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20 SABC / ENERO 2012 / NÚM. 8 / AMASANDO LA REALIDAD
Daniel López García
Canales cortos
de comercialización,
un elemento dinamizador
Pareciera que la agricultura no tiene cabida en espacios periurbanos, donde la lógica espe-
culativa convierte la tierra en mercancía, asignándole un valor de mercado muy por encima
de su valor de uso y lejos del alcance de las rentas agrarias. Sin embargo, en las últi-
mas décadas han aparecido gran cantidad de pequeñas iniciativas que tienden puen-
tes entre campo y ciudad, conectando grupos de productores y consumidores en novedo-
sas formas sociales que están devolviendo la rentabilidad a la agricultura periurbana.
Pero sobre todo, están abriendo un espacio social donde la producción agraria sosteni-
ble cercana a las ciudades recupera su valor social, y a partir del cual es posible defender
la actividad del avance de la ciudad. Más allá de la búsqueda de precios justos para el con-
sumo y la producción, es la conformación de un movimiento social que cuestiona la expre-
sión territorial del capitalismo global, y que construye alternativas a partir de formas de rela-
ción económica basadas en la solidaridad y el bien común entre producción y consumo.
La recuperación de los canales Esta nueva forma de denominar la agricultura sin quími-
cortos de comercialización cos, si bien más evolucionada, en poco tiempo se hermana
L
as mayores ciudades han crecido históricamente con la mayor conciencia en el consumo hacia la búsqueda
en lugares de fácil abastecimiento de alimentos, a de productos saludables, en un mercado a menudo con-
menudo cercanas a vegas fértiles y altamente pro- fuso y generador de poca confianza, especialmente frente
ductivas. Hasta hace muy pocas décadas, los productos a la expansión de la Gran Distribución Comercial (GDC).
agroalimentarios de consumo diario (hortaliza fresca, Por ello, en el Estado Español surgen en los ’80 los prime-
leche, etc.) se producían en las propias ciudades o en los ros Grupos de Consumo de Alimentos Ecológicos y aso-
territorios inmediatamente cercanos. Aún hoy, al menos ciaciones de productores y consumidores. En los años ’90
un tercio de los alimentos consumidos en las ciudades de el consumo asociativo de alimentos ecológicos se expande,
todo el mundo se producen en esas mismas áreas urbanas especialmente en las principales zonas metropolitanas, a
o en las zonas periurbanas anejas, y al menos un 7,5% de partir de la iniciativa individual de experiencias produc-
los alimentos en el mundo están producidos por campesi- tivas pioneras que no pudieron o no quisieron optar por
nos urbanos. el mercado de exportación, y especialmente a partir de la
Sin embargo, y por diferentes causas (el petróleo distribución de frutas y hortalizas frescas.
barato, las urbanización de suelos, el precio de la tierra, En la primera década de este siglo se vive una verda-
etc.) ha llevado a lo largo del siglo XX a un paulatino dera explosión de iniciativas auto organizadas de consumo
desacoplamiento espacial entre producción y consumo ecológico en las ciudades, que podemos denominar un
agroalimentarios, que ha hecho retroceder las produccio- movimiento social agroecológico, altamente politizado, y
nes agrarias urbana y periurbana. que supera en sus principios la demanda de alimentación
En un contexto de crisis general para todo tipo de agri- saludable, para plantear una crítica de raíz a la expresión
cultura, el surgimiento de la agricultura ecológica supone territorial del capitalismo globalizado y al sistema agroali-
un balón de oxígeno para algunas explotaciones agrarias. mentario que lleva asociado. Este incipiente movimiento
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se alimenta en los últimos años con las propuestas de la
Soberanía Alimentaria, llegadas desde el Sur Global de
“
la mano de La Vía Campesina, y se estructura en tejidos
territoriales de diversa naturaleza, construyendo alianzas
entre campo y ciudad en base a un pacto social por la
agricultura, especialmente la agricultura ecológica y los
canales alternativos de distribución.
En la actualidad, los Canales Cortos de Está generando
Comercialización (CCC) para los alimentos ecológicos
son una realidad en rápido crecimiento en el Estado una politización de la
Español y en general a lo largo y ancho del planeta. Sus
formas se han multiplicado y diversificado, hasta supo-
producción y el consumo,
ner una alternativa importante para cientos de experien- que sitúa el sistema
cias productivas; y su importancia está siendo recogida
por las administraciones, que se están viendo forzadas agroalimentario en un lugar
a reconocer su importancia y los beneficios sociales que
importante de los debates
”
reportan.
Pero más allá de su importancia económica, su carácter
de movimiento social está generando una politización de
sociales.
la producción y el consumo, que sitúa el sistema agroali-
mentario en un lugar importante de los debates sociales.
Los CCC: Más que una cuestión de consumo
Por Canales Cortos de Comercialización entendemos En efecto, las diversas modalidades de CCC van
aquellas formas de circulación agroalimentaria en las que más allá de un simple interés por alimentos saludables
sólo se dan uno o ningún intermediario entre producción por parte del consumo, para establecer relaciones de
y consumo. Sin embargo este es un término confuso, ya confianza, en respuesta a una desconfianza generalizada
que el denominado canal moderno de distribución en frente a la globalización agroalimentaria y los orga-
algunos casos cumple con esta definición, y no es el tipo nismos de control ambiental y sanitario al respecto.
de experiencias al que nos queremos referir. Por ello para Esta desconfianza llega hasta el cuestionamiento de los
afinar más el concepto debemos hablar de espacios comer- propios sistemas públicos de certificación, para estable-
ciales en los que producción y consumo mantienen un alto cer sistemas alternativos y participativos de garantía; e
poder de decisión en cuanto a qué y cómo se produce, y en incluso frente a la convencionalización de la agricultura
cuanto a la definición del valor de aquello que se produce. orgánica.
El tipo de experiencias que agrupamos dentro de esta cate- El establecimiento de estas nuevas redes sociales de
goría suele compartir además una base territorial común confianza entre producción —medio rural— y consumo
entre producción y consumo que permite una relación —medio urbano, se traduce en formas de funcionamiento
directa entre ambos extremos de la cadena agroalimenta- ampliamente positivas para ambas partes de la cadena,
ria, por lo que se suele hablar de mercados locales como un y que establecen una clara diferencia con las formas de
concepto ligado al de CCC. Algunas de las modalidades circulación económica en el mercado capitalista global:
son fórmulas tradicionales de distribución de la produc- estabilidad; negociación de precios; cooperación entre
ción agraria que han sido retomadas en el proceso de producción y consumo e incluso variadas formas de co-
recampesinización de una parte importante de los pequeños gestión de la finca; preferencia por las producciones más
productores, como la venta en finca o los mercadillos de cercanas por encima de los menores precios; etc. Muchos
productores. Además, han surgido formas novedosas de productores ecológicos manifiestan a su vez su satisfac-
comercialización ligadas a la producción ecológica, tales ción al conocer a las personas que se alimentan con su
como los Grupos de Consumo de alimentos ecológicos, los cosecha, y a que sus productos de calidad sean consumidos
sistemas de suscripción en base a la distribución periódica en el propio territorio. Y según la conciencia ecológica
de lotes de productos de composición preestablecida, la va siendo incorporada por los propios productores, estos
venta por internet, o la distribución directa por parte de comienzan a consumir alimento ecológico y a desarrollar
los productores a comedores de instituciones públicas experiencias de consumo asociativo en las propias zonas
(Consumo Social). de producción, a menudo rurales.
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Ejemplos de dinamización social
Probablemente el conflicto social más importante acaecido en el Estado español en este sentido es el de la Huerta Sur de
Valencia, y en concreto en el barrio de La Punta, desde mediados de los ’90. Este barrio de huertos históricos, integrado en
el término municipal de la ciudad de Valencia, fue arrasado en gran parte para la construcción de infraestructuras logísticas
y de transporte, necesarias para conectar el espacio metropolitano valenciano con la economía global. Este proceso se ha
ido extendiendo a otras zonas alrededor de la ciudad, y ha ido generando un creciente movimiento contestatario, en el que
la agricultura es más que el paisaje y la identidad cultural históricas del pueblo valenciano. La huerta es garantía de futuro
para la ciudad y una vía imprescindible para su desarrollo sostenible, y cada fanega cementada supone fertilidad y riqueza
perdidas para siempre. Por ello, desde los ’90, las personas implicadas en la defensa de L'Horta comenzaron a dinamizar
experiencias de CCC en los terrenos que iban a ser urbanizados, como forma de conectar a los habitantes urbanos con la
problemática de las huertas históricas. Esta línea sigue, hasta el punto de que hoy la página web de inicio del colectivo Per
L'horta -el más visible en la defensa de la huerta valenciana- muestra un sistema de compra on-line de productos de la zona.
Otro ejemplo interesante es el de Bajo el Asfalto está la Huerta (BAH!) en el Area Metropolitana de Madrid.
En el año 2000 un grupo de 150 jóvenes okupaba unas tierras abandonadas de titularidad pública, pertenecientes a
un Parque Regional y destinadas para “agricultura sostenible”, para denunciar el abandono de la finca por parte de
la administración y las múltiples agresiones ambientales que estaba sufriendo dicho Parque Regional relacionadas
con el crecimiento urbanístico y las infraestructuras de transporte relacionadas. El grupo presentó un proyecto al
gobierno regional para poner en producción la finca y sin esperar respuesta comenzó a desarrollarlo. El proyecto
*
incluía la creación de grupos de consumo que, de manera asamblearia, gestionarían la finca en base a la posesión
colectiva de los medios de producción y del producto, en un modelo de relaciones entre producción y consumo
mediante el cual el consumo se hace responsable de la producción agraria, y también del territorio que la soporta. La
producción tuvo que llevarse al valle del río Tajuña al ser dificultada por la administración con todo tipo de medios.
Sin embargo la experiencia siguió adelante, y más tarde el modelo de relación producción-consumo se replicaría
en una docena de nuevas experiencias, en la Comunidad de Madrid y en otros territorios del Estado Español.
El interés renovado por las producciones agrarias loca-
les, supone a su vez un cambio importante en uno de los Haced eso y aún más
principales problemas para la renovación de la población
No tengo miedo a la tiranía
activa agraria: la escasa valoración social de la actividad, a
la vez que puede suponer un freno importante frente a la
No desespero nunca
pérdida de biodiversidad agraria. La simple reducción de Y ES QUE GUARDO
intermediarios reduce costes y aumenta de manera muy UNA SEMILLA
sensible el valor añadido percibido por el productor, a la una semilla pequeña pero viva
vez que reduce los precios finales del alimento ecológico que voy a guardar con cuidado
y los impactos ambientales relativos a transporte y a los y a plantar de nuevo.
envases y embalajes que la distribución convencional
utiliza como gancho.
Anónimo de un
Los CCC como elemento movilizador campesino Palestino
Se constata que además, las relaciones de proximidad
en las cadenas locales sirven de vehículo a las deman-
das sociales de equilibrio territorial y ambiental frente
a la globalización, especialmente entre los habitantes
urbanos, en un compromiso por apoyar y fortalecer los
paisajes, las culturas y las economías locales sostenibles
de los territorios circundantes a las áreas metropolitanas.
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No es oro todo lo que es «corto»
El concepto de «Circuitos Cortos de Comercialización» solo hace referencia al número de intermediarios entre pro-
ducción y consumo, y dentro de esta definición entran muchas cosas, y no todas responden a la idea de solidaridad y de
reparto del beneficio social entre los extremos de la cadena alimentaria. El desarrollo de la gran distribución comercial
(«Canal Moderno») aprendió la lección hace mucho tiempo, y en la actualidad supone el único intermediario para la
mayor parte de productos que se comercializan en los súper e hipermercados. Han desarrollado sus propias plataformas
de compra, desplazando así al «Canal Tradicional» construido a través de los «mercas» de las grandes ciudades, y que-
dándose así con una mayor parte del valor añadido, y concentrando aun más el poder de negociación frente a produc-
ción y consumo. Y son capaces de apropiarse de cualquier contenido simbólico al respecto (ver foto de Intermarché,
Marsella, 2006), y lo peor es que no mienten.
Por lo tanto, cuando hablamos de CCC no solo nos referimos a los intermediarios, sino también a las formas que
adoptan los circuitos de comercialización... Pero aquí también nos podemos pillar los dedos. Algunas modalidades de
CCC se han crecido, en los países con mercados ecológicos más desarrollados, de una forma espectacular. Es el caso
de los sistemas de subscripción (o de cestas) comercializados por internet, que en países como el Reino Unido alcanzan
en algunos casos volúmenes de decenas de miles de cestas semanales a domicilio (Abel and Coll; Riverfort); aunque
también en Dinamarca (Aarstiderne), Alemania o Austria. Todas estas experiencias surgen e sus inicios de granjas o aso-
ciaciones de granjas pioneras en los CCC, que abrieron mercado con mucho valor, y que hoy logran comercializar un
volumen muy importante de productos de regiones determinadas, favoreciendo el mantenimiento de la agricultura en
esas zonas. Pero adoptan sistemas en los que, una vez más, el criterio del productor tiene poco que decir; que no tienen
problemas en incorporar productos de cualquier parte del mundo, para hacer «más cómodo el servicio» al consumidor;
y que pierden la relación directa entre producción y consumo, al adoptar estructuras empresariales. ¿Es esto circuito
corto?
En una conversación con Patrick Holden, anterior presidente de la Soil Association, en Reino Unido, nos comentaba
una reunión con el responsable de compras de una gran cadena de supermercados en aquel país. Aquel sales manager
decía: «de momento, el volumen es demasiado pequeño para nosotros», pero no tenía problemas en considerar abrir una
línea de sistema de suscripción para alimentos ecológicos desde el supermercado. En efecto, si es rentable, ¿por qué no
lanzarse a ello? Y sin duda, sin un tejido social y una solidaridad directa entre producción y consumo, el poder comu-
nicativo de la Gran Distribución puede reconstruir cualquier ficción de lo local, de la solidaridad, y de la calidad de los
alimentos. Mucho más real que la realidad.
Por ello, no solo hablamos del número de intermediarios, sino también de volúmen (cantidad de producto repartido,
cantidad de granjas productoras o unidades de consumo implicadas) y escala territorial, que permita un contacto directo
y conocimiento mutuo entre producción y consumo. Pero sobre todo, cuando hablamos de CCC como proyecto trans-
formador, hablamos de Poder. Poder de la producción y el consumo para definir el modelo agrario y alimentario que
deciden para cada territorio, lo cual es a su vez un proyecto político, que denominamos Soberanía Alimentaria.
Especialmente en las zonas urbanas y periurbanas donde, resistencia frente a la expresión territorial del capitalismo
como ya se ha comentado, la dinámica de la economía global, a través de un cambio en el modelo agroalimenta-
globalizada presiona en mayor medida sobre el tejido agra- rio. Desde estas praxis urbanas se construyen los grupos
rio. Pero también en las numerosas iniciativas de Grupos de consumo en las ciudades y los huertos urbanos, y estas
de Consumo o CCC que se están desarrollando en zonas experiencias se han ido coordinando a nivel territorial
rurales, integrando a los productores/as en las mismas para construir el extremo del consumo en los CCC,
estructuras de consumo. haciendo así operativas las incipientes redes logísticas por
En este sentido podemos entender el desarrollo desde medio de estructuras de coordinación.
los años ’90 de un movimiento social agroecológico La existencia de estas estructuras y la explosión de
de fuerte carácter urbano, desde el cual se organiza la los CCC están permitiendo un estrecho contacto entre
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“Estas problemáticas están siendo
integradas, dentro de la agenda de los
movimientos sociales urbanos. ”
producción y consumo, incorporando contenidos agrarios encontrar en los espacios donde toman cuerpo las expe-
y rurales a la agenda política de los movimientos sociales riencias de CCC —locales de los grupos de consumo,
urbanos a través de la presencia de los productores, con lo mercadillos de productores— propaganda y convocatorias
que se fortalecen de una forma importante las luchas de de movilizaciones alrededor de problemáticas ambienta-
los débiles tejidos sociales de las áreas periurbanas cir- les locales de las áreas periurbanas, como la urbanización
cundantes, o de las comarcas rurales con tejido asociativo descontrolada; la contaminación; o la construcción de
ligado a los CCC. infraestructuras de transporte, agua y energía. Además, es
En las Áreas periurbanas nos encontramos, en con- fácil encontrar en la dinamización de estas movilizaciones
creto, con un rango de problemáticas en la parte de la a los propios agricultores ecológicos y a otras personas
producción, ligados a la marginalidad de la actividad agra- implicadas en los CCC desde el consumo.
ria en estos territorios: problemas de acceso a la tierra y al
agua; contaminación de suelos y agua; desestructuración Daniel López
del tejido productivo agrario (asociaciones, cooperativas, Técnico e investigador en Agroecología.
etc.); y degradación de las infraestructuras agrarias (cami- Miembro de Ecologistas en Acción
nos, acequias, etc.).
*
Estas problemáticas están siendo integradas, dentro de
la agenda de los movimientos sociales urbanos, que más
allá del ecologismo pasan a considerar la cuestión agraria
como bien de interés social, desde una visión agroecoló-
gica y de Soberanía Alimentaria. En este sentido, es fácil
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