Comunicar
ISSN: 1134-3478
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Grupo Comunicar
España
Ramírez Alvarado, María del Mar
La imagen de la infancia: aspectos iconográficos
Comunicar, núm. 24, marzo, 2005, pp. 129-132
Grupo Comunicar
Huelva, España
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R E F L E X I O N E S
(Recibido: 25-05-04 / Aceptado: 01-10-04)
● María del Mar Ramírez Alvarado
Sevilla
La imagen de la infancia: aspectos
iconográficos
Childhood image: iconographyc aspects
Este trabajo analiza la evolución de la imagen de la infancia a lo largo de la historia,
desde de la más lejana antigüedad, donde la representación realista de rasgos específi-
cos de la infancia es prácticamente inexistente o carecía de interés en las más variadas
culturas. Con el paso del tiempo, la imagen de niños y niñas, con sus características
específicas dependiendo del momento histórico, comienza a ser un motivo importante
de toda una iconografía religiosa y laica que les convierte en protagonistas.
This paper analyses the evolution of childhood image throughout History from the most
ancient times, when realistic representation of specific infant features is practically non
existent in –or irrelevant to- many cultures. Children´s image, with all its specific cha-
racteristics according to each historical period, turns into a major theme in a whole
body of religious and secular iconography which grants them a leading role.
DESCRIPTORES/KEY WORDS
Imagen, iconografía, iconología, representación, infancia, niñez. A lo largo de la historia, el
Image, iconography, iconology, representation, infancy, childhood.
acercamiento a la infancia y
la imagen de la misma han
variado notablemente. En la
Antigüedad, al menos en el ámbito de las representa-
ciones, la infancia carecía de espacio propio. Hasta
muy entrado el siglo XIV la representación de la niñez
llama fuertemente la atención: se trata de imágenes ca-
racterizadas por diferenciarse de la de los adultos,
básicamente en su estatura. Por lo general, no se guar-
María del Mar Ramírez Alvarado es profesora de la daban entonces las proporciones características del ni-
Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de ño (cabeza más grande en relación con el cuerpo) si-
Sevilla (marramirez@[Link]). no que se mantenían para su representación las pro-
porciones adultas. Esta diferencia de proporciones
entre el niño y el adulto sería justificada por Leonardo
Comunicar, 24, 2005, Revista Científica de Comunicación y Educación; ISSN: 1134-3478; páginas 129-132
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da Vinci, en pleno «Quattrocento» italiano, de la si- La figura del ángel niño o adolescente posee una
guiente manera: «la naturaleza forma el lugar de tama- interesante historia. En los textos bíblicos hebreos que
ño apropiado para habitación del entendimiento antes luego fueron traducidos al griego, el término significa-
de formar el lugar para los elementos vitales»1. ba «mensajero» (en hebreo) y «el que anuncia» (en
Este vacío, en cuanto a la representación realista griego). Hoy por hoy nos imaginamos al ángel (térmi-
de rasgos específicos de la infancia, se aprecia en mu- no finalmente adoptado en las lenguas modernas) co-
chas culturas diversas en las que simplemente no se mo una figura alada que, en esencia, no concuerda
encuentran representaciones sobre el tema o, tal como con las descripciones bíblicas.
hemos señalado, se representa al niño como una figu- En el libro de «Jueces» (capítulo 23) se lee: «Fue
ra de pequeño tamaño y formas adultas. Como excep- la mujer y dijo a su marido: ‘ha venido a mi un hom-
ciones puede señalarse el arte griego, que dio cabida bre de Dios, y su aspecto era el de un ángel de Dios,
al tratamiento de motivos idílicos sobre la infancia y, muy temible». En muchos otros relatos bíblicos los per-
quizá, algunos motivos del arte egipcio. sonajes conversan o establecen contacto con ángeles
Es bien sabido que las representaciones artísticas sin diferenciarlos del resto de los humanos, lo cual in-
en Egipto poseían un carácter esencialmente mágico- dica que, evidentemente, carecían de alas al menos en
religioso. Por ejemplo, en los conocidos «Textos de los la imaginación de los autores de los diversos relatos. El
sarcófagos» pintados sobre los ataúdes y en los «Libros ángel volador, tal como actualmente se representa, es
de los muertos» que se enterraban junto a las momias, conocido en el Antiguo Oriente y retomado luego por
las ilustraciones se consideraban como portadoras de griegos y romanos. Posteriormente desaparece a lo
poderes del más allá. Incluso algunos jeroglíficos que largo de los primeros siglos del cristianismo volviendo
representaban seres vivos eran mutilados en el dibujo de nuevo en la antesala de la Edad Media con gran
para evitar los daños que pudiesen causar a los difun- fuerza. Y es que la imagen poseía tal poder que logró
tos. Sin embargo, una parte importante de las manifes- revivir, introducirse en la iconografía cristiana y perdu-
taciones artísticas egipcias, sobre todo en el campo de rar hasta nuestros días3.
la pintura, evocan el mundo de lo cotidiano, de los ofi- En un inicio, el ángel aparece representado como
cios diarios, del trabajo, del descanso. Una pintura so- una figura adulta dotada de alas. Su rejuvenecimiento
bre estuco encontrada en la tumba de Anhurkhau que comienza a producirse alrededor del siglo XIII: cara
data del año 1150 a.C. resulta interesante al respecto. lozana y sonrojada, rasgos más suaves, dulces y jovia-
En la misma aparecen el faraón difunto y su esposa les, etc. La figura alcanza tal difusión que incluso será
rodeados de sus nietos. En esta escena los niños –a retomada frecuentemente como elemento decorativo
pesar de ser en cierta medida pequeños adultos– se y de obligada inclusión en escenas religiosas y mitoló-
distinguen por su desnudez y, fundamentalmente, por- gicas.
que uno de los pequeños está siendo peinado, preci- El Niño Jesús, en un principio, comienza a ser re-
samente, por su abuelo Anhurkhau. presentado de acuerdo a los esquemas de composi-
Hacemos énfasis en este último detalle de la pin- ción vigentes: se trata no precisamente de un niño sino
tura egipcia en tanto podría remitir a un sentimiento de una figura de reducido tamaño con facciones y ras-
hacia la infancia considerado como moderno si pensa- gos corporales adultos. Por lo general, en este momen-
mos que, durante muchos siglos, en Europa la repre- to el Niño Jesús aparecerá vestido pudorosamente.
sentación de la infancia careció prácticamente de inte- Un poco más tarde, el Niño Jesús se convierte en un
rés. Parece que, no sólo en el terreno de la imagen bebé de pecho y aparecerá envuelto en mantas o
sino en el de la vida cotidiana, la niñez constituía una cubierto con pañales.
etapa de transición sin realidad propia, un pequeño Más adelante se generará un nuevo cambio con la
espacio de tiempo en el camino hacia la vida adulta2. introducción de la figura del Niño Jesús desnudo.
Hasta ese momento, sólo solían ser representados co-
1. Iconografía religiosa vinculada a la infancia mo niños desnudos los Santos Inocentes y, en algunos
Hacia finales de la Alta Edad Media se producen casos, los niños muertos. También el alma del mori-
algunas transformaciones. En primer término, se intro- bundo, arrastrada por el ángel de la muerte, se repre-
duce la figura del ángel niño o adolescente, que se sentaba en algunas oportunidades con forma de niño
populariza enormemente a lo largo del Renacimiento. desnudo que salía de la boca del enfermo. En este
En segundo lugar aparecerá la figura del Niño Jesús momento, aún cuando la complexión corporal evolu-
que determinará en gran medida la representación de cione hacia una representación más realista de la in-
la infancia en el mundo del arte. fancia (es decir, se agrande la cabeza y se haga más
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pequeño el cuerpo), con frecuencia la cara mantiene algunas de las excepciones en la representación de las
rasgos adustos. niñas. Las familias más acaudaladas siguen el ejemplo
Con la introducción en la historia de las imágenes de los monarcas y se interesan en el retrato de sus pro-
de la figura del Niño Jesús, aparecen otros dos moti- pios vástagos. Recordemos, por ejemplo, una de las
vos. En primer lugar el de la Virgen Niña con sus di- composiciones más conocidas y magistrales de Diego
versos temas asociados: el nacimiento de la Virgen Velázquez como es la de «Las Meninas». Elaborada
María, su educación, su relación con Santa Ana, etc. en el año 1656, en ella se agrupan un grupo de perso-
En segundo término nos encontramos con el tema de najes en primer plano conformado por la infanta Mar-
la Santa Infancia de Jesús (que con el tiempo se garita, que ocupa la parte central del grupo, y a cuyos
extiende a la vida de otros Santos) y que introduce una lados se encuentran Isabel Velasco y Agustina Sar-
nueva ambientación, la de la vida cotidiana, su forma- miento, las «meninas» (vocablo de origen portugués
ción en Nazareth, etc. con que se designaba a los acompañantes de los niños
Paulatinamente estos temas se refuerzan con las reales en el siglo XVII).
expresiones maternales de ternura hacia el hijo y vice- Al parecer, el descubrimiento de la infancia como
versa: caricias, miradas, juegos, el niño toca el pecho tal en Europa se realiza en el siglo XVIII, aunque en el
de su madre, etc. Estas expresiones tan realistas de mundo rural se retrasa hasta el siglo XIX. Debido a las
sentimientos tardan algún tiempo en propagarse fuera altas tasas de morbilidad y mortalidad infantil, durante
de la iconografía cristiana. Podría pensarse tal vez que mucho tiempo persistió la idea de que debían conce-
ciertas ideas (sobre todo en el campo religioso) fluyen birse muchos hijos para preservar algunos. Por ello
más fácilmente o sólo pueden expresarse a través de diversos autores que se han especializado en el estudio
imágenes4.
2. Iconografía laica vincula-
da a la infancia: costumbres A pesar de los delitos de pornografía infantil, tan
y vida cotidiana
De este universo iconográ- estrechamente vinculados a la imagen y de otras muchas
fico perteneciente al cristianis-
mo se desprende entonces toda
atrocidades de las que niñas y niños son las víctimas
una iconografía laica. Se trata principales, hoy en día se tiene una conciencia clara y
de escenas de costumbres en
las que los niños, por lo gene- precisa de la importancia de los primeros años de
ral, acompañan a los adultos y
constituyen personajes secun- existencia en el desarrollo de la vida adulta.
darios, de relleno o acompaña-
miento. A partir del siglo XVI se
hacen corrientes los retratos de
familias, en los que hijos e hijas aparecen junto a sus de las relaciones familiares en los distintos momentos
padres. En este momento se extiende la costumbre de la historia concluyen que, en función de las difíciles
piadosa de donar a las iglesias cuadros en los que el condiciones demográficas, el sentimiento de pérdida
donante se hacía representar junto a su familia. de un hijo no alcanzaba las dramáticas dimensiones
Posteriormente, el siglo XVII se destacará en este que podría alcanzar en la actualidad. Era común que
recorrido por una novedad: aparece retratado el niño los hijos de familias pudientes fuesen separados con
en solitario y como motivo central del cuadro, convir- normalidad de su hogar y criados por nodrizas que no
tiéndose así en uno de los modelos más frecuentes. sólo les amamantaban sino que cuidaban y atendían
Llama la atención el hecho de que fundamentalmente de ellos durante su más temprana niñez. Y es que, en
son representados los niños y no las niñas, elemento esencia, no se pensaba que el niño fuera un adulto en
éste que constituye un dato importante a tener en potencia.
cuenta en los estudios de género ya que se mantendrá En el siglo XVIII el tema la infancia es tratado con
inalterable por muchos años. un mayor realismo en diversas escenas de interiores,
Se hace común entonces que algunos de los gran- anecdóticas, costumbristas y de la vida cotidiana. En
des artistas del momento representen a reyes y reinas estas obras muchas veces los niños se convierten en el
y a sus reales descendientes. Estos retratos constituyen centro de la composición. De igual manera se consoli-
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da la práctica del retrato de familia, de obligatorio y víctimas principales, hoy en día se tiene una concien-
extendido uso en las esferas de la aristocracia y de la cia clara y precisa de la importancia de los primeros
alta sociedad. años de existencia en el desarrollo de la vida adulta.
Poco a poco comienza a apreciarse una represen- Es notable lo que ha variado la imagen de la infan-
tación mucho más realista de los rasgos específicos de cia del anonimato en que fue sumida por muchas civi-
la infancia, que se manifiesta de igual forma en el tra- lizaciones y desde aquellas representaciones altome-
tamiento de temas populares y tradicionales. Recor- dievales del niño sin realidad propia, como un adulto
demos, por ejemplo, los conocidos cartones para tapi- en miniatura. Precisamente el cine y la televisión han
ces de Francisco de Goya destinados a decorar el Pa- contribuido en gran medida a la difusión de los espa-
lacio de El Pardo. El tema de «Niños inflando una veji- cios vinculados a la niñez (familia, escuela, etc.), al co-
ga», uno de estos hermosos cartones en la que son nocimiento más cercano de la vida de los propios ni-
niños los personajes principales, es descrito por el pro- ños y niñas y a la conversión de muchos de ellos en
pio Goya en una factura presentada en a la Real Fá- estrellas rutilantes y personajes para el recuerdo. Y,
brica de Tapices de Santa Bárbara: «dos muchachos aunque a través del cine y de la televisión el mundo
en pie; uno de ellos soplando una vejiga y el otro espe- del capitalismo más salvaje haya procurado crear un
ra para atarla, detrás de ellos hay dos labradores, y dos mercado de consumidores de imágenes (y de produc-
mujeres que demuestran esperar a los muchachos»5. tos) tipo Disney entre los propios niños y no pocos
De igual forma comienza a aplicarse al retrato in- adultos, no deja de ser cierto que el acceso de la infan-
fantil la desnudez decorativa que en un momento se cia al universo de las representaciones constituye uno
asoció a la figura religiosa del Niño Jesús. Este cíclico de los grandes avances sociales y culturales de la Hu-
retorno de la desnudez como motivo de representa- manidad.
ción, heredada por el Renacimiento, efectivamente re-
mite al apego del mundo clásico por el desnudo. Son Notas
1 DA VINCI, Leonardo (1993): Cuaderno de notas. Madrid, M.E.;
pocos los nuevos elementos que, al menos hasta la
introducción de los grandes medios de difusión de ma- 52.
2 ARIES, P. (1987): El niño y la vida familiar en el Antiguo Régi-
sas, se incorporan a la iconografía vinculada a la infan- men. Madrid, Taurus.
cia. 3 Es interesante al respecto el artículo de Fritz Saxl «Continuidad y
Es precisamente con el moderno retornar de este variación de las imágenes» en Saxl (1989).
4 Fritz Saxl señala esta idea y aporta dos ejemplos de imágenes difí-
motivo del niño desnudo, denominado «tutti» –o pu-
tto– en la Italia del los siglos XV y XVI, que llegamos ciles de ser transmitidas en todo su significado a través de cualquier
forma de lenguaje: la idea del Señor como Pastor (Salmo XXIII) y la
a los primeros años de la fotografía que recogerán de imagen se Cristo como Ichtys, el Pez, ampliamente relacionada a
forma permanente e inalterable la imagen del niño religiones paganas del Oriente Medio. Ibid; 11-12.
desnudo en su más tierna infancia. De allí en adelan- 5 VARIOS (1992): Goya. Catálogo de la exposición celebrada en
te, e incluso todavía en la actualidad, la pose del son- Zaragoza en 1992. Zaragoza, Electa; 40.
riente bebé desnudo formará parte de la mayoría de Referencias
álbumes de fotografías familiares. ARIES, P. (1987): El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen.
Con esta cortísima inmersión en el mundo de las Madrid, Taurus.
imágenes queremos aportar algunas ideas para el aná- DA VINCI, L. (1993): Cuaderno de notas. Madrid, M.E. Editores.
FRANCASTEL, P. (1969): La figura y el lugar. El orden visual del
lisis y comprensión del tratamiento de la infancia en la
Quattrocento. Caracas, Monte Ávila.
actualidad por los medios de comunicación. Una con- GRABAR, A. (1988): Las vías de creación en la iconografía cris-
clusión principal podría desprenderse de este análisis: tiana. Madrid, Alianza.
creemos que, tal como se demuestra a través del estu- GOMBRICH, E. (1985): Norma y forma. Madrid, Alianza.
dio de las representaciones, la consideración de la in- PANOFSKY, E. (1987): El significado en las artes visuales. Ma-
drid, Alianza.
fancia en cierta medida ha mejorado con el paso del
PANOFSKY, E. (1983): Renacimiento y renacimientos en el arte
tiempo. A pesar de los delitos de pornografía infantil occidental. Madrid, Alianza.
tan estrechamente vinculados a la imagen y de otras SAXL, F. (1989): La vida de las imágenes: estudios iconográficos
muchas atrocidades de las que niñas y niños son las sobre el arte occidental. Madrid, Alianza.