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Metapoeticas

Este poema está compuesto por varias secciones cortas que exploran temas como la poesía, la escritura creativa, la palabra y la comunicación. A través de imágenes y reflexiones, el autor parece estar describiendo su proceso creativo y la búsqueda del significado a través de la poesía.

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Este poema está compuesto por varias secciones cortas que exploran temas como la poesía, la escritura creativa, la palabra y la comunicación. A través de imágenes y reflexiones, el autor parece estar describiendo su proceso creativo y la búsqueda del significado a través de la poesía.

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I

Metapoéticas intenciones

¿Quién cortará la voz en esta trama

en que el ritmo sin sonoro se hace preciso?

La poesía es, simplemente,

lluvia que, como campana antigua,

Nunca agota lo que anuncia.

y sin embargo con ella

todo es más cierto.

Empápame de sentido,

tú que bien puedes,

y hablaré de intromisión ,

lo habéis querido.

Y del socavar de un querer.

Y de saltarse, sin saberlo,

la vereda de la propia finitud

para poder robar el fuego

a los dioses.

Esto será mi poesía,

eso será este poema.

Ojos que sajados de prontitud,

no miran lejos.
Luces que apagan otras luces

y hacen posible

el arribar a otros puertos

aún lejanos.

Viaje de indefensión,

me sabes a hiedra y mar viva.

Poética insinuación.

Siempre velado,

el instante cargado de nostalgia

en que todo sucede.

Momento Poético.

Derramarse desde un pozo negro

a un folio en blanco

de la liquida soledad

que acompaña al hombre,

desde siempre a más aún.

Al brocal de un pozo,

cuyo nombre es deseo,

me asomé.

Vi el calmar de las aguas,


la escarcha hecha ceniza

y el olor a una sana certidumbre…

Pude latir, al fin, acompasado.

Las luces no se apagaban

y me encontré,

no sin sorpresa,

con la afilada sombra

de un poema.

Más allá de los versos,

un mundo por ser nombrado

nos aguarda.

La tenue luz que nos alumbra

se extinguirá algún día,

no muy lejano…

Nos quedará la oscuridad,

la piedra,

el llanto,

la poesía.

Ese mundo imprevisible y ufano

recubierto de distancia y savia muerta

no será del todo nuestro, no.

Ni así lo quiero.
Infame la labor de quien ansía

hacer suyo de algún modo,

lo que nombra.

Quemaban libros

y, sin embargo, era todo

lo que ardía

Palabras vivas crepitaban

con un crujir de horas muertas.

Vencidas.

Palabras contenidas

entre lomos de una piel

ajena y rota.

Palabras, simples palabras…

No más, no menos.

Justa medida,

deseado equilibrio.

Palabras sordas, ciegas,

a veces mudas.

Palabras que se derraman,


desnudas.

Palabras vacías,

socavadas,

tejidas con el mismo hilo

con que se forman

las piedras.

Palabras fingidas,

que por manidas

llagadas.

Palabras enjambradas

en el ser mismo de las cosas.

Se hizo el silencio.

Tiempo de duelo.

Hoy serán las palabras

quienes lloren.

Quemaban libros

y, sin embargo,

era yo quien ardía.


Lo no nombrado,

lo que no podría ser

de otra manera.

La poesía…

Haces feliz lo que nombras

y aún cubriéndolo todo con un manto

de incertidumbre,

será verdad.

No cabe duda,

y en tu vientre fue certero

el encuentro de horizontes improbables.

La realidad es un verso

ávido de ser escrito

y tu mirada un ser capaz

de subsumir todo aquello

que revocas.

Tierra virgen,

yermo inquieto,

temblaré de sol y de sed.

De sinsentido y asombro.
Ambigüedad extrema,

de quién todo lo vive

desde dentro.

Nada es estéril ya.

Ni tan siquiera accesorio.

Aventaré los sueños

y escribiré en la arena

para que todo

ocupe al fin su lugar

lejos del ruido.

El precario comienzo,

sed de otra sed aún más urgente.

Precisar la palabra,

acotar los espacios,

abrir las puertas.

No será la tinta,

sino la sangre…

No será un folio en blanco

sino mi piel.

Quizás así pueda decir


lo que la realidad siempre calla

cuando sus metáforas de piedra esperan

el prolongado abrazo del musgo.

Hoy muerde la niebla

y después

desaparece…

La imagen frente al espejo,

reflejo ingenuo.

La callada sombra de un eco

a la distancia justa

en que se articulan los cuerpos

y dejamos de ser extranjeros

El trazo no agota la idea

ni desdice lo que somos.

En el ámbar de la memoria

insectos muertos.

Poesía.

Pasa el tiempo

con su ineludible pulir de aristas,


El hacer se hace palabra

y esta nunca será nuestra.

Sísifo sube y baja sus obsesiones.

A cada paso se ahondan más sus raíces.

Ahora ya sólo escribo.

Al azogar mi propia vida,

capto su imagen

desposeída de tiempos y lugares.

Lo que me queda en las manos

son los restos de un fuego que fui.

Humo y cenizas…

148………………………………………………

Anatomía silenciosa

en donde el verso se detiene.

Llueve en tu cuerpo

Eres más, mucho más,

de lo que cabría esperar

en este tiempo de escarcha

y flores secas.

En tu espalda puedo ver


los restos de otros naufragios,

de otras guerras y otros fríos.

Exquisita la palidez que hoy me alimenta.

Sorpresivo nuestro encuentro.

Fusión de horizontes.

Surgen así nuevas preguntas

a las que nunca cabrá

dar respuesta.

Será suficiente para salvarnos.

Dar cuenta del instante perdido,

De la palabra herida por el frío.

De soledades profundas y ancestrales.

Seres mitológicos, nacidos de la indigencia

se agolpan en la memoria y luchan.

Uno sólo será quien sobreviva.

Lo encubierto se desvela.

Es tan cabal…

Desde dentro de ti

soy verdad.
Adoro el silencio previo a la escritura

El elocuente callar del mundo

nos comunica su angustia.

Desconcierto.

El desorden arbitrario siempre esconde

la indeleble marca de un posible.

Seré

quien pueda hacer de la voz

un simple eco

de musicalidad distinta,

de amplios matices.

Holgura.

Nuevos serán los contornos

con que delimitar lo extraño.

El mundo

será vivido

como propio.

191…………………………………
Vi tu llegada mucho antes

que a ti misma.

La vi de cerca, nítida e impactante.

La vi de lejos, brumada por las horas perdidas,

por el crujir de los silencios rotos en vano.

Eras de luz, sí,

de luz y sangre.

De improviso fue creado

un espacio en blanco para ambos.

Allí pude ver tu llegada,

mucho antes que a ti misma,

después de haber presentido

que nunca habríamos de estar

del todo solos.

Ardimos con la antigüedad misma del fuego,

con la presencia apagada de quien busca en luz ajena

algo de calma.

Rotundo el pronunciarse de los besos.

No existe palabra alguna

capaz de advertirnos del peligro.


Batir de alas,

desdoblarse de caminos,

callar de lo inesperado.

Simplificar lo complejo,

hacerlo nuevo.

Recrear lo vivido y lo añorado.

Latido a flor de piel que nos abruma…

Ser quienes somos

y en plural…

ver aún más lejos.

221………………………….

Funambulista que desde un halo de luz,

la misma luz divisas.

Avanzas sobre un abismo,

sobre un mar,

sobre la nada.

Nada y todo,

en abrazo inmortal

se desvanecen

como la línea de un vago decir

entre los labios.


Atravesarás

los desiertos impredecibles de la palabra

y al ulular del viento le darás

sentido y forma.

En esa etérea voz, todo tu ser se pronuncia.

Se agota.

Transmutado en verbo

sobre el abismo tejerás un puente

de sonidos encarnados,

de distancias insalvables…

Siempre es de noche

y cada fragmento es

un todo obstinado.

Nunca del todo ausentes ni evasivos.

No eludimos la carga.

Pesos muertos que renacen…

Capturo una imagen

o una imagen me golpea.

Le pongo voz.

Enmudece el mundo,

lugar de equívocos y anhelos.


La poesía es desmesura…

y la mesura es la voz

que no acota lo que enuncia.

Poesía….

Me haces posible.

Perpetuo devenir,

glaciar sosiego.

Hielo ambiguo.

Compartimos el sol.

El sol y nuestros fríos.

Mejor que vivir es soñar

que estamos vivos.

El lugar donde se exilia la palabra

será un buen sitio.

Podremos cobijarnos, al fin,

y hallar descanso.

Habitaremos lejos del ruido.

Lejos del zumbar

de bípedos insectos,
y del peso insoportable

de sus sombras.

En el momento oportuno

todo tendrá sentido.

Hasta este maltrecho poemario,

lugar en donde se exilia la palabra.

Presencia demorada,
ausente en su propio gesto.

En ti todo se contiene y,
toda tú,

seguirás siendo a lo lejos.

Tan lejana

como el callar mismo de las cosas,


como el rumor de un asombro.

Inscrita en ti,

ebria de ausencias,
una palabra
distancia.

Por no golpearse las miradas,


por esquivar el palpitar de los labios
se convirtió nuestro hogar
en pálida flor de desierto.
Otros cielos sostendrán este poema.

Otras vidas llorarán su muerte en vano.

Musicarás prematura esta elegía,

y cantarás con su propia voz

muchas más muertes.

Hoy la palabra reclama su desierto,

lugar donde tentar y ser tentada.

Entre abrojos y espinas

desairada esperará

la serena mirada que pague

el secreto precio del rescate.

En este aciago tiempo de pena y de destierro,

menos amargo será lo oscuro si lo nombro.

La claridad más clara, si se vierte

desde lo profundo de un verso

que la evoca.

Ni magia ni sortilegio,

simple estar
siendo vivido desde dentro.

desde donde la palabra

se hace carne.

Desde una hondura abisal,

impregnada de nostalgia

y luces nuevas,

alguien se alza

con la frente bien alta

y desatado incendio

en la mirada.

320…………………………..

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