La Criminalidad como Fenómeno socio-económico-político-cultural
El vínculo entre crimen y economía es amplio, lleno de aristas y con
interesantes problemas teóricos y empíricos. Uno de los efectos perversos de
la globalización es sin duda el desarrollo, con dimensiones que no tienen
precedente, de una criminalidad internacional, a su vez global. Se trata de una
criminalidad globalizada, en el mismo sentido en que hablamos de
globalización de la economía: es decir, en el sentido de que la misma, por los
actos realizados o por los sujetos implicados, no se desarrolla solamente en un
único país o territorio estatal, sino, a la par de las actividades económicas de
las grandes corporaciones multinacionales, a nivel transnacional o incluso
planetario.
Es claro que todo esto es efecto y causa de una crisis profunda del
derecho, esto se deriva de 2 aspectos, por una parte, los hombres son hoy, por
tanto, incomparablemente más iguales, en derecho, que en el pasado, sin
embargo son también, de hecho, incomparablemente más desiguales en
concreto, a causa de las condiciones de indigencia de las que son víctimas
miles de millones de seres humanos, a pesar de lo que dicen esos textos, la
impotencia del derecho, en su incapacidad para producir reglas a la altura de
los nuevos desafíos abiertos por la globalización. Si tuviera que aportar una
definición jurídica de la globalización, la definiría como un vacío de derecho
público a la altura de los
Y por otra parte los nuevos poderes y de los nuevos problemas, como la
ausencia de una esfera pública internacional, es decir, de un derecho y de un
sistema de garantías y de instituciones idóneas para disciplinar los nuevos
poderes desrregulados y salvajes tanto del mercado como de la política.
Entonces definimos a la criminalidad como las infracciones cometidas sobre la
ley penal, por individuos o una colectividad en un momento determinado y en
una zona determinada, la criminalidad es un término que tiene muchas
variantes, la delincuencia es un producto también a priori y de observación.
La criminalidad como delincuencia es una forma peculiar de recabar todos los
hechos criminales, los hechos punibles ocurridos y fijados por las vías
estadísticas.
La criminalidad maneja como delito el concepto normativo típico
discriminado en los Códigos. La fijación estadística de la criminalidad tendrá
necesariamente que referirse a los delitos tipificados.
Hasta ahora se ha considerado el delito como un concepto jurídico que
los legisladores traducen en prohibiciones, en formulas contenidas en un
cuerpo principal de leyes denominado Código Penal, o en otros códigos como
el de Justicia Militar o en leyes especiales. El delito así estimado es un ente
jurídico, que describe una porción de aquellas acciones que la cultura especial
de un pueblo considera antijurídicas, esto es contradictorias con la regulación
armónica de convivencia civilizada, que se ha formado el país. Los delitos y los
castigos resultan cuestiones concernientes a esa cultura específica de una
nación.
Esta doctrina fue combatida después por quienes tuvieron otro concepto
del delito, estimándole fenómeno social, se dijo que no era suficiente que una
persona hubiera nacido tal constituida para que cometiera el delito, sino que
encontrara en la sociedad ambiente propicio para la manifestación de su
constitución innata de tendencias al crimen.
Es la criminalidad que ha sido denunciada, juzgada y sentenciada,
comprende el movimiento de los procesos terminados en la República, por
condena y el movimiento carcelario y penitenciario. Es la criminalidad que a
diario se nos presenta, en forma registrada. Está constituida que a diario se nos
presenta, en forma registrada. Está constituida por los delitos descubiertos, no
importando que sus autores, hayan sido condenados o no.
Por lo general, se conoce, a través de las estadísticas de los casos que
llegan a la policía y a los tribunales, es decir, todos aquellos casos que de una
manera u otra, son registrados por los organismos oficiales. En la criminalidad
aparente, no están incluidos, todos los casos de delitos que ocurren en un país
determinado, por cuanto muchos crímenes, son pasados por alto, o
simplemente se desconocen oficialmente.
El crimen es algo que tiene tanta importancia social que en ya existe una
ciencia que estudia todos los aspectos que forman parte de este tipo de
conductas. Estamos hablando de la criminología. Se trata de un conocimiento
que engloba aquellos elementos de la sociología, el derecho y la psicología que
están asociados con la criminalidad. La criminología intenta comprender un
hecho aislado, un crimen concreto y, paralelamente, estudia la criminalidad
como expresión de una sociedad.
Los recursos económicos y la clase social condicionan, de forma
estructural, la existencia de las personas y su relación frente a las instituciones
del Estado. En el caso del sistema penal, la condición económica es un factor
de discriminación y de estigmatización que favorece la violación de derechos
humanos, particularmente de los grupos sociales más vulnerables.
En nuestra sociedad las personas con escasos recursos y de
determinadas clases sociales, tienden a ser asociados por su condición, con la
delincuencia. La criminalidad se hace esencial, hasta terminar en la formulación
de que las personas pobres son por ese hecho, delincuentes. Este
reduccionismo de pobreza delincuencia alienta a que las instituciones operen
bajo esta lógica discriminatoria.
Así se criminaliza la pobreza y la miseria, acción sustentada con un
discurso basado en la necesidad de dirección y gobierno de la vida de los
pobres a través del sistema punitivo y encarcelamiento masivo, la participación
social y económica del Estado en zonas segregadas disminuye y crece su
intervención penal, donde el objetivo del sistema penitenciario ya no es
prevenir el crimen ni trabajar en función al retorno a la sociedad de los
detenidos, sino aislarlos con fines de reducción del gasto fiscal.
En respuesta, el autor propone como conveniente la privatización del
sistema penitenciario, que libera al Estado de asumir la responsabilidad
económica de las prisiones, a la vez que estas sustituyen al gueto como
instrumento de exclusión y permite usar la mano de obra de los detenidos,
teniendo un impacto económico en las jurisdicciones donde están localizadas,
a través del incremento de las prisiones, la pobreza es gobernada por la mano
invisible del mercado y el puño de hierro del Estado.