Universidad Libre- Facultad de Filosofía- III Semestre
Filosofía Moderna (Sig. XVII y XVIII)- Docente: Víctor Florián
Presentado por: Sarquiz Sierra- Cód. 056082011- Noviembre 2009
Trabajo Final No.4.
Lectura Sugerida: Granes, José. Newton y el Empirismo. Universidad Nacional de
Colombia. Bogotá. 1988.
Lectura Complementaria: Bacon, F. Novum Organum.
FRANCIS BACON: EL NUEVO INSTRUMENTO DE LA CIENCIA
A pesar de haber desarrollado obras, en literatura y política; el lugar que ocupa Bacon en la
historia se debe fundamentalmente a su trabajo filosófico, asunto que es el que nos interesa.
A Bacon se le suele considerar fundador de la filosofía moderna en su tendencia empírica, y
padre de la moderna investigación científica; pero, ambas cosas resultan exageradas. Para
intentar analizar el verdadero aporte de Francis Bacon a la ciencia y a la filosofía,
partiremos esencialmente del estudio de su obra más relevante: el Novum Organum, en la
que se condensa toda su teoría.
El Novum Organum fue publicado en 1620. Según la intención del autor, éste habría de
formar parte de un basto tratado general de las ciencias denominado Instauratio Magna, la
gran restauración; que jamás fue concluido. La Instauratio Magna supuestamente estaba
dividida en dos partes, la primera debería estar constituida por una gran enciclopedia de las
ciencias, de la que tan sólo realizó una insignificante parte. El Novum Organum habría de
ocupar la segunda parte de la Gran Restauración, del cual realiza dos libros en los que
expone los principios del ‘nuevo método’ científico que proponía como sustitución del
obsoleto ‘órganon’ aristotélico. En el presente texto analizaremos y presentaremos el
método baconiano, y los principales postulados que están en el Novum Organum, para ver
que tan correcto es exaltar la figura de Bacon en la ciencia moderna, y hasta qué punto hay
que hacerlo.
1. Los Ídolos
En éste texto, Bacon anuncia, presenta y convoca a un proyecto de investigación filosófico-
natural con tendencia a conseguir la restauración 1 del saber y consecuentemente del poder
que sobre la naturaleza gozó Adán en el paraíso y que la humanidad había perdido como
consecuencia del pecado original. El hombre, cae, pierde su original inocencia y su poder
sobre la creación, pero, una y otra pérdida puede, en parte, repararse en esta vida, la
primera por la religión y la fe; la segunda el estudio de las artes y las ciencias. De este
modo, Bacon cambia la relación religión- ciencia: porque si para muchos teólogos y
hombres piadosos de la época la ciencia era peligrosa para la religión; Bacon hace de la
religión y de la Biblia base de la condena del saber tradicional y de la legitimidad de la
Instauratio Magna.
El Novum Organum tiene su punto de partida en el rechazo de la lógica de Aristóteles y en
la necesidad de encontrar un nuevo método de investigación de la naturaleza. La crítica de
la lógica aristotélica y del pensamiento recibido, de sus prejuicios y de sus errores, ocupa la
parte principal del primer libro del Novum Organum, a manera de preliminar de la filosofía
de la ciencia que Bacon desarrolla en el segundo libro. Se trata de una especie de
fenomenología del error, en la que se expone la reconocida teoría baconiana de los Ídolos.
Estos son, para Bacon, las tendencias del intelecto humano que dan lugar a los errores y a
los prejuicios, y que ocultan, por tanto, el verdadero saber. Bacon distingue cuatro tipos de
ídolos: Los primeros son los idola tribus, que se expresan en la tendencia intelectual a
1
Reparar una pintura, escultura, edificio, etc., del deterioro que ha sufrido.
considerar que las cosas existen en un grado de orden y de igualdad mayor del que en
realidad se encuentran. Los ‘ídolos de la tribu’ surgen también de la propia vida emocional
humana, con la consiguiente falta de objetividad en el momento de valorar los argumentos
a favor o en contra de un principio. Estos ídolos conducen, finalmente, a la falsedad porque
se apoyan en los datos engañosos que proporcionan los sentidos. Los segundos son, los
idola specus o ídolos de la caverna, que proceden de las características específicas de cada
individuo: de sus gustos, de su educación, de sus ocupaciones, etc. Surgen, por tanto, de la
subjetividad y velan la auténtica naturaleza de la verdad. En tercer lugar, están los idola
fori, ídolos del foro, ellos se originan por el contacto entre los hombres y derivan casi
siempre del lenguaje. Causan un auténtico reino de la confusión, pues llegan a utilizar
conceptos ilusorios para cosas inexistentes. En cuarto lugar, se encuentran los idola
Theatri, los del teatro estos errores son los que se derivan de las falsas teorías, que han
engañado a los hombres a la manera como los actores engañan a su público en el teatro.
2. Método Inductivo
El segundo libro del Novum Organum desarrolla propiamente el método inductivo de
Bacon, en el que se trata de construir el saber, una vez se ha procedido a la crítica de los
ídolos o errores.
La lógica Aristotélica, base hasta entonces de las ciencias, ha de ser remplazada pues por
una nueva lógica experimental e inductiva. Esto es necesario, según Bacon, ya que la lógica
del filósofo griego es esencialmente deductiva, parte de algunas observaciones empíricas,
pero, se precipita rápidamente en una generalización que olvida la existencia de principios
intermedios. Para decirlo en palabras de Bacon, la lógica aristotélica es una vía de
investigación y de descubrimiento de la verdad que parte "de las sensaciones y de los
hechos particulares para elevarse rápidamente a las proposiciones más generales" (N.O. Afo
X. Libro II).
A esta vía, Bacon opone una nueva forma de acceso a la verdad, que parte igualmente de
las sensaciones y de los hechos particulares; pero, que "obtiene de ellos proposiciones,
ascendiendo de un modo continuo y progresivo la escala de la generalización hasta llegar a
los principios más generales" (N.O. Afo XX. Libro II). Lo que hace Bacon es considerar
insuficiente el escolasticismo y tratar de exponer un nuevo método de investigación
mediante el conocimiento minucioso de la naturaleza, prescindiendo de todos los prejuicios
que procedieran de las ideas aceptadas, sin comprobación o de opiniones de autoridades
antiguas tenidas como dogmas.
En este punto hay que recordar que para Bacon la ciencia debe tener un objetivo práctico:
transformar la Naturaleza para ponerla al servicio del hombre, lo cual supone conocerla
bien. Por tanto, también el método tiene finalidad práctica, inmediata y útil. Bacon utiliza
aquí una terminología particular, inductiva. De esta forma, nos dice que todo cuerpo, posee
múltiples naturalezas (propiedades, cualidades), las cuales tienen como causa inmanente
una forma (esencia). Bacon pretende que su concepto de forma, no tenga nada que ver con
el concepto aristotélico correspondiente; lo cual si se somete a un estudio de rigor, no será
del todo cierto. En cualquier caso, la forma siempre está oculta, y debe ser descubierta.
Pero lo interesante y el valor inmediato de este descubrimiento de la forma es que si la
descubrimos podremos modificar las propiedades de las cosas de un modo seguro, y no
sólo por el azar de experimentos no dirigidos, como en la alquimia o la magia, sino con
observaciones juiciosas y ordenadas de los experimentos.
Así llegamos a ver que el método para descubrir las formas, es la inducción. Y tiene las
siguientes partes:
1. Se reúnen todos los hechos que sean posibles acerca de la naturaleza que se quiera
investigar. Por ejemplo, el calor. A esta parte, la llama Bacon historia natural y
experimental.
2. Se ordenan estos hechos según tres tablas: tabla de presencia (hechos en los que se da esa
naturaleza o fenómeno), tabla de ausencia (hechos en los que no se da), tabla de grados
(hechos en que varía). En la primera tabla se trata de reunir los hechos más dispares
posibles; en cambio, en la tabla de ausencia se trata de recoger hechos semejantes a los de
la primera tabla, pero tales que en ellos no se manifieste el fenómeno. Ambas tablas deben
ir, pues, coordinadas entre sí. Por ejemplo, en la primera tabla recoge Bacon los rayos del
Sol como primer hecho (en los que se da el calor), y en la segunda, los rayos de la Luna.
3. Se procede a la inducción propiamente dicha, la cual comienza por el procedimiento de
exclusiones: excluir como forma, aquello que no se encuentra cuando se da el fenómeno, o
que se encuentra cuando no se da, o que aumenta cuando el fenómeno disminuye, o
disminuye cuando el fenómeno aumenta. La coordinación de las dos primeras tablas facilita
las exclusiones: Bacon dice que hay que excluir el fulgor y la luz como causa o forma del
calor, puesto que hay luz en los rayos del Sol, pero también en los de la Luna. Con base en
exclusiones, dice Bacon, quedará como en el fondo, desvaneciéndose en humo las
opiniones volátiles, la forma positiva, sólida y verdadera, y bien determinada.
4. Ahora bien, Bacon reconoce que este trabajo es muy arduo y supone muchos rodeos. Por
eso, propone algunos auxiliares para la inducción. El primero es lo que llama esbozo de
interpretación, o primera vendimia, que no es, sino la formulación de una hipótesis
provisional a partir de los casos en que la forma buscada parece encontrarse de un modo
más claro.
En realidad, Bacon no inventó la inducción: ya había sido utilizada. Pero Bacon ve en la
inducción de los antiguos una anticipación de la Naturaleza. Además, nos sugiere que era
una inducción que procedía por simple enumeración de casos positivos. Deficiencia que él
supo ver, por lo que junto a la tabla de presencia, añadió la de ausencia y grados; en lo cual
consiste la verdadera innovación baconiana. Sin embargo, Bacon no consiguió perfeccionar
su método inductivo, y finalmente pareció dejarse vencer por la complejidad del mismo. A
esto sumamos que, Bacon no llegó a captar el valor de las matemáticas, y cifró el objetivo
de su método en la búsqueda de la forma (esencia) y de las naturalezas (cualidades).
Justamente, los grandes científicos de esta época se orientarán en una dirección contraria: el
método hipotético-deductivo, la matematización, la consideración cuantitativa. Bacon
ignoró realmente la ciencia de su época y creó un método que nadie llegó a utilizar.
Ademas, vemos que Bacon no motiva para nada un desprendimiento de la ciencia con la
religión, por el contrario lo que hace es lograr una ‘reconciliación’ entre éstas. Bacon sí
motiva la actividad de la ciencia pero no desligada de la religión, lo que no constituye un
verdadero ideal moderno.