La predicación y la iglesia joven
La predicación no ha pasado de moda. Aun cuando la presente generación es descrita
como una “visual”, la predicación tradicional (“hablada”) continúa teniendo una singular
importancia. A pesar de esto, tenemos que admitir que la buena predicación es una
especie en peligro de extinción. Y es que comunicar las verdades de Dios de una manera
atractiva, sencilla y convincente no es tarea fácil. Es difícil…
Captar y retener la atención.
Comunicar efectivamente el mensaje de Dios.
Convencer a la obediencia a Dios.
No debemos olvidar que para que nuestros oyentes reciban el mensaje que con tanto
esmero hemos preparado, ¡ellos deben estar despiertos y atentos para escucharnos!
Alguien ha dicho que el pecado imperdonable del predicar es ser aburrido. Que no se
cumpla en nosotros lo del siguiente verso:
Nunca veo los ojos de mi Pastor,
Sin importar su brillo.
Cuando ora los cierra fuertes...
Y cuando predica cierra los míos.
Lo más básico: Sermón como puente entre dos mundos.
Esta imagen fue popularizada por el conocido John Stott. La predicación es un ejercicio
donde convergen la vida espiritual y la humana. El mensaje es divino, el receptor
humano. El que origina es divino, el transmisor humano. Las consecuencias son eternas,
las circunstancias temporales. Esto es lo que hace a la predicación cristiana un desafío
excitante.
Para lograr hacerlo bien, debemos conocer ambos “mundos”. En un lado están la Palabra
de Dios y el Dios de la Palabra. En el otro lado la gente del mundo y el mundo de la
gente. Estas dos grandes divisiones en lo relacionado a la predicación (divino-humano)
se pueden subdividir de esta manera:
Divino
Dios. La relación con Dios del predicador/a tiene que ser su primera prioridad.
Conocer a Dios es una tarea constante e inacabada.
Palabra. El predicador/a tiene que ser un “hombre (mujer) de un solo libro”, como
decía John Wesley. El estudio de la Palabra tiene que ser una pasión en su vida.
El “tiempo devocional” debe ser ampliamente complementado con tiempos de
estudio profundo y de aprendizaje constante.
Oración. La relación íntima con Dios a través de la oración determinará el impacto
duradero de nuestras predicaciones. La diferencia no la harán nuestras palabras,
nuestra elocuencia o nuestra inteligencia. La diferencia la hace la presencia de
Dios en el mensaje. Esto sólo se consigue a través de la oración.
Humano
El predicador. El mensaje más importante del predicador es su propia vida. En el
contexto de una iglesia naciente esto es aún más importante. El número reducido
de hermanos en los inicios constituyen una excelente oportunidad para modelar la
vida cristiana.
El sermón. Atendiendo a los consejos que aquí incluimos, aun un pastor cuyos
dones no sean particularmente fuertes en la predicación pública, puede conseguir
ser un fiel comunicador de la Palabra. Para la mayoría de la gente que recién
conoce a Jesús la expectativa a la hora de escuchar la predicación es clara:
quieren aprender de Dios y a cómo hacerlo real en su vida diaria.
La audiencia y su mundo. Para “conectar” efectivamente con nuestro auditorio
tenemos que estar al tanto de lo que sucede en su mundo. Los predicadores
somos notorios por un desconocimiento de la literatura y de las artes, así como
del significado de los eventos noticiosos en el esquema global de nuestro tiempo.
Debemos ser sensibles a las necesidades espirituales de la congregación. Y ya
que la mayoría de nuestros oyentes son recién convertidos debemos mantener el
nivel de nuestra predicación a la altura de su conocimiento bíblico y de su
crecimiento espiritual.
La mayor parte de los errores que observamos en la predicación se relaciona con alguno
de estos dos factores. Por ejemplo, quien ignora la dimensión espiritual de la predicación
tenderá a producir discursos que, aunque informen correctamente, no tendrán el impacto
espiritual deseado. Los que prestan una desequilibrada atención al aspecto espiritual de
la predicación, por otro lado, descuidarán la preparación y el estudio, produciendo
sermones superficiales y repetitivos.
Una buena predicación combinará ambos factores. Un repaso que suelo utilizar para
asegurarme que he atendido todo lo importante al prepararme para predicar es el
siguiente:
Mensaje (contenido): El mensaje que tengo proviene de la Palabra de Dios. El
contenido es bíblico, relevante e interesante.
Convicción (autoridad). Estoy convencido de lo que predico. El mensaje está
profundamente arraigado en mi corazón.
Pasión (urgencia). Me interesan los oyentes. Les amo y sé lo que está en juego al
traer la Palabra de Dios. Mi corazón debe reflejar los deseos y la intención de
Dios con Su Palabra.
Unción (respaldo divino). Dios respalda su Palabra y a su vocero. Esto sólo Dios
lo puede dar.
El primero de estos cuatro elementos se relaciona con la interacción de el predicador y
de su audiencia con la Palabra. Los siguientes dos tienen que ver con el efecto de la
Palabra en el predicador mismo. El último elemento tiene que ver con Dios y su relación
con el predicador en el ejercicio de la predicación.
La predicación y la iglesia joven (jrm, pp. 265; artículo, “Predicación y Nueva Iglesia”)
El TERRENO: ¿A quién deseo alcanzar?
Un análisis demográfico: Herramientas
a. Encuestas
b. Sondeos
c. Entrevistas
Un análisis demográfico: Datos de San Juan de Lurigancho
a. Número de habitantes
1 millón 162 mil habitantes
b. Edades y las afinidades culturales.
Jovenes de 15 a 29 años – católica,
c. El análisis de tipo de educación, junto con el de niveles socioeconómicos,
2,1% analfabetismo. A partir de 15 años, 16 563.
Medio, medio-bajo y bajo.
d. Los análisis de los tipos de familia y de estructuras de la comunidad
Familia nuclear, extendida, monoparental, disasociada, etc.
Vecindarios
Un análisis religioso
El propósito de un análisis religioso es determinar si esta es la comunidad más
estratégica para establecer una obra.
1) ¿Cuántas iglesias hay en la comunidad?,
2) ¿Cuántas de estas iglesias predican el mensaje de salvación?,
3) ¿Qué porcentaje de la población está siendo alcanzada por estas iglesias?
4) ¿Están alcanzando estas iglesias a todos los grupos socioeconómicos y culturales?
Entrevistas a líderes de la comunidad
¿Cuáles son algunas de las necesidades más apremiantes en esta comunidad?
¿Cuáles son algunas de las cosas que ha aprendido como habitante de esta comunidad?
¿Qué consejo le daría a alguien que piensa desarrollar algunas actividades para ayudar a
esta comunidad?
¿Qué métodos ha encontrado que son más eficaces para la comunicación?
Una encuesta en la comunidad (ejemplo)
Descubrir si las personas reconocen su necesidad espiritual.
1) En su opinión, ¿Cuáles son algunas de las necesidades más urgentes en esta
comunidad?,
2) ¿Por qué cree usted que muchas de las personas en esta comunidad no asisten a la
iglesia?,
3) ¿Qué tipo de actividades en la iglesia cree que le ayudarían a usted y a su familia a
enfrentar los problemas de la vida?, y
4) Si iniciásemos estudios para ayudar a las familias de la comunidad ¿tendría interés en
asistir?