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Garcia Extremeño Iglesia Misterio de Comunion Eclesiologia

Eclesiología

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Eclesiologia Communion de vida y mision al mundo Claudio Garcia Extremeno it ne ri pan xo) pai (=a Goi TRe me ule 5 (se) = n Prélogo Cuando nos encontramos a las puertas del siglo XXI, volviendo la vista atras, podemos percibir con claridad los profundos cambios que se han dado en nuestra sociedad. Si anteriormente la cultura cristia- na impregnaba tanto la vida de los individuos como incluso la vida ptiblica de ta sociedad occidental, hoy dia la cultura dominant es con- traria o al menos indiferente a lo religioso. Esto afecta tanto a la fe de los individuos como a la practica religiosa. Las mas recientes estadts- ticas al respecto lo confirman. Mas atin, no es raro que se encuentre entre los catdlicos un segmento importante que afirmen creer en Cristo, pero no en la Iglesia. Sin antoranzas estériles del pasado, la Iglesia tiene que seguir en el mundo cumpliendo la mision que el Sertor le ha confiado. Como se dijo al comienzo del concilio Vaticano I, la Iglesia debe preguntarse sobre su identidad (“Iglesia equé dices de ti misma?") y su mision en el mundo. A esto respondié el concilio con dos documentos centrales: Lumen Gentium y Gaudium et Spes. De estos documentos se desprende que la Iglesia seré fiel a si misma si guarda la fidelidad a Cristo y la fidetidad a los hombres. Estos son los goznes sobre los que ha de girar la Belesiologta. No resulta facil dar a conocer lo que es ta Iglesia. Se trata de una realidad compleja en la que se dan juntamente lo divino y lo humano, lo visible y lo invisible. Es toda de Dios y para Dios y toda de los hom- bres y para los hombres. Es wn misterio que se expresa en tot sijeto hist6rico. Conjugar estos dos polos para salvaguardar la tinica reali- dad eclesial es tarea que incumbe a la eclesiologia y que debe hacerse llegar a la conciencia de creyentes y no creyentes. Por no haber guar- dado ese equilibrio podemos observar que en el postconcilio se han caido en reduccionismos, tanto de tipo espiritualista que ignora la con- crecién humana-histérica de la Iglesia, como en el reduccionismo secu- lar que iguala a la Iglesia con las sociedades de este mundo Esta eclesiologia pretende descubrir la identidad de la Iglesia en su ser tntimo y en su mision. Apoyada en los datos de la Escritura y en la Tradicion viva de la Iglesia, aborda los grandes temas que configura el misterio eclesial, siguiendo la linea marcada por el Vaticano II: ori- gen trinitario (ecclesia ex Tinitate), pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, templo del Espiritu, sacramento universal de salvacion, misterio de comunién al interior yen sus estructuras historicas. Siendo Iglesia de los hombres y para los hombres, hemos tratado de mostrar su relacion con el mundo y su mision a todos los pueblos. La credibilidad de la Iglesia se puede percibir en el modo cémo se realizan en ella sus pro- piedades esenciales. Nacida de la Trinidad, la Iglesia peregrina en la tierra “entre las per- secuciones del mundo y los consuelos de Dios" (San Agustin), con la tensi6n de pregustar ya ahora los bienes celestes, pero sabiendo que la plenitud no le llegaré sino en la consumacién escatolégica. Su patria es la Trinidad y hacia ella se dirige con ta esperanza firme de poder alcanzarla, cuando Cristo instaure los “cielos nuevos y la tierra nueva” (cap. XII). IX La Iglesia, misterio de comunién EI misterio de la Iglesia, pueblo de Dios, plo del Espiritu se manifiesta en la historia como sacramento de comunién de los hombres con Dios y entre si. Una comunién de los cristianos en la vida divina a la que sirven las estructuras persona- les, sacramentales y sociales de la Iglesia. De esto vamos a tratar en este capitulo, cuerpo de Cristo y tem- 1. SIGNIFIcAnO DE LA T6LESIA-CoMUNION El Vaticano II no define a la Iglesia como “comunién’, Pero en diversas ocasiones usa dicho término: “el Espiritu Santo unifica la Iglesia en comunién y ministerio" (LG 4; AG 4); habla de comunién. jerérquica, de comunién en la fe, de comunién de las iglesias. El sinodo de los obispos de 1985 dice: “Ia eclesiologia de comunién es una idea central y fundamental en los documentos del concilio” “Esta eclesiologfa de comunién, dice Ratzinger, se ha convertido en el verdadero y propio coraz6n de la doctrina sobre la Iglesia del Vaticano II, el elemento nuevo y al mismo tiempo totalmente vin- culado a los origenes, que este concilio ha querido darnos” La doctrina sobre la Iglesia comunton estuvo muy presente, tanto en la reflexi6n como en la praxis de la Iglesia del primer milenio, y se ha mantenido siempre viva en la tradicién de las iglesias orto- doxas’, Pero al afirmar la gran importancia que tiene la categoria 1. Rell, C.1 2. [Link], Leclesiologia del Vaticano Il, en “La Chiesa del concilio", Milano 1979, 13: IP. A. ANT6x, seeretario especial de la introduceién doctrinal en dicho sinodo, dice: “La innovacion de mayor trascendencia para la eclesiologia y para la vida de la Iglesia ha sido el haber centrado la eclesiologia del misterio de la iglesia, sobre la nocion de comunion” (Primado y colegialidad, Madrid 197, 34), 3. Cf. Card. Seoex en su relacién de la parte dioetrinal del sinodo de 1969; ef J. Hanes, Le Iglesia es una comunién, Barcelona 1963. 203 teoldgica de comunién para comprender el ser intimo de la Iglesia y su realizaci6n hist6rica, no se deben minimizar otras perspectivas también importantes, como hemos dejado dicho anteriormente. Debemos ciertamente afirmar, desde un principio, que la dimensién comunional de la Iglesia impregna todos sus aspectos, internos y externos. Una buena sintesis de esto son las palabras que citamos a continuaci6n: “Su espectro parte de la unidad en la fe, la esperanza y el amor cristianos, sellados sacramentalmente por el bautismo, que crea la situacién basica de la comunién; se refuerza por la par- cipacion en la cucaristfa, que esta esencialmente orientada a la “unitas ecclesiae” y se rehace por el sacramento de la conversion que reconcilia con Dios y con la Iglesia; se traduce coneretamente en la “colecta” de bienes y en la comunién de lo que se tiene y de lo que se es; esta comunién esta presidida, visiblemente fundada y even- tualmente defendida por los obispos cuyo centro es el obispo de Roma; esta llamada la comuni6n eclesial a ser fermento de recon- ciliaci6n y de paz en la humanidad; es una garantfa de la asamblea consumada en la patri Los datos biblicos sobre los que se asienta la doctrina de la Iglesia como comunién, nos descubren primordialmente la constitueién de Ja misma a imagen de la comuni6n trinitaria. El misterio de la ‘Trinidad esta en el origen de la Iglesia y su comunién de amor es el modelo y la finalidad de la misma, La comunién eclesial visibiliza en la historia la comunién existente en la Trinidad. “Donde estan los tres, decfa Tertuliano, es decir, el Padre y el Hijo y el Espfritu Santo, allf esta la Iglesia que es el cuerpo de los tres". Lo fundamental en la comunién eclesial es la participacion del ano en la vida de Cristo. San Pablo insiste una y otra vez en la uni6n del cristiano con Cristo, tanto en su vida, como en sus sufri- mientos y en su destino. “Fiel es Dios por quien habéis sido llama- dos a la unién con su Hijo Jesucristo, Senor nuestro” (1 Cor 1, 9). El bre el que se pronuncia la bendici6n en la asamblea cris- tiana es comuni6n con la sangre de Cristo, e igualmente el pan que se parte es comunién con su cuerpo (1 Cor 10, 16-17). El conoc miento de Cristo, que aleanza el cristiano por la fe, leva a Pablo a afirmar la comunién en los padecimientos de Cristo, en su muerte, como también en su resurreccién (cf. Fil 2, 10-11). Lo mismo se des prende de su doctrina sobre el bautismo: consepultados, conresuc! tados con Cristo (cf. Rm 6, 4). El final de la segunda carta a los 4. R. Biszourz, La Iglesia del Variano Il, Salamanca 1988, 58-59. 5. Debaprismo, 6 204 Corintios expresa el sentido trinitario de la comunién: “La gracia de nuestro Seftor Jesucristo, el amor de Dios (Padre), y la comunién del Espfritu Santo sean con todos vosotros” (2 Cor 13, 13)*. San Juan habla del Verbo encarnado como prineipio de ka comu- nin con el Padre: “Lo que hemos visto y ofdo os lo anuneiamos para que también vosotros estéis en comunién con nosotros. Y nosotros estamos en comunién con el Padre y con su Hijo Jesuer 1, 3). La comuni6n con el Padre y el Hijo (comunién vertical) y al mismo tiempo comunidn entre los cristianos (comunién horizon- tal), es uno de los temas preferidos por Juan, que se expresa en 6 minos de inmanencia: “permanece en Dios y Dios en él”, "ha naci- do de Dios". Creer y conocer el amor que Dios nos tiene, se debe a Ia vivencia de la fe ya la praxis del amor fraterno. La realidad comunional de la Iglesia, tanto en Juan como en Pablo, se atribuye también a la participacién o donacién del Espiritu (cf. Rm 5, 5; Gal 4, 4-6). Por el Espfritu los cristianos estan vineula- dos con el Padre y con Cristo resucitado, y al mismo tiempo unidos entre si(Jn 3, 24, 4, 13). No se debe olvidar que las acciones ad extra son comunes a toda la Trinidad. Cuando se habla de una u otra Persona en particular se hace en virtud de las apropiaciones. En este caso se subrava que la comunién eclesial se atribuye al Espfritu, Como en la Trinidad el Espfritu es el vinculo de unién del Padre y del Hijo, asien la Iglesia ¢s el vinculo por el que la vida de Cristo y el amor del Padre alean- zaa los hombres. Esto explica los numerosos textos de la Escritura que asignan al Espiritu el ser principio de los principales elementos preciso nacer del agua y del Esptritu (Jn 3, 5). Conocemos que to permanece en nosotros ¥ nosotros en él, porque nos ha dado su Espiritu (1 Jn 4, 13), El Espiritu dara tes o de Jestis, y por el Espiritu los discipulos podran también ser sus testigos. (CF. Jn 15, 26; ef. 1 In 5, 6). Un ejemplo de la vivencia de la comunién eclesial en la comu- nidad primitiva nos lo ofrece el primer sumario de los Hechos. Los que habfan sido bautizados “acudian asiduamente a la ensefianza de los apéstoles, a la comuni6n, a la fracci6n del pan ya las oracio- nes” (Hech 2, 42). El texto que describe la vida de la comunidad, demuestra la unién de los er itada por la predi- 6. Los muchos pasajes en los que Pablo presenta las diversas funciones de ‘cada una de las personas de la Trinidad pueden encontrarse en la Biblia de Jerusalén, fen nota al texto.2 Cor 13, 13, 205

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