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Bendiciones en la Casa de Obed-Edom

1. Obed-edom fue bendecido por Dios cuando llevó el Arca de la Alianza a su casa, lo que resultó en riqueza, virtud y valor para él y su familia por generaciones. 2. Obed-edom recibió estas bendiciones porque fue obediente a Dios al cuidar el Arca, creyó que su familia sería bendecida, y actuó con responsabilidad. 3. Al igual que Obed-edom, al abrir un hogar como Casa de Paz para adorar a Dios y predicar su palabra,

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Bendiciones en la Casa de Obed-Edom

1. Obed-edom fue bendecido por Dios cuando llevó el Arca de la Alianza a su casa, lo que resultó en riqueza, virtud y valor para él y su familia por generaciones. 2. Obed-edom recibió estas bendiciones porque fue obediente a Dios al cuidar el Arca, creyó que su familia sería bendecida, y actuó con responsabilidad. 3. Al igual que Obed-edom, al abrir un hogar como Casa de Paz para adorar a Dios y predicar su palabra,

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La presencia en casa 1cro 13 2 Sam.

Te bendice
Te transforma
Te exalta

En la actualidad llevar esta arca a nuestro hogar representa llevar la presencia de Dios
por medio de su Palabra que se imparte semana tras semana en una Casa de Paz.

I.- ¿QUÉ OBTUVO OBED-EDOM AL LLEVAR EL ARCA A SU CASA?


Los hijos de Obed-edom: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, el
cuarto Sacar, el quinto Natanael, 5 el sexto Amiel, el séptimo Isacar, el octavo Peultai;
porque Dios había bendecido a Obed-edom. 6 También de Semaías su hijo nacieron
hijos que fueron señores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y
esforzados. 7 Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos,
hombres esforzados; asimismo Eliú y Samaquías. 8 Todos éstos de los hijos de Obed-
edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio;
sesenta y dos, de Obed-edom. 1 Crónicas 26: 4-8

1.  Su casa se convirtió en un lugar de bendición y prosperidad. Tuvieron riqueza,


virtud y valor. Su familia fue bendecida y todos servían al Señor.
2.  Toda su familia fue bendecida desde la 1ª, 2ª, y 3ª generación. Su tercera
generación fue de “Gibbores”, es decir, de valientes y hombres de fuerza y valor
como de soldado.
3. Se convirtieron en una familia modelo que hasta hoy se habla de ellos. ¿A
cuántos nos gustaría tener una familia modelo de la cual todos hablen cosas
buenas?
4. Le nacieron hijos gobernantes, valerosos, esforzados, fuertes, robustos,
servidores y jefes. (1º. Crónicas 26: 4-12). ¿A usted le gustaría que sus hijos
fueran valientes, esforzados, exitosos en todo lo que hagan?
5. Pudo obtener los favores y beneficios de Dios y transmitirlos a sus parientes,
vecinos y conocidos.
6.  Decidió ser productivo y dar de gracia lo que de gracia había recibido.

II.- ¿QUÉ FUE LO QUE PROVOCÓ EN SU VIDA PERSONAL ESTA


BENDICIÓN?

1.  Un deseo de servir.La Biblia registra que cuando el Arca de Jehová se


estableció en el monte de Sión, Obed-edom fue uno de los principales porteros y
guardas del templo. El sirvió a Dios y su descendencia también. Abrir el hogar
como Casa de Paz garantiza que el Señor nos usará con poder y le dará a nuestra
descendencia un bello lugar de servicio para El.
2. Obed-edom convirtió su casa, en un lugar donde la presencia de Dios estaba, la
convirtió en una Casa de Paz y Dios quiso morar allí desatando Su poder, Su
vida y Su prosperidad.
3.  Un deseo de predicar y cuidar. Talvez Obed –edom nunca pensó que podría
servir de testimonio para ayudar a otras personas, pero desde que la presencia de
Dios llegó a su casa él se convirtió en un líder capaz de testificar del poder de
Dios.
III.- ¿CÓMO OBTUVO ESTA BENDICIÓN?

1. Obedeciendo. Obed-edom fue obediente al Rey David cuando este le pidió que
llevara el Arca del Pacto a su casa, fue valiente porque el llevarla significaba
cierto riesgo porque minutos antes un hombre había muerto precisamente por
tocar el Arca de manera incorrecta. Pero él no miro los riesgos sino la gran
oportunidad que se le presentaba de poder llevar la presencia de Dios a su propia
casa.
2. Tener una Casa de Paz es una gran oportunidad de ser bendecidos y prosperados
porque estamos trayendo a nuestra casa la presencia de Dios por medio de la
Palabra que se imparte cada semana.
3.  Creyendo. El creyó que siendo obediente su familia, vecinos y todas las
personas que estuvieran cerca iban a ser bendecidos y sus vidas cambiarían
radicalmente para bien.
4. Actuando y siendo responsable. Este hombre actuó en fe y no tuvo temor de que
algo malo pudiera ocurrirle a él o a su familia, fue responsable con lo que se le
encomendó, tanto así que agradó a Dios y por eso lo bendijo. Dios nos está
dando la oportunidad de ser responsables con lo que se nos ha sido
encomendado “La Casa de Paz”

BENEFICIOS DE TENER UNA CASA DE PAZ


 Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a
Jesucristo. Hechos 5:42
1. Obedecemos el mandato de Jesús : “ La Gran Comisión”
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.16 El que
creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos
16:15-16

  Al abrir una Casa de Paz estamos obedeciendo porque cumplimos la gran
comisión.
  Al obedecer agradamos el corazón de Dios porque hacemos lo que el más desea
que hagamos: Ganar almas para librarlas de la perdición eterna.

2. Al ocuparnos de las cosas de Dios, él se ocupa de las nuestras.


Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas. Mateo 6:33

 Cuando ponemos Su reino en primer lugar, entonces Él se ocupará de nuestras


cosas y nos suplirá conforme a sus riquezas en gloria.
 Dios promete que la salvación también va llegar a nuestras familias y amigos.

3. Somos confrontados con los tesoros de nuestro corazón. Mateo 6:19-21

 Nuestras prioridades cambian, ya no tenemos la mirada puesta en las cosas


terrenales, sino que ahora buscamos los intereses de Dios ‘las almas”.

4. Se empieza a manifestar el Reino de Dios en nuestras vidas y en la de aquellos que


nos rodean.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos,
limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad
de gracia.

  Somos sanados de enfermedades, heridas del alma. Lucas 10:9


 Llega la paz a nuestra familia y los que nos rodean. Hechos 10:36
 La prosperidad y bendición nos alcanza. 1 Crónicas 13:14
 Suceden milagros, prodigios y maravillas. Hebreos 2:4

5. Seremos recompensados.
Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o
hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30 que no haya de recibir mucho más
en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Lucas 18: 29-30

 El ocuparnos de sus cosas nos va traer prosperidad: En lo espiritual, familiar,


social y en lo financiero.

6. Empezamos a manifestar todo nuestro potencial espiritual.


Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero
maestros,luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que
administran, los que tienen don de lenguas. 1 Corintios 12: 28

  Nos da la oportunidad de desarrollarnos como líderes de éxito en todas las


áreas.
 Descubrimos los dones que Dios nos ha dado,para ponerlos en acción para la
edificación de la Iglesia.

Así como Obed- edom fue bendecido por que el arca de Dios llegó a su casa, Dios
quiere entrar a la tuya para bendecirte a ti y a los tuyos. Abrir el hogar como Casa de
Paz garantiza que el Señor bendecirá tu casa y la de los que llegan a ella y le dará a tu
descendencia prosperidad, propósito y un destino de felicidad. Permite que la presencia
de Dios también llegue a tu casa para que recibas bendición.

En la Biblia no hallamos la palabra Ujier, sin embargo, quienes cumplían con la función
de guardar las puertas del templo eran los levitas custodios de la puerta. El más
conocido es Obed-Edom, junto con su familia. Su historia es un ejemplo de obediencia,
servicio y bendición para todos los creyentes, pero en especial para quienes han sido
llamados al ministerio de ujieres.
Antes de ser custodio de la puerta del templo
En quince ocasiones se menciona este nombre en la Biblia. La mayoría de las veces se
trata del mismo personaje o de sus descendientes. Vivía cómodamente lejos de los
problemas políticos de Jerusalén hasta que un día, por disposición del Rey, su casa fue
asignada para hospedar un cofre de más de un metro de largo y de medio metro de alto.
Si tan sólo hubiese sido un cofre común y corriente, tal vez no habría habido ningún
problema. Pero se trataba del arca del pacto en cuyo interior se hallaban las tablas de la
ley que el Señor había entregado a Moisés.
Hasta su oído de seguro llegaron los rumores de las plagas que asolaron a las ciudades
de Asdod, Gat y Ecrón mientras aquel cofre estuvo con ellos. También debió saber
acerca de la mortandad que había asolado a Bet-semes a causa de su curiosidad, pues
habían abierto el cofre para mirar las tablas. Finalmente debió conocer que el rey no
quería aquel cofre en Jerusalén debido a que Uza había muerto por tan sólo tocarlo.
Obed-Edom recibió aquel cofre con temor, sabiendo que era el arca del pacto. Lo
guardó y lo cuidó con mucho esmero. Dice 2da Samuel 6:11 que “el Arca de Jehová
[estuvo] en casa de Obed-Edom, el geteo, tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y
a toda su casa.
Este hombre supo que cuando se sirve a Dios con devoción y temor reverente, Dios nos
bendice. De esta manera, Obed-Edom fue un ejemplo para todo el pueblo de Israel y en
especial para el Rey David. Luego de que este último recibió la noticia de las
bendiciones que le estaban llegando a Obed-Edom y toda su familia, sintió gozo en su
corazón y decidió volver a esforzarse por trasladar el arca hasta Jerusalén. Es así como,
por medio de su ejemplo, Obed-Edom llamó al rey David al arrepentimiento.
Guía del pueblo de Dios
De todos modos, ahora que Obed-Edom sabía lo que sucedía cuando se sirve a Dios con
esmero, sintió que en adelante no podría hacer otra cosa sino servirlo a él. En 1ra de
Crónicas 15:1-28 se lee la algarabía con la que fue trasladada el arca del pacto. En los
versos 17-18 vemos que entre los cantores y músicos levitas que dirigían el traslado se
hallaba Obed-Edom.

David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores [y estos] se lo
encomendaron a Hemán, hijo de Joel; a su pariente Asaf, hijo de Berequías, y a Etán,
hijo de Cusayas… Junto con ellos, en segundo puesto, a sus parientes Zacarías, hijo de
Yaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Benayas, Maseyas, Matitías, Eliflehu, Micneyas,
Obededom y Yeguiel, porteros.
Ahora no sólo era un rey el que era guiado por Obed-Edom, sino todo el pueblo de
Israel. Dice en el verso 21 que Obed-Edom y otros cinco levitas fueron comisionados
para dirigir con “arpas afinadas en la octava”. (1Ch 15:21 PER)
Allí no quedan las cosas. Al parecer, Obed-Edom, luego de ver las bendiciones que
reciben quienes sirven a Dios de corazón, hizo suyas las palabras del salmista que dice:
“Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios que habitar donde reside la
maldad.” (Salmo 84:10b)
Elegido Custodio de la Puerta del Templo
El rey David decidió dejar a Obed-Edom y sus hermanos como guardias de las puertas
del Templo. Dice 1ra Crónicas 16:38. David dejó allí […] a Obed-Edom con sus sesenta
y ocho hermanos… como porteros del templo. Y Dios volvió a bendecir a Obed-Edom.
Dice 1ra Crónicas 26:4-5 que tuvo ocho hijos “pues Dios le había bendecido”. Debemos
recordar que en ese entonces tener muchos hijos era una gran bendición, hoy Dios nos
puede bendecir de muchas otras maneras.
En 1ra Crónicas 26:4-7 vemos que la bendición de Dios estuvo con sus hijos aún hasta
la tercera generación pues sus nietos siguieron sirviendo a Dios en el templo de
Jerusalén.
Además, Obed-Edom tuvo un puesto privilegiado entre los porteros del templo. En 1ra
Crónicas 26:15 se nos dice que cuando se echó suertes para ver cuál puerta la
correspondía a cada familia, a la suya le toco la del sur, es decir la más importante pues
conectaba al templo con el palacio real.
Sus hijos fueron comisionados para administrar las provisiones del templo (1ra Crónicas
26:15). Finalmente, según 2da Crónicas 25:24, alrededor de 2 siglos más tarde, su
familia seguía estando a cargo de las provisiones del templo. Dice el texto, que nos
informa de un saqueo: Además se apoderó de todo el oro y la plata, y de todos los
objetos que había en el templo de Dios en la casa de Obed-Edom.
1. Sirvió con esmero al Señor
2. Fue ejemplo de reyes así como de todo el pueblo
3. Fue bendecido en su familia: tuvo ocho hijos, lo que para los antiguos era una
bendición.
4. Fue bendecido en su descendencia: aún dos siglos más tarde sus descendientes
seguían al servicio del templo.
5. Fue bendecido en su trabajo: Dios lo puso en las mejores posiciones laborales de
su tiempo y empleo.

INTRODUCCIÓN: A pesar de que la manifestación de la presencia de la santidad y la


justicia de Dios son potencialmente peligrosos para los pecadores, porque podría
exterminar a una persona o hasta multitudes en un solo instante, por causa del pecado
que está presente en nuestra naturaleza humana, no siempre ocurre así, pues aunque lo
tenemos bien merecido, Dios tiene una misericordia mucho más grande.  En la historia
bíblica tenemos casos de personas y hasta de grupos que fueron exterminados debido a
que hubo entre ellos una manifestación de la presencia de Dios.  Por ejemplo, cuando
los filisteos robaron el arca de la presencia de Dios, que pertenecía al uso exclusivo del
tabernáculo de reunión, todo el tiempo que estuvo en sus ciudades y templos paganos,
sus ídolos caían destrozados delante del arca de la presencia de Dios, sus habitantes
caían muertos por miles, y otros más se enfermaban de tumores malignos (cf. 1 Samuel
5:1-6:11).  Otro ejemplo, pero que no sucedió entre los filisteos sino entre los mismos
israelitas quienes aunque eran los legítimos beneficiarios y guardianes del arca de la
presencia de Dios, fueron víctimas de mortandad por causa de que en una ocasión, los
habitantes de una ciudad llamada Bet-semes acecharon y miraron al interior del arca de
la presencia de Dios (cf. 1 Samuel 6:12-21).  Por eso, tanto los habitantes de cinco
ciudades de los filisteos, como los israelitas de Bet-semes, todos procuraron deshacerse
de la manifestación de la presencia de Dios que se encontraba localizada en aquel arca,
pues les constaba que la presencia de Dios puede ser mortal para un ser humano.
   Sin embargo, la presencia de Dios no siempre es mortal para el ser humano, sino que
se convierte en una fuente de sublimes bendiciones para quienes se acercan a Él.  Por
ejemplo, luego que los de Bet-semes se deshicieron del arca, el arca fue llevado a
Quiriat-jearim en casa de un tal Abinadab, donde estuvo durante 20 años, sin que
hubiese ni un solo muerto por su presencia (cf. 1 Samuel 7:1-2), aunque en el caso de
Abinadab no se dice en su historia que haya sido bendecido por haber recibido el arca
de la manifestación de la presencia de Dios en su casa.   Solo hubo una muerte más que
ocurrió en la familia de Abinadab al final de los 20 años, cuando por iniciativa del rey
David se estaba intentando llevar el arca desde la casa de Abinadab hasta Jerusalén. 
Mientras el arca (para empezar) se estaba transportando inapropiadamente mediante
unos bueyes con carreta, en un momento que el arca estuvo a punto de caerse por un
movimiento brusco de los bueyes, Uza, uno de los tres hijos de Abinadab quien iban en
la procesión y que se encontraba junto a los bueyes, metió la mano para sostener el arca,
y al instante cayó muerto (cf. 2 Samuel 6:1-7).   El rey David al ver lo ocurrido a Uza,
se entristeció mucho y le dio mucho temor, por lo que suspendió la transportación del
arca a Jerusalén, e hizo que el arca sea llevado a una población cercana (que no se nos
dice el nombre, pero posiblemente se trate de una población llamada Gat-rimón), donde
vivía con su familia un hombre llamado Obed-edom (cf. 2 Samuel 6:8-10), de quien el
profeta Samuel nos dice su historia que “estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-
edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa” (2 Samuel
6:11).  En tan solo tres meses de tener el arca de Jehová en su casa, fue bendecido él y
toda su casa.  Esta bendición no ocurrió entre los filisteos cuando tuvieron el mismo
arca de Jehová en sus ciudades, ni tampoco ocurrió entre los habitantes de Bet-semes, ni
en la casa de Abinadab ni en toda Quiriat-jearim donde estuvo el mismo arca durante 20
años.  Pero en solo tres meses, este hombre estaba siendo bendecido por haber recibido
la presencia de Dios en su hogar, con una actitud distinta a la de Abinadab.  El texto de
su historia solo nos dice que “bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa” (2
Samuel 6:11b), pero no nos explica cuáles fueron estas bendiciones.  Probablemente,
sea una referencia de que no hubo mortandad ni enfermedades en la familia de este
hombre, aunque sin duda que es una indicación de que hubieron más y todo tipo de
bendiciones.
   En este mensaje quiero compartirles que una persona que recibe reverentemente la
presencia de Dios en su vida, recibirá por ello abundantes bendiciones.  /  ¿Qué
bendiciones podría disfrutar una persona que recibe reverentemente la presencia de
Dios?  /  En la historia de la experiencia de Obed-edom que usaré en este mensaje les
compartiré específicamente algunas de estas bendiciones que recibirá una persona o
familia que recibe la presencia de Dios en su vida y hogar.
.
   La primera bendición que puede experimentar una persona que recibe la presencia de
Dios, es:
I.- EL SER SORPRENDIDO POR ESTE GRAN PRIVILEGIO.
  Cuando el rey David estaba intentando trasladar el arca de Jehová desde Quiriat-jearim
desde la casa de Abinadab a Jerusalén, y fue testigo de la muerte de Uza, por tocar el
arca de la presencia de Dios, desistió por ese momento de seguir transportando del arca
hacia Jerusalén.  El profeta Samuel nos relata la historia del caso explicando que: “…
temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová? 
/  De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y
la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo” (2 Samuel 6:9,10).   Ni Abinadab
anteriormente en Quiriat-jearim, ni Obed-edom, pensaron jamás que podrían recibir el
arca de la presencia de Dios en sus propias casas.  Fue una gratísima sorpresa para
ellos.  No tendría nada que hacer el arca ni en la ciudad de Abinadab, ni en la ciudad de
Obed-edom, sino fuera porque los filisteos enemigos del pueblo de Dios la habían antes
capturado, pero como no les fue nada bien por ello, entonces ahora la estaban
devolviendo.  No era un arca o cofre cualquiera, sino que era el arca de Dios, quien Él
mismo había mandado construir, y además, en ello se encontraban depositadas las dos
tablas de la Ley de Dios que contenían Los Diez Mandamientos, y todavía con más
importancia, en ello moraba de manera extraordinaria y sobrenatural una manifestación
de que Dios estaba presente para acompañar y guiar a todo su pueblo Israel.  Tenerla en
custodio bajo el techo de una familia era un extraordinario privilegio que en toda la
historia del arca solo recuerdo que haya estado en dos casas, en la de Abinadab durante
veinte años, y en la de Obed-edom, solo durante tres meses.  El lugar oficial donde
debería estar colocado aquel arca y aquella manifestación de la presencia de Dios, era el
tabernáculo de donde fue sacado hace como 21 años atrás, que se encontraba instalado
en una ciudad llamada Silo (cf. 1 Samuel 4), por lo que el arca en realidad no tenía por
qué estar en una casa particular.  La decisión de David de llevarlo a encomendar
temporalmente a la casa de Obed-edom, resultó en un gran privilegio que este hombre,
su esposa, y sus hijos, jamás esperaron, pues les tomó por sorpresa.  No solamente fue
una sorpresa para ellos, sino un gran privilegio, porque la sola presencia del arca debido
a la manifestación de la presencia de Dios que estaba en ello, era capaz de causar
desastres como ocurrió con el destrozo del dios Dagón; de causar enfermedades como
los tumores en las ciudades de los filisteos donde estuvo el arca; y hasta muerte
inmediata por solo mirar el interior del arca como ocurrió en Bet-semes; y hasta morir
por tan solo tocarlo como ocurrió con la vida de Uza uno de los hijos de Abinadab
quienes habían antes cuidado el arca durante veinte años.
   Esto nos debe recordar que cada uno de nosotros hemos sido sorprendidos por la
gracia de Dios, que sin merecerlo nosotros, Dios desde la eternidad, como dice el
apóstol Pablo “nos escogió” (cf. Efesios 1:4).  Hace casi 2000 años también nos
sorprendió de nuevo, pues “Dios muestra su amor por nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros” (cf. Romanos 5:8).  Y en la actualidad, hemos
abierto nuestro corazón para creer y recibir el glorioso evangelio de Dios, recibiendo de
esta manera la misma gloriosa presencia de Jesús en nuestra vida, sin merecerlo.  Esto sí
que es una verdadera sorpresa de un Dios que su presencia debería acabar con nuestra
vida, como lo hizo con los filisteos y con Uza, pues debería dejarnos a nuestra entera y
total condenación eterna, sin embargo, lo que ha hecho es hacernos “salvos”(cf. Efesios
2:8).  ¿Pensó usted que estaba condenado para la eternidad, y que luego necesitaba ser
salvado por la presencia de Dios mismo?  Estoy seguro de que no.  Fue una privilegiada
sorpresa que Dios le haya salvado, viniendo Jesús a su vida, sin que usted se diera
cuenta al momento, sino hasta tiempo después.
.
   La segunda bendición que puede experimentar una persona que recibe la presencia de
Dios, es:
II.- EL TENER A SU FAMILIA AL SERVICIO DE DIOS.
   Como dice la historia: “Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres
meses;…” (2 Samuel 6:11a).  Fueron pocos meses en su casa, pero vean el gran
resultado: “…y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa” (2 Samuel 6:11b).  
Obed-edom recibió bendición no solo en lo personal sino también en lo familiar.  O sea,
que recibir la presencia de Dios trae bendiciones que uno jamás pensó tener en la vida,
bendiciones que alcanzan hasta a los demás miembros de la familia.  El autor de las
Crónicas de los reyes de Israel, nos explica que Dios bendijo a Obed-edom no
solamente durante aquellos tres meses sino a lo largo de toda su vida, concediéndole
hasta ocho hijos que no le causaron ninguna vergüenza, sino que fueron hijos obedientes
que se dedicaron a servir a Dios juntamente con su padre Obed-edom.   Dice la
Escritura que fueron “Los hijos de Obed-edom: Semaías el primogénito, Jozabad el
segundo, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael,  /  el sexto Amiel, el
séptimo Isacar, el octavo Peultai;…”, pero el relato termina diciendo: “porque Dios
había bendecido a Obed-edom” (1 Crónicas 26:4,5).  Tener hijos era considerado
también como una bendición, y todavía sigue siendo una bendición.
  Pero este hombre no solamente fue bendecido materialmente con ocho hijos, sino que
en la vida de sus hijos hubo una ferviente espiritualidad de servicio para con Dios, pues
de su primogénito Semaías, se nos dice que: “También de Semaías su hijo nacieron
hijos que fueron señores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y
esforzados.  /  Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos,
hombres esforzados; asimismo Eliú y Samaquías.  /  Todos éstos de los hijos de
Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el
servicio; sesenta y dos, de Obed-edom” (1 Crónicas 26:6-8).  Esto es un gran privilegio
que una persona pueda ver sirviendo a Dios no solamente a sus ocho hijos, sino también
a los siete nietos solamente por parte de su primogénito Semaías, y al parecer a otros
más de 45 bisnietos, solo de parte de su primogénito.  Entonces, es cierto que si Dios
visita la maldad de los padres hasta la tercera y cuarta generación, con más razón, Dios
también hace misericordia a millares y a las generaciones de hijos, nietos, bisnietos, y
más generaciones, de aquellos que le aman (Exodo 20:5,6).
   El libro de las Crónicas en el que se relata la distribución de todo el servicio del
tabernáculo o templo que posteriormente se instaló en Jerusalén, asignando a cada
familia un área o puerta de servicio, nos dice que: “… para Obed-edom la puerta del
sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo” (1 Crónicas 26:15).  En aquella
ocasión, sus hijos fueron comisionados para administrar las provisiones del templo, pero
alrededor de 2 siglos más tarde cuando Amasías hijo de Joás, y nieto de Joacaz era el
rey de Judá, su familia seguía estando a cargo de las provisiones del templo (2 Crónicas
25:24), pues la historia nos relata que para esa época el rey Joás (no de Judá, sino de
Israel) se apoderó de todo el oro y la plata, y de todos los objetos que había en el templo
de Dios en la casa de Obed-Edom.  Obviamente que para esa época ya no vivía Obed-
edom, ni sus ocho hijos, pero todo aquel recibimiento de la presencia de Dios que hizo
al principio, repercutió favorablemente en tener hijos, nietos, bisnietos, y tataranietos, al
servicio de Dios.
   Amados hermanos, la decisión de un padre o madre de familia, de recibir la presencia
de Dios en su vida y hogar, así como de servir a esa presencia de Dios, trae beneficios
no solamente materiales sino también espirituales para los demás miembros de la
familia.  Eso es una buena decisión, porque en vez de ver a nuestros hijos y nietos
caídos en las adicciones y pecados del mundo sin Dios, los podemos ver con gran
satisfacción en el servicio a Dios.  Qué gran privilegio, si los padres de familia
tomáramos esta decisión ejemplar de recibir reverentemente la presencia de Dios, ahora
en Jesucristo, que influirá en la vida espiritual de nuestros descendientes.
.
   La tercera bendición que puede experimentar una persona que recibe la presencia de
Dios, es:
III.- EL SER INSTRUMENTO DE MOTIVACIÓN PARA OTROS.
   La historia según Samuel nos dice que después de tres meses de haber estado el arca
en casa de Obed-edom, y de ser notorio que Dios les estaba bendiciendo: “Fue dado
aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo
que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de
Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David” (2 Samuel 6:12).  Este aviso
glorioso sirvió de motivación a David para que organizara desde Jerusalén a un grupo
numeroso de personas, sacerdotes, y levitas para que acudiesen al pueblo y casa de
Obed-edom para continuar llevando el arca a Jerusalén.  Sin saberlo, Obed-edom estaba
siendo un instrumento para motivar a otros a tomar el servicio a las cosas sagradas de
Dios.
   Qué grato es saber que la bendición o las bendiciones de la presencia de Dios en
nuestra vida, nos convierte en personas útiles para que otros reconozcan su necesidad de
aceptar para su vida un acercamiento y recibimiento personal de esa presencia divina
que hace la vida lo más sublime y espiritual que de otra manera no se puede vivir si esa
presencia especial de Dios no está en la vida.  Las personas que avisaron a David, y
David mismo, confirmaron la realidad de que la presencia de Dios estaba bendiciendo a
Obed-edom.  Todos ellos pudieron constatar que cuando una persona acepta el recibir la
presencia de Dios en su vida y hogar, tal persona inevitablemente resultará gratamente
bendecida.  Y vale la pena.  Y qué bueno que por nuestro testimonio personal, otros
deseen como deseó David, apropiarse de la presencia de Dios.  En la actualidad, como
dije antes, ya no es aquel arca, sino Jesucristo, su persona y mensaje quien debe ser
recibido en el corazón, y quien entonces hará efectivas todas la bendiciones preparadas
por Dios para quienes por medio de él reciban la presencia de Dios, pues nos dice el
apóstol Pablo que Dios: “nos bendijo […] en Cristo” (Efesios 1:3).
.
   La cuarta y última bendición que les voy a compartir, que puede experimentar una
persona que recibe la presencia de Dios, es:
IV.- EL SERVIR A DIOS CON AMOR EL RESTO DE SU VIDA.
   En el relato de la transportación del arca desde casa de Obed-edom hasta Jerusalén, un
dato que no se dice en 2 Samuel 6:12-23 donde solo se relata el júbilo de la adoración,
pero que sí se dice en las crónicas de los reyes, es que entre los cantores y músicos
levitas que dirigían el traslado estaba Obed-Edom.  La crónica dice así: “Asimismo dijo
David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con
instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la
voz con alegría.  /  Y los levitas designaron a Hemán hijo de Joel; y de sus hermanos,
a Asaf hijo de Berequías; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etán hijo de
Cusaías.  /  Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacarías, Jaaziel,
Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-
edom y Jeiel, los porteros” (1 Crónicas 15:16-18).  Luego se relata que: “Matatías,
Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías tenían arpas afinadas en la octava
para dirigir” (1 Crónicas 15:21).  No sabemos que hizo en su casa para adorar en la
presencia de Dios, pero el hecho de que tocaba un arpa durante la procesión hacia
Jerusalén, se evidencia que tuvo una decisión de que su privilegio de servir en la
presencia de Dios no se quedaría limitado en solo tres meses mientras el arca había
estado en su casa, sino que por lo menos cuando hubo la necesidad de un arpista para el
culto a Dios, él estaba totalmente disponible.
   Luego que llegaron a Jerusalén y se instaló el arca en el tabernáculo que también se
instaló allí, Obed-Edom no regresó a su pueblo o ciudad de origen, sino que estuvo
decidido de que si hubiese una oportunidad de seguir sirviendo a Dios allá en Jerusalén,
él se quedaría si es necesario aún a vivir allí.   Muy pronto se hizo una asignación de
puestos de servicio, y este hombre recibió el puesto de portero del templo.  A él
privilegiadamente le tocó la puerta del sur (cf. 1 Crónicas 26:15a), pues era la puerta
más importante por conectar al templo con el palacio real.  Sus hijos también tomaron la
misma decisión pues a ellos se les encargó “… la casa de provisiones del templo” (1
Crónicas 26:15b).  Obed-edom, era libre de tomar la opción de regresar a vivir a su
ciudad de origen donde tenía su casa propia, pero decidió dejar la comodidad de su casa,
e ir a vivir en Jerusalén, donde sirvió a Dios junto con sus hijos por el resto de su vida. 
Para ese tiempo, creo que Asaf, uno de sus compañeros salmistas, ya había escrito el
canto que dice: “… mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.  Escogería
antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de
maldad”(Salmo 84:10), pues de todas maneras compartía con él la misma convicción,
porque estaba tan decidido a quedarse a trabajar en el templo aunque solo como portero
en los atrios del templo cerca de la manifestación de la presencia de Dios.  Era mejor
que ir a vivir en su pueblo en su propia casa, o en otro lugar donde solo estaría
influenciado por la maldad.  El haber recibido meses atrás el arca de la presencia de
Dios en su hogar (aunque más en su corazón que en su hogar), fue una bendición
determinante que le sirvió para consagrar a Dios el resto de su vida para servirle en lo
que sea.
.
   CONCLUSIÓN: Amados hermanos en la actualidad la manifestación de la presencia
de Dios, ya no es aquel arca o cofre sagrado, sino Jesucristo cuyo nombre profético
es: “Emanuel”, que desde su idioma original, el hebreo, significa “Dios con
nosotros” (Mateo 1:23).  Jesucristo es la viva presencia de Dios, que debemos desear
recibir para obtener las bendiciones propias de Dios para nuestra vida personal y
familiar.  Si usted está cansado de vivir sin disfrutar una vida llena de bendiciones,
invoque usted a Jesucristo, invoque la presencia de Dios.  Sea usted como Obed-edom,
quien no vio la presencia de Dios como un estorbo para su vida ni para el espacio físico
que ocuparía en su casa, sino que fue un hombre altamente receptivo con un corazón
que se inclinó a amar a Dios antes que su propia casa o que su propia vida. Usted puede
recibir a Jesucristo en su corazón, y le aseguro que no le causará ninguna incomodidad,
sino que al contrario traerá a la vida de usted bendiciones que usted nunca se imaginó. 
Usted será sorprendido todos los días por la infinita gracia divina.  Su familia, si
también se vuelve receptiva hacia la persona y obra de Jesucristo, muy pronto será una
maravillosa familia al servicio de Dios.  Usted y su familia también podrán ser de
mucha influencia espiritual para que otras personas reciban la presencia salvadora de
Dios en sus vidas.  Y usted, estará totalmente satisfecho de servir al único vivo y
verdadero Dios, y estará dispuesto a servirle no de vez en cuando sino todos los días y a
cualquier hora.  No será usted una persona fanática, sino que usted será una persona que
sirve a Dios por gratitud porque su presencia le trae bendiciones en el presente, y por su
misma palabra le asegura que en la eternidad usted estará ante la presencia plena de
Dios nuestro Soberano Salvador.

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