Historia de La Cultura Occidental II Control de Lectura 4
Historia de La Cultura Occidental II Control de Lectura 4
Control de lectura 4:
El siglo XVflI fue denominado el "siglo de las luces", porque en él se consumaron las "nuevas
ideas" con el predominio de la razón, que "iluminaba" todas las mentes. Sin embargo bien podría ser
llamado el siglo de las "revoluciones" (burguesas) l , ya que éstas comenzaron con la Revolución Gloriosa
de Inglaterra de fines del siglo XVII, prosiguieron con la de los Estados Unidos de América (1776) y
luego con la Revolución Francesa (1789), pudiendo agregarse a ellas el proceso de independencia de la
América hispano-lusitana.
Precisamente el acontecimiento más trascendente de la época fue la aparición de las
revoluciones2 que, en sentido moderno, comenzaron en 1688, en Inglaterra, y modificaron
profundamente la acción política y, básicamente, la cosmovisión precedente.
222 FLORENCIO HUBEÑÁK
Respecto al pensamiento —popularizado como "la filosofía de las luces"— se inició a mitades del siglo
XVII y sus representantes se consideraban "los ilustrados" que traían "las luces" en reemplazo del
"oscurantismo medieval" precedente.
I
Esta denominación perteneciente al historiador marxista Eric Hobsbawm resalta que la elite revolucionaria estaba integrada
por burgueses y defendía sus intereses y valores.
2
El concepto de "revolución" proviene de la astronomía y originariamente lo utilizó Copérnico para referirse al
movimiento de los astros en su De las revoluciones en los cuerpos celestes. Cabe señalar que la "revolución" es un fenómeno
propio del mundo moderno, acuñado en las "nuevas ideas". Anteriormente ocurrían "rebeliones" contra el poder constituido, pero
no un movimiento tendiente a "revolucionar" (revolver) una comunidad; "no pasaban de ser explosiones esporádicas •sin la
inspiración de una idea concreta ni sujeción a plan preconcebido alguno. Los poderosos podían temer levantamientos y matanzas,
pero no una revolución" (Talmón, J. L., Mesianismo Político, México, Fuentes Impresores, 1969, p. 12).
3
Se puede denominar así a los franceses que adoptaron el deísmo y el empirismo y lo ensamblaron en el racionalismo post
cartesiano.
4
No por casualidad pertenece a este período el poema del inglés Milton titulado "El paraíso recobrado ".
5
Hoy se les llamaría —algo despectivamente— "intelectuales". El francés Edgar Morin considera que son los sucesores
"decadentes" de los clérigos, originados en el status eclesiástico; a partir del siglo XVI se expandieron a las profesiones laicas,
convirtiéndose en los hombres instruidos (letrados, sabios) de la llamada Modernidad. "Los filósofos, sa bios y escritores de los
siglos XVII y XVIII son privilegiados que disponen de una renta, que gozan de un cargo o que se benefician de algún mecenazgo
principesco. Se vinculan entre sí por medio de viajes, correspondencia, y aunque dispersos en distintos países constituyen una
pequeña comunidad relativamente desarraigada ya. El siglo XVIII verá aumentar
la sociedad6. En su búsqueda siguieron el camino de las "nuevas ideas" racionalizado por el matemá-
tico Descartes —continuado por Spinoza, Leibnitz, Malebranche— hasta llegar 41 físico sir Isaac
Newton, afirmando la existencia de un GdêñTãiGãÍ(ÑãiG7ãÍÕãjauesto al sobrenatural— y explicable
por medios naturales (la Razón; "escrita con letras matemáticas"), cuya aceptación y adaptación por
parte del hombre (una moral natural) le garantizaría esa felicidad en esta tierra, malograda por las
restricciones impuestas por la Iglesia7.
Estas ideas -en el aspecto gnoseológico y político-social— fueron adoptadas por el filósofo
John defender sus Tesis empiristas8 y su teoría del pacto social que servirían de base a la
igualdad de todos lo$hombres y a la posibilidad de obtener la felicidad por medio de la educación.
Con similar criterio empifisia Lockê -escribió en sú De arte medica: "No hay conocimientoS dignos
de esle nombre, si no conducen a cualquier invención nueva y útil"9
Esta prédica fue perfeccionada por David Hume, cuya Investigación sobre el entendimiento
humano redujo a simples "sofismas" (no ciencias) a las disciplinas que no se basaran en la lógica o
las matemáticas como el derecho, la filosofía política, la metafísica, la moral o la religión.
"La consecuente psicología 'sensualista' se difundió así a través de Europa10, con todas sus
implicaciones políticas y pedagógicas. Del postulado fundamental —los _hombres nacen iguales,
con unas mentes vírgenes, y luego son modelados por unos factores y unas circunstancias
pasmosamente diversas— se deducía que no se les podía pedir que se sometieran a unas reglas
upiformes; y quelas diferencias de costumbres y de opiniones tenían que ser admitidas. Eso es lo
que afirmó vigorosamente Locke en su Epístola de Tolerancia, de 1689"11
Pero fue Newton quien "logró dar una interpretación coherente y científica del mundo material
con el método matemático riguroso. De ahí la fascinación que su obra ejerció durante todo el siglo
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 223
XVIII... Descubrió y formuló matemáticamente la ley de la gravitación universal; dedujo de mancra
apodíctica las leyes de Kepler, empíricas hasta entonces; calculó la masa y el volumen de la Tierra;
explicó los equinoccios; infringió las irregularidades del movimiento de la Luna; explicó la subida
y bajada de las mareas; puso en claro el rnovimiento de los cometas. Pareció que todos los secretos
del universo quedaban definitiva y totalmente esclarecidos "12 y convirtió todo ello en Los
principios matemáticos de la filosofía natural (1687) (ver documento I), De allí su éxito, que le
convirtió en el sabio, modelo de científico —y profeta— de los tres siglos siguientes 13 . e. hasta
Einstein.
A estos pensadores se deben las ideas-eje del iluminismo: el Deísmo, la Naturaleza, la Razón,
la Felicidad (ver documento 2).
razón y del hombre. Reanudan el combate de los clérigos contra el oscurantismo y la superstición, cuya orientación
invierten y revolucionan al luchar contra la religión. Estos 'filósofos' constituyen la primera generación emancipada de
intelectuales europeos"... Ellos "aseguran de hecho un doble magisterio: por una parte, ejercen una actividad crítica que
disuelve los mitos y las ilusiones; por la otra, elaboran las ideologías y mitos de las sociedades contemporáneas... "
(Pensar Europa, Barcelona, Gedisa, 1988, p. 97/98).
6 " . .el siglo XVIII es muy pobre en filosofía, a pesar de ser el siglo de 'los filósofos"' (Valverde, Carlos. Génesis,
10 Un papel fundamental en la difusión de la obra de Locke se debe a Voltaire y a la ya citada expansión de las obras
francesas.
ll
Pillorget, René, Historia universal. IX. Del absolutismo a las revoluciones, Pamplona, EUNSA, 1984, pp. 87/8.
También Montesquieu en Las cartas persas.
12
Valverde, C., op. cit., p. 137.
13
También "Voltaire hará de él un ídolo y divulgará sus obras en Francia y Pope le ensalza en sus poesías,
Los
newtonianos, en sus múltiples variantes, sustituyen con éxito creciente a los cartesianos" (Valverde, C.,
op. cit., p. 139) y el franco-inglés Desaguliers —reformador de la masonería moderna— "publicó en 1
Por deísy-un entendían "la opinión de aquellos que solamente reconocen un Dios, prescindien-
do de la verdad revelada"14. Aceptaban un Dios creador15 que hubiese puesto en movimiento la
"máquina del universo" (el Gran Arquitecto) 16 y luego se despreocupaba del mism0 17 .(Kant,
cor) su acostumbrada precisión germana, le apodará "el dios relojero". La consecuencia lógica
era la negación de la Revelación 18. y por ende, todas las religiones eran naturales y buenas 19 .
El deísta no negaba la existencia de un orden en el Universo —y en la sociedad—, pero este
orden era "natural" y estaba "regido" —y era explicable— por la razón, que garantizaba el acceso
a la felicidad (ver documento 3).
La providencia divina fue reemplazada por el racionalismo mediante la idea del progreso,
entendido como bienestar terrena120. Uno de sus primeros expositores fue el marqués de Condorcet
(ver documento 4).
El deísmo —nacido probablemente en Holanda, conocida como "la gran feria de las
religiones", en el círculo "racionaliSta" de Baruch Spinoza a mitades del siglo XVII— fue
224 FLORENCIO HUBEÑÁK
perfeccionado y divulgado por el pensador inglés John Toland en su ensayo El cristianismo sin
misterio (1695) (ver documento 5).
En última instancia —como escribiera Locke— se prctcndía "una religión sencilla, racional,
comprensible, 'libre de las sutilezas de los teólogos', apta para todos, sabios O ignorantes"21 . Para
ello "era preciso descargar al cristianismo de todas sus adherencias supersticiosas: ni encarnación
del Hijo de Dios, ni milagros, ni profecías, ni Biblia revelada, ni dogmas, ni sacramentos, ni ritos,
ni iglesias, ni sacerdotes. Sólo un culto interior, subjetivo, racional, en espíritu y en verdad." Pero
esta concepción —más la tolerancia— implicó abrir el camino hacia "la indiferencia dogmática
14
Así lo definió lúcidamente el Dr. Johnson en 1755. Cit. Shackleton, Robert, "La Ilustración", en:
Cobban, Alfred, El siglo XVIII, Barcelona, Alianzá-Labor, 1989, pp. 330/1.
15
Hasta el siglo XIX —con la aparición del evolucionismo— era racionalmente indispensable un dios
"primer motor". 16 La denominación parece ser de Newton y así lo llamarán los masones.
17
El orden (racional) —que reemplazaba la providencia divina— quedaba asegurado mediante, la "armonía
preestablecida" (Leibnitz). En el catolicismo "llamamos divina providencia a las disposiciones por las que Dios conduce la obra de
su creación hacia esta perfección" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1992, 302).
18
Respecto a qué entendemos por ésta: "Mediante la razón natural, el hombre puede conocer a Dios con certeza a partir de
sus obras. Pero existe otro orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas,
el de la Revelación divina. Por una decisión enteramente libre, Dios se revelá y se da al hombre. Lo hace revelando su
misterio, su designio benevolente que estableció desde la eternidad en Cristo en favor de todos los hombres. Revela
plenamente sp designio enviando a su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, y al Espíritu Santo" (Catecismo de la Iglesia Católica,
1992, 50).
19
Como bien observa un autor ..el rasgo filosófico fundamental del deísmo es la separación de la razón y de la
fe, apoyándose para ello en el principio nominalista de la doble verdad, y subrayando el concepto estoico de lo 'común' y lo 'natural',
conceptos revalorizados también por el Humanismo. El resultado es una religiosidad superficial y moralizante de tipo estoico, con
una tendencia a la duda y con los contenidos mencionados anteriormente: Dios; la virtud, el más allá. El concepto de 'Dios' siguió
manteniéndose, pero extraído mediante la razón.y no a través de la revelación... En efecto, el Dios de la revelación es una persona
que ha hablado y habla a los hombres y supone sencillamente un misterio, que ha de ser captado en la fe. Una religión sin misterio
no es religión. El intento de comprender enteramente la religión mediante la razón condujo al racionalismo, es decir, a la destrucción
de la religión..." (Lortz, Joseph, Historia de la Iglesia en la perspectiva de la historia del pensamiento. Madrid,
Cristiandad, 1982, t. II, p. 326).
20
De este modo "la fe en la perfectibilidad moral y el progreso indefinido de la raza humana tomó el lugar de la fe
cristiana en la vida del mundo futuro, como objeto final del esfuerzo humano" (Dawson, Chiistopher, Progreso y reli gión,
Bs. As.,.Huemul, 1964, p. 185).
21
Valverde, C., op. cit., p.. 159.
Lortz, J., op. cit. , t. II, p. 332. Claro ejemplo de ello: Montesquieu observaba hacia 1730: "En Inglaterra no hay religión.
22
Si alguien la menciona, la gente se echa a reír" (cit. Clark, Kenneth, Civilización, Madrid, Alianza, 1987, p. 384). Como afirmó
el entonces cardenal Ratzinger en la homilia pronunciada en la misa al inicio del cónclave para la elección del Papa, el lunes 18
de abril de 2005: "Cuántos vientos de doctrina hemos conocido en estas últimas décadas, cuántas corrientes ideológicas,
cuántas modas del pensamiento. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos con frecuencia ha quedado agitada por
las olas, zarandeada de' un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinismo; del colectivismo al individualismo
radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al
El deísmo "se puso de moda" entre la alta sociedad inglesa como herramienta de lucha contra
el católico Jacobo II y desde Inglaterra la novedad fue llevada a Francia para enfrentar "al trono y
el altar" y propagada —por los philosophes24— a toda Europa25
Así como los iluministas veían la relación del hombre con Dios a la luz del deísmo, la relación
con el universo pasaba a través de la Naturaleza. La célebre Enciclopedia francesa es muy precisa
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 225
cuando señala que: 'Naturaleza significa algunas veces el sistema del mundo, la máquina del univer-
so, o la reunión de todas las cosas creadas".
Cónsecuentemente "había que seguir la naturaleza en todo; era la fuente de la bondad y del
bien. Todo lo que fuese natural, es decir, exigido o impuesto por la naturaleza, era bueno. La moral
no debía contradecir los instintos, sino seguirlos"26. La ansiada fórmula —buscada desde tiempos
antiguos— para lograr la anhelada felicidad, había sido descubierta y era muy sencilla: el secreto
consistía simplemente en vivir "según la naturaleza". Luego los hombres descubrieron que podían
dominarla mediante la aplicación de la razón a la técnica.
Es entendible que paralelamente se despertara un gran interés por estudiar la naturaleza1 y
descubrirla, mediante viajes a los lugares geográficamente más alejados pero cercanos a la
naturaleza incontaminada 2 . El verdadero hombre bueno por naturaleza (el bon savage) no se
popularizó por los escritos de Locke ni los de Rousseau, sino por una renombrada novela: Robinson
Crusoe, publi-
con frecuencia como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, el dejarse llevar "zarandear por cualquier
viento de doctrina", parece ser la única actitud que está de moda. Se va constituyendo una dictadura del relativismo
que no reconoce nada como definitivo y que sólo deja como última medida el propio yo y sus ganas".
24
Ya en 1765 el político inglés Horace Walpole escribía desde París: "¿Sabéis qué son los philosophes y lo que
significa aquí esa palabra? En primer lugar, comprende a casi todo el mundo, y en segundo se refiere alos hombres
que, juramentados a combatir al Papa, se proponen subvertir todas las religiones y especialmente destruir el poder real"
(cit. Commager, Henry Steele, El Imperio de la razón. Teoría y realidad del Iluminismo, Bs. As, Fraterna, 1980, p.
393).
1
En la línea de los estudios de Galileo, Bacon o Newton se escribieron muchos tratados de física y se abrieron escuelas
y museos especializados que saciaron la curiosidad, descubriendo los maravillosos mundos de los vegetales, de los animales y
del cuerpo humano "animal". En 1747 el conde Bufón escribió su memorable y enciclopédica Histo ria natural, general y
particular. Este interés por la naturaleza apareció también en la pintura, otorgando prioridad a los paisajes.
2
Tal por ejemplo el de Cook a Oceanía, cuyos nativos idealizó, como Colón a los americanos dos siglos antes.
Estas expediciones dieron lugar a un nuevo género literario: divulgaron los viajes y-las culturas exóticas, mostrando la
existencia de otras culturas y otros modos de pensar y creer. Entre las más conocidas, Nuevos viajes a la América del
Norte (1703) y Diálogos Curiosos del barón de Lahontan, las citadas Cartas persas de Montesauieu v
226 FLORENCIO HUBEÑÁK
25
En tierras germanas se conjugó con los restos del cartesianismo, engendrando la crítica conocida como
Aufklãrung (las luces) o Iluminismo. Para una mayor comprensión véase la selección de textos en: ¿Qué es la
Ilustración?, Madrid, Tecnos, 1989. Respecto a la significación del concepto de Europa predominaba la opinión de
Rousseau: "...hoy día ya no hay franceses, alemanes, ingleses también, dígase lo que se diga: no hay más que europeos"
(Considerations sur le gouvernement de la Pologne, p. 170) . 26 Valverde, C., op. cit., p. 195.
Los pensadores franceses —influidos por autores ingleses como Locke o Humé, iniciaron un verdadero culto
a la RaõP.T'Ña en el siglo XVIII el racionalismo había engendrado la esperanza de que la razón estaba a punto de
sustituir a la tradición y el impulso como factor determinante de la historia"30.
En su Ensayo sobre los elementos de la filosofía D'Alembert afirmaba: "Nuestro siglo se ha
llamado el siglo filosófico por excelencia... De los ciencia profana a las bases de la
revelación, de la metafísica a los problemas del gusto, de la música a la moral, de las disputas escolásticas
de los teólogos a los asuntos comerciales; de los derechos de los príncipes a los dé los pueblos, de la ley
natural a la ley arbitraria de las naciones, en una palabra: de las cuestiones que más nos afectan hasta las que
menos nos interesan, todo ha sido discutido, analizado y controvertido"31 Era lógico que un contemporáneo
escribiera: "La razón es el artículo de moda este ano
Pero, como señalamos precedentemente, el fin [Link] era la búsqueda dp la felicidad y el
papel de los filósofos no consistía en dar respuestas a los grandes interrogantes del hombre sino,
simplemente, ayudar a Señalar el camino cpgecto hacia esa felicidad. Claramente lo afirmaba uno
de ellos, Condillac, cuandó escribía "vivir es propiamente gozar
Así como, por un lado, todo fue sometido a la crítica racionalista —fue el siglo de las
Críticas— , por otro lado se escribieron muchísimos tratados sobre la_felicidad. 'Fue una
especie de idea obsesiva y dominante: Ningún impulso más fuerte en lailh-tüñEiãfiñna que el de la
felicidad. Luego es el primer derecho. La felicidad aquí en la Tierra, no en el cielo..."34. Como era
lógico los philosophes se mterxogaron _sobre por qué los hombres en tantos siglos no habían
logrado esa anhelada felicidad.
—imbuídos en la "leyenda negra"35— les ayudaron a culpar a la feligión
y;fuñdamentalmente, a la Iglesia Católica que —con su moral impedía "vivir según la naturale za".
Ello favoreció el anticlericalismo. Para los hombres del siglo XVIII "el cristianismo y sus ministros eran fanáticos
o impostores que merecían el desprecio o la horca. Pudieron hacer felices a los hombres y los hicieron
desgraciados. Educaban a los niños desde que nacían y les inyectaban unos dogmas misteriosos y
perjudiciales; y unas normas absurdas de moral. En nombre de la religión se habían cometido toda clase de guerras
y crímenes, de supercherías y de intolerancias. Predicaban unas virtudes inhumanas: la castidad, la pobreza,
la mansedumbre, la humildad, la paciencia. Esa Iglesia que pretendía ser la depositaria de toda la verdad revelada,
y que amenazaba con un infiemo 0 eterno a quienes no pensasen como ella. Éstas y otras simplificaciones
divulgadas y ridiculizadas con ironía y sarcasmo por Bayle, Holbach, cien otros, y, sobre todo, Voltaire,
provocaron un sordo pero profundo resentimiento contra el cristianismo...
o En cuanto a la moral, los iluministas, pregonaron --como era previsible— una moral
meramente natural, basada fundamentalmente en el estoicismo romano y, más allá de los "héroes
romanos" retratados por Plutarco, Rousseau "construyó" el "hombre bueno por naturaleza", que se
convirtió en el modelo idealizado de los dos siglos siguientes.
Al en la moral los dogmas fueron reemplazados por nuevos valores,
cuya expresión más acabada se debió a la pluma ilustrada de Emmanuel Kant, quien en su
Crítica de la
29
Uno de ellos, el abbé César Dumarais, escribió en 1743 un "manuscrito clandestino" anti-religioso que denominó El
Filósofo, en el que afirmaba que "la Razón es para el filósofo lo que la gracia para el cristiano" (cit. Commager, H. S., op. cit., p. 63).
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 227
30
Talmón, J.L., op. cit., p. l.
31
Oeuvres Completes, Paris, 1821/2, t. I, pp. 122/3. Cit. Commager, H. S. op. cit., pp. 65/6.
32
Mathias-Claudius, cit. Lortz, J., op. cit., t. II, p. 321.
33
cit. Valverde, C., op. cit., p. 193.
34
Idem, p. 193.
35
Ésta surgió en Inglaterra del siglo XVI como crítica a la España católica, a la que acusaba de intolerancia y violencia,
y fue difundida en los escritos publicados en los medios calvinistas de Holanda y Ginebra. Cfr. nota'20, p. 177.
36
Valverde, C., op. cit., p. 198. De todos modos parece importante señalar que los burgueses iluministas defendie-
ron la importancia social de la religión. Rousseau le dedicó todo el capítulo VIII del libro III del Contrato y su contemporáneo
Rivarol escribió : "...si es verdad que mi criado no me asesina en la espesura del bosque simplemente porque tiene miedo al
diablo, no seré yo quien trate de quitarle estos temores que mantienen enfrenada su ruda alma, como tampoco le quitaría el
temor a la horca: ya que no puedo hacer de él un hombre honrado, hago de él un hombre piadoso" (cit.
Groethu sen Bernhard La or a ión de la conciencia burguesa en
razón práctica sintetizó brillantemente su concepción ética al afirmar: "Obra de tal modo que la máxima de
tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de legislación universal"37. Él mismo "en
una gran síntesis filosófica, pudo combinar el racionalismo del continente con el empirismo de Inglaterra y
construir toda una realidad coherente a la luz del sujeto humano
Con estas ideas "se iniciaba la primavera inglesa... La primera mitad del siglo XVIII fue
fecundísima en la Gran Bretaña y decisivo el influjo de sus pensadores sobre los continentales. Tanto
es así que se puede afirmar con seguridad que la Ilustración, cultura dominante del siglo XVIII
europeo, se gestó y nació en .. "39 . Un papel importante en la tarea de difusión de estas nuevas ideas
se debio a la Royal Society (Real Sociedad de Londres para el Adelanto del Conocimiento natural),
fundada en 1645 por los partidarips del empirismo experimental y tenaz propagadora del desarrollo
cicntífic040.
Como hemos señalado precedentemente, las áridas ideas deístas y empiristas inglesas —
entroncadas con el racionalismo cartesiano-- fueron propaladas en el Continente por amenos —pero
no siempre rigurosos— escritores francescs, que publicaban sus obras "prohibidas" en la permisiva
Holanda. Entre ellos sobresalieron —como seguidores de los escépticos y libertinos del siglo
precedenle— Voltaire, Montesquieu y Rousseau. Ellos justificaban la popular expresión 'Los
ingleses piensan y los franceses se encargan de divulgarlo por toda Europa".
El primero de ellos, Francoise Marie Arouet (1694-1778), quien adoptó el nombre de Vgl_taire
fue la encarnacióñ máxima del Iluminismo Más allá de su estilo irónico y su "pluma flFa" adquirió
prêStig10 -como el introductor y divulgador de las "nuevas ideas" inglesas en París, hasta convertirse
—por su propia acción— en el "dueño" y "profeta" del pensamiento de su época41
En religión fue un defensor_ deraeísmo, a la vez que atacaba con saña, espíritu sectario y mucha
sorna al catolicismo y a sus "ministros
De no menor importancia, aunque mucho más formal, fue el papel que cumplió Charles Louis
de Secondat, barón de La Bréde y luego de Mqntgquieu (1689-1755), quien actuó como magistra-
do, además de su importante obra escrita, concebida en su -viaje a Inglaterra y entre la que
sobresalió El Espíritu de las Leyes. Su definición de las leyes entendidas "las
relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas" y su teoría "anglofila" de la
necesidad de una división de poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial) sigue
plenamente vigente (ver documento 7) y ha sido [Link] los pilares del '.'constitucionalismo liberal",
especialmente en Norteamérica.
Finalmente se destacó el ginebrino (1712-1778), cuya vida azarosa no fue
incompatible con su importante e influyente producción literaria. Obsesionado por la "desigualdad entre los
hombres", presentó un célebre ensayo sobre el tema (Discurso sobre el origen yfundamentos de la
desigualdad entre los hombres) en 1755 sosteniendo la Wondad,natural del ser human043 y la injusticia de
la propiedad, y cómo es la sociedad la que lo pervierte (ver documento ello liberó al individuo de su
228 FLORENCIO HUBEÑÁK
sentimiento de culpa, transfiriéndolo a la sociedad. La sociedad artificiosa, producto de la razón, en la que
existe desigualdad, es culpable de todos los males morales que atri-
37
Crítica de la razón práctica, 63.
38
Kung, Hans, La Iglesia Católica, Barcelona, Mondadori, 2002, p. 191.
39
Valverde, C., op. cit., p. 136.
40
Fue oficializada por la Corona en 1662. Leibniz, admitido en ella la consideraba como "la más
respetada autori- dad intelectual de Europa"! Cfr. 209.
41
Como ya expusiéramos, su estadía en Londres le puso en contacto con Locke y con las teorías de Newton, que difundió en
sus Cartas filosóficas (1734) y en los Elementos de la Filosofía de Newton (1738). Parece que "fue Voltaire el primero que contó
cómo Sir Isaac Newton concibió la teoría de la gravedad al ver caer una manzana al suelo" (Shackleton, R., cit. p. 330). En este
plan de difusión, en 1737, un tal Algarotti publicó un Newtonismo para señoras.
42
A él perteneció la célebre consigna "hay que destruir a la Infame" (la Iglesia católica). Diderot le había apodado
"el más fanático del antifanatismo" (cit. Valverde, C., op. cit., p. 199).
43
"Esta idea había existido en cierta forma desde la época de los primeros contactos, pero en el siglo
XVIII la idea de indio como noble salvaje que revelaba en su espléndida simplicidad las debilidades y los vicios de
una Europa caduca, llegó a ser tema importante de los literatos europeos. Esta imagen también imbuyó cierta variedad
de otras obras, aun las
me "
bulan a los hombres. Sólo puede ser redimida mediante un nuevo contrato social de refundación
que inaugure la verdadera historia, en la que el hombre estará completamente a salvo"44. Se
volvía a la mítica edad de oro. Esta obra le sirvió de base para su estudio sobre El contrato social,
donde describió su teoría de la voluntad general. En el Emilio, a su vez, propuso sus
revolucionarias teorías pedagógico-morales para educar al pueblo, esencialmente naturalistas y
deístas, claramente anticlericales en la Profesión defe del vicario saboyano.
En El contrato social Rousseau planteó su curiosa interpretación "totalitaria" del pacto que,
mediantãññõlüñtãd-general soberana —inalienable e indivisible— del pueb1045, obliga a todos
los hombres a aceptar "dé manera absoluta" los criterios de la mayoría o, en términos del propio
autor: "hay que obligarlos arser libres"46. En cóntra de sus contemporáneos, más prágmáticos, Rousseau no
aceptaba la representatividad y defendía una "democracia directa", aunque la consideraba irrealizable en la
práctica47
La propagación de las "nuevas ideas" fue rápida y eficiente. En un período de diez años —
entre 1748 y 1758— se publicaron media docena de libros que las difundieron. El iluminismo
francés se había puesto en marcha48.
A su vez, la mayoría de los philosophes —con la excepción del solitario Rousseau— lograron
ingresar en la prestigiosa Academia francesa y desde ella favorecieron la difusión de sus
"novedosas" ideas ("la filosofía de las Luces"), fomentando el surgimiento de instituciones
similares3, a la vez que se hacían oir en los clubs4 y en los anteriormente citados salones. Quienes
no tenían acceso a los salones aristocráticos se reunían en los cafés, como el del Entresuelo, en
París, clausurado en 1731.
De este modo el nuevo ambiente "burgués" e intelectual de París que reemplazó a Versalles
—y luego del interior y de toda Europa— influenciado por los acontecimientos ingleses y norteamericanos,
entró en una ebullición constante. "Es toda una población flotante que, junto con los viajeros,
3
"En la segunda mitad del siglo XVIII operaban en Occidente cerca de setenta academias y sociedades públicas
L) y más de un centenar privadas, sin contar una veintena de pequeños conventículos científicos surgidos por la intervención de algún
mecenas" (Ferrone, Vincenzo, "El científico", en: Vovelle, Michel, El hombre de la Ilustración, Madrid, Alianza, 1995; pp. 209).
4
"Tienen algo de taberna y de salón mundano, y la fórmula seduce. Del club se pasa a las casas donde se consumen
bebidas procedentes de América (el chocolate), de África (el café) y de Asia (el té)" (Sédillot, René, Europa, esa
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 229
diplomáticos y desterrados, hará florecer los salones con su charla cosmopolita e inquietudes frívolas"51 .
París sigue siendo el "ombligo del mundo". "Hay que conocer el libro que. acaba de aparecer, la anécdota
que circula, llevar el vestido tal y cómo debe ser cortado, la peluca tal y cómo debe estar empolvada. En
tomo al príncipe, los pajes y los lacayos son franceses, o por lo menos están disfraza dos de franceses. En
la cocina, los cocineros y marmitones venidos de Francia presentan platos como es costumbre en las orillas
del Sena, y los despenseros descorchan botellas de vinos de Borgoña, de Aquitania o de Champaña que
dan a conocer los refrigerios del regente. En el juego se juega como en los garitos de París. En el teatro se
aplaude a los ballets franceses. Se envía a Francia a los jóvenes para que aprendan buenas maneras, las
reglas de la educación, las leyes de la elegancia, los orna-
44
Negro Pavón, Dalmacio, La tradición liberal y el estado, Madrid, Unión Editorial, 1995, p. 180.
Cabe señalar que por 'pueblo' —palabra que proviene del latín populus población, conjunto de personas,
45
muchedumbre, gente común— en el siglo XVIII se entendía a aquellos que no pertenecían a la nobleza. 4611-6.
47
"Si hubiera un pueblo de dioses —señala—, se gobernaría democráticamente. Pero un gobierno tan perfecto
no conviene a los hombres" (El contrato social, 111-4).
48
De todos modos es interesante la aclaración de André Jardín cuando advierte que la situación era diferente en
provincias. Allí "descubrimos un universo completamente diferente del que absorbe al pensamiento de los filósofos: un mundo
provinciano en el que se siguen admitiendo los fundamentos sobrenaturales del mundo, una cultura de masas que floreció
sobre todo en las provincias más ampliamente alfabetizadas y más profundamente afectadas por la Contrarreforma católica.
De modo que una cultura de masas, de poder desigual según las diferente; provincias,limitó la difusión de las ideas nuevas.
Y no sólo por su inercia: las tradiciones populares se hallaban vivas e integraban una sensibilidad religiosa rejuvenecida.
Esta cultura rebasó los límites de un mundo campesino, alcanzó a gran parte de la pequeña nobleza y aun a algunas grandes
damas fieles a la lectura de la Imitación, y a una parte de la burguesía nutrida espiritualmente con los C) manuales piadosos
jansenistas" (Historia del liberalismo político, México, F.C.E., 1989, p. 85/6).
mentos de la conversación, los de la douceur de vivre, sin olvidar los vicios y el desenfreno
propios del momento. El abad Goldoni dice de París que es 'el café de Europa
Los philosophes —convertidos en un verdadero grupo de opinión y acción política en
Europa— imprimían sus escritos subversivos en Holanda y luego en Inglaterra y en Ginebra,
copiaron la costumbre inglesa de difundir sus ideas masivamente, a través de la permanente aparición
de nuevos periódicos. Uno de los principales instrumentos de esta propaganda lo conformaban las
"revistas mensuales morales" que se publicaron entre 1720 y 1750 y que —síntoma muy revelador—
surgieron en -las ciudades industriales del norte protestante; junto a Leipzig, Hamburgo desempeñó
un papel decisivo como puerta de entrada del pensamiento ilustrado inglés. Siguiendo el modelo de
moral weeklys como Spectator, Tatler, Guardian, estas revistas difundieron un "mensaje de virtud"
específicamente burgués, así como los ideales de formación propios de la Ilustración, claramente
diferenciados del estilo de vida cortesano-galante53 .
Asimismo encararon una nueya publicación, que denominaron Enciclopedia, la cual —como su
nombre lo difundió— trataba decontenertodoelsaber ordenadotemáüüãñ'êñ-t$.
tada dcl hugonote Pierre Bayle que, entre 1695 y 1697, publicó en Holanda un famoso Diccionario
histórico y crítico en el que "se catalogaban, bajo cada nombre, todos los crímenes, los errores, las
bribonadas, las indecencias, las anomalías, las perversiones de papas, reyes, obispos, filósofos,
nobles, villas y países
Los libreros y editores franceses, admirados por el éxito de estos antecedentes, y deseosos de
participar de esta "cruzada" librepensadora y anticlerical —o anti romana56—, intentaron en 1745
la traducción adaptada de una enciclopedia• inglesa muy popular57. La dirección fue encomendada
a Denis Diderot y la supervisión técnica a D'Alembert y éstos la convirtieron en
230 FLORENCIO HUBEÑÁK
raisonnée des sciences et des arts 5. La extensa pbr_a fue el semillero de las "nuevas ideas" según
el
52
"Goldini observa que 'los franceses dan el tono a Europa entera; ya en el vestir, ya en los peinados, en los
adornos, en los afeites y en lajoyería, en todo tipo de atractivo, es a los franceses a quienes hay que imitar'. Y Rivarol:
'Parece haber llegado la época de decir el mundo francés como antaño se dijo el mundo romano'. El cuadro de la vida se
afrancesa en toda Europa, lo mismo que el estilo de vida. No hay un príncipe que no sueñe con edificarse un pequeño
Versalles, con adornarlo y amueblarlo según los preceptos de los arquitectos, de los decoradores y de los ebanistas en
boga" (Sédillot, R. op. cit., p. 164).
53
Cavallo, Guglielmo y Chartier, Roger, Historia de la lectura en el mundo occidental, Madrid, Taums, 1998,
p. 447-448.
54
Es posible que la Enciclopedia VII tomis distincta publicada en Holborn por Johann Heinrich Alsted (1620)
fuese la primera obra en que se empleó esa denominación como sinónimo de compendio del saber. "Los
'iluministas' pensaban que en su cabeza tenía que caber todo, incluso Dios" (Valverde, C., op. cit. , p. 197).
55
ldem, p. 192.
56
"Nada se absorbe, publica, vende, lee y recomienda con tanta avidez como los textos en los que se abomina
de la religión. [Link] por todas las manos. Se componen nuevos. Algunos se agotan en fres meses (...) Las
escuelas y la libertad de prensa ponen, también al hombre común en situación de leer todo lo que producen con prolijidad
tales perversores. Se sabe de escuelas públicas en las que son alabados por los profesores, y donde incluso se leen algunas
partes, Hay muchachas que los llevan consigo a la iglesia. Los chicos de primaria los conocen. Ciertos clérigos, y quiera
Dios que sólo sean los más bajos, aquellos que no merecen confianza alguna, los colocan en sus estantes" (cit. Cavallo,
G. Chartier, R., op. cit., p. 451). 57 La Cyclopaedia or Dictionary ofarts and sciences, de Ephraim Chambers, en dos
volúmenes.
5
Apareció entre 1751 y 1765 en diecisiete volúmenes con 71.819 artículos, a los que se agregaron otros once
volúmenes de grabados que fueron publicándose hasta 1772". Cfr. Andrés-Gallego, José, Historia general de la gente
poco importante, Madrid, Gredos, 1991, p. 149/50. "Diderot logró que en su proyecto colaborasen los ingenios más
destacados de la inteligencia francesa de la época: D 'Alembert, ante todo, que sería coeditor con él, y que escribió un
famoso Discurso preliminar; Voltaire, venerado patriarca de los ilustrados; el barón dTIolbach, acérrimo materialista e
infatigable enemigo del cristianismo; Quesnay, médico de Luis XV, representante del movimiento económico que se
llamó Fisiocracia; Buffon, célebre naturalista; Turgot, filósofo, hacendista y fisiócrata; el barón de Montesquieu, crítico
de la cultura y pensador político; el abate Condillac, filósofo sensista; Helvetius, tan materialista como Holbach;
Melchor Grimm, cuasifilósofo alemán residente en París y enernigo de Rousseau; el mismo Rousseau que contribuyó
con artículos sobre música, étc. Colaboraron también algunos clérigos, además de Condillac, como Molet, De Prades
y Morellet, con la intención de conciliar las nuevas ideas con la ortodOxia cristiana y, por parte de los editores, para que
la obra no pareciese impía. El primer volumen apareció en 1751 y el segundo en 1752. Pronto fueron denunciados por
los jesuitas en sus Mémoires de Trevoux, revista mensual de información y crítica cultural. La intervención ante el rey
dc un cclcsiástico, llamado F. Boyer, prece tor del Delfín, hizo que se promulgara un decreto de prohibición de los dos
primeros volúmenes.
INTEGRAL DE OCCIDENTE 231
1---IISTORIA
59
Cit. Valverde, C., op. cit. , p. 220.
232 FLORENCIO
60
"Paradógicamente, la trinidad jacobina liberté, egalite, fraternité, fue tomada de la obra de un 'enemigo', el
abate Laudan, quien, en 1747, había escrito Les francs-macons écrasés, donde se atribuía la triple idea a la masonería"
(Cammilleri, Rino, Los monstruos de la Razón, Madrid, Rialp, 1995, p. 187, nota 10).
61
Rodríguez Casado, Vicente, Orígenes del capitalismo y del socialismo contemporáneo. Madrid, Espasa
Calpe, 1981, p. 151. "En el ambiente prerromántico del mundo regido por el modelo del orden del cosmos
newtoniano, en el que dio comienzo la mecanización del trabajo, La Mettrie concibió ingenuamente al ser humano
como hombre-máquina —el futuro hombre-masa— en 1748, el mismo año en que vio la luz El Espíritu de las Leyes
de Montesquieu" (Negro, D. op. cit. p. 175). En El hombre máquina Julien de la Mettrie escribió claramente: "Pero,
puesto que todas las facultades del alma dependen de la adecuada organización del cerebro y del cuerpo en general,
a tal punto que no son, evidentemente otra cosa sino esta organización misma, he ahí una máquina bien iluminada.
Pues, al fin, aun cuando sólo el hombre hubiera recibido en herenéia la ley natural, ¿sería menos, por eso, una
máquina?" (Edic. EUDEBA, p. 76/7).
62
Que alguien calificó como "las nuevas ideas" en el molde del Ancien Regime.
63
Voltaire en 1766. Cit. Pillorget, R., op. cit., p. 96.
64
Solé, Jacques., Historia y mito de la Revolución francesa, Madrid, Siglo XXI, 1989, p. 24.
1-WBEÑÁK
Al referirse a los masones', la Enciclopedia francesa señala que "La sociedad u orden de
francmasones es la [eunión de personas elegidas que se ligan entre ellas por una obligación, amarse
cp!no hennanos, de ayudarse en la necesidad y de guardar un silencio inviolable sobretodo lo que
caracteriza su og@en" (ver documento 9).
Pese a esta primacía del secreto podemos establecer que las primeras sociedades masónica (free-
masons, franc-masones), surgidas con el desarrollo de las "nuevas ideas", en el siglo XV ,
reivindicaron como sus orígenes medievales de albañiles —y sus ritos de
iniciación—, tras fundamentaban sus raíces en el Antiguo Testamento (el- templo de Salomón,
las construcciones de Hiram) y en el misterioso Antiguo Egipto (el libro de los muertos o los oráculos
de Hermes)660
Puede observarse que estas,çorporaciones. se fueron orientando hacia la filosofía
mística,-y luego a la Acción política, favorecida por las luchas de las facciones
que en tiempo de los Estuardos (Stuart) desgarraróíílnglaterra. Fue precisamente allí donde, a
principios del siglo XVIII, un grupo de hombres provenientes de la arquitectura fundaron la
masonería moderna67
Cabe resaltar la importancia que tuvo la masonería favoreció e] ascenso socigl La asistcncia
mutua; como las vinculaciones y los negocios, mientras que, pese a su elitismo de hecho, predicaba
la igualdad enfre todos los hombres. Como observa un autor "no es sino hasta la segunda mitad del
siglo XVII, y sobre todo en el siglo XVIII, cuapdo se afinna lajdpa de la igualdad natural. Se
manifiesta como consecuencia de dos<filosofías rivales que dividían entonces a los espíritus: el
cartesianismo francés y el empirismo inglés;'6%
Esta "ideología mundiali_sta" —que reemplazaba a la tradicional concepción comunitaria69— fue
claramente expresada por los autores contemporáneos70 y concretada por las logiasn
66
"El sistema sueco de Zinnendorf afirmaba la existencia de una cadena ininterrumpida de una asociación secreta
desde la creación hasta la actual configuración de la Orden francmasónica. Esta doctrina, defendida ya en las llamadas
Actas de Eckleff (Ekleffschen Akten) surgidas alrededor de 1740, fue expuesta en 1825 por Christian Karl Friedrich
Wilhelm von Nettelbladt (1779-1843) en una forma que sirvió como fundamento del sistema de la Gran Logia Nacional:
Dios
mismo, tras la creación del mundo y de los primeros hombres, ha comunicado a algunos una doctrina secreta que ha
llegado a los esenios a través de Sem y los egipcios. Jesús fue iniciado en esta alianza y ha acogido por su parte a Pedro,
Jacobo y Juan. Siete años después de la muerte de Cristo, Juan ha fundado una alianza secreta, cuya doctrina —como la
INTEGRAL DE OCCIDENTE 233
verdadera doctrina de Cristo— llegó a la Orden de los Caballeros del Temple a través de siete cristianos sirios salvados
por los templarios. Molay comunicó poco antes de su muerte estos secretos a Beaulieu, y a través deRobert d*Heredon
llegaron después a Escocia, donde 70 años después del ocaso de la Orden de los templarios fue fundada la Orden de los
francmasones. El rey Jacobo I se convirtió en el Gran Maestro de la Orden y desde entonces esta dignidad ha
correspondido por herencia a los Estuardos. De Escocia esta doctrina se extendió a Suecia y de allí a Alemania" (Oncina
Coves, —Faustino, Filosofía de la masonería. Johann Gottlieb Fichte. Cartas a Constant, Madrid, Istmo, 1997, p. 106/7,
nota 31). 67 Sabemos que en 1717 cuatro logias diminutas se reunieron el día de san Juan y bajo la guía de Anthony Sayer
fundaron en Londres la primera Gran Logia de Masones Libres y Aceptados de Inglaterra, cuyos estatutos fueron redac-
tados seis años más tarde bajo la guía del pastor presbiteriano James Anderson, con una notoria orientación religiosa
deísta (el Gran Arquitecto del Universo) y una acentuada inclinación hacia la tolerancia y la fraternidad entre todos los
hombres. El prestigio de sus primeros miembros, el secreto de sus ritos y el esoterismo de sus símbolos le proporcionaron
muy pronto muchos adeptos provenientes de distintos estamentos sociales.
68
Rougier, Louis, Del Paraíso a la Utopía, México, F.C.E., 1984, p. 165.
69 c
,
...comunidad (koinonía) integrada por los santos secularizados como ciudadanos, hombres morales, santos de
este mundo y para este mundo: el Estado Moral es el reino del Bien Común transformado en Bien Público Absoluto"
(Negro, D., op. cit. , p. 179).
70
Conservan una patria estos escritores que profesan el universalismo? 'Yo soy tan buen cosmopolita —dice
Voltaire— que todo me complacería'. Schiller exagera 'Escribo como un ciudadano del mundo. He perdido en buena
hora mi patria para cambiarla / por el vasto mundo'. Lessing asegura 'no tener ninguna noción de lo que puede ser el amor
a la paúia"' (Sédillot, R., op. cit. p. 174-5)e
71
"El 5 de julio de 1776, el pastor protestante suizo Court de Gébelin (muerto en 1784 en 'inmersión'
mesmérica) fundó en París la logia secreta radical de las Nieve Hermanas. En ella propugnaba la unidad y la perfección
de género humano a través de una 'religión de la humanidad' y un complejo ritual hermético de simbología caballeresca.
La unidad entre las naciones debería ser 'redescubierta' a través del uso del 'lenguaje primordial', acerca del cual escribió
nueve volúmenes. En él las vocales eran los cinco sentidos, las consonantes ideas y la esCritura jeroglíficos. El ocultismo
de Court se fundió con el revolucionarismo a través de Franklin, que fue Maestro Venerable de la Logia. Más tarde, y a
través del adepto Anacharsis Clootz, la logia se dedicó a crear los 'ciudadanos del mundo' a través del estudio y difusión
HISTORIA
Su desarrollo —y expansión fue impresionante en la primera mitad del siglo XVIII, especial_
mente en los países sometidos al dominio anglo-sajón, convirtiéndose en una herramienta político
cultural del imperialismo británico.
Losnasones-emprendieron una verdadera "cruzada" que ahora ' YIO apuntaba a la salvación de las al
mas, Fueron los refugiados escoceses quienes findaron las primeras logias
en América y en Francia, portando las nuevas ideas que favorecieron las "revoluciones burguesas".
Por otra parte, su orientación cada vez más anticlerical (anti-católica) llevó al papa Clemente
XII a promulgar en 1738 la bula In eminenti apostolatus specula, que prohibía a los católicos a adhe
rirse a ella, bajo pena de excomunión.
Además, desde el punto de vista político, 14 masonería inglesa, nacida bajo los Stuart, pronto
se convirtió en la defensora de los intereses de la diriastía de los Hánnover, inclinados por las
"nuevas ideas" liberales y "después de haber asegurado la unidad política de Inglaterra, la
masonería trabajó para difundir en el mundo la unidad de los principios y las prácticas políticas...
o más te, implantó por todàS partes, en Norteamérica y Francia, 'lbs
234 FLORENCIO
principios ingleses de 1688. i Su rápida difusión por toda Europa la convirtió en una verdadera
moda!
La vinculación de estas ideas con el "nacimiento" de la "revolución" fue anticipada en 1770
por el monje benedictino L. M. Deschamps, cuando afirmó en La voz de la razón contra la razón de
La situación hizo eclosión a la muerte del rey y su reemplazo por su hijo Carlos I (Charles) en
1625. Durante este reinado se agravaron los enfrentamientos con el Parlamento —defensor de las
libertades religiosas y de los intereses comerciales de los florecientes burgueses— exteriorizado por
INTEGRAL DE OCCIDENTE 235
las convocatorias forzadas de los llamados Parlamento Corto y Largo en 1640, que iniciaron una "gue
rra civil" hábilmente alimentada por experimentados "agentes revolucionarios , por las críticas
feroces al absolutismo y a las costumbres corruptas de una corte y un rey convertidos en modelo de
jolgorio y libertinaje permanentes.
Con este ambiente en Inglaterra, las 'Yiuevas ideas"79 se imponían lentamente, asociadas a
grupos religiosos disidentes que defendían su libertad religiosa, fundamentándola en el Antiguo
Testamento, pero también en un "nuevo derecho natural", generando el "caldo de cultivo" para
la revolución.
Coincidentemente, disconformes con la orientación de las Universidades, que por otro ladó
les vedaban el acceso, los burgueses fundaron acêdemias científicas de carácter privado, donde
pudieron difundir sus teorías pragmáticas y actividades manuales 80, Así surgió, por ejemplo, la ya
citada Royal Society.
La sublevación contra Carlos I, surgida de grupos e intereses diferentes, fue prontamente
liderada por los puritanos. Éstos, de raíz calvinista, convirtieron al pueblo judío del Antiguo
Testamento en su modelo de vida, considerándose el nuevo elegido" que emprendía una "guerra
justa" contra un monarca corrompido. 'La Biblia, especialmente ginebrina, con sus acotaciones
altamente políticas, se convirtió poco menos que en un manual revolucionario, como volvería a
ocun-ir posteriormente en la historia"81 . Así "el ejército parlamentario" luchaba por su Dios y sus
creencias y se consideraba predestinado para establecer Su Reino en Inglaterra, y al fracasar,
trasladaron sus esperanzas a la nueva 'tierra prometida": la América del norte.
Como es sabido los rebeldes ganaron la batalla, asegurando el triunfo de los defensores del Par
lamento, bajo el liderazgo del caudillo puritano Oliver Cromwell, quien logró la ejecución del rey y
la instauración de la República.(Commonwealth), convertida en origen del Reino Unido, en 1649,
mediante la incorporación legislativa y econórnica de Escocia e Irlanda.
Es interesante reparar que en su vida privada los puritanos "se vestían con modestia, de un
modo lúgubre y sin adornos: su hablar era grave y pausado. Debían abstenerse de toda diversión
profana y todo placer sensual"82 y pronto estas costumbres fueron convertidas en públicas. "La
belleza era sospechosa. Se respetaba a las mujeres como fieles esposas y buenas madres; en lo demás,
eran miradas con malos ojos por los puritanos, como tentadoras y la causa de la expulsión del hombre
del Paraíso. La música hacía fruncir el çeño, salvo en himnos. Fue destruido el arte en las iglesias...
El intento puritano de legislar la moral fue probablemente el más completo desde la ley mosaica
En otro aspecto, " el acto de regicidio (de Carlos I) había chocado la conciencia popular, asestó
un golpe a la doctrina del derecho Divino, del que la monarquía inglesa ya no se recuperó jamás
del todo"84. "Con la cabeza de Carlos I la doctrina de los derechos divinos de los reyes cae por
tierra y la elite se inclinó por una monarquía parlamentaria (constitucional). Ejecutado el
78
"En 1649, John Goodwin afirmó que 'un pueblo (...) anteriormente gobernado por reyes puede
lícitamente expulsar a estos sirvientes suyos, como (...) han hecho recientemente los holandeses" (cit. Hill,
Christopher. Los orígenes intelectuales de la Revolución inglesa. Barcelona, Crítica, 1965, pp. 322/3).
79
"Es la falta de ideas generales lo que nos ha llevado a la ruina; no podremos volver a nacer
auténticamente si no es con la ayuda de ideas generales; las viejas han caído en vétusté y ya no es posible
rejuvenecerlas. Necesitamos ideas nuevas (...) un sistema, es decir, una forma de opinión que sea, por naturaleza,
tajante, absoluta y exclusiva." (Talmón, Je L. op. cit., p. 26).
80
"Hacia el 1645, según él mismo nos dice, John Wallis se relacionó en Londres con 'diversas
personas de mérito, interesadas en la filosofía natural y otras partes del humano saber y particularmente en (...)
Filosofía Experimental'. Convinieron en reunirse una vez por semana para hablarde matemáticas, astronomía,
magnetismo, navegación, física, mecá- nica, química, la circulación de la sangre y otros temas así" (Durant, Will
y Ariel, La edad de Luis XIV, Bs. As., Sudamericana, 1966, pp. 529/30). Cfr. p. 209 y p. 226.
236 FLORENCIO
81
Hill, Ch., op. cit., p 14.
82
Durant, W. y A., op. cit., p. 213.
83
Idem, p. 214.
84
Dawson. Christhooer, El movimiento de la revolución mundial, Bs. As., Huemul, 1963, D. 60.
HISTORIA
rey, Cromwell —convertido en Lord Protector— logró el apoyo definitivo de los burgueses al
promulgar el Acta de Navegación (1651) que, al favorecer la flota y el comercio inglés, sentó las
bases del dominio inglés en los mares por tres siglos.
Como demuestra la experiencia la rebelión "devoró a sus propios hijos" y la dirigencia —
cansada de tanto ensayo de "perfección puritana"— prefirió restaurar la monarquía, convocando al
trono, en 1660, a Carlos II, hijo del rey ejecutado, quien se encontraba exilado en la corte de Luis XIV en
Francia.
Durante su reinado se estructuró el régimen político inglés, al agruparse los parlamentarios en
dos clubs políticos: toryes y whigs. Los primeros —calificados como "insurrectos irlandeses" o
"papistas"— eran defensores del derecho romano y del orden tradicional anglicano, mientras que los
segundos —apodados con el "remoquete popular y burlesco" aplicado a los "bandidos escoceses"— que
reunían a los opositores al monarca —en su mayoría puritanos y disidentes— representaban las nuevas ideas
expuestas por Locke y Newton en defensa del contractualismo, las libertades individuales y la propiedad
privada.
La difusión de estas nuevas ideas y conocimientos se produjo —como señalaramos—, casi
paralelamente —y no por casualidad— con el mencionado desarrollo de los periódicos, que cumplieron
un papel panfletario fundamental en el movimiento revolucionario que se iniciaba86.
No es casualidad que el primer café se haya abierto en Londres en esta época (1652) y
.,SiV,•
haya tenido una rápida difusión, convirtiéndose en el lugar de reunión de los hombres
importantes, en reemplazo de los templos87. Allí se propagaban las ideas, se leían los periódicos y se
comentaban las novedades y también allí surgieron los clubs, centros de discusiones y origen de los
partidos políti-
88 cos
Entre los ingleses del siglo XVIII "la mayor parte del sector culto creía que la creación estaba
dispuesta de acuerdo con un orden jerárquico que iba de Dios y los arcángeles hasta las plantas y objetos
inanimados"89 y con su habitual pragmatismo comprobaban que la experiencia vivida les confirmaba la tesis
de que "la consecuencia del intento de derribar el orden de la creación —natural y establecido, por Dios—
era el desastre"90. Por ello con el regreso de Carlos II "necesitaban una ideología política y social que
justificara la sociedad jerárquica y la distribución de la autoridad existentes, pero también querían que dicha
ideología fuera fácil de defender en términos intelectuales y que los opositores no pudieran socavarla con
rapidez"91 . Esta tarea fue asumida especialmente por Thomas Hobbes, secretario de Bacon y profesor de
matemáticas de Carlos II en París a partir de 1637. Al
86
"Además de la novela, la lectura predilecta del nuevo público era la prensa de aparición periódica. Ya a finales del
siglo XVII se elevan quejas sobre la 'inoportuna manía por los periódicos', pero también ésta adquiere ahora una nueva dimensión.
El afán por conocer las novedades del día, la información periodística y los acontecimientos políticos, eclesiásticos, literarios y
económicos se propagó más allá de las clases burguesas. Ello también es válido para laShojas volantes en la medida en que por fin
se derribaron los diques de la censura. Cuando el emperador de la reforma, José II, introdujo la libertad de prensa en Austria, se
produjo un auténtico 'deshielo', cuya consecuencia fue que en los años 1781 y 1782 aparecieran al menos 1.200 folletos, panfletos
y pasquines." (Wittmann, Reinhard. "¿Hubo una revolución en la lectura a finales del siglo XVIII?" en: Cavallo, G., Chartier, R.,
op. cit., p. 464).
INTEGRAL DE OCCIDENTE 237
87
"A principios del siglo XVIII se elevaban ya a la cifra de 3.000. 'El café funcionaba como la antítesis del salón': no
reúne una sociedad selecta sino que está abierto a todos; no está gobernado por una presencia femenina, sino que recoge una
sociedad exclusivamente masculina" (Chartier, Roger, "El hombre de letras", en: Vovelle, Michel, El hombre de la Ilustración,
Madrid, Alianza, 1995, p. 179). Señalemos además que "el café es la bebida, nueva también, de una distinguida sociabilidad
masculina que evita la vulgaridad de la taberna". (Aymard, Maurice, "Amistad y convivencia social", en: Ariàs, Philippe, Duby,
Georges, Historia de la vida privada, Bs. As., Taurus, 1990, t. VI, p. 84).
88
"Cada vez más 'cámaras de lectura' y 'gabinetes de lectura' añadían a su sala de lectura un salón de reuniones donde
conversar y fumar, donde los empleados ofrecían refrigerios, y no era infrecuente que se crearan otras salas para entretenimientos
tales como el billar y otros juegos. Aunque los estatutos de las sociedades literarias no solían hablar de restricciones en cuanto a
la clase social de sus miembros, la homogeneidad social de su público estaba garantizada al requerirse la mayoría de los votos para
la admisión de un miembro nuevo: de este modo, la tan cacareada 'igualdad de los estamentos' se convirtió en ficción" (Wittmann,
Reinhard "¿Hubo una revolución en la lectura a finales del siglo XVIII?" en: Cavallo, G., Chartier, R. op. cit., p. 469).
89
Dickinson, H.T., Libertad y propiedad Ideología política británica del siglo XVIII, Bs. As., EUDEBA, 1981, p.
16.
90
HUBEÑÁK
regresar a Inglaterra publicó sus importantes aportes a la teoría política: en 1642 De cive (El Ciudadano)
y fundamentalmente, en 1651, el Leviathán, dedicado al rey restituido.
En esta obra —clásico del absolutismo— Hobbes intentó fundamentar la realeza sobre bases
racionalistas mecanicistas (no ,teológicas)6. Claro representante de la época de las "guerras religio sas" sostuvo
que los hombres viven por naturaleza en un "estado de guerra" permanente7 ; por ello resultaba necesario un
contrato o pacto entre ellos, por el cual delegaran sus libertades en un soberano externo (el Leviatán)8910 que les
garantizara, mediante el uso de la fuerza si fuera necesario, la paz y el orden necesarios para la subsistencia de
la sociedad (ver documento 11), entidad racionalmente constituida, que pasa a reemplazar a la comunidad
política, y separada del estado, ahora confundido con el gobierno.
Así "Hobbes pone a la política por encima de la religión y de la moral, en la teoría filosófica.
La soberanía todavía está limitada en Bodin, el derecho divino, el derecho natural y el derecho de
gentes; la soberanía, para Hobbes, es ilimitada y omnipotente
6
"En 1681, en el momento culminante de la crisis de exclusión, la Universidad. de Cambridge había entregado
a Carlos II un escrito que afirmaba inequívocamente su posición: 'Aún creemos y sostenemos que el título de los reyes
emana de Dios y no de la gente; que los reyes son respaldados sólo ante Él y que no corresponde a los súbditos investir
o censurar al soberano sino honrarlo y obedecerlo. El soberano es tal por el derecho fundamental y hereditario de la
suceSión, el cual no puede ser disminuido o modificado por ninguna religión, ley, defecto o decomiso"' (Abednigo
Seller, History ofPassive Obedience, 1689, p. 108, cit. Dickinson, H.T. op. cit., p. 11).
7
"El hombre es el lobo para el hombre", según la conocida frase de Lucrecio que transcribe y se populariza.
8
Monstruo bíblico que devora a sus propios hijos.
9
Gettell, Raymond, Historia de las ideas políticas, Barcelona, Labor, 1930, t. l, p. 360.
10
Dickinson, H.T., op. cit., p. 12. Uno de sus máximos exponentes fue Robert Filmer en El Patriarca.
238 FLORENCIO
Similares teorías justificatorias de la monarquía y garantistas del orden fueron predicadas por el
clero anglicano en sus sermones dominicales y figuran en los devocionarios. Pero "la obediencia al rey
implicaba también el respeto y acatamiento a los sacerdotes y hacendados, a los padres y patronos. Los
hacendados dominaban las aldeas y la mayor parte de los pueblos de Inglaterra. La finca era para algunos
hombres el único centro de autoridad política que conocían y las cortes feudales aún tenían jurisdicción
en la mayor parte del campo. En un mundo así, los hombres de dinero consi deraban que las armas
esenciales para conservar sus privilegios eran la jerarquía, el rango y el orden. Creían que los pobres, que
dependían de ellos económicamente, debían aceptar las duras realidades de la vida y aprender a acatar a
quienes tenían autoridad. La mayor parte del pueblo debía enfrentar una sociedad patriarcal y vivía
sometida a la autoridad del padre, del amo, del patrono o del terrateniente. Se suponía que los patriarcas,
ya fueran padres, patronos o magistrados, debían demostrar amor y preocupación por sus inferiores y que
podían ejercer su autoridad, de .hecho considerable, como último recurso. La encargada de enseñar la
obediencia a la autoridad patriarcal en forma regular y oficial era la Iglesia Anglicana"96a Obviamente
estos principios no coincidían con la teoría de las libertades individuales que propugnaban los defensores
de las "nuevas ideas" y que trataban de imponer los whigs.
Entretanto, para tranquilizar a sus súbditos, Carlos II promulgó en 1679 la primera 'ley de ha
beas corpus conocida en la historia de la humanidad.
Pero este frágil equilibrio político se quebró a la muerte del monarca. Su hermano Jacobo II se
había convertido públicamente al catolicismo y al enviudar se casó con una princesa itálica, de la
que nació un heredero (católico) el 21 de junio de 1688. Éste fue el acontecimiento que desencadenó
la Revolución.
Disconformes con el absolutismo real y asustados por el futuro, importantes miembros del
Parlamento resolvieron ofrecer la corona inglesa al estatúder de Holanda, Guillermo de Orange,
casado con María Stuart —hermana de Carlos y de Jacobo— e invitarlo a conquistarla, aportando
sus bienes para el éxito de la empresa. Con el apoyo económico de muchos nobles ingleses, de los
banqueros de Amsterdam y el aval de los poderes políticos de Europa, Guillermo, después de firmar
un pacto con representantes del Parlamento del Reinó Unido por el cual limitaba su propio poder
—el bill ofRights11—, encabezó una verdadera "coalición protestante" de varios centenares de naves
y más de diez mil infantes que —bajo la consigna ''Un Parlamento libre y una religión protestante"—
desembarcaron en
11
"Esta declaración fijó los límites del poder real y garantizó las libertades del ciudadano. Además, estableció un
régimen reoresentativo, ya que el parlamento era el que votaba las leyes y [Link] impuestos, sobre todo" (Jardín,
INTEGRAL DE OCCIDENTE 239
1---IISTORIA
Inglaterra en diciembre de 1688, precipitando la huída del rey Jacobo II, que había sido abandonado
hasta por sus propias hijas. La expedición, "más que una invasión holandesa, parecía un concurso
de todos los pueblos protestantes de Europa para libertar a Inglaterra
La destitución de Jacobo II Planteaba a los parlamentarios irigleses —tan preocupados por
la defensa de los derechos— un serio problema constitucional. Como señala un autor: "La
solución se halló legalmente en un término medio: los toryes aceptaron la fuga de Jacobo II
considerando que así quedaba desposeído de sus derechos a la corona. No se dijo que había sido
depuesto, ni que la corona le fue confiscada, sino que el trono quedaba vacante... La fórmula de
los Comunes, a la cual finalmente se adhirieron los Lores decía: 'que el rey Jacobo II, habiendo
tratado de subvertir la constitución del reino, al romper el contrato original entre el rey y el pueblo,
y, por el consejo de los jesuitas y de otras personas malvadas, habiendo violado las leyes
fundamentales y huido, él mismo del reino, había abdicado la Corona, dejando, por lo tanto, vacante el trono...
Guillermo y María, príncipe y princesa de Orange, sean y así se los proclame como Rey y Reina de Inglaterra,
Francia e Irlanda, y de los demás dominios que además le pertenezcan"99. De este modo Guillermo de Orange
se convirtió en Guillermo III de Inglaterra y ésta en la primera monarquía parlamentaria. Asimismo quedaba
claramente delimitada la monarquía constitucional ("el rey reina pero no gobierna", y defiende los derechos
individuales "liberales").
acontecimiento —calificado como la Revolución Gloriosa (glorious
de este
revolution)— "Holanda no era ya más que una barca en la estela del navío británico" y el camino
hacia la hegemonía inglesa quedaba claramente enunciado por el nuevo monarca cuando expresó
ante el Parlamento: "Ahora se reconocerá si seriamente queréis que esta Inglaterra tenga en sus
manos la balanza del mundo".
Pero el triunfo de los parlamentarios contra el Rey no significó la derrota de la antigua nobleza
terrateniente, sino que ésta unió sus intereses a los de los burgueses y trabajó activamente por la
hegemonía de la Rubia Albion100. Por ello afirmaba un prestigioso político que: 'La Revolución
ingle-
Correspondió al prestigioso —y ya citado— filósofo John Locke, que había estado desterrado
en Holanda durante cinco años y había regresado con la flota de Guillermo de Orange, justificar
los principios de la revolución triunfante en su célebre Ensayo sobre el gobiemo civil (Essay on
Civil Govemment). La teoría de Robert Filmer en El Patriarca, considerando la rebeldía como un
crimen de lesa majestad, fue reemplazada, basándose en la teoría del libre pacto o Contrató para
constituir la sociedad, por el derecho de rebelión contra la autoridad absoluta o tiránica.
Locke afirmaba que los hombres —libres— pasaban —mediante un pacto consentido— del
estado "natural" al "civil" —o sea se organizaban en una sociedad política— para defender sus
derechos (la libertad civil, la libertad de pensamiento, el derecho a la subsistencia), especialmente el
de propiedad, a través de sus representantes (ver documento 12). De este modo Locke se convirtió en
el "padre" del liberalismo polític0 102
En esta monarquía parlamentaria, "la Cámara de los Comunes era la gloria de sistema político
pero no representaba siquiera a los votantes, mucho menos a todo el pueb10103. No caben
apoyo
dudas
teoría
que "el Parlamento era categóricamente una oligarqula-
„104
240 FLORENCIO
98
Macaulay, G., La Revolución inglesa, México, F.C.E., 1951, p. 87.
Cit. Macaulay, G., op. cit., p. 113.
a los cambios se fortaleció al difundirse los excesos de los revolucionarios en Francia. Véase, por
101
ejemplo, el ilustrativo libro de Edmund Burke, Reflexiones sobre la revolución francesa. Lord Acton, cit.
Dawson, Ch., Progreso y religión, p. 183.
contractualista de Locke, a diferencia del pesimista Hobbes, partía de la bondad natural del hombre;
y últimas consecuencias derivaba en la libertad absoluta o anarquismo, mientras que el control estatal de Hobbes 3} conducía al
totalitarismo.
103
Respecto al significado de la palabra pueblo aclaraba James Tyrrell en su popular e influyente Biblioteca Polí-
tica, publicada en 1694: "Deseo que todos comprendan que cuando empleo la palabra pueblo, no me refiero a la masa
de variado origen o al vulgo, sino a la categoría de la naturaleza compuesta por los hombres y mujeres libres, en
especial a los padres y patronos de familia" (cit. Dickinson, H.T., op. cit., p. 85) y "el embajador francés en ocasión
de la revolución holandesa dé 1785 explicó: 'En este término sólo se incluye la clase de los burgueses que disponen
de un cierto capital y contribuyen en una cierta proporción a los gastos de la República"' (cit, Cobban, A., op. cit.,
pp. 443/4).
FWBEÑÁI<
ellos con menos de mil habitantes, y algunos, como el notorio Old Sarum, sin ningún habitante. Y Old Sarum no era el
único en gozar de esta distinción. Todavía en 1793 no menos de setenta miembros representaron treinta y cinco lugares
sin electores, y noventa a cuarenta y seis lugares con menos de cincuenta electores: Manchester, Birmingham, Sheffield
y Leeds no tenían representación" (Commager, H. S., op. cit., p. 227).
105
Así las tierras descubiertas y colonizadas fueron llamadas Nueva Inglaterra o Nueva Francia.
106
Se la denominó Jamestown en homenaje al rey Jacobo y se dedicó al cultivo del tabaco para abastecer
las nue-
•vas costumbres inglesas de fumar.
107
de los norteamericanos. La experiencia colonial, Bs. As., Tea, 1973, p. 7.
242 FLORENCIO HUBEÑÁK
del Reino Unidol 10. Éstas progresaban notablemente. Los colonos gozaban de libertad política:
cada
colonia tenía ún gobernador —elegido por el rey o por los grandes propietarios—, cuyas funciones
estaban establecidas en la carta fundacional de la misma.
En cuanto a la religión un altísimo porcentaje de la población era protestante "pero dividido
en cantidades semejantes entre puritanos congregacionalistas, anglicanos y presbiterianos, con un
amplísimo resto de hugonotes, cuáqueros, baptistas, metodistas, además de diversas confesiones
oriundas del Imperio germánico„111, ya que las disenciones que en Europa provocaban guerras de
religión y persecuciones, en la América puritana —pragmática y tolerante—, se reemplazaban por
la creación de nuevas sectas o confesiones.
Pero —coincidente con el mercantilismo dominante— Inglaterra ejercía un duro monopolio
sobre sus. colonias: importaba materias primas y exportaba a ellas los productos manufacturados,
tratando, por otro lado, de equilibrar su balanza comercial con las colonias establecidas en la India
y en otros territorios. Necesitada de recursos para la guerra contra Francia, por la Revenue Act de
1764, amplió el número de artículos que pagaban tributos en las colonias, gravando la situación
económica de los burgueses en ascenso, y acrecentando el contrabando con las Antillas. La
situación se agravó cuando en 1765 se votó la Stamp Act, tasando la legalización de los actos
jurídicos.
La primera medida oficial del enfrentamiento con la Madre Patria (Inglaterra) tuvo su
origen en una resolución de la Cámara de Representantes de Massachusetts, adoptada el 11
de febrero de 1768 que censuraba duramente los gravámenes impuestos, alegando el principio
liberal inglés que no estaban obligados a pagar nuevos impuestos aprobados sin la presencia de sus
representantes en el Parlamento ("no hay impuestos sin representación"). Medidas similares fueron
adoptadas durante el verano y otoño siguiente por la mayoría de las restantes asambleas locales.
"Este programa recibió un impulso revolucionario en Virginia, en mayo de 1769. La
Cámara de Ciudadànos adoptó las Resoluciones de Virginia, escritas por George Mason,
presentadas por George Washington y unánimemente apoyadas por los líderes hacendados de las
colonias. Estas afirma ban otra vez el derecho exclusivo de los virginianos a fijarse sus
contribuciones y atacaban al gobierno británico por sus tentativas de suprimir la Carta Circular de
Massachusetts y sus propuestas de evitar los jurados coloniales llevando a los colonos acusados de
traición a Inglaterra para ser enjuiciados. Al día siguiente (17 de mayo de 1769) se resolvió enviar
un mensaje al rey exponiendo esencialmente esos puntos de vista, después de lo cual el gobernador
disolvió con prontitud la asamblea. Fue entonces cuando ocurrió el primer acto realmente
revolucionario. Los miembros de la Cámara de Ciudadanos se reunieron al otro día como un cuerpo
extralegal y formaron la Asociación de Virginia, que prohibió la importación de artículos que
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 243
pudieran ser gravados, excepto el papel, junto con muchos productos británicos exentos de
derechos "112 'La ruptura legal era un hecho!
109
Boorstin, D., op. cit., p. 18.
110
"En 1750 tenían, probablemente, alrededor de un millón y medio de habitantes, mientras que en el
Sur había unos 700.000, incluyendo los 300.000 negros esclavos, algo más de medio millón en Nueva Inglaterra y
casi 400.000 en las colonias centrales" (Allen, H. C., Historia de los Estados Unidos de América, Bs. As., Paidós,
1969, t. I, p. 36).
111
Andrés-Gallego, J., op. cit., p. 175. Ello explica la cantidad de confesiones existentes en U.S.A. y su
importann la sociedad actual.
La 12defensa acalorada de esta antigua tesis liberal en el Parlamento inglés —defendida por el
ministro William Pitt— logró la derogación de la ley, pero el gabinete quizo defender sus principios
conservando algunos impuestos menores como el del papel y del té (Towshend Act), originando —
en 1773— la protesta conocida como el "saco del té", en Boston113 y el imprudente envío de tropas
inglesas para rccstablcccr cl orden.
En 1774 un Primer Congreso Continental, reunido en la cosmopolita Filadelfia, aprobó una
Petición al Rey remarcando los derechos de los colonos fundados en los principios iluministas: las
leyes de la Naturaleza y las verdades "evidentes" de la Razón. "Enfrentados no solo con un rey
absolutista —como en Inglaterra— sino con el propio Parlamento los colonos norteamericanos
estaban totalmente fuera de ley; para justificar la rebeldía se basaron en los principios iluministas
"liberales" de Locke y sus continuadores, pero también necesitaron fundamentar sus derechos en
alguien superior al Rey o la nobleza y recurrieron al "pueblo"114
Al año siguiente un Segundo Congreso proclamó la "declaración de las causas para tomar las
armas" iniciando la lucha armada. Para ello se formó hin ejército", basado en las milicias urbanas,
surgidas a partir de 1611 en Virginia13
Estas medidas de reacción —y el mOvimiento revolucionario en general— fueron organizadas
por un grupo de abogados y periodistas burgueses, coincidentes con las ideas iluministas y cófrades
en la masonería, que fueron aglutinados en la región por la American Philosophical Society, fundada
(en 1769) según el modelo de la Royal Society inglesa y liderada por Benjamin Franklin, a su vez
dueño de la Gaceta de Pennsylvania y el difusor más notorio de las "nuevas ideas" en América14.
Los contactos elaborados entre los miembros de las logias masónicas facilitaban a éstos las
vinculaciones entre las elites de las diferentes ciudades y la propagación de su ideario, favorecido
por la difusión en la prensa. 15
12
Cfr. Rodríguez Casado, V., op. cit., p. 267. Claro que también aquí —como en Inglaterra— el "manoseado"
pueblo eran solamente "los varones adultos que poseyesen cierta cantidad y cierto tipo de propiedad" (Mc Donald,
Forrest. Novus Ordo Seclorum. Los orígenes intelectuales de la Constitución Norteamericana, Bs. As., Fraterna, 1991,
p. 28).
13
"En 1755, las milicias americanas reúnen a 500.000 inscriptos y participan pronto en la guerra de la Independencia"
(Bertaud, Jean-Paul, "El soldado", en: Vovelle, M., op. cit., p. 100).
14
"Los deístas norteamericanos —como Franklin o Jefferson— eran una élite, una minoría intelectual en la escena
política y religiosa, pero su influencia superaba su número" (Sontag, Frederick y Roth, John K, La revolución y la
religión en la vida del pueblo americano, México, Norma, 1980, p. 43).
15
Su influencia se aprecia en la moneda, el dólar en realidad, este sello es una verdadera summa masónica: en
el centro figura la Gran Pirámide, rematada por la letra 'delta' divina, es decir, el triángulo con el ojo del Gran Arquitecto
del Universo. En la parte opuesta del billete figura el águila norteamericana, que lleva en la cabeza trece estrellas de
cinco puntas —el pentagrama masónico— por los primeros trece estados de la Unión, dispuestos en forma de sello
salomónico" (Cammilleri, R., op. cit. , p. 157).
244 FLORENCIO HUBEÑÁK
113
Al concluir una asamblea de alrededor de ocho mil habitantes de la ciudad, un puñado de "indios" —
presuntamente dirigidos por John Hancock y Samuel Adams- tiraron al mar un cargamento de té recién arribado.
Asimismo, "Franklin consiguió lanzar en Europa la idea, mejor diríamos el 'mito' de la revolu
ción virtuosa. Hasta entonces las revoluciones revestían el carácter de crímenes sociales"122pero "a
finales del siglo XVIII el término revolución había adquirido un nuevo significado: el de ruptura con el
pasado, el giro violento hacia un füturo mejor. La era moderna, la era revolucionaria
16
John Adams, refiriéndose a Franklin, escribe: "Cuando hablaban de él, parecían pensar que era el destinado a
restaurar la Edad de Oro" (Adams works, edic. 1856, p. 660; cit. Commager, H. S., op. cit., p. 33).
17
Se hizo célebre como inventor del parafrayos.
18
Obras completas, Edic. 1907, 2, p. 370, cit. Sombart, Werner, El burgués. Introducción a la historia espiritual
del hombre económico moderno, Madrid, Alianza, 1972, p. 127.
19
"La quintaesencia de las doctrinas franklinianas está contenida en el Poor Richards Almanac, publicado anual-
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 245
Subrayemos que la "revolución" pudo incubarse y manifestarse con éxito en América gracias a la
concurrencia de fres elementos diversos: el taberna y la [Link]ónica. El primero, cuyo modelo fue la
Gaceta de Pennsylvania —y la imprenta en general— difundió un nuevo estilo de literatura política
panfletaria, el folletín, escasamente conocido sólo en el ambiente protestante del Viejo Mundo. Fue el
medio novedoso y exitoso utilizado por los divulgadores de las "nuevas ideas". Entre estos escritos
sobresalieron las Cartas de un Granjero de PennSylvannia a los Habitantes de las Colonias Británicas, de
John Dickinson. Pero quizás la obra que mejor representó la encarnación de las "nueva ideas" en el Nuevo
Mundo fue Sentido común (Common sense) de Thomas Paine. Este "sentido" lo aplicó a un feroz ataque
a la monarquía, publicado como Los derechos del hombre, convirtiéndose en un perseguido y en el más
firme defensor de la libertad republicana. Ideas similares aparecieron en los múltiples discursos
parlamentarios de los "padres de la independencia" que, siguiendo el citado modelo de los sermones,
enunciaban los principios liberales básicos y explicaban cómo llevarlos a la práctica.
Finalmente, el 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia declaró la independencia de los
Estados Unidos de América, (United States ofAmerica; U.S.A.) según el texto redactado por el joven
abogado Thomas Jefferson, basado en la resolución del Primer Congreso y la declaración-de derechos-
de±irginia•. Esta declaración —la primera de la historia y precedente de la "ideología" de nuestros
tiempos—, redactada por George Mason, fue el modelo seguido por casi todos los otros estados, y luego
"se exportó" a Francia (ver documento 16) y al resto del mund0124.
Fue John Adams quien señaló con precisión los fines de los congresales: "un gran plan y designio
de la Providencia para llevar la luz y la libertad a la parte esclavizada de la humanidad por toda la faz
de la tierra",.. "Las instituciones creadas ahora en los U.S.A. no desaparecerán por completo ni en miles
de años. Es, pues, de gran importancia que sean justas". Y George Washington, elegido primer
presidente de la naciente república, declaró en su discurso inaugural que "el fuego sagrado de la libertad
y el destino del modelo republicano de gobierno" dependían profunda e irrevocablemente "del
experimento confiado a las manos del pueblo norteamericano"125
Después de largas discusiones constitucionales, en 1778, una Convención reunida en
Filadelfia definió la organización federal, cuyos fundamentos se aprecian en los artículos de
Hamilton, Madison
1758 en este mismo almanaque, contiene un resumen de las teorías aquí expuestas. Este discurso fue publicado bajo el título
El camino hacia la riqueza (The Way to the Wealth) en forma de folleto y como tal fue dado a conocer al mundo. Se
reprodujo en todos los periódicos y se difundió por todo el globo terráqueo. Aparecieron 70 ediciones en inglés, 56 en
francés, 11 en alemán, 89 en italiano, y se tradujo además al español, danés, sueco, galés, polaco, ruso, checo, holandés,
catalán, chino, griego moderno y se transcribió en escritura fonética (Phonetic writing). Ha sido impreso por lo menos
cuatrocientas veces" (Sombart, W., op. cit., pp. 132/3).
122
Fay, B., op. cit., p. 253.
123
"Gerhardt, Dietrich, La Vieja Europa, Madrid, Alianza Universitaria, 1981, p. 158. "Karl Griewank ha
analizado la aplicación de la palabra 'revolución' en la edad moderna y su significación cambiante, y ha llegado a la
conclusión de que a partir de la Glorious Revolution de 1688, el término 'revolución' ha sido introducido como expresión
corriente en la ciencia histórica y en la teoría del Estado... Pero realmente es a partir de la Revolución francesa de 1789
cuando cristaliza definitivamente la significación de la palabra en. el sentido político, social e intelectual. Desde entonces
la revolución se ha convertido en el fenómeno histórico por excelencia" (Schieder, Theodor, "Revolución", en: Marxismo
y demo¿racia, t. VII: Política, Madrid, Rioduero, 1975, p. 53/4). Fue a mitades del siglo XVIII "cuando los franceses inventaron el
sentido moO derno de la palabra 'revolución', no como simple golpe de Estado, sino como un levantamiento de masas que
transformó a
246 FLORENCIO HUBEÑÁK
la sociedad. Esa toma de conciencia fue acompañada, en muchos casos, de esperanzas milenarias del establecimiento de un régimen,
por fin, perfecto" (Solé, J., op. cit., p. 131). Recordemos que el término fue tomado de la astronomía.
124
Bien lo expresaba Washington al escribir a su cofrade el marqués de Lafayette: "Yo soy ciudadano de la Gran
República de la Humanidad. Veo al género humano unido, como una gran familia, por lazos fraternos. Hemos sembrado una semilla
de libertad y de unión que germinará, poco a poco, en toda la Tierra. Un día, bajo el modelo de los Estados Unidos de América, se
constituirán los Estados Unidos de Europa. Los Estados Unidos serán el legislador de todas las
y Jay agrupados en El Federalista. Se convirtió en la primera constitución recién en septiembre de
1787. Ésta establecía, entre otros principios importantes, el régimen -republicano de gobiern0126.
Sobre esta constitución afirmó elocuentemente el representante de Massachusetts: "Ha reducido a
la práctica la maravillosa teoría. Un pueblo numeroso en estado de naturaleza ha llegado a un pacto
y, según nuestra idea de los patriarcas, ha nombrado a unos pocos padres de la tierra para que
redactasen el glorioso contrato. Ha sido redactado. El pueblo lo ha firmado con entusiasmo"127
En cuanto a las acciones armadas, las milicias norteamericanas, al mando del terrateniente
George Washington —con la ayuda francesa liderada por el marqués de Lafayette y obtenida por
la embajada de Benjamin Franklin—, después de -varias batallas (Yorktown, Saratoga), lograron la
victoria definitiva en 17É1.
Como bicn cxprcsa un autor "fueron los norteamericanos quienes no sólo aceptaron todo el cuerpo
de los principios iluministas, sino que además los transcribieron en leyes, los cristalizaron en institu-
ciones, y los pusieron en acción. Eso, tanto como el logro de la independencia y la creación de la nación,
fue la Revolución Norteamericana128
Había-sido 'instituido un nuevo país —un Nuevo Mundo? (los Estados Unidos de América)— y
tenía por misión llevar a la práctica los principios del iluminismo en la 'hlueva tierra prometida" y
ciertamente, "por mucho que haga falta matizar, la Revolución americana constituyó un fenómeno
nuevo. Creó en el mundo moderno el primer estado que, con cierto grado de autenticidad, podía lla-
marse democrático. Sus ideales eran aún más importantes que sus logros"129
"Esa revolución fue, decía Ranke, la más grande que haya existido jamás, 'pues consistió en
una completa inversión del principio. Anteriormente el rey lo era por la gracia de Dios, para agrupar
a todos en torno suyo; ahgça emergió la idea de que el poder tiene que ascender desde, abajo"'130
Y esta larga marcha por la conquista de la "nueva tierra prometida" —el Far west— y el
convencimiento de su misión llevó a los laboriosos pioneros a talar bosques, conquistar tierras,
construir haciendas y caminos, plantar nuevas especies, criar nuevos animales: construir los Estados
Unidos. Por otra parte, Norteamérica fue concebida verdaderamente como un nuevo mundo a
consfruir y así lo describió Héctor St. John de Crévecoeur, en una de sus perspicaces Cartas sobre
el carácter norteamericano: "En este gran asilo norteamericano los pobres de Europa se han
encontrado;.. '-¿por qué habrían de preguntarse unos a otros de qué país venían? Desdichadamente,
dos tercios de ellos no
tenían patria... Movidos. por una variedad de motivos han venido aquí. Todo estaba preparado para
regenerarlos: nuevas leyes, un nuevo modo de vida, un nuevo sistema social; aquí se vuelto hombres
(...) por el poder del transplante, como todas las otras plantas, han echado raíces y florecido. ¿Qué
amor puede sentir un europeo pobre por un país donde no tiene nada? El conocimiento de la lengua,
el amor de unos pocos hombres tan pobres como él eran los únicos lazos que lo ataban; su patria es
ahora la que les da tierra, pan, protección y consecuencia. Ubi panis, ibi patria, es el lema de todos
los emigrantes"131
'La providencia divina y la clarividencia política de Jefferson veían en esta reserva luminosa
norteamericana la posibilidad de que andando el tiempo, y por supuesto en un plazo no muy largo,
'nuestra rápida multiplicación cubrirá todo el norte... si no es que también el sur del continente'
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 247
"132. Así el "mesianismo" adquiría la f01ma de la teoría expansiva del destino manifiesto (vcr
documento 17).
Con estas raíces —sus creencias— "los norteamericanos dieron a luz una nueva nación en una
sola generacion"133 y sus ideas fundacionales republicanas —de libertad, igualdad y democracia—
, unidas a las virtudes puritanas del trabajo y el comercio, permanecieron presentes en los mensajes
de
126
"Es muy posible que haya cierta afinidad psicológica entre el republicanismo y 'el temperamento evangélico' ,
que era inherente tanto al puritanismo del siglo XVII como al despertar religioso del siglo XVIII" (Mc Donald, F., op.
cit., p. Él).
127
Cit. Commager, H. S., op. cit., p. 306.
128
" Commager, H. S., op. cit., p. XI.
129
Cobban, A., op. cit., p. 438.
130
Negro, D., op. cit., p. 144.
131
Lettersfrom an American Farmer, Carta II, cit. Commager, H. S. op. cit., pp. 276/70
132
Cit. Weinberg, Albert, Destino Manifiesto. El expansionismo nacionalista en la historia norteamericana, Bs.
sus líderes a través del tiempo y se difundieron entre los intelectuales europeos de su tiempo —
convencidos de la realización de un modelo de sociedad perfecta en la tierra, como la Unión Soviética
tres siglos después—, favoreciendo la revolución francesa y otros acontecimientos históricos 134
La Revolución francesa
Como señaláramos anteri0ffnente el proceso revolucionario —iniciado en Inglaterra— se propa-
20
"En Francia, en la víspera de la Revolución, el 'segundo estamento' no incluía más de cuarenta mil personas, o sea, el uno
y medio por ciento de la población total, y aunque el 'primer estamento' , el clero, secular y regular, contaba con unos ciento treinta
mil, o sea, el cero con cinco por ciento, sólo algunos de sus miembros, cuando más, podían reclamar para sí la calidad de noble"
(Pillorget, R., op. cit., p. 170).
21
Como se llamaba en Hispania contía mediana a la "clase media".
248 FLORENCIO HUBEÑÁK
Se conocía como integrantes del Tercer Estado a aquellos ciudadanos franceses —no necesariamente de origen
burgués— privados de 'Fvüegios" y que, fimdamentalmente, no pertenecían a la nobleza ni al clero, aunque
tampoco eran campesinos. Luego seles llamó—almodoinglés— 'los del común" o"comunes,,137
En cuanto a los burgueses no conformaban una clase (burguesía) sino un amplio espectro de
ciudadanos de diversas profesiones e intereses (hombres de leyes, comerciantes, médicos,
periodistas), cuyo mayor empeño no consistió en combatir a la nobleza sino en acceder a ella
emparentándose con sus integrantes e imitan o sus um res, gustos y privilegios, mientras se
preocupaban por enrique cerse. Entre ellos aparecieron "hombres nuevos" ambiciosos, carentes de
tradiciones y deseosos de
"cambiar el mundo", que enconfraron un camino favorable en la masonería y en la revolución.
Pero fue en el seno de la nobleza corrompida, humillada y asustada por la sucesiva merma
de sus pn<os —y del honor adherido—, especialmente en el campo de las armas, a su vez dividida
por la influencia de la prédica de los iluministas en los salones y la narración de la experiencia
americana por los hombres que la vivieron, como el marqués de Lafayette donde se gestó la
revolución 2223
Podemos observar como la nobleza se fue "aburguesando", en gran parte para salvar su posición social y
política, mientras que los burgueses —por similares razones— se ennoblecían24
134
Turgot pudo decir, más sencillamente, que "este pueblo es la esperanza de la raza humana. Puede volverse el modelo"
(Carta a Price, cit. Adams, John, Works, t. IV, p. 278 ss., cit. Commager, H. S., op. cit. , p. 175).
135
Aunque cabe observar que "muchas familias se, habían extinguido, y otras habían sido ennoblecidas por los
soberanos. Bajo Luis XVI, sólo las genealogías de dieciseis familias podían remontar más allá del siglo XVI..." (Pillorget, R.,
op. cit., p. 170-1).
22
Como bien afirma un autor "el impulso revolucionario, los fondos revolucionarios y los jefes revolucionarios,
23
) en los dos primeros años de la Revolución, provienen de las clases privilegiadas. Si el duque de Orleáns, Mirabeau, La Fayette,
la familia de Noailles, los La Rochefoucauld, Boullon, Lameth y demás nobles liberales no hubieran desertado de las
filas de la aristocracia para servir la causa del estado llano y la Revolución, habría faltado a los revolucionarios el
apoyo que les permitió triunfar desde un principio" (Fay, B., op. cit., pp. 274/5).
Muchas veces la nobleza, frente a las ideas de la Ilustración "acepta y padece un discurso político original que define la
24
legitimación de un nuevo grupo social fundado en los valores de virtud, razón, mérito y derechos naturales y que
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 249
recaudación de dinero una Asamblea de notables142 aconsejó al Rey —en febrero de 1787— la
convocatoria a los Estados Generales 143, que no se réun"ían desde 1614. iEra el principio de la
revolución! @
Hoy resulta evidente que la "atmósfera dc malestar general" generada por la escasez de
alimentos fue "la mecha" aprovechada por grupos revoluçjgnarips sediciosos} que, egubebidps
eglas ideas iluministas, cuestionaban la monargu(ade origen pretendíanreemplazar
narquía constitucional "a la igglesa" o los menos por una rcpública "a
la americana". La crisis. econéillica se convirtió en una crisis política:
Como bien expresara el revolucionario Dantón "la revolución está antes en las cabezas que en
las barricadas" y en ello trabajaron tenazmente los activistas, en gran parte nucleados por la
masonería145, distribuyendo folletos que atacaban —incluso burlonamente— al rey, a la nobleza y al
clero, fundamentos —como vimos— de la estructura del poder146.
Esta labor se incubaba en los ya citados salones, donde prevalecían estas ."nuevas ideas" casi como
una moda, pero tampoco eran ajenas a la Academia, convertida en "un santuario de la impie- dad", según
un prelado contemporáneo. Muchos adoptaron el "modelo americano" que difundieron en París, Franklin y
Lafayette -centros de atracción en los salones— y siguieron, entre los más conocidos, Condorcet y el abad
Sieyés. Pero los activistas más radicalizados como Marat o Brissot —futuras cabezas de los grupos jacobino
y girondino—, Dantón o Saint Just eran panfletistas resentidos procedentes de 'las profundidades de los
bajos fondos intelectuales' 147 que se reunían para discutir sus "sueños utópicos" en los cafés del Palais-
Royal. Tampoco estaban ausentes "los banqueros y los capitalistas que aportaron su oro„148, ya que no
puede hacerse ninguna revolución sin dinero.
Resulta de interés seguir la difusión de las "nuevas ideas" en París. "D"Argenson nos habla también
de las noticias propaladas 'durante el paseo'. Los jardines públicos, fuesen éstos los de los grandes
conventos, los de las Tullerías o el Luxemburgo, desempeñaron un papel social. Circulaban las noticias
en un medio más heteróclito que el de los cafés y la abundancia de los que hacían correr las noticias ha
sido por numerosos testimonios. Antes de la difusión de la prensa, cafés y paseos fueron la
sede de una verdadera prensa oral"149
Ante el riesgo de una bancarrota económica Luis XVI encomendó_suçesivamente a varios mi-
uistros (Turgot, Necker, Calonne)-bus-car un camino para corregir la situación. Pero cuando éstos intentaron -
con apoyo de los banqueros burgueses— una reforma impositiva igualitaria debieron en-
140
Solé, J., op. cit., p. 102. 141
Idem, p. 104.
142
Not-ables = no hábiles.
143
Una especie de Parlamento donde estaban representados los tres estados (estamentos) del Reino: la nobleza,
el clero, y el tercef estado: los comunes o ciudadanos sin privilegios (¿burgueses?).
144
Recordemos que "el marqués de .Caistres, cuando todavía era Ministro de Luis XVI, elevó al Monarca una
memoria donde aseguraba que el trabajo subversivo llevado sobre la opinión pública era de tal suerte 'que si la situación
no es rectificada muy pronto con mano fuerte, no bastará más que una chispa para incendiar el país"' (Calderón Bouchet,
Rubén, 1-n Revolución Francesa. Bs. As., Santiago Apóstol, 1999, p. 121).
145
En esta época se registran 629 logias en Francia. El duque Felipe de Orleáns "...dirigía a la francmasonería francesa y dominaba
París desde su Palais-Royal... " (Solé, J., op. cit., pp. 86/7).
146
"En Francia e Italia hay una literatura, una prensa y un teatro satíricos que lanzan alfilerazos, catalogan,
fustigan y ridiculizan al noble y acaban imponiendo la imagen de un ser inútil para la sociedad, dañino para el espíritu
de las Luces, un obstáculo para las necesarias reformas" (Sema, P., op. cit., p. 80). 147 Solé, op. cit., p. 41.
250 FLORENCIO HUBEÑÁK
frentar la oposición de la nobleza "parasitaria", que creyó diluir los cambios con la mencionada con
vocatoria a los Estados Generales, que estimaban controlar.
Luis XVI, después de un largo período de vacilaciones (año y medio) —que eran innatas a su
personalidad150—, aconsejado por el popular marqués de Lafayette, accedió a llamar a los Estados
Generales. Ello favoreció un estado de ebullición y en cada ciudad y región, muchas veces controlada por
los miembros más activos de las logias, comenzaron a redactarse_unosmuadernos [Link]ían los temas
a discutir. Entretanto Siéyes publicó un célebre folleto denominado ¿Qué es el Tercer
Estado?, donde reivindicaba los derechos de sus integrantes (ver documento 12).
Los Est4dos_Generales-se-inauguraron el5 de.mayo_de 1189 151 en "una atmósfera de
desorden general y de ansiedad popular"152. El primer tema que se planteó fue si la votación se
realizaría por estado o por cabeza 153 y al no lograrse una definición favorable, los representante de
los "comunes" —así se autollamó el Tercer Estado— se juramentaron, en la cancha de "juego de
pelota" (ver documento 20), a permanecer autoconvocados en una Asamblea Nacionat, soberana
con plenos poderes legislativos hasta dictar una constitución para Francia154. Algunos eclesiásticos
los apoyaron y a medida que pasaba el tiempo cada vez más nobles e integrantes del clero se les
unieron. iLa revolución estaba en marcha!
Luis XVI se encontró presionado y el 9_
dejulWlegitimó_la Asamblea Nacional Constituyente. iHabía nacido la nación francesa! 155 A
partir de entonces, por decreto, el monarca, en vez de "Rey de Francia y Navarra", fue "Rey de los
Franceses".
la despedida deLbanquero Necker comoninistro tres díasxnás_tarde y una
concenen París lo; heçhos que permitieron ales _revolucionarios [Link] población
de París, con el argumento de una hambruna presumiblemente provocada. La
capital se convirtió en una ciudad descóntrolada, plagada de
asaltos y motines. Los más excitados fueron incitados a buscar arma»! ¿e
dirigieron a un importante depósito _como era Ig Bastilla, cuya toma —el 14 de julio— se
156
150
Un ejemplo de su remarcada debilidad de carácter se aprecia en la queja enunciada a la muerte de su
antecesor:' "iQué peso! Y no se me ha enseñado nada. iMe parece que el mundo va a caer sobre mí!" (cit. Calderón
Bouchet, R., op. cit., p. 140).
151
Con la participación de 270 nobles, 291 eclesiásticos y 578 representantes del Tercer Estado.
152
Solé, J., op. cit., p. 102.
153
En el primer caso la alianza del primer y segundo estado garantizaban la defensa de sus intereses, pero si la
votación era por cabeza, el Tercer Estado tenía asegurada la mayoría.
154
"En esta ocasión, el conde de Mirabeau (Honorate Gabriel Riquetti), constituyéndose en portavoz de todos,
anunció con su voz de trueno: 'Id a decir a quienes os envían que estamos aquí por la voluntad del pueblo de Francia
y no abandonaremos nuestros cargos si no es por la fuerza de las bayonetas"' (cit. Calderón Bouchet, R., op. cit.,
p. 148).
155
Es importante distinguir que "... hasta finales del siglo XVIII (...) las naciones no constituían la totalidad dél
pueblo, sino la clase dominante y políticamente representada" (Schulze, Hagen. Estado y Nación en Europa.
Barcelona, Crítica, 1997, p. 93). Luis XV añadía: "Es en mi persona donde reside la autoridad soberana... Mi pueblo
es uno conmigo.
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 251
Los derechos separados del monarca están necesariamente unidos con los míos y no existen sino entre mis manos" (Al Parlamento
de París el 3 de marzo de 1766). Así aparece —con la Revolución francesa— la nación como una idea-fuerza con carácter mítico...
La idea se mezcla con el concepto bodiniano de "soberanía". A su vez, tras Napoléon, y a partir de ese momento, la nacionalidad se
convirtió en una idea-fuerza revolucionaria para afirmar el derecho a la independencia "nacional". También se comenzó a usar la
Idea de nación como herramienta de legitimación. "La voluntad de constituir una nación era experimentada hasta el siglo XVIII
por elites intelectuales. Las masas, los pueblos en general, no sentían esta necesidad de ser 'nacionales'. Los despierta
emotivamente la Revolución francesa". (Cfr. Ferrando Badía, Juan. "La Nación", en: Revista de Estudios Políticos, Madrid, 202,
julio-agosto 1975, 'p. 31). Luego surgirá el "cuarto Estado" y el sufragio universal para incorporar las masas a la nación.
156
Francois Chateaubriand, en sus Memorias de ultratumba atestigua: "El 14 de julio fue tomada la Bastilla.
Yo asistí en calidad de mero espectador a este asalto al que se opusieron únicamente algunos inválidos y un gobernador
tímido. Si las puertas hubiesen estado cerradas, el pueblo no hubiera entrado jamás en la fortaleza. Únicamente vi
disparar dos o tres cañonazos, y estos disparos no fueron hechos por los inválidos, sino por algunos guardias franceses
que habían subido ya a los torreones. De Launay fue sacado de su escondrijo y después de haber sufrido mil ultrajes,
apaleado en la escalinata del Ayuntamiento; el síndico de comercio Fleselles fue herido en la cabeza de un pistoletazo;
tal era el espectáculo que hallaban tan agradable hipócritas sin corazón. En medio de aquellOs asesinatos el pueblo se
entregaba a la orgía, como lo hizo en las turbulencias de Roma en tiempos de Otón y Vitelio. Los 'vencedores de la
Bastilla', borrachos s. fueron Daseados en triunfo por las calles y las plazas en carruajes de
La "caída de la Bastilla" —ampliada por el rumor de una invasión extranjera— provocó una oleada
de pániêõ qíe, en julio, se propagó desde París -dominado por las turbas incitadas por abogados
descontentos o periodistas semi-desocupados a las provincias— y en éstas, muchos campesinos "se
pusieron... a saldar viejas cuentas, a quemar castillos y, sobre todo, a destruir archivos solariegos,
en los que estaban anotados sus obligaciones y sus pagos"157. El miedo duró poco más de tres
semanas.
Mientras la "llama revolucionaria" se propagaba a las provincias; en París, ante la defección de
las tropas reales 158 y para restaurar el orden, se formó una milicia de ciudadanos, denominada Guar-
dia Nacional —vestida de tricolor (azul, rojo y blanco)—, al mando de Lafayette, el "héroe de la
independencia americana".
Entretanto muchos nobles comenzaron a emigrar hacia Suiza, Flandes o a los estados alemanes
fronterizos.
En París los más entusiastas —que se fueron organizando en los clubes que se reunían en los
cafés 159_, aprovechando la atmósferade miedo y lograron que la Asamblea Nacional aprobase, en
la noche del 4 de agosto, medidas revolucionarias destinadas a abolir los restos del sistema
todos los privilegios de la nobleza160 y del clero. Como bien observa un autor, "ese acto hizo
irreversible la Revolución y condenó definitivamente al Antiguo Régimen"161 . Los cambios de ín
dole económico-social se completaron el 26 de agosto con la promu18aciép_de la Declaración de
los derechos del hombre y@el ciudgdano que garantizabaus libertades de propieda4, de comercio,
de
brían, con el respeto que infunde el miedo, ante aquellos héroes, algunos de los cuales murieron de fatiga en medio de
su triunfo", Barcelona, Folio, 1999, p. 83). Hoy parece exagerado agregar que "cuando cayó la Bastilla, se descubrió
que sólo encerraba a siete ancianos que se enojaron [Link] molestados" (Clark, K., op. cit., p. 435). Unos días antes se
había trasladado a un manicomio al célebre marqués de Sade.
157
Thompson, F.M., "La revolución en la agricultura mundial", en: Briggs, Asa, Las contradicciones del
progre- so. Historia de las civilizaciones. El siglo XIX, Madrid, Alianza-Labor, 1989, t. X, p. 194.
158
Que usaban el uniforme blanco del color de los Borbones.
159
Los Cordelliers —así llamados por el antiguo convento franciscano donde se reunían— fueron guiados
por Dantón, secundado por Marat, Robespierre y otros miembros de la logia 'De las nueve hermanas'. El Club de los
Jacobinos —también de raíz masónica— que se reunía en la calle de San Honorato se propagó con gran rapidez y
adquirió un cariz cada vez más agresivo, mientras que los Girondinos representaban los intereses más conservadores y
Sieyés fundó una asociación 'Amigos de La Fayette' que agrupaba a los banqueros ydemás dirigentes del Tercer Estado.
160
Las lettres de cachet.
161
Solé, J., op. cit. , p. 92. Cabe observar que paralelamente una mujer —Olympe de Gouges— redactó una
frustrada Declaración de los derechos de la mujer para añadir a la de los hombres. Estas disposiciones prosiguieron con
la promulgación de la Ley Chapellier, el 22 de mayo de 1791, por la cual se prohibían todas las corporaciones obreras.
162
Valverde, C. op. cit. , p. 232.
163
Claramente lo expresaba Sieyés al afirmar que "El pueblo es sólo la suma de individuos" (Fragments
politiques, en: Des Manuscrits de Sieyés. 1773-1779, cit. Martín, Xavier, "Fundamentos políticos del Código
Napoleón", en: La
INTEGRAL DE OCCIDENTE 253
1---IISTORIA
El gobierno de París decidió que "todas las iglesias y templos de cualquier religión que existen
en París se cerrarán en el acto"166 "Ese proceso, iniciado en 1792, reapareció con fuerza en el
otoño de 1793, complicado esta vez con iconoclasia y anticlericalismo. Si las iglesias fueron
transformadas en cuarteles y en arsenales, la destrucción, mediante ceremonias, de los objetos del
culto sobrepasó las preocupaciones militares. El apogeo del movimiento llegó con la obligada o
no, del sacerdote, su abjuración eventual o su casamiento. La supresión del antiguo orden religioso
se vio acompañada por esfuerzos para crear otro nuevo, bajo la forma de distintos cultos
revolucionarios y de una desacralización radical de la vida cotidiana. Los nombres de las calles y
de las ciudades, los nombres de pila, el calendario, perdieron toda referencia al pasado cristiano
Los domingos y días de fiesta fueron reemplazados por las decadías que suprimieron dos o tres
días de descanso al
mes
La
detenidos en Varennes.
Las monarquías del resto de Europa vieron, primero con preocupación y luego con horror, lo que
estaba ocurriendo en Francia, mientras que los revolucionarios armaban un ejército para defenderse
164
Con la reforma se eliminaron cincuenta y dos diócesis, pero "únicamente siete obispos prestaron
el juramento a la Constitución civil del clero (setenta y dos debieron emigrar). Los sacerdotes se dividieron en
dos grandes grupos casi iguales, aunque repartidos de forma desigual según las regiones: los juramentados o
constitucionales y los no juramentados o refractarios. Una gran parte del pueblo miraba como traidores a los
juramentados (un 60%) y se negaba a recibir de sus manos los sacramentos" (Valverde, C., op. cit., p, 227).
165
Idem, pp. 226-7.
166
Viguerie, Jean de, Cristianismo y revolución, Madrid, Rialp, 1991, p. 185.
167
Solé, J., op. cit., pp. 199-200.
168
Se conocen datos de 1.701 sacerdotes que fueron deportados y de otros 705 que fueron detenidos.
y/o para exportar "las ideas revolucionarias". La dinastía católica dc los Habsburgo —representada
por María Antonieta, la esposa de Luis XV1— fue considerada la más peligrosa, pero el verdadero
poder militar radicaba en Prusia, donde los reyes habían armado una poderosa y bien organizada
fuerza militar.
La Asamblea francesa —amparada en la negativa imperial de disolver las concentraciones de
emigrados en las fronteras comunes— resolvió en abril de 1792 "—en medio de un arrebato de
entusiasmo"— declararla guerra al emperadorFranciscQU, y a sus aliados prusianos. El resultado fue
el ingreSo de experimentadas trppas imperiales en territorio francés y la convocatoria a una "cruzada
de defensa nacional", que terminó fortaleciendo a los revolucionarios.
7
Aprovechando que al pánico interno se unían los temores de una invasión exterior, la
Asamblea dispuso un reclutamiento de voluntarios entre la Guardia Nacionpl, que fueron enviados
al frente, acompañados por comisarios encargados de obtener el juramento de fidelidad de las tropas
a la repú iSe trataba del primer ejército nacional!
z
Estas tropas necesitaban ser adoctrinadas en el ideario revolucionario. Para ello "la Convención
enviaba diariamente a los soldados una media de treinta mil periódicos, cifra evidentemente
desproporcionada para la época"170. Asimismo, como bien señala un autor, "la guerra fundió la
causa nacional con la causa revolucionaria, en el momento en que ésta sufría uno de sus más
profundos declives
Hasta el episodio de Varennes la mayoría de los integrantes de la Asamblea eran monárquicos,
aunque deseasen una monarquía constitucional a la inglesa, que acatase las decisiones de "los
representantes de la nación" y aceptase la división de poderes que propiciara Montesquieu en su
Espíritu de las leyes. La frustrada fuga real favoreció la causa republicana y acentuó los temores.
Días más tarde (17 de julio de 1791) una multitudinaria manifestación republicana fue sofocada, con
abundante derramamiento de sangre, por la Guardia Nacional dirigida por Lafayette, en el Campo
de Marte. Aunque parecía que allí se salvó la monarquía, "Varennes hizo volar en pedazos la unidad
de la Revoluclon
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 255
El clima político inestable se enrareció entre junio y agosto de 1792; París quedó en
manos de los revolucionarios "jacobinos" más activos liderados por Dantón, quienes el 9 y
10 de agosto incitaron el ataque al palacio de las Tullerías, y a pesar de que el rey recurrió a
la protección de la Asamblea, ésta votó su suspensión173 y la [Link] a una
Convención. iLa monarquía expiraba!
Ésta —elegida en septiembre de 1792— mostró nítidamente la presencia de las dos posiciones:
los conservadores (girondinos) —que se ubicaron a la derecha de la sala— y los reformistas
(revolucionarios, jacobinos), que lo hicieron a la izquierda. Allí encontramos la raíz de la
denominación de los futuros partidos políticos modernos .
Favorecida por la victoria de los franceses en Valmy174— la Convención votó el 21 de septiembre
de 1792 la supresión de la monarquía y la instauración de la República al día siguiente175 , sus mis-
170
Cammilleri, R., op. cit., pp. 185/6.
171
Vicens Vives, J., Historia general moderna, Barcelona, Montaner y Simón, 1969, t. II, p. 201. Según
decreto de 23 de agosto de 1793: "Los jóvenes irán a la batalla; los casados fabricarán armas y transportarán víveres;
las mujeres harán tiendas, uniformes y servirán en los hospitales; los niños prepararán vendas de telas viejas; los
ancianos- se reunirán en las plazas públicas para levantar el coraje de los guerreros, excitar el odio a los reyes y predicar
la unidad de la República" (Róhl, John. "El nacimiento del Estado moderno", en: Briggs, Asa. Las contradicciones del
progreso. Historia de las civilizaciones, El siglo XIX, Madrid, Alianza-Labor, 1989, t. X, pp. 230/1).
172
Ozouf, Mona, Dictionnaire critique de la revolutionfrancaise, p. 182.
173
Es probable que la "gota que rebalsó el vaso" fuese la declaración del duque de Brunswick (25 julio 1792),
jefe de las prusianas, que impmdentemente amenazó desü-uir y arrasar la capital si el rey y su familia no eran puestos
el libertad.
174
Hay historiadores que sostienen una sospechosa retirada de los prusianos en Valmy, basándose en la
circunstancia que tanto el duque de Brunswick, jefe de la coalición monárquica, el general francés Doumouriez y los
negociadores Dantón y La Fayette eran todos masones.
175
"La frase de Collot dTlerbois que decidió el rumbo de la votación, quedó para siempre inscripta en los anales
de la Revolucion: 'Un momento —dijo— hay algo que no podéis postergar: la abolición de la realeza' (Calderón
Bouchet,
mos integrantes, luego, en enero de 1793 (Año II) —dominados por los jacobinos más
radicalizados— votaron a favor de la muerte de Luis XVIi76
"'El pacto social comienza hoy', se pudo escuchar el día de la apertura de la Convencion ,
"177_ . y el revolucionario Cambón recordaba desde la tribuna: "Hay que forzar a los pueblos a ser
libres, or ganizando el despotismo de la libertad para aplastar el despotismo de los reyes"178. Al día
siguiente se aprobó un nuevo calendario, cuyo año I comenzaba el día de la proclamación de la
República, eliminándose en él toda referencia a las festividades del cristianismo.
Como bien observa un autor "destruida la soberanía del Rey, por su ineptitud o por culpa de
los que debieron sostenerlo, se impuso la necesidad de inventar un soberano que por supuesto no
tuviera existencia real ni pudiera ejercer su soberanía. Este era el pueblo o, por lo menos, el grupo
o la facción que podía hablar más fuerte invocando su nombre"179. Las teorías de Rousseau les
vinieron a medida.
Los jacobinos asumieron la ardua tarea de "salvar la Revolución". Para algunos historiadores
fueron el .origen de la izquierda internaciona1180. Ellos construyeron la base mítica de la
revolución, sobre los conceptos de nation, como aglutinante de "la voluntad general" de
todos los habitantes ("el pueblo"), concepción comunitaria "mítico religiosa" y del amour sacré de
la patrie como movilizador de una virtud cívica destinada a defender a Francia y exportar las
ideas revolucionarias por toda Europa bajo la consigna "guerra a los castillos y paz a las cabañas",
256 FLORENCIO HUBEÑÁK
aunque quienes las propagaron fueron luego las tropas "ciudadanas" de Napoleón. "Se trataba de
crear un hombre nuevo"181 y ello
176
De los 749 convencionales elegidos en 1792, entre los presentes en la sesión del 21 de enero de 1793, 387 votaron
a favor y 334 en contra. "A propósito del proceso del rey, Danton declaraba: 'No juzgaremos al rey, lo mataremos'.
Añadía: 'esos curas, esos nobles no son culpables, pero deben morir, porque están fuera de lugar, obstaculizan el
movimiento de las cosas y estorban el porvenir" (Chateubriand, Memorias de ultratumba ..., Pleiade, t. I, p. 299) "Un
reportaje de la época esCrito por Sebastian Mercier en su Nouveau París nos informa de primera mano cual era el
espfritu de la nueva sociedad que se incoaba: 'El fondo de la sala donde se juzgaba al Rey había sido convertido en
lugar del esparcimiento. Las damas, con encantador abandono sorbían helados, comían naranjas y bebían licores. Los
caballeros llegaban a saludarlas y luego retornaban a sus deberes cívicos. Los ujieres, por el lado de la Montaña, hacían
el papel de acomodadores de la ópera, se los veía abrir las puertas de los tribunales de reservas y conducir galantemente
a las queridas de Orleáns Igualdad, enjaezadas con cintas tricolores'. 'Aunque se había prohibido dar muestras de
aprobación o reprobación, la madre duquesa, la amazona de las bandas jacobinas se quejaba cuando no oía resonar con
fuerza en sus oídos la palabra muerte'. 'Las altas tribunas destinadas al público en general, durante los días que
precedieron al famoso juicio, estuvieron siempre llenas de extranjeros y gente de cualquier situación: allí se bebía vino
y aguardiente como en las tabernas"' (cit. Calderón Bouchet, R., op. cit., p. 323/4).
177
Manuel, 21 de setiembre de 1792, Archives parlamentaires, 1/52/74/1, en: Martín, X., op. cit. , p. 159.
"Las ideas fundamentales del Contrato Social inspiraron, mucho más de cuanto suele pensarse, a los Constituyentes
de 1789, en competencia con las de Montesquieu y las de Sieyés, y sobre todo ü-iunfaron después de 1792, con la
Gironda, con la Constitución (jamás aplicada) del año I, texto sagrado de la democracia jacobina: soberanía del pueblo,
la ley como expresión de la
voluntad general, exclusión de todas las 'sociedades parciales' : corporaciones, asociaciones, partidos; la sospecha
como principio para con el Ejecutivo; dictadura para la salvación pública; religión civil" (Pillorget, R., op. cit., p. 196).
178
Cit. Rougier, L. op. cit. p, 192). Parece pertinente, respecto a la opinión de los revolucionarios sobre la
libertad, agregar que la libertad de prensa fue dispuesta el 10 de agosto de 1792, pero "dos días después la Convención
se apresuró a decretar el arresto de todos los periodistas que no cumplieran con su deber revolucionario" (Cammilleri,
R. op. cit. , p. 186). 179 Calderón Bouchet, R., op. cit., p. 58.
180
Roberts, John. "La política y la sociedad desde 1789 hasta 1851", en: Briggs, A., op. cit., t. X, p. 79) o
"el temible prototipo de los militantesrevolucionarios persuadidos de ser los redentores absolutos de la humanidad"
(Fréher, Ferenc, The Frozen Revolution. An essay onjacobinism ". Maison des Sciences de l'Homme, 1987, cit. Solé,
J., op. cit., p. 226, nota 25).
181
"Tal era la representación, por ejemplo, del hombre revolucionario; en una página célebre, Saint-Just lo
exaltaba a la vez como sensible y heroico: Un hombre revolucionario es inflexible. Peor es sensato, es frugal; es
sencillo sin hacer ostentación del lujo de la falsa modestia; es el enemigo irreconciliable de toda mentira, de toda
indulgencia, de toda afectación. Como su meta es ver el triunfo de la Revolución, no la critica nunca, pero condena a
sus enemigos sin mezclarla con ellos; no la ultraja, sino que la esclarece; y celoso de su purezas, se Vigila cuando
habla, por respeto a la Revolución; no pretende tanto ser el igual de la autoridad que es la ley, como el igual de los
hombres y sobre todo de los desgraciados. Un hombre revolucionario está lleno de hónor, es civilizado sin sosería,
por franqueza, y porque está en paz con su propio corazón; cree que la grosería es señal de engaño y de remordimiento,
y que oculta la falsía bajo el arrebato. Los aristócratas hablan y actúan con tiranía. El hombre revolucionario es
intratable para los malvados pero es sensible; se siente tan celoso de la gloria de su patria y de la libertad que no hace
nada sin pensar; corre al combate, persigue a los
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 257
implicaba terminar con el hombre viejo y cristiano. Tanto ellos —como sus seguidores más
fanatizados— "asociaban su empresa descristianizadora a la construcción de un nuevo hombre
republicano, desembarazado de sus vicios y absolutamente virtuoso 182
El político inglés Burke menciona un breve pero elocuente discurso del pastor protestante Rabaud de
Saint Etienne: "Todas las instituciones de Francia --decía el pastor— coronan la desdicha del pueblo; para
hacerlo feliz hay que renovarlo todo; cambiar sus ideas, cambiar sus leyes, cambiar sus costumbres (. . . )
cambiar los hombres, cambiar las cosas; cambiar las palabras (. . . ) desfruirlo todo, sí, destruirlo todo,
puesto que todo debe hacerse de nuevo"183
Los jacobinos elaboraron incluso una pedagogía ceremonial laica que "vela por la educación
cívica de este ejército. A través del representante comisionado, diputado por la Convención y
provisto de plenos poderes, y de múltiples agentes del gobierno, desde los comisarios de guerra hasta
los jueces militares, magistrados jacobinos, los miembros de la Montaña enseñan a los soldados las
razones de su lucha: la ruina total del *feudalismo' , la libertad de la tierra y los hombres, la igualdad
y la unidad de una nación en guerra contra la aristocracia francesa y europea. Los discursos de los
representantes comisionados, las fiestas cívicas en las que soldados y ciudadanos, los
clubs y sociedades populares donde se encuentran, las canciones patrióticas, como la Marsellesa, o
coplas compuestas sobre este himno y las obras de teatro son otros tantos medios utilizados por los'
pedagogos de la República"184. Esta nueva simbología mítica restaura de la Antigüedad el "culto a
los muertos" (antepasados) como forjadores de la patria y así se establece la "inmortalidad del
patriota", evidenciada en el ceremonial, en las estatuas, en los museos y en los cementerios185
Es interesante observar —como dice Valverde— que "los franceses del siglo XVIII y de la Revo-
lución tuvieron una conciencia mesiánica. Se consideraron con vocación redentora de sacar a todos los
pueblos de las tinieblas religiosas y políticas medievales y conducirlos a la tierra prometida donde
sólo reinarían la razón y la filantropía. La razón sustituye a Dios, la humanidad sustituye a la
Iglesia"186. Este espíritu influyó en Goethe al profetizar: "Desde este lugar y este momento data una
nueva era en la historia del mundo".
En momentos en que 'Francia luchaba a vida o muerte confra las fuerzas de la antigua
corrupción; y durante algunos años sus líderes sufrieron del más tenible de los espejismos: se
creyeron virtuosos. El amigo de Robespierre, Saint-Just, afirmó: 'En una república que sólo puede
estar basada en la virtud, toda compasión que se muestre hacia el delito es una prueba de fraición
flagrante"'187. Fue Robespierre —el adalid de esa lucha virtuosa— quien al hablar Sobre los
principios de la moral política en febrero de 1794 (año m) sostuvo: "Queremos sustituir, en nuestro
país, el egoísmo por la moral, el honor por la probidad, las costumbres por los principios, la decencia
por los deberes, la tiranía de la moda por el imperio de la razón, el desprecio de la desgracia por el
desprecio del vicio, la insolencia por la dignidad, la vanidad por la grandeza de espíritu, el amor al
dinero por el amor a la gloria, las buenas compañías por las buenas gentes, la intriga por el mérito,
la cultura por el talento, el brillo por la verdad, los hastíos de la voluptuo-
dad no es delicadeza de espíritu sino cualidad del corazón y una cosa bien entendida. Marat era apacible en su hogar,
únicamente asustaba a los traidores. Jean-Jacques Rousseau era revolucionario y sin duda no era insolente; de lo cual
concluyo que el hombre revolucionario es un hombre de buen jucio y de probidad. Si hacéis todas estas cosas, os
enfrentaréis a los vicios con la verdad, y salvaréis a la patria. No esperéis otra recompensa que la inmortalidad"
(SainJust, Rapport sur la police genérale, la justice, le comerce, la législation, et les crimes defaction, del 26 de
Germinal, año 2, en: Saint-Just, Oeuvres choises, París, 1968, pp. 254-5. cit. Baczo, Bronislaw, "El revolucionario",
en: Furet, F., op. cit., p. 281).
182
Solé, J., idem, p. 201.
183
Cit. Burke, E.... Reflexiones sobre la Revolución Francesa. Bs. As., Dictio, 1980, p. 262, nota 91.
184
Bertaud, Jean-Paul, "El soldado", en: Vovelle, Michel, El hombre de la Ilustración, Madrid, Alianza,
1995, pp. 111/112.
cit., p.
258 FLORENCIO HUBEÑÁK
185
"El hombre del Ancien Régime enterraba a sus muertos en el patio de su casa, en la Iglesia,
detrás de la hacienda... El estadio destinado a los muertos está contiguo a los vivos, en consonancia con la
idea cristiana del 'paso a mejor vida"' (Cammilleri, R., op. 169). Ahora le reemplaza el cementerio, del
griego koimeterion o "lugar donde se duerme" y "visita" a los antepasados.
sidad por el atractivo de la felicidad, la pequeñez de los grandes por la grandeza del
hombre...„188, acentuando que "la virtud sin el terror es impotente, el terror sin la virtud es
funesto"189
Pero parece haber sido el mismo Robespierre quien, en un célebre discurso (21 de
noviembre de 1793), fue el primero que reaccionó contra el proceso de descristianización,
defendiendo la necesidad de una religión (el deísmo) y organizando la festividad del Ser
Supremo para el 8 de junio. siguiente (año IV) como base de la moral cívica pregonada190. Los
revolucionarios se preocuparon por la instauración de un culto republicano con sus ritos y símbolos
191
. "El 10 de noviembre de 1793 (20 brumario del año II en el nuevo calendario) se inauguró en la
catedral de Notre Dame en París el culto de la Razon, "192
Recordemos que la cultura medieval —y su cosmovisión— habían conformado una verdadera
tradición cristiana que se manifestaba, como vimos, en la vida cotidiana de los europeos. "La Iglesia
consiguió que la vida girase en tomo al campanario y llenó permanentemente esta vida de un espíritu
eclesiástico"193. Las costumbres o prácticas litúrgicas, basadas en las ancestrales creencias cristianas
y predicadas' por el clero, entraron en crisis con la difusión del pensamiento iluminista. Éste no sólo
fue "predicado" desde afuera, sino también se introdujo dentro de la Iglesia e influyó notablemente
sobre muchos sacerdotes "ilustrados", a veces faltos de vocación o de fe, que no vacilaron, incluso,
en ingresar a la masonería.
Pero esta lucha ideológica que implicaba el cambio cosmovisional y que conducía a la
incredulidad —o indiferencia— se produjo fundamentalmente entre los intelectuales y su —todavía
relativamente escaso— campo de acción. La mayoría de la población seguía siendo tradicionalmente
católica y lo manifestaba en las multitudinarias devociones. "La iglesia parroquial era el núcleo vital
del pueblo. El párroco enseñaba lo que hay que creer, lo que hay que obrar, lo que hay que orar, y lo
que hay que recibir; domingo tras domingo convocaba a todos los fieles con las campanas a un
encuentro y reconocimiento cristiano; rompía el ritmo de las semanas con las celebraciones litúrgicas
de Navidad, Cuaresma, Semana Santa, o las fiestas patronales. La parroquia seguía enseñando y
ayudado a los hombres a vivir y a morir. Había sacerdotes sin vocación y aun sin fe... , pero la mayor
parte cumplía fielmente sus deberes religiosos y pastorales aun viviendo, con frecuencia, en la
pobreza.
188
Cit. Perrot, Michelle, "La Revolución francesa y el asentamiento de la sociedad burguesa", en: Ariàs, P-Duby,
G., op. cit., t. VII, pp. 23/4.
189
Rougier, L., op. cit., p. 190/1.
190
"El decreto presentado y aprobado decide que: 'El Pueblo francés reconoce la existencia del Ser Supremo y la
inmortalidad del alma' (art. 1). El mismo decreto funda el culto oficial del Ser Supremo, que consiste en el cumplimiento
de los deberes' del hombre ('que el culto digno del Ser Supremo es el cumplimiento de los deberes del hombre') (art.
II). Al mismo tiempo se instituyen unas fiestas destinadas a 'recordar al hombre la idea de la Divinidad': cuatro fiestas
nacionales que coinciden con los grandes aniversarios del 14 de julio, 10 de agosto, 21 de enero y 31 de mayo (caída
de los girondinos) y 36 fiestas decadarias dedicadas bien a los principios revolucionarios (Libertad, Igualdad,
República, 'odio al tirano'), bien a las virtudes morales (Amistad, Frugalidad, Fidelidad conyugal, Piedad filial): Se
trata, por lo tanto, de restaurar la sociedad. Robespierrre representa el Orden Moral. Sin embargo la fiesta más
importante es la del Ser Supremo, que tendrá lugar el 20 pradial (8 de junio de 1794)" (Viguerie, J., op. cit. p. 205/7).
191
Era indispensable organizar un "culto a la Patria" y para ello además de los panfletos y escritos el Bureau de
I Esprit (¿ministerio de Propaganda?) instituyó festividades populares como la fiesta de la Federación, el 14 de julio de
1790. "Se difundieron grabados que representaban prisiones repletas de reclusos, se propagaron rumores y se
resucitaron varias leyendas como la Máscara de Hierro, se vendieron incluso souvenirs de la Bastilla, miniaturas de la
fortaleza. A la fiesta siguió una misa oficiada por Tayllerand y un inmenso desfile bajo un arco de triunfo erigido para
la ocasión. Simultáneamente se celebraron en provincia fiesta análogas. A ésta siguió la del 26 de agosto para
cit., p.
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 259
conmemorar a los muertos del día 10 de ese mes; la inauguración de la estatua de la Libertad en 1792; la de la Unidad
de la República en 1793, la del Ser Supremo, el 8 de junio de 1794" (Cammilleri, R., op. cit., P., 186/7).
192
"En la entrada de la nave aparece un decorado que representa una montaña coronada por un pequeño templo.
Una bailarina de la ópera, mademoiselle Maillard, encama la Razón: va vestida con una túnica blança, un manto azul
. y cubierta con un gorro frigio. Los coros de la ópera entonan el 'himno a la libertad' de Gossec y Chénier. 'iDesciende
oh Libertad, hija de la Naturaleza! iEl pueblo ha recuperado su inmortal poderío! Sobre los pomposos escombros de la
antigua impostura nuestras manos elevan tu altar'. Acto seguido se vota por aclamación la conversión de NotreDame
en el 'Templo de la Razón'. Se ha inaugurado el culto de la Razón. Todas las ciudades del territorio se precipitan a
practicarlo. Rápidamente la más insignificante iglesia de pueblo se convierte en 'templo de la Razón"' (Viguerie, J., op.
182-3).
La descristianización, pues, tardó en llegar al pueblo y sólo con la violencia ejercida
sistemáticamente por los revolucionarios en 1789 y los años siguientes, se extendería por Francia.
"194. Sin lugar a du— das los sermones dominicales, revalorizados por el protestantismo,
cumplieron un papel fundamental en la enseñanza de las verdades del catecismo, no sólo en las
creencias sino también en el obrar moral, a veces adaptado a la sensibilidad de la época.
Respecto a los acontecimientos, la muerte del rey —ejecutado el 21 de enero de 1793 (año 11)—
y la alianza exterior contra los revolucionarios acentuaron la confusión existente, especialmente cuan-
do el girondino que dirigía las tropas francesas se pasó a los emigrados.
) Eliminados los girondinos, la. Convención dispuso, invocando la
en marzo de 1793, confiar el ejecutivo a un Comité liderado por Dantón, y desde julio por
Robespierre, secundado por Saint Just, que llegaron a ejercer la "suma del podé? Públic&'7Él terror
-37' la radicalización popular—se acrecentó con el asesinato de Marat enjulio y tras la cabeza del
Rey, cayó la de su mujer —la reina María Antonieta—, la del duque de Orleans y de varios
diputados giroñdinos.
194
Valverde, C., op. cit., p. 201.
195
Robespierre la definió como la "espada que brilla en las manos de los héroes de la libertad" (cit.
Cammilleri, R. op. cit. , p. 126). "Su canonización fue acompañada muy pronto con letanías "religiosas" como éstas:
'Santa Guillotina, protectora de los patriotas, ruega por nosotros. Santa Guillotina, terror de los aristócratas, protégenos.
Máquina amable, ten piedad de nosotros. Máquina admirable, ten piedad de nosotros Santa Guillotina, libéranos de
nuestros enemigos. Oh, tú, celeste guillotina, /tú cortas reyes y reinas/con tu influencia divina [hemos reconquistado
nuestros derechos." (cit Camilleri, R., op. cit. ,p. 126/127). "[Link] de ser gratuita, la imagen está históricamente definida;
al final del siglo XVIII el concepto de 'máquina' goza de un prestigio que hace de ella un modelo teórico particularmente
polivalente y la guillotina puede, pues, con todo derecho, representar un tipo de gobierno; es una 'máquina' (para decapitar)
puesta al servicio del Terror, que, a su vez es una 'máquina para gobernar' que permite asegurar, hasta llegar a la paz y a
la creación de instituciones, el buen funcionamiento de la 'máquina del gobierno"' (Camilleriri, R., op. cit., p. 126).
196
...un modesto artesano, militante revolucionario, miembro de un comité de sección parisina testimonia:
6
El francés sólo respiraba sangre. Ellos se parecían a esos caníbales y eran verdaderatnente antropófagos. El vecino
denunciaba con total sangre fría a su .veéino. Los lazos de sangre se habían olvidado"' (Menetra, J, L„ Journal de ma vie,
cit. Martín, X. op. , 164/5).
cit., p.
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 261
el aprovisionamiento y armamento de las tropas; se invita a las mujeres y los niños a sumarse al
262 FLORENCIO HUBEÑÁK
esfuerzo de guerra, los ancianos deben predicar el odio a los reyes. Ya no hay frente ni retaguardia;
jun pueblo unido se alza contra los tiranos! Es la consigna de los jacobinos, que se escribe sobre las
banderas, todas las cuales llevarán en adelante los colores nacionales. Unidad de la nación, unidad del
ejército: la ley de amalgama votada en febrero de 1793 dispone que los soldados tengan todos el
mismo uniforme; el de los voluntarios. "198 . Este nuevo "soldado-ciudadano" —surgido del
"pueblo"— consolida la unión de todos los franceses en una "nación"; principio ya defendido por
Dantón cuando señalaba que los niños "pertenecen a la República antes que a sus padres"199.
Coincidentemente "a partir del 5 de julio de 1792, todos los hombres estaban obligados por ley a
llevar la cocarde tricolor"200
La Convencién rigió los destinos de Francia, a través de Sus delegados, durante los siete años
más difíciles de la Revolución, desde 1792 a 1799, logrando —más allá del costo— contener la contra
rrevolución interna y derrotar al enemigo exterior. A su vez consolidó el poder de los burgueses en
desmedro de los sectores más populares.
El desencadenamiento del terror acabó con la vida de Dantón (abril de 1794, año III), como con la de
todos aquellos que querían contener la violencia, asegurando la "dictadura" de Robespierre, quien
como presidente de la Convención desencadenó en junio yjulio de 1724 el llamadQ±Gran Terror" que
le costó la vida, cuando sus enemigos se unieron aterrados y lograron su decapitación, tras el golpe
del 9 Termidor del Año II (27 de julio de 1794). Cgn el desaparecieron la mayoría-delos-
[Link] def'la primera hora')
Entretanto, "después de la caída de Robespierre, un orador denuncia retrospectivamente a aquellos
que cantaban 'al reino de la virtud profesando el crimen; a la libertad fundando la esclavitud; a la
igualdad dominando como sátrapas; a la seguridad individual poblando las celdas; a la propiedad
robando a los ciudadanos; a la fraternidad provocando las delaciones del hermano contra la hermana,
del padre contra el hijo, de la mujer contra el esposo"201 y un diplomático americano escribía que
"París era el lugar más perverso que pueda existir. Allí todo es incesto, asesinato, bestialidad, fraude,
rapiña, opresión, bajeza, crueldad; sin embargo es la ciudad que se convirtió en el campeón de la
causa sagrada de la libertad"202. Se respira una atmósfera de hartazgo y comienzan las quejas; "todos
los lazos sociales están cortados", reconoce Antoine-Claire Thibadeau el 2 de septiembre de 1797203
y la nueva declaración de deberes de 1795 advertía: "Nadie es buen ciudadano sino es buen hijo, buen
padre, buen hermano, buen amigo, buen esposo".
La Convención cayó en "una serie ininterrumpida de golpes de estado" como expresaba un
opúsculo aparecido en París en 1797: "Dieciocho meses de Terror bastaron para desterrar del pueblo
costumbres muy antiguas y para darle otras que hubieran necesitado de mucho tiempo para ser
instauradas. Su violencia creó un pueblo nuevo"204
En los primeros meses de 1795, apoyándose en los ejércitos "profesionalizados" en los campos de
batalla, ésta logró asumir todo el poder e imponer la constitución republicana del año III, donde el,
Ejecutivo estaba presidido por un Directorio, y el Legislativo dividido en dos cámaras: la de
Senadores y la de los Quinientos.
La reacción fue violentamente interrumpida por un golpe de estado el dieciocho del Fructidor
del año V (4 de septiembre de 1797), por el cual el Directorio —integrado por Barras, La Revelliére
y Reubell— consolidó su poder, con apoyo del ejército, para reafirmar la "ideología revolucionaria"
por medio de una reforma educativa.
Pero los franceses estaban cansados de las luchas fratricidas, todos buscaban la paz y ésta sólo
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 263
Bertaud, J-P., op. cit., p. 110.
198
200
idem, p. 27.
201
Moniteur, no 193, 13 Germinal del año III, 2 de abril de 1795, p. 784, del orador de una diputación de la
Comuna de Rouen a la Convención, 10 Germinal. Cit. Martín, X. op. cit. , p. 161.
202
Morris, G., Journal de Gouverneur Morris, ministre plénipotentiaire des Etats-Unis en France de 1792 a
203
1794, pendant les aneés 1789,1790, 1791 et 1792, París, 1901, p. 107, cit. Martín, X., op. cit., p. 162. Cit. Martín,
X., idem, p. 172.
podía venir de las tropas. El Directorio dividido se recostó en un joven general ambicioso, vencedor
de las campañas en Italia y Egipto: se llamaba Napoleón Bonaparte2526
A manera de síntesis, señala un historiador que "contemplada la Revolución, que duró de 1789
a 1799, con dos siglos de distancia parece que podemos decir que, en resumen, lo que sucedió fue la
supresión definitiva del estado absolutista monárquico y de la concepción de la nación como
patrimonio de los reyes; la sustitución del poder absolutp del rey por el poder absoluto del pueblo; la
aparición de los partidos políticos como estructuras del poder; el parlamentarismo pretendidamente
representativo del pueblo y la desaparición de los privilegios estamentales de la aristocracia y del
clero y, por lo mismo, la igualdad de todos ante la ley; la separación entre Estado e Iglesia o, de otra
manera, la instauración de un Estado laico, es decir, que no impone ni defiende ninguna religión
aunque luego de hecho pretenderá dominarla para sus fines. Se pretendió, además, formar una
sociedad en la que Dios fuese innecesario porque bastaba la razón humana. Al mismo tiempo, el
sentimiento patriótico, la identificación de pueblo, nación y Estado, la exaltación de la patria como
propiedad del pueblo y no de los reyes dieron cohesión a las multitudes embriagadas de ilusiones y
de gloria guerrera, y les inyectaron el coraje para resistir y vencer a los ejércitos exuanjeros que
amenazaban con invadir Francia y restaurar el absolutismo de los reyes. El Estado nacido a las
inmediatas de la Revolución era titubeante y aun caótico porque los partidos se devoraban unos a
otros, pero en su vértigo revolucionario quiso dominar la Iglesia y someterla a sus designios,
consciente de que los clérigos ejercían todavía una influencia sobre los ciudadanos. Él mismo acepta
que "fue un notable paso adelante en la conquista de la libertad y de la igualdad. iLástima que esa
conquista se hiciera con ríos de
25
"Los dficiales —advertía Burke— deben perder enteramente su carácter militar si ven con admiración (...) que deben
cortejar, cada vez de nuevo, a una inacabable sucesión de querellantes, cuya política militar y el genio del mando, si lo
tuvieran, debe ser tan incierto como transitoria su duración. Con la debilidad de las autoridades precarias y con la
fluctuación de todas, los oficiales de un ejército quedarán por un tiempo revoltosos y llenos de espíritu faccioso, hasta
que algún general popular que tenga el arte de atraerse a los soldados y posea verdadero espíritu de mando atraiga las
miradas de todos sobre sí. Los ejércitos le obedecerán por su ascendiente personal. No hay otra manera de asegurar la
obediencia militar en el actual estado de cosas. Pero desde el momento en que se produzca este hecho, la persona que
realmente sea el jefe del ejército será vuestro amo —eso es poca cosa—, de vuestro Rey, el amo de vuestra Asamblea, el
amo de vuestra república"' (Burke, E. Reflexiones sobre la Revolución Francesa. Bs. As., Dictio, 1980, p. 331/2). 'En un
gobierno como el vuestro —agregaba— todo depende del ejército, pues vosotros habéis destruido con aplicación todas las
instituciones, todos los prejuicios y, en cuanto depende de vosotros, todos los instintos que sostienen a un gobiemo..."'
(idem, p. 334).
26
Valverde, C., op. cit., p. 230.
264 FLORENCIO HUBEÑÁK
27
Había nacido en Ajaccio, en la isla de Córcega, incorporada a Francia, en 1769- La campaña de Italia de 1797
lo hizo popular, logrando muy joven el grado de general, y amplió su popularidad en la "legendaria" campaña en Egipto
28
Generalmente de su propia familia.
29
"Napoleón creó su propia nobleza y mimó a la antigua" (Roberts, J., op. cit., p. 76).
30
Originadas en la donación carolingia en el siglo VIII. 211 p
_
31
Sabemos dela existencia de tres frustrados proyectos previos debidos a Cambacérés en 1793, 1794 y 1796 y que el de
Napoleón llevó tres años y medio de trabajo. "La redacción del Código Civil pretende ser, por una parte, una respuesta
directa a problemas de orden concreto nacidos del descalabro psico-político de gran envergadura ocasionado
por la Revolución después de muchos años" (Martín, X. op. cit. , p. 157).
32
Roberts, J., op. cit. , p. 76.
33
Todavía hoy se habla de la Universidad napoleónica como reemplazo •modemizador de la medievale 216
Vicens Vives , J op . cit. , t. 11, p. 210.
266 FLORENCIO HUBEÑÁK
expresaron la imagen del poderoso gobernante. Incluso Ludwig Beethoven le dedicó la tercera
sinfonía, conocida como La heroica.
Entretanto Napoleón concentraba su poder. En 1802 obtuvo —mediante un plebiscito— el cargo de
Cónsul vitalicio y dos años más tarde (18 de mayo de 1804) un senado-consulto —ratificado por otro
plebiscito— le otorgó el título imperial ( "emperador de losfranceses "Cuando el 26 de mayo de 1805
Bonaparte, como rey de Italia, se ciñó en la catedral de Milán la corona de hierro de los lombardos, imitando
una ceremonia acaecida hace mil años antes, ponía en evidencia el carácter que entendía dar a su nueva
dignidad: el Imperio francés al estilo carolingio, dominando la vida y la cul- tura de Europa"216. Para
legitimar su nuevo poder —y sus ambiciones— Napoleón, tras repudiar a Josefina, se casó en abril de 1810
con María Luisa de Habsburgo, la hija del emperador Francisco I de Austria.
En 1803 se inició otra guerra que —al fracasar el bloqueo y la invasión a Inglaterra— llevó
nuevamente las tropas francesas por toda Europa para asfixiar la economía inglesa. La renombrada
batalla de Austerlitz (1805) marcó una de las victorias más brillantes de Napoleón, ocupó la orilla
izquierda del Rin, sembró la ideología revolucionaria libertaria en tierras germanas 34 y forzó el
tratado de Tilsit con Rusia35. En 1806, con la abdicación de Francisco I, desapareció una de las más
antiguas instituciones europeas, el Sacro Imperio Romano Germánico.
Pero la dinámica propia de la expansión —y los ingleses— le llevaron contra Rusia, España y
Portugal. La batalla de Borodino, la quema de Moscú y la frágica retirada de los ejércitos napoleónicos
en el frío invierno de octubre de 1812 —que narra admirablemente León Tolstoi en La guerra y la
paz— mostraron que Francia podía ser derrotada36. A Napoleón no le fue mejor eñEsñaña37, donde
los pobladores sublevados lograron el apoyo de los ejércitos británicos, y en 1814 los aliados contra
el emperador ingresaron en territorio francés, forzando la abdicación imperial en Fontainebleau y su
destierro a la isla de Elba.
Kolokotrones, un bandido y patriota griego, observa: "A mi juicio, la Revolución francésa y los hechos de
34
Napoleón abrieron los ojos al mundo. Antes, las naciones nada sabían y los pueblos pensaban que sus reyes eran dioses
sobre la tierra y que por ello estaban obligados a creer que todo cuanto hacían estaba bien hecho. Después del cambio que
se ha producido es más difícil el gobierno de los pueblos" (Hobsbawm, Eric, Las revoluciones burguesas, Madrid,
Guadarrama, 1964, p. 121). Paralelamente en tierras germanas Fichte iniciaba la reacción con sus Discursos a la nación
alemana.
35
Esta estrategia parece repetirla Hitler en el siglo XX.
36
Como la batalla de Stalingrado, casi ciento cincuenta años más tarde.
Como es sabido éste había logrado la abdicación de la familia real española en Bayona y colocado cn cl trono a
37
su hermano José. A la caída del emperador, el restaurado rey español Fernando VII aorobó la Constitución de 1812 (de
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 267
mismas "palabras mito", con que se hizo la Revolución en otras partes —'filosofía', 'luces' , 'progreso',
'libertad', 'la voz del pueblo', 'derechos inalienables'— resonaron con idéntico eco en los países
hispanoamericanos, y dieron lugar a regímenes parlamentarios y constitucionales, en los que la
burguesía se erigió en elemento dirigente. Que la Revolución se hiciera, no contra la aristocracia de
sangre, casi inexistente en América, sino contra la administración española —incluso cuando ésta se
hizo liberal— es un fenómeno paralelo al de los Estados Unidos, y explicable a la luz de las psicologías
colectivas, no por los supuestos o reales abusos de los peninsulares, sino, y quizá sobre todo, por el
sentido del patriotismo nacional tan enraizado en los movimientos revolucionarios. Por ello también,
no fue posible superar las diferencias entre las "prenaciones" americanas —formadas ya, por lo menos,
desde el siglo XVII, de acuerdo con inmensas diferenciaciones sociales, raciales, climáticas,
económicas, ambientales—, y la América española, al contrario que la inglesa, acabará dividiéndose
en multitud de naciones independientes, y aún recelosas entre sí. Otro factor de antiespañolismo fue la
difusión de la leyenda negra, muy ampliamente aceptada en la intelectualidad americana del XVIII
que presentaba a los peninsulares como crueles opresores, egoístas explotadores del Nuevo
Continente, fanáticos, oscurantistas y destructores de las viejas culturas indianas. (...) Y el hecho es que
el sentimiento, o si se quiere, el prejuicio antiespañol no sólo contribuyó a asociar la revolución
americana a la independencia nacional, sino que (al contrario de lo ocurrido entre Estadós Unidos y
Gran Bretaña) mantuvo durante muchos años el apartamiento y hasta el odio a la madre patria...„222
Por otra parte, el fenómeno napoleónico generó jóvenes militares ambiciosos, deseosos de repetir
las hazañas en un "Nuevo Mundo" aún virgen y "salvar'? a las nacientes repúblicas del absolutismo
monárquic0223. Prontamente, contaron con el apoyo de la masonería inglesa para concretar sus
deseos. Simón Bolivar, Francisco Miranda o el más exótico Toussaint L'Ouverture en Haití, son
algunas muestras elocuentes de más de una decena de futuros "libertadores" de las nuevas naciones
americanas.
221
Debemos remarcar que es común la equivocada idea que es posible explicar la historia de una nación
fuera del contexto internacional —y regional— que siempre la condicionan.
222
Comellas, José L., "De las revoluciones al liberalismo"; en: Historia universal. Pamplona, EUNSA,
1982, t. X,
pp. 349/50.
223
Napoleón afirmaba que "todo soldado llevaba el bastón de mariscal en su mochila", sin importar su extracción
social.
268 FLORENCIO HUBEÑÁK
225
224
De los que retomaron se afirmó casi inmediatamente que volvieron "sin haber aprendido ni olvidado nada".
Bonaparte fue desterrado —en cautiverio— a la isla de Santa Elena, donde murió en 1821.
que pueda ser entendida por las multitudes, hace que el pueblo cante su himno, y la impone al mundo
entero"227
'Las grandes 'carreras de la vida pública francesa —ejército, administración civil, enseñanza,
justicia— conservan la forma que les dio Napoleón. Éste proporcionó estabilidad y prosperidad a
todos, excepto al cuarto de millón de franceses que no volvieron de sus guerras, pero incluso a sus
parientes les proporcionó glona. "228
A su vez, con su caída, "termina la hegemonía militar de Francia. o. e Inglaterra obtiene, con la
victorià, el imperio sobre los mares... „229
El resultado de las campañas fue que "la Europa de 1815 se despierta en medio de un osario. En
todos los países, hombres con los ojos puestos en Francia habían esperado su liberación del
despotismo; estos hombres "ilustrados", como el pintor Francisco Goya, se sienten desgarrados"230a
Por otra parte la Revolución había roto con la tradición y esa ruptura se aprecia durante todo el siglo
XIX.
Ello no desvirtúa la previsión de Babeauf cuando auguró en el Manifiesto de los iguales que "La
Revolución Francesa no es más que el heraldo de otra revolución mucho más grande, más solemne,
que será la última"231 . Pero esa es otra historia y nos da pie para ingrcsar en el siglo XIX.
Apéndice documental
Documento 1
".. .presento esta obra como un estudio de los principios matemáticos de la filosofía porque, según parece,
todo el objeto de la filosofía consiste en indagar las fuerzas de la naturaleza, partiendo de los fenómenos de los
movimientos, y en declarar luego los demás fenómenos, fundándose en esas fuerzas; y a este fin se enderezan
las proposiciones generales de los libros primero y segundo. En el tercer libro doy un ejemplo de esto en la
explicación del sistema del mundo, pues, por las proposiciones matemáticas demostradas en los libros
anteriores, en el tercero deduzco de los fenómenos celestes las fuerzas de gravedad con que los cuerpos tienden
al sol y a los diversos planetas: A continuación de esas fuerzas y mediante otras proposiciones que también son
matemáticas, deduzco los movimientos de los planetas, de los cometas, de la luna y del mar. " Desearía yo que
mediante esta misma especie de razonamiento pudiésemos, partiendo de principios mecánicos, deducir todos los
demás fenómenos de la naturaleza, porque hay muchas razones que me inducen a barruntar que acaso todos ellos
dependen de ciertas fuerzas, en virtud de las cuales las partículas de los cuerpos, por causas hasta ahora
desconocidas, o bien son mutuamente impelidas unas hacia otras y se juntan para formar figuras regulares, o bien
se repelen y apartan unas de otras. Siendo desconocidas esas fuerzas, en vano harrintentado hasta ahora los
filósofos la investigación de la naturaleza, más espero que los principios aquí establecidos den alguna luz para
este método de filosofar o para otro más verdadero".
giendo nada que no se les deba y exigiendo con humanidad lo que se les debe sin duda alguna.
III. Que quien no haya adquirido un derecho particular, en virtud del cual pueda exigir alguna referencia
no debe pretendér nada más que los otros, sino que, por el contrario, debe dejarlos gozar igualmente de los
mismos derechos que él mismo se arroga.
[Link] una cosa que es de derecho común, debe ser o gozada en común o poseída alternativamente, o
dividida en partes iguales entre los que tienen el mismo derecho o mediante compensación equitativa y regular;
o que, finalmente, si ello es imposible, debe dejarse la solución a la suerte, expediente bastante cómodo, que
quita todo recelo de desprecio o de parcialidad, sin disminuir en nada la estima de las personas a las que no
favorezca".
'LIBERTAD NATURAL (Derecho natural), derecho que la naturaleza da a todos los hombres para
disponer de sus personas y de sus bienes de la manera que juzguen más conveniente a su felicidad, con la
restricción de que lo hagan en los términos de la ley natural y que no abusen de él en perjuicio de lo demás
hombres. Las leyes naturales son, pues, la regla y la medida de esa libertad, pues aunque los hombres en
el estado primitivo de naturaleza sean independientes los unos de los otros, todos dependen de las leyes
naturales, según las cuales deben dirigir sus actos.
El primer estado que el hombre adquiere de la naturaleza y que se considera el más precioso de todos los
bienes que pueda poseer es el estado de libertad. No puede ni cambiarse por otro, ni venderse, ni perderse,
270 FLORENCIO HUBEÑÁK
pues naturalmente todos los hombres nacen libres, es decir, no sometidos al poder de un dueño y sin que nadie
tenga sobre ellos un derecho de propiedad.
En virtud de ese estado todos los hombres tienen de la misma naturaleza el poder de hacer lo que les
parece bien y de disponer a su gusto de sus actos y de sus bienes, con tal que no obren contra las leyes del
gobierno al cual están sometidos".
"PROPIEDAD. Es el derecho que cada uno de los individuos de que está compuesta una sociedad civil
tiene sobre los bienes que ha adquirido legítimamente.
Una de las principales finalidades de los hombres al formar sociedades civiles fue asegurar la posesión
tranquila de las ventajas que habían adquirido o podían adquirir. Quisieron que nadie pudiera molestarlos en
el disfrute de sus bienes. Por esta razón cada uno consintió en sacrificar una parte denominada impuestos a la
conservación y al mantenimiento de toda la sociedad; se pretendió con ello proveer a los jefes que se había
elegido de los medios para mantener a cada individuo en el disfrute de la promoción que se había reservado.
Por fuerte que haya podido ser el entusiasmo de los hombres hacia los soberanos a los que se sometían, nunca
pretendieron darle un poder absoluto e ilimitado sobre todos sus bienes;_ nunca contaron con verse en la
necesidad de trabajar sino para sí mismos. La adulación de los cortesanos, a quienes nada cuestan los principios
más absurdos, quiso a veces persuadir a los príncipes de que tenían un derecho absoluto sobre los bienes de
sus súbditos; tan sólo los déspotas y los tiranos adoptaron máximas tan faltas de razón...".
"LA RELIGIóN. Adorar, honrar, reverenciar; los tres verbos se emplean igualmente para el culto
religioso y para el culto civil. En el culto de religión, se adora a Dios, se honra a los santos, se reverencian las
reliquias y las imágenes. En el culto civil, se adora a una amante, se honra a la gente honrada, se reverencian
las personas ilustres y las gentes distinguidas. En cuanto a la religión, adorar es rendir al Ser [Link] culto
de dependencia y de obediencia; honrar es otorgar a los seres subalternos, peto espirituales, un culto de
invocación; reverenciar es rendir un culto exterior de respeto y de diligencia a seres materiales, en memoria de
los seres espirituales a los [Link] pertenecido. La forma de adorar al verdadero Dios no debe apartarse nunca
de la razón, porque Dios es el autor de la razón y quiso que nos sirviéramos de ella incluso en los juicios que
convenía hacer o no hacer a su respecto. Quizá no se honraba a los santos -ni acaso se reverenciaban sus
imágenes y sus reliquias en los primeros siglos de la Iglesia, como después se hizo, por la aversión que se tenía
a la idolatría y la circunspección que se tenía acerca de un culto cuyo precepto no era lo bastante formal. La
culto, ya que el capricho y la injusticia son frecuentemente compañeras de la belleza. La educación del pueblo
se limita a hacerle vivir en paz y en familiaridad con sus semejantes. El pueblo no sabe lo que es honrarse
recíprocamente; ese sentimiento pertenece a un estado más alto. La virtud merece ser reverenciada, pero ¿Sin
embargo, está en todas partes".
"LA MORAL. La moral es la ciencia de la felicidad; es útil y necesaria a todos los habitantes de la tierra, es
útil a las naciones, a los príncipes, a los ciudadanos, a los grandes y a los pequeños, a los ricos y a los pobres, a loé
padres y a los hijos, a los amos y a los criados; porque a todos estimula igualmente a buscar su bienestar y su dicha.
Sin ella, se probará que la política no es más que un arte infame y funesto para destruir las costumbres de los
pueblos; sin ella el género humano se ve de continuo perturbado por la ambición de los reyes; sin ella una sociedad
no reúne sino enemigos siempre prontos a dañarse; sin ella las familias desavenidas y en continua guerra sólo se
acarrean desgracias e infelicidades, atormentándose con sus caprichos y locuras• sin ella en fin, todo hombre es
continuo juguete y víctima constante de los vicios y exccsos a que le abandona su ciega imprudencia. En una
palabra, la moral es la que regula el destinodeluniversolâbraza y reúne los intereses de toda la especie humana,
y manda con razón y justicia a todos los pueblos, a todos los reyes, a todos los ciudadanos, sin que sus decretos
sean nunca jamás impunemente violados. La política, como bien pronto veremos, no es más que la moral aplicada
a la conservación de los Estados; la Legislación es la moral consagrada por las leyes; el derecho de gentes es la
moral aplicada a la conducta de las naciones entre sí; el derecho natural no es otra cosa que el conjunto de las reglas
de la moral fundada en la naturaleza del hombre. Con tan justo título puede llamarse esta ciencia universal, pues
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 271
que su vasto imperio comprende todas las acciones del hombre en todas las situaciones de la vida . . . Para que la
moral sea útil (lo diremos una y muchas vcccs) dcbc ser sencilla y verdadera y explicarse con claridad; entonces no
se propondrá el deslumbrar y sor- prender con vanos adornos y aparatos, que regularmente desfiguran la verdad;
no prometerá un supremo bien ideal, vinculado a una apatía insociable, a una dañosa misantropía y a una oscura y
permanente fristeza; no aconsejará a los hombres que huyan unos de otros, ni que se aborrezcan mutuamente; no se
entibiará su amor a la verdad con austeros preceptos, con impracticables consejos, ni con perfecciones inaccesibles;
nunca les prescribirá virtudes contrarias a su naturaleza, antes bien les consolará en sus aflicciones y penalidades,
diciéndoles que esperen su fin y que busquen sus remedios; les ordenará que sean hombres, que reflexionen y se
reconozcan a sí mismos y que consulten a su razón, la cual siempre les hará justos, benéficos y sociales,
enseñándoles en qué consiste su verdadero bienestar, permitiéndoles los placeres honestos e indicándoles los medios
legítimos de asegurar una sólida felicidad durante una vida libre de oprobio y de remordimientos".
Holbach, La moral universal o los deberes del hombre, Prólogo, pp. XIV-XV.
Documento 3
"Los deístas modernos son una secta o pretendidos espíritus fuertes conocidos en Inglaterra bajo el
nombre de libres pensadores, gente que piensa libremente, cuyo carácter es el de no profesar ninguna clase de
religión, pero contentarse con reconocer la existencia de un Dios, sin rendirle ni culto ni homenaje exterior.
Pretender que dado la multiplicidad de religiones y el gran número de revelaciones de las cuales se dan algunas
pruebas generales sin fundamento, lo mejor y más seguro es encerrarse en la simplicidad de la naturaleza y la
creencia de un Dios, verdad reconocida de todas las naciones.
Se quejan de que la libertad de pensar y razonar está oprimida bajo el yugo de la religión revelada, los
espíritus sufren y son titanizados por la necesidad que ella impone de creer en los misterios inconcebibles y
sostienen que sólo se debe admitir o creer lo que la razón concibe con claridad.
El nombre dé deísta está dado sobre todo a ese tipo de personas que, no siendo ni ateos ni cristianos no
viven del todo sin religión (tomando esta palabra en un sentido general), pero toman la revelación como ficción
pura, y no creen más que lo' que reconocen como natural y lo que es común a todas las religiones, con Dios,
una providencia, una vida futura, recompensas para los buenos, castigos para los malos, hay que honrar a Dios
y cumplir su voluntad reconocida por las luces de la razón y la voz de la conciencia, lo mejor posible, pero
para lo demás que cada uño viva según su voluntad y siguiendo lo que le dicta su conciencia".
Documento 4
"Nuestras esperanzas en cuanto al destino futuro de la especie humana pueden reducirse a tres
cuestiones: la destrucción de la desigualdad entre las naciones, los progresos de la igualdad en un mismo
pueblo; en fin, el perfeccionamiento real del hombre. ¿Alcanzarán todas las naciones algún día el estado de
civilización a que han llegado los pueblos más instruidos, los más libres, los más exentos de prejuicios, como lo
son los franceses y los angloamericanos? ¿Esa distancia inmensa que separa a estos pueblos de la servidumbre
de los indios, de la barbarie de las poblaciones africanas, de la ignorancia de los salvajes, ¿habrá de desvanecerse
poco a poco? ¿Existen en el globo sitios en los que la naturaleza haya condenado a sus habitantes a no disfrutar
jamás de la libertad, a nunca ejercer su razón? ¿Esta diferencia de luces, de medios o de riqueza, observada hasta
ahora en todos los pueblos civilizados, entre las diferentes clases que los componen; esta desigualdad, que los
primeros progresos de la sociedad ha aumentado y, por así decirlo, producido, depende de la civilización misma
o de las imperfecciones actuales del arte social? ¿Deberá atenuarse continuamente para ceder su lugar a esta
igualdad de hecho, fin último del arte social, el cual, al disminuir incluso los efectos de la diferencia natural de
las facultades, no permite que subsista más que una desigualdad útil a los intereses de todos, porque favorecerá
los progresos de la civilización, de la instrucción y de la industria, sin acarrear ni dependencia, ni humillación, ni
miseria; en pocas palabras, se acercarán los hombres a ese estado en que todos tendrán las luces necesarias para
conducirse de acuerdo con su propia razón en los asuntos comunes de la vida, y man tenerla exenta de prejuicios;
para conocer bien sus derechos y ejercerlos de acuerdo con su opinión y su conciencia; en el que todos podrán,
por el desarrollo de sus facultades, obtener los medios seguros para cubrir sus necesidades; en el que, en fin, la
estupidez y la miseria no serán ya sino accidentes, y no el estado habitual de una porción de la sociedad? En fin,
¿el género humano debe mejorarse, sea gracias a nuevos descubrimientos en las ciencias y en las artes, y como
consecuencia necesaria, en los medios para alcanzar el bienestar particular y la prosperidad común, sea por los
adelantos en los principios de conducta y en la moral práctica, sea, finalmente, en virtud del perfeccionamiento
real de las facultades intelectuales, morales y físicas, que puede ser igualmente la consecuencia del de los
instrumentos que aumentan la intensidad y dirigen el empleo de dichas facultades, o incluso el de la organización
natural? Al responder a estos tres interrpgantes, encontraremos, en la experiencia del pasado, en la observación
de los progresos que las ciencias, que la civilización ha hecho hasta ahora, en el análisis de la marcha del espíritu
humano y del desarrollo de sus facultades, los motivos más fuertes para creer que la naturaleza no ha puesto
ningún término a nuestras esperanzas. Si dirigimos una mirada sobre el estado actual del globo, observaremos
primero, que los principios de la constitución francesa son ya, en Europa, los de todos los hombres ilustrados.
Los veremos muy difundidos y abiertamente proclama- dos, como para que los esfuerzos de los tiranos y de los
sacerdotes puedan impedirles llegar poco a pocó hasta las chozas de sus esclavos; y estos principios no tardarán
en despertar un resto de sentido común, así como esa sorda indignación que el hábito de la humillación y del
terror no puede ahogar en el alma de los oprimidos".
Condorcet, Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano, 1793,
Décima época.
Documento 5
Espero poder demostrar que el uso de la razón, en materia de religión, no es tan peligroso comO
piensan comúnmente todos aquellos que, de un lado, exaltan la importancia, en el momento en que ella se
expresa en su favor, pero por otro, no la escuchan cuando la ponen en discusión y le contraponen su misma
autoridad (. ..) . De mi parte, nada asumo y considero como estatuto de la religión sino aquello que la más clara
evidencia me empuja a aceptar (. . . ) . Como la religión está hecha para la criatura racional, ahora es propia
esta convicción de que debería tener validez y no apelar a una autoridad presunta. (...) La verdad es siempre y
dondequiera la misma; por tanto, una proposición inintelegible o absurda no debe ser respetada solo por antigua
o extraña, o por estar originariamente escrita en latín, en griego o en hebreo. (. . .) La verdadera religión debe
ser necesariamente razonable e inteligible (. . .) .
DE OCCIDENTE 273
No hay otro argumento sobre el cual los hombres tengan mayor confusión, sobretodo en estos tiempos, de
aquel por el cual ellos mismos declaran entenderse menos (.. . ) . Con esto entiendo los misterios de la religión
cristiana. (. . .) Algunos sostienen que el misterio del Evangelio debería ser entendido solamente según la
interpretación de los Padres de la Iglesia (. . . ) Otros dicen que debemos seguir el parecer de algunos doctores,
de los cuales la Iglesia ha proclamado la ortodoxia (. . . ) Otros, todavía sostienen que para el esclarecimiento
de los misterios y la interpretación de las Escrituras deben dejar la última y decisiva palabra al Concilio general
de obispos; por no decir de aquellos que, de hecho, la dejan a un hombre solo, considerado por sí mismo cabeza
de la Iglesia universal y juez infalible de toda controversia (. . . ) Pero, tras éstos, hay también quienes están
dispuestos a sostener que acerca de tales argumentos debemos atenernos a cuanto está establecido en las
aquellos que quieren hacernos creer en la importancia de una interpretación literal, sin consideración alguna
por la razón, que ellos refutan, considerando es inadecuada a una utilización interna a las "cosas" reveladas de
la religión. Otros aseguran que podemos usar la razón sólo como instrumento y no como regla de nuestra creen-
cia. Los primeros sostienen que ciertos misterios, también solo aparentemente contrarios a la razón, deben
todavía ser aceptados por la fe. Los segundos, en cambio, afirman que ningún misterio es contrario a la razón,
en cuanto todos están encima de la razón misma. Ambos, aunque por motivos diversos, están de acuerdo en
afirmar que las doctrinas expresadas en el Nuevo Testamento no pertenecen al campo de indagación de la razón,
lo cual probaría que son revelados divinamente, porque esos son ahora, propiamente, de los misterios.
Al contrario, nosotros consideramos que la razón es el único fundamento de toda certeza; y que nada de
cuanto es revelado —en el modo, como en la existencia— es más autónomo de toda disquisición de los
fenómenos ordinarios de la naturaleza. Consideramos por eso, de la misma manera, que en el Evangelio no hay
cosa alguna contraria a la razón, o superior a ella; y, así, que ninguna doctrina cristiana pueda ser definida
"misterio" sin expresar al mismo tiempo un juicio impropio o irracional,
(. . .) La obvia conclusión de cuanto ha sido dicho hasta ahora es que creer en la divinidad de la Escritura, o el
sentido de cualquier proposición suya, sin que se demuestre prucba•racional o evidcntc coherencia de ella, es una
reprobable Ingenuidad y una [Link] opinión, fundada en ongen sobrela Ignoranc,la y obstinación, pero más
generalmente sostenida por conveniencia. Por ello, frecuentemente aceptamos algunas doctrinas, no por su convincente
evidencia, sino porque sirven a nuestros propósitos mejor que la verdad misma; y porque otras incongruencias, que no
querríamos dejar caer, son mejor sostenidas por aquellas docfrinas...
He dicho que la revelación no constituye un motivo necesario de asentimiento, sino un medio de informa-
ción. Así, no debemos confundir el modo en que llegamos al conocimiento de una cosa, con las razones por
las cuales creemos en ella. Una persona puede proveerme informes sobre miles de argumentos, de los cuales
no sabía antes y en los cuales no habría pensado nunca si no me hubiesen sido expuestos; todavía no creo nada
solo en base a su palabra, sin la evidencia de la cosa misma. Mi persuasión se funda no sobre la mera autoridad
del que habla, sino sobre el concepto claro que me formo de cuanto dice (. . .) Por eso, todo lo que es revelado
por Dios o por el hombre debe ser en igual manera comprensible y posible (. .. ) . En el Evangelio no hay nada
de misterioso, o que vaya contra la capacidad de la razón . . . y yo sostengo que nada puede ser llamado un
misterio, porque no tenemos una idea adecuada de ellos o una clara visión del conjunto de sus propiedades; de
otro modo, todo sería un misterio (...) . Ningún milagro es contrario a la razón, en cuanto aquella acción debe
ser comprensible (. . .) "
John Toland, El cristianismo no misterioso, 1696.
Documento 6
"Para conocer el orden de los tiempos y lugares, para regular la navegación y asegurar el comercio, ha
sido preciso observar y calcular con precisión las leyes del movimiento de los cuerpos celestes; pues
igualmente es preciso, para conocer la extensión del derecho natural de los hombres reunidos en sociedad,
adaptarse a las leyes naturales constitutivas del mejor gobierno posible. Este gobierno al que los hombres
274 FLORENCIO HUBEÑÁK
deben estar sujetos consiste en el orden natural y en el orden positivo, los más ventajosos para los hombres
reunidos en sociedad. Los hombres reunidos en sociedad deben pues estar sujetos a las leyes naturales y a las
leyes positivas. Las leyes naturales son físicas o morales. Entendemos aquí por ley física el curso regulado de
todo acontecimiento físico de orden natural, evidentemente más ventajoso para el género humano. Entendemos
aquí por ley moral la regla de toda acción humana de orden moral conforme al orden físico, evidentemente
más ventajoso para el género humano. Estas leyes forman un conjunto que llamamos ley natural. Todos los
hombres y todas las potencias humanas deben estar sometidas a estas leyes soberanas, instituidas por el Ser
Supremo; son inmutables e irrefragables, y las mejores leyes posibles: por consiguiente la base del gobierno
más perfecto y la regla fundamental de todas las leyes positivas; porque las leyes positivas no son sino leyes
de manutención relativas al orden natural, evidentemente más ventajoso para el género humano. Las leyes
positivas son reglas auténticas establecidas por una autoridad soberana, para fijar el orden de la administración
del gobierno, para asegurar la defensa de la sociedad, para hacer observar regularmente las leyes naturales,
para formar o mantener los usos y costumbres introducidas en la nación, para regular los derechos particulares
de los sujetos en relación con sus diferentes estados, para determinar el orden positivo en los casos
dudosos, reducidos a probabilidades de opinión o de conveniencia, para asen-
tar las decisiones de la justicia distributiva. Pero la primera ley positiva, la ley fundamental de
todas las otras leyes positivas, es la institución de la instrucción pública y privada de las leyes del
orden natural, que es la regla soberana de toda legislatura humana y toda conducta civil, política,
económica y social: Sin esta institución fundamental, los gobiernos y la conducta de los hombres
no pueden ser más que tinieblas, extravíos, confusión y desórdenes; porque sin el conocimiento de
las leyes naturales, que deben servir de base a la legislatura humana v de reglas soberanas para la conducta
de los hombres, no hay evidencia alguna de lo
1---IISTORIA INTEGRAL
del interés general y del interés particular, de la realidad de las causas de la prosperidad y de la decadencia de
las naciones; ninguna evidencia de la esencia del bien y del mal moral, de los derechos sagrados de los que
mandan y de los deberes de aquellos a los que el orden social ha prescrito la obediencia. La legislatura positiva
consiste pues en la declaración de las leyes naturales, constitutivas del orden evidentemente más ventajoso
posible para los hombres reunidos en sociedad. Podríamos decir Simplemente del más ventajoso posible para
el soberano; porque aquello que es realmente lo más ventajoso para el soberano es lo más ventajoso también
para sus súbditos. Solamente el conocimiento de estas leyes supremas puede asegurar constantemente la
tranquilidad y prosperidad de un imperio; y mientras más se aplique una nación a esta ciencia tanto más el
derecho natural dominará en ella y más regular será el orden positivo. En tal nación no se propondrá una ley
que no sea razonable, pues tanto el gobierno como los ciudadanos advertirán de inmediato su absurdo. El
fundamento de la sociedad es la subsistencia de los hombres, y las riquezas que son necesarias para la fuerza
que debe defenderlos, Así no habría sino la ignorancia que podría, por ejemplo, favorecer la introducción de
leyes positivas contrarias al orden de la reproducción y del reparto regular y anual de las riquezas del territorio
de un reino. Si la antorcha de la razón ilumina al gobierno, todas las leyes positivas, nocivas ala sociedad y al
soberano desaparecerán".
"Hay en todos los Estados tres espeçies de poder: el legislativo, el de ejecutar aquello que dependeael
derecho civil. En virtud del primero el príncipe o magistrado promulga leyes temporarias o perpetuas, y reforma
o abroga las que existen. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadas, vela por la seguridad,
previene las invasiones. Por el tercero, castiga los crímenes o juzga los delitos de los particulares. Este último
debe llamarse poder judicial y el otro simplemente poder ejecutivo del Estado.
La libertad política, en los ciudadanos, es aquella tranquilidad de ánimo que nace de la opinión
que tiene cada uno de su seguridad; y para que exista esa libertad, es menester que ningún ciudadano
pueda temer a otro. Cuando el poder legislativo y el ejecutivo se reúnen en la misma persona o en el
mismo cuerpo de magistrados, no hay libertad, porque puede temerse que el monarca o el Senado
haga leyes tiránicas para ejecutarlas tiránicamente. No hay tampoco libertad si el poder judicial no
está separado del legislativo y del ejecutivo. Si está unido a la potestad legislativa, el poder de decidir
de la vida y libertad de los ciudadanos será arbitrario, porque el juez será al mismo tiempo legislador;
si está unido al poder -ejecutivo, el juez tendrá en su mano la fuerza de un opresor. Todo estaría
perdido si el mismo hombre, o el mismo cuerpo de los próceres o de los nobles o del pueblo, ejerciese
estos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los
delitos o las diferencias de los particulares".
Montesquieu, El espíritu de las leyes, 1748.
Documento 8
"El hombre salvaje, enfregado por la naturaleza al solo instinto, o más bien compensando del que acaso le falta con
facultades capaces de suplir•primero a ese instinto y elevarle después a él mismo muy por encima de la propia naturaleza,
comenzará, pues, por las funciones puramente animales. Percibir y sentir será su primer estado, que le será común con
todos los animales; querer y no querer, desear y temer, serán las primeras y casi las únicas operaciones de su alma, hasta
que nuevas circunstancias ocasionen en ella nuevos desenvolvimientos. Digan lo que quieran los moralistas, el
entendimiento humano debe mucho a las pasiones, las cuales, según el común sentir, le deben mucho también. Por su
actividad se perfecciona nuestra razón; no queremos saber sino porque deseamos gozar, y no puede concebirse por qué un
hombre que careciera de deseos y temores habría de tomarse la molestia de pensar. A su vez, las pasiones se originan de
nuestras necesidades y su progreso, de nuestros conocimientos, pues no se puede desear o temer las cosas sino por las
ideas que sobre ellas se tenga o por el nuevo impulso de la naturaleza. El hombre salvaje, privado de toda suerte de
conocimiento, sólo experimenta las pasiones de esta última especie; sus deseos no pasan de sus necesidades físicas; los
únicos bienes que conoce en el mundo son el alimento, una hembra y el reposo; los únicos males que teme son el dolor y
el hambre' .
Concluyamos que pl hombre salvaje, errante en los bosques, sin industria, sin palabra, sin domicilio,
sin guerra y sin relaciones, sin necesidad alguna de sus semejantes, así como sin ningún deseo de perjudicarlos,
276 FLORENCIO HUBEÑÁK
quizá hasta sin reconocer nunca a ninguno individualmente; sujeto a pocas pasiones y bastándose a sí mismo,
sólo tenía los sentimientos y las luces propias de este estado, sólo sentía sus verdaderas necesidades, sólo
miraba aquello que le interesaba ver, y su inteligencia no progresaba más que su vanidad. Si por casualidad
hacía algún descubrimiento, tanto menos podía comunicarlo cuanto que ni reconocía a sus hijos. El arte perecía
con el inventor. No había educación ni progreso; las generaciones se multiplicaban inútilmente, y, partiendo
siempre cada una del mismo punto, los siglos transcurrían en la tosquedad de las primeras edades; la especie
era ya vieja, y el hombre seguía siendo siempre niño".
Las sociedades, multiplicándose o extendiéndose rápidamente, cubrieron bien pronto toda la
superticie de la tierra, y ya no fue posible hallar un solo rincón en el universo donde se pudiera evadir el yugo
y sustraer la cabeza al filo de la espada, con frecuencia mal manejada, que cada hombre vio perpetuamente
suspendida encima de su cabeza".
Rousseau, Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, 1754.
Documento 9
"Sabes que en los primeros decenios del siglo XVIII en Londres, sale a la luz pública una sociedad que
probablemente había surgido ya antes, pero de la cual nadie sabe decir de dónde viene, qué es y qué quiere. Se
propaga, no obstante, con increíble rapidez y se difunde a través de Francia y Alemania a todos los Estados de
la Europa cristiana e incluso a América. Hombres de todos los estamentos, regentes, príncipes, nobles, sabios,
artistas y comerciantes ingresan en ella; católicos, luteranos y calvinistas se hacen iniciar y se llaman
mutuamente 'hermanos'.
Esta sociedad, que, no se sabe por qué razón, o, al menos, te ruego lo creas, muy accidentalmente, se
denomina Sociedad de Masones Libres, atrae sobre sí la atención de los gobiernos; es perseguida en la mayoría
de los reinos, por ejemplo en Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, España Portugal, Austria, Baviera y
Nápoles, amenazada dc cxcomunión por dos pontífices, colmada por todás partes de las acusaciones más
contradictorias, y sobre ella se arroja cualquier sospecha que sea odiosa a la gran masa y concite en su contra
el odio de ésta. Pero ella resiste a todas estas tempestades, se propaga en otros reinos y se trasplanta de las
capitales a las ciudades de provincia, donde antes apenas se la conocía de nombre. Inesperadamente, encuentra
protección y apoyo en un lugar, mientras que en otro está en peligro de extinción. Allá es desacreditada como
enemiga del trono e instigadora de revoluciones, y aquí se gana la confianza de los mejores gobernantes".
"Luego hemos de ocuparnos, primordial e inmediatamente, de la vida presente. Su fin, que ha sido
indicado, es el único fin concebible; debe ser promovido con clara consciencia por el hombre bueno y sabio.
Queremos reducirlo a los tres puntos principales siguientes, y así describirlo y exponerlo con mayor precisión:
En primer lugar: Toda la humanidad dehe formar una única comunidad puramente moral y creyente. Éste
es el fin de la Iglesia; por supuesto, de la Iglesia en la idea que no existe aún como Iglesia visible. En relación
a este fin, toda formación del espíritu es un medio,
En segundo lugar: Toda la humanidad debe formar un único Estado de derecho, esto es completamente
jurídico; la interrelación de los individuos en los Estados y la interrelación de estos Estados sobre la tierra
HISTORIA NTEGRAL
toda legislación en los distintos Estados particulares, de todas las alianzas y tratados entre los pueblos. Una
buena parte de las ciencias se relacionan con lo antedicho —cuando no se considera pura y simplemente la
formación del espfritu que se adquiere de esta manera (como ocurrió arriba en otro respecto), sino un conteni-
DE OCCIDENTE 277
do real y efectivo— como el medio en vista del fin.
En tercer lugar, por último: La Naturaleza racional debe prevalecer absolutamente sobre la naturaleza
privada de razón, y el mecanismo inerte ser sometido al mandato de una voluntad. Cualquiera que sea el fin
que un ser racional, guiado por su propia naturaleza, pueda proponerse, debe ser realizable fuera de él en la
naturaleza inanimada, y la naturaleza debe conformarse a la voluntad racional. Respecto a este objetivo el arte
mecánico y una buena parte de las ciencias, según su contenido, son medios"
Reglas de conducta, cuando los hermanos se encuentran fuera de la logia u sin la presencia de
extraños,
Deben saludarse amistosamente y según está dispuesto, darse el nombre de hermanos, comunicarse
recíprocamente las noticias que puedan seres útiles, teniendo cuidado de no ser observados ni oídos; deben
evitar toda pretensión de elevarse sobre los demás, y dar a cada uno la manifestación de respeto que se
otorgarían a cualquiera que no fuese masón;
Porque aún cuando todos los masones en calidad de hermanos están en la misma altura, la Masonería no
despoja a nadie de los honores de que goza antes de ser masón, antes por el contrario, aumenta éstos honores,
principalmente cuando se ha merecido por el bien de la cofradía, que debe honrar a aquellos que son
acreedores,
Deben los masones ser circunscriptos en las palabras y obras, a fin de que los extraños, aú los más
observadores, no puedan descubrir los que no es oportuno que aprenda; algunas veces debe aprovecharse el
giro que toma la conversación, para hacer recaer ésta la cofradía, y hacer con tal motivo su elogio.
Reglas de conducta que deben observarse por los masones en su propia casa y entre sus vecinos.
Los masones deben conducirse como conviene a un hombre prudente y moral, y no ocuparse de los
asuntos de la logia con la familia, con los vecinos, con los amigos; y no perder de vista, en ningún caso, que
el honor propio y de el de la cofradía están unidos; esto, por razones que no podemos exponer aquí, no debe
descuidarse los propios intereses, permaneciendo ausente de su casa después de las horas de la logia; evítense
igualmente la embriaguez y las malas costumbres, para que no se vean abandonadas las propias familias, ni
privadas de aquello que tienen derecho a eSperar de los masones, y para que éstos no se vean imposibilitados
para el trabajo."
278 FLORENCIO HUBEÑÁK
Constitución de Anderson (17 de enero de 1723)
Documento 10
''El estado monárquico es la cosa suprema sobre la tierra, porque los reyes no sólo son los lugartenientes
de Dios sobre la tierra, y se sientan en el trono de Dios, sino que aún son llaniados dioses por Dios mismo.
Hay tres principales similitudes que ilustran el estado monárquico: una tomada de la palabra de Dios; y las
otras dos del terreno de la política y la filosofía. En las Escrituras los reyes son llamados dioses, y su poder
está en cierta relación comparadocon el poder divino. Los reyes son también comparados con padres de
familia; porque un rey es verdaderamente parens patriae, el padre político de- su pueblo. Y finalmente a los
reyes se los compara con la cabeza de este microcosmos que es el cuerpo del hombre.
Los reves son llamad
rey. Dios tiene poder para crear o destruir, hacer o deshacer a su placer, dar vida o enviar a la muerte, juzgar a
todos sin rendir cuentas a ninguno, elevar cosas bajas y disminuir cosas elevadas a su placer, y a Dios se le
debe tanto el alma como cl cuerpo. Y los mismos poderes tienen los reyes: hacen y deshacen a sus súbditos,
tienen poder para elevar o disminuir, de vida•o muerte, jueces de todos sus súbditos y dc todas las causas y
sin embargo no deben rendir cuentas más que a Dios. Tienen poder para exaltar lo bajo y abatir lo elevado, y
hacer de sus súbditos, como los hombres en el ajedrez —una garra para atrapar a un obispo o caballero— y a
cualquiera de sus súbditos, como ellos hacen con su dinero. Y al rey le es debido tanto el afecto del alma como
el serVicio del cuerpo de sus súbditos...
Desearía que fuerais cuidadosos en evitar tres cosas en materia de agravios.
Primero, que no os entrometáis con los temas principales del gobierno; ésa es mi tarea: Tracten fabrilia
fabri—, entrometerse en eso sería disminuirme. Soy ya un viejo rey; por treinta y seis años he gobernado
personalmente en Escocia, y ahora he cumplido mi aprendizaje de siete años aquí; y siete años es mucho tiempó
para la experiencia de gobierno de un rey; por lo tanto no deberá haber demasiados Phormios para enseñar
a Hannibal: No sc mc dcbc enseñar mi oficio.
Segundo, no deseo que os entrometáis con mis antiguos derechos que he recibido de mis predecesores
ya que los poseo mores maiorem; lamento deciros que tales cosas serán tomadas como agravios. Todas las
novedades son peligrosas tanto en política como en cualquier cuerpo natural, y por tanto sería detestable que mis
antiguos derechos y posesiones fueran discutidos; porque eso sería juzgarme indigno de lo que mis predecesores
retenían y me dejaron.
Y finalmente, os ruego que tengáis cuidado de hacer demandas sobre aquello que está establecido por
la ley, y por lo cual (como ya habéis tenido pruebas) sabéis que nunca daré una respuesta plausible; porque es
indebido en los súbditos presionar a su Rey, cuando saben de antemano que él se los rehusará".
Documento 11
. . . La condición del hombre es una condición de guerra de todos contra todos, en la que cada uno está
gobernado por su propia razón, no existiendo nada de lo que pueda hacer uso que no le sirva de instrumento
para proteger su vida contra sus enemigos. De aquí se sigue que, en semejante condición, cada hombre tiene
derecho a hacer cualquier cosa, incluso en el cuerpo de los demás. Y, por consecuencia, mientras persiste ese
derecho natural de cada uno con respecto a [Link] cosas, no puede haber seguridad para nadie de existir
durante todo el tiempo que ordinariamente la Naturaleza permite vivir a los hombres. De aquí surge un precepto
o regla general de la razón, en virtud de la cual cada hombre debe esforzarse por la paz, mientras tiene la
esperanza de lograrla, y, cuando no puede obtenerla, debe buscar y utilizar todas las ayudas y ventajas de la
guerra. La primera fase de esta regla contiene la ley primera y fundamental de naturaleza, a saber: buscar la
DE OCCIDENTE 279
paz y seguirla. La segunda, la suma del derecho de Naturaleza, es decir: defendernos a nosotros mismos por
todos los medios posibles. De esta ley fundamental de naturaleza, mediante la cual se ordena a los hombres
que tiendan hacia la paz, se deriva esta segunda ley: que uno acceda, si los demás consienten también, y
mientras se considere necesario para la paz y defensa de sí mismo, a renunciar a este derecho a todas las cosas
y a satisfacerse con la misma libertad frente a los demás hombres, que les sea concedida a los demás con
respecto a él mismo. En efecto, mientras uno mantenga su derecho de hacer cuanto le agrade, los hombres se
encuentran en situación de guerra. Y si los demás no quieren renunciar a ese derecho como él, no hay razón
para que nadie se despoje de dicha atribución, porque ello más bien que disponerse a la paz significaría
ofrecerse a sí mismo como presa ( a lo que no está obligado ningún hombre). Tal es la ley del Evangelio: Lo
que pretendáis que los demás os hagan a vosotros hacedlo vosotros a ellos".
Documento 12
"Siendo, según se ha dicho ya, los hombres libres, iguales e independientes por naturaleza, ninguno de
ellos puede ser arrancado de esta situación y sometido al poder político de otros sin que medie su propio
consentimiento. Éste se otorga mediante convenio hecho por otros hombres de juntarse e integrarse en una
comunidad destinada a permitirles una vida cómoda, segura y pacífica de unos con otros, en el disfrute
tranquilo de sus bienes propios, y una salvaguardia mayor contra cualquiera que no pertenezca a esa
comunidad. Esto puede llevarlo a cabo cualquier cantidad de hombres, porque no perjudica a la libertad de
lbs demás, que siguen estando, como lo estaban hasta entonces en la libertad del estado de naturaleza. Una
vez que un determinado número de hommismo momento coniuntados v
266 FLORENCIO HUBEÑÁK
Documento 15
"También fue por aquel entonces cuando concebí el osado y difícil
proyecto de llegar a la perfección moral. Deseaba vivir sin cometer nunca
falta alguna y estaba dispuesto a aprovechar todo lo que la naturaleza, la
costumbre y la amistad pudieran proporcionarme para ello. Como yo sabía o
creía saber lo que era bueno o malo, no veía razón ninguna para hacer
aquello siempre y evitar esto. Pronto vi Io difícil de mi empeño porque
mienfras mi atención se concentaba tratando de defenderme contra una falta,
me veía sorprendido por ofra. El hábito se aprovechaba de la falta de
atención, y la inclinación natural con frecuencia triunfaba sobre la razón.
Acabé por admitir que el puro deseo teórico de practicar la virtud no era
suficiente para evitar que fropezásemos, y que había que romper con los malos
viejos hábitos y adquirir otros buenos para que pudiésemos confiar en una
rectitud de conducta uniforme y duradera. A este fin me apliqué basándomeen
el método que voy a explicar. De las diversas listas de virtudes morales con
que me había tropezado en mis lecturas saqué en consecuencia que son
diversas palabras y diverso número de prácticas todos venían a decir lo
mismo. La templanza, por ejemplo, unos la reducían a la comida y la bebida,
mientras que otros la entendían como moderación en todos los placeres,
apetitos, inclinaciones o pasiones, fueran mentales o físicos, incluyendo
enfre ellos a la avaricia y la ambición. Yo me propuse, sólo por aclarar con
ceptos, alargar la lista de nombres cada uno con unos pocos conceptos, en
lugar de utilizar unos pocos nombres y muchos conceptos. Con que bajo el
nombre de trece virtudes todo cuanto de deseable o necesario se me ocurrió
entonces, y añadí a cada virtud un corto precepto que aclaraba totalmente
la extensión que yo daba a su significado. Éstas eran las virtudes y
preceptos: 1. Templanza. No comer hasta sentirse torpe. No beber hasta
achisparse. 2. Si lencio. Hablar sólo cuando favorezca a los demás o a uno
mismo. Evitar conversaciones baladíes. 3. Orden. Cada cosa en su sitio. Que
cada parte de nuesfros negocios tenga su tiempo de hacerse. 4. Decisión.
Decidir hacer lo que se debe hacer. Hacer sin desmayo lo que se ha decidido.
5. Frugalidad. No gastar en lo que beneficie a los demás o a nosotros, es
decir, no desperdiciar nada. 6. Laboriosidad. No perder tiempo. Emplearse
siempre en quehaceres útiles. Cortar todas las acciones innecesarias. 7.
Sinceridad. No causar daño engañando. Pensar con justicia e inocente y, si
hablamos, hacerlo en consecuencia. 8. Justicia. No hacer daño a nadie con
injurias y no dejar de hacer las buenas acciones que tenemos la obligación
de realizar. 9. Moderación. Evitar los extemismos. Abstente de sentirse
agaviado por las injurias que te hagan, por más que creas que tienes razón
para ello. 10. Limpieza. No consentir la falta de limpieza en el cuerpo, la
ropa o la casa. 11. Tranquilidad. No dejarse perturbar por banalidades o por
accidentes normales o inevitables. 12. Castidad. Usar pocas veces del sexo
como no sea por razones de salud o para perpetuar la especie, y nunca físico
o mental o menoscabo de la franquilidad o el buen hombre de uno mismo o de
los demás. 13. Humanidad. Imitar a Jesucristo y a Sócrates. Yo me proponía
adquilir el hábito de estas virtudes y para ello juzgué necesario no
dispersarme tratando de alcanzarlas todas a la vez, sino una a una, convencido
de que al logar algunas se haría más fácil llegar a poseer las demás".
Documento 16
"1. Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e
independientes y tienen ciertos derechos inherentes, de los cuales, cuando
entran en estado de sociedad, no pueden, por ningún contrato, privar o
despojar a su posteridad; especialmente el goce de la vida y de la libertad,
con los medios de adquirir y de poseer la propiedad y de perseguir y obtener
la felicidad y la seguridad.
2. Que todo poder reside en el pueblo y, por consiguiente, de él se
deriva; que los magistrados son sus mandatarios y servidores, y en todo
tiempo responsables ante él.
3. Que el gobierno es o debe ser instituído para el común beneficio,
la protección y seguridad del pueblo, nación o comunidad, que de todos modos
y formas de gobierno, la mejor es la que sea capaz de producir el más alto
grado de felicidad y seguridad, y esté más eficazmente garantida çontra el
peligro de una mala administración; y que cuando un gobierno resulte
inadecuado o contrario a estos fines, la mayoría de la comunidad tiene el
derecho indubitable e indefectible de reformarlo, cambiarlo o abolirlo del
modo que juzque más apropiado para el bien público.
4. Que ningún hombre, ni grupo de hombres, tiene título para recibir
de la comunidad emolumentos o privilegios exclusivos o distintos, sino en
atención a servicios públicos, y no siendo estos hereditarios, tampoco
pueden serlo los oficios de magistrado, legislador o juez.
5. Que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial deben ser
separados y distintos, y que a sus miembros se les puede impedir la opresión,
haciéndoles sentir las cargas del pueblo y participar de ellas; y que deben,
en períodos fijos, ser reducidos a la condición privada volviendo al cuerpo
de donde originariamente han salido; proveyéndose las vacantes por
elecciones frecuentes, ciertas y regulares, en las cuales todos o parte de
los anteriores miembros sean reelegibles o no, según lo que las leyes
i
ordenen.
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 265
En: The Great Nation ofFuture en: Democratic Review, VI, 1839, p. 427.
Robert Winthrop, 290 Sesión del Congreso del 3 de enero de 1846, Ap. p.
99.
J. D. B. de Bow, Artículo
periodístico, 1850.
Documento 18
"Las costumbres de la Corte estaban trastornadas, una parte de los
cortesanos se hallaba envilecida por el objeto de su culto. Los ministros,
devotos de su dueña y señora, eran absolutos, corrompidos y sin luces; el
pueblo se hallaba abrumado por los impuestos, y la desigualdad en la
distribución de las cargas resultaba aún más agobiante que su exceso.
(... ) Las damas y los cortesanos admitidos en la sociedad de la reina
llevaron a ella el estilo de los Salones de París. Se narraban las anécdotas
del día, se seguían las modas con entusiasmo, y los juegos de azar, que
nivelan todas las condiciones y que no permiten, en la violencia de su
pasión, ni la mesura en el lenguaje ni la circunspección en las maneras,
acentuaron aún más la igualdad de una sociedad íntima.
La Corte dejó de marcar el tono de la Capital, y ni siquiera se convirtió
en el primero de los Salones, puesto que adoptaba los sentimientos, las
modas y las maneras de los que imperaban en París. La magnificencia, que en
todo tiempo ha caracterizado a las Cortes, quedó proscrita.
La elegancia y la sencillez reemplazaron a las galas deslumbrantes, y
ya nada distinguió a la dama del más alto rango o al gran señor de la mujer
y el hombre de la ciudad. Los grandes renunciaron a toda compostura y,
semejantes por su manera de vivir y por sus alianzas a todos los que poseían
alguna fortuna, dejaron de imponer respeto al público: la jerarquía quedó
abolida".
Documento 19
'•'EI plan de este escrito es muy simple. Nos hacemos tres preguntas:
la. ¿Qué es el Tercer Estado? Todo. T. ¿Qué ha sido hasta el presente en el
orden político? Nada. Y. ¿Qué pide? Ser algo. ¿Quién se atrevería a decir
que el estado llano no contiene en sí todo lo necesario para formar una
nación completa? Es un hombre fuerte y robusto que tiene aún un brazo
encadenado. Si se hiciera desaparecer el orden privilegiado, la nación no
sería algo menos, sino algo más. Y ¿qué es el estado llano? Todo, pero un
todo trabado y oprimido. Y ¿qué sería el orden privilegiado? Todo, pero un
todo libre y floreciente. Nada puede funcionar sin él, todo marcharía
infinitamente mejor sin los otros. No basta haber mostrado que los
privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla
y dañarla. Es menester probar aun que el orden noble no entra en la
organización social; que puede ciertamente ser una carga para la nación,
pero que no sabría formar una parte de ella...
HISTORIA INITEGRAL DE OCCIDENTE 267
acusación, ser careado con los acusadores y testigos, a producir las pruebas
a su favor y a ser juzgado rápidamente por un juzgado imparcial de doce
vecinos, sin cuyo consentimiento unánime no puede ser declarado culpable;
que no puede ser compelido a declarar contra sí mismo;-que ningún hombre
puede ser privado de su libertad sino según la ley del país en juicio de
sus pares.
9. Que no deben exigirse fianzas excesivas, ni imponerse multas
excesivas, ni castigos crueles y desusados.
IO. Que los mandamientos generales, en virtud de los cuales un
funcionario o agente sea requerido para realizar investigaciones en lugares
sospechosos sin la prueba del hecho cometido, o para determinar a una
persona o personas no designadas particularmente
determinado y apoyado en pruebas, son ofensivos y opresivos y no deben
ser autorizados.
11. Que en las contiendas sobre propiedad y entre hombre y hombre,
el antiguo juicio por jurado de doce hombres es preferible a cualquier otro
y debe ser tenido por sagrado.
12. Que la libertad de la prensa es uno de los grandes baluartes de
la libertad, y jamás puede ser restringida sino por un gobierno despótico.
13. Que la milicia regular, compuesta por cl pueblo, instruido en
las armas, es la defensa propia, natural y segura de un Estado libre; que
los ejércitos permanentes en tiempos de paz deben ser evitados como
peligrosos para la libertad; y que en todos los casos, la fuerza militar
debe ser estrictamente subordinada y gobernada por el poder civil.
14. Que el pueblo tiene derecho a un gobierno uniforme y, por tanto
que ningún gobierno separado o independiente del gobierno de Virginia, debe
ser erigido o establccido dentro de sus límites.
15. Que ningún gobierno libre ni el beneficio de la libertad pueden
ser asegurados a ningún pueblo sino mediante la firme adhesión a la justicia,
la moderación, la templanza, la frugalidad y la virtud y recurriendo
frecuentemente a los principios fundamentales.
16. Que la religión, o los deberes que nosotros tenemos para con
nuestro Creador y la manera de cumplirlos, sólo pueden ser dirigidos por la
razón y la convicción, no por la fuerza y la violencia; y por consiguiente,
todos los hombres tienen igual derecho al libre ejercicio de la religión,
según los dictados de la con-
ciencia, y que es un deber de todos practicar entre sí la resignación, el
amor y la caridad cristianos.
Documento 17
dente que la nobleza tiene privilegios, dispensas, incluso derechos separados de los del gran cuerpo de
ciudadanos? Por esto mismo sale de la ley común, y por ello sus derechos civiles lo constituyen en pueblo aparte
dentro de la gran nación. Respecto a sus derechos políticos, también los ejerce separadamente. Tiene sus
representantes que no están encargados en absoluto por procuración de los pueblos. El cuerpo de sus diputados
se reúne aparte. Pero aun cuando se reuniera en una misma sala con los diputados de los simples ciudadanos,
no es menos verdad que su representación es distinta por esencia y separada. Es ajena a la nación por princiPio,
puesto que su misión no emana del pueblo, y por su objeto, puesto que consiste en defender no el interés general,
sino el particular. El estado llano abarca todo lo que pertenece a la nación y todo lo que no es el estado llano no
puede contemplarse como representante de la nación.¿Qué es el estado llano? . Es preciso entender por Tercer
Estado el conjunto de ciudadanos que pertenecen al orden común. Todo el que es privilegiado por la ley, de la
manera que sea, sale del orden común, es excepción de la ley común y, en consecuencia, no pertenece al Tercer
Estado. Una ley común y una representación común es lo que hace una nación; es demasiado cierto, sin duda, que
no se es nada en Francia cuando no se tiene para sí más que la protección de la ley común. Si no se tiene algún
privilegio, es preciso resolverse a soportar el desprecio, la injuria y todo tipo de vejaciones. Para impedir ser
aplastado del todo, ¿qué le queda al desgraciado no privilegiado? (. . . ) Primera petición: Que los representantes
del Tercer Estado no sean elegidos más que por los ciudadanos que pertenecen verdaderamente al Tercer Estado
(. . . ) Segunda petición: Que sus diputados sean iguales en número a los de los dos órdenes privilegiados (. . .)
Tercera y última petición: Que los Estados Generales voten no por órdenes, sino por cabezas (.. . ) En este
estado de cosas, ¿qué le queda por hacer al Tercer Estado si quiere verse en posesión de sus derechos políticos
de una manera útil a la nación? Se presentan dos medios para conseguirlo. Siguiendo el primero, el Tercer
Estado debe reunirse aparte, no concurrirá con la nobleza y el clero, no se quedará con ellos, ni por órdenes ni
por cabezas. Ruego que se preste atención a la diferencia que hay entre la asamblea del Tercer Estado y las de
los otros órdenes. La primera representa a veinticinco millones de hombres y delibera sobre los intereses de la
nación. Las otras dos, aunque las consideremos juntaS$no tienen poderes más que de unos doscientos mil
individuos y no piensan más que en sus privilegios. Se dirá: el Tercer Estado solo no podrá formar los Estados
Generales. iTanto mejor! Compondrá una Asamblea Nacional".
Documento 20
"La Asamblea Nacional, considerando que ha sido llamada para fijar la Constitución del Reino, lograr la.
regeneración del orden público y mantener los verdaderos principios de la monarquía, declara que nada puede
impedir que ella continúe sus deliberaciones. En cualquier lugar en que ella se vea forzada a establecerse y sea
cual fuere el lugar donde sus miembros se reúnan, ahí está la Asamblea Nacional. Resuelve que todos los
miembros de esta Asamblea prestarán al instante juramento solemne de no separarse y de reunirse en donde las
circunstancias lo exijan hasta que la Constitución del Reino sea establecida y afirmada sobre sólidos
fundamentos, y que, una vez prestado ese juramento, todos los miembros y cada uno de ellos en particular
confirmarán, por medio de su firma, esta resolución inquebrantable".
Documento 21
"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, comprendiendo que la ignorancia, el
olvido o el desprecio de los derechos del hombre, son la sola causa de la infelicidad pública y de la corrupción del
gobierno, han resuelto exponer en una declaración solemne estos derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre,
a fin de que esta declaración, constantemente presente en los ánimos de
288 FLORENCIO HUBEÑÁK
L) poder todos los legislativo miembros y del del poder cuerpo ejecutivo, social, les. pudiendo recuerde en siempre todo
instante los derechos ser comparados y deberes; con a fin el objeto de que de los toda actos insti-del
tución política, sean más respetados y a fin de que las futuras reclamaciones de los ciudadanos, fundadas en
principios simples e incontestables, tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y de la felicidad general.
En consecuencia la Asamblea Nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y con la esperanza de su
bendición y favor, los siguientes sagrados derechos del hombre y el ciudadano: I. Los hombres nacen libres e iguales
en derechos y las distinciónes sociales no pueden fundarse más que en la utilidad co-
3 hombre. mún. II. El Esos objeto derechos de toda son sociedad la libertad, política la propiedad, es la conservación la
seguridad de los y la derechos resistencia naturales a la opresión. e imprescriptibles III. El princi-del
pio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún individuo ni corporación puede ejercitar au-
aue
que aseguran a los demás miembros de la sociedad el goce de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser
determinados por la ley. V. La ley debe prohibir sólo las acciones nocivas a la sociedad. Todo lo que no está vedado por la
ley no puede ser impedido y nadie puede ser compelido a ejecutar lo que ella no ordena, VI. La ley es la expresión de la
voluntad general, Todos los ciudadanos tienen el derecho de concurrir a su formación personalmente o por representantes.
Debe ser la misma para todos, sea que proteja o sea que castigue. Todos los ciudadanos, siendo iguales ante sus ojos, son
igualmente admisibles a todas las dignidades, cargos y empleos públicos, según su capacidad, sin otra distinción que la de
su virtud o talento. VII. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado, ni detenido sino en los casos determinados por la ley
y con las formalidades prescritas por ella. VIII. La ley no debe establecer más penas que las estrictas y evidentemente
necesarias, y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley establecida anteriormente al delito y legalmente aplicada.
IX. Debiendo todo hombre presumirse inocente mientras no sea declarado culpable, si se juzga indispensablemente
arrestarlo, todo rigor [Link] apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley. X. Ningún
hombre debe ser molestado en razón de sus opiniones religiosas, siempre que su confesión no perturbe el orden público
establecido por la ley. XI. La libre comunicación de las opiniones y de los_pareceres_es_underecho_de los más preciosos
_delhombre; todo ciudadano puede, por y publicar libremente, salvo la responsabilidad por el abuso
de esta libertad en los casos determinados en la ley. XII. La garantía de los derechos del hombre y el ciudadano necesita
una fuerza pública; esta fuerza es por tanto instituida en beneficio de todos y no para la utilidad particular de aquellos a
quienes está confiada. XIII. Para el mantenimiento de la fuerza y para los gastos de administración es indispensable una
contribución común, que debe ser repartida entre todos los ciudadanos en razón de sus medios. XIV. Todos los ciudadanos
tienen el derecho de libre voz, por sí mismos o mediante sus representantes, cn la determinación dc la ncccsidad de las
contribuciones públicas, su empleo, cantidad, método de cobro y duración. XV. La sociedad tiene derecho a pedir cuenta
de su administración a todos los empleados públicos. XVI. Toda sociedad en la cual la garantía dc los dcrcchos no está
asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución. XVII. Siendo la propiedad un derecho
inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, sino cuando la necesidad pública, Icgalmcntc justificada, lo exija
evidentemente y a condiCión de una justa y previa indemnización".
Documento 22
. a. En una carta fechada el 9 de julio de 1790, dirigida á Luis, nuestro muy querido hijo en Cristo, rey muy cristiano, lo
exhortábamos reiteradamente a abstenerse de confirmar la Constitución Civil del Clero que llevaría a la nación al error y al
reino al cisma. Porque bajo ningún concepto puede ser posible que una asamblea política, compuesta meramente de hombres
pueda cambiar la disciplina universal de la Iglesia, las enseñanzas de lo Santos Padres, abolir los decretos de nuestros
concilios, derribar el orden jerárquico, gobernar las elecciones de obispos a su propia discreción, destruir las sedes de nuestros
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 289
obispos y, proscribiendo la forma superior, imponer la inferior sobre la Iglesia (.. .); pero ante insistencia y presión de la
Asamblea Nacional, permitió ser arrastrado hasta el punto de prestar su aprobación ala misma (... ) Nosotros (.. .) sometimos
todos los artículos de la constitución mencionada a un examen; pero la Asamblea de la nación francesa, a pesar de • escuchar
las voces unidas de la Iglesia, estuvo no obstante tan lejos de desistir del camino adoptado, que trató incluso más
enconadamente la resolución acerca de los obispos... Resultado de lo cual es que, según la abierta confesión y acuerdo de
toda la Iglesia francesa, el juramento civil está considerado como perjuro y sacrflego (...) y que todos los que lo realizan son
considerados como cismáticos, y sin valor, fútil y sujeto a su mayor censura... Por consiguiente, con el fin de establecer una
barrera contra el cisma que se agranda, en la primera oportunidad, para recordar a los equivocados sus deberes, para mantener
al bueno en su resolución, nosotros, ateniéndonos al consejo de nuestros reverendos hermanos, los cardenales de la santa
Iglesia Romana, en consideración a los ruegos de todos los obispos de la Iglesia francesa y siguieñdo los precedentes
establecidos por nuestros antecesores, nosotros, en virtud del poder apostólico que ejercemos y en vista del rumbo de los
acontecimientos, declaramos primero que todos los cardenales de la santa Iglesia Romana (...), arzobispos, obispos, abades,
vicarios, canónigos, sacerdotes de parroquia, presbíteros y todos los que están enrolados al servicio de la Iglesia, que han
prestado el juramento civil pura y simplemente como lo prescribe la Asamblea Nacional —juramento que constituye el
manantial ponzoñoso y fuente de todos los errores, y predominantemente un motivo de aflicción para la Iglesia católica de
Francia— serán suspendidos de la tenencia de cualquier cargo y expuestos a la acusación de irregularidad si' ejercen dicho
cargo; salvo que dentro de los cuarenta días, a partir de la fecha, se hayan retractado de dicho juramento. . . "
Documento 23
No, no es en las fronteras, sino en las capitales donde debe golpearse. Dejad de perder el tiempo imaginando
métodos de defensa; sólo os queda uno. El que tantas veces os he recomendado: una insurrección general y ejecuciones
populares. Comenzad, pues por apoderaros del rey, del delfín y de la familia real: ponedlos bajo fuerte guardia y que sus
cabezas os respondan de los acontecimientos.
Abatid enseguida, sin dudar, la cabeza del general, la de los ministros y ex-ministros
contrarrevolucionarios; y del alcalde y los municipios contrarrevolucionarios: pasad por la espada a todo el estado mayor
parisino, a todos los negros y a los ministeriales de la Asamblea nacional, todos los soportes conocidos del despotismo.
Os lo repito, sólo os queda este medio para salvar a la patria. Hace seis meses, quinientas o seiscientas cabezas
hubieran bastado para,librarlos del abismo. Hoy, cuando habéis dejado estúpidamente a vuestros enemigos establecer
conjuraciones y fortalecerse, quizás sea necesario abatir cinco o seis mil; pero aunque fuera necesario abatir veinte mil,
es preciso no dudar ni un momento.
Si no os adelantáis , os degollarán bárbaramente para asegurar su dominación; acordaos de la masacre de Nancy.
Dejad pues que los pérfidos adormecedores se quejen a gritos de la barbarie: no, no es quien os acon- seja abatir a
implacables enemigos el que se dispone -a masacraros para satisfacer sus criminales pasiones: son los traidores que
querrían hundiros en una fatal seguridad, para entregaros sin defensa al hierro de los satélites de vuestro tirano".
Documento 24
290 FLORENCIO HUBEÑÁK
¿Qué es un sans-culotte, señores granujas? Es un ser que va siempre a pie, [Link] tiene millones — como todos
vosotros quisierais tener— ni castillos, ni criados para servirle, y que habita sencillamente con su mujer y sus hijos, si
los tiene, en un cuarto o quinto piso. Es un hombre útil, pues sabe laborar un campo, sabe forjar, aserrar, limar,
cubrir una techumbre, hacer zapatos y verter hasta la última gpta de su sangre por la salvación de la República. Y porque
trabaja, podéis estar seguros de no encontrar su figura ni en el Café de Chartres, ni en los garitos donde se conspira y se
juega, ni en el Teatro de la Nación cuando representan L -ami des Lois, ni en el Teatro del Vaudeville para presenciar la
Chaste Susanne, ni en aquellos gabinetes literarios donde por dos sueldos —que tan preciosos son— os ofrecen las
porquerías de Gorsas con Là Chronique y Le Patriote Francais. Por la tarde, el sans-culotte se presenta ante su Sección,
no empolvado, almibarado, bien calzado y con la esperanza de que le vean todas las ciudadanas de las tribunas, sino para
apoyar con toda su fuerza las mociones buenas y para pulverizar aquellas que proceden de la abominable
facción de los hombres de estado. Por lo demás, un sans-culotte tiene siempre su sable afilado para cortar las orejas de
todos los malévolos. A veces pasea con su pica, mas al primer redoble del tambor lo veis partir para La Vendée, para el
ejército de los Alpes, o para el del Norte... La asamblea general de la sección de Sans-culottes considerando que para
todos los ciudadanos existe el deber de proponer las medidas que les parezcan más adecuadas para hacer renacer la
abundancia y la tranquilidad pública, acuerda pedir a la Convención que decrete: r. Que los anteriormente llamados
nobles no puedan ejercer ninguna función militar ni ocupar ningún empleo público sea cualquiera su naturaleza; que los
parlamentarios, los financieros y los sacerdotes sean destituidos de todas sus funciones administrativas o judiciales. T.
Que todos los precios de los artículos de primera necesidad sean fijados de acuerdo con los de los años llamados antiguos,
comprendidos los de 1789 y 1790, proporcionalmente a sus diferentes cualidades. 30. Que los precios de las materias
primas sean fijados también de manera que los beneficios de la industria, los salarios del trabajo y las ganancias del
comercio que estarán regulados por la ley, permitan al hombre industrioso, al cultivador, al comerciante, el procurarse
no sólo las cosas indispensables y necesarias a la conservación de su existencia, sino también todo aquello que pueda
ayudar a su goce. 40. Que los agricultores que por cualquier accidente hayan perdido la cosecha sean
indemnizados por el erario público. 50. Que se conceda a cada Departamento una suma suficiente para que los
precios de los artículos de primera necesidad sean los mismos para todos los individuos que integran la República
Francesa. 6.0 Que las sumas concedidas a los Departamentos han de ser empleadas en hacer desaparecer la diferencia en
los precios de los géneros de primera necesidad, motivada por los transportes, en toda la extensión de la República
Francesa, la cual debe procurar a cada uno de sus hijos las mismas ventajas. 70. Que los arriendos sean anulados y -
vueltos al mismo precio en que estaban durante los años comunes que vosotros escogeréis para fijar invariablemente el
precio máximo de los artículos y géneros de primera necesidad. 80. Que sea fijado un máximo a las fortunas. 90. Que
cada individuo sólo pueda poseer un máximo. [Link] nadie pueda tener alquiladas más tierras que las que son necesarias
para una cantidad deterrninada de aperos de labor. 11 0. Que un mismo ciudadano no pueda tener sean reconocidos como
sus propietarios. La Sección de los Sans-culottes piensa que estas medidas llevarían la abundancia y la tranquilidad,
harían desaparecer poco a poco la demasiado grande desigualdad de las fortunas, y acrecentarían el número de los
propietarios".
Cit. Markow, W., Soboul, A., Die san soulotten ronlans, Dokumente, Berlín, 1957.
Documento 25
'El mayor error que pudiese cometer un hombre sería el querer gobernar a esta nación, la más inteligente del globo,
prescindiendo de las luces de nuestra época. Por tanto, tengo dos ambiciones: elevar a Francia al más alto grado del poder
militar y de la conquista consolidada, y desarrollar y excitar. todos los trabajos del pensamiento en una escala inusitada
desde Luis XIV... Este país necesita la razón y la inteligencia como el aire que rcspira. Lo distraigo con las batallas
ganadas; pero hay que llegar a una finalidad; hay que proveer al mantenimiento moral de un gran pueblo sabio, trabajador,
independiente, aunque sometido. Se necesitan para las clases acomodadas_y para todos los espíritus bien nacidos de toda
clase cien liceos en el Imperio, grupos
HISTORIA INTEGRAL DE OCCIDENTE 291
escolares superiores en todas las grandes ciudades, universidades en cada tribunal imperial.
iPensad cuál no será la emulación de una juventud de élite seleccionada entre cuarenta millones de almas!
i Qué premio ofrecido al talento, y cuantas oportunidades multiplicadas para hacerlo nacer! El movimiento
que en el siglo XVIII emanó de la sociedad y hundió al poder, quiero que salga hoy del trono y sea el que
despierte y gobierne en todas partes" o
"HC qucrido rcalizar en un Estado de cuarenta millones de individuos lo que habían hecho Esparta y Atenas, lo que
las órdenes religiosas habían intentado en nuestros días y sólo habían logrado imperfectamente, porque no eran tales
órdenes. Quiero un cuerpo que esté al abrigo de las fiebres pasajeras de la moda, un cuerpo que siga funcionando
mientras-el gobierno duerme, un cuerpo cuya administración, y cuyos estatutos sean tan nacionales que nunca sc pueda
deducir con ligereza atentar contra ellos. Si mis esperanzas se realizan, quiero encontrar incluso en este cuerpo una
garantía contra las teorías perniciosas y subversivas del orden social en un sentido u otro. Siempre ha habido en los
Estados bien organizados un cuerpo destinado a regular los principios de la moral y de la política... Siendo estos cuerpos
los primeros defensores de la causa de la moral y de los principios del Estado, serán los primeros en dar la alarma y
estarán siempre dispuestos a resistir a las peligrosas teorías de los espíritus que tratan de singularizarse, y que, cada cierto
tiempo, renuevan esas vanas discusiones que, entre todos los pueblos, han atormentado con tanta frecuencia a la opinión
pública."
Deismo
Naturaleza philosophes
Montesquieu
numinismo Razón Enciclopedia
Anticlericalismo masonería
Revoluciones
Inglaterra
Burguesas Carlos
1660. RestablecimentoHobbes
Monarquía absoluta
1685 Jacobo
Cuadro sintético-cronológico