2.
La transacción en el derecho comparado
De acuerdo con el artículo 1302 del Código Civil (en adelante CC):
A través de la transacción, las partes deciden, con concesiones mutuas, sobre un asunto dudoso o
contencioso y así evitar o dar por finalizado el proceso que pudo haber sido promovido. Con
concesiones mutuas, se puede establecer, regular, cambiar o terminar relaciones distintas a las
que son controvertidas entre las partes. La transacción tiene fuerza legal o en términos de carácter
jurisdiccional, de cosa juzgada.
Para una doctrina italiana, cuando surgen conflictos de intereses entre dos o más sujetos, que
pueden desembocar, o ya lo han hecho, en una litis judicial, la ley atribuye a las partes mismas la
posibilidad de poner fin a la discrepancia con un contrato que contemple recíprocas concesiones y
que, por medio de éstas, formule un punto de encuentro de las pretensiones respectivas, en cuyo
ámbito los intereses de las partes dejen de contrastar y encuentren una, si bien parcial,
satisfacción. (Miccio, 2007, p. 453)
En un aspecto básico, y completamente general, una transacción no se diferencia de cualquier
otro contrato, porque también constituye un medio para regular determinadas relaciones
jurídicas, que la ley atribuye a la autonomía privada relacionada con los derechos de los que el
sujeto efectivamente puede disponer. Pero después de una cuidadosa inspección, no es difícil
encontrar que, en comparación con el sujeto normal del contrato, la transacción presenta una
diferencia: constituye una supervisión secundaria, es decir, un sistema de seguimiento a una
relación o situación existente, y ha causado los conflictos ya descritos.
Los individuos ejercen autonomía en las transacciones y luego tienen el poder de modificar las
condiciones preexistentes para eliminar conflictos. Sin embargo, de acuerdo con la ley, este poder
solo puede ejercerse en una determinada dirección, es decir, para encontrar un punto intermedio
de intersección entre los reclamos opuestos de las dos partes. (Ídem)
La doctrina italiana cree que, en la transacción, el acuerdo alcanzado por las dos partes tiene como
objetivo modificar la situación preexistente, pero esta modificación solo puede tener como
objetivo acabar con las diferencias entre las dos partes. El único objetivo de distinguirlo del
contrato general constituye la supervisión secundaria. Según otra doctrina del mismo país, sin
apoyarse en jueces o árbitros nacionales, para resolver el litigio, las partes renunciaron
respectivamente a parte de la solicitud original y constituyeron un litigio en una forma de
expresión. Autonomía individual, que tiene el mismo efecto extintor (litis) que un juicio
adjudicado. Con la conclusión del contrato de transacción, cada parte declara que prefiere una
solución (quizás no completamente satisfactoria, pero) que sea real en lugar de un juicio, donde el
resultado puede ser desfavorable, tiempo está muy lejos tanto que juega un rol importante en la
parte económica de las partes involucradas.
Según otra parte de la doctrina italiana, la transacción reducirá los "costos de transacción" (tiempo
y dinero) en que incurren ambas partes cuando entablan una demanda ante una institución
judicial o de arbitraje, aunque las concesiones recíprocas significan que no pueden satisfacer al
100% sus necesidades. Agregar, la ineficiencia por parte de estos aparatos jurisdiccionales puede
dar lugar a discusiones prolongadas y difundidas frente a un juez o árbitro, aumentando así el
riesgo de derrota en uno de los lugares antes mencionados.
La transacción extingue una incertidumbre, una disputa, una problemática de obligación, y no
necesariamente la obligación en sí misma, que puede mantenerse sin la inseguridad que antes la
amenazaba. En segundo lugar, observó que, en concesiones mutuas, para resolver una
incertidumbre obligatoria, las partes, en realidad, siempre han actuado para modificar una
situación jurídica, por lo que en el mundo jurídico siempre se ha incrementado algo para eliminar
la disputa. Se admite, por tanto, que la negociación o en su nombre jurídico (transacción) se
configura como un contrato real, en el que las partes acuerdan un objeto concreto modificando la
forma jurídica anterior para eliminar una incertidumbre obligatoria, incluida la cesión de derechos,
incluidos los reales.
En cualquier caso, agrega, nunca hubo dudas de que la transacción constituyese un negocio
jurídico bilateral, cuyo propósito es prevenir o eliminar una incertidumbre obligacional, es decir,
una controversia, una duda que las partes hayan vinculado a una obligación, que resuelven
mediante concesiones recíprocas y mutuas. (Bdine Júnior, 2010, p. 856)
En la doctrina brasileña se sostiene que la transacción como se ha mencionado líneas atrás, un
negocio legal bilateral que modifica una situación legal previa para prevenir o eliminar la
inseguridad jurídica a través de concesiones mutuas en lugar de perseguir la extinción de la propia
obligación.
La doctrina nacional autorizada considera una transacción como un medio muy especial de alivio
de obligaciones, ya que es un acto jurídico, un contrato, cuyo objetivo principal es encontrar una
solución a un problema. Tal problema puede tener como origen un conflicto nacido de una
relación contractual o de una relación obligacional; aunque puede que su fuente sea otra.
Conforme se encuentra regulada en el Código, la transacción no es la solución de cualquier
problema, es la solución de un asunto que debe tener carácter dudoso o litigioso. (Castillo Freyre,
2018, p. 135)
V.DERECHO COMPARADO
✓ Código Civil Chileno: En su artículo 246 señala:
La transacción es un contrato en que las partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente o
precaven un litigio eventual. No es transacción el acto que solo consiste en la renuncia de un
derecho que no se disputa.
El Código Civil chileno, en el artículo 246°, define a la transacción como un contrato en que las
partes terminan extrajudicialmente un litigio pendiente, o previenen un litigio eventual. Sobre la
trascendencia de la transacción en ámbitos mayores a éste, Alvaro Ortúzar Santa María4 señala
que la transacción no se distingue sólo por ser un contrato de carácter privado, como tantos otros
que reglamenta el código civil, ni tampoco su único objeto es terminar extrajudicialmente un litigio
pendiente o precaver un litigio eventual. En realidad, la transacción es en el fondo un significativo
gesto de paz, cuya esencia consiste en aceptar, recíprocamente, parte de una pretensión contraria
que en principio se rechazaba por injusta, irracional o falsa, obteniendo, a cambio, certeza jurídica
y estabilidad permanentes.
✓ Código Civil y Comercial de Argentina: En su artículo 1641señala: La transacción es un contrato
por el cual las partes, para evitar un litigio, o ponerle fin, haciéndose concesiones recíprocas,
extinguen obligaciones dudosas o litigiosas.
El artículo 832° del Código Civil argentino define a la transacción como «Un acto jurídico bilateral,
por el cual las partes, haciéndose concesiones recíprocas, extinguen obligaciones litigiosas o
dudosas». Luis de Gásperi 10 , comentando este precepto, el mismo que fue inspirado en la obra
de Aubry y Rau y en el artículo 1196° del Proyecto de Freitas, manifiesta que se resiente de la
insuficiencia que se ha hecho notar en el artículo 2044° del Código Civil francés, en cuanto limita
los fines de la transacción a extinguir obligaciones litigiosas ya nacidas o a precaver litigios
eventuales 11 •
En su acepcwn cotidiana, la palabra transaccwn se emplea para designar toda clase de
convenciones. Como manifestamos al inicio de este trabajo, se transige diariamente, en muchos
ámbitos; por ejemplo, se habla en este sentido de las transacciones de la Bolsa, de transacciones
financieras, de la industria o del comercio, etc. Pero en su sentido jurídico, si bien en cuanto al
fondo hay identidad en la definición, la palabra transacción tiene un alcance bastante más
restringido, puesto que lo enfoca a un acto jurídico cuya finalidad es resolver mediante
concesiones recíprocas (a las que el argentino Joaquín Llambías denomina «intercambio de
sacrificios o renunciamientos»), sobre un asunto dudoso o litigioso, es decir, llegar a un acuerdo
en que ambas partes se sientan satisfechas para obtener la certidumbre acerca de un derecho o
relación jurídica pendiente. En otras palabras, la transacción, como acto jurídico que es, debe
reunir condiciones legales específicas a su caracterización, además de las que son comunes a
cualquier acto jurídico.
✓ Código Civil Español: En su Artículo 1809 señala: La transacción es un contrato por el cual las
partes, dando, prometiendo o reteniendo cada una alguna cosa, evitan la provocación de un pleito
o ponen término al que había comenzado
En el derecho español, la transacción está regulada en el Código civil de 1889 (arts. 1809 y ss. CC) y
en la Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000 (art. 19 y concordantes LEC). El CC define la transacción
como aquel “contrato por el cual las partes, dando, prometiendo o reteniendo cada una alguna
cosa, evitan la provocación de un pleito o ponen término al que había comenzado” (art. 1809 CC).
La transacción puede ser judicial o extrajudicial según las partes la lleven o no al proceso para su
homologación judicial. La LEC regula la transacción al tratar del derecho de disposición de los
litigantes sobre el objeto del juicio (art. 19.1 LEC). La transacción judicial es homologada por un
auto del tribunal que esté conociendo del litigio (art. 19.2 LEC), tras haber examinado la
“capacidad jurídica” [rectius: de obrar] y el “poder de disposición de las partes o de sus
representantes” (art. 415.1 LEC). “El acuerdo homologado judicialmente”, sigue diciendo la ley
procesal, “podrá llevarse a efecto por los trámites previstos para la ejecución de las sentencias y
convenios judicialmente aprobados” (art. 415.2 LEC) . La resolución judicial que aprueba u
homologa una transacción judicial es título ejecutivo (art. 517.3 LEC).
Hay códigos civiles que plasman este aspecto. Por ejemplo, el Código Civil alemán (BGB) es
bastante expresivo al mencionar el factor incertidumbre sobre su relación jurídica, elemento
sustancial para entender el concepto e importancia de la transacción12
• Asimismo, el Código Polaco de las Obligaciones también incide sobre este aspecto psicológico,
crucial para la existencia de la transacción 13 • Podemos concluir que por medio de la transacción,
las partes transforman un status jurídico inseguro por otro seguro, a través de sus mutuas
conceswnes.
3. Nuestra definición
De las doctrinas expuestas podemos concebir a la transacción como aquel negocio jurídico
bilateral a través del cual las partes, haciéndose concesiones recíprocas, impiden el surgimiento de
un litigio o eliminan el que ya había comenzado. En el primer caso, evitan llegar a instancias
judiciales o arbitrales y correr el riesgo de ser vencidos en alguna de las sedes mencionadas. En el
segundo caso, reducen los “costos de transacción” (tiempo y dinero) eventuales en los que
incurrirían o seguirían incurriendo. Las concesiones recíprocas implican que en ningún caso las
partes verán satisfechos sus respectivos intereses al 100%.
Si bien casi todas las legislaciones la contemplan y su utilidad es evidente, no faltan autores que
califican a la transacción como inmoral, ya que los poderosos se aprovechan de su posición y del
miedo que se tiene a los juicios para imponer sus condiciones y lograr ventajas. (Escobar Fornos,
1997, p. 493)
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