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Inconstitucionalidad Ley 45 de 1936

Este documento presenta la Sentencia C-336/99 de la Corte Constitucional de Colombia. Resuelve una demanda que cuestiona la constitucionalidad del inciso 4o del artículo 7o de la Ley 45 de 1936, modificado por el inciso 4o del artículo 10 de la Ley 75 de 1968, el cual establece un plazo de 2 años para notificar demandas de investigación de paternidad natural después de la muerte del padre, a diferencia de otros hijos que tienen más tiempo. La Corte encuentra que esta disposición ya fue juzgada constitucionalmente antes y

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Inconstitucionalidad Ley 45 de 1936

Este documento presenta la Sentencia C-336/99 de la Corte Constitucional de Colombia. Resuelve una demanda que cuestiona la constitucionalidad del inciso 4o del artículo 7o de la Ley 45 de 1936, modificado por el inciso 4o del artículo 10 de la Ley 75 de 1968, el cual establece un plazo de 2 años para notificar demandas de investigación de paternidad natural después de la muerte del padre, a diferencia de otros hijos que tienen más tiempo. La Corte encuentra que esta disposición ya fue juzgada constitucionalmente antes y

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Sentencia C-336/99

COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL POR SENTENCIA


CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

Referencia: Expediente D-2241

Acción pública de inconstitucio-nalidad


en contra del inciso 4º. del artículo 7º.
de la Ley 45 de 1936, como fué
modificado por el inciso 4º. del artículo
10 de la Ley 75 de 1968.

Igualdad de los hijos extra-


matrimoniales, legítimos y adop-tivos,
frente a la caducidad de los efectos
patrimoniales de la acción de
investigación de la paternidad natural, si
la demanda no se notifica antes de
cumplirse el bienio del fallecimiento del
padre o del hijo.

Actor: Jorge Vargas Rodriguez

Magistrado Ponente:
Dr. FABIO MORóN DíAZ.

Santafé de Bogotá, D.C., mayo doce (12) de mil novecientos noventa y


nueve (1999)

I. ANTECEDENTES

Procede la Sala Plena de la H. Corte Constitucional, a resolver la demanda


promovida por el ciudadano JORGE VARGAS RO-DRIGUEZ en contra
del inciso 4º. del artículo 7º. de la Ley 45 de 1936, como fue modificado
por el inciso 4º. del artículo 10 de la Ley 75 de 1968.

Por auto del 22 de Octubre de 1998, el Magistrado Sustanciador admitió la


demanda; ordenó la fijación en lista y el traslado del expediente al señor
Procurador General de la Nación para efectos de recibir el concepto fiscal
de su competencia. Dispuso, además, que se cursaran las comunicaciones
de rigor al Secretario General de la Presidencia de la República, al Ministro
de Justicia y al Director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,
para que si lo estimaban oportuno, conceptuaran sobre la constitucionalidad
de la norma parcialmente acusada.

Cumplidos, como se encuentran, los requisitos que para esta índole de


asuntos, contemplan la Constitución Política y el Decreto 2067 de 1991,
procede la Corte a decidir.

II. EL TEXTO DE LA DISPOSICION ACUSADA

Se transcribe a continuación el artículo demandado, de acuerdo a la


publicación de la Ley 75 de 1968 en el Diario Oficial, 32682 del 31 de
diciembre de 1968, destacándose en negrillas el aparte parcialmente
acusado:

“LEY 75 DE 1968
(diciembre 31))

Artículo 7º.- Las reglas de los artículos 395, 398, 399, 401, 402,
403 y 404 del Código Civil se aplican también al caso de
filiación natural.

"Muerto el presunto padre la acción de investigación de la


paternidad natural podrá adelantarse contra sus herederos y su
cónyuge.

"Fallecido el hijo, la acción de filiación natural corresponde a


sus descendientes legítimos y a sus ascendientes.

"La sentencia que declare la paternidad en los casos que


contemplan los dos incisos precedentes, no producirá efectos
patrimoniales sino a favor o en contra de quienes hayan sido
parte en el juicio, y únicamente cuando la demanda se
notifique dentro de los dos años siguientes a la defunción".

III. LA DEMANDA

El demandante considera que los segmentos acusados del artículo vulneran


los artículos 5o., 13o., 42-6 y 228 de la Constitución Política.

En su sentir, el inciso cuarto del precepto cuya constitucionalidad


cuestiona, transgrede los principios de igualdad y de prevalencia del
derecho sustancial sobre el formal pues, “establece una diferenciación
entre las prerrogativas otorgadas a los hijos matrimoniales y adoptivos
frente a las conferidas a los hijos extramatrimoniales no reconocidos en
vida del presunto padre para notificar la demanda de filiación.“

La diferencia de trato se observa en tanto los hijos extramatrimoniales no


reconocidos por el padre antes de su fallecimiento “sólo tienen la
oportunidad procesal de notificar la demanda de filiación dentro del plazo
perentorio de los dos años siguientes a la defunción del causante ...
quedando reducido el término de la acción de petición de herencia a estos
dos mismos años, cuando las demás clases de hijos (matrimoniales y
adoptivos) cuentan con la facultad legal de incoar la acción de petición de
herencia en términos máximos de veinte o diez años, según tengan o nó la
posesión efectiva.”

El ciudadano impugnante asevera que la discriminación que riñe con la


igualdad se da toda vez que los hijos que disputan la filiación después de
fallecido el padre, sólo disponen de dos años para iniciar el proceso de
filiación, cumplido el cual, sin que se haya notificado la respectiva
demanda, pierden sus derechos herenciales. Por contraste, manifiesta, los
demás hijos cuentan con el término de caducidad de la acción de petición
de herencia para reclamar sus derechos sobre los bienes sucesorales,
término que suele ser diez o veinte años, según que se tenga o nó posesión
efectiva de los bienes objeto de la misma.

IV. INTERVENCIONES OFICIALES

1. En memorial dirigido al Magistrado Sustanciador, el señor ministro de


Justicia y del Derecho intervino, por conducto de apoderada, para solicitar
a esta Corte estarse a lo resuelto por la Sala Plena de la H. Corte Suprema
de Justicia, en Sentencia 122 de octubre 3 de 1991, por la cual declaró
EXEQUIBLE el inciso 4°. del artículo 10° de la Ley 75 de 1968, que
modificó a su vez el artículo 7° de la Ley 45 de 1936, al encontrar que
dicho precepto no contrariaba la nueva Constitución, en especial las normas
relativas a la igualdad de derechos y deberes de los hijos habidos en el
matrimonio o fuera de él, razón por la cual, y de conformidad con el
artículo 243 del Estatuto Superior, la citada disposición, a su juicio, hizo
tránsito a Cosa Juzgada Constitucional.

2. Por su parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, por conducto de


la Subdirectora de Protección, intervino para coadyuvar la demanda, pues,
en consideración a que:

"... la Constitución Política es tan explícita y reiterativa en la


consagración de los derechos de las personas, se deben
eliminar aquellos textos que violan principios constitucionales
y el mismo espíritu del artículo 42 de la Carta Política que
define la familia...”
V. EL MINISTERIO PUBLICO

El señor Procurador General de la Nación rindió en término su concepto y


en él solicita a la Corte declarar inexequibles las expresiones demandadas.

Luego de referirse el Jefe del Ministerio Público a la concepción del


Constituyente sobre el principio de igualdad, cita el artículo 42 de la Carta
al tiempo que destaca cómo la Ley 29 de 1982, con anterioridad de la
expedición de la Carta Política, otorgó la igualdad de derechos sucesorales
de todos los hijos matrimoniales, extramatrimoniales y adoptivos, la cual
hizo extensiva a los parientes, ascendientes, descendientes y colaterales

En opinión del Procurador:

“ El Legislador consagra en la norma el contrasentido de


permitir la pérdida de los derechos patrimoniales de quien fue
declarado por sentencia judicial hijo del padre difunto, mientras
que a los demás hijos sí les permite disfrutar de los bienes
herenciales, concediéndoles el término de caducidad de la
acción de petición de herencia de 10 o 20 años (según se tenga o
no la posesión de los bienes), para reclamar los derechos que les
asisten.

No se encuentra ninguna justificación que amerite darle un


tratamiento diferencial a los hijos extramatrimoniales que no
lograron su reconocimiento en vida de su padre. Por tanto,
resulta contrario al principio de igualdad frente a estos hijos,
que se les señale un término de caducidad para reclamar los
derechos patrimoniales (de dos años contados a partir de la
defunción y hasta la notificación del auto admisorio del proceso
de filiación), y lo que es peor, señalar un hecho para que se
configure la extinción de su derecho de accionar, respecto del
cual no interviene la voluntad de la persona interesada.

En efecto, aún cuando el presunto hijo dentro del proceso de


filiación demande dentro de los dos años posteriores a la
presentación de la demanda y por causas ajenas a su voluntad,
como podría ser el comportamiento negligente de los
funcionarios encargados de la práctica de la notificación, pierde
inexorablemente sus derechos patrimoniales derivados de su
condición de hijo.”

VI. CONSIDERACIONES DE LA CORTE


Primera.- La Competencia

La Corte Constitucional es competente para conocer de la demanda de la


referencia, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 241.4 de la
Constitución Política.

Segunda.- Cosa Juzgada Constitucional

Debe la Corte Constitucional comenzar por advertir que, como bien lo


señaló el señor Ministro de Justicia y del Derecho, el aparte acusado ya fue
objeto de examen constitucional bajo la égida de la Constitución Política
que actualmente rige los destinos de la Nación, aspecto que pasó
inadvertido a la Vista Fiscal.

Es en efecto, ya estando en vigor la Constitución de 1991, la Sala Plena de


la H. Corte Suprema de Justicia, con fundamento en la prórroga de
competencia que, en su favor consagró el Constituyente en el artículo 24
transitorio de la Carta, respecto de las acciones instauradas antes del 1º. de
junio de 1991, como acontecía en el caso de la demanda que se cita, que
fue incoada en abril 4 de ese año, mediante Sentencia No. C-122 de
Octubre 3 de 1991, de la que también fue ponente quien actúa como
sustanciador en el presente proceso, examinó su constitucionalidad
encontrándola exequible.

En la oportunidad que se menciona, la H. Corte Suprema de Justicia, que


para la época del fallo que se cita fungía como guardiana de la integridad y
supremacía de la Carta de 1991, en razón a la puesta en vigor de la nueva
Constitución Política, dió el carácter de cosa juzgada relativa a la Sentencia
66 de junio 7 de 1983, pronunciada bajo el imperio de la Constitución
Política de 1886 por la Corte Suprema de Justicia la que, con ponencia del
H. M. Ricardo Medina Moyano la había declaró exequible.

En la ocasión que se cita, se examinó la constitucionalidad del contenido


normativo que hoy vuelve a cuestionarse por presunto quebrantamiento de
los principios de justicia y equidad, del derecho a la igualdad y a la
personalidad jurídica -en tanto el patrimonio como la vocación herencial
son algunos de sus componentes esenciales-.

Ciertamente, tanto los demandantes de la causa pretérita como de la actual,


aseveran que el aparte demandado es inconstitucional en cuando dispone
que los efectos patrimoniales de la declaratoria de filiación caducan cuando
la acción se intenta dos años después de fallecido el presunto padre o el
presunto hijo extramatrimonial.
Respecto de estos cargos, la H. Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia,
se pronunció en los términos siguientes:

“...

a) Conviene en primer término fijar el alcance del artículo 10 de


la Ley 75 de 1968, cuya última parte se cuestiona desde el punto
de vista de su constitucionalidad. De especial importancia la
primera parte, tanto social como jurídicamente, se limita a
legalizar la posibilidad de que la acción de investigación de la
paternidad natural se pueda adelantar, fallecido el presunto
padre, contra los herederos y su cónyuge, lo cual ya había sido
reconocido de larga data por la jurisprudencia de la Sala de
Casación Civil de la Corte. El segundo inciso, este sí totalmente
nuevo consagra la posibilidad igualmente avanzada de que
muerto el hijo, la acción mencionada pueda ser intentada por
sus descendientes legítimos1 y por sus ascendientes.

“Ahora bien la parte impugnada por el libelista determina que


la sentencia declarativa de la paternidad en los casos anteriores
solamente producirá efectos patrimoniales ‘cuando la demanda
se notifique dentro de los dos años siguientes a la defunción’. Se
establece por lo tanto en ese caso, según la jurisprudencia
dominante, una causal de caducidad de los efectos patrimoniales
de la acción mentada de investigación de la paternidad natural,
y que la Corte, conteste con el funcionario que lleva la voz de la
sociedad en el presente caso, considera ajustada a la
Constitución;

“b) Resulta indispensable subrayar el hecho de que la caducidad


solamente abarca los aspectos patrimoniales de la acción, lo que
significa que los aspectos extrapatrimoniales atinentes al estado
civil, en atención entre otras cosas a su interés social, solamente
caducan y prescriben en los casos taxativamente señalados por
la ley.

“Se establece por lo tanto la caducidad únicamente para


aquellos aspectos de naturaleza eminentemente privada o de
interés individual, en circunstancias tales en que, la persona
tiene la opción durante un tiempo ciertamente largo, de ejercitar
o no, la acción de investigación de la paternidad natural. El
individuo tiene por lo tanto todo el derecho a abandonar la
acción, sin que luego pueda alegar en su favor dicho abandono.

...”

1
Conviene precisar que mediante Sentencia C- M.P. Dr. Jorge Arango Mejía, la Corte Constitucional se
declaró inhibida para conocer de la acusación intentada contra el inciso 3º. En cita, por considerar que la
expresión “legítimos” fue derogada por la Ley 29 de 1982.
Y en otro de sus aparte, señaló:

“Examinada la disposición acusada a la luz de las nuevas


normas de la Carta de 1991, esta Corporación encuentra que
ella está conforme a sus prescripciones, y por tanto se declarará
su exequibilidad.

En efecto, no obstante que en la Carta de 1991 aparece


consagrado ahora como principio de orden constitucional el de
la igualdad de derechos y deberes entre los hijos habidos en el
matrimonio o fuera de él (art. 42 inciso 4º C.N.), ya consagrada
por la Ley 29 de 1982; también es cierto que la norma acusada
no se dirige a establecer una solución jurídica desigual entre
ellos y sus derechos y deberes, sino a regular un aspecto
relativo al estado civil de las personas (art. 42 inciso 10 C.N.),
en especial el del caso de la incertidumbre de la paternidad
extramatrimonial y el fallecimiento del presunto padre o del
hijo. Dicha competencia en la Constitución de 1886, estaba
igualmente reservada a la ley en los términos del artículo 50
que preceptuaba expresamente que: ‘las leyes determinarán lo
relativo al estado civil de las personas y los consiguientes
derechos y deberes.’

Según la doctrina nacional, la igualdad de derechos,


especialmente la sucesoral, presupone la definición y certeza
del estado civil que sirve de base a tales derechos; en
consecuencia, no habiendo certidumbre sobre el estado civil,
tal como ocurre en el caso regulado por el artículo 10º de la ley
75 de 1968, tampoco puede haber igualdad sucesoral. En otros
términos la igualdad sucesoral se predica de los estados civiles
definitivos, pero no de aquellos derechos que son meramente
eventuales por estar condicionados a la certidumbre previa del
estado civil.

Así las cosas, la Corte considera exequible la disposición


demandada, al confrontarla con la Carta de 1991, en los
términos que se han analizado anteriormente.”

Acerca del significado y alcance de la cosa juzgada constitucional que


expresamente consagró el Constituyente de 1991 en el artículo 243 de la
Carta, en reciente pronunciamiento2, esta Corte expresó:

2
Sentencia C-339 de 1998, M.P. Carlos Gaviria Díaz.
“Ha sido prolija la jurisprudencia de la Corte en torno al
principio de la cosa juzgada constitucional, que significa “no
solamente el carácter definitivo e incontrovertible de las
sentencias que aquélla pronuncia, de manera tal que sobre el
tema tratado no puede volver a plantearse litigio alguno”. 3
Sino también la prohibición a todo funcionario y organismo
de reproducir las normas que la Corte haya declarado
inexequibles por razones de fondo, o por el contrario, la
autorización para aplicarlas cuando las encuentre
consonantes con la Carta Política; mientras permanezcan
vigentes los mandatos constitucionales frente a los cuales se
hizo el cotejo.

Se intenta construir de este modo, un marco interpretativo que


permita concordar el contenido de las leyes que expide el
Congreso con los preceptos constitucionales existentes y, que
por otro lado, oriente la conducta de la administración al
momento de aplicarlas garantizando los derechos que la
Constitución reconoce a todos los miembros de la comunidad.

En este orden de ideas la cosa juzgada constitucional


“ampara las sentencias proferidas por la Corporación,
otorgándoles un carácter definitivo que impide plantear
nuevas controversias sobre lo decidido.” Esa imposibilidad
de revivir lo ya resuelto explica el rechazo de las demandas
presentadas en contra de disposiciones que han sido objeto
del control de constitucionalidad, “situación que se torna más
evidente cuando la respectiva providencia no llama la
atención acerca de la existencia de elementos importantes
que, por no haber sido tenidos en cuenta, abran la posibilidad
de efectuar un nuevo examen.”4

Ante la circunstancia de que, como ya se expresó, la norma que se acusa se


examinó en estrado de constitucionalidad por las mismas razones que
motivan la tacha en el caso presente, según pudo constarse del cotejo de los
correspondientes escritos de demanda, en esta oportunidad debe estarse a lo
ya resuelto en el nombrado pronunciamiento de la H. Sala Plena de la Corte
Suprema de Justicia, en razón a que ha operado la cosa juzgada
constitucional.

Así se dispondrá en la parte resolutiva de esta sentencia.

DECISIÓN

3
Sentencia C-397 de 1995.
Sentencia C-327 de 1997.
4
Ibídem.
En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional, en nombre del pueblo y
por mandato de la Constitución,

R E S U E L V E:

ESTESE A LO RESUELTO en Sentencia No. 122 de Octubre 3 de 1991


por la cual, la Sala Plena de la H., Corte Suprema de Justicia declaró
exequible el inciso 4º. del artículo 7º. de la Ley 45 de 1936, como fue
modificado por el artículo 10 de la Ley 75 de 1968.

Cópiese, comuníquese, notifíquese, cúmplase, insértese en la Gaceta de la


Corte Constitucional y archívese el expediente.

EDUARDO CIFUENTES MUÑOZ


Presidente

ANTONIO BARRERA CARBONELL


Magistrado

ALFREDO BELTRAN SIERRA


Magistrado

CARLOS GAVIRIA DIAZ


Magistrado

JOSE GREGORIO HERNANDEZ GALINDO


Magistrado

ALEJANDRO MARTINEZ CABALLERO


Magistrado
FABIO MORON DIAZ
Magistrado

VLADIMIRO NARANJO MESA


Magistrado

MARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO


Magistrada (E)

PABLO ENRIQUE LEAL RUIZ


Secretario General (E)

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