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Fuentes Del Derecho Internacional Privado

1. El documento describe las principales fuentes del derecho internacional privado según varios autores, incluyendo tratados, costumbre, ley y jurisprudencia. 2. Una fuente importante son los tratados internacionales como los de Montevideo de 1889 y 1940 y el Código Bustamante de 1928. 3. La costumbre también es una fuente que se manifiesta a través de la repetición constante de actos considerados obligatorios por la comunidad internacional.

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Fuentes Del Derecho Internacional Privado

1. El documento describe las principales fuentes del derecho internacional privado según varios autores, incluyendo tratados, costumbre, ley y jurisprudencia. 2. Una fuente importante son los tratados internacionales como los de Montevideo de 1889 y 1940 y el Código Bustamante de 1928. 3. La costumbre también es una fuente que se manifiesta a través de la repetición constante de actos considerados obligatorios por la comunidad internacional.

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FUENTES DEL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO

Según la historia del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española fuente es


Principio, fundamento u origen de algo. Persona o Cosa que proporciona información.
Fuente de derecho: Buscar la fuente de una norma jurídica es buscar el punto por donde
ha salido de las profundidades de la vida social para aparecer en la vida del Derecho.
Según Hans Kelsen, en su Teoría pura de Derecho, las fuentes del derecho son:
“…la expresión la cual es utilizada para hacer referencia:
1.- Razón de validez de las normas. En este sentido la norma superior es fuente de lo
inmediatamente inferior.
2.- Forma de creación de la norma. Así el acto legislativo es fuente de la ley; el acto de
sentenciar lo es de la sentencia; la costumbre, de la norma consuetudinaria, etc.
3.- Forma de manifestación de las normas. La constitución, la ley, los decretos serian
en este sentido fuentes del Derecho.
4.- Por último se habla de fuentes como el conjunto de pautas compuesto por
valoraciones, principios morales, doctrina, etc., que determina la voluntad del
legislador, contribuyendo a dar contenido a la norma jurídica.”
Algunos autores del derecho internacional privado adoptan notorio eclecticismo
hablando de la coexistencia de fuentes duales nacionales e internacionales, y éstas, a su
vez, son positivas y doctrinales.
Otros juristas prefieren la relación enumerativa de las fuentes de conocimiento como
son: el derecho natural, la ley o normas con rangos de ley, los tratados, la costumbre la
jurisprudencia y la doctrina. En otros casos, se divide las fuentes en directas (los
tratados, la ley y la jurisprudencia y a falta de precepto positivo o consuetudinario, el
derecho natural) y en indirectas (la costumbre y la doctrina jurídica, es necesario anotar
que para la doctrina internacionalista, las únicas fuentes del derecho internacional
privado son los tratados; la ley y la costumbre en una división trimembre.
LOS TRATADOS INTERNACIONALES
Es indispensable resaltar en el derecho internacional privado la importancia de los
Tratados de Montevideo del 12 de febrero de 1889 sobre conflictos de leyes en materias
civil y comercial y del 19 de marzo de 1940.
Igualmente, lo es la Convención de Derecho Internacional Privado de La Habana en el
año 1928 que tiene como anexo el Código Bustamante sobre Derecho Internacional
Privado.
Los tratados internacionales son los acuerdos de voluntades sujetas a la comunidad
internacional, estados u organismos internacionales que crean, modifican o extinguen
derechos y obligaciones entre las partes. Sobresale el hecho de que la codificación en
derecho internacional privado tiene muy pocos auspicios y exitosos vaticinios en la
Comunidad Europea. Es posible que los tratados no eliminen los conflictos que surgen
debido al problema de su interpretación, máxime cuando no hay una jurisdicción
obligatoria para solucionar tales conflictos.
Igualmente, se deben destacar los tratados suscritos y aprobados en las cinco
conferencias especializadas interamericanas sobre derecho internacional privado:
Panamá (1975) (CIDIP I), Montevideo (1979) (CIDIP II), La Paz (1984) (CIDIP III),
Montevideo (1989) y México (1994).
En los tratados debe verse su triple temática: la delimitación de la materia, el ámbito
espacial y el derecho transitorio, En la primera, el tratado fija qué asuntos abarca; y en
la segunda, espacial señala los países que participan del acto; y en la tercera, otorga
pautas sobre su obligatoriedad y aplicabilidad.
El Código Bustamante de Derecho Internacional Privado es el único en su género que
existe en el mundo, tiene 437 artículos con un título preliminar y cuatro libros sobre
derecho civil mercantil, penal y procesal.
Este Código consta de 437 artículos divididos en un título preliminar y cuatro libros. El
título preliminar se ocupa de las cuestiones generales relativas a la condición jurídica
del extranjero; clasificación de las leyes; reglas y preceptos considerados como de orden
público internacional; de la calificación de las leyes consideradas como personales; y
del respeto de los derechos adquiridos. Por su parte, los libros restantes se ocupan, el
primero, de Derecho Civil Internacional; el segundo, de Derecho Mercantil
Internacional; el tercero, de Derecho Penal Internacional y, el cuarto, de Derecho
Procesal Internacional. La característica principal del Código Bustamante es su artículo
7, según el cual "cada Estado contratante aplicará como leyes personales las del
domicilio, las de la nacionalidad o las que hayan adoptado o adopte en adelante su
legislación anterior". El espíritu que informa esta disposición es el de adaptación. Este
código estará vigente entre los Estados partes que lo hayan ratificado y no lo estará
entre aquellos Estados que habiéndolo ratificado hubiesen ratificado también cualquiera
o todas las Convenciones del 1975, 1979 y 1984, porque estas constituyen una
derogatoria tácita a las disposiciones del Código Bustamante en la materia o materias de
que tratan las nuevas convenciones.
En la Sexta Conferencia, reunida en La Habana, Cuba (1928) se presentó el Tratado de
Derecho Internacional Privado y fue aprobado. Este tratado se conoce como Código
Bustamante, en honor al presidente de la comisión que lo redactó, el jurista cubano
Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven. El Código Bustamante fue ratificado por
Venezuela en 1932, con 44 reservas. Su aplicación debe atender a las siguientes
particularidades:
 Los artículos reservados no tienen aplicación en Venezuela, en ninguna
circunstancia, ni como fuente directa, ni como principio general de Derecho
internacional privado.
 Las normas ratificadas (no reservadas), se aplican en su totalidad respecto de los
supuestos relacionados con los Estados que lo ratificaron sin reservas, a saber:
Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Perú.
 Respecto de las relaciones jurídicas vinculadas con los Estados que formularon
reservas determinadas, sólo se aplican las disposiciones que no fueron objeto de
reserva. Estos últimos países son Brasil, Haití y República Dominicana.
 El Código no se aplica respecto de los siguientes países que formularon reservas
indeterminadas: Bolivia, Costa Rica, Chile, Ecuador y El Salvador. Los mismos
principios regulan la aplicación de los demás tratados de Derecho internacional
privado vigentes en Venezuela

LA COSTUMBRE
La costumbre es definida por Truyol como la forma primaria de manifestarse la
voluntad positivadora de una comunidad: Se presenta como un conjunto de reglas
observadas de hecho: Dichas reglas se revelan por la repetición de ciertos actos,
acompañados del sentimiento de su obligatoriedad. La repetición constante, el uso, es el
elemento material y externo de la costumbre jurídica, pero no basta por sí sola para
constituirla.
Para que la costumbre surja, es preciso que a la repetición se añada la convicción de que
el comportamiento en cuestión es obligatorio, y que, por consiguiente, no depende del
arbitrio de cada miembro de la comunidad en particular.
Entonces, La costumbre es un uso constante y permanente que terminó por adquirir
obligatoriedad. Está integrado por un elemento material u objetivo que es la repetición
de un hecho en forma continua, uniforme y más o menos duradera, y un elemento
Psicológico o subjetivo (la opinio iuris), que es la voluntad de crear la norma. Si no
existen estos elementos no existe la costumbre.
La costumbre es fuente de todo derecho pero propiamente en el derecho internacional
privado es recogida en la jurisprudencia. La costumbre es además la jurisprudencia
respetada en materia administrativa, como son los casos de inscripción de nacimientos y
muertos en el extranjero.
La costumbre no ejerce en el derecho internacional privado la influencia que tiene en el
derecho internacional público o en la esfera mercantil o quizá en cuestiones de
nacionalidad. A falta de tratados, la costumbre puede proporcionar en algún momento
soluciones que vayan perfeccionando su contenido y son recogidas por la ley o los
tratadistas. Su admisión debe ser tolerada por la comunidad internacional.
Entre las principales características de la costumbre internacional se destaca su
flexibilidad para adaptarse a los procesos evolutivos que se dan en el tiempo.
Así pues, una vez formada la costumbre es vinculante a todos los sujetos del derecho
que participaron en su proceso formativo: A partir de ahí podrá ser derogada bien por su
inobservancia continua o debido al surgimiento de una norma principal (costumbre,
tratado o principio general del derecho), en abierta oposición a la norma
consuetudinaria.
Normas consuetudinarias: Los trasportistas, aseguradores, vendedores, banqueros y
comerciantes internacionales crean usos especialmente adaptados para la resolución de
casos vinculados a sus actividades. Tales usos viven, en la realidad, de la práctica
observada espontáneamente por las partes. Es difícil negar a esta práctica la gravitación
sociológica que tiene en el mundo jurídico multinacional. Sería muy interesante estudiar
las influencias que esas costumbres internacionales ejercen sobre las convenciones
internacionales unificadoras de normas materiales. El profesor Batiffol ha dicho "sin
ningún sentido peyorativo", en su último curso dictado en la Academia de Derecho
Internacional de La Haya, sobre el pluralismo de los métodos en el derecho
internacional privado, que la IATA (International Air Transport Association), por
ejemplo, ejerce una suerte de dictadura sobre las condiciones del trasporte aéreo, pues
los contratos entre las compañías de aviación y los pasajeros son establecidos siguiendo
las importantes conferencias auspiciadas por la IATA.
Las condiciones generales de contratación formuladas en los contratos privados se
incorporan materialmente a éstos como un "derecho autónomo" creado por las partes.
No se trata ya de la autonomía de las partes que eligen un derecho nacional como
aplicable a un contrato, sino, directamente, de la adopción de soluciones materiales por
ellas que las independizan de cualquier derecho estatal eventualmente aplicable. Se
trataría de un derecho de la economía autosuficiente, siendo autosuficiente el derecho de
la economía creado, no la economía.
Los autores de las reglas de York-Amberes sobre averías comunes entendieron proponer
un sistema material auto-suficiente y excluyente de toda ley estatal (cfr. Rodiére, Traite
general de droit maritime, págs. 305 y sigs., según cita de Batiffol en el mencionado
curso).
Estos usos y costumbres tienen también en la Latinoamérica una gravitación decisiva.
Ahora bien: "es difícil pensar que normas jurídicas imperativas protectoras de los
intereses de terceros, no partes en los contratos, se formen por el uso del comercio" (cfr.
Wilhelm Wengler, Immunité législative des contrats multinationaux, cit., pág. 655, nota
1 citando a Batiffol). Al parecer, no cabe esperar la elaboración de tales normas sino por
el legislador estatal. Por ello es harto dudoso que los usos del comercio internacional
constituyan un "conjunto coherente" capaz de prescindir por completo de los derechos
estatales.
LA LEY
La ley positiva constituye un elemento esencial en el derecho internacional privado en
los conflictos de leyes y de jurisdicciones porque permite establecer el alcance de dichas
reglas mandatarias, pero, como está limitada por el territorio y las personas, es un
obstáculo para la uniformidad de las soluciones. La costumbre encierra normas
indirectas de colisión que buscan el derecho aplicable para resolver el caso iusprivatista
internacional puesto a debate y no de normas directas que subsumen hechos dentro de
tipos legales. Estas normas están diseminadas en los Códigos, en la Constitución y,
desde luego, en los tratados internacionales.
En el marco de la Ley Venezolana encontramos el Código Bustamante, Ley de Derecho
Internacional Privado, El Código Civil, el Código de Comercio, Código Procesal Civil,
entre otros.
LA JURISPRUDENCIA
La jurisprudencia es el conjunto de decisiones judiciales uniformes y reiteradas
(precedentes) emanadas de los tribunales en base a los casos que le han sido sometidos.
Así pues, es común en la práctica de los tribunales nacionales o internacionales la cita
de los precedentes jurisprudenciales, los cuales constituyen elementos de coherencia
que llevan al tribunal a continuar con una línea interpretativa salvo que existan razones
de peso que obliguen a cambiar de posición.
Es incuestionable el valor de la jurisprudencia para demarcar el discurrir de los sistemas
de derecho internacional privado de raíz anglosajona como fuente positiva expresa.
La jurisprudencia de los tribunales de cada país es importante, debido a la interpretación
que hacen los tribunales de normas legales y, por tanto, es un aporte básico a la ciencia
del derecho internacional privado. Por ejemplo, es de realzar el aporte de las
jurisprudencias francesa y española en la interpretación de los artículos 3 y 9 de sus
respectivos Códigos civiles, en cuanto al Estado y la capacidad de los extranjeros.
Desde luego, no existe una verdadera jurisprudencia internacional. En efecto, la justicia
internacional sólo se aplica a los conflictos entre Estados diversos, pero también ha
conocido de unos pocos asuntos de derecho internacional privado.
El primer fallo notable muy discutible que se recuerda fue pronunciado por la Corte
Permanente de Justicia Internacional el 17 de agosto de 1923 y constituyó el asunto de
«Wimbledon», un navío inglés fletado por un armador francés para llevar armas y
municiones a Polonia, entonces en conflicto bélico con Rusia. Este barco fue detenido
por Alemania en nombre de su neutralidad, que no le permitía el paso por el canal de
Kiel, internacionalizado por el tratado de Versalles. Planteadas así las cosas, y, teniendo
en cuenta los perjuicios para los interesados, el asunto fue sometido a la decisión de la
Corte de la Haya, por intermedio de los gobiernos de Francia e Inglaterra, declarándose
que una regla contractual aventajaba a una disposición unilateral.
En Venezuela, el Tribunal Supremo, anteriormente Corte Suprema de Justicia, no sólo
cuenta con una sólida jurisprudencia sobre la Ley, sino, al aplicar las fuentes
internacionales vigentes en Venezuela, coadyuva al desarrollo global del Derecho
Internacional Privado.
Según el jurista Jean Paul Niboyet, en dos hipótesis ha funcionado la jurisdicción
internacional para esta clase de litigios, y son a saber:
1) La Comisión Central del Rhin, que conoce cuestiones relativas a la navegación;
2) Los tribunales arbitrales mixtos para la aplicación de los tratados de paz, y ante los
cuales los particulares tienen acceso para litigar contra estados extranjeros o contra
particulares.
LA DOCTRINA DE LOS JURISTAS
La doctrina, señalan Novak y García Corrochano, es la actividad académico científico
de interpretación y sistematización, por medio de la cual puede clarificarse el verdadero
alcance y contenido de las normas jurídicas internacionales.
La doctrina del derecho internacional privado juega un rol capital, debido a las lagunas
que se advierten en sus normas positivas: De ahí que, en tanto base científica del
derecho internacional privado, esta contribuya a mantener siempre vivos y actualizados
los textos legales, precisando la interpretación más aceptable para determinada norma
jurídica y aportando casos de analogía, principios generales del derecho e ideas para el
derecho futuro.
Es decir, la doctrina cumple una doble misión a saber:
a) Sistematizar e interpretar las normas positivas existentes por los cultores y
doctrinarios;
b) Preparar los progresos de esta asignatura estableciendo relaciones entre los diversos
sistemas positivos y científicos, para adoptar las soluciones uniformes que correspondan
al caso. La doctrina tiene gran influjo en esta materia, debido a la deficiencia de la
codificación y a la inexistencia de una verdadera jurisdicción internacional para litigios
entre particulares.
La literatura científica del derecho internacional privado o de la solución de conflictos
de leyes es abundante: también lo es su bibliografía en los sistemas extranjeros aunque
no tan extensa como la del derecho internacional público. Hay que resaltar asimismo la
obra de las instituciones científicas y de los congresos o conferencias internacionales
que han dado un valioso aporte al progreso de esta ciencia. En este aspecto, se pueden
citar algunas instituciones científicas:
a) The Intemational Law Association, creada en 1873 en Bruselas. Son importantes las
célebres Reglas de York y Amberes (en materia de averías) y las de Copenhague (en
materia de arbitraje).
b) El Instituto Americano de Derecho Internacional, fundado en 1912. Tuvo la
preparación del denominado Código Bustamante.
c) El Instituto Hispano-Luso-Americano de derecho internacional, creado en 1951 y que
tiende a la codificación y el estudio de los problemas que interesan a la comunidad
hispano-luso-americanofilipina.
La doctrina se ha preocupado por encontrar una interpretación congruente a normas de
derecho internacional dentro de nuestra legislación vigente, verbigracia; al artículo 8 del
Código Civil. Así, Lorenzo Herrera Mendoza consideró aplicables los términos del
artículo 3 del Código Napoleón a las normas de orden público. Notables
internacionalistas venezolanos como Joaquín Sánchez-Covisa y Gonzalo Parra-
Aranguren interpretaron la norma que obliga a aplicar el derecho venezolano a todos los
habitantes del territorio de la República, como una afirmación general de la unidad del
ordenamiento jurídico que incluye también al Derecho Internacional Privado, de
prioritaria aplicación en los casos con elementos extraños. Si estas normas ordenan la
aplicación del derecho extranjero, el juez deberá obedecer su mandato. Esta
interpretación ha permitido, no sin obstáculos, el desarrollo más congruente del Derecho
Conflictual. La dificultad principal la constituía la existencia misma del “hibridismo
antagónico” del sistema venezolano, como llamó Lorenzo Herrera Mendoza al divorcio
entre la personalidad y territorialismo.
Boggiano tiene otra clasificación, veamos:
1. Normas de conflicto
a) Normas de fuente nacional
Las normas de conflicto oriundas del derecho interno se hallan en diversos preceptos del
la Ley de Derecho Internacional Privado, Código Civil y otras leyes internas que
regulan diversas materias, como aeronáutica, comercio internacional, familia y
ciudadanía, etc…
b) Normas de fuente internacional
Los diferentes tratados ratificados por la República sobre derecho civil, comercial,
penal, procesal, propiedad literaria y artística, patentes de invención, marcas de
comercio y de fábrica, y ejercicio de profesiones liberales, derecho civil, comercial,
terrestre, de navegación comercial, procesal, sobre derecho penal, patentes de fábrica.
2. Normas materiales
a) Normas de fuente nacional
Las normas materiales legislativas se hallan en la Ley de Derecho Internacional
Privado, distintas disposiciones del Código Civil y legislación nacional que reconocen
ciertos derechos a las personas jurídicas extranjeras con iguales condiciones a las
impuestas materialmente por otras disposiciones. Nuestra constitución reconoce la doble
nacionalidad en derecho internacional privado. Otras normas que tienen tal carácter
están presentes en materia de niños adolescentes, doble nacionalidad, normas
tributarias.
b) Normas de fuente internacional
1. Normas convencionales. Venezuela ha ratificado convenios y tratados que unifican
normas materiales aplicables a partes especiales de la casuística iusprivatista
multinacional tales como las normas en materia de propiedad intelectual, los convenios
sobre navegación, el Código Bustamante, los protocolos de Mercosur y antes los de la
Comunidad Andina, el Convenio de París para la protección de la propiedad industrial,
la Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa
Internacional de Mercaderías, Ley aprobatoria del Acuerdo de Marrakech por el que se
establece la Organización Mundial del Comercio.
Las calificaciones autónomas de los tratados son conceptos jurídicos materiales
aplicables a casos multinacionales regidos por los tratados.
2. Normas consuetudinarias, ya analizadas en párrafos anteriores.
3. Normas de policía
a) Normas de fuente nacional
Las normas de policía se hallan en el Código Civil (v.gr., en cuanto a los impedimentos
matrimoniales); en los artículos 409 y 949 del Código Civil.
No parece que el derecho de inversiones extranjeras y de trasferencia de tecnología
pueda ser calificado como derecho público de extranjería (Goldschmidt, ob. cita
prólogo, pág. X).
Sustancialmente, se trata de derecho privado en aquellas inversiones y trasferencias, si
bien influido por normas de policía destinadas a asegurar la protección de intereses
generales de orden económico nacional. Pero no puedo coincidir en que tales
legislaciones tengan exclusivamente "en mira el beneficio del elemento patrio". ¿Qué es
el elemento patrio? Si se entiende por elemento patrio los intereses generales de la
economía argentina o los intereses de empresas o personas locales, entonces resulta
indudable que las normas de policía de las leyes de inversiones extranjeras persiguen la
protección de tales intereses, pero ello en modo alguno significa que sean pasibles de
tacha valorativa por no inspirarse en el respeto positivo a los intereses del inversor
extranjero.
Por otra parte, a este respecto se ha expresado que los beneficios del aporte de capitales
extranjeros para complementar la inversión local, unido al aporte de tecnología que trae
consigo, pueden ser aprovechados por el país sin temor de que su soberanía o poder de
decisión nacional sufra mengua alguna, siempre que las normas de la ley sean claras y
justas, dado que el Estado moderno tiene a su disposición instrumentos tan poderosos
que no existe empresa o ciudadano, sea de la nacionalidad que fuera, que pueda
contrariarlo dentro de los márgenes establecidos por la ley.
Se advierte, pues, que esas normas de policía económica, dentro del ámbito del derecho
internacional privado, persiguen una regulación materialmente justa y equitativa de los
casos iusprivatista multinacionales que presentan las inversiones extranjeras en el país.
Sólo algunas inversiones pueden suscitar cuestiones de derecho público y derecho
internacional público, como las inversiones de Estados extranjeros o personas jurídicas
extranjeras de derecho público. Es innegable, además, que en las leyes de inversiones
extranjeras se incluye normas de naturaleza fiscal y de índole administrativa. Pero éstas,
en cuanto no regulen aspectos vinculados a la validez y efectos de las inversiones, no
son normas de derecho internacional privado.
Como por ejemplo, la nulidad de las inversiones que debiendo obtener aprobación
previa del Poder Ejecutivo, no cuenten con ella.
Normas como estas pueden ser caracterizadas como normas de policía de derecho
internacional privado, porque regulan la validez sustancial de una inversión,
estableciendo como condición de validez y eficacia un acto administrativo de
aprobación del Poder Ejecutivo.
Tampoco tendría sentido regular las inversiones extranjeras, "según su procedencia
política, como francesa, inglesa, etc."; sencillamente, porque ello significaría no poder
reglamentarla, pues no cabría una remisión conflictualista al derecho del domicilio del
inversor. La conexión razonable es el lugar de radicación de la inversión. Ahora bien:
tampoco sería imaginable que la ley regulase la inversión de modo distinto "según su
procedencia política". Ello conspiraría contra el principio constitucional de igualdad
ante la ley, por las discriminaciones arbitrarías a que daría lugar. Se impone una
regulación material nacional y uniforme para todas las inversiones extranjeras radicadas
en el país.
Naturalmente, en circunstancias especiales, derivadas de las relaciones internacionales,
pueden resultar aplicables normas de policía destinadas a un trato retorsivo para
capitales extranjeros de determinado origen (ver R.T. Alemann. La política económica
durante el conflicto austral Un testimonio. Academia Nacional de Ciencias Económicas,
Buenos Aires, 1982).
b) Normas de fuente internacional
Los Acuerdos de Bretton-Woods. En virtud del articulo VIII, 2, b, de los estatutos del
Fondo Monetario Internacional, los contratos de cambio que impliquen la moneda de un
Estado-miembro y que sean contrarios a las reglamentaciones de cambio de dicho
Estado-miembro, aplicadas o establecidas conforme a los términos del acuerdo, no serán
ejecutorios en los otros Estados-miembros. (Sobre este recíproco respeto de las normas
de control de cambio nacionales, que son normas de policía.
Otra clasificación de las fuentes es la siguiente:
1. Normas autónomas: elaboradas por los parlamentos estatales
2. Normas convencionales: tratados internacionales
3. Normas institucionales: se originan en las organizaciones internacionales
4. Normas transnacionales: “lex mercatoria”, usos y costumbres que regulan los
contratos internacionales.
En Venezuela, luego de nuestra Carta Magna, la Ley de Derecho Internacional Privado
es fuente primordial de este derecho y en ella se especifican las fuentes de esta rama;
entre otras cosas que se hicieron necesarias estatuir. Sin entrar en un análisis detallado
de los preceptos correspondientes, es útil hacer una breve referencia a ellos. Los
objetivos primordiales de esta ley son:
 Resolver los antiguos problemas del sistema Venezolano del Derecho
Internacional Privado, caracterizado por sus contradicciones entre los artículos
contenidos en el Título Preliminar del Código Civil (8, 9, 10, 11 y 26), por su
carácter estatutario, por la dispersión de sus disposiciones en los códigos y en
leyes especiales y por el inadecuado factor de conexión personal.
 Ajustar la legislación venezolana de Derecho Internacional Privado a la realidad
social del país.
 Adaptar las soluciones internas a los avances consagrados en la codificación
convencional, especialmente las convenciones de La Haya y las convenciones
interamericanas sobre Derecho Internacional Privado.
 Adaptar las soluciones venezolanas al desarrollo universal de la materia y a las
legislaciones más recientes, que se han convertido en instrumentos válidos para
el armónico desarrollo de las relaciones jurídicas entre los particulares.
Así las cosas este cuerpo normativo recoge en su artículo 1 la norma general relativa a
las fuentes, que acopia los principios actualmente vigentes (el artículo 1 de la
Convención Interamericana sobre Normas Generales de Derecho Internacional Privado,
el artículo 8 del Código de Procedimiento Civil y el artículo 4 del Código Civil) y
agrega como fuentes primarias las normas de Derecho Internacional Público. Allí se han
contemplado los grandes temas que constituyen la teoría general del Derecho
Internacional Privado y que son, tratamiento del Derecho extranjero, reenvío, derechos
adquiridos, cuestiones previas, adaptación, orden público, institución desconocida y
normas de aplicación necesaria.
La referida disposición establece:
“Artículo 1º. Los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos
extranjeros se regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la
materia, en particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en
Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado
venezolano; a falta de ellas, se utilizará la analogía y, finalmente, se regirán por los
principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.”
En referencia a este artículo la jurisprudencia ha sentado lo siguiente:
1. “En tal sentido, aprecia esta Sala que el artículo 1° de la Ley de Derecho
Internacional Privado establece la jerarquía de las fuentes en materia de Derecho
Internacional Privado para aplicar “los supuestos de hecho relacionados con los
ordenamientos jurídicos extranjeros…”. A tal efecto indica, 1) “…Se regularan por las
normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, los tratados
internacionales vigentes con nuestro país; 2) Las normas de Derecho Internacional
Privado; 3) La analogía y, 4) Los principios generales de Derecho Internacional
Privado generalmente aceptados.” (Sentencia de la Sala Constitucional N° 181 del
10/3/2015, caso: Aurora Haya Aja).
2. “Así, en atención al orden de prelación de fuentes antes referido, debe tomarse
en cuenta, en primer, lugar las normas de Derecho Internacional Público sobre la
materia, particularmente, las establecidas en los tratados internacionales vigentes para
Venezuela en materia de derecho procesal civil internacional.” (Fallo de la Sala
Político-Administrativa N° 0158 del 1/2/2006, caso: Frederick Pierre contra
Schlumberger Venezuela, S.A).
3. “Por tal razón, debe procederse a la revisión de las fuentes del Derecho
Internacional Privado previstas en el artículo 1º de la Ley de Derecho Internacional
Privado, publicada en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 36.511, del 6
de agosto de 1998, vigente a partir del 6 de febrero de 1999, cuyo texto establece que
los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos extranjeros se
regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en
particular, las contenidas en los tratados internacionales vigentes en la República
Bolivariana de Venezuela y, en su defecto, se aplicarán las normas de Derecho
Internacional Privado venezolano.” (Decisión de la Sala Político-Administrativa N°
0626 del 5/6/2013, caso: José Manuel Rocha Brito contra Yajaira Josefina Bermúdez
Meneses).
En primer lugar, la norma transcrita ordena la aplicación de las normas de Derecho
Internacional Público sobre la materia, en particular, las establecidas en los Tratados
Internacionales vigentes en Venezuela; en su defecto, se aplicarán las normas de
Derecho Internacional Privado venezolano; y, finalmente, en aquellos casos en que no
existan tratados, o normas de derecho interno que regulen la materia, se aplicarán las
fuentes supletorias, vale decir, la analogía y los principios de Derecho Internacional
Privado generalmente aceptados. (Sentencia de la Sala Político-Administrativa N° 0213
del 7/2/2002, caso: Vasos Venezolanos S.A. vs. Plaveco de Puerto Rico Inc. y Joaquín
Reinaldo Simoni Baena).
Sobre el referido artículo la Doctrina se pronunciado estableciendo:
“El capítulo I, titulado ‘Disposiciones Generales’, establece el orden de prelación de
fuentes de Derecho Internacional Privado (Art. 1). Es importante la adaptación de la
teoría general de las fuentes al Derecho Internacional Privado y la inclusión de
normas de Derecho Internacional Público, en particular, las establecidas en los
tratados, como fuente primaria en esta materia. También se reafirma la vigencia del
Derecho interno, a falta de un tratado internacional cuya norma de conflicto va a
determinar la aplicación del Derecho extranjero. Es evidente que resulta imposible
regular todos los supuestos con elementos extraños, por lo cual se reiteran las fuentes
supletorias: analogía y principios generales. No se quiso mencionar en el proyecto
cuáles son estos principios, por cuanto en Venezuela existe una tradición en relación
con la interpretación del artículo 8 del Código de Procedimiento Civil, pero
indudablemente se trata de principios de carácter internacional, interpretación que
responde a la esencia misma del Derecho Internacional Privado.
La Ley establece claramente la prelación de las fuentes internacionales y con ello
resuelve la controversia sobre la relación entre el Derecho internacional y Derecho
interno, dándole primacía a las fuentes internacionales.”
Así las cosas, podemos concluir que el precitado artículo establece las fuentes
de Derecho Internacional Privado en Venezuela, definiendo lo que se puede considerar
un conflicto de esta índole como aquellos que surjan en razón de un conflicto entra
supuestos de hechos y establece su orden de prelación quedando según la siguiente
jerarquía:
1. Las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en particular, las
establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela;
2. Las normas de Derecho Internacional Privado venezolano;
3. La analogía;
4. Los principios de Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.

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