PLAN LECTOR 3° SECUNDARIA PROFESOR SANTIAGO
Semana 2 / Clase 2
11 de marzo del 2021
TEXTOS DE SABIDURÍA
TEXTO 1
DISCERNIMIENTO
E n la corte del rey David pusieron una vez a soldados y
sirvientes huevos cocidos para comer. Todos cogieron sus
platos y se sentaron a la mesa mientras charlaban
animadamente. Entre ellos había un joven paje que sin decir una
palabra, devoró rápidamente su parte. Y como quería que aún tenía
mucha hambre se quedó mirando desconsolado el plato lleno de un
viejo de soldado que estaba sentado junto a él y parecía estar
desganado. El joven no resistió la tentación de pedirle que le prestara
un huevo.
–Lo haré – le respondió el soldado–, pero antes debes prometerme
que, cuando yo te lo reclame, tú me darás otro huevo y, además, todo
lo que este huevo que me pides hubiera podido producir.
El paje siguió el juego y prometió ante todos sus compañeros que,
llegando el momento, cumpliría esa condición. Y de esta manera pudo
dar satisfacción a su insaciable apetito.
Pasó el tiempo y un buen día se presentó el soldado ante el paje y le
pidió que saldar su deuda.
-Está bien- aceptó el joven- mañana te traeré un huevo.
-¿Cómo que un huevo? – exclamó el soldado. Dado el tiempo que ha
pasado, tu deuda es mucho mayor. Debes darme también todo cuanto
el huevo habría producido desde que yo te lo presté.
Paje y soldado discutieron sobre la cuantía de la deuda, pero, como no
llegaban a un acuerdo, resolvieron presentar sus diferencias ante el rey
David. Y el día en el que el rey impartía justicia, se presentaron ante él
acompañados de numerosos testigos.
Una vez enterado por los testigos de los términos del acuerdo, el rey
preguntó al soldado:
- Y bien, ¿cuál es tu demanda?
- Majestad, en todo este tiempo, de aquel huevo que yo presté habría
salido un polluelo, que se habría convertido
en gallina, que a su vez habría tenido muchos huevos de los que
habrían nacido otros polluelos, y ...
–Bien, bien –repuso el rey–. Parece justo que el paje le entregue al
soldado un huevo y una docena de gallinas. Así se quedará saldada la
deuda.
Los dos litigantes abandonaron el salón de audiencias, el paje
compungido y el soldado lleno de satisfacción, mientras todos
alababan la justicia del rey.
Tenía el rey un hijo llamado Salomón, que gozaba en todo el reino de
una fama de hombre sabio. Cuando vio salir al soldado y al paje del
salón de audiencias, se interesó por el caso que los había llevado hasta
allí. Y a continuación hizo conducir al paje a su presencia.
– ¿Cuándo piensas cumplir la sentencia del rey? –le preguntó.
– Señor, yo no puedo pagar todo lo que me reclaman. Nunca pude
pensar que de un solo huevo...
– Si sigues mi consejo, podrás salir airoso de esta situación. Compra
un par de kilos de garbanzos, los cueces y te vas a los jardines de
palacio a sembrarlos. Si alguien te pregunta:
– ¿Qué haces? les respondes: “Estoy sembrando garbanzos para el
rey”.
Y si te dice que cómo se te ocurre sembrar garbanzos cocidos, les
dices: “Pues si de un huevo cocido puede nacer un polluelo, ¿por qué
no va salir una planta de los garbanzos que estoy sembrando?”
Y así lo hizo. Una tarde que el rey paseaba por los jardines, el
joven paje cogió una olla llena de garbanzos cocidos y se arrodillo a un
lado del camino. Tomaba un garbanzo del recipiente y lo enterraba
cuidadosamente, procurando que no deshiciera. Y en esas estaba
cuando el rey lo vio.
– ¿Qué haces, muchacho?
–Estoy sembrando garbanzos porque ésta es muy buena tierra y
podremos recoger una excelente cosecha.
–Pero, ¡cómo se te ocurre sembrar los garbanzos de esa olla si ya
están cocidos!
A lo que el paje respondió tal como Salomón le había indicado.
El rey no dijo ni palabra. Se dio media vuelta y se marchó al
palacio. Al día siguiente el paje y el soldado fueron conducidos al salón
de audiencias. Entonces, dirigiéndose al paje el rey preguntó:
– ¿Has saldado ya tu deuda con este buen hombre?
–Majestad, yo... musitó el paje temblando-. Yo no tengo gallinas.
– Ah, truhán, con que no tienes gallinas, devolverás a este hombre un
huevo cocido como el que te prestó y le entregarás toda la cosecha de
los garbanzos que sembraste ayer. ¡Se pueden retirar!
Y los dos litigantes abandonaron el salón de audiencias, el soldado
sorprendido y el paje lleno de satisfacción, mientras todos alababan la
justicia del rey.
1. ¿Cuál es el problema que se plantea?
El paje pidió prestado un huevo duro a un soldado. Este se lo dio con la condición
que le devolviera el huevo y todo lo que hubiera reproducido en el tiempo.
2. ¿Cuál fue la solución?
Darle una lección al rey cosechado garbanzos cosidos para que reflexione que
había impartido mal la justicia, pues de un huevo duro no nace gallina ni pollo.
TEXTO 2
LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS
C uentan los hombres dignos de fe ( pero Alá sabe más) que en
los primeros días hubo un rey de las islas de babilonia que
congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un
laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se
aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un
escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias
de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte
un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la
simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde
vagó
afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces
imploró el socorro divino y dio con la puerta.
Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia
que él en Arabia tenía un laberinto mejor, y que si Dios era servido, se
lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus
capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan
venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo
cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó
al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo:” ¡Oh, rey del tiempo,
sustancia y cifra del siglo! , en Babilonia me quisiste perder en un
laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el
Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay
escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que
recorrer, ni muros que te veden el paso” .
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto,
donde pereció de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no
muere.
3. ¿Cuál es el problema que se presenta?
El rey de Babilonia hace ingresar a su laberinto al rey de Arabia. Este se pierde y pide
a su dios que lo salve. Es liberado pero promete vengarse del rey de Babilonia.
4. ¿Cuál fue la solución?
El rey de Arabia ataca Babilonia y toma de preso al rey de este país y lo lleva al
desierto para que se pierda en el. Pues el desierto es un laberinto también.
TEXTO 3
TRES PIPAS
U na vez un miembro de la tribu se presentó furioso ante su jefe
para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un
enemigo que lo había ofendido gravemente. Quería ir
inmediatamente y matarlo sin piedad.
El jefe le escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo
que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y
la fumara con calma al pie del
árbol sagrado del pueblo. El hombre cargó su pipa y fue a sentarse
bajo la copa del gran árbol.
Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y
decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado
mejor, y que era excesivo matar a su enemigo pero que sí le daría una
paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa.
Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le
ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa
y fuera a fumarla al mismo lugar.
También esta vez el hombre cumplió con su encargo y gasto media
hora meditando. Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo
que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que
iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza
delante de todos.
Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a
ordenarle que repitiera su meditación como la había hecho las veces
anteriores. El hombre, medio molesto, pero ya mucho más sereno, se
dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo su
tabaco y su bronca.
Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo: “Pensándolo mejor veo que la
cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un
abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentiré de lo
que ha hecho”.
El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos
al pie del árbol, diciéndole.
“Eso es precisamente lo que tenía pedirte, pero no podía decírtelo yo;
era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tú mismo.
5. ¿Cuál es el problema que se presenta?”
Que el hombre quería vengarse de su enemigo que lo había humillado y
ofendido, pero para eso tenía que pedirle al jefe para que pudiera hacerlo.
6. ¿Cuál fue la solución?
La solución de este conflicto era reflexionar y tomarse un tiempo para poder
tomar la decisión correcta, pero quién le abrió los ojos al hombre fue el jefe ya
que le dijo que pensara lo que iba hacer.
TEXTO 4
E s la historia del hombre a quien se le cayeron tres monedas en
la calle y otro las recogió. Ambos fueron juntos a un tribunal
donde en principio se sostenía que no tenían derecho a las
monedas. El primero, porque las había perdido y por lo tanto ahora no
las merecía, el segundo porque no podía retenerlas, ya que
originalmente no eran suyas.
El juez después de escuchar ambas partes, sacó de sus bolsillos tres
monedas y dividió las seis monedas entre los tres, diciendo al dueño
original que tenía tres monedas, ahora tienes dos, al que encontró las
tres monedas, ahora también tienes dos y yo que tenía tres monedas
en el bolsillo ahora tengo dos.
Cada uno de nosotros perdió una moneda. Mi dictamen es fresco y
claro como un manantial, hemos repartido entre todos una pérdida
relativa. Ojala aprendiéramos a repartir responsabilidades, beneficios y
sacrificios.
7. ¿Cuál es el problema que se presenta?
De que un hombre se le había caído tres monedas y el hombre de atrás las
recogió, ambos se pelearon por las monedas, que llegaron a ir a un juzgado ya
que estaban discutiendo por una moneda.
8. ¿Cuál fue la solución?
La solución de esta pelea fue el juez, ya que el saco tres monedas de sus bolsillos y
dividió las seis monedas a los tres, diciéndole a dueño de la moneda que a ora
tiene dos monedas, y a la otra persona diciéndole que ahora tiene dos monedas y
que el Juez a ora tiene dos monedas ya no seis.
TEXTO 5
EL BILLETE DE DOSCIENTOS
Jorge Luis, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga
Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias… ¡que el trabajo, que el
dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...
Todo parecía estar mal en su vida.
Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 200 soles y
le dijo:
- Jorge Luis, quieres este billete?
Jorge Luis, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa... son 200 soles, quién no los querría?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta
hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a
Jorge Luis volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 200 soles,
claro que los tomaré si me lo entregas.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo
restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado
- Lo sigues queriendo?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete
de 200 soles y mientras no lo rompas conserva su valor...
- Entonces Jorge Luis, debes saber que aunque a veces algo no salga
como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SIGUES siendo tan
valioso como siempre lo has sido... lo que debes preguntarte es
CUÁNTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un
momento determinado.
Jorge Luis quedó mirando a Marisa sin atinar con palabra alguna
mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su
cerebro.
Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una
sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas
mal... pero me debes un billete NUEVO de 200 soles para poder usar
con el próximo amigo que lo necesite!
Le dio un beso en la mejilla a Jorge Luis - quien aún no había
pronunciado palabra y levantándose de su silla se alejó con rumbo a la
puerta.
Jorge Luis volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y
dotado de una renovada energía llamó al camarero para pagar la
cuenta..."
9. ¿Cuál es el problema que se presenta?
El problema de esta historia es que el hombre tenía muchos dilemas así que llamo a su
amiga para que se despejara de esos disgustos, pero su amiga le dio una moraleja muy
sabia hasta que el hombre lo entendió y se sintió mas tranquilo.
10. ¿Cuál fue la solución?
La solución de este conflicto es de que no debemos tener muchos dilemas en la cabeza
ya que nos puede llevar aún desvió muy profundo en el cuál no podamos salir y
atracarnos de ello, por eso
debemos decirle a un amigo
o familiar que nos ayude.
Dios los Bendiga en Sabiduría