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La Inestabilidad Motriz

La inestabilidad motriz se refiere a un trastorno caracterizado por la incapacidad de mantenerse quieto y prestar atención. Puede ser causado por un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Los niños con inestabilidad motriz muestran inestabilidad psicomotriz e inestabilidad postural, así como torpeza motriz y dificultades para realizar tareas escolares. El diagnóstico requiere una evaluación por parte de un equipo que incluye neurólogos, psicólogos y psicoped
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La Inestabilidad Motriz

La inestabilidad motriz se refiere a un trastorno caracterizado por la incapacidad de mantenerse quieto y prestar atención. Puede ser causado por un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Los niños con inestabilidad motriz muestran inestabilidad psicomotriz e inestabilidad postural, así como torpeza motriz y dificultades para realizar tareas escolares. El diagnóstico requiere una evaluación por parte de un equipo que incluye neurólogos, psicólogos y psicoped
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LA INESTABILIDAD MOTRIZ

La inestabilidad motriz es un trastorno en el que manifestaciones como "no parar


quieto", " no prestar atención" o " no fijarse en nada" pueden tener como origen un
cuadro de TDAH.
La inestabilidad tiene dos polos:
Motor: da lugar a la inestabilidad psicomotriz en la que el niño permanece
constantemente en movimiento.
De la capacidad de atención: da lugar a la inestabilidad psicológica o inatención.
El examen psicomotor revela que estos niños además de mostrar inestabilidad
psicomotriz, suelen presentar inestabilidad postural y alteraciones en el tono
muscular.
el niño con torpeza motriz se manifiesta por las características siguientes:
 Poca eficacia en el manejo de objetos y utensilios (cubiertos, tijeras, lápiz.)
 Problemas de equilibrio, lanzamientos, golpeos, conducciones.
 Inconsciencia al actuar.
 Dificultades rítmicas.
 Incapacidad para calibrar la fuerza de sus acciones.
 Dificultad para planificar y organizar sus acciones.
 Dificultades para escribir, recortar o construir.
 Dificultades para colaborar en juegos de equipo.
Detección: dentro del ámbito escolar, nos encontraremos con un niño sumamente
difícil de manejar. Es aquel niño que está constantemente agitado, no logra
quedarse quieto y perturba la clase. Estos niños no se mantienen sentados y por
lo tanto no responden a la tarea escolar, no prestan atención y no se concentran.
Sus cuadernos suelen ser incoherentes en cuanto a la ubicación espacial y a la
secuencia de las tareas. Las fallas escolares despiertan en el niño otras
atracciones tales como: ser líderes, ser graciosos, hablar constantemente por lo
que dificultan la tarea de otros niños y de la clase en general.
En cuadros más severos, esta inestabilidad dentro del marco escolar, despierta en
el niño cierta agresividad, producto de la gran actividad impulsiva y la imposibilidad
de compartir con otros niños de clase. Desde el punto de vista motor, al estar el
niño siempre agitado, presenta a menudo tics, tartamudez y otros trastornos del
lenguaje. Su coordinación motriz está perturbada y su relación con los objetos
sufre su falta de control tónico-motor.
Diagnóstico: para el profesor será fácil detectar al estudiante que se encuentre
dentro de estas características detalladas anteriormente; ante esto deberá tratar
de poner el orden y los límites necesarios. Si el niño no responde, entonces sí
cabrá la denominación de inestabilidad.

El diagnóstico diferencial será llevado a cabo por un equipo completo, ya que


tienen que intervenir: neurólogo, psicomotriz, kinesiólogo, psicólogo y
psicopedagogo. El docente podrá sugerir a los padres realizar una visita al
pediatra, con un informe detallado de las características y comportamiento del niño
dando su diagnóstico presuntivo; será el pediatra quien disponga cómo iniciar el
diagnóstico y el seguimiento.

Tratamiento: el tratamiento específico del niño inestable se realiza a nivel motor,


pero este no puede llevarse a cabo dentro de la institución educativa; por lo tanto,
el docente deberá pedir el informe a los profesionales que trabajan
terapéuticamente con el niño para conocer la magnitud del problema y solicitar
estrategias de trabajo en cuanto a tiempos, modalidad, exigencias, etc.

Al niño inestable le será muy complicado el manejo del cuaderno y el cumplimiento


a término de las tareas escritas, entonces el profesor podrá colaborar manejando
con marcas la cantidad de las tareas y controlando los tiempos. Puede ser muy útil
también, el uso de “carteles-letreros-rótulos” para centrar la atención del niño solo
en la resolución una tarea específica. Es muy importante que no pida varias tareas
a la vez, trabajemos una tarea a la vez.

El tratamiento específico tiene la siguiente forma:

Neurológico: pueden requerirse tratamiento quimioterápico.

Psicomotriz: debe ser tratado periódicamente con la reeducación psicomotriz, con


ejercicios de estructura de ritmo, desplazamiento en el espacio, conocimiento
progresivo del cuerpo y en sus articulaciones que son la base del desarrollo de la
coordinación y permitirán el control de movimientos y de los gestos. A nivel motor
son primordiales los ejercicios de distensión y relajación.

Afectivo: se debe realizar una terapia para organizar la personalidad en el sitio de


desviación o desequilibrio emocional generadores de conflictos.

Psicopedagógico: para la recuperación y estimulación pedagógica.


LA INHIBICION MOTRIZ.
Se refiere a la interrupción de alguna respuesta frente a un estímulo o secuencia
de movimientos, los síntomas generalmente se representan en sumisión, timidez,
movimientos lentos torpeza, indiferencia al juego, poca fluidez verbal y
espectadores de los movimientos de otros. La relación de este aspecto con las
artes circenses permite la vinculación de nuevas estrategias para el desarrollo del
movimiento, teniendo en cuenta que se deben aplicar actividades que
contrarresten la cotidianidad y despierten el interés de la persona y la motivación
sensorial de los grupos musculares que en el ejercicio repetitivo se ven implicados
por la recarga o falta de movimiento.
Sus síntomas más característicos son la tensión, la pasividad y el miedo a la
relación con los demás niños y al rechazo, por lo que inhibe los movimientos más
notorios. Estos niños son tranquilos, sumisos y lentos en sus movimientos y
gestos

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