PA0839
PA0839
Asesor
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
FACULTAD DE EDUCACIÓN
DEPARTAMENTO DE ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS Y LAS ARTES
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN
HUMANIDADES, LENGUA CASTELLANA
MEDELLÍN
2014
2
Resumen
Desde la triada Formación lectora, escuela rural y práctica pedagógica, se leen perspectivas y
desafíos del trabajo docente en la diversidad que representa el contexto rural, tratando de
comprender bajo qué circunstancias se da o no la articulación de las prácticas de lectura propias
de una comunidad rural con las ejercidas por el sistema escolar, y cómo influyen estas
prácticas, en particular las de padres y maestros, en las propias de los estudiantes. Estrategias
pedagógicas, didácticas y literarias, ambientes para la lectura y experiencias de lectura, son
revisadas a partir del encuentro con la comunidad educativa rural Simón Urrea, de la vereda El
Barro, en el municipio de Girardota, Antioquia.
Palabras clave: Formación lectora, escuela rural, práctica pedagógica, biblioteca escolar,
estrategias de lectura, experiencia de la lectura.
A modo de introducción: ¿Qué lee la comunidad rural? ¿Cuáles son sus prácticas de
lectura?
1
Correo e-: lufe4tas@[Link]
3
Las historias de la abuela y de las tías, están marcadas por la superstición, lo místico y hasta lo
charlatano, donde duendes, brujas, ángeles y demonios, algunos con cola de marrano u ojos
humanos, hacían de las suyas.
Muchos piensan que la práctica de la lectura en el campo está representada por las lecturas
religiosas, y en la actualidad, por el acceso a la prensa escrita, revistas, folletos informativos de
productos comerciales que se reparten en el pueblo el día de mercado, incluso la liturgia de la
palabra que se entrega a la entrada de la iglesia el día domingo. Desde el gran invento de la
imprenta, en la Edad Media, y que llegó a nosotros tardíamente, se ha masificado la lectura de
lo impreso. Sin embargo, la cuestión sería pensar cuál es la cultura de lo impreso transmitida,
pensando obviamente en la influencia de la iglesia católica en el culto de sus fieles, y más
adelante, con la masificación de la educación de carácter oficial, los saberes de occidente que
hay que sembrar en las nuevas generaciones y en los aún analfabetas campesinos de este siglo
en Colombia.
Ahora bien, lo impreso le llega a los campesinos en su mayoría, gratuita y masivamente, como
los boletines de la junta de acción comunal, la invitación al convite o a la parranda, la misa
ofrecida por el alma de un fiel difunto (eventos realizados casi siempre en la escuela como
escenario de encuentro comunitario, y que hoy se ha perdido2), últimamente la propaganda de
otras religiones, que ha permeado fuertemente la cultura religiosa católica, y por supuesto, lo
que llega a los hogares a través de la escuela, entre ellos, boletines informativos de la actividad
escolar o jornadas especiales, tarjetas de felicitación según el día de fiesta, invitación a alguna
2
En la actualidad, para llevar a cabo algún encuentro comunitario enajenado de los fines misionales del sistema
escolar, en la mayoría de centros rurales, requiere de la autorización expresa de la alcaldía de la municipalidad.
4
Otro material impreso significativo que es repartido a los estudiantes campesinos son las
cartillas propias de los Centros de Recursos de Aprendizaje – CRA- ubicadas en estantes en las
aulas de clase, y concebidas como guías de aprendizaje para el acceso al trabajo autónomo,
dada la dinámica flexible, multigrado, que presentan los centros rurales, donde en una misma
aula hay dos o tres grados3 a cargo de una misma docente. Dichas cartillas4 son de las áreas
básicas estándares (matemáticas, español, ciencias naturales, ciencias sociales) y los niños
pueden llevarlas a casa 5 para avanzar autónomamente en su desarrollo, y por lo tanto, las
comparten con sus familiares.
A partir de este panorama de material de lectura es necesario establecer una distinción entre las
prácticas de lectura de los campesinos, en tanto la incursión de lo impreso en la cotidianidad
3
Los centros rurales en Colombia generan cobertura educativa principalmente para la primaria, y en menor
medida para el bachillerato; éste por lo general es ofrecido en la zona urbana de los municipios. Existen en algunas
zonas del país Granjas infantiles, donde los niños no sólo estudian sino que también comen, duermen y participan
de otras actividades lúdicas, aparte del proyecto “huerta escolar”.
4
El modelo de Escuela Nueva en Colombia es impulsado por la pedagoga Vicky Colbert de Arboleda en 1975
(Con antecedentes experienciales desde 1961, en Norte de Santander), luego declarada política pública educativa
nacional en 1976 para atender la cobertura educativa en la zona rural. Las primeras cartillas fueron diseñadas en
1886, la segunda edición en 1996 y actualizadas por ventura, el año pasado, aunque aún no han sido entregadas en
todos los centros rurales, como en el que se llevó a cabo la práctica pedagógica.
5
La flexibilidad en la metodología de Escuela Nueva cede lugar a las actividades propias de las comunidades
rurales como el cultivo, los períodos de cosecha y recolección, aunque en el caso del café se ha impulsado una
política desde la Federación Nacional de Cafeteros, que desvincule a los niños del trabajo, por ser considerado una
forma de explotación infantil. Respecto al centro de práctica pedagógica, no está en una comunidad productora de
café, sino de panela, zonas de pesca e industria.
5
La palabra del estudiante se escucha cuando lee de su cuaderno, en voz alta a su profesora y
compañeros, la tarea o consulta de la clase. También se le suele escuchar en el rezo matutino,
antes de salir al recreo o para irse a casa. Es frecuente escucharlo en los actos cívicos, con
algún verso aprendido de memoria, una canción, palabras de algún personaje famoso o
importante, o frase alusiva a hechos históricos. Poco o nada que hable de ellos mismos, con sus
propias palabras, de las historias con las que crecieron y la forma como se las contaron, de las
vivencias familiares y en comunidad, de las siembras, cosechas, convites, bailes, casamientos y
bautizos, el baño en el río, las tardes de ordeño, recolección de frutas y juegos con amigos y
familiares. Es como si la vida cotidiana se dividiera en dos: en la mañana, la escuela, las
lecciones escritas, conceptos de gramática, ciencias y sociales, operaciones aritméticas, de vez
en cuando un dibujo libre o asociado a alguna temática. Fuera de ella, volver a la vida del
campo.
6
Uno de los textos privilegiados para la iniciación lectora, es la cartilla Nacho Lee, o
versiones de cuentos clásicos infantiles ilustrados; predominando la lectura de
imágenes. En la escuela rural, también se suele seguir este método.
La lectura en este sentido es una práctica socio-cultural, que invita a re-significar lo cotidiano.
También invita, a partir de los distintos signos a los que accedemos, a aprender nuestra historia
y los distintos saberes producidos por la humanidad. Por eso hay que reconocerlos todos: los
saberes sociales, históricos, culturales, académicos, científicos, empíricos, ancestrales. Y
también hay que reconocer los distintos modos en que accedemos a ellos: la oralidad, la
escritura, la lectura, la escucha, el canto, la escenificación, la danza. Incluso lo audiovisual y lo
tecnológico, como nuevos dispositivos para leer el mundo. De ahí la necesidad de que la
escuela rural reconozca que hay unos modos tradicionales de leer de los campesinos, como la
transmisión de saberes a través de la oralidad, que no se pueden relegar ni marginar, al querer, a
través de los procesos de culturización también necesarios como lo son la lectura de lo impreso
y la escritura, mostrar nuevos modos de imaginar y recrear, y nuevos saberes y mundos ajenos
a lo rural.
7
Cuando Freire, uno de los pedagogos latinoamericanos más importantes del siglo XX, inició
procesos de alfabetización popular con adultos en Guinea, África, se preocupó por articular al
material de lectura y escritura, fenómenos de su cotidianidad, saberes y lenguajes propios:
Las palabras con qué organizar el programa de alfabetización debían provenir del universo vocabular de
los grupos populares, expresando su verdadero lenguaje, sus anhelos, sus inquietudes, sus
reivindicaciones, sus sueños. Debían venir cargadas de la significación de su experiencia existencial y
no de la experiencia del educador. (1981: 106)
Por ello se pensó que una de las estrategias del proyecto de formación lectora en la escuela
rural6, también tenía que contar con la experiencia de lectura y en especial la literaria, de las
docentes que acompañan, median y orientan el trabajo cotidiano en la escuela Simón Urrea.
Una de las fases en la metodología se formuló para la formación y capacitación docente,
partiendo del diálogo con su experiencia de aprendizaje de la lectura, cuáles habían sido las
6Ver anexo 1: Plan de acción proyecto de práctica pedagógica: En conversación: La otra forma de leer.
Estrategias para la formación lectora de los estudiantes de la escuela rural Simón Urrea, municipio de Girardota.
8
Una de las mayores preocupaciones que tenía y tengo, es que la continuidad del proyecto de
formación lectora requiere del compromiso de los padres y docentes, y por supuesto los
estudiantes, en tanto no se pierda el acto de la lectura en voz alta, individual o silenciosa, tanto
en la biblioteca como en el aula de clase, y que además, tengan lugar los liderazgos de los
estudiantes en la prestación del servicio bibliotecario, y que no se restrinja su acceso, porque
las docentes no pueden acompañar dicho espacio escolar.
Si antes raramente los grupos populares eran estimulados a escribir sus textos, ahora es fundamental
hacerlo, desde el comienzo mismo de la alfabetización, para que en la pos-alfabetización se vaya
intentando la formación de lo que podría llegar a ser una pequeña biblioteca popular, con la inclusión de
páginas escritas7 por los propios educandos (Freire, 1985: 119)
7
A propósito se inició un ejercicio de escritura de experiencias propias, desde la actividad “historias y personajes
de la vida cotidiana”, con los estudiantes de la escuela rural Simón Urrea, en marzo de 2014, y cuya intención era
escribir en cada encuentro con la docente practicante alguna historia personal relacionada con sus gustos, sus
actividades cotidianas, sus percepciones de la escuela y sus vínculos afectivos, para luego socializar dichas
historias en la actividad de cierre “Galería de historias y personajes de la vida cotidiana”, exhibida en la biblioteca
escolar “El jardín de los libros” (título elegido por los estudiantes en 2013), en un encuentro de padres, docentes y
estudiantes. Dicha actividad se programó para junio del presente año, pero no se alcanzó a llevar a cabo.
9
Sin embargo, cuando iniciamos la búsqueda de esos abuelos que podían acompañarnos en los
encuentros literarios, a través de la lectura en voz alta, las historias narradas oralmente y la
conversación espontánea y amena, al modo de los antiguos quienes “frente a las llamas de una
hoguera, en la plazuela tribal, se congregaban, y aún se congregan, líderes y guerreros,
poderosos y desposeídos, convocados por la voz del Griot africano, o del Chaman de nuestras
tierras americanas, que cuentan para que nadie olvide su pasado, para que a través de las
historias escuchadas identifiquen su misión en el presente” (Pedro López), encontramos poca
disposición argumentando algunos que nunca habían tenido contacto con la escuela, otros que
los deberes domésticos y religiosos no les dejaba tiempo, y otros más, que no estaban
interesados y que no se sentían cómodos. Sólo un abuelo aceptó el reto y la invitación, y por
ventura nos acompañó en algunos encuentros con la palabra y la literatura, como la
presentación de mi cuento favorito, en la que los estudiantes se empoderaban de una historia
literaria infantil conocida por todos, a través de la versión de uno de sus personajes,
acompañándolo de vestuario, cambio de voces, ritmo, entonación y entusiasmo. Luego nos
contaba él alguna experiencia de su vida, percepciones, sueños, amores y batallas.
Es pues necesario, para pensar la formación lectora en la escuela rural, contar con la comunidad
campesina no como objetos de la práctica pedagógica, sino como sujetos con quienes se puede
tejer un diálogo de saberes, y más aun pensando en la posibilidad de una biblioteca popular,
“como centro de cultura y no como depósito silencioso de libros, aparece como el factor
fundamental para el perfeccionamiento y la identificación de una forma correcta de leer el
texto en relación con el contexto” (Freire, 1985: 121)
recursos y saberes para educar a sus hijos. Lo primero que hizo la docente que
acababa de ser nombrada por Secretaría de Educación fue conformar una escuela de
padres para propiciar el diálogo y el encuentro de modos de educar: el de la familia,
la comunidad, y por supuesto, la escuela. Mientras ella hacía eso, yo como
practicante, me percaté del abandono de la biblioteca escolar. Ningún niño o padre
de familia conocía lo que había allí, escasamente la profesora anterior les había compartido a
los niños algunas retahílas, fábulas y adivinanzas de las cartillas o de material personal. Así
que, me propuse revisar cuál era la función de la biblioteca en el proceso académico de los
estudiantes, y nació el proyecto Momentos literarios en la biblioteca escolar rural, durante los
años 2011-2012.
La biblioteca escolar enmarcada dentro del componente curricular de Escuela Nueva, debe
tener “en cuenta la pertinencia del currículo desde el punto de vista social y cultural, así como
las experiencias de aprendizaje activo y participativo de los niños. Los elementos claves de
este componente son las guías de autoaprendizaje o textos interactivos para los estudiantes, la
biblioteca de aula, los rincones o centros de aprendizaje y el gobierno estudiantil” (…) los
cuáles “son centrales en el Modelo Escuela Nueva (…) y promueven la articulación de las
guías de aprendizaje, la escuela, la cultura local y la comunidad para complementar y apoyar
las actividades escolares” (Fundación Escuela Nueva).
En este sentido, y considerando a la biblioteca escolar como uno de los pilares fundamentales
para desarrollar el modelo pedagógico de Escuela Nueva, la presencia de los centros
bibliotecarios asume una gran importancia no sólo para la escuela, sino también para la
comunidad, en tanto hay un acceso permanente a la información y a la cultura de las letras, que
complementa el proceso formativo y de aprendizaje escolar, y que además instruye al
campesino agricultor.
Desde la Ley General se reconocen los saberes propios de los campesinos y/o actividades
campesinas como “las agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales y agroindustriales” (1994,
capítulo 4); sin embargo es poco frecuente encontrar en las bibliotecas escolares, y
especialmente en la biblioteca escolar rural, material de lectura y de consulta de estas áreas del
saber.
11
La escuela rural está invitada a pensar su acto educativo desde la comunidad rural en la que
está inmersa, construyendo con sus sujetos un diálogo de saberes que permita otras miradas de
su propia realidad. En el centro de práctica pedagógica, se observó que el modelo de Escuela
Nueva tiene cabida sólo desde los centros de Recursos de Aprendizaje, pues el modelo y
metodología obedece en parte a la pedagogía tradicional y está articulado al trabajo por
proyectos de la institución educativa urbana a la que pertenece, y desde la cual se orienta el
trabajo pedagógico en dicho centro.
Los niños de diferentes edades y grados están mezclados dentro del aula, aunque separados por
los contenidos de las pizarras norte y sur, en cada una de ellas hay unas tareas específicas
dependiendo del grado escolar. Por lo general, no hay unos liderazgos estudiantiles que
confronten el trabajo colaborativo y autónomo, pocas veces se generan discusiones en las
mesas de trabajo, pues su labor casi siempre está supeditada a las órdenes de la docente, que
entrega unos contenidos y unas actividades evaluativas alrededor de ellos. Pareciera ser que la
propuesta de aprender haciendo, desde la pedagogía constructivista, se diluyera en el estudiar
para evaluar, que es la nueva lógica del sistema escolar, para registrar periódicamente que en
las instituciones educativas se están enseñando los saberes hegemónicos y se está instruyendo
adecuadamente para responder una prueba tipo saber.
Así mismo, la conversación es el acto privilegiado para relacionarnos con los demás, en tanto
fortalece las relaciones personales y la reflexión de los asuntos que se comunican. En la escuela
rural de hoy debe recuperarse la tradición oral, cuya riqueza se encuentra además en las
historias que se comparten; pues es en la comunidad rural donde la oralidad se desarrolla con
mayor naturalidad y tiene un carácter formativo y valioso dentro de la misma, en tanto se
comparten los saberes de generación en generación y se practican ejercicios propios de la
comunicación humana y el lenguaje como el narrar, contar una anécdota o describir un
fenómeno o suceso; ejercicios que implican gracia, ingenio y expresión corporal.
Educar no es el acto de preguntar, sino el acto de escuchar y dialogar con el otro. Por eso, es
necesario vincular al currículo educativo el contexto de la práctica pedagógica, para construir
juntos los saberes y transformar la realidad desde su comprensión.
13
Consideraciones finales:
Inicialmente la lectura era un privilegio de pocos. Incluso, después de que los monjes
decidieron compartir con los ciudadanos el tesoro de los libros, sólo los ricos tenían acceso a
ellos. Hasta que, la clase popular decidió apropiarse y contagiarse del vicio de la lectura,
vedada en otros tiempos.
Hoy los padres creen que no tienen responsabilidad social en la formación lectora de sus hijos,
aun cuando la práctica de la lectura comienza en casa: después de aprender a hablar, caminar o
ir al baño, el siguiente paso es aprender a leer; y este hábito se adquiere con mayor confianza
entre la familia.
Ocurre además, que los niños y jóvenes lo poco que leen, lo hacen en la escuela, y después de
retirarse de ella, se convierten si acaso, en lectores ocasionales. Hay una disminución
progresiva en la práctica social de la lectura, a pesar de que un ciudadano para ser competente,
debe estar alfabetizado y ser lector para estar informado, comprender su entorno y contribuir al
cambio social. La lectura es además clave para la participación ciudadana.
También hay que considerar que han disminuido los lectores literarios, pero que han aumentado
los lectores de lo audiovisual, gracias a la cultura de la imagen proyectada en el mundo
contemporáneo.
2. De la formación literaria
… Formar lectores para los cuales el libro y la lectura constituyan una herramienta del
pensamiento que permita la búsqueda de sentido y ubicación en el mundo.
Silvia Castrillón. Colombia.
La Formación Literaria es una tarea que llevan a cabo tanto los maestros de literatura, como los
bibliotecólogos e incluso los autores de literatura infantil y juvenil. Recientemente, es una labor
que también realizan las editoriales o fundaciones cuyo eje central es la promoción de la
lectura.
15
Los formadores de lectores literarios y competentes, tienen el deber de escoger con criterio
entre la multitud de oferta en el mercado editorial de literatura infantil y juvenil vigente; que
además sean adecuados a los intereses y bagaje cultural de los iniciados lectores. Todo
formador literario deberá ser además un buen lector, quien a partir de su gusto por la lectura y
su experiencia, pueda servir de apertura a la vivencia de la lectura, de sus estudiantes.
Jorge Larrosa, invierte el término de este apartado, para hablarnos de la lectura, o bien la
literatura como experiencia formadora del sujeto lector. En este sentido, concuerda con la tarea
formadora del sujeto, considerada por Colomer. Al respecto dice “Pensar la lectura como
formación implica pensarla como una actividad que tiene que ver con la subjetividad del
lector: no sólo con lo que el lector sabe sino con lo que es” (1996: 16)
La educación literaria, en todos los casos, debe potenciar el desarrollo de las habilidades
comunicativas en el lector, a saber:
1. comprensión lectora;
2. adquisición de hábitos de lectura;
3. capacidad de analizar textos, para lo cual requiere niveles semánticos, recursos
fonéticos y grafémicos, material de tradición oral, figuras retóricas y estrategias
enunciativas;
4. capacidad de interpretar textos, como “proceso interactivo entre sujeto y texto”
(Mendoza Fillola, 2003: p. 325); desde allí se crea el sentido del texto;
5. disposición afectiva; y
6. escritura de textos; explorando diversas técnicas en los géneros de cuento, poesía y
teatro.
No es lo mismo viajar entre los cauces de un texto científico, el cual nos describe
una técnica, da unos pasos, o comparte las reflexiones de una investigación; a
viajar entre los cauces de un texto literario, que bien puede resultar un naufragio,
un laberinto, un misterio por descubrir, y que demanda del lector la pérdida de la
incredulidad o el no esperar un manual para vivir.
El lector literario no lee para aprender una lección, o saber más sobre una ciencia, sino para
acercarse un poco más a la cuestión de quiénes somos como seres humanos. No hay actividad
más humana que la literatura, la cual se encarga de poner, a través de las palabras, las
vivencias, deseos, tedios, miedos y búsquedas del hombre mismo.
Por otro lado, el lector literario competente se define en términos de aquel que es capaz de
construir el sentido de las obras leídas (Colomer. 2005: 37); y para ello se vale de sus
conocimientos previos y de los culturales.
Actualmente también las diferentes licenciaturas tienen un campo de estudio en las sedes
regionales de la Universidad de Antioquia, y desde las cuáles se percibe una preocupación por
incursionar en prácticas educativas en el ámbito rural. También desde allí se ha gestado, en
menor medida, una cohorte en maestría en Educación rural, lo que sigue abonando al terreno de
la lectura de las diversidades que se tejen en los diferentes escenarios educativos
contemporáneos.
19
Referencias bibliográficas:
CERRILLO, Pedro (¿?) Los nuevos lectores: la formación del lector literario. Universidad de
Castilla- La Mancha; España. Páginas 133- 152.
CERRILLO, Pedro y otros (2004) El valor de la lectura. Un análisis de la imagen social del
lector. Universidad de Castilla- La Mancha; España. Páginas 15- 35.
COLOMER, Teresa (2005) Andar entre libros. La lectura literaria en la escuela. México:
Fondo de Cultura Económica. Páginas 37- 64.
Anexo 1:
Plan de acción proyecto de práctica pedagógica 2013-2014
“No se lee en voz alta para ser escuchado, leemos en voz alta para que los que escuchan vean el sonido, se arropen
en él, lo habiten”. Rodolfo Castro.
Fase 2: segundo semestre del año 2013: Revitalización de la biblioteca escolar rural
Fase 4: segundo semestre del año 2014: Formación del hábito lector en padres y
abuelos
Anexo 2:
Apuntes de la metodología de la práctica pedagógica
Para el desarrollo de las anteriores estrategias, fue necesario establecer el vínculo pedagógico, y cruzar
las experiencias tanto de los estudiantes como del contexto y la practicante. En este sentido, el ejercicio
de sistematización de la práctica pedagógica, obedece necesariamente a la reflexión de las acciones
cotidianas vividas en la escuela, desentrañando sus aciertos y errores, su condición de inacabada, sus
limitaciones y sus acciones futuras.
Las preguntas que orientaron el proceso de práctica pedagógica y de investigación durante los años
2012 y 2013 fueron:
- ¿Qué ocurre con la enseñanza de la lectura y la escritura en la escuela rural? ¿Qué leen los
estudiantes y cuál es su formación lectora?
- ¿Qué ocurre con la formación lectora de los estudiantes más allá de la cartilla de Nacho lee, los
Centros de Recursos de Aprendizaje, las retahílas y algún cuento escapado de vez en cuando de
la voz de un abuelo o familiar?
- ¿Qué estrategias de lectura son propicias para aportar al proceso de formación lectora de los
estudiantes de la escuela Simón Urrea?
25
Para la sistematización durante el segundo semestre del 2013 y primer semestre del 2014,
se configuraron los siguientes interrogantes:
Teniendo como objeto de estudio: La educación literaria y la formación lectora en la escuela rural.
Una pregunta más: ¿Cómo volver significativas la lectura y la escritura en el contexto rural? ¿Cómo
articular los propósitos de lectura de los campesinos con los propósitos de la práctica de la lectura
dentro de la escuela?
1. Articulación del proceso lector, potenciado desde la biblioteca escolar, a las tertulias literarias, lo
que se traduce al fomento del desarrollo de la comprensión lectora a partir de la conversación, de la
palabra vivificada en el contexto escolar.
3. En última instancia, atendiendo al lugar de la biblioteca contemporánea (la cual es aún incipiente en
la ruralidad colombiana) en la tarea de la formación en contexto rural, además de la reivindicación
de la literatura como una lectura y relectura de nuestra realidad; se hizo imprescindible aportar a la
transformación de la educación rural, en tanto se ejecuten los ideales del movimiento pedagógico
renovador, Escuela Nueva, desde la cual se atiendan las necesidades formativas y de desarrollo
individuales y colectivas de una comunidad, en un contexto particular y teniendo presentes las
exigencias propias de nuestra época. Así, otro de los instrumentos que orienta los distintos caminos
y procesos del aprendizaje significativo, es el currículo escolar. El maestro después de hacer una
lectura previa del contexto, es capaz de direccionar los ambientes de enseñanza y de aprendizaje;
también a partir de la lectura de la herencia cultural, social y familiar que traen sus estudiantes,
puede proponer unos contenidos educativos acordes a las necesidades e intereses particulares de los
mismos, y estas necesidades también incluyen los ritmos para aprender. En este sentido, se atiende
26
no sólo a la diversidad de los saberes, sino también a las distintas formas de enseñar y de
aprender, además de respetar y fomentar la diversidad e identidad de los miembros de la
comunidad educativa.
Anexo 3:
Voces de experiencias de lectura
“A mí me enseñó a leer una profesora, me dio mucha dificultad aprender a leer, pero aprendí de historias
que nadie me ha contado, sino la historia del viejito que nos acabó de contar usted; me gustaría que nos
contara más historias para aprender más” (Sic.)
Lilian8.
“Mi primer libro fue nacho lee
He leído nacho y cuentos
Mi mamá me lee cuentos
En la casa leo cuentos y en escuela lo que pone la profe
De la biblioteca me gustan los dibujos de los libros,
Y me gustaría encontrar libros muy buenos” (Sic.)
Dubán Henao Jiménez, grado cuarto9.
«Apenas estoy aprendiendo a leer, la maestra Estela me está enseñando en el grado quinto.
Mi primer libro fue nacho lee
Mi segundo libro fue las hadas
En la casa leo el libro de cuentos, y en la escuela leo los tableros…
A la biblioteca voy cuando tengo que consultar y me gustan los libros» (Sic.)
Zuleima Muñoz, grado quinto.
8
Experiencia compartida en el primer encuentro con los padres de la comunidad educativa Vereda La Herradura,
Municipio de Barbosa, Antioquia; denominada: ¿Cómo aprendimos a leer y a escribir? Agosto de 2012.
9
La biografía literaria fue una actividad diagnóstica que sirvió para indagar por los materiales de lectura literaria a
los que acceden los estudiantes en casa, y el tipo de alfabetización familiar llevado a cabo en el contexto rural de la
práctica pedagógica. Febrero de 2013, Escuela Simón Urrea. Vereda El Barro, municipio de Girardota, Antioquia.
27
Un recuerdo10
“Cuando yo era chicito11 yo comia tierra i mi mamá nos cojia y nos llevaba a la cama y nos asia
dormir y nosotros nos asiamos los dormidos y nosotros nos lebantabamos y bolviamos a comer tierra
asta que un dia nos pego” (Sic)
Cristian, grado cuarto.
12 de febrero.
“Este día se hizo la actividad diagnóstica “mi biografía literaria” con los niños de primero y segundo, como
todavía no leen ni escriben los estudiantes del grado primero, las preguntas se han hecho de modo verbal y las
respuestas se dieron de modo verbal y sólo algunas por escrito. Esta actividad se extendió por más de una hora,
debido a que los niños que están acostumbrados al método de la profesora Janeth, decidieron aprovechar su
ausencia temporal en el mando, para interferir en el desarrollo de la actividad: silbidos, golpes en la mesa y peleas
constantes. A diferencia de los otros grupos, con los cuáles se trabajó la semana pasada, pude constatar que los
niños de primero y segundo son los más inquietos e indisciplinados. Habituados a estar en su silla, trabajando en
silencio y obedeciendo las órdenes de la profe Janeth, tratan de escapar de sus cuerpos aconductuados el primer
día que conocen a la practicante”.
12
Luisa Cuartas
“No basta sólo con ser una apasionada de la lectura. O haber ido a la Universidad. O tener mucho carácter, o
mucha paciencia. O ser la maestra ogro de la escuela. O ser la más querida de todas. Se trata de ser tú frente a otro
que está tratando de ser, o empezando a ser. Se trata de tu experiencia de vida, escolar y de lectura, frente a la de
tus propios estudiantes. Ahí existe la posibilidad del diálogo, y sobre todo, de antojarnos de ser, de vivir y leer no
sólo las letras, sino también el mundo”.
13
Luisa Cuartas .
10
Historia narrada por escrito en el marco de la actividad Historias y personajes de la vida cotidiana, 2014.
11
Chiquito
12
Diario de campo de la practicante. Febrero de 2013.
13
Apartado primer relato de experiencia de práctica. Junio de 2013.