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Examen de Orina

El documento proporciona información sobre la recolección y análisis de muestras de orina. Explica que el momento óptimo para la recolección varía según el objetivo del examen. Describe los pasos para la recolección de orina de 24 horas y los métodos de análisis físico, químico y del sedimento para evaluar parámetros como densidad, pH, iones y presencia de glucosa, cuerpos cetónicos, sangre u otros componentes.

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Examen de Orina

El documento proporciona información sobre la recolección y análisis de muestras de orina. Explica que el momento óptimo para la recolección varía según el objetivo del examen. Describe los pasos para la recolección de orina de 24 horas y los métodos de análisis físico, químico y del sedimento para evaluar parámetros como densidad, pH, iones y presencia de glucosa, cuerpos cetónicos, sangre u otros componentes.

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EXAMEN DE ORINA

El momento de recolección de la orina es durante la mañana con la primera orina


emitida. En determinados cuadros, el momento adecuado varía en distintos
momentos del día.
Por ejemplo, para determinar la presencia de glucosuria, la muestra es más
representativa a las 2-3 horas postprandiales.
Para determinar la presencia de urobilinógeno, la muestra tomada a las primeras
horas de la tarde (14:00 a 16:00 hrs) es la más adecuada.
La recolección de orina durante 24 horas es útil para determinar el clearance de
creatinina y la excreción de ciertos compuestos cuya excreción urinaria no es
uniforme durante todo el día.
Para la recolección de una muestra de orina de 24 horas, el paciente debe vaciar la
vejiga y desechar el volumen emitido en la primera micción. Habitualmente se indica
comenzar la recolección a las 8:00 am. A partir de ese momento debe recolectar
toda la orina durante 24 horas incluida la emitida a las 8:00 am del día siguiente.
El volumen a recoger debe situarse entre 40 a 60 ml de orina en un recipiente limpio
que posteriormente se aparta del chorro de orina.
La muestra así obtenida debe ser remitida al laboratorio entre los 30 a 60 minutos.
Si no es posible debe refrigerarse hasta el momento del examen. Existen
determinados conservantes que pueden ser utilizados en la práctica si bien no es
una técnica habitual y, en la mayoría de los centros, no son utilizados. Entre ellos se
encuentran la formalina, el tolueno, el timol, el cloroformo, el ácido bórico y la
clorhexidina.
El análisis de la orina consta de tres aspectos:
1. Examen físico
2. Examen químico
3. Examen del sedimento
Examen físico
Color: Las características normales de la orina recién emitida consiste en ser un
líquido transparente, límpido, claro, de color amarillo ámbar y sin sedimento a simple
vista.
Sin embargo, puede haber variabilidad del color en situaciones no patológicas o ser
manifestación de una patología subyacente.
Densidad – osmolaridad: La densidad es una medida indirecta del grado de
concentración urinaria. La densidad o gravedad específica se define como el
cociente del peso de un volumen de orina y el peso del mismo volumen de agua
destilada a una temperatura constante.
A diferencia de la osmolaridad, no depende sólo del número de partículas
presentes sino también del peso de las mismas.
El valor normal de densidad urinaria se sitúa entre 1.010 a 1.035 (la densidad del
agua es 1.000) y depende fundamentalmente del estado de hidratación.
La disminución en la ingesta o aporte de líquidos genera una orina con alta
densidad urinaria, reflejo de la activación del sistema renina-angiotensina-
aldosterona y estructura tubular indemne.
La presencia constante de una orina con densidad menor a 1.007 se denomina
hipostenuria (procesos tubulares de reabsorción estarían alterados)
Una orina con alta densidad urinaria se denomina hiperestenuria y puede
manifestar una restricción acuosa.
Un valor de densidad urinaria de 1.010 es denominada isostenuria y manifiesta un
déficit de reabsorción tubular.
No existe un “valor normal” de densidad urinaria, la lectura de los valores debe ser
interpretados como apropiados o inapropiados para una situación determinada.
Así, ante un incremento en la ingesta de líquidos, un valor de densidad urinaria baja
(por ejemplo, de 1.010) es adecuado y representa una respuesta adaptativa
fisiológica para mantener la homeostasis.
Sin embargo, el mismo valor es inapropiado si el paciente se encuentra
deshidratado reflejando un déficit en la capacidad de concentración.
La osmolaridad urinaria depende solamente del número de partículas presentes
en la orina y, a diferencia de la densidad, es independiente del peso de las mismas.
Debido a dicha independencia, la osmolaridad constituye un mejor indicador de la
capacidad de concentración y dilución urinarias respecto a la densidad.
Bajo condiciones normales, existe una relación entre osmolaridad y densidad.
El filtrado glomerular es isoosmótico al plasma, por lo tanto, el valor correspondiente
es de 300 mOsm (miliosmolar), dicho valor corresponde a una densidad teórica de
1.007 (300/40). De esta manera, una densidad de 1.010 es equivalente a 400
mOsm, una densidad de 1.020 es correlativa con una osmolaridad de 800 mOsm,
etc.
Con una dieta libre de electrolitos y baja en proteínas, la excreción de solutos diarios
puede caer hasta 200 mosmoles, en tanto que con una dieta rica en proteínas junto
a una máxima estimulación de la ADH, se puede alcanzar la máxima concentración
urinaria, la cual es determinada por la hipertonicidad medular, que ronda en 1.200
mOsm.
Consecuentemente es imposible especificar un valor normal de osmolaridad
urinaria, ya que los osmoles excretados varían ampliamente con la ingesta.
Examen químico
pH: El valor del pH urinario puede variar entre 4,5 a 8,0 si bien el valor promedio se
encuentra alrededor de 6,0.
Al igual que la densidad y osmolaridad urinaria no puede establecerse un valor
normal para el pH urinario, ya que el mismo es reflejo de la excreción de
hidrogeniones (H) para un estado dado.
La presencia de orina alcalina o ácida puede reflejar procesos apropiados o
inapropiados para un momento en particular.
La orina ácida puede ser reflejo de procesos fisiológicos tales como la corrección de
una acidosis metabólica, pero puede reflejar la presencia de patologías subyacente
tales como una infección urinaria por Escherichia Coli.
Contrariamente, una orina alcalina puede ser reflejo de la corrección de una
alcalosis metabólica o bien manifestar una infección urinaria por Proteus Mirabilis.
La determinación del pH urinario es también útil para el diagnóstico de las acidosis
tubulares renales o para monitorear la efectividad del tratamiento de la litiasis por
ácido úrico.

Ionograma:
La determinación del ionograma urinario incluye la concentración de sodio, potasio y
cloro como variables habituales.
La concentración urinaria de sodio refleja indirectamente el volumen circulante
efectivo, definido conceptualmente como la presión sensada por los barorreceptores
intrarrenales dependiente del volumen plasmático (a su vez dependiente del
volumen sanguíneo y del líquido extracelular).
Ante una disminución del volumen circulante efectivo se activa el sistema renina-
angiotensina-aldosterona que culmina con la reabsorción de agua y sodio y
excreción de potasio e hidrógeno.
Esto justifica la presencia de sodio urinario menor a 20 mEq/l,potasio urinario alto y
orina ácida (patrón urinario de hiperaldosteronismo).
La presencia de sodio urinario mayor a 20-40 mEq/l es, consecuentemente,
indicador de normo o hipervolemia.
De este modo, existe una relación directa entre el líquido extracelular, volumen
plasmático y volumen circulante efectivo; la disminución del líquido extracelular
repercute en un decremento del volumen plasmático y, por ende, en el volumen
circulante efectivo.
La concentración urinaria de cloro guarda cierto paralelismo con la del sodio ya que
usualmente es reabsorbido en forma concomitante con el mismo. Pero esta lógica
no se cumple cuando el sodio es reabsorbido junto a otro anión.
Existen dos entidades muy frecuentemente presentes en la práctica clínica en
donde la valoración del cloro urinario posee más impotancia que el sodio urinario
para la estimación de la volemia: la alcalosis metabólica y la diarrea.
La concentración urinaria de potasio con una dieta habitual se encuentra alrededor
de los 90 mEq/día. Si bien existen varios índices urinarios para evaluar le excreción
de potasio, los más fidedignos y utilizados en forma habitual son la cuantificación de
la excreción de potasio urinario en orina de 24 horas y el balance transtubular de
potasio.
Glucosuria:
En condiciones normales no existe glucosa en orina. La presencia de la misma,
denominada glucosuria, refleja patología subyacente. La glucosuria depende de la
glucemia y de la reabsorción tubular.
A partir de una concentración plasmática superior a 180 mg/dl (umbral de la
glucosa), la glucosuria es evidente. La saturación de los mecanismos de
reabsorción tubular también origina glucosuria, situación que se alcanza con un
máximo tubular (Tm) de 340 mg/min.

Cetonas:
Las cetonas son los productos finales del catabolismo de los ácidos grasos. Los
cuerpos cetónicos son al ácido acetoacético, el ácido beta-hidroxi-butirato y la
acetona.
Normalmente existe baja concentración de cetonas en sangre (2-4 mg/dl),
correspondiendo 78% al ácido beta-hidroxi-butirato, 20% al ácido acetoacético y 2%
a la acetona.
Consecuentemente no debe existir cuerpos cetónicos en orina en condiciones
fisiológicas.
Bilirrubina y urobilinógeno:
La bilirrubina es el producto de degradación de la hemoglobina en el sistema
monocítico-macrofágico.
Bajo condiciones normales no se detecta bilirrubina en orina. Una pequeña cantidad
de este urobilinógeno se excreta en la orina alcanzando un valor aproximado de 1-4
mg/día.
Sangre oculta:
Las pruebas destinadas a detectar sangre oculta en orina incluyen la presencia de
hematuria, hemoglobinuria y mioglobinuria.
Normalmente existen hasta 5 eritrocitos en orina por campo de gran aumento. La
presencia de mayor cantidad de estos elementos se denomina hematuria. Ésta
puede ser visible a simple vista (macrohematuria) o sólo revelada por el análisis
químico de la orina o mediante el examen del sedimento urinario (microhematuria).
Nitritos:
La detección de nitritos es un método indirecto y rápido para la detección temprana
de la bacteriuria asintomática. La mayoría de los gérmenes que producen
infecciones urinarias.
Estearasa leucocitaria:
El método de estearasa leucocitaria permite la identificación de leucocitos en orina
prescindiendo del examen del sedimento. Esta prueba no está destinada a
determinar la concentración de leucocitos.

Examen del sedimento


Tiene como propósito identificar materiales insolubles presentes en la orina. Están
representados por eritrocitos, leucocitos, células epiteliales, cristales, cilindros,
moco, bacterias, levaduras, espermatozoides y artefactos. La fuente de estos
elementos puede encontrarse en la sangre, el riñón, las vías genitourinarias
inferiores y la contaminación externa.
Células:
Las células potencialmente identificables en el sedimento urinario son los eritrocitos,
leucocitos y células epiteliales del tracto urinario (epiteliales del túbulo renal, de
transición y escamosas).
Cristales:
En la orina recién emitida no se encuentran cristales, solo pueden observarse tras
un período de reposo. La presencia de determinado tipo de cristal depende del pH
urinario.
En orina ácida pueden estar presentes cristales de ácido úrico, oxalato de calcio,
ácido hipúrico, sulfato de calcio, cistina, leucina, tirosina, colesterol, uratos amorfos,
uratos de sodio y cristales de drogas sulfonamidas y de material de contraste.
En la orina alcalina pueden aparecer fosfatos triples, fosfatos amorfos, carbonato de
calcio, fosfato de calcio y biurato de amonio.
Cilindros:
Son estructuras de elementos presentes en el fluido tubular y tienen su origen
dentro de dichas estructuras. En particular, el sitio de formación lo constituyen los
túbulos distales y colectores, en donde la orina alcanza su máxima concentración y
acidificación. Los cilindros que se encuentran en orina son hialinos, hemáticos, de
leucocitos, de células epiteliales, granulosos, céreos y grasos.

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