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Origen de La Escuela

El documento describe el origen y evolución de la escuela como institución. Surge con la alfabetización hace unos 2,000 años en Sumeria para enseñar la escritura cuneiforme a una élite. Luego se desarrolló en otras culturas como China y Egipto con fines políticos y económicos. Con el tiempo se institucionalizó para transmitir conocimientos requeridos por la sociedad más allá del ámbito familiar. Ha evolucionado junto con los cambios sociales, políticos y culturales en distintas civilizaciones como Grec

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Origen de La Escuela

El documento describe el origen y evolución de la escuela como institución. Surge con la alfabetización hace unos 2,000 años en Sumeria para enseñar la escritura cuneiforme a una élite. Luego se desarrolló en otras culturas como China y Egipto con fines políticos y económicos. Con el tiempo se institucionalizó para transmitir conocimientos requeridos por la sociedad más allá del ámbito familiar. Ha evolucionado junto con los cambios sociales, políticos y culturales en distintas civilizaciones como Grec

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La escuela como institución surge como consecuencia de la alfabetización.

"El
desarrollo de las escuelas como lugares alejados de los procesos productivos
primarios de la sociedad está estrechamente conectado con el desarrollo de la
escritura" (Bosco, 1995, pág. 31). Las primeras escuelas conocidas datan de
2.000 años a. de C., en Sumeria. Su objetivo era enseñar la escritura cuneiforme a
una clase social privilegiada, a unos "especialistas": los escribas. Un uso político-
económico del lenguaje escrito que también puede hallarse en China o Egipto. En
las culturas orales, el aprendizaje era fruto de la experiencia en las actividades de
la vida cotidiana. La aparición de la escritura impone la descontextualización o
disociación entre las actividades de enseñanza/aprendizaje y las actividades de la
vida diaria. Aprender a leer y escribir requería el uso de medios extraordinarios: no
era ya posible hacerlo mediante la observación y la repetición de los actos de los
adultos, muchas veces en forma de juego, que eran la forma natural de
socialización. La palabra, escrita y hablada, tomaba el relevo de la experiencia
directa con las cosas. Así, estaban a la orden del día las variables que
determinaron el advenimiento de las ciudades, las urbes iniciales como Ur, Jericó,
entre otras, en las cuales la necesidad de racionalizar el uso de los recursos hizo
necesario la creación de códigos o "libros de deberes" en los cuales se perfilaba el
comportamiento del habitante del paisaje urbano. Ahora, no sólo era necesario
transferir al párvulo el conocimiento generado en el hogar, era tambien necesario
prepararlo para el conocimiento que "aplicaría" en interacción con los terceros que
compartían el espacio de la "Polis". Así nacieron los grupos de discusión,
enseñanza y aprendizaje, "las peñas del saber", en donde la simple conversación
no estructurada conducía a la manipulación primaria de los saberes necesarios
por esa incipiente "sociedad".

En la civilización occidental contamos con el momento en el cual, la "peña" del


saber se constituyó en "academia". Tal evento ocurrió en la antigua Grecia,
cuando Platón le dio ese nombre a la reunión en la cual se impartía conocimientos
de matemática, filosofía, medicina, derecho y letras. Aunque hoy en día la veamos
como una institución rudimentaria, nos preguntaríamos ¿cuántas universidades
hoy en día pudieran abordar los diálogos socráticos, y las leyes de Dracón y
Solón, como lo hacía la célebre Escuela de Atenas?

El fenómeno de la escolaridad en la sociedad no se circunscribía, en forma


alguna, a la geografía histórica de occidente; simultáneamente, la sabiduría de
Confucio, Buda y Lao Tsé se abrían paso en China y La India y el sureste asiático,
generando el surgimiento de los monasterios, donde los frailes observaban una
vida contemplativa en la cual se transferían el conocimiento grabado por los
escribas en los textos manuscritos en papiros y pergaminos de antigua data, y en
donde de igual forma y utilizando tecnologías artesanales , resguardaban el
conocimiento para las futuras generaciones.

Desde luego, al crearse la Polis, la institución del Estado para administrar la


competencia pública, la función de la educación también se institucionalizó como
la administración de justicia, el ejercicio del comercio y la salubridad en la
sociedad. En la medida en que crecía el conocimiento del entorno natural y social
(que hemos conceptuado como educación cósmica), también se hizo evidente la
necesidad de institucionalizar a la escuela socializándola, vale decir, colocándolo
fuera del exclusivo dominio del entorno familiar, donde estaba limitada a los
saberes de la familia, para tomar un marco de referencia mucho más amplio al
ocuparse de la transmisión de conocimientos e instrucción de los oficios
requeridos por la sociedad en general. En la medida en que se hacía necesario la
generación de nuevas ideas, conceptos y procedimientos para abordar la realidad
cambiante, entonces se hizo necesario investigar las fuentes de información y
documentación que se tenían disponibles hasta el momento; de suerte que, se
comenzaron a reunir los libros que contenían las claves del entendimiento del
mundo natural, físico y humano que se tenía y se "democratizó" la lectura, a través
de la creación de bibliotecas. La más famosa de la antigüedad, la Biblioteca de
Alejandría, con sus más de 100.000 volúmenes, comenzaron a irradiar su luz de
conocimiento a todo el mundo conocido en ese entonces, cuando la cultura griega
entró en contacto a través de los macedonios con las milenarias y antiquísimas
culturas orientales, en lo que podríamos señalar como el comienzo de la
globalización de la gran cultura humana.

Así, Europa Occidental comenzó a ser registrada en el avance de sus saberes por
el Medio Oriente y el mundo arábigo, creándose una especie de archivo histórico
del pensamiento occidental que tenía como discurso integrador, la obra de
Aristóteles, maestro de Alejandro Magno, el actor político y militar cuya acción
desencadenó esa difusión de valores y conocimientos nuevos a los asentamientos
humanos más antiguos del planeta. 

De esa manera, la fina y elegante dialéctica socrática entró en maravilloso


contacto con los saberes de la India, de los árabes y de los chinos y demás
pueblos populosos de Asia, en una experiencia única, que hizo crecer a esas
sociedades disgregados del este de Europa que comenzaron a integrarse bajo
una visión de Estado ecuménica, la cual permitía esa especie de esfuerzo colosal
que significó el sincretismo de las creencias, de las artes, de las culturas en
general. Así, se preparó el terreno para el florecimiento de una corriente
institucional que abordara todos los campos del saber alrededor de un concepto
ciudadano del hombre y del espacio. Nos referimos, por supuesto, a Roma, donde
se crea la visión del Derecho Republicano para constituir el Estado. Allí, entonces,
la educación se estructura en una cadena de saberes que engranan y se conectan
con el modelo o perfil de sociedad que se busca de acuerdo a un ideal de
convivencia práctica y efectiva. La escuela, el liceo y la academia, generan una
actividad prolija en discusión de ideas y ejercicio del arte; siendo el foro, en cierto
sentido el equivalente al ágora o plaza griega, el espacio ciudadano por
excelencia, donde crece y se desarrolla la opinión pública como escenario del
acuerdo social. Podríamos señalar, en gran medida, que este es el momento de
mayor esplendor de la escuela peripatética, la iniciada en los tiempos
presocráticos,aquella que escenificaba el aprendizaje tomado de la abierta
observación de la naturaleza a través de paseos al aire libre, donde maestros y
discípulos compartían un Estado dinámico de pensamiento compartido
caracterizado "por el tránsito" de las ideas hasta llegar a la formulación de
postulados de pensamiento y acción que surgían como verdades actualizadas,
hoy diríamos certezas, hasta el advenimiento de las leyes que estatuían su
correcta interpretación. La educación en este entonces, era portada por los
maestros, "los sabios", especie de ciudadanos muy cultos y con propensión
marcada a la conversación didáctica, los cuales efectuaban sesiones de discusión
e interpretación de los saberes aplicados, teóricos y espirituales que en suma
correspondían al "pensum" prediseñado para la formación de los diversos roles
ciudadanos a realizar por ellos, dentro del espacio convenido o aceptado para el
ejercicio de los distintos roles o "profesiones" requeridas por la sociedad.

La evolución de la escuela
El origen y evolución de la escuela ha sucedido en paralelo al desarrollo y
evolución de las distintas sociedades y los distintos momentos históricos. Se ha
visto, en su propio dinamismo, constantemente interrelacionada con factores
políticos, religiosos, económicos, culturales de aquí que su evolución no sea
uniforme y dificulte por ello el establecimiento de criterios para enmarcar su
evolución (Ciscar y Uría, 1986).

De acuerdo con estas autoras y tomando como criterio su fundación y cometido


pueden establecerse distintos planos desde los que abordar el desenvolvimiento de
la escuela, aclarando incluso que una institución puede pertenecer a dos o más de
estos planos. En el caso de la escuela como institución familiar, se trata de una
institución creada para instruir, no para educar. Surgió como complemento de la
acción familiar, con una actuación delegada y para los hijos de familias de clase
social alta. Este tipo de escuela aparece en Atenas con el ideal del cultivo del
espíritu. En Roma las escuelas del ludi magister, del gramaticus y del rethor
siguen, aunque con matices la línea iniciada por Atenas. Según Lundgren (1992,
p.23) si en Atenas la formación de la clase superior trataba de inculcar en el niño
cierto gusto y competencia, en Roma se centraba más en el dominio de
instrumentos específicos que el individuo necesitaba para tener un puesto en la
sociedad. Se trataba, tanto en Atenas como en Roma, de transmitir conocimientos
sin influir en la personalidad. A juicio de Lundgren, la meta estaba en confirmar la
posición social del niño y dotarle con las destrezas y el conocimiento necesarios
para ejercer su papel en la política e integrarlo como parte de la subcultura de su
grupo.

La escuela como institución religiosa aparece desde la más remota antigüedad. Las


escuelas hindúes, las casas de instrucción de los templos egipcios, las escuelas de
los hebreos o las escuelas unidas a la evolución del cristianismo desde sus
orígenes hasta la actualidad son claros ejemplos. En ellas, como afirman sus
autoras, es difícil separar la cultura general de cada época y la cultura religiosa
que transmiten. De la escuela como institución militar para la formación del
soldado, parecen existir ejemplos ya en el s. IV antes de Cristo en Persia y en la
escuela espartana.

Como institución estatal, la escuela surge en paralelo a la formación del Estado en


tanto que institución que salvaguarda el bien común. La enseñanza, sobre todo a
partir de la Revolución Francesa, se convierte en un asunto de Estado derivado de
la idea de que el hombre tiene derecho a la educación. Principios tales como los de
instrucción universal, obligatoria y gratuita, o el de libertad de enseñanza se han
ido desarrollando con más o menos fortuna, dependiendo del momento histórico
de cada país. A finales del s. XVIII y principios del XIX empieza a hacerse realidad
un sistema educativo propio de cada país. España nacionaliza su enseñanza a
partir de 1812.

La escuela como institución social, aparece de la preocupación de la sociedad por


dar respuesta a sus necesidades. Es el caso de las escuelas gremiales o
municipales, con la presencia por primera vez de maestros seglares o laicos. Una
preocupación de transformación social se encuentra en los orígenes de la Escuela
Nueva. De hecho se ha ido desarrollando la idea de la educación como hecho social
y la acción educativa que la propia sociedad como tal ejerce. El siglo XX desarrolla
el principio de democratización de la enseñanza a partir de los principios de
universalidad, obligatoriedad y gratuidad.

Hay que considerar, además, la escuela en relación con los movimientos


culturales. La escuela recoge las aportaciones de los grandes movimientos
filosóficos, políticos, pedagógicos. Sucede con el Humanismo y la Casa Giocasa, o
el realismo pedagógico del s. XVII, recordemos por ejemplo la búsqueda del
método universal de Comenio, el Naturalismo de Rousseau, o las ideas de la
Ilustración, la aparición de instituciones para la educación de la mujer, etc.

Por último las escuelas creadas para la formación de profesionales con aparición


muy temprana en la historia. Baste recordar, por ejemplo, las escuelas de los
sofistas, la Academia de Platón o el Liceo de Aristóteles para la formación de
filósofos - políticos en el mundo clásico o en la edad media la preparación de los
caballeros o la formación de los gremios.

Un enfoque complementario con el anterior puede encontrarse en el estudio


histórico de la evolución de los municipios que en todas las civilizaciones clásicas y
modernas precede al Estado como núcleo de organización económica, social y
cultural (Escolano, 1984, p.68). En las civilizaciones clásicas organizadas en torno
a la polis griega y a la urbs romana se originaron las primeras formas de
organización educativa y, a la vez, se concebía la ciudad como una sociedad
educativa total. La escuela ejercía sus funciones formativas, pero también la
comunidad entera, los jóvenes y los ancianos, el ágora y la palestra, las normas y
las leyes, el juego, el trabajo, el estudio, constituían un complejo entramado de
estímulos educativos. Cuando en el difundido informe de la UNESCO, Aprender a
ser (1973), se habla de un diseño de ciudad educativa no se hace otra cosa que
retomar la idea de la paideia clásica, en la que la educación no se concibe como
una actividad aislada sino que constituía un proceso complejo, compenetrado con
el tejido social y con influencia totalizadora y permanente.

La crisis del mundo antiguo junto a los procesos de feudalización de la alta edad
media suponen un paréntesis en este proceso. La intensificación de las relaciones
económicas, sobre todo comerciales, a partir del s. XII va a provocar el resurgir de
nuevas nacionalidades y el inicio de la primera revolución escolar plenamente
moderna. Junto a este movimiento hay que mencionar el desarrollo de los
gremios, el origen de las primeras Universidades, más un importante
reforzamiento del papel de la Iglesia, sobre todo a partir de la Reforma y
Contrarreforma en la institucionalización de la educación. A partir de esta época
empiezan a configurarse lo que hoy reconocemos como sistemas nacionales de
educación que a través de su red de instituciones han cubierto sus
correspondientes áreas geográficas. Diversas motivaciones han ido justificando la
intervención del Estado en la educación desde la necesidad de hacer efectivo el
derecho a la educación de todos, a la utilización de la escuela como medio de
inculcación ideológica, junto a la influencia de los movimientos nacionalistas, la
revolución industrial, etc.

Los estados contemporáneos han ido desarrollando estructuras unas


fuertemente centralizadas otras descentralizadas, en las que la relación Estado -
municipio ha implicado diversas competencias y obligaciones. La escuela, creación
originariamente urbana, absorbida más tarde por el Estado en tanto que
instrumento útil para la normalización social, según los nuevos presupuestos
políticos, se reivindica hoy como servicio a la comunidad, o sea como institución
vinculada a su territorio y a las gentes que lo habitan (Escolano, 1984, p.81). Se
destaca una idea a nuestro entender básica, no se trata sólo de que la escuela
utilice los recursos del entorno, o que la escuela se ajuste ecológicamente a sus
demandas y estímulos, es una pretensión de legitimar el poder educativo de las
comunidades primarias en las que el hombre vive, convive y se educa.

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