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Integración Del Lingüista Clínico en La Atención A Las Patologías Del Lenguaje

Este documento describe el origen y desarrollo de la lingüística clínica como subdisciplina de la lingüística. Explica que aunque la lingüística tiene una larga tradición, la lingüística clínica es más reciente y se consolidó en la segunda mitad del siglo XX. También destaca que la lingüística clínica se centra en describir, evaluar e intervenir en patologías del lenguaje. Finalmente, analiza la formación de asociaciones profesionales relacionadas con esta área y la integra

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Integración Del Lingüista Clínico en La Atención A Las Patologías Del Lenguaje

Este documento describe el origen y desarrollo de la lingüística clínica como subdisciplina de la lingüística. Explica que aunque la lingüística tiene una larga tradición, la lingüística clínica es más reciente y se consolidó en la segunda mitad del siglo XX. También destaca que la lingüística clínica se centra en describir, evaluar e intervenir en patologías del lenguaje. Finalmente, analiza la formación de asociaciones profesionales relacionadas con esta área y la integra

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Integración del lingüista

clínico en la atención a las


patologías del lenguaje1 1-1
Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos
Universitat de Valencia - Valencia, España

“...a compromise to the clinician faced with the realisation that language
disability requires comprehensive and individual descripción”
(Claire Penn, 1985: 18)

1. Introducción: ¿lingüística clínica?


La lingüística es la ciencia que se interesa por el estudio científico del lenguaje.
Esta afirmación tan sencilla entraña en realidad un amplio campo de estudio donde
tienen cabida muchos estudiosos y profesionales. Así, junto a la reflexión estrictamente teó-
rica sobre el código gramatical y su funcionalidad, desde la segunda mitad del siglo XX
asistimos a la consolidación de múltiples subdisciplinas que se integran en lo que llamamos
Lingüística Aplicada, en la que se intenta dar respuesta a problemas específicos relacio-
nados con el uso de la lengua. Por ejemplo, si nos planteamos la relación del lenguaje con
la sociedad y tratamos de explicar las diferencias gramaticales condicionadas por el nivel
sociocultural o económico de los hablantes, desarrollamos estudios de sociolingüística; los
lingüistas computacionales, por su parte, trabajan con los informáticos y programadores de
software para el desarrollo de tecnologías digitales interactivas que nos permitan hablar con
máquinas; en los últimos años asistimos a un desarrollo notable de la lingüística forense,
que es el punto de confluencia entre el lenguaje y el ámbito jurídico; etc.
En este panorama de confluencia de la lingüística con otras ciencias, la lingüística clínica
es la rama de la lingüística que se encarga de la descripción, evaluación e intervención en las
patologías del lenguaje. No obstante, es muy importante señalar que esta descripción amplia
se ve condicionada por la legislación que ordena los ámbitos profesionales en cada pais; en
España, nuestro ámbito de referencia, la intervención rehabilitadora en el ámbito clínico es
exclusiva de la profesión logopédica2, situación que condiciona algunos aspectos del presente

1  Este trabajo se incluye en el proyecto de investigación FFI2014-54088-P, “Lenguaje y funcionamiento ejecuti-


vo: examen comparativo en afasias, demencias y desarrollo del lenguaje”, del MINECO.
2  El 21 de noviembre de 2003 se promulgó la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias LOPS (Ley 44/2003),
donde se recoge que los profesionales formados en Logopedia «desarrollan las actividades de prevención, eva-
4 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

capítulo; en países que no restringen la intervención a un perfil profesional específico, las y


los lingüistas clínicos tienen competencia para la intervención.

2. Origen y consolidación de la lingüística clínica


2.1. La aparición de la lingüística clínica
La Lingüística es una disciplina científica que presume de tradición milenaria: conoce-
mos textos que versan sobre la relación entre lenguaje y pensamiento o cuestiones acerca
de las propias expresiones lingüísticas desde la antigüedad griega y romana, por lo que es
una ciencia prestigiosa y con estudios reconocidos en ámbitos de conocimiento como las
universidades. Sin embargo, la Lingüística Clínica es una subdisciplina de la Lingüística que
en la actualidad se encuentra en periodo de consolidación y, por tanto, hay personas que
todavía no son conscientes de los beneficios que los lingüistas clínicos pueden aportar a la
sociedad. En su investigación bibliográfica sobre el estudio de la afasia, que es sin duda uno
de los ámbitos mas representativos y desarrollados de la lingüística clínica, Bujosa (1983:
35) mencionaba la poca comunicación tradicionalmente existente entre afasiólogos y lin-
güistas, y señalaba el enfoque cada vez mas interdisciplinar de la atención a este déficit:

«últimamente, la historia del lenguaje y sus alteraciones ha dejado de ser un


tema de exclusivo interés médico y se ha convertido en el típico campo donde
confluyen diversas disciplinas como la lingüística, la psicología y, en general,
todas aquellas que tengan por objeto el estudio de la información y comunica-
ción». (Bujosa 1983: 33).

Existen evidencias esporádica sobre el interés por el habla derivada de alguna patología a
lo largo de la historia de la ciencia. No obstante, si tenemos que fijar un momento de inicio
en los estudios de lingüística clínica resultan referencia obligada los trabajos pioneros (y
largamente ignorados) de Roman Jakobson (1935, 1941, 1956) y Ruth Lesser (1974, 1978).
Será ya en la decada de los años 80 del siglo XX cuando David Crystal acuñe la denomina-
ción de lingüística clínica, para referirse a

«the application of linguistic science to the study of communication disability,


as encountered in clinical situations)) (1981: 1).

luación y recuperación de los trastornos de la audición, la fonación y del lenguaje, mediante técnicas terapéu-
ticas propias de su disciplina» (LOPS 44/2003, 21 noviembre). La Ley Orgánica de Educación publicada el 3 de
mayo (Ley 2/2006) recoge el derecho de los alumnos con necesidades educativas especiales a recibir en su centro
educativo las ayudas que precisan para garantizar su derecho a recibir una educación de calidad. En esta ley no
se especifica que profesional es el que debe realizar este servicio y se sobreentiende que tanto los logopedas como
los maestros con una mención en audición y lenguaje pueden realizar este servicio de atención a los niños que
plantean necesidades educativas. Por tanto, en el ámbito clínico son exclusivamente los logopedas los profesio-
nales habilitados para tratar las dificultades del lenguaje, mientras en el ámbito escolar logopedas y maestros
de audición y lenguaje comparten la habilitación para el diagnóstico de las alteraciones; además, a la hora de
plantear intervenciones, a estos profesionales se suman los maestros con mención en pedagogía terapéutica.
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 5

Tal y como señaló el propio Crystal (2002) los estudios mas numerosos sobre lingüística clíni-
ca desde finales del siglo XX se centraron en la descripción de la fonología y la fonética, algo que
en el fondo reproduce la propia historia de la lingüística, en la que después de las obras fundacio-
nales de praguense teorizada por lingüistas como Trubetzkoy y Jakobson, o la fonemática ame-
ricana de Swaadesh. Por el contrario, los estudios sobre el uso real de la lengua, —es decir, sobre
la pragmática— apenas suponían el 2% de las publicaciones. Años mas tarde, Michael Perkins
(2011) analiza las publicaciones de la primera decada del siglo XXI y constata que los estudios
sobre el lenguaje producido en situación de déficit se incrementan hasta el 9% del total. Se puede
comprobar como poco a poco la Lingüística Clínica va despertando el interés de la comunidad
científica. Aunque el paso de un 2% del total de las publicaciones a un 9% pueda parecer un in-
cremento leve de los estudios, debemos recordar, por un lado, el reciente y ya señalado estableci-
miento de la Lingüística Clínica como disciplina por parte de Crystal en los años 80 y, por otro, la
tardía integración de esta disciplina en los estudios universitarios, especialmente en los países de
ámbito hispánico frente a los países anglosajones.
En 1925 se fundó la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), que eng-
loba no solo a profesionales dedicados a la rehabilitación de las alteraciones del lenguaje
(fonoaudiólogos, logopedas), sino que también incluye a los científicos del lenguaje, los
lingüistas clínicos, tal y como recoge la descripción del ámbito de acción de la propia aso-
ciación. En España no será hasta el año 1960 cuando se funde la Asociación Española de
Logopedia, Foniatría y Audiología e Iberoamericana de Fonoaudiología (AELFA-IF), que en
la actualidad integra a personas «del ámbito científico, académico y docente que investigan,
estudian, enseñan y/o intervienen en el ámbito de la comunicación humana, el lenguaje, el
habla, la voz, la audición y las funciones orales no verbales» (AELFA 2019). Sin embargo,
en el ámbito español no resulta difícil encontrar diferentes asociaciones que se solapan o re-
presentan ámbitos mas restringidos de los arriba presentados, lo que supone una dificultad
añadida a la hora de clarificar las competencias y atribuciones reales de un lingüista clínico.
En este sentido podemos señalar la creación de la Asociación de Estudios de Lingüística
Aplicada (AESLA) o la International Clinical Phonetics and Linguistics Association (ICPLA),
creadas a principios de los años 80 y de los años 90, respectivamente, con el objetivo común
de fomentar el estudio de los campos aplicados de la Lingüística, por lo que sus afiliados
preferentemente son personas interesadas en la aplicabilidad lingüística, considerando los
aspectos psicológicos o sociológicos como rasgos periféricos de la investigación.
El poco conocimiento social de la Lingüística Clínica se puede explicar, por tanto, por
su relativa juventud como rama propia de la Lingüística y por la complejidad que entraña la
creación de una sola asociación científica que integre a todos los profesionales implicados
en la Lingüística Clínica, tema sobre el que volveremos mas adelante.

2.2 ¿Se puede estudiar Lingüística clínica?


Como ya hemos apuntado, un elemento fundamental en la delimitación de la lingüística
clínica es su proyección profesional y, directamente relacionada con ella, la existencia de planes
formativos especificos y/o su presencia en los planes formativos de otras profesiones. En el caso
español, la profesión específicamente dedicada a la rehabilitación del lenguaje es la logopedia,
6 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

cuya consolidación como carrera universitaria plena —es decir, con acceso al doctorado y a la
investigación— no se produjo hasta la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior
—el llamado “Plan Bolonia”— en 2010. Hasta entonces, la casi totalidad de carreras de Logopedia
eran diplomaturas —ciclo corto de los títuloss universitarios, sin acceso al doctorado— y estaban
normalmente incluidas en las facultades de Psicología. El Libro Blanco elaborado en aquel mo-
mento por encargo del ministerio español de educación (Battaner et al. 2004) señalaba que todos
los países europeos con títulos universitarios en Logopedia —en sus diversas denominaciones,
como ortofonía, terapia del lenguaje, fonoaudiología— evidenciaban una presencia considerable
de asignaturas de Lingüística (Tabla 1), algo que sin embargo no se tuvo en cuenta para la planifi-
cación de los estudios de Grado de España.
Tabla 1. Título de Grado en Logopedia del Institute of Health Care de la Universidad de Malta en 2003, según
se recoge en el Libro Blanco de la Logopedia (Battaner et al. 2004: 48).

PRIMER AÑO SEGUNDO AÑO TERCER AÑO CUARTO AÑO


60 créditos 60 créditos 60 créditos 60 créditos
Patología del lenguaje y Patología del lenguaje y Patología del lenguaje y Patología del
Logopedia: 12 créditos Logopedia: 20 créditos Logopedia: 14 créditos lenguaje y
Logopedia:
12 créditos
Asignaturas biomédicas: Asignaturas biomédicas: Asignaturas biomédicas: Neurología aplicada:
10 créditos 10 créditos 6 créditos 6 créditos

Lingüística: 22 créditos Lingüística: 12 créditos. Lingüística: 6 créditos


Lingüística clínica:
10 créditos
Asignaturas Asignaturas Asignaturas Psicología aplicada
conductuales: 16 créditos conductuales: 8 créditos conductuales: 6 créditos a profesionales
sanitarios: 6 créditos
Practicas clínicas: Asignaturas de apoyo: 4
8 créditos créditos
Optativas: 2 créditos Prácticas clínicas: Prácticas clínicas:
24 créditos 12 créditos Proyecto
especial: 14 créditos
Total: 240 créditos

Así pues, en la situación actual, la única posibilidad institucional de que los estudiantes
universitarios españoles reciban formación reglada en lingüística clínica es realizar estudios
de grado en logopedia, junto a las pocas universidades que incluyen alguna asignatura breve
en planes de estudio filologico/lingüísticos3. Por lo que se refiere a la investigación específica
en el campo4, los profesionales que realizan estudios de lingüística clínica en España perte-
necen por lo general al área de conocimiento de Lingüística General.

3  Obviamente, este panorama se traduce en la necesidad de que las personas interesadas realicen itinerarios
formativos mixtos y multidisciplinares, que suponen un esfuerzo mayor en tiempo e inversión. Así, las dos fir-
mantes de este trabajo hemos completado la formación linguistico-filologica —pues en España la propia oferta
formativa en lingüística se diluye en titulaciones filológicas— con otras titulaciones mas específicas (en un caso,
un postgrado en Neuropsicología clínica, y en el otro, grado en Logopedia y doctorado en Psicología).
4  En España, las plazas universitarias que permiten la investigación están necesariamente adscritas a un área de
conocimiento, cuyo listado es fijo y bastante cerrado. La última actualización del ministerio con competencias
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 7

Por lo general las personas interesadas en formarse en Lingüística Clínica no tienen mas re-
medio que buscar su especialización a través de masteres. Un análisis rápido de los programas
ofrecidos nos permite apreciar que los contenidos, lejos de formar de manera practica a los estu-
diantes para que comprendan los procesos que permiten producir el lenguaje y puedan así iden-
tificar y señalar la relación existente entre las teorías lingüísticas y las alteraciones lingüísticas a
partir de datos clínicos, se dedican a impartir clases magistrales sobre los avances constatados por
la bibliografía precedente; reproduciendo de este modo en el estudiante el rol de oyente y no el de
agente activo que se presupondría a un master de carácter clínico.
El panorama de estudios se completa a nivel europeo con la existencia de un Máster
Erasmus Mundus en Clinical Linguistics, master de excelencia universitaria en que actual-
mente participan las universidades de Groningen, Postdam y Eastern Finland. Este máster
destaca no solo por la naturaleza transversal de sus materias sino porque sus estudiantes se
convierten en lingüistas profesionales habilitados para realizar intervenciones en entornos
clínicos. Sus objetivos se presentan así ([Link]

«The European Master’s in Clinical Linguistics+ (EMCL+) is the successor to


the European Master’s in Clinical Linguistics (EMCL) that was awarded the
Erasmus Mundus label in 2004 and 2009. In the new programme we build on
our past experiences and look ahead: we wish to continue this master’s pro-
gramme which has excellent content, and tailor it to meet the requirements of
the employment market.
«From the time of its conception in 1997, the EMCL (first enrolments 1999)
was constructed to be an integrated, transnational, and transdisciplinary mas-
ter’s programme in neurolinguistics and clinical linguistics. EMCL has been
very successful, but to date has mainly been focused on academic skills. The
aims of the programme-to educate students to become excellent academic re-
searchers-have been reached: more than 70% of the graduates take up PhD po-
sitions and by now, many of the alumni are working in academia as research-
ers, lecturers and even professors.
«Looking ahead, we would like to maintain the excellence of this master’s course
but also broaden the employment opportunities for our graduates, thereby mak-
ing the programme more sustainable and creating capacity for the labour market.
Therefore, the objectives of the EMCL+ programme are to offer a joint, full-time
interdisciplinary and transnational university programme at the Masters level pro-
viding integrated training in neurolinguistics and clinical linguistics to prepare the
students to employment in the academic, R&D and clinical field».

La formación de este máster apunta a un hecho determinante de la Lingüística Clínica: la


imprescindible formación transversal en materias afines y complementarias a la Lingüística,
tal y como reflejan los ocho modulos incluidos en el programa formativo:

en investigación (MINECO 2013: 12) diferencia un área de “Filología y Filosofía” una de cuyas subáreas es la
“Lingüística General”.
8 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

M1: Clases de inicio (Introducción a la estadística y la lingüística).


M2: Clases de lengua y cultura (finlandés, holandés, alemán).
M3: Metodología (incluyendo estadísticas y lingüística experimental).
M4: Neurolingüística y Psicolingüística
M5: Neurotecnología y TI para Lingüística Clínica
M6: Pasantía de prácticas
M7: Tesis de maestría (incluyendo escritura científica, ética, exposición).
M8: Extras de investigación (seminarios, círculos de lectura, visitas, conferencias).
Efectivamente, un profesional de la Lingüística Clínica necesita una formación amplia
que le permita examinar el entorno comunicativo del hablante conociendo las alteraciones
neurobiológicas que pueden condicionar la producción del acto conversacional, pero ana-
lizando también las variables sociales, culturales y psicológicas que puedan influir en cada
hablante. De la misma manera que no nos sorprende el hecho de que un profesional de la
medicina deba conocer el funcionamiento de todos los sistemas implicados en el funciona-
miento sano de un cuerpo, a pesar de que después se especialice en el estudio de un sistema
concreto, no debiéramos tener que reivindicar la importancia de conocer el funcionamiento
y las interrelaciones de los distintos componentes de la Lingüística a la hora de analizar
o rehabilitar problemas del lenguaje. Lamentablemente, la ordenación administrativa y la
gestión de la ciencia explican que los profesionales que investigan en áreas de conocimiento
como la Psicología o la Pedagogía, todavía se muestren reticentes a aceptar la Lingüística
Clínica como formación imprescindible para los profesionales que van a intervenir en pro-
blemas de lenguaje, algo que supone un evidente perjuicio para los pacientes con déficit lin-
güístico y para el conjunto de la sociedad. Dado el reparto actual de áreas de conocimiento,
y dado el respaldo político diferenciado entre áreas de ciencias humanas y áreas de ciencias
sociales, no es previsible que esta situación cambie a corto ni medio plazo, aunque el acceso
de los logopedas a la carrera investigadora si debería acompañarse de una cierta “indepen-
dencia” respecto a la psicología como ocurre en países como Argentina, donde los estudios
de Fonoaudiología se realizan en la facultad de Medicina.
Otros aspectos —estos ya de naturaleza científica—, que pueden explicar esta perspecti-
va excluyente en la planificación de los estudios dedicados a la terapia del lenguaje, se refie-
ren al modelo lingüístico subyacente a los estudios sobre déficit verbal. Por lo que se refiere
al sustrato teórico, el predominio de modelos lingüísticos generativistas en la psicología
del lenguaje justifica el rechazo de planteamientos basados en la práctica y la lingüística de
corpus, algo que la llamada “revolución pragmática (Smith y Leinonen 1992, p. 57; Lund y
Duchan 1983, p. 6) pondrá en cuestión a partir de los años 80:

“We predict that this pragmatics approach will not be just another addition to
our evaluation techniques but that it will shake the very foundations of how we
have been approaching children with language problems. Our notion that we
can examine children’s language by presenting them with controlled stimuli,
such as sentences to imitate or formal tests, will come into question. Our idea
that language in the clinic is the same as language outside the clinic will be sus-
pect. Our hope that we can measure a child’s language ability in one context in
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 9

a two-hour diagnostic session will be demolished as results from the research


in pragmatics become known to us». (Lund y Duchan 1983, p.6).

La teoría chomskiana que ha presidido las aproximaciones psicológicas al lenguaje y a


sus patologías no es un modelo apropiado para un tipo de investigación que necesariamente
debe apoyarse en datos con validez ecológica y representativa; su objetivo, según repiten in-
sistentemente los múltiples y sucesivos modelos generativistas, es describir la competencia
lingüística del “hablante-oyente ideal”. Del mismo modo que las escuelas tipológicas gene-
rativistas proponen a veces como universales del lenguaje rasgos que solo están en ingles
(Comrie, 1981), las mismas teorías generativistas que alientan los estudios de caso único
fallan en la descripción científica generalizable (Caplan, 2001).
En segundo lugar, la perspectiva desde la que se han estudiado los problemas del len-
guaje es una visión tradicionalmente descriptiva, que se revela insuficiente para cubrir las
necesidades de un sector de la población que demanda una atención especializada. En este
sentido, Perkins (2011: 926) apunta un hecho relevante:

«many linguists who work on communication disorders feel that linguistic


impairments (e.g. in specific language impairment and aphasia) cannot sat-
isfactorily be accounted for in terms of a déficit in a language ‘module’ and
that competence/performance-type explanations are an unhelpful and even
misleading way of characterizing these phenomena».

Por todo ello, se hace patente la necesidad de superar los estudios de índole descriptiva
encaminados a mostrar un patrón subyacente del lenguaje, y dirigir la atención hacia la
comprensión de las interrelaciones psicolingüísticas que posibilitan el hecho comunicativo
en entornos de déficit. Es esta preocupación la que fundamenta la aparición de la Lingüís-
tica Clínica, cuyo objetivo es entender como un paciente en concreto hace uso de sus habi-
lidades (verbales y no verbales) preservadas, para conseguir establecer una comunicación
efectiva con su entorno. Esta rama de la Lingüística aspira a contrastar la aplicabilidad de
diversas teorías lingüísticas en hablantes “no ideales”, sino reales, y a encontrar la fórmula
lingüística que facilite la posterior intervención rehabilitadora examinando las actuaciones
y habilidades de un hablante concreto.
Además, los estudios clínicos proporcionan también base teórica para la descripción
gramatical de hablantes sin déficit. Por ejemplo, si en semántica estructural se asume la
estrecha relación entre morfología, sintaxis y semántica en los ejes sintagmático y para-
digmático, pero en semántica discursiva se constata la preeminencia en la selección léxica
de las categorías paradigmáticas, el análisis de la práctica clínica con pacientes anómicos
demuestra que la categoría semántica resulta un efectivo facilitador de acceso léxico com-
plementario al facilitador fonológico, y que, por tanto, en la vía de acceso léxico el eje pa-
radigmático resulta mas relevante que el análisis del eje sintagmático (morfología, sintaxis)
para las personas con anomia.
En conclusión, una persona que decida formarse en Lingüística Clínica en primer lugar, debe
partir de un solido conocimiento lingüístico teórico que le sirva como base para poder compren-
der los mecanismos del habla natural; después debe realizar un análisis holístico de todos los
10 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

factores que puedan influir en el contexto y el modo de producción del habla y, por último, debe
atender al hecho de que todos los conocimientos teóricos se activan con el fin de proporcionar
una explicación y señalar, por tanto, la vía de rehabilitación lingüística de un hablante determina-
do. Resulta evidente que la Lingüística Clínica tiene un fin social necesario y que representa un
beneficio tangible para los pacientes, puesto que es una ciencia aplicada que se nutre y se actualiza
en la práctica clínica y, por ello, demanda una formación especializada.

3. Ámbitos de actuación de la lingüística clínica


La lingüística clínica (Gallardo y Hernández 2013) asume planteamientos necesariamen-
te funcionalistas que enlazan con la perspectiva comunicativa de la lingüística cognitiva:

«la vivencia propia o ajena sobre la patología del lenguaje no puede nunca
equipararse a la de la pérdida o carencia de un objeto o facultad externos que
en algún momento han sido adquiridos, o pueden ser adquiridos por el ser hu-
mano. Lo afectado es la persona como tal en, al menos, una de las dimensiones
básicas que definen su subjetividad». (Gallardo y Hernández, 2013: 10).

Este funcionalismo puede ser considerado desde diferentes ángulos:


1. La necesidad de un estudio contextualizado del déficit obliga a un enfoque necesariamente
multidisciplinar, que se nutre de la psicología, la anatomía, la neurología o la fisiología.
2. La necesidad de considerar el hablante en su contexto lleva a entender el lenguaje en
estrecha relación de interdependencia con las dimensiones cognitiva, social y cultural
que también definen a su usuario: por tanto, se impone una perspectiva comunicativa.
3. La necesidad de considerar el lenguaje en relación con otras capacidades cognitivas
se alinea con el cognitivismo en la prioridad de la pragmática. Es necesario superar el
reduccionismo que identificaba lenguaje y gramática para asumir una visión global y
holista del lenguaje y el hecho comunicativo.

Figura 1. Interdisciplinariedad de la lingüística clínica según Llisterri (2019)


Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 11

El enfoque necesariamente multidisciplinar se ejemplifica en la Imagen 2, que reproduce


el modelo de Llisterri (2019) relativo a todas las ciencias implicadas en el proceso de aten-
ción a las personas con problemas lingüísticos. Este abordaje múltiple sobre las patologías
del lenguaje representa uno de los mayores escollos para el lingüista clínico en su integra-
ción en equipos, pues mientras la Lingüística cognitiva asume como premisa fundamental
que el lenguaje no actúa independientemente del resto de funciones ejecutivas (Ibarretxe-
Antunano y Valezuela 2012) y que, por ello, cada muestra de habla debe analizarse en su
contexto comunicativo examinando los factores que han intervenido en la producción ver-
bal, otras ciencias relacionadas, como la Psicología cognitiva presentan todavía enfoques
modulares que secuencian el lenguaje y lo dividen en sus componentes gramaticales:

«[la neuropsicología cognitiva] trata de interpretar los trastornos afásicos en


base a los modelos de procesamiento del lenguaje, esto es, cada trastorno se
interpreta como consecuencia de la alteración de alguno de los componentes
del sistema de procesamiento lingüístico» (Cuetos 1998: 9).

El resultado es que se diseñan protocolos de evaluación con un alto grado de especifi-


cidad (test que mide lectura de pseudo palabras, test que mide la concordancia morfoló-
gica, test de fluidez semántica), que proporcionan un índice con el que poder comparar la
puntuación del paciente respecto a la población sin patología, pero cuya utilidad para la
práctica rehabilitadora es mínima. Si por un momento damos por válidos estos postulados
modulares, e imaginamos poder dividir la comunicación en estas unidades mínimas —uni-
dades que se van agrupando hasta proporcionarnos una idea global de las posibilidades
comunicativas de un paciente—, resulta evidente que la cantidad de pruebas que se debería
pasar a un hablante para analizar cada uno de los procesos intervinientes resulta absoluta-
mente imposible desde dos puntos de vista básicos:
• Desde un planteamiento práctico, profesional, es imposible asumir la inversión en
tiempo para que el examinador pueda analizar los resultados de las pruebas.
• Desde un planteamiento epistemológico, es inaceptable analizar el uso de esas unida-
des comunicativas mínimas en un entorno ajeno a la comunicación.
Tal y como hemos señalado en otros lugares (Gallardo 2006) la evaluación del hablante
con déficit se ha realizado tradicionalmente en marcos comunicativos fijos, donde su papel
es secundario y su actuación comunicativa se relega a una función reactiva y dependien-
te del evaluador. Como consecuencia, los evaluados pueden acabar cansados de realizar
tests que no les reportan beneficio comunicativo tangible, y los evaluadores se enfrentan a
multitud de datos fragmentados que no reflejan las posibilidades lingüísticas reales de sus
pacientes. En palabras de Maniochiopining, Sheard y Reed:

«the majority of standarized test use graded linguistic stimuli under conditions
of minimal extralinguistic contexts, for tasks with mostly involve labelling and
describing [...] Therefore, whilst such tests provide invaluable linguistic skills
información, they may not always provide much valid información about
aphasic individuals’ communicative competence in spontaneus and interactive
communication)) (1992: 519).
12 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

De ahí la llamada “revolución pragmática”, que comenzó en los años 80 del siglo pasado
(Prutting y Kirchner 1983, 1987; Penn 1985) y que se preocupa por el uso, relegando a un
segundo plano la preocupación gramaticalista. Desde los mismos planteamientos de aplica-
bilidad, Crockford y Lesser (1994) propusieron una investigación para constatar si la adop-
ción de una medida cuantitativa mejoraba la evaluación respecto a la evaluación cualitativa
conversacional5 y concluyeron que la información que se obtiene a partir del análisis de una
situación natural de comunicación permite al lingüista comprender las habilidades, estrate-
gias y limitaciones que presenta un hablante. Sin embargo, los postulados sesgados sobre el
lenguaje todavía están presentes en un buen número de las publicaciones sobre problemas
del lenguaje, y se pueden identificar por factores comunes a todos ellos:
• Se demanda al sujeto la realización de una tarea infrecuente en el lenguaje natural
(por ejemplo, la decisión de si una palabra lo es o es inventada).
• Se describen las condiciones de producción del lenguaje en contextos extraños para
el paciente, sin atender al factor de su reconocimiento o comodidad.
• Se aplican las mismas condiciones de examen a todos los participantes asumiendo
que todos los hablantes reaccionamos igual ante un estímulo (planteamiento con
base claramente conductista).
• Se pone el foco sobre la patología y no sobre la persona, minorizando de este modo
las habilidades, intereses o vivencias de los hablantes que realizan la prueba y que, sin
duda, serán determinantes para la interpretación de los resultados.
• Se prima el número de examinados sobre el beneficio de los mismos. Los estudios
persiguen encontrar un universal de actuación sobre el que asentar las bases de una
evaluación, mas que diseñar una propuesta específica de evaluación para un paciente.
La premisa sobre la preeminencia de la evaluación cuantitativa como representante del
método científico válido en oposición al método cualitativo —utilizado preferentemente
por la lingüística— es en parte la responsable de que los lingüistas clínicos, con su acerca-
miento holístico al hecho comunicativo, se perciban desde otros ámbitos como profesiona-
les competidores del saber científico mas que como necesarios colaboradores.
La necesidad de valorar la actuación comunicativa atendiendo a todos los factores que la
condicionan nos conduce necesariamente a adoptar los enfoques de la pragmática discursi-
va. Sin embargo, la evaluación tradicional se ha mostrado reticente a la hora de analizar las
habilidades pragmáticas de un hablante, puesto que resultan mas difíciles de sistematizar y
de evaluar en contextos preestablecidos que las categorías propiamente gramaticales; de ahí
lo infructuoso de intentar elaborar pruebas que propongan al evaluador respuestas correc-
tas e incorrectas, o que no aporten el contexto de uso necesario. La evaluación pragmática
ideal es aquella que examina al hablante con problemas de lenguaje en su entorno habitual
de producción con su interlocutor-clave (Whitworth, Perkins y Lesser 1997) puesto que se
ha demostrado como la mas informativa para poder plantear una intervención funcional

5  Crockford y Lesser concluyeron “although more time-consuming, the partial conversational análisis was a
more sensitive measure os stability or change of communicative effectiveness over time tan the other two measures,
and had the potential advantage for indirect intervention of revealing conversational strategies dued by the partner
as well as those used by the aphasic individual” (1994: 165)
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 13

adaptada a las necesidades y posibilidades de cada paciente (Turner y Whitworth 2006; Sage
y Terradillos 2016).
El tiempo elevado que debe invertir un evaluador para garantizar un análisis porme-
norizado de la conducta conversacional de un hablante —típicamente, grabación de datos
ecológicos, transcripción y análisis— ha sido aducido desde la práctica clínica como un im-
pedimento para generalizar la evaluación pragmática, pues los profesionales de la logopedia
deben ajustarte a un tiempo limitado de sesiones y se ven obligados a intentar rentabilizar
el tiempo usando protocolos que permitan obtener datos de manera rápida. Es en este es-
pacio donde la figura del lingüista clínico resulta determinante. El lingüista clínico es el
profesional que debe encargarse de la evaluación de un hablante, analizando las habilidades
y estrategias de un hablante concreto para proporcionar al logopeda un informe detallado
con el patrón de actuación comunicativa. El logopeda, por su parte, ha de ser el profesional
encargado de diseñar una rehabilitación efectiva dadas las demandas del paciente. De la
misma manera que acudimos al médico especialista para que analice un problema relacio-
nado con el sistema muscular y este nos examina y realiza un informe que posteriormente
guiará la intervención de un fisioterapeuta, cuando tenemos un problema lingüístico se
debería acudir a un lingüista clínico que pueda realizar un diagnóstico acertado para que
un logopeda nos atienda.
En los apartados que siguen detallaremos cuales son las funciones de los lingüistas clí-
nicos.

3.1. La descripción del déficit lingüístico


Para poder realizar una descripción válida del habla de una persona con problemas de
lenguaje se debe considerar la posibilidad de obtener una muestra de conversación que per-
mita un análisis sensible al contexto, a los participantes y al significado de los actos comuni-
cativos. A este contexto es a lo que nos referimos al hablar de entorno con validez ecológica.
Este concepto (Bronfenbrenner 1979; Ahlsen 1995) llama la atención sobre el hecho de que
en todo estudio se debe tener en cuenta el modo en que los sujetos evaluados perciben e in-
terpretan la situación de evaluación. Este hecho en la evaluación comunicativa supone que
los hablantes deben ser evaluados en un contexto conversacional para que la muestra reco-
gida sea representativa del hecho que se pretende evaluar, y séñala los planteamientos teó-
ricos que se realizan teniendo en cuenta solo los objetivos perseguidos por el investigador.
Una evaluación con validez ecológica supone obtener y analizar datos naturales, es decir,
no provocados. Tal y como se séñala en Fernández-Urquiza et al. «un error habitual en la
consideración de contextos para registrar muestras de lenguaje consiste en confundir con-
texto con lugar» (2015: 45). El lugar apropiado para obtener muestras de lenguaje es aquel
en el que el paciente se sienta cómodo, donde pueda desplegar sus habilidades lingüísticas
espontaneas sin cohibición e interactuar con sus interlocutores habituales. En la evaluation
logopédica se utiliza de forma habitual un juego de rol para evaluar la actuación comuni-
cativa del paciente donde el logopeda o evaluador realiza unas preguntas a modo de gatillo
conversacional para simular una interacción con el paciente. Sin embargo, este juego de
rol no reproduce las condiciones naturales propias de cualquier intercambio comunicativo,
14 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

sino que se acerca mas al intercambio de turnos predeterminado propio de una entrevis-
ta (pregunta-respuesta), donde el examinador domina la posición emisora y, por tanto, el
paciente queda relegado a una posición de receptor donde los turnos resultan predichos y
determinados (enmarcados) por la pregunta del examinador. Por ejemplo, si el evaluador
le pregunta por como se encuentra tras su paso por el hospital el paciente se ve obligado a
contestar sobre este tema y resultaría extrañó que iniciara una temática diferente a lo que le
ha sido demandado. Tal y como señalan Muñoz Céspedes y Melle:

«El empleo de las baterías tradicionales encubre las dificultades que experi-
mentan estos pacientes [neurológicos] para utilizar el lenguaje en contextos
interactivos y comunicativos, ya que estas pruebas miden habilidades lingüís-
ticas de forma aislada, y [que] raramente aparecen como tal en el contexto
comunicativo de la vida diaria» (2004: 854).

Conseguir una muestra de habla con validez ecológica no es una tarea sencilla. Supone
acudir al entorno habitual del paciente para extraer una muestra de su comunicación coti-
diana. En este punto se plantean diferentes posibilidades:
• Hay estudios donde los lingüistas han optado por ser ellos mismos quienes recojan
los datos ecológicos acudiendo al domicilio de los pacientes y siendo participes de
las conversaciones, aunque intentando realizar el mínimo de turnos conversaciona-
les posibles para poder validar las muestras (Gallardo y Sanmartín, 2005; Gallardo y
Moreno, 2005; Hernández, Serra y Veyrat, 2007; Rodriguez- Munoz, 2010; Moreno
Campos, 2010; Gallardo, Moreno y Pablo-Manuel, 2011), o
• Otros estudios han optado por dejar que sean los propios pacientes o sus interlo-
cutores clave quienes se graben manteniendo conversaciones para evitar la posible
injerencia del investigador en el contexto del hablante (Gerber y Gurland 1989).
La segunda opción es mas cómoda para el examinador, pero supone riesgos, ya que en
ocasiones las muestras de habla no se recogen bien o los participantes preparan las situacio-
nes y no actúan de manera natural. Si este hecho se diera en la primera opción, el lingüista
clínico puede reconducir la conversación introduciendo un tema de interés para los hablan-
tes y fomentando así un intercambio comunicativo válido.
Tras la obtención de datos naturales y el registro llega el momento del análisis. La trans-
cripción de los datos supone la medida mas fiable para poder rastrear el uso de las categorías
lingüísticas. Es una tarea larga y minuciosa que exige mucho tiempo y dedicación por parte
del lingüista clínico para poder detallar todos los aspectos implicados en la situación comu-
nicativa. Llegados a este punto, conviene destacar que el análisis de las categorías relevantes
debe realizarse desde un mismo modelo teórico para que los datos puedan ser extrapolados
y analizados en una muestra amplia de conjunto. Es decir, cada análisis ha de perseguir un
doble objetivo: por un lado, se debe determinar el patrón lingüístico del paciente y de los
interlocutores clave para señalar las vías prioritarias que han de guiar la rehabilitación lin-
güística; por otro, se debe analizar cada categoría lingüística con el fin ulterior de agrupar
las muestras según características lingüísticas similares para encontrar comportamientos
conversacionales recurrentes. Ambos objetivos son complementarios: en el primero, prima
la rehabilitación; en el segundo, la investigación.
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 15

Debido a esta doble vertiente los estudios que se publican sobre Lingüística Clínica son,
frecuentemente, de caso único. Porque esta ciencia parte del estudio de los datos verbales
sintomáticos, esto es, propios de cada situación comunicativa en situación de deficiencia
lingüística, y no por la determinación sindrómica de la alteración (Brown 2003). En este
sentido, es una ciencia que parte de la actuación lingüística en contextos ecológicos para el
diseño de una intervención rehabilitadora adecuada a un hablante en función de las destre-
zas y dificultades que se han demostrado en situación comunicativa. Por tanto, la Lingüísti-
ca Clínica valida sus propuestas a partir de la práctica basada en la evidencia respondiendo
así a las demandas de la logopedia (Monfort, Monfort y Juárez, 2014).

3.2. La evaluación
El paso inmediato a la descripción del déficit ha de ser la creación de herramientas que
permitan al logopeda evaluar a sus pacientes y —en la medida de lo posible— facilitar si-
multáneamente la previsión de la intervención. Para desarrollar esta cuestión introducimos
elementos específicamente resultantes de nuestra experiencia como lingüistas clínicas. Así,
el Perfil PerLA (Gallardo 2006, 2007, 2009b), el Protocolo Rápido de Evaluación Pragmá-
tica, PREP (Gallardo, 2008, 2009a) y el PREP-R (Fernández Urquiza et al. 2015) fueron
diseñados pensando no solo en la valoración del habla de los pacientes, sino en la selección
de categorías pragmáticas y gramaticales relevantes para que el profesional de la logopedia
pudiera orientar rápidamente su programa de intervención. De hecho, el marco de desarro-
llo del PREP fue un contrato de investigación como lingüista clínica en una clínica de neu-
rorrehabilitación especializada en afasia6. El protocolo se desarrolló después de seis meses
de asistencia a las sesiones de clínica, a las reuniones del equipo de terapéutas de la clínica
y a los grupos de conversación grupal de pacientes y familiares, y puede considerarse un
desarrollo del perfil PerLA de evaluación pensando en su aplicabilidad rápida en consulta.
La estructura de la evaluación parte del enfoque pragmático del lenguaje y diferencia tres
niveles de aproximación:
1. Categorías de la pragmática enunciativa: actos de habla ilocutivos (intención comu-
nicativa), preposicionales (adecuación léxica) y enunciativos-locutivos (estrategias
de compensación de la anomia). Actos de habla indirectos (transgresión de las máxi-
mas conversacionales, sentidos figurados).
2. Categorías de la pragmática textual: coherencia (dominio de las superestructuras tex-
tuales de narración, argumentación, descripción) y cohesión (dimensión gramatical
del déficit).
3. Categorías de pragmática interactiva: gestión de la toma de turno, gestión del tema
conversacional, dominio de la predictibilidad y la prioridad conversacionales7.

6  Institute INIA Neural de Valencia, dirigido en aquel momento por D. Raul Villodre Campos.
7  La predictibilidad tiene que ver con la generación de turnos conversacionales que generan restricciones a la
conducta del interlocutor; la prioridad (o preferencia) se encarga de la dimensión sociocultural según la cual los
actos de habla pueden ser una amenaza o una protección de la imagen social propia y ajena.
16 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

La aplicación de este modelo de evaluación exige una dedicación exhaustiva, que em-
pieza por la propia elaboración de los corpus de análisis —grabación y transcripción—, y
continúa con un análisis detallado de las diferentes categorías que integran los tres niveles
pragmáticos. No es verosímil que el profesional de la clínica pueda invertir el tiempo nece-
sario en este tipo de análisis, de ahí la conversión de este perfil en un protocolo rápido de
evaluación, y de ahí que defendamos que el destinatario último de la lingüística clínica es el
logopeda, cuyo trabajo intentamos facilitar y consolidar (y esto con independencia de que
en múltiples casos, ya sea por diferente legislación o por la obtención de varias titulacio-
nes, la persona del logopeda evaluador/rehabilitador pueda coincidir con la del lingüista/
investigador). El modelo de aproximación al déficit que resultó de este trabajo es el que se
describe en el diagrama de la Figura 2:

Anamnesis:
Conversación afásica
(Aplicación del PREP)

linguista Logopeda

VARIABLES:
Concienciación, Actitud de la
familia, Actitud del paciente,
Intención comunicativa, Capacidad
comunicativa del paciente

Aproximación
terapéutica

Figura 2. Ejemplo de integración del lingüista clínico en una clínica de neurorrehabilitacidn.


El PREP es un protocolo de recogida de datos que permite analizar la actuación de un
hablante durante el transcurso de una conversación o de manera posterior mediante el aná-
lisis de una grabación. Presenta, como hemos dicho, tres secciones destinadas al análisis
de la conducta conversacional del interlocutor (tipos de actos de habla contenidos en sus
turnos, orientación ilocutiva de los mismos, máximas conversacionales), a la estructura y
composición del enunciado (categorías gramaticales, estructura oracional, orden de los ele-
mentos) y a la interacción con el receptor (gestión de la alternancia de turnos).
Este análisis permite al lingüista conocer las habilidades lingüísticas preservadas del
hablante y, además, analizar si las estrategias que aparecen para compensar o enfatizar el
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 17

discurso resultan efectivas (por ejemplo, el uso compensatorio o sustitutorio del lenguaje
verbal). Son estas estrategias el punto de partida de la rehabilitación clínica, pues si resul-
tan efectivas el logopeda debe potenciar su dimensión y si no lo son, entonces se deben
proponer nuevas destrezas que, en función de sus posibilidades, ayuden al paciente en la
comunicación. Ademas, como permite observar la comunicación del paciente con sus in-
terlocutores clave, proporciona las claves para analizar si la conducta conversacional de sus
hablantes habituales es un factor que interfiere o ayuda al paciente y se puede realizar una
intervención amplia que no se circunscribe al propio paciente, sino que engloba a la unidad
familiar (Villodre y Morant 2006; Gallardo 2005; Terradillos y Sage 2016).

Tabla 2. Items del PREP-R (Martínez-Urquiza et al. 2015)

Se ajusta la conducta verbal del paciente a las siguientes afirmaciones? SI, NO, No Ev

PRAGMÁTICA ENUNCIATIVA
Subnivel de Actos de Habla
1. Producción de los Actos de habla
1.1. El hablante articula correctamente las palabras, de manera que las
emisiones resulten reconocibles (actos enunciativos).
1.2. Encuentra las palabras que busca y es capaz de hacer uso de la
gramática de su lengua para transmitir significado (actos preposicionales).

1.3. Su manejo de las pausas y silencios intraturnos es adecuado.

2. Intencionalidad de los Actos de habla


Las emisiones que utiliza demuestran una comprensión suficiente de lo que se le dice, y son
las adecuadas para conseguir su propósito comunicativo, aunque puedan tener fallos léxicos o
gramaticales (actos intencionales).
2.1. Comprende y/o produce actos de habla directos e indirectos
convencionalizados.

2.2. Comprende y/o produce actos de habla indirectos.

Subnivel de Tareas de Edición

3. Conductas compensatorias
3.1. Emplea actos verbales y/o paraverbales compensatorios (actos
locutivos).
3.2. Utiliza estrategias verbales que le permiten ganar tiempo extra para la
construcción de sus emisiones (actos borrador).
3.3. Utiliza gestos que sustituyen, completan, o regulan la producción
verbal (gestualidad compensatoria).

4. Rectificación y conciencia metaprágmatica

[Link] conciencia de su dificultad, y trata de corregir sus propios


enunciados cuando resultan problemáticos.

Subnivel de Inferencias
18 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

5. Principio de Cooperación: Implicaturas generalizadas y particularizadas

5.1. La información que proporciona es veraz (máxima de calidad).

5.2. La información que proporciona no es ni escasa, ni excesiva, siempre


teniendo en cuenta los requerimientos contextuales (máxima de cantidad).
5.3. La información se proporciona de manera clara, ordenada y sin
ambigüedades (máxima de manera).
5.4. Sus intervenciones tienen relación con el tema de conversación
(máxima de relación).
5.5. Comprende los contenidos implícitamente comunicados cuando se
transgrede intencionadamente alguna de las máximas, y/o bien comunica
contenidos implícitos el mismo (implicaturas).

6. Implícitos convencionales

6.1. Comprende y o utiliza correctamente expresiones lexicalizadas o


modismos (inferencias trópicas lexicalizadas).

PRAGMÁTICA TEXTUAL

Subnivel de Coherencia

7. Superestructuras textuales

7.1. Al construir un relato no omite sucesos relevantes, presenta


adecuadamente a los personajes, sitúa sus acciones espacio
temporalmente, e introduce la información respetando el orden lógico y
cronológico en el desarrollo de los sucesos (superestructura narrativa).
7.2. Cuando tiene que defender una posición argumentativa o justificar una
afirmación, el hablante proporciona algún argumento racional a su favor,
mas allá de reiterar la posición expresada (superestructura argumentativa).

8. Gestión temática

8.1. Reconoce cuando su interlocutor introduce un nuevo tema, y actúa


en consecuencia, bien desarrollándolo o dando a su interlocutor la
oportunidad de desarrollarlo en los turnos siguientes, o bien rechazándolo
explícitamente (No me apetece hablar de eso, prefiero no tocar ese tema,
etc.) (tematizacion).

8.2. Si introduce un tema nuevo, lo hace de manera fluida, sin rupturas


temáticas bruscas (cambio temático).

Subnivel de cohesión

9. Sabe utilizar las palabras adecuadamente para explicar lo que quiere


transmitir; tiene suficiente capacidad léxica para construir su discurso sin
apoyarse solo en repeticiones o palabras vacías (eficacia léxica).
10. Su construcción de las palabras es completa, utilizando adecuadamente
las terminaciones de sustantivos y verbos, respetando las concordancias de
tiempo, género o número así como los artículos (morfología).
11. Su construcción de las frases y oraciones es convencional y utiliza
enunciados de estructura completa, tanto en las oraciones (sujeto +
predicado) como en constituyentes menores (sintaxis).
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 19

PRAGMÁTICA INTERACTIVA

12. La interacción conversacional se produce a un ritmo dialógico ágil y


rápido (agilidad de turno).
13. El hablante toma sus turnos en el momento adecuado, sin
interrupciones ni demoras notables (fluidez en la toma de turno).
14. Su nivel de participación verbal en la conversación (cantidad de
turnos y palabras) es proporcional al de otros participantes (índice
de participación conversacional).
15. Utiliza adecuadamente tanto turnos predicativos como reactivos
(predictibilidad).
16. Diseña sus turnos atendiendo a principios de prioridad
conversacional, tanto en primeras partes como en segundas partes
de los pares adyacentes (prioridad).
17. Su uso de los gestos, la expresion facial y la comunicación no
verbal complementa y matiza su lenguaje adecuadamente, pero no
lo sustituye (gestualidad natural).
[Link] la mirada comunicativamente, para confirmar escucha y
comprensión, para ceder o pedir el turno (uso comunicativo de la
mirada).

3.3. Desarrollo de protocolos y baterías de intervención


Por todo lo expuesto en las líneas anteriores, podemos concluir que el análisis de la
situación comunicativa realizado por un lingüista clínico ayuda al logopeda en el diseñó
de actividades y programas de intervención. Esta colaboración necesaria tiene su punto de
partida en un enfoque ecológico donde la persona evaluada no se cohibe ante una situación
de examen, por lo que el lingüista clínico analiza las capacidades reales de un hablante. Este
hecho permite:
• Señalar las conductas comunicativas del hablante preservadas, examinar si dichas con-
ductas son exitosas o si, por el contrario, suponen una barrera para lograr el propósito
comunicativo. Analizar también el papel de los interlocutores clave en la interacción con
el paciente.
• Dirigir la rehabilitación hacia las áreas mas recuperables y marcar las pautas de co-
municación que mas favorecen al hablante.
La conducta lingüística no supone una actuación al margen de las vivencias del paciente,
por lo cual cabe destacar que la intervención ha de ser un ejercicio dinámico que se adapte
a las condiciones de tempo del hablante. La interacción lingüista/logopeda supone un tán-
dem sobre el que diseñar una intervención adaptada a las destrezas presentes y habilidades
futuras respetando la naturaleza del lenguaje y atendiendo a las necesidades comunicativas
pertinentes para un hablante concreto:

«una orientación funcional es la que se pregunta sobre el por qué o el para


qué de las tareas que ponemos en juego para la acción rehabilitadora [...] Nos
referimos a todo aquello que le permite al logopeda entender el sentido de su
20 Beatriz Gallardo Pauls - Verónica Moreno Campos

acción, mas allá de la simple aplicación mecánica de herramientas o protoco-


los de trabajo previamente diseñados. Como bien saben los profesionales de
la intervención, situarse en la perspectiva del individuo sometido a rehabilita-
ción implica siempre cierta labor creativa sobre los instrumentos que ponemos
en juego para este efecto, y difícilmente seremos creativos sin preguntarnos
sobre el valor funcional o el sentido de los mismos, esto es, sin desarrollar una
sensibilidad para adaptarlos a contexto» (Hernández y Gallardo 2013: 15).

Debemos superar desde la intervención el deseo de aplicar recetas rehabilitadoras o pro-


tocolos estancos a pacientes que pueden compartir la misma etiología pero no las mismas
vivencias, inquietudes o necesidades comunicativas. De la misma manera en que se reclama
respetar en educación las diferencias individuales de cada niño y se exhorta a los maestros
a que respeten las competencias altas y bajas de cada niño en diversas áreas en alusión clara
a los planteamientos de Gardner (1983), debemos reivindicar que se respeten las diferen-
cias intrínsecas de cada adulto ante una situación de necesidad clínica. Un paciente con
necesidades especificas de comunicación tiene derecho a ser evaluado de forma individual
con una herramienta diagnóstica amplia que atienda a todas las circunstancias propias del
hecho comunicativo particular para poder establecer una rehabilitación de la comunicación
personalizada y vinculada a las necesidades específicas de cada caso. Se deben superar, por
tanto, los planteamientos mercantilistas y priorizar las intervenciones funcionales y perso-
nalizadas.

Conclusiones
La función del lingüista clínico es esencial a la hora de analizar la conducta lingüística
de un hablante con déficit verbal en una situación comunicativa. La participación de esta
figura científica en la práctica logopédica comporta un beneficio tangible para los y las lo-
gopedas en la medida en que agiliza el proceso de evaluación pragmática, puesto que es el
lingüista sobre quien recae la parte mas exhaustiva y detallada de evaluation y análisis del
habla deficitaria. El lingüista clínico es el profesional que facilita las directrices para diseñar
una rehabilitación adecuada, porque sus técnicas de análisis son funcionalistas y tienen en
cuenta la totalidad de la actividad comunicativa del hablante con déficit. De esta manera
contribuye a que la intervención rehabilitadora focalice con mayor eficacia las necesidades
reales de un hablante, potenciando la intencionalidad (ilocutividad) del discurso y, cuando
hace falta, fomentando las conductas compensatorias para reforzar la eficacia comunicativa
del emisor. Todo ello obliga al lingüista clínico a un triple ejercicio de contextualización a
la hora de ejercer su labor:
El primero de ellos se refiere a la formación. Un lingüista clínico es un profesional es-
pecializado que aspira a intervenir en la comunicación y, como ya se ha señalado, cada
intercambio comunicativo supone la confluencia de una variedad de ciencias: lingüística,
psicología, medicina, educación, ... Por lo tanto, el análisis de la conversación debe reali-
zarse desde una perspectiva transdisciplinar y superando los recelos de intrusismo o de la
desconfianza hacia las ciencias afines. Solo con el conocimiento exhaustivo del lenguaje que
Integración del lingüista clínico en la atención a las patologías del lenguaje 21

proporciona la ciencia de la Lingüística Clínica se puede asegurar que los análisis valorati-
vos sobre la conducta de un hablante sean válidos e incidan sobre los elementos lingüísticos
pertinentes para lograr una rehabilitación funcional efectiva.
El segundo se refiere al enfoque investigador. El lingüista clínico necesariamente ha de
adoptar un enfoque pragmático/discursivo tanto en la evaluación como en la intervención.
Los datos lingüísticos se analizan en su contexto de producción, destacando así la impor-
tancia del enfoque ecológico y superando la oposición tradicional de competencia/actua-
ción que hasta la aparición de la Lingüística Clínica había imperado en la intervención del
lenguaje.
El tercero se refiere a la perspectiva de análisis de datos. El lingüista clínico realiza un
análisis de las condiciones del entorno conversacional, de la influencia de los interlocutores
sobre el hablante con patología y adopta en su examen discursivo una orientación funcio-
nalista que respeta al hablante y le permite desarrollar todas sus habilidades comunicativas.
Los lingüistas clínicos debemos potenciar nuestra presencia en los planes de estudio
reglados para asegurar una buena formación lingüística a los profesionales de la rehabili-
tación comunicativa. Ademas, es conveniente que los lingüistas clínicos ocupemos el lugar
que nos corresponde en el ámbito multidisciplinar del abordaje de la patología lingüística,
como ocurre en otros países. Ese lugar se ha de reclamar desde un espacio de actuación
común donde todos los profesionales clínicos interesados en la Lingüística puedan reivin-
dicar los beneficios sociales que aporta la profesión del lingüista clínico a las personas con
déficit de comunicación, tanto en los centros hospitalarios como en las clínicas de neuro-
rrehabilitación o, también, los centros educativos. Y es igualmente necesario señalar que
este aporte social ha de acompañarse de la reivindicación de la figura del lingüista clínico
en las asociaciones de familiares y pacientes, para que nuestra labor profesional obtenga el
reconocimiento social y profesional que merece.

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