EL TEATRO
El significado de teatro es un término procedente de la palabra
griega theatrón (θέατρον). Una traducción válida en español sería “lugar o sitio
para la contemplación”.
La definición de teatro es que es uno de los componentes de las Artes
escénicas y vinculado con la actuación. En su desarrollo intervienen actores que
reproducen una historia ante el público mediante la palabra, el canto,
gestualidad, música, escenografía y sonidos.
Del mismo modo, también se utiliza la denominación o concepto de teatro para
referirse al género literario que abarca a las obras y textos escritos para ser
representados ante unos espectadores en vivo o mediante una grabación o
retransmisión televisiva.
También se conoce como teatro al edificio o instalación donde se representan
tradicionalmente las obras de teatro. También se incluyen en este ámbito
espectáculos como el ballet, la ópera, monólogos o la pantomima.
Origen del teatro
Casi todos los estudios coinciden en que los primeros indicios del origen del
teatro, o algo parecido, se encuentran en las primitivas ceremonias y rituales
relacionados con la caza. Del mismo modo, tras la recolecta de la cosecha, se
realizaban ritos de agradecimiento con música, cantos y danza.
Gran parte de estos rituales, se convirtieron en verdaderos espectáculos en los
que se expresaban espiritualidad y se rendía devoción y culto a los dioses. Este
tipo de manifestaciones litúrgicas o sagradas son un elemento fundamental para
el nacimiento del teatro en todas la civilizaciones.
Hace miles de años, en Mesopotamia y en África, existían poblados y tribus que
tenían un gran sentido de la mímica, los sonidos y el ritmo. Contaban con gran
facilidad para imitar a los animales y contar grandes historias sobre sus
cacerías.
En las noches, alrededor de un fuego, se explicaban increíbles historias que
poco a poco fueron acompañadas de cierta música con tambores, canciones
y disfraces.
También sucedía algo similar con celebraciones y ritos religiosos, que se
convirtieron en verdaderos espectáculos.
Pero los historiadores se preguntan si realmente se puede considerar a estas
prácticas como teatro, ya que por lo general tenían una gran carga religiosa.
Otros, en cambio, consideran que como mínimo, son lo más parecido a
los orígenes del teatro de los que se tiene constancia.
Por tanto, si bien no se puede considerar estas prácticas como teatro, si se
puede considerar que son los primeros indicios del origen del teatro.
Una vez dicho esto, a las preguntas ¿dónde nació el teatro? y ¿quién inventó
el teatro? La respuesta es que el teatro nació en la antigua Grecia entre los
siglos V y VI a.C., en concreto en su capital, Atenas.
Los ciudadanos atenienses realizaban ceremonias en honor al dios de la
vegetación y del vino Dionisio. Estos ritos evolucionaron poco a poco hasta
convertirse en teatro.
Siendo así en uno de los mayores avances culturales de la civilización griega.
Tanto que en cada nueva ciudad o colonia, era imperativo la construcción de un
edificio para el teatro.
Historia del teatro y su evolución
A lo largo de la historia del teatro hasta la actualidad, siempre ha estado en
constante evolución. Por lo tanto, es evidente que han existido diversos tipos
de teatro. Todos ellos con características y variedades distintivas que los
diferencian entre ellos.
Vamos a realizar un recorrido por el tiempo para ver cómo ha sido la historia del
teatro ver a continuación los principales:
Teatro Antiguo Egipto
En tiempos del antiguo Egipto, hacia el año 2000 a.C., se tiene constancia de la
realización de una especie de representaciones dramáticas sobre la
muerte y posterior resurrección del dios Osiris.
En este tipo de “espectáculos” religiosos se empleaban actores provistos con
máscaras para que la dramatización fuera más creíble. Pero como hemos
comentado anteriormente, los expertos coinciden que esto no se puede
considerar aún teatro.
Teatro Griego
Se considera que en la Antigua Grecia nació el teatro. En lo que se puede
considerar los inicios del teatro, se realizaban ritos en las fiestas dedicadas
al dios Dionisio. Se puede afirmar pues que el nacimiento del teatro fue
Atenas. En dichas actuaciones, se escenificaba diferentes capítulos de la vida
de los dioses griegos con cánticos (Ditirambos) y danzas.
Más adelante surgieron las primeras representaciones dramáticas, que se
realizaban en las plazas públicas de los pueblos. Dichas obras tenían un único
actor acompañado por un coro.
Acabando el siglo VI a.C, el intérprete y poeta Tespis, consiguió tener una
popularidad enorme en toda Grecia. Tanto fue así, que hoy en día en su honor,
se emplea el término “carro de Tespis” para denominar a todo el ámbito del
teatro.
Máscaras de teatro griego. Alegre para la comedia y triste para la tragedia
El teatro griego es el resultado del perfeccionamiento de las ceremonias y artes
griegas. Como por ejemplo, la festividad de la vendimia, en la que los
muchachos cantaban y bailaban mientras peregrinaban al templo del Dios
Dionisios para dejar en ofrenda ejemplares de las mejores vides.
Con el tiempo, se decidió que el chico más adecuado fuese nombrado como
maestro del coro o Corifeo. Del mismo modo, surgieron el rapsoda y el bardo,
que se dedicaban a recitar.
Durante el transcurso del siglo V a. C., en plena Grecia clásica, aparecieron dos
modelos de teatro: la comedia y la tragedia. Sófocles y Esquilo, dos
dramaturgos de la época, incluyeron como novedad un segundo y tercer actor.
Esto supuso un aumento en la complejidad de la ejecución de las obras
teatrales, por lo que fue necesario disponer de mayores escenarios.
Por este motivo, se comenzaron a construir teatros cada vez más grandes.
Actualmente todavía se conserva en bastante buen estado el teatro de
Epidauro, del siglo V a. C. Este recinto tenía una capacidad de 12.000
personas, todo un logro en aquella época. A continuación puedes ver una foto
del mismo.
También se conserva las ruinas del teatro de Dioniso, en la capital griega
(Atenas), del siglo IV A.C. De esta edificación, llama la atención que para su
construcción se aprovechó la inclinación de la ladera de una montaña.
Las gradas para los espectadores tenía una forma semicircular rodeando a los
músicos y el escenario. Este teatro dispone de una acústica que muy pocos
teatro modernos pueden igualar.
Justo detrás de los músicos existía un edificio llamo skené, que era el espacio
donde los actores se cambiaban de vestuario. Delante se erigía un muro con
columnas (el proscenio), dónde se colocaban pinturas que evocaban la acción
representadas a modo de decorados.
El teatro griego contaba con 4 formatos principales:
1. El drama satírico.
2. La tragedia.
3. El mimo.
4. La comedia.
Los dos primeros formatos se consideraban adecuadas para un público adulto.
Mientras que las dos últimas eran consideradas algo más “primitivas” y
adecuadas para el público infantil.
Los actores del teatro, que eran todos hombres, vestían con un vestuario al uso
pero utilizaban unas máscaras para poder caracterizarse del personaje en
cuestión que tuviera que interpretar.
Tragedia Griega
Dentro del teatro griego, la tragedia es una obra dramática capaz de causar
pena y conmover al público y tiene un final fatídico. En este tipo de género
teatral despuntaron dramaturgos griegos como Sófocles, Eurípides o Esquilo.
Las principales características de la tragedia griega son:
• Las representaciones son pomposas, se estructuran en varias escenas o
episodios y están escritas en verso. Rara vez se puede ver a más de 3
actores interpretando a la vez sombre el escenario y se acompañan por
los cantos de un coro.
• Las tragedias son historias que mayoritariamente se apoyan en antiguos
relatos o mitos. Pero el objetivo final no era simplemente volver a contar
una historia de una manera distinta. Los autores se tomaban muchas
libertades para reinterpretar el original y enfatizaban en el carácter de los
protagonistas, las consecuencias de las acciones individuales o de la
sociedad en general.
• Normalmente eran representaciones sin mucha acción. Los
acontecimientos transcurrían mediante los cánticos del coro y los diálogos
de los actores.
Comedia Griega
La comedia Griega se popularizó a mediados del siglo V a.C. Las comedias
más añejas que se tiene constancia y que han llegado hasta nuestros días son
las del autor Aristófanes.
Cuentan con una cuidada estructura inspirada en los ritos sobre la fertilidad
ancestrales.
Su jocosidad o humor, se basaba en la ejecución de sátiras sobre personajes
públicos o populares. También se realizaban parodias y chistes que incluso
podían llegar a ofender a los dioses. Ya en el siglo IV a.C., se puede considerar
que el formato de la comedia superaba con creces en número de seguidores a
la tragedia.
Más adelante, surgió una variante de la comedia que recibía el nombre de
“comedia nueva“. El autor de las comedias nuevas que más destacó fue
Menandro. En sus obras el guion trata sobre embrollos o enredos sobre el
dinero, la familia o el amor. Existían una serie de personajes habituales, que
incluso existen en la actualidad, como lo es la suegra metomentodo.
Teatro Romano
Se puede afirmar que el teatro romano emergió fuertemente en siglo III a.C.
Pese a que en principio las obras teatrales tenían un fuerte vínculo con los
festivales religiosos, no pasó mucho tiempo para que esta espiritualidad teatral
se desvaneciera.
Esto fue así debido al incremento de festejos y festivales, por lo que el teatro se
fue convirtiendo cada vez más en un entretenimiento del pueblo.
Una vez dicho esto, es lógico que la forma teatral más demandada y que más
gustaba al público popular era la comedia. Los grandes
escritores Plauto y Terencio (siglo II a.C.), marcaron una gran época dentro de
las obras teatrales romanas. Por norma general, eran adaptaciones de obras de
la nueva comedia griega.
En la trama de estas obras, abundaba la intriga y en muchas ocasiones se
intentaba también aportar cierto valor educativo. Estas representaciones
gustaban mucho al público, ya que eran muy dinámicas y contaban con muchos
fragmentos que eran cantados. Salvando las distancias, algo parecido al teatro
musical actual.
A este primer periodo se le denomina teatro romano clásico, ya que incluye el
teatro realizado en Roma y Grecia, es decir, las civilizaciones clásicas. Del
mismo modo, las obras de teatro se escribían en las lenguas clásicas, latín
y griego.
Pero a finales del siglo II d.C., llegó la decadencia del teatro literario
romano. Otros entretenimientos y espectáculos más populares pasaron por
delante de él. Además la emergente Iglesia cristiana fue muy crítica con el
teatro romano.
Entre otros motivos, las actrices y actores gozaban de una mala fama de
inmorales, ya que hacían sátiras a los creyentes cristianos.
En el 476 d.C., coincidiendo con la definitiva caída del Imperio romano, el teatro
clásico prácticamente desapareció en Occidente. Tuvieron que pasar 450 años
para que el teatro surgiera de nuevo de la mano de algunos artistas populares,
denominados trovadores y juglares.
Cómo eran los teatros romanos
Hablando de los edificios, los teatros romanos tenían muchas características
similares a la de los teatros griegos, aunque bien es cierto que contaban con
algunas diferencias. Inicialmente fueros construidos con madera y
posteriormente en piedra.
Pompeyo construyó en Roma, en el 55 a.C., un teatro de piedra y lujoso mármol
que llevaba su nombre. Sus dimensiones eran descomunales, ya que no solo
era un teatro, era todo un complejo destinado a estas representaciones.
A diferencia de sus modelos helénicos, se edificaban en suelo plano. Contaban
con diversas plantas construidas en mampostería.
Buscando mejorar aún más la acústica del recinto teatral, los arquitectos
disminuyeron la orquesta a un semicírculo, y las representaciones se hacían
ahora sobre una superficie algo elevada (pulpitum). Este fue el origen de los
actuales escenarios.
Las fachadas de los teatros, denominadas frons scaenae, contaban con varios
pisos y hacía las veces de escenario. Las gradas donde se ubicaba a los
espectadores (cávea) constaba de tres partes bien diferenciadas: la Ima, la
media y la suma.
La primera zona era la inferior y en ella se ubicaban a la clase dirigente y a los
senadores. En la zona media se sentaban el pueblo llano. La suma o parte
superior se destinaba para los esclavos y para las mujeres. Al igual que en
algunos circos romanos, el graderío se podía cubrir con un velum a modo de
gigantesco toldo para proteger del sol.
Teatro Oriental
La representaciones teatrales en el continente asiático se remontan a más de
2000 años. En concreto, en China se realizaban escenificaciones de poemas
ante un grupo de refinados espectadores.
En la India, en el siglo IV a.C., existía un tipo de poema épico-mitológico,
el Mahabhárata. A través de algunos de ellos se puede saber la existencia de
una especie o tipo de interpretaciones teatrales de carácter religioso muy
remotas.
En Japón, la evolución del teatro, llamado en español “Nō” derivó en el
denominado teatro kabuki. Este último se fundamenta en la priorización de los
sentidos sobre el intelecto. Por este motivo fue el más apreciado y popular entre
el pueblo. Fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO (ver
noticia).
En el teatro oriental, el de China, India, Japón y en general el del Sureste
asiático, cuenta con unas características comunes que claramente lo
diferencian del teatro occidental posrenacentista.
El teatro en Asia tiene un fuerte componente teatral presentacional, ya que el
objetivo es fabricar una ilusión a través de la réplica o repetición de una realidad
social. Pese a que, naturalmente, en función de cada país el arte teatral es
diferente, suelen ser obras que unifican la mayoría de las artes. Como por
ejemplo, danza, literatura, interpretación, espectáculo y música.
Por tanto, y en líneas generales, el teatro oriental antiguo se caracterizaba por
la ritualidad y el simbolismo. Precisamente estos dos conceptos, hicieron que
la danza y la música gozara de especial protagonismo. Vamos a verlos con más
detalle:
Teatro Chino
Se puede afirmar que el teatro chino tradicional tal y como lo conoceos hoy,
comenzó su singladura durante el siglo XIV. En sus inicios contaba con
protocolos muy escrupulosas y era excesivamente literario.
Pero desde inicios del siglo XIX, ha ido evolucionando constantemente. Ha sido
muy influenciado por la ópera de Pekín, que es como se denomina al arte
escénico que integra la recitación, el canto, las artes marciales y la actuación
teatral.
Por este motivo, en todas las representaciones que se realizaban a lo largo de
todo el territorio chino, se otorgaba más importancia al canto, la danza, las
acrobacias y la interpretación que al texto propiamente dicho.
En este tipo de teatro se hace especial énfasis a la destreza de los actores.
Normalmente, la trama suele ser bastante oscura.
Los escenarios son minimalistas, es decir, con los elementos justos e
imprescindibles. El maquillaje de los actores es muy elaborado y caricaturesco,
y éstos se mueven con acciones muy estilizadas.
Teatro Indio
El teatro indio emergió durante los siglos IV y V a.C. Las obras, que eran
épicas y complejas, se estructuraban sobre la base de nueve conceptos o
rasas. El nudo principal de las obras trataba sobre cuestiones espirituales.
Los escenarios contaban con una decoración muy cuidadosa, pero en cambio
no se aplicaban técnicas representacionales.
Existían estrictos códigos para las canciones, la recitación y todos los
movimientos de los actores. El teatro Kathakali (teatro bailado) y el teatro de
marionetas han sido siempre muy valorados a lo largo de la historia en este
país.
Precisamente este último tipo de teatro, el de marionetas, dominaban muchas
partes del Sureste asiático.
En especial el de marionetas de sombras, denominado wayang kulit. Tanto es
así que en algunos lugares, como en java, los actores estudian minuciosamente
los movimientos de dichas marionetas para imitarlos en las representaciones.
Teatro Japonés
Es posible que el arte teatral más complejo de Asia sea el teatro japonés.
Como hemos comentado con anterioridad, los dos tipos o géneros más
populares son el Nō y el teatro kabuki.
El primero se puede considerar el teatro clásico japonés por antonomasia.
Mediante el relato de una historia o hecho, intenta rememorar un ánimo.
En este género escénico se cuida escrupulosamente la síntesis entre música,
danza y teatro. Este arte escénico nipón está estrechamente vinculado al
budismo Zen. El apogeo del nō se produjo principalmente durante el siglo XV.
En cambio el teatro kabuki, tiene su origen en el siglo XVI y ha gozado de
mucha más popular que su predecesor.
También son dignos de destacar otros géneros teatrales propios del país del sol
naciente:
1. El bugaku, que es un delicado teatro bailado.
2. El bunraku, un teatro de muñecos o marionetas casi de tamaño real.
Como resumen, cabe destacar que estas formas de expresión teatral niponas
son muy bellas, elegantes y refinadas. Como ejemplo basta con ver los
decorados y el vestuario muy bien elaborados, incluyendo los populares
abanicos japoneses.
Estos dos tipos de teatro que hemos descrito, se basan sobre todo en la
tradición, la danza y los rituales, valores que no se tienen en tanta
consideración en el teatro occidental.
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Teatro Prehispánico
En las civilizaciones prehispánicas americanas el teatro llegó a tener una
tremenda importancia. Por desgracia, se tienen muy pocas evidencias de cómo
eran las manifestaciones artísticas escénicas de las civilizaciones
precolombinas. Pero sí se conoce que tenían un elevado carácter religioso.
Cabe destacar en este aspecto el pueblo maya, dónde las representaciones
artísticas y religiosas eran muy habituales. Afortunadamente, se conserva un
escrito maya descubierto en 1850 de carácter dramático: el Rabinal-Achi.
Esta obra describe el feroz combate entre dos legendarios guerreros que luchas
hasta la muerte en una batalla ceremonial. En su representación entran en
juego elementos como la música, el vestuario, la expresión corporal y la danza.
Del mismo modo, el teatro Maya estaba también estrechamente relacionado
con los ciclos agrícolas y a la grandiosidad de sus hitos históricos.
En cambio, el teatro Azteca y el teatro Inca, eran un reflejo de cómo estaban
organizadas estas civilizaciones. Eran pueblos regidos por la teocracia (un
gobierno que obedecía las órdenes de los dioses). Por lo que sus actividades
teatrales tenían un claro aspecto religioso y bélico.
Teatro Poscolonial
A partir de la llegada de los españoles al continente americano, el teatro que se
practicaba se basaba y seguían casi en su totalidad el modelo que se realizaba
en España.
Hay que esperar hasta bien entrado el siglo XX, para que el teatro
latinoamericano consiga su propia personalidad. Es en este periodo cuando
comienza a tratar temas nativos y prioriza los intereses del público al que va
dirigido.
Se priorizan obras teatrales que hagan referencia a realidades sociales y a los
orígenes históricos. Un movimiento que fue denominado como “Nuestra
América”.
Países como Chile, Uruguay o Argentina, desarrollaron experimentos teatrales
independientes tomando como base el Teatro del Pueblo. El teatro
Mexicano también destacó en este aspecto.
Otro movimiento, fue el llamado teatro campesino, impulsado en 1965, por
Luis Valdés tras una importante huelga laboral.
Compañías teatrales como La Candelaria o Rajatabla impulsaron un tipo de
teatro que sirviera como elemento de denuncia de la realidad social. Pero sin
olvidar, naturalmente, el componente estético y conceptual del espectáculo.
Teatro Medieval
Tras siglos desde el declive del teatro romano, el resurgimiento del teatro en
Occidente debe dar las gracias al clero, que lo utilizaba como una herramienta
para la enseñanza de la doctrina cristiana.
De este modo, en el siglo XI, era habitual ver en las iglesias representaciones
que trataban los mensajes bíblicos y moralistas con el objetivo de adoctrinar de
una manera muy sencilla y comprensible para el pueblo llano.
Debes saber que la gran parte de los fieles eran personas sin cultura; artesanos
y campesinos sin ninguna cultura ni formación. Además las misas se realizaban
en latín. Pero poco a poco a partir de los siglos XIII y XIV, se fue reemplazando
por la lengua autóctona.
En estas representaciones recibían el nombre de tropos. Se podía explicar, por
ejemplo, la muerte y resurrección de Jesús, las buenaventuras o cualquier otro
pasaje de la Biblia.
Tenían lugar en el interior de las iglesias, en la parte central o en la parte del
coro.
Cada vez eran más elaboradas y espectaculares y de mayor duración. Por lo
que acabaron dando lugar a cierto tipo de teatro religioso cristiano y, por
ende, en el teatro medieval.
Con el paso de los años, se incorporaron algunos elementos un tanto cómicos o
profanos. Tanto fue así, que llegó un punto que por moralidad, ya no se podían
representar en el interior de los edificios eclesiásticos. Pasaron entonces a
realizarse en sitios públicos como plazas, pórticos y calles.
Teatro Medieval profano
Llegado el siglo XIV, el teatro se independizó del estilo litúrgico y eclesiástico
para realizarse en otros lugares fuera de las iglesias.
Evolucionó en una especie de ciclos que contaban con muchos dramas.
Algunos historiadores expertos creen que eran parecidos a los dramas
litúrgicos, estos ciclos nacieron de una forma totalmente independiente.
Estas obras se producían por toda una corporación cada 4 o 5 años. Estas
representaciones podían tener una duración de entre 2 días hasta casi un mes.
La producción de todas y cada una de estas obras era labor de un gremio
laboral que procuraba que la obra tuviese relación con su trabajo. De este
modo, los miembros del gremio del comercio, podían escenificar el pasaje de
los mercaderes, por ejemplo.
Durante el siglo XV, aparecieron un tipo de obras del tipo farsas, folclóricas o
dramas pastorales que entretenían al pueblo llano.
Estas obras se denominaban autos. Pese a que éstos no tuvieran personajes ni
una trama cristiana, los autos se diferenciaban de los ciclos religiosos
principalmente en que no hacían referencia a pasajes bíblicos. Los autos se
representaban por “actores” profesionales como los juglares o trovadores.
Teatro Renacentista
La aparición del Renacimiento en Italia trajo unas influencias determinantes en
la evolución del teatro. Apareció un tipo de manifestación dramática con un alto
componente cultural, basada en los patrones clásicos y para las más altas
clases aristocráticas.
El teatro renacentista se generalizó durante todo el siglo XVI. Comportó la
edificación de recintos con salas cubiertas para la realización de las obras de
teatro y bien dotadas con las mejores comodidades de la época.
Teatro Italiano
No es hasta el siglo XV, que se tiene constancia del teatro renacentista en
Italia. Pese a que las primeras obras estaban escritas en latín, pronto se fueron
escribiendo en el idioma materno y, por lo general, trataban sobre temas
clásicos.
Este género teatral no es una evolución resultante de los modelos religiosos,
tampoco de los tipos dramáticos populares.
Era un tipo de teatro con un proceso meramente académico. Eran obras que se
escribían principalmente para ser leídas, ya sea con fines didácticos o por
varios lectores para los espectadores.
También se desarrolló en Italia durante este periodo un tipo de teatro popular,
la commedia dell’arte (comedia del arte).
Su característica principal es que priorizaba la total libertad del actor para
improvisar, lo que supuso un enorme progreso en la técnica interpretativa.
El teatro Olímpico de Vicenza es considerado uno de los primeros teatros
modernos de Italia. Fue diseñado por el prestigioso arquitecto italiano Andrea
Palladio y su construcción se finalizó en 1585.
En cuanto a su estructura, se podría decir que era una evolución de los antiguos
teatros romanos. Detrás del escenario, se podía tener una vista de las calles de
la población.
Pese a ello, el teatro Farnese de Parma, es considerado el referente principal
del modelo clásico del teatro italiano. Levantado en 1618, su estructura contaba
con un escenario, encuadrado con arco proscenio y separado de los asientos
de los espectadores por un telón. También disponía de una platea con forma de
herradura que estaba rodeada por diversos pisos de galerías.
Teatro Isabelino
A finales del siglo XVI, y en el periodo de reinado de Isabel I, fue cuando
el teatro renacentista inglés evolucionó.
En aquellos años, lo habitual era crear obras que eran tragedias de marcado
carácter neoclásico y que se interpretaban mayoritariamente en las
universidades.
No obstante, gran parte de los poetas de la época isabelina ignoraban el
neoclasicismo o lo empleaban solo en casos puntuales a conveniencia.
Al contrario que el teatro que se realizaba en el resto del continente europeo,
escrito con la intención de representarse ante las clases altas, el teatro
renacentista inglés se cimentaba en fórmulas populares, en el antiguo teatro
medieval, y en los gustos y reivindicaciones del gran público en general.
Influenciados por la constante evolución de la lengua, y a los cambios
económicos y político del momento, dramaturgos como Christopher
Marlowe y Thomas Kyd apadrinaron el nacimiento de un teatro épico, dinámico
y sin barreras.
Este fenómeno fue culminado con la compleja y variada obra del escritor más
grande del teatro inglés, William Shakespeare.
Los teatros construidos en Inglaterra durante el periodo de Isabel I, eran muy
distintos al resto de Europa. Teniendo en cuenta que las obras de teatro se
representaban principalmente en los meses con mejor climatología, los teatros
eran al aire libre y de forma circular.
Por tanto, si estar provistos de techo y construidos básicamente con madera, su
rasgo diferencial más importante era la ubicación del escenario.
Era de forma rectangular y en una posición elevada. En torno a él, los
espectadores lo rodeaban por tres de los cuatro lados y los puestos elevados
estaban reservados para las clases altas o la nobleza.
Entre todos los teatros de esta época destaca The Globe, teatro londinense en
el que Shakespeare representaba sus obras.
Teatro Español
En España, el denominado Siglo de Oro del teatro fue el siglo XVII. Sin duda,
uno de los periodos más prolíferos del teatro universal.
Aunque bien es cierto que esta denominación creó cierta controversia en
algunos países europeos. Grandes autores del denominado Siglo de Oro
español son Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la
Barca y Tirso de Molina.
Abundan las nuevas obras, los autores y las compañías teatrales. El teatro ya
no es un espectáculo reservado para las altas esferas, se democratiza y deja de
estar sujeto a la ley de la oferta y la demanda.
El desarrollo de este nuevo estilo y forma de entender el teatro provocó un gran
debate en la época.
En el mismo periodo del teatro Isabelino en Inglaterra, siglos XVI y XVII, en
España se construían edificaciones fijas para la representación del teatro al aire
libre que recibían el nombre de Corrales de Comedias.
Estas salas teatrales eran gestionadas por las denominadas “hermandades”.
Sin duda las precursoras de lo que actualmente conocemos como los
empresarios del teatro. En España se han conservado hasta nuestros días
algunas de estas instalaciones (al contrario que en Inglaterra).
Teatro Francés
En Francia, una especie de comedia parecida a la farsa era muy popular a
finales del siglo XVI. Tan aclamado era, que opuso gran resistencia al
establecimiento definitivo del drama renacentista.
Pero finalmente, la elevada influencia italiana consiguió popularizar en Francia
unas representaciones que recibieron el nombre de ballets.
Se considera a Jean-Baptiste Poquelin (más conocido como Molière) como el
más grande dramaturgo francés de la época. Sus comedias y farsas están
indudablemente influenciadas por la commedia dell’arte.
No obstante, aportan cuestiones sobre los errores y las limitaciones del género
humano. Del mismo modo, bastantes de sus escritos están impregnados de una
cierta angustia.
Molière también fue un actor cómico de reconocido talento. La misión de su
trabajo era cambiar el estilo caricaturesco y pomposo que dominaba en aquel
tiempo la escena francesa.
En aquellos años, en París, la capital del país galo, no habían edificios
dedicados exclusivamente a las representación de obras teatrales. Se
empleaban para tal fin unas instalaciones que originariamente fueron
construidas para un juego de pelota.
Teatro Barroco y Neoclásico
Durante los siglos XVII (teatro barroco) y sobre todo del XVIII (teatro
neoclásico), se priorizaba un tipo de teatro a medida para los actores. Es decir,
los dramaturgos escribían obras ajustándose al estilo o las preferencias de los
intérpretes.
Tanto era así, que incluso se reescribieron grandes clásicos para satisfacer los
gustos o caprichos de los más famosos actores.
Cabe destacar que, en especial las obras de Shakespeare, se alteraron de tal
modo, que casi no se podía reconocer. Y no tan solo para satisfacer a los
intérpretes, también para cumplir los ideales y estándares neoclásicos.
Por poner un par de ejemplo, a las obras de Romeo y Julieta o El rey Lear, se
les modificó el final trágico original por un final feliz. Por tanto se cambiaba
totalmente la intención inicial del autor.
Durante los siglos XVII y XVIII, se produjo un enorme enriquecimiento respecto
a la escenografía empleada en los teatros.
Debido a la recuperación parcial del drama clásico francés, cuya norma era
“acción, tiempo y lugar”, la simultaneidad de los decorados se hizo totalmente
innecesaria.
Esto propició el empleo de un solo decorado en cada acto, y en poco tiempo se
optó por cambiarlos entre acto y acto.
Años más tarde, la paulatina notoriedad de la ópera, que precisaba disponer
de varios montajes, colaboró al desarrollo y evolución de mecanismos que
otorgaran una apariencia de realismo a acciones como: la simulación de vuelo o
la desaparición de escena de los actores.
En este aspecto, por ejemplo, unos mecanismos denominados “glorias”, podían
hacer que desde el techo del teatro pudieran descender suavemente al
escenario un pequeño grupo de actores simulando ser ángeles.
Un claro exponente de esto fue el famoso teatro de la Scala de Milán. Que fue
finalizado en 1778, y que representa todo un ejemplo de las enormes
dimensiones que eran necesarias para poder ubicar a todo el aparato escénico,
la tramoya y a los espectadores.
Teatro moderno
Durante buena parte del siglo XIX, los conceptos escenográficos y
arquitectónicos del teatro no sufrieron prácticamente cambio alguno.
Pero llegando finales del siglo las reclamaciones de poder tener libertad creativa
promovidas por los grandes autores románticos derivaron a realizar un
replanteamiento del este arte dramático en todos aspectos.
Un buen ejemplo de ello fue la construcción en 1876, del colosal teatro
Festspielhaus de Bayreuth, en Baviera (Alemania). Se erigió bajo las
recomendaciones del famoso compositor y dramaturgo Richard Wagner.
Este teatro supuso la primera escisión arquitectónica y conceptual con modelos
de teatros italianos.
Destacar su platea escalonada y disposición en abanico. Como en los teatros
actuales, la orquesta era ubicada en un foso justo antes del escenario y durante
las representaciones toda la zona de asientos del público (auditorio) se
oscurecía para resaltar lo que estaba sucediendo sobre el escenario.
Tras la gran acogida de este tipo arquitectónico de teatro, en el que la
representación y la escenografía tenían el máximo protagonismo posible, en los
últimos 20 años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, muchos países lo
acogieron y potenciaron. Y todo ello gracias a grandes personajes, autores y
directores como por ejemplo:
• El francés André Antoine (líder y precursor del naturalismo).
• El germano Max Reinhardt (autor de espléndidos montajes).
• El ruso Konstantín Stanislavski, actor y director que ejerció una enorme
influencia sobre el teatro moderno gracias a sus revolucionarios métodos
de interpretación.
• El británico Edward Gordon Craig, escenógrafo que en la defendió la
creación de escenarios más dúctiles y sencillos a favor de un teatro más
estilizado y poético.
Por todo ello, la irrupción del teatro moderno, se determinó por su total y
absoluta libertad en los planteamientos a través de los diálogos. Se produjo una
curiosa transformación del arte teatral debido también, en parte, a las nuevos
avances tecnológicos.
Efectivamente, dentro del ámbito escenográfico y arquitectónico se produjeron
conceptos nunca antes vistos en el teatro.
El desarrollo y novedades en el ámbito de la iluminación y nuevos sistemas
mecánicos propiciaron que los escenarios tuvieran una versatilidad, plasticidad
y transformación inaudita hasta la fecha.
Teatro Romántico
A finales del siglo XVIII, algunas ideas y conceptos filosóficos fueron
adquiriendo bastante notoriedad y finalmente terminaron por cuajar y fusionarse
a comienzos del siglo XIX, dando nacimiento a un movimiento
denominado romanticismo.
El romanticismo surgió en Alemania, algo curioso ya que el país germano
contaba con muy poca tradición teatral hasta antes del siglo XVIII.
Rápidamente se extendió a otro países y ya en 1820, el teatro Romántico
imperaba en la mayor parte de las naciones europeos.
En cuanto al teatro romántico español, destacar que se inspiró en muchos de
los grandes temas empleados en el medievo y muestra a un personaje
subyugado por pasiones de todo tipo, buenas o malas.
Se utilizan estructuras y formas del teatro empleado durante el Siglo de Oro,
pero eso sí, aprovechándose de los efectos de iluminación y la nueva
maquinaria escénica.
El gran referente es José Zorrilla, popularmente conocido por ser el autor de la
obra Don Juan Tenorio. En esta trama, la figura del burlador es acogida por
Zorrilla, con gran libertad y en su apasionado romanticismo procura que el
seductor sea redimido por el amor.
Esta obra de teatro posee tanto carisma, encanto y fuerza que desde su estreno
hasta nuestros días, nunca ha dejado de interpretarse. Incluso actualmente se
realizan versiones en teatro musical con una escenografía espectacular.
Teatro Burgués
Como hemos podido ver, durante el primer cuarto del siglo XIX, tanto el
romanticismo como el melodrama solían agregar un cierto aire exótico,
abarcando hechos extraordinarios o históricos a la vez que simplificaban o
idealizaban la elaboración del personaje.
No obstante, en Inglaterra alrededor del año 1930, los elementos estilísticos y
las características ambas géneros teatrales antes mencionados iniciaron a
plasmar la vida diaria y las cuestiones cotidianas del momento: el teatro
burgués.
En poco tiempo se pasó de la emoción y el espectáculo a la representación
de las situaciones diarias del hogar. Lógicamente, este tipo de cambios
precisaban tener que adoptar nuevas técnicas para realizar la puesta en
escena. Precisamente éstas serían las que facilitarían la evolución hacia la
escenografía moderna.
Como las obras teatrales representaban la vida del hogar, se modificó el
escenario con un concepto de caja. Un entorno formado por tres paredes, y
el espacio donde faltaba la cuarta era el que estaba enfrente del público, para
que este tuviera constantemente una sensación de total inmersión en la escena.
Además, el atrezzo, mobiliario tridimensional y los accesorios en general,
sustituían ahora a los decorados utilizados con anterioridad.
De este modo, los decorados ya no eran algo plano en el fondo de la escena.
Los actores interactuaban con él y actuaban como si no fuesen observados por
los espectadores. De hecho se les indicaba que debían ignorar su presencia.
En el teatro burgués los actores ya no adoptaban una pose irreal y recitaban
versos. En su lugar se construían escenas y actitudes realistas, perfectamente
identificables por la audiencia.
Del mismo modo, los autores de las obras utilizaban cada vez más giros y
expresiones empleadas en la cotidianidad de las personas. También se fueron
empleando decorados y vestuarios más realistas y cercanos a la vida del
público.
Asimismo, se produjo un cambio importante en la forma de trabajar de los
actores. Si bien antes eran parte de una compañía teatral e interpretaban
decenas de obras durante una temporada, ahora eran contratados para
representar una única obra durante el tiempo que estuviera en cartel.
Como dato curioso, en los principales teatros de París, a finales del siglo XIX,
se instaló un invento revolucionario para la época: el teatrófono. Un precursor y
prototipo del teléfono. Este mecanismo, permitía a las personas poder escuchar
el teatro o la ópera desde sus casas.
Teatro de Melodrama
Las circunstancias que propiciaron el nacimiento del romanticismo también
fueron las que, junto a otros elementos populares, hicieron posible la creación
del teatro de Melodrama.
Sin duda alguna, el género dramático por excelencia y más enraizado en el
siglo XIX. La figura del melodrama, como elemento literario, con mucha
frecuencia ha sido ridiculizado o incluso menospreciado.
Muchos críticos teatrales lo ignoran debido a que aporta elementos poco
ortodoxos para ellos, como por ejemplo: damiselas en peligro atadas a unas
vías de tren o indecorosos villanos que se acicalan constantemente el bigote.
Naturalismo y Crítica Social
El interés por los verdaderos problemas de la sociedad, las incitaciones
psicológicas de los protagonistas, propició que a mediados del siglo XIX,
apareciese el naturismo en el teatro.
Tomando como referencia a los conocimientos científicos, los naturalistas
pensaban que el principal objetivo de este arte, al igual que el de la ciencia,
tenía que ser el de ayudarnos a tener una vida mejor.
Los actores y dramaturgos retrataban el mundo real tras observarlo, al igual
que hacen los científicos.
La aparición en el teatro de la figura del director teatral moderno, tiene en
gran medida como responsable el naturalismo.
Si bien es cierto que durante mucho tiempo a lo largo de la historia la
organización y producción de una obra de teatro era la responsabilidad de una
persona, la existencia de un director que aplica su propio estilo, adecua el texto
e interviene en el diseño y elección del vestuario y decorados, aparece por
primera vez en el naturalismo.
Realismo Psicológico
De la misma manera que el teatro empezó a evolucionar hacia realismo, en el
afán de mostrar a realidad del mundo, se comenzó a introducir en los
aspectos psicológicos de los personajes. Los primeros directores que
comenzaron este tipo de género lo hicieron durante el siglo XIX.
Los autores del teatro de realismo psicológico de finales del XIX, comenzaron
a crean personajes complejos que vivían circunstancias, situaciones y
experiencias reales.
Las obras de este tipo de teatro plasman los problemas sociales como la
inutilidad del matrimonio como institución social y religiosa, los derechos de la
mujer o los problemas derivados de las enfermedades hereditarias.
El dramaturgo sueco August Strindberg y el autor noruego Henrik Ibsen, son
los exponentes más importantes dentro de este estilo. Muchos expertos los
consideran como los verdaderos fundadores del teatro moderno.
Teatro contemporáneo
Se puede afirmar sin miedo a equivocarse, que a partir del teatro renacentista,
el teatro contemporáneo ha procurado esforzarse para alcanzar un total
realismo. De forma paradójica, una vez que lo consiguió a finales del siglo XIX,
emergió un movimiento anti realista que en este arte escénico.
Principalmente en los [Link]., el teatro realista ha seguido adelante, sobre todo
en el aspecto comercial. No obstante, parece ser que el objetivo era conseguir
un realismo psicológico. Pero para ello se utilizaban elementos escénicos y
dramáticos muy poco reales.
Se crearon obras fundamentadas en personajes simbólicos, sueños, en la
memoria humana e incluso proyecciones. Se añadieron poemas en forma de
diálogo y con el objetivo de endulzar el crudo realismo, se cuidaba hasta el
extremo los sonidos y las notas musicales.
Cabe recordar que el teatro es un todo que no podemos dividir. Se distinguen
en él tres componentes elementales, como son:
1. La dirección.
2. La actuación.
3. El texto.
A todos estos elementos se han de sumar también otros componentes como el
maquillaje, el decorado y el vestuario.
Recuerda que a las personas que escriben las obras de teatro se le denomina
dramaturgos. Pero también este término se emplea para el escritor de teatro
dramático o de dramas en general.
Teatro simbolista
Durante el siglo XIX, también emergió una corriente simbolista. Los afines a
este movimiento, los simbolistas, pretendían conseguir la “desteatralización” del
teatro. Esto es, eliminar todos los avances escénicos y tecnológicos y
substituirlos por una espiritualidad proveniente de la interpretación y del texto.
En este género de teatro, los textos estaban dotados de una simbología
bastante compleja de interpretar por parte de los actores. Por norma general,
el ritmo de estas obras era bastante lento, buscando el mismo tempo que se
puede tener en un sueño.
Teatro expresionista
Los primeros 20 años del siglo XX, fueron en los que el teatro expresionista
tuvo su mayor apogeo, sobre todo en Alemania.
Esta modalidad pretendía profundizar en los aspectos más grotescos y violentos
de la psique humana. Para ello se solía crear una escenografía que emulase el
mismo ambiente que se puede encontrar en una pesadilla.
El empleo de sombras y luces, la exageración y la distorsión, son las principales
características, a nivel escénico, del teatro de expresionismo.
Teatro del Absurdo
El teatro del Absurdo surge justo después de la segunda guerra mundial. Su
principal génesis proviene del absurdo y sinsentido de un mundo
desilusionado, desesperanzado y destruido.
Aquello que no tiene ningún tipo de lógica, lo absurdo, aquello que no tiene
ningún parecido o relación con un contexto escénico o texto dramático
convencional… esto es lo que caracteriza a este teatro.
La existencia misma de los personajes carece de sentido alguno, por lo que no
hay caracteres ni acción consecuente.
Teatro Musical
Los musicales aparecieron en la década de los años veinte del siglo XX. Una
amalgama de bailes, canciones, diálogos y pequeñas piezas cómicas
versionando incluso historias que originalmente eran dramáticas.
Un grupo teatral a cargo de Oscar Hammerstein II y Richard
Rodgers actualizó y perfeccionó el género musical en los años 40. Pero en la
década de los 60 este espectáculo dejó las raíces del musical para convertirse
en algo más sombrío y serio.
No obstante, a finales de los 70, seguramente debido a la crispación por la
situación política y económica general, retornaron los musicales para que la
gente pudiera evadirse de sus problemas. La mayoría de ellos eran
reposiciones, pero con alto presupuesto, por lo que el lujo y el exceso estaban
muy presentes.
Como dato un tanto curioso, debes saber que incluso alguna de estas obras de
teatro musical eran retransmitidas por radio. Esto es debido a que eran del
gusto del gran público por sus letras y canciones animadas. error occurred.
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Qué es un teatro (edificio)
El edificio de un teatro es, por norma general, una construcción majestuosa,
que se construyó para albergar las representaciones de espectáculos
teatrales.
Si bien es cierto que no siempre es necesario un edificio para realizar
representaciones de teatro, la arquitectura para estas funciones es necesaria
para la organización de los lugares de interpretación, público y todo el elenco de
equipos técnicos, de vestuario e iluminación.
Vamos a ver las diferentes partes de un teatro:
Partes de un teatro
Dentro de un teatro se pueden encontrar dos grupos de espacios o
instalaciones. Los espacios teatrales que están destinados al desarrollo en sí
de la obra teatral, y los espacios para el público, que son los destinados a
satisfacer sus necesidades y ubicación. Vamos a verlos con más detalle:
Espacios teatrales
Son las partes del edificio que son necesarias para el correcto desarrollo de una
obra o representación teatral:
Escenario
La parte que está acondicionada a la propia representación se
denomina escenario, espacio escénico o escena.
En un teatro típico Italiano, el escenario está ubicado en un plano más elevado
justo enfrente de los espectadores. Esta disposición, heredada del siglo XVIII,
es la típica en la mayoría de los teatros de occidente.
Dicha distribución está formada por del escenario propiamente dicho, que está
separado de las gradas del público un marco denominado boca del
escenario o arco de prosceni.
Para cubrirlo y ocultar al espectador lo que está sucediendo en él se emplea
el telón de boca, normalmente de color rojo y elaborado con una tipo de tejido
denso y pesado, con algo de brillo y aspecto aterciopelado.
En algunos teatros existe delante de este telón uno menor denominado
“corbata” o proscenio.
Los teatros suelen tener entre la primera fila de asientos y el proscenio lo que
se denomina foso. Aquí es donde se alojan o ubican los miembros de la
orquesta y sus instrumentos musicales.
Ocultos al campo visual de los espectadores gracias a las bambalinas, en un
escenario al estilo italiano, se encuentran los “hombros”. Son una prolongación
lateral del escenario por donde salen y entran los actores a escena y algunos
elementos del decorado esperan para que sean utilizados cuando sea
necesario.
El escenario hospeda las varas, que son unas estructuras metálicas que
aguantan los dispositivos de decorado e iluminación. Mediante las varas estos
elementos puede moverse y subir y bajar accionados por motores.
Del mismo modo, las varas cuelgan de lo que se denomina peine. Una especie
de estructura metálica que clausura por la parte superior la caja escénica. Ésta
puede llegar a tener una altura de más de 40 metros.
Algunos elementos del decorado se incorporan al escenario desde debajo del
mismo mediante unas trampillas o escotillones. Este espacio que existe
debajo del suelo del escenario se le conoce como foso. En algunos montajes
teatrales modernos, incluso algunos actores acceden a escena por dichas
trampillas.
Qué duda cabe que durante el transcurso del siglo XX, la evolución de las artes
teatrales ha producido el replanteamiento del espacio escénico como tal.
Se ha tenido que adaptar a las técnicas interpretativas más modernas con el fin
de facilitar la interacción entre público y actores, haciéndoles estar más
próximos entre sí.
Huyendo del concepto de escenario tradicional o proscenio, ahora se prefiere
denominar espacio escénico, una definición de teatro más amplia y flexible.
La ubicación del escenario en formato “en arena” hace que la escena esté
situada en pleno centro de la sala. En un plano un poco más bajo que el público
y rodeado del mismo en gradas escalonadas para tener una perfecta visión.
Existen diferente variantes, puede ser de forma rectangular, cuadrada o circular,
como la que se utiliza en los circos. Otra fórmula que se utiliza bastante es la
denominada escenario en forma de corbata. Dónde el público rodean tres
partes del espacio escénico, dejando la cuarta parte, en forma de pasillo, para
la entrada y salida de los actores.
Aunque sí bien es cierto que estas distribuciones facilitan que el espectador
tenga un completa visión del espectáculo, la escenografía y decorados quedan
algo más limitados.
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Sala de ensayo
Es una amplia sala, normalmente diáfana, destinada a realizar ensayos de la
obra teatral. No todo los teatros disponen de ella, ya que si el teatro no es de
grandes dimensiones, es bastante complejo destinar un espacio tan amplio para
la sala de ensayo.
En estos caso no queda otra opción que realizar los ensayos en el escenario
principal.
Camerinos
Son una especie de habitaciones donde los actores o artistas se preparan antes
de salir a actuar, se visten y desvisten o descansan.
Existen camerinos individuales (normalmente destinado para los actores
principales) y para dos, tres o más personas (normalmente destinados para
actores secundarios o con pequeños papeles).
En los teatros pequeños, no hay otra opción que peinar y maquillar a los actores
en los camerinos. En los teatros de mayor tamaño, normalmente existen unas
salas destinadas específicamente a estas labores, que son realizadas por
personal destinado a ello, como lo son los peluqueros o maquilladores.
Secciones técnicas y talleres
Un teatro cuenta con una gran cantidad de elementos técnicos imprescindibles
para el correcto funcionamiento. Instalaciones y elementos eléctricos,
maquinaria diversa, sastrería, maquillaje, decorados, utilería, peluquería,
iluminación, audiovisual, sonido… tienen que tener una salas destinadas para
su almacenaje y su gestión de todo este material.
Del mismo modo, en algunos teatros el vestuarios, el atrezzo y sobre todo los
decorados se fabrican y/o montan in situ. Por lo tanto necesitan tener unos
talleres equipados y acondicionados para estas labores.
Oficinas
Aunque piensen que es una cuestión menor, un teatro precisa disponer de
oficinas para la correcta gestión del mismo. La producción de obras en un teatro
comporta tener departamentos de gerencia, marketing, administración, limpieza,
comunicación, nóminas, taquilla, dirección artística o gestión técnica.
En algunos teatros con mucha enjundia y prestigio, existe también actividades
destinadas a la formación de actores o personal indirecto del teatro. Del mismo
modo también organizan actividades para el público o incluso pedagógicas para
adultos y también para niños.
Espacios destinados al público
Estos espacios son los imprescindibles para poder atender y acomodar al
público que acude al teatro a disfrutar de las representaciones teatrales. Las
principales son:
Sala
En la clásica distribución al estilo italiano, la sala donde están instalados los
asientos para el público y que se haya enfrente del escenario, suele ser en
forma semicircular o de herradura.
La parte más baja, que suele ser la más amplia, recibe el nombre de patio de
butacas o platea. Los asientos se distribuyen en filas, y normalmente,
separadas mediante un pasillo central y dos laterales.
En la gran mayoría de los teatros antiguos, el suelo o piso de la platea cuenta
con una ligera inclinación para garantizar una mínima correcta visión del
escenario.
En cambio, en los teatros más modernos, la platea o patio de butacas tienen
una inclinación mayor o las filas de butacas están instaladas como las gradas
de un estadio.
Esto permite absolutamente a todos los espectadores tener una total y completa
visión del escenario, incluso desde las filas más lejanas. Algo que el espectador
realmente agradece.
Para un total aprovechamiento de todo el espacio disponible, en las paredes de
la sala se ubican en varias plantas y sobre la platea una dos estructuras en
forma de voladizo.
Las zonas laterales se destinan a balcones o palcos. La parte más elevada del
teatro es la más económica, ya que es la de menor visibilidad. Tradicionalmente
se le llama gallinero.
En resumen y ordenado de menos a mayor precio de la entrada, la estructura
típica de un teatro es:
1. Anfiteatro (en las plantas superiores).
2. Palcos (ubicados en la entreplanta).
3. Platea (situada en planta baja).
Foyer
Hace la función de vestíbulo del teatro. Está destinado para que el público
pueda esperar en los descansos que se realizan los entre actos. En los grandes
teatros, también se conoce con este nombre a los pasillos que rodean la sala.
En algunos teatros, junto al foyer se encuentra el ambigú que explicaremos a
continuación.
Ambigú
Forma antigua para denominar el espacio donde se ubica la cafetería, bar o
restaurante del teatro.
En los últimos tiempo, con la intención de conseguir el máximo
aprovechamiento del espacio, el ambigú se ha remplazado por una sencilla
barra dentro del vestíbulo o foyer, donde se venden refrescos, palomitas de
maíz o pequeños tentempiés.
Taquilla
Para la venta directa de las entradas del espectáculo tenemos las taquillas del
teatro. Son perfectamente reconocibles ya que son unos pequeños habitáculos
con una ventanilla que da al vestíbulo de la entrada o directamente a la calle.
En función del tamaño del teatro, podremos encontrar una, dos o más taquillas.
Guardarropa
La gran mayoría de los teatros disponen de un servicio de guardarropa para el
público. Puede ser gratuito o de pago.
Es un habitáculo provisto de un mostrador y gestionado por el personal del
teatro que se emplea para que los espectadores que asisten a ver la obra de
teatro puedan dejar el abrigo, bolsos, paraguas o algún otro objeto voluminoso.