Concepto: Es un material de construcción, normalmente cerámico y con forma ortoédrica, cuyas
dimensiones más normales permiten que un operario lo pueda colocar con una sola mano. se
utilizan en construcción para cerramientos, fachadas y particiones, principalmente para construir
muros o tabiques. Aunque se pueden colocar a hueso, lo habitual es que se reciban con mortero.
Propiedades: Deben poseer una textura fina, densa y uniforme. No deben poseer fisuras,
cavidades, arena suelta y cal sin quemar. Los requisitos esenciales para la construcción de ladrillos
son la resistencia suficiente en el aplastamiento, la regularidad en el tamaño, una velocidad de
succión adecuada y una apariencia agradable cuando se exponen a la vista.
Clasificación: Según su forma, los ladrillos se clasifican en:
Ladrillo tejar o manual: antiguos ladrillos de fabricación artesanal, con apariencia tosca y
caras rugosas.
Ladrillo macizo: aquellos con menos de un 10 % de perforaciones en la tabla.
Ladrillo perforado (o tosco): aquellos que tienen perforaciones en la tabla que ocupen
más del 10 % de la superficie de la misma.
Ladrillo hueco: poseen perforaciones en el canto o en la testa que reducen el peso y el
volumen del material empleado en ellos, facilitando su corte y manejo.
Pueden ser de varios tipos:
Rasilla: su soga y tizón son mucho mayores que su grueso.
Ladrillo hueco simple: posee una hilera de perforaciones en la testa. Dimensiones 24 ×
11,5 × 4 cm.
Ladrillo hueco doble: con dos hileras de perforaciones en la testa.
Ladrillo hueco triple: posee tres hileras de perforaciones en la testa.
Ladrillo aplantillado: aquel que tiene un perfil curvo, de forma que al colocar una hilada
de ladrillo, generalmente a sardinel, conforman una moldura corrida.
Ladrillo caravista: son aquellos que se utilizan en exteriores con un acabado especial.
Ladrillo refractario: se coloca en lugares donde debe soportar altas temperaturas, como
hornos o chimeneas.