La poesía esa lluvia serena
que como campana antigua,
nunca agota lo que anuncia
y sin embargo lo hace más cierto
En el infierno aprendí
que no hay corazones sin heridas,
ni vidas que no hayan querido morir
lejos del frío.
No hay labios que no anuncien besos
ni cuerpos que no busquen
el roce de otro cuerpo.
Jamás he medido la distancia
entre tus besos y mis culpas.
No integramos la vida
en el peso que deriva del fracaso,
aun cuando perder siempre es ganar,
después de todo.
Nos empapamos de rencor,
nadamos en las entrañas del abismo.
Enjaulados.
Fuimos capaces de aullar
a una luna de afilados dientes ,
la misma que un día
parecía sonreírnos a lo lejos.
Y nevó en los montes de ese invierno.
Y toneladas de copos blancos cubrieron de frío
la misma cama en que un día jugamos
a ser felices y atroces…
Infinitos
Te recuerdo cubierta de niebla
pero con la intensidad y la fuerza
que sólo cabe en dos cuerpos aún tempranos.
Eras un viaje a Europa,
yo una sonrisa en un antro.
Eras un español confuso.
Yo un inglés lamentable.
Hablaron el deseo y las hormonas;
Cierta poesía y un baile.
Danzamos torpemente, ebrios de ingenuidad.
Fuimos infinitos esa noche.
Me dejaste entrever un alma pura y cansada.
Fue fugaz, intenso y dulce.
Fuimos fruta prohibida en medio de la tormenta.
Fue bello, fugaz, intenso y dulce.
Quizás aún lo recuerdes.
Yo, por mi parte,
no podría vivir sin ello.
Quisimos caminar por los tejados,
Se nos murió la luz,
despedimos a la Luna
quedándonos con la pureza de una noche cansada.
Sólo supimos de nuestros cuerpos desnudos
y un deseo infinito.
Empezamos desde lejos, ya cansados.
Despacio o deprisa, no lo recuerdo, fue lo de menos…
Nadie responde ya a nuestra llamada.
Ni fuente ni caudal,
ni paciencia ni holgura.
Hoy nos queda ese ayer gastado.
y una sed incalculable.
Ya no quedan tesoros escondidos,
ni hay luces de faro guiando naves marchitas
a puertos nuevos .
El cansancio nos salvo de la derrota.
Pudimos romper la espiral del fracaso.
Soñar distancia y otros besos.
Cuando amas algo se rompe.
Cuando amas hay silencios.
Cuando amas alguien sale herido.
Sólo nos quedaron cicatrices,
mostrándonos el camino hacia el triunfo de lo efímero
que cuando late lo hace aún mas fuerte.
¡Oh Sombra que nos quema en lo adentros!
¡Devuélveme sus cenizas,
los restos de este naufragio!
Nos quisimos sin querer, tan de lejos…
Fuimos los que empezamos a soñar
a destiempo, los que abrazaban la lluvia
sin pudor y sin tregua,
sin descanso.
Seres de miedo y plomo.
De entre todas mis cadenas
sólo en las tuyas fui libre.
Dentro de ti fui verdad,
hace muchos, muchos besos
Nos golpeó la l nluvia
como golpean las sombras
los recuerdos.
La música dejó de sonar.
Ardieron los besos y la urgencia.
Ardió el deseo.
Las caricias dieron cuerpo
al cuerpo mismo.
Una mortal nostalgia,
como de otoño,
nos miró…
Quisimos enamorarnos,
no pudimos.
Quisimos soñar,
fue imposible.
Hoy,
distancia y sosiego.
Broma macabra
cubierta de sangre.
Asustados huimos
en direcciones opuestas.
Nada será igual,
no todo será distinto.
Háblame del mar
y sus naufragios.
No me divierte este baile de máscaras,
ni las ascuas que han sobrevivido
a estos fuegos.
Ya no me asustan las sabanas frías
ni las camas llenas de lluvia
cuando amanece y no reconoces
ni a tu propio dolor.
No necesito mirarme
al espejo
para estar vivo.
No necesito abrazarte
para estar muerto
de amor y de invierno.