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Reacción Química

Una reacción química implica la transformación de sustancias iniciales (reactivos) en nuevas sustancias (productos) a través de la formación y ruptura de enlaces. Las reacciones químicas siguen principios de conservación como el número y tipo de átomos. Algunas reacciones son reversibles y llegan a un estado de equilibrio dinámico entre reactivos y productos. Las reacciones químicas son fundamentales en procesos naturales y de producción industrial.
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Reacción Química

Una reacción química implica la transformación de sustancias iniciales (reactivos) en nuevas sustancias (productos) a través de la formación y ruptura de enlaces. Las reacciones químicas siguen principios de conservación como el número y tipo de átomos. Algunas reacciones son reversibles y llegan a un estado de equilibrio dinámico entre reactivos y productos. Las reacciones químicas son fundamentales en procesos naturales y de producción industrial.
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REACCIÓN QUÍMICA

Una reacción química, también llamada cambio químico o fenómeno químico, es


todo proceso termodinámico en el cual dos o más especies químicas o sustancias
(llamadas reactantes o reactivos), se transforman, cambiando su estructura
molecular y sus enlaces, en otras sustancias llamadas productos. Los reactantes
pueden ser elementos o compuestos. Un ejemplo de reacción química es la
formación de óxido de hierro producida al reaccionar el oxígeno del aire con el
hierro de forma natural, o una cinta de magnesio al colocarla en una llama se
convierte en óxido de magnesio, como un ejemplo de reacción inducida.

La reacción química también se puede definir desde dos enfoques, el


macroscópico que la define como «un proceso en el cual una o varias sustancias
se forman a partir de otra u otras» y el nanoscópico cuya definición sería:
«redistribución de átomos e iones, formándose otras estructuras (moléculas o
redes)». Las reacciones químicas ocurren porque las moléculas se están
moviendo y cuando se golpean con energía suficiente una contra otras, los
enlaces se rompen y los átomos se intercambian para formar nuevas moléculas.
También una molécula que está vibrando con energía suficiente puede romperse
en moléculas más pequeñas. A la representación simbólica de cada una de las
reacciones se le denomina ecuación química.

Los productos obtenidos a partir de ciertos tipos de reactivos dependen de las


condiciones bajo las que se da la reacción química. No obstante, tras un estudio
cuidadoso se comprueba que, aunque los productos pueden variar según cambien
las condiciones, determinadas cantidades permanecen constantes en cualquier
reacción química. Estas cantidades constantes, las magnitudes conservadas,
incluyen el número de cada tipo de átomo presente, la carga eléctrica y la masa
total.

Fenómeno químico

Se llama fenómeno químico a los sucesos observables y posibles de


ser medidos en los cuales las sustancias intervinientes cambian su composición
química al combinarse entre sí. Las reacciones químicas implican una interacción
que se produce a nivel de los electrones de valencia de las sustancias
intervinientes. Dicha interacción es el enlace químico.

En estos fenómenos, no se conserva la sustancia original, que se transforma


su estructura química, manifiesta energía, no se observa a simple vista y
son irreversibles, en su mayoría.

La sustancia sufre modificaciones irreversibles. Por ejemplo, al quemarse, un


papel no puede volver a su estado original. Las cenizas resultantes formaron parte
del papel original, y sufrieron una alteración química.

CÓMO SE FORMAN LAS REACCIONES QUÍMICAS

Las reacciones químicas suceden cuando se rompen o se forman enlaces


químicos entre los átomos. Las sustancias que participan en una reacción química
se conocen como los reactivos, y las sustancias que se producen al final de la
reacción se conocen como los productos. Se dibuja una flecha entre los reactivos
y los productos para indicar la dirección de la reacción química, aunque una
reacción química no siempre es una "vía de un solo sentido", como veremos más
adelante en la siguiente sección.

Por ejemplo, la reacción de descomposición del peróxido de hidrógeno


(\text{H}_{2}H2start text, H, end text, start subscript, 2, end subscript\text{O}_{2}O2
start text, O, end text, start subscript, 2, end subscript) en agua y oxígeno se
puede escribir de la siguiente manera:

Tal vez hayas notado los números adicionales en la reacción química anterior:
el 222 en frente del peróxido de hidrógeno y el agua. Estos números se
llaman coeficientes y nos dicen cuánto de cada molécula participa en la reacción.
Se deben incluir con el fin de que nuestra ecuación esté balanceada, es decir que
el número de átomos de cada elemento sea igual en los dos lados de la ecuación.

Las ecuaciones deben estar balanceadas para reflejar la ley de la conservación de


la materia, que dice que no se crean ni se destruyen átomos durante el curso de
una reacción química normal. Puedes aprender más sobre el balanceo de
ecuaciones en el tutorial de balanceo de ecuaciones químicas.

Reacciones reversibles y equilibrio de la reacción

Algunas reacciones químicas simplemente ocurren en una dirección hasta que los
reactivos se terminan. Estas reacciones se conocen como irreversibles. Sin
embargo, otras reacciones se clasifican como reversibles. Las reacciones
reversibles suceden en dirección hacia adelante y hacia atrás.

En una reacción reversible, los reactivos se convierten en productos, pero también


los productos se convierten en reactivos. De hecho, tanto la reacción hacia
adelante como la opuesta suceden al mismo tiemo. Este ir y venir continúa hasta
llegar a un equilibrio relativo entre reactivos y productos, un estado que se conoce
como equilibrio. En él, las reacciones hacia adelante y hacia atrás siguen
sucediendo, pero las concentraciones relativas de los productos y reactivos dejan
de cambiar.

Cada reacción tiene su punto de equilibrio característico, que podemos describir


con un número llamado la constante de equilibrio. Para saber de dónde viene la
constante de equilibrio y cómo calcularla para una reacción en particular, revisa el
tema sobre equilibrio.

Cuando una reacción se clasifica como reversible, generalmente se escribe con


una pareja de flechas hacia adelante y hacia atrás que muestran que puede darse
en ambos sentidos. Por ejemplo, en la sangre humana el exceso de iones
hidrógeno (\text H^+H+start text, H, end text, start superscript, plus, end
superscript) se une a iones bicarbonato (\text{HCO}_{3}HCO3start text, H, C, O,
end text, start subscript, 3, end subscript^{-}−start superscript, minus, end
superscript), para formar ácido carbónico (\text{H}_{2}H2start text, H, end text,
start subscript, 2, end subscript\text{CO}_{3}CO3start text, C, O, end text, start
subscript, 3, end subscript):

\text{HCO}_{3}HCO3start text, H, C, O, end text, start subscript, 3, end


subscript^{-}−start superscript, minus, end superscript + \text{H}^{+}H+start text, H,
end text, start superscript, plus, end
superscript \rightleftharpoons⇌\rightleftharpoons \text{H}_{2}H2start text, H, end
text, start subscript, 2, end subscript\text{CO}_{3}CO3start text, C, O, end text,
start subscript, 3, end subscript

Dado que esta es una reacción reversible, si se agregara ácido carbónico al


sistema, algo de este se convertiría en iones bicarbonato e hidrógeno para
restaurar el equilibrio. De hecho, este sistema de amortiguamiento juega un papel
clave en mantener estable y sano el pH de tu sangre.

IMPORTANCIA DE LAS REACCIONES QUÍMICAS

La química se encarga de las reacciones que suceden en el medio ambiente un


ejemplo puede ser como se pueden tratar las aguas negras y volver a reutilizar el
agua halla entra la química. ... Cuando se mezclan algunas sustancias, ocurren
reacciones en las que los átomos se reacomodan para formar nuevas sustancias.

El área de la química que estudia la velocidad o rapidez con la que ocurre una
reacción se denomina cinética química. La importancia de la cinética química
abarca dos aspectos: - predecir la velocidad que tendrá una reacción en unas
condiciones determinadas de presión, temperatura, concentración, catalizador,…

Entre las importancias están: * Mediante ellas se producen nuevos compuestos,


como medicinas. * Los seres se mantienen vivos gracias a ellas, es el caso de la
digestión, la fotosíntesis y la respiración. * En el medio ambiente ocurre la
combustión (el fuego para diversos usos).

Para determinar experimentalmente el orden de una reacción que implica sólo un


reactivo la ley de velocidad se puede calcular midiendo la velocidad de la reacción
en función de la concentración del reactivo. ... Si la velocidad se cuadriplica
cuando la concentración se duplica la reacción será de orden dos.
OXIDACIÓN

En química, el estado de oxidación (EO) es un indicador del grado


de oxidación de un átomo que forma parte de un compuesto u otra especie
química (por ejemplo un ion). Formalmente, es la carga eléctrica hipotética que el
átomo tendría si todos sus enlaces con elementos distintos fueran 100 % iónicos.
El EO es representado por números, los cuales pueden ser positivos, negativos o
cero. En algunos casos, el estado de oxidación promedio de un elemento es una
fracción, tal como +8/3 para el hierro en la magnetita (Fe3O4). El mayor EO
conocido es +8 para los tetraóxidos de rutenio, xenón, osmio, iridio, hassio y
algunos compuestos complejos de plutonio, mientras que el menor EO conocido
es -4 para algunos elementos del grupo del carbono (elementos del grupo 14).

La oxidación se da cuando un elemento o compuesto pierde uno o


más electrones. Generalmente, cuando una sustancia se oxida (pierde
electrones), otra sustancia recibe o capta dichos electrones reduciéndose. Este es
el mecanismo básico que promueve las reacciones de óxido-reducción o redox.

En un enlace covalente apolar ambos átomos comparten el par de electrones para


cumplir la regla del octeto, no obstante, el de mayor electronegatividad —en este
caso el carbono— los atrae más fuertemente y se recibe una carga parcial
negativa (δ-); por el contrario, el otro átomo —el hidrógeno— está más alejado del
par de electrones y se carga parcialmente de forma positiva (δ+). El EO busca
cuantificar y explicar esta interacción: el carbono tiene un EO de -4 y cada
hidrógeno +1 y al sumarlos da la carga de la molécula (0).

Un átomo tiende a obedecer la regla del octeto para así tener una configuración


electrónica igual a la de los gases nobles, los cuales son muy estables
químicamente (sus átomos no forman enlaces químicos casi con nadie, ni siquiera
con ellos mismos). Dicha regla sostiene que un átomo tiende a tener ocho
electrones en su nivel de energía más externo. En el caso del hidrógeno este
tiende a tener 2 electrones, lo cual le proporcionaría la misma configuración
electrónica que la del helio.

Cuando un átomo A necesita, por ejemplo, 3 electrones para obedecer la regla del


octeto, entonces dicho átomo tiende a tener un número de oxidación de -3, cuando
adquiera esos 3 electrones. Por otro lado, cuando un átomo B tiene los 3
electrones que deben ser cedidos para que el átomo A cumpla la ley del octeto,
entonces este átomo tiende a tener un número de oxidación de 3+, cuando ceda
esos 3 electrones. En este ejemplo podemos deducir que los átomos A y B
pueden unirse para formar un compuesto, y que esto depende de las interacciones
entre ellos. La regla del octeto y del dueto pueden ser satisfechas compartiendo
electrones (formando compuestos covalentes, por ejemplo en moléculas como el
agua) o cediendo y adquiriendo electrones (formando compuestos iónicos como
por ejemplo en los cristales de cloruro de sodio).

Los elementos químicos se dividen en 3 grandes grupos, clasificados por el tipo de


carga eléctrica que pueden adquirir al participar en una reacción química:

 Metales.

 No metales.

 Gases nobles.

Existen elementos metálicos que, dependiendo de las condiciones a que sean


sometidos, pueden funcionar como metales o no metales indistintamente. A estos
elementos se les denomina semimetales o metaloides.

Los elementos metálicos (los cuales tienden a ceder electrones) cuando forman
compuestos tienen normalmente estados de oxidación positivos. Los elementos no
metálicos y semimetálicos, en cambio, pueden tener estados de oxidación
positivos y negativos, dependiendo del compuesto que estén constituyendo.

COMO SE FORMA

La oxidación es un proceso irreversible muy común en los aceites y grasas, así


como en los alimentos que contienen estos componentes en su composición. El
resultado de la oxidación son sabores y olores indeseables. Esta característica es
popularmente conocida c figuraomo "rancio" en comidas y bebidas.

El proceso de oxidación se divide en 3 fases:

1. Iniciación: la presencia de factores externos como luz, altas temperaturas y


presencia de iones metálicos da inicio al proceso, generando inestabilidad
en las insaturaciones de los ácidos grasos (conexiones dobles y triples
entre carbonos). Esta inestabilidad rompe la insaturación y forma un radical
libre.

2. Propagación: en presencia del oxígeno, los radicales libres forman los


compuestos primarios de la oxidación, llamados peróxidos e
hidroperóxidos. Esta misma reacción provoca nuevos radicales libres de
forma exponencial. Por eso esta fase es conocida como propagación:
cuanto mayor el consumo de oxígeno, mayor es la formación de peróxidos
y de nuevos radicales libres.

3. Terminación: los compuestos primarios generados (peróxidos e


hidroperóxidos) son moléculas muy inestables, que se degradan fácilmente
en aldehídos, cetonas, alcohol, entre otros. Es en esta fase que se generan
los aromas y sabores desagradables en los alimentos.

 
La siguiente figura ilustra la curva de la oxidación:

Para retardar el proceso de oxidación y prevenir la rancidez, existen moléculas


con propiedades antioxidantes que se pueden añadir a los alimentos. Kemin es un
experto en este tema. Conozca nuestras soluciones y conozca cómo proteger sus
productos del proceso de oxidación.

TIPOS DE OXIDACIÓN

La mayoría de los casos de oxidación involucran al oxígeno, pero también puede


darse en ausencia de éste. Y de manera semejante, la oxidación y la reducción
siempre se dan juntas y en simultáneo.

En ellos participan siempre dos elementos que intercambian electrones:

 El agente oxidante. Es el elemento químico que capta los electrones


transferidos, es decir, que los recibe y aumenta su carga negativa. A esto
se le llama tener un estado de oxidación inferior, o en otras palabras, ser
reducido.

 El agente reductor. Es el elemento químico que cede o pierde los


electrones transferidos, aumentando su carga positiva. A esto se le llama
tener un estado de oxidación mayor, o en otras palabras, ser oxidado.

Entonces: el agente oxidante es reducido por el agente reductor, a la par que el


agente reductor es oxidado por el agente oxidante. De este modo, tenemos que
oxidarse es perder electrones, mientras que reducirse es ganar electrones. Estos
procesos son comunes y cotidianos, de hecho son indispensables para la vida: los
seres vivientes obtenemos energía química gracias a reacciones semejantes,
como la oxidación de glucosa.
QUE ES ANHÍDRIDO

Los anhídridos de ácido (o anhídridos carboxílicos) son compuestos químicos


orgánicos cuya fórmula general es (RCO)2O. Formalmente son productos de
deshidratación de dos moléculas de ácido carboxílico (o una, si ocurre de forma
intramolecular en un ácido dicarboxílico). Al reaccionar con agua (hidrólisis)
vuelven a constituir los ácidos carboxílicos de partida. Anhídridos de ácido
simétricos y anhídridos de ácido mixtos son respectivamente aquellos donde los
grupos acilo (RCO-) son iguales o diferentes.

Lo primero que hay que acometer en pro de conocer a fondo el término anhídrido
es descubrir su origen etimológico. En este caso, podemos decir que viene a ser
una palabra de origen griego que puede traducirse como “que tiene aspecto de no
tener agua”. Es una palabra que se formó a partir de la suma de los siguientes
elementos:

-El prefijo “an-”, que es equivalente a “sin”.

-El sustantivo “hydros”, que es sinónimo de “agua”.

-El sufijo “-ido”, que puede determinarse que significa “que tiene aspecto”.

El término anhídrido también puede acentuarse como anhidrido. El concepto se


emplea en el terreno de la química para nombrar al compuesto que se forma con
un no metal y oxígeno y que, cuando realiza una reacción con agua, genera un
ácido.

Los anhídridos también reciben el nombre de óxidos no metálicos u óxidos ácidos.


Se trata de compuestos químicos de tipo binario que surgen al combinarse un
elemento no metálico con oxígeno.

Algunos ejemplos

Un ejemplo de anhídrido es el anhídrido carbónico o dióxido de carbono. Este


óxido dispone de moléculas compuestas por dos átomos de oxígeno y un átomo
de carbono (el elemento no metálico), que están vinculados por enlaces
covalentes dobles. Cuando el anhídrido carbónico reacciona con agua, se
convierte en un ácido oxácido conocido como ácido carbónico. El anhídrido
sulfuroso o dióxido de azufre es otro anhídrido. En este caso, el compuesto
químico cuenta con un átomo de azufre y dos átomos de oxígeno. El azufre es el
elemento no metálico; en cuanto al resultante de la reacción de este anhídrido con
agua, recibe el nombre de ácido sulfuroso. Respecto a la nomenclatura de los
anhídridos, puede optarse por la nomenclatura tradicional (la denominación
comienza con la palabra “anhídrido” y luego se completa según los estados de
oxidación), la nomenclatura sistémica (depende del número de átomos) y la
nomenclatura de Stocke (se inicia con “óxido”, sigue con el nombre del elemento y
se termina con el estado de oxidación en números romanos y entre paréntesis).

El anhídrido de ácido

De la misma manera, no podemos olvidarnos tampoco lo que se da en llamar


anhídridos de ácidos, de los que se pueden destacar las siguientes
particularidades:
-También son llamados anhídridos carboxílicos.

-Vienen a ser fruto de la deshidratación de dos moléculas, o al menos una en el


caso intramolecular, de ácido carboxílico.

-Tienen la particularidad de que se consideran que son especialmente reactivos.

-Los hay de diferentes tipos, destacando especialmente los llamados mixtos y los
simétricos.

-Se establece que a la hora de llevar a cabo su nomenclatura se van a llamar


como los ácidos de procedencia con la excepción de que delante se le establecerá
la palabra anhídrido.

-Aunque se pueden utilizar en distintas áreas, por regla general, donde más valor
y presencia tienen es en la fabricación de medicamentos. Exactamente mediante
el empleo de este tipo de anhídridos de ácido se acomete, por ejemplo, la
elaboración de lo que es el fármaco comúnmente conocido como ácido
acetilsalicílico.
QUE ES EL JABÓN

El jabón (del latín sapo, -ōnis, y este del germánico saipôn) es un producto que


sirve para la higiene personal y para lavar determinados objetos. Se puede
encontrar en pastilla, en polvo, en crema o líquido. Se creó en el 2800 A.C

Dos imágenes equivalentes de la estructura química del estearato de sodio, y un


jabón tradicional

El jabón básicamente es una sal sódica o potásica resultante de la reacción


química entre un álcali (hidróxido de sodio o de potasio) y un lípido; esta reacción
se denomina saponificación. El lípido puede ser de origen vegetal (como el aceite
de coco) o animal (como la manteca de cerdo). El jabón es soluble en agua. Por
sus propiedades detersivas se utiliza para el lavado de ropa, corporal, etc.

Los ácidos grasos que se utilizan como materia prima del jabón son los siguientes:

 Aceites vegetales: coco, soja, maíz, oliva, lino, algodón.

 Aceites animales: de pescado, grasas animales.

Luego, estos se combinan con cremas, perfumes y colorantes para darles


vistosidad.

Tradicionalmente, es un material sólido. En realidad la forma sólida es el


compuesto «seco», sin el agua que se emplea en la reacción mediante la cual se
obtiene el jabón. La forma líquida es el jabón «disuelto» en agua. En este caso, su
consistencia puede presentar distintas viscosidades.

Para preparar jabón antibacteriano, se pueden agregar compuestos como triclosán


o triclocarbán. Existe cierta preocupación de que el uso de jabones antibacterianos
y otros productos pueda fomentar la resistencia a los antimicrobianos en los
microorganismos.

Como ocurre con otros muchos productos, no está claro cuándo ni cómo se
inventó el jabón, y diversos pueblos se atribuyen su invención.

Según una de las leyendas, el jabón se descubrió en Italia. Cuentan que en el


Monte Sapo, cerca de Roma, se hacían sacrificios ceremoniales de animales. En
ese mismo monte ardían fuegos para la realización de esas ceremonias de
sacrificio. Cuando llovía, el agua arrastraba la grasa animal y las cenizas de esos
fuegos, que bajaban por riachuelos hasta la base del monte. Los prisioneros que
lavaban las prendas de los esclavistas en las aguas que bajaban desde ese monte
descubrieron que esas aguas limpiaban mejor e, indagando en la razón de esto,
descubrieron cómo hacer jabón.

Los restos de jabón más antiguos son de origen babilonio y datan del 2800 a. C.

Todo comienza con las grasas de origen animal o aceites vegetales que se
transforman en jabones. No es cuestión de magia: Esto se llama química, e
implica una reacción muy sencilla denominada saponificación (WADE, 2004). Un
jabón contiene las sales de sodio o potasio de los ácidos grasos, producto de la
mezcla de un cuerpo graso (triglicéridos con un álcali, que puede ser hidróxido de
sodio o de potasio).

Figura 1. Esquema de reacción de saponificación para la producción de jabón.

¿Cómo funciona un jabón?

Como si se tratara de una batería con polos positivo y negativo, una molécula de
jabón también tiene dos extremos de diferente afinidad.

La Figura 2 representa una molécula de jabón. En rojo, la cabeza, con carga, es


afín al agua porque son de polaridad similar. La cadena azul, denominada
lipofílica, es afín a las grasas y repele al agua (CLAYDEN, 2005). A causa de esta
estructura, el jabón posee una doble afinidad hacia la polaridad de otras moléculas
y puede orientarse según el medio donde se encuentre.

Figura 2. Una molécula de jabón, la cabeza roja con carga interactúa con el agua,
mientras que la cadena azul sin carga se mezcla con las grasas o aceites.

Alguna vez hemos escuchado la frase “Tú y yo somos como el aceite y el agua,
jamás podremos estar juntos”. Palabras muy fuertes. Es probable que quien usa
esta expresión no conozca la química de un jabón, que puede disminuir la tensión
superficial y, con ello, crear un efecto de emulsificación que es algo muy cercano a
mezclarse.

En el agua, el jabón forma entre 100 y 200 micelas; es decir, asociaciones o


conglomerados de moléculas que orientan sus cabezas con carga hacia la
superficie del agregado molecular, mientras que las cadenas alifáticas quedan
hacia dentro. La micela es una partícula energéticamente estable, ya que los
grupos con carga están unidos mediante enlaces de hidrógeno de baja energía
con las moléculas del agua circundante, mientras que los grupos afines a las
grasas se orientan hacia el interior de la micela e interactúan con otros grupos de
características similares.

Los jabones limpian debido a las afinidades diferentes de los extremos de sus
moléculas. La suciedad grasa no se elimina fácilmente sólo con agua, que la
repele por ser insoluble en ella. Sin embargo, el jabón posee una cadena larga
alifática o hidrocarbonada sin carga que interactúa con la grasa, disolviéndola,
mientras que la región con carga se orienta hacia el exterior, formando gotas. Una
vez que la superficie de la gota grasa está cubierta por muchas moléculas de
jabón, se forma una micela con una pequeña gota de grasa en el interior. Esta
gota de grasa se dispersa fácilmente en el agua, ya que está cubierta por las
cabezas con carga o aniones carboxilato del jabón, como se observa en la Figura
3. La mezcla que resulta de dos fases insolubles (agua y grasa), con una fase
dispersada en la otra en forma de pequeñas gotas, se denomina emulsión. Por lo
tanto, se dice que la grasa ha sido emulsionada por la solución jabonosa. De esta
manera, en el proceso de lavado con un jabón, la grasa se elimina con el agua del
lavado.

Figura 3. Formación micelar en un entorno acuoso, donde A es una micela y B es


una molécula de jabón.

TIPOS DE JABONES

Existen innumerables tipos de jabón, con distintas combinaciones de consistencia,


olor, forma, color, textura, propiedades limpiadoras o terapéuticas. Algunos de los
más conocidos tipos de jabones son:

 Jabón de Marsella
 Jabón de Castilla
 Azul y blanco portugués
 Jabón de brea
 Jabón de coche
 Para afeitar
 Jabón de Alepo. Fabricado en Alepo, Siria, utilizando extractos de laurel y
aceite de oliva
 Jabón líquido
 Jabón de aceite
 Jabón de glicerina

LOS VALORES
El valor es una cualidad de un sujeto o un objeto. Los valores son agregados a las
características físicas o psicológicas, tangibles del objeto; es decir,
son atribuidos al objeto por un individuo o un grupo social, modificando a partir de
esa de lo cual es la atribución su comportamiento y actitudes hacia el objeto en
cuestión. El valor es una cualidad que confiere a las cosas comunes, hechos o
personas una estimación, ya sea positiva o negativa.

Se puede decir que la existencia de un valor es el resultado de


la interpretación que hace el sujeto de la utilidad, deseo, importancia, interés,
belleza del objeto. Es decir, la valía del objeto es en cierta medida, atribuida por
el sujeto, en acuerdo a sus propios criterios e interpretación, producto de un
aprendizaje, de una experiencia, la existencia de un ideal incluso de la noción de
un orden natural que trasciende al sujeto en todo su ámbito. «Puesto que los
valores no son cosas, ni elementos de las cosas, entonces los valores son
impresiones subjetivas de agrado o desagrado, lo que nos producen a nosotros y
que nosotros proyectamos sobre las cosas. Se ha acudido entonces al mecanismo
de la proyección sentimental; se ha acudido al mecanismo de una objetivación, y
se ha dicho: esas impresiones gratas o ingratas, que las cosas nos producen,
nosotros las arrancamos de nuestro yo subjetivo y las proyectamos y objetivamos
en las cosas mismas y decimos que las cosas mismas son buenas o malas, o
santas o profanas» (García Morente, 1992).

Valores tales como: honestidad, lealtad, identidad


cultural, respeto, responsabilidad, solidaridad, amor, tolerancia, gratitud,
laboriosidad, sociabilidad, etc., son fundamentales para convivir pacíficamente en
la sociedad.

Sin embargo, como en muchos de los temas antropológicos se puede considerar


que la libertad o la solidaridad, más que valores personales o sociales son sus
fundamentos de valor, lo que delimita el ámbito axiológico. Como cualidades
apreciadas por el sujeto solo adquieren el rango de valores en el momento en que
son alcanzadas como prácticas personales y/o colectivas. En otras palabras, la
libertad no es un valor por el contenido del concepto o por ser apreciada como una
práctica deseable de un determinado grupo social, la libertad es un valor cuando
es apreciada y ejercida por los sujetos, es decir, demanda situaciones
praxeológicas, es el ejercicio de la libertad en una comunidad. Esto se conoce
como dialéctica objeto-sujeto, relación recíproca entre el objeto considerado como
valioso por el pensamiento y la práctica del sujeto hábitos virtuosos.

Los valores desarrollan virtudes que desplegados diariamente en nuestro


ambiente benefician a nuestro entorno y a la sociedad en general. Los valores se
delimitan por una cultura, grupo, religión, hábitos o tradiciones. En línea con la
dialéctica sujeto - objeto en los valores se producen los casos y controversias. Por
ejemplo, el respeto a las mujeres en el medio oriente no es el mismo que podemos
observar en otras partes del mundo. En una cultura y religión puede no
considerarse vejatorio o intolerante (dimensión subjetiva del valor).

Los valores humanos son aquellos aspectos positivos que nos permiten convivir
con otras personas de un modo justo con el fin de alcanzar un beneficio global
como sociedad. No los comprendemos como un rasgo únicamente individual, sino
todo lo contrario: un valor resulta tan útil y beneficioso para nosotros como para el
resto de nuestros semejantes, y existe en cualquier sociedad sin importar el país,
la cultura o la religión. En otras palabras, son aquellos aspectos de nuestra
educación que consideramos buenos y honestos para nosotros y los que nos
rodean, como la empatía, el respeto, la solidaridad o el optimismo.

Del mismo modo, las características propias de estos valores y su importancia


pueden variar dependiendo del contexto, pero todos comparten cuatro puntos
clave: su importancia varía en la vida de la persona a lo largo de la misma, pueden
cambiar según la experiencia, mantienen una jerarquía (hay personas que
consideran que el respeto está por encima de la generosidad, y viceversa) y
suponen una satisfacción al practicarlos y vivir conforme a nuestras creencias.

Los valores humanos de cada persona son aquellos que nos guían a lo largo de
todas nuestras acciones y decisiones, e incluso en nuestra lista de prioridades
vitales, y, colectivamente, nos ayudan a avanzar como sociedad.

VALORES HUMANOS IMPORTANTES

Existen cientos de valores morales que guían a los seres humanos —y, a menudo,
podemos comprender algunos de ellos como prolongaciones de otros, tales como
la crítica constructiva de la empatía o de la sensibilidad— por ello, si bien resulta
imposible establecer una lista jerárquica de todos ellos por su importancia, sí
podemos hablar de aquellos valores humanos a los que otorgamos más
importancia como sociedad.

1. Bondad

La bondad es uno de los valores humanos más generales de nuestro ser. Puede
traducirse en cientos y cientos de miles de acciones según cada contexto, pero
siempre recoge el deseo de hacer el bien, tener buenas intenciones con el resto
de las personas, ser amable o ayudar en la medida de nuestras posibilidades.

2. Sinceridad

Como virtud, la sinceridad se traduce en vivir y relacionarse sin intenciones ocultas


a través de nuestros actos o palabras. Se trata de uno de los valores morales por
antonomasia, pues ser sincero con uno mismo nos lleva siempre a ser sincero con
los demás.

3. Empatía

Asimismo, la empatía está muy relacionada con la sinceridad. Quien busca la


bondad, la felicidad o la sinceridad con uno mismo, entiende que cualquier ser
humano también vive en búsqueda constante de lo mismo. Por ello, la empatía,
que nos ayuda a ponernos en la situación de nuestros semejantes, también nos
ayuda a entenderlos, apoyarlos y ayudarlos cuando es necesario, que es lo mismo
que nosotros deseamos, ¿o no?

Como madres y padres preocupados, creemos que una buena forma de trabajar la
empatía y la educación en valores es a través de nuestros propios hijos, que serán
los encargados de luchar mañana por un mundo mejor, y en Ayuda en Acción te
recomendamos algunas películas infantiles que transmiten valores positivos tanto
para la empatía como para el resto de valores que nos hacen humanos.

4. Amor
Al igual que otros valores relacionados como la alegría u el optimismo, el amor es,
muy probablemente, uno de los sentimientos más fuertes de un ser humano:
¡amor por el arte!, ¡por nuestros seres queridos!, ¡amor por lo que hacemos! Como
valor humano, el amor es el motor que inicia el dar y el recibir, el convivir, el
compartir, el respetar o el confiar.

5. Paciencia

Contraria al aquí y al ahora, la paciencia nos enseña a luchar por aquello que
deseamos, a tolerar una incomodidad o una preocupación y a comprender que
hay días buenos y días malos, pero pocos problemas sin solución.

6. Gratitud

Podíamos haber elegido otros valores, como la amistad, pero en Ayuda en Acción
sabemos que la gratitud es, casi siempre, la mayor recompensa para el que da y
el gran gesto del que recibe. Es tan simple y tan compleja en sí misma como
agradecer a las personas que nos han ayudado o apoyado.

7. Perdón

A diferencia de la gratitud, el perdón no solo nos empodera como personas, sino


que nos permite mostrar el camino correcto a aquel individuo que ha obrado mal
con nosotros y quizá con terceros; con el perdón desistimos del castigo o la
venganza frente a una persona que se comportó injustamente con nosotros.

8. Humildad

La humildad se basa en el hecho de que nadie lo sabe todo. Como seres


humanos, nos movemos entre nuestros propios límites y debilidades; una persona
humilde sabe que juntos somos más, y, por ello, se preocupa por el bien de todos
los que le rodean.

9. Responsabilidad

A su vez, la responsabilidad adopta muchas facetas, desde aquella colectiva a la


individual vinculada a nuestros deberes, compromisos y obligaciones con terceros.
Quizá es uno de los valores humanos que más dificultad entraña, y para el que os
recomendamos recordar siempre que la responsabilidad empieza en uno mismo.

10. Solidaridad

Por último, como ONG preocupada por principios como el esfuerzo colectivo, la
transparencia institucional y la dignidad de todas las personas, en Ayuda en
Acción creemos que la solidaridad es uno de los grandes valores humanos de
nuestro tiempo. La solidaridad es el sentimiento y el principio que nos permite
ayudar a cualquier ser humano en cualquier momento, en especial, en situaciones
de desamparo, y creemos que recoge muchos de los valores humanos sobre los
que hemos podido hablar en este artículo, como la bondad, el amor, la humildad o
la empatía. Porque creemos que aprender sobre ellos es una buena forma de
crecer como personas, y ayudar a que otros puedan educarse en valores es la
mejor forma de construir un mundo mejor.
TABLA DE ELEMENTOS QUÍMICOS

Actualmente, la tabla periódica se compone de 118 elementos distribuidos en 7


filas horizontales llamadas periodos y 18 columnas verticales, conocidas como
grupos. Su descubridor, el químico ruso Dmitri Mendeléiev, no fue premiado con el
Nobel por lo que es una de las contribuciones capitales en la historia de la
química. A cambio, en 1955 recibió el honor de prestar su nombre al mendelevio
(Md), el elemento químico de número atómico 101 en la tabla periódica.

La tabla periódica es un cuadro que presenta todos los elementos químicos que
existen ordenados según sus propiedades físicas. Fue diseñada por el químico
ruso Dmitri Mendeléiev en 1869 y es considerado por muchos como el
descubrimiento más importante de la química. Y es que esta compleja ordenación
de los elementos permitió predecir el descubrimiento de nuevos elementos y
permitió realizar investigaciones teóricas sobre estructuras desconocidas hasta el
momento.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA TABLA PERIÓDICA

¿Cuántos elementos tiene la tabla periódica?

Actualmente la tabla periódica actual cuenta con 118 elementos (94 de los cuales
se dan de manera natural en la Tierra) sin embargo, los científicos están
intentando sintetizar nuevos elementos artificiales, por lo que no se descarta que
esta lista aumente en el futuro. De hecho los grandes laboratorios de Japón,
Rusia, Estados Unidos y Alemania compiten por ser los primeros en obtener los
siguientes: el 119 y el 120

¿Cómo se organiza la tabla periódica?

La tabla periódica de los elementos está organizada de menor a mayor según su


número atómico, es decir, el número total de protones que tiene cada átomo de
ese elemento. Además están distribuidos en 7 filas horizontales llamadas periodos
y 18 columnas verticales conocidas como grupos, de modo que los elementos que
pertenecen al mismo grupo tienen propiedades similares

¿Qué significa cada elemento de la tabla periódica?

Cada casilla de la tabla periódica corresponde a un elemento químico con unas


propiedades determinadas. En dicha casilla se especifica su nombre, el símbolo
químico del elemento, su número atómico (cantidad de protones), su masa
atómica, la energía de ionización, la electronegatividad, sus estados de oxidación
y la configuración electrónica. Gracias a los símbolos químicos se pueden abreviar
los elementos de ciertas materias, como el agua, que está compuesta por dos
moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, es decir: H 2O

Grupos de la tabla periódica

Las 18 columnas verticales conforman los conocidos como grupos de la tabla


periódica y son elementos que tienden a tener propiedades químicas similares. por
ejemplo, la columna más a la izquierda de la tabla, la conocida como el grupo de
los metales alcalinos, contiene elementos como el sodio, el potasio o el litio, todos
ellso sólidos a temperatura ambiente, con puntos de fusión bajos, muy reactivos y
con tendencia a ennegrecerse en contacto con el aire. Su nomenclatura ha
cambiado, tanto a lo largo del tiempo como de los países donde se nombren.

Clasificación de los elementos de la tabla periódica:

 Grupo 1: metales alcalinos


 Grupo 2: metales alcalinotérreos
 Grupo 3: familia del escandio (tierras raras y actinidos)
 Grupo 4: familia del titanio
 Grupo 5: familia del vanadio
 Grupo 6: familia del cromo
 Grupo 7: familia del manganeso
 Grupo 8: familia del hierro
 Grupo 9: familia del cobalto
 Grupo 10: familia del níquel
 Grupo 11: familia del cobre
 Grupo 12: familia del zinc
 Grupo 13: térreos
 Grupo 14: carbonoideos
 Grupo 15: nitrogenoideos
 Grupo 16: calcógenos o anfígenos
 Grupo 17: halógenos
 Grupo 18: gases nobles

¿Qué es y para qué sirve una tabla muda?

Una tabla periódica muda es la misma tabla periódica pero sin los elementos, ni
sus números atómicos. Es decir, una tabla periódica en blanco. Es un recurso muy
utilizado para aprender a colocar los elementos químicos en la tabla y analizar sus
distintas cualidades

Tabla periódica en blanco


ORIGEN DE LA TABLA PERIÓDICA

Durante el siglo XIX, los químicos comenzaron a clasificar los elementos


conocidos de acuerdo con similitudes en sus propiedades físicas y químicas. El
final de esos estudios generó la Tabla Periódica Moderna que conocemos.

Entre 1817 y 1829, el químico alemán Johan Dobereiner clasificó a algunos


elementos en grupos de tres denominados triadas, ya que tenían propiedades
químicas similares. Por ejemplo, en la triada cloro (Cl), bromo (Br) y yodo (I) notó
que la masa atómica de Br estaba muy próxima al promedio de la masa de Cl e I.
Desafortunadamente no todos los elementos se agrupaban en triadas y sus
esfuerzos fallaron para proponer una clasificación de los elementos.

En 1863, el químico inglés, John Newlands clasificó los elementos establecidos en


varios grupos proponiendo la Ley de Octavas, conformado por elementos de masa
atómica creciente, donde ciertas propiedades se repetían cada 8 elementos.

En 1869, el químico ruso Dmitri Mendeleev publicó su primera tabla periódica de


los elementos organizada en orden creciente de masa atómica. Al mismo tiempo,
Lothar Meyer, químico alemán, publicó su tabla propia periódica con los elementos
ordenados de menor a mayor masa atómica. Mendeleev organizó su tabla en filas
horizontales dejando espacios vacíos donde debían incorporar algunos elementos
que aún no habían sido descubiertos. En esa organización Mendeleev visualizó un
patrón aparente: elementos con propiedades químicas similares aparecen en
intervalos regulares (o periódicos) en las columnas verticales de la tabla. El
respaldo a las predicciones de Mendeleev se produce tras el descubrimiento de
galio (Ga), escandio (Sc) y germanio (Ge) entre 1874 y 1885 localizándolos en
aquellos espacios vacíos, lo que dio aun mas valor y aceptación de su Tabla
Periódica en la comunidad científica.
En 1913, un químico inglés, Henry Moseley, mediante estudios de rayos X,
determinó la carga nuclear (número atómico) de los elementos, reagrupándolos en
orden creciente de número atómico, tal como la conocemos hoy.

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