Marco Conceptual de Normas Contables
Marco Conceptual de Normas Contables
El marco conceptual de las Normas Internacionales de Contabilidad fue establecido por el IASC
(actualmente IASB - Junta de Normas Internacionales de Contabilidad Financiera) en 1989. Este
establece los conceptos relacionados con la preparación y presentación de los estados financieros,
sin embargo, no se constituye una NIC. En caso de existir diferencias conceptuales entre el marco
conceptual y cualquier norma, se debe acatar lo establecido en las últimas.
• Las NIC´s son utilizadas para la preparación de los estados financieros, los cuales
comprenden el balance general, estado de resultados, estado de cambios en el patrimonio,
estado de flujo de efectivo y notas explicativas.
• La responsabilidad en la preparación de los estados financieros recae en la gerencia de las
empresas.
• Los estados financieros deben suministrar información sobre la situación financiera,
desempeño y cambios que ha sufrido la empresa.
• Entre los usuarios de los estados financieros se encuentran los inversionistas, empleados,
prestamistas, proveedores, clientes, gobierno y público en general.
• Las NIC´s cubren tanto empresas públicas como privadas. Para las primeras existen
estándares específicos denominados NIC SP.
• Las hipótesis fundamentales que sustentan las NIC´s son la base de acumulación o
devengo (los efectos de las transacciones y demás sucesos se reconocen cuando ocurre y
no cuando se recibe o paga dinero u otro equivalente al efectivo) y negocio en marcha (la
empresa está en funcionamiento y continuará sus actividades de operación dentro del
futuro previsible).
• Las características cualitativas de las NIC's son la comprensibilidad (fácil entendimiento
para los usuarios), relevancia (la información ejerce influencia sobre las decisiones de los
diferentes usuarios), fiabilidad (información libre de error material y de sesgo o prejuicio)
y comparabilidad (Los usuarios deben ser capaces de comparar los estados financieros de
una entidad a lo largo del tiempo, con el fin de identificar las tendencias de la situación
financiera y del desempeño).
• Los hechos económicos son reconocidos en los estados financieros si tienen la
probabilidad de obtener beneficios o generar sacrificios futuros y si su valor es
determinable de forma confiable.
• Existen cuatro bases de medición para reconocer los hechos económicos: Costo histórico
(Los activos se registran por el importe de efectivo y otras partidas pagadas, o por el valor
razonable de la contrapartida entregada a cambio en el momento de la adquisición. Los
pasivos se registran por el valor del producto recibido a cambio de incurrir en la deuda o,
en algunas circunstancias), costo corriente (Los activos se llevan contablemente por el
importe de efectivo y otras partidas equivalentes al efectivo, que debería pagarse si se
adquiriese en la actualidad el mismo activo u otro equivalente. Los pasivos se llevan
contablemente por el importe sin descontar de efectivo u otras partidas equivalentes al
efectivo que se precisaría para liquidar el pasivo en el momento presente), valor realizable
(Los activos se llevan contablemente por el importe de efectivo y otras partidas
equivalentes al efectivo que podrían ser obtenidos, en el momento presente, por la venta
no forzada de los mismos. Los pasivos se llevan por sus valores de liquidación, esto es,
los importes sin descontar de efectivo u otros equivalentes al efectivo, que se espera
puedan cancelar las deudas, en el curso normal de la operación) y valor presente (Los
activos se llevan contablemente al valor presente, descontando las entradas netas de
efectivo que se espera genere la partida en el curso normal de la operación. Los pasivos se
llevan por el valor presente, descontando las salidas netas de efectivo que se espera
necesitar para pagar las deudas, en el curso normal de la operación).
2. Este marco conceptual no es una Norma Internacional de Contabilidad, y por tanto no define
reglas para ningún tipo particular de medida o presentación. Tampoco tiene poder derogatorio
sobre ninguna Norma Internacional de Contabilidad.
3. El Consejo del IASC reconoce que, en un número limitado de casos, puede haber un conflicto
entre el marco conceptual y alguna Norma Internacional de Contabilidad. En tales casos, los
requisitos fijados en la Norma afectada prevalecen sobre las disposiciones del marco
conceptual. No obstante, como el Consejo del IASC se guiará por el marco conceptual al
desarrollar futuras Normas o revisar las existentes, el número de casos de conflicto disminuirá
con el tiempo.
4. El marco conceptual será revisado de vez en cuando sobre la base de la experiencia que el
Consejo haya adquirido trabajando en él.
ALCANCE
Los estados financieros forman parte del proceso de información financiera. Normalmente, un
conjunto completo de estados financieros comprende un balance de situación, una cuenta o
estado de resultados, un estado de origen y aplicación de fondos (que puede ser presentado en
varias formas, por ejemplo como un estado de flujos de tesorería o un cuadro de financiación),
así como unas notas, estados complementarios y otro material explicativo que es parte
integrante de los estados financieros. En ellos pueden tener también cabida cuadros
suplementarios y otra información basada en, o derivada de, tales estados financieros, que se
espera sea leída junto con ellos. Los cuadros suplementarios y la información aludida pueden,
por ejemplo, referirse a la información, financiera sobre los segmentos industriales o
geográficos, o bien presentar el efecto de los cambios en los precios. Sin embargo, los estados
financieros no incluyen informaciones tales como las contenidas en los informes de gestión, los
discursos del presidente de la compañía, las discusiones o análisis por parte de la dirección, u
otras similares que pueden estar incluidas en las memorias anuales o en la información
financiera.
El marco conceptual es de aplicación a los estados financieros de todas las empresas
industriales, comerciales o de negocios, ya sea en el sector público o en el privado. Una
empresa informadora es toda organización para la cual existen usuarios que confían en los
estados financieros como su principal fuente de información acerca de la entidad.
Entre los usuarios de los estados financieros se encuentran los inversores presentes y potenciales,
los empleados, los prestamistas, los proveedores y otros acreedores comerciales, los clientes, los
gobiernos y sus organismos públicos, así como el público en general. Éstos usan los estados
financieros para satisfacer algunas de sus variadas necesidades de información. Entre las citadas
necesidades se encuentran las siguientes:
g. Público en general. Cada ciudadano está afectado de muchas formas por la existencia y
actividad de las empresas. Por ejemplo, las empresas pueden contribuir al desarrollo de
la economía local de varias maneras, entre las que pueden mencionarse el número de
personas que emplean o sus compras como clientes de proveedores locales. Los estados
financieros pueden ayudar al público suministrado información acerca de los desarrollos
recientes y la tendencia que sigue la prosperidad de la empresa, así como sobre el
alcance de sus actividades.
Aunque todas las necesidades de información de estos usuarios no pueden quedar cubiertas
solamente por los estados financieros, hay necesidades que son comunes a todos los usuarios
citados. Puesto que los inversores son los suministradores de capital-riesgo a la empresa, las
informaciones contenidas en los estados financieros que cubran sus necesidades, cubrirán también
muchas de las necesidades que otros usuarios esperan satisfacer en tales estados contables.
Los estados financieros preparados con este propósito cubren las necesidades comunes de muchos
usuarios. Sin embargo, los estados financieros no suministran toda la información que estos
usuarios pueden necesitar para tomar decisiones económicas, puesto que los estados contables
reflejan principalmente los efectos financieros de sucesos pasados, y no contienen necesariamente
información distinta de la financiera.
Los estados financieros también muestran los resultados de la administración llevada a cabo por la
dirección, o dan cuenta de la responsabilidad en la gestión de los recursos confiados a la misma.
Aquéllos usuarios que deseen evaluar la administración o responsabilidad de la dirección, lo hacen
para tomar decisiones económicas como pueden ser, por ejemplo, si mantener o vender su
inversión en la empresa, o si continuar o reemplazar a los administradores encargados de la
dirección.
Las decisiones económicas, que toman los usuarios de los estados financieros, requieren una
evolución de la capacidad que la empresa tiene para generar tesorería u otros equivalentes líquidos
para la misma, así como la proyección temporal y la certeza de tal generación de liquidez. En
último extremo, es esta capacidad la que determina, por ejemplo, la posibilidad que tiene la empresa
para pagar a sus empleados y proveedores, satisfacer los pagos de intereses, reembolsar los
préstamos y proceder a distribuir beneficios a los propietarios. Los usuarios pueden evaluar mejor
esta capacidad para generar tesorería, si se les suministra información que haga hincapié en la
situación financiera, actividad y flujos de fondos de la empresa.
La situación financiera de una empresa se ve afectada por los recursos económicos que controla, por
su estructura financiera, por su liquidez y solvencia, así como por la capacidad para adaptarse a los
cambios habidos en el medio ambiente en que opera. La información acerca de los recursos
económicos controlados por la empresa, y de su capacidad en el pasado para modificar tales
recursos, es útil al evaluar la posibilidad que la empresa tiene para generar tesorería y demás
equivalentes líquidos en el futuro. La información acerca de la estructura financiera en útil al
predecir las necesidades futuras de préstamos, así como para entender cómo los beneficios y flujos
de tesorería futuros serán objeto de reparto entre los que tienen intereses en la propiedad; también es
útil al predecir si la empresa tendrá éxito para obtener nuevas fuentes de financiación. La
información acerca de la liquidez y solvencia es útil al predecir la capacidad de la empresa para
cumplir sus compromisos financieros según vayan venciendo. El término liquidez hace referencia a
la disponibilidad de tesorería en un futuro próximo, después de haber tenido en cuenta el pago de
los compromisos financieros del período. El término liquidez hace referencia a la disponibilidad de
tesorería con una perspectiva a largo plazo, para cumplir con los compromisos financieros según
vayan venciendo las deudas.
La información acerca de los flujos de fondos de una empresa es útil para evaluar sus actividades de
financiación, inversión y explotación en el período que cubre la información financiera. Esta
información es útil para suministrar al usuario la base para evaluar la capacidad de la empresa para
generar tesorería y otros equivalentes líquidos de la misma, así como las necesidades de la empresa
para utilizar tales flujos de tesorería. Al construir el estado de origen y aplicación de fondos, el
significado del término “fondos” puede ser definido de varias maneras, tales como recurso
financieros, fondo de maniobra, activos líquidos o tesorería. Este documento no contiene ningún
intento de definición específica del término “fondos”.
Los estados financieros también contienen notas, cuadros complementarios y otra información. Por
ejemplo, pueden contener información adicional que sea relevante para las necesidades de los
usuarios respecto a determinadas partidas del balance de situación y del estado de resultados.
Pueden incluir informaciones acerca de los riesgos e incertidumbres que afectan a la empresa, y
también sobre recursos u obligaciones no reconocidas en el balance (tales como recursos
minerales). Asimismo, suele suministrarse, en las notas y cuadros complementarios, información
acerca de segmentos de actividad industrial o geográficos, o acerca del efecto sobre la empresa de
los cambios en los precios.
HIPÓTESIS FUNDAMENTALES
Devengo
Con el fin de cumplir sus objetivos, los estados financieros se preparan sobre la base del devengo
contable. Según esta base, los efectos de las transacciones y demás sucesos se reconocen cuando
ocurren (y no cuando se recibe o paga dinero u otro equivalente líquido), asimismo se registran en
los libros contables y se informa sobre ellos en los estados financieros de los ejercicios con los
cuales se relacionan. Los estados financieros elaborados sobre la base del devengo contable
informan a los usuarios no sólo de las transacciones pasadas que suponen cobros o pagos de dinero,
sino también de las obligaciones de pago en el futuro y de los recursos que representan dinero a
cobrar en el futuro. Por todo la anterior, tales estados suministran el tipo de información, acerca de
las transacciones y otros sucesos pasados, que resulta más útil a los usuarios al tomar decisiones
económicas.
GESTIÓN CONTINUADA
Los estados financieros se preparan normalmente sobre la base de que la empresa está en
funcionamiento, y continuará sus actividades de explotación dentro del futuro previsible. Por lo
tanto, se asume que la empresa no tiene intención ni necesidad de liquidar o cortar de forma
importante la escala de sus operaciones. Si tal intención o necesidad existiera, los estados
financieros pueden tener que prepararse sobre una base diferente y, si así fuera, la base usada se
pone de manifiesto en ellos.
Las características cualitativas son los atributos que hacen útil, para los usuarios, la información
suministrada en los estados financieros. Las cuatro principales características cualitativas son
comprensibilidad, relevancia, fiabilidad y comparabilidad.
COMPRENSIBILIDAD
Una cualidad esencial de la información suministrada en los estados financieros es que sea
fácilmente comprensible para los usuarios. Para este propósito, se supone que los usuarios tienen un
conocimiento razonable de las actividades económicas y del mundo de los negocios, así como de su
contabilidad, y también la voluntad de estudiar la información con razonable diligencia. No
obstante, la información acerca de temas complejos que debe ser incluida en los estados
financieros, por causa de su relevancia de cara a las necesidades de toma de decisiones económicas
por parte de los usuarios, no debe quedar excluida sólo por la mera razón de que puede ser muy
difícil de comprender para ciertos usuarios.
RELEVANCIA
Para ser útil, la información debe ser relevante de cara a las necesidades de toma de decisiones por
parte de los usuarios. La información posee la cualidad de la relevancia cuando ejerce influencia
sobre las decisiones económicas de los que la utilizan, ayudándoles a evaluar sucesos pasados,
presentes o futuros, o bien a confirmar o corregir evaluaciones realizadas anteriormente.
FIABILIDAD
Para ser útil, la información debe también ser fiable. La información posee la cualidad de fiabilidad
cuando está libre de error material y sesgo, y los usuarios pueden confiar en que es la imagen fiel de
la que pretende representar, o de lo que puede esperarse razonablemente que represente.
La información puede ser relevante, pero tan poco confiable en su naturaleza que su reconocimiento
pueda ser potencialmente una fuente de equívocos. Por ejemplo, si se encuentran en disputa judicial
la legitimidad y cuantía de una reclamación por daños, puede no ser apropiado para la empresa
reconocer el importe total de la reclamación n el balance de situación, aunque pueda no ser
apropiado para la empresa reconocer el importe total de la reclamación en el balance de situación,
puede serlo sin embargo el poner de manifiesto la cuantía y circunstancias de la reclamación.
REPRESENTACIÓN FIEL
Para ser confiable, la información debe representar fielmente las transacciones y demás sucesos que
pretende representar, o que se puede esperar razonablemente que represente. Así, por ejemplo, un
balance de situación debe representar fielmente las transacciones y demás sucesos que han dado
como resultado los activos, obligaciones y neto patrimonial de la empresa en la fecha de la
información, siempre que cumplan los requisitos para su reconocimiento.
Buena parte de la información financiera está sujeta a cierto riesgo de no ser el reflejo fiel de lo que
pretende representar. Esto no es debido al sesgo, sino más bien a las dificultades inherentes ya sea a
la identificación de las transacciones y demás sucesos que deben captarse, ya sea al proyectar y
aplicar las técnicas de medida y presentación que pueden producir los mensajes que se relacionan
con esas transacciones y sucesos. En ciertos casos, la medida de los efectos financieros de las
partidas puede tener tanta incertidumbre que las empresas, por lo general, no los reconocen en los
estados financieros. Por ejemplo, aunque muchas empresas generan con el tiempo un fondo de
comercio, es usualmente difícil identificar o medir fiablemente tal activo inmaterial. En otros casos,
sin embargo, puede ser relevante reconocer ciertas partidas y poner de manifiesto el riesgo de error
que rodea su reconocimiento y medida.
Si la información sirve para representar fielmente las transacciones y demás sucesos que se pretende
reflejar, es necesario que éstos se contabilicen y presenten de acuerdo con su sustancia y realidad
económica, y no meramente según su forma legal. La sustancia de las transacciones y demás
sucesos no siempre es consistente con lo que aparenta su forma legal o trama externa. Por ejemplo,
una empresa puede vender un activo a un tercero de tal manera que la documentación aportada de a
entender que la propiedad ha pasado a este tercero. Sin embargo, pueden existir simultáneamente
acuerdos que aseguren a la empresa el continuar disfrutando de los beneficios económicos
incorporados al activo sobre la existencia de una venta podría no representar fielmente la
transacción efectuada (en el caso de que verdaderamente haya habido tal transacción).
NEUTRALIDAD
Para ser fiable, la información contenida en los estados financieros debe ser neutral, es decir, libre
de sesgo. Los estados financieros no son neutrales si, por la mera de captar o presentar la
información, influyen en la toma de una decisión o en la formación de un juicio, a fin de conseguir
un resultado o desenlace predeterminado.
PRUDENCIA
No obstante, los elaboradores de estados financieros tienen que enfrentarse con las incertidumbres
que inevitablemente rodean muchos acontecimientos y circunstancias, tales como la cobrabilidad de
los saldos dudoso, la vida útil probable del inmovilizado material o el número de reclamaciones por
garantía postventa que pueda recibir la empresa. Tales incertidumbres son reconocidas mediante la
presentación de información acerca de su naturaleza y extensión, así como por el ejercicio de
prudencia en la preparación de los estados financieros. Prudencia es la inclusión de un cierto grado
de precaución al realizar los juicios necesarios al hacer las estimaciones requeridas bajo
condiciones de incertidumbre, de tal manera que los activos o los ingresos no se sobrevaloren, y que
las obligaciones o los gastos no se infravaloren. Sin embargo, el ejercicio de la prudencia no
permite, por ejemplo, la creación d reservas ocultas o provisiones excesivas, la minusvaloración
deliberada de activos o ingresos ni la sobrevaloración consciente de obligaciones o gastos, porque
de lo contrario los estados financieros no resultarían neutrales y, por tanto, no tendrían la cualidad
de fiabilidad.
Para ser fiable, la información en los estados financieros debe ser completa dentro de los límites de
la importancia relativa y el coste. Una omisión puede causar que la información sea falsa o
equívoca, y por tanto no fiable y deficiente en términos de relevancia.
COMPARABILIDAD
Los usuarios deben ser capaces de comparar los estados financieros de una empresa a lo largo del
tiempo, con el fin de identificar las tendencias de la situación financiera y de la actividad. También
deben ser capaces los usuarios de comparar los estados financieros de empresas diferentes, con el
fin de evaluar su posición financiera, actividad y flujos de tesorería en términos relativos. Por tanto,
la medida y presentación del efecto financiero de similares transacciones y otros sucesos, deben ser
llevadas a cabo de una manera consistente por toda la empresa, a través del tiempo para tal empresa
y también de una manera consistente para diferentes empresas.
La necesidad de comparabilidad no debe ser confundida con la mera uniformidad, y tampoco debe
permitirse que llegue a ser un impedimento para la introducción de normas contables mejoradas. No
es apropiado para una empresa continuar contabilizando de la misa forma una transacción u otro
suceso si el método adoptado no guarda las características cualitativas de relevancia y fiabilidad.
También es inapropiado para una empresa conservar sin cambios sus métodos contables cuando
existen otros más relevantes o fiables.
Puesto que los usuarios desean comparar la situación financiera, actividad y flujos de fondos de una
empresa a lo largo del tiempo, es importante que los estados financieros muestren la información
correspondiente a los períodos precedentes.
El equilibrio entre coste y beneficio es una profunda restricción, más que una característica
cualitativa. Los beneficios derivados de la información deben exceder a los costes de suministrarla.
Se considera frecuentemente que los estados financieros muestran la imagen fiel o presentan
razonablemente, la situación financiera, actividad y flujos de fondos de la empresa. Aunque este
marco conceptual no trata directamente con tales conceptos, la aplicación de las principales
características cualitativas y de las normas contables, apropiadas lleva normalmente a estados
contables que transmiten lo que generalmente se entiende como una imagen fiel, o una
presentación razonable, de tal información.
Los estados contables reflejan los efectos financieros de las transacciones y otros sucesos,
agrupándolos en grandes categorías, de acuerdo con sus características económicas. Estas grandes
categorías son los elementos de los estados financieros. Los elementos relacionados directamente
con la medida de la situación financiera en el balance de situación son los activos, las obligaciones
y el patrimonio neto. Los elementos directamente relacionados con la medida de la actividad en el
estado de resultados son los ingresos y los gastos. Puesto que el estado de origen y aplicación de
fondos utiliza, generalmente, elementos del estado de resultados y cambios en los elementos del
balance de situación, este marco conceptual no identifica ningún elemento exclusivo de tal estado
financiero.
SITUACIÓN FINANCIERA
Los elementos relacionados directamente con la medida de la situación financiera son los activos,
los pasivos y el patrimonio neto. De definen como sigue:
Las definiciones de activo, pasivo y patrimonio neto identifican sus características esenciales, pero
no pretenden especificar las condiciones a cumplir para que tales elementos se reconozcan en el
balance de situación. Por tanto, ciertas partidas pueden caber en las definiciones, pero no se
reconocen como activos u obligaciones en el balance de situación, porque no cumplen las
condiciones para su reconocimiento, tal y como se discute en los párrafos 82 a 98. En particular, la
expectativa de que llegarán o saldrán beneficios económicos de la empresa, debe tener el suficiente
grado de certeza para cumplir la condición de probabilidad del párrafo 83, para permitir que se
reconozca un activo o un pasivo.
Al valorar si una partida cumple la definición de activo, pasivo o patrimonio neto, debe prestarse
atención a las condiciones sustanciales y a la realidad económica que subyacen en la misma, y no
meramente a su forma legal. Así, por ejemplo, en el caso de arrendamientos financieros, la
sustancia y realidad económica es que el arrendatario adquiere los beneficios económicos futuros
por el uso del activo alquilado, durante la mayor parte de su vida útil, aceptando como contrapartida
de tal derecho una obligación de pago por una cuantía aproximada al valor razonable del activo más
la carga financiera correspondiente a los aplazamientos en el pago. Por lo tanto, el arrendamiento
financiero da lugar a partidas que satisfacen la definición de un activo y un pasivo, y deben ser
reconocidas como tales en el balance de situación del arrendatario.
Los balances de situación elaborados de acuerdo con las actuales Normas Internacionales de
Contabilidad, pueden incluir partidas que no satisfagan las definiciones de activo o de pasivo, y que
no se muestran en el patrimonio neto. Sin embargo, las respectivas definiciones, establecidas en el
párrafo 48, serán la base para la revisión futura de las actuales Normas Internacionales de
Contabilidad, así como de la formulación de otras posteriores.
ACTIVOS
Los beneficios económicos futuros incorporados a un activo consisten en el potencial del mismo
para contribuir directa o indirectamente, a los flujos de tesorería y otros equivalentes líquidos de la
empresa., Este potencial puede ser de tipo productivo, sustituyendo parte de las actividades de
explotación de la empresa. Puede también tomar la forma de convertibilidad en tesorería u otras
partidas líquidas equivalentes, o bien de capacidad para reducir pagos en el futuro, tal como cuando
un proceso alternativo de manufactura reduce los costes de producción.
Usualmente, una empresa emplea sus activos para producir bienes o servicios capaces de satisfacer
deseos o necesidades d ellos clientes. Puesto que estos bancos o servicios satisfacen tales deseos o
necesidades, los clientes están dispuesto a pagar por ellos y, por tanto, a contribuir a los flujos de
tesorería de la empresa. La tesorería por sí misma rinde un servicio a la empresa por la posibilidad
de obtener, mediante su utilización, otros recursos.
Los beneficios económicos incorporados a un activo pueden llegar a la empresa por diferentes vías.
Por ejemplo, un activo puede ser:
Muchos activos, como por ejemplo el inmovilizado material, son elementos tangibles. Sin embargo
la tangibilidad no es esencial para la existencia del activo; así las patentes y los derechos de autor,
por ejemplo, tienen la cualidad de activos si se espera que produzcan beneficios económicos futuros
para la empresa y son, además, controlados por ella.
Algunos activos, como por ejemplo las cuentas a cobrar y los terrenos, están asociados con
derechos legales, incluido el derecho de propiedad. Al determinar la existencia o no de un activo, el
derecho de propiedad no es esencial, así, por ejemplo, los terrenos que se disfrutan en régimen de
arrendamiento financiero son activos si la empresa controla los beneficios económicos que se
espera obtener de ellos. Aunque la capacidad de una empresa para controlar estos beneficios es,
normalmente, el resultado de determinados derechos legales, una partida determinada puede
incluso cumplir la definición de activo cuando no se tiene control legal sobre ella. Por ejemplo, los
procedimientos tecnológicos, producto de actividades de desarrollo llevadas a cabo por la empresa,
pueden cumplir la definición de activo cuando, aunque se guarden en secreto sin patentar, la
empresa controla los beneficios económicos que se esperan de ellos.
Los activos de una empresa proceden de transacciones u otros sucesos ocurridos en el pasado. Las
empresas obtienen los activos mediante su compra o producción, pero también pueden generarse
activos mediante otro tipo de transacciones. Son ejemplos de ellos los terrenos recibidos por la
empresa del gobierno, dentro de un programa de fomento del desarrollo económico de un área
geográfica, o el descubrimiento de yacimientos minerales. Las transacciones o sucesos que se
espera ocurran en el futuro, no dan lugar por sí mismos a activos; así, por ejemplo, la intención de
comprar existencias no cumple, por sí misma, la definición de activo.
Existe una asociación muy estrecha entre la realización de un gasto y la generación de un activo,
aunque uno y otro no tienen por qué coincidir necesariamente. Por tanto, si la empresa realiza un
gasto, este hecho puede suministrar evidencia de que pueden obtenerse beneficios económicos, pero
no es una prueba concluyente de que se está ante una partida que satisfaga la definición de activo.
De igual manera, la ausencia de un gasto relacionado no impide que se esté ante una partida que
satisfaga la definición de activo, y que se convierta por tanto en un candidato para reconocimiento
como tal en el balance de situación. Por ejemplo, las partidas que han sido donadas a la empresa
pueden satisfacer la definición de activos.
PASIVOS
Una característica esencial de todo pasivo es que la empresa tiene contraída una deuda una deuda en
el momento presente. Un pasivo es un compromiso o responsabilidad de actuar de una determinada
manera. Las obligaciones pueden ser exigibles legalmente como consecuencia de la ejecución de un
contrato o de una prescripción legal. Este es normalmente el caso, por ejemplo, de las cuentas a
pagar por bienes o servicios recibidos. No obstante, las obligaciones también aparecen por la
actividad normal de la empresa, por las costumbres y por el deseo de mantener buenas relaciones
comerciales o actuar de forma equitativa. Si, por ejemplo, la empresa decide, como medida política,
atender a la rectificación de fallos en sus productos incluyendo incluso cuando éstos aparecen
después del período normal de garantía, los montantes que se espera gastar respecto a los bienes ya
vendidos son obligaciones para la empresa.
Usualmente, la cancelación de un pasivo actual implica que la empresa entrega unos recursos, que
llevan incorporados beneficios económicos, para dar cumplimiento a la reclamación de la otra parte.
La correlación de un pasivo actual puede llevarse a cabo de varias maneras, por ejemplo de través
de:
a. pago de dinero,
b. transferencia de otros servicios,
c. prestación de servicios,
d. sustitución de ese pasivo por otra deuda, o
e. conversión del pasivo en patrimonio neto.
Un pasivo puede cancelarse por otros medios, tales como la renuncia o la pérdida de los derechos
por parte del acreedor.
Los pasivos proceden de transacciones u otros sucesos ocurridos en el pasado. Así, por ejemplo, la
adquisición de bienes y el uso de servicios dan lugar a las cuentas a pagar (a menos que el pago se
haya anticipado o hecho al contado), y a la recepción de un préstamo bancario da lugar a la
obligación de devolver la cantidad prestada. La empresa puede también reconocer como pasivos las
rebajas y descuentos futuros, en función de las compras que le hagan los clientes, en cuyo caso es la
venta de bienes en el pasado la transacción que da lugar al nacimiento del pasivo.
Ciertos pasivos pueden evaluarse únicamente utilizando un alto grado de estimación. Algunas
empresas describen tales pasivos como provisiones., En ciertos países las provisiones no son
consideradas como deudas, porque en ellos el concepto de pasivo está definido tan estrechamente,
que sólo permite incluir las partidas que pueden determinarse sin necesidad de realizar
estimaciones. La definición de pasivo dada en el párrafo 49 es una aproximación más amplia al
concepto. Así cuando la provisión implica una deuda actual que cumple el resto de la definición, se
trata de un pasivo, incluso si la cuantía de la misma debe estimarse. Ejemplos de estas situaciones
son las provisiones para pagos a realizar por las garantías contenidas en los productos y las
provisiones para cubrir deudas por pensiones.
PATRIMONIO NETO
Aunque el patrimonio neta ha quedado definido, en el párrafo 49, como un residuo o resto, puede
subdividirse a efectos de su presentación en el balance de situación. Por ejemplo, uen una sociedad
por acciones pueden mostrarse por separado los fondos aportados por los accionistas, los beneficios
pendientes de distribución, las reservas específicas procedentes de beneficios y las reservas por
ajustes para mantenimiento del capital. Tal clasificación puede ser relevante para las necesidades de
toma de decisiones por parte de los usuarios de los estados financieros, en especial cuando indican
restricciones, sena legales o de otro tipo, a la capacidad de la empresa para distribuir o aplicar de
forma diferente su patrimonio neto. También puede servir para reflejar el hecho de que las partes
con intereses en la propiedad de la empresa, tienen diferentes derechos en relación con la recepción
de dividendos o el reembolso del capital.
En ocasiones, la creación de reservas viene obligada por leyes o reglamentos, con el fin de dar a la
empresa y sus acreedores una protección adicional contra los efectos de las pérdidas. Otros tipos de
reservas pueden haber sido dotadas porque las leyes fiscales del país conceden exenciones o
reducciones impositivas, cuando se produce su creación o dotación. La existencia y cuantía de las
reservas de tipo legal, reglamentario o fiscal, es una información que puede ser relevante para las
necesidades de toma de decisiones por parte de los usuarios. La dotación de estas reservas se deriva
de la distribución de beneficios, y por tanto no constituye un gasto para la empresa.
A menudo, las actividades comerciales, industriales o de negocios son llevadas a cabo por empresas
tales como comerciantes individuales, sociedades personalistas, asociaciones y una variada gama de
empresas propiedad del Estado. Frecuentemente, el marco legal y de regulación de tales empresas
es diferente del que se aplica a las sociedades anónimas y otras que limitan la responsabilidad de los
socios. Por ejemplo, puede haber en estas empresas pocas o ninguna restricción para distribuir a los
propietarios u otros beneficiarios los saldos incluidos en las cuentas del patrimonio neto. No
obstante, tanto la definición de patrimonio neto como los demás aspectos de este marco conceptual
concernientes al mismo, son perfectamente aplicables a tales empresas.
ACTIVIDAD
La cifra del resultado es a menudo usada como una medida del desempeño en la actividad de la
empresa, o bien es la base de otras evaluaciones, tales como la rentabilidad de las inversiones o los
beneficios por acción. Los elementos relacionados directamente con la medida del resultado son los
ingresos y los gastos. El reconocimiento y medida de los ingresos y los gastos, y por tanto del
resultado, dependen en parte de los conceptos de capital y mantenimiento del capital usados por la
empresa al elaborar los estados financieros. Estos conceptos son objeto de discusión en los párrafos
102 a 110.
a. Ingresos son los incrementos en los beneficios económicos, producidos a lo largo del
ejercicio contable, en forma de entradas o incrementos de valor de los activos, o bien como
decremento de las obligaciones, que dan como resultado aumentos del patrimonio neto, y
no están relacionados con las aportaciones de los propietarios de este neto patrimonial.
b. Gastos son los decrementos en los beneficios económicos, producidos a lo largo del
ejercicio contable, en forma de salidas o depreciaciones del valor de los activos, o bien
como surtimiento de obligaciones, que dan como resultado decrementos en el patrimonio
neto, y no están relacionados con las distribuciones a los propietarios de este neto
patrimonial.
Las definiciones de ingresos y gastos identifican sus características esenciales, pero no pretenden
especificar las condiciones a cumplir para que tales elementos se reconozcan en el estado de
resultados. Las condiciones para el reconocimiento de ingresos y gastos son objeto de discusión en
los párrafos 82 a 98.
Los ingresos y gastos pueden presentarse de diferentes formas, en el estado de resultados, al objeto
de suministrar información relevante para la toma de decisiones económicas. Por ejemplo, es una
práctica común distinguir entre aquéllas partidas de ingresos y gastos que surgen en el curso de la
explotación ordinaria de la empresa y aquellas otras que no. Esta distinción se hace sobre la base de
informar acerca de la procedencia de una partida si es relevante al evaluar la capacidad de la
empresa para generar tesorería y otras partidas líquidas en el futuro. Por ejemplo, las actividades
esporádicas como la venta de inversiones financieras a largo plazo, es improbable que se produzcan
de forma recurrente. Al proceder a distinguir las partidas de esta manera, es necesario tener en
cuenta la naturaleza de la empresa y de sus operaciones. Las partidas que surgen de la explotación
ordinaria en una determinada empresa pueden ser inusuales en otra.
Realizar distinciones entre partidas de ingresos y gastos, y combinarlas de diferentes formas,
también permite que se presenten diversas medidas del resultado. Estas medida se diferencian en
cuanto a las partidas que incluyen. Por ejemplo, el estado de resultados puede presentar el margen
bruto, el beneficio de la explotación antes del impuestos, el beneficio de explotación después de
impuestos y el beneficio neto.
INGRESOS
La definición de ingresos incluye tanto a los ingresos ordinarios como las ganancias. Los ingresos
ordinarios surgen en el curso de las actividades de explotación de la empresa, y corresponden a
una variada gama de denominaciones, tales como ventas, honorarios, intereses, dividendos,
alquileres y derechos de patente.
Son ganancias otras partidas que, cumpliendo la definición de ingresos, pueden o no surgir de las
actividades de explotación de la empresa. Las ganancias suponen incrementos en los beneficios
económicos y, como tales, no son diferentes en su naturaleza de los ingresos ordinarios. Por tanto,
en este marco conceptual no se considera que constituyan un elemento diferente.
Entre las ganancias se encuentran, por ejemplo, las obtenidas por la venta de activos no circulantes.
La definición de ingresos incluye también las ganancias no realizadas; por ejemplo aquéllas que
surgen por la revalorización de los valores cotizados o los incrementos de valor contable de los
activos inmovilizados. Si las ganancias se reconocen en los estados de resultados, es usual
presentarlas por separado, puesto que el conocimiento de las mismas es útil para los propósitos de
toma de decisiones económicas. Las ganancias suelen presentarse netas de los gastos relacionados
con ellas.
Al generarse un ingresos, pueden recibirse o incrementar su valor diferentes tipo de activos; como
ejemplos pueden mencionarse la tesorería, las cuentas a cobrar y los bienes y servicios recibidos a
cambio de los bienes y servicios suministrados. Los ingresos pueden también producirse al ser
canceladas obligaciones. Por ejemplo, una empresa puede suministrar bienes y servicios a un
prestamista en pago por la obligación de reembolsar al capital vivo de un préstamo.
GASTOS
La definición de gastos incluye tanto las pérdidas como los gastos que surgen en la explotación
ordinaria de la empresa. Entre los gastos de explotación ordinaria se encuentran, por ejemplo, el
coste de las ventas, los salarios y la amortización. Usualmente, los gastos toman la forma de una
salida o depreciación de activos, tales como tesorería y otras partidas líquidas, existencias o
inmovilizado material.
Son pérdidas otras partidas que, cumpliendo la definición de gastos, pueden o no surgir de las
actividades de explotación de la empresa. Las pérdidas representan decrementos en los beneficios
económicos y, como tales, no son diferentes, en su naturaleza de cualquier otro gasto. Por tanto, en
este marco conceptual no se considera que constituyan un elemento diferente.
Entre las pérdidas se encuentran, por ejemplo, las que resultan de siniestros tales como el fuego o
las inundaciones, así como las obtenidas por la venta de activos no circulantes. La definición de
gastos también incluye a las pérdidas no realizadas, por ejemplo aquéllas que surgen por ele efecto
que los incrementos en el tipo de cambio de una moneda extranjera tienen sobre los préstamos
tomados por la empresa en esa moneda. Si las pérdidas se reconocen en los estados de resultados,
es usual presentarlas por separado, puesto que el conocimiento de las mismas es útil para los
propósitos de toma de decisiones económicas. Las pérdidas suelen presentarse netas de los ingresos
relacionados con ellas.
La revaluación o corrección del valor de los activos y pasivos da lugar a incrementos o decrementos
en el patrimonio neto. Aún cuando tales incrementos y decrementos cumplan la definición de
ingresos y gastos, respectivamente, no son incluidos, dentro del estado de resultados, bajo ciertos
conceptos de mantenimiento del capital. Estos conceptos son objeto de discusión en los párrafos
102 a 110 del presente marco conceptual.
Debe ser objeto de reconocimiento toda partida que cumpla la definición de elemento siempre que:
a. sea probable que cualquier beneficio económico asociado con la partida llegue o salga de la
empresa, y
b. la partida tenga un coste o valor que pueda ser medido con fiabilidad.
Al evaluar si una partida cumple estos criterios y, por tanto, está cualificada para su reconocimiento
en los estados financieros, es necesario tener en cuenta las condiciones de materialidad discutidas
en los párrafos 29 y 30. La interrelación entre los elementos significa que toda partida que cumple
las condiciones de definición y reconocimiento para ser un determinado elemento, por ejemplo un
activo, exige automática y paralelamente el reconocimiento de otro elemento relacionado con ella,
por ejemplo un ingreso o un pasivo.
FIABILIDAD DE LA VALORACIÓN
La segunda condición para el reconocimiento de la partida es que posea un coste o valor que pueda
ser medido de forma fiable, tal y como este concepto de fiabilidad ha sido discutido en los párrafos
31 a 38 de este marco conceptual. En muchos casos, cuando el coste o valor debe estimarse, el uso
de estimaciones razonables es una parte esencial de la preparación de los estados financieros, y no
debe menoscabar su fiabilidad. No obstante, cuando no puede hacerse una estimación razonable, la
partida no se reconoce en el balance de situación ni en el estado de resultado. Por ejemplo, las
indemnizaciones esperadas de un litigio ante los tribunales pueden cumplir las definiciones tanto de
activo como de ingreso; sin embargo, si no es posible valorar de forma fiable la reclamación, no
debe reconocerse ni el activo ni el ingreso. A pesar de ello, la existencia de la reclamación puede ser
puesta de manifiesto por medio de notas, material explicativo o cuadros complementarios.
Una partida que, en un determinado momento, no cumpla las condiciones para su reconocimiento
establecidas en el párrafo 83, puede sin embargo quedar cualificada para ser reconocida como
consecuencia de circunstancias o sucesos subsiguientes, producidos en un momento posterior en el
tiempo.
Puede estar justificado que una partida a la que, aún poseyendo las características esenciales para
ser un elemento, le falten por cumplir las condiciones para su reconocimiento, sea puesta de
manifiesto a través de notas, cuadros u otro material informativo dentro de los estados financieros.
Ello es apropiado cuando el reconocimiento de tal partida se considere relevante, de cara a los
usuarios de los estados financieros, para la evaluación de la situación financiera, los resultados y los
flujos de fondos de una empresa.
RECONOCIMIENTO DE ACTIVOS
Se reconoce un activo en el balance de situación cuando es probable que se obtengan del mismo
beneficios económicos futuros para la empresa, y además el activo tiene un coste o valor que puede
ser medido con fiabilidad.
RECONOCIMIENTO DE PASIVOS
Se reconoce un pasivo, en el balance de situación, cuando es probable que, del pago de esa
obligación actual, se derive la salida de recursos que lleven incorporados beneficios económicos, y
además la cuantía del pago a realizar pueda ser evaluada con fiabilidad. En la práctica, las
obligaciones derivadas de contratos, en la parte proporcional todavía no cumplida de los mismos
(por ejemplo las deudas por existencias encargadas pero no recibidas), no se reconocen como tales
pasivos en los estados financieros. No obstante, tales deudas pueden cumplir la definición de
pasivos y, supuesto que satisfacen las condiciones para ser reconocidos en sus circunstancias
particulares, pueden quedar cualificados para su reconocimiento en los estados financieros. En tales
circunstancias, el hecho de reconocer los pasivos impone también el reconocimiento de los activos
o gastos correspondientes.
RECONOCIMIENTO DE INGRESOS
Los procedimientos adoptados normalmente en la práctica para reconocer ingresos, por ejemplo el
requisito de que la renta deba estar devengada, son aplicaciones de las condiciones para
reconocimiento fijadas en este marco conceptual. Generalmente, tales procedimientos van dirigidos
a restringir el reconocimiento como ingresos de aquéllas partidas que, pudiendo ser medida con
fiabilidad, poseen un grado de certidumbre suficiente.
RECONOCIMIENTO DE GASTOS
Los gastos se reconocen, en el estado de resultados, sobre la base de la asociación directa entre los
costes incurridos y la obtención de partidas específicas de ingresos. Este proceso, al que se
denomina continuamente correlación entre ingresos y gastos, implica el reconocimiento simultáneo
o combinado de unos y otros si surgen directa y conjuntamente de las mismas transacciones u otros
sucesos. Por ejemplo, los diversos componentes de gasto que constituyen el coste de las mercancías
vendidas s reconocen al mismo tiempo que el ingreso derivado de la venta de los bienes. No
obstante, la aplicación del proceso de correlación, bajo este marco conceptual, no permite el
reconocimiento de partidas, en el balance de situación, que no cumplan la definición de activo o de
pasivo.
Cuando se espera que los beneficios económicos surjan a lo largo de varios ejercicios contables, y
la asociación con los ingresos puede determinarse únicamente de forma genérica o indirecta, los
gastos se reconocen en el estado de resultados utilizando procedimientos sistemáticos y racionales
de distribución. Esto es, a menudo, necesario para el reconocimiento de los gastos relacionados con
el uso de activos tales como los que componen el inmovilizado material, así como con el fondo de
comercio, las patentes y las marcas, denominándose en estos casos el gasto correspondiente
depreciación o amortización. Los procedimientos de distribución están diseñados a fin de que se
reconozca el gasto en los ejercicios contables en que se consumen o expiran los beneficios
económicos relacionados con estas partidas.
Dentro del estado de resultados, se reconoce inmediatamente como tal un gasto, cuando el
desembolso correspondiente no produce beneficios económicos futuros, o cuando, y en la medida
que, tales beneficios futuros no cumplen o dejan de cumplir las condiciones para su reconocimiento
como activos en el balance de situación.
Valoración es el proceso de determinación de las cantidades monetarias por las que se reconocen y
llevan contablemente los elementos de los estado financieros, para su inclusión en el balance de
situación y el estado de resultados. Para realizarla es necesario la selección de una base o método
particular de valoración.
En los estado financieros se emplean diferentes métodos de valoración, con diferentes grados y en
distintas combinaciones entre ellos. Tales bases o métodos son los siguientes:
a. Coste histórico. Los activos se registran por la cantidad de tesorería y otras partidas líquidas
pagadas, o por el valor razonable de la contrapartida entregada a cambio en el momento de la
adquisición. Los pasivos se registran por el valor del producto recibido a cambio de incurrir
en la deuda o, en algunas circunstancias (por ejemplo en el caso de los impuestos), por las
cantidades de tesorería y otras partidas líquidas que se espera pagar para satisfacer la
correspondiente deuda, en el curso normal de la explotación.
b. Coste de reposición. Los activos se llevan contablemente por la cantidad de tesorería y otras
partidas líquidas que debería pagarse si se adquiriese en la actualidad el mismo activo u otro
equivalente. Los pasivos se llevan contablemente por el valor sin descontar de tesorería u
otras partidas líquidas que se precisaría para pagar el pasivo en el momento actual.
c. Valor de realización (o rescate). Los activos se llevan contablemente por la cantidad de
tesorería y otras partidas líquidas que podrían ser obtenidas, en el momento actual, por la
venta no forzada de los mismos. Los pasivos se llevan por sus valores de rescate, esto es, las
cantidades sin descontar de tesorería u otras partidas líquidas que se espera puedan satisfacer
las deudas, en el curso normal de la explotación.
d. Valor actual neto. Los activos se llevan contablemente al valor actual descontado de las
entradas netas de tesorería que se espera genere la partida en el curso normal de la
explotación. Los pasivos se llevan por el valor actual descontado de las salidas netas de
tesorería que se espera necesitar para pagar las deudas, en el curso normal de la explotación
La base o método de valoración más comúnmente utilizado por las empresas al preparar sus estados
financieros es el coste histórico. Este se combina, generalmente, con otras bases de valoración. Por
ejemplo, las existencias se llevan contablemente al menor valor entre el coste histórico y el valor
neto de realización, las acciones cotizadas pueden llevarse al valor de mercado, y las obligaciones
por pensiones se llevan a su valor presente. Además, algunas empresas usan el coste de reposición
como respuesta a la incapacidad del método contable del coste histórico para tratar con los efectos
de cambios en los precios de los activos monetarios.
Conceptos de capital
La mayoría de las empresas adoptan un concepto financiero del capital al preparar sus estados
contables. Bajo esta concepción del capital, que se traduce en la consideración del dinero invertido
o del poder adquisitivo invertido, capital es sinónimo de activos netos o patrimonio neto de la
empresa. Si, por el contrario, se adopta un concepto físico del capital, que se traduce en la
consideración de la capacidad productiva, el capital es la capacidad operativa de la empresa basada,
por ejemplo, en el número de unidades producidas diariamente.
La selección del concepto apropiado del capital, por parte de una empresa, debe estar basada en las
necesidades de los usuarios de los estados financieros. Por lo tanto, debe adoptarse una concepción
financiera del capital si a los usuarios les interesa fundamentalmente el mantenimiento del capital
nominal invertido o de la capacidad adquisitiva del capital invertido. Si, por el contrario, la
preocupación principal de los usuarios es el mantenimiento de la capacidad de explotación de la
empresa, debe usarse la concepción física del capital. El concepto escogido indica el objetivo que se
espera obtener al determinar el resultado, incluso aunque puedan existir ciertas dificultades de
medida al aplicar, en la práctica, la concepción elegida.
Los conceptos de capital expuestos en el párrafo 102 dan lugar a los siguientes conceptos de
mantenimiento del capital:
a. Mantenimiento del capital financiero. Bajo este concepto se obtiene resultado sólo si el
montante financiero (o monetario) de los activos netos al final del período excede del
montante financiero (o monetario) de los activos netos al principio del mismo, después de
excluir las contribuciones de los propietarios y las distribuciones hechas a los mismos en
ese ejercicio, el mantenimiento del capital financiero puede ser medido en unidades
monetarias nominales o en unidades de poder adquisitivo constante.
b. Mantenimiento del capital físico. Bajo este concepto se obtiene resultado sólo si la
capacidad productiva en términos físicos (o capacidad operativa) de la empresa al final del
período (o los recursos o fondos necesarios para conseguir esa capacidad) exceden a la
capacidad productiva en términos físicos al principio del período, después de excluir las
contribuciones de los propietarios y las distribuciones hechas a los mismos durante ese
ejercicio.
El concepto de mantenimiento de capital se relaciona con la manera en que una empresa define el
capital que quiere mantener. Suministra la conexión entre el concepto de capital y el concepto de
resultado, porque proporciona el punto de referencia por el que medir el resultado, lo cual es un
prerrequisito para distinguir entre los que es rentabilidad sobre el capital y lo que es recuperación
del capital. Por ello, el resultado es la cantidad residual que queda tras haber deducido de los
ingresos los gastos (incluyendo, en su caso, los correspondientes ajustes para mantenimiento del
capital). Si los gastos superan a los ingresos, la cantidad residual es una pérdida.
El concepto de mantenimiento del capital físico exige la adopción del coste de reposición como
base de la valoración contable. Sin embargo, el concepto de mantenimiento del capital financiero no
requiere la adopción de un método particular de medida. Bajo esta concepción, la selección de la
base de medida depende del tipo de capital financiero que la empresa desee mantener.
La principal diferencia entre los dos conceptos de mantenimiento del capital es el tratamiento de los
efectos de los cambios en los precios de los activos y pasivos de la empresa. En términos generales,
una empresa ha mantenido su capital si posee tanto al final de período como el que tenía al
comienzo del mismo. Toda cantidad de capital por encima de la requerida para mantener el capital
del principio del período es resultado.
Bajo el concepto de mantenimiento del capital físico, donde el capital está definido en términos de
capacidad productiva física, el resultado es el incremento habido a lo largo del período en ese
capital. Todos los cambios de precios que afectan a los activos y obligaciones de la empresa se
consideran como cambios en la medida de la capacidad de producción física de la misma, y por
tanto son tratados como ajustes por mantenimiento del capital que entran a formar parte del
patrimonio neto, y nunca como resultado.
El modelo contable utilizado para la preparación de los estados financieros estará determinado por
la selección de las bases de medida y del concepto de mantenimiento del capital. Los diferentes
modelos contables tienen diferentes grados de relevancia y fiabilidad , como en otras áreas, la
dirección debe buscar un equilibrio entre estas dos características. Este marco conceptual es
aplicable a una amplia gama de modelos contables, suministrando una guía al preparar y presentar
los estados financieros por medio del modelo escogido. En el momento presente, no hay intención
por parte del Consejo del IASC de prescribir un modelo particular, salvo en circunstancias
excepcionales, tales como las que se dan en empresas que presentan sus estados financieros en
moneda de una economía hiperinflacionaria. No obstante, esta intención será revisada a la vista de
los acontecimientos mundiales.