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Reflexiones sobre Pikler, Wallon y Winnicott

- Wallon, Winnicott y Pikler fueron grandes pensadores del desarrollo infantil cuyas ideas se relacionan y complementan, aunque cada uno aportó perspectivas únicas - Wallon se enfocó en el análisis de las emociones originales y su rol en la construcción psíquica, Winnicott en la importancia del ambiente facilitador proveído por los cuidadores, y Pikler mostró estas ideas en la práctica a través de su trabajo con niños.
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Reflexiones sobre Pikler, Wallon y Winnicott

- Wallon, Winnicott y Pikler fueron grandes pensadores del desarrollo infantil cuyas ideas se relacionan y complementan, aunque cada uno aportó perspectivas únicas - Wallon se enfocó en el análisis de las emociones originales y su rol en la construcción psíquica, Winnicott en la importancia del ambiente facilitador proveído por los cuidadores, y Pikler mostró estas ideas en la práctica a través de su trabajo con niños.
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Un largo recorrido: desde Wallon y Winnicott hasta Pikler.

Licenciada: Noemí Beneito

Estamos pensando a Pikler, y no podemos dejar de analizar y profundizar las


ideas de Wallon y Winnicott. La riqueza de la obra de la Doctora nos exige un
trabajo profundo de relación con la mayoría de los grandes pensadores del
Desarrollo Infantil del siglo pasado.

Estamos frente a maestros y resulta muy difícil elegir por cual comenzar. Hoy
es el homenaje a Emmi Pikler, pero necesitamos entender el paralelismo entre
sus ideas y la enorme relación que existe entre el pensar de unos y el hacer de
otros. En cada momento de nuestra actividad tenemos presentes a cada uno
de quienes nos ayudaron a hacer, a sentir y a continuar su obra.

Desde mucho tiempo antes de conocer los trabajos del Instituto Loczy ya
habíamos estudiado a Wallon y Winnicott, pero la necesidad de entender la
riqueza de su puesta en práctica, nos hizo realmente repensar aquello
conocido y estudiado desde lo teórico.

Posiblemente estas ideas surjan de la necesidad de contar las dificultades,


pero a su vez el enorme placer del cambio que nos produjo el acercarnos a
Emmi Pikler.

En estos momentos intento compartir experiencias de placer,


Fundamentalmente del inmenso placer que nos brinda el poner en práctica sus
ideas renovadoras.

Las experiencias del Instituto Emmi Pikler posiblemente sean una de las
gestiones más pertinentes y coherentes que nos han permitido definir una serie
de posibilidades de aprendizajes futuros.

Muchas veces al hablar de ella se nos dice que es fácil, que con sólo dejar a
los niños en el suelo sus ideas están cumplidas.

También escuchamos que para los niños sin problemas no hay contradicción,
si no hay problemas todo es posible, pero para aquellos que necesitan
“estimulación”, para aquellos considerados “diferentes” sus ideas ya no son
posibles.

Nuestro trabajo en Acompañamiento del Desarrollo nos ha demostrado lo


contrario

Evidentemente para poder acceder al cambio hemos tenido que tener bastante
claras las ideas de Wallon y Winnicott, que nos habían impregnado desde
muchos años antes, pero que considero sólo logramos entenderlas cuando
pudimos desplegar el accionar pikleriano.

Nos entusiasmaba pensar en “la madre suficientemente buena”, y en los


conceptos de “tono y emoción”, pero creo que sólo a partir del conocer los
principios de la “motricidad autónoma” pudimos aprehenderlos en su verdadera
dimensión.

Henri Wallon nos ha enseñado a ser lúcidos, a no caer en dogmatismos,


nuestro trabajo en Acompañamiento del Desarrollo nos obliga a tener bien
claros los principios fundantes de sus ideas. Y por lo tanto aprenderemos a no
hacer malabarismos con las oposiciones……estimulación/ no estimulación….

ejercicio/ libertad….

Wallon nos ha enseñado que una obra científica no es algo perfecto,


inacabado, que siempre existe la posibilidad de equivocarse, por lo tanto de no
sentirse ligado absolutamente al pensamiento del otro. Nos ha enseñado a
cuestionar. Por ello nuestro trabajo debe obligarnos a un replanteo constante y
al análisis continuo de nuestros haceres y saberes.

Nos ha enseñado que necesitamos analizar aun más el nacimiento psíquico del
sujeto humano y su relación con la motricidad. Que necesitamos entender cada
día más como es el proceso de construcción de la subjetividad.

Con Emmi Pikler vimos la forma de colaborar en esa construcción.

Por su parte Winnicott ha insistido en poner especial atención en el marco de


los cuidados: consideró al adulto no como una parte del ambiente, sino como el
agente facilitador principal. Sostuvo que el adulto es quien provee el ambiente
tranquilizador, envolvente que va conformando a través de sus cuidados.
Recomendaba hablarle al niño, lo consideraba un ser de palabra, por pequeño
que fuese. Es con el OTRO que cada persona continúa desde el nacimiento su
trabajo de individuación. Es de la misma relación que surge el sentimiento de
persona singular.

Con otras palabras Pikler sostuvo que no puede ser el individuo solo, ni el
ejercicio los que actúen y modifiquen al sujeto, sino las interacciones llevadas a
cabo entre ese niño y su entorno quienes modelen y estructuren a lo largo de la
vida todo su sistema de relaciones y comportamientos

Para nuestro trabajo en Acompañamiento del Desarrollo tomamos un tema


claro, a Wallon: el análisis de las emociones originales o sea la evolución y el
despliegue de las formas más arcaicas de la sensibilidad y el movimiento: “el
niño es un ser genético y biológicamente social” y por ello no podremos menos
que estudiar y analizar el papel de la emoción y el rol del otro en el proceso de
relación y comunicación

Por su parte, la práctica que Emmi Pikler nos ha mostrado con los niños del
Instituto Lóczy de Budapest nos permite presentar una experiencia inédita en
nuestra tarea: es por ello que abandonamos las viejas prácticas de la mal
llamada Estimulación Temprana, para embarcarnos en otra perspectiva y en
otra praxis: debemos y queremos repensar a los niños en su proceso de
construcción no como simples objetos en evolución motriz, lingüística y/o
grafomotora predeterminada.
Hemos aprendido de todos: Wallon, Winnicott y Pikler a abordar nuestra tarea
con determinada actitud, o sea a observar la realidad con su complejidad y
simpleza, con sus acuerdos y contradicciones, como única forma valiosa de
acercamiento y acompañamiento de cada niño y sus padres.

Hemos aprendido el sentido de la observación: de la realidad visible, de lo que


aparece ante nuestros ojos, que no es más que la génesis de lo que está
siendo.

Hemos entendido el principio de la contradicción y jugamos, aceptamos,


proponemos, observamos…. distintas formas de contradicciones en el proceso
de construcción psíquica de cada niño y este es precisamente nuestro método.

¿Cómo resolver lo contradictorio en pares de conceptos tan caros socialmente:


salud/enfermedad, desarrollo/involución, orgánico/social, psíquico/orgánico?

En los escritos de Wallon, en la práctica de Pikler, en las ideas de Winnicott


encontramos algunas respuestas: todos nos enfrentan a la estrecha relación
entre lo biológico y lo social, entre el afuera que contiene y el adentro que
evoluciona.

Es en la praxis donde encontramos el porque de la oposición y el valor de la


misma.

El movimiento autónomo, luego gesto, se hace expresión para y por el otro,


toma significación, es lenguaje, es social, jamás es para el individuo solo.

La emoción profundamente individual, hecho biológico perturbador y necesario


para la sobrevida, introduce al niño en el mundo social, pero este mundo social
se torna algo continuamente modificado por las emociones, por el sujeto
naciente, por el Otro complementario.

¿Cuál es el rol del movimiento en este proceso? ¿Cuál es el rol de la emoción


en la toma de conciencia de si y el de sus efectos sobre el otro? ¿Cuál es el rol
de la presencia y de la separación del adulto significante?

Wallon nos ha descripto, ha intentado describir como se construye el


psiquismo,… Winnicott nos ha hablado del ambiente facilitador, del rol del
adulto … y Emmi Pikler nos ha mostrado el cómo hacerlo

• Wallon :“como el movimiento pura agitación al principio, como los


gritos y los llantos puras descargas motrices se hacen psíquicas, cómo
emerge la representación de la emoción y del gesto, como el sentimiento
del YO se desprende de la simbiosis inicial”

• Winnicott: En las primeras semanas de vida todas las experiencias de


sostén y contacto no sólo intervienen en los procesos madurativos sino
en lo que denominamos el proceso de integración
• Pikler: Los momentos de alimentación, baño y cambiado son instantes
globales, profundos que ponen en relación lo interno y lo externo. Son
los iniciadores de la conciencia de SI y del Otro.

• Winnicott :“Sostén es todo lo que la madre hace y representa en las


primeras etapas de vida: se trata de una experiencia basada en el
contacto, no hay accionar, sino el profundo sentimiento de conocimiento
entre el uno y el otro”

• Pikler: “Sostener al bebé no es fácil, es tarea especializada.”

• Winnicott: Sostén es el prototipo del cuidado del bebé. Por ello sostén
se une a lo que denomina :provisión ambiental

El niño bien sostenido está en condiciones de llevar a cabo una correcta


inscripción interna de las experiencias interactivas previas y esto es
abstracción.º

Por ello, por los principios del sostén y su relación con la abstracción y las
propias protorepresentaciones, entendemos que no es sólo la cognición o la
motricidad las que deben ponerse en marcha durante los momentos de
relación, sino que es el afecto y la emoción quienes deberán estar en el
centro del trabajo, para que el niño pueda arribar a la representación.

Decía Zazzo que Wallon fue un modo de abordar las cosas. Emmi Pikler
también y aquí y ahora seguimos planteándonos cómo abordar el desarrollo de
un niño y mas aun si este presenta algún problema en el mismo.

Alguien dijo que en estos días el cuerpo vuelve a estar de moda, en nuestro
caso es el cuerpo de un niño. Pero seguimos repitiendo la misma pregunta de
hace tiempo: QUE CUERPO? el de la motricidad? … el de la emoción?....el
cuerpo vivido?....el histórico?....el sobrellevado?

¿Cuál es la necesidad fundamental de un cuerpo? ¿el alimento?..¿.los


cuidados? .¿.el otro?

Lo cierto es que no podemos aislar (estimulando) el aparato neuromotor del


medio ambiente afectivo

¿Cómo unimos en nuestra tarea lo orgánico y lo psíquico? ¿Es que alguno


puede quedar reducido al otro? ¿Cómo se organiza la relación entre el cuerpo
y el psiquismo? ¿Quién nos ayuda en esta dicotomía de siglos?

Es posible reducirla y mostrar en la práctica que no necesitamos plantearnos


instancias diferentes sino que el sujeto es uno y exclusivo y que es en su
relación con ese otro significante que llega a su despliegue posible.

• Cuando Wallon describe la emoción como condicionante del carácter y


la representación y como preludio del lenguaje ¿Qué está diciendo?
¿O no se está refiriendo ya a la actividad cortical?

• Cuándo Pikler nos muestra las maneras de tomar el cuerpo de un niño,


de dejarlo en libertad y de acercarnos a él de determinada manera ¿Qué
nos quiere demostrar? Que el sostén es el prototipo del cuidado del
bebé, es lo que le protege de la caída interminable.

• Por ello Winnicott describe a ese ser inmaduro que está


constantemente al borde de una angustia inconcebible y describe la
función vital del adulto, la capacidad de ponerse en el lugar del bebé y
darse cuenta de lo que éste necesita en el manejo general del cuerpo. El
amor queda demostrado a través del cuidado del mismo.

• Si la emoción es un preludio del razonamiento: ¿es lenguaje?


¿desde cuando lo es?

• El primer estadio walloniano es el estadio emocional, preludio


relacional, etapa de reacciones tónicas, del nacimiento de la
comunicación y del gesto. Etapa de toma de conciencia de la
sensibilidad orgánica. Etapa riquísima y de la mayor importancia en el
despliegue íntero y propioceptivo.

Por ello consideramos los primeros meses de vida como aquellos del
cambio mas importante. Porque se ha descubierto la existencia de las
competencias precoces, así como la dimensión del valor de la interacción

El movimiento: “único testigo de la vida psíquica pero continente del tono y la


postura ha tomado forma del y en el movimiento del otro. Es con el otro, en el
afuera donde toman forma las primeras actitudes No se trata entonces de
analizar un simple mecanismo de ejecución”.

Decía Zazzo: Wallon fue alérgico a todo lo que pareciese fijo, a aquello que se
presentara como estructura inmutable.

Aquí y ahora: ¿Cómo podríamos entonces hablar del niño de 6 meses o el de 1


año, o el de quien sabe cuantos meses o cuales trastornos de desarrollo? ¿Lo
haríamos para crear un listado de acciones y ejercicios a aplicar en
determinada fecha para lograr a su vez determinado resultado y de esa manera
conseguir que el niño se acerque a dichas tablas?

Wallon puso en evidencia que la dinámica de la motricidad está ligada a la


actividad mental: las funciones tónico y clónica están en la base, son el sostén
de todo el comportamiento: el tono como telón de fondo de la actividad, pero de
una actividad inseparable de la maduración nerviosa y de las relaciones
sociales. La acción exige la actualización de las interacciones, el ajuste de
informaciones externas, tanto de objetos y sujetos, como internas, dadas por
las capacidades actuales de cada niño

Es cierto y por eso partimos de la observación que aquello accesible a nuestros


sentidos es la parte física de un niño, es su cuerpo, pero es un cuerpo singular.
No es un cuerpo que responde simplemente a los estímulos externos, sino que
vive, sufre un proceso interior que ha sido provocado tal vez por el placer, o por
el dolor o por el deseo, que ha vivido la necesidad y recibe satisfacción..

Entonces recordamos las palabras de Rudolf Steiner que sostenía que “la vida
entera es como una planta que contiene no sólo lo que ofrece al ojo, sino que
oculto en su entraña contiene su estado futuro: quien la contempla hoy con
hojas sabrá que en cierto tiempo tendrá flores y frutos….”

Pero así como cada planta es única, lo es también cada vida humana. En cada
sujeto están los gérmenes de su propia transformación-

Wallon nos ha enseñado a entender al niño como un ser fisiológico y como un


ser social, dos perspectivas opuestas en su dialéctica pero que coinciden en un
punto que es el de la emoción, que une desde el principio de la vida la
propioceptividad, la motricidad y las relaciones con el afuera.

Por eso nuestro trabajo de Acompañamiento debe poder entender estas dos
instancias del desarrollo: debemos saber que estamos frente a un cuerpo, pero
ello no nos permitirá un trabajo mecanicista, pues debemos entender que ese
sujeto que se despliega en la oposición y complementariedad absoluta de lo
biológico y lo social, necesita ser entendido como siendo ese cuerpo en
desarrollo pero a su vez sintiendo que él en su cuerpo es el mismo Sujeto en
su proceso de construcción.

En nuestro Acompañamiento del Desarrollo y a partir de datos wallonianos,


winnicotteanos y piklerianos defendemos al cuerpo como lugar del placer,
como lugar fundante para el nacimiento de la identidad.

La antigua división mente cuerpo sería absolutamente incompatible con los


principios de la comunicación, con los principios de la motricidad autónoma y
los principios del diálogo tónico: “El cuerpo no es un simple conjunto de
mecanismos yuxtapuestos…. “

Retomo las ideas de Pikler, Wallon y Winnicott : los tres nos enseñaron a no
disociar jamás lo biológico de lo social, porque el Otro y mi cuerpo, la relación y
la emoción “son tan estrechamente complementarios que no es posible
contemplar la vida psíquica sino a través de sus relaciones recíprocas” (Post
scriptum en respuesta a [Link] International Sociolog. 1951)

Por ello no hablamos de tono como de un elemento cuantitativo, insistimos en


la función tónica que fluctúa entre los estados de tensión/distensión y
placer/displacer. Y que resulta la base, el principio de todo sistema
comunicante o sea del lenguaje.

Ponemos la mirada en el primer sistema de relaciones entre el tono y la


emoción, pero repito: no en el aspecto cuantitativo, sino entendiéndolo como
una función que fluctúa entre estados de placer y displacer

¿Cómo abordamos la función tónico postural, la función tónico emocional?


Sólo podremos hacerlo dentro del marco de la relación y la comunicación.

Cada organismo, cada sujeto, cada niño, tiene la capacidad de seleccionar los
indicios e informaciones que recibe del afuera y de su propio cuerpo. Esto le
permite crear, organizar y guiar el sistema actitudinal que decida, que pueda y
que necesite en ese momento.

Sólo poniendo en marcha el proceso de imaginación y creación, podrá avanzar


hacia acciones futuras, diferentes, renovadas y seguras. Podrá dar respuestas
adecuadas y tener una verdadera conciencia de ellas.

Cada niño debe poder ser el dueño de aquellas informaciones que reciba para
poder participar libre y activamente en el mundo

¿Cuál es el valor de ese Otro en el Acompañamiento del Desarrollo?

En la medida que un niño crece y madura, experimenta acuerdos y


desacuerdos con el mundo externo. Por eso nos preguntamos constantemente
y respondemos desde la práctica: ¿Qué significa y para qué sostener a un
niño? ¿Cómo lo hacemos? ¿De que peligro lo protegemos con nuestro sostén?
Pensamos en la caída en el agujero infinito que describía Winnicott? ¿Por que
lo envolvemos? ¿Por qué aprendimos a observar en el Baño de Tunde y el de
cualquiera de los niños del Instituto Loczy y a partir de ellos la manera cuidar
para no dejar a ningún niño desnudo sobre la mesa de cambiado?

Aprendimos de que manera llevarlos al baño de manera progresiva y lenta


desde los primeros contactos hasta cubrir toda la superficie corporal con placer
¿Por qué lo hacemos? Evidentemente para evitar el peligro de desintegración o
disolución

Winnicott describió el sistema de relaciones con esa madre suficientemente


buena, Wallon nos dio respuestas y Emmi Pikler nos enseñó la técnica
“Incapaz de efectuar nada por si mismo, el Recién Nacido es manipulado por
otro y sus primeras actitudes toman forma a través del movimiento del otro”

El niño entra en relación con el mundo externo por ejemplo y por imitación. El
gesto del adulto, la mano que acaricia, el sostén y el aviso previo a cada
contacto, crean en lo profundo un gesto que queda estructurado en cada niño
tratado de esa manera. No se trata del consejo, ni del ejercicio de cada gesto
significante sino de aquello que el adulto hace frente a él y que el niño siente
en su cuerpo.

El niño imita, es un imitador nato: por placer, por conveniencia, o por necesidad
de integrarse a ese mundo en el que vive. Si aquello que vemos es el
movimiento, es el hacer y eso es lo que evaluamos y valoramos, pues el niño
es un ser de imitación, ¿que significa que cerca de un niño no debe suceder
nada que él no deba imitar?
Desde el gesto de dar, de entregar un objeto, al de aceptar, al de solicitar,
desde las actividades del vestido al de la alimentación que nos sorprenden en
niños tan pequeños ¿Cómo fue aprendido eso ?

El gesto es el mediador anterior a la palabra: lo sostenemos como la transición


definitiva en la forma de comunicación adulto/ niño

Cada acto entre ellos debe ser negociado. El sistema interactivo es un sistema
que va desplegándose, ningún acto está estructurado desde el comienzo, debe
existir una negociación que será el soporte de las nuevas acciones conjuntas.

Por ello insistimos: al usar su cuerpo el niño aprende que puede transformarlo
en social: sus movimientos se convierten en actos significantes. Por ello para
Wallon el acto está al servicio del pensamiento, no tiene razón de ser por él
mismo

Es a partir de este principio que estamos en contra de las series de “ejercicios


trabajados” “corregidos”, sin contenido afectivo. El movimiento comienza
siempre en el interior del cuerpo. Por ello nuestro acompañamiento insiste en la
intencionalidad y en su pasaje a la toma de conciencia.

Emmi Pikler insistió en dejar a los niños en libertad y en el piso. Tal vez ese
sea en nuestro medio uno de los lugares cuestionados. Insistimos en él pues el
niño tiene una profunda necesidad de reaseguramiento por el contacto, por la
firmeza de los apoyos. Sólo allí, el niño se balancea, juega con los cambios de
postura, desafía la gravedad y hasta se anima a perderla, cuando está seguro
de controlarla.

Ponerse en movimiento es tener sensaciones para sentirse viviente, sería la


prueba indispensable del nacimiento del placer de hacernos funcionar como
personas

Pero además, en esos momentos en soledad el niño va desplegando su


“capacidad de estar solo” puede vivir sus primeras experiencias de soledad
en presencia del adulto y como decía Winnicott recién cuando el objeto está
absolutamente interiorizado estará solo sin él.

Agregaba Winnicott: “Necesitamos permitir que cada niño despliegue la


capacidad de estar solo, de esa manera podrá descubrir la propia persona,
porque el estar solo presupone que hay alguien mas presente ”

Pensar en la sola maduración neurológica y en la integración de funciones


olvida el rol estructurante que tiene la realidad exterior.

La presencia y la ausencia de sujetos y objetos permiten al bebé organizar la


distinción entre fuentes internas y externas de la excitación: pensamos en la
relación cara a cara con el niño despierto y bien sostenido, en el valor de los
rituales de alimentación, baño y cambiado, pero también en los momentos
estructurantes que brinda la motricidad autónoma. Pues cada ritual incluye
turnos de intervención que es una de las características típicas del diálogo,
para convertirse en memorias, recuerdos cuando el adulto se separa .

Esto considera como fundamental la comprensión de las primeras acciones de


un niño, porque entre él y su adulto significante se ha convenido el significado y
todo se lleva a cabo durante el intercambio comunicativo.

Ninguno de los tres maestros vive, pero la obra de todos subsiste cada día con
más fuerza.

Ellos nos han dejado una nueva concepción de la motricidad, de la emotividad,


de la génesis del Sujeto humano. Pero fundamentalmente nos han hecho
pensar el desarrollo del niño y la praxis del Acompañamiento de manera
original, separándonos de prácticas mecanicistas……….

Sostenemos que cada niño en cada edad y con sus características propias es
un ser original y como tal debe ser respetado.

Sostenemos también que el niño está orientado a lo social desde antes de


nacer. Tiene necesidad del otro para casi todo: esa debilidad o inmadurez física
es lo que le da al pequeño la dimensión social. El niño y el otro, su adulto, se
encuentran en relación y oposición desde el inicio y es la emoción y son las
fluctuaciones tónicas las que inscriben al infante en el mundo social y le apoyan
en la toma de conciencia de Si, pero sostenemos también el valor fundante de
la presencia y la ausencia del adulto.

Las hipótesis de Wallon y Winnicott, la práctica de Pikler acerca del desarrollo


emocional temprano del bebé y su facilitación por los adultos que acompañan,
han influido sobre la práctica médica y educativa y lo seguirán haciendo.

El bebé se va preparando para el movimiento que sorprende al mundo y a su


vez, el niño que va descubriendo al mundo se va preparando con su tiempo
para recibir las sorpresas que el mundo le tiene reservadas.

Desde el Acompañamiento del Desarrollo cuidamos que el mundo no irrumpa


antes que el niño lo haya descubierto.

No se trata por lo tanto de cambiar una técnica por otra técnica. Se trata de un
cambio de paradigma, de una actitud nueva y diferente. Consideramos, pues
así lo aprendimos de nuestros maestros, que una técnica sin actitud mental no
sirve para nada.

Sólo la Motricidad Autónoma permite captar la enorme relación que existe entre
sensación, emoción, acción y representación. Sólo allí el niño podrá manejar su
cuerpo como fuente de placer aun antes o sin conocer el nombre de los
segmentos.

Pero necesitamos determinada actitud del adulto que permita y facilite que el
niño sienta el valor social positivo de sus experiencias agradables.
El estilo, la intensidad, las repercusiones de cada experiencia estarán siempre
ligadas a las vivencias iniciales: Cada acción de hoy es la memoria corporal del
pasado. Por ello nuestro cuestionamiento a determinados tratamientos que
obvian la relación, pues la motricidad pura sin significado no pone en marcha
procesos mentales. Alteran lo que Víctor Guerra llamase la “coreografía” de la
presencia y la ausencia del otro humano en la constitución de la subjetividad.

Es por ello que nuestro trabajo debe centrarse en el acompañamiento de los


adultos para que puedan ser ese OTRO confiable y seguro

Para poder romper muchas veces el círculo vicioso en el que muchas familias
se encuentran encerradas: a mayor estimulación que se propina a un pequeño,
mayor rechazo, mayor negación y menor falta de respuesta por parte de él, lo
que exige a su vez: mayor estimulación…….

¿Cómo hacemos para que crean que el niño que siente puede crear y hacer
suyos pensamientos e imágenes? ¿Por qué insistimos en permitirle reunir
sensaciones e imágenes, disfrutar verdaderas vivencias corporales?

Consideramos que el niño que puede moverse en libertad, de la forma que


pueda, pero en la seguridad de que es aquello que quiere, va realizando
lentamente un pasaje de lo corporal a lo psíquico en una ida y vuelta constante
en la que el niño no permanece en el “yo siento” sino que puede arribar al “yo
soy”.

Y este es el trabajo profundo que nos facilita la motricidad autónoma: pues es


el niño el que da el sentido a su motricidad y no la motricidad la que califica al
niño.

Henri Wallon nos sostuvo en la idea de que todo niño está abierto al Mundo
Externo por una profunda necesidad, pues lo social resulta para él una
necesidad al mismo nivel que la alimentación. Toda su obra fue la muestra de
que todo el desarrollo se inscribe entre estas dos necesidades: desarrollo
orgánico-medio social, el de las personas, el de los otros y sin los cuales jamás
podría transformarse en humano. Winnicott nos mostró el valor del adulto
significante y Pikler nos enseñó el COMO hacerlo.

A partir de los principios de Wallon y Winnicott y de la práctica de Emmi Pikler


entendimos que lo biológico y lo social desempeñan un papel decisivo en el
desarrollo.

Emmi Pikler nos ha permitido afinar la mirada, nos ha permitido que lleguemos
a una cierta fascinación al ser testigos del ser, estar y hacer en el mundo de un
niño.

Nos ha mostrado que el niño encuentra por si mismo, sin que le sean
enseñadas las diferentes posturas y los nuevos desplazamientos. Pero también
ha señalado que existe una enorme desconfianza por parte de los adultos, en
las capacidades de cada niño para construir su evolución motriz, es a esto a lo
que me refiero cuando hablo de un adulto que tenga confianza en él, que sepa
esperar y acompañar en cada etapa de su desarrollo.

Este es el momento en que ya sabemos que podemos confiar, tenemos las


pruebas, hemos hecho la experiencia, por lo tanto podemos decir, gracias por
todo lo que nos han dado.

Bibliografía:

Moverse en Libertad .Emmi Pikler.

Los orígenes del carácter en el niño .Henri Wallon.

La vida Mental. Henri Wallon

Escritos de Pediatría y Psicoanálisis. D. Winnicott

Los procesos de maduración y el ambiente facilitador. D.. Winnicott.

El acompañamiento del desarrollo. [Link]

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