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Tragedias de Racine: Andrómeda y Fedra

Este documento presenta el prefacio de Jean Racine a su tragedia Fedra. Racine explica que se inspiró en la obra de Eurípides sobre el mismo tema pero que siguió un camino ligeramente diferente. También buscó hacer a Fedra un poco menos odiosa de lo que aparece en las versiones antiguas y evitar que Hipólito fuera acusado de un crimen que no cometió. El objetivo de Racine era siempre enseñar la virtud a través de sus obras teatrales.
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Tragedias de Racine: Andrómeda y Fedra

Este documento presenta el prefacio de Jean Racine a su tragedia Fedra. Racine explica que se inspiró en la obra de Eurípides sobre el mismo tema pero que siguió un camino ligeramente diferente. También buscó hacer a Fedra un poco menos odiosa de lo que aparece en las versiones antiguas y evitar que Hipólito fuera acusado de un crimen que no cometió. El objetivo de Racine era siempre enseñar la virtud a través de sus obras teatrales.
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O

JEAN RACINE
LerrRAs UNIVERSALES
Andrómaca
Fedra
Edición de Emilio Náñez
Traducción de M.? Dolores Fernández Lladó

SEXTA EDICIÓN

CATEDRA

LETRAS UNIVERSALES
Titulo original de las obras:
Ándromaque
Phédre

INTRODUCCIÓN
1? edición, 1985
6* edición, 2009

Diseño de cubierta: Diego Lara


Hustración de cubierta: Susana Narotzky

Á mi fraterno amigo
J siempre maestro
Don Manuel Fernández- Galiano
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido ya Maribel,
por la Ley, que establecs penas de prisión y/o multas, además de las su encantadora esposa.
correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para
quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren
públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística EmiLto NáÑez
o cientifica, o su transformación, interpretación o ejecución
artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada
a través de cualquier medio, sín la preceptiva autorización.

0 De la introducción, Emilio Náñez


O De la traducción y notas: María Dolores Fernández Lladó
O Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S. A.), 1985, 2009
Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid
Depósito legal; M. 14.734-2009
ISBN: 978-84-376-0548-7
Printed in Spain
Impreso en Lavel, 8. A.
Pol. Ind. Los Llanos,C/ Gran Canaria, 12
Humanes de Madrid (Madrid)
PREFACIO

He aquí, una vez más, una tragedia cuyo tema ha sido toma-
do de Eurípides!, Aunque, para conducir la acción, he seguido
un camino ligeramente distinto al suyo, no he dejado de enri-
quecer mi obra con todo lo que me ha parecido más brillante
en la suya. Aunque sólo le debiera la idea del personaje de Fe-
dra, podría decir que de debo lo más natural, quizá, que he
aportado al teatro, No me extraña que dicho personaje haya te-
nido un éxito tan claro en tiempos de Eurípides, y que haya
triunfado con tanta facilidad en nuestro siglo, puesto que tiene
todas las cualidades que Aristóteles? considera necesarias en el
héroe de la tragedia, y que son aptas para provocar la compa-
sión y el horror, En efecto, Fedra no es del todo culpable, ni
inocente del todo. Se ve abocada, por su destino y por la cóle-
ra de los dioses, a experimentar una pasión ilegítima, de la que
ella misma es la primera en horrorizarse. Se esfuerza todo lo
posible pot sobreponerse a ella, Prefiere morir a confesársela a
alguien. Y cuando se ve forzada a descubrirla, habla de ella
con una confusión que hace ver claro que su crimen es más un
castigo de los dioses que un impulso de su voluntad,
Me he esmerado, incluso, en hacerla un poco menos odiosa
de lo que aparece en las tragedias de los antiguos3, en las que
es ella misma quien se decide a acusar a Hipólito, He conside-

1 Anteriormente, Racine se inspiró en Eurípides al escribir ¿fgenía.


* Poética, cap. XML. :
Fedra e Hipólito, grabado de las Obras de Racine, 1680, 3 Eurípides y Séneca habían ya tratado el terna,

[149]
rado que la calumnia suponía una bajeza y una negrura de alma Me remito a estas autoridades porque me he esmerado en
excesivas pára ponerlas en boca de uria prificesá que, por otro cefiirme escrupulosamente al relato. He seguido, incluso, la
lado, tiene seritimientos tan nobles y virtuosos, Esta bajeza me historia de Teseo, tal como aparece en Plutarco,
ha parecido más propia de uriá nodtiza que podtía tener incli- En este historiador he encontrado que, lo que dio lugar a
naciones más serviles, y que, sit embargo, rio se decide a hacer que se creyera que Teseo bajó a los infiernos para raptar a Pro-
esta falsa acusación más que para salvar la vida y el honor de serpina?, era un viaje que este príncipe realiza por el Epiro ha-
sia señota. Fedra no interviene sino porque se encuentra en un cia las fuentes del Aqueronte!?, en los dominios de un rey
estado de agitación espititual que lá porie fuera de sí, y un mo- cuya esposa quería raptar Pirttoo!!, El rey hizo prisionero a
mento después acude con la intención de justificar lá inocencia Teseo, después de haber hecho morir a Piritoo, Así he tratado
y proclamar la verdad. : de conservar la verosimilitud de la historia, sin perder nada del
Lin Eutípides y en Séneca, Hipólito es acusado de haber vio- ornato de la fábula, que da grandes ocasiones de lucimiento a
lado realmente a ste madtastra: »í corpus tufit*. En cambio, aquí la poesía. Y el rumor de la muerte de Teseo, fundado en ese
solo es ácisádo de liaber teñido ese propósito. He querido evi- viaje legendario, da lugar a que Fedra haga una declaración
tar a Teseo tina vergiicñza que hiibierá podido hacerle aparecer amorosa que se convierte en una de las principales causas de
riierios digno a los ojos de los espectadores. su desgracia, y que jamás se hubiera atrevido a hacer en tanto
«En lo que se refiere al personaje de Hipólito, había adverti- hubiese creído vivo a su esposo,
do que los antiguos teprothabañ 4 Eurípides haberle presenta Por lo demás, no me atrevo a asegurar que esta obra sea, en
do como in filósofo exento de toda imperfección, lo que hacía efecto, la mejor de mis tragedias. Dejo a los lectores y al tiem-
que la muerte del joven príncipe cáisára mucha más indigna- po que decidan sobre su verdadero valor. Lo que puedo asegu-
ción que piedad. Cref que debía atribuirle alguna debilidad que rar es que no he escrito ninguna obra en la que se atribuya
le hiciese uri poco cúilpáble respecto a su padte, siñ inengia al. mayor valor a la virtud. Las menores faltas son severamente
gúna, no obstatite, de esa grandeza de áltiá con la que salvá- castigadas. El simple pensamiento del delito se contempla con
guarda el honot de Fedra y se deja condenát siti acusarla. Lla- tanto horror como el delito mismo. Las debilidades del amor
irio debilidad a la pasión que, a pesar suyo, siente pot Aricia, son consideradas como verdaderas flaquezas; las pasiones sólo
que es la hija y lá hermána de los mortales enemigos de su ppa- aparecen ante nosotros para mostrar el desorden que causan; y
dres, el vicio está pintado siempre con colores que hacen conocer y
Esta Aricia fio es un personaje inventado por mí. Virgilios odiar la imperfección. Este es, precisamente, el objetivo que
dice que Hipólito lá tomó pot esposa y tuvo de ella ui hijo, todo hombre que trabaja para el púbico debe fijarse; y lo que
después de haber sido tesicitado por Esculápio?, y también he valoraban, por encima de todo, los primeros poetas trágicos.
leído eri algunos áutores que Hipólito había desposado y lleva- Su teatro es una escuela en la que era estudiada la virtud, con
do a Italia a tia joven ateniense de noble cuna, que se lláiiaba tanta perfección como en las escuelas de los filósofos. Así,
Aricia, y que había dado sú hombre a viña pequeña ciudad de
tralia. 3 Plutarco, Vida de Tesco.
% Se la identifica como la Perfémone griega, hija de Zeus (júpiter) y Deméter
+ «Mi cuerpo ha sufrido su violencia» (Séneca, Fedra, v. 892). (Ceres). Fue raptada por Hades (Plutón) y vivía con él en los infiernos una par-
> Hija de Palante y hermana de los Hamados palántidas. Palante era hermano te del año.
de Egco, padre de Teseo. Éste luchó contra su tío y sus primos por el dominlo 10 Río del mundo subterráneo, que se consideraba límite entre el mundo de
de Atenas y consiguió dartes muerte. los vivos y el reino de los muertos.
e Encida, VW, 761-762, 11 Héroe dapita, hijo de Día y de Ixión. Á veces sele consideraba hijo de
7 Nombre dado por los tomanos a Asclepto, dios griego de la Medicina. Zeus y de la misma Día.

[150] [151]
r
Aristóteles quiso darnos las reglas del poema dramático; y Só-
crates, el más sabio de los filósofos, no desdeñaba colaborar en
las tragedias de Eurípides. Sería de desear que nuestras obras
fueran tan ricas y tan llenas de instrucciones útiles como las de
estos poetas. Sería, quizá, un medio de reconciliar la tragedia
con un grupo numeroso de personas, célebres por su piedad y
por su doctrina!?, que la han condenado en estos últimos tiem-
pos, y que la juzgarían, sin duda, más favorablemente, si los
autores pensaran tanto en instruir a sus espectadores como en
divertirlos, siguiendo así la verdadera intención de la tragedia.

12 Alude a los jansenistas de Port-Royal que educaron a Racine y condena- Traje del actor Mr. Rousseau en el papel de Hipólito en Fedra, de Recberches sur
ban el teatro, des costuras, de Le Vacher de Charnois (1786-1789).
mn

[152]
PR
PERSONAJES ACTO PRIMERO

Escena E: WHiróLrro, TERÁMENES


Teseo, hijo de Egeo, tey de Atenas,
FebRa, esposa de Teseo, hija de Miños y Pasifae.
HiróLrrO, hijo de Teseo y de Ántíope, reina de las Amazonas. HiróLrTO
ÁRICIA, princesa de la casa real de Atenas.
MI decisión está tomada: parto, querido Terámenes
TERÁMENES, ayo de Hipólito.
y abandono el refugio de la acogedora Trecenia.
ÉNONE, nodriza y confidente te Fedra.
En la hora mortal en la que me debato,
Ismene, confidente de Aricia.
PANOPE, mujer del séquito de Fedra. empiezo a avergonzarme de mi ociosidad,
Desde hace más de seis meses vivo alejado de mi padre, 5
Guardias,
ignoro el destino de un ser tan querido;
incluso el lugar recóndito en que pueda hallarse.
La escena tiene lugar en Treceñia, ciudad del Peloponeso.
TERÁMENES

¿Y en qué lúgares yais pues a buscarlo, Señor?


Para dar satisfacción a vuestro justo temor,
he recorrido ya los dos mares que separa Corinto?; 10
he preguntado por Teseo a los pobladores de aquellas orillas
donde el Aqueronte!* se pierde hacia la región de los muertos,
He visitado la Hélide!3 y, dejando atrás el Ténaro'*,

13 El istmo de Corinto, que separa los mares Jónico y Egeo.


1 Véase nota 10.
3 País de la antigua Grecia, en la costa occidental
del Peloponeso.
£ Hoy cabo Matapán, al suroeste del Peloponeso.

[154] [155]
he llegado hasta el mar que vio desplomarse 2 Ícaro"? TERÁMENES
¿Con qué nueva esperanza, en qué felices climas * 15
Comprendo; conozco la cáusa de vuestro dolor.
creéis descubrir la huella de sus pasos?
La presencia de Fedra os entristece y ofende vuestra vista.
¿Quién sabe incluso, quién sabe si el Rey vuestro padre
Peligrosa madrastra: apenas os vio,
desea que el misterio de su ausencia sea desvelado?
demostró su poder exigiendo vuestro inmediato exilio. 40
¿Y si mientras con vos temblamos por su vida,
Pero su odio, centrado en vos en otro tiempo,
tranquilo, y ocultándonos unos nuevos amores, 20
se ha desvanecido o, al menos, suavizado,
el héroe solo aguarda que una amante!* embaucada...
Y por otra parte, ¿qué peligro supone para vos
una mujer agonizante y que busca la muerte?
HiróLiTO
Fedra sufre de un mal que se obstina en callar,
Calla, Terámenes querido, y respeta a Teseo, hastiada de sí misma y de la luz del día,
quien, olvidado ya de sus errores juveniles, ¿puede, en su estado, tramar algo contra yos?
no se halla retenido por un obstáculo indigno.
Vencida la fatal inconstancia de su esposo, 25 HiPóLFTO
Fedra, desde hace tiempo, ya no teme rivales.
No es su vana enemistad lo que temo.
lzn fin, buscándole cumplo con mi deber
Una enemiga más dulce hace huir a Hipólito:
y huyo de estos lugares cuya vista ya no me deleita.
huyo, sí, lo confieso, de la joven Aricia, 50
descendiente de una raza fatal conjurada contra la mía?.
“TERÁMENES

¡Ah, Señor! ¿Desde cuándo os inquieta la atmósfera TERÁMENES


de estos lugares apacibles, tan caros a vuestra infancia 30
¡Cómo! Vos mismo, señor, ¿la perseguiréls injustamente?
y que, en tiempos, os he visto preferir
Jamás la dulce hermana de los crueles Palántidas?!
al tumulto pomposo de Átenas y la Corte?
tomó parte en las pérfidas conjuras fraternales
¿Qué peligro, o más bien, qué dolor os aleja de ellos?
y aun así edebéis vos odiar su inocente atractivo? 55
HiróLrro
HiróLrrTO
Aquel tiempo feliz ya acabó, Todo ha cambiado,
Si la odiase, no hulría de ella,
desde que los dioses enviaron a estas orillas 35
a la hija de Minos y Pasífaci”.
“TERÁMENES

Señor, ¿me es permitido explicar vuestra huida?


17 Hijo de Dédalo. Voló orgullosamente con las alas de cera que le babía fa- <Habréis dejado de ser el orgulloso Hipólito,
bricado su padre; el sol las derritió, por lo que Ícaro pereció ahogado al caer al
mar, que, desde entonces, se amó mar de Icaria. Es la parte del mar peo
implacable enemigo de las leyes de Amor
comprendida entre la isla de Samos y la isla de Icaria, y de un yugo al que Teseo se sometió tantas veces? 60
$ La palabra «amante»en la tragedia no tiene el significado actual. Se trata
«de alpuien que ama o es amado, :
Se trata de Fedra, Minos, rey de Creta, era hijo de Zeus, padre de los dio- 20 Véase nota 5.
ses, y de Europa. Casó con Pasífae, gran conocedora en las artes de hechicería. 21 Véase nota 5.

[156] [157)
Venus, despreciada tanto tiempo por vuestra altivez, Salamina, testigo del llanto de Peribea2;
¿querrá, al fin, justificar a Teseo? : tantas otras cuyo mombre he olvidado incluso,
Y poniéndoos a la altura del resto de los hombres, corazones demasiado crédulos burlados por su ardor:
¿os ha obligado a quemar incienso en sus altares? Ariadna” contando su abandono a las rocas y al mar,
¿Amáis tal vez, señor? Fedra, en fin, raptada bajo mejores auspicios, 90
Sabes cómo yo escuchaba tus relatos a disgusto,
HiróLITO muchas veces te instaba a que los abreviaras,
¡y hubiera querido sustraer a la posteridad
Amigo, ¿qué osas decir? 05
esa incligna mitad de una historia tan bella!
Tú, que conoces mi corazón desde su primer latido, ¿Y yo, a mi vez, he de caer en los lazos del amor?
¿puedes pedirle que traicione sus sentimientos 95
¿Y los dioses hasta hoy habrían querido humillarme?
siempre altivos y desdeñosos? - En mis cobardes suspiros, tanto más despreciable
No es sólo que una madre amazona”, con su leche,
cuanto una serie de hechos gloriosos excusa a Teseo;
me diera este orgullo que te asombra; 70
en tanto que yo, que ningún monstruo he domado hasta hoy,
yo mismo, llegado a una edad de mayor madurez, no he adquirido el derecho de tener sus debilidades,
me congratulé de ser como era. 100
Y aunque mi orgullo pudiera haberse dulcificado,
Tú, entonces, unido a mf por un sincero celo,
¿hubiera debido otorgar esa victoria a Aricia?
me narrabas la historia de mi padre.
¿Olvidarán para siempre mis extraviados sentidos
Bien sabes cómo mi ánimo, pendiente de tu voz, - - 75
el obstáculo eterno que nos separa??!.
se enardecía con los relatos de sus nobles hazañas. - Mi padre la rechaza; y cori severas leyes
Cuando me describías.a tan intrépido héroe
105
prohíbe que pueda dar sobrinos a sus hermanos.
consolando a los mortales de la ausencia de Álcides?”,
Desconfía del brote de una estirpe culpable
los monstruos que él ahogó, los bandidos castigados: y quiere con su hermana extinguir esa raza
Procusto y Cerción, Escirón y Sinis?*, 80 y que, hasta la tumba sumisa a su tutela,
y los huesos dispersos del [Link] Epidauro*, nuca arda para ella la antorcha del connubio.
y la sangre del Minotauro? humeando
en Creta, 110
¿Debo apoyar su causa contra un padre indignado?
Pero cuando relatabas hechos menos gloriosos:
¿Daré atrevido ejemplo a la temeridad?
su fidelidad ofrecida y aceptada en cien lugares, Y comprometida mi juventud en un loco amor...
Helena?” arrebatada a sus padres en Esparta; 85
sido arrebatada a sus padres, los reyes de Esparta, por Teseo. Era aún una niña,
22 Antíope, reina de las amazonas, con la que casó Tesco. Madre de Hi- y parece qye fue recuperada por sus hermanos antes de que llegara a la edad nú-
pólito. bil y se uniera a Teseo,
:
3%do TAHija de Alcátoo, ;
rey de. Mégara. % .
23 Hércules. Después de sus amores con Teseo, casó
2 Bandidos o tiranos de los que Teseo libró a Grecia, con Telamón, rey de Salamine.
25 Perifites, gigante armado con una maza de bronce con la que atacaba a los
2 Ariadna,Ari 2
hermana :
«de Pedra, se enamoró 4 de Teseo cuando éste
: llegó a
caminantes. Teseo lo mató, . Creta. Para que pucliese encontrar la salida del Laberinto, después de acabar con
2 Monstruo de Creta, con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Fue encerra- el Minotauro, le entregó el cabo de un oviilo de hilo, que ella sostenía a la puer-
do en el Laberinto que el rey Minos mandó construir en Dédalo. Se alimentaba ta. Por causas no muy claras, fue ábandonada por Teseo en la isla de
de carne humana. Cada nueve años recibía un tributo consistente en siete don- Naxos.
ok oa
cellas y siete jóvenes. Teseo pidió formar parte de uno de los grupos de jóvenes Y El rapto terminó en matrimonio.o Esto sucedióo mucho después del episo-
.
enviados desde Atenas, y pudo dar muerte al Minotauro, dio del Minotauro.
27 Helena, antes de ser desposada por Menelao y raptada por Paris, había ya $4 Véase nota 5.

[158] [159]
TERÁMENES WVeámosla, puesto que mi deber así me lo exige.
Pero, ¿qué nueva desgracia turba asu fiel Enone?
Ah, Señor, sí estáis destinado a ello
el cielo no tendrá en cuenta vuestras razones, 115
Teseo,al querer cerrarlos, os abre los ojos; Escena 11: HirónttO, none, TERÁMENES
y su odio, exacerbando un amor rebelde,
presta a su enemiga un nuevo encanto. ENoONE
En fin, ¿por qué asustaros de un amor casto?
Si tiene algún atractivo para vos ¿no vais a probarlo? 120 ¡Ah, Señor! ¿Qué dolor puede igualar al mío?
¿Seréis siempre presa de un escrúpulo huraño? l.a Reina se encamina a un destino fatal.
¿Teme alguno perderse tras las huellas de Hércules? Vanamente me afano en cuidarla día y noche: 145
¿Qué voluntad tan firme ha resistido a Venus? se me muere en los brazos de algún mal que me oculta,
¿Qué sería de vos mismo, que lucbáis contra ella, Un constante desconcierto reina en su mente,
si Antíope3, siempre hostil a sus leyes, 125 Su agitación interior la arranca de su lecho,
no se hubiera consumido en un púdico ardor por Teseo? Quiere ver la huz del día; y su dolor profundo
¿De qué sirve fingir con palabras orgullosas? me obliga, sin embargo, a alejar de ella a todos... 150
Aquí viene.
Confesadlo, todo cambia, y desde hace poco tiempo
ño se Os ve como solíais, altanero y arisco,
ora, lanzado en vuestro carro por la orilla, 130 HiPóLrrO .
ora, como experto en el arte de Neptuno*%, Basta: abandono este lugar
haciendo tascar el freno a un indómito corcel, para no mostrarle mi rostro que ella odia.
Ya en los bosques, apenas resuenan vuestras voces;
vuestros ojos, llenos de una luz interior, miran con fijeza.
No hay duda posible: amáls, os sentís arder, 135 Escena HE Feora, ENONE
os consumís en un fuego que tratáis de disimular.
¿La encantadora Áricia ha sabido atraeros? FEDRA

HibóLrro No vayamos más lejos. Quedémonos aquí, mi fiel Enone.


No puedo mantenerme en pie: mis fuerzas me abandonan.
Terámenes, parto en busca de mi padre. Me siento deslumbrada al ver la luz del día, 155
y mis rodillas, temblorosas, no aciertan a sostenerme
TERÁMENES ¡Ayl (Se sienta)
¿No veréis a Fedra antes de marchar, señor?
ExnoneE
HiróLiTO ¡Dioses omnipotentes, que nuestro llanto temple
Ese es mi propósito: puedes anunciárselo, 140 [vuestra ¡ral

*% Véase nota 22,


FEDRA
33 La equitación. ¡Cuán pesados son estos adornos, estos velos sutiles!
£160] [161]
¿Qué mano impottuna, al trenzar mis cabellos, FEDRA
se ha esmerado en reunirlos ceñidos a mi frente? 160
Todo me aflige, me hiere y se conjura para herirme3*. ¡Insensata de mil ¿Dónde estoy? ¿Y
[qué he dicho?
ENONE ¿Cómo permito este extravío de mis deseos y mi juicio? 180
Bieri claro está: isus deseos se enfrentan entre síl Lo he perdido: los Dioses me lo han arrebatado
Vos misa, condenando vuestros injustos designios, Enone, mi rostro se cubre de rubor:
hate un momento me incitabaís a adornatos; te dejo ver dernasiado claramente mis vergonzosos sufrimientos,
Vos misma, recordando vuestra antigua fortaleza, y mis ojos, a pesar mío, se anegan en llanto. :
165
querfais dejaros ver y salir a la liz,
Ahora la veis, Señora; y dispuesta a ocultáros
dodiáis esa luz que veníais a buscar? ÉxnoneE

¡Ahl, si habéis de avergonzaros, hacedlo por ese silencio 185


FEDRA que contribuye a agudizar aún más yuestros males.
Noble y brillarite progenitor de una triste familia, Rebelde a todos los cuidados, sorda a tadas las palabras
¿queréis, sin compasión alguna, dejar que vuestra vida acabe?
Mi madre alardeaba de ser tu descendiente3”, 170
y tú ahora te sonrojas ante mi triste estado. ¿Qué locura le pone fin en medio de su transcurso?
¡Oh Sol! Á verte vengo por última vez. ¿Qué sortilegio, qué veneno ciega la fuente de la que
. [brotaba? 190
Exone Por tres veces las sombras de la noche han teñido los cielos
sin que vuestros ojos hayan sido cerrados por el sueño,
¿Cómo? ¿No vais a cejar en tari funesto desto? y desde que vuestro cuerpo languidece sin tomar alimento
¿Habré de seguir viendo vuestra renuncia a la vida, por tres veces la aurora ha derrotado a la oscuridad.
vuestros fúnebres preparativos para la muerte? 175 ¿Por qué os sometéis a la tentación de tan espantoso
- [designio? 195
FEDRA ¿Con qué derecho os atrevéis a atentar contra vos misma?
1
Ofendéis a los Dioses que os dieron la vida;
¡Dioses! ¡Quién pudiera sentárse en la umbría del bosque!
faltáis al juramento que os liga a vuestro esposo,
¡Seguir, a través de una nube de polvo, eri su carrera,
traicionáis, en fin, a vuestros desdichados hijos
la estela fugitiva de un carro que se aleja! 3:
a los que sometéis a yn riguroso yugo. 200
Pensad sí un mismo día les arrebata a su madre
ENONE
y devuelve la esperanza de un reino al hijo de una extraña,
¿Qué decís, Señora? a vuestro implacable enemigo, que también lo es de
[vuestra sangre,
ese hijo que una Amazona ha llevado en su seno,
ese Hipólito...
3 Uno de los versos más alabados de esta tragedia.
% Pasífae, madre de Fedra, es hija de Helio, el Sol,
tw

d Primera alusión a los sentimientos de Fedra. Véanse vs. 129-130.

1162] [163]
"FEDRA
EMNONE
¿¡Oh, Dioses!
¿Pues tan horrible proyecto habéis concebido
que vuestro corazón se espanta ante él?
o. . ENONE

Mi reproche os conmueve, - 205 FEDRA

Ya he dicho bastante. Ahórrame el resto. 225


FEDRA
Muero, por evitar confesión tan funesta.
¡Desdichada! ¿Qué nombre han pronunciado tus labjos?
EÉNONE
Enone
Morid pues, y guardad tan inflexible silencio;
¡Muy bien! vuestra cólera estalla con razón. pero buscad otra mano que os cierre los ojos.
Me complace ver que os estremece ese funesto nombre. Aunque apenas os resta un hálito de vida,
Vivid pues. Que el amor y el deber os den fuerzas. mi alma descenderá primero entre los muertos. 230
Vivid, no consintáis que el hijo de la Escita?? 210 Mil caminos siempre abiertos allí conducen
sea el odioso opresor de vuestros hijos, y mi justo desconsuelo elegirá el más corto.
la más noble y alta sangre de Grecia y de los Diosesó* Sois cruel conmigo, ¿cuándo he defraudado vuestra confianza?
Pero no os demoréis: cada instante os destruye. ¿Recordáis que, al nacer, fueron mis brazos los que Os
Reponed con presteza vuestras abatidas fuerzas [recogieron?
en tanto que aún luce la llama de vuestra vida,- 215 Por vos lo abandoné todo, mi patria y a mis hijos. 235
presta a extinguirse, pero que puede reavivar su brillo, ¿Era éste el premio que reservabais a mi fidelidad?

FEDRA FEDRA
He prolongado demasiado la duración de esa culpa. ¿Qué esperas conseguir forzándome a hablar?
Temblarás de horror si rompo mi silencio.
ENONE
EnonE
¿Cómo? ¿Qué remordimientos os desgarran?
¿Qué crimen puede producir una angustia tan honda? ¿Y qué-podréis decirme que supere, loh Dioses!
¿Acaso vuestras manos han vertido sangre inocente? 220 el horror de veros expirar ante mf? 240

FEDRA FEDRA
Gracias al cielo, mis manos están limpias de crímenes, El que conozcas mi culpa, y el sino que se cierne sobre mí,
Pluguiera a los Dioses que mi corazón fuera inocente no evitará mi muerte, peor aún, moriré más culpable.
[como ellas,
37 Las amazonas procedían de Escitia, ENONE
* Que les viene de su padre, el héroe Teseo, y de su bisabuelo materno,
el Sol. .
Señora, por el llanto que por vos he vertido,

[164] [165]
abrazada como estoy a vuestras débiles rodillas, FEDRA
libertad mi espíritu de esa duda funesta. : 245 Pereceré, ya que Venus así lo
¿y29 O quiere; OO
yo, lá última y la rriás desdichada de mi triste ráza,
FEDRA
Tú lo has querido. Ponte en pie, ENONE
¿Amáis?
ENONE
Hablad, os escucho. FeDrA

Estoy poseída por la furia del amor,


FEDRA

¡Cielos! ¿Qué voy a decirle y por dónde empezar? ENONE

- ¿Por quién?
ENÑONE

No me ofendáis más con vanos temores. FEDRA


Vas a escuchar el colmo del horror. 260
FEDRA
Ámo a... Ánte ese riombre fatal, tiemblo, me estremezco.
¡Oh, el odio de Venus! ¡Su cólera fatal! Amo...
¡A qué extravíos el armor condujo a mi madrel3”, 250
. ENONE
Enone ¿A quién?
Olvidémoslos, Señora; y que el tiempo venidero
cubra de eterno silencio ese recuerdo, FeDrRA

¿Conoces al hijo de la Amazona,


A
FEDRA al príncipe a quien tarito tiempo sojuzgué?
Ariadna, hermana mía; ¿de qué amor herida ENONE
fuiste a morir en la orilla en que te abandonaron?%,
¿Hipólito? ¡Dioses poderosos!
ÉENONE
FEDRA
¿Qué os ocurre, Señora? ¿Y qué obsesión mortal 255
os incita hoy contra toda vuestra estirpe? Tú eres quien ha dicho su
[nombre.

3 Pasífae se enamoró de un tora blanco enviado 3 Creta, bien por Poscidón ENONE
(Neptuno), o bien por Afrodita (Venus). De sy unión nació el Minotauro.
40 Véase nota 29, ¡Justo cielo! Mi sarigre toda se corigela en mis venas. 265

[166] [167]
¡Oh desespero!, loh crimen!, oh estirpe desdichada! cultivaba los frutos de mi infausto connubio*, 300
¡Viaje infortunado! Esta costa maldita, : ¡Precauciones inútiles! ¡Ah, destino cruel
cera preciso haber arribado a sus peligrosas orillas? 'Conducida a Trecenta por mí propio esposo,
torné a ver al enemigo al que había alejado:
FEDRA mi herida, aún reciente, sangra de nuevo,
Mi mal viene de más lejos. Apenas me hube unido Ya no es un ardor oculto en mis venas: 305
al hijo de Egeo con los lazos nupciales, 270 es Venus totalmente aferrada a su presa. :
mi reposo, mi felicidad, parecían asegurados. Mi delito me inspica un natural horror;
Conocí en Átenas a mi altivo enemigo: odio la vida y el amor que siento,
lo vi, me sonrojé y palidecí luego; Querría con mi muerte rescatar mi honor
la emoción turbó mi alma enajenada; y ocultar para siempre un amor tan infame; 310
mis ojos no podían ver y mis labios no hablaban. 275 no he podido resistir tus lágrimas, tu asedio;
Sentí todo mi cuerpo a un tiempo frío y ardiente. te lo he confesado todo; y no me arrepiento,
Allí estaba Venus y las temibles pasiones que infunde, con tal de que respetes mi muerte ya tan próxima,
tormentos inevitables con los que persigue a mi raza. y no me abrumes más con injustos reproches.
Mediante asiduos votos creí poder desviarlos: Que tu inútil esfuerzo no intente reanimar 315
erigí un templo a Venus y me ocupé de embellecerlo, 280 un hálito de vida ya presto a extinguirse.
Rodeada a todas horas de víctimas para el sacrificio,
buscaba en sus entrañas mi razón extraviada,
Escena IV: Feora, ENOME, PANOPE
[pero era un remedio inútil contra mi [Link]!
En vano con mis propias manos quemaba incienso en los PAnopE
[altares
en tanto que mis labios invocaban el nombre de la Diosa, 285 Querría ocultaros una triste nueva, Señora;
yo adoraba a Hipólito; veía siempre su imagen, pero es preciso que os la revele,
incluso al pie del altar en que humeaba mi ofrenda, La muerte os ha arrebatado a vuestro invencible esposo
Todo la ofrecía a ese dios al que no osaba nombrar. y sólo vos ignoráis aún esta desgracia, 320
Lo evitaba en todas partes. ¡Oh colmo de la desdichal:
mis ojos veían sus rasgos en el rostro de su padre. 290 ENoNz
Incluso contra mí misma me atreví, en fin, a rebelarme: Panope, ¿qué dices?
me esforcé en combatirlo,
Para alejar 4 un enemigo al que-idolatraba, PanorE
fingí los sentimientos de una injusta madrastra;
Insistí en su destierro, y mis continuas quejas 295 Que la Reina, confiada,
lo arrancaron del seno y los brazos paternos. en vano pide al cielo el retorno de Teseo;
Respiré al fin, Enone; y a raíz de su ausencia, y que por los navíos que han llegado a puerto
mis días, menos agitados, transcurrieron apaciblemente. Hipólito, su hijo, acaba de saber su muerte,
Sumisa ante mi esposo, y ocultando mis penas,
41 Los dos hijos habidos de su matrimonio con Teseo: Ácamante y Demo-
fonte. "

1168]
[169]
FEDRA Vivid, ya no tenéis nada que reprochatos.
¡Cielos! Vuestro amor se convierte en algo natútal, 350
Teseo, al expirar, ha roto los lazos
PANOPE que hacían de vuestra pasión un crimen horrible,
Ya Hipólito es menos temible para vos;
Átenas se divide al elegir a un Rey. 325 podéis verlo sin sentiros culpable.
unos apoyan al Príncipe vuestro hijo, Quizá, convencido de vuestra aversión, 355
señora; y otros, olvidando las leyes del Estado, se convierta en jefe de los sublevados.
osan dar su voto al hijo de la extranjera?. Sacadle de su error, cambiad su voluntad.
Se dice incluso que una intriga insolente Rey de estas costas felices. Trecenia es su herencia.
daría el trono a Aricia y la sangre Palántida. 330 Pero sabe que las leyes otorgan a vuestro hijo
He creído un deber avisaros del peligro, las soberbias murallas que Minerva construyóY, 360
Ya el mismo Hipólito se dispone a partir, Los dos tenéis una enemiga natural; Áricia;
Y se teme, sl surge en medio de este caos imprevisto, uníos ambos para combatirla,
que arrastre tras de sía un pueblo tan voluble.
FEDRA
ENONE
¡Pues bien! Me dejo guiar por tus consejos.
Basta, Panope. La Reina, que te ha oído, 335 Viviré, si es posible llevarme hacia la vida
tendrá en cuenta tu valiosa advertencia. y si el amor de un hijo, en este-infausto momento, - 365
puede reanimar lo que resta de mis débiles fuerzas.

Escena Y? Febra, ENoNE

ExoNE
Señora, no os instaba ya a que vivierais;
[Link] seguiros a la tumba;
ya no tenía palabras para disuadiros;
pero esta nueva desgracia os impone otros deberes, 340
Vuestra situación cambia y adquiere un nuevo aspecto:
el Rey no existe ya, Señora; debéis tomar su lugar.
Su muerte os deja un hijo a quien os debéis;
sLOs pierde será esclavo, y Rey si vos vivís.
En su desgracia, den quién encontraría apoyo? 345
No habrá mano alguna que enjugue sus lágrimas;
y sus gritos inocentes alzándose hasta los Dioses,
provocarán las iras de sus ancestros contra vos.

+ Alude despectivamente a Hipólito, Ea ciudad de Atenas fue fundada por Minerva (Palas Atenea en Grecia).

[170] [171]
ISMENE

Sobre su muerte se difunden increíbles historias. 380


Al ira raptar a una nueva amante, se dice,
las olas se tragaron a ese esposo infiel,
Se cuenta, incluso, y es rumor difundido por doquier,
que descendió a los infiernos con Pirítoo*,
vio el Cocito* y sus márgenes sombrías 385
y se mostró en vida a las sombras infernales;
pero no pudo salir de tan triste morada,
ni traspasar esas orillas sín retorno.
ACTO II
ÁRICIA
Escena Te Aricia, ÍISMeENE ¿He de creer que un mortal, antes de su última hora,
haya penetrado en la profunda morada de los muertos? 390
ÁRICIA ¿Qué hechizo le atraía a esas terribles orillas?
¿Hipólito solicita verme en este lugar?
¿Hipólito me busca y quiere despedirse? ISMENE
Isrnene, des eso cierto? ¿No estás equivocada? Tesco, ha muerto, Señora y sólo vos lo dudáis.
Atenas gime por eso, Trecenia lo sabe,
ÍSMEME y ya reconoce a Hipólito como Rey.
La muerte del Rey produce su primer efecto. 370 Fedra, en el palacio, temblando por su hijo, 395
Preparaos, Señora, a ver cerca de yos pide el conturbado consejo de sus leales,
los corazones que se apartan de Teseo.
Aricia, por fin, es dueña de su destino ÁRICIA
y pronto verá a sus pies a toda Grecia. ¿Y crees que Hipólito aligerará mis cadenas
É

y será para mi más humano que su padre?


ÁRICIA ¿Que se apladará de mis desgracias?
¿No será, lsmene, un rumor sin fundamento? 375
<Dejo de ser esclava y no tengo ya enemigos? ISMENE
Lo creo, Señora.
ISMENE
No, Señora, los Dioses ya no os son contrarios ÁRICIA
y Teseo se ha reunido con las almas de vuestros hermanos. ¿Conoces bien al insensible Hipólito? 400
ÁRICIA
4 Véase nota 11,
¿Se sabe de qué modo han terminado sus días? 45 Río del Epiro, que, corno el Aqueronte, discurría por los Infiernos.

[172] [173]
¿Qué frívola esperanza pones en su piedad la preocupación del vencedor desconfiado,
y en que respete en mí a un sexo al que desprecia? - Sabes que, siempre contraria al amor,
Ya yes, desde hace tiempo, evita encontramos a veces, daba gracias al injusto Teseo,
y va a todo lugar del que nos sabe ausentes. cuyo oportuno rigor favorecía mi desdén, 435
Pero entonces mis ojos no habían vistoa su hijo.
ÍSMENE No es sólo porque, al verle, fácilmente hechizada,
Sé todo lo que se dice acerca de su frialdad;
ame en él su belleza, su encanto tan elogiado,
405
dones con que la Naturaleza quiso honrarle,
pero he visto a vuestro lado al altivo Hipólito,
Y precisamente, al verlo, su fama de orgulloso que él mismo desprecia y que parece ignorar. 440
ha redoblado la curiosidad que sentía por él, Ámo, estimo en él, más nobles riquezas:
las virtudes de su padre, con la ausencia de sus vicios,
Su actitud no parece responder a esa fama:
eñ cuanto lo habéis mirado, le he visto confuso.
Ama, lo confieso, un noble orgullo
410
Sús ofos, que en vano querían evitar los vuestros,
que nunca se ha inclinado bajo el yugo amoroso.
languidecían y no podían apartarse de vos. En vano Fedra se jactaba de la pasión de Teseo: 445
Decitle enamorado, puede ofender su orgullo; yo soy más orgullosa y rehúyo la fácil gloria
pero sus ojos lo confiesan, aunque su lengua calle.
de lograr un homenaje que se ha ofrecido a otras,
y entrar en un corazón abierto a todos los vientos,
Prefiero doblegar un orgullo indomable,
ÁRICIA
que un alma insensible* conozca el sufrimiento, 450
Ismene, icuán ávidamente escucha mi corazón 415 sorprender a un cautivo con grilletes de amor
tus palabras que, quizá, no tienen fundamento! ' y que sacuda, en vano, un yugo que le place:
A ti, que me conoces bien, ¿te parece posible eso es lo que quiero y lo que me enardece;
que yo, tiiste juguete de un hado implacable, Hércules era más fácil de vencer que Hipólito;
corazón nutrido de amargura y de anto, derrotado más veces y más rápidamente*, 455
deba coñocer el amor y sus locas pesadumbres? 420 menos gloria ofrecía a quien le conquistaba.
Última descendiente de un rey, noble hijo de la Tierra*, Pero, querida Ismene, qué imprudencia la mía,
sólo yo he escapado a los furores de una guerra. " no me será tan fácil vencer su resistencia.
He perdido, en la flor de su temprana juventud, Me oirás, quizá, humilde en mi fracaso,
a seis hermanos... ¡Pobre esperanza de una ¡lustre estirpel*, quejarme del orgullo que tanto admiro hoy. 460
La espada segó sus vidas; y la tierra húmeda 425 ¿Amar Hipólito? ¿Por qué dicha infinita
bebió a disgusto la sangre de los nietos de Erecteo. habría yo doblegado...
Sabes que, desde su muerte, una severa ley
prohíbe a cualquier griego poner en mí sus ojos: ISMENE
temen que el ardor temerario de su hermana
El mismo os lo dirá
rcavive lá llama de las cenizas fraternales, 430
Pero también sabes con qué desdén veía yo Viene a vos.

38 Insensible al amor. ,
36 Aricia descendía en línea directa de Erecteo, hijo de Efesto y de la Tierra, 39 Derrotado en el amor, en el sentido de que sucumbía, fácilmente y con
H Véase nota 5, frecuencia, a los encantos femeninos.

[174] [175]
Escena 17. Hiróurro, ARICIA, ÍSMENE ÁRICIA

¿A mí, Señor?
HIPÓLITO
Señora, antes de partir HiróLrro
he creído mi deber advertiros de lo que os aguarda,
Sé, y no quiero ignorarlo,
Mi padre ya no vive. Mi fundado recelo 465 que una ley insolente parece rechazarme.
presagiaba las razones de ausencia tan prolongada.
Grecia me reprocha una madre extranjera.
Sólo la muerte, poniendo fin a tan heroicas hazañas,
Si mi único competidor fuera mi hermano, 490
podía ocultarlo al universo tanto tiempo.
Señora, sobre él tengo derechos auténticos
Los Dioses entregan al fin a la Parca%% homicida
que sabría sustraer al capricho de las leyes.
al amigo, al compañero, al sucesor de Alcidesó!, 470
Un freno más legítimo contiene mi audacia:
Creo que vuestro odio, respetando sus virtudes, :
os cedo, o mejor dicho, os devuelvo un lugar,
escucha sin pesar los adjetivos que merece.
un cetro que, otrora, los vuestros recibieron 495
Una esperanza alivia mi mortal tristeza:
del famoso mortal que la tierra concibió,
puedo libraros de una rígida tutela.
Revoco unas leyes cuyos rigores he lamentado. La adopción lo puso en las manos de Egeo*%,
475 Atenas, engrandecida y protegida por mi padre,
Podéis disponer de vos misma, de vuestro corazón;
reconoció con alegría a un rey tan generoso,
y en Trecenía, que hoy es mi herencia,
y olvidó a vuestros descichados hermanos. 500
patrimonio en otro tiempo de mi ancestro Piteo5
Atenas os llama ahora al interior de sus muros.
y que me ha reconocido, sin dudar, como rey,
Ya ha sufrido bastante por una larga lucha;
os dejo tan libre y aún más de lo que yo lo soy. 480
demasiada sangre vuestra regó sus Surcos
y abonó los campos en que se había alzado.
ÁRICIA
Trecenía me obedece, Las campiñas de Creta 505
Moderad esas bondades cuyo exceso me abruma. ofrecen un hermoso retiro al hijo de Fedra,
Honrar mi desgracia con tan generosa atención, El Ática os pertenece. Me voy. Y para vos,
es ponerme de nuevo-aunque no lo creáis, Señor, reuniré todos los votos divididos entre ambos.
bajo las austeras leyes de las que me habéis librado.
ÁRICIA
HiPóLITO
Asombrada y confusa por todo lo que oigo,
Atenas, sin saber aún qué sucesor elegir 485 casi temo que sea un sueño engañador. 510
os nombra a vos, a mí y al hijo de la Reina. ¿Estoy despierta? ¿Puedo creer en tal decisión?
¿Qué Dios, Señor, qué Dios os la ha inspirado?
% Los Parcas son tres divinidades romanas, asimiladas a las Mojras griegas.
Se las representa como tres hermanas hilanderás. Presidían el nacimiento, ma-
trimonio y muerte de los hombres. Al cortar el hito que trabajaba, una de las % El padre de Teseo, Egeo, según cierta tradición, fue adoptado por Pan-
Parcas ponía fia a cada vida humana. dión, descendiente de Erecteo (véase nota 45). Por el contrario, Palante, padre
51 Véase nota 23, de Aricia, era hijo legítimo de Pandión, rey de Átenas. Por lo tanto, Aricia, la
52 Abuelo materno de Teseo, fundador de Trecenía, a la que dio este nom- última superviviente de da familia Palántida, tenía más derecho al trono ate-
bre en honor de su hermano Trecén. Fue el educador de su biznieto Hipólito. niense.

[176] [177]
¡No en balde la fama de vuestra gloria llega a todas partes!
ly cómo la verdad supera a vuestra reputación! * vuestra imagen me sigue al fondo de los bosques;
¿Vos mismo queréis traicionaros en favor mio? la claridad del día, las sombras de la noehe,
515
¿No era bastante el no haberme odiado todo finge a mis ojos los encantos que evito, 545
y haber podido tanto tiempo preservar a vuestra alma todo porfía en entregaros al rebelde Hipólito.
Yo mismo, como único fruto de mis vaños esfuerzos,

A
de esa enemistad...?
trato de ser el de antes y io me reconozco.
HieóLrTO
Arcos y jabalinas, mi carro, me importuhan,
y ño recuerdo ya las artes de Neptuno; 550

HA
¿Odiaros yo, Señora? tan sólo mis gemidos se escuchan en el bosque,
Aunque os hayan pintado mi altivez con negros colores, y mis corceles, ociosos, olvidarori mi voz.
¿podéis creerme nacido del seno de un monstruo? 320 Quizá él relato de un ámor tan arisco
¿Qué costumbres salyajes, qué odio encarnizado os haga dvergonzaros al saberlo obra vuéstra.
no se dulcificarían al veros? ¡Qué hosca expresión de un corazón que se ós ofrecel 555
He resistido hasta ahora al encanto engañador... ¡Qué extraño cautivo para tan bella cadena!
Pero lá ofrenda debe ser más cara5 a vuestros ojos,
ÁRICIA Pensad que os háblo en un lenguaje extraño para mí.
¿Cómao, Señar?
No rechacéis los tuegos mal expresados
que Hipólito no habría formulado sin vos. 560
HiróLiTO"
He hablado demasiado pronto. Escena TIL HrróLrro, ÁrICIA, TERÁMENES, ÍsSMENE
Veo que la razón cede a la pasión. 525
Puesto que he empezado a romper mi silencio, TERÁMENES
Señora, debo proseguir, debo comunicaros
un secreto que rebosa ya de ani corazón. Señor, la Reina llega y yo me he adelantado.
Veis ante vos un príncipe digno de conmiseración, Os búsca.
ejempló memorable de un temerario orgullo; 530
Yo que, rebelado ferozmente contra el amor, HiróLrrO
de los grilletes con que aprisiona hice siempre mofa; ¿A mí?
que, lamentando los naufragios de los débiles mortales,
pensé siempre contemplar las tormentas desde lugar seguro; TERÁMENES
sometido ahora a la ley común, 535
luna simple emoción veo que me enajena...! Ignoro lo que quiere.
En un instante, mi audacia imprudente ha sido derrotada: Pero han venido de su parte a preguñtar por vos.
Fedra quiere hablaros antes de vuestra marcha.
mi alma, tan soberbia, ya no es independiente.
Place casi seís meses, lleno de yergiienza y desesperación,
desgarrado por el dardo que llevo clavado, 540
contra yos, contra mí, en yano me revuelvo:
si estáis presente, huyo; si os ausentáis, os busco; 54 Digna de estima.
[178] [179]
HiróLtTO ENoNE

¿Fedra? ¿Qué puedo decirle? ¿Y qué puede esperar. /.? 565 Acordaos de ese [Link] sólo os tiene a vos.

AÁRICIA FEDRA

Señor, no podéis negaros a escucharla. Se dice que vuestra pronta partida os aleja de aquí,
Aunque seáis muy consciente de su enemistad, Señor. Á vuestro dolor vengo a unir mis lágrimas. 585
debéis una sombra de piedad a sus lágrimas. Vengo en nombre de un niño a explicar mis temores.
Mi hijo perdió a su padre: y no está lejos el día
HiróLrro en que será, también, testigo de mi muerte,
Niño aún, mil enemigos lo cercan ya.
Entretanto, os vais. Y he de partir. E ignoro Sólo vos podéis abrazar su defensa. 590
sí acaso he ofendido vuestro adorado encanto. 570 Pero un remordimiento secreto agita mi alma,
No sé sí el corazón que dejo en vuestras manos... " Temo haberos hecho sordo a sus gritos.
Tiemblo por si vuestra justa cólera
ÁRICIA se venga en él de una madre odiosa,
Partid, Príncipe, y cumplid vuestros generosos propósitos.
Haced a Átenas tributaria de mi poder. HiróLrro
Acepto todos los dones que queréis hacerme. Señora, no hay en mí sentimientos tan bajos. 595
Pero ese imperto, aun tan grande y glorioso, 375
no es para mí el más preciado de vuestros presentes, FeDRA

Aunque me odíaseís, no me quejaría, Señor.


Escena TV: HipóLITO, TERÁMENES Siempre me habéis visto obstinada en dañaros;
no podíais leer en el fondo de mi corazón.
“TERÁMENES Me he ofrecido como blanco de vuestra enemistad.
No he podido sufrir vivir cerca de vos. 600
Amigo, destá todo dispuesto? Mas la Reina está cerca: En público, en privado, contra vos he hablado;
Ve, que con rapidez la marcha se prepare. he querido pener mares entre los dos.
Haz que den la señal, corre, ordénalo y vuelve Incluso he prohibido, por una ley expresa,
a liberarme rápido de una ingrata entrevista, 580 que fuera pronunciado vuestro nombre ante mí.
No obstante, sí el castigo se mide por la ofensa, 605
si sólo el odio puede atraer vuestro odio,
Esceña Y. Febra, HiróLrrO, ENONE jamás hubo mujer más digna de piedad,
de vuestra enemistad menos merecedora.
Feora (2 Exone, en el fondo del escenario)
Aquí llega. Siento que la sangre se detiene en mis venas. HiróLrro
Olvido, al verle, lo que vengo a decirle. Una madre celosa de los derechos de su hijo
perdona rara vez al hijo de otra esposa. 610
[180] [181]
Señora, lo sé bien. Los recelos constantes probando a mancillar el lecho de Plutón3;
son habituales frutos de unas segundas nupcias. le amo fiel, pero altivo, e incluso un poco huraño,
Cualquier otra también se habría sentido celosa joven, fascinador, imán de corazones,
y, quizá, hecho objeto de mayores ultrajes. tomo veo alos Dioses o como os veo a vos, 640
Tenía vuestro porte, vuestros ojos y habla,
FEDRA l mismo pudor noble coloreaba su rostro
cuando surcó las olas de la isla de Creta.
¡Ah! ¡De qué modo el cielo, y oso dar fe de ello,
Digno objeto del amor de las hijas de Minos%,
ha querido exceptuarme de esa ley general!
¿Qué hacíals vos entonces? ¿Por qué sin Hipólito 645
Un mal muy difernte me turba y me devora.
reunió la flor y nata de los héroes de Grecia?
¿Por qué, en exceso joven, no pudisteis vos
HiPóLtIrO
Hegar en el navío que arribó a nuestras costas?
Señora, aún es pronto pára esa turbación. Vos hubierais matado al monstruo de Creta
Quizá vuestro esposo aún ve la luz del día; entre los recovecos de su vasto retiro, 650
nuestros llantos podrían conseguir su retorno. 620 Mi hermana, para salvar el intrincado obstáculo,
Neptuno lo protege y ese Dios tutelar vuestra mano habría armado con el hilo fatal*”.
no desatenderá los ruegos de mi padre. Pero no, yo me habría adelantado a ella;
mi amor me hubiera antes sugerido la idea.
Yo, Príncipe, yo, mi ayuda certera 655
FEDRA
os habría guiado por entre el Laberinto,
No se vuelve dos veces del reino de los muertos, ¡Cómo hubiera cuidado a alguien tan gentil!
Señor. Ya que Teseo ha visto sus orillas sombrías, Un hilo no bastara a vuestra enamorada,
es en vano esperar que un Dios os lo retorne; 625 Compartiendo el peligro que debíais buscar,
y el avaro Aqueronte nunca suelta su presa, - yo misma por delante de vos habría marchado; 660
Mas ¿qué digo? Él no ha muerto, ya que respira en vos, y Fedra, descendiendo con yos al Laberinto,
Ánte mis ojos siempre creo ver á mi esposo. con vos se habría salyado o perdido con vos.
Lo veo; le hablo y mi corazón... ¡Qué extravío!
Señor, mi loco ardor a mi pesar se muestra. 630 HiróLiTO

¡Dioses! ¿Qué es lo que oigo? Señora dolvidáis


HieóLitO
que Teseo es mi padre y también vuestro esposo?
Ya veo el efecto prodigioso de vuestro amor.
Áun estando muerto, Teseo vive para vos FEDRA
y vuestra alma sigue inflamada de amor por él. ¿Y en qué os basáis para creer que lo he olvidado, 665
Príncipe? ¿Acaso habría perdido el celo por mi honor?
FEDRA

SÍ, Príncipe, me consumo de pasión por Teseo,


Álude al jnrento de raptar a Prosérpina.
5

Le amo, mas no como fue visto en los itifiernos, 635 Artadna y Fedra.
>
omo

voluble adorador de millares de amantes, Véase nota 29.


=

[182] [183]
HiróLITO libra a] Universo de un monstruo [Link] indigna.
Señora, perdonad. Confieso avergonzado ¡La viuda de Teseo osa amar a Hipólito!
que interpretaba mal palabras inocentes; Créeme, monstruo tan espantoso no debe escapar,
el rubor me impide miraros a la cara
Mira mi corazón. Ásesta aquí tu golpe.
y VOY... Impaciente ya por explar su culpa, 705
al encuentro de tu brazo siento que se adelanta.
Hiere. O sí lo creés indigno de tus armas,
FEDRA
si tu odio me niega un suplicio tan dulce,
¡Cruel! Demasiado bien me has entendido, 670 si temes salpicarte de una sangre tan vil,
Te he dicho lo bastante para que no haya equívoco, a falta de tu brazo, concédeme tu espada. 710
Pues bien, conoce a Fedra y todo su furor. Dámela.
Amo, y no creas que al amarte
me creo inocente y apruebo mi conducta. ENONE
Tampoco he alimentado con cobarde complacencia 675 ¿Qué hacéis, Señora? ¡Justos Dioses!
el loco amor que turba mi razón. Mas alguien viene. Evitad testigos importunos.,
Objeto infortunado de las venganzas del cielo, Venid, entremos, huid de una vergiienza cierta.
“me aborrezco más aún de lo que tú me detestas,
Los Dioses son testigos. Ellos, que en mi pecho
Escena Y: HiróLoro, TERÁMENES
encendieron ese fuego fatal para mi raza; 080
esos Dioses que cifraron una gloria cruel
“TERÁMENES
en seducir el corazón de una débil mortal.
Revive tú mismo en la memoria lo pasado. ¿Es Fedra quien huye, o mejor dicho, a quien hacen salir?
No sólo hufa de ti, cruel, te envié al exilio. ¿Por qué, Señor, por qué esas muestras de dolor? 745
Me he mostrado contigo odiosa e inhumana; 685 Os veo sin espada, desconcertado, pálido.
por mejor resistirte, he buscado tu odio.
¿Y de qué me han sérvido mis esfuerzos inútiles? HiróLrro
Me odiabas cada vez más, yo no te amaba menos.
Terámenes, huyamos. Mi sorpresa es inmensa.
Tus desgracias te hacían aún más atrayente.
No puedo, sin horror, contemplarme a mí mismo.
- y a

He sufrido, me he consumido, en ardores, en lágrimas. 690


Te bastaría el verme pata convencerte,
Fedra... Mas no, ¡Dioses poderosos! Que en profundo olvido
si tus ojos pudieran posarse en mí un instante. quede sepultado este horrible secreto, : 720
Pero, ¿qué digo? Lo que acabo de revelarte,
TERÁMENES
tan vergonzosa confesión, ¿la crees voluntaria?
Temblando por un hijo a quien debía ser leal, 695 Si queréis partir, el navío está aparejado,
venía a suplicar para que no lo odiases. Pero Atenas, Señor, se ha pronunciado ya.
¡Pobres proyectos de un corazón que rebosa de otro amor! Sus jefes han reunido los votos de las tribus.
¡Ay! tan sólo de ti mismo he podido hablarte. Vuestro hermano* vence y el triunfo es de Fedra.
Véngate, castígame por este amor odioso.
Digno hijo del héroe que te diera la vida, 700 5 El hijo mayor de Fedra, hermanastro de Hipólito.

[184] [185]
HiróLrrO
¿De Fedra?

"TERÁMENES
Un heraldo, portavoz del deseo de Atenas, 725
en sus manos ha puesto las riendas del Estado.
Su hijo es rey, Señor.

HiróLtITO

Dioses, que la conocéis bien,


ACTO 181
des acaso su virtud lo que recompensáis?
Escena le FEDRA, ENONE
TERÁMENES

Sin embatgo, un sordo rumor dice que el Rey aún vive FEDRA
Se pretende que Teseo se encuentra en el Epiro, 730
¡Qué se lleven las ofrendas que me envían!
Pero yo le he buscado allí, Señor, y sé riiuy bien...
¡Importuna!, ¿crees deseable que me vean?
¿Por qué intentas confortar mi desolado espíritu?
“HiróLiTO:
Mejor es que me ocultes; no he sabido refrenar mi lengua. 740
No importa, atencdamos a todo, sin descuidar nada. Mi pasión, atrevida, ha osado desbordarse.
Examinemos el rumor, busquemos sus orígenes. He dicho lo que jamás debió haber sido oído.
Si no merece la pena anular mi partida, - ¡Cielos! ¡Cómo me escuchaba! ¡Con qué arte sutil,
márchemos; y, sea cual sea el precio que nos cueste, 735 ese insensible fingía no entender mis palabras!
pongamos el real cetro en manos dignas de él, ¡Qué ansias mostraba de alejarse! 745
¡Su rubor multiplicaba mi vergúenzal
¿Por qué me disuadiste de mi funesto intento?
Cuando empuñé su espada para hundirla en mi seno,
¿crees que palideciór ¿que me arrebató el arma?
No, bastó que mi mano llegase a rozarla 750
para hacerla inmunda a sus ojos implacables.
¡Pobre espada profanada que mancillaría sus manos!

ÉNONE
Compadeciéndoos así por vuestras desgracias,
no hacéis más que atizar un fuego que debfais sofocar.
Digna hija de Minos, ¿no sería mejor 135
buscar vuestro sosiego en más nobles tareas?

[186] [187]
Recurrid a la huida frente a un ingrato amante, ¡Qué odioso resultaba su feroz orgullo!
reinad y ocupaos de regirel Estado. ¡Ab, si Fedra hubiera visto lo que veía yo! 780

FEDRA FEDRA

¡Reiínar, yol ¡Someter un Estado a mi ley, Enone, ese orgullo, que te ha herido, puede desaparecer.
cuando ya no obedezco a mi débil razón! 160 Él fue criado en los bosques, tiene su misma rudeza.
¡Cuando no puedo ya dominar mis sentidos! Educado lejos de la civilización, Hipólito
¡Cuando apenas si respiro bajo un yugo vergonzoso! ha oído hablar de amor por vez primera,
¡Cuando me muero! Quezá su silencio es tan sólo sorpresa 185
y nuestras quejas, tal vez, en exceso violentas.
ÉNONE
ENONE
Huid,
Pensad que una amazona lo ha llevado en su seno,
FEDRA
FEDRA
No puedo abandonarle.
Aunque Escita, la extranjera, sin embargo, amó.
ENOME
¿NONE
Pudisteis desterrarlo... y no podéis dejarle.
La mujer no de inspira sino un odio fatal
FEDRA
FEDRA
Ya no es posible. Conoce mi insensato amor. 765
He franqueado los límites del pudor austero. Así no habrá rival que pueda disputármelo, 790
He confesado mi vergiienza ante mi vencedor, En fin, ya no es momento para consejos.
y la esperanza, a pesar mío, se ha insinuado en mi corazón. Obedece a mi pasión, Enone, y no a mi razón.
Tú misma, despertando mis fuerzas desfallecidas Él opone al amor un corazón inaccesible:
y a mi alma, que erraba ya al borde de mis labios, 770 busquemos un punto sensible por donde atacar.
supiste reanimarme con tus consejos engañosos. No parece inmune a la seducción de un Imperio, 795
Me hiciste entrever que podía amarle. Atenas le atraía, no ha podido disimularlo;
hacia allá enfilaban la proa sus navíos,
ENONE las velas ondeaban a merced de los vientos.
Ve a buscar de mi parte al joven ambicioso,
Inocente o culpable de vuestras desgracias, Enone; haz relambrar la corona ante él 800
¿de qué no hubiera yo sido capaz pot. salyaros? Que coloque en su frente la sagrada diadema;
Pero sí alguna vez habéis sufrido la herida de una ofensa, 775 sólo quiero el honor de ceñirla yo misma.
¿cómo podéis ignorar el desprecio de un soberbio? Cedámosle el poder que no puedo guardar.
¡Con qué obstinado rigor sus crueles ojos Instruirá a mi hijo en el arte del mando;
os observaban, casi rendida a sus pies! e quizás tenga a bien reemplazar a su padre. 805
[138] [189]
Pongo bajo su amparo al hijo y a la madre. Indignamente, he confesado un amor que le ultraja.
Recurre a cualquier medio para convencerle: El vive: no quiero saber nada más.
tus palabras hallarán más eco que las mías.
Apremia, llora, gime: pinta a Fedra moribunda; ENONE
: que no te avergiience adoptar un tono suplicante. 810 - ¿Qué decís?
Lo que hagas, bien estará; todo queda en tus manos.
Ve: espero tú retorno que decidirá mi destino. FEDRA

Te lo predije; pero ho me creíste. 835


Tus llantos prevalecieron sobre mis justos remordimientos.
Escena TT: FEDRA, sola, Esta mañana iba a inorir digna de ser lorada;
¡Oh, tú, Venus implacable, que ves hasta dónde me he rebajado! seguí tus consejos y muero en la deshonra.
¿acaso no he sido ya bastante humillada?
Ya no puede ir más lejos tu crueldad, 815 ENoNE
Tu triunfo es total; todos tus dardos han dado en el blanco, ¿Morir?
Cruel, sí quieres una nueva victoria,
ataca a un enemigo que ofrezca alguna resistencia, FEDRA
-Hipólito te esquiva; y desafiando tu cólera
jamás se ha prosternado ante tus altares, 820 Justo cielo ¿qué locufá hice hoy?
Tu nombre parece ofender sus orgullosos oídos. Mi esposo va a mostrarse, y su hijo coh él. 840
Diosa, toma venganza: nuestra causa es la misma, He de ver al testigo de mi pasión adúltera
haz que ame... Pero, ¿ya estás de vuelta, Enone? observar cómnio afronto la vista de su padte,
Entonces, me detesta. Ni siquiera te escucha. cori el cotazón optimido pot los suspitos despreciados por él,
la mirada Húmeda de llantos que rechazó, ingrato;
¿Crees que, celoso del honot de Teseo, 845
Escena TÍ: Febra, ENONE va a ocultarle el ardof que ie consunte?
¿Dejará que traicioneñ a 5uú padre? ¿A su rey?
ENONE ¿Podrá contener el horror que sierite por mí?
En vano callaría. Coñozco mi perfidia, Enone,
Hay que ahogar el pensamiento de ese vano amor, 825 no soy de esás mujeres atrevidas 850
Señora. Recurrid a vuestro antiguo valor. que, disfrutarido eñ el crimen de uñá páz tránguila,
El Rey, al que crefamos muerto, va a aparecer ante vos. saben compoñer un tostio que el tubor núnca ericieride,
Teseo ha llegado, Teseo está entre nosotros. Conozco mis furores, los tengo muy preserites.
El pueblo se aglomera y corre para verlo, Yá me parece que estos muros, estás bóvedas
Salía yo a cumplir vuestra orden, buscaba a Hipólito, 830 van a tomar la palabra y, prestos a acusarme, 855
cuando mil gritos alzándose hasta el cielo... esperan a tni esposo para sacarle de su engaño.
He de morir, Que la muerte me libte de tanto hotror.
FEDRA ¿Es tan gran desgracia el dejar de vivir?
Mi esposo vive, Enone, es suficiente. La huerte, al desdichado, no le catisa espanto.

[190] [191]
Sólo temo la reputación que dejo tras de mí. - 860 su padre prevenido por vos desde hace tiempo,
¡Qué espantosa herencia para mis pobres hijos! y por vos misma, antes, obtenido su exilto,
Pueden enorgullecerse de la sangre de Júpiter;
- mas por justo orgullo que inspire tan noble sangre, FEDRA
el crimen de una madre es una pesada carga.
¿Qué yo ose oprimir y manchar la inocencia?
Temo que con palabras veraces, por desgracia, 865
se les reproche un día las culpas de su madre.
Tiemblo porque, oprimidos bajo ese peso odioso, ENONE
ní uno ni otro se atrevan a levantar la frente.
Mi celo no requiere más que vuestro silencio,
Tiemblo como vos, siento remordimientos. 895
ENONE
Más dispuesta estaría a afrontar mil muertes.
No la dudéis siquiera, compadezco a los dos; Pero ya que os pierdo sín tan triste remedio,
nunca temor alguno fue más justo que el vuestro. 870 pagaré cualquier precio por salvar vuestra vida,
Pero ¿por qué exponerles a tales afrentas? Hablaré, Teseo, indignado al ofrme,
¿Y por qué declarar en contra de vos misma? se vengará mandando al destierro a su hijo. 900
Eso sería el fin: dirían que Fedra, sabiéndose culpable, Un padre, al castigar, Señora, siempre es padre,
huye de la terrible reacción de un esposo traicionado, Un suplicio suave basta a calmar su cólera,
Hipólito sería feliz, Á costa de vuestra vida, 875 Y aun si fuera preciso verter sangre inocente,
vos misma, al expirar, confirmaríais sus palabras. ¿es que exige menos vuestro honor amenazado?
¿Qué podría yo responder a vuestro acusador? Es un tesoro demasiado precioso para comprometerlo. — 905
Frente a él sería fácil reducirme al silencio. Vos debéis someteros a cualquier ley que os dicte,
Le vería gozar de su horrible triunfo Señora; y para preservar vuestro honor en peligro,
y contar vuestro oprobio a quien quisiera oírle. 880 hay que inmolarlo todo; incluso la virtud.
¡Caiga sobre mí antes el fuego celeste! Vienen; veo a Teseo.
Pero no me mintáis, ¿le amáis aún?
¿con qué ojos veis ahora á ese príncipe osado? FEDRA
1

¡Ay! Yo veo a Hipólito,


FeDKA En sus ojos insolentes trae escrita mi perdición, 910
- Haz do que quieras; me pongo en tus manos,
Como un monstruo espantoso aparece ante mí.
Es tal mi turbación que no sé defenderme.
EnoneE
¿Por qué, pues, otorgarle la victoria completa? 885 Escena IV? Teseo, HiróLitO, FeDRA, ENOME, TERÁMENES
Le teméis, Átreveos a acusatle primero :
de un erimen que él podría achacaros después. Teseo
¿Quién os desmentirá? Todo habla en su contra: Por fin, la fortuna ya no me es contraria,
su espada, en vuestras manos felizmente olvidada, Señora, y a vuestros brazos trae...
vuestra emoción presente, vuestra aversión pasada, 890

[192] [193]

—-1.
FeDRA Vos no habíais alcanzado la edad a la que llego
y ya, más de un tirano, más de un monstruo feroz,
Basta, Tesco,
había experimentado de vuestro brazo el peso.
no profanéis tan emotivos transportes. 915
Ya, perseguidor afortunado de la insolencia, 940
No merezco ya tan tiernas atenciones,
habíais pacificado los bordes de dos rmares.
Se os ha ofendido. La fortuna, celosa,
El viajero, libre de ir y venir, no temía ya ultrajes.
no perdonó a vuestra esposa en vuestra ausencia.
Hércules, tranquilizado al saber de vuestras hazañas,
Indigna de agradatos y de acercarme a vos,
ya de sus trabajos se descargaba en vos*”,
desde hoy sólo debo pensar en ocultarme. 920
Y yo, desconocido hijo de un padre tan famoso, 945
de lejos sigo, incluso, las huellas de mi madre.
Escena Y: Tesko, HipóLrro, FEDRA Permitid que mi audacia ose servir de algo.
Permitid, si algún monstruo ha podido escapar,
"Teseo que traiga a vuestros pies sus honrosos despojos;
o que la perenne memoria de una honrosa muerte, 950
¿Qué extraña acogida se hace a vuestro padre, eternizando días noblemente acabados,
hijo mío? pruebe al Universo entero que yo fui vuestro hijo.
HiróLrrO "Teseo
Sólo Fedra puede explicar este misterio. ¿Qué observo? ¿Qué horror, expandido en estos lugares,
Pero si mis descos fervientes pueden influir en vos, hace huit de [Link] a mi familia enajenada?
permitidme, Señor, que no la vuelva a ver. Si vuelvo tan temido y tan poco amado, 955
Consentid que, por siempre, el tembloroso Hipólito 925 loh Cielo! ¿por qué me sacaste de mi prisión?.
abandone este suelo que vuestra esposa pisa. Yo tenía un solo amigo%, En su imprudente ardor
iba a raptar a la esposa del tirano del Epiro;
Teseo a disgusto le ayudaba en sus designios amorosos;
¿Dejarme tú, hijo mío? pero el destino airado nos cegaba a los dos, 960
!
El tirano me sorprendió sin defensa y sin armas.
HiróLrro Vi a Pirítoo, desdichado objeto de mis lágrimas,
entregado por ese bárbaro a monstruos crueles
Yo no la buscaba: que alimentaba con la sangre de infelices mortales.
sois vos quien a estas costas condujisteis sus pasos. Yo mismo fui encerrado en cavernas sombrías, 965
Os dignasteis, Señor, al partir de Trecenia, lugares profundos, vecinos del reino de las sombras.
confiarme la custodia de Aricia y de la Reina. 930 Al cabo de seis meses, los Dioses se fijaron en mí,
Se me encomendó, incluso, su guarda y su cuidado. Supe burlar la vigilancia de los que me guardaban.
Mas ahora ¿qué otras ocupaciones podrían retenerme? He librado a la Natura de un pérfido enemigo;
En estos bosques, mi ociosa juventud se mostró diestra
con viles enemigos, por demasiado tiempo. 3% Según Plutarco, "Teseo comenzó su lucha contra los bandidos, "cuando
¿No podría, huyendo de un indigno reposo, 935 Hércules se retiró a Lidia con la reina Onfale u Onfalia,
teñir mis jabalinas con sangre más gloriosa? £0 Pirítoo.

[194] [195)
Lo.
él mismo sirvió de pasto a sus monstruos. 970
Y cuando con emoción pienso en acercarme
a todo cuanto los dioses me dejaron de más querido;
¿qué digo? Cuando mi alma, retornada a ella misma,
viene a saciarse de ver lo que tanto amo,
por toda acogida no hallo más que estremecimientos: 975
todos huyen, todos esquivan mis abrazos.
Y yo mismo, sintiendo el horror que inspiro,
querría estar aún en las prisiones del Epiro,
Hablad. Fedra se queja de que he sido ultrajado,
¿Quién me ha traicionado? ¿Por qué no he sido vengado? 980
Grecia, a quien mi brazo tantas veces fue útil,
cha concedido algún tipo de asilo al criminal? ACTO IV
Nada respondéis. Mi híjo, mi propio hijo,
Escena [: Teseo, ENonE
cestaría en connivencia con mis enemigos?
Entremos. No quiero seguir con una duda que me,
TeseEO
o [angustia, 985
Conozcamos a un tiempo al crimen y al culpable. ¡Ahi ¿Qué oigo? Ese traidor, temerario,
Que Fedra explique al fin la turbación que observo. preparaba este ultraje al honor de su padre,
¡Con qué vigor, destino, me persigues!
No sé dónde voy, no sé dónde me hallo.
¡Oh afecto! ¡Oh bondad, tan mal recompensada! 1005
" Escena VI: HivóLitO, TERÁMENES
¡Audaz proyecto! ¡Detestable pensamiento!
Para lograr los fines de su delictivo amor,
HiróLtiTO el insolente acudía al recurso de la fuerza,
¿Qué se proponía con esas palabras que me llenan de espanto? He reconocido la espada, instrumento de su insania,
Fedra, présa siempre de su extremado furor, : con la que yo le armé para más noble uso. 1010
¿quiere, tal yez, acusarse y perderse a sí misma? 990 ¿Los lazos todos de la sangre no han podido retenerle?
¡Dioses! ¿qué dirá el Rey? ¡Qué-funesto veneno ¿Y Fedra demoraba el momento del castigo?
ha esparcido el amor por tada su casa! ¿El silencio de Fedra protegía al culpable?
Yo mismo ardo en'un fuego que su odio reprueba.
¡Cómo me conoció antes y cómo me encuentra ahora! ÉEnone
Negros presentimientos vienen a atormentarme, 995 Fedra protegía a un padre digno de compasión.
Mas al fin la inocencia no debe temer nada.
Avergonzada del designio de un furioso enamorado 1015
Vamos, busquemos en otro lugar el sutil résorte
y del fuego criminal que encendieron sus ojos,
con el que podría conmover la ternura de mi padre, -
Fedra moría, Señor, y la mano asesina
y hablarle de ua amor que quizá quiera prohibir,
extinguía la inocente luz de su mirada.
pero que no podría debilitar con todo su poder, 1000 Vi alzarse el brazo criminal, corrí a salvarla,
Sólo yo he sabido protegerla para vos; . 1020
[196] [197]
y lamentando a un tiempo su turbación y vuestra alarma, ha podido turbar vuestro augusto semblante?
he servido, a pesar mío, de intérprete a sus lágrimas. ¿No os atrevéis a confiarlo a mi lealtad?

Teseo
“Teseo
¡Pérfido! No ha podido evitar palidecer. ¡Pérfidol, ¿cómo osas aparecer ante mí?
Le he visto temblar al dirigirse a mí. Monstruo, que un rayo debió fulminar hace tiempo, 1045
Me había sorprendido su falta de alegría; 1025 1 resto impuro de los bandidos que borré de la faz del mundo.
sus gélidos abrazos enfriaron mi ternura. Tras haber llevado tu furor hasta el tálamo paterno,
Mas, ese amor culpable que le devora, arrebatado por un amor que rebosa de horror,
¿se había manifestado ya en Atenas? presentas ante mí un rostro hostil,
Te muestras en los lugares mancillados por tu infamia, — 1050
ENONE en vez de ir a buscar, bajo cielos ignotos,
países a los que mi nombre no haya llegado nunca.
Señor, recordad las quejas de la Reina. Huye, traidor. No vengas aquí a desafíar mi odio,
Un amor criminal causó todo ese odio. 1030 a provocarme, cuando apenas sí contengo mi cólera,
Ya es suficiente castigo el oprobio eterno 1055
TESEO de haber traído al mundo un hijo criminal,
¿Y esa pasión se reavivó en Trecenia? sin que tu muerte, como baldón de mi memoria,
venga a mancillar la gloria de mis nobles hazañas,
ENONE
Huye; y si no quieres que un castigo repentino
te añada al número de los asesinos que ejecutó este
Ya os he dicho, señor, todo lo ocurrido. . [brazo, 1060
Ea Reina está sola son su mortal dolor. cuida que el astro que nos alumbra no te yea jamás
Permitid que me retire y acuda junto a ella, poner tus plantas temerarias en estos lugares.
Huye, te digo; y apresurando el paso, sin posible retorno,
libra a todos mis Estados de tu abominable presencia.
Escena 1I: "Teseo, HipóLiTO Y tú, Neptuno, escucha; si, antaño, mi valor 1065
barrió tus orillas de infames asesinos,
TEsEO recuerda que, como premio a mi fructífero esfuerzo,
¡Ah! Aquí llega. ¡Oh Dioses! Ante tan noble porte, 1035 prometiste cumplir el primero de mis deseos.
¿quién no se hubiera engañado como yo? En los largos rigores de mi prisión cruel,
¿Cómo es posible que, en la frente del adúltero, no imploré nunca tu poder inmortal. 1070
brille el sagrado sello de la virtud? Ayvaro de la ayuda que de ti espero,
¿No debería poderse conocer mediante signos certeros te tuve reservado para asuntos más graves.
la perfidia del corazón de algunos humanos? 1040 Hoy te imploro. Venga a un padre desgraciado,
Pongo a merced de tu cólera a este traidor:
HiróLrrO ahoga en su sangre sus atrevidos deseos: 1075
en tu furia “Teseo reconocerá tus bondades.
¿Puedo preguntar, Señor, qué nube funesta

[198] [199]
HrróLrro - Señor, creo haber [Link] todo,
¡Fedra acusa a Hipólito de un amor criminal! mi odio por el crimen. que osan imputarme.
Tan desmesurado horror paraliza mi alma; Por etlo Hipólito es conocido en Grecia.
taritos golpes imprevistos me abruman a la vez, He llevado mi virtud a extremos de rudeza; 1110
que me dejan sin palabras y ahogan mi voz. se conoce el inflexible rigor de mi austeridad.
1080
No es más pura la luz que el fondo de mi alma
“Teseo
y se pretende que Hipólito, amando con ardor profano...

Traidor, pretendías que en cobarde silencio Teseo


sepultase Fedra tu brutal insolencia,
Al huir, no tenías que haber abandonado ¡Cobarde! Ese mismo orgullo es el que te condena.
la espada que, en sus manos, ayuda a condenarte. Ya veo el odioso motivo de tu frialdad. 1115
O tal vez, colmando tu perfidia, habrías debido 1085
Sólo en Fedra fijabas tus impúdicos ojos,
arrebatarle, a un tiempo, la palabra y la vida. y tu alma indiferente desdeñaba inflamarse
con inocente. amor por cualquier otro ser.
HiróLITO
HiróLrrO
Por tan negra mentira justamente indignado,
debería aquí revelar la verdad, Señor, No, padre mío, no debo ocultároslo más.
mas prefiero guardar un secreto que os afecta, Este corazón no desdeñó arder en casto amor. 1120
Aptobad el respeto que me sella los labios Confieso prosternado mi verdadera ofensa.
1090
y no queráis vos mismo aumentar vuestras penas. Amo; amo sí, es cierto, aunque vos lo prohibisteis.
Examinad mi vida y pensad bien quién soy. Me somnetí gustoso al encanto de Áricia,
Siempre a los grandes crímenes les precede algún otro, La hija de Palante venció a vuestro hijo.
Quienquiera que traspasa, de la ley, tas fronteras La adoro, y mi alma, rebelde a vuestras órdenes, 1125
puede violar, al fin, los derechos más sacros; no suspira ni se inflama de amor más que por ella.
1095
igual que la virtud, tiene el crimen sus grados;
y jamás hemos visto la tímida inocencia Teseo
convertirse de súbito en licencia extrema. ¿La amas? ¡Cielos! Mas no, es burda la artirnaña.
Un solo día no convierte a un mortal virtuoso Te finges criminal? para justificarte.
en pérfido asesino, en incestuoso cobarde. 1106
Criado en el regazo de una casta heroína, HiróLITO
nunca desmentí el origen de su sangre.
Piteo, un sabio entre todos los hombrest!, Señor, hace seis meses que la evito y la amo.
se dignó instruirme cuando dejé a mi madre. , . Venía tembloroso a hablaros en persona, 1130
No haré de mí un retrato en exceso halagúeño, ¿Y bien? ¿Nada os puede sacar de vuestro error?
1105
pero si es que poseo alguna virtud,
€2 Porque ha cometido el error de amar a la hija y hermana de dos enemigos
$1 Véase nota 52, de Teseo, - :

[200] [201]
¿Qué tremendo juramento podría tranquilizaros? HiróLrrO
Que la tierra y el cielo, la Naturaleza entera... ¿Seguís hablando de incesto y de adulterio?
Callaré. Sin embargo, Fedra proviene de una madre, 1150
Teseo de una raza, Señor, lo sabéis muy bien,
Siempre los criminales recurren al perjurio. que conoce esos erroresmucho mejor que la mía
Calla, calla y evítame importunos discursos, 1135
si tu falsa vittud carece de otro apoyo. “TESEO

¿Cómo? ¿Tu rabia te lleva a perder todo recato?


HiróLtrO Por última vez, quítate de mi vista.
Os patece falsa y llena de artificio. Sal, traidor. No aguardes a que un padre furioso 1155
Fedra en su corazón me hace mayor justicia, te obligue con oprobio a dejar este sitio,

Teseo Escena II: YesEO, solo


¡De qué modo tu impudicia excita mi cólera!
"TESEO
HivóLrrTO Miserable, corres a tu perdición inevitable.
cPor cuánto tiempo y dónde me enviáis al exilio? 1140 Neptuno, por el río que amedrenta a los mismos Diosesé*,
me ha dado su palabra, y va a cumplirla.
“TEsEO' Un Dios vengador te persigue, no puedes evitarlo, 1160
Yo te amaba; y siento que, a pesar de tu ofensa,
Inchuso más allá de las columnas de Alcidesé3, mi corazón por ti empieza a conmoverse.
me parecería demasiado cerca para tu perfidia, Pero me has obligado tú mismo a condenarte,
Jamás padre alguno sufrió ultraje mayor.
" HIPÓLITO Dioses justos, que veis el dolor que me abruma, 1165
Sospechoso del atroz crimen del que me acusáis, ¿he podido yo engendrar un hijo tan culpable?
¿qué amigos se apiadarán de mí, abandonado por vos?
Esceña [V: FEDRA, TESEO
“Teseo
Ve a buscar amigos cuya funesta estima 1145 FEDRA
honre el adulterio y aplauda el incesto, Señor, me presento ante vos llena de justo espanto,
traidores, ingratos sin honor y sin ley, El temible sonido de vuestra vóz ha llegado hasta mí.
dignos de proteger a un malvado como tú, Temo que una rápida acción haya seguido a la amenaza.

e+ Estige, uno de los ríos del infierno. Por él juraban los dioses cuando que-
63 Las columnas de Hércules: el estrecho de Gibraltar.
rían imprimir mayor solemnidad al jaramento.

[202] [203]
Si aún queda tiempo, perdonad a vuestro hijo. 1170
- Respetad a vuestra sangre, me atrevo a rogároslo, Escena Y: FEDRA, sofa
Evitadme el horror de oírla clamar.
FEDRA *
No me reservéis el eterno dolor
de haberla hecho derramar por la mano paterna, Se va. ¿Qué nueva ha resonado en mis oídos?
¿Qué fuego mal extinguido se aviva en mi corazón?
Teseo Me siento fulminada. ¡Oh cielos! ¡Qué funesta noticial 1195
No, Señora, mí mano no se ha manchado con mi propia
Corría desalada en socorro de su hijo;
desprendiéndome de los brazos de la espantada Enone,
[sangre. 1175
Mas el ingrato, sin embargo, no ha escapado al castigo. cedía al remordimiento que venía atormentándome.
Una mano inmortal se encarga de perderlo. ¿Quién sabe hasta dónde habría llegado en mi arrepenti-
Neptuno me lo debe y vos seréis vengada. : [miento?
Quizá incluso hasta acusatme, 1200
si la voz no me hubiera fallado.
FEDRA
Tal vez se me habría escapado la temible verdad,
¡Neptuno os lo debe! ¿Cómo? ¿Vuestros airados votos...? ¡Hipólito tiene sentimientos, pero ninguno es para mil
Aricia es dueña de su corazón. Es fiel a Aricia.
Teseo ¡Ah Dioses! Cuando el ingrato, inexorable, a mis deseos 1205
¿Cómo? ¿Teméis ya que sean atendidos? respondía con tan fiero mirar, con ceño tan terrible,
1180 yo pensaba que su corazón, insensible al amor,
Unios, más bien, a mí en mis legítimos deseos.
Pintadme otra vez sus crímenes en toda su fealdad. * se acorazaba igualmente contra cualquier mujer,
Avivad mi cólera, en exceso lenta y contenida. Otra, sin embargo, ha doblegado su orgullo;
Aún no conocéis todos sus crímenes:
sus ojos crueles se han dulcificado por otra. 1210
su furor se desborda en injurias contra vos; Quizá tiene un corazón fácil de enternecer.
1185 Soy la única mujer a quien no puede sufrir;
dice que las mentiras brotán de vuestros labios;
afirma que su corazón, su fidelidad, pertenecen a Áricia, ¿e iba yo a tratar de defenderle?
que la ama.- . ,

FEDRA Escena VI: FEDRA, ENONE

¿Qué decís, Señor? FEDRA

Querida Enone ésabes lo que acabo de descubrir?


Teseo

Lo ha atirmado ante mí. ENONE


Pero yo sé descubrir una vana artimaña. No, pero, a decir verdad, vengo temblorosa. l 1215
De Neptuno esperamos una pronta justicia. 1190 "He palidecido al ver la intención con que salíais.
Voy yo mismo, de nuevo, al pie de sus altares;
“Temo que vuestro extravío os resulte fatal,
le acuciaré a cumplir su inmortal juramento.

[204] [205]
FEDRA me ocultaba en la sombra, huía de la luz:
Ja Muerte es el único Dios a quien me atreví a implorar.
Enone, ¿quién lo hubiera creído? Tenía una rival. Aguardaba el momento de expirar;
me alimentaba de hiel, bebía mis lgrimas, 1245
ENONE y observada
en mis desgracias, desde muy cerca,
¿Cómo?
ni siquiera me atrevía a desahogarme en llanto;
gustaba temblando de ese funesto placer;
FEDRA
y ocultando mis cuitas bajo un rostro sereno,
a menudo-debía privarme de mis lágrimas. 1250
Hipólito está enamorado y no puedo dudarlo.
Esc fiero enemigo imposible de domar, 1220 ENoNE
al que ofendía el respeto e importunaban las quejas,
ese tigre, a quien nunca pude abordar sin temor, ¿Qué fruto producirán sus vanos amores?
sumiso, sometido, admite la derrota: Nunca más se verán.
Aricia ha encontrado el camino de su corazón,
FEDRA

ENONE
Se amarán siempre
Mientras hablo, lah, pensamiento mortal!,
¿Aricia? ellos desafían la furia de una mente insensata,
Á pesar de ese exilio que los va a separar, 1255
FEDRA hacen mil juramentos de no dejarse nunca.
¡Ahl, idolor nunca experimentado! 1225 No, no puedo sufrir tan ultrajante dicha,
¿Á qué nuevo tormento estaba destinada? Enone. Apiádate de mi rabía celosa.
Todo lo que he sufrido, mis temores, mis ansias, Hay que perder a Aricia. La cólera de mi esposo
el furor de mi pasión, el horror de mis remordimientos, debe ser azuzada contra su odiosa estirpe. 1260
y la insoportable injuria de un rechazo cruel, Que no se conforme con ligeros castigos:
no eran tmás que un débil preludio del tormento que con su crimen la hermana supera a los hermanos'*,
- [padezco. 1230 En mis transportes celosos le imploraré,
iSe aman! ¿Qué sortilegio los ha ocultado a mis ojos? Mas ¿qué hago? ¿De qué modo mi razón se extravía?
¿Córno se han visto? ¿Desde cuándo? ¿Dónde? ¡Yo celosa! ¡Y es a Teseo a quien quiero implorar! 1265
Tú lo sabías, ¿Por qué me dejabas seguir en el engaño? ¡Mi esposo vive, y ardo de amor por otro todavía!
¿No podías haberme informado de su [urtivo amor? ¿Por quién? ¿Qué corazón aspiro a conquistar?
¿Les has visto hablarse, buscarse con frecuencia? 1235 Cada palabra mía me eriza los cabellos.
¿Iban a esconderse en lo intrincado del bosque? Ahora ya mis crímenes colman la medida.
¡Ay!, se veían con plena libertad, Todo en mí es, a la vez, incesto e impostura. 1270
Ll cielo aprobaba sus suspiros inocentes; Mis manos homicidas, dispuestas a vengarme,
seguían sin remordimiento sus inclinaciones amorosas;
todos los días amaánecían claros y serenos para ellos. 1240
Y yo, triste despojo de la naturaleza entera, $3 Véase nota 5,

[206] [207]
ansían empaparse de la sangre inocente. que espantan al culpable con tremendo fragor, 1305
¡Miserablel ¿Y aún vivo? ¿Sostengo la mirada alguna vez cedieron a amores ilegítimos.
de ese sagrado sol del que soy descendiente? »
Mi abuelo fue el padre y el señor de los Dioses; 1275 -FEDRA
el cielo, el Universo todo, lo pueblan mis ancestros.
¿Dónde esconderme? Huyamos hacia las sombras infernales. ¿Qué oigo? ¿Cómo te atreves a aconsejarme así?
Mas ¿qué digo? Mi padre guarda allí la urna fatal9S, ¿Hasta el fin te propones llenarme de veneno,
La suerte, dicen, la puso en sus severas manos. desdichada? Así conseguiste mi perdición.
Minos juzga en los infiernos a los pálidos mortales. A la luz de la que huía tú me devolviste. 1310
1280
¡Ah! ¡Cómo se estremecerá su sombra horrorizada, Tus plegarias me hicieron olvidar mi deber.
cuando vea a su hija presente ante sus ojos, Yo evitaba a Hipólito, tú hiciste que le amara.
obligada a confesar crímenes tan diversos, ¿Cuál era tu misión? ¿Por qué tu boca impía,
y delitos que el Infierno quizás no ha conocido! - acusándole, ha osado ermsombrecer mi vida?
¿Qué dirás, padre mío, de ese horrible espectáculo? Quizá muera por ello; la plegaria sacríilega 1315
1285
Creo ver la urna terrible cayendo de tus manos. de un insensato padre, puede ser atendida.
Creo verte, buscando un suplicio distinto, Ya no quiero escucharte. Vete, monstruo execrable,
convertirte en verdugo de quien lleva tu sangre. Ve, déjame a mí la carga de mi triste destino,
Perdona. Un dios cruel perdió a tu familia; ¡Quiera el justo cielo pagarte cuan mereces!
reconoce su venganza en los furores de tu hija. 1290
Y por siempre jamás espante tu suplicio 1320-
¡Ay! Nunca mi corazón recogió el fruto a quienes, como tú, con cobardes astucias,
del horrible crimen cuya vergúenza me persigue. * alientan las flaquezas de desdichados príncipes,
Acosada hasta el último suspiro por la desgracia, favorecen las inclinaciones de su corazón
mi penosa vida se acaba entre tormentos. y se atreven a allanarles el camino del crimen.
Detestables aduladores, ¡el regalo más funesto 1325
ENONE que puede hacer a los reyes la cólera celeste!

Rechazad, Señora, un temor infundado. 1295 EnoneE


Mirad con otros ojos un excusable error,
Amáis. No se puede derrotar al destino, ¡Ah, Dioses! Para servirla lo hice todo, todo lo abandone;
Os visteis arrastrada por un fatal hechizo. dy este es el pago que recibo? Bien lo he merecido.
¿Es acaso un prodigio raro entre los humanos?
¿Sólo a vos el amor consiguió someter? 1300
Nada hay más humano que la debilidad.
Mortal sois, sufrid pues la suerte de un mortal,
Os quejáis de un yugo impuesto hace ya tiempo.
Los dioses mismos, los dioses que habitan
el Olimpo,

6% Minos, junto con su hermano Radamantis, actuaba como juez en los in-
fiernos.

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Pero mirad bien que os exijo el secreto,
Olvidad, si es posible, que os he hablado de ello,
Señora; que jamás unos labios tan puros
se abran para contar tan horrible aventura. 1350
Confiémonos a la equidad de los dioses;
son los primeros a quienes interesa justificarme;
tarde o temprano, Fedra rectbirá su castigo
y no podrá evitar esa justa ignominia, .
Es la única reserva que exijo de vos. 1355
En lo demás daré rienda suelta a mi cólera,
Salid de la esclavitud a que fuisteis reducida;
ACTO Y atreveos a seguirme, a acompañarme en mi huida;
dejad este lugar funesto y profanado, -
Escena T: HiróLITO, ÁRICIA donde vuestra virtud respira la ponzoña. 1360
Para disimular vuestra pronta partida, aprovechad
ÁRICIA la confusión que sembró mi desgracia.
Puedo aseguraros los medios para huir.
¿Cómo? ¿Podéis callar en tan grave peligro? Sólo mis guardias custodian vuestra puerta.
¿No sacáls de su error a un padre que os ama? 1330 Defensores poderosos abrazarán nuestra causa; 1365
Cruel, si desdeñando el poder de mis lágrimas, Argos, nos abre sus brazos y Esparta nos reclama:
consentís sin dolor en no volver a verme, que nuestros comunes amigos escuchen nuestras justas quejas,
partid, alejaos de la desdichada Aricia. no toleremos que Fedra, envolviéndonos a los dos,
Pero, al menos, partiendo, salvad vuestra vida, nos arroje a uno y otro del trono paterno,
Defended vuestro honor de un reproche vergonzoso. 1335 y ofrende a su hijo mi cadáver y el vuestro, 1370
Obligad a vuestro padre a cambiar sus propósitos. La ocasión es propicia y hay que aprovecharla.
Aún estáis a tiempo, ¿Por qué obrar así, qué capricho os ¿Qué temor os retiene? ¿Ácaso dudáis?
e [induce - Sólo vuestro interés me inspira esta audacía.
a dejar campo libre a vuestra acusadora? ¿Qué frialdad os invade cuando en mí todo es fuego?
Revelad la verdad a Teseo. ¿Teméis seguir los pasos de un pobre desterrado? 1375
HiróLrro ÁRICIA
¿No lo he explicado ya? ¡Ah, Señor! ¡Cuán dulce para mí/ sería ese exilio!
¿Tenía que pregonar la ofensa hecha a su lecho? 1340 Unida a vuestra suerte, lyiviría en éxtasis,
¿Debía yo, sincerándome en exceso, olvidando al resto de los mortales!
cubrir de indigno rubor la frente de mi padre? Pero no estando ambos unidos por un dulce lazo,
Sólo vos penetrasteis tan odioso misterio, ¿puedo, sin manchar mi honor, acompañaros en la
Sólo a vos y a los dioses se abrió mi corazón. [huida? 1380
No he podido ocultaros, juzgad cómo os amo, 1345 Sé que, sin detrimento del honor más exigente,
lo que hubiera querido ocultarme a mí mismo, puedo escapar de manos de vuestro padre:
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no se trata de arrancarme del seno familiar, Escena [f: TESEO, ÁRICIA, ISMENE
y es lícita la fuga para quien huye de un tirano.
Pero vos me amáls, Señor; yy mi honra podría sufrir... 1385 Teseo
¡Dioses! Aclarad mi confusión y dignaos revelarme
HiróLrTO, la verdad que busco en estos parajes.
No, no, vuestra reputación me importa demasiado.
Un propósito más noble me trae ante vos: ÁRICIA
huid de vuestros enemigos y seguid a vuestro esposo. Piensa en todo, querida Ismene, y prepárate para la huida.
Libres en nuestra desgracia, pues así lo quiere el cielo,
podemos desposarnos sin dar cuentas a nadie, 1390
No siempre el himeneo se rodea de antorchas.
Escena JUL: TESEO, ÁRICIA
Á las puertas de Frecenia, y entre aquellas tumbas,
antiguos sepulcros de príncipes de mi raza,
TesEO
hay un templo sagrado, terror de los perjuros.
lin él dos mortales no osan jurar en vano: 1393 [sl semblante se os ha demudado y parecéis turbada,
el perjuro recibe un súbito castigo; Señora. ¿Qué hacía Hipólito en estos lugares? 1415
la mentira no tiene freno más eficaz
que el temor a sufrir la muerte inevitable, ÁRICIA
Allí, sí confiáis en mí, podremos pronunciar
Señor, me decía adiós para siempre.
la promesa solemne de un amor eterno; 1400
pondremos por testigo al dios allí adorado;
Teseo
los dos le rogaremos que nos sirva ce padre, 4
Pondré por testigos a los dioses sagrados. Vuestros ojos supieron someter su corazón rebelde
Y la casta Diana?”, la augusta Juno, l y obra vuestra son sus primeros suspiros.
en fin, todos los dioses, testigos de mi amor, 1405
serán los fiadores de mis santas promesas, ÁRICIA
7 1

Señor: no puedo negaros la verdad:


ÁRICIA
no heredó de vos vuestro odio injusto; 1420
[:i Rey viene. 1Huid, Príncipe, apresuraos. y en modo alguno me trataba como a un 100.
Para disimular mi marcha, me detengo un instante.
ld; y dejadme algún guía fiel Teseo
que encamine hacia vos mis tímidos pasos. 1410
Comprendo: os juraba amor cterno,
No confiéis en ese inconstante corazón,
pues también a otras les juraba lo mismo.

ÁRICIA
? La casta Diana (la Artemisa griega), diosa de la caza, protegía especial-
mente a Hipólito. ¿Él, Señor?

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Teseo Escena IV: TrsEO, solo
Hubierais debido hacerle menos voluble. 1425
¿Cómo podíais soportar compartirlo tan indignamente? ¿Qué hay en el fondo de su pensamiento? ¿Qué oculta ese
(relato
ÁRICIA tantas veces comenzado y siempre interrumpido?
¿Y cómo soportáis vos que palabras infames ¿Quieren desconcertarme con un vano fingimiento?
osen calumniar a un hombre de tan noble vida? ¿Se han puesto de acuerdo para atormentarme?
¿tan mal conocéis el fondo de su corazón? Pero, en mi interior, a pesar de mi rigor seyero, - 1455
¿Os es tan difícil distinguir el crimen de la inocencia? 1430 se alza una voz plañidera surgida de mi corazón.
¿Por qué su virtud, que brilla para todos, Una secreta compasión me aflige y me trastorna,
sólo a vos os la oculta una nube odiosa? Interroguemos a Enone por segunda vez.
Entregarle a esas pérfidas lenguas es demasiado. Quiero enterarme bien de todo lo concerniente al crimen.
Basta: arrepentios de esos deseos homicidas; Guardias, que venga Enone, deseo verla a solas, 1460
recelad, Señor, no sea que el cielo riguroso 1435
os odie hasta el punto de cumplir vuestros votos.
Á menudo, en su cólera, acepta a nuestras víctimas; Escena Y: Teseo, PANOPE
y sus dones, a veces, castigan nuestros crímenes.
PAnopr
“Teseo Desconozco el proyecto que la Reina acaricia, Señor,
No, en vano queréis ocultar su delito: pero lo temo todo del ansia que la agita.
vuestro amor os ciega en favor del ingrato. 1440 En su rostro se pinta la desesperación;
Mas yo creo a testigos sinceros, irreprochables: su tez se ve invadida de mortal palidez.
he visto correr lágrimas dignas de fe. lgnominiosamente expulsada de su presencia, 1465
'Enone se ha arrojado al mar profundo,
ÁRICIA Nadie sabe el porqué de tan fatal designio,
1 mas las olas nos la han arrebatado para siempre.
Tened cuidado, Señor. Vuestras manos invencibles
han libraílo a los humanos de un sinnúmero de monstruos; "Teseo
pero no todos fueron destruidos, uno vive aún... 1445
Mas vuestro hijo, Señor, me prohíbe proseguir. ¿Qué oigo?
Sabedora del respeto que desea guardaros,
no puedo continuar sin afligirle en exceso. PAnNoPE
Le imito en su pudor y huyo de vuestra presencia, Con su muerte no ha calmado a la Keina:
para no verme forzada a romper mi silencio. 1450 la turbación parece acentuarse en su alma inquieta, 1470
Á veces, para aliviar sus secretas torturas,
abraza a sus hijos y los baña en sus lágrimas;
mas de pronto, renunciando al amor maternal,
«con un gesto de horror su mano los aleja.

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Vaga sola, al azar, con indecisos pasos; 1475 Teseo
su vísta extraviada ya no nos reconoce, ¿Mi hijo no existe ya? ¡Cómo! Cuando le tiendo los
Por tres veces ha escrito; y, cambiando de idea,
[brazos 1495
ha [Link] tres veces la carta comenzada, ¿los dioses impacientes apresuran su óbito?
Dignaos verla, Señor; y dignaos socorrerla, ¿Qué me lo ha arrebatado? ¿Qué rayo fulminador?
“TESEO
TERÁMENES
¡Oh cielo! ¡Enone, muerta! ¡Fedra quiere morir] 1480 Apenas habíamos traspasado las puertas de "Trecenia;
¡Que se llame a mi hijo, que venga a defenderse! él guíaba su carro; sus guardias, afligidos,
Que venga a hablar conmigo, presto estoy a escucharle. ¿Amitaban su sitencio, formados en su torno. 1500
No te apresures a otorgarme tus funestos favores,
Seguía ensimismado el camino de Micenas;
Neptuno; prefiero que dejes sin atender mis ruegos. su mano aflojaba las riendas a los caballos.
Quizá confié mucho en testigos no fieles, 1485 Sus soberbios corceles, que en otro tiempo veíamos
y me precipité implorando un castigo. obedecer su voz llenos de noble ardor,
¡Qué desesperación si mis votos se cumplen! ahora, con mirada triste y cabizbajos, 1505
parecían acomodarse a sus tristes pensamientos,
Escena VI: "Yeseo, VERÁMENES En ese instante, surgido del fondo de las aguas,
un grito horrísono turbó el aire sereno.
TEsEO Y desde el seno de la tierra una voz formidable
respondió gimiendo al espantoso aullido, 1510
Terámenes, ¿eres tú? ¿Qué has hecho de mi hijo? Nuestra sangre se heló en el fondo de nuestros corazones.
A ti lo confié en su más tierna infancia, | Se erizaron las crines de los corceles en alerta.
Pero ¿por qué esas lágrimas que brotan de tus ojos? 1490 Entretanto, en el lomo de la líquida llanura
¿Dónde está mi hijo? se eleva en borbotones una montaña húmeda.
La ola se acerca, rompe y escupe ante nosotros, 1515
"PERÁMENES entre rizos de espuma, un monstruo furioso,
¡Tardío y superfluo es tu celo! Su ancha frente va armada de amenazantes cuernos;
¡Inútil tu ternura! Hipólito ya no existe. todo el cuerpo cubierto de escamas amarillas;
toro indomable, dragón impetuoso,
"TESEO su grupa se arquea en tortuosos pliegues. 1520
Sus prolongados mugidos hacen temblar la orilla,
¡Dioses! ,
El cielo, con horror, ve a este monstruo salvaje;
su presencia estremece la tierra e infecta el aire;
TERÁMENES .-, la ola que lo trajo retrocede espantada,
He visto morir al más noble de los mortales Todos huyen; sin recurrir a un iaútil valor, 1525
y aun me atrevo a decir, Señor, que al menos culpable, cada cual se refugia en el templo vecino.
Sólo Hipólito, digno hijo de un héroe,
detiene sus corceles, blande su jabalina,

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arremete, lanza un dardo con mano segura, no dejó entre mis brazos más que un cuerpo deshecho.
y en el flanco del monstruo abre una ancha herida. 1530 Triste despojo en que se ensaña la cólera divina
El monstruo, dando un salto de dolor y de rabia, y al que ní su propio padre podría reconocer. 1570
al pie de los caballos vaa caer entre bramidos,
se incorpora, y les presenta unas fauces en llamas, Teseo
que los cubren de fuego, de sangre y de humareda.
Les arrebata el pánico y, sordos esta vez, 1535 ¡Oh hijo mío! Idulce esperanza que me arrebaté yo mismo!
no conocen ya el freno, ni atienden a la voz. ¡Inexorables dioses, que me servisteis en exceso!
En esfuerzos inútiles se fatiga su dueño, ¡Qué mortal remordimiento me reserva la vidal
enrojecen el freno con su sangrienta espuma.
Dicen, incluso, que se vio, en medio del desorden, "TERÁMENES
a un dios que espoleaba sus polvorientos flancos. 1540 Entonces llegó la tímida Aricia.
El miedo les arroja a través de las rocas; Venía, Señor, huyendo de vuestra cólera, 1575
el eje cruje roto. El intrépido Hipólito para aceptarle por esposo delante de los dioses.
ve su carro deshecho volar en mil pedazos; Se acerca: ve la hierba roja y humeante;
él mismo cae enredado en las riendas. Ve (Iqué espectáculo para unos ojos amantes!)
Excusad mi dolor. Esta imagen cruel 1545 a Hipólito tendido, sin forma, sin color.
para mí será ya fuente cterna de llanto, Quiere un momento dudar de su desgracia; 1580
He visto, Señor, he visto a vuestro desdichado hijo y sin reconocer al héroe que adora,
arrastrado por los caballos que él mismo alimentó. ve a Hipólito y aún pregunta por él.
Quiere tranquilizarlos y su voz les espanta. Por fín, más que segura de que está ante sus ojos,
Corren. Todo su cuerpo no es ya más que una llaga, 1550 con su triste mirada recrimina a los dioses;
Nuestros gritos de dolor resuenan en la llanura. y fría, gimiendo, casi desvanecida, 1585
Al fin, van refrenando su impetuosa fuga: a los pies de su amado pierde, al fin, el sentido,
se detienen no lejos de esas tumbas antiguas, Ismene está a su lado; Ismene, rota en llanto,
donde están las reliquias de sus reales ancestros. la devuelve a la vida, o, más bien, al dolor,
Corro allí entre suspiros y su guardia me sigue. 1555 En cuanto a mí, hé venido, aborreciendo el día, -
La huella generosa de su sangre nos guía: a transmitir la última voluntad de un héroe, 1590
ha teñido las rocas, las repulsivas zarzas y a cumplir, Señor, el triste encargo
ostentan los despojos sangrantes de su pelo, que su corazón expirante confió a mi cuidado.
Llego, le llamo; y en eso, una mano me tiende, Pero veo que llega su mortal enemiga.
abre un ojo moribundo que se cierra de súbito. 1560
«El cielo, dice, me arranca una vida inocente.
Cuida, tras de mi muerte, de la infeliz Aricia. Escena VIT: Teseo, FEDRA, TERÁMENES, PANOPE, guardias
Caro amigo, si un día, mi padre, viendo claro,
llora a un hijo infeliz acusado falsamente, TesEO
para aplacar mi sangre y a mi sombra errabunda, 1563
Pues bien: vos triunfáis, y mi hijo ya no vive.
dile que con dulzura trate a su cautiva;
¡Ah, qué fundados temores! ¡Qué cruel sospecha 1595
que le devuelva...» y, diciendo esto, el héroe muerto
lo excusa en mi corazón y me alarma justamentel .
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Mas, Señora, está muerto, tomad a vuestra víctima: [Link] que le-horrorizaba,
disfrutad con su pérdida, injusta o Jegítima. La pérfida, abusando de mi debilidad,
Consiento en cerrar los ojos ante el engaño, se apresuró a acusarlo ante vuestros ojos. 1630
lo ereo criminal, ya que vos lo acusáis, 1600 Se castigó por ello, y, huyendo de mi cólera,
Ya su muerte da motivo suficiente a mi llanto, buscó en el mar un suplicio demasiado leve,
sin que vaya a buscar odiosas aclaraciones, Ya la espada tendría que haber truncado mi destino;
que, sin poder devolvérselo a mi justo dolor, pero la virtud gimiente debía ser reinvindicada.
quizá no harfan más que aumentar mi desdicha. He querido, para exponer ante vos mis remordimientos, 1635
Permitid que, lejos de vos y de estas costas, 1605 bajar entre los muertos por un camino más largo.
pueda huir de la imagen de mi hijo destrozado. He tomado, he hecho correr por mis venas ardientes
Trastornado, perseguido por un mortal recuerdo, un veneno que Medeaé trajo a Atenas,
querría desaparecer de la faz de la tierra. Ya el veneno, llegado hasta mi corazón expirante,
Todo parece rebelarse contra mi injusticia, lo invade inundándoto de un frío desconocido. 1640
Mi renombre incluso aumenta mi suplicio. 1610 Ya no veo, sino a través de una borrosa nube,
Siendo un desconocido me sería más fácil ocultarme. el cielo y al esposo que mi presencia ultraja;
Odio hasta las atenciones con que me honran los dioses; y la muerte, arrebatando la luz a mis ojos,
y me voy a llorar sus favores asesinos, devuelve al día, manchado por ellos, toda su pureza.
sin molestarles más con plegarias inútiles.
Por mucho que hicieran por mí, su funesta bondad 1615 PAnorE
no podría compensarme de lo que me quitaron.
¡Expira, Señor!
- : FEDRA
Teseo
No, Teseo, hay que romper un injusto silencio:
hay que devolver su inocencia a tu hijo, ¡Lástima que con ella 1645
El no era culpable. no expire la memoria de tan negra acción!
Vamos, iayl, más que convencido de mi error,
TESEO a mezclar nuestro llanto con la sangre de mi hijo.
Vayamos a abrazar lo que de él nos resta,
¡Ah, padre infortunado! a expiar la locura de-un voto que abomino, 1650
¡Y yo lo condené basado en vuestra palabra! 1620 Rindaros los honores que mereció con creces
Cruel, piensas que es excusa bastante... y, para mejor apaciguar a sus irritados manes,
que, a pesar de las intrigas de una injusta familia,
FEDRA su amada, desde hoy, sea una hija para mí.
El tiempo me es precioso, escúchame, Teseo.
Yo soy quien sobre tu hijo, casto y respetuoso,
osé poner mi mirada incestuosa e impura.
El cielo alumbró en mi seno una lama funesta; 1625 $ Medea, hechicera y maga, esposa de Jasón. Después de su venganza con-
la detestable Enone se encargó del resto. tra éste, huyó de Corinto y se refugió en Atenas, donde convivió con Egeo.
Temió que Hipólito, enterado de mi furor, 69 Véase nota 5.

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