BIOÉTICA PERSONALISTA
El personalismo, al menos desde el punto de vista filosófico, descansa en la idea según la
cual, el ser humano debe ser el punto de partida de toda reflexión y práctica que se realice
en el terreno de la ética (Williams, 2018). Esta afirmación, sin embargo, no parece ser del
todo clara, ya que no resulta sencillo intuir algún proyecto ético o político que no ponga en
el centro de la discusión el interrogante de su relación con el ser humano. En ese sentido,
es probable que una buena manera de entender el papel que juega el concepto de persona
al interior del personalismo, se de a través de su comparación con otro tipo de
aproximaciones o ideologías que omiten el uso del concepto de persona y, desde ese lugar,
privilegian análisis de naturaleza ética desde perspectivas macroestructurales. Un ejemplo
de este último enfoque son aquellos ejercicios que registran la realidad ética desde arriba,
como sucede con las metodologías que piensan la enseñanza de la ética desde el punto de
vista del adoctrinamiento.
La bioética personalista, una ética específica derivada del personalismo filosófico, tiene
desarrollo y valoración en ámbitos de cultura católica. Como el principialismo, su
fundamentación es filosófica. la bioética personalista como un esquema superador de las
principales limitaciones de otras perspectivas bioéticas. Conceptual, filosófica y
epistemológicamente. Para este análisis enfatizamos solo los principios de la bioética
personalista, en cierto sentido una lectura personalista del principialismo.
Es razonable asumir una cierta correlación entre los cuatro principios del principialismo y
los cuatro de la bioética personalista: “Estos principios (del principialismo), podrían
corresponder a los principios de la bioética personalista (beneficencia, no maleficencia,
autonomía y justicia) […] respectivamente con principio terapéutico, el respeto de la vida
física, el de libertad-responsabilidad, y el de solidaridad/subsidiaridad”. Una ética
personalista condensa una línea de pensamiento de origen clásico, influido luego por una
perspectiva filosófica cristiana. El “personalismo” se constituye con énfasis en la persona,
que luego se especificó como bioética personalista. Esta perspectiva es más connatural al
mundo latino o de origen centroeuropeo.
El personalismo, a diferencia del principialismo, recurre a una antropología filosófica para
balancear conflictos entre principios. Supera así la dificultad de identificar la prioridad
relativa de cada principio, la debilidad más cuestionada del principialismo
Entre las variantes de la palabra “personalismo” nos referimos a la realista u “ontológica”.
Una bioética personalista insiste en los aspectos de acción personal del agente y de carácter
de persona del recipiente del acto de salud, desde el preventivo al curativo.
Los principios de bioética personalista son:
Principio de defensa de la vida física: enfatiza el derecho a la vida y la integridad física como
fundante de todos los demás principios, dado que sin la vida orgánica de la persona
concreta nada se puede.
Principio de totalidad o principio terapéutico: justifica las intervenciones que buscan hacer
algún bien en salud –como restauración de la parte dañada por la enferme dad– fundadas
en el bien de la recuperación del todo del organismo y la persona.
Principio de libertad y responsabilidad: enfatiza el carácter ineludible de respeto a la
autodeterminación (de libertad-responsabilidad) de pacientes y médicos.
Principio de sociabilidad y de solidaridad: destaca la vida como bien social, y la promoción
del bien común para lograrlo, y hace énfasis en la solidaridad (sociabilidad) del todo con la
parte (justicia distributiva) y la necesidad de participación activa de los beneficiarios
(subsidiariedad). Como con el principio de justicia, la justificación de este último principio
requiere un desarrollo que excede a este artículo, y no será considerado