1
INTRODUCCIÓN
En el presente ensayo se trata de realizar una aproximación conceptual
crítica a la categoría Salud Mental, debido a la inconformidad del autor con las
connotaciones que habitualmente se le da a esta categoría.
Con la Salud Mental se tiene equivocaciones epistemológicas y celadas
ideológicas. Por lo general, al hacer referencia a la salud mental se cae más bien
en lo que es, salud emocional, es decir, lo contrario de trastorno mental
(enfermedad), definiendo a la salud mental por su contrario.
Otras veces se hace referencia a la salud mental y se habla de los distintos
modelos de atención psiquiátrica (atención a la enfermedad) aunque se ubiquen
las acciones en la comunidad misma, en este caso, se está hablando más bien de
Psiquiatría Comunitaria, Psiquiatría en la Comunidad o Psiquiatría Social.
La explicación que se encuentra para estas “equivocaciones o confusiones
epistemológicas”, tienen que ver con una larga historia cultural e ideológica de
“mirar” la “locura” en los diferentes momentos históricos de la humanidad.
La concepción predominante que se tiene del “sujeto”1 que padece un
trastorno mental, es de alguien que está al margen de la sociedad y de sus reglas
de convivencia, entenderlo así lo “despersonaliza” y "desciudadaniza", no se le
considera ni persona, ni ciudadano, y mucho menos sujeto social e histórico.
La Psiquiatría como rama de la medicina, al apropiarse de la categoría
salud mental, la desvirtúa y pervierte, perpetuando su papel de disciplina científica
de control social segregador y de exclusión, de supuestos “sujetos peligrosos”,
improductivos, exonerando de paso a la sociedad, sus gobiernos y élites, de su
responsabilidad en las crisis económicas, desempleo, desorganización social y
marginación en donde el hombre excluido y/o trastornado mental es el eslabón
más débil de una cadena cuyos aros están constituidos por la falta de equidad,
desigualdad, injusticia y exclusión de ciudadanos, por su condición económica y
su ubicación en la sociedad, situaciones evitables en gran medida.
El presente planteamiento, trata de profundizar sobre la expresión muchas
veces retórica o discursiva de: “la salud mental se encuentra estrechamente
relacionada con la calidad de vida, entendida como la capacidad de utilizar
apropiadamente las emociones, actuar adecuadamente y establecer los
1
Encomillado a ex profeso, para llamar la atención, que generalmente a quien padece un
trastorno mental más o menos severo, no lo consideramos un sujeto, lo estigmatizamos como
“loco” y con ello lo despersonalizamos.
2
razonamientos que le permitan adaptarse a las circunstancias, relacionarse y
ajustarse significativamente con el medio ambiente”2
Acá, caben algunas interrogantes: ¿Cómo es la relación salud mental
calidad de vida?, ¿Si están relacionados, entonces, la calidad de vida es una
situación que depende sólo del sujeto, su capacidad, equilibrio emocional y ajuste
al medio ambiente, según lo expresado en su definición?.
Es esto: ¿Confusión epistemológica? ¿Ideología? ¿Falta de precisión y
profundización conceptual y metodológica?.
A eso se refiere este trabajo, para lo cual le invitamos continuar leyendo con
sentido crítico y de(s)constructivo3, para seguir desenredando el ovillo
epistemológico y encontrar las puntas para lograr un buen tejido conceptual
acerca de la salud mental, la cual considero un paradigma social.
2
Política de Salud Mental de Québec. Ministére de la Santé et des Services Sociaux.
Goverment du Québec. 1992.
3
Deliberada contradicción entre los términos. Auto contradicción textual. La desconstrucción
es una teoría postestructuralista, cuyo máximo exponente es el filósofo francés Jacques Derrida.
Enciclopedia Encarta. CD.
3
CAPÍTULO I
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Quienes no conocen la historia,
están condenados a repetirla.
Marqués de Santillana.
La locura es una categoría contradictoria, que a lo largo de la historia ha
sido “mirada”4 desde las diferentes perspectivas ideológicas y/o científicas
imperantes en cada uno de los momentos que se le “mira” y analiza.
En las sociedades preindustriales –sociedades teocráticas- la locura era
“mirada” desde lo mágico religioso como posesión demoníaca o espíritu impuro,
más sin embargo hay una actitud tolerante, en especial hacia el “loco no agresivo”
(el loco agresivo, en nombre de la religión podía ser objeto de castigos corporales)
por encontrarse cerca del mundo espiritual, ya que el orden humano era un reflejo
del orden divino, la locura no se relegaba al individuo aislado, pues para su
comprensión se remitía siempre a “lo religioso” que significaba “lo social”. El loco
era considerado una “persona” marginal por el hecho de ser improductiva, al igual
que otros marginados sociales como los vagabundos, mendigos, ancianos
abandonados, delincuentes5
Con la revolución industrial y el ascenso al poder de la burguesía durante la
segunda mitad del siglo XVII y el siglo XVIII, la locura pasa a ser mirada
ideológicamente desde el racionalismo cartesiano, ahora la locura es considerada
una desviación de la razón. Definida así la locura, se separa por vez primera de
otros tipos de marginaciones sociales. Nace así, el orden manicomial, al encerrar
al loco en el asilo (manicomio) por la definición desde el Estado de su
“peligrosidad” para la sociedad burguesa de entonces, siendo tratado
punitivamente, lo terapéutico queda relegado a un segundo plano o de hecho no
se toma en cuenta. Solo el castigo devolverá al loco a la sociedad, si mediante el
castigo, recobra la racionalidad.6
4
Se utiliza el término “mirada” parafraseando a Héctor Sierra quién sostiene en: Salud
Mental y Fin de Siglo. Mimeografiado s/f, que el discurso psiquiátrico cambia con Freud quien
propone que en lugar del ojo, hay que usar la oreja, para escuchar y luego comprender.
5
Eric Mora y otros. Salud, Poder y Locura. Editorial Fundamentos. Madrid, 1984, p 59.
6
Op cit.
4
La moral iluminista posterior a la Revolución Francesa, bajo un manto
humanístico que mejorará las condiciones de encierro de los locos, “mirará” a la
locura como una perversión de la voluntad y la capacidad moral de la persona,
que será necesario reeducar, definiéndose así un tratamiento moral de la locura,
tendiente a inculcar en el loco el autocontrol y la autodisciplina, todo ello basado
en una pedagogía imperante, sustentada en el miedo como pilar básico de la
formación y fortalecimiento del carácter y la voluntad humana.7
Entramos así, al siglo XIX, en donde el desarrollo alcanzado por las
Ciencias Naturales, especialmente de la física, química y biología, imponen el
modelo empírico-positivista del conocimiento, predomina una “mirada” órgano-
mecanicista, ordenadora, clasificadora. Surgen los grandes ordenamientos de la
naturaleza “natural” y naturaleza “humana”, Linneo ordena el mundo de las
plantas, otros se encargan de ordenar las especies y géneros animales.
En el campo de la medicina, se empiezan a describir los cuadros
nosográficos, nace así la psiquiatría como rama de la medicina y su gran
clasificador Emil Kraepelin, la locura es “mirada” como producto de una lesión
cerebral (el cerebro como materialidad de lo psíquico), y para ello Kraepelin apela
al modelo médico a través de la Parálisis General Progresiva (PGP), enfermedad
neurológica de origen sifilítico, con una serie de manifestaciones neurológicas y
psíquicas patológicas descrita por Kraepelin a finales del siglo XIX. La PGP reunía
una serie de condiciones perfectas para servir de modelo médico de las
enfermedades mentales:
1. Una descripción sintomática que conduce a un diagnóstico.
2. Una descripción evolutiva de la enfermedad que conduce a un pronóstico,
3. Un conocimiento del agente causal de la enfermedad que define una
etiología.
4. Una actuación médica destinada a variar la evolución morbosa de la
enfermedad hacia la curación, que define un tratamiento, a ser posible
etiológico.8
El siglo XX, lo iniciamos con la obra de Freud, La Interpretación de los
Sueños que constituye una ruptura epistemológica, obra terminada en 1899 y
publicada en 1900.
El discurso Freudiano introduce una profunda transformación, porque esta
actitud epistemológica del psiquiatra tradicional que miraba al mundo para
ordenarlo, se desplaza, Freud propone que en lugar del ojo hay que usar la oreja,
7
Op cit
8
Op cit.
5
para escuchar y comprender, se acorta la distancia médico paciente y sostiene
que en todo caso lo que separa al enfermo del normal es una diferencia de
cantidad y no de calidad;9 como sostiene Devereux, lo anormal es una
exageración de lo normal.10
A lo largo del siglo XX habrá un cuestionamiento permanente a la
Psiquiatría, en 1905 se acuña el término de Higiene Mental y Adolfo Meyer y
Cliffor W. Beers, un expaciente, inauguran el Movimiento de Higiene Mental en
[Link]., cambio que ha sido lento y poco esperanzador en el modelo de atención
a la enfermedad mental en este país y en el ámbito mundial.
El Acta Kennedy de 1963 y los Centros de Salud Mental Comunitaria,
señala la intención de este presidente en cambiar el paradigma de atención a las
personas con trastornos mentales, más sin embargo, luego de 40 años de este
hecho, los avances siguen siendo tímidos.
Muchos han sido los intentos y acciones de psiquiatras progresistas, por
convencer a los decidores políticos en salud y a la sociedad en general, de las
bondades y beneficios de una atención psiquiátrica humana, digna, respetuosa de
los derechos humanos, comunitaria, no estigmatizante, entre estos esfuerzos es
justo mencionar el movimiento de la Comunidad Terapéutica en Inglaterra liderado
por Maxwell Jones, la psicoterapia institucional y psiquiatría de sector francesa,
adelantada entre otros por Tosquelles, Bonnafé, Chaurand, Millon, Fannon, Oury.
El movimiento de la Psiquiatría Político Democrática italiana de Franco
Basaglia, Casagrade, Giovanni Gervis entre los más importantes, y más
contemporáneamente, todo el movimiento de reforma psiquiatrita mundial,
inclusive promovida y apoyada por organismos internacionales como la
Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), que de una u otra forma,
han tratado de desinstitucionalizar la locura, abolir la ideología manicomial como
forma de atención a la enfermedad mental y darle el estatus de ciudadanía a las
personas que padecen y sufren un trastorno mental.
En todos estos deseos y luchas institucionales y políticas, ha habido
progresos, pero también retrocesos; lo que confirma a nuestro juicio, una vez más
la conseja popular que sostiene que: “de buenas intenciones está empedrado el
camino del infierno”, porque aún es mucho lo que hay que hacer por liberar de las
cadenas físicas, ideológicas y epistemológicas a las enfermedades mentales, a las
personas que las padecen y a los modelos desarrollados para su atención.
9
Héctor Sierra. Salud Mental y Fin de Siglo. Mimeografiado, s/f. P 2.
10
Georges Devereux. Ensayos de Etnopsiquiatría General. Editorial Six Barral, 1973, p
25.
6
Amén, de la necesidad de deslinde definitivo de la consideración de la salud
mental como una disciplina de estirpe médico psiquiátrica, para nosotros, la salud
mental es un nuevo paradigma, ligado a la calidad de vida y por ende de carácter
político, económico, social, y como tal debe ser conceptualizado, implantado y
desarrollado.
7
CAPÍTULO II
CONCEPTUALIZANDO LA SALUD MENTAL
El problema de los especialistas es que
tienden a pensar en surcos.
Elaine Morgan
El término Salud Mental se popularizó en el sector salud y médico, hace
unas cuatro décadas a partir de los empeños de la Salud Pública por implantar
programas comunitarios privilegiando acciones de carácter preventivo.11
La Salud Mental ha sido un concepto equivoco, cargado a nuestro juicio de
imprecisiones y distorsiones conceptuales. Frecuentemente existe la confusión
entre Salud Mental, Clínica Psiquiátrica, Psiquiatría Comunitaria o Psiquiatría
Social. Además, muchos autores utilizan el concepto como antónimo de trastorno
mental.
Es necesario despsiquiatrizar y desinstitucionalizar el concepto de Salud
Mental.
Haciendo una rápida revisión de diversos conceptos acerca de la Salud
Mental, nos daremos cuenta de los equívocos, imprecisiones y distorsiones por
demás “inconscientes” a nuestro juicio, de dichas conceptualizaciones, pero no por
ello sin carga ideológica.
“La Salud Mental es un estado personal susceptible de variación por la
influencia de factores biológicos, psíquicos y sociales, que mantienen la armonía
interpersonal, que permite establecer buenas relaciones con los semejantes y
enfrentar armoniosamente las exigencias de la vida, que favorece al individuo
como partícipe activo en la obra constructiva del medio ambiente físico y social
donde se desenvuelve y por último, que dota a la persona de energía sobrante
para emplearla en actividades extralaborables”. (Mateo Alonso)12
“La Salud Mental es un estado de relativo equilibrio entre los elementos
conflictivos constitutivos del sujeto, de la cultura y de los grupos, con crisis
previsibles e imprevisibles registrables objetiva y subjetivamente, en la cual las
11
Arturo Campaña. Salud Mental: Conciencia vs. Seducción por la Locura. CEAS.
Quito. Ecuador. Junio 1995, p 35.
12
Alberto Mateo Alonso. La Higiene Mental en Venezuela. s/f.
8
personas participan activamente, en sus propios cambios y en los de su entorno
social” (Gali, 1986)13
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La Salud Mental es aquel
estado sujeto a fluctuaciones, provenientes de factores biológicos y sociales en
que el individuo se encuentra en condiciones de conseguir una síntesis
satisfactoria de sus tendencias instintivas, potencialmente antagónicas, así como
para formar y mantener relaciones armoniosas con los demás y para participar
constructivamente en los cambios que pueden producirse en su medio ambiente
físico y social”.
“La Salud Mental es la capacidad, como potencialidad gestada en el marco
de la dinámica entre el psiquismo del ser humano (desde los propios estadios
embrionarios) y su estar en el mundo, que es estar participando en incontables
relaciones sociales objetivas y psicosociales intersubjetivas en la búsqueda de una
cultura para la vida, encuentro, amor, solidaridad, generosidad, superación del
dolor, la soledad, la frustración y disfrute en el estar individual y colectivamente,
construyendo libremente (léase sin alienación) un mundo para sí”. (Edilberto
Pacheco, 1994)14
“La Salud Mental es la capacidad de las personas y de los grupos para
interactuar entre sí y con el medio ambiente; un modo de promover el bienestar
subjetivo, el desarrollo y uso óptimo de las potencialidades psicológicas, ya sea
cognitivas, afectivas o relacionales. Así mismo, el logro de metas individuales y
colectivas en concordancia con la justicia y el bien común”.15
Según Alicia Stolkiner (1987): “Las definiciones que encontramos de salud
mental resuenan concepciones positivistas (conducta normal o adaptada),
racionalistas (correcto funcionamiento de las funciones mentales), aristotélicas
(adecuada percepción de la realidad), platónicas (armonioso desenvolvimiento de
potencialidades naturales)16 Todas encubren bajo una supuesta objetividad un
soporte ideológico”.
13
Citado en La Salud como Proceso Humano, Psiquismo, Salud Mental, Prevención y
Terapia Social en Salud Mental. Cuadernos de Postgrado No 6. Salud y Sociedad. Fondo
Editorial Tropykos / Comisión de Estudios de Postgrado. FACES. UCV. Caracas, 1994, p 72.
14
Op cit, p 83.
15
Anteproyecto de Ley de Atención Integral a personas con Trastornos Mentales, 1997.
MSAS/OPS.
16
Íbidem, p 197.
9
Nosotros agregamos que existen también problemas de índole cultural a la
hora de definir la Salud Mental, de modo que la comparación y conciliación de las
diferentes perspectivas conceptuales a menudo no resultan sencillas.
Nuestra aproximación a una conceptualización de la Salud Mental, para ser
consecuentes con lo que planteamos en este ensayo, pasa por la consideración
de algunos elementos esenciales en la construcción de dicho concepto a saber:
• Lo mental como cualidad humana.
• La personalidad como constitutivo de lo biológico, lo psicológico y lo social.
• Una concepción del desarrollo como la materialización de las potencialidades
personales, de un grupo social, comunidad o Estado-nación.
• Los procesos de inclusión / exclusión social a que son sometidas las gentes
debido a la implantación de modelos económicos y medidas de ajuste
económico que privilegian el crecimiento económico pero no el desarrollo
humano.
• La historicidad de lo humano y sociocultural.
ELEMENTOS QUE CONFORMAN LA PERSONALIDAD
Se considera la personalidad como: El ensamblaje de las aptitudes,
actitudes y relaciones individuales socialmente determinadas (Miasishev)17
Lo biológico: Como las interrelaciones sujeto-naturaleza circundante.
Lo psicológico: Como la autoconciencia, autorrealización, motivaciones y
aspiraciones.
Lo social: Como comunidad de ciudadanos.
17
Íbidem, p 163.
10
Todos estos elementos unidos indisolublemente, en coexistencia, pueden
ilustrarse como sigue:
LO BIOLÓGICO LO PSICOLÓGICO
LO SOCIAL
Entonces el concepto puede definirse como sigue:
“La Salud Mental es una cualidad humana que se hace singular en la
personalidad individual (para sí) y personalidad particular (en sí), constituyendo el
máximo bienestar y desarrollo posible en cada momento histórico y circunstancia
determinada, como resultado de la interacción permanente de transformación
recíproca entre el sujeto, grupo social o conglomerado nacional, su entorno natural
y realidad social.” (Pedro Alcalá Afanador, 2001)
Bajo este concepto, pienso salirme de la concepción medicalizada de la
salud, ya que si la salud mental es una cualidad humana, es una característica
universal de todas las personas, es decir, del género humano, no importa su etnia,
cultura, ubicación geográfica o condición socio económica; pero esta cualidad se
hace concreta en un ser humano de carne y hueso que habita en un espacio
geográfico cultural determinado, bajo unas condiciones económicas y sociales y
en un momento de su historia vital particular y de la historia de la humanidad en
general.
Por lo tanto, la salud mental es un proceso que se va esculpiendo en el
desarrollo histórico y vital de la persona y la humanidad, esculpido por el cincel de
lo cultural, económico, social y político de cada sociedad en particular.
11
Lo anterior se puede ilustrar gráficamente como sigue:
CONTRADICCIONES
HISTÓRICO CULTURAL
S P
O O
C L
I SALUD I
A MENTAL T
L I
C
O
ECONÓMICO
CONFLICTO
Entendida así, la salud mental debe ocupar un lugar de relevancia en las
Políticas Sociales del país, se sostiene esta aseveración, basada en:
• La Salud mental como cualidad humana, es en términos prácticos, calidad de
vida, bienestar humano.
• El bienestar humano surge de necesidades de los sujetos y de los recursos
para satisfacerlos.
• El bienestar demanda del Estado bienes y servicios.
• El bienestar se sustenta en valores de: justicia, equidad, solidaridad,
corresponsabilidad y libertad.
12
LA SALUD MENTAL COMO CALIDAD DE VIDA
La calidad de vida es el encuentro entre las subjetividades del Ser, Amar y
Tener.
El Ser se constituye satisfaciendo las necesidades de desarrollo personal:
Relaciones de las personas con la sociedad y la naturaleza (lo objetivo) y los
sentimientos de cada sujeto sobre su desarrollo personal o aislamiento (lo
subjetivo)
El Amar se construye sobre la satisfacción de las necesidades sociales:
Relaciones interpersonales (lo objetivo) y sentimientos de felicidad / infelicidad en
las relaciones sociales (lo subjetivo)
El Tener sobre la base de la satisfacción de necesidades materiales e
impersonales: Nivel de vida y condiciones ambientales (lo objetivo) y los
sentimientos subjetivos de satisfacción / insatisfacción con las condiciones de
vida.
SER AMAR
CV
TENER
Por todo lo sostenido anteriormente, entonces, existen unas tareas políticas
de la Salud Mental a saber:
• La calidad de vida demanda por parte del Estado y la sociedad Programas de
Bienestar que sean compensatorios, preventivos y positivos.
• Transformación institucional: Impulsar servicios comunitarios. Reestructuración
de la Atención Psiquiátrica (RAP)
13
• Evaluación de programas y servicios con metodologías propias.
• Capacitar al personal de salud mental en: Análisis comunitario de la salud,
promoción y prevención, gerencia y gestión de programas y servicios,
investigación/ acción.
• Promover modificaciones legales para la protección de los Derechos a las
personas con trastornos mentales para lograr la integración familiar, laboral,
educativa y social de estas personas.
• Vigilancia participativa de la salud.
• Fomentar una cultura de salud mental comunitaria, para minimizar la alineación
de la sociedad de consumo.
Por lo tanto, la salud mental de un sujeto, grupo humano o sociedad está
dialécticamente definida por los determinantes de la salud y los períodos críticos
del Desarrollo Humano.
14
DETERMINANTES DE LA SALUD: CONDICIONES GENERALES
SOCIOECONÓMICAS Y MEDIOAMBIENTALES
Agricultura y producción de Agua potable y Saneamiento
alimentos Ambiental
E
d
u
Vivienda c
ESTILOS DE VIDA a
c
i
ó
n
S
e D
r e
v s
i EDAD, GÉNERO Y FACTORES HEREDITARIOS e
c m
i Púb. p
o l
s e
o
Servicios Sanitarios Entorno laboral
Fuente: Dahigren, G & Whitehead, M. Políticas y estrategias para promover la equidad social en salud.
Stockholm, Institute for Future Studies, 1991
PERÍODOS CRÍTICOS DEL DESARROLLO HUMANO
Según Bartley (1997), los periodos críticos del desarrollo humano serian los
siguientes:
• Nacimiento.
• Transición de la educación básica a la media.
• Exámenes escolares.
• Abandono del hogar paterno.
• Establecimiento de la propia residencia.
15
• Incorporación al mercado laboral.
• Nacimiento y educación de los hijos.
• Inseguridad laboral, cambio o pérdida del puesto de trabajo.
• Aparición de enfermedades crónicas.
• Salida del mercado laboral
• Pérdida del cónyuge o amigos más cercanos.
Durante el crecimiento y desarrollo del ser humano en su ciclo vital, la
familia, la comunidad y la sociedad en corresponsabilidad con un Estado
Democrático y de Justicia Social, crea las condiciones materiales y espirituales,
para la expansión de libertades personales, grupales y comunitarias, los
ciudadanos de esa sociedad gozarán de adecuados niveles o grados de salud
mental, en caso contrario, habrá menores niveles o grados de ésta y mayor
vulnerabilidad para la aparición de problemas relacionados con la salud mental o
verdaderos trastornos mentales, que requerirán de la intervención institucional del
Estado y la sociedad misma.
16
PERÍODOS CRÍTICOS DEL DESARROLLO HUMANO,
SITUACIONES PSICOSOCIALES, TRASTORNOS DEL
COMPORTAMIENTO Y TIPOS DE INTERVENCIONES
PERÍODO DEL SITUACIÓN PSICOSOCIAL O TIPO DE INTERVENCIÓN
DESARROLLO GRUPO ETARIO TRASTORNO DEL
HUMANO COMPORTAMIENTO
• MALFORMACIONES • CONSEJO GENÉTICO.
CONGÉNITAS. • CONTROL DEL EMBARAZO.
• RETARDO MENTAL. • ADECUADA ATENCIÓN DEL
• NACIMIENTO MENORES DE 1 AÑO • RETRASO EN EL PARTO.
CRECIMIENTO Y • DETECCIÓN TEMPRANA DE
DESARROLLO. DAÑOS.
• DAÑO ORGÁNICO • DIAGNÓSTICO PRECOZ
CEREBRAL.
• ACOMPAÑAMIENTO
• TRASTORNOS DE ESCOLAR.
APRENDIZAJE. • ESCUELAS BOLIVARIANAS.
• EXCLUSIÓN ESCOLAR • EDUCACIÓN SEXUAL Y
• TRANSICIÓN DE ENTRE 1 Y 14 AÑOS • MALTRATO INFANTIL. REPRODUCTIVA.
LA EDUCACIÓN • NIÑOS DE LA CALLE. • CREACIÓN DE EMPLEOS
BÁSICA A LA • NIÑOS EN LA CALLE. • INFORMACIÓN Y
MEDIA. • CRISIS DE LA ORIENTACIÓN PREVENTIVA
• EXÁMENES ADOLESCENCIA. EN MATERIA DE ALCOHOL
ESCOLARES. • EMBARAZO EN Y DROGAS ILÍCITAS.
• ABANDONO DEL ADOLESCENCIA. • USO CONSTRUCTIVO DEL
HOGAR PATERNO. • CONSUMO NOCIVO DE TIEMPO DE OCIO.
ALCOHOL Y DROGAS. • PREVENCIÓN DE DAÑOS.
• TRASTORNOS DE • DETECCIÓN TEMPRANA DE
CONDUCTA DAÑOS.
• DIAGNÓSTICO PRECOZ.
• INTERVENCIÓN EN CRISIS.
• ESTABLECIMIENT • CONSUMO NOCIVO DE
O DE LA PROPIA ALCOHOL Y DROGAS.
RESIDENCIA. • TRASTORNOS DE • PROMOCIÓN DE SALUD
• INCORPORACIÓN CONDUCTA. MENTAL.
AL MERCADO • VIOLENCIA FAMILIAR • PREVENCIÓN DE DAÑOS.
LABORAL. • SUICIDIOS. • DETECCIÓN TEMPRANA DE
• NACIMIENTO Y ENTRE 15 Y 44 AÑOS • HOMICIDIOS. DAÑOS.
EDUCACIÓN DE • DIVORCIOS. • DIAGNÓSTICO PRECOZ.
LOS HIJOS. • MUCHACHOS DE Y EN LA • INTERVENCIÓN EN CRISIS.
• INSEGURIDAD CALLE. • FOMENTO DE ACTIVIDADES
LABORAL, CAMBIO • DEPRESIÓN. RECREATIVAS,
O PÉRDIDA DEL • EMBARAZO EN DEPORTIVAS Y
PUESTO DE ADOLESCENTES. CULTURALES.
TRABAJO.
• INFECCIONES DE
TRANSMISIÓN SEXUAL
• ESQUIZOFRENIA
• APARICIÓN DE
ENF. CRÓNICAS. • DEPRESIÓN. • USO CONSTRUCTIVO DEL
• SALIDA DEL • SUICIDIO. TIEMPO DE OCIO.
MERCADO ENTRE LOS 45 Y MÁS • DEMENCIA SENIL. • CLUBES DE ABUELOS.
LABORAL. DE 75 AÑOS • ENFERMEDAD DE • HOGARES SUSTITUTOS.
• PÉRDIDA DEL ALZHEIMER. • FOMENTO DE ACTIVIDADES
CÓNYUGE Y DE • ALCOHOLISMO. RECREATIVAS.
LOS AMIGOS • INTERVENCIÓN EN CRISIS.
CERCANOS
Fuente: Cuadro elaborado por Pedro Alcalá Afanador.
17
CAPÍTULO III
SALUD MENTAL Y CALIDAD DE VIDA EN AMERICA LATINA
Lo social, es el conjunto de facilidades o dificultades que
nos encontramos a diario para el desarrollo de nuestra vida.
Ciertamente lo social nos facilita o dificulta la vida.
En lo social encontramos ideas y formas materiales de existencia.
Ortega y Gasset.
Hablar de salud mental y calidad de vida en América Latina es referirse a
dos categorías polisémicas y multidimensionales que aunque están de moda, al
igual que la globalización, no se tiene la certeza que al hacer alusión a las mismas
nos estemos entendiendo y refiriéndonos a lo mismo.
En primera instancia se harán algunas consideraciones acerca de estas dos
categorías, para luego hacer una visión panorámica de la salud en América Latina
y sus desafíos. Finalmente se hará referencia a la calidad de vida en América
Latina y Venezuela a través del Índice de Desarrollo Humano (IDH).
Lo primero que debe decirse, es que el centro de interés de la salud mental
y la calidad de vida es el hombre, en términos genéricos el pueblo como sujeto
social e histórico.
La calidad de vida se ha convertido en un punto cardinal en la evaluación
del nivel económico y social de un país, así como de sus políticas públicas y de su
legislación social. Los indicadores utilizados para medir el éxito económico,
ingreso per cápita, Producto Interno Bruto (PIB), son considerados por la mayoría
de los científicos sociales y economistas como medidas incompletas de la calidad
de vida, a pesar de su difundido y popular uso para evaluar las políticas públicas.
Valga al respecto citar a Frank Bracho:18”Ya es tiempo de que
desmitifiquemos el dogma de esas estadísticas económicas que nos dominan. El
PIB o el valor monetario de los bienes y servicios producidos en el país, es un
indiscriminado conjunto que asigna valor positivo a cualquier actividad económica,
sea productiva, improductiva o destructiva. De tal forma, como ya hemos
18
Frank Bracho. El agotamiento del materialismo económico neoliberal y los nuevos
indicadores de Bienestar Humano. En: Del Materialismo al Bienestar Integral. Ediciones Vivir
Mejor. Caracas. Venezuela. 1995, p 140 y 141.
18
señalado, si una población se enferma más y consume más medicinas, hay más
progreso en el país porque el PIB sube.
El cálculo del PIB está lleno de convencionalismos para calcular la inversión
nacional, convencionalismos para calcular la inflación. A título de ejemplo, en el
caso de Venezuela para la medición de la inflación se contabiliza en forma
combinada el rubro alimentos, bebidas y tabaco, con lo cual se tiende a dar la
misma valoración social a un plato de lentejas, un whisky y un cigarrillo, lo que
revela el menosprecio por la salud humana que pueden tener las simplificaciones
estadísticas del Producto Interno Bruto, que como se ve por todo lo anterior,
puede llegar a ser bien bruto de verdad”.
Los filósofos han debatido durante algún tiempo sobre los méritos de medir
la calidad de vida humana en términos de utilidad (ya sea que se entienda como
felicidad o como la satisfacción de deseos y preferencias)19. Otros han concluido
que debe rechazarse todo enfoque utilitarista, quizá por su explicación de las
muchas y diversas clases de actividades que hacen en realidad floreciente a una
vida humana.20
Ahora bien, el debate filosófico ha tenido poco efecto en la conformación de
la política pública en gran parte del mundo, ni se le ha tomado particularmente en
cuenta en la mayoría de las obras de economía.21
Cualquier medida adecuada para la calidad de vida debe ser una medida
plural, que reconozca a cierto número de componentes distintos que no se pueden
sintetizar entre sí.
En la medición de la calidad de vida hay que considerar una serie de
aspectos filosóficos, éticos, políticos y económicos que hacen difícil y compleja su
ponderación. Para unos, la medida de la calidad de vida es la utilidad, para otros
es la igualdad de oportunidades, o la capacidad de las personas, lo que son
capaces de hacer y ser en varios aspectos de la vida, es lograr funcionamientos
valiosos.
Desde cualesquiera de las anteriores perspectivas hay que construirle
indicadores, analizar la distribución y disparidades internas, cómo determinar el
piso del indicador, el nivel mínimo base.
19
Marta C. Nussbaum y Amartya Sen. Calidad de Vida. Fondo de Cultura Económica
México 1ª Edición en español. 1996, p 17,
20
Op cit, p 17.
21
Op cit, p 17.
19
Todo ello nos remite al papel del Estado en la distribución de los bienes y
recursos, la equidad, la justicia social y el achicamiento de las desigualdades.
Dejar de satisfacer las necesidades básicas de las personas y de
proporcionar las habilidades y oportunidades esenciales es dejarlas sin recursos, y
éstas, sin recursos, no son libres.
Este es uno de los dramas de América Latina y las Políticas de Ajuste
Económico, que han generado un efecto regresivo, creando un aumento de la
pobreza de nuestros pueblos. “Ser pobre significa tener menos de todo”
Tal condición implica poseer menos acceso a los alimentos, la vivienda, la
educación, la salud, la recreación, buenos salarios, trabajo asegurado,
saneamiento ambiental adecuado y por consiguiente cierta elemental seguridad
social que ampare al hombre en el transcurrir de su vida.
Los pueblos que han alcanzado la cúspide del desarrollo humano, han sido
civilizaciones bien alimentadas, mejor educadas y con superiores condiciones de
salud, con relación a las poblaciones subyugadas en lo político, lo social, lo
económico.
La clave del éxito humano pareciera radicar en este triángulo biológico y
social. “El desarrollo económico por si solo, expresado en sus macro indicadores
clásicos, no es fuente segura de bienestar humano y de acumulación de las
desigualdades sociales. Para que ello ocurra, se requiere de una inversión
generosa en las áreas de alimentación, la educación y la salud”.22
En las investigaciones sobre bienestar, destacan los estudios suecos y
escandinavos. Para los suecos, la desigualdad es una condición social
problemática y, por lo tanto, la igualdad es una importante meta política.
Por lo tanto, la desigualdad ha sido el concepto destacado en la
investigación sueca sobre el bienestar. Porque la desigualdad es el principal
problema para la socialdemocracia. Mientras para el liberalismo social, la pobreza
es el problema principal.
Las investigaciones escandinavas sobre el bienestar se han centrado en el
tener, amar y ser como condiciones necesarias centrales para el desarrollo y la
existencia humanos.
22
Ronald Evans. Desnutrición en Venezuela. Periodo 1990 – 1996. Instituto Nacional de
Nutrición. Caracas, p 6 y 7.
20
Ser se refiere a la necesidad de integrarse a la sociedad y vivir en armonía
con la naturaleza. El lado positivo de ser puede caracterizarse como desarrollo
personal, mientras que los aspectos negativos se refieren al aislamiento.23
Amar se refiere a la necesidad de relacionarse con otras personas y de
formar identidades sociales.
Tener se refiere a las condiciones materiales que son necesarias para la
supervivencia y para evitar la miseria. Cubre las necesidades de nutrición, de aire,
de agua, de protección contra el clima, el ambiente, las enfermedades.
Entre los elementos que disponemos para medir el bienestar, está, la tasa
de supervivencia infantil (TSI: uno menos la tasa de mortalidad infantil) como un
indicador importante del nivel general de bienestar físico de la población, porque
una tasa alta solo se logra mediante una buena nutrición de las mujeres que están
en edad fecunda, adecuados suministros de agua potable y programas de cuidado
prenatal.
Si la mortalidad infantil es baja, los factores responsables tendrán,
generalmente, un impacto sobre otros (que no sean infantes y madres) en la
población. El nivel de bienestar físico de la población es, naturalmente un
ingrediente esencial de la calidad de vida.24
De todo lo anterior se desprende la complejidad conceptual de la categoría
calidad de vida, así como su medición; la cual ha sido abordada desde diferentes
perspectivas y con diversos indicadores.
En tiempos recientes, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha propuesto el
concepto de Desarrollo Humano y el Índice de Desarrollo Humano (IDH) cuyos
componentes básicos son: Esperanza de vida, alfabetismo y matricula combinada,
ingreso real per cápita.
CALIDAD DE VIDA
23
Erick Allardt. Tener, Amar, Ser: Una alternativa al modelo sueco de investigación
sobre bienestar. En: Calidad de Vida. Fondo de Cultura Económica. México, 1ª Edición en
español. 1996, p 127 – 130.
24
John E. Roemer. La Distribución de la Salud: Asignación de recursos por una
Agencia Internacional. En: Calidad de Vida. Fondo de Cultura Económica. México. 1ª Edición en
español. 1996, p 437.
21
La salud y el bienestar, son expresión de la calidad de vida, de las
condiciones de vida de la población, las cuales constituyen un proceso dinámico y
se modifican conjuntamente con otros cambios que se producen en la sociedad en
el transcurrir del tiempo.
El hombre a medida que evoluciona y a pesar de su desarrollo intelectual,
va generando en el seno de las sociedades donde se desenvuelve, una serie de
situaciones que se convierten en un momento dado en riesgos para su vida y que
se manifiestan en forma de enfermedades, muerte prematura, discapacidades,
envejecimiento prematuro.
En cada sociedad, para cada momento histórico, se van definiendo
necesidades y riesgos específicos, los cuales se constituyen en las condiciones de
existencia particular para los miembros de la sociedad, la familia, la comunidad y
los diferentes grupos poblacionales. Estas condiciones van a depender de
diversos factores, tales como la edad, el sexo, la localización geográfica, las
condiciones ecológicas de la región, sus características culturales, la educación y
los diferentes determinantes económicos y sociales.
Las contradicciones que se establecen entre el proceso de la vida en la
sociedad del hombre y los procesos que rigen el mecanismo intrínseco de la vida,
van generando un proceso de desadaptación, el cual va a determinar un alto
riesgo de sufrir enfermedades y un acortamiento de la duración de vida, en
relación con la duración potencial de ésta para la especie humana.
Las necesidades fundamentales del hombre no están limitadas a solo ser
simples demandas biológicas y su satisfacción depende del sistema productivo
imperante en la sociedad. Este sistema productivo, va a funcionar dentro del orden
social, por lo general, con intereses y objetivos que le son propios y no siempre
concordantes con las necesidades del hombre.
La manera como se satisfacen las diferentes necesidades condiciona la
calidad de vida, es decir, el bienestar de un grupo social va a depender de las
estrategias que este grupo va a adelantar para permitir la satisfacción de las
necesidades de sus miembros, de forma individual y colectiva.
Entonces el bienestar social, está estrechamente relacionado con los
determinantes del funcionamiento social, los valores y normas que predominan en
su seno y los insumos para la satisfacción de necesidades, van a estar
22
determinados por las características del sistema productivo, el cual como
señalábamos antes, tienen intereses y objetivos que le son propios.25
“Las condiciones de vida de cada sector de la población tienen así, la doble
importancia de expresar los procesos generales de la sociedad y de ser
mediadores de las determinaciones de los problemas de salud en el ámbito
individual y colectivo”.26
Para cada grupo poblacional y en diferentes circunstancias específicas, las
necesidades van a estar en estrecha relación con las condiciones de desarrollo de
las fuerzas productivas, por lo tanto el proceso de satisfacción de necesidades
implica un conocimiento adecuado de la realidad social, su modo de
funcionamiento, valores y normas, aspiraciones o creencias. En la interacción
sociedad/hombre como sujeto social, van a mediar procesos psicológicos, que
determinan en gran medida el comportamiento de estos sujetos; en este sentido,
en dicha interacción se hace presente el nivel de salud mental, el cual es
consustancial con la calidad de vida, como concreción del bienestar social.
El conjunto de necesidades del ser humano incluye la necesidad de
seguridad económica, biológica y psicológica, las necesidades fisiológicas y de
armonía ecológica, la libertad de expresión de la personalidad, de movilización,
libertades políticas, jurídicas, el derecho al estudio, al trabajo estable, a tener una
identidad y a interrelacionarse con los demás.
Los procesos de salud/enfermedad, calidad de vida y bienestar social son
procesos dinámicos, complejos y cambiantes, particulares de cada sociedad y su
momento histórico.
La manera como el hombre como sujeto vive en sociedad, el balance que
realiza de los diferentes aspectos de su vida, sus relaciones personales y sociales,
la vinculación con su medio ambiente, la manera como internaliza y actúa los
valores sociales, es lo que ha venido a llamarse calidad de vida.
La calidad de vida integra todos aquellos elementos condicionantes del
bienestar social, a partir de la experiencia de los sujetos aislada o colectivamente
frente al hecho vital, tanto de manera objetiva como subjetiva.
Incluye todos aquellos procesos de orden socioeconómico, cultural y
sociopsicológico de producción de valores positivos y negativos, respecto a la
25
Pedro Alcalá Afanador. Luis Alfonzo. Salud Mental y Calidad de Vida en el estado
Nueva Esparta. Aproximación descriptiva. Mimeografiado. 1995.
26
Determinantes sociales de la situación de salud de las poblaciones. Documento de
trabajo preparado por Pedro Luis Castellanos. Washington D.C., 1994.
23
calidad que tiene nuestra vida social, la manera como se distribuyen sus diversos
componentes y como son percibidos socialmente estos valores.
La calidad de vida es el producto de la interacción permanente de un
conjunto de elementos de naturaleza muy diversa, estrechamente relacionados
con los conceptos de desarrollo económico, desarrollo social, nivel de vida,
necesidades fundamentales del hombre, desigualdades económico-sociales,
concentración económica, modos de vida, libertades públicas, condiciones
ecológicas y sanitarias del ambiente de vida, nivel de salud/enfermedad de la
población, seguridad e inseguridad social y de las percepciones que la población
tenga de sus condiciones globales de vida y como las interpreta subjetivamente,
traduciéndolas en sentimientos de satisfacción/insatisfacción, felicidad/infelicidad,
bienestar/malestar.
CALIDAD DE VIDA EN AMÉRICA LATINA
Si la calidad de vida es todo ese complejo proceso que acabamos de
describir, cabe interrogarse: ¿Cómo es la calidad de vida de América Latina?
“El escenario demográfico de América Latina y el Caribe se caracteriza por
un intenso crecimiento de la población, una acelerada urbanización, una
moderada tendencia decreciente de la fertilidad y un franco incremento de la
esperanza de vida al nacer.
Se estimaba que para el año 2000 se duplicaría la población con relación a
la del año 1970. La población llegaría a 600 millones de habitantes, de los cuales
el 70% vivirán en conglomerados urbanos.
Las tasas de mortalidad tienen tendencia descendente y su estructura viene
cambiando notoriamente. Las enfermedades cardiovasculares, las degenerativas y
la violencia se sitúan ahora entre las de mayor incidencia.
Aunque existe información, ésta es insuficiente para analizar la magnitud y
trascendencia en el caso de las secuelas de accidentes y violencias; del
ausentismo laboral; de la venta de alcoholes y su destino en los diferentes estratos
de la población; de los motivos de la deserción escolar; la dependencia a las
drogas y los trastornos mentales; datos sobre tabaquismo, consumo de grasas y
proteína animal, traumas sociales por los ajustes económicos, entre muchos otros
que dicen de los estilos de vida y bienestar. Estos datos existen, pero dispersos en
los sistemas de información de otros sectores sociales o productivos”.27
27
La Articulación entre la Salud y Agricultura como una de las bases importantes para
la Salud en el Desarrollo. Salud y Desarrollo. Informe final y documentos seleccionados de
24
“Los problemas de salud mental son componentes cada vez más
importante del perfil regional de salud, en especial los problemas relacionados con
hábitos y comportamientos: el alcoholismo, tabaquismo y dependencia a las
drogas. Se calcula que el 30% de los adultos de las grandes ciudades sufren
algún tipo de trastorno mental, incluida la depresión y diversas formas de
ansiedad, y es posible que al menos 12% puedan considerarse bebedores
excesivos o habituales. Además, la prevalencia de tabaquismo en la región se
estima alrededor de 37% en hombres y de 20% en mujeres. Esta tasa ha tendido
a disminuir en los países desarrollados, pero ha permanecido constante o
ascendente en los países menos desarrollados y en los estratos socioeconómicos
más bajos de la población. En años recientes ha habido un aumento del consumo
de drogas, en particular cocaína y heroína.”28
“En la década de los 70, antes de la crisis actual, la cantidad absoluta de
pobres aumentó en casi 40 millones de personas durante un período en que
prácticamente todas las economías de América Latina estuvieron creciendo a
tasas bastante aceleradas.
Los problemas que nosotros enfrentamos en cuanto a desajustes,
desequilibrios económicos y sobre todo a la ineficacia de nuestras economías para
dar respuestas a los problemas de vida y de bienestar de las poblaciones, no
provienen esencialmente de la crisis ni de la década perdida.
Son problemas mucho más profundos, de naturaleza estructural
relacionados con el propio modelo de desarrollo que ha estado aplicando
históricamente en nuestras sociedades”.29
El economista Eduardo Bustelo sostiene: “...vía políticas de ajuste, se está
produciendo en la región como opuesto al clásico Estado de Bienestar, lo que se
denomina el Estado de Malestar”.30
Nos dice Bustelo, que al iniciarse la década del 90, las economías de
América Latina conservaba sus tres características básicas: son las de más alta
la VIII Reunión Interamericana de Salud Animal a nivel Ministerial. OPS. Washington, D.C.
1995, p 20.
28
Januario García. Tendencias de Salud en América Latina. En: VIII Congreso
Venezolano de Salud Pública. Caracas, febrero 96. Vol. 1, p 206.
29
Carlyle Guerra de Macedo. Los Grandes Desafíos de los años 90 y su Impacto en
Salud Internacional. Salud Internacional. Un Debate Norte-Sur. Serie de Desarrollo de Recursos
Humanos No 95. OPS. Washington, D.C. 1992, p 1.
30
Eduardo Bustelo. La Promoción del Estado de Malestar: Ajuste y Política Social en
América Latina. En: Salud Internacional. Un Debate Norte-Sur. Serie Desarrollo de Recursos
Humanos No 95. OPS, Washington D.C., 1992, p 7
25
inflación; las de más alto endeudamiento externo y las de más desigual
distribución del ingreso en el mundo.
Los “nuevos pobres” de América Latina son trabajadores de los sectores
medios que habían conseguido salir de la pobreza estructural y habían tenido
acceso a un mercado de bienes y servicios más amplio comprendiendo vestuario,
electrodomésticos, vivienda y servicios en educación y salud. Sus salarios han
disminuido sustancialmente, se han congelado los mecanismos de movilidad
social y se empieza a retroceder en los logros en salud y educación,
acentuándose las desigualdades sociales.
Para Bustelo, el paradigma del Estado de Malestar no puede ser aplicado
uniformemente a todos los países de América Latina, debe admitirse que, en los
procesos de ajuste, su difusión es bastante generalizada.
El concepto Estado de Malestar tiene dos dimensiones básicas
estrechamente relacionadas: una psicosocial y otra institucional.
La dimensión psicosocial se genera en la conformación de una sociedad
más dual en donde los estratos medios tienden a desvanecerse y en donde se
congelan las perspectivas de movilidad social ascendente. Sobre la comprobada
ausencia de los servicios sociales básicos del Estado en los sectores de menores
ingresos, se construye un discurso de un individualismo dogmático que deja a
cada persona librada a su propia suerte, resintiendo el tejido social y las redes
comunitarias de solidaridad.
La dimensión psicosocial que, como se ve, tiene referentes reales
concretos, hace referencia a una percepción colectiva o estado de ánimo
particularmente de los sectores de bajos ingresos y los “nuevos pobres” que se
traduce en dos aspectos de la esfera mental.
En un primer lugar, un estado de desesperanza que se deriva de una
situación de continuo retroceso social en términos de ingresos reales y
oportunidades de empleo decrecientes. En el caso de los “nuevos pobres”, acceso
restringido a posiciones de trabajo de baja calificación, baja productividad y bajos
salarios.
En segundo lugar, un estado de descreimiento ya que los servicios de los
sectores sociales públicos casi nunca fueron accesibles para los sectores de
bajos ingresos o, en el caso de los “nuevos pobres”, acceso a servicios
deteriorados y sobrecargados.
26
Estos sentimientos de desesperanza y descreimiento, que en su interacción
se refuerzan mutuamente, producen un Estado de Malestar que se traduce en una
caída generalizada de las expectativas relacionadas al mejoramiento de la calidad
de vida.
Sobre estas percepciones se produce concomitantemente la dimensión
institucional del Estado de Malestar, que consiste principalmente en el desguace
del incipiente Estado de Bienestar que alguna vez se pensó consolidar en América
Latina”.31
El desarme de la estructura de los servicios sociales públicos se produce en
los siguientes términos:
1. Comportamiento procíclico: El proceso de ajuste en América Latina al
concebir el gasto social como “blando” procede a su recorte y reducción
dejando sobrevivir mínimos mecanismos compensadores. Del lado del
financiamiento, hay un alto componente de impuestos indirectos, imposición
directa sobre los ingresos altos y la riqueza. De este modo, el 80% del mismo
tiene un contenido procíclico lo que, a su vez, produce continuas crisis fiscales
para las cuales se proponen sucesivos recortes del gasto.
2. Vaciamiento presupuestario: Como consecuencia de lo anterior, se produce
una reducción del presupuesto disponible para los sectores sociales,
comenzando por el gasto en inversión y posteriormente el corte de los gastos
de operación. Lo primero tiene como consecuencia la no expansión de los
servicios, por lo menos a un ritmo como para absorber la presión demográfica,
produciendo una saturación de los servicios por exceso de demanda. La
reducción de los costos de operación se traduce en la falta de insumos
básicos, tales como: útiles escolares, tizas y mantenimiento de escuela;
medicamentos básicos, algodón, jeringas, etc., en el sector salud. Esto último
va acompañado así mismo por una dramática caída de las remuneraciones
reales particularmente del personal calificado como médicos y maestros, que
se traduce entre otras cosas en huelgas, ausentismo y una degradación
profesional en un contexto de trabajo de escasez de recursos e insumos
cíclicos. Todo lo anterior redunda por último en una caída generalizada en la
calidad de los servicios.
3. Descentralización de Servicios: El Estado Nacional transfiere servicios
(redes de hospitales y establecimientos de salud, escuelas), a las provincias
(gobernaciones y alcaldías), completamente deteriorados y desfinanciados.
31
Op cit, p 8, 17 y 18.
27
4. Privatización parcial o total de servicios: Al abolir la gratuidad de los
servicios básicos se facilita la exclusión de mayores sectores sociales de los
mismos. En algunos países se integra a empresarios privados para hacerse
cargo de los servicios sociales públicos para instaurar la "eficiencia privada” en
la administración pública.
5. Ritualización de los ministerios sociales: Los ministerios sociales, al quedar
sólo con las responsabilidades administrativas de las erogaciones corrientes
(que significa más del 90% salarios), se transforman en gestores ante los
Ministerios de Economía y/o Hacienda de los fondos que se negocian entre los
desmantelados sindicatos y/o gremios. Los ministerios sociales son ministerios
sin políticas y/o sin posibilidades de implementarlas. Los ministerios tampoco
tienen la capacidad para administrar una realidad más "fragmentada” y por lo
tanto más compleja.
6. Utilización de organismos no gubernamentales y la familia: Se produce un
retorno a la familia y a distintos organismos de la sociedad civil sin fines de
lucro, como efectores de bienestar.
7. Localización restringida: El gasto social debe concentrase solamente en los
pobres estructurales. Los “pobres cíclicos” no es una preocupación de la
política social.
8. Flexibilización de las relaciones de trabajo: La idea es disminuir los costos
fijos de las empresas para posibilitar mayor generación de empleo. Se trata de
modificar la legislación laboral para flexibilizar las relaciones laborales dando
mayor discrecionalidad a las empresas, una menor intervención sindical. Se
garantizan mayores facilidades para despidos y contratación de obreros sin
relación de estabilidad laboral; movilidad entre puestos y labores, turnos y
fijación de ritmos de trabajo; y una drástica reducción de prestaciones
económicas y costos laborables. Produciéndose una mayor deterioro de las
condiciones de trabajo.
En resumen, hay una ausencia de preocupación explícita, que se traduzca
en hechos concretos, para definir una política social interactuante con la política
económica.
Los ajustes han tenido un contenido recesivo deprimiendo las
oportunidades de empleo, las remuneraciones reales y han empeorado las
condiciones de trabajo. Se ha intentado reducir el déficit fiscal a través del
desmantelamiento del aparato estatal de bienestar y su estructura de subsidios y
28
transferencias, lo que genera como consecuencia el Estado de Malestar en que
queda institucionalizada la ausencia de toda preocupación distributiva.
El cuadro se completa con el principio de “la maldad” del Estado convertido
en la instancia social que concentra monocausalmente todas las culpas: el Estado
genera déficit, causa inflación; el Estado no proporciona servicios; es ineficiente; el
Estado es fiscalmente voraz y finalmente, corrupto.32
DESARROLLO HUMANO EN AMÉRICA LATINA Y VENEZUELA
Veamos como toda la situación anterior se traduce en el IDH en América
Latina y Venezuela.
“Venezuela entre 1991 y 1995, ha mantenido el quinto lugar de desarrollo
dentro de los 19 países que conforman el grupo latinoamericano. Los países que
han alcanzado en la región los más altos niveles de desarrollo humano son: Chile,
Uruguay, Argentina y Costa Rica. Vale destacar que entre ellos se han operado
rotaciones en sus posiciones, tal es el caso del Uruguay que desde 1991 ocupaba
el primer lugar y se desplazó al tercero en 1995. Esta movilidad y desplazamientos
en el orden de los países de la región se deben igualmente a razones que tienen
que ver más con la medición del índice, que con la definición e implantación de
políticas o programas para enfrentar problemas de orden social considerando que,
con excepción del componente de ingreso, los valores del logro y longevidad se
reflejan en lapsos de tiempo más largos, que los cinco años que abarca este
cambio. Es poco tiempo para producir variaciones significativas.33
La anterior situación ha variado sustancialmente y para mal, en los últimos
cinco años, el caso más emblemático ha sido el Argentino.
ESPERANZA DE VIDA: Es el componente del IDH que refleja las condiciones
de vida sobre la situación de morbi-mortalidad de las personas, situación ésta que
se asocia a aspectos tales como salud, nutrición, educación y patrones culturales
entre otros. Este componente ha operado un ascenso en casi todos los países de
la región en los últimos veinte años. Ello indica que se ha producido una mejoría
en las políticas de salud, tanto preventiva como curativa, así como en los niveles
de vida sobre todo en lo ateniente a nutrición y salud ambiental. La esperanza de
vida más elevada la posee Costa Rica: siendo en 1991 de 74,9 años; y en 1995
sube a 76.3 años. La más baja la ha mantenido Bolivia, observándose un ascenso
en el último año al pasar de 54,5 años en 1991 a 59,4 años en 1995. Venezuela
32
Op cit, p 17 – 20
33
Informe sobre Índice y Entorno del Desarrollo Humano en Venezuela 1997. (Avance)
OCEI-PNUD-FNUAP, P 17 Y 18.
29
ocupa el quinto lugar con una esperanza de vida de 70 años en 1990 y de 71,7
años en 1995.34 Para el 2.002, la esperanza de vida en Venezuela alcanzó los
73,72 años.
TASA DE ALFABETISMO: El alfabetismo en la región da muestra de su
sostenido aumento, lo cual desde otra perspectiva representa un decrecimiento de
la tasa de analfabetismo. Esta optimización del alfabetismo está estrechamente
vinculada a modificaciones en la disposición espacial y estructural de la edad de la
población, que en algunos casos ha venido acompañada de campañas de
alfabetización. En estudios realizados al respecto se ha podido detectar que la
mayor presencia de personas analfabetas se encuentra en poblaciones de mayor
edad y residente de zonas rurales. En consecuencia, el analfabetismo tiende a
disminuir, en el mediano plazo, si se mantiene la emigración campo ciudad y el
envejecimiento de la población rural (UNESCO/ PNUD, 1996)
La tasa de alfabetismo más elevada de la región para 1991 la tenía Uruguay con
95.3%, mientras que la más baja la posee Guatemala con 51.9%. Para 1995
Uruguay continúa en la punta con 96.9%, y la más baja Guatemala con 54.2%.
Venezuela en 1995 ocupa el séptimo lugar con una tasa general de alfabetismo
de 90.4%, presentando un incremento, en comparación con la del año 1991 que
se situaba en 85.7%35. En el caso venezolano estas cifras han variado
positivamente con la implantación de las Misiones Educativas: Robinson, Ribas y
Sucre.
TASA MEDIANA DE EDUCACIÓN/ TASA DE MATRICULACIÓN: La tasa de
matriculación combinada conjuga las tasas de la educación básica, media y
superior, proporcionando una idea del número de jóvenes que en edad escolar, (6
y 24 años) están dentro del sistema escolar. Vale mencionar que este indicador se
adoptó en sustitución de la mediana para las estimaciones internacionales, por
razones de acceso a la información y para facilitar los cálculos. La mediana de
educación fue utilizada como componente del logro (con una ponderación de 1/3)
hasta el IDH de 1994. A partir de 1995, debido a la complejidad de su cálculo y por
la gran cantidad de datos necesarios, se sustituye por la tasa de matriculación
combinada de primaria, secundaria y superior (PNUD, 1995ª) En muchos casos
como en Venezuela, la fuente de información para el cálculo de la mediana era de
origen censal, lo que implicaba la disposición de datos con periodicidad decenal.
La incorporación de la tasa de matriculación, además de soslayar estos
inconvenientes, representa un indicador más sensible a cambios de corto plazo.
En términos de la mediana, Chile posee el valor más alto en 1991 con 6.2 años de
escolaridad. Los valores más bajos, los tienen Honduras, Brasil y El Salvador con
34
Op cit, p 18.
35
Op cit, p 18 y 19.
30
medianas inferiores a los 4 años. Venezuela ocupa el octavo puesto con una
mediana de 5.3 años para 1991 y de 6.5 años para 1994.
La matrícula tiene un valor máximo ideal de 100%, lo cual significa que todos los
jóvenes en edad escolar están dentro del sistema educativo. La tasa de
matriculación más elevada la tiene Argentina con 79%, y la más baja Guatemala,
con 43% de jóvenes matriculados. Venezuela, junto a Ecuador y Chile, ocupa el
cuarto lugar con una tasa de 71%.36
PIB PER-CÁPITA: Entre 1991 y 1995 Venezuela ha tenido unos de los PIB
per – cápita más altos de los países latinoamericanos ($PPA 4.886 y $PPA 5.237
respectivamente), ocupando el segundo lugar; en 1991 después de Uruguay
($PPA 4.891) y en 1995 después de Argentina ($PPA 5.242) Los dos países con
los ingresos más bajos son Bolivia ($PPA 1.480) y Honduras ($PPA 1.490) en
1991 y en 1995 Honduras ($PPA 2.000) y El Salvador ($PPA 2.250)37
El ingreso representa un elemento fundamental para comprender el
desarrollo humano alcanzado por Venezuela en términos mundiales y en
comparación con el conglomerado de los países latinoamericanos. Si se comparan
la esperanza de vida y el logro educativo se observa que éstos ocupan posiciones
que se ubican generalmente alrededor del quinto y séptimo lugar entre los
diecinueve países. Visto así, en términos de promedio se puede afirmar que el
peso del ingreso, compensa las contribuciones de los otros componentes. Es así
como la posición de Venezuela y su nivel de desarrollo humano se explica en
buena medida por el comportamiento de la industria petrolera y los ingresos
asociados a ella. Esta influencia se evidencia de manera directa, en las entradas
provenientes de las exportaciones del crudo y de forma indirecta en la distribución
de esa renta en inversiones del sector social, específicamente, para este caso, en
la gratuidad de los servicios de salud y educación.38
CONCLUSIONES
En conclusión:
36
Op cit, p 19.
37
Op cit, p 20.
38
Op cit, p 20
31
1. Calidad de Vida es una categoría compleja conceptualmente y en su
medición.
2. Calidad de Vida es una categoría polisémica y multidimensional, porque es
el producto de la interacción permanente de un conjunto de elementos de
naturaleza muy diversa, estrechamente relacionados con los conceptos de
desarrollo económico, desarrollo social, nivel de vida, necesidades
fundamentales del hombre, desigualdades económico-sociales, concentración
económica, modos de vida, libertades públicas, condiciones ecológicas y
sanitarias del ambiente de vida, nivel de salud/enfermedad de la población,
seguridad e inseguridad social y de las percepciones que la población tenga de
sus condiciones globales de vida y como las interpreta subjetivamente,
traduciéndolas en sentimientos de satisfacción/insatisfacción,
felicidad/infelicidad, bienestar/malestar.
3. Calidad de Vida no es un término descriptivo sino valorativo. Esto significa
que no es un hecho sino un valor y, en tanto que tal, resultado de un proceso
de estimación o preferencia.39
4. La Salud Mental es la concreción de la calidad de vida y el bienestar social.
5. Los procesos de salud/enfermedad, calidad de vida, bienestar social son
procesos dinámicos, complejos, cambiantes y particulares de cada sociedad y
su momento histórico.
39
Diego García Guillen. Ética y Calidad de Vida. Cuadernos del Programa Regional de
Bioética. No 2. OPS/OMS, p 45.
32
CAPITULO IV
SALUD MENTAL Y CIUDADANÍA
“Los venezolanos y venezolanas que no estén sujetos o sujetas
a inhabilitación política ni a interdicción civil, y en las condiciones
de edad previstas en esta Constitución, ejercen la ciudadanía,
en consecuencia, son titulares de derechos y deberes políticos
de acuerdo con esta Constitución”.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículo 39.
Salud Mental y Ciudadanía, son hoy categorías políticas relevantes para la
discusión sobre lo que debe ser una Política Social incluyente, donde todos los
integrantes de la sociedad entren. Este planteamiento puede parecer atrevido,
pero no lo es. Veamos algunos argumentos, luego de haber ensayado ya, durante
dos décadas en América Latina, una política económica neoconservadora de
ajustes, ¿Cuál es el resultado?, lo tangible, una mejoría tímida de los indicadores
macroeconómicos en los países en donde ha sido más exitosa esta política, pero
a costa de un mayor empobrecimiento de la población, hoy América Latina es la
región más desigual del planeta, con la mayor exclusión social y una creciente
vulnerabilidad económica y social de importantes sectores sociales.
La pobreza, exclusión social y creciente vulnerabilidad económica y social
de la mayoría de la población, nos indica que no se han consolidado los derechos
sociales y por ende la ciudadanía; las condiciones y calidad de vida dejan mucho
que desear, por lo tanto hay una salud mental débil y precaria en densos sectores
de la sociedad, situación que trae como consecuencias más visibles, escasas
oportunidades de igualdad y superación a través de la educación y el trabajo,
generando bajo desarrollo humano, desempleo e incremento de problemas
sociales como la violencia y la inseguridad por tan solo enumerar las más
dramáticas.
Ciudadanía es un concepto en construcción y expansión histórica
permanente, desde la revolución industrial, la ciudadanía de la que hoy gozamos o
creemos gozar es un estratificado histórico de las luchas del hombre por la
libertad, la justicia y la democracia. Sin democracia participativa, no hay
ciudadanía.
La Salud Mental es una categoría de una dimensión diferente a las
categorías psiquiátricas tradicionales, aunque los psiquiatras nos hayamos
apropiado de ella y la hayamos psiquiatrizado desde hace ya varias décadas.
33
La Salud Mental es una categoría más ligada a lo social, económico y
político por tanto, alejado de las categorías médico psicológicas de normal /
anormal, salud emocional / trastorno del comportamiento. La salud mental está
asociada a la calidad de vida. Es por estas razones, que pensamos que no puede
haber salud mental sin ciudadanía, como no hay ciudadanía sin democracia
participativa.
En tanto y en cuanto más tutelada sea la ciudadanía, más atrófica será la
salud mental. Cuanto más emancipada sea la ciudadanía, de mayor salud mental
individual y colectiva gozaremos.
De todo lo anterior se desprende entonces que, ciudadanía, salud mental y
democracia participativa, son conceptos, categorías, situaciones, experiencias y
vivencias íntimamente asociadas.
Puede parecer un contrasentido decir que si no hay democracia
participativa, no somos ciudadanos y si no somos ciudadanos carecemos de salud
mental, pero ello es así en el plano teórico y si exploramos histórica y
acuciosamente la realidad encontraremos situaciones que dan cuenta de esta
relación, como señalamos en el capítulo introductorio de estos ensayos.
En las líneas que siguen nos referiremos a la relación ciudadanía y salud
mental como categorías sociopolíticas que deben ser consideradas en el debate
político actual.
Lo que perseguimos con este planteamiento es un debate enriquecedor de
lo que a nuestro juicio es una tarea impostergable, la construcción de ciudadanía
en el marco de una democracia plural y participativa y con ello lograr un alto nivel
de salud mental de nuestra sociedad.
A CERCA DEL CONCEPTO DE CIUDADANÍA
La ciudadanía es un constructo social e histórico producto de las luchas del
hombre por el logro de la libertad, la justicia social y la democracia. Para Thomas
Marshall (1975, 1981, y 1992),40 la ciudadanía moderna es un “estatus” social que
atribuye derechos y deberes a los nuevos estratos sociales que surgieron de la
Revolución Industrial a partir de la segunda mitad del siglo XVII.
40
Eduardo Bustelo y Alberto Minujin. Política Social e igualdad. En: Todos entran.
Propuesta para sociedades incluyentes. UNICEF. Cuadernos de Debate. Editorial Santillana.
Santa Fe de Bogotá. 1998, p 71.
34
Marshall distingue tres momentos en el desarrollo de la ciudadanía:
En primer lugar, la ciudadanía civil que atribuye a la persona una serie de
derechos asociados a la libertad: la libertad física, de palabra, de pensamiento, de
religión; el derechos a tener títulos de propiedad y de firmar contratos; el derecho
a una justicia independiente a partir del principio de igualdad ante la ley. Este
proceso se desarrolló y consolidó durante el siglo XVIII.
En segundo lugar, la ciudadanía política que se desarrolla en el siglo XIX, y
que consiste en el derecho a participar en el ejercicio del poder político, a elegir y
ser elegido, al sufragio general y la participación política.
En tercer lugar, la ciudadanía social que se afirma a través del siglo XX y
consiste en el derecho a tener un nivel adecuado de educación, de salud, de
habitación y seguridad social según los estándares prevalecientes en la
comunidad política de referencia.
Más recientemente, autores como Luiz Carlos Bresser Pereira (1999) 41,
hablan de la emergencia de los derechos republicanos, cívicos, de interés público.
Estos derechos aún se encuentran en fase de definición, son derechos colectivos,
-el derecho al patrimonio histórico-cultural, al patrimonio ambiental, y al patrimonio
económico comunes-.
Para este autor, “el avance de la ciudadanía y de la civilización en el mundo
se ha dado históricamente a través de la afirmación de derechos. La definición e
introducción de los derechos civiles en las leyes de cada país marcaron el
comienzo de los regímenes políticos liberales; la afirmación de los derechos
políticos permitió el surgimiento de las democracias liberales; la definición de los
derechos sociales, la emergencia de las socialdemocracias.
La afirmación de los derechos republicanos completará ese ciclo histórico
de afirmación de la ciudadanía”.42 Estaremos en presencia de la ciudadanía
republicana. Hacia este aspecto, apuntan los derechos económicos, culturales,
ambientales y de los pueblos indígenas de la Constitución Bolivariana.
Bustelo y Minujin (1998)43 sostienen que, Marshall fue preclaro al afirmar
que lo que distingue a la ciudadanía civil, política y principalmente a la social,
todas asociadas al principio de libertad, son su tensión respecto a la igualdad.
41
Luiz Carlos Brasser Pereira. Ciudadanía y res pública. La emergencia de los derechos
republicanos. Nueva Sociedad No 159. Enero – Febrero 1999, p 42.
42
Op cit, p 72 – 73.
43
Íbidem, 72.
35
Marshall consideraba que el sistema capitalista y la lógica del mercado
producían desigualdad, pero los derechos civiles no entran en contradicción con la
lógica del mercado, son sinérgicos con éste. Sostenía también, que la ciudadanía
política que en un comienzo representaba algún peligro potencial al ampliar las
bases para que, grupos anteriormente excluidos como la naciente clase obrera,
participaran en la lucha política, abrió paso para el reformismo social y a la
exclusión de la vía revolucionaria violenta, por medio de la afirmación de los
derechos políticos y la igualdad durante las luchas sociales del siglo XX.
Según Marshall, el problema surge con la ciudadanía social que encuentra
un límite en el sistema de estratificación social que proviene del capitalismo y
debilita por lo tanto su desarrollo. La extensión de los derechos sociales
expresados en un sistema de servicios sociales (salud, educación, vivienda,
trabajo) no puede tener como objetivo la igualdad de ingresos. Con los derechos
sociales se puede obtener un mejoramiento de la calidad de vida, pero no un
cambio en el sistema básico de estratificación social que se deriva de la lógica del
mercado. Marshall entendía los derechos sociales como habilitaciones para su
ejercicio, como desarrollo de capacidades y por lo tanto, abiertos a la posibilidad
de conquista. Los derechos sociales no son dádivas a súbditos, presupone la
presencia de actores que luchan y ganan espacios políticos que permitan la
implementación efectiva de estos derechos. Por lo tanto los derechos sociales no
pueden afianzarse sin la dimensión política que emana de los derechos políticos.
La construcción y expansión de ciudadanía entonces, implica una tensión
permanente entre el principio de igualdad y la desigualdad que surgen en las
relaciones de producción capitalista. Es esta tensión entre igualdad / desigualdad
la que dinamiza y confronta las relaciones sociales. Por lo tanto, los derechos
sociales y los derechos republicanos se establecen a través del ejercicio del
poder.
Para Marshall, “la ciudadanía es esencialmente una relación de pertenencia
a una comunidad en donde todos tienen el mismo estatus como miembros,
igualdad de derechos y obligaciones.”44
Según Eduardo Bustelo, para el caso de América Latina con la puesta en
práctica en los años noventa de una política económica neoconservadora, ha
surgido una visión muy particular de los derechos sociales y la ciudadanía.
La lógica de esta política económica que es la misma lógica del capitalismo,
genera una forma de ciudadanía que se construye a partir de los derechos civiles,
que son derechos individuales. El individuo es quien tiene un “valor moral” y no la
44
Íbidem, p 74.
36
familia, la comunidad o la sociedad. En consecuencia, los derechos sociales no
existen pues no pueden ser adscritos a sujetos individuales y por lo tanto no son
demandables.
En este contexto, surge la llamada por Bustelo, la “ciudadanía asistida”, la
ciudadanía para los pobres, los marginados, los excluidos, porque al no tener
propiedades y con su voto como participación no logran cambiar el curso de la
política, deben ser “asistidos” en su desarrollo, por ser perdedores en el escenario
de darwinismo social en el que se desenvuelven estas políticas
neoconservadoras, donde ciudadano es el más “apto”, económicamente hablando.
En el escenario de la política social de América Latina, entonces nos
debatimos en dos tipos de ciudadanías, según Bustelo, las “ciudadanías asistidas”
y las “ciudadanías emancipadas”, a las cuales ejemplifica a través de las diez
dimensiones que se consideran relevantes desde el punto de vista histórico del
desarrollo de la ciudadanía, siguiendo los trabajos pioneros de Richard Titmuss
(1958, 1974) en el Reino Unido, Oscar Varsavsky (1971) en América Latina y
elaboraciones posteriores del mismo Bustelo (1990) y Demos (1995)
MODELOS DE CIUDADANÍA45
DIMENSIÓN CIUDADANÍA ASISTIDA CIUDADANÍA EMANCIPADA
45
Íbidem, p 246.
37
Fuerte estratificación social. La Objetivo importante. Todo se analiza
IGUALDAD desigualdad social es “natural”. Políticas por su impacto distributivo. Las
gubernamentales distributivamente políticas públicas orientan el proceso
“neutras” de acumulación
Dentro de cada estrato social. Alta Solidaridad social no competitiva.
SOLIDARIDAD competitividad. Individualismo posesivo. Cooperación, reciprocidad y simetría
Para los pobres: asistencia. social. Altruismo.
Competencia: Los mejores triunfan. Los Fuerte. Igualdad de oportunidades en
MOVILIDAD SOCIAL individuos “ascienden” por canales de educación, salud, ante la ley.
movilidad “reconocidos”, por ejemplo, el Habilitación a los conocimientos y
sistema educativo. “códigos” para ascender socialmente.
Atomizada. Prioridad al interés individual Sociedad como “nosotros”. Fuerte
SOCIEDAD y particular. Sociedad reducida a esfera pública. Comportamiento
“relaciones sociales”. sistémico complementariedades y
reciprocidad.
A través del mercado. Participación Fundamental. A través del trabajo
INCLUSIÓN restringida sólo para resolver problemas productivo. Participación amplia:
específicos. Los excluidos como social, política y económica.
“ciudadanía subsidiada”. Ciudadanía emancipada. Democracia
activa.
Pobres “objeto” de intervenciones Constitución de sujetos sociales
POBREZA políticas gubernamentales. Focalización autónomos. Prioridad sobre la
de programas para los pobres. distribución del ingreso y la riqueza:
pobres y ricos.
En estratos altos, incorporación de la Equidad de género. Mujer con
GÉNERO mujer al modelo del hombre. En los ciudadanía plena.
estratos bajos, mujer en situación de
preciudadanía.
Reconocimiento de los derechos civiles y Ciudadanía amplia. Unidad de los
DERECHOS de los políticos. Los derechos sociales no derechos políticos, económicos y
SOCIALES son demandables. sociales. Prioridad de los derechos
sociales.
Estado mínimo y marginal. Mercado Estado activo y democrático. Fuerte
ESTADO Y asignador de recursos. El mercado “esfera pública”. Mercado instrumento
MERCADO determina lo social y político. “El y no un fin. Mercado y eficiencia
mercado” manda. Libertades negativas. compatibles con regulación
democrática. Libertades positivas.
Política económica prioritaria y Unidad de la política social y la
POLÍTICA SOCIAL Y hegemónica. Política social marginal y económica. Política económica es
POLÍTICA posterior a la política económica. La instrumental y no un fin y está sujeta a
ECONÓMICA economía es un fin en sí misma. regulación democrática. Construcción
de la economía a partir de la sociedad.
Desarrollo de ciudadanía social.
La ciudadanía está íntimamente ligada al desarrollo de la democracia, con
la implantación de las políticas económicas neoconservadoras ha habido un
debilitamiento de la democracia al prevalecer el interés económico individual por
encima de lo social, al dejar a las fuerzas del mercado la organización de la
sociedad, despojar de ciudadanía a los sujetos sociales al convertirlos en
38
consumidores, siendo el telón de fondo el darwinismo social, es decir, reservando
la ciudadanía a los más “aptos” económicamente hablando y tener como
consecuencia una sociedad de excluidos, una vez impuesto este modelo
económico al haber hecho crisis el “Estado de Bienestar” en la década de los 70.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
1. Hemos querido enfatizar la íntima relación existente entre Salud Mental y
Ciudadanía.
2. Ciudadanía es el disfrute pleno de todos los derechos humanos, pero
primordialmente de los derechos políticos y sociales.
3. Las Políticas económicas de corte neoconservador, achican la democracia, y
por ende, la ciudadanía y la salud mental, al dejar que sean las fuerzas del
mercado las que organicen la sociedad y prevalezca el darwinismo social, en
las relaciones entre los ciudadanos.
4. La Salud Mental como calidad de vida, es decir, la conjunción del ser, amar y
tener, es la expansión de la libertad individual contextualizada socialmente, y
del disfrute de los derechos humanos, por ello, todo lo que restrinja la
democracia y la posibilidad de construir una ciudadanía emancipada, no
“tutelada” por las fuerzas del mercado, incide en la salud mental de la
sociedad.
5. Sin democracia no hay ciudadanía, y sin ciudadanía no hay salud mental.
CAPÍTULO V
39
SALUD MENTAL EN TIEMPOS DE CRISIS POLÍTICA
Tanto nadar… ¿Para ahogarse en la orilla?
Editorial de Question, Junio 2.003.
La Salud Mental en estos tiempos de crisis y conflictividad sociopolítica, se
ha puesto de moda entre los diferentes actores y sujetos sociales que fungen de
protagonistas de dichos acontecimientos. Ahora bien, el interés por este tema: ¿A
qué motivaciones responde?, ¿Desde qué perspectivas se enfoca? ¿Existe el
temor de un enloquecimiento colectivo, como resultado de la acción de los grupos
en conflicto? ¿O existe un genuino interés por el tema?
En las líneas que siguen no intentaremos responder estas interrogantes,
sino más bien, interpretar los hechos a la luz de la relación entre los
comportamientos colectivos que hemos observado en la sociedad venezolana y la
salud mental.
Lo cierto es, que durante el mes de diciembre de 2.002 y enero de 2.003,
los sectores políticos y sociales más conservadores de la sociedad venezolana,
convocaron a un paro petrolero, comercial y del aparato productivo del país, como
continuidad, de las acciones de diciembre de 2.001 y el golpe de Estado del 12 de
abril de 2.002, con la creencia que esto, provocaría la salida de Miraflores del
Presidente Chávez y con ello, secuestrar los derechos humanos y constitucionales
conquistados en diciembre de 1.999 con la promulgación de la Constitución
Bolivariana y los procesos de transformación y cambios, que con dificultades y
muchos obstáculos adelanta el gobierno y proporción importante de la población
venezolana.
Durante estos dos meses, fuimos bombardeados, especialmente por los
medios televisivos privados, de una propaganda política sesgada hacia los
intereses de la oposición y como respuesta, el canal estatal de televisión, se vio
en la necesidad de ripostar, informando a la población venezolana de su versión
de los hechos, por cierto a nuestro juicio, más apegada a la realidad social, y
demostrándonos a todos los venezolanos, una creatividad que no le conocíamos y
una amplitud en cuanto a invitados y entrevistados, no mostrada por los canales
privados de televisión.
Nuestro análisis parte de algunas premisas a saber:
40
1. La salud como una cuestión política y no solo académica, científica y
técnica.
2. La Salud Mental como concepto colectivo e histórico y como cuestión
política y social, es calidad de vida.
3. Los orígenes de la actual crisis y conflictividad sociopolítica.
4. La reflexión acerca de la salud mental en estos tiempos, la abordaremos,
tratando de explicar el comportamiento colectivo de los venezolanos desde
finales del 2.001.
PRECISANDO CONCEPTOS
Partimos de algunas precisiones que contextualicen los conceptos, para
luego irnos a una revisión de los antecedentes que dan origen a los
acontecimientos objeto del análisis.
Comúnmente se considera a la salud como la ausencia de enfermedad, de
allí que se considere a la salud como un hecho fundamentalmente biológico e
individual, de competencia de la ciencia médica y de los médicos, muy a pesar
que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la defina como: “El estado de
completo bienestar físico, psicológico y social, y no solo la ausencia de
enfermedad”, los hechos y la realidad social dan cuenta que, la salud es algo más
complejo y colectivo, que la salud es un hecho social y político, asociado al
derecho a la vida, a la justicia social, la equidad y el bienestar de los pueblos;
parafraseando a Clausewiz, podemos sostener que: “la salud es algo muy serio
para dejarla solo, en manos de los médicos”.
En la actualidad, hay que replantear el lugar que ocupa la salud en el
contexto de las principales tendencias sociales y económicas observables en el
mundo, constituidas fundamentalmente por la redefinición del modelo de
desarrollo, la creciente participación que en el quehacer sanitario de entidades
ajenas al Estado, la transición hacia una democracia participativa, la modificación
del concepto de “lo público” y lo “privado” y la globalización de la economía.46
La salud, como política de Estado, valor y práctica social, abarca no solo la
acción de éste, sino la de otros actores emergentes de la sociedad civil
organizada. La salud como proceso y producto social y como componente
46
José María Marín. Fortalecimiento de la función rectora de las autoridades sanitarias
en las reformas del sector salud. Rev Panam Salud Pública 8(1/2), 2.000, p 21.
41
sustantivo del desarrollo humano, obliga a superar los marcos limitados de las
tradicionales políticas, planes y acciones del sector salud, para dar cabida a
factores relacionados con las condiciones de vida y el bienestar social.
La salud concebida y valorada como componente del desarrollo –construido
socialmente- y no como actividad remediadora –ejercida ante el fenómeno de la
enfermedad-, está fundamentada en el consenso social acerca de la igualdad de
los ciudadanos a la hora de satisfacer sus necesidades y expectativas de salud, lo
cual determina la responsabilidad de la sociedad y del individuo de definir,
promover y conservar la salud como bien colectivo.47
Entendida de esta manera la salud, estamos en condiciones de definir
entonces la salud mental como una categoría y un concepto colectivo e histórico,
como un tejido de relaciones sociales, con raíces históricas, que se materializan
en las personas, grupos o sociedades, como potencialidades para el desarrollo o
alienaciones que detienen el desarrollo personal y social, que se puede expresar
en las personas, bien sea como relaciones de confianza, armonía y tolerancia,
aún en los momentos de desacuerdo y controversia o a través de diversas
manifestaciones sintomáticas: angustia, rabia, depresión, intolerancia o
verdaderos estados patológicos. (Pedro Alcalá Afanador, 2.002)48
La salud Mental asociada a la calidad de vida, entendida la calidad de vida
como el ser, amar y tener, nos remite a un componente singular y personal, el
ser, es decir, las posibilidades de desarrollo personal que nos brinda la sociedad
donde nacemos, nos desarrollamos y vivimos. Un componente afectivo, el amar,
el tipo de vínculos afectivos y relaciones sociales que establecemos con nuestra
familia, con los otros, con la comunidad de ciudadanos y ciudadanas; y finalmente
un componente social, el tener, las condiciones de vida que nos brinda la
sociedad para poder desarrollarnos como ciudadanos, relacionarnos como
personas y poseer las condiciones de vida y bienes materiales para tener una
existencia digna y justa, en un marco de equidad, es decir, de igualdad de
oportunidades para poder desplegar nuestras potencialidades, que en una palabra
no es más que libertad.
Vista así, la salud mental, no queda duda que es un hecho social, que se
refiere a un colectivo, donde lo psicológico tiene valor, si es justipreciado con los
otros componente, porque de lo contrario, considerar lo psicológico como algo
individual, ahistórico, que emana de un funcionamiento neuronal, hormonal y
emocional del cerebro, es asumir lo psicológico como una entelequia vacía de
todo sentido y contenido simbólico, cultural y social.
47
Op cit, p 23.
48
Comunicado IVSS 10 de diciembre de 2,002
42
El ser, amar y tener es una estructura unitaria, que no puede ser
considerada disecando sus componentes.
Otros conceptos a precisar en nuestro análisis, son los de crisis y conflicto,
siguiendo a Julián Freund49:
1. Crisis es un proceso lento o repentino que rompe con una situación hasta
ese momento conocida y aceptada y una parte de la población deja de
adherir a las instituciones, reglas, gobernantes y demás elementos
habituales, generándose una experiencia de incertidumbre y amenaza.
Una crisis es una situación de transición o de cambio social, por tanto, de
gran incertidumbre acerca del porvenir y de baja simbolización acerca de lo
que está ocurriendo.
2. Conflicto por el contrario, brinda certidumbre a los adversarios. Ellos
afirman su identidad en la disputa por algo definido. Tiene que aparecer
una bipolaridad para que una crisis devenga en conflicto.
Para completar nuestro cuadro conceptual de análisis, tenemos que definir,
el comportamiento colectivo de los venezolanos en los últimos tiempos, sus
determinantes y los componentes de la acción social, para ello, seguiremos a Neil
J. Smelser.50
Según Smelser, la definición de comportamiento colectivo es social y no
psicológica, para este autor, los comportamientos colectivos surgen cuando la
acción social estructurada se encuentra en tensión y los medios institucionalizados
no pueden superarla.
Smelser define el comportamiento colectivo como una movilización no
institucionalizada, basada en una creencia que redefine la acción social, a fin de
modificar una o más clases de tensión. El comportamiento colectivo implica una
redefinición colectiva de una situación no estructurada, en contra posición, el
comportamiento convencional es, la realización de las expectativas establecidas.
El comportamiento colectivo es un intento de reconstrucción del orden social
perturbado, o por lo menos de una parte de tal orden.
Por lo tanto, las características del comportamiento colectivo son:
49
Citado por Marina Farinetti. La conflictividad social después del movimiento obrero.
Nueva Sociedad No 182. Nov-Dic 2002, p 72-73.
50
Smelser, Neil. Teoría del Comportamiento colectivo. Fondo de Cultura Económica.
Reimpresión 1995.
43
1. La acción no institucionalizada.
2. Lo colectivo de la acción.
3. Se ejecuta para modificar una tensión.
4. Se basa en la reconstrucción generalizada de un componente de la acción.
Los determinantes del comportamiento colectivo son:
1. Conductividad estructural.
2. Tensión estructural.
3. Creencia generalizada.
4. Factores precipitantes.
5. Movilización.
6. Control social.
Veamos rápidamente, en que consiste cada uno de estos determinantes del
comportamiento colectivo:
1. La conductividad estructural se refiere a todas aquellas condiciones bien
sean políticas, económicas, sociales, institucionales o culturales que se dan
en un momento dado en determinada comunidad o sociedad, creando una
tensión estructural que no puede ser superada por los mecanismos
institucionales habituales, generando ambigüedad y angustia en sectores
de esa comunidad o sociedad.
2. La tensión estructural la define Smelser como una lesión de las relaciones
entre los componentes de la acción social, como un funcionamiento
inadecuado de dichos componentes. La superación de dicha tensión y
sentimientos, se hace a través de una creencia generalizada.
3. La creencia generalizada, que puede ser: histérica, autocomplaciente o de
buenos deseos, hostiles, normativa o valorativa; es la creencia que
perciben los involucrados en la tensión, como compensatoria a esa
situación tensa y que prepara para la acción, lo central de un episodio de
comportamiento colectivo, es una creencia acerca de la reconstitución de
algunos componentes de la acción social.
4. Factores precipitantes y movilización: Para que un comportamiento se haga
colectivo, tiene que haber algún modo de comunicación de esa creencia y
algún modo de incitación de la gente a la acción, es aquí, donde juegan un
papel muy importante los medios de comunicación social, y en especial la
televisión.
44
5. El control social, viene a ser el conjunto de mecanismos que impiden,
interrumpen, distorsionan, minimizan o inhiben la conductividad o tensión,
determinando la rapidez o no y el curso del episodio de comportamiento
colectivo.
Precisemos lo que es una creencia generalizada, que es un determinante
muy importante de los comportamientos colectivos.
La forma más simple de creencia generalizada es la histeria, que da a un
elemento ambiguo del medio, un poder generalizado para amenazar o destruir51,
es una generalización negativa; ejemplo de este tipo de creencia, son las
premoniciones y rumores.
La creencia autocomplaciente o de buenos deseos, es una generalización
positiva, es también una respuesta a la ambigüedad del medio, es un poder
generalizado, poderes ideales para superar amenazas percibidas.
Las creencias hostiles, son más complejas que las creencias anteriormente
descritas de manera somera; las creencias hostiles son condiciones necesarias
para estallidos en búsqueda de chivos expiatorios, la corrección de la situación
que se busca con estas creencias se sustenta en la destrucción, la lesión, la
remoción o la restricción de una persona o grupos de personas consideradas
responsables de los males que se intentan superar en cuestión.
Las creencias normativas implican el intento de reconstrucción, mediante
creación, modificación, preservación o restauración de una o más normas.
Las creencias valorativas prevén una modificación de las concepciones
referentes a la “naturaleza”, el lugar que ocupa en ella el hombre, la relación del
hombre con el hombre, y lo deseable y lo indeseable en el campo del ambiente
humano y las interrelaciones humanas.
Estas creencias implican una reconstrucción básica de sí mismo y de la
sociedad. Las creencias valorativas pueden asociarse a la formación de cultos, la
secesión de un organismo político o religión principal, el retiro a la soledad, o la
revolución política o religiosa interna.52
Estas definiciones y referencias someras sobre las creencias generalizadas
que tratan de redefinir los componentes de la acción social, a la cual se percibe y
51
Op cit, p 99-100.
52
Op cit, p 138.
45
siente amenazada; son necesarias para comprender el análisis posterior que
queremos realizar.
Ahora bien, la conductividad estructural, la tensión y la creencia
generalizada, no bastan para precipitar un episodio de comportamiento colectivo,
es necesario un acontecimiento dramático que confirme o justifique los temores o
los odios latentes en una creencia generalizada, que puedan iniciar o exagerar
una condición de tensión; o redefinan radicalmente las condiciones de
conductividad. Los factores precipitantes dan a la creencia generalizada una
sustancia concreta, inmediata, un contexto concreto hacia donde dirigir la acción
social. Una vez establecidos los determinantes anteriores, lo que falta es un
impulso para la movilización de la gente, acá juegan un papel importante los
líderes y por supuesto, los medios de comunicación social.
Todos estos determinantes, se tienen que dar como un “valor agregado”, es
decir, tienen que hacerse presentes todos, para que se origine el comportamiento
colectivo.
Hemos mencionando en los párrafos anteriores, la acción social, la cual es
definida por Smelser como: un comportamiento orientado al logro de fines en
situaciones determinadas; la acción social tiene cuatro componentes a saber:
1. Valores.
2. Normas.
3. Movilización y organización.
4. Instrumentos de situación.
Los valores, son los fines más generales y amplios que orientan el
comportamiento social deliberado.
Las normas son las reglas que gobiernan la búsqueda de las metas.
La movilización es la energía individual o colectiva para alcanzar los fines
definidos normativamente, si consideramos como actor a la persona individual,
nos preguntamos cómo se motiva, si pensamos a nivel colectivo, nos preguntamos
cómo se organizan los individuos motivados en papeles y organismos.
Los instrumentos de situación, son los medios que utiliza el actor, los cuales
pueden ser: conocimientos del ambiente, la previsibilidad de las consecuencias de
la acción, las herramientas, habilidades y aptitudes.
Con los conceptos arriba señalados, contamos con la información básica y
suficiente, para poder analizar el comportamiento colectivo, de importantes
46
sectores particularmente de la sociedad caraqueña y de los estados petroleros,
quienes han protagonizado la paralización parcial de la industria petrolera, el
comercio y el aparato productivo del país y las respuestas de los llamados
“sectores oficialistas”.
CRISIS Y CONFLICTIVIDAD SOCIOPOLÍTICA EN VENEZUELA
Los orígenes de la actual crisis y conflictividad sociopolítica del país, no son
recientes, datan de dos décadas atrás y podemos tomar como punto de partida el
viernes 18 de febrero de 1.983, popularmente llamado “viernes negro”,
acontecimiento de carácter económico que será el inicio de una cadena de
acontecimientos de diversa índole y dos décadas de crisis de la sociedad
venezolana, señalando la necesidad de cambios y transformaciones profundas en
un país en donde las brechas sociales y económicas se han ensanchado tanto,
que han puesto en peligro la estabilidad democrática y la libertad, entendida esta
última “como expansión de oportunidades y potencialidades para todos”. (Amartya
Sen, 2.000)
Como señalamos líneas atrás, la crisis y conflictividad general que vivimos,
se remonta al 18 de febrero de 1983, con la primera crisis rentista con la
devaluación de una moneda subsidiada por décadas53, esto va a ser el inicio de
una ola de protestas sociales que no ha parado hasta nuestros días.
Sin embargo, este acontecimiento económico, no origina en lo inmediato
ninguna reacción de protesta, quizás porque los venezolanos no estábamos
acostumbrados a este tipo de situaciones, creímos que sería algo pasajero, ante la
ilusión cultivada y reforzada por años, que como país petrolero, éramos ricos y
esto era solo una piedra en el camino.
Tendrían que pasar 6 años, para que otro acontecimiento económico, las
medidas de ajuste económico “recomendadas e impuestas” por el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y ejecutadas por el Presidente Carlos Andrés Pérez,
14 días después de su ascenso al poder, medidas económicas llamadas por el
pueblo “el paquete económico”, desatara la furia popular del 27 de febrero de
1989, conocida como el “Caracazo”, estallido social de descontento que se
extendió a otras regiones del país, y que ahora pareció tomar desprevenido al
nuevo gobierno, que vino reaccionando casi 30 horas después, cuando el país
parecía incendiarse por los cuatro costados, este estallido social dejaría herido de
53
Luis Salamanca. Protestas venezolanas en el segundo gobierno de Rafael
Caldera:1994-1997, p 239. En: Lucha popular, democracia, neoliberalismo: protestas
populares en América Latina en los años de ajuste. Nueva Sociedad. Primera Edición, 1999.
47
muerte al segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien sucumbiría como
gobernante, cuatro años después.
Este estallido social dejó mucho descontento en los cuarteles,
especialmente en la oficialidad joven e intermedia, ya que muchos de los oficiales,
fueron presionados a actuar represivamente en los acontecimientos del 27 F, en
contra de su voluntad.
De este descontento militar, surge el levantamiento del 4 de febrero de
1992, que en pocas horas es abortado, este acontecimiento militar, si bien, es una
derrota en el terreno militar, no lo será en el político, porque del mismo emergerá
el liderazgo carismático del Comandante Hugo Chávez Frías, que ocho años más
tarde, en una contienda electoral resultará triunfante, concentrando el descontento
popular, producto de un modelo político de gobernar agotado, y una crisis política
e institucional aún no superada, cabalgando sobre las esperanzas de las
inmensas mayorías nacionales pobres, que vieron en este militar venido de esas
mismas clases populares, la cristalización de sus esperanzas y de un verdadero
cambio político, social e institucional.
El acontecimiento militar del 4F, indudablemente que contribuyó con el
triunfo electoral en 1993 del Presidente Rafael Caldera, que marcó el fin del
bipartidismo gobernante desde 1958 y también la herida de muerte de una
democracia representativa, que luego de 40 años de ejercicio del poder y de
logros innegables, mostraba también, un saldo rojo en lo político institucional, en
lo político partidista, en lo económico y lo social.
El segundo gobierno de Rafael Caldera, será un gobierno de agitación,
protestas sociales y nuevos ajustes económicos, según datos de PROVEA, entre
septiembre de 1.994 y septiembre de 1.997 se protagonizaron 1.645 protestas, es
decir, 548 por año.54
Todas estas olas de protesta social, según la definición de Julián Freund,
pueden ser consideradas como crisis, ya que no lograron crear la polarización
suficiente y necesaria que caracteriza su definición de conflicto, situación que si se
va a cristalizar en el actual período de confrontaciones que vivimos y pasaremos a
analizar.
El período que va del 18 de febrero de 1.983 al 2 de febrero de 1.999,
cuando accede al gobierno el hoy Presidente Hugo Chávez Frías, se caracterizó
por una crisis social y política, a veces de mucha agitación seguida de cierto
apaciguamiento, pero que no desapareció.
54
Op cit, p 244.
48
Este período de crisis, se inició con:
1. Un acontecimiento económico la primera crisis rentista, que en lo inmediato
no tuvo mayores repercusiones sociales.
2. Seguido por el estallido del 27F, acontecimiento económico y social.
3. El acontecimiento militar del 4F con repercusiones políticas importantes,
caída del gobierno de Carlos Andrés Pérez, ruptura del bipartidismo
gobernante por 40 años.
4. Acontecimiento político electoral, ascenso al poder del Presidente Chávez,
que marcará un nuevo rumbo político y constitucional del país.
Podemos ilustrar gráficamente lo anteriormente descrito como sigue:
49
CARACAZO
27-2-89
ACONTECIMIENTO
ECONÓMICO
SOCIAL
GOLPE MILITAR
VIERNES NEGRO 4-2-1992
18-2-83 PROTESTAS ACONTECIMIENTO
ACONTECIMIENTO
ECONÓMICO
SOCIALES MILITAR
ELECCIONES 1.998
6-12-1999
PERÍODO DE CRISIS SOCIOPOLÍTICA
1983 -1999
DE LA CRISIS A LA CONFLICTIVIDAD SOCIOPOLÍTICA
Con el ascenso al poder del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, se
inicia el fin del período de crisis sociopolítica de la sociedad venezolana,
caracterizado por la incertidumbre, amenaza, indefiniciones y transición, para
entrar en un periodo de conflictividad sociopolítica, siguiendo la definición de
Julián Freund, conflictividad que se caracteriza por la certidumbre, la definición de
los actores sociales hacia metas y fines más definidos, en el caso que nos ocupa,
la polarización se está dando, entre un sector de la sociedad venezolana
minoritario, ultra conservador, tradicional, privilegiado, que ve amenazado sus
intereses y un sector progresista, popular de grandes mayorías que luchan por
50
cambios políticos, sociales y económicos consagrados en la Constitución
aprobada en diciembre de 1.999.
No es menos cierto también, que existen amplios sectores en nuestra
sociedad, no polarizados, denominados por algunos el tercer lado o el tercer
escenario55, sector que está llamado a jugar un papel estratégico importante en los
momentos actuales, para lograr la tolerancia, la paz, la convivencia y la
desradicalización de los sectores polarizados.
El presidente Chávez consecuente con su prédica política, cumplió con la
convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que elaboró una nueva
carta magna, la Constitución Bolivariana.
El referéndum consultivo para aprobar dicha Constitución, a nuestro juicio,
es el primer acontecimiento que da inicio a la polarización política en el país en
este período, con una serie de argumentos valederos o no, los partidarios del no a
la nueva Constitución, en donde se ubican los sectores opuestos a los cambios,
iniciaron su política de satanización, descrédito y descalificación del llamado
sector oficial y fueron derrotados electoralmente, sin embargo, continuaron su
oposición, justificada en parte por ellos, por el verbo encendido del presidente
Chávez.
Estos sectores opositores, liderados por las cúpulas de FEDECÁMARAS y
la CTV, convocaron a un paro general el 10 de diciembre de 2.001, con un éxito
parcial por un lado y la acentuación por el otro, del discurso encendido del
presidente, en defensa del proyecto político de cambio.
Particularmente en Caracas, se fue acentuando la polarización expresada
ésta, en la modalidad de “cacerolear” a ministros y otros funcionarios del gobierno
al hacerse presente en algún restaurante o sitio público del este de la ciudad.
Llegamos así al 2.002, año de las grandes movilizaciones de los sectores
polarizados, las cuales se iniciaron con motivo de la celebración del 23 de enero,
tanto la oposición como el gobierno convocaron marchas multitudinarias, que
auguraban de encontrarse, serios enfrentamientos, pero la sangre no llegó al río,
posteriormente el 4 de febrero el sector oficial convocó a una marcha para
conmemorar los 10 años del fallido golpe militar, concentrando una gran marcha,
que indudablemente debe haber causado o fortalecido los temores y amenazas de
los sectores sociales más conservadores y privilegiados del país, que anhelan el
regreso al pasado.
55
William Ury y Frank Bracho. Question. Año I, número 9. Marzo 2.003, p 6-8.
51
Continuaron los escarceos entre opositores y oficialistas, donde se hicieron
más evidentes los ataques y descalificaciones de la oposición, acusando al
gobierno de tendencias totalitarias y reviviendo un discurso escatológico de los
años 60, que enfatiza y achaca al gobierno una tendencia castro comunista.
Es de hacer notar, que durante el período que va desde la asunción del
gobierno por parte de Hugo Chávez, se sucedieron en el país una serie de
movilizaciones y protestas populares a lo largo y ancho del país, sin saldos rojos
que lamentar por parte del gobierno, en el marco de una democracia participativa,
plural y protagónica, por lo tanto, los argumentos de la oposición se percibían ante
los ojos de la realidad como falsos, era evidente también, que la oposición
necesitaba provocar hechos de sangre, que lograra adhesión a su creencia
generalizada hostil, que el gobierno es autoritario, poco democrático y asesino.
Este clima tenso, de hostilidad, ambigüedad y ansiedad de sectores
opositores al gobierno por restituir el orden social por ellos perdidos, se traduce en
una polarización de conservadurismo político, de estos sectores, caracterizado por
Rigoberto Lanz56 en diez tendencias a saber:
1. Tendencia al histerismo político: Es un comportamiento político motivado
visceralmente en la antipatía. Es un asumir la política como rabieta, como
catarsis de odio y antipatías nacidas de los oscuros fondos de un
conservadurismo que se expresa todos los días en cada plano de la vida
cotidiana, pero que hasta ahora no había sido convocado al espacio
público.
2. Tendencia a las mescolanzas: Mezcolanzas de sentimientos y
mentalidades. El griterío de las multitudes es el mejor trasfondo para
fomentar la confusión, la opacidad, las medias verdades, las
manipulaciones de todo género. Este sector político conservador, no tiene
ni pensamiento, ni tradición democrática, ni experiencia en el manejo
directo de los asuntos públicos. Intentan mimetizarse en otra cosa más
edulcorada como “sociedad civil”, “sectores independientes”, “el orden”, “las
instituciones”.
3. Tendencia a rechazar en bloque todo lo que huela a cambio: Es una
oposición a ultranza; el diálogo o la discusión son sustituidos por el insulto,
la descalificación y la intolerancia, como cacerolear al adversario, al
contrario. Es un comportamiento negado a la negociación, a la mediación,
al acuerdo.
56
Rigoberto Lanz. Diez tendencias (peligrosas) del conservadurismo político. Question
Año I, número 4 Octubre 2.002, p 6-7.
52
4. Tendencia a confundir intereses privados con “el interés nacional”:
Fue lo que pudimos vivir con los “lideres” del paro de diciembre de 2.002 y
enero de 2.003, cuando los intereses económicos y comerciales de
FEDECÁMARAS, los intereses sindicales y copulares de la burocracia
sindical de la CTV y los intereses corporativos gerenciales de Gente del
Petróleo fueron impuestos a sectores opositores o independientes del país,
sin discusión, ni debate, sin importarles las consecuencias posteriores de
no lograr el objetivo de desalojar al Presidente del poder, como sucedió,
llevando a la quiebra a pequeños y medianos empresarios y comerciantes y
dejando sin empleo a miles de venezolanos.
5. Tendencia a violentar sus propias reglas de juego: Es un sector que no
juega limpio, históricamente por sus intereses están dispuestos a todo, son
los que más coquetean con el “fantasma del golpe de Estado”, al ver
amenazados los mecanismos de reproducción de sus intereses, juegan
hipócritamente a la institucionalidad democrática.
6. Tendencia a olvidar de donde venimos: Para los sectores opositores
ubicados en el conservadurismo político venezolano, juegan al olvido o a
falsear la realidad; tratan de hacer ver que los venezolanos vivíamos en un
país idílico, sin problemas, desigualdades, y ha sido este gobierno y sus
seguidores quienes han sumido al país en la crisis y conflictividad
sociopolítica que vivimos.
7. Tendencia a confundir cúpula con élite: En Venezuela vivimos una
decadencia de lo que podría llamarse las élites intelectuales, culturales,
ideológico-políticas, tecno-económicas, su lugar fue ocupado por cúpulas
partidistas, económicas, sindicales y gremiales, que se han desarrollado y
medrado a la sobra del Estado.
8. Tendencia anticomunista mezclada con dosis de racismo: Es una
mentalidad donde se mezclan componentes políticos, valores culturales,
dispositivos religiosos, narrativas acomodadas sobre la historia, con un
común denominador de ignorancia de las filosofías políticas y con una
hostilidad visceral a todo lo que les huela a izquierda, estilo mayamero,
discurso sifrino y boberías de sociedad civil. En estos sectores no hay ideas
sino prejuicios, dogmas y fanatismos.
9. Tendencia revanchista, la insoportable derrota: Estos sectores
conservadores y reaccionarios, después de siete derrotas electorales, no se
resignan y luego de esconderse en el propio país o autoexiliarse en Miami
53
por unos dos años, reaparecieron cual protagonistas, como perseguidos
políticos y leyendas truculentas sobre su persecución o autoexilio y
equivocándose en sus cálculos políticos, nuevamente embarcaron a miles
de venezolanos en una empresa política antinacional y antipatriótica que
fracasó, pero que no ha desaparecido todavía.
10. Tendencia a escamotear los cambios: Enclavados todavía en la
Administración Pública, se encuentran funcionarios de diversos niveles, que
desde las diferentes instituciones del Estado de una manera sigilosa, pero
activa, se encargan de boicotear los cambios que se adelantan desde las
instituciones, saboteando el trabajo, actuando con negligencia, siendo
desleales con la organización, no guardando la confidencialidad que se
requiere, le hacen un gran daño a los cambios requeridos.
Por otro lado, sostiene Rigoberto Lanz57 que sectores mayoritarios del país,
muestran tendencias alentadoras hacia el cambio tales como:
1. Revalorizar la política: Antes de las elecciones de 1.998, los venezolanos
habíamos perdido el interés por la política, había una “apatía política”
general, pero luego del ascenso al poder del Presidente Chávez y con más
ímpetu después de aprobada la Constitución Bolivariana y por encima del
clima de beligerancia y conflictividad sociopolítica, se observa una positiva
inclinación de la gente a hacer de la política un asunto que le interesa y
compete, a participar en la gestión pública y a pensar y desarrollar nuevas
formas de organización institucional y política.
2. Tendencia a apostar a los cambios: El germen y la necesidad de cambio
de las estructuras del país, se fue incubando por años en inmensas
mayorías de los venezolanos, y los venezolanos estamos dispuestos a
realizar esfuerzos y sacrificios para cambiar nuestra sociedad que en las
últimas dos décadas se hizo excluyente, para convertirla en una sociedad
donde todos entremos y minimicemos las grandes brechas de desigualdad
social que existen en el país.
3. Tendencia a recuperar un lúcido realismo político junto a un horizonte
de transformaciones verdaderas: En medio de las grandes dificultades
económicas, de organización institucional, de pragmatización de las
prácticas política y del sectarismo político que tenemos que afrontar, se
percibe un interés por cambiar estratégicamente. Producir realidades
57
Rigoberto Lanz. Diez tendencias (alentadoras) en la realidad política actual. Producir
cambios verdaderos garantizando la gobernabilidad. Cuestión. Año I, número 8. Febrero 2.003.
54
nuevas en una sociedad urgida de soluciones a problemas dramáticos de
pobreza y exclusión.
4. Tendencia a activar un amplio espectro de fuerzas progresistas: Los
partidos, sectores y el pueblo que se siente interpretado y está
comprometido con los cambios y las transformaciones, ha querido procesar
democráticamente las diferencias, conflictos y antagonismos. Continúa
dando señales en ese sentido, más sin embargo, el grado de polarización
política que alcanzó la sociedad venezolana en el año 2.002, ha hecho
cuesta arriba la voluntad de diálogo, que es boicoteado por los sectores
más radicales de la polarización política.
5. Tendencia a generar viabilidad política para las transformaciones: Si
bien en los comienzos, por falta de experiencia, el gobierno se vio atascado
por la burocracia estatal, la ineficiencia y la lentitud de la gestión, los
acontecimientos políticos del año 2.002 fueron un sacudón para quitarse de
encima la inercia de la gestión, se realizaron cambios y como estrategia
para desbloquear la gestión gubernamental, se han implementado con un
éxito más que aceptables, las Misiones que entre otras cosas busca que
nuestra sociedad se más incluyente a través del acceso a salud, educación,
trabajo y productividad a sectores que históricamente han estado excluidas
de los beneficios del petróleo y de las políticas del Estado.
6. Tendencia a conjurar la irracionalidad de ciertos extremismos: La
polarización política, indudablemente que ha exacerbado los extremismos
de ambos sectores políticos en pugna, alimentada además por un
bombardeo mediático que permanentemente intenta crear una matriz de
opinión nacional e internacional de satanización del Presidente Chávez,
tildándolo de autoritario, dictador, estimulador de odios, cuando esos
sectores mediáticos y ultraconservadores de la oposición, más allá de los
discursos retóricos, están conscientes y saben que el gran contenedor, para
que no se desborde una violencia política en nuestra sociedad es el propio
Presidente Chávez..
7. Tendencia a desactivar los dispositivos de la guerra58: “El más
dramático conflicto de las democracias emergentes es la rapidez con la que
se agotan los mecanismos de negociación, los ambientes de diálogo, la
disposición anímica para aceptar las diferencias de los actores en escena.
La lógica de la guerra no es en absoluto una forma de la política, es más
bien su negación radical”, nos dice Rigoberto Lanz. Sin embargo en el
58
Que según William Ury son: La tendencia a armarse de la población, la deshumanización
de los sectores en pugna y la politización de los medios de comunicación. Question, marzo 2.003.
55
discurso opositor casi siempre de manera explícita o velada, se sostiene
que Chávez nos conduce a una “guerra civil”.Cualquier escaramuza, por
demás frecuente en la vida política del país, inmediatamente es tomada
como ejemplo de lo violento del sector oficial y de estar atizando una
“guerra civil”. Se les olvidó, todas las escaramuzas semanales de los
encapuchados de la Universidad Central de Venezuela. ¿Desde cuando no
se suceden?, a pesar que desde su óptica este es un régimen violento.
¿No será que los violentos ahora están del lado de ellos?
8. Tendencia al posicionamiento de nuevos liderazgos: La crisis del
sistema político partidocrático venezolano y su consecuente agotamiento,
no es obra del Presidente Chávez, es hija de los actores del Pacto de Punto
Fijo y la democracia representativa, que se desgastó en el poder, al
rendirse a organismos financieros internacionales, aplicando sus recetas
económicas, a factores de poder foráneos que aún luchan por conservar los
privilegios que tenían tras bastidores en los gobiernos del Pacto de Punto
Fijo, el bipartidismo venezolano, lo pulverizó el paquete económico del
segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, le dio la extremaunción Rafael
Caldera, al alcanzar el poder, sin el apoyo del partido que el fundó, sino con
lo que él mismo denominó “el chiripero” y a ese bipartidismo agónico, le
firmó el acta de defunción, el arrollador triunfo electoral del hoy Presidente
Hugo Chávez, y con él ha ido emergiendo un nuevo liderazgo en el país,
con todas las dificultades de lo inédito, pero es un liderazgo popular, de los
excluidos de siempre, comprometidos con los cambios y las
transformaciones que se adelantan, y dispuestos a defender con su vida,
este proceso.
9. Tendencia a fortalecer un centro político: La polarización política que
vivimos, ha traído como consecuencia lógica, la “casi” desaparición de un
centro político, como sector institucional, con libertad de acción, con
discursos y acciones que interpelen a la sociedad y a los sectores políticos
polarizados. Sin embargo, es necesario construir y fortalecer un centro
político, que llevará tiempo conformarlo, donde la fortaleza institucional
sustentada en la eficiencia política, la cultura democrática y la experiencia
exitosa acumulada, sean sus características, esto se logrará, si todos nos
constituimos en ciudadanos y si continúa al frente de los cambios y
transformaciones el Presidente Chávez.
10. Tendencia a generar cambios de verdad: Los que creemos y nos
sentimos comprometidos con las transformaciones y los cambios, debemos
estar alerta, para que estos se llevan a cabo y se profundicen, porque de lo
contrario, nos embargará el desánimo y la desesperanza. Debemos de
56
tener claro, que la oposición ha tenido cierta claridad y eficacia política, en
bombardear la agenda del cambio, al someter al gobierno y la sociedad a
un verdadero desgaste, político, económico, social y espiritual, a no dejar
gobernar al Presidente Chávez con tranquilidad, la perturbación de la paz
del país, la conspiración permanente, que ha incidido en un cabal y
eficiente cumplimiento de la agenda del cambio y esto hay que repetirlo una
y mil veces, para que lo entendamos y lo tengamos presente, para
desmontar el discurso opositor y conspirativo, de la ineficacia del gobierno.
Las tendencias al conservadurismo político han sido más que ratificadas
con los hechos de abril de 2.002, donde la oposición logró por fin, los muertos que
necesitaba para justificar sus argumentos y acciones, el golpe y efímero gobierno
de Carmona Estanga, donde fueron patéticas las tendencias facistoides, que han
continuado calando en los sectores más tradicionales de nuestra sociedad, que
protagonizaron el paro de las cúpulas de FEDECÁMARAS y la CTV, el sabotaje
petrolero, nuevamente derrotado por el gobierno y el apoyo popular de la mayoría
del pueblo venezolano. Estos acontecimientos no los vamos a describir, porque es
de todos conocidos y además no es el objeto de este análisis.
EL COMPORTAMIENTO COLECTIVO DE LOS SECTORES
POLARIZADOS DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA
En las líneas que siguen, vamos concentrar nuestra atención en el
comportamiento colectivo exhibido por los sectores polarizados de la sociedad
venezolana y su relación con la salud mental.
A nuestro juicio, el comportamiento colectivo de la oposición activa al
gobierno, ha actuado por la tensión que se les ha creado al ver amenazados sus
intereses y privilegios, por las políticas, leyes habilitantes y acciones del gobierno,
la ansiedad generalizada de estos sectores, reforzada mediante la propaganda
política transmitida por los medios de comunicación, especialmente la televisión,
ha estigmatizado al gobierno, al presidente Chávez como autoritarios y con
tendencias totalitarias, y a los sectores populares que lo siguen, como turbas
violentas y asesinas, responsables de todos los males que les aquejan,
canalizando mediante movilizaciones constantes durante los meses de diciembre
de 2.002 y enero de 2.003, la hostilidad, los odios y agresiones a todo lo que este
asociado al gobierno a los cambios y la revolución, bajo la creencia generalizada,
negativa y omnipotente de que con estas acciones, el gobierno y el presidente
Chávez saldrían de Miraflores antes de las navidades del 2.002, para ello,
pusieron todo su empeño, sin importarles las consecuencias personales, grupales,
corporativas, económicas y sociales de sus irresponsables acciones, todo ello
sustentado en ideas y fantasías omnipotentes, no contaban con la respuesta del
57
gobierno y de la mayoría del pueblo venezolano, que apuesta a los cambios y que
actúan afincados en su Constitución Bolivariana, y porque no, también bajo la
creencia generalizada y positiva que los cambios constitucionales y de las leyes
(creencia normativa), promoverán y apuntalarán los cambios sociales, políticos e
institucionales deseados.
En todo caso hace falta más que eso, hay que recuperar la confianza, la
tolerancia, la gobernabilidad, para que los cambios transiten por senderos
democráticos y pacíficos, es decir, que desde la salud mental, prevalezcan las
potencialidades sobre las alienaciones, para el logro del desarrollo sustentado en
la convivencia social, respetando nuestra diversidad y diferencias políticas e
ideológicas.
Podemos ilustrar gráficamente los comportamientos colectivos de los
sectores polarizados de la sociedad venezolana de la siguiente forma:
COMPORTAMIENTO COLECTIVO DE LOS SECTORES DE
OPOSICIÓN
SECTORES CREENCIA AGRESIÓN
CONSERVADORES GENERALIZA GENERALIZADA:
DE LA SOCIEDAD DA: EL ÚNICO PARO DEL 10 DE DIC
VENEZOLANA RESPONSAB 2.001.
PERCIBEN LOS ANSIEDAD,
LE DE TODOS GOLPE DE ESTADO
CAMBIOS DEL HOSTILIDAD,
TENSIÓN LOS MALES DE ABRIL DE 2.002.
PAÍS COMO DEL PAÍS ES
AMENAZA A SUS PARO
EL EMPRESARIAL/SINDI
INTERÉSES Y
PRIVILEGIOS GOBIERNO CAL/PETROLERO
DEL
PRESIDENTE
CHÁVEZ
CREENCIA GENERALIZADA
OMNIPOTENTE: CHÁVEZ VETE
YA, NAVIDADES SIN CHÁVEZ.
CAPACIDAD EXAGERADA PARA
ELIMINAR LA FUENTYE DEL MAL
58
COMPORTAMIENTO COLECTIVO DE SECTORES OFICIALISTAS
ILEGALIDAD E CREENCIA
ILEGITIMIDAD GENERALIZA
SOCIAL DE LAS AMBIGÜEDAD, LA OPOSICIÓN ES DA DE FALTA
ACCIONES DE LA ANSIEDAD Y LA RESPONSABLE DE
OPOSICIÓN TENSIÓN DEL CAOS QUE REGULACIÓN
VIVIÓ EL PAÍS EN NORMATIVA
LA IV REPÚBLICA Y
AHORA
ASIMILACIÓN DE LA
HOSTILIDAD A LA
CREENCIA EN LA EFICACIA DEL
OMNIPOTENCIA DEL CAMBIO NORMATIVO.
CAMBIO NORMATIVO CREENCIA EN LA
CAPACIDAD DE LA
NORMA PARA
CASTIGAR AL
SUJETO PARTICULAR
SALUD MENTAL Y COMPORTAMIENTO COLECTIVO
La Salud Mental del venezolano, se verá mayormente afectada o no, si los
sectores polarizados y en conflictividad de la sociedad venezolana ejerciten la
tolerancia, la negociación de los conflictos, deponen la impaciencia y la fuerza
para imponer nuestros intereses unilateralmente en detrimento del interés
colectivo, si utilizan los mecanismos constitucionales para manifestar la
inconformidad con la gestión gubernamental, sin satanizar a personas o grupos
sociales.
Todos los medios de comunicación social públicos, privados y alternativos
deben contribuir a fortalecer la salud mental de todos los venezolanos y en
especial de los niños, niñas y adolescentes, informando veraz, imparcial y de
manera equilibrada, sin sensacionalismos, ni amarillismo. Apegados a la realidad
de los hechos sociales, sin magnificarlos de manera unilateral; porque en un
mundo globalizado como el de hoy, los medios de comunicación social tienen una
gran responsabilidad ética, debido a que se han convertido “en lugares desde los
cuales se construye toda realidad significativa. Lo que no pasa por las pantallas de
59
la televisión global, no ocurre, no forma parte de la realidad, no entra a alimentar
nuestra memoria” (Edgardo Lander, 2.002)
La mayoría de la población no polarizada, ese tercer lado o tercer
escenario, no debe dejarse confundir, deben ser clarificadores facilitadores y
mediadores comunitarios, de la posible confusión inducida que pudiera existir en
sus familias o comunidades. Deben fomentar el análisis crítico de lo que sucede
en el país con sus familias y vecinos; rescatar la confianza y amistad que surgen
de la convivencia, antes de proceder a acciones de intolerancia, que irrespetan
espacios privados de personas o familias, o los conduzcan a actos violentos y
vandálicos. El derecho del otro, comienza donde finaliza el nuestro.
Los gremios profesionales y sindicatos de trabajadores, tanto del sector
público como privado, deben reflexionar sobre el papel social y de servicio que les
corresponde con el país, especialmente en el sector salud, educación y trabajo. A
sopesar con sensibilidad social su incorporación, al llamado a paros o huelgas,
que lejos de lograr reivindicaciones económicas válidas y justas, solo contribuyen
a deteriorar la economía, la gobernabilidad y convivencia ciudadana de nuestra
patria, que en todo caso no daña al gobierno, sino a nuestra sociedad.
60
CAPÍTULO VI
SALUD MENTAL Y COMUNIDAD
“Lo comunitario es la tercera vía
entre el Estado (lo público) y el mercado (lo privado)”
Juan Ramón Bueno (1993)
Hemos establecido en capítulos anteriores que, salud mental es calidad de
vida, si esto es así, entonces es pertinente hablar de salud mental y comunidad,
porque la calidad de vida es una cualidad subjetiva de las personas que
conforman una familia, un grupo humano y una comunidad.
Cabe preguntarnos también ¿Es posible adelantar en el país la Salud
Mental en la Comunidad? ¿De quién es responsabilidad la salud mental en la
comunidad? ¿Hacia quién se dirigen las acciones de la salud mental en la
comunidad?
Las respuestas a estos interrogantes requieren la discusión de temas
necesarios, para poder afirmar o negar la posibilidad comunitaria de desarrollar
Programas, proyectos y acciones de salud mental, entre los temas a discutir están:
1. El cambio cultural necesario para poder desarrollar la salud mental en la
comunidad.
2. Cambio de paradigma respecto a como se ha concebido hasta ahora la
salud mental.
3. El mandato constitucional.
4. El desarrollo de Principios Comunitarios que promuevan una Cultura
Comunitaria de Salud Mental.
El CAMBIO CULTURAL
Tradicionalmente, tanto en el ámbito nacional como en el ámbito
internacional, la salud mental es considerada como el antónimo del trastorno
mental, como lo hemos revisado en el Capítulo II de este ensayo, resultado de
esa concepción, las referencias a la salud mental, siempre están cargadas de
referencias a los diferentes trastornos mentales y del comportamiento, al
tratamiento de éstos, y a los modelos de atención institucional donde son tratadas
61
las personas con estos trastornos, por todo ello, se requiere de un cambio cultural
tanto en el personal de salud como en la población al abordar esta situación,
siendo inevitable para dicho cambio que revisemos todo lo que va desde lo
institucional hasta lo comunitario.
El camino que hay que recorrer para este cambio cultural va desde una
cultura institucional tradicional, pasando por una cultura terapéutica de atención a
las personas con trastornos mentales y del comportamiento en las llamadas
Comunidades Terapéuticas, hasta llegar a lo que nosotros denominamos una
cultura comunitaria de salud mental; veamos que es lo que caracteriza a cada una
de ellas.
LA CULTURA INSTITUCIONAL TRADICIONAL
Desde el surgimiento del manicomio como institución del encierro de la
locura y de las personas portadoras de dicho trastorno, se desarrolló una ideología
que muchos autores denominan –ideología manicomial- caracterizada por el
encierro en hospicios, hoy hospitales psiquiátricos de las personas portadoras de
estos trastornos, vagabundos, excluidos sociales y todas aquellas personas que
por su condición económica y social, son considerados improductivos.
Su comportamiento y actitudes, son atribuidas a una enfermedad de origen
fundamentalmente biológico, -no negamos la enfermedad mental- pero sí su solo
origen biológico y la exoneración de la sociedad en su aparición. En el Capítulo I,
analizamos estos aspectos, por lo cual ahora los obviaremos y centraremos la
narración en las características actuales de esta cultura.
• En esta cultura institucional, las acciones sanitarias están sólo dirigidas al
sujeto enfermo.
• El clima institucional es manicomial, es decir, de largos periodos de
encierro, de separación de la familia y la comunidad, lo que ocasiona en
oportunidades una perdida de la identidad personal y social de estos
sujetos y un proceso de “desciudadanización”.
• Estos hospitales psiquiátricos están escasamente integrados al sistema de
salud general, lo que ocasiona en frecuentes oportunidades, dificultades en
la atención en los establecimientos del sistema de salud general, cuando
padecen alguna enfermedad somática como cualquier ciudadano.
• Frecuentemente le son violados sus Derechos Humanos, entre las
violaciones más frecuentes se encuentran: El derecho a ser tratados con
humanidad y respeto, el derecho a una admisión voluntaria, el derecho a la
62
privacidad y libertad de comunicación, el derecho a recibir tratamiento en la
comunidad, el derecho a proporcionarle consentimiento informado antes de
recibir cualquier tratamiento, el derecho a recurrir a un tribunal
independiente e imparcial que determine la legalidad de su encierro en un
hospital psiquiátrico.
• Por lo general, la oferta de servicios que ofrecen los hospitales psiquiátricos
no es acorde con la demanda de atención psiquiátrica, con el perfil de
morbilidad psiquiatrita presente en nuestra sociedad y la realidad de la
salud mental del país.
• La atención es básicamente asistencialista, individual, remediadora, de
tratamiento psicofarmacológico de los síntomas y no del trastorno mental o
del comportamiento, no se incluye a la familia en la terapéutica y
recuperación de su familiar.
• No se desarrollan acciones de promoción de salud, ni de prevención de
daños.
• Escasa evaluación, supervisión, monitoreo y control de la gestión
hospitalaria de estas instituciones por parte de las autoridades sanitarias y
de la ciudadanía.
• Prevalece en el personal de salud, el prejuicio, la estereotipación y el
estigma acerca de los trastornos mentales y del comportamiento.
Estas son las características más conspicuas de la atención psiquiátrica
prevalecientes en el país y en muchísimos otros países del tercer mundo y del
mundo desarrollado.
CULTURA INSTITUCIONAL TERAPÉUTICA
Desde la implantación de la ideología manicomial para la atención de las
personas que padecen trastornos mentales y del comportamiento, han existido
médicos y otras personas preocupadas y críticas por la situación institucional en
las que les corresponde vivir a las personas con trastornos mentales entre estos
pioneros tenemos a Felipe Pinel, quien en 1763 liberó de las cadenas a los
pacientes del Hospital de la Bicetré en Paris, hecho conocido como la primera
revolución psiquiatrita, hechos de esta naturaleza se pierden en la noche de los
tiempos, y así llegamos a la década de los años cuarenta, en plena II Guerra
Mundial, cuando en el frente de batalla se comienzan a producir las neurosis y
63
psicosis de guerra que abarrotaban los hospitales psiquiátricos de los aliados,
entre ellos, los de la Gran Bretaña, sobrepasada la capacidad de atención para
estas personas venidas del frente de guerra, el personal insuficiente y la escasez
de recursos, el psiquiatra inglés Maxwell Jones, propone su modalidad de atención
llamada Comunidad Terapéutica, en la cual el paciente, pasa a ser protagonista
junto al personal de salud de su propio tratamiento y curación. Se instituyen
normas consensuadas y compartidas de funcionamiento, hay estructuración del
tiempo y todas las acciones y actividades programadas en la institución, tienen
una finalidad terapéutica, es decir, están orientadas al logro de la cura de las
personas allí recluidas.
Esta modalidad de atención y tratamiento indudablemente que constituye
un avance y un logro en la terapéutica psiquiatrita y en el respeto de las personas
con trastornos mentales y de los comportamientos abordados bajo esta modalidad
terapéutica de atención, es una humanización en la concepción de la enfermedad
mental y su tratamiento.
Pero a pesar de sus logros y éxitos, esta modalidad de atención no ha
tenido la extensión, cobertura e interés a la hora de abordar el tratamiento de los
trastornos mentales y del comportamiento, debido a que el modelo médico
hegemónico, sigue implantando su ideología manicomial y la cultura institucional
tradicional que le es consustancial, aunque se haya avanzado en el tratamiento
farmacológico de la enfermedad mental, y se modernice la infraestructura de los
hospitales psiquiátricos.
La aparición de la Comunidad Terapéutica como modalidad de atención a
los trastornos mentales, es considerada la –Tercera Revolución Psiquiátrica-, ya
que el descubrimiento del inconsciente dinámico por Freud es considerada la –
Segunda Revolución Psiquiátrica-.
La Cultura Institucional Terapéutica que surge de la comunidad terapéutica
se caracteriza por:
• La acción sanitaria está dirigida al sujeto enfermo y su familia y en
oportunidades puede incluir a la comunidad general.
• Mínimo aislamiento del sujeto enfermo de su entorno familiar, separaciones
breves de su comunidad.
• Se toma en cuenta la opinión del sujeto enfermo y su familia en el
tratamiento y la cura.
64
• Tratamiento psicofarmacológico, psicológico y social al sujeto enfermo y su
familia.
• Mayor integración al Sistema General de Salud, al mejorar la imagen y
reputación institucional.
• Oferta de servicios específica, pero adecuada al perfil epidemiológico de la
comunidad.
• El personal de salud tiene menor prejuicio acerca de los trastornos
mentales y del comportamiento.
• Acciones de promoción de salud y de prevención de daños en el sujeto
enfermo y su familia.
CULTURA COMUNITARIA DE SALUD MENTAL
La Cultura Institucional Tradicional y la Cultura Institucional Terapéutica,
como sus nombres lo indican, son culturas que surgen en el seno de
establecimientos de atención psiquiátrica, y que con el correr de los años, han
creado una matriz de opinión en la población, como las únicas modalidades
válidas de tratamiento a los trastornos mentales y del comportamiento.
La Cultura Comunitaria de Salud Mental, debe surgir y construirse
colectivamente en la propia comunidad y por la misma gente, las otras dos
culturas institucionales apuntan hacia la restitución sintomática y la cura de los
trastornos mentales y del comportamiento, la cultura comunitaria de salud mental
enfatiza la promoción y conservación de la salud y la prevención sobre los riesgos
comunitarios que pueden poner en peligro la calidad de vida, por lo tanto, lo que la
caracteriza es:
• Acción sanitaria dirigida a toda la población, sin descuidar la atención
integral a la población vulnerable, en riesgo y/o enferma.
• Requiere de la integración del sistema de salud y del funcionamiento en
red de los establecimientos de salud tanto del ámbito nacional, como
regional y municipal, así como también de la participación ciudadana.
• La oferta de servicios tiene que ser integral en sus acciones de promoción
de salud, prevención de riesgos y daños, atención integral, tratamiento,
rehabilitación y reincorporación social y responder a las demandas de la
comunidad.
65
• Debe privilegiar la atención integral familiar y comunitaria.
• Debe minimizar los prejuicios, estereotipos y estigma hacia las personas
que padecen trastornos mentales o del comportamiento.
• El control y la supervisión de la gestión en salud son ejercidos
corresponsablemente por las autoridades sanitarias y la ciudadanía
organizada.
• La Participación Ciudadana se canaliza a través de las organizaciones de
la sociedad civil, la asociación de pacientes y familiares y empresas
cooperativas entre otras.
• Debe promover la construcción colectiva de ciudadanía y capital social.
CAMBIO DE PARADIGMA
La construcción colectiva y el desarrollo de una cultura comunitaria de salud
mental, requieren que el personal de salud y los propios ciudadanos entiendan
que el paradigma clínico individual que prevalece en la atención para los
trastornos mentales y del comportamiento, es insuficiente y debe ser transformado
en un paradigma comunitario/epidemiológico.
El paradigma clínico individual se caracteriza por:
1. Entrevista y examen del paciente, su historia personal y familiar, la
aplicación de test psicológicos, exámenes de laboratorio,
electroencefalograma y otros estudios paraclínicos.
2. Diagnóstico fenomenológico, utilizando los clasificadores internacionales de
enfermedades (CD 10, DSM V)
3. intervención: Por solicitud del paciente, la familia u otro agente social. Cesa
con el alta del paciente o por interrupción unilateral.
4. Tratamiento basado en el diagnóstico, en los recursos existentes y en la
concepción que se tenga sobre los trastornos mentales y del
comportamiento.
5. Observación continua: Evaluación de los progresos del paciente.
66
6. Agentes: Profesionales de la salud mental y agentes comunitarios
practicantes de la medicina popular.
El paradigma comunitario/epidemiológico se caracteriza por:
1. Examen de la Comunidad: Encuestas epidemiológicas, registros
psiquiátricos, indicadores socioeconómicos, indicadores de bienestar
social, vigilancia comunitaria de la salud mental.
2. Diagnóstico comunitario: Análisis de la situación de la salud mental de la
comunidad, de grupos poblacionales específicos, tasas de morbilidad.
tasas de mortalidad, tasas de discapacidad.
3. Intervención: Por solicitud de líderes comunitarios o profesionales de la
salud. No cesa, es continua.
4. Tratamiento: Basado en el diagnóstico comunitario, los recursos de la
comunidad, los conocimientos y experiencias de las gentes.
5. Vigilancia: Del estado de salud mental o de las condiciones de salud
mental de la comunidad.
6. Evaluación: De la eficacia, cambios en la situación de salud mental o de los
programas de salud en ejecución en la comunidad.
7. Agentes: Profesionales de la salud pública, de la salud mental, de las
ciencias sociales y líderes comunitarios.
PRINCIPIOS COMUNIATRIOS PARA PROMOVER UNA CULTURA
COMUNITARIA DE SALUD MENTAL
1. Universalidad: Toda la población debe ser partícipe de los beneficios de
una cultura comunitaria de salud mental.
2. Equidad: Nos corresponde convivir en una sociedad excluyente, por lo que
es una necesidad impostergable realizar esfuerzos comunitarios para lograr
una equidad social y una sociedad donde entremos todos.
3. Solidaridad: Es un principio que invita al esfuerzo permanente e
intergeneracional para contribuir también con el logro de la equidad social.
67
4. Unicidad e integración social: La acción social en nuestras comunidades
ha estado signada por la fragmentación de las acciones, si queremos una
acción comunitaria efectiva, requerimos de unidad e integración de los
esfuerzos para lograr la necesaria cohesión social que requiere una cultura
comunitaria de salud mental. Es desarrollar una capacidad asociativa para
el desarrollo de capital social.
5. Participación: En el plano discursivo, todos están de acuerdo en la
participación, las dificultades se presentan, a la hora de las acciones en la
realidad comunitaria, donde surgen resistencias y limitaciones a la
participación, este principio lo desarrollamos más extensamente en el
capítulo VIII.
6. Integralidad: Se requieren acciones integradas y coordinadas de
instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil.
7. Respeto por las diferencias culturales, económico-sociales y políticas:
Tenemos la necesidad de un ejercicio de tolerancia, ante la creciente
intolerancia reinante en el país.
8. Calidad, eficacia y eficiencia: Uno de los rasgos que debe tener la cultura
comunitaria de salud mental, es la de calidad en sus acciones, manejo
eficiente de los recursos, para el logro de los objetivos y metas planteadas.
MANDATO CONSTITUCIONAL
A lo largo de este ensayo, hemos sostenido que nuestro concepto de salud
mental, como calidad de vida y en la Constitución Bolivariana, está expreso el
mandato de aumentar la calidad de vida y el bienestar colectivo, garantizando y
vigilando el cumplimiento de los Derechos Sociales, que consagra:
1. Protección de la paternidad y maternidad.
2. Protección de niños, niñas y adolescentes.
3. Derechos de los ancianos.
4. Derechos de las personas con discapacidad.
5. Derecho a vivienda.
6. Derecho a la salud.
7. Derecho a la seguridad social.
8. Derecho a la educación.
9. Derecho al trabajo.
68
10. Derecho sindical.
APROXIMACIÓN A LA COMUNIDAD
Si queremos desarrollar una cultura comunitaria de salud mental, lo primero
que tenemos que realizar es, una aproximación a la comunidad donde deseamos
adelantar y desarrollar dicha cultura.
Esta aproximación implica transitar los momentos siguientes:
1. Exploración preliminar de la Comunidad.
2. Diagnóstico Comunitario.
3. Modalidades de Intervención Comunitaria.
4. Estrategias Comunitarias.
5. Programas Comunitarios.
69
EXPLORACIÓN PRELIMINAR DE LA
COMUNIDAD
INVESTIGACIÓN DE LAS IDENTIFICACIÓN DE LOS
CARACTERÍSTICAS DE RECURSOS
LA COMUNIDAD
INFORMACIÓN PRELIMINAR
DEL ESTADO DE SALUD
ENFERMEDAD
DETERMINACIÓN DE
PRIORIDADES
DIAGNÓSTICO COMUNITARIO
PROGRAMAS DE
INTERVENCIÓN
70
DIAGNÓSTICO COMUNITARIO
EXAMEN PRELIMINAR
DE LA COMUNIDAD
RE-EXAMEN DE LA
SITUACIÓN (NUEVAS DIAGNÓSTICO
DECISIONES) COMUNITARIO
PROGRAMA DE SALUD
EVALUACIÓN DEL CUIDADO MENTAL COMUNITARIO
DE LA SALUD MENTAL
VIGILANCIA DE LA IMPLANTACIÓN Y
SALUD MENTAL DESARROLLO DEL
PROGRAMA
MODALIDADES DE INTERVENCIÓN COMUNITARIAS
1. Promoción de Salud Mental.
2. Prevención de Daños.
3. Atención Integral a los problemas de salud mental y trastornos mentales y
del comportamiento.
4. Rehabilitación física, emocional y social.
71
ESTRATEGIAS COMUNITARIAS
1. Coordinación intersectorial e institucional: Con el gobierno central,
gobernaciones, alcaldías, juntas parroquiales, el sector privado,
organizaciones de la sociedad civil.
2. Trabajo en Equipos Interdisciplinarios: Personal de salud, personal de las
ciencias de la conducta, personal de las ciencias sociales, líderes
comunitarios.
3. Construcción colectiva de ciudadanía y capital social: Generando confianza
entre los ciudadanos, las instituciones públicas y privadas, promoviendo la
capacidad asociativa, creando conciencia cívica en la comunidad y
estimulando los valores éticos, la corresponsabilidad, el compromiso entre
los ciudadanos de la comunidad.
PROGRAMAS COMUNITARIOS
El diseño y desarrollo de los programas comunitarios, van a depender del
diagnostico comunitario y deben responder a las demandas de la comunidad de
acuerdo a sus condiciones culturales y situación socioeconómica.
Es necesario desarrollar los siguientes Programas Comunitarios:
1. De Bienestar Compensatorio: Están destinados a las comunidades con
necesidades básicas insatisfechas como estrategia para paliar las
consecuencias de acontecimientos vitales dañinos y disminuir las brechas
de las desigualdades sociales.
2. De Bienestar Preventivo: Dirigidos a comunidades con mejores condiciones
socio económicas; buscan reducir los riesgos de que ocurran desgracias
serias.
3. De Bienestar Positivo: Son programas que se desarrollan en comunidades
organizadas, con necesidades básicas satisfechas, alto poder adquisitivo,
están orientados a elevar el nivel de satisfacción y bienestar en aspectos
concretos de la vida comunitaria.
72
El recorrido que hemos realizado hasta acá, nos permite teóricamente responder a
las interrogantes que nos planteamos al inicio, en el sentido de afirmar, que:
1. Es posible en el país, avanzar hacia una cultura comunitaria de salud
mental, promoviendo la participación y capacitación ciudadana para la
gestión en salud.
2. Fomentando la corresponsabilidad entre el Estado, la comunidad
organizada y el sector privado, para el logro del bienestar y la construcción
colectiva de capital social.
3. Desarrollando programas acordes con las necesidades colectivas de las
gentes, que disminuyan la distancia entre el Estado y la comunidad,
eliminando la burocracia y el clientelismo.
4. Ejerciendo la contraloría social de los ciudadanos y ciudadanas en la
ejecución de los programas de bienestar, que coadyuvan al logro de una
cultura comunitaria de salud mental.
73
CAPÍTULO VII
SALUD MENTAL, ATENCIÓN PSIQUIÁTRICA Y LEGISLACIÓN
“Son más los que viven de las personas con
trastornos mentales y del comportamiento, que
los que lo sufren”
Pedro Alcalá Afanador (2.001)
Abordar el tema de la Salud Mental y Legislación, pasa necesariamente por
la revisión del concepto de ciudadanía y de los estándares internacionales,
interamericanos y nacionales referidos a los Derechos Humanos y en particular a
los Derechos Humanos de las personas con trastornos mentales.
El avance de la ciudadanía y de la civilización en el mundo se ha dado
históricamente a través de la afirmación de derechos.
La definición e introducción de los derechos civiles en las leyes de cada
país, marcaron el comienzo de los regímenes políticos liberales.
La afirmación de los derechos políticos permitió el surgimiento de las
democracias liberales.
La definición de los derechos sociales, la emergencia de las
socialdemocracias.
La afirmación de los derechos republicanos completará el ciclo histórico de
afirmación de la ciudadanía. (Luiz Carlos Breser Pereira, 1999).
Hemos abundado a lo largo de este ensayo, sobre diversas definiciones de
Salud Mental, pero, no redunda que una vez más recordemos dos de estos
conceptos a saber: “La salud mental como aquel estado sujeto a fluctuaciones
provenientes de factores biológicos y sociales en que el individuo se encuentra en
condiciones de conseguir una síntesis satisfactoria de sus tendencias instintivas
potencialmente antagónicas, así como para formar y mantener relaciones
armónicas con los demás y para participar conscientemente en los cambios que
puedan producirse en su medio ambiente físico y social” (Organización Mundial de
la Salud, OMS)
74
También hemos definido la salud mental como una cualidad humana que se
hace singular en la personalidad individual (para si) y personalidad particular (en
si) constituyendo el máximo bienestar y desarrollo posible en cada momento
histórico y circunstancia determinada como resultado de la interacción permanente
de transformaciones recíprocas entre el sujeto, grupo social o conglomerado
nacional y su entorno natural y realidad social. (Pedro Alcalá Afanador, 2.001)
DESARROLLO DE LA CIUDADANÍA
Según Thomas Marshall (1.952), la ciudadanía es esencialmente una
relación de pertenencia a una comunidad en donde todos tienen el mismo estatus
como miembros, igualdad de derechos y obligaciones.
Para este mismo autor, la ciudadanía moderna, es un estatus social que
atribuye derechos y deberes a los nuevos estratos sociales que surgieron de la
revolución industrial, a partir de la segunda mitad del siglo XVII.
La ciudadanía civil, son todos aquellos derechos asociados a la libertad
física, de palabra, de pensamiento, de religión; derechos a tener títulos de
propiedad y firmar contratos; el derecho a una justicia independiente a partir del
principio de igualdad ante la ley. Derechos del Siglo XVII. En la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, estos derechos están contenidos en los
Artículos 20, 21, 43 al 61.
La ciudadanía política, es decir, el derecho a participar en el ejercicio del
poder político, a elegir y ser elegido, al sufragio universal y participación política,
surge en el siglo XIX. Derechos del Siglo XIX. Estos derechos están contenidos
en los Artículos 62 al 74 de la Constitución Bolivariana.
La ciudadanía social, nos da derecho a tener un nivel adecuado de
educación, de salud, de habitación y seguridad social según los estándares
prevalecientes en la comunidad política de referencia. Son los derechos del siglo
XX. En los Artículos 75 al 97 de la Constitución Bolivariana, se consagran estos
derechos políticos a toda la población venezolana.
La ciudadanía republicana, es un proceso en construcción, los derechos
cívicos de interés público, se encuentran en proceso de definición. Son los
derechos al patrimonio histórico-cultural, al patrimonio ambiental y al patrimonio
económico común. Son los derechos del siglo XXI y se encuentran consagrados
en la Constitución venezolana en los Artículos 98 al 129.
75
El desafío en la construcción y desarrollo de ciudadanía, consiste como
sostiene Eduardo Bustelo (1.998), superar la ciudadanía asistida y lograr una
ciudadanía emancipada, como dejamos asentado en el capítulo IV.
ESTÁNDARES INTERNACIONALES
INSTRUMENTOS GENERALES
1. Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948)
2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ONU, 23 de marzo de
1.976, ratificada por 85 Estados)
3. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ONU,
3 de marzo 1976, ratificado por 88 Estados)
4. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, conocida
también como Declaración Americana (OEA, 1.992)
5. Convención Americana de Derechos Humanos o Convención Americana
(OEA, 18 de julio de 1978, ratificada por 25 Estados)
6. Convención Europea para la Protección de Derechos Humanos y
Libertades Fundamentales (3 de septiembre de 1.953, ratificada por 21
Estados)
Ante la reiterada violación de los derechos humanos de las personas que
padecen un trastorno mental o del comportamiento, los Organismos
Internacionales, Regionales y los Gobiernos de los países, han establecido unos
estándares, que constituyen la guía normativa y axiológica para el respeto a las
personas que padecen estos trastornos. A continuación haremos una
enumeración panorámica de los mismos.
ESTÁNDARES INTERNACIONALES
INSTRUMENTOS ESPECÍFICOS
Estos instrumentos se refieren a condiciones de vulnerabilidad, impotencia
y abandono.
1. Declaración de los Derechos del Retrasado Mental (ONU, 1.971)
76
2. Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y para el
Mejoramiento de la Atención de la Salud Mental. Principios de Salud Mental
(ONU, 1.991)
3. Normas Uniformes sobre Igualdad de Oportunidades para las Personas con
Discapacidad (ONU, 1.993)
4. Guías para la Promoción de los Derechos Humanos de las Personas con
Enfermedades Mentales (OMS, 1.996)
SISTEMA INTERAMERICANO
ESTÁNDARES ESPECÍFICOS
1. Declaración de Caracas (OPS/OMS, noviembre 1.990)
2. Recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
sobre Promoción y Protección de los Derechos de las Personas con
Discapacidad Mental (OEA, abril 2.001)
ESTÁNDARES NACIONALES
DECRETOS PRESIDENCIALES
1. Reglamento de Establecimientos de Larga Estancia (Decreto No 3.146
Gaceta Oficial No 35.312, 6 de octubre de 1.993)
2. Decreto de Creación de la Comisión Ministerial Interdisciplinaria e
Intersectorial para elaborar el Anteproyecto de Ley de Protección y Atención
Integral al Enfermo Mental (Decreto No 549 Gaceta Oficial No 35.647, 6 de
febrero de 1.995)
ESTÁNDARES NACIONALES
RESOLUCIONES MINISTERIALES
1. Política de Salud Mental (Resolución No G-1.223, Gaceta Oficial No 35.079,
20 de octubre 1.992)
77
2. Normas para Servicios de Psiquiatría en Hospitales Generales (Resolución
G-1.085, Gaceta Oficial No 35.725, 5 de junio 1.995)
3. Normas para Hospitales Día Psiquiátricos (Resolución No SG1.087, Gaceta
Oficial No 35.725, 5 de junio 1.995)
ESTÁNDARES NACIONALES
ANTEPROYECTOS DE LEYES
1. Anteproyecto de Ley de Protección y Atención Integral a las Personas con
Trastornos Mentales (Julio 1.997)
2. Anteproyecto de Ley de Salud (2.001)
LIBERTADES FUNDAMENTALES Y DERECHOS MÁS
FRECUENTEMENTE VIOLADOS EN HOSPITALES
PSIQUIÁTRICOS EN EL ÁMBITO MUNDIAL
Según la OPS/OMS y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, los derechos más violados en hospitales psiquiátricos del mundo son:
• El derecho a ser tratados con humanidad y respeto.
• El derecho a una admisión voluntaria.
• El derecho a la privacidad y libertad de comunicación.
• Derecho a recibir tratamiento en la comunidad.
• Derecho a proporcionar consentimiento informado antes de cualquier
tratamiento.
• Derecho a recurrir a un tribunal independiente e imparcial que determine la
legalidad de su internamiento en un hospital psiquiátrico.
78
SITUACIÓN ACTUAL DE LOS DERECHOS BÁSICOS Y
LIBERTADES FUNDAMENTALES DE LAS PERSONAS CON
DISCAPACIDADES MENTALES EN LAS AMÉRICAS
PRINCIPALES OBSTÁCULOS
1. Los gobiernos y la sociedad en general, tienen un conocimiento limitado de
los estándares internacionales y normas generales de derechos humanos
que protegen a estas personas.
2. En la región de las Américas, la mayoría de los países no poseen una
legislación que específicamente contemple los derechos de estas personas
y sus familiares.
3. Los referidos estándares y normas, no han sido incorporados en políticas,
planes y legislaciones de salud mental.
4. En términos generales, funcionarios e instituciones gubernamentales,
usuarios, sus familiares, personal de salud mental, jueces, abogados,
estudiantes de derecho y demás personas involucradas en salud mental, no
se han comprometido en la promoción y protección de estos derechos.
5. Las condiciones de vida en las instituciones psiquiátricas frecuentemente
no se ajustan a los estándares mínimos establecidos por el derecho
internacional y estas condiciones tienen un efecto negativo en la prevención
y el tratamiento de los trastornos mentales, al igual que en la reintegración
social de estas personas.
6. Las personas con discapacidades mentales, frecuentemente son víctimas
de desempleo, estigma y violaciones de sus derechos básicos y libertades
fundamentales.
7. Existe la necesidad de fortalecer el papel de la familia y de la comunidad, al
igual que implantar acciones locales, internacionales y multidisciplinarias.
PAÍSES DE LAS AMÉRICAS CON LEY QUE PROTEGE LOS
DERECHOS DE LAS PERSONAS CON TRASTORNOS MENTALES
Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Guyana, México,
Jamaica, Trinidad y Tobago y Estados Unidos de Norteamérica.
79
CAPITULO VIII
PORQUÉ UNA LEY DE SALUD MENTAL
“La legislación en Salud Mental es un valioso instrumento
que contribuye a superar las desigualdades en salud
y atención psiquiátrica evitables e injustas,
que padecen las personas con trastornos mentales.
Pedro Alcalá Afanador. (2.003)
En el capítulo anterior, señalamos los países que en las Américas, tienen
legislación en salud mental, todavía en el país estamos en deuda con toda la
población en esta materia, más sin embargo, la Comisión Ministerial
Interdisciplinaria e Intersectorial, creada mediante Decreto Presidencial No 549 del
6 de febrero de 1.995, cumplió su cometido y en julio de 1.997 entregó al Ministro
de Sanidad y Asistencia Social para la época, Dr. José Félix Oletta un
Anteproyecto de Ley de Protección y Atención Integral a las Personas con
Trastornos Mentales, el cual fue remitido a la Procuraduría General de la
República para su debida consideración.
Los cambios acontecidos en el país, luego de las elecciones de 1.998, la
promulgación de una nueva Constitución y los cambios en la estructura jurídica del
Estado que esto conlleva, han postergado la elaboración y discusión de un
anteproyecto de ley al respecto, más sin embargo, por haber participado en el
anteproyecto de ley de 1.997, creemos que el mismo contiene los elementos
fundamentales que con los debidos ajustes, puede ser un anteproyecto de ley
discutible y perfectible.
En el anteproyecto de Ley Orgánica de Salud o del Sistema Prestacional de
Salud, como debería denominarse, según la Ley Orgánica del Sistema de
Seguridad Social, hay un artículo referido a la necesidad de una Ley de Salud
Mental.
En el Sistema Público Nacional de Salud, deben integrarse las políticas,
planes, programas y proyectos de salud mental y atención psiquiátrica, porque en
la realidad sanitaria actual, esto no es así, debido a la escasa integración de la
atención psiquiátrica al sistema sanitario, lo cual se expresa en la negativa
frecuente para atender las personas con trastornos mentales en los
establecimientos de salud públicos y privados cuando requieren de atención por
presentar una afección somática.
80
Además, la atención psiquiátrica en el país, tanto la pública como la
privada, tienen un fuerte sesgo manicomial, es decir, está centrada en los
síntomas de la enfermedad, para el tratamiento, aísla a la persona de su entorno
socio familiar, a menudo se le violan los derechos humanos a estas personas, este
modelo de atención, tiende no a la cura, sino a la cronificación de los trastornos
que intenta curar.
Tampoco este modelo de atención, se ocupa de los aspectos de promoción
de salud mental, ni de la prevención de los trastornos mentales y mucho menos de
la rehabilitación y reincorporación a la sociedad de estas personas.
¿PARA QUÉ UNA LEY DE SALUD MENTAL Y ATENCIÓN
INTEGRAL A LAS PERSONAS CON TRASTORNOS MENTALES?
Existen sobrados argumentos:
1. Históricos sociales.
2. Humanos.
3. De Justicia Social.
4. De Salud Pública.
5. De Compromiso Internacional.
6. De la realidad social del país.
Argumentos Históricos sociales: La historia de la locura, es la historia de
la exclusión social en todas las épocas de la humanidad.
Hoy esa exclusión se expresa de diversas formas: Rechazo de las
personas que padecen un trastorno mental en los establecimientos de salud no
psiquiátricos, en institutos educativos, en sitios de trabajo, en la contratación de
pólizas de seguros, y hasta en algunos instrumentos legales son aludidos con
términos humillantes y peyorativos.
Argumentos Humanos: Histórica y secularmente, las personas con
trastornos mentales y del comportamiento han sido estigmatizadas,
estereotipadas como “locos” y por ello discriminados.
81
Son las personas más vulnerables y con los Derechos Humanos más
violados en toda la historia de la humanidad.
Los Organismos Internacionales como: ONU, OEA, OPS/OMS, han aprobado
una serie de Principios, Resoluciones, Convenios y Estándares Internacionales
para proteger los Derechos Humanos de las personas que padecen trastornos
mentales.
Argumentos de Justicia Social: De acuerdo a la OPS/OMS, al Centro de
Derechos Humanos y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas, las libertadas fundamentales y derechos más frecuentemente violados
en los hospitales psiquiátricos incluyen:
• El derecho a ser tratados con humanidad y respeto.
• El derecho a una admisión voluntaria.
• El derecho a la privacidad y libertad de comunicación.
• Derecho a recibir tratamiento en la comunidad.
• Derecho a proporcionar consentimiento informado antes de recibir
cualquier tratamiento.
• Derecho a recurrir a cualquier tribunal independiente e imparcial que
determine la legalidad de su atención en un hospital psiquiátrico.
Argumentos de Salud Pública: Cinco de los diez trastornos que generan
más discapacidad en el mundo, son de naturaleza psiquiátrica: depresión
unipolar, esquizofrenia, consumo de alcohol, enfermedad bipolar y trastorno
obsesivo compulsivo.
La depresión ocupa el cuarto lugar en uno y otro sexo y primero en las
mujeres de 15 a 44 años en países en desarrollo.
En países con economías estables, dichas enfermedades ocupan el primer
lugar en la población femenina.
Argumentos de Compromiso Internacional: El interés en los Derechos
Humanos se ha extendido al ámbito de las personas con trastornos
mentales.
82
Venezuela suscribió en noviembre de 1.990 la Declaración de Caracas y se
comprometió a legislar para asegurar el respeto a los Derechos Humanos de
las personas con trastornos mentales y a reestructurar la atención psiquiátrica
con énfasis en la atención y rehabilitación con base comunitaria.
La importancia que reviste la salud mental y la atención psiquiátrica en la
Agenda Mundial, llevó a la Organización Mundial de la Salud OMS a declarar el
año 2.001 como el Año de la Salud Mental. El 7 de abril del mismo año, que se
celebra anualmente el Día Mundial de la Salud, también fue dedicado a la
salud mental, bajo el lema: “Si a la atención. No a la exclusión”, como
estrategia para aminorar la carga individual, familiar y social de estos
trastornos y la discriminación de las personas que los sufren.
Argumentos sustentados en la realidad social del país: Nos
encontramos viviendo y siendo protagonistas de las trasformaciones que
requiere el país, pero dentro de las tantas deudas que hemos arrastrado por
décadas, se encuentra la deuda social con la salud mental de los venezolanos
y venezolanas y con las personas que padecen algún trastorno mental.
A once años de la Declaración de Caracas, estamos lejos del compromiso
contraído.
Los notables avances en investigación en neurociencias y en las ciencias
sociales que sustentan científicamente a la salud mental y a la atención
psiquiátrica, están lejos de aplicarse por el sistema sanitario del país.
La dispersión y el desconocimiento por parte del personal de salud,
abogados, jueces, familiares, personas con trastornos mentales y la población
en general, de los estándares internacionales y normas convencionales que
protegen a las personas con trastornos mentales, hace impostergable una
legislación nacional al respecto.
83
CAPÍTULO IX
CAPITAL SOCIAL Y EL PROBLEMA GLOBAL DE LAS DROGAS
REFLEXIONES PARA LA ACCIÓN
“El poder para hacer el bien,
casi siempre va acompañado
de la posibilidad de hacer
lo contrario”.
Amartya Sen, 2.000
La literatura sobre las drogas, desde nuestra perspectiva tiene ya, bastante
tiempo girando sobre los mismos temas, sin aportar nada nuevo y novedoso para
su solución, es una discusión a veces tautológica sobre el tráfico y el consumo,
desde posturas conservadoras y moralistas, que estigmatizan, prejuician a las
personas y sus comportamientos, pero sin avanzar en lo concreto sobre las
consecuencias de este fenómeno en la sociedad.
Ante esta postura crítica nuestra, en este ensayo queremos dar un aporte
que nos parece novedoso en el abordaje de esta situación.
ASPECTOS HISTÓRICOS
En problemas sociales como éste de las drogas, debemos
permanentemente revisar, dudar y cuestionar sobre lo que hemos escrito, leído o
realizado nosotros y otras personas, en el ámbito nacional e internacional, y
decimos esto, porque si lo que hemos hecho no ameritara revisión, el problema
hoy estaría controlado y minimizado, pero la realidad nos está indicando que ello
no es así, el problema sigue ahí, igual o en aumento, y lo que pasa es que a veces
está más de moda en los medios de comunicación, en el ámbito académico o
policial, para luego caer en un bajo perfil nacional o internacional.
Pero no nos engañemos, continúa el problema y cada vez nos afecta más
en lo social, en lo cultural, en lo económico y en lo político.
Las drogas como fenómeno social, dinámico y tema de interés cultural,
social y político en las últimas cinco décadas han cambiado sustancialmente.
En la década de los 50, el tema de las drogas fue visto como un fenómeno
subcultural, las personas consumidoras de drogas ilícitas, pertenecían a reducidos
84
sectores intelectuales y culturales que usaban las drogas con fines contestatarios
muy personales, estos grupos fueron conocidos como beat generation, es decir, la
generación del desencanto de la post II guerra mundial y guerra de Corea.
En la década de los 60, las drogas se transforman en un fenómeno
contracultural, las drogas son usadas por grupos de jóvenes altamente politizados,
quienes ven en las drogas y su uso, un símbolo de protesta contra el
establishment, especialmente en las sociedades estadounidenses y europeas.
Y queda para el legado histórico de las protestas juveniles de los años 60,
el Festival de Woostood, gran encuentro de jóvenes contestatarios, cargados de
música pop, drogas y sexo durante tres días.
Todo un movimiento cultural y musical alrededor de las drogas.
Llegamos así, a la década de los 70, donde se fue socializando y
masificando el uso de las drogas, ya no solo eran grupos de jóvenes
contestatarios y al margen de la sociedad los que consumían drogas, sino los hijos
de la clase media norteamericana y europea.
Surge y se hace protagónico el paradigma de las drogas como problema de
salud pública, que se ha mantenido como comodín y excusa, cada vez que
invocamos este problema, pero que poco ha servido para el diseño de políticas de
salud pública en esta materia en el país y en todo el ámbito de América Latina y
muchas otras partes del mundo.
Fue la época en la que la socióloga y criminóloga venezolana Rosa del
Olmo, en su ya famoso ensayo La Sociopolítica de las Drogas, desde un enfoque
marxista, afirmó que las drogas eran una mercancía, elemento que luego serviría
para desde un enfoque estructural, sostuviéramos que, el fenómeno de las drogas
era un problema global y social, que abordaremos más adelante.
En la década de los 80, las drogas, particularmente la cocaína,
protagonizaron y coparon el escenario internacional, al cobrar la economía ilícita
de las drogas un carácter transnacional y global, que unido a la crisis de la deuda
externa en los países de América Latina, hizo que la política exterior de Estados
Unidos de Norteamérica, hacia su “patio trasero” cobrara una importancia
inusitada en ayuda económica, militarización del problema y política
criminalizadora y represiva, que no ha resuelto, ni minimizado el problema de las
drogas, y más bien, ha contribuido a agudizar otros problemas sociales y políticos
de la región: “La erradicación de la coca por medios forzosos es una opción torpe,
85
inútil y costosa. Engendra descontento y rabia hacia el Gobierno, desata niveles
elevados de corrupción, violencia y violación de los derechos humanos”.59
La última década del siglo pasado, el problema de las drogas cobró un
interés político y fue tema obligado de la agenda de reuniones de organismos
internacionales y de reuniones y entrevistas de Jefes de Estados y Presidentes,
fue la década de las certificaciones y decertificaciones de países por parte del
Congreso de los [Link]., condicionando además, de acuerdo a su parecer y
evaluación unilateral las políticas antidrogas de los países, la ayuda económica y
relaciones comerciales de esa potencia hegemónica con los países de la región de
las Américas y de otras partes del planeta.
Como sostiene Juan Gabriel Tokatlian: “El tema de las drogas psicoactivas
ilícitas es objeto de una política de condicionalidad. En este sentido, el mayor
condicionamiento proviene de la legislación antinarcóticos de EEUU y se
patentiza, primordialmente pero no exclusivamente, mediante el instrumento de la
certificación. Cuando ese instrumento de evaluación de países se instauró en
1986, el prohibicionismo estadounidense en materia de drogas psicoactivas
alcanzaba una de sus manifestaciones más vehementes en cuatro décadas”.60
Parece ser, que esta primera década del siglo XXI, el tema de las drogas
por parte de los [Link]. y su agenda de política exterior, será la de imponer planes
militaristas y represivos, disfrazados de preocupación social y por los Derechos
Humanos, de ayuda económica condicionada, como el Plan Colombia y la
Iniciativa para la Región Andina, como parte de su agenda antiterrorista.
Será “otra década perdida” en la lucha contra las drogas en el ámbito
mundial y de agudización de problemas sociales y políticos en América Latina, de
seguir con esas políticas criminalizadoras, militaristas y represivas.
“El Plan Colombia es un eslabón más en esta larga cadena de infamias.
Significa una nueva fase, más internacional, tecnológica, psicológica, cultural e
intensiva, en el conflicto irregular de la guerra civil que agota cualquier espacio de
neutralidad y agudiza la lucha entre las diversas clases sociales. La puesta en
marcha del Plan Colombia, polarizará aún más a la sociedad colombiana”.61
59
Leonel Narváez Gómez. Realidades y Mitos sobre el Desarrollo Alternativo. En: La
problemática de las drogas. Mitos y Realidades. Universidad Externado de Colombia. Colección
Colombiana de Derecho y Sociedad. 1. Bogotá, [Link] Noveno, p 135.
60
Juan Gabriel Tokatlian. Condicionalidad y Certificación. El caso Colombia. Nueva
Sociedad No 148. Marzo – Abril 1997, p 99 y 102.
61
Libardo Sarmiento Anzola. Plan Colombia, conflicto e intervención. Nueva Sociedad.
No 172. Marzo – Abril 2.001, p 22 y 23.
86
Las drogas han sido tema de preocupación por parte de los gobiernos
venezolanos desde los primeros años del siglo pasado.
Venezuela participó con representación diplomática en la Primera
Convención del Opio celebrada en La Haya en 1912.
En la Convención Única sobre Estupefacientes y Psicotrópicos de 1961.
En el Protocolo de Psicotrópicos de 1972.
En la Convención Internacional sobre el Tráfico y Consumo de Drogas de
1988 celebrada en Viena.
Todas estas convenciones internacionales, se han convertido luego en
leyes nacionales, con el debido ajuste a las normas jurídicas nacionales.
Son significativos los aportes teóricos para la comprensión de este complejo
y complicado fenómeno que han hecho estudiosos y académicos venezolanos,
entre estos aportes, destaca el de Rosa del Olmo, al sostener que las drogas son
una mercancía, es decir, de bien de uso, ceremonial, ritual, mágico, se
transformaron en un bien de cambio, algo que puedo cambiar por dinero.
Los aportes de Bayardo Ramírez Monagas y su grupo, al sostener que el
fenómeno de las drogas son una industria ilícita transnacional y un problema
social y global.
Pero, a pesar de todos estos importantes aportes, en materia de Políticas
de Estado es mucho lo que nos falta por hacer aún. En todos estos años, lo que
ha habido son acciones desde el Estado, acciones más que todo represivas y
algunas, las menos, preventivas, de tratamiento, rehabilitación y reincorporación
social.
Desde el 17 de julio de 1984, al aprobarse la Ley Orgánica sobre
Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (LOSEP), Venezuela dio un salto
legislativo importante, ya que asumió el tráfico de drogas como un delito y el
consumo de drogas como un comportamiento patológico, y descriminalizó al
consumidor de drogas, al considerarlo un enfermo, sujeto a Medidas de
Seguridad. Antes de la promulgación de esta ley, el consumidor de drogas era
considerado un delincuente.
Esta ley, reformada parcialmente en 1993 y que debe ser revisada
nuevamente, a la luz de los nuevos cambios constitucionales del país, en la
reforma de 1993, despenalizó la tenencia de drogas, al permitir en el Artículo 75
87
de la LOSEP, para el consumidor, la dosis personal de hasta 2 gramos de cocaína
y sus derivados y hasta 20 gramos de cannabis sativa.
A pesar de todos estos avances en materia de drogas en el país, se puede
concluir que, por parte del Estado y la sociedad venezolana ha habido mucha
preocupación, pero se han ocupado menos de este problema global y social.
Este breve repaso histórico del problema de las drogas, es para situarnos
en el análisis del impacto del problema global de las drogas y de la lucha antidroga
en América Latina y Venezuela en particular, en la creación o no de Capital Social
en esta parte del mundo.
LAS DROGAS COMO PROBLEMA GLOBAL
Desde mediados de la década de los ochenta, un grupo de venezolanos
estudiosos del problema de las drogas, liderados por Bayardo Ramírez Monagas y
del cual tuve el honor de formar parte, planteamos que el problema de las drogas
era un fenómeno global y social cambiante y que abordarlo desde una perspectiva
ético jurídica, psicosocial, sociocultural o de la salud pública, era un abordaje
parcial y dejaba aspectos estructurales, que de no atacarlos con Políticas Públicas
Sociales e Integrales, los resultados de las políticas implantadas, serían parciales,
contraproducentes y no permitirían controlar y minimizar dicho problema;
indudablemente que el tiempo parece habernos dado la razón.
En América Latina desde la década de los ochenta se han gastado
millardos de dólares en la lucha antidrogas y el problema sigue allí, por lo menos
no parece disminuido, a pesar del esfuerzo humano y económico de los gobiernos,
los costos sociales para la población y el costo político para la consolidación de la
democracia en la región.
Decir, a lo largo y ancho de América Latina, que el problema de las drogas
era un fenómeno social, global y político cambiante, y cuyo eje estratégico era lo
financiero; decir también, que no era solo un problema de salud pública, porque
era mirar una de las caras de la moneda, la del consumo, pero se obviaba la del
tráfico; que tampoco era un delito de orden público, sino un delito pluriofensivo
transnacional que atentaba contra la seguridad de los Estados y la unidad de
América Latina, decir también, que había que politizar dicho problema, se
constituyó en poco menos que un sacrilegio, se nos veía como conspiradores
antinorteamericanos, antiprohibicionistas y prolegalizadores del tráfico y consumo
de drogas. La prueba del tiempo, parece darnos la razón también.
88
En un documento62 desde la perspectiva alemana, de la II Cumbre de jefes
de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de la UE y de los países de
América Latina y el Caribe, celebrada en Madrid el 17 y 18 de mayo del año 2.002,
los temas de discusión fueron:
• El diálogo político. Seguridad interior y exterior; drogas ilícitas; estándares
sociales; bioética; medio ambiente / clima.
• La cooperación tecnológica y la sociedad de la información.
• El intercambio cultural y científico.
En dicho documento se sostiene: “La debilidad del Estado para imponer el
monopolio del poder se muestra también en la propagación de la guerra intestina
en Colombia, en donde el “tráfico de drogas” 63 proporciona el combustible
financiero para importantes partes del conflicto. No existe ninguna duda de que el
problema de la droga tiene dimensión global y de que solo mediante la
responsabilidad conjunta se estará cerca de una solución”.
El documento asume las drogas ilícitas como amenaza social y reto político.
“La dimensión del problema de la droga salta a la luz de dos cifras: según
datos de la ONU, el volumen del tráfico de drogas asciende alrededor de 300.000
a 500.000 millones de dólares anuales, y entre el 3% y 4% de las personas son
consumidoras”64.
“Las drogas son un problema global, aún cuando afecten particularmente a
los países andinos. No es posible seguir manteniendo una dicotomía: aquí los
países consumidores, allá los productores. Hoy en día no hay ningún país que
esté fuera del negocio de las drogas, sea como proveedor de sustancias químicas,
como productor de materias primas, como lugar de trasbordo, de lavado de dinero
o de consumo”.65
62
Hacia la Segunda Cumbre Europa – América Latina. Recomendaciones desde la
perspectiva alemana. Fundación Friedrich Ebert. Producido por Nueva Sociedad. Caracas.
Venezuela, p 9
63
Narcotráfico en el documento original, término inapropiado desde nuestra perspectiva
porque no solo se trafica con narcóticos, sino con otras sustancias no narcóticas. Amén de ser una
mala traducción del inglés narco traffic.
64
Op cit, p 24.
65
Op cit, p 24 y 25.
89
“Por consiguiente, para el combate al problema de las drogas existe una
responsabilidad compartida”.66
“La política antinarcóticos, hasta ahora mayormente represiva, debe
considerarse fracasada en términos generales”.67
“La persecución de los cultivos de coca además de ocasionar costos
sociales, económicos y políticos demasiado elevados, no hace más que
propagarlos. Muy bien lo expresó un funcionario de antinarcóticos de los Estados
Unidos: es como golpear mercurio con un martillo.” 68
También señala el documento, que es requisito indispensable para el éxito
de una política antidroga, una amplia participación de la sociedad civil.
“Las causas del modesto impacto de los programas de desarrollo alternativo
en un buen número de países se debe:
1. La falta de participación de la comunidad beneficiada en el diseño y la
implementación de los programas, lleva bien sea errores que es posible
evitar o genera falta de pertenencia por parte de la misma comunidad.
2. Él más alto porcentaje de dineros normalmente se gasta en burocracia y
administración y a los beneficiarios solo les llegan las migajas. Además la
lentitud en la implementación ocasiona frustración y desinterés.
3. La duración de los programas es normalmente muy corta y deja apenas
empezados los procesos, ya por naturaleza lentos de asimilación de nuevas
tecnologías, organización de mercado y en fin, la construcción de
comunidad.
4. Un claro exclusivismo de ayuda solamente para coqueros y el consiguiente
paternalismo en la ejecución de los programas motiva a muchos
campesinos e indígenas a cultivar también la coca con el fin de ser
elegibles para las ayudas.
5. La falta de intencionalidad clara, del compromiso concreto y el
presupuesto adecuado para reconstruir el tejido social de las comunidades
66
Op cit, p24.
67
Op cit, p 25.
68
Íbidem, 136.
90
ha hecho que muchos programas terminen sin ninguna incidencia y al
contrario generen más descontento social.69
El tema de la participación ciudadana, requiere de un análisis para su
redimensión, ya que hasta ahora, la participación comunitaria, participación de la
sociedad civil o participación ciudadana, como quiera llamarse, no ha recibido la
debida importancia por parte de instituciones del Estado y las Agencias
Internacionales, sobre este tema volveremos más adelante.
HABLEMOS SOBRE CAPITAL SOCIAL
El tema del capital social se está discutiendo en la actualidad en las
capitales más importantes del mundo, en las universidades más prestigiosas del
planeta y en los organismos internacionales.
El paradigma del capital social, es una ruptura con el pensamiento
convencional sobre el desarrollo. La idea de capital social está haciendo estragos
en el pensamiento económico convencional. La concepción de capital social se
originó hace 10 años, y como sostiene Bernardo Kliksberg70: “Si el capital
social no hubiera venido acompañado de unas credenciales académicas muy
sólidas, el eminente sociólogo de Harvard, Robert Putman (1990) y otro
economista muy notable, James Coleman (1990), y no se le hubiera puesto este
nombre muy particular, capital, hubiera sido rápidamente quemado en la
hoguera”.71
Pienso que la concepción de capital social, abre caminos de esperanza
para que los latinoamericanos podamos acceder al desarrollo, que se nos niega,
si sigue prevaleciendo la idea que, desarrollo es igual a crecimiento económico,
esta idea del desarrollo, ha estado muy asociada a las políticas de ajuste
económico impuesta a nuestros países desde la crisis de la deuda externa en los
años ochenta, por organismos como el Fondo Monetario Internacional, Banco
Mundial y ratificadas por el llamado Consenso de Washington, que lo que ha
hecho es ampliar las brechas sociales y económicas en América Latina y seamos
hoy día, el continente más desigual del planeta, “el 10% más rico de la población
tiene 84 veces el ingreso del 10% más pobre, y la región presenta el peor
coeficiente de desigualdad en la distribución del ingreso”.72
69
Íbidem, p 137.
70
Bernardo Kliksberg. Capital Social. Universidad Metropolitana. Editorial Panapo. Caracas,
2.001, p 13.
71
Op cit, p 14.
72
Op cit, p 80.
91
El capital social, se define a través de sus cuatro elementos
interrelacionados a saber:
• Confianza.
• Capacidad Asociativa.
• Conciencia Cívica.
• Valores éticos.
La confianza por ser un hecho subjetivo, hasta ahora ha gozado de poco
prestigio a la hora de la valoración como elemento importante para evaluar el
desarrollo. Sin embargo estudios al respecto demuestran que familias,
comunidades, sociedades o países donde existen niveles importantes de
confianza hay desarrollo, hay mejoras en los indicadores económicos. Mientras
que en sociedades donde los índices de desconfianza son altos, sube el costo de
la economía, el costo del pleitismo.
Si la gente desconfía unos de otros, toma precauciones ante la
desconfianza y la precaución significa contratos más elaborados, reglamentos
mucho más detallados, más exigencias de abogados, tribunales, policías,
aparatos, que frente a la desconfianza existente garanticen que se cumplan los
pactos y acuerdos. También los costos de oportunidades perdidas, de contratos y
acuerdos que no se hacen frente a la desconfianza, que se dejan de realizar.73
El segundo elemento del capital social, es la capacidad de asociatividad, es
decir, la capacidad de la sociedad de generar todo tipo de formas de cooperación,
de sumar esfuerzos, la capacidad de una sociedad de producir sinergia para
fortalecer el esfuerzo colectivo, es esta capacidad de sinergia, el motor de la
participación social
El tercer elemento del capital social, es la conciencia cívica, es la actitud
que tienen los ciudadanos de una sociedad frente asuntos de interés colectivo,
público y que tienen repercusiones económicas y sociales tales como:
conservación del ambiente, pago de impuestos, preservación de bienes y servicios
públicos.
Finalmente, el cuarto elemento del capital social, son los valores éticos,
como componente decisivo de la dinámica diaria de la actividad macroeconómica
y política de una sociedad. Los valores éticos son parte de los activos productivos
73
Op cit, p 15,
92
de la sociedad. Sociedades donde los valores éticos son débiles, son entre otras
cosas, sociedades con importantes niveles de corrupción.
Existen estudios sociales, económicos, de salud pública, comparados74, que
dan cuenta que:
• En comunidades donde la confianza es elevada, disminuye la mortalidad
por enfermedades cardiovasculares y aumenta la expectativa de vida.
• Comunidades campesinas con importante capacidad asociativa tienen más
desarrollo y mejor economía que comunidades semejantes, pero con baja
capacidad asociativa.
• Existe correlación econométrica importante entre el clima de confianza y
las normas de cooperación cívica por un lado, y el crecimiento económico
de mediano y largo plazo por el otro (Knack y Keefer, 1996)
• Hay fuerte correlación en el ámbito comparado internacional entre el clima
de confianza y factores como la eficacia judicial, la ausencia de corrupción,
la calidad de la burocracia, el pago de impuestos (La Porta, López de
Sillanes, Shleifer y Vishny, 1997)
• El capital social acumulado en una familia influye en el rendimiento
educativo de los niños (Teachman, Paasch y Carver, 1997)
• El grado de asociatividad, la participación, o no, en organizaciones incide
en el rendimiento económico diferenciado de microempresas de pobres
(Narayan y Pritcher, 1997)
Estos son algunos ejemplos de las ventajas que pueden tener las
comunidades, localidades o la sociedad, cuando crea capital social.
ALGUNAS PALABRAS SOBRE PARTICIPACIÓN CIUDADANA
El elemento capacidad asociativa del capital social, se construye sobre una
sólida plataforma de participación de la sociedad civil.
“Hasta hace pocos años la participación comunitaria en el desarrollo
económico y social era un tema altamente polémico, objeto de fuertes
74
Bernardo Kliksberg. América Latina: Una región en riesgo, pobreza, inequidad e
institucionalidad social. En: Estado y Política Social. La Constituyente Social. MSDS.
Corporación Andina de Fomento. BID. PNUD. FONVIS. Caracas 2000, p 22.
93
controversias, fácilmente susceptible de etiquetamientos ideológicos. Una de las
descalificaciones más frecuentes era considerarla del reino de las utopías, sin
sentido de realidad. Actualmente se está transformando en un nuevo consenso.” 75
Los organismos internacionales, cada vez más preconizan la participación
como política y estrategia de proyectos y acciones. El Banco Interamericano de
Desarrollo sostiene que la participación es una nueva forma de cooperación para
el desarrollo. El Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD)
destaca que la participación es un elemento esencial del desarrollo humano.
La participación es percibida como una alternativa con ventajas
competitivas netas para producir resultados con relación a las vías
tradicionalmente utilizadas en las políticas públicas.
La participación como oportunidad genera resistencias de diversa índole. La
participación en el ámbito discursivo, goza de un gran consenso y la voluntad de
llevarla adelante parece potente, pero en la acción se ve bloqueada por intereses
y resistencia de diversa índole.
Sin embargo experiencias en diversas latitudes, dan cuenta que:
• La participación da resultados.
• Tiene ventajas comparativas.
• Es el núcleo central de la gerencia del siglo XXI.
• Se requieren políticas y estrategias orgánicas y activas para hacer avanzar
la participación.
• La participación se halla en la esencia misma de la naturaleza del ser
humano.
No vamos a desarrollar estos aspectos, porque no son el tema central de
este ensayo, como tampoco lo haremos con las resistencias e intereses que tiene
que vencer la participación, tan solo haremos una enumeración de ellos.
Entre las resistencias e intereses que tiene que vencer la participación se
encuentran:
• El eficientismo cortoplazista.
75
Op cit, p 107.
94
• El reduccionismo economicista.
• El predominio de la cultura organizacional formal.
• La subestimación de los pobres.
• La tendencia a la manipulación de la comunidad.
• El problema del poder entre otros.
CAPITAL SOCIAL Y EL PROBLEMA GLOBAL DE LAS DROGAS
Luego de la revisión hecha hasta acá, podemos afirmar que el problema de
las drogas y las políticas antidrogas implantadas e impuestas a nuestros países,
se constituyen en un formidable obstáculo para la creación de capital social para el
desarrollo de nuestra región.
El tráfico y consumo de drogas genera capital social negativo, porque
ocasiona desconfianza y miedo en la población, las personas “aparentemente” se
asocian para delinquir, es factor de corrupción, impide la cohesión social,
desintegra familias y comunidades, genera indisciplina cívica.
El problema de las drogas merma de manera importante el clima de
confianza y armonía que debería de prevalecer en las comunidades y sociedades
donde este fenómeno se ha instalado.
Por ser una actividad económica ilícita, el pleitismo que genera y que trata
de ser contrarrestada sólo con políticas represivas, ha generado lo que
acertadamente Susana Rotke ha denominado ciudadanías de miedo; en las
comunidades de alto tráfico y consumo de drogas, se vive en un clima de
violencia, zozobra, de fragmentación social, de economía clandestina
improductiva, que mantiene altos niveles de estrés social, que incide
negativamente en la convivencia social, la integración familiar y en la salud mental
de personas, grupos y comunidades.
En las zonas de cultivo de coca, amapola, marihuana, “la misma realidad de
ser cultivos ilícitos ha hecho que la gente utilice otros nombres diferentes a los
propios con el fin de ocultar su identidad en caso de ser sorprendidos por la ley.
95
Por lo mismo, no existe tampoco la cultura de la asociación de personas
bien sea para la producción o para la comercialización. El mismo comercio de la
coca se hace a través de individualidades y anonimatos.
Tal vez, es la familia la que muestra más crudamente la desintegración
social. Son muy pocas las familias sólidamente establecidas. Fenómenos
difundidos como el “convivir así no más”, la prostitución rural creciente, la mujer
sola jefe de hogar con hijos de múltiples maridos, el abandono y la violencia
infantil, son apenas unas de las pocas características de esta preocupante
realidad”.76
Aunado a esto, es indudable que las drogas actúan como un elemento de
fragmentación y divergencia social, provoca asociaciones criminales y mafiosas
cimentadas en las actividades económicas ilícitas, en la amenaza permanente y el
crimen.
Las políticas represivas antidrogas, coadyuvan al clima de desconfianza y
fragmentación familiar, generando en muchos casos grandes contingentes de
desplazados, refugiados y ciudadanos temerosos, con serios problemas en su
estabilidad emocional y en su salud mental.
En muchos países, las actividades ligadas al procesamiento, distribución y
tráfico de drogas, destruye formas de organización y participación social.
Todos los actores sociales ligados a las actividades relacionadas con el
tráfico y consumo de drogas, indudablemente que tienen muy baja conciencia
cívica, ya que las actividades en las que se encuentran involucrados, además de
que degradan el ambiente, contaminan ríos, esterilizan tierras, generan violencia
familiar y social, indisciplina cívica, irresponsabilidad personal, familiar y
ciudadana, permanente trasgresión de leyes, normas y códigos de convivencia
ciudadana, requiere de un grado de complicidad tal, que perfora la estructura
social, destruye la civilidad y la democracia, generando caos y violencia a todos
los niveles.
Por ser el problema de las drogas una actividad ilícita de alta rentabilidad
económica, es un factor de corrupción de sectores económicos, empresariales,
policiales, militares, judiciales y políticos, vulnera valores éticos y morales de la
persona, la familia y la sociedad. Como lo dice Uprimny: “la economía de la droga
es un circuito ilegal, que goza de una tasa de beneficio elevada debido a la
76
Ibidem, p 132 y 133.
96
distorsión de precios, con un período corto de rotación del capital, pero
caracterizada también por un alto nivel de riesgo”.77
Por lo tanto, el tráfico y consumo de drogas es un serio obstáculo para la
construcción de capital social de comunidades y sociedades, frenando el
desarrollo social y económico de las mismas.
El tráfico y consumo de drogas como industria ilícita transnacional, tiene un
piso económico nada envidiable, como señalamos párrafos atrás, la ONU sostiene
que esta industria ilícita transnacional moviliza anualmente entre 300.000 y
500.000 millones de dólares, es rentable para un reducido grupo de personas
involucradas en este circuito económico, que refuerza las desigualdades de la
región y en nada beneficia el desarrollo, entendido como un proceso de expansión
de las libertades reales de que disfrutan los individuos. 78
En las regiones geográficas donde se instala la producción y tráfico de
drogas, así como en las comunidades donde impera la distribución y consumo, de
manera progresiva o acelerada, se instala lo que Amartya Sen (2.000) denomina
un déficets de libertad, ya que si bien este autor señala que, el desarrollo no es
más que la expansión de libertades reales de las que disfrutan los individuos,
también nos indica que, la libertad individual es compromiso social, es decir, la
libertad para vivir en sociedades aceptables desde el punto de vista del desarrollo
y la libertad, requiere de un compromiso y responsabilidad de las instituciones
sociales, sean estas del Estado o de la propia sociedad. Para que el sujeto pueda
ejercer su libertad individual, requiere que la sociedad, el Estado le haya brindado
las oportunidades necesarias y suficientes, para la salud, el estudio, la vivienda
digna, el trabajo y la libertad para asociarse económicamente, en marco de ética
social y política.
Justamente la realidad nos muestra que el tráfico y consumo de drogas y
las políticas diseñadas para su control, genera en comunidades y poblaciones,
todo lo contrario, es decir, restricción de la libertad y por ende del desarrollo, más
allá, que en algunos momentos pueda en algunas regiones, percibirse un
crecimiento económico constatado a través de un desarrollo urbanístico, turístico y
del sector comercio, al legitimarse dineros provenientes del tráfico de drogas a
través de inversiones en inmuebles, comercios y otros bienes de consumo, pero
todo ello es fugaz, crecimiento económico, no es sinónimo de desarrollo, aunque
contribuya a expandir las libertades de que disfrutan los miembros de una
sociedad.
77
Íbidem, p 125.
78
Amartya Sen. Desarrollo y Libertad. Editorial Planeta. S.A. Barcelona. 2000, p 19.
97
En economías sustentada en capitales provenientes de actividades ilícitas,
siempre pende de las mismas como una espada de Damocles las asociaciones
criminales que generan violencia, la corrupción como mecanismo de disuasión
para garantizar la complicidad de funcionarios e instituciones, impera las
ciudadanías del miedo, la falta de cohesión social, la escasa valoración de la vida
y la libertad, lo suntuario por encima del bienestar colectivo, así como valores
sociales contrarios a la creación de capital social.
La creación de capital social se cuenta no en años, sino en décadas. Se
necesita urgentemente entonces, una paciencia histórica, para crear una cultura
de capital social en nuestras gentes y sus comunidades.
“El esfuerzo de crear capital social debe tener una intencionalidad muy
clara. No basta anunciarlo filosóficamente en los proyectos, es necesario
presupuestarlo con los mejores rubros y dedicarle los mejores profesionales
sociales.
Las medidas de eficiencia en función del costo posiblemente logran producir
algo de capital físico pero a expensas de los esfuerzos menos visibles y menos
vendibles para fortalecer la capacidad humana y el capital social.
Es necesario promover la cultura organizativa (democracia, autonomía,
solidaridad), la capacidad de gestión (planificación, gerencia, recursos) y
sobretodo las normas sociales (valores, actitudes, relaciones) y los espacios
cívico-sociales. Sin estos elementos, el desarrollo alternativo no tiene
consistencia. Desdichadamente y toca decirlo, estos objetivos intangibles siguen
solamente en el papel”.79
Estas reflexiones, nos inducen a señalar que hace falta el desarrollo de
investigaciones, que den cuenta del impacto de este problema global de las
drogas y las políticas implantadas para combatirlas en la creación de capital
social.
Toda acción política en esta materia, debe ser integral en cuanto a sus
acciones y su fin último debería tender hacia la creación de capital social.
OBSERVACIONES FINALES
79
Íbidem, p 138 y 139.
98
En este ensayo sobre el problema global y social de las drogas, hemos
querido presentar unas reflexiones muy generales, a nuestro juicio inédito y
novedoso, sobre el impacto que ha significado y significa el tráfico y consumo de
drogas y las políticas antidrogas para el desarrollo de nuestros pueblos y la región
de América Latina.
Desde una perspectiva también no convencional de concebir el desarrollo,
como expansión de las libertades reales de las que disfrutan los integrantes de
una sociedad (Amartya Sen, 2.000), entendiendo también la libertad individual
como un compromiso social, para su verdadera expresión.
Si concebimos el desarrollo, no solo como, crecimiento del PNB o las
rentas personales, la industrialización, el progreso tecnológico o la modernización
social, que indudablemente contribuyen significativamente y son un medio, más no
un fin para expandir la libertad humana, sino que, desarrollo también es,
confianza, sinergia social, conciencia cívica, valores éticos, en dos palabras capital
social (Roger Putman & James Coleman, 1990), podemos deducir, que el
problema de las drogas, es un obstáculo formidable para la consecución del
desarrollo.
El tráfico y consumo de drogas como industria ilícita transnacional, fue unas
de las primeras empresas, en señalarnos el camino de la globalización, del
“aparente florecimiento de paraísos fiscales”, pero también nos indicó que
debilitaba al Estado en su seguridad y capacidad de monopolio de la fuerza, que
es un factor de corrupción, por el inmenso caudal de activos que genera a través
de su economía ilícita y que finalmente, si seguimos implantando políticas
antidrogas sustentadas en la represión indiscriminada, la militarización, la
certificación unilateral, lo que hemos obtenido es que con el afán y querer hacer el
bien, probablemente hemos logrado lo contrario.
El problema continúa, las cárceles de América Latina están abarrotadas de
distribuidores y pequeños traficas, las calles de muchas ciudades de América
Latina están manchadas de sangre, han desaparecido localidades enteras, hay
numerosas poblaciones desplazadas, refugiadas, atemorizadas, y vulneradas en
su salud mental, entendida la salud mental como calidad de vida, familias
desequilibradas emocionalmente o desintegradas.
Las políticas de salud pública en esta materia brillan por su ausencia, lo que
encontramos son acciones y actividades aisladas, como paliativos al problema,
porque siempre habrá problemas sanitarios más urgentes que atender y seguimos
postergando la atención de este problema en su componente de consumo nocivo.
99
El problema global de las drogas, impide la creación de capital social como
vía hacia el desarrollo.
CAPÍTULO X
100
EXCLUSIÓN SOCIAL VERSUS INDIGENCIA: ¿SINONIMOS O
CATEGORIAS DIFERENTES?
En el presente ensayo, intentaremos reflexionar sobre un hecho social
cotidiano, que forma parte del paisaje socio natural de nuestras grandes capitales
del país y de otras grandes ciudades de América Latina, países del tercer mundo y
cada vez con más frecuencia en las grandes capitales de EEUU, Canadá y
Europa.
Los llamados de diversas formas, tradicionalmente indigentes, mendigos o
locos, más reciente y eufemísticamente pobladores de la calle, académicamente
minorías sociales, pero que en la realidad nacional y latinoamericana ya
representan verdaderas mayorías y que a nosotros de un tiempo a esta parte, nos
viene preocupando esta situación, de los ¨ya casi¨ nacionalmente conocidos como
recoge latas, que no son más que la expresión de la exclusión social.
Nuestro deseo es compartir estas reflexiones para provocar una búsqueda
que nos conduzcan a un debate que nos saque de la penumbra donde nos
encontramos respecto a la situación analizada, calme nuestra angustia y nos dé
unas pistas para actuar.
¿POBRES, MARGINALES, INDIGENTES, POBLADORES DE LA
CALLE, MINORIAS SOCIALES O EXCLUIDOS SOCIALES?
Todas estas palabras (para el vulgo), categorías sociales (para académicos
e intelectuales), ¿Tienen la misma connotación y significan lo mismo?
Posiblemente no, existen y eso es ventajoso para el debate, diferentes
perspectivas académicas y científico - sociales de mirar este asunto.
Hace unas cuatro o cinco décadas, había algunos pocos indigentes,
mendigos o locos, que eran emblemáticos de nuestros pueblos o ciudades, eran
personas extravagantes, el hazmerreír de adolescentes y jóvenes, el "coco" para
los niños o la preocupación de algunos pobladores, era el mendigo de la ciudad
tal, el loco del pueblo cual o el indigente de la ciudad que se empezaba a convertir
en urbe.
Estos personajes populares, no eran objeto de preocupación para el poder
y las autoridades, ni de estudio para los científicos sociales, porque no eran ni
siquiera minorías sociales, solo “individualidades”, con poco interés para las
101
agencias internacionales de cooperación económica, para disminuir las brechas
de las desigualdades económicas sociales e inequidades.
En todo caso en las hemerotecas de nuestros pueblos y ciudades, donde
estas existen, posiblemente encontraremos reportajes en los periódicos locales de
estos personajes hechas por el cronista de la ciudad u otra persona preocupada
por estas pintorescas personas.
INTEGRACIÓN SOCIAL VS EXCLUSIÓN SOCIAL
Para discutir y analizar la exclusión social, debemos aproximarnos a una
definición de lo que es o sería su contrario o antónimo, la integración social.
Según Ezequiel Ander Egg80, la integración social: Supone relación entre
dos realidades, por un lado, un sujeto o varios sujetos, o un grupo pequeño, y por
el otro, un grupo mayor o sociedad global.
Sociológicamente tiene varios sentidos: Proceso de asimilación, conductas
y comportamientos semejantes, acción y proceso mediante el cual la sociedad
integra sujetos y situaciones heterogéneas.
La integración social, como concepto clásico de la sociología, se originó a
finales del siglo XIX por las ¨anomalías¨, y la falta de mecanismos de control
social, producidos por la industrialización dentro de la sociedad tradicional.81
¨Los cambios en la sociedad, la concentración de decisiones que ellos
connotan y particularmente la emergencia de nuevos tipos de protesta en términos
éticos de consumo, étnico-culturales, de género, religiosos, localistas; parecen
indicar que los nuevos conflictos están surgiendo en los ámbitos de la integración
social, la reproducción cultural y la socialización....los problemas más significativos
de la sociedad actual se refieren a la calidad de vida¨.82
En todo caso, cualquier forma de integración supone relaciones sociales
diferenciadas, conflictivas y jerárquicas.83
80
Ezequiel Ander Egg. Diccionario de Trabajo Social. El CID Editores de Venezuela CA, p
206-207
81
Fernando Calderón. La nueva cuestión social bajo la mirada del desarrollo humano.
Nueva Sociedad. Procesos y Transiciones en el cambio de siglo. Vol. 166. Marzo-abril de 2.000, p
89 y 90.
82
Ibidem.
83
Ibidem.
102
Lo anterior lo sostenemos por la realidad de las cifras que parecen por
demás contundentes. La Organización Mundial de la Salud OMS, durante la
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en Copenhague en 1995,
catalogó a la pobreza y la enfermedad como los radios de un círculo vicioso con
las siguientes cifras:
1. El Rostro de la Pobreza: Esperanza de vida al nacer es de 76 años en los
países desarrollados con economía de mercado y 54 años en los países
menos avanzados. Tasas de mortalidad materna son de 11 muertes por cada
100.000 nacidos vivos en los países industrializados y 735 muertos por cada
100.00 nacidos vivos en los países menos avanzados. Tasas de mortalidad
infantil de 7 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos en los países
desarrollados con economía de mercado y 112 muertos por cada 1.000
nacidos vivos en países menos avanzados. Niños desnutridos menores de
cinco años, 192,5 millones, es decir, uno de cada tres en las regiones en
desarrollo. Uno de cada cuatro en África, dos de cada cinco en Asia y uno de
cada diez en América Latina. Peso al nacer, 20% de los nacidos en países en
desarrollo pesan menos de 2,5 kilogramos. Condiciones de las madres, el
56% de las embarazadas sufren anemia en los países menos adelantados, el
7% de las embarazadas en el sureste asiático sufren anemia severa. Las
cifras de mortalidad en los países en desarrollo son cien veces más elevadas
que en los países industrializados.
2. Situación de los niños: 80 millones de niños de 10 a 14 años realizan un
trabajo que entraña riesgos para su desarrollo normal. 100 millones de niños y
adolescentes viven en las calles de las grandes ciudades. 25% de las niñas de
los países en desarrollo presentan insuficiencia de yodo, principal causa de
retrasos mentales.
3. Síntomas de desintegración social: Suicidios, en un alto número de
países, las tasas de suicidio conocen una progresión dramática desde los
años cincuenta y en algunos países incluso se ha doblado o triplicado. Una
fuerte proporción de suicidios presenta índices de alcoholemia. La prevalencia
de infecciones de VIH en hombres y mujeres adultas es de 18 millones en el
mundo; 11 millones en el África subsahariana. Mutilaciones, entre 85 y 114
millones de mujeres y adolescentes han sido sometidas a ablación genital.
Violencia doméstica, 100.000 días de hospitalización como resultado de la
violencia doméstica en EEUU. Refugiados, entre 20 y 30 millones de
103
refugiados y desplazados en el mundo. Mendicidad, 100 millones de niños
viven en las calles.
4. El Rostro de la desigualdad: Acceso de agua potable en zonas rurales:
63% de la población en países en desarrollo; 52% en América Latina; 50% en
región del mediterráneo oriental; 29% en países en desarrollo en África, 72%
en la región del sureste asiático; 735 en la región del Pacífico oriental. Acceso
a las instalaciones higiénicas de eliminación de basuras en zonas rurales: 62%
de la población en países de desarrollo; 25% de la población en región
Africana subsahariana; 34% en América Latina; 29% en el Mediterráneo
oriental; 22% en el sureste asiático; 82% en la región del Pacífico occidental.
5. Rostro de la exclusión social: 30 millones de personas sufren patologías
ligadas al alcoholismo; 300.000 muertes por año debido a una cirrosis de
origen alcohólico; 50.000 muertes son imputables a accidentes de tránsito
relacionados con el alcohol; un millón de mujeres utilizan hipnóticos y
sedantes; 20 millones de los niños de la calle consumen inhalables.
Ante tal panorama cabe preguntarse: ¿Cómo se gestó esto en América
Latina y Venezuela? La respuesta a este interrogante no es simple, y se gestó
durante varias décadas.
¨Entre las décadas del 40 y 70 muchos países latinoamericanos se
industrializaron... Se instituyeron medidas proteccionistas para la industria
nacional y se crearon mecanismos de transferencia intersectorial de la renta de la
agricultura hacia la industria, para estimular la industrialización... El resultado fue
una industria en general poco eficiente, escasamente competitiva, poco creativa y
sin estrategias de desarrollo científico y tecnológico consistentes. El modelo de
actuación estatal que prevaleció en el subcontinente entre los años 30 y 80 puede
ser denominado -nacional desarrollista-. La idea de construcción de nación estaba
impregnada de varios matices de nacionalismo y tenía al populismo –bajo
diferentes formas- como sostén político¨84
Esta modernización forzada de las sociedades de América Latina se puede
considerar incompleta.85 El desempeño estatal en la región derivó, entonces, en
una presencia mucho mayor en la actividad productiva más que en la formación de
un Estado de Bienestar...los indicadores económicos resultantes del proceso de
84
Tania M. Keinert y Claudete de Castro Silva. Globalización, Estado Nacional e
Instancias locales de poder en América Latina. Nueva Sociedad. Descentralización, Reforma e
Instancias Locales. Vol. 142. Marzo-Abril 1996, p 97.
85
Ibidem.
104
sustitución de importaciones pueden ser considerados exitosos, con
impresionantes cifras de desempeño económico entre las décadas del 50 y 70,
socialmente el cuadro derivó en marcadas distorsiones: agudización de la
concentración de la renta, grandes procesos migratorios, desigualdades
regionales profundas, urbanización descontrolada, crecimiento de la violencia. Fue
un modelo de desarrollo disociado de la formación de ciudadanía.86 Pero, no
obstante la mala distribución de las rentas, el crecimiento económico permitió una
reducción, aunque pequeña, en la incidencia relativa de la pobreza.87
La crisis de los años 70 y 80 marcan el agotamiento del modelo de
intervención del Estado, con colapso del patrón de financiamiento estatal en un
marco de crisis fiscal. Con la crisis fiscal del Estado, se diseña un nuevo marco
donde el sujeto de cambio pasa a ser la gran empresa, a través de estrategias de
globalización de mercados y productos.88
DE LA POBREZA A LA EXCLUSIÓN SOCIAL
El retroceso de los indicadores económicos y el crecimiento de la pobreza
nacional y latinoamericana, tiene por lo menos tres interpretaciones89:
1. La que privilegia choques externos, como la crisis del petróleo y los cambios en
las reglas de juego del mercado financiero internacional, interpretación que
resulta en la llamada ¨crisis de la deuda¨.
2. Otra que entiende la crisis, en especial la fiscal, como una modalidad particular
de parálisis decisoria del Estado.
3. El Estado nacional como protagonista de la crisis, interpretación conocida
como ¨Consenso de Washington¨.
Este Consenso de Washington, ha sido la referencia para la implantación
de reformas de corte neoliberal en la región de América Latina.
El desarrollo incompleto del Estado de Bienestar en los países de América
Latina, generó sociedades con marcada polarización económica y social, por la
división entre carencias y privilegios. Fortaleciendo una cultura de la desigualdad90
86
Subrayado nuestro.
87
Ibidem.
88
Ibidem.
89
Ibídem.
90
Según Fernando Calderón, la cultura de la desigualdad ligada al origen, proviene de una
impronta colonial y de casta, que ve el principio de igualdad en la pertenencia a un determinado
segmento étnico, socioeconómico, político y cultural y, como consecuencia de ello, tiende a negar
al otro, al distinto, precisamente por su origen. En América Latina, tiene su origen en la conquista y
105
y acentuando la desintegración social, al Estado alterar su papel a causa de la
crisis fiscal, de organizador de la sociedad, con reducción drástica de los servicios
públicos e implantación de un nuevo patrón económico excluyente, impuesto
mundialmente y que genera desempleo.
El hecho esperanzador está, en que en la ¨década perdida¨ de los 80, a
pesar de la creciente exclusión social, creció la capacidad de organización de la
sociedad y las formas de presión para la participación.
En el actual estado de la economía mundial se observa la incapacidad de
absorción de una creciente población urbana como mano de obra asalariada.
Crecen las modalidades de trabajo no formales, trabajo por cuenta propia,
trabajo doméstico, trabajo a destajo, buhonería, que se caracterizan por la
inseguridad y la precarización del trabajo, generando pobreza y necesidades de
asistencia por parte del Estado.
¨La industrialización provocó una urbanización explosiva en dirección a las
periferias de las ciudades, en un contexto de enormes carencias colectivas, que
marcaron un patrón excluyente de acceso a bienes y servicios públicos.
Hoy, en los cambios producidos en la economía mundial y en los rumbos
del modelo de desarrollo hay otro tipo de exclusión en la sociedad, derivada del
crecimiento del desempleo y del subempleo y de las mayores restricciones a los
aportes sociales.91
el rechazo al indígena, y más tarde al mestizo, mulato, a considerar al otro inferior por pertenecer a
otra cultura. Esta percepción de la desigualdad ha tenido consecuencias en el ejercicio ciudadano,
pues al negar al otro también se lo priva de pertenecer a una misma comunidad. El otro tipo
cultural desigual es el que él denomina cultura de la desigualdad ligada a un patrón clientelar-
patrimonialista: Los regímenes nacional populares tendieron a achicar las brechas generadas por
la pertinencia a un cierto sector socioeconómico y cultural, reconociendo, bajo una misma
subjetividad nacional, a los grupos y culturas que convivían en el territorio. El pueblo, identificado
con la Nación y el Estado, era visto como homogéneo. De esta manera, lo social y cultural fueron
subsumidos a lo político. Por lo tanto, hubo un reconocimiento del otro discriminado, pero se
rechazó la expresión de la diversidad en lo político y cultural, negando con ello la complejidad del
tejido identitario mencionado. La cultura de la desigualdad vinculada a una concepción neoliberal
apela al mercado como único y natural distribuidor de oportunidades. La igualdad de oportunidades
dentro del mercado no existe por la persistencia de culturas de desigualdad y el propio
reduccionismo económico que lo acompaña. Ciertamente, el mercado es un factor clave de
integración social, pero no el único. El mercado funciona sobre un principio racionalizador de
maximizar los beneficios individuales y promueve una visión de la sociedad carente de una noción
más sustantiva y del bien común, transformando los individuos más en consumidores que en
ciudadanos, y favoreciendo un retraimiento sobre la vida privada y una concepción egoísta sobre el
futuro. Nueva Sociedad, Vol. 166. Marzo-abril 2.000, p 83-85.
91
Ibidem.
106
¨Con la crisis de los años 80, se amplió la exclusión social. Incluso habiendo
una compensación por la disminución del crecimiento demográfico y por la relativa
desconcentración urbana, crece la población que pasa de una situación de
vulnerabilidad a la exclusión social, al mismo tiempo crece el segmento de los que
se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.92
El momento histórico social en el que nos corresponde vivir, es de
transición y preocupaciones como sostiene Carlota Pérez93¨Vivimos tiempos
difíciles, plenos de confusión e incertidumbre. El deterioro del nivel de vida de la
mayoría de la población, incluyendo el grueso de la clase media es alarmante,
mientras que los esfuerzos por revertir el retroceso desembocan en la frustración y
la impotencia.
La mayoría de los viejos modelos explicativos y orientadores de la acción
política se han derrumbado; los nuevos no logran demostrar su efectividad en
términos de crecimiento con equidad. Son pues, tiempos para la experimentación,
la discusión y la apertura de enfoques alternativos".
El presente como transición, signado por la revolución tecnológica generada
por la revolución informática en EEUU y el desarrollo de la electrónica, desde la
década de los setenta, la revolución organizativa de Japón en los ochenta, la
participación comunitaria en lo político social y la globalización en lo económico,
nos ha conducido a ese "huracán de destrucción creadora" que transforma,
destruye y renueva el aparato productivo mundial, de cambios culturales y
organizacionales, que fuerzan la construcción de un nuevo marco social e
institucional, caracterizado por un periodo de cambio gradual, profundo y difícil en
las organizaciones y las personas, en las ideas y comportamientos.94
Los cambios producidos por la revolución tecnológica actual, con capacidad
para producir un enorme potencial de riqueza, lejos de traer bienestar, en las
primeras décadas de difusión provocan turbulencia económica y descalabros
sociales y políticos como desempleo, resentimiento, violencia.95
"Los cambios sociales, políticos y económicos se han acompañado de
aumentos en las tasas de alcoholismo, abuso de drogas y suicidio"96
92
Ibidem.
93
Carlota Pérez. Desafíos Sociales y Políticos del Cambio de Paradigma Tecnológico.
En: Venezuela: Desafíos y propuestas. Caracas. Universidad Católica Andrés Bello. 1998, p 64.
94
Carlota Pérez. Conferencia: Cambio de Paradigma y reforma institucional. Ministerio de
Salud y Desarrollo Social. Caracas, 9 de mayo de 2.000.
95
Ibidem.
107
¨La pobreza y el estancamiento económico tienen un impacto directo e
indirecto sobre el bienestar social y mental. La pobreza se traduce en hambre y
desnutrición, condiciones de vida inadecuadas, mayores riesgos para la salud y,
frecuentemente, servicios de salud insuficientes. La aglomeración urbana y las
malas condiciones de trabajo pueden ser causa de ansiedad, depresión o estrés
crónico y al mismo tiempo pueden tener un efecto perjudicial sobre la calidad de
vida de familias y comunidades¨97.
¨En general, los problemas mentales, sociales y del comportamiento se
agrupan en conjuntos parcialmente superpuestos que, interactuando con los
recientes cambios mundiales, se intensifican mutuamente en sus efectos sobre la
conducta y el bienestar (ver Figura 1)
Los comportamientos son raramente el producto de la elección individual; en
efecto, están fuertemente influidos por las realidades locales, financieras y
socioestructurales.98
Por lo tanto, para encarar los problemas mencionados, las políticas y
programas de salud deben considerar tanto los procesos sociales como las
conductas personales¨ 99.
96
Departamento de Medicina Social Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
Salud Mental en el mundo: Problemas y prioridades en poblaciones de bajos ingresos.
Resumen Ejecutivo. 1995, p 4.
97
Ibídem.
98
Subrayado nuestro.
99
Ibídem.
108
Figura 1. Modelo de conjunto de problemas correlacionados
Problemas de
salud
Patologías sociales Depresión
Violencia, maltrato a Enf. Cardiacas.
mujeres y niños Enf.
Consumo nocivo de Relacionadas
SPA. con el estrés.
Comportamiento
s favorecedores de
Condiciones agravantes
Altas tasas de desempleo
Pobreza
Limitaciones en la educación.
Discriminación por género.
Tomado de: Salud Mental
Cond. en el mundo:
Trabajo estresantes. Problemas y
FACTORES ESTRUCTURALES DE LA EXCLUSION SOCIAL
1. Los cambios y transformaciones sociales y organizacionales que ha causado la
informática y la electrónica en el campo tecnológico y la globalización en el
campo económico.
2. Explosión demográfica.
3. Migración campo/ciudad.
4. Urbanización sin industrialización.
5. Deterioro de la salud en general, la educación y las condiciones de vida como
resultado de las medidas de ajuste económico, que inciden en la –calidad de
vida-.
6. Desempleo.
7. Desastres naturales o producidos por el hombre.
8. Pobreza y marginación social.
109
La conjunción de todos estos factores, lleva a la pobreza y marginación
social que en muchas ocasiones puede conducir a la exclusión social. Los
posibles caminos serían los siguientes:
CONDICIONES ECONOMICAS Y SOCIALES
DESFAVORABLES
Pobreza Extrema pobreza
Informalidad e ilegalidad
(desempleo) Desempleo
(Ocio, consumo de alcohol y
drogas ilícitas)
Marginalidad
(Espacial/territorial/psicosocial)
Vivir en la calle
Vivir bordeline
(Cosificación)
Exclusión social
Conflictos familiares, rechazo familiar
Exclusión social
(Vivir una situación límite)
Desarrollemos someramente el esquema anterior. La pobreza y
particularmente la pobreza crítica es un fenómeno socioeconómico que tiene
uno de sus orígenes en América Latina, en las Políticas de Ajuste Económico ¨sin
rostro humano¨ que se implementaron a partir de la crisis de la deuda externa,
provocando la acentuación de las desigualdades sociales, inequidades,
desventajas socioeconómicas que han desmejorado las condiciones de vida y por
110
ende la calidad de vida, de un importante segmento de la población de los países
de la región y de nuestro país.
Entonces a decir de Jorge Cela100, la informalidad es un mecanismo de
sobrevivencia que nace de la precariedad. Por el desempleo, la gente no se deja
morir, trabaja en lo que sea y como sea, para ¨no dejarse morir¨, por tanto, la vida
justifica los medios utilizados, ganarse la vida al margen de la ley, empleos sin
seguro ni salario mínimo, negocios sin permisos porque las leyes se muestran
ineficaces para garantizar la sobrevivencia de gran parte de la población.
La supervivencia implica ocupar terrenos del Estado, incumplir las normas
de construcción de las ciudades, hacer uso privado del espacio público, como lo
hace la buhonería.101
La marginalidad tiene una expresión espacial, territorial y psicosocial. Los
pobres ocupan las márgenes de la gran urbe, los terrenos donde no han llegado
aún los servicios, los cuales se lograran con reclamos al gobierno en luchas que le
irán dando una identidad al barrio. Generalmente no se regulariza la propiedad de
la tierra. Esta sigue siendo del Estado, lo que crea una condición de
provisionalidad permanente.102
Las transformaciones económicas surgidas de la globalización, que han
polarizado la sociedad contemporánea, particularmente la del tercer mundo
latinoamericano, tiene su expresión espacial urbana en lo que Castells denomina
“ciudad dual”103, esto, no solo segrega territorialmente, sino también cultural y
comunicacionalmente, agudizando la brecha entre un sector superior, cosmopolita,
conectado virtualmente a escala interplanetaria aunque prácticamente
desconectada a escala local, que cultiva una cultura de privatización, y el resto,
una mayoría local, que limita su mundo a su propia identidad y a las imágenes
estandarizadas del televisor y donde prevalece una cultura de la privación.
Provocando una tensión permanente entre una elite global y una mayoría local
Estas condiciones de vida, son propicias para que algunos integrantes del
grupo familiar, los menos luchadores, los más vulnerables por no tener
escolaridad, ni preparación para el trabajo, con mucho tiempo de ocio, ocupando
el mismo en consumir licor y drogas ilícitas, que a la larga los convierte en
100
Jorge Cela. Antropología de la pobreza urbana. Excluidos e imaginados
Comunicación. Estudios venezolanos de comunicación. No 94. Segundo trimestre 1996. Centro
Gumilla, p 33.
101
Ibídem.
102
Ibídem.
103
Citado por María Cecilia Arizaga en: Murallas y barrios cerrados. La morfología
espacial del ajuste en Buenos Aires. Nueva Sociedad. Vol. 166. Marzo-abril 2.000, p 24.
111
alcohólicos o dependientes a las drogas; se involucren en actividades ilícitas tales
como arrebatones, pequeños robos, que perturba la tranquilidad familiar y
comunitaria, es lo que hemos denominado el ´vivir borderline¨ que a la larga los
conduce al rechazo familiar y comunitario y a su expulsión y exclusión social.
Mucho más rápido y expedito, puede ser el camino, de las personas que
provienen de la pobreza extrema, porque sus débiles experiencias institucionales,
los hace vulnerables al desempleo y ocio no constructivo que rápidamente los
excluye de la familia y la comunidad, por los débiles vínculos afectivo-
institucionales cuando estos existen o por constituirse en una pesada carga que
humanamente no puede soportar la familia y económicamente la comunidad.
ASPECTOS RELEVANTES DE LA EXCLUSION SOCIAL
1. POLITICOS
Las distancias sociales e inequidades que caracterizan a la sociedad
contemporánea, van haciendo cada vez menos posible la otredad y por ende la
subjetividad, porque la subjetividad está en la constitución misma de lo social, de
las comunidades y las personas. En ella se expresa la necesidad de ser
considerado como sujeto portador de una dignidad ciudadana, con identidad
cultural e individual dentro de una red de las relaciones socioculturales plena de
aspiraciones, percepciones, experiencias y conocimientos colectivos. La
bifurcación actual entre una racionalidad instrumental y otra simbólica, es decir,
entre la economía y la cultura. La nueva lógica del poder, requiere de una
historicidad, entendida como la capacidad de una sociedad de producirse y auto
transformarse, para lo cual debe ampliar sus mecanismos de participación.104
Sin el otro, sin el colectivo, no hay desarrollo posible, el desarrollo se
construye con otros distintos a uno. Los procesos de modernización de la
sociedad y el modelo económico impuesto, tienen consecuencias negativas,
porque incrementan la pobreza y la desigualdad creciente que conduce a la
exclusión social, como signo inequívoco de precaria cohesión social, escasa
integración y pérdida del derecho a tener derechos también, produciéndose una
¨desciudadanización¨, es decir, personas sin derechos ni protagonismo ciudadano.
104
Fernando Calderón, op cit, p 76 y 77.
112
2. PSICOSOCIALES
Los sujetos excluidos sociales por lo general tienen una escasa o nula
experiencia institucional (de familia, escuela, laboral, grupos de pares), lo que
tampoco los provee de una experiencia cultural como el común de la población,
sino que adquieren su experiencia cultural en la calle, la cual está matizada de
violencia, rechazo, estigmatización, uso de la fuerza para cubrir menguadamente
sus necesidades básicas y poder sobrevivir en la ´jungla de concreto¨.
La vivencia y experiencia del excluido social le confiere una estructura
emocional y psicosocial caracterizada por:
• Una vivencia del tiempo como detenido, que produce un vacío de experiencia
de planificación.
• La experiencia del presente, arropa toda la existencia del sujeto, por lo tanto
hay un ¨presentismo¨, ¨un aquí y ahora¨, la inmediatez, vivir al día, inseguridad,
la vida en vilo, por lo tanto, ¨la vida no vale nada¨.
• La escasa o nula experiencia educativa, los hace analfabetas o alfabetas
funcionales, pocos diestros en la abstracción, son parcos al hablar, con un
vocabulario empobrecido.
• La ausencia de historia personal, lo avasallante del ¨presentismo¨, refuerza la
vivencia de no existencia, él sin espacio, la pérdida de la identidad social, la
exclusión por el otro y la sociedad, que casi los excluye visualmente, ¨los
disuelve en el paisaje socionatural¨ de la gran urbe. Lo que genera en el sujeto
excluido, una sensación de ¨imaginado¨, sin conciencia, ni consistencia real de
su existencia.
• Cuando aún el sujeto no ha perdido su identidad social, percibe y asume su
identidad como vergonzante, por falta de símbolos de prestigio que lo valoricen
como persona. Es solo un ´latero¨, ¨indigente¨o ¨mendigo¨, esa es la identidad
que le otorga la sociedad.
• Con todos estos elementos, indudablemente que el excluido social tiene un
reforzamiento de su pobre apreciación y valoración personal, porque si no
planifica, ni tiene metas, ni tiene sueños y se avergüenza de su identidad, lo
que prevalece psicosocial y clínicamente es una pobre estima, un ánimo
depresivo, o un comportamiento agresivo y bullanguero que oculta sus
inseguridades personales y debilidades yoicas.
113
3. CLINICOS
El vivir en la calle, en deficientes condiciones y calidad de vida, hace a las
personas sometidas a esta situación, más vulnerables a sufrir una serie de
trastornos orgánicos y emocionales que enumeraremos de manera sumaria a
continuación:
• Hostiles, desorientados y dependientes.
• Depresivos.
• Alcohólicos.
• Dependientes de las drogas.
• Trastornados mentales: Psicosis, Trastornos de Personalidad.
• Trastornados neurológicos: Epilepsia, Corea.
• Con comorbilidad orgánica por: desnutrición, traumatismos, hipertensión
arterial, diabetes, gastritis, infecciones, ulceras en miembros inferiores,
infecciones de transmisión sexual, SIDA.
• Comportamientos riesgosos.
• Discapacidades físicas y mentales, temporales o permanentes.
LINEAMIENTOS POLITICOS ESTRATEGICOS PARA LA
ATENCIÓN INTEGRAL DE LA EXCLUSION SOCIAL
BASES CONSTITUCIONALES
El Preámbulo de la Constitución Bolivariana de Venezuela en uno de sus
párrafos sostiene: ¨...establecer una sociedad democrática, participativa y
protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y
descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz,
la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de
la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al
trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin
discriminación ni subordinación alguna...¨105
El desafío es, cómo sintonizar y armonizar los cambios y transformaciones
del país legal (Nueva Constitución Bolivariana, nuevas Leyes), con el país real, el
de las realidades históricas, económicas, sociales y culturales, más resistentes a
los cambios que la estructura legal-institucional. Cómo superar la calamidad
105
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial No 36.860 del
30 de diciembre de 1.999. ALMORCA. C.A.
114
presente de una sociedad más justa teóricamente, pero que dicha justicia social
no se concreta en la práctica del día a día, perpetuando la cultura de la
desigualdad a la que hicimos referencia en párrafos anteriores. Para actuar con
responsabilidad social de largo aliento, necesitamos al Estado articulado con la
sociedad y la comunidad local.
Artículo 19: Garantía de los DD HH.
Artículo 20: Libre desenvolvimiento de la personalidad.
Artículo 21: Numeral 1 y 2, Igualdad ante la Ley.
Artículo 39. Derecho a la ciudadanía.
Artículo 43: Derecho a la vida.
Artículo 55: Derecho a la protección ciudadana.
Artículo 60. Derecho a la protección del honor, la vida privada, intimidad, propia
imagen, confidencialidad y reputación.
Artículo 62. Derecho a la participación política.
Artículo 81. Derecho pleno de la persona discapacitada el ejercicio pleno y
autónomo de sus capacidades y a su integración familiar y comunitaria.
Artículo 82: Derecho a vivienda.
Artículo 83: La Salud como derecho social.
Artículo 84. La Garantía del derecho a la salud.
Artículo 86: Derecho a la Seguridad Social.
Artículo 87: Derecho al trabajo.
Artículo 101. La Educación como derecho humano y deber social fundamental.
LINEAMIENTOS POLITICOS
Una Política de Estado que se preocupe por la Atención Integral a la
Exclusión Social debe promover el Desarrollo Humano mediante:
• Disminución de la pobreza, capacitando para el trabajo y generando empleo
independiente.
• Reordenamiento urbano, para mejorar las condiciones de vida.
• Mejorar los servicios públicos, para elevar la calidad de vida.
• Atender integralmente a la población excluida que habita en las calles de la
ciudad.
• Promover la Participación Ciudadana, fomentando la corresponsabilidad del
Estado, Sociedad y Sujetos Sociales.
115
EJES DE LA ATENCIÓN INTEGRAL A LAS PERSONAS
EXCLUIDAS SOCIALMENTE
CLINICO
• Evaluación integral Médico, psicológica y social.
• Estudios paraclínicos: Exámenes de laboratorio. Estudios Neurológicos,
psicológicos y psiquiátricos.
• Diagnóstico y tratamiento específico de la comorbilidad orgánica y mental que
padezcan.
REHABILITADOR Y REEDUCATIVO
• Readquirir hábitos de la vida cotidiana y convivencia grupal y familiar.
• Alfabetizar, reiniciar estudios.
• Capacitación para el trabajo.
REINCORPORADOR A LA SOCIEDAD
• Construcción o reconstrucción de ciudadanía: Derecho a tener derecho.
Derecho a la salud, educación y trabajo como estrategia para reducir la cultura
de la desigualdad.
• Restablecimiento de vínculos institucionales: Reincorporación familiar,
educativa, laboral y comunitaria
• Informar y capacitar sobre Derechos Humanos, como estrategia para el
ejercicio de la dignidad personal y ciudadana.
• Sociabilidad de la vida cotidiana. Aprender a deliberar, debatir, tomar
decisiones, asumir responsabilidades.
• Promover el Desarrollo Humano, para restituir la equidad.
PRINCIPIOS Y VALORES DE LA ATENCION INTEGRAL A LAS
PERSONASPRINCIPIOS
EXCLUIDAS SOCIALMENTE
• Solidaridad social. VALORES
• Derecho a tener derechos.
• Ética.
• Respeto a los Derechos
• Compromiso.
Humanos.
• Cambio.
• Integración social.
• Liderazgo.
• Equidad.
• Responsabilidad.
• Integralidad
• Calidad.
• Gratuidad de la atención.
• Trabajo en equipo.
116
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Alcalá Afanador, Pedro. Alfonso Bello, Luis. Salud Mental y Calidad de Vida en
el estado Nueva Esparta. Aproximación descriptiva. Mimeografiado, 1995.
Allardt, Erick. Tener, Amar, Ser: Una alternativa al modelo sueco de
investigación sobre el bienestar. En: Calidad de Vida.
Fondo de Cultura Económica. México. 1er Edición en español 1.996.
Ander Egg, Ezequiel. Diccionario de Trabajo Social.
El Cid Editores de Venezuela, C.A.
Anteproyecto de Ley de Atención Integral a personas con Trastornos
Mentales.
Ministerio de Sanidad y Asistencia Social / OPS, Caracas, 1.997
Arizaga, María C. Murallas y barrios cerrados. La morfología espacial del
ajuste en Buenos Aires.
Nueva Sociedad Vol. 166. Marzo – Abril 2.000.
Barthey, M. et al. Socioeconomic determinants of health: Health and the
life course: Why safety nets matter.
British Medical Journal, 314: 1194. 1997.
Bracho, Frank. El agotamiento del materialismo económico. Del
materialismo al Bienestar integral.
Ediciones Vivir Mejor. Caracas, Venezuela. 1995.
Brasser Pereira, Luiz Carlos. Ciudadanía y res pública: La emergencia de
los Derechos Republicanos.
Nueva Sociedad No 159. Enero – febrero 1.999.
Bustelo, Eduardo. La Promoción del Estado de Malestar: Ajuste y Política
Social en América Latina. En: Salud Internacional. Un debate Norte
Sur. Serie Desarrollo de Recursos Humanos. No 95. OPS. Washington
D.C. 1.992.
Bustelo, E. Minujin Alberto. Política Social e igualdad. En: Todos entran.
Propuesta para sociedades incluyentes.
UNICEF. Cuadernos de Debate. Editorial Santillana. Santa Fé de
Bogotá. 1.999
117
Calderón, Fernando. La nueva cuestión social bajo la mirada del
desarrollo humano. Nueva Sociedad. Procesos y Transiciones en el
cambio de siglo. Vol. 166. Marzo – abril, 2.000
Campaña, Arturo. Salud Mental: Conciencia vs. Seducción por la locura.
CEAS. Quito. Ecuador, Junio 1.995
Castellano, Pedro Luis. Determinantes Sociales de la Situación de Salud de
las poblaciones.
Documento de Trabajo. Mimeografiado. Washington D.C. 1.994
Cela, Jorge. Antropología de la pobreza urbana. Excluidos e imaginados.
Comunicación. Estudios Venezolanos de Comunicación. No 94. Segundo
Trimestre, 1.996. Centro Gumilla.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Gaceta Oficial No 36.860. 30 de diciembre 1.999.
Devereux, Georges. Ensayos de Etnopsiquiatría General.
Six Barral. 1.973.
Enciclopedia Encarta. CD.
Evans, Roland. Desnutrición en Venezuela. Período 1990 – 1.996.
Instituto Nacional de Nutrición. Caracas, s/f.
Farinette, María. La conflictividad social después del movimiento obrero.
Nueva Sociedad No 182. Noviembre – Diciembre 2.002.
García Guillén, Diego. Ética y Calidad de Vida.
Cuadernos del Programa de Bioética. No 2. OPS / OMS.
García, Januario. Tendencias en Salud en América Latina.
VII Congreso Venezolano de Salud Pública. Caracas, 1.996. Vol. 1.
118
Guerra de Macedo, Carlyle. Los grandes desafíos de los años 90 y su
impacto en la Salud Internacional.
Salud Internacional: Un Debate Norte – Sur. Serie Desarrollo de
Recursos Humanos. No 95. OPS. Washington D.C. 1.992.
Hacia la Segunda Cumbre Europea América Latina.
Recomendaciones desde la perspectiva alemana. Fundación Friedich
Ebert. Nueva Sociedad.
Informe sobre Índice y Entornos de Desarrollo Humano en Venezuela
1.997.
Avance. OCEI-PNUD-FNUAP.
Kliksberg, Bernardo. Capital Social.
Universidad Metropolitana. Editorial Panapo. Caracas, 2.001.
Keinert, Tania. De Castro, Claudete. Globalización, Estado Nacional e
Instancias Locales de poder en América Latina.
Nueva Sociedad. Descentralización e Instancias Locales. Vol.
112. Marzo – abril 1.996.
Lanz, Rigoberto. Diez tendencias (peligrosas) del conservadurismo político.
Question. Año 1, No 4, octubre 2.002.
Lanz, Rigoberto. Diez tendencias (alentadoras) en la realidad política
actual. Producir cambios verdaderos garantizando la
gobernabilidad.
Question. Año 1, No 8, febrero 2.003.
Marín, José María. Fortalecimiento de la función rectora de las
autoridades sanitarias en las reformas del sector salud.
Revista Panamericana de Salud Pública. Vol. 8, 2.000.
Mateo Alonso, Alberto. La Higiene Mental en Venezuela. Caracas. S/F.
Mora, Eric y otros. Salud, Poder y Locura.
Editorial Fundamentos. Madrid. 1.984.
119
Narváez Gómez, Leonel. Realidades y Mitos sobre el desarrollo
alternativo.
En: La problemática de las drogas. Mitos y Realidades. Universidad
Externado de Colombia. Colección Colombiana de Derecho y Sociedad.
Bogotá. 1998.
Nusbaum, Marta. Sen, Amartya. Calidad de Vida.
Fondo de Cultura Económica. México. 1er Edición en español, 1.996.
Pacheco, Edilberto. La Salud como proceso humano, Psiquismo, Salud
Mental, Prevención y Terapia Social en Salud Mental.
Cuadernos de Postgrado No 6. Salud y Sociedad. Fondo Editorial
Tropykos. Comisión de Estudios de Postgrado. FACES. UCV. Caracas,
1.994.
Pérez, Carlota. Desafíos Sociales y Política del Cambio de Paradigma
Tecnológico.
En: Venezuela, desafíos y propuestas. UCAB. Caracas, 1.998.
Pérez, Carlota. Conferencia: Cambio de Paradigma y Reforma Institucional.
Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Caracas. Marzo 2.000.
Política de Salud Mental de Québec.
Ministere de la Santé et des Services Sociaux. Goverment du Québec.
1.992.
Sarmiento Anzola, Libardo. Plan Colombia, conflicto e intervención. Nueva
Sociedad No 172. Marzo – abril 2.001.
Sen, Amartya. Desarrollo y Libertad.
Editorial Planeta S.A. Barcelona. España. 2.000.
Sierra, Héctor, Salud Mental y Fin de Siglo.
Mimeografiado. S/F.
Smelser, Neil. Teoría del Comportamiento Colectivo.
Fondo de Cultura Económica. Reimpresión, 1.995.
Tokatlian, Juan Gabriel. Condicionalidad y Certificación. El Caso
Colombia.
Nueva Sociedad No 148. Marzo - abril 1.997.
120
Roemer, Jhon E. La distribución de la Salud: Asignación de recursos
para una Agencia Internacional.
En: Calidad de Vida. Fondo de Cultura Económica. México. 1er Edición
en español, 1.996.
Ury Williams. Bracho, Frank. El Tercer Lado.
Question. Año 1. Número 9. Marzo 2.003.
Varios autores. Salud Mental en el mundo: Problemas y Prioridades en
poblaciones de bajos ingresos.
Resumen Ejecutivo. Universidad de Harvard. Departamento de
Medicina Social. 1.995.