Elipsis y deíxis
En gramática, la elipsis consiste en omitir en la oración una o más palabras que son necesarias para
la construcción gramatical correcta, pero no para que resulte claro el mensaje. Es, pues, la supresión
de algún elemento lingüístico del discurso sin contradecir las reglas gramaticales. Para que la elipsis
sea coherente es necesario que el texto resultante también lo sea.
Hay dos tipos principales de elipsis: la elipsis verbal (en la que lo que se omite es un verbo) y la
elipsis nominal (en la que lo que se omite es un nombre o un pronombre)
El término deíxis, procedente de la palabra griega que significa «señalar» o «indicar», designa la
referencia, por medio de unidades gramaticales de la lengua, a elementos del contexto de la
comunicación; deíxis es, pues, sinónimo de referencia exofórica o extralingüística. Son deícticas
todas las expresiones lingüísticas (del tipo yo, aquí, ahora) que se interpretan en relación con un
elemento de la enunciación (interlocutores, coordenadas de espacio y tiempo). La señalización
deíctica es frecuente sobre todo en las conversaciones cara a cara.
El primer teórico en tratar de sistematizar el fenómeno deíctico fue K. Bühler (1934). Este autor
distingue entre campo mostrativo del lenguaje y campo simbólico: en el primero funcionan aquellos
elementos que suponen una indicación a la situación comunicativa; el campo simbólico sería aquel
donde los nombres (que funcionan como símbolos) reciben su precisión significativa. La deíxis
recibirá, por tanto, su precisión significativa en el campo mostrativo del lenguaje.
En la teoría de la enunciación (É. Benveniste 1966 y 1974), el yo-aquí-ahora constituye el «centro
deíctico» o «punto cero» de las coordenadas contextuales para la realización e interpretación de
cada acto de comunicación. Es el hablante quien organiza el discurso desde su campo de
referencias, que otorga sentido a los elementos deícticos y al propio discurso.
Según el factor contextual que se señale (los participantes, el momento o el lugar de la
comunicación, o bien el propio texto) se distinguen varios tipos de deíxis, realizadas por categorías
gramaticales diversas:
La deíxis personal, expresada con pronombres personales de 1.ª y 2.ª persona [[yo (mí, me), tú (te,
ti,...)]); también, con los de de 3.ª persona [él, ella]), pero con éstos solo cuando señalan a una
persona presente en la situación; con pronombres posesivos de 1.ª y 2.ª persona ([mi, tu, su, nuestro,
vuestro,...]); y con morfemas verbales de 1.ª y 2.ª persona, a causa de la elipsis, habitual en español,
del pronombre sujeto ([Quiero], en que la «o» final señala a la persona que habla).
La deíxis temporal, realizada mediante adverbios, locuciones y sintagmas adverbiales de presente
([hoy, ahora]), pasado ([ayer, el mes pasado, hace poco]) o futuro ([el mes próximo, dentro de poco,
…]) y mediante morfemas de tiempo ([Llegó], [Llegas]).
La deíxis espacial, formulada con adverbios de lugar ([aquí, ahí, allí, allá,...]), demostrativos ([este,
ese, aquel,…]) y verbos de significado locativo ([traer] al lugar en que se habla, [venir], etc.).
La deíxis textual o discursiva, a medio camino entre la deíxis y la anáfora, realizada con
pronombres personales o demostrativos neutros ([eso, ello, lo]) o expresiones del tipo [líneas más
arriba, como ya hemos comentado, a continuación], etc.; remite a fragmentos del texto que se han
dicho, o que se van a decir, y que, por lo tanto, están ya presentes en el entorno comunicativo y son
susceptibles de ser señalados.