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Precondicionamiento Sensorial

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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

TESIS DOCTORAL

Precondicionamiento sensorial y aprendizaje de relaciones


entre estímulos neutros en el condicionamiento clásico

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR


PRESENTADA POR

Luis Aguado Aguilar

DIRECTOR:

Víctor García-Itoz Rosales

Madrid, 2015

© Luis Aguado Aguilar, 1982


TP
Luis Aguado Aguilar

OJA

5 3 0 9 8 6 0 1 16
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

PRECONDICIONAMIBNTO SENSORIAL Y APRENDIZAJE DE RELACIONES


ENTRE ESTIMULOS NEDTROS EN EL CONDICIONAMIENTO CLASICO

Departamento de Psicologia Experimental


Facultad de Psicologia
Universidad Complutense de Madrid
1983 DIBLIOT é C A
Coleccl6n Tesla Doctorales. N» 11/83

^ Luis Aguado Aguilar


Edita e imprime la Editorial de la Universidad
Complutense de Madrid. Serviclo de Reprografla
Noviciado, 3 Madrid-8
Madrid, 1983
Xerox 9200 XB 480
Depdsito Legalt M-II7I-I983
— I —

Luis Aguado Aguilar

HlSC0NI)IdICTAMI3IT?C S31T3CRIAI Y APR1:'3:

PE REIACI0ITE5 E1TTR5 3STIMJICS ÎTEUIRCS I

CCÎ[Link] GLAS ICC

Tesis doctoral

Director: Victor larcIa-Hoz Rosalec

Depsrtamento de Psicologle Sxperirenta:

Facultao de Psicologia

Universidad Complutense ie Madrid

1982
-II-

Quiero expresar mi agradecimiento a

todas las personas que de una u otra

forma contribuyeron a la realizaci6n

de este trabajo y especialmente al

doctor Victor Garcla-Hoz Rosales, que

aceptando la direcci6n de esta tesis

la enriqueci6 aconsejando, sugiriendo

y planteando preguntas que en ruches

cases no he side capaz de responder.


- Ill -

I N D I C E

1. INTRODUCCION

1.1. Las asociaciones entre estimulos neutres


en las teorlas tradicionales del apren -
d i z a je

1.2. El problems de las asociaciones silencio


sas

1.3. Implicaciones de las asociaciones entre


estlraulos neutres para el estudio del
aprendizaje asociativo.

2. E L PREGONDICIONAMIENTO SENSORIAL

2.1. El experimento de precondicionamiento


sensorial

2.2. Evidencia experimental

2.5. Relaciones entre el precondicionamiento


sensorial y el condicionamiento cl^sico

2.4. Estructura asociativa del precondiciona­


miento sensorial

3. EL COITDICIOHAMIENTO PE SECUNDO 0RD3II

3.1. Procedimiento bdisico


3.2. Evidencia experimental
3.3. Estructura asociativa del condicionamien­
to de segundo orden
- IV -

4. RELACIONES ENTRE El PRECONDICIOHAMISNTO SENSORIAL


Y E L CONDICIONAMIENTO DE SECUNDO ORDEN

4.1. Comparaciôn entre el precondicionamiento sen­


sorial y el condicionamiento de segundo orden

4.2. Experimento I : Efecto del precondicionamiento


sensorial sobre la adquisiciôn
del condicionamiento de segun­
do orden

4.3. Experimento II; Efecto de la extinciôn del


BCj sobre el EOg en funciôn
del precondicionamiento sen­
sorial anterior

5. LA IIT-HIBICIQN LATENTE

5.1. Evidencia experimental


5.2. Interprétaclones tedricas de la inhibiciôn
latente
5.3. Experimento III: Asociaciones entre estimu-
los neutres en la inhibi -
ci6n latente

6. CONCLUS IGNES CEIiERALES


1.- INTRODUCCION.

A lo largo de la ya larga historia de la investig^

ciôn sobre el condicionamiento a n i m a l , iniciada por Pav­

lov a principios del presente siglo, se ha reunido una -

ingente cantidad de datos referentes a las leyes que ri-

gen la modificacl6n del coraportamiento en funci6n de las

caracterlsticas carabiantes del ambiente. Son varios los

sistemas que, con distinto grado de generalidad, ban in-

tentado englobar en un marco teorico los datos conocidos

y formuler hipôtesis capaces de*generar predicciones ex­

periment aiment e comprobables. Résulta sorprendento que -

este vasto esfuerzo se haya centrado casi exclusivsmente

en el anâlisis de un tipo de situaciôn de aprendizaje es

racterizada por la intervencion de eventos ccn un fuerte

significado motivacional (reforzadores, en la terminolo­

gie del condicionamiento).


SI el aprendizaje es la capacidad a través de la -

cual es posible la adaptacién local de los organismos a

su ambiante y si esa capacidad consiste en gran parte en

la adquisici6n de conocimiento acerca de las relaciones

observadas entre distintos elementos del ambiente, es d_l

flcil aceptar que las unices relaciones acerca de las —

que se aprende son aquellas que incluyen un elemento bio

l6gicamente significative. Gon toda seguridad, la adapta

cl6n al ambiente précisa también de la adquisiciôn de co

nocimiento acerca de las relaciones fiables observadas -

entre elementos sin especial relevancia biol6gica. Sin -

embargo, el an^lisis del aprendizaje de relaciones entre

estimulos biologica o motivacioralmente neutres ha cons

titufdo tradicionalmente un Srea de estudio oscura y mer

ginal y los principios conocidos del condicionamiento se

han derivado exclusivamente del estudio de Ibs efectos -

de contingencies estlmulo-reforzador o [Link]-reforz£

dor. Las razones de esta situaciôn parecen ser de dos t^

pos, teôricas y met odo lôg ica s.

1.1.- Las asociaciones entre estlmulcs neutros en las ■

teorlas tradicionales del apr e n d i z a j e .

Desde el punto de vista teôrico, la escasa aten—

ciôn prestada al papel de las asociaciones entre estlmu-


los neutros no debe sorprender si se tiene en cuenta el

predominio del principio del reforzamiento y de la cone-

xi6n E-R como paradigmas bésicos de las macroteorlas que

durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta dom^

naron el panorama de la psicologia del aprendizaje. La -

inçqjac’idad de los estlmulos neutros tanto para provocar

cambios conductuales especificos y fiables como para so^

tener un proceso de reforzamiento, impidio la integra---

ciôn de los cases conocidos de asociaciones entre estlrau

los neutros en los marcos teôricos dominantes, a no ser

tras sufrir interpretaciones forzadas destinadas a pos^

bilitar tal integracion. Sin embargo, el empar ejamiento

de dos estlmulos neutros cumple los requisitos de conti-

gttidad temporal considerados como indispensables para el

establecimiento de una asociacion. La no consideraciôn -

de tales asociaciones parece reflejar impllcitamente la

suposicicn de que la contigtlidad solo es un factor gene-

rador de aprendizaje cuando se da concurrentemente a al-

gun proceso de reforzamiento. Dos excepciones importan—

tes a este olvido de una variedad asociativa que puede -

estar actuando en una multitud de situaciones fuercn Tol_

man (1932) y Konorski (1967), precisamente dos autores -

cuyos sistemas teôricos escaparon en gran parte al dotr.i-

nio de los paradigmas antes citados.

En el caso de Tolman, su interpretacicn del condi­

cionamiento clasico como construccicn de excectativas


si gno -geatalt, reconoce expllcitamente la posibilidad de

procesos asociativbs sin la intervencion de estlmulos mo

tivacionalmente significativos, tanto en el condiciona—

raiento clasico como en el aprendizaje latente, donde se

produce aprendizaje en ausencia de un proceso de reforza

raiento instrumental. El papel que Tolman otorga al carôc

ter motivacional de los estlmulos en la formaciôn de ex­

pectatives signo-gestalt es el de un elemento facilita—

dor, pero no indispensable para su establecimiento (Tol­

man, 1932, pp. 386-387).

La importancia de las aportaciones expérimentales

y teôricas de Konorski no ha sido suficientemente recono

cida hasta fechas recientes ([Link]. Dickinson ÿ Eoakes, -

1979). En cuanto al tema que aqul nos interesa, en su se

gundo libro Konorski (1967) no solo reconoce la capaci—

dad de los estlmulos neutros para entrer en asociaciones

mutuas, sino que prcpone varios métodos imaginâtivos pa­

ra la detecciôn de taies asociaciones. Aderaôs, Konorski

no sôlo bace referencia al caso bien conocido del precon

dicionaraiento sensorial, sino tambiôn e otras formas de

asociacion entre elementos neutros que sôlo ûltimamente

estân comenzando a recibir una atenciôn adecuada. Ejem—

plos de ello son las asociaciones entre el EC y las cla­

ves contextuales ([Link]. Wagner, 1978) 0 las asociaciones

intracompuesto en los estlmulos compuestos simultanées -

(Rescorla y Cunnighan, 1978). La importancia otorgada —


por Konorski a las asociaciones entre estlmulos neutros

es coherente con su visiôn del condicionamiento clôsico

en términos de conexiones interperceptivas, considéra---

ciôn que, como veremos môs adelante, esté en llnea con -

las concepciones més actuales del condicionamiento y con

el marco teôrico general en el que se situa nuestro estu

dio.

1.2.- El problema de las asociaciones sil enciosas.

Desde el punto de vista m etodolôgico, el estudio -

de las asociaciones entre estlmulos neutros se ha visto

entorpecido por su diflcil detecciôn a nivel de conducta.

Tradicionalmente, los investigadores del aprendizaje ani

mal han adoptado un enfoque metodolôgico directe segûn -

el cual las asociaciones aprendidas se equiparan con earn

bios de actuaciôn directamente observables. Segun este -

enfoque directe, la ausencia de cambios a nivel de actua

ciôn permite inferir la ausencia de cambios ^scciativos.

Si bien en general este enfoque ha resultado eiicaz en -

el estudio de las relaciones positivas estlmulo-reforr.a-

dor, no puede decirse lo mismo cuando se trata de otrcs

tipos de relaciôn, errôneamente considerados como no ge-

neradores de aprendizaje debido a su inc'pacidad para —


provocar cambios directes de actuaciôn. Este es el caso,

por ejemplo, de las relaciones negatives estlmulo-refor-

zador (condicionamiento i nhibitorio); mlentras que el en

foque metodolôgico directe considerarla este tipo de re­

laciôn como dando origen simplemente a un "desaprendiza-

je", la utilisaciôn de técnicas adecuadas de detecciôn -

(Rescorla, 1969) pone de manifiesto que la exposiciôn a

una relaciôn negative estlmulo-reforzador da origen à —

un aprendizaje active que otorga al estimulo en cuestiôn

propiedades prédictives negatives respecte al reforsador.

Igual que las relaciones negativas estlmulo-refor­

zador, las relaciones entre estlmulos neutros no son dé ­

tectables directamente a través de tnodificaciones condu£

tuai es provocadas por los estlmulos en el curso del - —

aprendizaje. Sin embargo, tales relaciones no dejan por

ello do ser efectivas. Por el contrario, es més adecuado

considerarlas como asociaciones ccnductaalmente silencio

sas cuya efectividad ha de demostrarse a través de dise-

hos especiales (V/eissman y Dodd, 1979). Las asociaciones

silenciosas son détectables nediante cisehos de estadios

multiples que permiten su manifestacion ccnuuctual en un

nomento posterior al de su establecimiento. Asl, el efec

to de las asociaciones inhibitorias puede observarse me­

diant e 1? sumacion del estimulo inhibitorio con un estl-

[Link] excita torio antes establecido. Igualmente, la forma

[Link] comun de detectar las asociaciones artre estlmulos -


neutros, el paradigms de precondicionamiento sensorial, -

requiers un disefio multifésico cuyas caracteristicas ya -

comentareraos detalladamente més adelante.

El problems de las asociaciones silenciosas esté —

estrechamente relacionado con la polémica clésica acerca

de la necesidad de la distinciôn entre aprendizaje y ac—

tuacion. Las pruebas acerca de la efectividad de las rel£

clones negatives estlmulo-reforzador ([Link]. Rescorla y —

Holland, 1977) de las presentaciones descorrelacionadas -

estlmulo/reforzador (Mackintosh, 1973) o de las relacio—

nés entre estlmulos neutros, casos todos ellos de asocia-

ciôn conductualmente silenciosa, constituyen uno de los -

argumentes a favor del mantenimiento de la distinciôn en­

tre aprendizaje y ejecuciôn. for otra parte, el enfoque -

metodolôgico indirecte en el estudio de los rrccesos aso-

ciativos pone expllcitamente de manifiesto el caracter de­

là asociaciôn como proceso inferido a partir de los efec­

tos conductuales de operaciones expérimentales bien espe­

cif icadas .

1.3.- Implicaciones de las asociaciones entre estlmulos

neutros cara el estudio del aprendizaje a s oci ati vo.

El estudio de las asociaciones enorc 'rstl'^ulos neu-


tros se halla intrlnsecaraente relacionado con cuestlones

centrales en cualquler teorfa del aprendizaje asociativo.

Por ejemplo, en cuanto al papel que el reforzamiento de-

sempena en el aprendizaje, se ha apuntado la posibilidad

de que el proceso asociativo sea cualitstivamente seme—

jante ya intervenga o no en la asociaciôn un elemento r£

forzante. Asl, Weissman (1977) ha considerado al precon­

dicionamiento sensorial como posible modelo bésico de un

proceso asociativo general. En este sentido, el papel —

del reforzamiento serla, en parte, el de proporcionar —

una traducciôn més eficaz del aprendizaje en actuacion y

contrarrestar los efectos de la habituaciôn a las presen

taciones repetidas del estimulo.

El estudio de las asociaciones entre estlmulos neu

tros se halla igualmente relacionado con la poleraica clé

sica acerca de la necesidad de respuestas para el e s t a - -

blecimiento del [Link]. La evidencia di£

ponible acerca de la realidad de fenomenos como el pre—

condicionamiento sensorial se ahade a una buena cantidad

de pruebas expérimentales que desnientcn tal necesidad.

Tal como lo ha expresado Thompson (1972) "la suposicion

de que deben producirse respuestas conductuales que me —

dien cl aprendizaje, como en las teorlas E-R y R-R, es -

una herencia obsoleta del primer conductjsmo". (p.123).

La atenciôn que actualmente se manifiesta por el -

estudio de las asociaciones "silenciosas" es un reflejo


de la revitalizaciôn del Interés en la soluciôn del viejo

problema de la naturaleza de la asociacion y de la acti-

tud abierta que se ha adoptado actualmente en el anéli—

sis de este problema, Tal interés se ha traducido en un

cambio de énfasis desde el condicionamiento operacional-

mente definido a su conceptualisaciôn como proceso y de

las leyes de ejecuciôn a las leyes de adquisiciôn del co

nocimiento. En este contexte, el condicionamiento clasi-

co es actualmente concebido por muchos autores en un sen

tide émplio como un caso de aprendizaje de relaciones en

tre estlmulos (Rescorla, 1975; Mackintosh, 1977; Estes,

1969), caracterizaciôn ciaramente derivada del enfoque -

cognitive de Tolman (1932). Esto supone una ampliaciôn -

del émbito de aplicaciôn del condicionamiento pavloviario

no limitado exclusivamente a la adquisiciôn de reaccio—

nés emocionales. En un sentido més fundamental, el cond_i

cionamiento pavloviano puede considerarse como una forma

simple de adquisiciôn de conocimiento acerca de las rel£

ciones observadas entre distintos elementos del ambiente.

El présente trabajo pretende ser un?, contribuciôn

al aûn incipiente anélisis teôrico-experimental del a---

prendizaje de relaciones entre estlmulos neutros. Su ob-

jetivo concrete es analizar las posibles relaciones e in

teracciones entre el precondicionamiento senscrial y 0—

tros paradigmas que, a diverses n i v e l a s , estan relaciona

dos con é l , como son el condicionamiento de segundo or—

den y la inhibiciôn latente.


10

2.- E L PRECONDICIONAMIENTO SENSORIAL

2.1.- El experimento de precondicionamiento s e n sor ial .

El precondicionamiento sensorial es el caso més t£

pico de asociaciôn entre estlmulos neutros. A diferencia

de lo que ocurre con la préetica totalidad de paradigmas

expérimentales y problemas bésicos relacionados con el -

condicionamiento clésico, el trabajo pionero no corres—

ponde a Pavlov. El experimento original de precondiciona

miento sensorial fue realizado por Brogden (1939). Tras

recibir 200 emparejamientoe del sonido de una campana —

con un destello luminoso, unos perros recibieron empare-

jamientos del sonido de la campana con una descarga eléc

trica en la p a t a , hasta llegar a condioionar una respues

ta de flexiôn de la pata ante la presentaciôn del sonido

de la campana. Finalmente, se volviô a presentar el d e s­

tello luminoso, obteniéndose un mayor porcentaje de fle-

xiones ante la luz en lossujetos a los que se aplicô el

procedimiento descrito que en otros en los que se omitiô

el emparejamiento inicial del sonido y la luz.

El diseho bésico de un experimento de precondicio­

namiento sensorial consta, por tanto, de très fases. En

la primera de ellas, la fase de precondicionamiento, se

presentan en estrecha oontigüiclad temporal dos estlmulos.


11

como un [Link] y una luz (Eq y E 2 ), que normalmente no pro

vocan cambios conductuales importantes aparté de las po­

sibles respuestas componentes de la reacciôn de orienta-

ci6n. La segunda fase, la de condicionamiento, consiste

en el emparejamiento de uno de los estlmulos presentados

en la fase 1 (el E 2 ) con un estimulo incondicionado (EI%

a fin de dotarle de la capacidad [Link] de forma —

fiable una respuesta condicionada (RC). Finalmente, en -

la tercera fase, la fase de prueba, se présenta de nuevo

el E l . Como en el experimento de Brogden, el resultado -

usual es que el E^, aun no habiendo sido emparejado con

el El, rauestra también la capacidad de elicitar la RC, -

aunque en un grado raenor que el Eg. La prueba utilizada

en esta ultima fase consiste en la presentaciôn aislada

del El (prueba de extinciôn), o en el emparejamiento del

El con el El (prueba de adquisiciôn). En este ultimo ca­

so, el interés reside en la velocidad con eue el Ei que-

da condicionado. Para poder afirmar que las respuestas -

observadas ante el E^ en la fase de prueba se deben rea_l

mente al precondicionamiento sensorial, es preciso dlspo

ner de un grupo de control adecuado que permita excluir

[Link] en termines de procesos no ascciativcs, C£

mo la genei'alizaciôn transmodal. Se han propuesto funda-

mentalmente dos tipos de grupos de control. Uno de ellos

consite simplemente en la no presentaciôn del E. y el E 2

en la fase de precondicionamiento, como en el estudio —


12

original de Brogden, siendo iguales las restantes fases

al grupo experimental. Sin embargo, en el grupo de con—

trol més comunmente utilizado, los sujetos reciben en la

primera fase el mismo numéro de presentaciones del y

el Eg que los del grupo experimental, pero sin que los -

estlmulos vayan em p a r e jados. Este es un grupo de control

equivalents al utilizado en el condicionamiento clésico

normal. Aunque segun la revision més reciente de la lite

ratura sobre precondicionamiento sensorial (Thompson, —

1972) arabos procedimientos de control ponen de manifies­

to igualmente la ausencia de generalizaciôn transmodal,

hay razones que aconsejan la utilizaciôn del control de

no emp are jamiento explicite, la igual exposiciôn al E^ y

al Eg que reciben los sujetos en los grupos experimental

y de control con este procedimiento, permite evaluar la

contribuciôn de otros factores ajenos al precondiciona—

miento y distintos a la generalizaciôn transmodal. Por -

ejemplo, si se da un numéro suficientemente grande de —

presentaciones del Eg durante la fase de precondiciona—

miento, el condicionamiento posterior de ese estimulo —

puede verse retrasado, fenomeno observado repetidamente

y denominado "inhibiciôn latente" (lubow y Hocre, 1959).

la comparacion de un grupo que haya recibido e mparejamiei

tos Ej-'Eg ccn otro en el que los estlmulos no se han —

presentado durante la fase 1, podrla verse influida por

el distinto curso que el cord i d one mi en to habra tenido -


13

en ambos grupos debido a la diferente preexposiciôn al -

Eg* Por otra p a r t e , hay que tener en cuenta que las pre­

sentaciones iniciales de un estimulo nuevo provocan nor­

malmente respuestas de orientaciôn. La estimaciôn de las

respuestas al E^ en la fase de prueba puede verse oscur£

cida por la diferente capacidad del estimulo pars provo­

car respuestas de orientaciôn en cada grupo, en funciôn

de su distinto grado de experiencia con el E^. Este inc£n

veniente tiene una importancia aun mayor cuando se utill^

za una técnioa experimental como la supresiôn condiciona^

da de respuestas instrumentales, donde factores muy di—

versos producen un mismo efecto supresor. Un grupo de —

control sin experiencia previa con el E^ manifestaré du­

rante la prueba cierto grado de supresiôn de la respues-

ta instrumental ante las primeras presentaciones del E ^ ,

debido simplemente a la interferencia de la reacciôn de

orientaciôn. Al comparer el efecto del E., en el grupo de

control y en el experimental podrla observarse en ambos

un grado seme jante de supresiôn. E vid ent e m e n t e , tal au—

sencia de diferencias no pernitiria de ningûn modo con—

cluir la ausencia de precondicionamiento sensorial ^^ \

(1) Recientemente se ha propuesto un procedimiento de


control intrasujeto en los expérimentes de precondiciona
miento sensorial (Pfautz, Bcnegon y Wagner, 1975), te —
niendo en cuenta el diferente grado de hrbituaci'^n ante
un mismo estimulo de pen diendo de su presentaciôn aislada
14

o en secuencia con otro estimulo. La Inferior habituaciôn


de los estlmulos cuando aparecen como primer elemento de
una secuencia en comparaciôn con su presentaciôn aislada
podrla hacer que la supresiôn observada ante el en la
fase de prueba no fue se debida al precondicionamiento sJL
no a una menor habituaciôn que en el grupo de control no
emparejado (y, por tanto, a una mayor conservaciôn de la
capacidad supresora incondicionada del ). El procedi—
miento propuesto consiste en la presentaciôn durante la
fase de precondicionamiento de dos secuencias de estlmu­
los a cada sujeto, E^- Eg y E^- B^, de los que sôlo el -
E^ es emparejado después con el El. La prueba compara —
por aeparado la capacidad supresora del E^ y el E^, pu—
dlendo asl observarse el efecto del precondicionamiento
sobre una base comün de habituaciôn.

2.2,- Evidencia experim ent al.

El precondicionamiento sensorial es uno de los pa­

radigmas de condicionamiento q u e , junto al condiciona--

miento de segundo orden, ha sido vlctima de una tradicio

nal 'biala prensd', habiéndose manifestado a veces opinio—

nés escépticas acerca de su existencia o de su relevan—

cia como ejemplo de aprendizaje (p. ej. Miller, 1951, p.

378). Sin embargo, aunque los efectos del precondiciona­

miento sensorial suelen ser cuantitativamente reducidos,

desde el experimento original de Brogden, con perros en

una situaciôn tlpica de condicionamiento clésico aversi-


15

VO, el fenômeno se ha ohtenldo con diversas especies (ra

tas, gatos, perros, monos y seres humanos normales y re-

trasados) y en sltuaciones expérimentales variadas: Con­

dicionamiento de evitaciôn ( [Link]. Silver y Meyer, 1954;

Tees y Cartwright, 1972), condicionamiento de la RGP en

humanos (lovibond, 1959), supresiôn condicionada de una

respuesta instrumental (Prewitt, 1967) y , ûltimamente, -

aversiôn condicionada al sabor (Lavin, 1976). la mayor -

parte de ]os experimentos de precondicionamiento sensorifS.

han utilizado técnicas de condicionamiento aversivo. E x ­

cepciones a esta regia son los estudios de Brown, Urmer

y Carr (1958), Adamec y Helzack (1970), Reid (1952) y —

Arairo y Bitterman (1980). Sin embargo, sôlo el estudio -

de Adamec y Melzack puede considerarse como evidencia de

precondicionamiento sensorial apetitivo, ye que el procje

dimiento de Brown et a l . debe considerarse mas propiamen

te como condicionamiento de segundo orden que como pre—

condicionamiento sensorial, mientras que el estudio de -

Reid, quizé debido a lo poco adecuado de los parémetros

utilizados, es uno de los pocos informes negatives de —

precondicionamiento sensorial en animales. Tam poco [Link]

y Bitterman (1980, experimento 2) obtuvieron evidencia -

de precondicionamiento sensorial utilizando como sujetos

carpas doradas en una situaciôn de automoldeado. La def_i

ciencia que hemos senalado en cuento a las pruebas empl-

ricas de un efecto de orecond icionamiento sensorial en -


16

el condicionamiento apetitivo quizé haya de interpretar-

se més como reflejo de la escasez de técnicas de condi—

cionamiento clésico apetitivo con las especies més comu-

nes en el estudio del condicionamiento animal, que en —

términos de una limitada generalidad del fenomeno. Por -

ejemplo, en un trabajo no publicado, Eoakes e Ismail —

(1971) han obtenido un efecto s eme jante al precondiciona

miento sensorial con un procedimiento de automoldeamien-

to en palornas. Otra técnica que se prestaria a la demos-

traciôn del precondicionamiento sensorial en un contexte

de condicionamiento apetitivo es la del condicionamiento

clésico de la actividad general en ratas (Sheffield y —

Campbell, 1954; Zambie, 1967).

Por otra parte, actualmente se dispone de un numé­

ro importante de anélisis paramétricos del precondiciona

miento sensorial (una revisién relativamente actual es -

la de Thompson, 1972) que, aunque no siempre consisten—

tes, permiten maximizar en algunas situaciones las pcsi-

bilidades de manifestaciôn del fenomeno. Uno de los par£

metros més estudiados y que ha despertado mayor interés

a un nivel teorico es el numéro de emparejamientos E^-E^

en la fase de precondicionamiento (Hoffeld, Thompson y -

Brogden, 1958; Prewitt, 1967; Tait et a l ., 1972). Aunque

a partir de estos experimentos se ha intentado extraer -

una generalizaciôn en el sentido de que existe, a partir

de un cierto numéro de ensayos de emparejamiento E^ -


17

Eg I una relaciôn negativa entre el numéro de tales .empa

rejamientos y la magnitud del precondicionamiento senso

rial, tal resultado sôlo se ha obtenido con claridad en

el citado estudio de Hoffeld et a l . Sl puede decirse, -

en cambio, que a partir de un numéro relativamente redu

cido de emparejamientos E^-Eg no aumenta la magnitud —

del precondicibnamiento. Segûn esto, actualmente tiende

a utilizarse un corto numéro de emparejamientos (alrede

dor de 16), al contrario que en los estudios iniciales

(200 en el experimento original de Brogden). En cuanto

al efecto de la intensidad de los estimulos, aun cuando

Thompson (1972) concluye en su revisiôn que no hay una

relaciôn positiva entre la intensidad del E^ y el grado

de precondicionamiento sensorial, estudios posteriores

si han hallado esa relaciôn (Tait y Sutoski, 1972). Re£

pecto al papel de las relaciones temporales E ^ - E g , aun­

que tradicionalmente se han obtenido resultados superi£

res con el paradigme de demora, (p. ej. V/ickens y Cross

1963) estudios més recientes parecen demostrar una Cla­

ra superioridad del procedimiento de presentaciôn simul­

tanée , al nenos en la situaciôn de supresiôn ccndicion£

da y en el paradigme de aversiôn condicionada al s a b o r ,

(Rescorla, 1980a). For otra parte, no se ha obtenido ev£

dencia de precondicionamiento sensorial hacia a t r s s , —

(Tait et a l ., 1969). Finalmente, una variable que por -

lo general no ha sido tenida muy en cuenta, el numéro -


18

de emparejamientos E^- El, parece influir de forma sig­

nif icativa en el grado de precondicionamiento sensoria],

presumiblemente debido a que un numéro elevado de empa­

re jamientos Eg-EI da ocasiôn a la extinciôn de la aso—

ciaciôn anterior E^- Eg (Rescorla, igSob, pp. 31-33). -

Sin embargo, no esté claro hasta que punto este résulta

do es generalizable a situaciones de precondicionamien­

to sensorial con parémetros de relaciôn temporal E^ -Eg

distintos a la presentaciôn simulténea utilizada por -

Rescorla. La asociaciôn establecida entre dos estlmulos

presentados simulténeamente puede extinguirse por la —

presentaciôn aislada de uno de ellos, (Rescorla y Ere---

berg, 1978), pero es més diflcil explicar cômo una aso­

ciaciôn establecida por un emparejamiento de dos estlmu

los en orden sucesivo se extingue cuando ei segundo es­

timulo de la secuencia se présenta sin ir precedido por

el priraero.

Las conclusiones reapecto a las relaciones paramé

tricas en el precondicionamiento sensorial deben tomarse

con cierta precauciôn debido a la falta de uniformidad

df les procedimientos y situaciones expérimentales em—

plead08 por cada investigador. Lo que falta es un estu­

dio intensive de una situaciôn experimental standard en

la que se analice el efecto de las variaciones de los -

parémetros més relevantes, en vez de partir de datos —


19

fragraentarios que mu chas vecea hacen dlflcil la compara^

cion entre dlatintos expérimentes.

2.3.- Relaciones entre el precondicionamiento sensorial

y el condicionamiento c l ^ s i c o ;

Tradicionalmente se ha discutido en qué medida el

precondicionamiento sensorial puede considerarse dentro

del âmbito del condicionamiento. Hay tres tipos de ca—

racterlsticas del precondicionamiento sensorial que in^

cialmente parecerlan requérir una explicacion de este -

fenômeno en térrainos no relacionados con los principios

conocidos del condicionamiento: Su cualidad de aprendi-

zaje en ausencia de resnuestas y re forzamiento, el pro-

ceso de integraciôn asociativa que tiene lugar durante

su desarrollo y la diferente sensibilidad del precondi­

cionamiento y el condicionamiento normal a determinadas

variaciones paramétricas. Pasaremos ahora a comentar es^

tas caracterlsticas.

En primer lugar, el precondicionamiento constitu-

ye un caso de asociaciôn establecida en base a la cont^

gtfidad de dos estimulos sin valor motivacioiial. En es to

se diferencia tanto del condicionamiento clasico norma],

en el que interviens un El, estimulo mcti'/^acionalmente


20

slgnifIcativo y con uA fuerte impacto conductual, como

del condicionamiento de segundo orden, que aunque es un

paradigma seme jante en ciertos aspectos al precondicio­

namiento implica tambi^n la intervenciôn de un estîmulo

motivaci'onalmente significativo y capaz de producir cam

bios conductuales relativaraente potentes y d u rad ero s. -

Este caracter motivacionalmente neutro de los estimulos

hace que el precondicionamiento sensorial sea diflcil—

mente explicable en térrainos de aprendizaje de respues-

ta o en funciôn de un proceso de reforzamiento. Pero —

tampoco el condicionamiento normal requiers para su es-

tablecimiento la presencia de una respuesta patente. Va

r i 08 experiraentos han demostrado que el condicionamiento

se produce aun cuando los emparejamientos EC-EI tienen

lugar mientras se impide la realizaciôn de la RI (cf. -

Mackintosh, 1974, pp. 79-81). Por ejemplo, Moore (1973)

ha' demostrado que unas palornas expuestas a una tecla —

iluminada emparejada con comida, mientras se impide el

contacte con la tecla mediante una pantalla de alambre,

picotearan en la tecla en cuanto se retire la pantalla.

En cuanto a la ausencia de un proceso de reforzamiento

en el precondicionamiento sensorial, esta prcpiedad la

diferencia sin duda de los oasos comunes de condiciona­

miento. Sin embargo, es posible que la cohdiciôn minima

para la formacién de una asociacion no sea el reforsa--

miento sino la percepciôn de una relaciôn fiable entre


21

dos elementos del ambiente, condici6n que se cumple tan

to en el precondicionamiento como en el condicionamien­

to normal. En este sentidc, la inclusiôn del precondi—

cionamiento sensorial en el émbito del condicionamiento

esta en linea con las concepciones mas actuales de este

ultimo. Como lo han expresado Rescorla y H o l la nd(1977)

"considérâmes el condicionamiento mâs como la forma en

que el organisme aprends acerca de las relaciones causa

les de su entorno ... que como la transferencia del con

trol de un refieje de un estimulo a otro" (p. 172). Co­

mo los raisraos autores sehalan, une de los atractivos de

esta perspective es que quita importancia a la restric-

ci6n de que antes del condicionamiento une de los esti­

mulos que en él intervienen deba elicitar una respuesta

fiable y el otro no.

Por otra parte, el precondicionamiento sensorial

requiers para su raanifestaciôn conductual la integra---

ciôn de dos asociaciones formadas en momentos d ist intos,

la establecida entre el E^ y el Eg durante la fase de -

precondicionamiento y la establecida entre el 3^ y el -

SI durante la fase de condicionamiento, de ferma que el

valor final del E^ esta determinado por el valor adqui-

rido por el Eg en un momento posterior al emparejamien-

to E^- Eg. Aun cuando esta caracteristica parece ccnver

tir al precondicionamiento en un fenomeno especial v —

complejo, diferente del condicionamiento, quiz^ tal con


22

slderaciôn s6lo sea mantenible si se parte de la adhe—

siôn previa a una determinada concepciôn teérica del —

condicionamiento. En un artlculo recientemente redescu-

bierto, Rozeboom (1958) présenté un paradigma experimen

tal que el denominé "generalizeciôn co ndicionada", cuyo

estudio permite un anélisis empirico de los efectos de

la operaciôn de condicionamiento o, expresado en termi­

nes de una polémica histôrica, de los contenidos de las

asociaciones formadas en el curso del condicionamiento.

El paradigma consiste en un experimento de tres fases.

En la primera, si se trata de un experimento de condi—

cionamiento clâsico, se empareja un estîmulo neutro —

(Ej), comouna luz o un tono, con otro estîmulo (Eg) ca­

paz de provocar un efecto conductual potente (e,), de -

forma que el E^ termine provocando de forma condiciona-

da un efecto semejante al provocado por el Eg (cg,). En

la segunda fase, el Eg se manipularîa de forma que su -

efecto inicial se mod ificase ( p. e j ., en el casO de —

una descarga eléctrica, disminuyendo su aversividad ra­

diante un proceso àn habituaciôn) pasando a adquirir un

efecto distinto (e^). Finalmente, se presentarîa de rue

vo el Ej para comprobar en que medida la modificaciôr -

del efecto del E^ le ha afectado ret roactivamente. Des-

de un punto de vista que considéré que el resultado del

condicionamiento puede caracterizarse como la formaciôn

de una asociaciôn E^- C g ,, no deberîa esperarse una ia-


23

fluencia retroactiva de la modificaciôn del efecto del

Eg sobre la capacidad adquirida anteriormente por el

para provocar e ^ ,. Tal capacidad sôlo dependerâ de lo -

que ocurre durante el empareJamiento E^- Eg y no de la

experiencia posterior con el Eg. Asl pues, el resultado

previsto desde este punto de vista séria que el E^ se—

guirla provocando e g '. Sin embargo, si la producciôn —

del efecto condioionado e g , por parte del E^ no se debe

a la conexiôn directs E^- C g ,, sino a algûn elemento o

proceso mediador (como la anticipaciôn o expectativa —

del Eg), la modificaciôn del valor del Eg, aun siendo -

posterior al condicionamiento, afectarla a la capacidad

del E^ para provocar S g ,. Una serie de [Link] re-

cientes han demostrado que en una situaciôn tipica de -

condicionamiento clésico la modificaciôn del El (por in

flaciôn o por devaluaciôn) posteriormente al condicicna

miento,afecta retroactivamente a la capacidad del EC pa

ra provocar el cambio conductual anteriormente condici£

nado (Holland y Rescorla, 1975b; Rescorla, 1973). Este

resultado es coherente con un punto de vista que consi­

déra el efecto conductual del condicionamiento cllsico

como résultante de la anticipaciôn condicionada del SI.

El paradigma de "generalizacion ccndicionada", al que -

desde ahora nos referimos con la denominacién mas neu—

tral de "modificaciôn del reforzadcr pcst-cendicicnn —

miento" permite, por lo tante, poner de manifiesto la -

naturaleza basica del condicionamiento. Vol viend o al --


24

precondicionamiento sensorial, este fenomeno séria en -

realidad un ejemplo de ese paradigma: Dos estimulos son

inicialmente empa rejados y la modificacion posterior —

del valor de une de ellos afecta finalmente al valor —

del otro. Desde este punto de vista, el precondiciona--

miento sensorial no deberia ya considerarse como un fe-

npmeno de naturaleza distinta al condicionamiento clés^

CO normal sino, al contrario, como una deroostraciôn ex­

plicita del proceso que tiene lugar durante el propio -

condicionamiento y que da raz6n de la manifestaciôn ex­

terna de la RC: la formaciôn de una asociaciôn entre es

timu los .

Las dos caracteristicas del precondicionamiento -

sensorial que acabamos de comentar sôlo 'pueden llevar a

exciüirle del ômbito del condicionamiento si se mantie-

ne la idea de que este résulta invariablemente en una -

conexiôn rigida entre un estimulo y una respuesta. Como

lo expresaba Rozeboom en el articulo antes citado: "Tr£

diciona lme nte , las leyes enpiricas del condicionamiento

estân formuladas en una forma que prejuzga negativamen-

te la existencia de la gen era lizacion condicionada, con

el resultado rie que cualquier experimento que resuite -

un ejemplo de este efecto es considerado como un caso -

especial y compleje que ha de ser explicado, si es pcs^

ble, en tôrminos de principios empiriccs môs ’’fundamen

t a i e s " ".
25

En cuanto a las relaciones paramétricas observa--

das en el precondicionamiento sensorial, se ha recurri-

do al efecto aparentemente opuesto que el numéro de em­

pare jamientos tiene sobre el precondicionamiento senso­

rial y sobre el condicionamiento normal (Thompson, 1972)

Sin embargo, ya quedô dicho anteriormente que la preten

dida relaciôn inversa entre numéro -de emparejamientos y

grado de precondicionamiento esta lejos de ser una genje

ralizaciôn justificada. Pero aun si esa relaciôn fuese

real, ello no querria decir que los procesos que dan —

cuenta de la asociaciôn inicial E^- Sg deban ser neces£

riamente distintos a los que subyacen a la asociaciôn -

de un estimulo cualquiera con un El. En el caso bien co

nocido del condicionamiento de segundo orden, se ha ob-

servado en algunos casos q u e , a partir de cierto numéro

de ensayos el resultado del emparejamiento de estimulos

puede cambiar, pasando de la excitaciôn a la inhibiciôn

condicionada (Herendeen y Anderson, 1968). El hecho de

que tanto en el precondicionamiento sensoriel como en -

el condicionamiento de segundo orden faite un reforsa—

dor convencional puede producir, tras un entrenamiento

relativamente prolongado, efectos distintos e los que -

se derivarfan de un alto numéro de emparejamientos de -

un estimulo con un El, pero esto no justifies el reçu—

rrir a nuevos principios para explicar la asociaciôn

inicial .
26

Ctra relaciôn parômetrica que puede alegarse en -

favor de un tratamiento especial del precondicionamien-

td sensorial es la referida al papel de las relaciones

temporales entre los estimulos. Como ya hemos sefialado,

hay pruebas de que tanto en la aversiôn condicionada al

sabor como en la supresiôn condicionada, la presentaciôn

siraultanea del y el Eg produce un grado considerable

mente mayor de precondicionamiento que su presentaciôn

sucesiva (Rescorla, 1 9 8 0 a ). Por el contrario, tradicio­

nalmente se ha considerado que en el condicionamiento -

normal la presentaciôn estrictamente simulténea del EC

y el El es insuficiente para el surgimiento de la RC —

(Smith et a l ., 1969). Aunque existan varies informes en

los que el emparejamiento simultôneo de un estimulo con

una descarga eléctrica ha sido eficaz tanto para produ­

cir la supresiôn condicionada de respuestas consumato— ^

rias (Burkhart y Ayres, 1978) como para convertirlo en

un estimulo punitive condicionado (Mowrer y Aiken, 1954;

Sherman, 1978), hasta el momento la evidencia acerca de

la superioridad de los procedimientos de presentaciôn -

demorada es incontrovertible. Es posible que los resul-

tados contrarios obtenidos en el prerondicionamiento si

refiejen en este caso la no participacion de un reforza

dor en su establecimiento inicial. Asl, mientras que en

el condicionamiento con un El résulta funcional para el

organisme la anticioaciôn de un evento significativo -


27

y la presentaciôn simultônea del EG y el El no posibili.

ta tal anticipaciôn, en el precondicionamiento sensorial

la relaciôn predictiva impiicita en la presentaciôn se-

cuencial del y el Eg no tiene por qué ser superior a

la relaciôn caracteristica de la presentaciôn simulté—

nea. A s l , no siendo la relaciôn predictiva més funcional

que la simulténea, la forma de presentaciôn que garant^

za la contigüidad més estricta de los eventos es la que

posibElita una asociaciôn més potente. En todo caso, el

paradigma de precondicionamiento sensorial ha permitido

una reconsidéra ciôn del papel de las asociaciones simul^

téneas en el condicionamiento, tema muy rara vez estud6

do con las técnicas més tradicionales.

Por ultimo, a la hora de considerar las relaciones

entre precondicionamiento sensorial y condicionamiento

clésico, no hay que olvidar que varies de los princi —

pios nejor establecidos del condicionamiento clésico —

también tienen lugar en el precondicionamiento: discri-

rainaciôn (Tait et a l ., 1972), generalizaciôn (Cho y ---

Mitchell, 1571), extinciôn (Copnock, 195": Rescorla y -

Freberg, 1978; Tait et a l ., 1969) y un efecto del empa­

re jamiento parcial E^- Eg sobre la adquisiciôn y la ex ­

tinciôn del precondicionamiento, seme jante al obtenido

en el condicionamiento clasico normal (Tait, Simons y -

Suboski, 1971).
28

En resumen, niés que un caso atlpico diflcilmente

explicable en térrainos de condicionamiento, el precondi

cionamiento sensorial constituye un ejemplo explicito -

de las condiciones minimas que posibilitan el aprendiza

je asociativo. La disposicién de algunos datos paramé—

tricos bésicGs y de nuevas préparaciones expérimentales

que, como la supresiôn condicionada y la aversiôn condj^

cionada al sabor, permiten una estimaciôn fiable del fe

nômeno, hacen posible el avance en la investigaciôn de

un paradigma de condicionamiento cuyo anélisis puede —

contribuir de forma importante al estudio del aprendiza

je asociativo, (P. ej. Rescorla y Cunningham, 1978). —

Esa contribuciôn depende aun, sin embargo, de una mayor

profundizaciôn en los estudios paramétricos y de la pre

paraciôn de técnicas que permitan responder a la pregun

ta de en qué medida fenômenos que, como el bloqueamien-

to, el ensoabrecimiento, la inhibiciôn latente b la in­

hibiciôn condicionada, han contribuido a desencadenar -

un verdadero cambio paradigmético en la concepciôn ac—

tuai del condicionamiento, son también observables cuan

do se trata de asociaciones entre estimulos motivacio—

nalmente no significativos.
29

2.4.- Estructura asociativa del precondicionamiento sen­

sorial .

Hi s tôr ica men te, el Interés despertado por el pre­

condicionamiento sensorial se bas6 en su carécter de ex

perimento crucial respecte a la polémica en torno a la

caracterizacién de'los resultados del aprendizaje aso—

ciativo. La ptopia existencia del precondicionamiento -

sensorial fue tomada por los defensores de la teoria —

E-E como demostraciôn de lo adecuado de su explicacion

del condicionamiento. Si bien hubo un acuerdo general -

en cuanto a la diflcil interpréta ciôn del precondicior.a

miento sensorial en términos de reforzamiento (Csgood,

1953; Birch y Bitterman, 1949; Seidel, 1959), la resis-

tencia a abandonar el paradigma E-R como explicacion de

este fenômeno fue mucho mayor, formuléndose varias in—

terpretaciones "ad hoc" en términos de respuestas inob­

servables que desempeflarlan una funciôn mediadora, pero

sin que se llegase a un acuerdo respecte a la forma con

creta de mediaciôn ni a la naturaleza de las respuestas

que la posibilitarlan. Asl, el precondicionamiento sen­

sorial ha sido interpretado como un caso de generaliza­

ciôn mediada, consideréndose enconces como superflue el

emparejamiento E^- Eg (Wickens y Briggs, 1951) o cono -

un caso de mediaciôn debido a las respuestas encubier—

tas condicionadas al E^ en funciôn de su emparejamiento


30

con el Eg* al modo de una RC cléslca (Coppock, 1958). -

En cuanto a la naturaleza de la supuesta respuesta me—

d l a d o r a , por lo general no e specificada, se ha propues-

to la lntervencl6n de "una reacclôn perceptiva comun" -

al y al Eg (Osgood, 1953, p.461), de la respuesta de

orientaclon (Parks, 1968) o de respuestas autonômicas -

(Seidel, 1958).

Desde el punto de vista alternative, una Interpre

taciôn clésica del precondicionamiento sensorial es la

de Birch y Bitterman (1949) en térrainos de apren diz aje

E-E. Esta explicacidn ya fue sugerida por el propio —

BrOgden (1939) en el experimento pionero sobre precondi

cionamiento sensorial:

"La experiencia de dos estimulos sensoriales con-

tiguos, con absoluta independencia de cualquier activi-

dad fésica, es frecuente para todos los organismes. Si

uno de esos estimulos se convierte en senal pare la re£

puesta de un determinado patron de reacciones, el otro

también elicitara una respuesta sem ejante" (p. 331).

la caracterizaciôn del precondicionamiento como -

una variedad de aprendizaje E - E es hoy generalmente -

aceptada (Dickinson, I960; Mackintosh, 1974; Rizley y -

Rescorla, 1972; V/eissman y Dodd, 1979), y se fundamenta

en una cantidad considerable de pruebas empiricas:

Los intentos de medir directainente posibles res—


31

puestas mediadora8 han dado resultados negatives (Enzie,

1969); cuando se ha favorecido en unos s u jetos el surgj^

miento de posibles respuestas raediadoras (mediante ins-

trucciones verbales explicitas en su jetos humanos), la

comparaciôn con otros sujetos tratados de forma tal que

se dificulte el surgimiento de taies respuestas ha pue£

to de manifiesto un grado équivalente de precondiciona­

miento sensorial en ambos grupos (Lovibond, 1959), lo -

cual pone de manifiesto que la presencia de respuestas

mediadoras no es un requisite necesario para el precon­

dicionamiento; cuando se han utilizado como y Eg es­

timulos de una misma modalidad sensorial, distintos so­

lo en cuanto a su intensidad, y por lo tanto con poca -

probabilidad de elicitar sustancialmente d ife ren tes ,

también se ha obtenido evidencia de precondicionamiento

sensorial (Kendall y Thompson, I960); el precondiciona­

miento bajo un estado de paralizaciôn de la musculatura

esquelética es tan efectivo como el realizado en condi­

ciones normales (Cousins, Zambie, Tait y Suboski, 1971).

Otro posible mediador, las respuestas autonémicas, pare

cen tener iguales problèmes como candidato a la explica

ciôn ael precondicionamiento sensorial. ?or otra parte,

la importancia que la hipôtesis E-R otorga a la reali—

mentaciôn estimular de la propia respuesta mediadora es

poco compatible con la escasa realimentaciôn procédante

de las respuestas autonôraicas; ademés, la manipulaciôn

explicita del complejo de respuestas autonomicas presen


32

te durante el precondicionamiento tampoco résulta afec-

tarle (Seidel, 1958).

Una estrategia distinta en el anélisis de la es—

tructura asociativa del precondicionamiento sensorial -

es la adoptada por Rizley y Rescorla (1972), que utili-

zaron la técnica propuesta por Rozeboom (1958) cuya 16-

gica ya se ha coraentado anteriormente. Dado que nues— -•

tros experimentos se dirigen precisamente al anélisis -

de este probleraa, describiremos con cierto detalle el -

disefio y resultados del experimento de Rizley y R esc or­

la. Un esquema del disefio puede observarse en el cuadro 1

de la tabla 1. El experimento se realizô con ratas en

una situaciôn de supresiôn condicionada. Dos grupos de

sujetos recibieron inicialmente 16 emparejamientos de -

una luz y un tono presentados de forme sucesiva, siendo

la luz el E^ y el tono el E g . Esta primera fase estaba

destinada a establecer una asociaciôn entre ambos esti­

mulos, convirtiendo a la luz en sefîal del tono. En la -

segunda fase, el tono fue convertido en EC aversivo, me

diante 8 emparejamientos tono-descarga. En la tercera -

fase los dos grupos dlfirieron en cuanto al tratamiento

reclbido por el Eg. En el grupo E-E-ex, el tono fue pr£

sentado à8 veces sin reforzar, a fin de extinguir su va

lor como EC aversivo, mien "ras que en el grupo E-E-N el

tono no se presentô. El interés radicaba en comprobar

si la extinciôn del tcno (Eg) habla afectado al valor -


33

aversivo precondioionado de la luz (E^) adquirido por -

su empare jamiento con el tono durante la primera fase .

Para ello se utllizô una prueba de ahorro en la forma— '

ciôn de una asociaciôn entre la luz y la descarga eléc­

trica. Si en el grupo E-E-ex la extinciôn del tono en -

la tercera fase se hubiese transferido a la luz, dismi­

nuyendo asl su valor aversivo adquirido en virtud del -

precondicionamiento sensorial, la velocidad de condicio

namiento de la luz deberia ser menor en este grupo que

en el E-E-N, donde el valor aversivo precondioionado de

la luz habrla quedado intacto, facilitando por tanto su

asociaciôn con la descarga. Efec tiv ame nte , ese fue el -

resultado obtenido, coherente con una interpretaciôn en

términos E-E. Al estar la respuesta al E^ mediada por -

la anticipaciôn precondicionada del Eg, la devaluaciôn

motivacional de este ultimo estimulo y, consecuentemen-

te, la modificaciôn del valor de su anticipaciôn condi­

cionada, afecta negativamente al valor del E ^ . Sn real£

d a d , el resultado del experimento que nos ocupa no es -

sino una repeticiôn de los procesos que tienen lugar en

el propio desarrollo del precondicionamiento sen sor iel .

Como hemos senalado anteriormente, una de las caracte—

rlsticas esenciales de este paradigma de condiclonamien

to es la sensibilidad del a los cambips q u e , poste—

riormente al emparejamiento Z ^ - E ^ , se producen en el v£

lor del Eg. La sensibilidad del procedimiento a esos —


34

cambios es lo que hace posible la demostraciôn conduc—

tual del precondicionamiento. Por lo tanto, no es de ex

trariar que, si el Eg inicialmente valorizado al conver-

tirse en sefial de u n evento motivacionalmente significa

tivo es posteriormente devaluado, el sufra el impac­

to de esas modificaciones, terminando por ser un estlmu

lo relativaraente neutro.
TABLA 1 35
1 - PRECONDICIONAMIENTO SENSO RIAL

Grupo Foso / Faso 2 Fass 3 Pruoba

E-E-ex L-T T+ T- L

E-E-N L-T T+ - L

2 - CONDICIONAMIENTO DE SEGUNDO ORDEN

Grupo F aso / F aso 2 Faso 3 Pruoba

E-E-ex L+ T-L L- T

E-E-N L+ T-L - T

Tabla I.- Eequema d«l dlaaflo d# lo# experimentos de Rizley y Resoorle


(1 9 7 2 ) *
1 .Experimento de precondicionamiento sensorial. [Link]
to de condicionamiento de segundo orden.

Clavea: E-E-ex: Emparejado-Emparejado-Extinciôn; E-E-Ni Empa


rejajo-Emparejado-Nada; L: Luz; T: Tono; T * : Tono reforzado;
T-: Tono no reforzado.

(*) Los experimentos incluîan grupos de control que no figu-


ran en la présenta tabla. Aqui solo présentâmes los dos
grupos b&sicos para la estimaciôn del efecto de la extin
ciôn de la luz ô el tono.
36

, - E L COITDI CIONAMIENTO DE SEGUîTOO ORDEN

1.- Procedimiento b é s i c o .

Uno de los paradigmas de condicionamiento clésico

relacionado con el precondicionamiento sensorial es el -

condicionamiento de segundo orden. En ambos casos, la d^

ferencia bésica respecto al procedimiento tipico de con­

dicionamiento clésico es que ninguno de los estimulos —

que intervienen en el e m p a r e jamiento es un reforzador en

el sentido convenciona] del térraino. En el condiciona.'—

miento de segundo orden, inicialmente estudiado por Pav­

lov (1927, lecciôn III), se em pareja primero un estimulo

neutro, como una luz, con un El, por ejemplo una descar­

ga eléctrica. La luz (Et ) se convierte asi en un estimu­

lo condicionado de primer orden. posteriormente, un nue-

vo estimulo, por ejemplo un tono, se présenta repetida—

mente antecediendo al EC de primer orden. 31 resultado -

usual de esta operaciôn es que el tcnc (Eg) adquiere fi­

nalmente propiedades seme jantes a las del EC de primer -

orden, convirtiéndose asi en EC de segundo orden. Asi —

pues, en el condicionamiento de segundo orden actûa como

reforzador un estimulo cuya s propiedades refc,rz?.ntes han


37

sido adquiridas por su em p a r e jamiento previo con un El.

Los experimentos de precondicionamiento senscriai

y de condicionamiento de segundo orden constan ambos de

varias fases. Como puede observarse en la figura 1 , -

las fases 1 y 2 son las mismas en ambos casos, variando

unicaraente su orden. Mientras que en el precondiciona —

miento sensorial el em par ejamiento de dos estimulos se -

realiza previaraente al reforzamiento de uno de ellos por

un El, en el condicionamiento de segundo orden uno de —

los estimulos se empare ja primero con el SI; en la segun

da fase (la de condicionamiento de segundo orden) un nu£

vo estimulo es reforzado a su vez por el estimulo ante—

riormente condicionado.

La estimaciôn del condicionamiento de segundo or—

den requiere la comparacion de los resultados obtenidos

en el grupo experimental •(emparejamiento Eg-E^) con los

de un grupo de control en el que el y el Eg aparecen

igual numéro de veces que en el experimental pero sin —

empa r e j a r . Frecuentemente se incluye también un grupo de

control pajra la fase de condicionamiento de primer orden

presentando en ese grupo el E^ y el El sin empare ja r . E£

tos dos grupos de control permiten comprobar si en la S£

gunda fase el surgimiento de la respuesta al Egderende

respectivamente del empare jamient o E^^-E^ y del empare ja­

miento anterior E^-EI (Rizley y Rescorla, 1972),


38

2 Evidencia ex per imental.

Las viclsitudes histôricas del condicionamiento de

segundo orden son en gran medida paralelas a las sufri—

das per el precondicionamiento sensorial. Aunque el exp£

rimento pionero ya fue realizado por Pavlov, hasta fe —

chas relativamente recientes el condicionamiento de se—

gundo orden ha sido considerado como un fenômeno margi—

nal. Sin embargo, su realidad y generalidad han quedado

suficientemente deraostradas en un numéro considerable de

estudios llevados a cabo con distintas especies animales

y en diversas situaciones expérimentales; supresiôn con-

dIcionaoa en ratas (Kamil, 1969); actividad condicionada

en ratas (Holland y Rescorla, 1975a); condicionamiento -

salivar en perros (Shapiro, Sadler y M u g g , 1971); auto—

moldeado del picoteo en la paloma (Rashotte, Griffin, y

Sisk, 1977); condicionamiento apetitivo en la carpa dora

da (Amiro y Bitterman, 1980); y aversiôn condicionada a

estimulos olfativos en la rata (Cheatle y Rudy, 1 9 7 8 ) . )

(1) De las técnicas probada.3, sôlo en el condicionamien­


to del parpadeo en conejos parecen haberse encontra-
do dificultades para demostrar el efecto del condi—
cionamiento de segundo orden (Popik, Stern y Frey, -
1979; Sears, Baker y Prey, 1979)» debido a la estre-
cha dependencia de la elicitaciôn de esa respuesta -
respecto a la inrainencia del EX.
39

Aunque tradicionalmente se ha considerado al condi_

cionamiento de segundo orden como un fenômeno evanescen-

t e , existen pruehas de que bajo ciertas condiciones pue­

de mantenerse durante largo tieropo. Una de las manipula-

ciones que permite la observaciôn prolongada del condi—

cionamiento de segundo orden es la inclusion de ensayos

"de recuerdo" en los que el vuelye a e mpa rejarse con

el El en algun momento de la sesiôn de segundo orden

(Maisiak y Frey, 1977; Nairne y Rescorla, 1981). Por —

otra parte, y como se veré més adelante, partiendo del -

trabajo inicial de Rizley y Rescorla (1972), varias in—

vestigaciones recientes han demostrado que el condiciona

miento de segundo orden es un fenômeno sorprendentemente

resistente a determinadas raanipulaciones expérimentales.

El intetés actual por el condicionamiento de segun

do orden radica en la contribuciôn que su estudio puede

hacer a la comprensiôn de algunos problemas centrales —

del aprendizaje asociativo simple. Por una parte, la fa-

cil manipulaciôn del reforzador utilizado en el condici£

namiento de segundo orden (nodificando, por ejemplo, al-

guno de sus componentes estimulares) ha permitido utili-

zar este paradigma como un poderoso réactive que posibi-

lita el estudio de cuestiones dificilmente abordables —

cuando se trata de reforzadores convencionales. Ejemplo

de ello son les [Link] que tratan de analizar cué-

les son les aspectos del reforzador que entran a formar


parte de la estructura asociativa résultante del empare-

jamiento de estimulos (Rescorla, 1980) o los que han es­

tudiado la forma en que propiedades cualitativas de les

estimulos, como la similaridad, determinan el aprendiza-

je de relaciones asociativas (Rescorla y Furrow, 1977; -

Rescorla y Gillan, 1980).

3.- Estructura asociativa del condicionamiento de segun­

do o r d e n .

Ademés de su probada eficacia como herraraienta en

el estudio del aprendizaje asociativo, el condiclonamien

to de segundo orden presents en si mismo caracterlsticas

in ter esantes. Una de las que ha suscitado mayor atenciôn

es la estructura asociativa generada por ese procedimien

to. En nuestro caso, el interés es aun mayor debido a —

que la conparaciôn con el precondicionamiento sensorial

descubre a ese respecto diferencias notables entre dos -

paradigmes seme jantes en cuanto al procedimiento. Preci­

samente, dos de nuestros experimentos se dedican a anali

zar una forma de interaccion de ambos paradigmas y sus -

resultados pprmitirsn algunas matizaciones respecto a —

les estructuras asociativas generadas en el precondicio­

namiento sensorial y en el condicionamiento de segundo -


41

orden.

Se han propuesto tres posibles alternativas en cuai

to a los element05 que entran a formar parte de la estric

tura asociativa del condicionamiento de segundo orden --

(Rescorla, 1973): (1) el Eg y el E^, (2) El Eg y la res­

puesta provocada por el E^ y (3) el Eg y la represents—

ciôn o recuerdo del El reactivados por la presentaciôn -

del E ^ , alternativa esta ultima ya sugerida por Konorski

(1948, p.107).

A partir del trabajo inicial de Rizley y Rescorla

(1972), varios experimentos recientes han analizado la -

estructura asociativa del condicionamiento de segundo or

den mediante la técnica de modificacion del reforzadcr -

posteriormente al condicionamiento (Rczeboom, 1 9 5 G ) , cu­

ya lôgica ya hemos expuesto anteriormente. En el caso —

del condicionamiento de segundo orden, la aplicacion de

esta técnica ha consistido norraalmente en la extinciôn -

del EC de primer orden tras el e mparejamiento E g - E ^ . rO£

teriorraente, la presentaciôn aislada del permite com­

probar en que medida su valor condicionado de segundo or

den ha sido afectado por la extinciôn del E-, . El résulta

do obtenido permite decidir entre las alternativas (1) y

(2) anteriormente senaladas. La evaluacion de la alterna

tiva (3) requiere la mcdificacion del valor del refcrzs-

dor del E^ (es decir, el El), sea a traves de su emoare-

jamiento con un reforzador de propiedades aiectivas ---


42

opuestas o mediante alguna operaciôn que disminuya su —

significado motivacional (saciaciôn en el caso de la co­

mida o habituaciôn en el caso de un El aversivo).

'. ... ’ En la tabla 1, puede verse el disefio -

bésico de los experimentos de Rizley y Rescorla (1972) -

acerca del efecto de la extinciôn del E t tras el condicio

namiento de segundo orden. En uno de los experimentos, -

dos grupos de sujetos recibieron inicialmente 8 empareja

mientos de una luz (E^) con una descarga eléctrica. En -

una segunda fase, los sujetos fueron expuestos a 8 empa­

re jamientos de un nuevo estimulo, un tono (Eg), con la —

luz, a fin de convertir al tono en EG de segundo orden.

En esta segunda fase. la descarga ya no se presentaba. la

fase crucial fue la tercera, en la que los dos grupos di

firieron en cuanto al' tratamiento que recibieron con la

luz: En el grupo E-E-ex. (Emparejado-Eraparejado-extin —

ciôn, en la primera, segunda y tercera fase respective—

mente), la luz fue sometida a un procedimiento de extin­

ciôn, presenténdola 36 veces sin reforzar. 31 grupo E-E-N

- (Empare jado-Empare j&do-îlada ) no reoibiô ninguna presen

taciôn de la luz en est? fase. El o'ojetivo del experimen

to era comprobar en qué medida la extinciôn de la luz en

la tercera fase afectaria al anterior condicionamiento -

de segundo orden del t c n o . Para ello, en la fase de prue

03 se dieron 12 presentaciones no reforzadas del tono. -

La medida utilizado fue 1?. supresiôn por e] tcno de una


43

conducts instrumental en curso. El resultado obtenido en

esta fase de prueba fue un grado equivalents en ambos —

grupos de mantenimiento de la supresiôn anteriomente con

dicionada al tono. Esto indica que la devaluaciôn (por -

extinciôn) de la luz en la tercera fase no afectô pars -

nada al valor del tono como EC de segundo orden. El con­

dicionamiento de segundo orden se mpstrô independiente,

una vez adquirido, de la extinciôn del E ^ . En términos -

de las predicciones derivadas de los puntos de vista E-E

y E-R (alternativas (1) y (2) de las anteriormente sena­

ladas), es diflcil hacer compatibles los resultados del

experimento con una interpretaciôn del condicionamiento

de segundo orden en términos de asociaciones entre el E^

y el Eg. De estar la respuesta al Eg mediada por su asc-

ciaciôn con el E ^ » la pérdida del valor m o t i v a c i o n a l ---

aversivo del E^ deberia haber afectado negativamente a -

la respuesta al Eg. Es posible, entonces, que el contenu

do de la asociaciôn résultante del condcionamiento de se

gundo orden no incluya al E ^ .

Otros experimentos posteriores han obtenido resul­

tados s e mejantes a los de Rizley y Rescorla: la respues­

ta al Eg se ha mostrado independiente de las monipulaci£

nés del E^ no sôlo en la situaciôn de supresiôn sondici£

nada (Compton, White y Robbins, 1977), sino también en -

una situaciôn de condicionamiento apetitivo (Rolland y -


44

Rescorla, 1975a), en el automoldeado en la carpa dorada

(Arairo y Bitterraan, 1980) y en la aversion condlcionada

a estfmulos olfativos (Cheatle y Rudy, 1978, expérimente

1). Si bien estes resultades permiten excluir la inter—

vencion de asociacienes E2”®1 cendicienamiente de

segunde orden, son igualraente compatibles con las dos —

restantes: la conexion directa entre el Ep y la respues-

ta al y la asociaciôn entre el E 2 y una représenta —

ciôn del El reactivada por la presentaciôn del E^. En am

bos casos, la extinciôn posterior del E^ podria d e jar in

tacta la asociaci6n establecida durante el condiciona---

raiento de segundo orden. la conservacion del valor cond^

cionado del E^ serla importante s6lo durante el condicio

naraiente de segundo orden, posibilitando la asociaci6n -

del Eg bien con la respuesta al E^ 0 con la r e p r é s e n t a --

ci6n por el evocada del El; pere, una vez establecida, -

esa asociacién serla ya independiente del E^ y de sus —

posterieres m odificac ien es.

Como ya hemos senaiado mas arriba, el papel de las

asociaciones entre el y una representacion del El en

el condicionamiento de segundo orden, puede evaluarse me

diante un diseno que incluya alguna modificacion en el -

valor del SI postericrnento al emparejaraiento Eg-E^.

Holland y Rescorla (1975b) presentaron a vmas rates pri-

vadas de alimento e mp a r e jamientos de una luz con comida,

convirtiendo a la luz en setlal para la aparici6n de la -

comida. Tr?s esto, un tone fue a su vez enparejado con -


45

la luz, a fin de convertirlo en 20 de segundo orden. A -

fin de distninuir el velcr rotivacional ce la comida, la

mitad de los sujetos fueron luego saciados de alimente; -

la otra mitad permaneciô en estado de privaciôn. Final—

mente, se present6 de nuevo el tono a todos los sujetos

a fin de comprobar si en los sujetos saciados la disminu

ciôn del valor rootivacional de la comida habla afectado

al valor del tono como EC de segundo orden. La medida —

del condicionamiento fue el aumento en la actividad gene^

ral del sujeto producido por la presentaciôn del tono. -

El nivel de respuesta fue équivalente en los sujetos sa­

ciados y en los privados de comida, lo que indica que la

saciaciôn no tuvo efecto alguno sobre el valor del tono

como EC de segundo orden. En cambio, otros sujetos a los

que se saciô no después del condicionamiento de segundo

orden, sino tras el condicionamiento de primer orden, si

manifestaron una disminuciôn en le actividad condicicna-

da ante el EC de primer orden consecuentemente a la se--

ciaciôn. En interprétaciôn de los su tores, la ssciaciôn

tiene el efecto de dévaluer no sôlo la comida ccmo tsl,

sino también su representaciôn interna. Durante el cond_i

cionamiento de primer orden el EG quedarîa escciado a —

una representaciôn interne del reforzador (le comida), -

que mediaria la elicitaciôn de la respuesta ccndicionede.

El hecho de que el efecto conductual del EC de primer cr

den disminuyese tras la saciaciôn se decerie entonces s


46

la devaluaclôn de la representaciôn interna de la co mida

De la misma forma que el efecto negative de la saciaciôn

sobre el EC de primer orden apunta al papel fundamental

de las asociaciones entre el EC y el El en el condiciona

raiento de primer orden, la estabilidad del EC de segundo

orden tras esa misma manipulaciôn del reforzador excluye

una interpretaciôn del condicionamiento de segundo orden

en termines de una asociaciôn entre el EC de segundo or­

den y una representaciôn del El reactivada por el EC de

primer orden.

Los resultados que acabamoe de comentar parecen —

permitir una interpretaciôn del condicionamiento de se—

gundo orden en termines de una asociaciôn directs entre

el Eg y la respuesta al E ^ . Sin embargo, los resultados

obtenidos con el procedimiento de automoldeado en palo—

mas son, por lo general, discordantes con los obtenidos

con situaciones expérimentales y especies animales d is—

tintas. Por ejemplo, Rashotte, Griffin y Sisk (1977), —

presentaron a unas palomas 600 emparejamientos de una —

luz blanca que iluminaba la tecla de respuesta con la --

apariciôn de grano en e] ccmederc, aumentando asi la ta­

cs de picoteo en la tecla al convertir su ilurpinaciôn en

EC de primer orden. Posteriormente, un nuevo estîmulo, -

la tecla de respuesta iluminada por una luz asul, prece-

diô durante 4-0 ensayos al SC de primer orden. la luz azil


47

se convirtiô en EC de segundo orden, aumentando también

la tasa de picoteo ante su apariciôn. Una vez estableci-

do el condicionamiento de segundo orden, se pasô a extin

guir el 20 de primer orden, presentandolo sin reforzar -

hasta que se alcanzô un criterio preestablecido de extin

ciôn del picoteo. Pinalmente, en la fase de prueba, se -

presentô nuevamente la luz azul (EC de segundo orden). -

[Link]- con un grupo no sbmetido a extinciôn del EC -

de primer orden, el grupo de extinciôn manifesto una cia

ra disminuciôn del picoteo ante la luz azul. Al contra—

rio que en las situaciones anteriormente comentadas, en

la présente situaciôn el EC de segundo orden si se vio -

influido por la extinciôn del EC de primer orden. For lo

tanto, parece que al mènes en la situaciôn de automoldea^

do en las palomas, el condicionamiento de segundo orden

lleva al establecimiento de asociaciones E-E. Este mismo

resultado ha sido obtenido por Leyland (1977) en una si­

tuaciôn experimental seme jante. For otra parte, el efec­

to facilitado.r de la similaridad Eg-E^ en el condiciona­

miento de segundo orden (Rescorla y Gillan, 198C) pcne -

de manifiesto que al menos en la situaciôn de automolde?

do, la asociaciôn entre los estimulos que toman parte en

el condicionamiento de segundo orden tiene una importan-

cia fundamental. Frecisamente, una de las razones que -

se han aducido para explicar los resultados obtenidos en

la situaciôn de automoldeado es la utilizaciôn de estimu


48

los de una misma modalidad sensorial como y Eg ea es­

ta preparacion experimental. La similaridad entre anbos

estlmulos impulsarla la formaciôn de una asociaciôn e n —

tre e l l e s , mientras que el empleo de una luz y un tono,

como por ejemplo en la supresiôn condlcionada, no permi-

tirla que actuase ese factor facilitador, asociôndose en

tonces el EC de segundo orden con la respuesta provocada

por el de primer orden. Sin embargo, en el estudio ante­

riormente comentado, Rashotte, Griffin y Sisk (1977) ha-

llaron que, aun cuando el E^ fuese un tono y el Eg una -

luz, la extinciôn del tono llevaoa a una clara dismjnu—

ciôn de las respuestas ante la luz. Con todo, este resul^

tado no debe tomarse como definitive. En un informe r e —

cientemente publicado, Nairne y Rescorla (1981), conpara

ron directamente el efecto de la extinciôn del E^ scbre

el condicionamiento de segundo orden cuando E^ y Eg -

eran estimulos visuales, y cuando el era un estlnulo

auditive difuso y el Eg un estîmulo visual. K i entras que

en el grupo con estimulos de igual modalidad la extin---

ciôn del tras el condicionamiento de segundo orden h_i

zo disminuir Ic tasa de respuesta al , esa. tasa no se

vio afectada .por la extinciôn del cuando este era un

estîmulo auditivo. Aunque Nairne y Rescorla serai?.'’ algu

nas diferencias d=> procedimiento entre su a experimentos

y el de Rashotte et a l ., no esta totalmente claro cual -

es la razôn de las notables diferencias entre unos y o--

tros resultados.
49

Una conclusiôn provisional quizé sea que, a pesar

de lo que inicialmente se supuso, no hay una caracteris-

tica especial del condicionamiento de segundo orden, en

tanto que procedimiento, que iraponga necesariamente la -

formacion de uno u otro tipo de asociaciôn. Mis bien, —

las caracterîsticas especificas de cada situaciôn exper^

mental determinarlan el resultado asoctativp de la oper^

ciôn de condicionamiento en funciôn no sôlo de las rela-

ciones temporales entre los estimulos, sino también de -

sus propiedades intrlnsecas y de manipulaciones experi—

mentales destinadas explicitamente a promover uno u ctro

tipo de asociaciôn. En este sentido, parte de nuestro —

trabajo experimental trata de influir sobre la es tructu-

ra asociativa del condicionamiento de segundo orden, fa-

voreciendo la formaciôn de una conexiôn E-E mediante un

procedimiento previo de precondicionamiento sensorial.


50

PREC0NDICK)NAM1ENT0 SENSORIAL

F ASE I FASE 2 PRUEBA

TONO(E|)

LUZ (E2> J~L


El n_
CONOICIONAMIENTO DE SEGUNDO ORDEN

TDNO(E,)

LUZ (E2) j— L
El n_
Fig Ir» Comparéei6n da los procedimientos da condi­
cionamiento da segundo 6rden y precondicio­
namiento sensorial.
51
4.- RELACIOIIES ENTRE EL PRECOiroiGIOITAMIENTO SENSORIAL

Y EL CGITDICIüNAMIEHTO DE SEGUIIDO CRDEÜ

4.1.- COMPARACIOH ENTRE EL FREOOITDICICNAMIEHTO SEÎTSCRIAI Y

EL CONDICIONAMIENTO DE SEGUMDO O R D E N .

Como hemos vlsto en los apartados anteriores, los re­

sultados asoclativos del precondicionamiento sensorial y —

del condicionamiento de segundo orden son diferentes, al m£

nos bajo ciertas condiciones expérimentales. Limiténdonos al

caso especifico de la supresiôn condlcionada y al condicio­

namiento de segundo orden con estimulos de distinta modali­

dad s e nso ria l,que es la situaciôn por nosotros empleada, la

extinciôn del estîmulo emparejado con el El hace desaparecer

el efecto de precondicionamiento sensorial, mientras que no

afecta sensiblemente al valor de un EG de secundo orden, —

una vez establecido. Consecuentemente, en esas condiciones,

precondicionamiento sensorial y condicionamiento de serundc

orden se han considerado como casos de asocieciôr. inter-es-

tlmulos y de asociaciôn estlmulo-res^uesta z'espeotivamente.

:Io es de extrafïar que el resultado ?5oci?*:ivc del pr£

cond icionafiiento sensorial se? una conexiôn E-E, presto que

en la fase de precondIcionamient o ninyuiio de 1 os Ir?

posee la capacidad de prcvocar una respuesta =sr<=>cliica y -

potente, capacidad que si posee, s in “l’tarpo, uno de les

tlmulos en el condicionamiento de sepuudc orden. En este ul_

timo caso, las propiedades condicionadas adcuiriea? por el

EC de primer orden posibilitan (aunque no necesariamente —


52

producen) una asociaciôn B-R. f

La comparaciôn entre el precondicionamiento sensorial

y el condicionamiento de segundo orden nos 13era a pensar —

que en una situaciôn en que dos acontecimientos ambientales

ocurren en estrecha contigtfidad temporal, la asociaciôn r é ­

sultante incluye selectivamente distintos aspectos de los -

acontecimientos en funciôn de su potencia re lat ive . Adoptan

do una descripciôn del condicionamiento procédante de Toi— .

man (1932) y elaborada mâs recientemente por Rescorla ([Link].

Rescorla, 1978), considérâmes el condicionamiento como el t

aprendizaje de una relaciôn entre acontecimientos relaciôn

en la que participa una representaciôn interna de taies a—

co ntecimientos. Esa representaciôn puede ser més o menos —

compléta o incluir uno u otro rasgo de los acontecimientos,

dependiendo de las condiciones expérimentales concretas. —

A s f , la representaciôn de un estîmulo puede incluir una o -

varias de sus propiedades sensoriales (intensidad, duraciôn,

modalidad sensorial... ) y/o el efecto emocional que produ­

ce, estando la inclusiôn de una u otra de estas propiedades

determinada por las caracterîsticas de la situaciôn experi­

mental. Esta concepciôn permits un nuevo enfoque, menos re£

trictivo, de la polétnica clôsica acerca de la distinciôn en

tre asociaciones E-E y E-R, ademôs de posibilitar un anôli-

sis relativamente pormenorizado de los contenidos concrètes

de la asociaciôn ([Link]. Rescorla, 198Cb).

Segûn este tipo de descripciôn del condicionamiento.


53

el resultado asociativo del precondicionamiento sensorial y

del condicionamiento de segundo orden dependeria tanto de -

las caracterîsticas privativas de estos paradigmas como de

las variaciones en las situaciones expérimentales en que se

aplican. En el condicionamiento de segundo orden, en ausen-

cia de factores que faciliten la formacion de una asocia---

ciôn E-E,' el EC de segundo orden quedarîa asociado al aspe£

to m^s saliente del EC de primer orden, es decir, al efecto

que provoca. En el precondicionamiento sensorial, es eviden

te que las propiedades més salientes de los estimulos son -

sus cualidades sensoriales, posibiliténdose asi una asccia-

ciôn del tipo E-E. Los diferentes resultados asoclativos —

que pueden obteneirse en los dos paradigmas que comentamcs -

refiejan el hecho de que, a diferencia de lo que ocurre en

el precondicionamiento sensorial, en el condicionamiento de

segundo orden participa un estîmulo con propiedades motiva-

cionales definidas. Por otra parte, la varia ciôn del r e sul ­

tado asociativo del cond ic ionamienijo de segundo orden de —

una a otra situaciôn pone de manif iesto la dependencia de -

ese resultado respecte a las circunstancias en que tiene l£

gar el condicionamiento.

AsI pues, los resultados obtenidos al anal icar la es-

tructura asociativa del precondicionsnâento sensorial ;/ del

condicionamiento de segundo orden [Link] la participacicn

selectiva de los aspectos més salientes de la situaciôn en

cada uno de esos paradigmas. Expressnd clo como una propcsi-


r;
4

ciôn del ]e nguaje comun, en el precondicionamiento el suje­

to aprenderia que 'îel tono precede a la luz", mientras que

en algunas situaciones de condicionamiento de segundo orden

aprenderfa que "el tono precede a un estado aversivo". Ese

distinto aprendlzaje se refiejarla en la diferente sensibi-

lidad de cada procedimiento a las modificaciones posterio—

res de uno de los elementos participantes (el Eg en el pre­

cond icionamiento y el EC de primer orden en el condiciona—

miento de segundo orden), Asf, cuando en el precondiciona—

raiento sensorial, tras el eraparejaraiento tono-luz la luz se

vuelve un EC aversivo al emparejarla con una descarga elôc-

trica, el organismo es luego capaz de integrar las relacio-

nes percibidas en esos dos momentos distintos, de forma que

el aprendizaje inicial acerca de la relaciôn tono-luz se ma

nifestarfa finalmente a través del impacto conductual del -

tono. En cambio, en las situaciones de condicionamiento de -

segundo orden a que nos referimos, la no inclusiôn de las -

,propiedades de estîmulo de] ?,1 de primer orden en la repre­

sentaciôn asociativa résultante del condicionamiento, hace

que las modificaciones posteriores de ese EG no afecten a -

las propiedades del EC de segundo orden.

El objetivo de los dos experimentos que se presentan

a continuaciôn es el de analizar la influencia del precon­

dicionamiento sensorial sobre el condicionamiento de segun­

do orden, incluyento en un mismo tratamiento experimental -

ambos paradigmas. Los resultados de estos experimentos mues


55

tran que el precondicionamiento puede influir en el curso -

posterior del condicionamiento de segundo orden y que esa -

influencia sæ debe probablemente a la m o d i f icaciôn que el -

precondicionamiento produce en ]a estructura asociativa del

condicionamiento de segundo orden. Dicho de ntra forma, en

la situaciôn que estudiamos parece producirse una transférai

cia de la estructura asociativa del precondicionamiento sen

serial al condicionamiento de segundo orden.


56

[Link] I ; Efecto del precondicionamiento sensorial

sobre la adquisiciôn del condicionamiento

de segundo o r d e n .

1.- 01'JET IVOS .

El presente experiraento trata de analizar una post

ble forma do interacciôn del precondicionamiento senso—

rial y el condicionamiento de segundo orden. Concretamen

te, se trata de comprobar si el precondicionamiento sen­

sorial, establecido mediante el emparejamiento de dos es

tlmulos neutros, ejerce un efecto facilitador sobre el -

establecimiento posterior de un condicionamiento de se—

gundo orden a base de los nis"os estimulos. Este tipo de

prueba présenta al menos dos aspectos interesantes.

En primer lugar, y al nivel mas simple, la interaç

ciôn precondicionamiento sense rial-condicionamiento de -

segundo ordan permitiria dicponer de un nuavc métudo de

medida de los efectcs del precondicionamiento sensorial.

Este punto présenta especial interés debido a les efec—

tes cuantitativamente reducidos, auncur fiables, que se


57

observan en las pruebas de precondicionamiento sensorial.

Es posible que la presentaciôn del estîmulo precondicio-

nado en la fase de prueba no ponga suficientemente de ma

nifiesto la asociaciôn establecida durante el precondi—

cionamiento debido a que .las caracterîsticas de esa aso­

ciaciôn permiten sôlo hasta cierto punto su traducciôn a

nivel de ejecuciôn. En cambio, la velocidad en la forma­

ciôn de una asociaciôn de segundo orden quizâ sea una —

forma môs sensible de detectar la asociaciôn precondici£

nada, ya que la manifestaciôn del precondicionamiento no

dependeria de la capacidad del estîmulo precondicionado

(E^) para provocar por si solo un cambio conductual ob—

servable, sino de la facilitaciôn que sus propiedades —

prédictives ya existantes respecte al estîmulo condicio-

nado (E o ) producirlan en la asociaciôn de segundo orden

con este estîmulo. Lo que tratamos de decir es que en —

las prueba8 de precondicionamiento sensorial que presen­

tan el E^ aislado, quizô el valor precondicionado del es

timulo permanece aun cuando han dejado de sentirse sus -

efectos conductuales. La prueba que propcnemos, al no de

pender exclusivamente del impacto conductual directo del

E^, quizô permita una observaciôn mas prolongads y,'por

lo tanto, môs ajustada al aprendizaje real, de los efec­

tos del precondicionamiento sensoriel. Ctra de las técn_i

cas de [Link] del precondicionamiento irecuentemente uth

lizadas, la velocidad de adquisiciôn de una asociaciôn -


58

del con el El ([Link]. Rizley y Rescorla, 1972) es seme

jante a la aqui propuesta, en el sentido de constituir -

también una medida do ahorro. Sin embargo, nos parece —

que la tecnica de asociaciôn con el Eg en un contexte de

condicionamiento de segundo orden constituye una prueba

mâs directa, ya que los estimulos que intervienen en la

prueba son los mismos que intervinieron en la fase de —

precondicionamiento sensorial.

Por otra parte, y ya a un nivel mas teôrico, resul^

ta interesante observar la posible interacciôn de dos pa

radigraas de condicionamiento que, como ya hemos visto, -

parecon gen erar en determinadas situaciones rep resents—

clones asoci ativas diferentes. La pregunta môs general -

que nos haceraos a este respecto es: jLa relac iôn aprend!

da entre dos elementos en estado neutre facilita el pos­

terior aprendizaje de una relaciôn entre esos dos mismos

elementos cuando uno de ellos se ha vuelto motivacional-

raente significative? Una respuesta afirmativa apuntarla

a una semejanza basica de les procesos asoclativos entre

elementos neutros y entre elementos significatives o, d_i

cho de otra forma, a una [Link] cualitativa de los me

canismos de aprendiza je en presencia (condicionamiaito de

segundo orden) y en ausencia (precondicionamiento senso­

rial) de r e f o r z a m i e n t o . LIo obstante, hemos visto anterig-

mente que en la situaciôn que nosotros utilizamos los Te

sultados asoclativos del precondicionamiento sensorial y


59

del condicionamiento de segundo orden son diferentes, pu

diéndose caracterizar el primero como caso de asociaciôn

E-E y el segundo como caso de asociaciôn E-R. De tomar -

esa diferenciaciôn en un sentido absoluto, no deberla eg

perarse, en principio, una forma de interacciôn facilita

dora entre ambas formas de condicionamiento. La asocia—

ciôn E-E establecida durante el precondicionamiento sen­

sorial no deberla facilitar el condicionamiento de segun

do orden si lo que se aprende en este es exclusivamente

una respuesta en presencia de determinado estîmulo. Por

otra parte, si como apuntan las pruebas expérimentales -

môs recientes el resultado asociativo del condicionamien

to de segundo orden no es rlgido, sino que depends de —

las particulares caracterîsticas de la situaciôn, serla

posible que el precondicionamiento afectase positivamen-

te al condicionamiento de segundo orden, produciendo un

aprendizaje môs rapido.

2.- i'GTCDO.

2.1.- Sujetos y a p a ra tos .

Los sujetos fueron 32 ratas V/istar macho, con una

edad entre 90 y 100 dlas al [Link] del expérimente, —


60

proporcionadas por un proveedor particular. Una vez torna­

dos los pesos de cada animal, se fue reduciendo gradual-

mente su raciôn diaria de alimente hasta lograr reducir

el peso de los animales al 8094 de su peso normal. Este -

peso se mantuvo durante una semana antes del comienzo —

del experiments y a lo largo de toda la duraciôn de éste.

Los animales fueron alojados desde el principio en jau—

las i ndi vi d u a l e s , con libre acceso a una botella de agua.

Las c^maras expérimentales fueron cuatro cajas de -

Skin ner idénticas de la casa Campdera Instruments, Cada -

caja ténia empotrado en la parte central de la pared de-

lantera u n comedero en el que el animal podfa introducir

el hocico empujando una trampilla transparente que eu- -

brfa su entrada. A ambos lados del comedero habia sendas

palancas. La palanca derecha fue retirada, utilizéndose

durante el expérimente sôlo la izquierda. la presiôn de

la palanca accionaba un dispensed or de comida que s umi—

nistraba bolitas de 45 m g . El suelo de la caja era una -

parrilla compuesta de varillas de acero inoxidable. Esta

parrilla podia ser electrificada a través de un alterna-

dor de polaridades y una fuente de descarga de la casa -

Campdem Instruments. El techo y las pared es de la caja -

(excepte una pared lateral , que era de pléstico transpa

rente) eran de aluminio. Cada caja estaba p r o vis ta ce —

cuatro lamparas protegidas por una capsula de cristal

opaco. Una de las lamparas estaba montada en

el centre del techo y las otras très


61

en la pared frontal, una de ellas situada sobre el come­

dero y las otras dos por encima de cada una de las palan

cas. En el techo habla terabién montado junto a la lémpa-

ra un altavoz a través del cual podfa presentarse un to­

no. Cada caja experimental estaba alojada en una cémara

a prueba de luz y sonido. En una de les paredes de esta

cémara habfa instalado un extractor cuyo ruido sirviô c£

mo enmascaramiento sonoro. Los cuatro ventiladores fun—

cionando al mismo tierapo proporcionaban un ruido ambien-

tal de 79 db. Cada una de las cajas de aislamiento esta­

ba provista en una de sus paredes de una lémpara que —

proporcionaba una iluminaciôn ambiental con intensidad -

de 1.65 lux.

Los eventos expérimentales y la actuac:6n del su j£

to fueron ccntrolados y registrados por un equipo de pr£

gramaciôn y registre autométicos (Campdem Instruments).

2.2.- La técnica de supresiôn c ond ici ona da.

En todos nuestros experimentos, la técnica de med_i

da del condicionamiento clésico .que hencs utilizado ha -

sido la supresiôn condicionada. El método de svpresiôn

condicionada, o respuesta emocional condicionada (REO),


62

dlseriado originalmente por Estes y Skinner (1941), mlde

el condicionamiento clésico a través de su influencia so

bre una respuesta instrumental previamente establecida.

Tlpicamente, una vez alcanzado u n nivel de lines de base

astable de una respuesta Instrumental ([Link],, la presiôn

de una palanca para conseguir comida en ratas), se proc£

de al emparejamiento de estimulos, que constituye la fa­

se de 0ondicionamienro clésico propiamente dicho. El em­

pare jamiento se realiza concurrentemente a la rea liz a ---

ciôn de la respuesta instrumental (procedimiento sobre -

la llnea de base) o bien en una situaciôn distinta (pro­

cedimiento fuera de la linea de base). La estimaciôn del

efecto del emparejaraiento es indirects, ya que la medida

de su presiôn condicionada no tiene en cuenta las posi---

bles respuestas esqueléticas o autonômicas condicionadas

al EC, sino el efecto de su presentaciôn sobre la tasa -

de respuesta i n s t r u m e n t a l . En el caso del condicionamien

to clésico excitatorio aversivo, el efecto de la presen­

taciôn del EC es normalmente una disminuciôn de la tasa

de respuesta instrumental que, por lo general, se recupe

ra tras su retirada. La supresiôn sa expresa mediante —

una razôn de supresiôn, que es una medida relative de la

tasa de respuesta instrumental en presencia del EC y d u ­

rante un periodo inmediatamente anterior de igual d u r a - -

ciôn que el EC. Aunque existen varias formas posibles de

calculer la razôn de supresiôn, la més utilizada es la -


63

introduclda por Annau y Kamin (1961), La fôrmula para ha

liar la razôn de supresiôn es;

RS=
A + B

donde A = numéro de respuestas durante el EC.

B = numéro de respuestas en un periodo équivalente


inmediatamente anterior al EC.

Utilizando esta fôrmula, una razôn de .00 indica -

una supresiôn total (es decir, un grade méximo de condi­

cionamiento clasico) y una razôn de .50 un mismo numéro

de respuestas antes y durante el EC (y, consecuentemente,

ausencia de condicionamiento clésico). Razones superio—

res a .50 indican un mayor numéro de respuestas durante

el EC que en el periodo anterior a su presentaciôn.

Aunque se han ofrecido explicaciones de la supre—

siôn condicionada en termines de respuestas corapetidoras

(una versiôn actual y documenta* de este punto de vista

se encuentra en Henton e Iversen, 1978), una interpreta­

ciôn coraunmente aceptada del efecto de supresiôn condi—

cionada es en términos de interacciôn de estadûs raotiva-

cionales de signe contrario ([Link]. Rescorla y Solomon, -

1967). Segûn esta interpretaciôn, el estado motivacional

condicionado ante el EC (miedo, en el ccndicionamiente -

aversivo) interactûa con el estado emocional que subyace

a la emisiôn de las respuestas instrumentales (un estado

emocional apetitivo en el caso de las respuestas reforza


61

das p o s i t i v a m e n t e ), siendo el estado m otivacional ré s u l ­

tante el que détermina el efecto del E C sobre la respues

ta Instrumental. Asi, la reducciôn de la tasa de respues

ta que se observa en la supresiôn condicionada, se inter

prêta como debida a la inhibiciôn del estado mo tiv a c i o —

nal apetitivo subyacente a la conducta instrumental por

el estado de miedo condicionado al EC.

En los experimentos de precondicionamiento senso—

rial con la técnica de suprasiôn condicionada, las n u e —

vas propiedades adquiridas por el estîmulo precondiciona

do ( E ^ ) 86 miden por lo general de la misma forma que si

se tratase de un EC normal, observando su efecto sobre -

la conducta instrumental en curso. La supresiôn produci-

da por el E^, aun si endo sustancial en la mayorla de los

casos, es considérablemente mener a la obtenida asintôt

camente con u n estîmulo directamente condicionado o in—

cluse con ECs de segundo orden. Ninguno de los informes

publlcados en los que se ha utilizado esta técnica pré ­

senta resultados negatives (Parkinson, 1963; Pfautz, D £

negan y Wagner, 1978; Prewitt, 1967; Rescorla, 198C; ---

Rizley y Rescorla, 1972; Rogers, 1973; Spiker y Ferraro,

1977; Tait, Black, Katz y Suboski, 1972; Tait, M a r q u i s ,

Williams, Weinstein y Suboski, 1969; Tait y Suboski, 1972).


65

2.3.- Procedimiento e xpe rimental.

El primer dla, laa ratas recibieron entrenamiento

de comedero, destlnado a acostutnbrarles a comer en la ca

ja experimental, convirtiendo ademés el d i e del aparato

dlspensador de comida en serial de la apariciôn de la mis

ma. Durante esta fase, la ûnica manipulaciôn experimen—

tal fue el accionamiento manual del comedero a interva—

los irregulares. El entrenamiento continué hasta lograr

que, desde cualquier parte (%e la caja, el su jeto acudie-

se al comedero al oir el clic del dispensador.

Posteriormente, se pasô (el mismo dia, con los a r^

maies en que esto fue posible) a moldear la respupsta de

presiôn de palanca. Una vez establecida la respuesta, —

los sujetos permanecieron bajo un program? de reforza---

raiento continue (RPC) hasta llegar a reslizar ICC r e s p u œ

tas. Con aigunos animales diflciles de entrenar se prec^

sô més de una sesiôn para establecer fiablemente la res­

puesta de presionar la palanca.

El segundo dla comenzô el [Link] de la res­

puesta bajo un programs de intervalo variable (IV), a —

fin de disponer de una linea de base estable de conducta

instrumental sobre la cual evaluar los efectos del condi


: (2)
cionamiento clésico' Durante la primera media hora de

sesiôn, el programa fue de IV30" y durante la hors si---


66

guiente I V 5 0 " . Este programa siguiô vigente durante -

cinco dlas més. Todas las sesiones de mantenimiento de -

la llnea de base, es decir, hasta el comienzo de la fase

1 del experimento, t uvieron una du racion de 90 minutos.

El octavo dla, los sujetos recibieron las fases 1


y 2 del disetio pre sentado en la table 2.

(2) La eleccion de un programa de IV como programa de —


mantenimiento normalmente utilizado en la supresiôn con-
diconada se debe a la estabilidad de la a jecuciôn genera
da por este tipo de programa; la impredecibilidad del mo
mento en que el r efo rzamiento esta disponible y la ausen
cia de relaciôn entre tasa de respuesta y tasa de refor­
zamiento son las des caracterîsticas de este programa —
que h acen aconsejable su uti lizaciôn en los experimentos
de supresiôn condicionada, al ser la probabilidad de la
respuesta instrumental practicamente igual en cualquier
nonento.
67

Fase 1: Precondicionamiento s ens orial, tas fases 1

y 2 se realizaron fuera de la llnea de base, por lo cual

se retirô la palanca de la caja experimental. Durante la

fase 1 (que duraba 40 minutos), los sujetos recibieron -

prèsentaclones de una luz (eneendido de las très luces -

de la pared frontal de la caja) y un tone,en una relacicn

Il de p e n d len te del grupo a que perteneclan. /El eneendido

de las luces auraentaba la iluminaciôn ambiental de 1.65

lux a 28.7 lux. El tono aumentaba la intensidad del rui­

do ambiental de 79 db. a 84 db. Se formaron cua-ro gru-

pos de 8 sujetos cada uno, igualados en la medida de lo

posible en cuanto a la tasa de respuesta mostrada d ur an­

te el periodo de llnea de base. Los grupo s SES y EEIT —

(refiriéndose cada una de las letres al tratamiento reci

bido en la primera, segunda y tercera fase del experimen

to respectivamente; E: empare jado, II: no empare jado), re

cibieron 16 empare jamientos del tono y ]a luz, ararecien

do el tono en primer lugar (E^) y la luz a continuaciôn

(Eg). Ambos estimulos tenlan una dure ciôn de 20 secs, ce

da uno y la lûz se encendla inmediatamente a l-r termina-

cicn del t o n o . ^ Este tratamiento pretend la establecer

3) Aunque,ccmo se ha senaledo anterio rme nte , Rescorla -

seme jante a una asociaciôn entre esos “ s^l-ulcs cuan<


sen present ad os simulténeamente y ccmo ami. os tipcs d'
scciaciôn podrlan interactuar.
68

una a soc iaciôn entre el tono y la luz, de manera que el

tono adquiriese propiedades predictivas respecto a la —

apariciôn de la luz (o, con otras palabras, que el tono

se convirtiese en EO de la luz). El intervalo entre ensa

yos fue de 103 segundos.

los grupos N EE y NEN re cibieron el mismo numéro de

presentaciones de luz y tono y con iguales parémetros —

(excepte el intervalo entre ensayos) que los grupos E EE

y EEN. Sin embargo, luz y tono se presen tar on sin em par £

j a r , apareciendo segun una secuencia aleatoria predeter-

minada ( F e l low s, 1 9 6 7 )• Fuesto que la duraciôn de la fa

se 1 fue la misma para todos los grupos, el intervalo en

tre ensayos fue distin to en los grupos emparejados (BEE

y EEN) y no empare jades (ilEE y NEil), siendo en estos u l ­

timo s de 53 segundos. El objetivo de los grupos no empa­

re jados era el de act uar como contrôles de los grupos em

parejados, pudiendo asf comparar el efecto del empareja­

miento tono-luz con los posibles efectos de la simple ex

posiciôn repetida a los e s t i m u l o s , lo que permite una e£

tiniaciôn ds las modificaciones en el valor del E^ estri£

tamente debidas al e m p a r e j a m i e n t o . Asf, los grupos NEE y

irSN actûan como contrôles de la fase de precondiciona —

miento para ] os grupos EE E y E E N respectivamente.


69

Fase 2; Gondlclonamiento de primer o r d e n . Ternina-

da la Fase 1, los sujetos eran sacados de la caja ex per

mental y depositados en su jaula durante 80 minutes.

Transcurrido este tiempo, comenzaba la Fase 2, destinada

a convertir al ££ (la luz) en serial de un [Link]

aversivQi (una descarga eléctrica). Durante esta fase, -

que duraba una hora, todos los grupos recibieron idénti-

00 tratamiento. Con la palanca retirada, los aujetos re-

clbfan 10 emp a r e jamlentos luz -de sca rga . Igual que d u r a n ­

te la Fase 1, la luz perijianecfa encendida durante 20 se-

gundos, reciblendo el sujeto inmediatamente a su termina

cion una descarga eléctrica a traves de la parrilla del

suelo de la caja. La intensidad de la descarga fue de —

1 m a . y su duraci6n de 0.5 segundos. 31 intervale entre

ensayos fue de 5.14 minutos.

Fase 5: Condicionamiento de segundo o r d e n . 22 dis,

siguiente a las Fases 1 y 2 tenfa lugar la fase de prue-

b a . Antes de comenzar la prueba propiamente d i e : a , y una

vez reinsertada la palanca en la caja experirer-al, se -

dio a todos los sujetos 50 ninutoe de entrenanien:o de -

IV50" 8 in presenter ningun estirnulo. Estes 30 mirutos --

iniciales tenian como fin permitir la récupéra cion de la

Ixnea de base instrumer bal, [Link] [Link] por la

experiencia de la descarga en el mismo a n c r a e n que —

los sujetos habxan recibido anteriormenre ^-ntrenaniento


VO

de IV.

Tras el période de recuperacî6n, todos los sujetos

recib ier on de nuevo presentaciones del tono y la luz, re

partidas a lo largo de una sesion de 60 minutos. Los gru

pos E 3E y NES recibieron ocho emparejamientos tono-luz,

mientras apretaban la palanca. Para estes grupos, el in­

tervale entre ensayos fue de 5 minutes. El propôsito del

tratamiento recibido por estes grupos era el convertir -

al tono (E^) en un EC de segundo orden, mediante su empa

rejamiento con la luz (Eg), que en la Fase 2 habla side

convertida en EC aversivo de primer orden. Para corapro—

bar que la luz habla adquirido realmente esa propiedad,

se reg istraron las respuestas emitidas no solo en pre ---

sencia del tono, sine también en presencia de la luz. —

E lle permitiô una es'timacién simulténea del con dic ion a—

miento de segundo orden al tono y del condicionamiento

de primer orden a la l u z ; (en el caso de la luz, sus pro-

piedades se miden durante la extincion, ya que la descar

ga no vuelve a presentarse en esta ultima fase).

Los grupos EEIT y NSII recibieron tarabién ocho pre—

sentaciones de cada estimulc, luz y tono, perc en orden

aleatorio y con la salvedad de que nunca apareciesen en

contigttidad temporal; En estes grupos, el intervalo en —

tre ensayos fue de 3.21 minutos. El propôsito de estos -

grupos no emparejados durante la Fase 5 era el de actuar

como contrôles de esta fase de condicionamiento de segun


VI

do orden fespecto a los grupos EES y NEE. A1 presentarse

tono y luz sin empare jar, podemos disponer de una base -

de comparaciôn que nos permits evaluar las modificaclo—

nés en el valor del tono debidas estrictamente a su empa

rejamiento con la luz en los grupos emparejados.

Resumiendo la lôgica del diseno recién descrito, -

la comparaciôn de los grupos EEE [Link] permits comprobar

si el emparejamiento de dos estimulos segun un procedi—

miento de precondicionamiento sensorial tiene o no una -

influencia sobre u n posterior condicionamiento de segun­

do orden, es decir, sobre la asociaciôn entre esos dos -

estimulos después de que en una fase intermedia une de -

ellos se ha convertido en serial de un El. La pcsibDe fa-

cilitacion del condicionamiento de segundo orden consti-

tuiria una forma de medida alternativa del precondiclona

miento sensorial. Por otra parte, hemos incluido un gru-

po (el S E N ) en el que se excluye el emparejamiento de se

gundo orden, midiéndose enfonces el precondicionamiento

a través del efecto de la presentacicn aislada del estf-

mulo precondicionado. Cbservando los resultados de este

grupo y comparéndoles con los del grupo 332 podemos estd

mar las ventajas relatives de cada métcdo de medida del

precondicionamiento: Ccncretamente, se treta de ver si,

de haber diferencias entre los grupos 222 y îrCE (en el -

sentido de un més répido y/o mes potente condicionamier-


72

to de segundo orden en el primero de estos g r u p o s ),éstas

se man ifiestan o no més prolongadamente que las diferen-

cias entre los grupos E E N y NEN (en el sentido de una ma

yor supresiôn en el gr upo EEN). El grupo N E N se ha in —

cluido como control de todos los d e m é s , ya que sus suj e ­

tos no rec ihen p rec ond icionamiento sensorial ni condicio

naraiento de segundo orden. Asi, el efecto del tono sobre

la conducta instrumental en este gr upo pondrfa de rnanl—

fiesto las propiedades del tono independientemente de to

da o per aciôn de e m p a r e jamiento entre los estimulos E^ y

®2-

3.- R E S U L T A D O S .

En el panel derecho de la figura 3 se muestran las

razones médias de suprès ion condicionada ante la luz d u ­

rante la fase 3 en los cuatro grupos. Todos los grupos —

manifestaron niveles équivalentes de supresiôn condiciona

da.

El panel izq. de la figura 3 présenta las razones

médias de supresiôn condicionada ante el tono durante la

Fase 3» distribuidae en bloques de dos ensayos. Anélisis

globales para los cuatro grupos por cada bloque, ut ili—

zando la prueba Kruskal-V/allis, oieron les [Link] --


73

resultados: Bloque 1, H=9.12, P<.05; Bloque 2, H=9.9, -

p<^.05; Bloque 3, K=9.84, p<^ .05; Bloque 4, K = 1 2 . 4 1 , ---

pn^.Ol. As! pues, hubo diferencias significativas entre

los grupos a lo largo de toda la sesion. Posteriormente

sc hicieron coraparaciones entre todos los pares de gr u —

pos en cada bloque de ensayos, utilizando la prueba U de

Mann-W h i t n e y . Los resultados de asas comparaciones figu-

ran en la tabla 3,

Los resultados de la Fase 3 pusieron de manifiesto

très tipos de efectos: (1) un efecto simple de precondi­

cionamiento sensorial, que se hace patente al comparer -

los grupos EEN y NEN en cuanto al efecto del E^ present^

do aisladamente; (2) un efecto simple de condicionamien­

to de segundo orden, manifiesto al coraparar los grupos -

NEN y NEE en cuanto a la evolucion del efecto del tono;

y (3) un efecto complejo de interaccion precondiciona--

miento senso rial/condicionamiento de segundo orden mani

fiesto al comparer los grupos EEE y NEE. Este ultimo es

el efecto de principal interés y objetivo basicc del ex

perimento. Para facilitar la comprension de Toc rea;lta_

dos nos referiremos separadamente a caca uno d? estes -

efectos.

(1) Efecto simple de precondicionamiento censorial

Como puede o bservarse•en la figura 3.e. grupo EEN -

uostro a lo largo de la fase de orueba [Link] .:r=dc


74

de supresiôn ante el tono, superior, en todo caso, al —


I
gr upo NEN. El anélisis por bloques de ensayos diô los re

sultados siguientes: En el primer bloque de dos ensayos,

el grupo EE N mostrô un m ayor nivel de supresiôn ante el

tono que el grupo NEfT. La dtferencia entre anbos grupos

fue estadisticamente significativa (U=10.5, p^.ôl4),lo

que pone de man ifiesto el efecto de precondicionamiento

en el grupo EEN. Esa diferencia desapareciô en el segun­

do bloque de ensayos (ü=19.5, p > .05) para v olver a mani

festarse de nuevo en el tercer bloque (tJ=15.5, P ^ . 0 5 ) .

E n el bloque cuarto no hub o diferencias significatives

entre los dos grupos citados (y=17.5, p ^ . 0 5 ) .

Résulta tarabién interesante comparar los résulta—

dos del grupo EEN con ] os del grupo NEE en el primer blo

que de ensayos. Las diferencias aparentes entre arabes —

grupos en la figura 3 no fueron confirmadas estadistica

mente (U=18, p>.C5). Esta ausencia de diferencias sign^

ficativas puede deberse a que en el segundo ensayo de —

condicionamiento de segundo orden en el grupo TÎEE el em­

pare jamiento tono-luz produjo ya un aumento en la supre­

siôn ante el tono y/o a la dlsminuciôn del efecto del t£

no en el segundo ensayo del grupo E E N . Al haber promedia

d u las raedidas obtenidas en los dos primeros ensayos, Igb

factores sefialados contribuirian a igualar a ambos gru—

pos en su nivel de supresiôn en el primer bloque de ens£


75

yos. En efecto, la comparaciôn del nivel de supresiôn en

el primer ensayo arrojô diferencias significativas entre

ambos grupos (Ut»13, p < . 0 5 ) , raanifestr-ndo el grupo EEN -

una mayor supresiôn ante el tono (X=.28SI que el grupo NES

(X=<?j 54) tal como era de esperar en funciôn del distinto

tratamiento recibido en la primera f a s o . Por otra parte,

no hubo diferencias entre los grupos NEE y NEN (ïï=24.5,

p > . 05) en el primer bloque, lo que da a entender que el

condicionamiento de segundo orden no fue aun efectivo; -

ademôs, la media de la razôn de supresiôn aumento en el

grupo EE N de .28 en el primer ensayo a .44 en el segundo.

Todo ello permite afirmar que la ausencia de diferencias

significatives entre los grupos EEN y TIEE en el primer -

bloque de ensayos se debe a la dlsminuciôn del efecto de

precondicionamiento sensorial en el segundo ensayo del -

grupo EEN.

(2) Efecto simple de condicionamiento de segundo -

orden.

Como muestra le figura 3 , el grupo NEE, que reci—

biô emparejamientos del tone y la luz en esta fase, man_i

festô a lo largo de la sesion un aumento en la supresiôn

ante el tono, hasta llegar a un nivel asintôtioo de .27

en los dos ultiraos bloques de dos ensayos. For el ccntra_

rio, el grupo NEN manifesto durante tcda la sesion razo-


76

nés de supresiôn superiores a .5, lo que indica un leve

efecto facilitador del tono sobre la conducta instrumen­

tal. En el primer bloque de ensayos, los grupos citados

no se d i f e ren cia ron aun en cuanto a su razôn de supre---

siôn (U=24.5, p>.05). Sin embargo, en si bloque segundo

se observô ya el efecto del condicionamiento de segundo

or den en el grupo NEE, siendo ya significativa la dlfe—

rencia respecte al gr upo NEN (U=16, p= ,05). Esa diferen

cia fue altamente significative en los dos u ltimes blo—

ques (Ü=5 y U=l, respectIvaraente; p<.01).

(3) Efecto complejo de interacciôn precondiclona—

miento sensorial/condicionaroiento de segundo -

orden.

El grupo E EE m ani festé a lo largo de toda la se —

siôn una supresiôn significativamente mayor ante el tono

que el grupo IIEIT (Ug=S.5, 9, 2 y 2 para el primer, segun

do, tercer y cuarto bloque de ensayos res p e c t i v a m e n t e ; -

Pg<[Link]). Esta diferencia se debe probablemente tanto al

tratamiento recibido por el grupo E EE durante la tercera

fase (condicionamiento de segundo orden) como a] recibi­

do en la primera fase (precondicionamiento sensorial). -

La comparaciôn de los resultados de este grupo con los -

obtenidos en los grupos TîEE y EEN permite evaluar la con

tribuciôn relativa del nrecondicionamiento sensorial y -


V7

el condicionamiento de segundo orden a la actuacicn de -


I
sus s u j e t o s , estimando asi el efecto de la interaccion -

de ambos proc edi mie nto s.

Como hemos dicho anterio rme nte , el efecto princi—

pal que pretendlamos observer era el del precondiclona—

miento sensorial sobre el posterior condicionamiento de

segundo orden. La figura 2 muestra una adquisicion més

râpida del condicionamiento de segundo orden en el grupo

EEE que en el grupo NEE, que no recibio precondiclona---

miento sensorial. Las diferencias entre estos dos grupos

fueron significativas en los dos primeros ensayos (tJg =

13 y 15 para el primer y segundo bloque, respectivamente;

P g .05). Sin embargo, en los dos ultimos bloques ya no -

hubo diferencias entra ambos grupos (Ug=27.5 y 31.5 para

el tercer y cuarto bloque respectivamente; P>.05).

A fin de analizar més detalladamente los factores

que contribuyen a la actuaciôn del grupo 222 , se efectuo

una comparaciôn de los resultados octenidos en este gru­

po con los del grupo SEN, que recibic pr o condicionanient)

sensorial pero no condicionamiento de segundo order. 2 n

el primer bloque de ensayos ambos grupos no difirieroi, -

significativamente (U =28.5, P > . C 5 ) . Por otr: par fee, s.r.-

bos grupos manifestaron una supresiôn [Link]

mayor ante el tono que el grupo -2 ". f 1 no diierir sign_i

f icativamente los grupos 223 y 22'', la su cresion ante el

tono debe atribuirse en ambos rruros e:;cli:sivame:.~e ?1 -


78

efecto simple de precondicionamiento sensorial. Quiere -

esto decir que el condicionamiento de segundo orden aiîn

no fue efectivo en el grupo EEE (en caso contrario, sus

sujetos de berian habèr manifestado una mayor supresiôn -

al tono que los del grupo EEN, que no recibiô condiciona

miento de segundo orden). Oonsecuentemente, la d ife r e n c t

obtenida entre los grupos critiecs E E E y NEE, con un m a ­

y o r nivel de supresiôn en el primero de ellos, no refle-

ja un efecto diferencisl del condicionamiento de segundo

orden. Las di fer encias entre los grupos EEE y NEE refle-

jan el distinto tra tamiento recibido por estos grupos en

la primera fase s in que baya aûn ningun tipc de interac­

ciôn con el tratamiento comün recibido en la tercera f a ­

se. Asi pues, en u n sentido estricto la interacciôn f a c £

litadora p rec ond icionamiento sen sor i a l - condicionamiento

de segundo orden sôlo se hizo manifiesta en el seguido -

bloque de ensayos.

A efectos de comparar los dos tipos de medida del

precondioionaraiento sensorial que hemos utilizado, lay -

que tener en cuenta que, mientras que la oomparaciôr de

los grupos EEE y NEE arrojc diferenoias significativas -

en el segundo bloque de ensayos, no hubo diferenoias en

ese estadio entre los grupos SEN y NSI:, grupos estos u l ­

timos que cunplen basicamente les [Link] de una prue

ba tlpica de preoondicionamiento sensorial. Sin embargo,

en el tercer bloque de ensayos se invierte esta peu ta ; -


79

es decir, la diferencia entre los grupos EEN y NEN vuel­

ve a ser signif icativa, (U=15.5, p < . C 5 ) pero no asi la

existante entre los grupos EEE y NES (TJ=27.5, p > . 0 5 ) . -

En el ultimo bloque de ensayos ninguna de esas diferen—

cias es ya signif ica tiv a.

4.- D ISC USION.

la presentaciôn del tono (E^) aislado en el grupo

EEN puso de manifiesto un efecto de precondicionamiento

sensorial que, aunque fiable, fue cuantitativamente redu

cido, como es norma en este tipo de experimento y con la

técnica aqui utilizada. Un aspecto a seralar es la vari£

bilidad en la manifestaciôn del efecto simple de precon­

dicionamiento sensorial en ese grupo a lo largo de un nu

mero relativamente alto de ensayos. Ese efecto no fue —

uniforme a lo largo de todos los ensayos de prueba, pu—

diendo no nostrarse ‘en un ensayo y vclver a surgir en el

siguiente. Quizé en parte debido a esta variabilidad es

norma comûn que en los experimentos de precondicionamien

to sensorial que utilizan como forma de medida la supr£

siôn condicionada, el efecto del S-, se presents en forma

de una sola razôn media para todos los e n s ayo s. La ausc-n


80

cia de informes publicados en los que los datos se repre

senten en curvas que reflejen la evoluoiôn de la su p r e —

siôn ante el a lo largo de varios ensayos o bloques -

de ensayos hace que no podanos tener un eiemento de com­

paraciôn que nos permita saber si el tipo de curva f luc ­

tuante obtenido en nuestro experimento es o no un r e s u l ­

ted o tipico.

Por otra parte, también se obtuvo un efecto normal

de condicionamiento de segundo orden en los grupos empa­

re jados en la Fase 3, ITES y SEE. Como era de esperar, el

efecto del co ndicionamiento de segundo orden fue cu anti­

tativamente superior al del precondicionamiento sensorial

simple.

En cuanto a la pregunta referente al valor compara

tivo de las técnicas aqui utilizadas para demos tra r el -

efecto del p recondicionamiento sensorial, los datos no -

perraiten una respuesta simple. For una parte, el efecto

de la asoaiaciôn tono-luz durante la fase de p recondici£

namiento no parece ser tan fuerte como para que en el —

grupo SEE el primer ensayo de condicionamiento de segun­

do orden procuzca (al menos a nivel de actuaciôn) un ---

efecto diferente, manifiesto en el segundc ensayo, r es—

pecto a los sujetos que no han recibido p rec ond icl ona---

miento en la primera fase y si condicionamiento de segun

do orden en la seeunda. For lo tanto, en este estadio —


81

inlcial de la fase de prueba, la supresiôn obtenida ante

el tono en los grupos EEE y EEN se debe exclusivamente a

un efecto équivalente de precondicionamiento sensorial.

En este estadio, la técnica de emparejamiento con la luz

no proporciona ninguna ventaja respecto a la técnica tra

dicional de presentaciôn aislada del E^. 3in embargo, —

cuando el condicionamiento de segundo orden cowienza a -

manifestarse en ejecuciôn, la técnica aqui propuesta ai

présenta ventajas sobre la técnica tradicional, Mientras

que en el grupo de presentaciôn aislada del tono ya no -

se manifiesta el precondicionamiento sensorial, si lo h a ­

ce en el grupo en el que este se pone a prueba observan-

do la asociaciôn de segundo orden tono-luz. El grupo EEE

muestra, efecti vam ent e, una mayor velocidad en la llega-

da al nivel asintôtico de condicionamiento de segundo or

den que el grupo NEE, lo que pone de manifiesto la faci-

litaciôn que sobre la adquisiciôn de la asociaciôn de se

gundo orden produjo el precondicionamiento sensorial en

el grupo EEE. Si bien el precondicionamiento muestra ---

afectar a la velocidad del condicionamiento de segundo -

orden, no parece, sin embargo, afectar a su nivel a s into

tico. Una vea alcanzcdo el nivel méximo de condiciona---

miento de segundo orden, este no difiere significativa—

mente entre ambos grupos.

Si tonamos la supresiôn manifcstade por el grupo -

ESN en el tercer bloque de ensayos como debida al re s u r g


82

miento del efecto del precondicionamiento sensorial, po-

drla decirse que aqui la estimacicn del precondiclona---

miento por el efecto del tono presentado aisladamente es

raâs adecuada que la obtenida mediante la técnica de con­

dicionamiento de segundo orden. En efecto, la comparaciéi

de las razones de supresiôn de los grupos EEII y NEII pone


de manifiesto la capacidad del tono para suprimir, aunqie

sea en un grado bastante reducido, la respuesta instru—

mental en el grupo EEN, capacidad que el tono no posee -

en el grupo NEN. Sin embargo, la comparaciôn de los gru­

pos EEE y NEE no pone de manifiesto ninguna diferencia -

entre ambos. A partir de la comparaciôn entre estos dos

ultimos grupos pareceria que el efecto del precondiclona

miento ya ha cria desaparecido. Sin embargo, lo mas proba

ble es que la diferencia aparente en cuantr al efecto —

del precondicionamiento entre los grupos 32" y EEE se ô£


ba en este bloque de ensayos a la caracteristica de la -

prueba utilizada en cada caso. Proba clerente , en los gru_

pos EEE y NEE, la llegada del condicionamiento de setun-

do orden a un nivel maximo impide eue se niiiest"-'. 1rs

pcsibles diferencias entre a n b o s . Este s . ~ una insu

ficiencia importante en la técnica de ss 'lma cio/i del

condicionamiento que acul Iienos [Link] : 1- ;o tua---

don cc n junta del [Link] senscriai \ “1 con

cicionaniento de segundo orden pu ad p lle_mc o ipo.-ibi-

lirar la distincicn entim? los efectca '•P- : d" a i los


83

procedimientos, debido fundamentalnente a que la mayor -

fuerza del condicionamiento de segundo orden una vez es-

tablecido oscureceria la ma nif estaciôn de diferencias de

bidas al precondicionamiento. E n este sentido, le compa­

raciôn unicamente entre los grupos EEE y NEE no permite

una es timaciôn exhaustiva del efecto del p recondiclona—

miento sensorial. Sin embargo, segun indican los datos -

obtenidos en nuestro experimento, tampoco la prueba t ra­

dicional de presentaciôn aislada del E^ permite tal esti

maciôn. La comparaciôn entre las dos técnicas aue hemos

utilizado muestra que la m a n i f e s t a c i ô n .del precon dic ion £

miento sensorial en distintos mementos d e p e n d e en gran -

raanera del tipo de prueba utilizada. En un sentido posi­

tive, puede decirse que los resultados negatives que pu£

dan obtenerse en experimentos de precondicionamiento sen

serial no d eberian achacarse de inmediato a la inefecti-

vidad del p r o cediraiento, habiendo de tener en cuenta la

sensibilidad de la prueba empleada.

En un sentido negative, la variabiljriad que hemos

observado en los efectos del precondicionamiento senso—

rial plantea interrogantes respecto al status que ha de

concederse a las asociaciunes que en él se forman y, qu_i

sa mas, respecto a la adecuaciôn de las nruebas c o n d u c —

tuales en la detecciôn de las asociaciones entre esti mu­

los neutros. Al tratarse de asociaciones en las nue los


84

aspectos de respueata tienen relativamente poca importan

cia, el basar la estimacicn de su efecto precisamente en

pruebas conductuales quizé suponga una estrategia poco -

adecuada. En este sentido, las pruebas psicofisiologicas

pueden presenter una alternativa mas provechosa. Con to­

do, deberia estudiarse la posibilidad de utilizer prue—

bas conductuales més adecuadas. Pr oba blemente, uno de —

los problem a 8 que presentan las técnicas actuales es que

requieren la provocacién de un carabic conductual observa

ble. La introduccién de pruebas conductuales que no de—

pendan de la provocaciôn de respuestas por el estimulo -

en cuestiôn, sino de otra s modif icaciones en la actuaciéi,

es una de las alternativas mas interesantes. Un ejemplo

lo constituyen las investigaciones de Weisman (V/eisman y

D o d d , 1979) sobre el aprendizaje del orden temporal en -

estimulos corapuestos secuenciaies; en este caso, la aso—

ciacién entre elementos secuenciaies contiguos se raide a

través del efecto que tiene sobre la actuaciôn la modify

cacién de una secusncia de estimulos (A->B) antes esta—

blecida como senal para el reforzamiento de las respues­

tas en presencia de un estimulo (C) inmediatamente poste

rior a esa secuencia, El interés no radica en las res---

pues tas a los estimulos A y 3 sino en la actuaciôn ante

C en funciôn de que su presentaciôn vaya precedida de la

secuencia reforzsda A -^3 o de otra secuencia distinta, -

([Link].
85

Independientemente de la cues tiô n relative a los -

métodos de dete cci ôn empleados, los resultados que hemos

obtenido al compararlos ponen de m ani fiesto que el valor

adquirido por el en virtud del precondici ona mie nto va

mâs allô de su capacidad para pr oducir u n de ter minado —

carabio conductual. Au n cuando ese criterio de ejec uci ôn

no se cumpla, él E^ no es u n estimulo inefectivo, y las

propiedades prédictives que adquiriô respecto al Eg en -

la fase de precondicio nam ien to se m a nif ies tan a través -

de la fa cil ita ciô n de una a so cia ciô n de segundo orden en

la que intervienen ambos estimulos .

En cuanto a las iraplicaciones respecto a la estruc

tura asociativa del precondic ion ami ent o sensorial y del

condicionamiento de segundo orden, los resultados otte—

nidos no estôn de acu erd o con una d iferenciaciôn te jante

entre ambos paradigmes. Si el con dicionamiento de segun­

do orden consistiese ex clusivamente en asociaciones E - R

formadaa en funciôn de la contigüidad del EC de segundo

orden con la respuesta evocada por el EC de primer orden,

la aso ciaciôn establecida entre ambos estimulos durante

el p recondicionamiento no deberia favorecer el as tab le—

cimiento del condicionamiento de segundo orden. Por otra

parte, ya hemos visto a nteriormente nue lo posibilidad -

de que el pr eco ndi cionamiento sensorial constituya en —

realidad un caso de asociaciôn E-R es bastante rono piau

sible segun las pru e ba s experi men cales exlstentes.


86

Quedan al menos dos alternativas explicatives. Una

de elles considereria al condicionamiento de segundo or­

den como un proceso bifôsico, de tal forma que aunque —

inicialmente la respuesta al EC de segundo orden estuvie

se determinada por su asociaciôn con el EC de primer or­

den, en una fase môs avanzada del proceso de condiciona­

miento la respuesta al EC de segundo orden se independi-

zaria de esa asociaciôn y pasaria a quedar asociada di —

rectaraente con él. Dicho de otra forma, el condiciona---

miento de segundo orden orlginarla inicialmente una aso­

ciaciôn E-E que, posteriormente, séria sustituida por —

una asociaciôn E - r 1^^ Asi, la asociaciôn E-E establecida

en el precondicionamiento æ n s o r i a l podria favorecer el -

condicionamiento de segundo orden en una fase relative—

mente temprana. En linea con este argumente, quizé la —

ausencia de integraciôn asociativa manifiesta cuando se

extingue el Eg posteriormente al condicionamiento de se­

gundo orden se deba entonces a que la devaluaciôn del Eg

(4) Un cambio de este tipc en funciôn del numéro de en­


sayos de condicionamiento he side obtenido en el caso --
del condicionamiento instrumental por G.D. Adams en un -
estudio no publicado (Dickinson, 1980, p. 105).
87

se ha realizado en u n estadio en el que la represe nta cio n

asociativa existente es ya del tipc E-E. Una prediccion

obvia de la interpretacion que proponemos es que la int£

grac iôn deberia obtenerse sierapre que la modif ica eiô n

del valor del Eg se realizase tras un numéro relativaraen

te corto de ensayos de condicionamiento de segundo orden.

Es posible interpreter los présentes resultados en

un sentido môs acorde con la evidencia experimental mas

reciente acerca del condicionamiento de segundo orden. -

Como se ha dicho anteriormente, algunas pruebes recientes

([Link]. Nairne y Rescorla, 1981) su gieren que, lejos de -

originar invariablemente una determinada e&tructura aso­

ciativa, el condicionamiento de segundo orden résulta en

distintos tipos de asociaciôn d e p e n d iendo de pa r a me t r o s

de la situaciôn experimental, como el grado de s i m i l a r i-

dad del E^ y el Eg. Si, como se ha demostrado experimen-

talmente, ]a uti lizaciôn de estimulos similares résulta


en una asociaciôn del tipo E-E en el condicionamiento de

segundo orden, no es aventurado penser que nuise haya c-


tro tipo de menipulaciones que pueden llevar a ese resul_
tado asociativo aun cuando los estimulos e'ipleao's no —
seen similares. Una de esas ma ; ipulaclones séria el esta
blecimiento explicite de une ascciaciôa entre el y el
Eg mediante un pre ced imi ento de preccrc icionaniento s'^n-
sorial, como en nuestrc expertmen't'o . l'e forma, la
88

asociaciôn formada en el condicionamiento de segundo or­

den incluirfa una representacion del SO de primer orden.

Esta interprétaciôn explicarla el efecto facilitador del

precondicionamiento sensorial sobre el condicionamiento

de segundo orden; en los primeros ensayos de condiciona­

miento de segundo orden los sujetos que antes han recibi

do precondicionamiento utllizarian la informaciôn de que

ya disponen acerca de la relaciôn entre el E^ y el Eg, -

raanifestando consecuenteraente un condicionamiento môs râ

pido. Una predicciôn derivada de esta interpretaciôn sé­

ria que la devaluaciôn del EC de primer orden tras el —

condicionamiento de segundo orden deberia afectar nôs ne

gativamente a la capacidad supresora del EC de segundo -

orden en los sujetos que inicialmente recibieron precon­

dicionamiento sensorial que en les que no lo recibieron.

El experimento que se presentarô mas adelante puso a

prueba esta hipôtesis.

Por ultimo, los resultados obtenidos permiten una

extrapoiaciôn tentativa a un fenômeno instrumental rela-

cionado con el precondicionamiento sensorial: El aprend^

zaje latente. Distintas teorias han etribuido al ccndi—

cionâmiento pavloviano ur p a pel principal en el estable­

cimiento de secuencias de respuestas instrumentales diri

gidas a una meta. En una s:ruaciôn ccmo la tradicional -

de aprendizaje en el laberinto, la c:ntigifidad de los es


89

tlmulos môs cercanos a la meta con el reforzados posibi-

litaria la adq uisiciôn de p ropiedades pavlovianas condi-

cionadas por parte de esos estimulos^ influyendo en la —

conducta instrumental a través de la n bti vaciôn de incen

tivo o por la â c c i ô n de e xpe ctativas condicionadas.

De la misma f o r m a , la estrecha r el a c i ô n existente entre

los estimulos iniciales del laberinto y los mas prôximos

a la meta podria r e s ul tar en la a d qui sic iôn de prop ied a­

des condicionadas de segundo orden por los estimulos in£

ciales. La posibilidad del con dic ionamiento de segundo -

orden entre elementos de un estimulo cotnpuesto secuenciël

ha sido confirmada por Gor mezano (I960) con la p rép ara —

ciôn de co ndi cionamiento palpebral en c o n e j o s . Aplicando

los anteriores r a z o n a m i e n t œ al caso del aprendizaje l a —

tente, la primera fase de este tipo de experimentos po—

drla considerarse como c o n s t i t u y e n d o , en parte, una si—

tuaciôn de precond ici ona mie nto sensorial en la que el —

animal puede llegar a rep res ent ars e el laberinto como —

una secuencia de estimulos con un orden temporal determj_

nado. Segun les resultados de nuestros estudios^este ---

aprendizaje inicial facilitarla el establecimiento del -

condicionamiento de segundo orden de les estimulos ini—

ciales del laberinto una vez q u e , en 1 ? segunda fase del

experimento, se introdujese el r e f orzamien+o en la meta.

la facilitaciôn del aprendizaje décida a la pre e x p o s i---

ciôn no reforzada al laberinto, que es el resultado o'cte


90

nldo en los experimentos de aprendizaje latente, podria

explicarse asi como debida al efecto facilitador del pr£

condicionamiento sensorial sobre el condicionamiento de

segundo orden. Aunque esto no es mas que una extrapola— _

ciôn, séria posible disenar pruebas expérimentales al —

respecto, raanipulando de forma sistemôtica las condicio-

nes estimulares del laberinto durante la preexposiciôn y

durante la fase posterior de r efo rzamientc.


91

TABLA 2

DISERO DEL EXPERIMENTO I

Grupo Faso ! Faso 2 Faso 5

EEE T-L L+ T-L

NEE T/L L+ T-L

EEN T-L L+ T/L

NEN T/L L4- T/L

Clav««t E, #mpmr#j#do; H, no emparojado* T, tono;


L» lux.
TABLA 3 92

GRUPOS BLOQUE DE ENSAYOS


COMPARAIS
1 2 3 4

CEE/ N E E 13* 15 * 27,9 n.s. 31,9 n.s.

EEE/ E E N 28,5 as. 10 * * 19,9 n.s. 23,9 n.s.

EEE/NEN 8,5** 9** 2 * 2 **

NEE/EEN 18 as. 14,9 * 27 as. 19 as.

,s*
NEE/NEN 24,9ns 16 • 5 **

NEN/EEN 10,9* 19,9 as. 193* 17,9 as.

Tabla 3.- Exparimanto I: Valores da U (pruaba da


Mann-Whitnay) para las comparacionas por
pares de todos los grupos en cuanto a la
supresiôn ante al tono an la fase 3.
93

EXPERIMENTO 1

NEE
A ^ EEE

I
I
I
I .2 -

BLOQUES DE DOS ENSAYOS

Fig 2 Adquisiciôn del condicionamiento de oe-


gundo ôrden a un tono (razones mediae
de supresiôn grupales) en funciôn del
tratamiento recibido en la fase 1: em­
pare jamiento tono-luz (Grupo IXK) 6 pre
sentaciôn no emparejada de esos estimu­
los (Grupo NEE). Razoucs superiores a.9
indican un efecto facilitador del tono.
91

EXPERIMENTO I NEN 0 ---------- - 0

EEN Q ...........

* *

EEE /y . — -

.6 TONO LUZ

.5 -

.3 -

.2 -

Ë

_o_

BLOQUES DE DOS ENSAYOS

Fig. 3.- Comparaci6n de la supresi6n al tono durante


la fase 3 en los grupos de condicionamiento
de segundo orden (EEC y NEE) y en los grupos
de control (EEN y NFN).
Estes dos Gltimos grupos difirieron en cuanto
al tratamiento recibido en la fase 1; empare-
jamiento tono-luz (EEN) 6 presentaci6n no em-
parejada de esos estimulos (NEN).
, A la derecha figuran las razones de supresi6n
ante la luz (EC^) al final del condicionamiento
de segundo 6rden.
Fazones superiores a.9 indican un efecto facili-
tador del tono.
95

4.3.E XPER IME NTO II.

1.- O B J E T IVOS

El principal objetivo de este experimento fus el de -

profundizar en el an^lisis de los dates obtenidos en el ex­

périmente anterior, d irigiende nuestra atencicn a las pcsi-

bles medificaclones asociativas producidas per el precondi-

cionamiento sensorial en el condicionamiento de segundo or­

den.

Como hemos visto, el precondicionamiento sensorial —

mostrô en el experimento anterior tener una Influencia iac_i

litadora sobre el posterior condicionamiento de segundo or­

den. A la vista de los resultados obtenidos en experimentos

que han estudiado la estructura asociativa del condiciona—

raiento de segundo orden en situaciones seme .jantes a la era—

pleada por nosotros, heraos supuesto que el resultadc cbteni

do en el e xpérimente I es explicable como una mod ificaci6n

de la estructura asociativa que el condicionamiento de se—

gundo orden produciria en esa situacion de no ser por si an

terior pr econdicionamiento sensorial. Como ya se ha dicbo -

a n t e r i o r m e n t e , la forma mas ccnun de analizar la estructura

asociativa del condicionamiento de segundo orden consisme -

en la aplicacion de la técnica ya descri+a de Rozehocn, - -


96

(1958), observando el efecto que sobre el EC de segundo or­

den tiene la posterior extinniôn del EC de primer orden. En

las situaciones en que el condicionamiento de segundo orden

se realiza con estimulos de distinta modalidad sensorial, i

extincion del EC de primer orden no ha afectado a las pro—

piedades adquiridas por el EC de segundo orden, r e s u l t a d o '

interpretado como evidencia de que la aeociaciôn résultante

del emparejamiento Eg-E^ es del tipo E-R (Rizley y Resoorla,

1972; Rolland y Rescorla, 1975» Amiro y Bitterman, 1980;

Compton, White y Robbins, 1977). Al interpreter los résulta

dos del expei'imento I, hemos supuesto que el precond iciona­

miento potencia la formaciôn de una asociaciôn del tipo E-E

durante el condicionamiento de segundo orden, de la mi sma -

forma que la sirailaridad entre el EC de segundo orden y el

de primer orden potencia ese tipo de asociaciôn (liairae y -

Rescorla, 1981; Rashotte, Griffin, Sisk, 1977; Rescorla y -

Furrow, 1977; Rescorla y Gillan, 1980). Consecuentemente, -

séria de esperar que el efecto de la extincidn del EC de —

primer orden sobre el valor adquirido por el EC de segundo

orden, fuese diferente dependiendo de que inicialment? haya

0 no precondicionamiento s e nso rie l.

A fin de poner a prueba esta hipotesis, en este segun

do experimento se compararon très grupos de sujetos q^e d i ­

firieron en cuanto a la presencia o no del precondiciona —

miento sensorial y en cuanto al tratamiento recicido :or el

EC de primer orden tras el condicionamiento le segundo or—


97

den. El esquema del diseno puede verse en la tabla à. A uno

de los grupos (E-ex) se le aplic6 inicialmente un procedi--

miento de precondicionamiento sensorial; en una segunda f a ­

se, el Eg de la fase anterior se someti6 a un condicionamiei

to ave rsivo de primer orden; en la tercera fase, los estimu

los utilizados durante el precondicionamiento se e m p a r e ja—

ron de nuevo a fin de convertir al E^ en EC de segundo or—

den; en la cuarta fase se procedio a extinguir el EC de prj^

mer orden para, finalmente, coraprobar en la fase de prueba

el efecto de au extincidn sobre el EC de segundo orden. 0—

tro grupo (H-ex) dlfiri6 del anterior unicanente en cuanto

al t ratamiento recibido durante la primera fase ;' los su je—

tos de este grupo no recibieron en esa fase e m p a r e jamientos

del E^ y el Eg. La comparaci6n de estos dos grupos permits

observer si la ex tincion del EC de primer orden afecta al -

EG de segundo orden de forma diferente segun que se haya r£

cibido o no precondicionamiento sensorial, for ultimo, un -

tercer grupo, (N-N) no recibio empare jamientos E-, -Eg d u r a n ­

te la primera fase ni extincion de la luz en la cuarta fase,

recibiendo por lo dem^s un tratamiento idéntico a los otros

dos grupos. La comparaci6n del grupo :i-P ccn el grupo ' -ex

permite observar si en este ultimo grupo la [Link] del -

EC de primer orden ha afectado al valor del EC de segundo -

orden.

Puesto que en nuestro experimento el [Link]

de segundo orden se establece entre dos estimulos de distin


98

ta modalidad sensorial, es de esperar que el tipo de asoci£

cion résultante sea del tJpo E-R, como han puesto de mani—

fiesto los estudios ya comentados. Asi, al comparar loc gru

pos N-ex y N-N en la fase de prueba con el EC de segundo

orden, ambos deberian roostrar un grado seme jante de conser-

vaciôn de la capacidad supresora del EC de segundo orden, a

pesar de la extinciôn anterior del EC de primer orden. Esto

no es sino una replicaciôn de los resultados iniciales de -

Rizley y Rescorla (1972). Sin embargo, esperamos un résulta

do diferente en el grupo E-ex. Por una parte, debido a la -

anterior experiencia de emparejamiento E^- Eg durante la pri

mera fase, el grupo E-ex deberia manifestar una adquisiciôn

m^s râpida del condicionamiento de segundo orden que el gru

po IT-ex. Este resultado fue el obtenido en el experimento -

anterior al comparar dos grupos seme jantes. Sin embargo, lo

que més nos interesa en este experimento es comprobar qué -

efecto tiene en este grupo la extinciôn del EC de primer or

den sobre el EC de segundo orden. Si el precondicionamiento

sensorial ha afectado al condicionamiento de segundo orden

a traves de una modificaciôn de su estructura asociativa —

normal en nuestra situacion experimental, es decir, produ--

ciendo una asociaciôn del tipo E-E, la extincion de la luz

deberô afectar al valor del EC de segundo orden. Consecuen­

temente, en la prueba final el grupo E-ex deberia manlfes—

tar una mener supresiôn ante el EC de segundo orden que los

otros dos grupos.


99

2.- M ETODO

2.1.- Sujetos y a p a r a t o s .

Los sujetos fueron 18 ratas V/istar macho, con un peso

que oscilaba entre los 250 gramos y los 300 gramos al comiai

zo del experimento. El procedimiento de mantenimiento y pri^

vaciôn fue igual al seguido en el experimento I.

Los apa ratos utilizados fueron los mismos que en el -

experimento I .

2.2.- Pro cedimiento e x p e r i m e n t a l .

El primer dia, las ratas recibieron entrenamiento de

comedero y moldeamiento en la forma indicada en el c x p c r i —

mento I.

El segundo dia comenzô el mantenimiento de la res pue ^

ta bajo un programa de intervalo variable. En la primera me

dia hora de esta sesiôn estuvo vigente un programa de IVÿC"

y durante la segunda uno de I V 5 0 " . Durante les cinoo dias -

siguientes, los sujetos recibieron entrenamiento bajo un —

programa de I V l O O " . Todas las sesiones de mantenimiento de

la linea de base instrumental tuviercn una duracion de una

hora.
100

Finalizada la fase inlclal de mantenimiento de la re£

puesta bajo el programa de IV se comenzô el tratamiento ex­

perimental propiamente dicho. Los 18 sujetos fueron dividi-

dos en très grupos de seis, igualados en cuanto a su tasa -

de respuesta instrumental durante los dias de mantenimiento

de la linea de base.

Fase 1: Precondicionamiento s ens o r i a l .

Tanto la fase 1 como la 2 fueron llevadas a cato fue-

ra de la linea de base, por lo eual se retirô la palanca de

la caja de forma que el sujeto no pudiera realizar la res—

pue8ta instrumental. La fase 1 estaba destinada a astable—

cer el precondicionamiento sensorial en los sujetos a que -

asi correspondia, recibiendo los demôs un tratamiento de —

control. Asi, el grupo E-ex (E= emparejamiento en la prime­

ra fase; ex= extinciôn en la cuarta fase) recibiô 16 empare

jamientos de un tono (E^) y una luz (Eg) presentados sucesi.

vamente, comenzando la luz inmediatamente a la terminacion -

del tono. El tono, que elevaba la intensidad del ruido a r —

biental de 79 db a 64 db, ténia una duraciôn de 3C segundos.

El estimulo luminoso consistiô en el encenüdo simultôneo de

las très luces del panel frontal de la caja experimental du

rante 20 segundos. El encendido de las luces aumentaba la -

intensidad luminica de 1.65 lux a 28.7 lux.

Esta primera fase se repartiô en dos sesiones da r-edia


101

hora en dias c o n s e c u t i v o s , r eci biendo cada dia los s u jetos

ocho e m p a r e jamientos tono-luz. El intervalo entre ensayos -

en el grupo E-ex fue de 2.9 minutes.

Los grupos N-ex (N= no emparejamiento en la primera -

fase; ex= extinciôn en la cuarta fase) y ÎT-n (N= no empare-

jamienjko en la primera fase; n= no extincion en la cuarta -

fase) r ecibieron ambos el raismo tratamiento de control. Los

s u jetos de estos grupos recibi ero n cada uno de los dos dias

de la primera fase ocho presentaciones del tono y otras

ocho de la luz, pero sin empare jar y apareciendo los estimu

los segun una secuencia aleatoria igual a la empleada en el

experimento 1 (Fellows, 1967). Igual que en el grupo E-ex,

cada sesiôn tuvc una d u r ac iôn de media hora, por Ic que el

intervalo entre ensayos fue menor en estos dos grupos (1.37

minutos).

Fase 2: Condicionamiento de primer o r d e n .

Finalizada la fase 1, los animales fueron depositados

en su jaula durante un periodo de dos h o r a s , tras el cual -

se les volviô a colocar en las cajas e x p e r i x e n t a l e s , donde

recibieron el condicionamiento de primer orden.

Con la palanca retirada, tod os los s u jetos recibieron

10 e m p a r e jamientos de la luz con una descarga elôctrica de

una intensidad de 1 mA y duraciôn de .5 segued e s , a d m ini s—

trada a traves de la rejilla del suelo de la c a j a . la des--


102

carga se presentaba inmediatamente a la terminaciôn de la -

luz, que se présenté con idénticos paréraetros a los de la -

fase 1. El intervalo entre ensayos fue de 5.14 minutos. La

sesién tuvo una duraciôn de una hora.

Fase 3: Condicionamiento de segundo o rde n.

El dia siguiente a la fase 2, se colocaron de nuevo -

las palancas en las ca jas . Durante la primera media hora de

esta sesiôn no se présenté ningûn estimulo. Las respuestas

de presiôn de la palanca fueron reforzadas como antes segun

un programa de IVlOO” . El objetivo de esta primera parte de

la sesiôn era la recuperaciôn de la linea de base instrumen

tal, afectada probablemente por la experiencia de la descar

ga eléctrica en la misma caja.

Inmediatamente al période de recuperaciôn comenzô la

fase 3, destinada a convertir al tono en un EC de segundo -

orden, mediante su emparejamiento con la luz. El tratamiento

recibido fue el mismo para los très grupos, que recibieron

en total ocho emparejamientos t o n o-l uz, sin presentar ya la

descarga. Esta fase se repartiô en dos sesiones administra-

das en dos dias consecutivos, recibiendo los sujetos euatro

emparejamientos cada dia del tono y la luz, con iguales pa­

ramètres a los de la fase 1 excepte en. cuanto al intervalo

entre ensayos, que aqui fue de 11.5 minutos. La duraciôn de

cada sesiôn de esta fase 3 fue de una h o r a . El condiciona--


103

raiento de segundo orden se realizô sobre la linea de base,

es decir, mientras los sujetos podian realiza r la respuesta

instrumental. De esta forma es posible medir el co ndiciona­

miento de segundo orden durante su adquisiciôn, como se hi-

zo en el experimento I.

Fase 4: Ext in c i ô n de la l u z .

El dia siguiente a la terminaciôn de la fase 3 comenzô

la fase I, .destinada a extinguir el valor aversivo con dic i£

nado de la luz en los grupos a los que asi les correspondia.

Esta fase duré cuatro dias, con una sesiôn diaria de una h £

ra de duraciôn en la que la presiôn de la palanca era refor

zada bajo el programa de IVlOO".

Los grupos E -e x y N-ex recibieron ambos 10 presentacio

nés diarias de la luz, con una duraciôni de 20" e intervalo

entre ensayos de 5.66 minutos. En total recibieron 40 pre—

sentaciones no reforzadas de la luz. Durante esta f a s e , los

sujetos del grupo N-n siraplemente permanecieron en la caja

e x p e r i m e n t a l , ccn la respuesta de presiôn de le palanca re-

forzada bajo el programa de IV y sin que se prcsentase nin-

gun estimulo.
104

Fase 5: Prueba del t o n o .

El dia siguiente a la terminaciôn de la fase 4 tuvo -

lugar la fase 5, destinada a comprobar el efecto que los d t

tintos tratamientos recibidos por cada grupo tuvieron sobre

el EC de segundo orden, el tono. A este fin, el tono se pre

sent6 cuatro veces en el curso de la linea de base instru—

mental. La duraciôn del tono fue, como en la fase 1, de 30

segundos. La sesiôn durô una hora y el intervalo entre las

presentaciones del tono fue de 11.6 minutos.

Fase 6; Prueba de la l u z .

Por ultimo, al dia siguiente a la prueba del tono, se

pasô a comprobar en todos los su jetos la capacidad supreso­

ra de la luz, a fin de comprobar la eficacia del procedi —

miento de extinciôn aplicado a los grupos !'-ex y 3-ex. Debi.

do a que el grupo H-n no recibiô extinciôn de la luz era n£

cesario realizar esta prueba tras la prueba del tono, a fin

de observar las diferencias respecto a los grupos eue si re

cibieron extinciôn. la lus se presentô cuatro veces sin re-

forzar, con un intervalo enti’e ensayos de 11.7 minu'^os. La

duraciôn total de la sesiôn fue de una :.ora.


105

3.- R E S U L T A D O S .

Los r esu ltados obtenidos en el experimento son funda-

mentalmente de dos tipos: (a) efecto del p rec ond ici ona mie n­

to sensorial sobre la adquisiciôn del condicionamiento de -

segundo orden, como en el experimento anterior; (b) efecto

de la ex tin ciô n de la luz (EC de primer orden) una vez esta

blecido el condicionamiento de segundo orden, sobre el EC -

de segundo o r d e n , .Fresentamos también, como dates no centr£

les pero que ay uda n a la comprensiôn de los anteriores, los

datos referidos a la supresiôn producida por la luz tanto -

durante el condicionamiento de segundo orden como despues -

de la prueba final del tono.

( a ) Efe c t o del precondicionamiento sensorial sobre la

a d q u is ici ôn del condicionamiento de sezundo orden

En la figura 4 se muestran las razones de supresiôn -

ante el tono (EC de segundo orden) durante la fase 5 (cond_i

cionamiento de segundo orden). Como puede observarse, el —

grupo E-ex manifestô una mayor supresiôn ante ci tono en —

los dos primeros bloques de ensayos, lo 'jue supone un cond_i

cionamiento môs rôpido que en los dos grupos restantes, ou-

yo curso de condicionamiento es equivalents.

Se e fec tuaron inicûalmente co'-raraciones globales de

los très grupos en cada bloque de dos ensayos utilizando la


106

prueba de H de K r us kal -Wa lli s. Los resultados obtenidos

fueron los siguientes: Bloque 1, H= 10.79, p z^.Ol; Bloque

2, H = 6.33, p ^ . 0 5 » bloque 3, K= .02, p<T.05; bloque 4, -

H* .57, p < . 0 5 . Asi pues, confirmando lo' obeervado én la

figura 4, se manifestaron diferencias entre loà grupos s6lo

en los dos primeros bloques de ensayos.

A fin de analizar mis detalladamente estas diferencias,

a continuaciôn se realizaron comparaciones entre cada par -

de grupos mediante la prueba de U de Mann-Whitney en los —

dos primeros bloques de ensayos. En el bloque 1, los grupos

E-éx y N-ex manifestaron razones de supresiôn significativa

mente distintas (U= 3, p<T.01). Igualmente, hubo una dife—

rencia altamente significativa entre el grupo E-ex y el gru

po N-n (U= 0, p= .001). Estas diferencias refiejan el dis—

tinto tratamiento recibido por el grupo E-ex en la f as e.1 du

rante la cual se emparejaron el tono y la luz. En cambio, -

no hubo diferencias entre los grupos N-ex y N-n (U= 8.5, —

p>.C5), que recibieron en la fase 1 idéntico tratamiento -

(presentaciones no emparejadas del tono y la luz).

En el segundo bloque, el grupo E-ex manifesté de nue­

vo una supresiôn significativamente mayor ante el tono que

el grupo IT-ex (U= 5, P<^ .05 ) y que el grupo N-N (U= 4, p%C

.05). La diferencia entre les grupos N-ex y 'T-N tampoco fue

significativa en este segundo bloque (^J= 15.5, p 05).


107

Por ultimo, hay que senalar que a lo largo del condi­

cionamiento de segundo orden todos los grupos manifestaron

un grado equivalents de supresiôn ante la luz. El anôlisis

estadistico dio los siguientes resultados: bloque 1, E= 1.1;

bloque 2, H= .017; bloque 3, H= .40; bloque 4 H= 1.41; ---

Pg*^.05. En la figura 4 se rauestra el nivel de supresiôn an

te la luz en el bloque 4.

(b) Efecto de la extinciôn de la luz sobre el EC de -

segundo o r d e n .

La figura 5 présenta las razones de supresiôn ante el

tono durante la fase de prueba posterior a las cuatro sesio

nés de extinciôn de la luz (grupos E-ex y N-ex) o a un pe—

riodo equivalents en la caja experimental sin présentaciôn

de la luz (grupo N-H). Como puede observarse, el grupo E-ex

manifestô, en comparaciôn con los otros dos grupos, una vi­

sible pérdida del poder supresor del tono. El interôs prin­

cipal radica en la comparaciôn entre el grupo S-ex y el gr£

po N-ex, iguales en cuanto a la extinciôn de la luz pero d_i

firiendo en cuanto a la fase 1. Dado que ambos grupos mani­

festaron igual nivel final de condicionamiento de segundo -

orden, el diferente resultado obtenido en la prueba final -

del tono sôlo es atribuible a la diferente experiencia que

cada grupo tuvo en la fase 1. ?or otra parte, les grupos --

N-ex y N-N manifestaron un grado servante de conserveciôn -


108

de la capacidad supresora del tono, a pesar de que en uno -

de el]os la luz se habia extiiiguido y en el otro no. Ademés,

si se compara el nivel de condicionamiento en el bloque fi­

nal de la fase 3 con el del primer bloque de la fase 5 en -

estos grupos, puede verse un grado seme jante de condiciona­

miento en ambos momentos.

El anélisis estadistico da resultados relativamente -

ambiguës. En el primer bloque, la aplicaciôn de la prueba -

de Kruskal-Wallis arrojô una H= 5.09 con pj>,05. Sin embar­

go, dado que el valor de H asociado a una p= .05 en las con

diciones de nuestra prueba es de 5.99, quizé no sea muy ---

arriesgado considerar los resultados obtenidos como refie—

jando una diferencia real entre los grupos en la direcciôn

predicha. La aplicaciôn de la prueba de Mann-Whitney dio —

igualmente resultados en el limite de la significaciôn esta

distica. Asi, mientras que se obtuvo una diferencia signify

cativa entre los grupos E-ex y lî-ex (U= 6, p < . 0 5 ) , no fue

significativa al nivel de .05 la diferencia entre el grupo

E-ex y el grupo ’
J-IT (U= 8, p= .066). En el segundo bloque -

de ensayos, fue clara la ausencia de diferencias significa-

tivas entre los grupos (H= .91, Pj>,.05), no observôndose ya

en ninguno de ellos una supresiôn sustancial ante el tono.


109

(c) Capacidad supresora de la luz tras la e x ti nci ôn»

Como puede observarse en el panel derecho de la figu­

ra 6, los grupos E-ex y N-ex manifestaron una pérdida cons£

derable del valor supresor de la luz tras las cuatro sesio­

nes de extinciôn, en comparaciôn con la supresiôn que lo —

luz produjo durante el condicionamiento de segundo orden. -

En cambio, el grupo N-N, que no recibiô extinciôn de la luz,

manifestô una supresiôn sustancial ante e l l a , lo que indica

la conservaciôn de su valor aversivo.

Hubo di f e r e n c i æ estadisticamente significativas entre

los grupos en los dos bloques de ensayos de la prueba; bl o ­

que 1, H= 8.57, bloque 2, H= 7.57; Pg<'.05. Las compara clo­

nes entre pares de grupos dieron los siguientes resultados:

en el bloque 1 se registraron diferencias significatives en

tre el grupo E-ex y el grupo II-N (U= 2, p < .01) y entre el

grupo N-ex y el grupo N-H (U=4, p < . 0 5 ) . No fue significa —

tiva la diferencia entre los dos grupos que recibieron ex--

tinciôn de la luz, los grupos E-ex y N-ex (U= 10.5, py>.C5).

En el segundo bloque, se repitiô la misma peut? de résulta-

dos: difirieron entre si los grupos E-ex y "-N ("= 6, p < .C 5)

y los grupos N-ex y N-N (0= 2.5, p < .01 ) pero ".c asi les —

grupos E-ex y N-ex (U= 10, p > . C 5 ) .

Los resultados de esta fâse 6 demuestran que el proce

dimiento de extinciôn fue eficaz para disniriuir corsjd='r?--

blenente la capacidad supresora de la luz en les yrupoc


110

E-ex y N-ex. Igualmente, estos resultados confirman que la

escasa supresiôn producida por el tono en la fase 5 en el ■

grupo E-ex, se debe a la pérdida del valor aversivo de la •

luz.
Ill

4.- DISCUSIOH

Los resultados obtenidos en la fase de condicionamien

to de segundo orden son équivalentes a los obtenidos en el

experimento anterior: el precondicionamiento sensorial faci^

litô la adquisiciôn del condicionamiento de segundo orden.

El anôlisia respecto a la fuente de las diferencias entre d

grupo E-ex y los grupos N-ex y N-N se ve d f i c u l t a d o al no -

disponer*, como en el experimento I, de grupos de control que

permitan estimar la influencia del precondicionamiento como

tal y de la interacciôn precondicionamiento / condiciona---

miento de segundo orden en cada momento de la sesiôn. Sin -

embargo, en funciôn de los datos obtenidos en el experimen-

to I, es dudoso que la mayor supresiôn mostrada por el g r u ­

po E-ex en el primer bloque de ensayos se deba ya a la in—

teracciôn precondicionamiento sensorial / condicionamiento

de segundo orden. Quizô en ese estadio, la mayor supresiôn

en el grupo E-ex en el bloque 1 se debe aun al efecto sim—

pie de precondicionamiento sensorial, no apareciendo el e-

fecto de intei'acciôn ha s ta rnôs avanzada la sesiôn. También

como en el experimento I, el efecto de interacciôn se mo s—

trô sôlo t ran sit oriamente. Asi, en los bloques 3 y 4 las r£

zones de supresiôn son ya sernejantes en todos los grupos. -

For lo tanto, aunque el efecto parece fiable no es muy dura •

dero. Como ya sehalamos al comentar los resultados del

riment 0 anterior, es dificil saber si esta trans itoriedaÆwJ^fâffi^ S

B IB L IO T E C A
112

en la manifestaciôn conductual del efecto ha de interpreter

se como debida a su desapariciôn total. Sin embargo, los re

sultados obtenidos en el presents experimento con la prueba

del tono permiten pensar que el efecto es duradero y que, -

debido a las caracteristicas de la pr u e b a , lo que se ve en-

torpecido es su manifestaciôn conductual.

No es fécil interpreter la forma de la curva adquisi-

tiva del condicionamiento de segundo orden en el grupo E-ex,

sobre todo la disminuciôn de la supresiôn que se observa —

del bloque 2 al 5. A par entemente, esto séria compatible con

une explicaciôn de los resultados que hemos obtenido distin

ta a la interacciôn precondicionamiento sensorial / condicjp

namiento de segundo orden. La mayor supresiôn obtenida tan­

to en el grupo EEE del experimento I, como en el E-ex del -

experimento I£ podrian considerarse como debidas a una suma-

ciôn simple de las respuestas provocadas por el tono en fun

ciôn de sus propiedades precondicionadas, por una parte, y

de sus propiedades de EC de segundo orden, por otra. La di£

minuciôn de la supresiôn en el bloque 3 se deberia a la de£

sapariclon del efecto de precondicionamiento, conservéndose

en cambio el del condicionamiento de segundo orden. Segun -

esta interpretaciôn, el precondicionamiento no modificarla

el proce5 0 de condicionamiento de segundo orden. Simplemen-

te, dado que la respuesta provocada por el tono como estimu

lo precondicicnado es la misma que la provocada en funciôn

de su cualidad de EC de segundo orden, ambas fuentes de res


113

puesta se sumarfai y darfai asi origen a un mayor Impacto con

ductual del tono. Aunque no puede distinguirse entre las in

interprétaclones della sumacion y de la interacciôn a par—

tir de los datos de la fase de condicionamiento de segundo

orden, los resultados obtenidos posteriormente en la prueba

del tono en el présenté experimento son môs acordes con una

interpretaciôn en términos de interacciôn. Segun la hipôte-

sis de la sumaciôn, el precondicionamiento no modificaria -

en ningûn modo la estructura asociativa del condicionamien­

to de segundo orden, con lo que el efecto de la extinciôn -

de la luz sobre el tono deberia ser el mismo en los grupos

E-ex y N-ex. Como ya hemos visto, no fue este el resultado

obtenido.

En la prueba del rono, el grupo S-ex manifestô un ni­

vel de supresiôn cercano a .50, mientras los dos grupos re£

tantes conservaban una razon de supresiôn oercana a .30. La

pérdida del poder supresor del tono en el grupo E-ex en corn

paraciôn con el grupo N-ex, aun habiéndose extinguido el va

lor aversivo de la luz en ambos grupos, es coherente con —

nuestra interpretaciôn del efecto del rrecondicionaniento -

sensorial en términos de una modificacicn de la estructura

asociativa del condicionamiento de segundo orden. Concreta-

mente, el precondicionamiento sensorial parece l aber facil_i

tado la formaciôn de una asociaciôn E-E curante el condici£

namiento de segundo orden. Dicho de otra forma, la asoci?—

ciôn tono-luz establecida en la fase 1 [Link] que el condiciç.


114

namiento de segundo orden se verificase a través de un for-

talecimiento de esa asociaciôn, quedando as! asociada al t£

no una representaciôn del EC de primer orden que bôsicamen—

te incluye sus aspectos estimu-lares y su caracter aversivo,

mediando as! la producciôn de una respuesta de miedo condi-

cionado por el tono. Posteriormente, la extinciôn de la luz

devaluô esa representaciôn, con el resultado de la desapar^

ciôn de la respuesta condicionada de miedo ante el tono. —

Ccn todo, la ambigifedad de los resultados del anôlisis esta

distico aconseja una cierta preeauciôn respecto a lo defin^

tlvo de los datos o b t ^ i d o s siendo necesaria una replica —

ciôn que demuestre su fiabilidad.

Por otra parte, la comparaciôn de los grupos N-ex y -

N-N révéla que, en ausencia de precond icionamiento sensorial

anterior, la asociaciôn formada durante el condicionamiento

de segundo orden en nuestra situaciôn experimental fue del

tipo S-R. Ef ect ivamente, ambos grupos manifestaron durante

la prueba del tono un mantenimiento équivalente de su poder

supresor, a pesar de que el grupo N-ex recibiô antes cuatro

sesiones de extinciôn de la luz y el grupo N-N no. La no —

participaciôn de una representaciôn de la luz en la esocia-

ciôn no mediada tono-resuuesta en el grupo N-ex, hizo que -

el poder supresor del tono se mantuviese a pesar de la ant£

ricr extinciôn de la luz. Esta ausencia de diferencias en—

tre los grupos N-ex y N-N en la prueba del tono confirma de

nuevo los resultados obtenidos iniclalnente por Rizley y —


115

Rescorla (1972), y mûs tarde por Compton, White y Robbins -

(1977). En la situaciôn de supresiôn condicionada, el cond£

cionamiento de segundo orden con estimulos de distinta mod£

lidad sensorial se muestra independiente, una vez establec£

do, de las mo difiesclones posteriores del EC de primer or—

den.

Resumiendo,los resultados de este experimento son co­

hérentes con los datos mû s recientes acerca de la flexibili^

dad asociativa del condicionamiento de segundo orden (p .ej.

Nairne y Rescorla, 1981), en funciôn de las caracteristicas

de la situaciôn.' El condicionamiento de segundo orden puede

dar origen a una asociaciôn E-E no sôlo cuando se emplear -

estimulos de la misma modalidad sensorial, sino también ---

cuando, aun siendo de distinta modalidad, se promueve una -

asociaciôn entre ellos mediante un procedimiento previo de

precondicionamiento sensorial.
116
TABLA 4

OISERO DEL EXPERIMENTO II

Grupo Fo$§ / F a t* 2 Fast 3 Fa$*4 FbM 5 Fa$o €

E-ex T-L L+ T-L L- T L

N-ex T/L L» T-L L- T L

N-N T/L L* T-L — T L

Clave#. E: emparejado. M» no emparejado. T. tono.


L> lux. Lo# #lgno# ty- indican, re#pect^
vamente reforxamlento y no reforxamiento.
117

EXPERIMENTO II
"O N-N

-# N-#%

Ar——— —A £ *•*

5 TONO LUZ

î .4
(/)

%
I 3
ë
<

i 2

<
oc

0
2 3 4

BLOQUES DE DOS ENSAYOS

Fig. 4 Adquisiciôn del condicionamiento de segundo


orden a un tono (razones médias Je supresiôn
grupales) en funciôn del tratamiento recibido
durante la fase 1: Emparejamiento tono-luz -
(grupos E-ex) o presentaciôn no emparejada de
esos estimulos (grupos N-ex y N-N). A la dere
cha figuran las razones de supresiones ante ~
la luz (EC^) al final del condicionamiento de
segundo orden.
118

EXPERIMENTO 11

N ex

5
N-N
E-ex

,4
O
m
kJ
2 3
g
w
0

s
w
2
M

1
<

0
bloque I

BLOQUES DE DOS ENSAYOS

FigSr Razones médias de supresiôn ante el tono


tras la extinciôn de la luz (grupos E-ex
y H-ex)6 trâa un periodo équivalente sin
presentaciôn de la luz (grupo H-il)
119

EXPERIMENTO II

.5

,4 E #K

.2
N-N

N-N

0
Woqu# I bloqu# 2
BLOQUES DE DOS ENSAYOS

Fig.6 Razon«8 madias da supresi6n anta la luz.


Antariormante habia sido somatida a ax-
tincion an los grupos E-ex y W-ex.
120

?. - LA INHIBICION LATENTE.

5 .1. - Evldencia exper ime nta l.

La exposlcl6n repetida no reforzada a un estimulo ti£

ne un efecto retardatorio sobre el posterior condicionamlen

to de ese estfmulo cuando es emparejado con un El. Este e f œ

to ha recibido el n o m b r e , quiz^ poco afortunado, de "Inhib^

ciôn latente" (Lubow y Moore, 1956). El efecto de inhibi —

cl6n latente es ficil de obtener y su generalidad a través

de distintas situaciones expérimentales es bastante amplia:

condicionamiento clâsico aversivo directe (Lubow y Moore, -

1956); supresiôn condicionada (Carlton y Vogel, 1967); con­

dicionamiento de escape-evitaciôn (Ackil y Mellgren, 1966)

y condicionamiento de la aversi6n al sabor (Revusky y Garcé,

197c) entre otros procedim ien tos . Igualmente, existe una —

cantidad considerable de anâlisis paramétricos de la inhitâ

ci6n latente (cf. L u b o w , 1973). Asi, el efecto de pende deci

sivamente de un numéro determinado ne rreexpos ici ones al fij

turo 30. El numéro crltico de preexposiciones a partir del

cual se obtiens un retraso posterior del condicionamiento -

se situa entre 16 y 20. Como senala Lubow en la revision cô^

tada, solo en un caso se ha obtenido un efecto tetardatorio

con nenos de 17 preexposiciones ([Link] y Cantor, 1Ç<^6). S£

ta relaciôn oaramétrica se mantier.e aun cuando se utilicen


121

especies animales y procedimientos de condicionamiento muy

diversos. Por otra parte, la diferencia entre la velocidad

de condicionamiento de un grupo con preexposici6n al EC y

otro sin ella suele ser bastante notable. Asi pues, la in—

hibiciôn latente es un fenômeno robusto y fiable.

5. 2 . - Interprétaclones te6ricas de la inhibicién l a t e n t e .

Se han propuesto varias interprêtaclones teôricas de

la inhibiciôn latente. En primer lugar, es necesario dlatin

guir claramente la inhibiciôn latente de la forma mâs cornun

de inhibiciôn aprendida, la inhibiciôn condicionada pavlo—

v i a n a . Rescorla (1971) ha puesto de manifiesto las diferen-

cias existentes entre ambos fenômenbs. Asi, mientras que un

inhibidor condicionado hace disminuir las respuestas a un -

excitadbr condicionado cuando ambos son presentados simultô

nearaente (prueba de sumaciôn), la superposiciôn de un "inh_i

bidor latente" y un excitador condicionado no produce n in—

gun efecto. For otra parte, mientras que la preexposici ôn -

no reforzada disminuye la capacidad dél estimulo para entra?

en una asociaciôn (sea excitatoria o innibi tor ia) con cual-

quier reforzador, el efecto inhibidor condicionado es espe-

cifico para el reforzador respecte al cual se ha presentado

en relaciôn negativa. Esta inespecifidad de la [Link](ûcri -

latente ha sido captada al describir el resultado de la pre^

exposiciôn no reforzada como un aprendizaje de que al csti-

mulo preexpuesto ne senala ningun canbio significative en -


122

el amb i e n t e .

SI bien se han propuesto algunas explicaciones de la

inhibiciôn latente en tdrminos de procesos no asociativos,

como la habituacidn (Schnur, 1971) o la reducciôn de la sa-

liencia del estimulo (Rescorla, 19?1), aqui nos referiremos

s6lo a gquellas explicaciones que postulan el desarrollo de

algun proceso de aprendizaje asociativo durante la preexpo-

siciôn. Son estas ultimas explicaciones las que resultan re

levantes respecte al tema que aqui nos ocupa.

. . la teoria de la atenciôn c ondicionada.

Lubow y colaboradores (Lubow, Alek y Arzy, 1975; Lu —

bow, ScÎYur y Rifkin, 1976) han propuesto una teoria de la -

inhibiciôn latente en términos de atenciôn condicionada. La

respuesta de atenciôn séria provocada inicialmente de forma

incondicionada por la primera présentaciôn del estimulo, y

la presentaciôn repetida de éste sin ningun cambio ambien—

tal consecuente llevaria a la "extinciôn" de esa respuesta.

3n cambio, hacer seguir al estimulo en cuestiôn de un El o

de cualquier cambio ambiental mantendria la respuesta de

atenciôn. Es este [Link] de la respuesta de atenciôn

]o que se consideraria como "respuesta condicionada de aten

ciôn" (RCA). La inhibiciôn latente se explicaria entonces -

como d e bida a la atenciôn disminuida al EC, lo que dificul-

taria su asociaciôn con el El durante el nosterior [Link]


123

namiento. La teoria impiica una interpretaciôn biprocesal -

del condicionamiento en la que el establecimiento de la as£

ciaciôn EG-SI requiers el astablecimiento o mantenimiento -

de una"respuesta de atenciôn" a los aspectos relevantes de

la situaciôn ([Link]. Sutherland y Mackintosh, 1971).

Una predicciôn obvia de la teoria es que la inhibi---

ciôn latente deberia disminuir si durante la preexposiciôn

el future EC se présenta de tal forma que se nantenga la -

respuesta de atenciôn hacia él, por ejemplo haciéndolo se—

guir de algun cambio ambiental.

En linea con la teoria, se ha obtenido una reducciôn

del efecto de inhibiciôn latente, e incluse su ausencia to­

tal, cuando durante la preexposiciôn el future EC es segui-

do por otro estimulo neutro, en .comparaciôn con su present^

ciôn aislada (Lubow, Schnir y Rifkin, 1976, experiment os 1 y

2 ).

Sin embargo, aunque la teoria de la atenciôn condicio

nada atribuye la disminuciôn del efecto de ir''.ibiciôn [Link]

te a la relaciôn de condicionamiento entre les estimulos —

preexpuestos, no atribuye la propia irlniticic' la rente a un


proceso de condicionamiento, en el sentido de relaciôn a p r m
dida entre dos estimulos. la inhibiciôn late-ite séria lebi-
da, simplemente, a la perd Ida de la respuesta i :ioi?.l de
atenciôn ai estimulo pre e::pue s-(-c.
124

La teoria de W a g n e r .

Recien tem ent e, Wagner (1976, 1978) ha propuesto una -

teoria acerca del procesamiento de estimulos en diversas s_i

tuaciones que, aplicada'a la inhibiciôn latente, considera­

ria el efecto retardatorio de la preexposiciôn no reforzada

sobre el condicionamiento como debido a la asociaciôn entre

los estimulos contextuales o claves ambientales y el future

EC (Wagner, 1978, 1979). Nos interesa especialmente esta —

teoria debido a que en ella la inhibiciôn latente se expli-

ca por la formaciôn de una asociaciôn entre estimulos n e u —

tros (las claves ambientales y el EC antes de poseer propi£

dades co ndicionadas), equiparable a la primera fase de un -

expérimente de precondicionamiento sensorial. Dada la r ela ­

tive novedad de la teoria, fundamentalmente en el sentido -

de .que recurre a procesos y conceptos que sôlo recientements

han comenzado a ser aplicados al an^lisis del condiciona—

miento, expondremos brevemente sus rasgos principales.

La teoria general de Wagner ccnstituye una élaboraciôi

de la idea de "sorpresa” , introducida por lianin para

explicar los procesos de selecciôn de estimulos observed os

en el curso de expérimentes son EG conpuestos. El puntc de

partida de la teoria es el diferente grado de procesariento

que las formulaciones actuales sobre el [Link] de in­

forma ciôn atribuyen s los accntecinientos esperadcs per con

traposiciôn a los a ccntecimientos sorpresivos (p .e .1. A ticin-


125

son y Wickens, 1971). Los acontecimientos esperados tendrian

menor probabilldad que los acontecimientos sorpresivos de -

inducir un proceso de "repaso" (rehearsal) en la memoria a

corto plazo. Hablando en términos générales, se supone que

la probabilidad de que la presentaciôn de un estimulo en un

momento dado induzca un proceso de "repaso" en la memoria a

corto plazo depends de que no exista ya eii esc sistema una

pre-reprèsentaciôn de tal estimulo. Son dos las fuentes que

pueden haber generado una pre-representaciôn del estimulo -

en la memoria a corto plazo: la presentaciôn de otra clave

anteriormente asociada a ese estimulo (como en el condicio­

namiento clésico, donde un SC bien entrenado generaria una

pre-representaciôn. del El) o la presentaciôn anterior del -

propiü estimulo (como en un experiment o de hacituaciôn con


un intervalo entre ensayos muy corto). Asi, en el primer —
case se habla de pre-representaciôn generada asociativamen-

te y en el segundo de pre-representaciôn auto- gen era da, - -

(Wagner, 1979). Wagne r supone que el grado de procesamiento


que recibe un. estimulo se ma n i f i e s t a , entre otros indices,
por la capacidad de ese estimulo para ic:ar una conexiôn —
asociativa con otro estimulo. De es va icrra., \i aconte ci —
riento esperadd séria poco susceptible de entrer en une
•conexiôn asociativa debido el inferior procesamiento induc_i
do por su presentaciôn, en razôn de su pr°-rerre3en.;aciôii -
en el sistema de memoria a [Link] ul-zo.
126

Algunas de las predicciones de esta teoria se han vl£

to confirmadas utilizando diversas estrategias expérimenta­

les: estiïïiulaciôn post-ensayo, que lleva a un inferior con

dicionamiento al interferir con el procesamiento de la est^

mulaciôn recibida en el ensayo de condicionamiento (Wagner,

Rudy y Whitlow, 1973)» presentaciôn del El previamente a ca

da emparejamiento EC-EI, lo que lleva también a un inferior

condicionamiento al inducir una pre-representaciôn del El -

que estara presents durante el emparejamiento, impidiendo -

asi un procesamiento adecuado del El en el ensayo de condi­

cionamiento (Terry, 1976) y ciertas modificaciones del dis£

no de un paradigma de bloqueo, donde el grado de condiciona,

miento del elemento bloqueador détermina el grado de condi­

cionamiento del elemento bloqueado (Wagner, 1976).

Aplicada a la inhibiciôn latente, la teoria considéra

la ascciabilidad disminuida del EC preexpuesto ccmo un re—

flejo de su escasa capacidad para inducir un proceso de - -

"repaso" en le memoria a corto plazo o, expresado en termi­

nes comunes, como resultado de su carôcter no sorpresivo. -

La preexposiciôn no reforzada del futuro EC posibilitarla -

la asociaciôn de las claves ambientales ccn él, de for-i-a —

que finalmente generarlan por si solas una pre-représenta—

ciôn del EC, (este séria un caso de pre-representaciôn gen£

rada a sociativanente). Asi, al comenzar la fa se de condici£

namiento, el EC séria un acoiitpciniento esperado (es decir,

ya pre-representado por las claves ambientales). Su presen-


127

taclôn flslca no inducirla un procesamiento adecuado, al no

generar un proceso de "repaso” , y su asociabilidad con el -

El eotarla asi disminuida, preciséndose un numéro mayor de

emparejamient08 EC-EI para que se forme una asociaciôn en—

tre ambos estimulos que si el EC no hubiese sido pre-expue£

to.

Una de las predicciones fondamentales de la teoria de

Wagner en su aplicaciôn a la inhibiciôn latente es que el -

efecto retardatorio de la preexposiciôn podrla atenuarse si,

tras la fase de preexposiciôn, el sujeto es expuesto d ur an­

te un période de tiempo relativamente prolongado a las cla­

ves ambientales sin el EC, de forma que se extinga le as o —

ciaciôn formada entre ambos elementos. [Link], el EC volverla

a ser sorpresivo cuando se presentase en la fase de condi—

cionamiento, recibiendo un procesamiento adecuado y icrmando

facilmente una asociaciôn con el El. Un resultado compati—

ble con esta predicciôn ha sido obtenido en el caso de la -

habituaciôn, obteniéndose una reducciôn de la habituaciôn -

cuando entre el procedimiento de habituaciôn y ia pi'ueba lia

mediaco una fase de exposiciôn al contexte sin el e s 11m u ]o

habituado, (Wagner, 1976). Igualmente, se ha o b s e r v a h o ura

reduo: ion de la ir/'Jbjciôii l a t e n t e per exposiciôn al c ont ex

to sin el EC entre la fase de preexposiciôn y le de condi—

cioc'amiento en dos expérimentes, no publicados de Wagner, —

rfautz y Donegan (cit. en Wagner, 1979), tanto con la técni

03 de condicicnafoi ■^n.-'-o nalretral en ccre.'^os 'ur c cor la su-


128

presiôn condicionada en ratas. Por ultime, algunos aspectos

del llamado "efecto de contexte", (Lubow, Rifkin y Alek, —

1976) son igualmente interprétables en términos de la t e o r A

que [Link]. Por ejemplo, es posible atenuar el efecto -

de inhibiciôn latente en una situa ciôn de aprendlzaje dis—

criminative si la preexposiciôn al futuro SC y el condicio­

namiento se llevan a cabo en diferentes contextes, La preex

posiciôn al contexto A posibilitaria la asociaciôn entre A

y el futuro EC, siendo éste esperado en ese contexto espec^

fico. Si el condicionamiento se lleva luego a cabo en el —

contexto B, en el momento de la presentaciôn del EC no habrS

presente una pre-representaciôn suya inducida por el contex

to, el EC seré sorpresivo y, por lo tanto, se condicionaré

a mayor velocidad que si se presentase en el contexto A. Â £

tuaimente se estén llevando a cabo en nuestro laboratorio -

experimentos semejantes utilizando la téenica de supresiôn

cond i c io nad a.

En el experimento que présentâmes a ccntinuaciôn he—

mos tratado de poner a prueba algunas predicciones de la —

teoria de Wagner aplicada a la inhibiciôn latente, atendien

do sobre todo a los aspectos de esa aplicaciôn qi:e equipa —

ran la fase de preexposiciôn no reforzada i un proceso de -

asociaciôn entre estimulos neutres (claves ambientales y fu

turo EC). îlosotros hemos tratado de ccmprobar si al es ta ble

cer una relaciôn explicita de condicionamiento entre dos es

timulos cuya presentaciôn es controlada experimental m e n t e ,-


129

se observan los efectos que la teoria de Wagner predice

cuando los estimulos relaclonados son las claves contextua­

les y el futuro EC. Nuestro interés principal no se centra

en los aspectos més especificos de la teoria de Wagner, si-

no en las posibilidades que sugiere en cuanto a una nueva -

forma de analizar el aprendizaje de relaciones entre estimu^

los neutres utilizando un procedimiento experimental cuyos

resultados conductuales son mucho menos ambiguës que los --

que se obtienen, por ejemplo, en el precondicionamiento sen

sériai.
130

5.3. gXEERIMENTO i n

1.- OBJETIV O S .

Como acabamos de ver, la presentaciôn repetida y lo -

reforzada de un estimulo disminuye su asociabilidad [Link]£

tando posteriormente un retraso en la formaciôn de una aso­

ciaciôn con un El. Segûn la teoria de Wagner, esta asoc:ab_i

lidad disminuida séria producida por la asociaciôn estalle-

cida durante la preexposiciôn entre las claves ambientajes

y el futuro EC. Ya nos hemos referido a algunos experimen—

tos inlciales en los que la extinciôn de esa asociaciôn ha

demostrad o disminuir el efecto de inhibiciôn latente y e —

otros en los que esa disminuciôn se obtiene cuando la pie ex

posiciôn y el condicionariento se llevan a cabo en pres en—

cia de un complejo distinto de claves ambientales (Lubov, -

Rifkin y Alek, 1976).

Si suponemos que las claves ambientales guardan ccn -

el EC preexpuesto una relaciôn semajcnte a la existen+e en­

tre el 2^ y el Eo en una situaciôn de precondicionamiento -

sensorial (siendo el E^ las claves ambientales y el E 2 el -

fu euro EC) y que la asociaciôn résu ltante es la que d isrin£

y e la asociabi] îtia.:' <>1 FC ecî <^1 FI, cv-izé. see posible ?s-
te ble cer ur:a relaciôn explicita entre un estfrulo (E^ ) c;ya
131

presentaciôn es controlada ex perimentalmente, y el futuro -

EC ( Eg), de forma que la asociaciôn entre ambos estimulos -

tenga el mismo efecto que la asociaciôn claves ambientales-

EG, es decir, una disminuciôn de la asociabilidad del EC en

presencia de esa estimulaciôn espe cif ica . En esa situaciôn,

el Sj pasarla a desempeRar el mismo papel que las claves am

blentales cuando el EC se présenta aislado. Quiza se objete

que, aun cuando el futuro EC se présenta antecedido por el

Ej» la relaciôn claves ambientales-EC sigue siendo la misma,

con lo que tarabién se establecerô una asociaciôn entre am—

bos. Sin embargo, existen pruebas expérimentales que permi-

ten esperar que en la situaciôn que comentamos se establec£

ré una asociaciôn preferente entre el y el EC, en detri-

mento de la asociaciôn entre las claves ambientales y el EC.

Asi, se ha demostrado que una clave puede ser ensombrecida

por la presencia simulténea de otra clave con mayor validez

predictlva respecto al reforzador ([Link]. Wagner, 1969), En

la situaciôn que comentamos, tanto el con:o las claves —

ambientales preceden a la apariciôn del futuro EC, pero

mientras que el E^ siempre aparaoe seguidc del EC, las cla­

ves ambientales estan constantenente présentes, sin que la

mayor parte del tiempo aparezca el EC. fues'rra situaciôn es

anéloga, en ese sentido, a la del condicionamiento clôsico

normal, donde el El, ademas de seguir al EC. [Link] en un

contexto ambiental determined q, a pesar de lo cur.l la asc--

ciaciôn final es entre el EC y el El y no entr^ las claves


132

ambientales y el EX. En nuestra situaciôn, siendo el E^ un

major predictor del EC que las claves ambientales, la aso —

ciaciôn preferente séria la formada entre el E^ 7 el EC, Di.

cho de otra forma, se produciria un ensombrecimiento de las

claves ambientales por el E ^ .

A partir de las pruebas expérimentales que hemos des-

crito ant eri orm ent e, suponemos que, de la misma forma que -

la variaciôn del complejo de estimulos ambientales entre la

fase de preexposiciôn al EC y el condicionamiento lleva a -

una reducciôn del efecto de inhibiciôn latente, también en

nuestra situaciôn presenter el EC durante el condicionamlen

to sin ir ya precedido por el E ^ , deberia llevar a una dis-

minuciôn seraejante de la inhibiciôn latente. En términos de

la teoria de Wagner, la no presentaciôn del E^ durante la -

fase de condicionamiento baria que el EC, al no ser espera­

do por no haber aparecido antes el E ^ , recibiese un procesa

miento adecuado y, consecuentemente, se asociase facilmente

al SI.

Para poner a prueba esta hipôtesis dispusimos très —

grupos que recibieron distinto tratamiento antes de la fase

de condicionamiento. En el grupo experimental, el EC siem—

pre era precedido por otro estimulo (E^) durante la preexpo

siciôn. Un grupo de control recibiô pr^sentaciones de ambos

estimulos, pero sin emparejar; este grupo es équivalente a

un grupo normal de inhibiciôn latente, ooii la excepciôn de

la presentaciôn del E^ a fin de que la experiencia con este


133

estimulo sea la misma que en el grupo experimental. Un ult£

mo grupo fue el control tipico de un experimento de inhibi-

cl6n latente, es decir, sin preexposiciôn al futuro EC. La

prueba consistiô en la velocidad de condicionamiento del EC

en los très grupos. El esquema del diseno de este experimen

to figura en la tabla 5.

El resultado esperado en funciôn de los argumentos —

teôricos expuestoa es q u e , mientras que el grupo de preexp£

siciôn simple (es decir, sin emparejamientc E^- EC) manife^

taré un retraso del condicionamiento en comparaciôn con el

grupo sin preexposiciôn, en el grupo de preexposiciôn empa­

re jada (Ej - SC) ese retraso seré inferior.

Como puede observarse, el tratamiento que recibe el -

grupo de preexposiciôn emparejada en la fase inicial del ex

perimento es équivalente a la primera fase de un expérimen­

te de precondicionamiento sensorial. Sin embargo, en este -

caso tratamos de medir la asociaciôn establecida [Link]- les

dos estimulos neutres a partir de la compara cio a cou el gru_

po de preexposiciôn simple en cuanto a 1? velooidad ce co .-

d 1 cionamiento durante el posterior ■.ç-re ç a 1er, to EC-EI.


134

2.- MEIODO.

2.1.- Sujetos y a p a r a t o a .

Los sujetos fueron 24 ratas V/istar macho, con un pe­

so que oscilaba entre los 250 y los 300 gramos al comienzo

del experimento.

El instrumental fue el mismo que en los experimentos

anteriores.

2.2.- Procedimiento exp erimental.

Inicialmente se llevo a cabo el entrenamiento con el

comedero y el moldeaniento de la respuesta en la forma Lnd^

cada en los expérimentes a n t eri ore s. El dia siguiente aL —

[Link] tuvo lugar la primera sesion de mantenimieito

de la respuesta bajo un programa de IV. Durante la primera

media hora de esta sesiôn escuvo vigente un programa de re-

forzarniento de IV3C" y la hora siguiente uno de IV5C". Las

siguientes sesiones duraron igualmente una hora y media —

siendo reforzada la respuesta baie un programa de IVIOC. -

Los sujetos recibieron cuutro sesiones de mantenimiento de

la linea de base La jo el program?, de I71CC". Finalizado el

période de la linea de base, los 24 sujetos fueron d i v i d —

dos en très grupos de ocho cada uno, o,u° recibieron un ro-

tamiento distinto antes de la fase de cond [Link] fia-


135

sico.i El tratamiento experimental incluyo dos fases:. prcex-

posiqiôn y condicionamiento.

Fase 1: Pr eex posiciôn.

Durante esta fase, los grupos a los que asi correspon

dia recibieron présentaclones del futuro EC en distintas re

laciones temporales con otro estimulo (E^). Tanto la preex­

posiciôn como el condicionamiento se realizaron sobre la l_i

nea de base instrumental.

Se dleron cuatro sesiones de preexposiciôn on dias con

secutivos, todas ellas con una d u r a ciôn de 9C minutos. El -

grupo T-L (tono y luz emp a r e jados) reciblo en cada una de -

las sesiones 12 emp a r e jamientcz de un tcno y una luz. Ambos

estimulos tenian una d ur aciôn de un minute y la terminaciôn

del tono ( E^) iba seguida inmediatamente de la apariciôn de

la luz (que era el futuro EC). Igual que en anteriores exp£

rimentos, el tono aumentaba la intensidad del ru id o ambien­

tal de 79 db. a 84 db. El estimulo luminoso consistia en e]

encendido sinulténeo de la lômpara del techo de la caja ex­

perimental y de la lémpara s itu ada sobre el ocre? o r o , en la

pared frontal. El encendido de estas luces [Link]?. la i;i-

tensidad luminica de 1.65 lux a 20.5 lux. Los ensayos se —

pre s enta non a [Link] irreyularez, siendo el lu. tervelc -

medio de 6.66 m i n u t o s . En total, los su jetos reoj biercn 4 ^

emparejamientos del tono y la luz.


136

El grupo t /l (tono y luz no emparejados) recibiô igual

numéro de presentaciones del tono y la luz, con igual inten

sidad y duraciôn que en el grupo anterior, pero sin empare-

j a r . Cada d i a , los sujetos de este grupo recibieron 12 pre­

sentaciones del tono y otras 12 de la luz, presenténdose —

los estimulos segun una secuencia aleatoria predeterminada

(Fellows, 1967) que se invertie de un dia a otro (asi, si -

los très primeros ensayos de un dia tenian el orden LTL, al

dia siguiente ese orden era TLT). El intervalo medio entre

ensayos fue en este grupo de 3.33 minutos.

El grupo N (no preexposiciôn) no recibiô durante esta

fase ninguna presentaciôn del tono ni de la luz. Durante l æ

sesiones correspondientes a esta fase, los sujetos del gru

po N simplemente permaneciercn en la caja experimental apr£

tando la palanca.

Fase 2: Condicionamiento.

la fase 2, que fue la fase de prueba, ténia por obje­

to establecer una asociaciôn entre la luz y una descarga —

eléctrica, convirtiendo aquélla en un estimulo aversivo con

dicionado. Se trataba de observer la velocidad de condicio­

namiento de cada grupo en funciôn del distino tratamiento

recibido durante la primera fase. Esta fase se repartiô en

très sesiones de condicionamiento en dias consecutivos, te-

niendo cada sesiôn una duraciôn de una hors. Todos los suj£

tos recibieron idéntico tratamiento


137

A fin de conseguir un condicionamiento relativamente

lento, que permitiese observer més facilmente las posibles

diferencias existentes entre los grupos, se utilizô un pro­

grama de emparejamiento parcial SC-EI. Se dieron cuatro pre

sentaciones diarias de la luz, (con intensidad y duraciôn -

iguales a las de la fase de preexposiciôn), dos de ellas se

guidas inmediatamente de una descarga eléctrica de .5 mA y

.5 segundos de duraciôn, suministrada a través del suelo de

rejilla de la caja. Los ensayos reforzados y no reforzados

se presentaron segûn un orden aleatorio predeterminado. El

intervalo entre ensayos fue de 11.2 minutos.


138

3.- RESULTADOS

La figura 7 muestra las razones de supresiôn obteni—

das durante los emparejamienros luz -descarga. Como puede ob

servarse, se obtuvo un notable efecto de inhibiciôn latente,

con un claro retrasc de la adquisiciôn de la supresiôn con­

dicionada en el grupo T/L en comparaciôn con el grupo N. —

Sin embargo y en contra de nuestras predicciones, también -

el grupo T-L manifestô un efecto de inhibiciôn latente eqiû

valente al del grupo T/L.

Anélisis globales de las razones de supresiôn obteni-

das por los sujetos de cada grupo en cada bloque de dos en-

s a y o s , con la prueba de Kruskal-V.'allis, dieron los siguien­

tes resultados: bloque 1, K= 11.62, p .01; bloque 2, H = 1 .61

p >.C5; bloque 3, K= 7.3, p <.05; bloque 4, K= 1.62, p>.05;

bloque 5, H= 4.12, p %>.05; bloque 6, H= 2.31, P .05. Asi -

pues, sôlo se registraron diferencias significatives en el

primer y tercer bloque de ensayos.

Posteriormente se hicieron comparaoiones entre pares

de grupos en los bloques 1 y 3, utilizando la prueba de U -

do Mann-'.7hitney. Los prupos T-L y T/L no difirieron entre -

si en ninguno de estos bloques: bloque 1, ü= 25, 05; blo

que 3, U= 31, p]^.C5. En cambio, si hubo diferencias sipni-

ficativas entre cada uno de esos grupos y el grupo 'N en an-

bos bloques. Para la comparaciôn entre el grupo T/L y el —


139

grupo N, en el bloque 1 U= 4, p=.C01 y en el bloque 3, U=S

p<.05. En cuanto a ]a comparaciôn entre el grupo T-L y el

grupo N, en el bloque 1 U=5, p=.001 y en el bloque 3 U-12,

p < .05.

Los anélisis anteriores nonen de manifiesto la d i f e r m

cia de los grupos T/L y T-L respecto al grupo M en velocidad

de condicionamiento, pero no en cuanto al hivel asintôtico

del mismo, resultado que, por otra parte, es la norma en —

los experimentos de inhibiciôn latente. Con todo, las dife­

rencias observadas en el bloque 1 entre estos grupos no re-

flejan una distinta velocidad de condicionamiento. Dado que

la secuencia de reforzamiento parcial recibida en la prime­

ra sesiôn de condicionamiento por todos los grupos fue - -

- + - t, recibiendo asi el primer emparejamiento luz-descar

ga en el segundo ensayo, es évidente que la mayor supresiôn

mostrada por el grupo N en los dos primeros ensayos no pue­

de atribuirse a ningun efecto de condicionamiento. Esta su­

presiôn se debe simplemente al efecto su pre s or iiicondiciona

do de la luz en sus primeras presentaciones, efecto que en

los grupos T/I y T-L rie tenido oportunidad dp nacituarse en

el curso de la preexposiciôn. Ter lo 'anto, u ' sentido -

çstricto el efecto de inhibiciôn latente se observa ûnica--

mente en el bloque ?.

Asi pues, les resultados obtenidos este experi ven­

te, al denostrar un efecto équivalente de irlni/r': ciôn laten­

te en los grupos T/L y T-L, centred i cen clarap-enve nu es m a


140

hipôtesis, segûn la cual esperabamos una atenuaciôn de ese

efecto en el grupo T-I. A continuaciôn trataremos de escla-

recer las posibles razones de ese resultado.


141

4.- DISCUSION

El efecto de inhibiciôn latente obtenido en este exp£

rimento fue considerable y, en todo caso, seme jante al que

se ha obtenido en otros experimentos con la técnica de su—

presiôn condicionada: un retraso en la adquisiciôn del con­

dicionamiento, que finalmente llega a un nivel asintôtico -

équivalente al del grupo no preexpuesto. La ocservaciôn de

la inhibiciôn latente seguramente se vio facilitada por la

utilizaciôn de un programa de emparejamiento parcial EC-EI

y por la moderada intensidad de la descarga empleada.

En cuanto a la atenuaciôn de la inhibiciôn latente que

esperébamos observer en el grupo T-L, la no obtencicn de e£

te resultado puede explicarse de diversas fermas. En primer

lugar puede objetarse que el diseno utilizado no incluye coi

troles suficientes como para poder aiirrar que en el çrupo

T-L no hay realmente atenuaciôn de la inhibiciôn laeente. -


Segûn esta objeciôn, deberia haberse incluldo un ^rupc en -

el que en la fase de preexposiciôn se ;ublese presentado —


ûnicarente el futuro EC, para asegur-rs^ ir prasen—
cia del tcno en el grupo T/L no produce nin.ô efecto espe­
cial (por ejenplo, algun efecto no asociativo). i^rle pcsi-
cle que en el grupo T/l ai tono llega se fi ce a coincer
tirse en un ele'^ento -as iMl ambiente en >:" ? 7ves**ncja -?e

rreexrone el EC. De esta forr.a, la re'^i»'c-d? d :ccc en la


142

fase del condicionamiento supondrla un cambio parcial de —

las claves ambientales présentes durante la preexposiciôn,

condiciôn que, segûn la teoria de Wagner, podria llevar a -

una disminuciôn del efecto de inhibiciôn latente. En el gru

po T-I la presencia del tone podria haber aotuad o de igual

forma, es decir, no a través de su relaciôn de condiciona—

miento con la [Link] su simple presencia en la situacioi

ambiental en que aparece la luz. Consecuentemente, habria -

produc ido en ambos grupos una disminuciôn equivalents de la

inhibiciôn latente, disminuciôn que se Liubiera detectado de

haber incluido un grupo en el que sôlo se presentase la luz.

Sin entrar en los prcblemas teôricos que plantearia esta in

terpretacion, es posible citar pruebas expérimentales con—

trarias a ella. En los experimentos ya citados, Lubov/, - —

Schnur y Rifkin (1976), incluyeron dos grupos distintos de

inhibiciôn latente, uno con preexposiciôn ûnicamente al fu­

turo EC y otro que incluia la presents ciôn no emparejada de

otro estimulo (como en el grupo T/L de nuestro experimento).

El nivel de supresiôn résultante del condicionamiento no —

fu? s i gn if i0 ="t ima - ^r:t e d if eren "e enl're estes dos 'rupos,

ni festant o a'nbcs un ? :ect o equ iv-lenre de inhibiciôn la-^ez:-

te al cc-pararl os con en ^rupo sin pr ee::nosiciôn. '-si pues,

la presentaciôn no empar^jada de un estir'ulo distinto ai EC

durante le pre expos ici'ôn no pare ce afeccar al ?feo” 0 de in­

hibiciôn latente ma ni fus tado per si EC.

Si ?o exlu'/p ir ^?-ore t- ci ô: anr^rlor. 1 ? -‘csencia


14 0

de diferencias entre los grupos T-L y T/L résulta contraria

a la predicciôn deducida de la teoria de W'^gner. Uno de los

problèmes que présenta esta teoria es la no especificaciôn

de las leyes que rigen la asociaciôn entre las claves con—

textuales (que son claves estaticas) y el EC. A falta de esa

especificaciôn, nosotros hemos supuesto que las asociacionss

entre claves contextuales y EC se rigen segûn las mlsmas l£

yes que las asociaciones entre claves variables, ccno las -

que se presentan en el grupo T-L. Goncretamente, hemos su—

puesto que el emparejamiento T-L durante la preexposiciôn -

impedi r i a , por un proceso de ensombrecimiento, la formaciôn

de une asociaciôn entre las claves ambientales y el SC. Fe-

ro quizé las condiciones de presentaciôn del tone y la luz

no hayan sido adecuadas para que se produsca ese efecto de

ensombrecimiento. Por ejemplo, es posible que, puesto que

la luz aparece una vez terminado el tono, no arar^ciendo —

por tanto en presencia de éste y si directamente sobre el -

fondo ambiental, la asociaciôn claves ambientales-EC si se

h a va establecido. Es decir, la apariciôn del fu 'turo EC sc--

bre las claves a' b ie n t o l e s , sin la nr'^secci^' si-ultenea del

tono, tendria una ir portancia fuudamt-n-^al para 1? formaciôn

de una asociaciôn claves ambientales-EC. Es- s c o " >i ci cnes,

desde luego, se cumplen en el grupc f-I. .'•de-'/s, la ir-,por—

tancia de esa asociaciôn simulténea s'm uramente es -.uc/.o mo_

yor cuando, como en nuestro c a s o , se empl-="? un. Cd rslativa-

:"ente larme.
144

Al tratar del precondlcionainiento sensorial ya cita—

mes algunas pruebas recientes acerca de la superioridad de

la presentaci6n simultanés Eg en compara ci6n con su pr_e

seritacion sucesiva. Puesto que, como ya heraos visto, la teo

rla de Wagner supone que durante la preexposici6n del EO en

un experimento de inhibici6n latente se forma una asociaci6n

entre las claves ambientales y el future EC (es decir, en—

tre doe estimulos neutres), es posible que también en. esta

situaciôn la presencia simultânea de ambos, sin otro estlmu

le interferente, desempene un papel esencial en esa asocia-

ci6n. Asi, en el grupo T-L de nuestro experimento, la simul

taneidad claves ambientales-EC tiene un efecto asociativo -

superior a la relacldn sucesiva E^-EC. De esta forma, se —

forraaria la misma asociaciôn en el grupo T-L y en el grupo

t/l, con lo que el efecto de inhibiciôn latente séria luego

équivalente. Teniendo en cuenta este razonamiento, la rela-

ci6n existante entre el tone y la luz en el grupo T-L no es

igual a la existante entre las claves ambientales y el EC -

en un grupo de preexposicj6n simple, que incluye la presen­

cia simultanés de ambos. Es de suponer, e n fonces, que la —

presentacion simultdnea del tono y la luz sf logre ensombre

cer a ]as claves contextuales, de forma que se es tablezca -

una asociaciôn preferente entre el tono y la luz. A fin de

poner a prueba esta hip6tesis, que matiza las predicclones

iniciales, pre^^aramos un nuevo grupo en el que la relacion

tono-luz durante la preexposicion era mus se-^ejante a la —


145

que existe entre las claves ambientales y el EC.

Grupo de preexposici6n simultanés (TL).

En este nuevo grupo, sus 8 sujetos recibieron antes -

de la preexposici6n un entrenamiento idéntico de llnea de -

base al de los très grupos iniciales del experimento. Duran

te la preexposicidn se les presentaron igualmente 12 luces

y 12 tonos en cada sesi6n. La diferencia estribô en que la

luz precedia al tono pero permanecfa encendida hasta d e s ---

pues de terminado el tono. Con este tipo de presentacion —

pretendiemos reproducir entre el tono y la luz una relacion

m^s semejante a la existante normalmente entre claves a m b i m

taies y EC preexpuesto, con las claves ambientales prèsen—

tes antes, durante y después del EC. De la riisma f o r m a , en

el presents grupo el tono estaba présente antes, durante y

después de la apariciôn de la luz, auncue en todo caso guar

dando con ella una relacion més fiable que las olaves am ---

bientales. Concretamente, el tono aparecia I minuto antes -

de la presentacidn de la luz, segula ^resev>>e durante ^ods

la duracidn de ésta (1 minuto) y termiraba 5C s egundos dejr

pues de que se retira se la lus. Asi pv;es, la dura ci on total

del tono fue de 2.5 minutes. El intervalo m^dio entre pres^n

taciones del tono fue de 5 minutos. Después de la preexposâ

cion, los su jetos de este grupo recibierr,: t dias de condi-

cionamiento en iguales ccndiciones que les grupos reston-’-es.


146

La figura 8 présenta las razones de supresiôn del gru

po TL durante el curso del condicionamiento. Debido a que -

los anteriores grupos de preexposiciôn no manifestaron dife

rencias entre si, hemos incluido s6lo a uno de ellos (el —

grupo t/l) como grupo de comparaci6n. N a t u ralmente, se i n c ^

ye ademés el grupo sin preexposiciôn.

Como puede observarse en la f i g u r a , el grupo TL m ani­

festé una adquisicién m^s répida del condicionamiento que el

grupo T/L, no diferencid^ndose ademas sustancialmente del —

grupo W.

El anélisis estadlstico détecté diferencias significa

tivas en el primer bloque entre el grupo- TL y el grupo lî —

(ü= 11, p 05 ), lo que pone de manifiesto, como en las an-

tericres comparaciones, el poder supresor incondicionado de

la luz en sus primeras présentaciones en el grupo ÎT. En cam

bio, la ausencia de diferencias entre los grupos TL y T/L -

(U= 24.5, p > . 0 5 ) dénota la inefectividad do la luz para —

producir de forma incondicionada un efecto supresor sustan-

cial en esos grupos.

En el segundo bloque no se registraron d iferencias —

significativas entr“ los grupos. En el tercer bloque, los

grupos TL y y v.o difiriercn s ign i f i ca t i va mente (l'= 50, - —

p^.G5). la diferencia entre el grupo TL' y el grupo T/L en

este bloque estuvc en el limite de la significa d o n al ni —

vel ccnVen 0 i^ra 1 ' e n !-e aceptado de p= .05 (U= 17, ;= .06).
147
Dado que la diferencia observada fue en la direccién predi-

cha, no es tnuy arriesgado considérer los resultadcs obteni-

dos como refiejando una diferencia real entre los dos grupos,

El seme jante curso de condicionamiento de los grupos TL y N

a lo largo de toda la sesién apoya esta decision.

As! pues, la presentacién de la luz sobre el fondo —

del tono sf parece llevar en este caso a una reduccién del

efecto de inhibiciôn latente, hasta el punto de que el g ru­

po TL no se diferencia sustancialmente del grupo îî en cuan-

to al curso del condicionamiento. Este resultado es précisa

mente el esperado segun la reformulaciôn de nuestra hipote-

sis inicial.
148

Concluslo n e s .

Una vez observados los resultados del grupo TL, los -

datos obtenidos en este experimento sugieren ciertas matiza

ciones en la aplicaciôn de la téorla de Wagner a la inhibi­

ciôn latente. F undamentalmente, nuestros datos apuntan a la

importancia de las asociaciones simultôneas entre el EC pr£

expuesto y las claves ambientales sobre todo cuando, como

es la norma en la supresiôn condicionada de respuestas ins­

trumentales, se utilizan ECs de larga duraciôn. En nuestro

experimento, la asociaciôn tono-luz durante la preexposi---

ciôn sôlo se mostrô eficaz en la producciôn del efecto espe

rado cuando la relaciôn tono-luz inclura la simultaneidad -

de ambos estimulos.

Nuestros datos no permiten, de todas formas -, saber —

hasta qué punto fue la estricta simultaneidad tono-luz lo -

que produjo el efecto observado o si este resultô de una —

combina ciôn de la relaciôn sucesiva y simultônea entre a m —

bos estimulos en el grupo Tl. Para decidir al respecto se—

ria necesaria la comparaciôn con un grupo en el que tono y

luz comenzasen y terminasen al mismo tiempo. Existen prue--

bas expérimentales de que la estricta simultaneidad entre -

los estimulos preexpuestos es sufioiente para producir un -

efecto seme jante al que nosotros héros observado. For ejem-

p?.o, Maciiitosh (1973) dio a varios grupos de ratas distin—


tas condiciones de preexposiciôn antes del condicionamiento:
149

uno de los grupos (L) recibiô 16 preexposlctones no reforza

das a una luz de un minuto de duracion; otro grupo (LT) re­


cibiô 16 presentaciones de la luz y un tono presentados con

juntamente, comenzando y terminando ambos al mismo tiempo;

por ultimo, un tercer grupo (N) no recibiô presentaciones -

de ningun estimulo durante la preexposiciôn. Finalmente, to

dos los grupos recibieron 8 emparejamientos de la luz con -

una descarga elôctrica. Mientras que el grupo L mostrô un -

claro retraso del condicionamiento durante los 4 primeros -

ensayos, el curso del grupo LT no difiriô sustancialmente -


del manifestado por el grupo N (Mackintosli, 1973, p.S3).

te resultado es seme jante al obtenido en elgrupo TL de n u g


tro experimento. El hecho de que en el experimento de Maok_h

tosh se obtuviese una atenuaciôn de la inhibiciôn latente -

mediante la estricta simultaneidad del tono y la luz duran­

te la preexposiciôn y la retirada de uno de los elementos -

durante el condicionamiento, permite penser que en el grupo

TL de nuestro experimento tal vez fue la simultaneidad lo -


que produjo el efecto observado, slendo relativamente poco
importante que el tono precediese a la luz. Tor otra parte,
también se }a obtenido un resultado relacicnado en. experi--
mentos de ria'oitua o i ô n . Asi, Engen y Lips it t (1963 ) demostra_
ron que uno s ni -os recién nacid œ ha V i !"uados a un ^^sti'^ulc -
oliativo [Link] rostraban una reçuperaciôn casi compléta
de la r4^5pu es ta hsbit\,adacuando er la pv'.^eoa s- l-='c près en

Ira ca une ie les elementos aislado. -'o es d =»extra, ar “i se-


150
m e jante resultado obtenido en la inhibiciôn latente y en la

habituaciôn, fenômenos que varias teorfas, inclulda la de -

Wagner, han considerado como debidos a factores seme jantes.

la eiicacia de la relaciôn simultanea tono-luz en el

grupo TL es coherente con la interpretaciôn de su efecto se

gûn la reformulaciôn de la hipôtesis inicial: debido a la -

apariciôn de la luz sobre el fondo del tono, la asociaciôn

claves ambientales-luz fue interferida (es decir, las cia—

ves ambientales fueron ensonbrecidas) a causa de la relaciôi

mâs fiable existente entre el tono y la luz. Sin embargo, -

aunque hemos supuesto que ese proceso de ensombrecimiento -

se debe a la relaciôn mas fiable del tono con la luz, es —

perfectamente posible que el tono haya quedado preferente—

mente asociado a la luz gracias a su mayor saliencia en corn

paraciôn con las claves ambientales. En ambos casos el re—

sultado séria el mismo y nuestra explicaciôn de los datos -

obtenidos es igualmente compatible con un proceso de ensom­

brecimiento en funciôn de la distinta validez de las claves

o de su distinta intensidçd.

For ultimo, es nccesario considérai- una explicaciôn -


de los resulted os del grupo 11 e.n termines de un proceso —
mas simple. Esta explicaciôn consideraria los resultados ce
To debidos a un décrémente de generalizaciôn entre la :ese
de preexposiciôn y la ce condicionamiento. Segun éstc, el -
camcio de las condiciones de présenta ciôn de la luz entre -
151

una y otra fase serfa mayor en el grupo T-L y T/L, puesto -

que en estos dos ültlmos la luz aparece siempre directamen-

te sobre el fondo ambiental. No obstante, hay pruebas de —

que en una situaciôn sem e jante el décrémente de généralisa -

ciôn juega un papel poco importante. A s I , Schnur (1971) ob-

tuvo un efecto équivalente de inhibiciôn latente cuando en

la fase de condicionamiento se presentaba unicamente el SG

preexpuesto y cuando simultôneamente se presentaba una nue-

va clave. La hipôtesis del decremento de generalizaciôn pr£

decirla un menor efecto de inhibiciôn latente en el grupo -

en el que durante el condicionamiento se afiadiô una nue va -

clave, ya que tal adiciôn impli ca un cambio respecto a las

condiciones en que el SC fue preexpuesto. Ese cambio, aun -

siendo inverso al que se realizô en nuestro experimento, es

équivalente desde el punto de vista de là îiipôtesis del d e ­

cremento de generalizaciôn. Sin embargo, segun nuestra ex­

plicaciôn ambos cambios no son équivalentes, tal como sena-

lan las pruebas expérimentales aportadas.

Los resultados de nuestro experimento sugieren r u e v a 5

investigaciones que permitiriai aclarrr ^1 efecto y modo da

actuaciôn de las variaciones en la:- ccndiciones de preexpo­

siciôn sobre la inhibiciôn latente. ;-sf, la ccvparaciôn que


ya antes hemos apuntado entre un grupo de presentaciôn es--

trictamente simulténea de tono y luz con otro équivalante -

al grupo TL de nuesrro experimento, per' :iti?-ia osti' ar la -


importancia relative de distintas rela clones ^erporal^s.
152

En esta misma linea, serfa interesante comparar el efec­

to de las relaciones simultônea y sucesiva entre el E^

y el SG con el de una relaciôn hacia atrôs en la que el

E^ es presentado tras la retirada del EG. Esta compara -

ciôn permitirla, por ejemplo, estimar el valor relative

de las explicaciones de la inhibiciôn latente en termi­

nes de atenciôn condicionada (Lubow, Alek y A r z y , 1975)

y segun la asociaciôn del EG preexpuesto con las claves

contextuales, como propone la teorla de Wagner. Igualraen-

te, es posible utilizer una prueba alternativa a la que

aquf hemos utilizado para analizar las variaciones en la

preexposiciôn; esta prueba compararfa el condicionamien­

to al SG presentado a M a d a m e n t e con el condicionamiento

al compuesto de estimulos presentado durante la preexpo­

siciôn en ese caso ooncreto.


TABLA 5 153

DISEAO DEL EXPERIMENTO 111

Grupo ProtKposieldn Conéleionamttnto

T-L T-L L+

T/L T/L L+

N - L+

TL T-TL-T Lt

Claves. T: tono. L: luz. El signe ^ indica reforzamiento


(El grupo TL fui aftadido posteriormente al dise-
no inicial.
154

EXPERIMENTO III

5 T/L

T-L

,4

v>
w

I 3

A—

i 2

I
<
g

2 3 4 3 6

BLOQUES DE DOS ENSAYOS

FIg.7 Adquisiciân de la supresiôn condicionada a


una luz (Razonas siedias de supresiôn grupa-
les) tras la pre-exposiciôn a la luz y un
tono no emparejados (T/L), a la luz y un
tono emparejados en 6rden sucesivo (T-L) 6
sin pre-exposiciÔn (N).
155

EXPERIMENTO III

9 T/L

TL

.4 A-

.3

N
<
tc

0
2 3 4 9 6

BLOQUES DE DOS ENSAYOS


Flg.8 Adquisiciôn de la supresiôn condicionada a
una luz (Ramones médias de supresiôn grupa-
les) tras la pre-exposiciôn a la luz y un to
no no emparejados (T/L), a la luz y el tono
emparejados y presentados [Link] -
(TL) 6 sin pre-exposiciôn (N).
156

6. CONCIUSICÎIES GSI'IERALES

Los resultados de los experimentos presentados en

este trabajo permiten avanzar algunas conclusiones res­

pecto a las caracterasticas de los casos de asociaciôn

entre estimulos neutros que aqui hemos anàlizado.

Los experimentos I y II anàizarcn una forma de in -

teracciôn del precondicionamiento sensorial y el condi­

cionamiento de segundo orden, observëndose una facilita-

ciôn de este ultimo por la exposiciôn previa a un proce-

dimiento de precondicionamiento sensorial. Esta interac-

ciôn, adeniôs de poner de manifiesto una nue va propiedad

del precondicionamiento (o, dicho de otra forma, una téc

nica alternativa para observar las asociaciones que se

forman durante su curso), apunta a una cierta flexibili-

dad asociativa del condicionamiento de segundo orden, en

linea con las investigaciones mâs recientes sobre el te-

m a , Asi, el experimento II demostrô que el precondicio -

namiento afecta al condicionamiento de segundo orden a

travôs de una modiiicaciôn de su estructura asociativa,

potenciando, concretamente, la formaciôn de una asocia­

ciôn interestimulos. Estes resultados senalan la efica-

cia de las asociaciones entre estimulos neutros y mues-

tran que su acciôn es detectable siempre que se uxilicen


157

métodps de detecciôn Indirectos a partir de deducciones

basadaa en los procesos de condicionamiento ya conoci -

dos.

El experimento III analizô el fenômeno de la inhi­

biciôn latente en termines de asociaciones entre esti -

mulos neutros, tal como se deduce de la aplicaciôn de

la teoria de Wagner (1978, 1979). En este caso, el efeç

to de esas asociaciones se observô a travôs del efecto

que las variaciones en las condiciones de preexposiciôn

tienen sobre là posterior manifestaciôn de un retraso en

el condicionamiento. Las relaciones temporales entre los

estimulos durante la preexposiciôn demostraron tener un

efecto importante sobre la manifestaciôn del efecto de

inhibiciôn latente; asi, la relaciôn de condicionamiento

entre el future EG y un estimulo distinto (E^) sôlo im-

pidiô la manifestaciôn posterior del retraso del condi­

cionamiento cuando tal relaciôn incluyô la presentaciôn

simultônea de ambos estimulos. Este resultado es seme jan­

te al obtenido en investigaciones recientes sobre el pre­

condicionamiento sensorial, d onde tambiéu le relaoic:'.

temporal simultanéa produce un efecto superior a la su­

cesiva . De ccnfirmarse en otros casos de asociaciôn en­

tre estimulos neutros este mismo resultado respecoo a

les relaciones temporales entre les e s t i m l c s , nos “n -


158

contrarfamos ante una relaciôn paramétrica nue toma dis­

tinta forma en funciôn del valor motivacional de los es­

timulos ya que, como es bien sabido, la simultaneidad

entre el EC y un reforzador produce un condicionamiento

que, cuando menos, eo muy inferior y mis transitorio

que el que se obtiens con l’elaciones secuanciales. For

otra parte, nuestro experimento muestra que la inhibiciôn

latente puede utilizarse con provecho en el anilisis de

las asociaciones entre estimulos neutres a travôs de va­

riaciones sistemiticas en las condiciones de preexposi­

ciôn al future EG.


159

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