ESCAPA DE LA GUILLOTINA
CAPÍTULO 1. UNA MUJER MISTERIOSA
Sonia mira el anillo de su dedo. Es un anillo de oro con un rubí. Es muy antiguo y muy bonito. Ella besa el anillo y
entonces sonríe. “Qué vacaciones tan fantásticas el año pasado” piensa.
“Vamos, Sonia, ¡rápido! ¡Llegaremos tarde!” le grita su madre.
Sonia es inglesa. Tiene 14 años y vive en Leeds, en el norte de Inglaterra. Hoy, Sonia y su madre van al aeropuerto.
Van a buscar a su amigo Philippe. Philippe y su familia vienen de Francia. Sonia está muy emocionada. El verano
pasado, Sonia fue de vacaciones a Paris con sus padres. Ellos se quedaron en un pequeño hotel de Montmartre.
Fueron unas vacaciones muy especiales.
La primera mañana en el hotel, Sonia se levantó pronto. Se vistió y bajó abajo. No había nadie en la recepción. En la
pared, detrás de la mesa de recepción, había un gran cuadro de una mujer. Sonia miró el cuadro. La mujer del
cuadro era muy guapa. De repente, Sonia escuchó una voz detrás de ella. Vio a un chico de su edad en las escaleras.
Era muy guapo.
“Es guapa, ¿verdad?”
“Sí, ¿quién es?”
“Era un miembro de nuestra familia pero no sabemos mucho sobre ella” contestó Philippe. “¿Te alojas aquí?”
“Sí. Me llamo Sonia” dijo Sonia.
“Encantado de conocerte, Sonia. Soy Philippe Le Bon. Este es el hotel de mis padres” dijo Philippe.
Sonia y Philippe se sentaron en la recepción y hablaron. “¿Es la primera vez que estás en Paris, Sonia?” preguntó
Philippe.
“Sí” contestó Sonia.
“Entonces te puedo llevar a conocer la ciudad. ¿Qué vais a hacer hoy?” preguntó Philippe.
“No se, estoy esperando a mis padres” contestó Sonia. “Probablemente tengan planes.”
“Bueno, quizás podamos ir a dar un paseo más tarde” dijo Philippe.
“Sí, vale. Le preguntaré a mis padres” contestó Sonia.
En ese momento, los padres de Sonia llegaron. Sonia les presentó a Philippe y después se fueron a desayunar.
Después de desayunar, Sonia y sus padres fueron a la Torre Eiffel. “¡Wow! La vista es fantástica” Por la tarde,
caminaron por los famosos Campos Elíseos. Volvieron al hotel a las cinco. Philippe estaba en la recepción del hotel.
“¡Hola! ¿Qué tal el día?” preguntó Philippe.
“Fue bien, gracias. Paris es una ciudad muy interesante” contestó Sonia.
“¿Podemos ir Sonia y yo a dar un paseo? Quiero llevarla por Montmartre. Muchos artistas famosos vivieron y
trabajaron en Montmartre. Los artistas pintan cuadros en las calles hoy.”
“Vale, pero volved a cenar a las 7.30”
“Vale, papá. Hasta luego.”
CAPÍTULO 2. UN VESTIDO PARA UNA FIESTA
Sonia y Philippe caminaron por las estrechas calles de Montmartre hasta la famosa iglesia del Sagrado Corazón. Se
sentaron en las escaleras y miraron las vistas. Veían la ciudad de París debajo de ellos.
“Mañana es 13 de julio” dijo Philippe. “Es el día antes del Día de la Bastilla. Hay muchas fiestas en París, para
celebrar el Día de la Bastilla. También hay fuegos artificiales.”
“¡Eso es emocionante!” dijo Sonia.
“Sí, es muy emocionante. Mi primo va a dar una fiesta. ¿Quieres venir?” preguntó Philippe.
“¡Sí, me encantan las fiestas!” contestó Sonia.
“Es una fiesta de disfraces” dijo Philippe. “El tema es la Revolución Francesa”
“Pero no tengo nada que ponerme” dijo Sonia.
“No te preocupes” dijo Philippe sonriendo. “¡Tengo una idea! ¡Ven conmigo!”
“¿Dónde vamos?”
“Vamos al hotel. Quiero enseñarte algo.”
En el hotel, Philippe llevó a Sonia arriba a una pequeña habitación. En el rincón de la habitación, había una gran caja
de madera. Philippe abrió la caja. Dentro de la caja había muchos vestidos antiguos y bonitos.
“Mira, te puedes poner este vestido para la fiesta, y también hay una peluca”
“La mujer del cuadro, ¿no llevaba este vestido?”
“Sí” dijo Philippe. “Todas las cosas de esta caja eran seguramente suyas.”
“Pero, ¿por qué están estas cosas aquí?” preguntó Sonia.
“No lo sé” contestó Philippe.
“Un misterio” dijo Sonia. “¡Es emocionante!”
Sonia fue a su habitación y se puso el vestido. Era perfecto. Después se puso la peluca. Philippe fue a ver a Sonia
con el vestido.
“¡Wow! Eres idéntica a la mujer del cuadro”
“Lo siento, pero no me puedo poner este vestido. Me siento rara.”
“Vale, no pasa nada” dijo Philippe. “Hay una tienda de disfraces cerca de aquí. Podemos ir a la tienda mañana y
comprar unos disfraces.”
Esa noche a la hora de la cena, Sonia pensó en la mujer del cuadro. “¿Quién será la mujer del cuadro? ¿Qué le pasó?
Lo quiero saber.”
“No hablas, ¿qué te pasa?” preguntó la madre de Sonia.
“Nada, estoy cansada, eso es todo” dijo Sonia.
CAPÍTULO 3. LA FIESTA DE DISFRACES
Al día siguiente, Philippe y Sonia fueron a la tienda de disfraces.
“¿Os puedo ayudar?” preguntó el dueño.
“Sí, vamos a una fiesta de disfraces esta noche y queremos unos disfraces. El tema es la Revolución Francesa” dijo
Philippe.
“Tengo estos dos disfraces” dijo el dueño. “Es el rey Luis XVI para ti y la Reina María Antonieta para tu amiga.”
“No, gracias” dijo Philippe. “El rey y la reina murieron en la guillotina. ¡No queremos perder la cabeza! Queremos ser
revolucionarios.”
“Mmm…veámos. Tengo estos dos disfraces con los colores de la patria, rojo, blanco y azul” dijo el dueño.
“¡Perfecto! ¿Te gustan Sonia?”
“Son fantásticos.”
Es noche, Philippe y Sonia fueron a la fiesta. Había mucha gente en la fiesta.
“¡Mira! Ese es Robespierre. Era el jefe del gobierno durante el Reino del Terror”
“¡Mira! Allí hay otro Robespierre.”
“Robespierre es popular esta noche” dijo Philippe. “¡Oh mira! ¡Allí está Martat! Lleva una bañera”
“¿Quién era Marat y por qué lleva una bañera?” preguntó Sonia.
“Marat era otro jefe de la Revolución. Era un heroe para la gente pobre de París, pero tenía muchos enemigos. Lleva
una bañera porque una mujer le mató en la bañera” contestó Philippe.
Philippe y Sonia miraron todos los fantásticos disfraces y hablaron y bailaron. Estaban felices juntos. “Philippe es
simpático. ¡Me gusta mucho!”
“¡Escucha! ¿Puedes oír los fuegos artificiales?” preguntó Philippe.
“Si” dijo Sonia emocionada. “Vamos fuera a verlos.”
Sonia y Philippe salieron fuera. “No podemos ver los fuegos desde aquí” dijo Philippe. “Vamos al rio Sena. No está
lejos”
Sonia y Philippe fueron al rio. Se quedaron allí y vieron los fuegos. Después caminaron por el rio y pasaron la famosa
Catedral de Notre Dame. De repente, Philippe se paró. “Aquí hay algo raro. ¡Mira! Los edificios son diferentes. Son
muy viejos. Y no hay luz en la calle. Está muy oscuro.”
CAPÍTULO 4. PARÍS EN 1793
“Tengo miedo. Volvamos al hotel”
“¡Espera! ¡Escucha! Escucho a una chica llorando. Vamos a buscar a la chica. A lo mejor la podemos ayudar.”
Sonia y Philippe caminaron lentamente por la calle oscura. “¡Mira! Allí está” dijo Philippe. “Está sentada en las
escaleras de su casa”
“¿Qué te pasa?”
La chica les miró. Estaba asustada. La chica se levantó rápidamente y abrió la puerta de su casa.
“¡Espera!” dijo Philippe. “Queremos ayudarte. Me llamo Philippe, y esta es mi amiga, Sonia.”
La chica miró a Sonia y Philippe con atención. “No podemos hablar aquí. Pasad dentro” dijo.
Sonia y Philippe entraron con la chica en la casa y subieron unas frías escaleras de piedra. La chica les llevó a una
habitación en la parte de arriba de la casa.
“Esto está muy oscuro” dijo Sonia.
“Encenderé una velas”
“Oh” dijo Philippe. “Ya lo entiendo. Ahora no hay electricidad. Por eso no había luces en la calle.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó la chica. “¿Qué es la electricidad?”
Philippe miró a Sonia. Después miraron la habitación. No había televisión ni CD. Y no había fotos de la familia en las
paredes.
“Esto no es el siglo XXI” pensó Philippe. “Pero entonces, ¿qué siglo es?”
“¿Qué fecha es hoy?” preguntó Philippe.
“Es 16 de Octubre de 1793” dijo la chica.
“16 de Octubre de 1793” repitió Sonia, sorprendida. “¡Eso es imposible!”
“¿No es esa la fecha cuando María Antonieta fue a la guillotina?” preguntó Philippe.
“Sí hoy he ido a la Plaza de la Revolución. Vi a María Antonieta y ví la guillotina” dijo la chica. “Fue terrible.”
“¡Wow! Estamos en la época de la Revolución Francesa”
“¿Por eso llorabas?” preguntó Sonia. “¿Lloras porque María Antonieta fue hoy a la guillotina?”
“No, claro que no” dijo la chica.
“Entonces, ¿por qué llorabas?” preguntó Philippe.
“Es una larga historia” dijo la chica. “Por favor, sentaros y os la cuento.”
CAPÍTULO 5. LA HISTORIA DE MARGARITA
Me llamo Margarita Lafayette. Vivo aquí con mi madre. Mi padre murió cuando tenía 5 años. Era profesor de
medicina en la universidad. Después de morir, fuimos muy pobres. Mi madre tenía un trabajo. Ahora es costurera. Al
principio, mi madre estaba muy contenta con la Revolución. Pero ahora, Robespierre y su gobierno está matando a
mucha gente. Hace tres días, mi madre fue a una fiesta. Conoció a una mujer en la fiesta. Se sentaron y hablaron.
“¿Qué piensas de la Revolución?”
“Es terrible. Los revolucionarios están matando mucha gente buena.”
Al día siguiente, la mujer fue a los guardias revolucionarios.
“Madame Lafayette es una traidora. Está en contra de la Revolución.”
Y anoche, los guardias revolucionarios vinieron a nuestra casa y se llevaron a mi madre.
“¿Dónde está ahora tu madre?” preguntó Philippe.
“Está en prisión” dijo Margarita. “Y pronto irá a la guillotina.”
“¿Qué vas a hacer?” preguntó Sonia. “¿No quieres ayudarla?”
“Claro que quiero ayudarla” dijo Margarita. “Mi madre tiene un amigo. Está enamorada de él. Y algún día, se casarán.
Él tiene un plan para rescatarla. Voy a ir a su casa esta noche” Entonces Margarita empezó a llorar otra vez. “Tengo
miedo” dijo Margarita. “¿Podéis venir conmigo esta noche? No quiero ir sola.”
“Por supuesto” dijo Philippe. “¿Dónde vive el amigo de tu madre?”
“Vive en Montmartre” dijo Margarita.
“¿Montmartre? Ahí es donde vive Philippe” dijo Sonia.
“Quizás conozcas al amigo de mi madre. Se llama Jean-Claude Le Bon” dijo Margarita.
“Pero Le Bon es…” Sonia no acabó la frase.
“¿Le conoces?” preguntó Margarita.
“No” dijo Philippe rápidamente. “Vámonos, es tarde.”
De repente, hubo un fuerte ruido. “¡Beep! ¡beep!” era la alarma del reloj de Philippe. Margarita se levantó
rápidamente.
“¿Qué es ese ruido?” preguntó, asustada.
Philippe paró la alarma. “Es…no lo se. Es fuera” dijo Phlippe. “¡Vámonos!”
Sonia y Philippe fueron hacia la puerta. En el rincón de la habitación, cerca de la puerta, había una gran caja.
“¿Es esta tu caja?”
“No, es la caja de mi madre” dijo Margarita. “Yo pongo toda su ropa en esa caja. Un amigo de Jean-Claude vendrá a
buscarla más tarde. Mi madre saldrá de prisión y nos iremos a Inglaterra con Jean-Claude.”
“¿Inglaterra?” preguntó Philippe.
“Sí, tenemos que salir de Francia. Mi madre no se puede quedar aquí. Es muy peligroso ahora” dijo Margarita.
“Entiendo” dijo Philippe.
“Vamos, vámonos” dijo Sonia.
CAPÍTULO 6. DE CAMINO A MONTMARTRE
Sonia y Philippe bajaron las escaleras primero. Margarita cerró la puerta con una gran llave y les siguió.
“Sonia, ¿viste esa caja?” preguntó Philippe emocionado. “Es la caja de la habitación de nuestro hotel.”
“Lo se” dijo Sonia. “Quizás la madre de Margarita es la mujer del cuadro.”
“Sí, quizás si” dijo Philippe. “Ssshh, aquí está Margarita.”
Fuera estaba oscuro, pero había mucha gente en la calle. “Mira toda esa gente. ¿Qué están esperando?” preguntó
Sonia.
“Están esperando el pan” dijo Margarita. “Esa es la panadería.”
“Pero son las cuatro de la mañana”
“Lo sé. No hay suficiente pan en París y la gente tiene hambre.”
Sonia, Philippe y Margarita caminaron por las oscuras calles de París. En la esquina de la calle, había un grupo de
hombres.
“¿Qué están gritando esos hombres?” preguntó Sonia.
“Están vendiendo periódicos revolucionarios” contestó Margarita.
“Compren El Amigo de la Gente aquí”
“La reina pierde la cabeza. Léanlo todo. La reina María Antonieta está muerta.”
Era un largo paseo hasta Montmartre. Los tres amigos subieron a una colina. Sonia y Margarita iban delante.
Philippe caminaba detrás y escuchaba su walkman. Finalmente, llegaron a la cima de la colina y miraron Montmartre.
Era muy diferente. Había muchas casas y muchos campos con molinos.
“Vamos, ya casi hemos llegado” dijo Margarita.
CAPÍTULO 7. EL PLAN DE RESCATE.
Finalmente los tres amigos llegaron a una pequeña casa. Margarita llamó a la puerta y un hombre abrió. El hombre
era alto y muy guapo.
“Me alegro de verte. Estaba preocupado por ti Margarita.”
Margarita les presentó a todos. “Jean-Claude este es Philippe y esta es Sonia. Son mis amigos. Philippe, Sonia, este
es el amigo de mi madre, Jean-Claude.”
“Encantado de conoceros” dijo Jean-Claude. “Por favor, pasad y comed algo. Estoy seguro de que tenéis hambre
después del largo paseo.”
Entraron en la cocina. No había muchos muebles, pero estaba limpio y cómodo.
“Siento no tener pan, pero hay otra comida” dijo Jean-Claude. “Por favor, sentaos y comed. Tu no eres francesa
Sonia, ¿de dónde eres?” preguntó Jean-Claude.
“Soy de Inglaterra, estoy de vacaciones en París con mis padres” dijo Sonia.
“Esta no es una buena época para venir a París de vacaciones” se rió Jean-Claude.
“¿Podemos hablar de mi madre, por favor?” preguntó Margarita. “¿Cómo la vas a rescatar?”
“No te preocupes Margarita. Quiero a tu madre, y la rescataré” dijo Jean-Claude. “Ella estarán en el juicio esta
tarde. Iré al juicio y escucharé la fecha y la hora de la ejecución.”
“Quiero ver a mi madre” dijo Margarita. “¿Puedo ir al juicio también?”
“Sí Margarita, puedes venir al juicio pero debes ser valiente” dijo Jean-Claude. “Tu madre es prisionera y la prisión
está muy sucia. Quizás tu madre este enferma. Y estará cansada y hambrienta. Pero no te preocupes. La
rescataremos. Recuerda esto: el amor hace todo posible.”
“Vale, seré valiente” dijo Margarita. Sonrió y repitió las palabras de Jean-Claude: “El amor hace todo posible.”
“Buena chica” dijo Jean-Claude. “Voy a ir ahora al juicio. Quiero estar allí pronto. Vosotros estáis cansados, así que
podéis dormir. Denis os llevará a ti y a tus amigos después.”
“¿Quién es Denis?” preguntó Margarita.
“Denis es mi buen amigo. Me va a ayudar a rescatar a tu madre” dijo Jean-Claude.
CAPÍTULO 8. MADAME LAFAYETTE EN EL JUICIO
Había mucha gente en la sala. Algunas mujeres sentadas cosiendo. Gritaban a los prisioneros. Sonia, Margarita y
Philippe miraban en silencio. Vieron a Jean-Claude. Estaba al otro lado de la sala. Finalmente, una mujer entró. La
mujer estaba cansada y enferma, pero era muy guapa. “Esa es” dijo Philippe en bajo. “Es la mujer del cuadro.”
“Lo se” dijo Sonia emocionada. “Y mira, lleva el vestido de la caja. Ahora lo entiendo. No quería llevar ese disfraz
porque la mujer del cuadro lo llevó en la prisión.”
“Es mi madre” dijo Margarita. Estaba muy nerviosa. Margarita se levantó. Quería correr hacia su madre y abrazarla.
El juez habló. Miró a Madame Lafayette con ojos fríos.
“Ciudadana Lafayette, la noche del 13 de octubre dijo usted: la Revolución es terrible. Los revolucionarios están
matando a mucha gente buena?” preguntó el juez.
“Sí” dijo Madame Lafayette.
“Entonces, ciudadana Lafayette, es usted una traidora a la Revolución” dijo el juez. “La hora de su ejecución son las
dos y cuarto de mañana por la tarde. Guardias, sacarla de la sala.”
“¡Enemiga de la gente! ¡Enemiga de la revolución!”
Madame Lafayette miró alrededor de la sala. Miró a Margarita y a Jean-Claude y sonrió. Después se fue de la sala.
“Tu madre es una mujer muy valiente” dijo Sonia.
CAPÍTULO 9. EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN
Al día siguiente, Jean-Claude y Denis montaron en sus caballos y fueron a la plaza de la Revolución. Margarita
caminó hasta la plaza con Sonia y Philippe. Había mucha gente en la plaza. En el centro de la plaza había una
plataforma. Sonia vio la guillotina en la plataforma. Estaba muy nerviosa. De repente, un carro entró en la plaza.
Había muchos prisioneros en el carro. La gente gritaba a los prisioneros: “¡Traidores! ¡Matadles! ¡Enemigos de la
revolución!”
“¿Puedes ver a tu madre?”
“No, no está en ese carro.”
Entonces pasó otro carro. “Ahí está” gritó Margarita. “Está en el segundo carro.” Margarita corrió detrás del
segundo carro. Philippe y Sonia la siguieron. De repente, un hombre en un caballo se puso delante del carro.
“Mira, ¡ese es Jean-Claude!” dijo Margarita. “Va a rescatar a mi madre.”
“¿Cómo sabes que es Jean-Claude?” preguntó Phlippe. “No puedes ver su cara. Lleva un sombrero y un pañuelo.
Quizás sea Denis.”
“Tienes razón. Quizás es Denis” contestó Margarita.
El carro se paró. Un guardia cogió su pistola y mató al hombre del caballo. El carro continuó hacia la guillotina.
“¡Parad el carro!”
Philippe corrió y se puso delante del carro. Entonces, puso música muy alta en su walkman. El carro se paró. Los
guardias tenían pánico y la gente estaba muy asustada. Empezaron a correr.
“¿Qué es ese ruido?”
“¡Es el demonio!”
“No, es música pop”
“¿Qué es la música pop?” preguntaba la gente. Nadie lo sabía.
De repente, un hombre en un caballo fue hacia el carro. El hombre sacó a Madame Lafayette y la montó en su
caballo. Después se fueron de la plaza. Philippe corrió hacia Sonia y Margarita. La música de su walkman estaba muy
alta. La gente escapaba de él porque les daba miedo el ruido.
“¡Vamos, Sonia, corre! ¡Corre Margarita!”
Philippe cogió a Sonia y Margarita de la mano. Los tres amigos escaparon de la plaza.
CAPÍTULO 10. UNA REUNIÓN FELIZ
Cansados y hambrientos, los tres amigos llegaron a Montmartre.
“Gracias, Philippe. Salvaste la vida de mi madre” dijo Margarita. “Pero estoy muy triste porque creo que Jean-
Claude está muerto.”
“Yo también estoy triste” dijo Philippe.
Los tres amigos entraron en la casa de Jean-Claude en silencio. Margarita entró en la cocina. Su madre estaba allí.
“Estoy bien, cariño. Estoy bien. Entra en el salón. Vamos a sentarnos al fuego.”
En la pared, encima del fuego había un cuadro. Era el cuadro de Madame Lafayette. Sonia vio el cuadro
inmediatamente. Se levantó y lo miró.
“Es muy bueno, ¿verdad?” dijo Margarita. “Jean-Claude lo pintó. Era un artista.”
“Es bonito” dijo Sonia, sonriendo.
“Cariño” dijo Madame Lafayette. “Vamos a ir a Inglaterra esta noche. Jean-Claude está preparando los caballos.”
“Pero Jean-Claude está muerto” dijo Margarita.
En ese momento, Jean-Claude entró en la sala. “No estoy muerto. El guardia mató a Denis, no a mi. Denis intentó
sacar a tu madre del carro primero. El guardia le mató. Entonces, gracias a Philippe, recaté a tu madre y nos vinimos
a casa. Te lo dije: el amor hace todo posible. Ahora todos, despediros. Tenemos que irnos pronto.”
“Primero, me quiero cambiar de ropa” dijo Madame Lafayette. “Llevé este vestido en la prisión. No quiero ir a
Inglaterra con el vestido de la prisión.”
Madame Lafayette metió el vestido en la caja. “Vamos a dejar todo aquí” dijo. “Empezaremos una vida nueva en
Inglaterra. Adiós Sonia, y gracias por tu ayuda.”
“Nunca te olvidaré”
“Philippe, me salvaste la vida. Quiero darte esto”
“Gracias, eres muy amable”
Madame Lafayette le dio a Philippe una pequeña caja. Margarita, Madame Lafayette y Jean-Claude se despidieron y
se fueron.
“Ahora, ¿cómo volvemos al siglo XXI?” preguntó Sonia.
“No lo se” dijo Philippe.
“Tengo una idea” dijo Sonia. Tocó el cuadro y dijo: “Por favor, llévanos al hotel en el siglo XXI.”
Sonia y Philippe esperaron, pero no pasó nada. “Vamos a cerrar los ojos y pensar en el hotel.” Dijo Sonia. Pero de
nuevo, no pasó nada. El fuego estaba cálido y Sonia y Philippe estaban muy cansados. Pronto, se quedaron dormidos.
CAPÍTULO 11. DE VUELTA EN EL SIGLO XXI
Más tarde, esa noche, Sonia se despertó y miró alrededor. Estaban en la recepción del hotel. Estaba muy
sorprendida. “Philippe, despierta. Estamos otra vez en el siglo XXI.”
“¿Qué? ¡Es fantástico!”
Sonia y Philippe estaban delante del cuadro. “Buenas noches, Madame Mafayette” dijo Sonia.
“Y gracias por la fantástica aventura” dijo Philippe.
Empezaron a subir las escaleras. De repente, Philippe recordó la pequeña caja. La abrió. Dentro, había un anillo de
oro con un rubí. “¡Wow!” dijo Philippe. Entonces Philippe cerró la caja y la puso en su bolsillo. Sonia y Philippe
estuvieron juntos todos los días de las vacaciones. Pero pronto llegó el último día.
CAPÍTULO 12. EL ANILLO
La última noche de Sonia en París, Sonia y Philippe se sentaron en las escaleras del Sagrado Corazón.
“Sonia, tengo un regalo para ti” dijo Philippe. Le dio a Sonia el anillo de oro con el rubí. “Madame Lafayette me dio
este anillo” dijo.
“Rojo por la revolución, gracias Philippe.”
“No, rojo por el amor”
“¿Te volveré a ver?” preguntó Sonia.
“Claro” dijo Philippe. “Recuerda, el amor hace todo posible” Entonces Philippe besó a Sonia. Al día siguiente, Sonia y
sus padres fueron a casa a Inglaterra. Un año más tarde, Sonia y su madre estaban en el aeropuerto en Leeds.
“Mamá, allí está Philippe. Mira, allí. Quizás vivamos otra aventura, esta vez en Inglaterra.”