trabajo de las escenas, con una iconografía
perteneciente principalmente a la vida de María y de Cristo, con un trabajo que se
puede comparar al de un miniaturista de la Edad Media. Sorprende que el artista no
tuviera en cuenta que serían imposibles de apreciar desde el plano del templo. La
protección real de Santes Creus, unida a una serie de realizaciones arquitectónicas
y artísticas sitúan el ventanal hacia el año 1280 y las características propias del
mismo lo suelen datar hacia el año 1300.27

En la fachada opuesta, en la cara oriental del ábside mayor, luce un gran rosetón,
cuyas medidas son de 6,30 metros de diámetros y casi tres metros de profundidad,
está conformado por columnas con doble arcos y aparte de los cristales del rosetón
central, que fueron colocados en una restauración, el resto son los originales del
siglo xiii. En este ábside se encuentran tres ventanas inferiores estrechas y
alargadas con arcos de medio punto ocultas en el interior por el actual retablo.21

Interior

Nave central de la iglesia. Retablo de Josep Tramulles.


Nave central y retablo de Josep Tramulles.
La medida de la nave es de 71 metros de longitud por 22 de ancho, el grueso de sus
muros es de 2,60 metros los que forman las naves y 2,95 el de la cabecera. El
trazado de la planta responde al esquema de cruz latina de tres naves, más ancha la
central, constituidas por seis tramos desde los pies hasta el transepto. Este es
tan ancho como la nave central, por lo que da lugar a un crucero de planta
cuadrada; en el lado oriental de cada uno de sus brazos se abren dos capillas
absidiales que por ser lisas apenas se manifiestan al exterior. Sí resulta patente
por fuera el gran ábside rectangular en que se prolonga el presbiterio. Adosada al
paramento occidental del ala sur del transepto asciende una escalera de un solo
tramo que comunica directamente con el dormitorio de los monjes; es la denominada
«escalera de maitines» que se utilizaba para acceder al coro desde el dormitorio en
las horas de rezo nocturno.28

La cubierta de las naves es de bóveda apuntada de crucería reforzada por arcos


perpiaños muy anchos,c que descargan sobre pilastras embebidas que no llegan hasta
el suelo sino que apoyan en ménsulas formadas por una serie de rodillos
escalonados.21 Además para su iluminación interior existen diversas ventanas de
arco con derrame interior, situadas en las naves laterales. Consecuente con los
patrones cistercienses, el interior carece de toda ornamentación, como no sea el
retablo que trasdosa el altar mayor, obra escultórica barroca de Josep Tramulles,
realizado en 1640, existen otros cuatro retablos en cada capilla lateral absial y
otros dos a los pies del templo.30

Sepulcros reales

En primer plano la tumba del rey Pedro III y en segundo plano el del rey Jaime II
En ambos lados del altar mayor se encuentran dos monumentos funerarios
pertenecientes a tumbas reales de la dinastía del Reino de Aragón:

En el lado del Evangelio:


El rey Pedro III de Aragón (Pedro I como rey de Valencia y Pedro II como conde de
Barcelona), fallecido en 1285. A los pies de este sepulcro, en el pavimento, se
encuentra enterrado Roger de Lauria, fiel almirante de este rey, fallecido en 1305.

En el lado de la Epístola:
El rey Jaime II de Aragón, de Valencia y conde de Barcelona, fallecido en 1327. En
el mismo monumento se encuentra su segunda esposa la reina Blanca de Nápoles,
fallecida en 1310.

Sepulcro de Pedro III


El rey Pedro III falleció el 11 de noviembre de 1285 en el Palacio Real de
Vilafranca del Penedés. Una vez que el médico real Arnau de Vilanova certificó la
muerte del rey, se formó una larga comitiva fúnebre para enterrar al monarca en una
sepultura «decente y honorífica» en el Monasterio de Santes Creus, tal como había
dejado escrito en su testamento de 1282. La comitiva tardó varios días en llegar a
su destino, donde con gran solemnidad se celebraron las exequias fúnebres por el
soberano que fue enterrado, según el cronista Bernat Desclot, enfrente del altar
mayor de la iglesia del monasterio.31

Entre 1285 y 1291, cuando Jaime II era rey de Sicilia, ordena enviar al monasterio
«diversas piedras de pórfido» para la tumba de su padre, que el almirante Roger de
Lauria trajo desde esa isla. El nuevo rey deseaba construir un monumento funerario
parecido a los que había visto en la catedral de Palermo de los reyes sicilianos,
especialmente de antepasados suyos por parte materna, Enrique VI y Federico II,
enterrados ambos en bañeras romanas de pórfido, reutilizadas como sarcófagos.d

el cuerpo del Rey se puso despues en un tumulo que el almirante traxo de Sicilia de
muy excelente porfido.
—Jerónimo Zurita, Anales de la Corona de Aragón (1562)32
El sepulcro del rey Pedro III fue realizado entre los años 1291 y 1307 por encargo
de su hijo Jaime II cuando accedió al trono del Reino de Aragón. Designó como
director de la obra a Bartomeu de Gerona que en aquel entonces trabajaba en la
catedral de Tarragona, al que se unió en 1294 el picapedrero Guillem de Orenga
junto con un par de maestros pintores. El traslado del cuerpo del rey Pedro III a
este mausoleo se realizó el 30 de noviembre del año 1300.33

El monumento consta del sarcófago, que es la bañera de pórfido rojo, con la única
decoración original romana, de una cabeza de león y dos argollas sujetas por unas
garras. Le sirven de base dos esculturas que representan dos leones tallados en
piedra blanca. La tapa lisa es una losa elíptica de jaspe y sobre ella hay una
construcción del mismo tamaño que en sus laterales están representandos entre
arquerías góticas, a Cristo con los apóstoles y la Virgen María con los monjes san
Bernardo de Claraval y san Benito de Nursia, en total suman dieciséis figuras
policromadas. Un gran templete a manera de baldaquino de caladas tracerías dentro
de cuatro arcos ojivales cubre todo el conjunto que es de planta rectangular, los
capiteles de las columnas están ricamente elaborados con tema floral y tiene en los
cuatro lados la representación del tetramorfo de donde salen unos altos pináculos.
La bóveda que forma por su parte interior está decorada con una pintura azul y
estrellas doradas.34

El epitafio del rey Pedro III, colocado enfrente del mausoleo, en el pilar que
separa el presbiterio de la capilla lateral del crucero, reza la siguiente
inscripción:

Detalle de la tumba de Pedro III en Santes Creus, con el sarcófago de pórfido y


sobre él una urna con las imágenes de apóstoles y santos policromados

PETRUS QUEM PETRA TEGIT GENTES ET REGNA SUBEGIT,


FORTES CONFREGITQUE CREPIT, CUNCTA PEREGIT,
AUDAX MAGNANIMUS SIBI MILES QUISQUI FIT UNUS,
QUI BELLO PRIMUS INHERET JACET HIC MODO IMUS,
CONSTANS PROPOSITO VERAX SERMONE FIDELIS,
REBUS PROMISSIS FUIT HIC ET STRENUUS ARMIS,
FORTIS JUSTITIA VIVENS AEQUALIS AD OMNES,
ISTIS LAUDATUR VI MENTIS LAUS SUPERATUR,
CHRISTUS ADORATUR DUM PENITET UNDE BEATUR,
REX ARAGONENSIS COMES ET DUX BARCINONENSIS,
DEFECIT MEMBRIS UNDENA NOCTE NOVEMBRIS,
ANNO MILLENO CENTUM BIS ET OCTUAGENO,
QUINTO, SISTE PIA SIBI TUTRIX VIRGO MARIA
Sepulcro de Jaime II y Blanca de Nápoles
El testamento de Jaime II, dado en Barcelona el 28 de mayo de 1327, disponía que su
cadáver recibiese sepultura al lado del mausoleo de su padre Pedro III, pero en
otro mausoleo, donde se enterrarían él y su esposa Blanca de Nápoles, que a su vez
había hecho voto de sepultarse en el mismo. Blanca de Nápoles falleció en 1310,
mucho antes que su esposo, que aún contraería otros dos matrimonios. Mientras se
esperaba la ejecución del mausoleo final, la reina fue enterrada en un primer
túmulo: «quedan tumulum ad opus sepultura doimina Blanca» realizado por Jaume
Llirana de Montmeló y que consta que cobró 500 sous barceloneses.35

En el mausoleo de Jaime II y de su esposa Blanca de Nápoles, ejecutado por el


arquitecto real Bertrán Riquer y Pere de Prenafeta como «lapicida» entre 1311 y
1315, se colocaría en el lado opuesto al de Pedro III. En el interior del
baldaquino se colocó el sarcófago de mármol blanco doble que debía recibir los
restos de ambos esposos, decorado con arquillos ojivales sobre un fondo de vidrio
azul. Francesc de Montflorit en 1315 comunicaba en una carta al rey que había
acabado el encargo del monarca de dos imágenes con la figura de «vostra noble
madona na Blancha, regina d'Aragó» y una Virgen para la Capilla Real. El traslado
de los restos de la reina se realizó el 13 de enero de 1316, se cree que por esta
fecha igualmente estaría acabada la estatua yacente del rey. Cada una de las
efigies de los monarcas ocupa todo el plano en declive que forma la cubierta del
sepulcro, ejecutada en mármol, que cubre la urna de donde se encuentran los restos
de los monarcas. Las figuras yacentes de ambos esposos aparecen vestidas con el
hábito cisterciense y con corona real, junto a la cabecera se encuentran dos
ángeles, posiblemente representando el momento de recoger sus almas y a las pies de
la reina un perro, símbolo de la fidelidad, y en los del rey un león que representa
la fuerza y el valor.3637

El epitafio del rey Jaime II el Justo se halla enfrente de su sepulcro y dice así:

Detalle del mausoleo de Jaime II

HONORATUR HAC TUMBA QUI SIMPLICITATE COLUMBA


EST IMITATUS REX JACOBUS HIC TUMULATUS,
REX ARAGONENSIS COMES ET DUX BARCINONENSIS,
MAYORICENSIS REX NEC NON CICILIENSIS:
MORIBUS ET VITA CONSORS SUA BLANCA MUNITA,
ILLUSTRI NATA CARULO SIMUL HIC TUMULATA.
NEC FUIT HIC SEGNIS IN SUBDENDIS SIBI REGNIS,
SUBDITA SUNT JAMQUE SIBI MURCIA SARDINIAQUE,
FLORUIT HIC QUINQUE REGNIS TEMPUS UTRIUMQUE,
RESTITUIT GRATIS TRIA JUS SERVANS DEITATIS,
HIC HUMILIS CORDE PECCATI MUNDUS A SORDE,
MISERICORS MUNDUS ANIMO SERMONE FACUNDUS,
JUDICIS JUSTUS ARMIS BELLOQUE ROBUSTUS,
LAETUS NON MAESTUS VULTU MITISQUE MODESTUS,
DICI PACIFICUS MERUIT QUIA PACIS AMICUS,
REGNA TENET COELI DOMINO TESTANTE FIDELI,
CUM SE COLLEGIT HABITUM CISTERCIENSEM PRAE ELEGIT,
QUI CUNCTA REGIT PARCAT QUAE NESCIUS EGIT.
DEFECIT MEMBRIS SECUNDA NOCTE NOVEMBRIS,
ANNO MILLENO CENTUM TER BIS QUOQUE DENO
SEPTENOQUE PIA SIBI SISTAT DEXTERA VIRGO MARIA. AMEN
En diciembre de 1835, durante la Primera Guerra Carlista, la Legión francesa de
Alger y varias compañías de miqueletes se alojaron en el edificio monacal, causando
numerosos destrozos en el mismo. Las tumbas reales de Jaime II y su esposa fueron
profanadas. Los restos de Jaime II, hijo de Pedro III fueron quemados, aunque
parece que algunos restos permanecieron en el sepulcro. La momia de la reina Blanca
de Nápoles fue arrojada a un pozo, de donde fue sacada en 1854. El sepulcro de
Pedro III, a causa de la solidez de la urna de pórfido utilizada para albergar los
regios despojos, impidió que sus restos corrieran igual suerte.38

Claustro

Un ventanal del claustro por el que se aprecia el antiguo templete o lavabo


románico
El monasterio contaba desde su origen con un sencillo claustro románico levantado
hacia finales del siglo xii y principios del xiii. A instancias del rey Jaime II y
con su patrocinio, el abad Pedro Alegre acomete en 1313 la demolición del claustro
antiguo y la construcción del actual, todo ello sin alterar las dependencias que ya
existían en el entorno claustral, desde la propia iglesia hasta la sala capitular y
demás estancias monacales. Lo único que se conserva del claustro primitivo es el
templete que alberga la pila-lavadero en la que los monjes se lavaban las manos
tras las tareas agrícolas, antes de pasar al refectorio o dedicarse a los rezos.
Este templete se trata de una construcción de planta hexagonal, cada uno de cuyos
lados está formado por dos arcos de medio punto sobre columnas de doble fuste. Se
suprimió la columna central del lado por el que se anexa al claustro para dar mayor
amplitud al acceso. La cubierta es de crucería a base de porciones de bóveda
apuntada y con la clave que muestra la cruz heráldica del monasterio.39

El claustro actual consta de cuatro galerías cubiertas con bóvedas de crucería. Se


debe a la mano del maestro inglés Reinard de Fonoll, a cuya obra dio continuidad
Guillem de Seguer, quien probablemente ejecutase la tracería de los ventanales, en
cada galería con diferente ornamentación. Las crujías mayores la forman ocho
ventanales y las menores siete. Es de un refinado estilo gótico exultante en sus
arcuaciones, en las estilizadas columnas, en las bóvedas de ojiva y en la
exuberante ornamentación de los capiteles de gran riqueza iconográfica, con motivos
vegetales, animales, figurativos y narrativos con escenas bíblicas. Contiene las
tumbas murales de algunos nobles catalanes, y quedan restos de pinturas, una de
ellas representando la Anunciación.40

Escultura del claustro


La variedad y temática de la escultura que se encuentra representada en los
capiteles y en los frisos de los pilares resultan sorprendentes en un monasterio de
la orden del Cister, al estar todos los seres rechazados por san Bernardo de
Claraval en su Apologia ad Guillelmum, recogidos en este espacio claustral.41

Por la entrada de la Puerta Real que da paso del segundo al tercer recinto
monástico, se encuentra el claustro justo en el ángulo sud-oeste. El pilar que lo
forma está tallado con un ciclo dedicado al Génesis a manera de friso en todo su
alrededor, mostrando una serie de escenas historiadas sobre: la creación de Adán;
la de Eva; el Paraíso; la tentación de la serpiente; la caída en el pecado; la
vergüenza de ambos escondidos entre matorrales, donde se encuentra una filacteria
en la que se lee: Adam, Adam, ubi es? Respondit Adam: Domine, audivi vocem tuam et
timui; y la expulsión por el arcángel Uriel. Sigue la historia, recorriendo el
pilar hacia la parte del jardín del claustro, donde se ve el resultado del pecado:
Adán trabaja la tierra mientras Eva hila y sus hijos Abel y Caín se dedican a
trabajos del campo y del ganado.

También podría gustarte