0% encontró este documento útil (0 votos)
534 vistas193 páginas

Teoría del Derecho Civil: Fundamentos y Principios

Este documento presenta un resumen del prólogo de la octava edición de la obra "Teoría del derecho civil". Explica que el objetivo principal del estudio es analizar las disposiciones preliminares de los códigos civiles, incluidas las personas como sujetos del derecho civil. También destaca la importancia de entender correctamente esta parte general para comprender el alcance y aplicación del derecho civil en su conjunto.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
534 vistas193 páginas

Teoría del Derecho Civil: Fundamentos y Principios

Este documento presenta un resumen del prólogo de la octava edición de la obra "Teoría del derecho civil". Explica que el objetivo principal del estudio es analizar las disposiciones preliminares de los códigos civiles, incluidas las personas como sujetos del derecho civil. También destaca la importancia de entender correctamente esta parte general para comprender el alcance y aplicación del derecho civil en su conjunto.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Teoría del derecho civil

Octava edición

PROLOGO

El Derecho como ciencia se integra a base de reglas de conducta a las que


denominamos normas.
En materia jurídica la norma constituye el punto principal para llegar a conocer el
alcance de la misma.
Por ello la hermenéutica es fundamental para que el intérprete pueda conocer y
transmitir el origen, el objetivo que se persigue y su justa aplicación, para que la misma
cumpla con el fin perseguido y que verdaderamente permita con su cumplimiento un
bienestar en el ámbito territorial en que va a regir.
En toda disciplina del Derecho existen principios que de una manera general nos
permiten auxiliarlos para el debido conocimiento y cumplimiento de las normas
jurídicas, así como ejemplo tenemos el principio de legalidad de una manera muy
estricta en el ámbito de las normas penales, así como también en el campo del
Derecho fiscal, no obstante las interpretaciones que impone la autoridad a base de lo
que ha dado en llamar miscelánea fiscal y también a base de circulares, cuestiones
éstas que en una ortodoxia jurídica resultan contrarias al espíritu de esa disciplina;
también podemos citar el principio que apoya las materias del Derecho laboral y del
Derecho agrario en las cuales las normas deben de interpretarse con tendencia
proteccionista hacia las clases trabajadora y campesina.
En el marco del Derecho Civil y dado su origen encauzado a regular las conductas del
ser humano, bien sea en lo individual como en lo colectivo y que en su normatividad
existen en juego intereses meramente de particular a particular y en otras ocasiones
entre los particulares y el Estado como protector de intereses sociales y colectivos, el
Constituyente tuvo a bien decretar en el artículo 14 constitucional que en esta disciplina
las normas se apliquen conforme a la letra de la ley, en su interpretación jurídica y en
su defecto con base a los principios generales del Derecho y dado nuestro sistema de
gobierno de carácter federalista existen en el país tantos Códigos civiles como
entidades estatales en que se encuentra dividida la nación y por ello, tomando en
consideración que la interpretación que usan nuestras autoridades judiciales es
cambiante y que los principios generales del Derecho son términos ambiguos dados los
múltiples conceptos que de ellos se dan, resulta interesante emitir criterios que de
manera abstracta puedan tener valor científico respecto a ciertos principios que en su
mayoría los Códigos civiles contemplan en su parte preliminar y que viene
constituyendo prolegómenos para el estudio de todo el Derecho Civil.
Los Códigos civiles de la República Mexicana, unos más, otros menos, tienen como
principal antecedente el Código francés conocido como entes como Código de
Napoleón y todos se inician en términos generales con esas disposiciones preliminares
a que he hecho referencia con anterioridad.
Si consultamos obras de Derecho Civil tanto de autores nacionales como extranjeros
pero que han tenido como base para sus exposiciones el Código, inician sus trabajos
haciendo un análisis de esos principios generales a que he hecho referencia con
anterioridad, pero de una manera general a todas las disciplinas, y en este trabajo los
criterios qué se exponen son en forma especial al Derecho Civil.
Es por ello que este estudio tiene como objetivo principal el analizar esas
disposiciones, más algunas otras también de carácter general del ser como sujeto del
Derecho Civil, incluyendo algo sobre la institución del Registro Civil.
Al consultar el índice de este libro, se podrá apreciar lo que acabo de mencionar, lo
cual nos lleva a sostener que para un mejor conocimiento del Derecho Civil en general
cualquiera que sea la estructura de un Código de esa naturaleza es indispensable
manejar correctamente esa parte general y a las personas como sujetos del Derecho
Civil, ya que de los mismos surgen criterios que permiten solucionar dudas que pueden
presentarse sobre la interpretación y alcance que se derivan de esa parte del Código,
ya que como lo he mencionado, esas disposiciones son aplicables a todo el Derecho
Civil.
No debemos olvidar que el Derecho Civil es conocido como Derecho común, dado que
siempre ha tenido una aplicación supletoria hacia otras normas del Derecho en general
y que por ello resulta muy útil conocer la esencia de este Derecho, por las ventajas que
resultan de su debido conocimiento y que en mucho están sustentados en la aplicación
de estas disposiciones de carácter general.
El actual plan de estudios en la División de Estudios Jurídicos (Facultad de Derecho)
de la Universidad de Guadalajara, el Derecho Civil se estructura estudiando en primer
término la teoría general de las obligaciones al estimar que para poder entender con
mayor facilidad las otras partes como son familia, bienes y derechos reales, contratos y
sucesiones se requiere el conocimiento de la espina dorsal de este Derecho que son
precisamente las obligaciones.
Sin embargo, quedaba un campo sin tocar que era precisamente la parte general del
Código o sea sus disposiciones preliminares y las personas, lo cual dio motivo a que se
incluyera como principal curso del Derecho Civil esta parte, bajo la denominación de
"Teoría del Derecho Civil" y así poder enseñar de una manera meramente teórica el
contenido de esa parte, con lo cual se capacita al estudiante para entrar con aptitud
hacia el estudio de las otras partes de este Derecho.
Si hacemos un breve análisis de los principios y figuras jurídicas que se contemplan en
esta parte, podemos apreciar la importancia que tienen para quien estudia este
Derecho, saber el concepto del Derecho Civil desde su origen así como sus
antecedentes históricos para que se pueda captar que esta disciplina propiamente es
fundamental para quien aspira a una formación profesional, puesto que no debemos
olvidar que el Derecho es una ciencia de la cultura y como tal debe de ser conocida por
quien aspira a obtener una licenciatura en esta área.
A lo anterior hay que sumar que en la actualidad es indispensable estudiar con
metodología para poder captar con sencillez lo que se está estudiando, a efecto de que
se pueda comprender en su conjunto el todo que se integra con todas las partes en que
se secciona esta disciplina a través de los libros de que se compone un Código Civil.
Es perfectamente conocido para los estudiosos del Derecho, la polémica que aún
existe sobre la tradicional división de Derecho en público y privado, no obstante lo
añejo de esta situación, aun en esta época existen criterios en pro y en contra de esta
división, siendo ello, lo que motivó la inclusión de un capítulo a este respecto con la
idea que se expliquen esos criterios y dejar que el estudiante adopte el que considere
más jurídico, ya que el Derecho a través de su normatividad induce a reflexionar sobre
el camino que debe de seguir y elegir el que más estime valedero, ya que esta división
tiene trascendencia importante por la valoración de sus normas, porque de ello pueden
surgir situaciones de gran trascendencia que repercuten en la solución de los múltiples
problemas que se pueden presentar con este concepto.
En toda disciplina del Derecho existen sus fuentes o sea cuál es su origen, de dónde
surgen, ya que genéricamente todas provienen de hechos y actos jurídicos. En líneas
anteriores señalé que las fuentes directas del Derecho Civil de acuerdo con la
Constitución General de la República son en primer lugar la ley, luego su interpretación
jurídica y finalmente los principios del Derecho.
Sin embargo, de la propia ley civil surgen otras fuentes que podemos considerar como
indirectas, tales como la costumbre, la equidad, la analogía y la doctrina. De toda esta
gama de fuentes podemos afirmar que al aplicarse la ley civil se dispone de un gran
número de elementos para solucionar satisfactoriamente un negocio de esta
naturaleza. Sin embargo, es necesario que quien resuelve un caso debe de saber
valorar cada una de esas fuentes utilizándolas como instrumentos para una solución
jurídica acorde a los planteamientos de quienes intervienen en una controversia de
naturaleza jurídica.
En este trabajo el capítulo relativo a las fuentes del Derecho Civil es de gran
trascendencia porque se da una orientación sobre el valor de cada fuente y su debida
aplicación sin contrariar las que son básicas, pero que ello no es obstáculo para
disponer de las demás ya que, en este aspecto se induce al estudiante a una sana
reflexión para que demuestre su sentido jurídico y pueda en un momento determinado
alegar o impugnar si las referidas fuentes no fueron aplicadas correctamente.
Es de explorado derecho que las leyes incluyendo desde luego las civiles, cuando
entran en vigor tienen las características de ser generales, bilaterales, externas y
coercitivas con lo cual surgen a la vida jurídica para regular las conductas y aplicarse a
quienes se encuentren en el supuesto de la misma, con toda la fuerza que tienen y así
poder solucionar los conflictos que se generan entre las personas a quienes van
dirigidas las leyes.
Al aplicar una ley tiene que seguir unos principios que hacen posible resolver con
justicia el caso concreto que se presenta de ahí que en la parte preliminar de un Código
Civil podemos advertir que el legislador enuncia en su articulado la igualdad de la ley
civil a todas las personas con las excepciones correspondientes a quienes se les debe
de brindar una protección.
Se habla también de la aplicación supletoria de la ley civil conocida desde sus orígenes
como Derecho común de donde surge la importancia de este Derecho en el vasto
campo del Derecho en general.
Podemos también mencionar el inicio y fin, sea parcial o total de la ley civil con las
figuras indispensables de la abrogación y derogación tan útiles por los constantes
cambios que se hacen en los Códigos y los problemas que de esos cambios se
presentan, lo que exige un conocimiento pleno de estas figuras.
Los principios de territorialidad e irretroactividad son determinantes en cualquiera
disciplina del Derecho, por tal razón se deben conocer los alcances de estas figuras
para así entender con exactitud el espacio de validez de las normas correspondientes y
su aplicación en el tiempo en donde la regla general es que la ley se da para el futuro y
que solamente en casos especiales puede aplicarse con retroactividad.
Todo lo anterior es motivo de un análisis cuidadoso en este estudio, bajo el rubro de
"aplicación de la ley civil", para así proporcionar conceptos jurídicos que
indiscutiblemente surgen en los casos concretos que tienen que resolverse con la ley
civil.
En este libro se consideró, que como hemos mencionado, la ley civil regula conductas
generalmente de particulares entre sí o bien de éstos con el Estado. Era necesario y
así se hizo analizar los sujetos del Derecho que no son otros que las personas sean
físicas como lo es el ser humano desde que es viable, así como las personas morales o
jurídicas que se constituyen por una ficción de la ley al reconocerles capacidad para
que puedan actuar en el campo de lo jurídico como sujetos del Derecho, como tales es
indispensable su individualización a través de sus atributos para así saber con
exactitud quiénes son, qué pueden hacer, cuál es su ubicación para exigirles el
cumplimiento de sus deberes y así puedan ejercitar sus derechos y demás cuestiones
que resultan necesarias para poder actuar en el campo del Derecho comúnmente
jurídicos, dotados de una capacidad para intervenir en los negocios que se les
presenten.
Dentro de los requisitos de las personas, se contempla el nombre que a través de
determinadas características identifica plenamente a la persona, a efecto de que se
eviten situaciones que en diversas circunstancias se presentan en la realidad y que
resultan ser personas homónimas por coincidir en todas las partes de que se compone
el nombre y por ello es necesario el hacer una estricta individualización al respecto.
Se analiza el domicilio ya que jurídicamente toda persona debe tener uno, ya sea de
elección, legal o voluntario.
En igual circunstancia se encuentra su estado civil, su patrimonio, tanto desde el punto
de vista económico como no económico y aun el de contenido social y desde luego la
nacionalidad, tan útil para apreciar con exactitud la situación legal entre nacionales y
extranjeros.
Una novedad en esta obra derivada de nuestro actual Código Civil, es la incorporación
como bienes patrimoniales los llamados derechos de la personalidad, que en sentido
meramente subjetivo producen consecuencias económicas cuando son violados.
Si se analiza entre todos ellos los más importantes son, el Derecho a la integridad
física, al honor y otras que indiscutiblemente van acompañando al ser humano como
derechos necesarios para una debida convivencia social.
No se pasa por alto en este volumen una figura que aun sin ninguna aplicación se
sigue considerando necesaria para las personas físicas como lo es la ausencia, es
decir la desaparición de una persona sin que se tenga noticias de su existencia y por la
trascendencia de esto representa en la convivencia social, como sujeto de derechos.
Aunque en el Código Civil se suprimió la institución del Registro Civil, para darle
tratamiento en una ley especial, se estimó necesario en nuestra obra, hacer un estudio
de esta institución, dada la trascendencia que tiene sobre la vida del ser humano desde
que nace hasta que muere, y por ser la misma el medio más idóneo para comprobar el
estado de las personas.
Por la conformación de esta institución, surgen problemas sobre la validez de los actos
que ahí se consignan, y por ello se hace una mención especial a ese respecto.
Este libro tiene además un mérito muy especial ya que está integrado por capítulos que
han sido elaborados por profesores de la Facultad de Derecho y en forma especial por
los que imparten la clase denominada "Teoría del Derecho Civil", y por ello a través de
sus exposiciones en clase, han captado la importancia de esta materia, y les ha
permitido exponer sus criterios personales, los cuales sin lugar a dudas están
sustentados en sus conocimientos sobre la ciencia del Derecho y teniendo
antecedentes bibliográficos de autores nacionales y extranjeros sobre la materia civil y
desde luego en las leyes de esta naturaleza, lo cual garantiza exposiciones acordes a
un texto idóneo para la enseñanza del Derecho en el área de que se ha hablado en
este tomo.
Estimo también que la publicación de esta obra, genera un incentivo para que la
institución educativa siga impulsando a su personal docente a producir material de esta
naturaleza ya que, quienes enseñan el Derecho van incrementando sus conocimientos
y los impulsa a escribir sobre lo que están manejando cotidianamente, ya que la
docencia permite ampliar conocimientos mediante el sistema enseñanza-aprendizaje
que se caracteriza por el diálogo permanente entre profesores y alumnos, lo que
constituye una aportación importante para poder desarrollar con mayor capacidad los
temas del programa que imparten, sin perjuicio que el tiempo facilita ir aplicando y
mejorando lo que se ha escrito, cosa que puede suceder con este trabajo, dado que el
Derecho no es una ciencia estática, sino que tiene constantes cambios conforme va
transcurriendo la vida de las sociedades en donde se aplica.
Por ello debemos tomar este estudio como una aportación de tipo académico en busca
de la superación de la casa de estudios que nos acoge en este tipo de tareas en la
actividad docente.

CAPITULO I
NOCIÓN Y ORIGEN DEL DERECHO CIVIL

Lucía Padilla Hernández


Óscar Constantino Gutiérrez Ramírez
J. Alfredo Medina-Riestra

1. LA NOCIÓN GENERAL DEL DERECHO


Iniciaremos utilizando las mismas palabras con las que Raúl Ortiz Urquidil inicia su obra
Derecho Civil, diciendo que se considera conveniente se dé una idea del importante
papel que juega el Derecho Civil, y hacer una referencia, así sea breve, a su desarrollo,
así como al concepto "Derecho", con el fin de tratar de percibir, en lo posible, su
sentido humanista constante en su secuencia milenaria y su posición actual en el
ordenamiento.
Como sabemos, la vida del hombre encuentra su desarrollo en sociedad, la vida
humana es vida de relación, como lo expresa Trinidad García2 en su obra Apuntes de
introducción al estudio del Derecho, en la que menciona que "... las actividades de los
hombres se desenvuelven las unas al lado de las otras, bien tendiendo a alcanzar
propósitos independientes entre sí, o un común objeto en un esfuerzo también común,
bien persiguiendo por medios encontrados fines opuestos y dando nacimiento a
inevitables conflictos".
Conforme a este autor, las principales connotaciones del concepto "Derecho", es que
es un conjunto de normas o reglas que gobiernan la conducta externa de los hombres
en sociedad; que es exclusivamente un producto social, ya que fuera de la colectividad

humana carecería de objeto, y finalmente, que se impone a los hombres por la fuerza
de la misma sociedad organizada en poder, con aplicación de sanciones a quien
violenta la norma jurídica.

4 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

El Derecho es el conjunto de reglas de conductas exterior que, consagradas o no


expresamente por la ley en el sentido genérico del término, aseguran, efectivamente,
en un medio y época dados, la realización de la armonía social, fundada, por una parte,
en las aspiraciones colectivas o individuales, y por otra, en un concepto, aunque sea
poco preciso, de la noción de "Derecho".

A. Etimología de la palabra "Derecho"


La palabra "derecho" es multívoca, tiene varios significados; a ellos nos referiremos en
el presente capítulo, no sin antes ocuparnos de su etimología.
La palabra "derecho" de voz latina directum —directo—, que a su vez, viene de
dirigere, pues es el participo pasivo de este verbo, que quiere decir enderezar, dirigir; 3
y dirigere es una voz compuesta de la partícula di contracción de e, y: de allí y el verbo
regere, regir. 4 Directum, pues, rectamente significa, de acuerdo con la aludida
etimología del vocablo, lo que en su trayecto no se desvía ni a un lado ni a otro, lo que
es recto, y figuradamente quiere decir lo que está o es conforme a la norma, a la ley.
Obviamente, es en este último sentido, en el sentido figurado, como empleamos dicha
voz.
Conviene en este punto, aclarar que, aunque la palabra directum es latina, los
romanos no la emplearon para designar a nuestra ciencia ni para expresar ninguno de
los conceptos que, dentro de ésta, connota dicha voz; ellos empleaban el término jus o
ius que es una voz sincopada del vocablo jussum, que significa mandato, orden dictada
por el soberano.5

B. Acepciones de la palabra "Derecho"

Ambrosio Colín y Henri Capitant6 expresan que la palabra "derecho" puede tomarse
en tres acepciones diferentes:

1ª. El conjunto de preceptos, reglas o leyes que gobiernan la actividad humana en la


sociedad, y cuya observancia está sancionada en caso necesario por la coacción
social, o dicho de otro modo, por la fuerza pública.
Federico Puig-Peña, Tratado de Derecho Civil Español, t. I, p. 5, Madrid, 1957.
4 Pedro Felipe Monlau, Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, voces
"derecho"
y "de". Buenos Aires, 1944.
5 Ignacio Soto Godos, Introducción al estudio del Derecho, 2a ed., México, 1961.
6 curso elemental de Derecho Civil, Trad. y notas de Demófilo de Buen, Madrid,
1922, p. 6.
2ª Las facultades o prerrogativas pertenecientes a un individuo y -de las cuales puede
prevalerse respecto a sus semejantes en el ejercicio de su actividad.
3ª La ciencia, el estudio referente al Derecho en general y, en particular, a los derechos
que él establece.

El derecho considerado en su acepción integral, se divide en dos ramas principales,


que engloban, respectivamente
y por sí solas, a todas las demás ramas particulares: el derecho público y el derecho
privado, cuyo análisis y estudio se reserva en el capítulo tercero de este texto, siendo
importante destacar que a través de esta clásica división, al derecho civil se ha
encuadrado dentro del ámbito del derecho privado, en el cual ocupa el lugar
predominante.

2. concepto de derecho civil


Ubi societas ibi ius: "Donde hay sociedad hay derecho", reza el viejo adagio latino.
Esta frase nos revela que en cualquier lugar donde hay una estructura social mínima,
existe un orden jurídico mínimo. Una sociedad puede sobrevivir sin derecho como el
laboral o el administrativo, pero lo que los juristas continentales llamamos Derecho Civil
es indispensable para la reglamentación de las relaciones humanas.
Surge así un objeto de conocimiento denominado Derecho Civil. Para aproximarnos
a este fenómeno, es necesario esbozar distintos conceptos de éste.
Según Claude du Pasquier, "el Derecho Civil determina las consecuencias
esenciales de los principales hechos y actos de la vida humana (nacimiento, mayoría,
matrimonio); y la situación jurídica del ser humano en relación con sus semejantes
(capacidad civil, deudas y créditos), o en relación con las cosas (propiedad, usufructo,
etcétera)".7
"El Derecho Civil es un conjunto de las normas que regulan las relaciones más
comunes de la convivencia y la vida de relación —dice Doménico Barbero—,
subdividiéndose en:

* Derecho de las personas concerniente a los derechos y deberes


de la persona como tal, es decir, como individuo revestido de la subjetividad del
derecho.
* Derecho de familia, referente a la persona dentro del ámbito de la sociedad familiar.
7 Du Pasquier, Claude, Introduction á la théoríe genérale et á la philosophie du Droit.
Citado por Eduardo García Máynez, Introducción al estudio del Derecho, Ed. Porrúa,
México, 1992, p. 146.

* Derecho de las cosas que regula las relaciones de las personas en orden a los
bienes.
* Derecho de las obligaciones que contiene la disciplina de las relaciones de
intercambio.
* Derecho sucesorio que disciplina la suerte del patrimonio de la persona con
posterioridad a su muerte."

Por otra parte, Diez-Picazo afirma que "el Derecho Civil es la parte o sector del
ordenamiento jurídico que contiene los principios cardinales de la organización jurídica
de la comunidad, teniendo como objeto preferente la protección y defensa de la
persona y de la realización de sus fines, la ordenación de la familia, y la del patrimonio
y del tráfico de bienes".9
Dice Galindo Garfias que "para delinear el concepto actual de Derecho Civil debemos
tener en cuenta tres principios:

a) La libertad humana (la voluntad del hombre como rectora de su


propia conducta).
b) La igualdad jurídica (capacidad del individuo para adquirir
derechos y asumir obligaciones).
c) La dignidad de la persona humana frente al derecho y al Estado
(el respeto a los derechos de la personalidad)".10

El Derecho Civil en la actualidad, es madre y


fuente de las demás ramas del Derecho, las cuales deben de recurrir a ella para
obtener los principios generales del Derecho y sus institutos fundamentales. Es el
Derecho Civil, la disciplina comprensiva de las relaciones de derecho, es el que se
ocupa del hombre sin distinción en cuanto a sus cualidades profesionales o sus
actividades.
Rafael Rojina Villegas señala en su definición del Derecho Civil que es la rama del
derecho privado que tiene por objeto regular los atributos de las personas físicas y
morales hoy jurídicas y organizar jurídicamente a la familia y al patrimonio,
determinando las relaciones de orden económico entre los particulares que no tengan
contenido mercantil, agrario u obrero.
En cambio, el profesor Trinidad García define el Derecho Civil en estos términos: "La
familia, la propiedad, los contratos en una forma considerable y las sucesiones
constituyen la materia propia del Derecho
8 Barbero, Doménico, Sistema del derecho privado, Trad. de Santiago Sentís
Melendo,
t. rl, Introducción-Parte Preliminar-Parte General, Ed. EJEA, Argentina, p. 82.
9 Diez-Picazo, Luis, Sistema de Derecho Civil, Ed. Tecnos, Madrid, 1976.
10 Galindo Garfias Ignacio, Derecho Civil y Derecho Mercantil, en Soberanes, José
Luis y Fix-Zamudio, Héctor (compiladores). El derecho de México, y* ed., Ed. FCE,
1996, p. 63.

Civil; comprendiendo esta rama fracción tan importante del conjunto de las relaciones
privadas, abarca casi todo el contenido del derecho en este orden."
Los tratadistas Enrique R. Aftalión, Fernando García Olano y José Vilanova, en su
obra Introducción al estudio del Derecho, después de analizar diversos conceptos de la
definición del Derecho Civil, llegan a establecer que el Derecho Civil "como rama de la
ciencia jurídica propia de los países de tradición romanista, es la rama de dicha ciencia
que se refiere a aquellas relaciones jurídicas sustanciales (por oposición a procesales)
en que las personas actúan como sujetos de derecho privado, siempre que no medie
ninguna de las razones dogmático-valorativas que han originado en la mayoría de los
países, la paulatina eliminación de las demás ramas del derecho privado (comercial,
del trabajo, de minas, rural, etc.), y en términos de eliminación podría decirse que
Derecho Civil es, actualmente, lo que ha quedado del derecho privado después de
consumada la segregación de las otras ramas del mismo. En otros términos, Derecho
Civil, como rama o parte del derecho (no ya de la ciencia jurídica), podemos definirlo
como el núcleo residual (después del conocido desprendimiento de las subramas) del
Derecho privado nacional substancial, es decir, el conjunto de relaciones jurídicas de
fondo de Derecho privado y sin calificación especial".
Arauz Castex afirma que: "El Derecho Civil alude al obrar del hombre de su casa, de
su familia; al que nace, se cría, se casa, compra o alquila su vivienda o un campo,
hipoteca, educa a sus hijos, hereda, testa y muere; en suma, al hombre cuando se
conduce simplemente como tal con relación a otros que se comportan en igual
carácter, sin calificación ni particularidad."
Y como oposición a ello, a manera de ejemplo expresa: "Derecho Mercantil se refiere a
la conducta del hombre comerciante, es decir, de ese mismo hombre, en tanto se
dedica a la banca o al comercio [...] Derecho público significa el obrar del hombre
funcionario [...] Derecho laboral, al del mismo hombre en tanto trabaja [...]."

Raymundo Salvat citado por los ya mencionados define al Derecho Civil como el que
"establece las reglas generales que rigen las relaciones jurídicas de los particulares ya
sea entre sí, ya con el Estado, en tanto estas relaciones tengan por objeto satisfacer
necesidades de carácter humano. Considera al hombre en su calidad de tal,
reglamenta la familia, las obligaciones y contratos, la propiedad y demás derechos
reales y el derecho de sucesión. El Derecho Civil suele ser llamado también "derecho
común", porque es el derecho común a todos los seres humanos sin distinción de
nacionalidad, de

Sexo, profesión u otras circunstancias análogas; se opone, en este sentido, las otras
ramas del derecho privado.

El derecho civil no es sino el mismo derecho privado despoja de las reglas que
pertenecen al derecho mercantil y derecho del trabajo, por lo mismo, su definición, con
esta reserva, se identificó con el derecho privado; de aquí su definición, nombre de
derecho común, en oposición a las reglas de derecho privado las constitutivas del
dominio del derecho civil son de dos clases:

1. Reglas relativas a la estructura orgánica y el poder de acción de las personas


privadas, tanto individuales, colectivas, físicas o morales, como también a la
organización social de la familia.
2. Reglas bajo cuyo imperio se desarrollan las relaciones de derecho derivadas de la
vida familiar, de la expropiación de las riquezas y del aprovechamiento de los servicios
(véase cuadro 1)

CUADRO 1
EL CONCEPTO DE DERECHO CIVIL

3. EL DERECHO CIVIL Y SUS RELACIONES CON OTRAS RAMAS DEL


DERECHO

La vida de los hombres, como se sabe, está impregnada, llena de juridicidad, ya que a
diario, a cada momento, a cada instante, realizamos hechos, actos o negocios
jurídicos, o actos o hechos que si lo son, o por lo menos observamos una conducta
jurídica, aun cuando esta sea meramente pasiva: no hacer lo que las normas de
derecho prohiben; esa juridicidad encuentra la plena vigencia en el derecho civil, que
acompaña siempre al hombre desde su concepción y no lo abandona ni con la muerte,
puesto que poco después de ella, se prolonga a su sucesión, lo que no acontece con
otras ramas de derecho, con las cuales válidamente podemos decir que existen casos
en que una persona jamás tendrá contacto alguno, como puede ser el derecho penal,
el fiscal, el agrario, etc.

El derecho civil como el derecho común, válidamente podría exigir su maternidad


respecto de múltiples ramas de derecho, que con el devenir histórico y su evolución,
fueron adquiriendo su mayoría de edad para lograr un reconocimiento autónomo e
independizarse del derecho civil, siendo ejemplo de ello el desprendimiento a finales de
la edad media del derecho comercial marítimo para aplicarse específicamente a los
comerciantes, despojándose posteriormente el derecho mercantil, el derecho social, el
derecho de trabajo etc, sin embargo, existen múltiples ejemplos que nos indican que en
algunos casos estas ramas del derecho retornan a su fuente original, el derecho civil,
para nutrirse de ella, y como ejemplo clásico tenemos la teoría de las obligaciones
civiles, a la cual tiene que recurrir el derecho mercantil, el derecho financiero, el
derecho administrativo, etc, a manera de ejemplo, veremos cómo históricamente
alguna de estas ramas se independizan y sin embargo, mantienen estrechos vínculos
con el derecho civil.

La naturaleza específica del comercio, de los bienes que supone y de las exigencias de
la vida comercial condujo por si misma, históricamente, a hacer el derecho mercantil en
el seno del derecho privado, una rama distinta, aunque formando parte, por sus
fundamentos, del derecho civil. Bajo el imperio de la misma causa el derecho mercantil
ha presentado en su desarrollo dos aspectos: El derecho mercantil terrestre y el
mercantil marítimo. El primero

Puede definirse como el conjunto de reglas e instituciones de derecho privado a las


cuales se encuentra sujeto el ejercicio del comercio, considerando tanto por las
relaciones de derecho a que da origen y por las cuales se manifiesta socialmente,
como desde el punto de vista de la condición jurídica del comerciante y de los
establecimientos del comercio. El derecho marítimo responde a las siguientes
definiciones: es el conjunto de las reglas e instituciones de derecho mercantil a las
cuales se encuentra sujeta la navegación marítima, considerada desde el punto de
vista tanto la condición jurídica de las personas que en ella toman parte y de los
buques que son su instrumento, como de las relaciones de derecho de las que dichos
buques, considerados en sí mismo o en su explotación mercantil, son, ya el objeto
directo ya simplemente el origen, en medio o el fin mediato.
Es una época relativamente reciente, el derecho del trabajo y de la previsión social se
erigió a su vez en rama del derecho privado pretendiendo tener una fisonomía propia,
que se diferencia de la del derecho civil. En principio limitado al mundo industrial, por lo
menos en ciertos aspectos, el derecho del trabajo y de la prevención social se
extendió progresivamente al mundo comercial, agrícola y también, en determinada
forma, al mundo intelectual; rige de una manera general las relaciones entre patrones y
obreros dimanadas del contrato de trabajo, la vida corporativa profesional en sus
múltiples aspectos y las instituciones destinadas a asegurar la protección de los
trabajadores.

4. ANTECEDENTES HISTORICOS DEL DERECHO CIVIL

El derecho civil, como la regulación de la situación del ser humano como tal, ha existido
desde los albores de los tiempos. Toda sociedad se ha visto en la necesidad de
reglamentar a la persona, sus relaciones familiares, su patrimonio y transmisión, así
como sus relaciones de intercambio, aunque no necesariamente lo ha hecho en una
forma unitaria (o sea con una denominación única conocida como “derecho civil”). En
este orden de ideas, presentamos el siguiente esquema de evolución histórica del
derecho civil, cuyo contenido concreto ha sido distinto en los diferentes lugares y
época. (Véase cuadro 2)

CUADRO 2

A. Derecho Civil en la Antigüedad


Consideramos que en la antigüedad abarca desde la aparición de las primeras
civilizaciones hasta la caída del imperio romano de occidente en 476 d. C.
• Derecho civil en las cultural orientales
La temática del derecho civil no es patrimonio exclusivo de la cultura de Roma
Occidental, sino que de hecho apareció en civilizaciones más antiguas del medio
oriente, tales como la hindú, la Mesopotámica, la egipcia, hebrea, etc.
Esbozos del derecho civil los encontramos en las leyes hindúes de Manú, el código
Hammurabi, las leyes mosaicas, que regulaban relaciones humanas esenciales
comprendidas dentro de nuestra nación de derecho civil, por ejemplo, en el derecho de
las civilizaciones precipitadas, ya se regulaba el parentesco, el matrimonio, el divorcio,
la propiedad, las obligaciones y los contratos.

• Derecho Griego
Dos nociones de suma importancia dentro del fenómeno jurídico surgen de la
sociedad heroica griega: themis y dike, ambos con conceptos se desprenden de la
literatura homérica. Themis significa restringidamente sentencia y Dike tiene un
significado fluctuante entre juicio y costumbre.
Los principales ordenamientos griegos en la materia en comercio son las leyes de
Drakon Licurgo y Solón, que regulaban distintas relaciones, como contratos,
matrimonio, etc.

• Derecho Romano
En el derecho romano,
la expresión jus civile (derecho civil) no fue innovoca: por una parte, se entendía como
el derecho civil del todo el sistema jurídico romano sistema no comprendido en el
derecho de gentes. En los primeros tiempos de la Republica, se decía derecho civil
para referirse al derecho quiritario (ius quiritum) y se denominaba quirites a los varones
púberes portadores de arma. Al transitar Roma de la Monarquía de la Republica, el
concepto quirites fue sustituido por el de ciudadano (cives). Así, el derecho quiritario se
convirtió en derecho civil; de la misma manera, tenemos que no con poca frecuencia se
aludía a la interpretación de los prudentes, identificando así esa labor jurisprudencial
con el derecho civil. También se oponía el concepto al ius honorarium, proveniente del
edicto del pretor. No obstante, estas distintas acepciones, en el derecho romano el juis
civile llego finalmente a comprender por entero el orden jurídico, publico y el privado, y
terminó por abrazar en su denotación normas amenazadas del derecho natural, y por
fin, el derecho de gentes, a través de las interpretaciones de prudentes y del jus
honorarium.
Este derecho, formado por la ley votada en comicios, bastaba para la comunidad
rural y militar que fue en ese tiempo roma. Con el paso del tiempo, sin embargo, Roma
se convirtió en una gran ciudad y el Estado Romano en un enorme imperio esta
transformación, causada por las conquistas, no solo modifico las dimensiones de la
ciudad, sino todavía la estructura social. Al cambiar la estructura social, es inevitable
que se transforme el
derecho. Lo grandioso de los Romanos es que la transformación de su regulación
jurídica fue un proceso continuo y flexible paralelo a la transformación creciente de su
realidad social, cada día más compleja.

La transformación del derecho Romano se logró a través de los edictos. Los


creadores de los edictos fueron los pretores, una especie de magistrados. El ius
edicendi consistía en que el inicio de su mandato los pretores establecían, por medio
de su edito normas generales complementaria del ius civile. Como estas normas eran
repetidas por nuevos pretores (dada su eficacia) apareció junto al derecho civil el
derecho honorarium (iuris honorarium). Esta bipartición fue típica de la época clásica
del derecho Romano. Tal importancia tuvo el derecho honorario, que se puede decir
que junto con la opinión de los jurisconsultos, son las dos fuentes normativas que le
dieron su carácter al derecho superior al derecho romano.
En el año 212 d. C., Caracalla concedió la ciudadanía a todos los súbditos del
imperio Romano. De esta manera, la distinción entre los ius civiles e ius honorarium
perdió actualidad e interés. A partir de la concepción de Caracalla, la expresión del
derecho civil se convirtió en el sinónimo del derecho Romano.
En el año 476 d. C. cae el imperio Romano Occidental, pero en la parte Oriental del
Imperio subsiste la cultura romana, Justiniano, quien gobernó del año 527 al 565 d. C.,
despreciaba el derecho de la época postclásica por su baja calidad. Justiniano añoraba
la época de los grandes juristas cuando el derecho Romano llego a su máximo
esplendor por estas razones, encomendó a Triboniano la formulación de una
compilación que recuperara lo mejor del derecho Romano esta compilación es el
Corpus Iuris Civiles, dividido en 4 partes: Digesto o Pandectas, Código, Instituciones y
Novelas.
La elaboración del Corpus Ius Civile marca el inicio del derecho romano clasicista.
Este derecho Romano clasicista (no clásico) significo una modificación en la
formulación del derecho: ya no era un derecho flexible, en constante evolución, sino un
derecho petrificado.
(Véanse cuadros 3 y 4)

CUADRO 3

DEFINICION Y DIVISIONES DE ESTUDIO DEL DERECHO ROMANO

CUADRO 4

FUENTES DEL DERECHO EN ROMA

B. El Derecho Civil en la Edad Media


Consideramos como edad media el periodo que comprende desde la caída del Imperio
Romano de Occidente (476 d. C.), hasta la conquista de Constantinopla por los turcos
(1452 d. C.)

• Derecho Bárbaro
La caída del Imperio Romano Occidental implico que los Barbaros impusieran su
cultura y sus costumbres (y sus ideas de cultura y costumbres) (y, con ellas sus ideas
del derecho); sin embargo, los Barbaros permitieron a los conquistadores conservar su
propio derecho, mientras que ellos seguían aplicándose el derecho Bárbaro.
A pesar de esta circunstancia, no todo el derecho Romano se perdió. Los Barbaros
utilizaron los jurisconsultos Romanos para formular nuevas leyes. A esto se le llama
derecho Romano Barbarizado o vulgarizado. El primer ejemplo de estas leyes lo
encontramos en el Código Eurico, llamado
así por quien encargo tal obra (467-485).
Entre este tipo de obras Romanizadas también se encuentran el Alarico o Breviario de
Ariano (506) y el Leovigildo (568-586) , así como el importantísimo fueron juzgo (554) el
Fuero Juzgo se distingue de los otros ordenamientos citados por ser ya una regulación
aplicable tanto a dominadores como a dominados, más Romanizada y suavizada por el
derecho canónico.

C. Glosadores y Postglosadores
Con el siglo XI se inicia una nueva época del derecho Medieval.
El imperio descubre una ejemplar de las Pandectas del Corpus Iuris Civiles, y se inicia
la enseñanza de esta compilación en la Universidad de Bolonia. Este derecho tan
avanzado sin embargo no podría ser aplicado sin su necesaria educación a las
estructuras sociales de la Edad Media. El medio de su educación fue el comentario. Se
encuentran en esta época dos escuelas de estudio de derecho Romano: La de los
glosadores y la de los Postglosadores.

Los Glosadores son primero en tiempo. Son glosadores el propio Imerio, Martin,
Búlgaro, Jacobo y Hugo. Mas adelante, en la primera mitad del siglo XIII aparecen
Azon, Acursio y Adofredo. Los glosadores hacían uso de un método exegético, se
interpreta los diferentes pasajes, allana las contradicciones que encuentran, y busca los
lugares concordantes o paralelos dentro de las pandectas. En términos llanos, los
glosadores estudian los conceptos generales, buscando sintetizar y dominar
sistemáticamente las materias estudiadas a las pandectas. En 1250, la glosa ordinaria
formulada por Acusio, resume las labores de esta escuela.

Los postglosadores o comentaristas aparecieron después de los glosadores (como


evidente con su nombre). La escuela de los comentaristas aparece a mediados del
siglo XIII y se consolida en el siglo XIV. Entre sus exponentes más importantes se
encuentran Cino de Plistoya, Bartola de Saxoferrato y Baldo de Ubaldis. Esta escuela
no ha sido valorada ampliamente por su carácter despegada del texto Romano.

Los comentaristas usan el mismo método que los glosadores, pero donde estos ponían
pequeños comentarios, aquellos los inundaban con larguísimas direcciones doctrinales,
llenas de distinciones escolásticas. Los comentaristas no buscan explicar el Corpus
Iuris Civile, sino construir, sobre las bases fincadas por los glosadores, un nuevo
derecho que se pueda aplicar: un derecho común. Los comentaristas del siglo XIV al
aplicar a los estudios del derecho los métodos estadísticos tornados de Francia, ponen
los cimientos para la moderna ciencia jurídica.
D. Derecho Canónico
Se puede afirmar que el Canónico es el derecho de la Iglesia y representa el sistema
jurídico que regula la conducta externa de los miembros de esta, pudiendo entenderse
como tal cualquier sistema correspondiente a una corporación religiosa, aunque en
nuestro medio tal denominación se reserva al ordenamiento legal de la iglesia católica,
como se desprende del diccionario jurídico mexicano.
Si bien es cierto que existieron normas canónicas desde la fundación de la iglesia
católica, inicialmente esta no pretendió crear un sistema jurídico, sino que se formó a lo
largo de los siglos como una necesidad societaria y pastoral.
A partir del siglo XI surgió la necesidad de incrementar la producción legislativa al
reafirmarse el poder pontificio, concibiendo con el gran impulso de la vida cultural, el
advenimiento de la segunda vida del derecho Romano y la Paz sociedad en Europa,
factores que coadyuvaron al nacimiento de la edad clásica del derecho canónico, que
inicia en el siglo XII con la aparición del decreto de Graciano (Concordia Discordanium
Canonum) que implica la primera gran recopilación de este derecho, poniendo de
manifiesto lagunas y contradicciones que tenían que ser resueltas por la legislación
pontificia, lo que trajo como consecuencia el aumento de esta actividad.

Posteriormente se llegó a la obra cumbre del derecho canónico clásico, que es las
decretales o liber Extra de Gregorio IX que consolido en un solo texto de diversas
recopilaciones, y que además tenía el carácter oficial, mismas que fue promulgadas por
el Papa aludido el día 5 de septiembre de 1243 mediante la bula Rex Pacificus.

Esta obra se fue modificando y actualizando lo que se realizó a través de los apéndices
que se denominaron Liber Sextus y Liber Septmus, atendiendo a que el anterior se
dividia en cinco tomos; estos dos apendices se promulgaron mediante las bulas Sacro
Santae Romanae Ecclesiae, de fecha 3 de Marzo de 1298 por Bonifacio VIII y Quoniam
Nulla del 25 de Octubre de 1317 por Jun XXII , esta última contenía las famosas
Clementinas o Decretales de Clemente V, finalmente en 1500 y 1503 se imprimieron de
manera particular y
en una sola obra todas las anteriores, el decreto de Graciano las decretales de
Gregorio nueve, las de Bonifacio VIII, las de Juan XXII y 74 decretales de diversos
Papas llamadas extravagantes y que no habían sido recopiladas, integrándose lo que
se denominó Corpus Iuris Canonice, aprobado mediante la Constitución Apostólica
Cum Pro Munere, promulgada por Gregorio VIII el primero de Julio de 1580 y publicada
el 2 de Julio de 1582.
En los siguientes tres siglos y medio no existen grandes creaciones o modificaciones, y
estas se darán hasta el periodo de codificación que se da a principios del siglo XX,
cuyo antecedente se inicia con León XIII en la segunda mitad del siglo XIX. Mediante la
constitución Providentísima Mater Ecclesia, el 27 de mayo de 1917 se promulgo por
Benedicto XV el Codex iuris Canonici después del concilio vaticano segundo se realizó
una profunda revisión de toda la disciplina externa de la Iglesia y su legislación en tanto
que Juan XXIII creo el 28 de marzo de 1963 a través de la constitución apostólica
Sacre Disciplinae Leges.
Este derecho tuvo plena vigencia en nuestro país en la época colonial, cuando a través
de él se regulaban diversos aspectos de los derechos de familia, sucesorio, procesal,
penal, etc., lo que se redujo al triunfo de la Independencia, particularmente al dejar de
existir ciertas instituciones, como el Regio Patronato Indiano y la Inquisición, hasta que
desapareció dicho ámbito de influencia con la reforma liberal, concretamente con la Ley
de Matrimonio Civil del 23 de Julio de 1959 y la Ley Orgánica del Registro
Civil del 28 de Julio de 1859. A manera de ejemplo, en la actualidad tenemos, como
parte de los resquicios del Derecho canónico, el reconocimiento que se realiza a través
de la Ley Procesal Civil a las constancias del estado religioso existentes en archivos
parroquiales, como fe de bautizo, actas de matrimonio, etcétera.

E. Derecho Frances
A la caída del Imperio Romano, y en la Edad Media, se distinguió el Derecho Civil del
Derecho Canónico contenido en la primera compilación de Justiniano. Debe advertirse
que en el medioevo y como consecuencia de la desintegración del Imperio Romano en
principados, condados y señoríos y más tarde al aparecer el régimen feudal, el
Derecho Civil recibió la influencia de los derechos germánicos y quedo integrado
únicamente por normas de derecho privado, pues las disposiciones de derecho
público que rigieron durante el imperio ya no hallaron campo de aplicación en una
sociedad que había perdido la unidad política, en la cual las relaciones entre el señor y
sus vasallos, fundadas en la propiedad de la tierra, se regían por los principios de
derecho privado recogidos en la compilación de Justiniano, ampliados por los
comentaristas medievales. Esta identificación entre el Derecho Civil y el Derecho
Privado según se expresa en el Diccionario Jurídico mexicano, aparece bien clara en la
obra de Domat en el siglo XVIII. Dicho autor escribió su obra Les lois civiles Dans leur
ordre natural y, separadamente le dio a la imprenta otro trabajo titulado Le droit public.
En Francia, durante la Revolución los autores señalan una época de transición entre el
derecho feudal y el derecho moderno, periodo que se denomina “intermedio” y se sitúa
entre la Asamblea Nacional (17 de junio de 1789) y el 21 de marzo de 1804, cuando se
promulgo el Código Civil de los franceses (Código Napoleón), que abrogo todo el
derecho antiguo contenido en las costumbres, en el Derecho Romano y en el Derecho
germánico.

Como se sabe, el Código Civil francés de 1804 es el antecedente de todo el


movimiento codificador de los países europeos y americanos de cultura latina y de
tradición jurídica continental europea. La influencia de aquel cuerpo de leyes francés,
es innegable en los códigos civiles que han regido en México, en el Distrito Federal y
en la mayor parte de los estados de la Republica en 1870, 1884, y en el vigente Código
Civil de 1928, aunque este último en menor escala. Por lo que se refiere a México,
como ocurrió en los demás países se habla hispana, el modelo legislativo francés fue
recibido a través de los motivos, comentarios y concordancias de don Florencio García
Goyena al proyecto del Código Civil español de 1851 y el propio proyecto que fue
redactado por tan ilustre jurista español.
Y es precisamente el Código Civil en Napoleón el que resulta ser el antecedente
legislativo en materia civil de la era contemporánea, el Código Civil francés se
promulgo el 21 de marzo de 1804; nace debido a la gran tenacidad de Napoleón
Bonaparte, y por su creación, es el elemento esencial de la codificación de este
emperador.

F. La codificación

La idea de codificar ligada a presupuestos filosóficos e ideológicos, se atribuye a


Leibnitz e implicaría a reducir a unidad orgánica en un solo cuerpo legal, una
determinada rama del Derecho. A través del proceso de codificación, se busca la
sistematización y la unidad de las instituciones y principios jurídicos.

“Código” viene del latín codices, de codex-icis, y en un sentido amplio e histórico, se


entiende como tal compilación de preceptos jurídicos. Históricamente encontramos que
en el siglo I d. C. comenzó a usarse un formato editorial consistente en un conjunto de
pergaminos, formándose con él cuadernillos. A finales del siglo II esta forma comenzó a
imponerse, desplazando a otras, hasta llegar a equiparse el codex o libro: de la misma
manera, en forma paulatina el codex fue ligándose a la materia jurídica y vino a
significar un libro con contenido jurídico y, más específicamente, el libro que contenía
una compilación de leyes para su uso forense. En el siglo VI nace el codex por
antonomasia, que es el mando elaborar Justiniano en 534 y que recogía las
constituciones imperiales de distintos emperadores romanos. Desde entonces, la
palabra “código” es utilizada para designar a una muy variada tipología de obras
jurídicas, vinculada la idea de fijación escrita y única, y precisamente en la época de
Justiniano, a las fijaciones escritas del Derecho alcanzaron vigencia que se les llamo
corpus, courpus lex, liber, especulo, etcétera.

En la época moderna, este fenómeno en la codificación se divide en dos etapas. La


primera etapa va desde Leibnitz hasta 1811, cuando se promulgo el Allgemeines
Gesetzburch austriaco, y durante esta codificación nace y se desarrolla vinculada a
presupuestos filosóficos e ideológicos, conforme a la formación y consolidación de los
estados nacionales y el ascenso social de la burguesía. La segunda etapa abarca
desde 1811 hasta la fecha, y en esta los presupuestos filosóficos e ideológicos dejan
su lugar para reconocer que la codificación es una solución técnica para fijar el
derecho, que de otra manera se hallaría disperso en multitud de ordenamientos.

Entendiendo la codificación como una reunión de leyes referentes a una rama jurídica
en un solo cuerpo, presididas en su formación por una unidad de criterio y en función
de su tiempo, válidamente podemos decir que el Código Civil de Napoleón es el primer
cuerpo de leyes racionalmente formado y asentado sobre unos principios armónicos y
coherentes.

En el mundo se han desarrollado diversos modelos para la codificación del derecho;


nuestro país siguió el modelo francés o napoleónico, y a lo largo del siglo XIX se buscó
elaborar con base en tal modelo cinco códigos: el civil, el penal, el mercantil, el de
procedimientos civiles y el de procedimientos penales siendo el primer producto de este
proceso el Código Civil para el Distrito y Territorios Federales de 1870, del cual se
hablará con posterioridad.

G. El Derecho Civil en México

El orden jurídico tenochca o azteca, se basaba en la cosmovisión que este pueblo


tenia, que los enmarcaba como pueblo elegido, ello determinaba que los intereses de
los individuos cedieran el lugar primordial en beneficio del Estado. Este sistema jurídico
se caracterizó por su pragmatismo; nunca se postuló la igualdad, y los derechos y
obligaciones dependían del lugar que cada uno ocupaba en la pirámide social, en la
cual sacerdotes, militares, hombres, mujeres y niños debían cumplir su papel en la
mejor forma posible. Dentro de su estructura política religiosa, se encontraba un
concepto permanente constituido por cuatro miembros y un número más o menos
amplio de consejos no permanentes, que funcionaban en materias de hacienda,
guerras, gobierno, religión, justicia, etc. La organización judicial mexica contemplaba la
existencia de tribunales a los que se accedía en función de clase social, ocupación o
gravedad de la infracción, existiendo tribunales por materia: el militar, el eclesiástico, el
mercantil y el escolar.

En términos generales, la propiedad de la tierra, revestía dos formas: la comunal y la


de las cabezas del linaje; se afirma que, en esencia, no conocieron la propiedad
privada y que solo existió la propiedad comunal y la del Estado. En cuanto a la
posesión de la tierra del Estado, existía la siguiente clasificación: calpulli o tierras
poseídas en forma comunal por los miembros del calpulli, que podían entregarse en
usufructo a cada uno de los miembros del calpulli y no podían enajenarse o
permanecer ociosas, por lo que podían arrendarse, epetlalli o tierras del pueblo, que se
destinaban para diversos fines, como
al culto sacerdotal y los gastos de los templos; las asignadas a los ¡aloque o
magistrados, cuyos productos se destinaban a sufragar los gastos del palacio; las
tecpantlalli, cuyos frutos servían para alimentar a los servidores del palacio; las
denominadas cacalomilli, de cuyos frutos se, sufragaban los gastos de la guerra y las
tierras llamadas de propiedad individual, que podían ser las de los pipiltin o nobles o
tecpillalli las de los sujetos de ilustre cepa, cuya posesión se transmitía por herencia
respecto de las primeras y por adjudicación sobre las segundas.
Respecto a lo que hoy conoceríamos como derecho familiar, en la estructura de los
mexicas se permitía la poligamia, aunque reservada a quienes se distinguían en el
campo de batalla. Por otro lado, había tres categorías la unión para constituir una
familia: la primera, el matrimonio como una unión duradera; la segunda, un matrimonio
provisional, y finalmente el concubinato. La primera figura era solemne y formal; la
segunda no era solemne y estaba sujeta a la condición resolutoria del nacimiento de un
hijo, y la tercera constituía la forma común de unión entre aquellos que no podían
costear los gastos de la ceremonia. En cuanto a la figura del divorcio, ya se
contemplaba, aunque resultaba mal vista. La pareja era responsable en lo relativo a la
educación de los hijos: sin embargo, el padre se consideraba el jefe de familia, y la
mujer podía disponer de sus bienes, celebrar contratos y acudir a los tribunales.
En lo que se refiere al comercio, se encontraban dos formas de realizarlo. El que
implicaba una gran escala a larga distancia, realizado por los pochtecas, quienes
agrupaban en una especie de gremio, y el otro, ubicado sobre el pequeño comercio,
vendedores en pequeña escala o tlanamacaque, que se efectuaba en los mercados,
interviniendo el Estado en la fijación de precios y en todo lo relacionado con el
comercio exterior.
• Derecho indiano o Colonial

Bajo un sentido estricto, este es el conjunto de disposiciones legislativas, pragmáticas,


ordenanzas, reales cédulas, mandamientos, decretos etc., que promulgaron los
monarcas españoles o sus autoridades delegadas, tanto en España como en América,
para ser aplicadas con carácter general o particular en todos los territorios de las Indias
occidentales, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, en cambio, en sentido amplio el
Derecho indiano es el sistema jurídico que se aplicó en América durante los tres siglos
de dominación española y que se extendió en el tiempo al siglo XIX en países como
Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y abarca no sólo las disposiciones legislativas
promulgadas para las Indias en la metrópoli y en los territorios americanos, sino
también las normas del Derecho castellano que se aplicaron como supletorias, sobre
todo en materia Derecho privado.
El Derecho indiano tuvo tres grandes fases: la primera etapa es la de formación, y
abarca desde las capitulaciones de Santa Fe hasta las reformas de Juan de Obando
(1492-1571), en cuyos momentos culminantes encontramos la expedición de las Bulas
Alejandrinas (1493), mediante las cuales se concedía a los reyes católicos la soberanía
y los derechos de posesión sobre las islas y tierra firme que pudieran encontrarse
navegando hacia occidente, así corno el derecho a evangelizar a las habitantes de los
nuevos territorios conquistados. Las Leyes de Burgos en 1512 transformaron el
repartimiento de tierras en encomienda e instauraron el "requerimiento", figura jurídica
a través de la cual se pretendió legitimar la guerra hecha a los naturales, previa
notificación de los mismos, de la autoridad pontificia que se tenía sobre ellos y de su
transmisión a los reyes de España. Las leyes nuevas promulgadas en 1542, versan
sobre los justos títulos y la condición jurídica de los indios, que no habían sido resueltos
a través de las Leyes de Burgos. Las nuevas leyes proclamaron la libertad de los
indios, suprimieron la encomienda y regularon la forma de realizar los nuevos
descubrimientos, siendo ésta una especie de Constitución Política del Nuevo Mundo.
La segunda etapa, conocida como de consolidación del Derecho Indiano, se inicia en
la segunda mitad del siglo XVI, durante el gobierno de Felipe II, y se extiende desde las
reformas obandibas hasta la promulgación de la recopilación de Leyes de Indias.
Durante este periodo se promulgan las ordenanzas del Consejo de Indias (1571); las
instrucciones para hacer las descripciones de las nuevas provincias (1573); las
ordenanzas de nuevos descubrimientos y poblaciones (1573), y las ordenanzas de
patronato (1571). En esta época el Derecho Indiano alcanza su madurez, y a partir de
1603 se inicia el proceso recopilador de este derecho, que
culmina en 1660, con la promulgación de la recopilación de las Leyes de los Reinos de
las Indias.
Kl tercer periodo, conocido como la etapa del reformismo borbónico, se produce a lo
largo del siglo XVIII y principios del XIX, y en «•I se operan novedosos e importantes
cambios en el Derecho Indiano, y se da entrada a nuevas corrientes ideológicas y
políticas que aceptan como incuestionables principios diferentes a través de una nueva
mentalidad. Estas reformas se refieren, fundamentalmente, a aspectos políticos,
económicos y administrativos. Una copiosa legislación emana del nuevo orden y va
derogando las viejas leyes de la recopilación de 1680, haciendo revivir el antiguo
problema del conocimiento y aplicación del Derecho vigente, y para resolver esta
problemática se intenta promulgar nuevas leyes; pero los años pasan, las provincias se
independizan, surgen las nuevas repúblicas y ello no sucede, por lo que hasta el final
de la época colonial continúa en vigor el viejo Código de los autores.
A propósito de lo anterior, María del Refugio González menciona en su obra Derecho
Civil en México, 1821-1871, que en la época colonial existió un derecho propiamente
indiano, al lado del cual se aplicaron supletoriamente las normas del Derecho
castellano, lo que en ciertas materias se mantuvo, con diferentes matices, hasta la
promulgación de los códigos nacionales. Por otra parte, podemos decir que los pueblos
de indios contaban con un régimen jurídico mixto, es decir, ordenamientos criollos
basados en el Derecho castellano y en materias que no contravenían los preceptos de
la Iglesia católica ni fueran contra la moral; utilizaban su propio derecho.
A manera de corolario podemos mencionar, como lo expresa la citada autora en el
Derecho en los países iberoamericanos tiene una estrecha relación con el occidental,
de base romana y canónica y, en menor parte, germánica, lo que obedece a la tradición
ius naturalista imperante en la época del descubrimiento y la colonización, contando
además, con un elemento muy importante, que se deriva de la existencia de culturas
indígenas más o menos desarrolladas, anteriores a la conquista y colonización
española; así, expresa la autora que "la historia del Derecho iberoamericano es lo que
Basadre ve como la historia de la formación paulatina de un derecho nacional, a través
de las diversas influencias recibidas, todas ellas susceptibles de considerarse
extranjeras en el momento de su aparición, hasta que al curar o no en la sociedad y el
sufrir la acción del medio, pasan o no por un proceso de nacionalización".

• Codificación civil mexicana

En este apartado sólo enunciaremos la codificación que sobre la materia ha existido


en nuestro país, y en el siguiente se analizará con mayor detenimiento sus
antecedentes, proyectos, exposiciones de motivos, contenido, estructura, etcétera.
Después de la independencia de México, el país sufrió un caos legislativo, ignorándose
cuáles disposiciones españolas, en qué orden continuaban en vigencia al omitirse
sustituir las disposiciones españolas
con leyes nacionales. Existen varios antecedentes de códigos caviles, contándose
entre ellos el Código Civil para el Gobierno del Kstado Libre de Oaxaca del año de
1828; el proyecto del Código Civil presentado el Segundo Congreso Constitucional del
Estado Libre de /acatecas en 1829; el proyecto encargado por Benito Juárez ajusto
Sierra padre, —de vital importancia, porque en esencia, constituye el antecedente del
Código Civil de 1870—, que fue sustituido por el de 1884 —que en gran medida
reprodujo el contenido de su antecesor—, y finalmente el Código Civil actual,
promulgado en el año de 1928 y que entró en vigor hasta el año de 1932.
5. importancia del derecho civil

De todas las ramas de nuestra ciencia jurídica, corresponden al Derecho Civil las
teorías más antiguas, más variadas y numerosas, Hiendo el derecho más
sistematizado y perfeccionado, lo cual, desde luego, no ha sido no podría ser producto
de una larga elaboración (U- siglos, que arranca, por lo menos, de los primeros tiempos
del Derecho Romano.
Por otra parte, aunque, ciertamente, desde antaño se ha pretendido y, evidentemente,
se ha logrado, elaborar autónomamente la sistemática de las otras ramas del Derecho,
esa autonomía es relativa, porque, quiérase o no, todas tienen que reconocer la
influencia del Derecho Civil en ella. Una prueba evidente de esta aseveración, la
constituye la circunstancia de que ninguna de esas ramas escapa ni puede escapar,
por mínimo que se suponga el contacto, de una de las teorías de la más pura prosapia
civilista, la de las obligaciones, pues dicha
teoría gira en torno a uno de los conceptos fundamentales del Derecho, el del deber
jurídico, sin el cual no es posible siquiera concebir la existencia misma de ninguna de
tales tainas.
En cuanto a la teoría de los hechos, actos y negocios jurídicos, aunque éstos no son,
como en el caso del deber jurídico u obligación, conceptos fundamentales del Derecho,
son, en última instancia, los únicos medios por los cuales se realiza el supuesto jurídico
—olio concepto fundamental del Derecho, sin el cual tampoco puede resistir ninguna
rama de éste—, y nadie se atrevería a negar el indiscutible linaje civilista de tal teoría.

Veamos otra demostración más los que ahora conocemos como problemas de la
técnica jurídica de aplicación (vigencia, interpretación, retroactividad, etc.), que son
comunes a todas las ramas del Derecho —he aquí la influencia del Derecho Civil sobre
éstas— son también de la misma indiscutible prosapia privatista. Y qué decir de las
teorías específicas —también de indiscutible origen civilista—, relativas a la
inexistencia y a las nulidades, a la rescisión, a la voluntad, a los vicios de ésta, el
término, a la condición, a la prescripción, etc., de las que, si no de todas, por lo menos
de algunas, tampoco escapa ninguna rama del Derecho.
Desde el punto de vista de su ámbito espacial de validez, las normas civiles nuestras
son tanto federales como locales, pues conforme al artículo primero del Código Civil del
Distrito Federal las disposiciones de este código rigen en toda la República en asuntos
del orden federal, y en el Distrito en asuntos del orden común; esto sin contar, como lo
expresamos, con que cada uno de los Estados de la República tiene su propio código
civil.
6. ubicación normativa del derecho civil

Además, si antes dijimos que el Derecho se inmiscuye con el hombre durante toda su
vida, ahora debemos agregar que el Derecho Civil lo hace en tal forma y de manera tan
plena y total, que apodíctica-mente podemos afirmar que no hay en lo absoluto ningún
ser humano que en una u otra forma no quede dentro de su órbita, desde que nace
hasta que muere, y aun antes de nacer y después de muerto, como luego lo veremos;
en cambio, pueden los hombres, durante su vida, no tener que ver nada, por ejemplo,
con el Derecho del Trabajo (el vago y malviviente que muere sin nunca haber trabajado
ni haber jamás tenido a nadie a su servicio); con el Agrario (el no ejidatario ni
latifundista); con el Penal (quien nunca fue en su vida ni sujeto activo ni pasivo de
ningún delito); con el Procesal (quien muere sin haberse parado nunca en un tribunal,
siquiera como testigo, ni menos como actor o demandado, ni por sí ni por otro, ni
representado por nadie), etcétera.
Desde el punto de vista del sistema a que pertenecen, en nuestro sistema mexicano,
tales normas son nacionales, sin descartar la posibilidad de que puedan ser de derecho
uniforme; esto último en los aspectos concretos materia de los tratados internacionales
que sobre el particular se celebren o puedan celebrarse.
Desde el punto de vista de su fuente, esas
normas son legisladas, puesto que hay legislación escrita al respecto: la codificación
del Distrito Federal y la de cada uno de los treinta y un estados de la República; pero
también algunas de dichas normas son consuetudinarias, originadas en la costumbre
delegada, y otras, en fin, son jurisprudenciales: las que surgen en la jurisprudencia, que
entre nosotros se establece por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y por los
tribunales colegiados de circuito.
CAPITULO II
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL

1 . esferas del pensar, método y metodología

Antes de poder entrar al estudio de la metodología del Derecho Civil, es indispensable


precisar algunos términos previos. En el pensar entran en juego tres ramas de la
filosofía:

* La lógica, que busca la rectitud en el pensar, es decir, que el pensar siga ciertas
reglas formales;
* La gnoseología, que tiene en cuenta la correspondencia del pensar con el objeto
(verdad), y
* La metodología, que tiene en cuenta la invención de la verdad.1
Conviene detenernos en la cuestión de la invención de la verdad. ¿Qué quiere decir
invención de la verdad? Nosotros consideramos que la liase en cuestión se refiere o
cómo se obtiene la verdad. Para efectos de- este estudio, la verdad que nos trasciende
es la verdad científica.
La esencia de todo saber científico radica en la existencia de un método y un sistema.
Así, conocimiento científico es aquel que ha sido
adquirido metódicamente y construido sistemáticamente. De lo ¡interior obtenemos dos
definiciones:

* Método es el camino seguido para construir y alcanzar un conjunto ordenado de


conocimientos o contenido de una ciencia.
* Sistema es el conjunto ordenado de conocimientos o contenido de una ciencia en
cuestión.2

En otras palabras, el método es el camino para construir ciencia. Metodología es, de


entrada, la investigación científica del método.3 Hablamos de método jurídico cuando
se tratan los pasos para construir la ciencia jurídica. La investigación científica del
método jurídico constituye la metodología jurídica.
Sin embargo, veremos a continuación que el término "metodología jurídica" es
multívoco. Es decir, se refiere a varios significados distintos.

2. diversas significaciones de "metodología jurídica"

El maestro Héctor Fix-Zamudio ha identificado cuatro sentidos distintos de


metodología jurídica:4
Como metodología filosófica o concepción filosófica del método jurídico; se subdivide
en:

* Lógica, que trata de los caminos por los que se alcanza el cono
cimiento.
* Epistemología, que estudia los caminos por los que se interpreta acertadamente el
conocimiento.5
* Como metodología científica (metodología de la ciencia jurídica). En materia jurídica
tiene por objeto examinar cuáles son las técnicas más adecuadas para elaborar,
investigar, enseñar y aplicar el Derecho.6
* Como estudio de las escuelas o corrientes del pensamiento
jurídico.
* Cómo técnica jurídica. Estudia las técnicas de conocimiento,
elaboración o interpretación del Derecho y la delimitación de la ciencia del derecho
respecto a otras disciplinas.

El autor de referencia considera que la acepción metodología jurídica como


metodología de la ciencia del derecho, o sea la segunda que citamos es la más útil en
todos los aspectos de la vida jurídica,7 y por eso considera que merece mayor atención
que las otras opciones, sin que esto quiera decir que las demás no son de interés.

3 Lotz, Johannes B., "Método" en Brugger, Walter, op. cu., p. 367.


4 Vid. Fix-Zamudio, Héctor, "En torno a los problemas de la metodología del
Derecho", en su obra Metodología, docencia e investigación jurídica, 4a ed., Ed.
Porrúa, México,
1995, pp. 13-53.
5 Fix-Zamudio, Héctor, op. cit., p. 21.
6 Fix-Zamudio, Héctor, op. cit., p. 22.
7 Fix-Zamudio, Héctor, op. cit., p. 24.
Nosotros coincidimos con tal aseveración, y para efectos de este libro, tíos importará la
metodología de la ciencia jurídica o del Derecho.

3. ramas de la metodología del derecho

La metodología científica del Derecho o metodología de la ciencia jurídica tiene cuatro


ramas o grandes problemáticas:8

La metodología de la elaboración del Derecho, que comprende "... todos los


instrumentos necesarios para establecer el modo correcto de operar de los órganos de
creación jurídica, que van desde el llamado poder constituyente, hasta aquellos que
producen las normas individuales, como el juez respecto de la sentencia y las partes en
los contratos, pasando por los organismos intermedios, que en la sociedad moderna,
de contextura grupal, colaboran cada vez en mayor medida en la formación de las
normas jurídicas".
La metodología de la investigación y conocimiento del Derecho, que incluye "... los
medios más adecuados para establecer las reglas del Derecho, es decir, los principios
generales de la ciencia jurídica, o en otras palabras, los instrumentos para la
construcción y elaboración de la llamada dogmática jurídica, indispensable para la
comprensión y desarrollo de las mismas normas de conducta social, que constituyen su
objeto".
La metodología de la aplicación jurídica, que es el aspecto al cual se le ha otorgado la
mayor importancia, si tomamos en consideración (para un gran número de autores, la
técnica jurídica (y con ella los métodos jurídicos), poseen una mayor trascendencia o
inclusive»- reducen precisamente a la aplicación del Derecho, que a su vez se
descompone en una serie de cuestiones atinentes a la interpretación «U- las normas
jurídicas, a su integración, etcétera.".
Metodología de la enseñanza y aprendizaje del Derecho, que compren de "... todos los
aspectos relacionados con los instrumentos adecuados para difundir los conocimientos
científicos del derecho, y su debido aprovechamiento por aquellos que pretenden
obtener los conocimientos impartidos por los profesores del Derecho, problemas lodos
ellos que pueden encerrarse dentro de la disciplina que se ha
denominado pedagogía jurídica"

Las tres primeras ramas han sido vistas en el primer grado de la carrera de abogado;
la metodología de la investigación jurídica fue estudiada en el curso de metodología
jurídica y tanto la metodología de la elaboración del Derecho como la de la aplicación
jurídica han sido analizadas en su curso de introducción al estudio del Derecho.
Respecto al tema de la metodología de la aplicación jurídica, se profundizará en su
estudio en el capítulo referente a la interpretación y aplicación de las normas jurídicas
civiles.
Por su parte, este capítulo únicamente entrará al análisis de la metodología de la
enseñanza y aprendizaje del Derecho, en lo referente al Derecho Civil.

4. METODOLOGÍA DE LA ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE DEL DERECHO CIVIL

Dado que se hablará sobre la metodología de la enseñanza y aprendizaje del Derecho


Civil, consideramos que la temática de cómo se difunde el conocimiento jurídico
(enseñanza) se particulariza en los planes de ordenación sistemática del Derecho Civil.
Por otro lado, el tema del
aprovechamiento del conocimiento jurídico (aprendizaje) se aterriza en el aprendizaje
del Derecho Civil a través de distintos métodos. Por tal razón, esta exposición se divide
en dos partes: una sobre los planes de ordenación y otra sobre el aprendizaje del
Derecho Civil. La primera se divide a su vez en dos secciones: la que trata las
cuestiones básicas para entender qué es un plan de ordenación, y la que se refiere a
los planes de ordenación del Derecho Civil en particular.
A. Los planes de ordenación sistemática del derecho civil Aspectos esenciales de un
plan de ordenación sistemática

a) Concepto. Entendemos por plan de ordenación sistemática del Derecho, el sistema


de ordenación que estructura o reestructura los contenidos de una rama del Derecho
con el fin de clarificar y hacer más sencillo su entendimiento y aplicación,
independientemente que se use en la técnica legislativa o en lo pedagógico.
En otras palabras, un plan de ordenación busca sistematizar los contenidos de una
disciplina jurídica, para hacer más eficaz su exposición o su regulación en la ley.
Como hemos dicho, los planes de ordenación sistemática del Derecho Civil no son
sólo formas de organizar los contenidos de un código, sino primordialmente maneras
de entender el Derecho Civil, y, por lo tanto, de enseñarlo y aprenderlo, tema del cual
es objeto este capítulo.
b) Propósito y razón de ser de los planes de ordenación sistemática.
Sin querer ser reiterativos, cabe señalar que la ordenación sistemática es
indispensable en toda la actividad jurídica.
La regulación en cuerpos legales la exposición doctrinal y docente de una disciplina
jurídica,
requieren de un planteamiento ordenado. Esta pretensión de orden se consigue a
través de los planes de ordenación sistemática. En el caso del Derecho Civil, es mayor
el requisito de orden en su planteamiento.
La razón radica en la importancia del Derecho Civil en los sistemas de derecho
romanista, así como en la gran cantidad de información que contiene.
Puntualizando, la ordenación sistemática tiene como propósito que tanto la creación
de normas como la exposición de su contenido sean lo más claras posible. Dado que
nuestro sistema jurídico es romanista, el racionalismo jurídico es un lugar común,
requiriéndose que toda manifestación de derecho esté ordenada.
c) Importancia y utilidad de los planes de ordenación sistemática.
Resulta obligada la pregunta que cuestiona, la utilidad de la sistematización,
pudiéndose apuntar dos consecuencias básicas de sistematizar el Derecho Civil:

1. Alcanzar una secuencia ordenada en la exposición, y


2. Obtener un planteamiento congruente de los temas y figuras jurídicas que integran la
disciplina.16

También puede ubicarse la importancia de la sistematización desde dos puntos de


vista:

I2 Científico y didáctico. Para don José Gastan Tobeñas, la sistematización hace más
simple el estudio del Derecho y asegura su conocimiento preciso y completo.17
Tomando el criterio de Sauer, el sistema licué como ventajas:

* Visión clara de los elementos comunes,


* Prevención de repeticiones inútiles,

2S Técnico y dogmático. Un orden sistematizado permita que sea segura y fácil la


aplicación del Derecho y, así mismo, hace a éste flexible y adaptable a las
circunstancias de la vida real. La ordenación en cuestión posibilita que las normas sean
interpretadas racional y sistemáticamente. En la labor del juez o del intérprete, el
sistema es sumamente útil: permite llenar las lagunas de la ley mediante la integración
del Derecho a través de sus principios generales y del uso de la analogía.
d) Proyecciones o aplicación de los planes de ordenación sistemática. De acuerdo
con Domínguez Martínez, existen tres proyecciones distintas de la ordenación
sistemática de una disciplina jurídica:

1. La exposición ordenada de los temas e instituciones que componen la disciplina,


lo que se hace a fin de encontrar un orden accesible para la mayor y mejor
comprensión de los temas.
2. El análisis crítico a la ordenación legal del cuerpo que se trata. Tal proyección
permite ofrecer ideas que enmienden el sistema legal adoptado, mediante la propuesta
de un plan parcial por parte del autor
del análisis crítico.
3. La posible inclusión en el código de los puntos de vista de los estudiosos de una
ordenación determinada.

e) Clasificación general de los planes de ordenación sistemática. Para la enseñanza


del Derecho, se pueden clasificar los planes de ordenación desde dos puntos de
vista.21

1a Plan exegético es el que expone la materia en el mismo orden observado en la


redacción de la ley, y si bien para el comentario de la ley puede ser conveniente, hay
que tener en cuenta que en ocasiones la ley coloca una institución en forma errónea.

Plan dogmático es aquel que expone los temas en el orden que el expositor considera
más adecuado; es el plan más conveniente para la enseñanza del Derecho, pues
excita el espíritu crítico y contribuye al progreso de la llamada
ciencia jurídica.22

Planes de ordenación sistemática más importantes. Dentro de ion planes de


ordenación sistemática del Derecho Civil más importan-Iri», encontramos tres:

I. El Plan Gayo (Gaius) o Romano-francés.


'¿. El Plan Savigny, Moderno o alemán.
S. El Plan del Código Civil Italiano de 1942.
planes de ordenación sistemática del Derecho Civil en particular n) /','/ Plan Gayo
(Gaius) o Romano-Francés.

Quizá el plan de ordenación sistemática del Derecho Civil más popular es el Plan
Gayo o Romano Francés; se le llama Plan Gayo, poique fue el jurisconsulto romano
Gaius quien planteó este tipo de intimación, y también es conocido como Plan
Romano-francés, porque la Comisión Redactora del Código Civil francés (1804),
formada por Portalis, Bigot-Premeneu, Tronchet y Maleville, adoptó el Hifilcina Gaius.
El planteamiento de Gaius puede ser explicado modernamente, al decirse que todas
las reglas del Derecho se refieren a:

I. Las personas (personas y familia),


U. Las cosas (derecho patrimonial: derecho de cosas y de las obli-k;i< iones), o
!5. Las acciones (defensa a iniciativa privada de derechos subje-lívos.2'1

22 Ibidrm.
23 Dominguez Martínez, Jorge Alfredo, op. Cit. P.41: “Según Gayo, todas las
reglas del Derecho se refieren a las personas, a las cosas o a las acciones, lo que en si
indica el orden de exposición del Derecho Civil para dicho jurisconsulto… “Se ha
discutido mucho –relata Castán Tobeñas- cuál sea el contenido de cada una de las tres
partes del sistema Gayo. Parece lo más
seguro que en la teoría de las personas va incluida, además de éstas, la familia, y en la
de las cosas, no sólo las cosas en un sentido estricto, sino todo el Derecho Patrimonial
(integrado por los que hoy se titulan derecho de cosas y Derechos de obligaciones).
Las acciones en el sentido romano, son las defensas de iniciativa privada concedidas a
los que denominamos ahora derechos subjetivos. […] Ha habido también gran
controversia acerca de los origenes de la clasificación tripartita y de la autoridad e
importancia que pudo tener el Derecho Romano1,1111 1.1 qiir pudo lenei en el
Derecho Romano."
36
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL
37

Entre los códigos que siguen el Plan Gaius encontramos:


1. El Código Napoleón de 1804.
2. El Código de Derecho Canónico.

1. El proyecto español de Código Civil, de Florencio García Goyena


de 1851.

3. El antiguo Código Italiano de 1865 (ya que ya no es vigente).


4. El Código Civil Uruguayo de 1868.
5. El Código Civil Mexicano de 1870.
6. El Código Civil Mexicano de 1884.
7. El Código Civil del Distrito Federal de 1828.
8. El Código Civil de Jalisco de 1936.

Hay que aclarar que aunque el Código Napoleón sigue la sistemática del Plan Gaius
en términos generales, a diferencia del plan original, excluyó la materia de las acciones
sustituyéndola por la correspondiente a los modos de adquirir la propiedad. El Código
Napoleón ha sido base del yesto de los códigos precipitados. El Código Civil Francés o
Napoleón está integrado por un título preliminar y tres libros: el título
preliminar, que regula a la teoría de la ley; el primer libro a las personas; el segundo
libro, que se refiere que se trata de los bienes, y el tercer libro, que regula los medios
para adquirir la propiedad.
El Plan Gaius ha sido alabado,24 así como duramente criticado. Para hacer más claro
el debate sobre este plan, a continuación presentamos una tabla de opiniones a favor y
en contra. (Véase cuadro siguiente.)

|EN CONTRA |A FAVOR |


|Kl tratado de las personas agrupa instituciones de | |
|naturaleza diversa, son la personalidad, la familia y | |
|las instituciones tutelares. | |
|No ofrece ningún criterio científico para determi-iiiir |Sencillez y claridad. |
|la naturaleza de las obligaciones y el lugar que deban | |
|ocupar en el sistema, como lo demuestra el lircho de que| |
|unos las incluyen en las acciones y olios en las cosas. | |
|No se puede admitir el tercer miembro de la | |
|clasificación, relativo a las acciones, pues el Derecho | |
|Civil es sustantivo y las acciones son parte de un | |
|derecho adjetivo,
que es el personal. Al carecer de una | |
|parte general, impositilita o dificulta la exposición de| |
|las doctrinas comunes a varias instituciones, como la de| |
|los hechos jurídicos, limitándose cuando más a recoger | |
|la de los modos de adquirir. Desde el punto de vista | |
|didáctico, establece un orden de materias que no va | |
|siempre de lo más niinple a lo más complejo. Así, las | |
|relaciones de familia, que tiene un doble aspecto | |
|personal y patrimonial, se estudian antes que el derecho| |
|de bienes; las sucesiones, antes que las obligaciones, | |
|etcétera. | |
|La tradición no es suficiente para mantener una sistema |Tradición histórica.
|
|defectuoso. | |
|Kn realidad es confusa y poco lógica. Tiene la |Relación entre sus partes y la
relación |
|incorrección de considerar a las personas como objeto |jurídica civil.
|
|del Derecho al mismo nivel que las
cosas. La división en| |
|tres partes no es completa. No Comprende todos los | |
|grupos que como instituciones ¡iiiiónomas se manifiestan| |
|en el desarrollo de la ciencia del derecho civil.25 | |
24 Domínguez Martínez, Jorge Alfredo, op. cu., p. 42: "Tiene este sistema —señala
Gastan Tobeñas a propósito del plan que nos ocupa—, indudables aciertos y ventajas,
al lado de no pocos efectos e inconvenientes prácticos." "En pro de sistema romano-
francés se alega —según nos dice Palomo y Montalvo— su sencillez y claridad, su
tradición histórica, la correlación más o menos perfecta entre sus partes y los elemento
de la relación jurídica civil, puesto que si en ésta hay un sujeto, que es la persona
(activa o pasivamente considerada), tendrá que haber también un conjunto de normas
e instituciones que a ella refieren, y si la actividad de la persona se ejercita sobre las
cosas, preciso es que haya normas que la regulen en relación de la naturaleza y
condiciones de las cosas mismas, y, por último, si las personas y las cosas han de
cumplir con su destino natural, necesario es que un hecho los ponga en relación,
sometiendo a éstas al dominio de aquéllas y que las leyes regulen la naturaleza,
elementos y efectos de estos mismos hechos."
2li Domínguez Martínez, Jorge Alfredo, op. cit., pp. 42 y 43, que cita a Gastan
Tobeñas: Pero en contra del mérito y valor intrínseco del plan
romano-francés se aduce:
Que la división tripartita no es completa, en cuanto no comprende todos los grupos
que como instituciones autónomas se manifiestan en el desarrollo de la ciencia del
dere-
< lio civil.
Ouc la contraposición de tipo ingenuamente objetivo en que este plan aparece
fundado resulta confusa y poco lógica. Así, si la clasificación se toma en el sentido de
expresar los tres objetos del Derecho ofrece la incorrección de considerar a las
personas
i cuno objeto del Derecho al mismo nivel que las cosas, y si sus miembros se toman
como
fírmenlos de la relación jurídica la clasificación es defectuosa, pues tales elementos no
se
d.m cu la vida separados, sino antes al contrario unidos, no habiendo relación jurídica
que
nos lleve consigo elementos personales y reales. La observación de que se trata es
antigua.
,jO(i( se pensaría —argüía Blodeau, decano de la Facultad de Derecho de París— de
un
lioliiiiiKi que nos dijera que la ciencia de las plantas comprende tres partes: los
jardineros,
i'l sucio y los arbustos?
38
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL
39

b) El Plan Savigny, Moderno o Alemán

La primera escuela de estudio del Código Napoleón fue la escuela de la exégesis,


posteriormente criticada con suma dureza. El avance de otras formas de estudiar el
Derecho Civil (como la llamada dogmática) generaron la necesidad de ordenar la
formulación y análisis del Derecho de otra manera. Tal es el caso del Plan Savigny,
Moderno o Alemán.
Se le llama Plan Savigny por la circunstancia de que Friedrich Karl
Von Savigny fue el principal divulgador de este plan y asimismo, fue el primero en
fundamento relacionalmente; se le denomina Plan Moderno por ser más nuevo que el
Plan Gaius, y es llamado Plan Alemán, porque el Código Civil Alemán de 1900 (en
adelante BGB) lo adoptó por primera vez. El plan consta de las siguientes partes:

1. Parte general, en la que se analizan los elementos comunes a cual


quier situación jurídica, como son los sujetos, su capacidad, el origen
y extinción de las relaciones jurídicas y las garantías con su violación;
1. Derecho de las cosas;
2. Derecho de las obligaciones;
3. Derecho de familia, y
4. Derecho sucesorio.

El Código Civil Alemán ordenó la materia de sus cinco libros de la siguiente forma:

1. Parte general, que incluye conceptos generales respecto de las per


sonas, de las cosas, de los actos jurídicos, de los plazos y términos,
de la prescripción y del ejercicio de derechos;
2. Derecho de las obligaciones;
3. Derecho de las cosas;
4. Derecho de familia, y
5. Derecho sucesorio.

3. Que el tratado de las personas agrupa instituciones de naturaleza diversa, cuales


son
la personalidad, la familia y las instituciones tutelares.
4. Que no ofrece este plan criterio científico alguno para determinar la naturaleza de
las obligaciones y el lugar que deben ocupar en el sistema, como lo demuestra el
hecho
de que unos las incluyen en las acciones y otros en las cosas.
5. Que no se puede admitir el tercer miembro de la clasificación, relativo a las accio
nes, son parte de un derecho
adjetivo, que es el procesal.
6. Que al carecer de una parte general imposibilita o dificulta la exposición de aque
llas doctrinas que son comunes a varias instituciones, como la de los hechos jurídicos,
limitándose cuando más a recoger la de los modos de adquirir.
7. Que desde el punto de vista didáctico establece un orden de materias que no va
siempre de lo más simple a lo más complejo. Así, las relaciones de familia, que tienen
un
doble aspecto personal y patrimonial se estudian antes que el derecho de bienes; las
sucesiones, antes que las obligaciones, etcétera.
El modelo del BGB ha sido utilizado por el código brasileño de 1916, el de la República
de China de 1929 y el egipcio de 1948. Respecto al Plan Savigny, comenta don José
Gastan Tobeñas:

Constituye el plan de Savigny, un sistema de distribución de las materias del Derecho


Civil, ventajoso desde el punto de vista práctico y didáctico, pues descansa sobre una
graduación de las relaciones jurídicas más simples a las más complejas. Empieza con
los derechos reales, que —en apariencia al menos— son la relación jurídica más
sencilla, pues en ella no se destacan más que un sujeto activo y una cosa, sin ningún
sujeto pasivo determinado en particular. Sigue con los derechos de obligación, que
presuponen siempre, además del sujeto activo y el objeto, ese sujeto pasivo especial
que se llama deudor. Continúa con el Derecho de familia, que comprende situaciones
complejas, en las que pueden ir mezcladas las dos relaciones jurídicas precedentes. Y
termina con el Derecho de sucesión, que es el más
complejo de todos, pues regula la transmisión del patrimonio, del que forman parte
derechos reales y personales, y que está influida muy directamente por las exigencias
de la vida de familia.
Ahora bien, desde el punto de vista lógico y científico, pudieran adoptarse sistemas
más perfectos, tomando como base el find e las respectivas relaciones o su naturaleza.
El plan de Savigny tiene defectos de monta, que justifican las críticas que se le han
dirigido.
En primer lugar se han formulado fuertes objeciones contra la parte general, pieza la
más característica del plan pandectístico, diciéndose que las materias que la
constituyen por su misma generalidad, convienen, más que al derecho privado, a una
teoría general del Derecho y que tiene unos límites tan borrosos que no se sabe a
punto fijo cuál es su verdadero contenido.26

En cuanto a su parte especial se le achacan como defectos:

a) Cierta oscuridad en cuanto al principio orgánico que muestre las relaciones e


influencia recíprocas de cada uno de los diversos tratados entre sí y con el todo a que
pertenecen, ya que si el principio común y elemento ordenador es, como parece, en el
sistema de Savigny, la naturaleza del hombre, las determinaciones de su voluntad, hay
no pocas instituciones que quedan fuera de él;
b) La inadecuada colocación de algunas instituciones, como las
tutelares, que están comprendidas en este plan en el tratado de familia,
siendo así que en ellas predomina más que una naturaleza de familiar, el
carácter 'supletorio de la capacidad civil, y
c) La identificación en que se deja el derecho de sucesiones, del que
so hace un tratado especial no porque así exija la naturaleza jurídica

'"' (jimio |ioi DomíngiH-/ Martínez, Jorge Alfredo, op. cu., pp. 43-44.

40 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

de la sucesión mortis causa (que realmente queda sin determinar), sino más bien por
su importancia, que al fin y al cabo es una razón secundaria. Algunas de estas
objeciones no encierran decisivo valor, ya que ha de tenerse en cuenta que, como
decíamos, el plan de Savigny responde a las conveniencias prácticas de ordenación
del Derecho Civil, más bien que a exigencias filosóficas o puramente dogmáticas. Hay
que reconocer, ciertamente, que el sistema pandectístico incurre en la anomalía de
romper la unidad de derecho de bienes, mezclando con sus tratados el del Derecho de
Familia, y sobre todo que resulta hoy insuficiente para contener las instituciones del
derecho privado. Pero con todo, y en tanto no queden bien perfilados Los rashes del
nuevo Derecho que la doctrina y las leyes están penosamente elaborando, tiene
indudables ventajas el plan de Savigny, que sobre el mérito de la sencillez tiene el de
su gran popularidad, pues viene a ser en la ciencia jurídica una especie de lenguaje
casi universal, que todo el mundo entiende.27

B. El aprendizaje del Derecho Civil a través de distintos métodos

a) El método del caso.


b) Él uso de la doctrina.
c) El análisis de la jurisprudencia.
d) La exégesis.
e) El análisis lógico del lenguaje.

5. forma en que se estudia el derecho civil en la universidad


de guadalajara

Actualmente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara, el sistema


de estudio del Derecho Civil comprende seis cursos:

1. El primer curso se denomina Teoría del Derecho Civil, y considerando lo primordial


que el alumno deba conocer el ser humano, punto de referencia de todo el Derecho
Civil, el curso engloba en general los elementos necesarios y los conocimientos
suficientes para que pueda comprender las demás partes en que se divide todo el
curso del Derecho Civil. Además, como sostienen múltiples juristas y mentores, el
estudio del Derecho Civil es la disciplina jurídica indispensable para el conocimiento del
Derecho, el instrumento necesario para formar y conformar la mentalidad jurídica, y
sirve

27 Ibidem.

41
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL

entonces como base para el conocimiento y análisis de las otras disciplinas jurídicas.
En el curso de Teoría del Derecho Civil, se analiza en primer término lo que son las
disposiciones generales, que constituyen propiamente un prólogo menor o introducción
al Derecho Civil, incluyéndose en primer término los principales principios, como lo son
el de igualdad, el de territorialidad y otros que son comunes a todo el Derecho Civil, al
igual que disposiciones de carácter interpretativo, y sobre la validez de las normas,
tanto en su aspecto privado como en el orden público, esta sección en todos los
códigos civiles se considera indispensable, pues permite que sus disposiciones tengan
validez para (odas las instituciones que reglamenta el Derecho Civil.
Por otra parte, en este curso también se estudia a la persona como ser humano en su
aspecto individual, así como a la persona colectiva
o jurídica, como la denomina el nuevo ordenamiento civil, analizándose sus
atributos, principiando por lo que resulta una novedad en
nuestro código, no en el campo de lo jurídico, como son los derechos de la
personalidad, que con su carácter de subjetivos y por considerarse ahora como bienes,
permiten una indemnización, según se desprende de la parte conucente al hablar de la
responsabilidad civil; además se estudia el nombre, el domicilio, el patrimonio y, desde
luego, la ausencia, que forma parte de una situación, que si no es
normal, sí puede presentarse en la vida de una persona, con repercusiones tanto en su
aspecto familiar y económico, que son propia
mente los factores principales del Derecho Civil, ya que éste tiene
una parte de contenido económico y otra de contenido no económico, en la que entra el
Derecho de familia.
En este curso, entre otras cosas, también se analizará la definición
del Derecho Civil, sus características esenciales y fundamentales, sus antecedentes
históricos; la vida del Derecho Civil a través de nuestras legislaciones, tanto locales
como federales, así como el análisis de la institución del Registro Civil, dado que es la
forma de controlar todos los aspectos de la vida civil de una persona, desde su
inscripción (liando nace, o cuando se casa, fallece y todos los demás accidentes, romo
son la figura de la adopción, la emancipación, etcétera.
L¿. En el segundo curso, ya formal,
del Derecho Civil y teniéndose ya conocimiento de lo que es la Teoría del Derecho
Civil, se entra al estudio de la teoría general de las obligaciones, la que se estudia en
primer término por considerarse indispensable para poder conocer con profundidad
todas las demás partes del código. Así, por ejemplo, para saber Derecho de familia hay
que saber obligaciones;
para conocer bienes y derechos reales, hay que comprender obliga-
42
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

ciones; para asimilar la esencia de los contratos, resulta indispensable, ya que éstos
son la fuente principal de las obligaciones, y lo mismo puede decirse de sucesiones,
que contiene un alto sentido patrimonial con la extinción de las personas y, en esencia,
porque el Derecho Civil es el que mejor la ha conformado al paso de la historia la teoría
de las obligaciones, a la cual diversas ramas jurídicas tienen que remitirse por carecer
de una teoría de las obligaciones propia. 3. Una vez concluido el curso del análisis de
las obligaciones, se da inicio al tercer curso de Derecho Civil, que es el relativo al
conocimiento y comprensión de la figura jurídica de los contratos, que anteriormente
constituía una segunda parte del libro de las obligaciones y que en la actualidad es un
libro independiente en nuestro nuevo ordenamiento civil, realizando una exposición de
los principios comunes a todos los contratos, así como de las reglas propias de cada
determinado grupo de contratos, o sea el estudio de éstos en lo particular, tanto
nominados como innominados.
4. El cuarto curso
que se imparte dentro del estudio del Derecho Civil es el relativo al análisis de los
bienes y derechos reales, que es lo opuesto a los derechos personales y obligaciones,
entendiéndose como bien todo lo que puede ser objeto de apropiación, o en otros
términos las cosas que no se encuentran fuera del comercio por naturaleza o por
disposición de la ley, analizándose y clasificándose los bienes en muebles e inmuebles,
según la persona a la que pertenecen, en mostrencos y vacantes, en fungibles y no
fungibles; y entendiéndose como derechos reales los que nacen de la actividad
económica del sujeto en la explotación de una cosa en grado de exclusividad, la que
los restantes miembros del grupo social deban respetar, llevándose a cabo el estudio
de las cosas materia de la relación jurídica de éstos y que consisten en los objetos que
se cuenta, pesan o miden, cosas corporales, en el entendimiento de que tal relación
jurídica no se da entre la persona y la cosa, sino en una relación contra cualquiera que
pretenda hacer valer un interés contrario al del titular de la cosa, y estudiándose en
forma específica los derechos reales que se precisan en nuestra legislación, que son la
propiedad, el usufructo, la servidumbre, el uso, la prenda, la hipoteca, etcétera.
5. En el quinto curso nos abocamos al estudio de las sucesiones como la forma de
transmitir patrimonio por la muerte de las personas, tanto en la sucesión ab-intestado
como en la sucesión testamentaria, las diversas clases de testamento y todo lo
concerniente a esta institución, con todas sus características
y singularidades.

43

METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL

6. La sexta y última materia que se imparte en nuestra casa de estudios respecto a


Derecho Civil, es el Derecho de familia, que si bien tiene una fisonomía propia,
ciertamente, no se ha desvinculado del Derecho Civil.

6. codificación en méxico y jalisco A. Ordenamientos civiles del Distrito Federal

Durante la denominación española en la Nueva España se aplicó el derecho civil de la


metrópoli, a saber: las Leyes de Toro hasta la publicación de la Nueva y la Novísima
Recopilación; supletoriamente al Ordenamiento de Alcalá las Siete Partidas, el Fuero
Real y el Fuero Juzgo, así como la legislación promulgada en España para las colonias
americanas (Recopilación de las Leyes de Indias de 1570 y la Real Ordenanza de
Intendentes 1786).
En 1870, se emite el primer Código Civil para el Distrito Federal con notoria influencia
de la vieja legislación y tradición española. En 1884 se expide un nuevo código, a fin de
ampliar y fortalecer las instituciones liberales, ordenamiento que con ligeras variantes
fue adoptado por casi todos los Estados de la Federación.
Conviene señalar que con anterioridad a la promulgación del Código Civil de 1870
Justo Sierra en 1859 redactó un proyecto de Código Civil que sirvió de base al Código
Civil del Imperio Mexicano (del que sólo fueron publicados sus dos primeros libros);
antes, en algunos de los estados de la República, Zacatecas (1818), Jalisco (1839) y
Veracruz (1869) se formularon proyectos de códigos civiles que por diversas
circunstancias
no entraron en vigor. Se conoció en 1827 un código civil que rigió en el estado de
Oaxaca.
La codificación civil se hizo necesaria a fin de consolidar las ideas liberales. En efecto,
el presidente Benito Juárez encargó ajusto Siena desde Veracruz, la elaboración de un
proyecto de código civil, larca que se concluyó en 1860. El método que siguió el autor
en la elaboración del proyecto, es el del Código de Napoleón, adaptándolo :\ las
necesidades nacionales. Este proyecto fue promulgado como código en el estado de
Veracruz por decreto del 5 de diciembre de

l,,i labor codificadora sólo llegó a su fin, una vez restaurada la República, cuando una
comisión nombrada por el presidente Juárez, revisó los trabajos anteriores y elaboró el
proyecto que fue sometido

44
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL
45

al Congreso. En la sesión de 28 de noviembre de 1870 se aprobó el derecho que


establece:

artículo 1a—Se aprueba el código civil que para el Distrito Federal y territorio de Baja
California formuló en orden del Ministerio de Justicia, una comisión compuesta de los
CC. Mariano Yáñez, José María Lagragua, Isidro Montiel y Duarte y Rafael Donde.
Este código empezará a regir el 1a de marzo de 1871.
Desde que principie a regir este código quedará derogada la legislación antigua en
las materias que abrazan los cuatro libros del expresado código.
En el Código de 1870 se integran los postulados del liberalismo, aunque no todos
llevados a sus últimas consecuencias. Por otra parte, la unidad legislativa, deseo de
Sierra y de la comisión revisora del proyecto, se vio prácticamente alcanzada al ser
adoptado el Código de 1870 con ligeras variantes por casi todos los estados de la
Federación.
Trece años después de haber sido promulgado el Código de 1870 se expidió un
nuevo, el Código Civil de 1884, por el presidente Manuel González, con pocas
modificaciones en relación con su antecesor. El nuevo código se promulgó el 21 de
marzo de 1884 y estuvo en vigor hasta 1932, no sin sufrir importantes modificaciones.
Por lo que se refiere a los antecedentes legislativos del actual Código Civil Federal,
promulgado en el año de 1928, distintos doctrinistas señalan a parte de los códigos
mexicanos de 1870 y 1884, el Código Civil francés, el proyecto de Código español de
1851, el Código Civil italiano de 1865, el Código Civil portugués de 1865, el Código
Civil brasileño así como el Código Civil alemán y el suizo de las obligaciones.
Todo movimiento social requiere para su permanencia, reformar la legislación para
adaptarla al nuevo orden que se pretende instaurar. Por ello el Código Civil de 1884
resultó insuficiente para regular la realidad social de esa nueva época; de ahí que se
procedió a la formulación de uno nuevo: el Código Civil para el Distrito y Territorios
Federales en materia común y para toda la República en materia federal de 1928, que
sirvió de modelo a la mayoría de las entidades federativas que expidieron sus códigos
en las dos siguientes décadas.
Las ideas que sirvieron de inspiración a los redactores del Código Civil de 1928,
según expresión de sus
autores, descansan en el principio de "preeminencia de la sociedad" frente al
individualismo que postularon los códigos civiles de 1870 y 1884, con el propósito de
coordinar las ideas que se sustentan en la codificación de 1917, a saber: la protección
de las clases débiles la reivindicación de la riqueza territoria y el equitativo reparto de
los bienes como base de la tranquilidad y la prosperidad públicas. De acuerdo con
estas directrices, el Código Civil proclama el principio de aplicación territorial del
derecho; la exención de las sanciones por el incumplimiento de la ley, a los individuos
que la ignoraban debido a su notorio atraso intelectual a su apartamiento de las vías de
comunicación o a su miserable situación económica; ordena que los habitantes del
Distrito Federal, tiene obligación de ejercer sus actividades y de usar y disponer de sus
bienes en forma que no perjudique a la colectividad, acogiendo así en sus
disposiciones preliminares la prohibición del ejercicio abusivo de los derechos;
reconocer y proteger la existencia de la propiedad privada y dispone que su titular
puede gozar y disponer de ella con las limitaciones y modalidades que fijen las leyes;
prevé la expropiación por causa de utilidad pública; restringe el ámbito de la autonomía
de la voluntad en (1857), señala que la comparación entre protección de los intereses
de terceros y del orden público, e impone la obligación de resarcir el daño producido
por el riesgo creado.
Equipara la situación jurídica de la persona independientemente de su edad, sexo,
condición y estado civil,
reconociendo la plena capacidad de la mujer para celebrar toda clase de actos y
contratos, así como para desempeñar cualquier trabajo, profesión u oficio y para
ocupar en el hogar una posición de igualdad con el marido en cuanto al ejercicio de la
autoridad doméstica, en el ejercicio de la patria potestad y en la distribución de las
cargas de la familia.
En esta manera el Código Civil de 1928, para el Distrito Federal, acusa, aunque no de
una manera decidida, la influencia o mejor la armoniosa convergencia del interés
público y del interés privado; pero en su estructura general no logró desprenderse
enteramente, aunque tal haya sido el propósito de sus autores, de las ideas
individualistas que inspiraron los códigos civiles de 1870 y 1884 y en materia de la
regulación de la familia, la Ley de Relaciones Familiares de 1917.
La Revolución social de 1910 significó para la nación mexicana, deshacerse de
modelos políticos que no cumplían con los requerimientos de su época, conjugar los
intereses del individuo con los de la sociedad y significar al Estado la obligación de
determinar en bien de los intereses sociales, las cuestiones que le son esenciales para
su desarrollo.
46
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL
47

Es importante destacar que el Código Civil Federal debe su autoría intelectual a dos
extraordinarios juristas: Ignacio García Téllez y el jalisciense Francisco H. Ruiz; el
primero también destacado político, el último un consumado abogado que por méritos
propios, culminó su profesión con el cargo de presidente
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La legislación civil tiene por objeto regular los atributos de las personas, organizar
jurídicamente a la familia y al patrimonio. De la misma manera, la ley civil declara los
derechos y obligaciones de los hombres en las diferentes condiciones de vida privada y
fija los modos de adquirir, conservar recobrar, perder o transmitir por herencia los
primeros, así como los medios de hacer eficaces las segundas.
Por otra parte, en relación con el ordenamiento civil que nos ocupa, se estima
importante destacar que el doctrinista Raúl Ortiz Urquidi en su obra ya citada, realiza
un señalamiento en cuanto a cuestionar la constitucionalidad del Código Civil de 1928,
estableciendo que: "no queremos dejar esta oportunidad sin expresar nuestra opinión
en el sentido de que, en el aspecto que acabamos de mencionar, el repetido Código del
Distrito es absolutamente inconstitucional, no en tanto que fue expedido por el
Presidente de la República en uso de las facultades extraordinarias que sobre el
particular le confirió el Congreso y de cuya circunstancia hacen derivar algunos la
inconstitucionalidad del código, pero sin que en realidad sea válido el argumento, toda
vez que el 30 de agosto de 1928 en que dicho código fue expedido, todavía no había
sido adicionado el artículo 49 de nuestra Carta Magna en los términos en que
primeramente se hizo a fin de estatuir que "en ningún caso se otorgarán al Ejecutivo
facultades extraordinarias para legislar (edición publicada el 12 de agosto de 1938 en el
Diario Oficial de la
Federación), y cuya prohibición sigue en vigor con la sola salvedad de "lo dispuesto en
el segundo párrafo del artículo 131" —que se refiere a la materia arancelaria de
exportación e importación y cuestiones conexas— y cuya reforma fue publicada en el
citado diario el 28 de marzo de 1951. No, la inconstitucionalidad toma su origen en que
el repetido código (salvo en lo concerniente a las normas de Derecho Internacional
Privado que contiene y que indiscutiblemente son de carácter federal) No puede ser
federal como o dispone su artículo 1Q, por la sencilla razón de que en nuestro país rige
el sistema de facultades expresas para los poderes federales e implícitas para los
locales, ya que de acuerdo con el artículo 124 de nuestra ley suprema "las facultades
que no están expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios
federales, se entienden reservadas a los estados". Es así que como ni
el artículo 73 del propio código político, que es el que concretamente señala las
facultades del Congreso de la Unión, ni ninguna otra disposición constitucional por
ceder a éste la facultad de legislar en materia civil para toda la República, como con
toda evidencia surge la inconstitucionalidad en cuestión".28

IV Ordenamientos civiles del Estado de Jalisco

Desde la primera Constitución Federal de 1824, predominó la idea de respetar la


soberanía de los estados, lo que determinó en esta materia, que el Congreso
Constituyente no adoptara el precepto de elaborar códigos generales postulados por la
Constitución de Cádiz.
La Constitución de 1857 dejó
en libertad a los estados para expedir sus códigos respectivos, criterio que se ratificó
por el Congreso Constituyente de Querétaro de 1917.
En ese orden de ideas tenemos que al unirse en el pacto federal, las facultades en
materia civil no fueron delegadas por los estados para integrar la competencia del
Gobierno de la República; por ello, conforme el artículo 124 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, se entiende que son facultades reservadas a las
entidades federativas; de ahí que corresponda a esta soberanía como entidad
federativa, regular en la legislación estatal, las cuestiones relativas a los atributos de
las personas, organización de la familia, los derechos sobre su patrimonio y todos los
demás aspectos inherentes a sus obligaciones y derechos, así como los relativos a las
sucesiones, observando las disposiciones fundamentales de nuestra Carta Magna en
sus artículos 4S, 14 y 121 como son: la igualdad ante la ley del varón y la mujer; el
derecho de toda persona a "a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el
número y el espaciamiento de sus hijos"; el respeto a la composición pluricultural de la
nación mexicana, sustentada originalmente en sus pueblos indígenas, por lo cual "la ley
protegerá y promoverá el desarrollo de sus lenguas, culturas, usos, costumbres,
recursos y formas específicas de organización social" y garantizará de irretroactividad
de la ley y el principio de legalidad, conforme el cual "en los juicios del orden civil, la
sentencia (Iniciativa deberá ser conforme a la letra o a la interpretación
jurídica de la ley, y la falta de éste se fundará en los principios general del derecho", así
como los principios que delimitan la competencia y jurisdicción de las entidades
federativas, donde se determina que: I. I .as leyes de un estado sólo tendrán efecto en
su propio territorio

'•'" ()i n/ I liquidi, Raúl, Denclio Civil. Parle General, Ed. Porrúa, S. A., México, 1977, p.
132.

48 TEORIA DEL DERECHO CIVIL


y, por consiguiente, no podrán ser obligatorias fuera del mismo; Los bienes muebles e
inmuebles se regirán por la ley del lugar de su ubicación; las sentencias pronunciadas
por los tribunales de un estado sobre derechos reales o bienes inmuebles ubicados en
otro estado, solo tendrán fuerza ejecutoria en este, cuando así lo dispongan sus
propias leyes; las sentencias sobre derechos personales solo serán ejecutadas en otro
estado, cuando la persona en contra de quien se dicte se haya sometido expresamente
o por razón de domicilio, al tribunal que las pronuncio y siempre que haya sido citada
personalmente para ocurrir a juicio; y los actos de estado civil ajustados a las leyes de
un estado tendrán validez en los otros.
En Jalisco el primer acto tendiente a codificar la legislación civil fue el acuerdo del
Congreso del Estado de 23 de marzo de 1829, donde se “invita a todos los sabios de la
Republica, a fin de que se presenten a la aprobación de esta asamblea en sus primeras
sesiones ordinarias del año de 1830, los Códigos civil, criminal y de procedimientos”.
Ante la falta de resultados, el propio
Congreso nombro el 5 de marzo de 1832 “una comisión para que redacte y presente en
estado de resolución un proyecto de código civil, sin lograr su objetivo.
A su vez, en el estado de Jalisco se impulso un nuevo intento codificador, a partir del
derecho de la Legislatura publicado por el gobernador Gracio L. Vallarta el 3 de febrero
de 1870, donde se dispuso formar una comisión que integraron los licenciados
Emeterio Robles Gil, Jose Maria Verea y Esteban Alatorre, misma que no logro concluir
su propósito.
Finalmente, ante la necesidad de contar con una legislación civil codificada, el
Congreso de Jalisco decreto el 16 de Octubre de 1878, que “se adoptan para el estado
y comenzaran a regir desde el 1º de mayo del año entrante de 1876, no se logro
publicar y dar vigencia al Código de 1870, mismo que finalmente se adopta mediante
decreto promulgado el 30 de abril de 1883, con las modificaciones propuestas por la
“Comisión de Códigos” que designo la legislatura, quien en su exposición de motivos
expreso:

Antes de descender a explicaciones especiales sobre los articulos reformados, la


comision cree de su deber manifestar, que ni los limites de su encargo, ni al tiempo de
que pudo disponer, tuvieron por objeto una reforma radical de los Códigos del Distrito,
sino adaptarlos al estado de Jalisco, con las modificaciones absolutamente necesarias
a nuestros hábitos, costumbres y leyes locales. Además la comisión cree que por
grandes que sean los defectos de los Códigos del Distrito, entre cuyos defectos no son
los menores a ninguna concisión en las materias
de que tratan, y el csuitismo y poca

generalidad de sus artículos; la comisión, repetimos, cree que es mucho mayor el


beneficio de uniformar la legislación mexicana, que el que resultaría de un código
menos imperfecto, pero que nos apartase mas de uniformidad. La mayor parte de los
estados de la Republica han adoptado ya los Códigos del Distrito, con una marcada
tendencia a regirse por las mismas leyes. La Comisión cree que el estado de Jalisco
debe seguir el mismo camino, evitando así esa anarquía en la administración de
Justicia… La revisión de la codificación civil durante el primer tercio de presente siglo,
tuvo como fin hacer efectivos los principios sociales que emergieron en la Revolución
de 1910 y que se transformaron en normas fundamentales en la Constitución de 1917.
La necesidad de reflejar en el Código Civil estos avances, se manifiesta en el Decreto
numero 3830 expedido por el Congreso del Estado de Jalisco el 6 de junio de 1933,
que en su motivación señala:

Esta probado, por ser de dominio publico, que las reformas aisladas que de 1917 a la
fecha han venido sufriendo los códigos mencionados, todavía no colocan a tales
ordenamientos a la altura que reclama el resto de la legislación revolucionaria,
resultando por ello en la practica verdaderos anacronismos jurídicos que obstaculizan
la aplicación de los postulados ideológicos del presente momento evolutivo.
Por ello, considerando “la naturaleza de ese trabajo técnico legal y la urgencia con que
la sociedad
lo reclama”, la legislatura resolvió que: “Se concedan facultades extraordinarias al
Ejecutivo del estado para que formule y promulgue las reformas que crea necesarias a
los códigos Civil y Penal, de Procedimientos Civiles y Procedimientos Penales. Con
fundamento en este decreto, el gobernador constitucional del estado, licenciado
Sebastian Allende, expidió y promulgo el 27 de febrero de 1935 el código Civil del
Estado de Jalisco para ser publicado en el periódico oficial El Estado de Jalisco del 14
de Mayo de 1935 y entrar en vigor el día primero de enero de 1936, correspondiéndole
en esencia al mismo patrón del Código Civil para el Distrito y Territorios Federales en
materia federal de 1928. El Código Civil de 1935, mantuvo su vigencia hasta el 13 de
Septiembre de 1995, pues a partir del día siguiente entro en vigor el nuevo
ordenamiento civil. Durante casi seis décadas que estuvo en vigor el Código de 1935
sufrió diversas modificaciones que en esencia se pudieran traducir en
50

TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

METODOLOGÍA DEL DERCHO CIVIL

51
los siguientes puntos: la integración del régimen de propiedad y con dominio, el
establecimiento de las normas para regular el patrimonio familiar, la mayoría de edad a
los 18 años, la igualdad entre el hombre y la mujer, la actualización de las normas en
relación con el Registro Público de la Propiedad y la actualización respecto de la
institución del Registro Civil, así como su ley complementaria.
La LII Legislatura del Congreso del Estado de Jalisco periodo 1992-1995, en uso de las
facultades de
la fracción I del artículo 35 de la Constitución Política del Estado de Jalisco, el 8 de
febrero de 1995, bajo decreto número 15776 aprobó el nuevo ordenamiento civil de la
entidad, el que se publicó en el periódico oficial El Estado de Jalisco el 25 de febrero
del mismo año y entró en vigor el 14 de septiembre de 1995.

7. estructura actual de los códigos civiles vigentes del distrito federal y del estado de
jalisco

A. Estructura actual del Código Civil para el Distrito Federal

El ordenamiento civil para el Distrito Federal de 1928, se rige bajo la estructura de una
parte inicial sobre las disposiciones preliminares, dividiéndose en cuatro libros:

El primer libro es el relativo a las disposiciones "de las personas", que contiene doce
títulos, el primer título contiene las normas relativas a las personas físicas, el segundo
nos determina las instituciones de las personas morales, el tercero se encarga del
domicilio, el cuarto de la institución del Registro Civil, el quinto del matrimonio, en tanto
que el sexto se ocupa del parentesco y de los alimentos, el séptimo lo hace de la
paternidad y filiación, el título octavo consigna las normas relativas a la patria potestad
y el noveno a cerca de la tutela, el décimo nos señala la normatividad sobre la
emancipación y la mayoría de edad, en tanto que el undécimo se ocupa de los
ausentes e ignorados, y finalmente el duodécimo corresponde al patrimonio de la
familia.
El libro segundo establece las normas que regulan los bienes, y se compone de ocho
títulos.
El primero de ellos establece las
disposiciones preliminares, en tanto que el segundo se ocupa de la clasificación de los
bienes, el tercero de la posesión, para encontrarnos que en el cuarto se regula lo
relativo a la propiedad, en el quinto se contienen las disposiciones
relativas al usufructo, el uso y la habitación, en tanto que el sexto es relativo ,\ las
servidumbres, el séptimo se ocupa de la figura jurídica de la descripción y el octavo
sobre los derechos de autor.
El libro tercero, es el relativo a las disposiciones que regulan las sucesiones, y se
conforma de cinco títulos.
El primer título también establece las disposiciones preliminares, el título segundo se
ocupa de la sucesión por testamento, el tercero de la forma de éstos, en tanto que el
cuarto se refiere a las disposiciones sobre la sucesión legítima, y finalmente el quinto
se ocupa de las disposiciones comunes a las sucesiones testamentarias y legítimas. El
último libro, o sea el cuarto, consigna las normas relativas a ihn obligaciones,
dividiéndolo en tres partes, la primera con seis títulos, la segunda con dieciséis títulos y
la tercera con dos:

La primera parte de este libro señala lo relativo a las obligaciones en general. En su


primer título consigna las fuentes de las obligaciones, en tanto que el segundo título
prevé lo relativo a las modalidades de ésta, el tercero a la transmisión de las
obligaciones, el cuarto sobre los efectos de las mismas, el quinto la extinción de éstas y
finalmente el sexto contiene las normas de la inexistencia y de la nulidad.
La segunda parte del libro cuarto, trata
de las diversas especies de los contratos, en su primer título se contienen las normas
sobre los contratos preparatorios, el título segundo es el relativo a las disposiciones de
la compraventa, en tanto que el tercero contiene las de la permuta, el cuarto de las
donaciones, el mutuo se encuentra contenido en el título quinto, encargándose el sexto
de las disposiciones relativas al arrendamiento, el séptimo al comodato, el octavo sobre
el depósito y el secuestro, y el noveno del mandato, la reglamentación sobre el contrato
de prestación de servicios se contiene en el titulo décimo, y en el undécimo se
encuentra la de las asociaciones y de las sociedades, en tanto que el duodécimo se
ocupa de los contratos aleatorios, el decimotercero se refiere al contrato de fianza, el
decimocuarto de la prenda, el decimoquinto de la hipoteca y finalmente el decimosexto
ve lo relativo a las transacciones.
La tercera parte del libro que nos ocupa, o sea el cuarto, en su título primero prevé lo
relativo a las figuras de la concurrencia y prelación de créditos, y el segundo contiene
las disposiciones del Registro Público.
Finalmente en el ordenamiento que nos ocupa, dentro de su estructura se encuentran
los artículos transitorios.
52
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

METODOLOGÍA DEL DERECHO CIVIL

53

B. Estructura actual del Código Civil para el Estado de Jalisco

Resulta importante destacar que el ordenamiento civil para el estado de Jalisco, del
año de 1993 en su estructura corresponde a la misma que se implanta en el Código
Civil para el Distrito Federal
y antes señalada.
El Código Civil de Jalisco de 1995, varió en su estructura señalándose que en lugar
de los cuatro libros del ordenamiento anterior, el actual contendría seis, el libro primero
es relativo a las disposiciones generales, el segundo de las personas y de las
instituciones de familia, el tercero de los bienes, su propiedad y sus diferentes
manifestaciones, ocupándose el libro cuarto de la normatividad sobre las obligaciones,
en tanto que el quinto se refiere a la de las diversas especies de contratos, para
concluir en el sexto sobre las disposiciones inherentes a las sucesiones, cada libro se
subdivide bajo la siguiente estructura:
El libro primero trata única y exclusivamente sobre las disposiciones preliminares.
El libro segundo relativo a los dispositivos de las personas y de las instituciones de
familia contiene once títulos: el primero trata de las personas físicas, de los ausentes e
ignorados se encarga el título segundo, en tanto que el tercero se refiere a las
personas jurídicas, antes personas morales, el título cuarto contiene las normas sobre
la figura del matrimonio, el quinto respecto del parentesco y de los alimentos,
encargándose de las figuras de la paternidad y la filiación el título sexto, y el séptimo
sobre la niñez, el título octavo es referente a las normas sobre la patria potestad, el
noveno a cerca de la tutela, el décimo del consejo de familia y el décimo sobre el
patrimonio de familia.
El libro tercero, consigna las disposiciones de los bienes, su propiedad y sus
diferentes manifestaciones, bajo catorce
títulos, el primero señala las disposiciones preliminares, el segundo se encarga de la
clasificación de los bienes integrantes del patrimonio económico, por otra parte el título
tercero se refiere a la figura de la posesión y el cuarto a la usucapium, las reglas sobre
la propiedad se encuentran inmersas en el título quinto, en tanto que el sexto regula la
figura del condominio, y el séptimo del usufructo, el título octavo contiene la
normatividad sobre del uso y de la costumbre y noveno sobre el derecho de uso en
tiempo compartido, de la figura de las servidumbres se encarga del título décimo, en
tanto que el derecho de superficie se regula en el undécimo, el duodécimo es sobre las
limitaciones

de dominio, el decimotercero de los derechos y obligaciones de la Vecindad y el


decimocuarto a cerca del Registro Público de la Pro-piedad.
El libro cuarto de nuestro ordenamiento civil, consigna las normas de las obligaciones,
y se divide en dos partes:
La primera parte es acerca de las obligaciones en general y se divide en seis títulos,
el primero de ellos sobre las fuentes de las obligaciones, el segundo sobre sus
modalidades, el tercero en relación a la transmisión de éstas, el cuarto respecto de los
efectos de iiih obligaciones, el quinto sobre la extinción de éstas y el sexto trata sobre
la nulidad y otras formas de ineficacia.
La segunda parte del libro cuarto contiene un título en el que regula la concurrencia y
graduación de créditos así como la insolencia de los deudores.
Por lo que corresponde al libro quinto, en éste se tratan
las diversas especies de contratos y se subdivide en diecisiete títulos, el primero se
ocupa de los contratos preliminares, el segundo sobre la compra-venta, el tercero de la
permuta, en tanto que el cuarto regula a las donaciones, así mismo el título quinto
consigna las normas del mutuo, y el sexto sobre el arrendamiento, por lo que toca al
título séptimo, que éste se consignan los dispositivos relativos al comodato, en tanto
que en el octavo se encuentran los del depósito, en el noveno los del mandato, y en el
décimo de los diversos contratos de prestación de servicios, el título undécimo prevé lo
relativo al contrato de aparcería. el duodécimo de los contratos aleatorios, el
decimotercero cerca de la fianza, en tanto que la prenda se consigna en el décimo
cuarto, el decimoquinto es referente a la hipoteca, el decimosexto al contrato de
compromiso arbitral y finalmente el título decimoséptimo es referente a las
transacciones.
El sexto y último libro de nuestro ordenamiento civil corresponde ,i las sucesiones, y
se conforma de cinco títulos, en el primero se regulan las disposiciones preliminares, el
segundo nos establece las disposiciones inherentes a la sucesión por testamento, en
tanto que el tercero se ocupa de las distintas formas de éstos, el título cuarto »r i Hiere
a la sucesión legítima y en el quinto se contienen las disposiciones comunes a las
sucesiones testamentaria y legítima.
Finalmente, este cuerpo de leyes concluye con el apartado correspondiente. a los
artículos transitorios.

CAPÍTULO III

DERECHO PÚBLICO Y DERECHO PRIVADO

J.
alfredo medina-riestra

1. importancia de la división entre derecho público y privado

Dentro de la jurisprudencia técnica, el tema de la distinción entre (derecho público y


derecho privado es uno de los más discutidos, (doctrinalmente hablando. El problema
de la distinción no es nuevo, se observa desde el Derecho romano hasta los estudios
jurídicos del siglo XX, y por lo tanto esta disputa ha acompañado a la historia en un
largo trayecto.
Diversas tesis, muchas veces contradictorias entre sí, existen respecto a ese tópico. J.
Hóliger, citado por García Máynez,1 expone más de cien teorías acerca de la dicotomía
público/privado, para concluir que ninguna de ellas es satisfactoria. A pesar de lo
anterior resulta necesario conocer los diversos enfoques y puntos de vista, ya sea para
comprender el fenómeno de esta distinción o para establecer que no existe. dicha
distinción.
A manera de introducción del tema —y siguiendo a Peña Guzmán y a Arguello—,
podemos delinear que el derecho público regula fundamentalmente la Constitución y
actividad del Estado, las relaciones que el mismo tiene con los individuos que integran
la comunidad y las que pueden surgir con otros estados; mientras que el derecho
privado está destinado a regir las relaciones entre los particulares que ((liman una
misma sociedad jurídica.2

' Vid. (Alicia Máynez, Eduardo, Introducción al estudio del derecho, 44- ed., Ed.
Porrúa, N, A,, M, lHiil Kn (¡¡liria Máynez, Eduardo, op. cu., p. 135.
11 Dn^iiil, l.cón, La transformación del Derecho Público y Privado, Ed.
Heliasta, S.R.L
Argentina.
60. TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

público y privado es extrasistemático, es decir, hay una distinción entre el Derecho y lo


que no es Derecho, entre Derecho y Estado; sin embargo, admite que se puede hablar
de dos terrenos jurídicos conformados en forma técnica diferente, pero no de una
contraposición esencial, absoluta, entre Estado y Derecho y este dualismo no es
teórico, sino ideológico. Dice Kelsen:

"La defectuosa visión en la construcción escalonada del Derecho ha impedido también


reconocer que, en los diversos niveles de un mismo orden jurídico, pueden llegar a
aplicarse diversas formas de producción de derecho; que una producción autocrática
de normas jurídicas individuales, y, a la inversa, una producción autocrática de normas
jurídicas generales, con la producción democrática de normas jurídicas individuales."12

Asimismo afirma Kelsen:

... "es sencillamente imposible determinar de cualquier norma jurídica si sirve al


interés público o al interés privado. Toda norma sirve siempre a uno u otro. Desde el
momento que una norma de derecho protege un interés individual, esta protección
constituye un interés colectivo".13

Para Kelsen la distinción entre derecho público y derecho privado suele presentarse
como una antitesis dentro del derecho subjetivo de las relaciones jurídicas; sin
embargo, no es otra cosa que la distinción de dos métodos distintos de creación de
normas jurídicas.
El italiano Domenico Barbero afirma que la distinción, no del todo clara, consiste que
las normas del derecho
público son las que establece la Constitución misma del Estado, considerado en sí y en
el conjunto de las instituciones que constituyen su osamenta y disciplinan su actividad,
ya sea en las relaciones recíprocas, inherentes al ejercicio de sus funciones, o en las
relaciones con otros estados y con la Iglesia, o finalmente, en las relaciones con las
personas singulares, caracterizadas estas últimas por una posición de supremacía (el
llamado ius impertí) del Estado y de los entes públicos frente a los ciudadanos
particulares, que recíprocamente vienen a encontrarse en posición de sujeción. Por
otro lado, las normas de derecho privado son las que establecen la disciplina de las
relaciones entre sujetos considerados en posición de paridad recíproca; relaciones en
las que pueden participar el Estado y los entes públicos, como

12. Kelsen, Hans, Teoría pura del Derecho, & reimpresión, Ed. Porrúa-UNAM México
1991, p. 289.

13. Cfr, Kelsen, idem.

DERECHO PUBLICO Y DERECHO PRIVADO 61


individualidades singulares, dejando así de desplegar aquel Ius impeni y de ocupar esa
posición de supremacía que despliegan y ocupan en la relación de derecho público, y
quedando, en principio, sujetos a la disciplina común de las relaciones privadas.14
Miguel Villoro Toranzo encuentra de manera clara que la naturaleza de la distinción
entre el derecho público y el derecho privado radica en la división jurídica de las
especies de justicia. Para él existen dos tipos de justicia: la justicia de subordinación,
que tiene guiño fin inmediato el fin de la comunidad y como límite la dignidad de los
individuos; y la justicia de coordinación, que tiene como fin Inmediato el bien de los
individuos y como límite el bien común. |,u justicia de subordinación fundamenta el
derecho público, y la de Coordinación al derecho privado. La justicia de coordinación
aglutina N la justicia conmutativa, basada en un criterio igualitario, y a la Iludida social,
basada en un criterio proporcional y de protección de la parte más débil. Por otro lado,
la justicia de subordinación aglutina la justicia distributiva; basada en la distribución
proporcional de derechos y deberes; la justicia legal, basada en un criterio igualitario de
la protección y obediencia de la ley, y por último la justicia institucional, basada en un
criterio instrumental.15
Para Luis Recaséns Siches, la dicotomía público/privado representa dos puntos
extremos y entre éstos cabe la posibilidad de una ley de de variedades intermedias en
las que se encuentran entremezcladas dimensiones públicas y privadas; además
afirma que esta clasificación no responde a criterios puros y absolutamente fijos, sino
que, miles bien, transcribe sólo distinciones que se han desarrollado en un cuerso de la
historia, que en el curso de ésta sufren modificaciones y presentan variedades en cada
uno de los derechos nacionales.16
Existen autores que reconocen una tercera rama en la gran división del Derecho,
entre los cuales se encuentra la opinión de Antonio Cicu, quien afirma que surge una
rama denominada Derecho de Familia, por
no estar incluida en el derecho privado ni comprendida en el derecho público, no siendo
la familia un ente público.17
()lios autores, como Rosmini y Rava, sostienen que todo el Derecho es privado,
porque el sujeto de todo el Derecho es siempre el

1' Vid. Barbero, Doménico, Sistema del derecho privado, t. I. Ed. Ejea, Buenos Aires,
Argentina, 1967. 15 Vid. Villoro Toranzo, Miguel, Introducción al estudio del Derecho,
9a ed., Ed. Porrúa, Vii/. Kccaséns Siches, Luis, Introducción al estudio del Derecho,10í
ed., Ed. Porrúa,
i, MI'.CV " Viil Ciru, Amonio, Kl. Dereclin de Familia, Buenos Aires, 1947, citado por
Galindo Garfias, [Link].
62
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

DERECHO PÚBLICO Y DERECHO PRIVADO

63

hombre, y en razón de él se ha establecido para hacer posible la coexistencia humana,


de modo que pueda cada uno de los individuos en particular existir; de acuerdo con
esta opinión, la rama del Derecho que se conoce como derecho público no tiene razón
de ser ni fundamento, porque todo el orden jurídico se ha instituido en función del
hombre. Además, históricamente el derecho privado procede al derecho público.18
Autores como Vadala Pápale y Georges Gurvitch defienden la tesis de que existe
una rama especial del Derecho, constituida por un grupo de normas que presentan a la
vez las características del derecho público y del derecho privado, a la que se denomina
Derecho social.19

3. caracteres generales del derecho civil A. Clasificación dogmática del Derecho Civil

La clasificación es la operación lógica mediante la cual se subordina


a un concepto genérico, ordenándolos o coordinándolos entre sí, los diferentes
conceptos específicos incluidos dentro de la extensión de aquél.20 Con base en este
concepto es posible clasificar las normas del Derecho Civil. Una de las más completas
clasificaciones es la establecida por Eduardo García Máynez, aplicable a la materia
civil:

a) Desde el punto de vista del sistema a que pertenecen, son nacionales (internas).
¿) Desde el punto de vista de su fuente, son legisladas y consuetudinarias (sólo por
delegación).
c) Desde el punto de vista de su ámbito espacial de validez, son
locales (estatales).
d) Desde el punto de vista de su ámbito temporal de validez, son de
vigencia indeterminada.
e) Desde el punto de vista de su ámbito material de validez, son
de derecho privado.

j) Desde el punto de vista de su ámbito personal de validez, son genéricas.


g) Desde el punto de vista de su jerarquía, son ordinarias y mixtas.

18 Citados por Galindo Garfias, Ignacio, op. cit.


19 Vid Galindo Garfias, Ignacio, op. cit.
2(1 Vid Ortiz-Urquidi, Raúl, Derecho Civil. Parte general, 3a ed., [Link]úa,, 1986.
h) Desde el punto de vista de sus sanciones, son perfectas, plus |m perfectas, minus
cuam perfectas e imperfectas.
Li) Desde el punto de vista de su forma, son imperativas, prohibitivas y permisivas.
/) Desde el punto de vista de sus relaciones de complementación: las primarias ya
veces secundarias (supletoriedad).
k) Desde el punto de vista de sus relaciones con la voluntad de particulares: son
taxativas y dispositivas.

(Características de las normas jurídicas civiles

El Derecho Civil conjuga distintos tipos de normas, que tutelan Diversos valores, esos
valores pueden ser de interés general o de interés particular, de donde resulta que
existen normas de orden público y Botinas de orden privado.
Las normas de orden público tienen una fuerza imperativa absolutas (ius cogens): son
irrenunciables por voluntad de los particulares y ion sujetos destinatarios de una norma
contenida en la ley quienes (lo go/.an de la libertad que les permita, en la celebración
de un acto jurídico, prescindir de la aplicación de un cierto precepto legal cuando éste
es de orden público. Los preceptos de orden público se imponen necesariamente a los
destinatarios de la norma, por encima de la voluntad de éstos, prohibiendo u
ordenando, su posibilidad de evitar esa orden, la celebración de un acto o la forma en
que éste ha de ser celebrado y ejecutado.21
Por otro lado, las normas de orden privado constituyen lo que se conoce como Ius
dispositivum, y en ellas la voluntad de los particulares o autonomía privada encuentra
un ámbito de libertad para Tirar las normas aplicables a los negocios jurídicos que
realicen sus autores.22
Tradicionalmente, se ha considerado el Derecho Civil como una rama del derecho
privado, lo que no significa que el Derecho Civil no contenga normas de orden público.
Podemos delinear la materia Civil señalando que contiene instituciones y partes de
orden público y el orden privado.
Corno afirma Planiol, en el Derecho romano, el derecho público
y el derecho privado se incluían dentro del Derecho Civil. El desuso de las instituciones
de organización pública romana en el Medievo, propicio que de los textos romanos sólo
se utilizara lo relativo al
21 Galindo Garfias, op. cit. 22 Galindo Garfias, op. di.

64
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
derecho privado; de ahí que a partir de los glosadores se identifique Derecho Civil con
derecho privado, "en realidad, no es posible determinar hasta dónde el Derecho Civil es
meramente privado y hasta dónde público.23

4. el derecho civil desde el punto de vista pecuniario

El Derecho Civil se puede clasificar en dos grandes partes, divididas por su carácter
económico:

A) Derecho civil con contenido no pecuniario, el cual carece de


contenido económico;
Sus principales partes son:

a) La parte general, en particular la teoría de la ley;


b) El derecho de las personas, y
c) El derecho de familia puro, o sin contenido pecuniario.

B) Derecho civil con contenido pecuniario, el cual comprende el


estudio y regulación de aquellas instituciones, figuras y relaciones
jurídicas de contenido económico entre particulares e incluye:

a) Derecho de las cosas;


b) Derecho de las obligaciones;
c) Derecho de los contratos;
d) Derecho familiar aplicado, o con contenido económico, y
e) Derecho sucesorio.24
II

FUENTES DEL DERECHO CIVIL

23 Castan Tobeñas, José, La ordenación sistemática del Derecho Civil, Madrid,


1954, citado
por Raúl Ortiz-Urquidi, op. cit.
24 Vid. Domínguez Martínez, Jorge Alfredo, op. cit.

CAPITULO IV

FUENTES
DEL DERECHO

antonio camacho cortés

La palabra "fílente", del latín fons, tis, significa "manantial de agua que brota de la tierra

". Metafóricamente, fuente del Derecho significa "de donde emana el


Derecho".

1. fuentes del derecho

I-a doctrina de las fuentes es parte esencial de una teoría del orden jurídico, y pretende
dar respuesta al problema de identidad y existencia de un orden jurídico; enfrenta dos
problemas: el proceso de formación del orden jurídico y el fundamento de validez de
sus normas. La palabra "fuente", jurídicamente tiene tres significados:

* Fuentes formales, que son los procesos de manifestación de las


normas jurídicas;
* Fuentes racionales (o reales), que son los factores o razones
que determinan el contenido de dichas normas, y
* Fuentes históricas, que son los medios materiales que sirven
para conocer los regímenes jurídicos del pasado.

Tradicionalmente se tiene como fuentes formales del Derecho de la ley, la costumbre


y la jurisprudencia.

A. l. 7(¡'
' i'[Link],, Miirccl, Tm/.ado elemental de
derecho civil, t. I, I, Ed. Cajica, Puebla, 1983, p. 52.
70
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LA LEY
71

Puede definirse la ley como una regla social obligatoria, establecida por carácter
permanente por la autoridad pública y sancionada por la fuerza, por tanto, es una
disposición general que tiene
por objeto reglamentar el porvenir.

Para la palabra "ley" tiene en el lenguaje jurídico diversos significados. En su acepción


más amplia, se usa como equivalente a derecho, a norma jurídica en general. En una
acepción más restringida, ley significa "norma jurídica impuesta autoritariamente por el
Estado. En un sentido más limitado, con esta palabra se designa sólo un determinado
grupo de esas normas dictadas por el Estado".
Entre nosotros, Eduardo García Máynez4 sostiene que la ley no es fuente del
derecho, sino producto de la legislación, a la cual define como el "proceso por el cual
uno o varios órganos del Estado formulan y promulgan determinadas reglas jurídicas
de observancia general, a las que se da el nombre específico de leyes".
Rafael de Pina,5 define a la ley en estos términos:
... la expresión o resultado de la voluntad mayoritaria de las cámaras legislativas o de
un órgano de poder centralizado en una persona o en un organismo integrado por un
corto número de personas respecto a la ordenación de la conducta humana o a la
constitución de órganos o instituciones necesarios para el desenvolvimiento de la vida,
individual o social.

Es pertinente señalar que el individuo como ente funcional de una comunidad, está
sujeto a diferentes tipos de reglas de conducta, como son las normas morales, las
religiosas y las convencionales llamadas también reglas de urbanidad o
convencionalismos sociales, y para encuadrar en sus características a la norma
jurídica, es necesario hacer referencia a las características de cada una de tales
clases de normas, para determinar cuáles de ellas son propias a la regla de derecho;
son las siguientes:

a) Bilateralidad. Se dice que una norma de conducta es bilateral


cuando, a la vez que otorga derechos, impone deberes.
b) Unilateralidad. Una regla de conducta es unilateral cuando sólo
impone deberes.

'' garcía máynez, Eduardo, Introducción al estudio del derecho, 38a ed., Ed. Porrúa,
México, 1984, p. 52.
5 pina, Rafael de, Elementos de derecho civil mexicano, Ed. Porrúa, Vol. I, 4a. ed.,
México, 1966, p. 91.

c) Exterioridad. La norma tiene la característica de la exterioridad


rilando su cumplimiento trasciende de la persona sujeta a ella, es de-
(ir, cuando tal cumplimiento es objetivo, palpable para el conglomerado
uncial.
d) Interioridad. Esta característica de la norma significa que su cumplimiento
incumplimiento no trasciende del individuo sujeto a ella.
(?) Autonomía. La regla de conducta es autónoma cuando quien la diría es su propio
destinatario.
f) Heteronimia. Esta característica de la norma significa que quien
la crea es un ente diferente a la persona o personas a quien va dirigida,
Implica la sujeción de la conducta a una voluntad ajena.
g) Coercibilidad. Esta consiste en que el cumplimiento de la norma
es posible aun contra la voluntad del obligado a acatarla.
h) Incoercibilidad. Esta característica de la norma consiste en que cuando es violada
o incumplida, no hay sanción aplicable.

Teniendo en consideración las diferentes características enunciadas, sr puede,


siguiendo al maestro
Raúl Ortiz Urquidi, elaborar el siguiente esquema:

LA NORMA
exterior interior interior exterior
Bilateral unilateral unilateral bilateral y unilateral
norma jurídica: norma moral: norma religiosa: norma convencional:

Heterónoma coercible coercible


Autónoma incoercible
Heterónoma incoercible
Heterónoma incoercible

Según se desprende del esquema anterior, la norma jurídica es bilateral, externa,


heterónoma y coercible; este último atributo, como vemos, sólo lo tiene la regla de
derecho.

A. Otras características de la ley


Los tratadistas atribuyen a la ley tres características adicionales a los anteriores:
generalidad, obligatoriedad e irretroactividad.
* I ,a generalidad es característica esencial de toda norma jurídica,
y se entiende por tal su aplicación a cuantas personas se encuentren en el supuesto
previsto por la ley.
* Obligatoriedad. La ley debe cumplirse; su carácter obligatorio se
deriva del interés social en su acatamiento.
* La irretroactividad consiste en que no puede dársele efectos
retroactivos en perjuicio de persona alguna, tal como lo dispone
d párrafo primero del artículo 14 constitucional.
* 72
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LA LEY
73

B. Formación de la ley civil a través del proceso legislativo

García Máynez con meridiana claridad describe las etapas del proceso legislativo a
nivel federal, que son la iniciativa, la discusión, la aprobación, la sanción, la publicación
y la iniciación de la vigencia, que
explicamos a continuación:

* La iniciativa consiste en el acto por el cual determinados órganos


del Estado someten a la consideración del Congreso un proyecto
de ley. Tienen facultad para presentar iniciativas de ley, conforme
al artículo 71 de la Constitución Federal, el Presidente de la Re
pública, los diputados y senadores al Congreso, de la Unión, y las
legislaturas de los estados. En las entidades federativas tienen facultad para
presentar iniciativas de ley el Ejecutivo del Estado, los
diputados, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado y los ayuntamientos en
materia de sus respectivas funciones.
* La discusión consiste en la deliberación que hacen las cámaras
acerca de la iniciativa a fin de determinar si procede o no su aprobación.
* La aprobación consiste en la aceptación que hacen las cámaras
de un proyecto de ley.
* La sanción es la aceptación de una iniciativa ya aprobada por el
Poder Legislativo, por el Ejecutivo Federal, quien tiene el derecho
de vetarla.
* La publicación es el acto por el cual la ley, una vez aprobada y
sancionada, es dada a conocer a sus destinatarios; la publicación
se hace en el Diario Oficial de la Federación.
* La iniciación de la vigencia es el momento en el que la ley, una ve/.
publicada, empieza a tener vigencia y, por lo tanto, obligatoriedad,

2. interpretación de la ley

Cuando el sentido de la norma es claro no existe problema en su aplicación, pero


cuando esto no ocurre se hace necesario su interpretación.
Para
García Máynez6 "interpretar es desentrañar el sentido de una expresión'. La
interpretación consta de dos elementos: la expresión, es decir, el signo sensible, la
articulación de sonidos que conforman el lenguaje, los signos escritos, y la
significación, lo que significa la expresión. Así, puede decirse que interpretar una ley es
descubrir su

6 garcía máynez, Eduardo, op. r.ü., p. 334.


sentido, su significación, lo que presupone, desde luego, una actividad intelectual de
carácter lógico-jurídico.

A. Especies de interpretación
Tomando en cuenta la fuente de la que procede la interpretación de la ley, ésta puede
ser:

a) Auténtica o legislativa; b)Judicial; c') jurisprudencial, o


d) Doctrinal.

a) La interpretación auténtica o legislativa es la interpretación que de una norma hace


el propio legislador, a través de otra norma que expresa || dignificado de la primera. Por
ejemplo, el artículo 432 del Código Civil del Estado de Jalisco, establece:

El deber y la obligación de proporcionar los alimentos son recíprocos; el que los da,
tiene a su vez el derecho de recibirlos. Este deber y esta obligación alimentaria son
personales e intrasmisibles.

Si se atiende al significado gramatical del vocablo "alimentos", por tales debe de


entenderse los elementos nutritivos que se requieren para subsistir, lo que
comúnmente llamamos "comida"; pero en relación II la norma antes citada, el propio
legislador en el artículo 439 del de leyes mencionada, establece:

I ,os alimentos comprenden


el recibir los elementos de subsistencia material y educativa, como son: la comida, el
vestido, la habitación y la asistencia. en casos de enfermedad. Respecto de los
menores, los alimentos comprenden, además, los gastos para la educación de jardín
de niños, primaria y secundaria del acreedor alimentario y para proporcionarle algún
oficio, arte o profesión honestos y adecuados a sus capacidades, potencialidades y
circunstancias personales. También comprenden las atenciones a las necesidades
psíquica, afectiva y de sano r»p,n cimiento, y en su caso, los gastos de funerales.

Como se puede apreciar, el significado jurídico de la palabra "alimentación" no es igual


a su significado gramatical, por lo que el legislador indicara que se debe entender
jurídicamente por "alimentos".
b) La interpretación judicial es la que el juzgador hace de la norma al aplicarla a un
caso particular, consiste en la educación de la hipótesis de la norma al caso justiciable.

74
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

LA LEY

75

c) La interpretación jurisprudencial también se lleva a cabo por el órgano


jurisdiccional, pero no por cualquier órgano de tal naturaleza, y por otra parte, en
determinados casos no sólo se aplica al caso concreto, sino que su repetición en un
mismo sentido conlleva a una obligatoriedad general.

B. Métodos de interpretación

Existen varios métodos para la interpretación jurídica de la ley, que en su conjunto


constituyen la hermenéutica jurídica.
El método tradicional o exegético toma como base para la interpretación el texto de la
ley,
para deducir de él la intención del legislador.
Cuando el texto de la norma es oscuro o incompleto, es necesario recurrir a la
llamada "interpretación lógica", cuyo fin es descubrir el espíritu de la ley, para controlar,
completar, restringir o extender su letra, según lo entiende Ihering.7 De acuerdo con lo
anterior; para llegar al espíritu de la ley hay que inquirir cuál fue el pensamiento del
legislador en los trabajos preparatorios, en la exposición de motivos, y analizar la
tradición histórica y la costumbre, para conocer las condiciones imperantes en la época
en que la ley fue creada.
La interpretación analógica. La analogía es la relación de semejanza que se establece
entre elementos de cosas diferentes, que permite extender a una los predicados de la
otra. En el campo del Derecho, la analogía consiste en aplicar a una situación jurídica
no prevista por la ley, los preceptos que regulan otra situación jurídica semejante en
alguna de sus notas. Este tipo de interpretación sólo opera cuando se realiza por el
juzgador.
La escuela dogmática, capitaneada por Savigny, sostiene que la fuente de todo
derecho es el espíritu del pueblo, concluyendo en el sentido de que la ley no debe ser
considerada como un hecho, sino como una significación lógica que evoluciona y se
transforma sin cesar. Esta escuela considera al ordenamiento jurídico como un todo
establecido sistemáticamente, en el cual cada norma se encuentra vinculada con las
demás para constituir un sistema coherente y uniforme. Para quienes siguen a esta
escuela, el derecho no se agota en
la ley, sino en la realidad de la vida social.
Método teleológico. Para Ihering y otros connotados juristas, el intérprete ante
cualquier otro elemento ha de tener presente la noción de fin de la norma jurídica,
preguntándose, en primer lugar, cuál es el interés que jurídicamente la norma trata de
proteger, para, conociendo
este elemento, decidir la controversia, interpretando el precepto de modo que al
aplicarlo resulte efectivamente protegido el interés que el precepto tiende a garantizar.
El método de Saleilles, también conocido como "método de la evolución histórica", es
explicado por su actor en estos términos:

... El método interpretativo debe partir de la ley, que es la base y la fuente de todo
sistema jurídico, y de que la ley, como fruto de las circunstancias sociales
prevalecientes en el momento de su elaboración, pueden adaptarse a nuevas
exigencias, que van presentándose al ritmo de la evolución social, de que la capacidad
de adaptación de la ley se lleva a cabo a través de la interpretación, que no se realiza
pretendiendo buscar la voluntad del legislador, ni tomando en cuenta únicamente las
necesidades socioeconómicas que prevalecían en el momento de formulación de la ley,
porque su texto mismo tiene vida propia, la cual no se liga necesariamente con los
antecedentes que la originaron; que el intérprete puede ajustar el texto de la ley y debe
hacerlo, eligiendo entre las varias significaciones de los textos legales la que esté en
mayor armonía con las transformaciones de la vida social [...]."

Escuela de la libre investigación


científica. Su fundador fue Francois Jeny, quien empieza por criticar los métodos de
interpretación de la escuela de la exégesis; en su opinión la labor del juez se vería
frustrada en todos los casos se limitara a aplicar mecánicamente el texto gramatical de
un precepto, por lo que debe examinar al unísono, por medio de elementos
extrínsecos, el sentido y el alcance racional de la |norma, así como la finalidad que el
autor de la ley buscó al dictarla (ratio legis), así como las circunstancias (fuente real)
que indujeron i aparición de la norma (ocassio legis), todo a un mismo tiempo.
Método de Kantorowicz. El fundador de la escuela del derecho libre Bn el año de
1906, Kantorowicz, expresa que la ciencia del Derecho 1O se limita al conocimiento de
la norma, sino que a su vez dicha cien-cia crea derecho. El juez, en su labor de
interpretación del derecho, crea normas jurídicas cuya finalidad es la realización de la
justicia, Kantorowicz rechaza la interpretación racional y dogmática de los textos
legales, y en su opinión, la realización de la justicia, especialmente llenar las lagunas
de la ley, no puede alcanzarse ni por medio de la analogia, ni a través de la
interpretación extensiva o de los principios generales del Derecho.

' Citado por García Máynez, op. cu., p. 334.


" (¡ALINDO gakmas, Ignacio, Dmcho civil, Primer Curso, Parte General. Personas.
Omilí.i, Un . Til !">(>. /[Link] de Derecho y Jurisprudencia.

la equidad 99

3. papel que la equidad desempeña en el derecho mexicano

El artículo 14 constitucional,
en su último párrafo, señala: "En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva deberá
ser conforme a la letra o a la interpretación jurídica de la ley y, a falta de ésta, se
Anidará en los principios generales del Derecho". Si se acepta que la equidad es un
principio general, el más general de los principios . IOKO.
136
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LA SUPLETORIEDAD DEL DERECHO CIVIL
137

raciones de Crédito la ley especializada sobre un aspecto de las actividades


comerciales, los títulos y operaciones de crédito, en cuya regulación son aplicables, por
su ausencia de disposiciones expresas, las demás leyes especiales relativas, el Código
de Comercio y, en última instancia, el Código Civil para el Distrito y Territorios
Federales.
Cabe destacar que en el primer párrafo del artículo segundo del nuevo ordenamiento
civil del Estado, se establece que las disposiciones de dicho código serán ley supletoria
de toda legislación estatal, norma, ésta, que válidamente puede considerarse
desafortunada, ya que rompe con el significado clásico de la ley supletoria, pues, como
se ha visto, la regla general de este estatuto es que la ley especializada determine el
envío o remisión a otros textos legislativos generales que fijen los principios aplicables
a la regulación de la ley suplida, pero no que la ley en sí ordene su propia supletoriedad
en relación con otros ordenamientos, por lo que se estima que esta norma profana los
diversos ordenamientos locales, al pretender aplicarles su propio imperio; ello, aunque
consideremos que en términos comunes, es
la legislación civil la que se aplicaría como ley supletoria, pero esto se da con base en y
en el supuesto de que la misma ley especial nos remita a ella.
Por otra parte, en cuanto a la interpretación de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, ésta ha considerado que para la procedencia de la supletoriedad de una ley a
otra, deben darse como necesarios ciertos requisitos, determinando que ante la
ausencia de uno de éstos no puede operar la supletoriedad de una ley en otra, son los
siguientes:
1. Que el ordenamiento que se pretenda suplir lo admita expre
samente y señale la ley aplicable;
2. Que la ley a suplirse contenga la institución jurídica de que se
trata;
3. Que no obstante la existencia de ésta, las normas reguladoras
en dicho ordenamiento sean insuficientes para su aplicación al caso
concreto que se presente, por falta total o parcial de la reglamenta
ción necesaria,
4. Que las disposiciones con las que se vaya a colmar la deficien
cia no contraríen las bases esenciales del sistema legal de sustentación
de la institución suplida.
expuesto en su Sistema del Derecho Romano actual; sin embargo, esta idea no
coincide con la acepción actual de la palabra supletoriedad hasta aquí explicada y
correspondiente a nuestro estudio, atento a que el concepto de Savigny comprende
dos tipos de normas: las absolutas e imperativas y las supletorias; las primeras,
implican las normas que contienen mandatos que no dejan lugar a la voluntad
individual, y las segundas, las de índole supletoria, permiten la aplicación de las
convenciones y acuerdos
de voluntad. Este significado aun pervive, y para diferenciarlo de la actual supletoriedad
se le asigna el termino de "norma supletiva" por lo que se debe tener especial cuidado
en no confundir estos conceptos jurídicos.

Es importante destacar que, históricamente, la noción de suplc-riedad proviene del


pensamiento de Friedrich Cari von Savigny,

CAPÍTULO XIV

CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO

J. alfredo medina-riestra 1. concepto de derecho conflictual


Para introducirnos al tema veamos los siguientes problemas:
* Un ciudadano jalisciense contrae nupcias en el estado de Mi-
choacán con una ciudadana sinaloense. El ciudadano jalisciense
antes de su matrimonio ya tenía tres hijos con tres distintas mu
jeres, sin haberse casado con ninguna de ellas. El matrimonio en
cuestión constituyó su domicilio conyugal en el Estado de México
y durante el matrimonio se procrearon dos hijos y se adquirie
ron bienes muebles e inmuebles en los estados de Jalisco, Sinaloa
y Michoacán. El ciudadano jalisciense acaba de fallecer en el es
tado de Chihuahua. ¿Cuál es el Derecho aplicable a este caso?

* Un nacional de Suiza, domiciliado en Francia, adquirió un bien


inmueble en Puerto Vallarla, Jalisco, por compra que efectuó
a un ciudadano tamaulipeco, domiciliado en Veracruz, mediante
un contrato celebrado en Inglaterra. ¿Qué Derecho se aplica
en este problema?

Los anteriores casos son parte de una realidad cotidiana, donde constantemente se
presentan hechos
jurídicos que se ponen en contacto con diversos órdenes jurídicos espaciales, los
cuales son autónomos y divergentes.
Las normas jurídicas positivas existentes en el mundo, no son universales ni
perpetuas, sino particulares y temporales; tienen límites, ámbito y duración, valen para
cierto territorio, grupo humano o periodo y disienten entre sí frecuentemente del uno al
otro.1

Vid. Tcxriio Vnlbcho, Hmoldo, Derecho Internacional Privado, Introducción y parte il,
inidurriÓM de Leonel lYrr/niclo Castro, 1a ed., Ed. Trillas, México, 1987, p. 16

140 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL


Por lo tanto, existe una pluralidad de ordenamientos jurídicos diversos entre sí: el
ordenamiento propio y el extraño; el de una y el de otra nación, de uno y otro Estado
miembro o provincia, de una y otra Iglesia, etcétera.
La rama jurídica que interviene para regular los hechos en contacto con diversos
ordenamientos jurídicos, es el Derecho Internacional Privado y en especial su disciplina
del Derecho Conflictual.2
Creemos que aunque parezca obvio, resulta necesario establecer un criterio sobre lo
que significa un conflicto de normas. Para el autor francés Niboyet el problema consiste
en determinar el imperio respectivo de las leyes en el espacio. Asimismo este autor
considera que los conflictos pueden surgir acerca de la competencia legislativa o de la
competencia judicial. Por otro lado, el ilustre jurista alemán Martin Wolff dice que el
Derecho Internacional Privado o las reglas de conflictos de leyes tienen como función
determinar cuál
de los diversos sistemas jurídicos simultáneamente válidos es aplicable a una serie
dada de hechos.
Derecho Conflictual es la disciplina que estudia los conflictos de las leyes autónomas
sobre el mismo asunto, coexistiendo normalmente cada cual en su órbita, sin
independencia jerárquica de una a otras y que tratan de disciplinar de manera distinta
un mismo hecho.
2. finalidad del derecho conflictual

La anterior definición indica que el Derecho Conflictual tiene como finalidad el resolver
los conflictos que surgen de las relaciones o hechos de intercambio (por ejemplo, una
compraventa internacional de mercancías, o la ejecución de una sentencia dictada en
un Estado distinto de éste). A estas relaciones o hechos de intercambio se les
denomina tráfico jurídico.
Toda institución ha elaborado para llevar a cabo un determinado fin. Por ejemplo,
existe la institución de la compraventa para satisfacer el fin de la transmisión de la
propiedad con seguridad jurídica. Las instituciones del Derecho Conflictual tienen como
fin dar certeza a las relaciones jurídicas: que se sepa cuál es el Derecho aplicable a
2 Vid. Pereznieto Castro, Leonel, Derecho Internacional Privado, 5ª ed., Ed. Harta,
México, 1992, p. 7. según este autor, el Derecho mexicano acepta la teoría francesa
que considera que el Derecho Internacional Privado está dividido en las siguientes
disciplinas: a) derecho de la nacionalidad, b) condición juridica de los extranjeros, c)
conflicto de leyes y d) conflicto de competencia judicial.

142
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

f) Que el
acto se celebre por extranjeros y deba ejecutarse en
territorio de un Estado distinto, que puede ser el de alguna de las
partes o diverso.
g) Que el acto se celebre entre un nacional y un extranjero, y
debe ejecutarse en el territorio de este último.

Menciona Rojina Villegas que independientemente de los casos enumerados,


podemos considerar que, en general, las circunstancias que motivan los conflictos de
leyes derivan de la nacionalidad, el lugar de la celebración, el lugar de ejecución del
acto, o el de la situación de los bienes relacionados con el mismo.5
Rojina Villegas considera que para que un Estado determinado permita que una ley
extranjera se aplique en su territorio, se requiere que sea posible y lícita esa aplicación,
bien sea porque una ley del mismo así lo reconozca, o porque la jurisprudencia haya
elaborado un sistema que pemita tal hipótesis. Esto constituye una condición esencial
para que pueda existir un conflicto de leyes en un determinado ordenamiento jurídico.6
Para Rojina Villegas, pueden concebirse lógicamente tres sistemas de determinación
del Derecho aplicable:7

a) Los que admitan la aplicación extraterritorial de las leyes ex


tranjeras de una manera absolutamente.
b) Los que niegan la aplicación extraterritorial de las leyes extran
jeras, de una manera absoluta.
c) Los que admiten la aplicación extraterritorial de la ley de una
manera relativa, es decir, para ciertos casos, y por lo tanto niegan esa
extraterritorialidad para otros.

4. antecedentes del derecho CoNFLicruAL8

El origen
del estudio de los conflictos de leyes se remonta a una célebre glosa de Accursio, la
cual parece ser de 1228. Accursio había encontrado una regla relativa al dogma de la
Santísima Trinidad en el Código de Justiniano (título primero, libro primero).0

5 Cfr. Rojina Villegas, Rafael, op. cit., p. 287.


6 Cfr. Rojina Villegas, Rafael, op. cit., p. 297.
7 Cfr. Rojina Villegas, Rafael, op. cit., p. 298.
8 Cfr. Medina RiestraJ. Alfredo y Gutiérrez Ramírez, Óscar C., et. al., Teoría del
Derecho
Civil, 1* ed., capítulo XI, pp. 113-149. Ed. Hexágono y División de Estudios Jurídicos,
Universidad de Guadalajara, México, 1996.
9 El Código de Justiniano (Codex) es parte de la compilación conocida como
Corpus
Inris Civiles. Dicho código incluía constituciones imperiales.

CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO

La regla se encontraba en una constitución de los emperadores (iraciano, Valentiniano


y Teodosio, titulada De Summa Trinitate et Fide, Catholica, en la Ley Cúnelos
Popuolos, redactada en estos términos: Cunetas populas quod clementiae nostrae regit
impmum intali volumus religión? versar: quam divinum petrum apostolum tradisse
romanis eligió.10
Accursio considera que esta constitución tenía el propósito de hacer alusión a la
soberanía del Imperio Romano, así como a los límites de la aplicación de sus leyes.
Estas palabras, que tendían a determinar los límites del Imperio Romano, ofrecían un
tema para disertar acerca de los límites de aplicación de las leyes; y en efecto,
Accursio en la época en que el florecimiento
de las ciudades italianas i )riginaba numerosos conflictos, se preguntaba cuál podía ser
el campo de aplicación de los estatutos de dicha época.
Sobre la ley Cunetas Populas, Accursio escribió la siguiente glosa: Quod si
Bononiensis Mutijnae conveniatur non debet judicaris statuta muli-nae quibus non
subest cum dicat: Quos nostrae clementiae regit impmum [...]."
La glosa de Accursio deduce del texto examinado:

Cunetas populas —popularizado por cuanto a que cada Decreto Imperial era
identificado por sus primeras palabras, como sucede con las Encíclicas Papales— que
el Estatuto de Modena no puede aplicarse al ciudadano de Bolonia, porque si el
emperador romano tiene la potestad de imponer la religión católica dentro del imperio,
este derecho no tiene valor fuera del mismo, ya que para hacer esa afirmación, se
invocaba del texto la frase quos clemntinae nostrae [...], en un oscuro sentido, como
una justificación de ello.

Esta glosa despertó tanto la atención de los sucesores de Accursio, que Guy Coquille
—citado por Niboyet— ha afirmado de una manera muy gráfica que los doctrinistas de
esta disciplina han elegido en ella el punto de partida o domicilio, ya que se les ha
ocurrido la id. ril.. pp. 227-228.

148
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO


149
abandonada y suplantada por doctrinas de más empuje. Holanda ha sido, en efecto, la
que a fines del siglo xix tomó la iniciativa de la codificación del Derecho Internacional
Privado mediante tratados. A esta doctrina, por lo tanto, sólo se le puede llamar

doctrina holandesa a título retrospectivo, para recordar su país de origen.


En los dominios del derecho positivo, ningún otro país adopta esta doctrina en la
actualidad. El derecho positivo francés no la admite. Algunos autores, como Foelix en
1843, y más recientemente Vareilles-Sommiéres, han intentado adoptarla nuevamente,
pero estas tentativas han fracasado en absoluto. El Instituto de Derecho Internacional,
en su segunda sesión, celebrada en Ginebra en 1874, proclamó:

La admisión de los extranjeros al disfrute de estos derechos y la aplicación de las


leyes extranjeras a las relaciones de derecho que resultan de ello, no pueden ser la
consecuencia de una simple cortesía o conveniencia (cemitas gentium), sino que el
reconocimiento y el respeto de estos derechos por parte de todos lo estados deben ser
considerados como un deber de justicia internacional.13

b) La escuela de la personalidad del Derecho. A esta escuela, surgida en el siglo XIX,


también se le llama escuela italiana moderna Niboyet señala que hay que procurar no
confundirla con la escuela italiana de los postglosadores del siglo xrv, pues ambas
escuelas difieren no sólo desde el punto de vista histórico, sino también por su
contenido ideológico.
La escuela de la personalidad del Derecho debe su origen al célebre estadista
Mancini; en Francia su principal defensor ha sido André Weiss. Otros juristas, con más
o menos reservas, se han afiliado también a ella; y dentro de los dominios del derecho
positivo, algunas legislaciones la adoptan igualmente, por lo menos en apariencia.
Esta escuela, partiendo de la idea de que las leyes se hacen para las personas, ya
que es a éstas a quienes conciernen, establece la consecuencia de que en las
relaciones internacionales todas las leyes son extraterritoriales, aplicando esta
afirmación a las relaciones jurídicas más diversas.
Mientras que las escuelas del Derecho antiguo reservaban un cierto margen, más o
menos amplio, a la territorialidad de las leyes, otorgándoles a veces hasta la
consideración de principio fundamental, la moderna escuela italiana adopta el punto de
vista contrario.
Una consecuencia de este nuevo principio es, por ejemplo, que un español, en todos
los países y en todas sus relaciones jurídicas,

13 Niboyet, J. ?., op. cit., pp. 227-229.


está sometido a la ley española; y, a su vez, un extranjero, en España, estará sometido
a su ley nacional, cualesquiera que sean las relaciones en que intervenga.14
c) Escuelas intermedias. Entre las escuelas de la territorialidad y de la personalidad,
existen otras dos intermedias, las cuales, sin partir de la idea de territorialidad ni de la
idea de personalidad, se mantienen en un justo equilibrio entre ambas.
1. Escuela de Savigny. Este autor, en el tomo VIH de su Tratado
de Derecho Romano, considera como fundamental el lugar del domici-
i lio para determinar el derecho del individuo, pero deberá analizarse en cada caso la
relación jurídica especial. De esta suerte, en materia de obligaciones debe prevalecer
la ley del deudor, que también fija la competencia por el domicilio de éste. Para las
herencias
debe regir la ley del domicilio del difunto, y para los bienes, la de su ubicación.
Los discípulos de Savigny han simplificado la regla, para determina que debe
aplicarse, en los casos de conflicto, la ley que esté de acuerdo con la naturaleza
jurídica de la relación de derecho controvertida.
2. Escuela de Pillet o del objeto social de las leyes: Según este
; autor (Manual de Derecho Internacional Privado), los conflictos de leyes
! deben resolverse sacrificando en algunos casos la generalidad de la
[ley, y en otros la permanencia de la misma. Es decir, las leyes son
generales, aplicables a todos los sujetos a que las mismas se refieren, ' y por lo tanto,
territoriales; pero también son permanentes y deben aplicarse siempre, lo que origina
su extraterritorialidad.
El Derecho Internacional Privado debe respetar las soberanías estatales, no por
cortesía internacional, sino por el carácter obliga-! torio de las normas jurídicas. Por el
carácter permanente de la ley, le debe ésta aplicar siempre a todos los sujetos para los
que fue creada, y así, las leyes referentes a los menores de edad deben acompañar a
éstos; pero a la vez, siendo las leyes generales, deben aplicarse l todos los sujetos que
se encuentren en un territorio determinado, lo que origina la incompatibilidad de
coexistencia de esas características, y a efecto de elegir cuál debe prevalecer,
lógicamente, debe Investigarse, según la naturaleza de la ley, cuál es su objeto, qué es
mi objeto y qué es lo que tiene mayor valor en relación con el mismo, su permanencia o
su generalidad.
De esta suerte, se advierte que las leyes referentes al estado y capacidad de las
personas, por su objeto, deben seguir a éstas en

11 Niboyet, J. P., />. ni.. |>|>. '.>'«V'¿;n.

150
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO
151

cualquier lugar en donde se encuentren y que, por lo tanto, habrá mayor interés en que
prevalezca la permanencia a la generalidad.
Las leyes procesales, penales, administrativas y constitucionales, indiscutiblemente,
por su objeto, deben aplicarse a todos los habitantes del territorio, por lo que debe
prevalecer la generalidad y el carácter territorial de las mismas.

5. conceptos fundamentales del derecho conflicto al

Para solucionar los diversos tipos de conflicto de leyes (entre países; entre el orden
federal y la legislación local de un Estado-miembro, y entre estados-miembros de un
Estado Federal), debemos utilizar los conceptos fundamentales del Derecho
Conflictual.
Si partimos de una posición finalista,15 el Derecho conflictual es un derecho que
busca ubicar los hechos en el supuesto de una norma. Esta función se complica por la
pluralidad de normas jurídicas (de distintos países o entidades) que regulan los mismos
hechos. Todo el sistema del Derecho Conflictual va dirigido a facilitar la ubicación de
tales hechos en los supuestos de determinadas normas; para tal función se vale de una
serie de instituciones que permiten preferir el supuesto de la norma de un país, a los
supuestos de las normas de otros estados.
De lo anterior, podemos decir que conceptos fundamentales
del Derecho Conflictual son aquellas categorías comunes y esenciales a todos los
sistemas del Derecho Conflictual; sin ellas no habría tal derecho. Se consideran
conceptos fundamentales del Derecho Conflictual los siguientes:

A. Calificación

En nuestro sistema federal, cada una de las entidades federativas determina mediante
normas locales 16 y para ser precisos, de sus respectivos ordenamientos civiles
sistemas para resolver conflictos de leyes;17 es decir, cada Estado fija y determina en
su legislación interna

15 O sea, el método de Ihering o de Heck.


10 Esto no implica que las normas conflictuales sólo puedan estar en un Código Civil;
un ejemplo claro de lo anterior es la Ley Alemana de Introducción al B.G.B.
17 Se debe entender por técnica de conflictos legislativos o conflicto de leyes, el
"procedimiento mediante el cual, de manera indirecta, se trata de solucionar un
probloin.i derivado del tráfico jurídico internacional o interestatal en el nivel nacional,
con la aplí cación del derecho que dará la respuesta directa". Pereznk-to, «/>. c,it., p.
206.
las reglas locales para resolver dichos conflictos, y como consecuencia, los estados
fijan en ese mismo ordenamiento interno el valor que atribuyen a los derechos
adquiridos en los otros estados, en otras legislaciones o en otros países; de ahí se
derivan, respectivamente, la teoría de las calificaciones y la de los derechos adquiridos.
Para E. Bartin, calificar es determinar la ley aplicable a las diferentes instituciones de
derecho privado:18 Niboyet opina que
la calificación opina que la calificación no es más que la naturaleza jurídica de una
institución. La calificación se relaciona con los conflictos de leyes, porque la aplicación
de una regla de Derecho Internacional supone, necesariamente, la determinación
previa de la naturaleza jurídica de la relación de derecho de que se trate, o en otros
términos, que haya sido calificada.
Calificar es determinar la ley aplicable a las diferentes instituciones de derecho
privado; por lo tanto, se dice que calificación es la naturaleza jurídica que se conoce a
una institución. En otras palabras, calificar es determinar qué supuesto normativo se
adecúa a la relación jurídica en conflicto.
Para la calificación es necesario partir del principio de que una ordenación del
Derecho Internacional Privado concibe todo precepto jurídico extranjero y toda
institución jurídica en él, basada de la misma manera que aquel mismo derecho
extranjero concibe aque-j líos preceptos e instituciones, porque carece de una
calificación jurídica propia para las creaciones del derecho extranjero y debe
someterse, por lo tanto, a la calificación que el derecho extranjero haga de sus propias
normas.
Lo primero que debe determinar un juez cuando surja un con-llicto de leyes en el
espacio, es si conforme al ordenamiento jurídico del Estado a que pertenece, es
posible la aplicación de leyes extranjeras o extrañas en su territorio; o en ese supuesto
existe la posibilidad de que el juez tiene la obligación de calificar.
En el caso de que un Estado admita la aplicación extraterritorial
de una ley, de manera relativa, es decir, para ciertos casos y en el que, por lo tanto,
niegan su extraterritorialidad para otros, estamos hablando de un Estado que admite la
calificación. Existen tres procesos de calificación, a los cuales nos referiremos
brevemente:19
1. Calificación lexfori. Este tipo de calificación fue planteado por primera vez por el
autor alemán Franz Kahn, y más tarde por el pi ( >íesor Bartin, quien ha sido el primero
que ha contribuido a aclarar,

'" Citado por el tnaeslro Alberto G. Arce, op. cit, p. 109. "' Peíc/nielo Castro, Leonel,
of>. cit., pp. 258-260.

152
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO
153

de manera admirable, los conflictos de calificación; consiste en que, para interpretar los
conceptos establecidos por la norma de conflicto (forma de los actos, lugar de
conclusión, contratos, matrimonio, etc.), hay que recurrir al derecho interno; así, el juez
debe recurrir a su propio derecho para saber qué se entiende por forma de acto, por
contrato de compraventa, por matrimonio, etc., aun cuando la compraventa o el
matrimonio se hayan celebrado en el extranjero y conforme al derecho extranjero.
2. Calificación lex causae. Este proceso de calificación fue defen
dido en Francia por Despagnet, en Alemania por Martín Wolff, y en
Italia por Pacchioni. En éste se considera que la calificación debe
hacerse con base en el derecho extranjero designado, incluidos sus
propios conceptos o categorías, con lo cual se logra conservar, más
detalladamente, la interpretación de
la relación jurídica concreta.
Dicho en otros términos, mediante esta calificación se designa no
sólo una norma jurídica extranjera (como la relativa a los requisitos
para celebrar el matrimonio), sino también al derecho al que perte
nece dicha norma jurídica, conforme a la cual deberá interpretarse
esta última.
3. Calificación por método comparativo. Ernest Rabel propuso
un nuevo sistema, el método compartivo, que dio lugar al surgimien
to de la dritte Schule. Después de hacer un análisis de las calificaciones
lex fon y lex causae, Rabel propone que la norma de conflicto posea
conceptos propios. Su idea es la siguiente: las normas sustantivas de
todo sistema jurídico nacional tiene un objeto definido (regular
conductas en el ámbito interno); en cambio, en las normas de con
flicto, el fin es distinto (coordinar diferentes sistemas jurídicos) y,
para lograrlo, la norma conflictual debe elaborarse de manera que
prevea la aplicación de cualquier derecho, ya sea nacional o extran
jero. De este modo, las categorías previstas en la propia norma
conflictual deberán estar desvinculadas de las nociones de derecho
interno. Así, las categorías matrimonio, divorcio, adopción, contra
tos, etc., deben ser más amplias que las mismas categorías previstas
en el derecho interno.20

20 Martín Wolff comenta que aunque fuera posible inventar un sistema exhaustivo
trimonial. Los derechos italiano y francés prohiben hacer testamentos mancomunados,
lín
el Derecho francés esto es una regla referente italiano y francés prohiben hacer test; -
n-
tos
mancomunados. En el Derecho francés esto es una regla referente a "la forma"; cu el
Derecho italiano, una regla de "validez intrínseca" del acto. Quien compárase con l.i
m.U
B. Derechos adquiridos

En opinión del maestro Alberto G. Arce, la teoría de la eficacia de los derechos o de


los derechos adquiridos se complementa con la teoría de las calificaciones, ya que si el
juez califica conforme a la ley del Estado (derecho interno) que le da la facultad de
juzgar, también es cierto que hecha una vez la calificación, para determinar la ley
aplicable en relaciones de derecho creadas en Estado distinto, necesariamente el juez
tiene que considerar dicha ley distinta, conforme a la cual fueron creadas esas
relaciones de derecho, salvo que se trate de leyes contrarias al orden público o de
relaciones de derecho creadas en fraude del derecho interno, en cuyos casos
prevalecerá, indudablemente, la ley del juez, es decir, la ley del derecho interno en que
se presente el conflicto.
Pillet y Niboyet afirman que el principio del respeto internacional de los derechos
adquiridos, es absolutamente necesario para que las leyes produzcan en el espacio
todo su efecto útil; de lo contrario, ningún comercio internacional sería posible y
ninguna relación de derecho privado existiría en la sociedad si los derechos adquiridos
en un Estado o país no se respetaran en todos los demás. Estos autores consideran
sin embargo que para que un derecho pueda reconocerse como adquirido
internacionalmente existen dos condiciones sine qua non:

a) Que se haya adquirido válidamente


según la ley de origen del
derecho, y
b) Que esa ley haya sido competente internacionalmente para esa
adquisición.

|C, Puntos de contacto

Martín Wolff señala respecto a los puntos de contacto (anknupfungs-fnmkment,


"factor determinante" o "factor de conexión") lo siguiente:

... en toda serie de hechos hay una o más circunstancias que pueden servir como
posibles criterios para la determinación del derecho aplicable. Por ejemplo, si un
subdito británico domiciliado en Italia, hace un testamento en Francia y muere dejando
propiedad inmueble en Suiza, las circunstancias que pueden considerarse como
decisivas son su
I rxiicmada erudición las leyes o quien las analizase más profundamente, ¿cómo podría
lliin muí lales diferencias de calificación sin alterar por esto el Derecho? Porque la diver-
i lliliid de calificaciones no licué carácter jurisprudencial, se advierte más claramente
una llllrirncia en el Derecho. Vid. op. di., pp. 148-149.
154
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO
155

nacionalidad británica, su domicilio italiano, el locus actus francés y el situs reí suizo:2I

Texeiro Valladao considera que los puntos de contacto varían de un sistema jurídico a
otro; sin embargo, debemos de entender que entre los países pertenecientes a la
familia del Civil Law (como México), existe cierta semejanza en los principios
sostenidos. Para Wolff, los más importantes puntos de contacto son los siguientes:

1. El domicilio de una persona, su nacionalidad, su residencia, su


lugar de
estancia, su origen y, en derecho interpersonal, el grupo
personal al que pertenece (hindúes, mahometanos, etc.). Estos fac
tores determinantes serán tratados en las siguientes secciones; son de
importancia para la determinación del estado, capacidad, sucesión,
validez del matrimonio, etcétera.
2. La sede de una persona jurídica, que puede ser determinada
de varias maneras.

3. El situs de una cosa, esto es, el lugar donde está o se supone


que está situada. En particular la lex situs es decisiva cuando están en
discusión los iura in rem.
4. La bandera de un barco. Ésta ocupa el lugar de la nacionalidad
de las personas y el situs de las cosas; es decisiva prácticamente para
todas las relaciones jurídicas del barco y de su dueño o propietario
como tal. También comprende las relaciones contractuales, particu
larmente contratos de fletamento, a menos que las partes intenten
excluir la ley del pabellón. Cuando un barco no está autorizado a
llevar el pabellón que ostenta o cuando lleva el de un Estado que
consta de varios países, el derecho del país del registro es el que es
decisivo.

5. El lugar donde se ha hecho un acto; por ejemplo, donde se


ha hecho un contrato, se ha celebrado un matrimonio, se ha firmado
un testamento, se ha cometido un daño. La lex loci actus es particu
larmente importante en contratos y delitos.
6. El lugar donde se intenta ejecutar un acto; por ejemplo, el
lugar de cumplimiento de obligaciones contractuales, o el lugar donde
debe ejercitarse el poder de un procurador.
7. El acuerdo de las partes contratantes
sobre la ley que debe
regir su contrato.
8. El lugar donde se insta proceso judicial, o donde se hacen
otros actos oficiales, como inscripciones en un registro de propie
dad o la concesión de privilegios, concesiones o patentes. La ley del

21 Wolff, Martín, op. cit.


foro es particularmente importante, porque todo "procedimiento" se rige por él, y porque
se aplica cuando el contenido del derecho extranjero aplicable no puede ser
averiguado, o cuando aquel derecho extranjero se excluye de aplicación por razones
de un orden público.22

D. Orden público
Existen supuestos en que una ley distinta, aun cuando es aplicable de acuerdo con el
derecho interno, deja de serlo si se opone al orden público. El orden público se refiere
al derecho que tiene un país para no aplicar la ley distinta cuando esta aplicación le
perjudica.
Nos detenemos en este punto. En ciertos casos, una regla jurídica extranjera (o
federal), normalmente aplicable, es excluible por razones excepcionales. Tal no
aplicación excepcional ocurre particularmente cuando el efecto de la aplicación de ésta
conduciría a un resultado inconsistente o incongruente con algún principio fundamental
de la ley del foro (o ley local).
Existen dos especies fundamentales de orden público:

a) El orden público absoluto; es el que se refiere a todo lo que


concierne a la reglamentación de instituciones determinadas, particu
larmente a un orden jurídico, aplicables a todas las circunstancias,
tales como, tratándose de derechos reales, registro público, catastro,
formas solemnes,
regulación societaria. Esto significa, en términos de
Pillet, que dichas instituciones son de carácter general por la natu
raleza de su objeto social, ya que se aplican a todas las personas y en
todas las circunstancias.
b) El orden público relativo; es el que rio protege instituciones
territoriales, ni se refiere a disposiciones jurídicas territoriales, este
urden público relativo surge de una comparación entre las disposi
ciones del derecho distinto con las del derecho interno, realizándo
se, para decidir cuál se aplica, apreciaciones éticas, sociales y políti
cas, siguiendo métodos determinados —lo que algunos autores opinan
que no es científico.

Savigny elaboró un análisis claro respecto a las normas de carácter absoluto


imperativo, es decir, del ius cogens, las cuales, como todos sabemos, se encuentran en
cualquier sistema jurídico, y dice que son de dos clases:
'"' WolIT, Miirlín. n/i. ¡il.

156
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
CONFLICTO DE LEYES CIVILES EN EL ESPACIO
157

Reglas establecidas en provecho de los poseedores de derecho;


Brocher las nombra lois d'ordre public interne y son las reglas que no
admiten pacto en contrarío, por lo que no pueden ser excluidas por
actuación por contrato —ius cogens privatorum pactis mutari non potest.
Estas llegan a ser inaplicables cuando, de acuerdo con el Derecho
Internacional Privado, rige el caso un sistema jurídico extranjero.
Esta categoría de leyes son aplicables sólo cuando se aplique el dere
cho interno del foro. Por ejemplo, si dos personas oriundas de Ja
lisco,
que al celebrar contrato de matrimonio en Jalisco estipulan en
sus capitulaciones matrimoniales la no obligación de otorgar alimen
tos a sus hijos, dicha estipulación es nula, puesto que la institución
de los alimentos es de orden público y no admite pacto en contrario.
Reglas que se descansan sobre motivos morales o de interés
público; Brocher las ha nombrado lois d'ordre public International; y
nosotros más bien las denominaríamos normas de orden público
territoriales. Estas normas o leyes están determinadas para aplicarse
en todas las circunstancias, aun en el caso de que el derecho extran
jero sea el aplicable, aunque el sistema extranjero no las conozca o
conceda un alcance ilimitado a la voluntad individual. Bartain opina
acertadamente que deberían nombrarse loi d'ordre public national con
efectos en la esfera internacional. Tal sería el caso de un contrato
entre particulares, celebrado válidamente en Nueva York, relativo a
la venta de un terreno en México, donde se sabe que existen mantos
petrolíferos; el contrato no surtiría efectos en nuestro país por lo
ordenado por el artículo 27 constitucional, que es de orden público
y que se aplica indefectiblemente en toda circunstancia y en toda
relación jurídica relativa a esta materia.

En la primer regla, el orden público que los nacionales no pueden violar es el orden
interno, que ejerce la influencia dentro del territorio del Estado y tiene como base una
sola y misma ley, en las relaciones de un soberano y sus subditos, que por su
nacionalidad están sometidos a su autoridad. En
el segundo caso, el orden público internacional, por el contrario, aparece en las
relaciones de un individuo y de un Estado al que no está sujeto, por su origen. Tanto el
orden público internacional y el orden público interno proceden del interés general; pero
el interés público tiene menos exigencias en un caso que en otro.
La noción de orden público tiene efectos diversos, los cuales pueden ser negativos o
positivos. Si un juez mexicano ha de aplicar ley extranjera o de otra entidad federativa
de la república, pero contraria a la lex fon del juez, la excepción del orden púbico
conduce
necesariamente a la no aplicación de la ley extraña que establece el conflicto, por lo
cual se dice que existe un efecto negativo. En cambio, si la lexfori del juez impide la
aplicación de la ley extraña, pero dicho tribunal debe aplicar su propia ley, se desechó,
por un lado, la ley extraña, pero se aplica otra, es decir la lexfori del juez; por lo que a
este efecto algunos doctrinistas lo denominan como positivo y negativo.
Ahora bien, al tratar la noción de orden público es necesario distinguir entre la
creación y la eficacia de los derechos, ya que el orden público no se opone a la eficacia
de los derechos creados conforme a una ley extraña a él; por ejemplo, si conforme a
una ley local no pueden crearse derechos, porque el orden público reprueba
procedimientos, pruebas o cualesquiera otras circunstancias y si la ley extraña no lo
prohibe y es aplicable, el derecho ha quedado establecido y por lo tanto el orden
público local no debe oponerse, ya que es necesario
reconocer que lo que no puede admitirse localmente es la creación del derecho en su
territorio, mas no se puede negar la existencia del derecho creado conforme a las leyes
del lugar de origen. Lo que localmente se prohibe es el mal que resulta por la creación
de este derecho en ese lugar, pero el reconocimiento de la existencia del derecho ya
creado no choca con la existencia del orden público. La dosificación del derecho
extraño consiste pues en determinar hasta qué punto puede oponerse el Derecho local
a la aplicación parcial o total del Derecho extraño.
Lo que sí puede chocar con el orden público son los efectos 23 de los derechos
creados, ya sea por razón técnica, es decir, cuando no exista la regulación de las
instituciones jurídicas necesarias, o bien por razón de oportunidad, que es cuando se
considera que los efectos son anormales e injustos y que violentan el interés general
local.

E. Fraude a la ley

Las anteiores nociones se encuentran en íntima relación con la excepción de fraude a


la ley, ya que en nuestro Derecho el concepto de fraude a la ley va ligado estrictamente
a la noción de orden público,24 por la naturaleza territorial de nuestras normas, ya sea
tra-

2!> Hay que hacer un distingo entre la eficacia del acto jurídico y sus efectos en un
lugar distinto al de su creación: ¿Puede un acto jurídico ser eficaz y tener efectos de
•cuerdo a la ley del lugar de creación y no tener efectos de acuerdo a la legislación del
liiffiír diferente al de creación? Sí, en eso consiste la noción de orden público.
st La vinculación
»[Link]¡in;i Villc^is, ,,fi. ni.. |>|>. 279-280.

186

TEORÍA DEL DERECHO CIVIL


CONFLICTOS DE LA LEY CIVIL EN EL TIEMPO
187

"que el juez no puede aplicarla a hechos pasados, o desconociendo las consecuencias


ya realizadas o quitando eficacia o atribuyendo un.i diversa a las consecuencias
nuevas sobre la única base de la apreciación del hecho pasado". De esta afirmación de
Coviello pódeme« | derivar estas proposiciones o hipótesis fundamentales de cuándo
un;i ley es retroactiva: a) cuando se aplica a hechos realizados con anterioridad a su
vigencia; b) cuando se aplica a las consecuencias nuevaí (o sea, las que se realizan
bajo el imperio de la ley nueva) de un hecho anterior a su vigencia, alterándolas,
siempre y cuando en dicha aplicación se estimen dichas consecuencias en razón de
éste y no cu sí mismas consideradas, es decir, que se aprecien en relación causal con
el hecho pasado que las genera.
Aplicando las reglas generales mencionadas acerca de cuándo una ley puede
considerarse retroactiva, Coviello consigna una especie de clasificación de distintos
grupos de normas jurídicas por lo que concierne a su aspecto de retroactividad cuando
obran hacia ell pasado. Afirma, por ejemplo, que las leyes que modifican la capacidad
en sí misma de las personas no serán retroactivas, porque tienden a regular un hecho
que necesariamente acaecerá durante su vigencia (cumplir determinada edad), con
absoltua independencia del regulado por la norma anterior. Tampoco para Coviello son
retroactivas las leyes que alteren la condición jurídica de las cosas,
porque para aplicarlas a las nuevas modalidades de los bienes no es necesario acudir
al régimen anterior de éstos. Por los mismos motivos, este autor estima que no pueden
ser retroactivas las leyes que exigen un medio especial lo prueba respecto a un acto
celebrado con ] anterioridad a su vigencia, o que excluyen algunos de los anteriores
admitidos; las leyes concernientes al estado de familia; las que miran a la naturaleza y
duración de los derechos patrimoniales, y las leyes de procedimiento. Por el contrario,
Coviello, siguiendo las reglas que formula, retroctivas las leyes que alteren las
condiciones intrínsecas de validez de un hecho, acto o situación jurídicos, así como las
que afecten la forma de los mismos.
O) Tesis de Rouggiero. Para Rouggiero, no hay propiamente una regla general de
irretroactividad, de la cual constituye una excepción la retroactividad. Hay dos principios
paralelos, en cuya racional conciliación debe hallarse el criterio para resolver si la
norma derogada debe ser prolongada en su eficacia normativa; tal es —desde el punto
de vista lege ferenda— mi opinión. En cada caso, el legislador deberá dejarse llevar por
diversas consideraciones de oportunidad, de conveniencia, de justicia; su mayor o
menor audacia frente al derecho anterior deberá depender de la finalidad que persiga,
de la fuer/.a
¡locial que le empuje. La reforma del derecho puede hacerse de
«luchas maneras, cada una de las cuales lleva consigo una propia
teoría de la retroactividad. Hay también en esta cuestión una direc-
! pión conservadora y otra reformadora;
cada una de ellas presenta
multiplicidad de matices.
k El principio de la irretroactividad de las leyes se funda, más que razones de estricta
justicia, en consideraciones de utilidad y de Conveniencia. Interesa que el
ordenamiento jurídico dé a sus subditos la firme convicción de que cada norma ha de
merecer entero respeto a las normas posteriores, mientras no sea derogada. ¿Qué
icguridad existiría en la vida social si en todo instante se sintiera el peligro de que las
relaciones creadas al amparo de unas leyes pudieran quedar sin efecto por leyes
posteriores? El orden jurídico —que debe aparecer como único a través de sus
modificaciones— se pondría, como dice Ferrara, en contradicción consigo mismo —y
con tilo perdería gran parte de su eficacia— si las relaciones fundadas y los derechos y
las obligaciones creados bajo la protección de una ley estuviesen bajo la constante
amenaza de quedar sin efecto por otra [ley posterior.
Siendo razones de utilidad y conveniencia las que apoyan el principio de
irretroactividad, no puede ser un principio absoluto. A veces la ley anterior, por su
escandalosa injusticia o por ser creación de la arbitrariedad o de la fuerza, repugna de
tal suerte a la conciencia jurídica riel momento presente que sería mayor el daño de
respetar su vigencia que el producido por destruir las situaciones de derecho
configuradas por ella. Por lo mismo, el conceder o no conceder —en casos
determinados— fuerza retroactiva a las leyes, es cuestión que ha de : dejarse, en
última instancia, al tacto político del buen gobernante.
P) Tesis
de Rojina Villegas. El maestro Rojina Villegas sigue el jCriterio del Kelsen, consistente
en que la norma jurídica contiene las
•Consecuencias de derecho, que deber ser imputadas o referidas a un sujeto
determinado, a través de un hecho condicionante. En otra palabra, en la norma jurídica
se encuentran sin actualizarse las con-
jiecuencias de derecho, y este proceso sólo se cumple a través de un supuesto. Es la
misma tesis de la relación jurídica, y de la teoría del supuesto jurídico condicionante
que desarrollaron Kelsen y Fritz Schereier.
Conforme a esas ideas, y aplicadas al problema de la retroactividad,
: la ley tendrá este carácter cuando viene a desconocer, violar o en alguna forma
restringir las consecuencias jurídicas que se actualizaron a favor de mía persona
determinada, y en relación con la ley
188
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
CONFLICTOS DE LA LEY CIVIL EN EL TIEMPO
189

antigua, siempre y cuando esa modificación sea en perjuicio de alguien.


De aquí se desprende que cuando la actualización de las consecuencias está
subordinada a una condición suspensiva y la ley nueva las modifique, será retroactiva,
si conforme al sistema jurídico positivo de que se trate, los efectos de la condición
deben retrotraerse en forma absoluta, es decir, referirse a la época de constitución del
acto; pero no será retroactiva si, conforme a dicho sistema, los efectos deben
imputarse al momento en que se realice la condición, puel en este caso, dada la
naturaleza de la misma, los derechos se entienden nacidos hasta ese momento, o sea,
bajo la vigencia
de la nueva ley, que puede, sin ser retroactiva, libremente reglamentarlos. En cambio,
si la condición tiene un efecto retroactivo integral, como acontece en nuestro derecho
positivo, cumplido el acontecimiento futuro e incierto, los derechos se consideran
nacidos desde el momento de celebración del acto, y por lo tanto la nueva ley no puede
modificar-los, sino que entran bajo el imperio de la ley antigua.
En cuanto a los derechos sujetos a término suspensivo, como esta modalidad
simplemente difiere los efectos ya creados y sólo apla/a su exigibilidad, debe decirse
que la nueve ley rio puede modificarle >,s enjuicio de alguien, sin ser retroactiva, pues
esos derechos nacieron, definitivamente, como situaciones concretas, desde que se
celebró el acto jurídico y quedan en todo sujetos en la ley antigua.
En el caso especial de los herederos y legatarios condicionales, o sujetos a término,
por lo que se refiere a estos úlitmos (la institución de herederos no puede quedar sujeta
a un término), debe relacionarse con el momento de la muerte del testador, ya que el
testamento es un acto jurídico que sólo surte sus efectos hasta ese instante. Por
consiguiente, antes de la muerte del testador no se han actualizado las consecuencias
jurídicas a favor de herederos y legatarios, y si dependen de una condición, cumplida
ésta, se retrotraen sus efectos a la fecha de la muerte. En tal virtud, un cambio en la
legislación hereditaria, que modifique los derechos de herederos y legatarios, no puede
afectar las sucesiones abiertas con anterioridad a la nueva ley,
entendiéndose que la apertura de la herencia se hace rn el momento de la muerte de
su autor. En otras palabras, desde ese-mismo instante los herederos y legatarios
instituidos tienen derechos adquiridos, situaciones jurídicas concretas o consecuencias
actuali/.a-das, que no puede desconocer en su perjuicio la nueva ley. En sen tido
opuesto, antes de la muerte del testador, la nueva ley sí puede modificar los derechos
de los futuros herederos y legatarios, supuesto en el cual entre tanto no ocurre la
muerte, aún no se han acluali/ado
hs consecuencias jurídicas, que en el caso dependen de dos supuestos: a) Existencia
de un testamento en el que se le instituya, y b) El ' h. di.., t. I, cap. IV.

190 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL


191 CONFLICTOS DE LA LEY CIVIL EN EL TIEMPO
de esa ley, ya que, indiscutiblemente, vendrá a modificar situaciones jurídicas
concretas o consecuencias actualizadas y, por lo tanto, su aplicación, benéfica para
una de la partes, sería perjudicial para la otra. Por lo tanto, nos encontraríamos ante un
caso fuera de la norma general que permite la aplicación retroactiva de la ley, cuando a
nadie perjudica. En el problema propuesto es seguro que generalmente perjudicará al
acreedor. También en este caso, nos encontraríamos ante la posibilidad de que el
legislador pudiera promulgar una ley retroactiva, según el artículo 14 constitucional,
pero lo que no se puede, es aplicar dicha ley por algún órgano del Estado cuando
perjuidique a alguno. En tal virtud, al suscitarse la controversia que posiblemente
ocurriría,
por la oposición del perjudicado y su negativa a conformarse con la nueva ley, el juez
tendría el problema de aplicar una ley retroactiva en perjuicio de uno de los
contratantes.
Por último, debe decirse que si la teoría de la imprevisión en los contratos establece
que el juez puede modificar ciertas consecuencias de los mismos, con mayor razón
debe reconocerse la posibilidad de que el legislador lo haga por medio de disposiciones
generales.
4. El último caso se refiere a los cambios en el sistema procesal que vengan a afectar
las acciones nacidas de un contrato de acuerdo con la ley antigua, de tal manera que
se modifiquen o extingan al entrar en vigor la nueva ley. En esta materia se considera
lo siguiente:

"la aplicación de la norma procesal posterior no queda excluida por l.i circunstancia de
que los hechos cuya eficacia jurídica se discute, hayan ocurrido mientras estaba en
vigor una ley procesal distinta, sino únicamente por la circunstancia de que, durante la
vigencia de ésta, hayan ocurrido los hechos a que se atribuye la eficacia jurídica
procesal."

El principio anterior tiene validez para las cuestiones netamente procesales, pero no
da un criterio para las acciones que nazcan de un contrato, cuyo alcance y existencia
pueden ser modificados por la nueva ley.
De acuerdo con esta tesis en relación con la actualización de las consecuencias, y
considerando además que la acción es un supueslo jurídico condicionante, de carácter
autónomo, que engendra un derecho público subjetivo distinto del derecho privado
subjetivo que
tuvo o pudo haber tenido el actor, es evidente que este derecho público de acción nace
hasta el momento en que se entabla la demanda y que por lo tanto, su fecha de
presentación determinará la aplicación de la ley antigua o nueva de manera que si
conforme ,\ la nueva ley se engendra un derecho de acción que no reconocía la
anterior para determinado contrato, como este derecho es autóno-ino e independiente
del derecho subjetivo privado (real o personal •e contratante), como este derecho es
autónomo e independiente riel derecho subjetivo privado (real o personal de
contratante), debe estarse a lo que la nueva ley disponga; pero, evidentemente, si el
cambio de legislación ocurre después de presentada la demanda, (I actor no podrá
pretender ejercitar una acción superveniente invocando la ley nueva.32

6. aplicación de la doctrina de ferrara


a vanos

Plugíiatti aplica la doctrina de Ferrara —ya expuesta-casos especiales, en los


siguientes términos:33

"I. Capacidad y estado de familia. La capacidad jurídica y la capacidad de obrar


constituyen un estado, una condición, no un simple hecho jurídico, y a ellos pues se
aplica siempre la ley nueva; sin embargo, los actos realizados por una persona capaz
bajo el imperio de la ley abrogada y que se vuelve incapaz en virtud de la nueva ley,
son perfectamente válidos, porque son hechosjurídicos consumados. Lo mismo debe
decirse en lo que atañe al estado de familia y a las relaciones que de él derivan; en
efecto, en este caso se trata de un status y no de un hecho jurídico; sin embargo, las
modificaciones
válidamente productivas bajo la ley anterior no pueden ser alteradas por la sucesiva.
II. Negocios jurídicos. Están sometidos a la ley del tiempo para los
requisitos formales como para los elementos sustanciales, así como para
la valoración de su eficacia.
III. Derechos reales. Para los modos de adquisición es preciso obser
var la ley del tiempo en que la adquisición se verifica; pero en lo que
concierne al contenido y la extensión de los dei^echos y la condición
jurídica de las cosas que forman su objeto, es preciso seguir las normas
establecidas por la ley nueva.
Merece mencionarse en particular la disciplina de la prescripción adquisitiva, que
úene como base un hecho diuturno. Si la prescripción se realiza antes de que la nueva
ley entre en vigor, no hay discusión, porque la ley nueva no puede retroobrar. Cuando
la prescripción está en curso, es preciso distinguir diversas hipótesis: a) si la ley nueva
suprime esa determinada prescripción, el término transcurrido es inútil; b) si la nueva
ley alarga el término de prescripción, el periodo transcurrido se compula, pero el
término útil es el fijado por la ley nueva, y c) si el término es abreviado, es preciso
igualmente computar el periodo transcurrido,
192 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

permaneciendo útil para la prescripción al establecido por la nueva ley. En el caso, sin
embargo, en que la abreviación sea tal que el periodo transcurrido comprenda todo el
término útil para prescribir, es necesario hacer notar que la adquisición no puede
considerarse perfecta
sino en el momento en que la nueva ley entra en vigor.
[Link] hereditario. La capacidad de ser instituido por la ley o por testamento y
el reparto sucesorio, están regulados por la ley de la época en que se abre la sucesión;
la capacidad de otorgar testamento, y los requisitos formales y sustanciales del
testamento mismo, están, por el contrario, regulados por la ley del tiempo en que el
testamento fue hecho.
V. Leyes procesales. El juicio es una serie de actos y de hechos, cada
uno de los cuales, siendo en sí mismo completo y autónomo, está regu
lado por la ley del tiempo en que se realiza.
En cuanto a los medios de prueba, si una ley agrega un nuevo medio cíe prueba,
se aplica aún a las relaciones pasadas: lo mismo debe decirse en el caso en que la
nueva ley suprima o regula diversamente un-medio de prueba reconocido por la ley
precedente.
1. Leyes relativas a la capacidad de las personas. Por regla general,
estas leyes son aplicables a todas las personas que se encuentran cu
aquel estado de hecho que es el presupuesto de la capacidad o incapa
cidad, aun cuando bajo el imperio de la antigua ley se hayan realizado
las condiciones por ella requeridas [...].
2. Leyes concernientes a la condición jurídica de las cosas. También
éstas son de aplicación inmediata para todas las cosas que se encuentran
en las circunstancias consideradas por las mismas, aun cuando el pro
pietario u otro causahabiente haya obedecido todas las normas de la ley
anterior que atribuía a las cosas una diversa naturaleza
o les aplicaba
diverso tratamiento [...].
3. Leyes concernientes a los actos jurídicos, a) Condiciones mtrínsí'-
cas de validez. Estas leyes no tocan absolutamente los actos realizados
en el tiempo anterior, y no regulan tampoco sus efectos futuros, en
virtud de que dependen de la existencia de una condición que para la
nueva ley es causa de nulidad, o de la falta de un elemento de hecho
que la nueva ley exige como condición necesaria [...].

b) Forma. Análogamente, las leyes que conciernen a la forma de lo»


actos no se aplican a los que revistieron una forma diversa que regía
bajo la ley anterior, aun cuando, nótese bien, no haya alcanzado en
aquel tiempo su perfección los actos de referencia [...].
c) Medios de prueba. Las leyes que exigen un medio especial de
prueba, o que excluyen alguno de los anteriores admitidos, son aplica»
bles a los hechos pasados [...].
4. Leyes concernientes al estado de familia. Dícese por lo coimin
que éstas se aplican inmediatamente, sin miramiento a los hechos anlc»
riores, porque todo lo que concierne al estado de las personas no puede
ser objeto de un hecho adquirido. Pero nosotros aplicaremos nuestro
CONFLICTOS DE LA LEY CIVIL EN EL TIEMPO

criterio fundamental, pasando por alto que si es verdad que el estado no es por sí un
derecho, sino un hecho que produce derechos, también es innegable que hay derechos
que dependen del estado. No sólo la ley que exige nuevas condiciones de forma y de
sustancia para la validez del matrimonio, no es
aplicable a los anteriormente celebrados, conforme al principio común a todos los actos
jurídicos en general; tampoco lo será la que regula los efectos del matrimonio, si
importa apreciación de un hecho pasado, siendo aplicable en caso contrario [...].
Leyes que miran a la naturaleza y duración de los derechos patri
moniales. Si una ley considera como real un derecho de obligación, o
viceversa, o si limita la duración de un derecho perpetuo, o si suprime
una institución jurídica (como el fideicomiso, el feudo, el beneficio), es
aplicable inmediatamente, aunque el derecho derive de negocios jurí
dicos anteriores, sin que tenga por eso fuerza retroactiva [...].
Leyes concernientes al derecho de sucesión. Cualidad y capacidad
de suceder. Tales leyes no son ciertamente aplicables a las sucesiones
abiertas antes de entrar aquéllas en vigor [...].
Leyes de procedimiento. Son de aplicación inmediata a todas las
contiendas que se inician o que están pendiente al tiempo en que entran
en vigor; pero esto no importa retroactividad, porque la aplicación de
las leyes procesales mira a un hecho existente en la actualidad, esto es,
a la litis, no a un hecho pasado, cual es el negocio jurídico, y menos a
la acción que se ejerce [...].
Leyes político-administrativas. También éstas se consideran por lo
común retroactivas; pero lo cierto es que no operan de modo distinto al
de todas las demás a aquellos que eran antes capaces o incapaces, lo cual
ocurre no por la naturaleza especial de la ley, sino por el principio
general de que toda ley se aplica a las
consecuencias nuevas de un
hecho pasado, cuando éste no se tome en consideración."

CAPITULO XVI

IA E IRRENUNCIABILIDAD DE DERECHOS

enrique romero gonzález

1. generalidades

Al hablar de la aplicación de la ley civil, es necesario referirnos en primer término a lo


que representa la norma jurídica, sus alcances, sus consecuencias y la importancia y
trascendencia que en el ámbito social tienen este tipo de reglas, para efecto de que
tengan validez en la colectividad en donde van a regir.
Ya se tiene entendido que una norma jurídica, por su propia naturaleza, nos otorga
derechos o facultades y nos impone deberes y obligaciones.
Igualmente, tenemos el concepto de que las normas jurídicas, aparte de ser formales,
externas generales, tienen la coercibilidad que el Derecho les da para que sean
cumplidas exactamente, aun en contra de la voluntad de las personas a quienes van
dirigidas.
Esta coercibilidad es lo que le da a la norma un valor insuperable, ya que el Estado, a
través de sus órganos correspondientes, procede a hacer efectivos los derechos y
obligaciones que emanan de una norma para que se cumpla con toda su efectividad.
Si el Derecho no fuera de esta naturaleza, su aplicación sería totalmente frágil, pues
permitiría que las personas a quienes va dirigida una norma la observaran o no
conforme a sus particulares intereses.
Por el contrario, la norma, al tener efectividad jurídica, impera en el campo de su
aplicación sobre todos los sujetos que están bajo la hipótesis prevista por la misma, y el
Estado, a
través de sus órganos competentes, otorga la fuerza suficiente para esos efectos.
Ahora bien, si vamos al campo de la teleología jurídica, podemos afirmar que la
definición de esta naturaleza se formula con el fin que se propone el Derecho, y que
pueden establecerse distinciones entre los diferentes sistemas normativos, ya que el
Derecho, como actividad

195

TEORIA DEL DERECHO CIVIL


196

jurídica, se manifiesta a través de normas con las características que


ya se han especificado o sea, de ser heteronormas, bilaterales* exter
nas y coercibles; además sobre la comunidad y por ello decimos que
el Derecho y sus normas son factores sociales que se aplican para
propiciar una convivencia permanente y universal. /
Igualmente, podemos afirmar que el Derecho no es estático, ya que va cambiando de
época en época, de lugar en lugar, derogando, modificando y creando normas jurídicas
de acuerdo con las necesidades de la sociedad en que se aplica.
No debemos olvidar que la principal fuente del Derecho son los hechos reales que se
presentan en una sociedad y que, atendiendo a esos hechos, el Derecho debe de
movilizarse para atacar fenómenos que pueden causar desequilibrio en el orden social.
Así, podemos afirmar que las normas persiguen necesariamente un fin determinado, e
indiscutiblemente su objeto es regular conductas humanas para exigir a quienes se
aplica, comportamientos acordes a la sociedad en que se vive.
Toda norma, indiscutiblemente, contempla una regla de conducta, y esa conducta
está encaminada
a perseguir un fin jurídico cuya trascendencia propicie satisfactores colectivos.
En los supuestos anteriores y en lo que respecta a la aplicación de la ley civil,
podemos advertir que existe una marcada diferencia entre las normas que integran
esta disciplina, porque, en principio, en la legislación de esa naturaleza se advierte en
primer término lo que llamamos Derecho de familia, cuya finalidad es obtener la
solidaridad y cohesión del mu leo que constituye esta institución, para ¡o cual es
necesario ir^nlai insiiliK iones que le den soporte, tales corno el matrimonio, 1.1 filiación
—con la generación de relaciones que surgen al respecto— la patria potestad y la
tutela, como formas auxiliares de esta institución, así como otro tipo de organismos,
como el que actualmente se incorporó a nuestra ley sustantiva en el nombre de
Consejo de familias. Todas estas instituciones, indiscutiblemente, contemplar una
norma-tividad que trasciende del ámbito particular al ámbito social y público.
Tomando en consideración esta situación, debemos estimar que las normas de esta
naturaleza tienen un contenido que, indiscutiblemente, afecta al orden público, porque
nadie puede negar que desde tiempo atrás y en la actualidad, la familia es el pilar de la
sociedad, puesto que un desquiciamiento de este grupo genera factores que van en
contra de las normas fundamentales de una colectividad, como son las
constitucionales, y del respeto a las normas de orden público, ctiya violación trasciende
hacia la vida armónica y de convivencia en un núcleo humano.

RENUNCIA E IRRENUNCIABILIDAD
DE DERECHOS 197

Si analizamos las otras partes que la ley civil contempla, son particularmente
disposiciones del orden patrimonial, ya que, en primer lugar, se analiza la teoría
general de las obligaciones como soporte jurídico de todas las demás figuras que
regula la institución civil, tales como los bienes derechos reales, los contratos y las
sucesiones. La normatividad a este respecto, en su totalidad son instituciones de
carácter privado; pero no debemos pasar por alto que en la actualidad muchas figuras
de esta materia caen bajo el influjo de normas jurídicas de una trascendencia tal, que
su violación acarrea situaciones que indiscutiblemente están bajo la esfera del orden
público, y para mencionar simplemente algunas, podemos hacer referencia a la
posesión y usucapión; a la propiedad; al condominio; al tiempo compartido; a los
contratos preliminares; al mutuo; al arrendamiento y sus diversas modalidades; a los
contratos de obra; contratos de garantía, tales como la hipoteca, la prenda o la
transacción; el arbitraje, y otros más que, indiscutiblemente, si se capta la importancia
de su naturaleza, tienen un contenido eminentemente de orden público e
indebidamente se les ha considerado como de derecho privado.
Si estamos hablando de la aplicación de la ley civil, a través de las normas que integran
la legislación respectiva, podemos señalar que las consecuencias de esta aplicación,
son todas aquellas situaciones jurídicas concretas que sobrevienen en virtud de la
realización de los supuestos previstos por esas reglas.
Esas
consecuencias jurídicas se manifiestan ;i través de los supuestos que la norma general,
creando relaciones jurídicas eulie paificu lares como entre particulares y el Estado,
derivadas de la naturalc/a de cada norma en particular; de ahí las denominaciones de
consecuencias de derecho privado y consecuencias de derecho público; pero de
acuerdo con mi personal criterio, todas son consecuencias de derecho, pues en la
actualidad no existe una línea precisa y perfectamente determinada entre lo público y lo
privado, ya que el Derecho genera reglas de conducta que deben imperar en una
colectividad y que afectan por igual a todos los que conforman esa colectividad sin
distinguir que a unos afecta más y a otros menos, porque el Derecho es universal y sus
disposiciones se aplican por igual a toda persona que esté bajo el supuesto de la
norma, por lo que no debe de decirse que hay derecho para situaciones particulares de
una jerarquía distinta. Lo que sí existe —y en eso no hay duda— es una jerarquía de
normas jurídicas, pero no porque se produzca aplicando distingos o preferencias en
relación con alguien, ya que las consecuencias que xurgen a través de su aplicación o
su violación y que, indiscutible-
198. TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

mente, trascienden en el ámbito social, son diferentes, según sea la calidad de la


norma.
Tradicionalmente, se había propuesto que los derechos y obligaciones entre
particulares eran ámbito de lo que se llama derecho privado y así, decían que tanto en
caso del Derecho Civil como del Mercantil, su sistema tiende a establecer
y a regular jurídicamente la constitución de los derechos subjetivos privados y los
deberes correlativos, sean éstos patrimoniales o no patrimoniales.
Por las reflexiones que hemos mencionado con anterioridad, podemos aclarar los
anteriores conceptos, ya que en la actualidad el Derecho Civil, como se ha
mencionado, a través de las partes que lo integran y más aún el Derecho Mercantil, con
su desarrollo contractual y financiero, se han alejado mucho de los conceptos
señalados y, como se ha sustentado, esta referencia ha dejado de tener una aplicación
de esta naturaleza, como lo era en la antigüedad.
Sabemos que la norma jurídica, al ser aplicada, produce consecuencias de derecho o
sea, situaciones jurídicas que sobrevienen en virtud de la realización del supuesto
previsto por ella. Es conocido que las consecuencias que siempre se han reconocido
son la creación, la transmisión, la conservación, la modificación y la extinción de
derechos y obligaciones.
Igualmente, se ha sostenido que unas consecuencias traen aparejadas sanciones que
impone el propio Derecho cuando persisten violaciones de origen o posteriores en la
vida de la norma. Estas sanciones genéricamente constituyen ineficacias, que pueden,
en un momento dado, invalidar, total o parcialmente, una situación jurídica o,
simplemente, modificarla para adecuarla al fin que persigue la norma; éstas pueden
ser, entre otras, la inexistencia, la nulidad, la revocación, la rescisión, la reductibilidad y
otras más.
Se ha sostenido, sin que en la actualidad tenga grandes repercusiones, que
hay consecuencias de derecho público y consecuencias de orden privado, según la
naturaleza de la propia norma.
Para los efectos aquí planteados, debemos referirnos específicamente a las
consecuencias que regula el Derecho Civil, y como se ha mencionado con anterioridad,
dentro de las reglas de conducta que tiene esta disciplina, encontramos tanto normas
que afectan al orden púbico como aquellas que solamente trascienden la esfera de los
particulares, por lo que al respecto y para no propiciar confusiones, debemos
centrarnos en ellas, olvidándonos en esta situación de normas de orden público y
específicamente las constituciones, las penales, las administrativas y otras más.
RENUNCIA E IRRENUNCIABILIDAD DE DERECHOS 199
Las normas de carácter civil, indiscutiblemente, son generadores de derechos y
obligaciones entre los particulares, bien sea entre ellos mismos o en sus relaciones con
el Estado; lo que nos trae como afirmación que esta disciplina está consagrada en gran
parte a regular jurídicamente derechos subjetivos privados y sus deberes correlativos,
sin perjuicio de que esos derechos trascienden la esfera del orden público.
Podemos captar toda la gama de estos derechos subjetivos, siendo unos
patrimoniales, otros no patrimoniales, absolutos y no absolutos; de interés particular o
de interés general; transmisibles o intransmisibles; temporales o vitalicios; renunciables
e irrenunciables, y de otras categorías que constituyen la esencia de la aplicación de la
ley civil.
No olvidemos, como anteriormente ya se ha señalado, que el Derecho
Civil está dividido en dos grandes partes: una de contenido patrimonial y otra de
contenido no patrimonial. A la segunda pertenece en su integridad el Derecho de
familia y a la primera las demás disciplinas, que pueden ser obligaciones, contratos,
bienes y sucesiones.
Volvemos a insistir en este punto, en que las normas que regula esta disciplina, sea
de contenido no patrimonial o patrimonial, generan reglas de conducta que caen bajo la
influencia tanto del orden público como del interés particular.
Una de las cuestiones que es necesario captar con precisión para la aplicación de la
norma, es saber interpretarla, a efecto de conocer los alcances y consecuencias de la
misma en el ámbito donde se aplica, para poder, en un momento determinado, decidir
si se trata de una norma de orden público o de interés particular. Al respecto, no
debemos olvidar que se dejó asentado que el Derecho es único y universal y que sus
normas trascienden por igual toda la esfera donde se aplica, debiendo imponerse sin
distinción alguna, pero que, sin embargo, la aplicación de la misma en algunos
supuestos se puede manejar a criterio de los particulares y en otros supuestos es jnás
rígida y la conducta de los sujetos a quienes va dirigida no puede alterarse por los
particulares; de ahí que una de las cuestiones que debe manejarse con un criterio
eminentemente jurídico y social, es conocer el origen de la norma que motivó su
creación o incorporación en el sistema de legislación jurídica que se buscó a través de
su aplicación, y qué fines y consecuencias espera el Estado con la
aplicación de la norma para el bienestar colectivo; en esto, además de ser motivo de
interés general, es requisito indispensable conocer el fenómeno social que dio origen a
la norma, para poder captar su Importancia, su liase emienda y su fuerza en la
colectividad.

200 TEORÍA D1ÍL DKRKCIIO CIVIL

En nuestra ley substantiva civil, en su parte de disposiciones preliminares se dice lo


siguiente:

I. Que las disposiciones del Código Civil se deberán entender de


una manera generalizada, y que cuando por alguna circunstancia y siempre que sea de
una manera accidental, faltare dicha generaliza ción, se hará constar especialmente
para que el acto jurídico surta sus efectos.
II. Que en las relaciones sociales, las disposiciones de la ley civil se deberán
entender bajo los principios de reciprocidad y equidad entre los afectados.
III. Que la voluntad de los particulares no puede eximir de la observancia de la ley ni
alterarla ni modificarla. Sólo podrán renunciarse los derechos privados que no
afecten directamente al interés público y siempre que la renuncia no perjudique
derechos de terceros.
IV. Que la renuncia autorizada sólo producirá efectos si se hace en términos claros y
precisos, de tal suerte que no quede duda del derecho que se renunció.
V. Que los actos ejecutados contra el tenor de las leyes prohibi tivas o de interés
público no tendrán valor, excepto en los casos que la ley disponga lo contrario.
VI. Que las leyes que establezcan excepciones a las reglas gene rales no son
aplicables a caso alguno
que no esté expresamente es pecificado en las mismas leyes.
VTI. Que se considera ilícito todo aquello que afecta la personalidad de los
intervinentes en un acto jurídico, así como sus derechos esenciales e inalienables, su
estado civil y cuando sea contrario a leyes de orden público o a las buenas costumbres.

De los anteriores conceptos, que tienen el rango de normas jurídicas, podemos


deducir que en la aplicación de la ley civil el legislador impone derechos, facultades,
restricciones e impedimentos ;i! aplicar las distintas normas que integran la ley
sustantiva; con ello se deja plenamente establecido lo que se ha dicho con anterioridad,
es decir, que en la ley civil existen normas que afectan al orden público y normas que
inciden solamente en el derecho particular.
Se ha dicho también que existen instituciones como la familia y sus correlativos
derechos y obligaciones, que tienen una prepondr rancia de carácter público, y también
se ha dicho que entre lo que aparentemente es de carácter privado como consecuencia
del avance del Derecho, muchas normas del orden patrimonial requieren nn

RENUNCIA E IRRENUNCIABILIDAD DE DERECHOS 201


reconocimiento que impida su manejo arbitrariamente por los particulares, por las
consecuencias que esto acarrea, y tenemos como ejemplo la propiedad privada y sus
desmembraciones, por lo que actualmente se debe de manejar con un contenido
eminentemente social; y otro ejemplo manifiesto son algunos contratos, entre ellos el
arrendamiento, como fenómeno económico social de grandes repercusiones en la vida
comunitaria,
y otras figuras que al analizarlas con profundidad nos demuestran que con la aplicación
de las normas que las regulan, el legislador ha ido imponiendo modalidades y
restricciones que, de alterarse, modifican notablemente el interés público.
Dicho lo anterior, volvemos a insistir en que para conocer el alcance y aplicación de
una norma, hay que captar la intención del legislador por medio de la interpretación
jurídica, para que, a través de esa interpretación, se llegue a conocer el tipo de norma
de que se trata.
Pasando ahora al concepto de renunciabilidad o irrenunciabilidad de los derechos y
deberes que nos imponen las normas jurídicas y sin llegar a exponer la diversas
categorías de leyes y formas jurídicas que se presentan, en lo que concierne al orden
civil podemos afirmar que la renunciabilidad es un derecho subjetivo que permite al
titular de ese derecho privarse de las facultades que se derivan de una norma jurídica
en cuanto le beneficie; y podemos, igualmente, afirmar que la renunciabilidad entraña
una privación de un derecho que libremente puede ser su titular.
Además, cabe mencionar que con esa renunciabilidad, el titular del derecho subjetivo
se está privando de una manera voluntaria de los beneficios que le impone la norma.

2. autonomía privada
Conviene señalar también que en la materia civil tiene gran trascendencia el principio
de la autonomía privada, es decir, la facultad de autogobernarse por el propio
interesado; sin embargo, se puede sostener que esa autonomía privada en la
actualidad no es absoluta, ya
que, por encima de ella están los intereses generales y de orden público, de modo que
a través de la intromisión justa y jurídica del Estado, esa autonomía está limitada en
beneficio de intereses superiores, como son los de la colectividad, que trascienden al
orden social y al orden público. Nosotros podemos observar, al respecto, cómo la
autoridad interviene en muchos negocios jurídicos regulan-

202 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

do el alcance para que el particular no pueda manejarse libremente e imponiendo


condiciones que trascienden la esfera del interés general; en lo concerniente al
Derecho Civil, esto se manifiesta en el orden familiar, en la propiedad privada, en
materia de sucesiones y en muchos contratos, en donde claramente se ve a través de
la normati-vidad restricciones que van en contra de la autonomía privada; sin embargo,
debemos dejar sentado que esas intromisiones indiscutiblemente benefician al interés
colectivo e impiden que las partes abusen de sus derechos, con perjuicio de problemas
socio jurídicos-econó-micos que se presentan en la sociedad.
Pasando ahora a exponer las diversas categorías de leyes y normas que imperan en
el ámbito civil, podemos señalar que la ley constituye vina regla de conducta de
carácter general, que emana de un proceso legislativo y que, una vez sancionada y
publicada, tiene la fuerza de obligatoriedad que nuestro sistema jurídico tiene en todas
las leyes al respecto.
También podemos afirmar que de la ley emana un conjunto de normas jurídicas, unas
veces de carácter general, a otros
de carácter individual, pero que, como normas jurídicas, tienen también fuerza
obligatoria y al igual que la ley general, tienen la coercibilidad para hacer que se
cumplan, a través de los órganos competentes.
Podemos deducir de lo anterior que en materia civil existen normas que deben
acatarse por quienes estén bajo el supuesto hipotético de las mismas sin restricción
alguna, o bien pueden acatarlas o no, modificarlas y aun renunciar a ellas cuando esto
es permitido. La renunciabilidad o irrenunciabilidad de la ley y normas jurídicas se
deben aplicar conforme a la jerarquía, contenido, consecuencias y trascendencia de
este upo de reglas de conducta.

3. clasificación de leyes y normas

Veamos ahora una clasificación de leyes y normas jurídicas acordes al Derecho Civil,
a su ley sustantiva y a las normas afines a esta disciplina:
I. Imperativas. Son las que ordenan sin excusa alguna la ejecución de actos
determinados. Por regla general, todas las leyes son de esta naturaleza, porque nos
imponen la necesidad de realizar acciones u omisiones ordenadas por la norma; sin
embargo, esto debe de entenderse con un sentido especial, es decir, atendiendo al
contenido de cada una de las normas.

RENUNCIA E IRRENUNCIABILIDAD DE DERECHOS 203

II. Prohibitivas. Son aquellas que impiden la realización de actos que se estiman
por el legislador como contrarios a la necesaria con vivencia humana.
III. Permisivas o facultativas. Son aquellas que permiten autorizar o tolerar algo, es
decir, aquellas en que no se ordena o prohibe algo, sino que simplemente
se concede una facultad a una persona para que ejecute a su arbitrio un cierto hecho.
IV. Interpretativas o supletorias. Son las que tienen por objeto regular los efectos de los
actos cuando las partes no las hayan deter minado o que están destinadas a esclarecer
auténticamente el verdadero sentido de una ley, es decir, llenan las lagunas o silencios
de las partes en relación como un acto jurídico determinado, bien sea un contrato, un
testamento o cualquier otro y fijan cómo se ha dicho el sentido o alcance de las leyes.
V. Perfectas. Así se llama a las normas que contienen las sanción procedente para
los casos de incumplimiento de lo que en ella se está ordenando o cuando se realiza lo
prohibido.
VI. Menos que perfectas. Así se llama a aquellas que no están provistas de sanción y
que contienen solamente cuestiones de orden disciplinario.
VII. Imperfectas. Son las que no tienen sanción alguna y que sola mente tienen la
apariencia de normas jurídicas.

Las normas de orden publico pueden ser de varias especies, según su contenido
especial, ya que se encuentran dentro del ambito de las imperativas y prohibitivas, y las
convierten en orden publico su contenido, por su trascendencia hacia el ambito en que
se aplican; en oposición a estas tenemos las del orden privado o de los intereses
particulares, en las que la ley permite su alteración por las personas a quienes van
dirigidas y, consecuentemente, alterar las modificarlas o aun renunciar a ellas no
trascienden estas cuestiones en perjuicio de la colectividad.

Ya hemos señalado que la


renunciabilidad es un derecho subjetivo y que puede hacerse por el titular del mismo;
sin embargo, el Derecho busca el bienestar colectivo y se legisla para una convivencia
armonica y social. La ley impide que los particulares realicen actos que vayan en contra
de normas prohibitivas o de interes publico y que, desde luego, son tambien de interes
general y afectan el orden social, imponiendo como sancion generica la nulidad
absoluta, salvo los casos en los que expresamente la ley disponga otra cosa.
De lo anterior se desprende que en cualquier acto juridico llamese convenio, contrato,
testamento o de otra indole, la voluntad que
204
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

trasciende a la obligación es aceptable, fuera de los casos señalados por la ley.


Por otra parte, las normas de orden privado, de interés particular, las permisivas, las
interpretativas y las supletorias sí pueden alterarse, ya que su violación no causa
perjuicio al interés general ni al orden público, y los derechos que de ellas emanan sí
pueden renunciarse, siempre que la renuncia no perjudique derechos de terceros y que
se haga en términos claros y precisos, de tal manera que no se deje duda respecto al
derecho a que se renuncia.
Se ha dicho en esta parte que dentro de lo que se denomina derecho público y lo que
se denomina derecho privado pueden existir normas que caen bajo los supuestos de
interés general o particular y que por tal razón, para conocer con precisión la
naturaleza, contenido, valor y consecuencias de una norma, tiene que conocerse el
sentido jurídico con el que fue creada
para de ahí deducir si puede o no alterarse modificarse o renunciarse a los derechos y
obligaciones que de la misma se desprenden.

CAPITULO XVII

ABROGACIÓN Y DEROGACIÓN DE LA LEY

Antonio Camacho Gómez

1. generalidades

Por regla general, la vigencia de la ley es por tiempo indeterminado, es decir, se sabe
la fecha en que entrará en vigor, pero no cuándo cesará su vigencia; excepción a esta
regla son, por ejemplo, las llamadas "leyes de ingresos" y "leyes de egresos" del
Estado, que desde que son promulgadas se establece que su vigencia será por el
término de un año, contado del primero de enero al 31 de diciembre del año fiscal de
que se trate, es decir, su vigencia está predeterminada desde el momento de su
creación.
Ahora bien, las sociedades no son estáticas, evolucionan, son dinámicas,
experimentan cambios de diversa índole: económica, política, tecnológica o científica,
de tal suerte que esa evolución social resulta en ocasiones ayuna de reglamentación
jurídica (como sucedió verbigracia, en el caso de los transplantes de órganos humanos,
espectacular avance de la ciencia médica que sin embargo no estaba regulado por el
Derecho, por lo que hubo necesidad de reglamentar tal fenómeno médico adicionando
primero el Código Sanitario, después la Ley General de Salud y más recientemente el
Código Civil del Estado, en el capítulo relativo a los derechos de la personalidad); o
bien las normas jurídicas que en el pasado fueron útiles para regular una situación
jurídica determinada, se tornan obsoletas, inaplicables a las nuevas
circunstancias sociales (ejemplo claro de lo anterior, lo tenemos en el actual Código
Civil para el Estado de Jalisco, en el cual se suprimieron las normas relativas a "Los
Esponsales", por considerar el legislador que durante la vigencia del Código Civil
anterior, fue nula su aplicación), por lo que se hace necesario suprimirlas, modificarlas
o reemplazarlas por otras acordes con las nuevas situaciones o necesidades sociales.

206
TEORÍA DEL TEORI TEORIA DEL DERECHO CIVIL
ABROGACIÓN Y DEROGACIÓN DE LA LEY

207
Por otra parte, las normas jurídicas son expresión de la razón humana, y como todo lo
que proviene de la inteligencia del hombre, son perfectibles.
A esta substitución o supresión total o parcial de las normas jurídicas por otras
nuevas, se le llama técnicamente "Abrogación y Derogación" respectivamente.
El tema de la abrogación y derogación de la ley, no ofrece mayor dificultad cuando se
estudia dentro del programa de Introducción al Estudio del Derecho, materia que por su
naturaleza, se ocupa de ofrecer al estudiante una visión panorámica, un paisaje
general del Derecho, sin embargo, ahora que el alumno tiene ya esos conocimientos
generales, en esta materia de Teoría del Derecho Civil, se hace necesario retomar el
tema que nos ocupa, no a título de simple repaso, sino desde un punto de vista más
particular, más profundo, y sobre todo, más reflexivo.

2. LA ABROGACIÓN

La palabra "abrogar" viene del latín abrogatio-nis que significa "declarar nulo, sin valor
y eficacia para en adelante lo que por disposición
legal, o por un privilegio, se hallare establecido".1
"Abrogación: (del latín abrogatio, del verbo abrogare, abrogar, anular). Es la supresión
total de la vigencia y, por lo tanto, de la obligatoriedad de una ley".2
En relación con el tema de la ley, la abrogación es "el acto contrario al nacimiento de
la misma. Es decir, su revocación, su anulación total".3
Cabe hacer mención, que en el Derecho Romano el vocablo abrogación (abrogatio)
significaba el acto de dejar sin efecto jurídico una disposición legal, a diferencia de lo
que se conoció como la rogatio, que era el acto en que un magistrado proponía una ley
en una asamblea pública.

3. LA DEROGACIÓN

Derogación. "Según el Derecho Romano y por boca de Modestino (Digesto, 1. 50, tít.
16 102) una ley es derogada cuando se suprime una parte de la misma".4
1 Diccionario de Derecho Privado, Editorial Labor, S. A., Barcelona, Madrid,
Buenos Aires,
Río de Janeiro, México, Montevideo, tomo I, A-F. Reimpresión, 1961,
Escriche define a la derogación en los siguientes términos: "La abolición, anulación o
revocación parcial de alguna cosa establecida como ley o costumbre".5
A su vez, Guillermo Cabanellas sostiene que la derogación es "...Estrictamente, la
modificación parcial de una ley o reglamentación vigente." 6
De lo antes expuesto se desprende que en pureza jurídica, y respetando la semántica,
una cosa es "abrogar" y otra es "derogar", en efecto, de acuerdo con el sentido
etimológico de ambos vocablos, nos encontramos con que la abrogación consiste en
privar de su eficacia
por entero a una ley, y la derogación consiste en privar parcialmente de su vigencia a
una ley, y así se entendió en la antigua república romana, ya que Modestino sostuvo
que "Derogatur legi, cum pars detrahitur; abrogatur cum prorsus tollitur (Se deroga la
ley cuando se le quita una parte; se la abroga cuando es totalmente abolida)",7 es
decir, cuando por ejemplo, se substituye por completo el Código Civil por uno nuevo,
estamos ante el fenómeno de la abrogación; cuando se suprimen o modifican sólo
algunos de sus artículos, estamos ante un caso de derogación.
Las definiciones o conceptos de diferentes autores sobre la abrogación y la
derogación, coinciden con la significación que de tales vocablos se exponen líneas
arriba.
Eduardo García Máynez, al referirse a este tema, expresa: "...Hay normas jurídicas
que tienen por sí mismas sentido pleno, en tanto que otras sólo poseen significación
cuando se les relaciona con preceptos del primer tipo. Cuando una regla de Derecho
complementa a otra, recibe el calificativo de secundaria. Las complementadas, por su
parte, llámame primarias. Las secundarias no encierran una significación
independiente, y sólo podemos entenderlas en relación con otros preceptos. Son
secundarias: a) las de iniciación, duración y extinción de la vigencia... Las de extinción
de la vigencia pueden abolir todo un conjunto de leyes, caso en el cual se llaman
abrogatorias, o solamente algunas de las disposiciones de un ordenamiento legal, y
entonces reciben la denominación de preceptos derogatorios".9

5 Escriche, Joaquín,
Diccionario Razonado de Legislación y Jurisprudencia, Cárdenas Editor y Distribuidor,
1a reimpresión, México, 1991, p. 549.
" Cabanellas, Guillermo, Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, 25a edición,
Editorial Ilcliasta, S. A., Buenos Aires, Argentina, 1997, p. 158.
7 Enciclopedia Jurídica Omeba. Bibliográfica Omeba, tomo I, Buenos Aires, Argentina,
1990, p. 100.
" García Mi'iynr/, Eduardo, Introducción al Estudio del Derecho, Editorial Porrúa, 36a
edición, Mcxiro, 19ÍM, p. Olí.
208
TEORÍA DEL DERETEORIA DEL DERECHO CIVIL
ABROGACIÓN Y DEROGACIÓN DE LA LEY
209
Siguiendo la misma tesitura, Trinidad García, citando a Escriche expone: "La ley deja
de tener vigor cuando pierde su fuerza obligatoria. Normalmente sólo el autor de la ley
puede quitarle dicha fuerza, por medio de un acto legislativo (arts. 72, inciso f) de la
Constitución, 8S del Código del 84 y 9e del 29).
El acto por el cual se priva a la ley de su fuerza, se llama usualmente derogación. En
realidad, existen dos palabras que pueden expresar la idea, aun cuando su significado
no es idéntico; son los términos abrogación y derogación; abrogar significa quitar su
fuerza a la ley en todas sus partes; derogar quiere decir abolir la ley sólo en algunos de
sus preceptos; y luego aclara: Pero el uso admitido permite que se hable también de
derogación cuando se trata de la supresión total de la ley y aun de la legislación relativa
a una rama del Derecho...".9
No obstante la clara diferencia entre el significado de "abrogar" y de "derogar", en la
actualidad ya
casi no se hace distinción entre ambos términos, sino que se utiliza únicamente la
palabra "derogar" englobando en este verbo tanto la función de suprimir totalmente
como la de suprimir parcialmente la ley, situación que ha trascendido incluso a nuestra
Carta Magna la cual, en el inciso f) de su artículo 72 a la letra, establece: "En la
interpretación, reforma o derogación de las leyes o decretos se observarán los mismos
trámites establecidos para su formación"; en igual sentido, en el Derecho extranjero, el
artículo 17 del Código Civil Argentino establece: "Las leyes no pueden ser derogadas
en todo o en parte sino por otras leyes." Y el Código Civil Español en su artículo a su
vez, dispone: "Artículo 2Q—Las leyes sólo se derogan por otras posteriores. La
derogación tendrá el alcance que expresamente se disponga y se extenderá siempre a
todo aquello que en la ley nueva sobre la misma materia, sea incompatible con la
anterior. Por la simple derogación de una ley, no recobran vigencia las que ésta hubiere
derogado."
Contrariamente a lo anterior, el artículo 9a del Código Civil para el Distrito Federal,
consigna: "Artículo 9Q—La ley sólo queda abrogada o derogada por otra posterior que
así lo declare expresamente o que contenga disposiciones total o parcialmente
incompatibles con la ley anterior." Por lo que ve a Jalisco, el artículo correlativo del
anterior, es el número 11 del Código Civil de esta entidad, siendo idéntico en su
contenido.
Aun cuando pudiese considerarse de intrascendente la distinción en el uso y
aplicación de los vocablos "abrogar"
y "derogar" es conveniente dejar la práctica de utilizar sólo el verbo "derogar" para

significar indistintamente lo que en estricto derecho son cosas diferentes, ya que con
este relajamiento, sólo se está destruyendo nuestra
tradición jurídica romana, y si desde aquellos inmemoriales tiempos, pensadores como
Modestino ya concebían la distinción entre abrogación y derogación, no se ve la razón
para no seguir respetando tal distinción, además, "conviene que la terminología jurídica
designe con precisión cada una de las diferentes situaciones que regula, ya que la
ambigüedad y el casuismo impiden la claridad que todo derecho debe ostentar".10
Cuando se pretenda realizar la abrogación o la derogación de una ley, debemos tener
siempre presente que dicho acto sólo será competencia de la autoridad que
precisamente le dio vida a esa ley determinada, y que se deberán seguir los mismos
trámites previstos para su formación, esto, atento a lo dispuesto por el artículo 72,
inciso f) de la Constitución General, transcrito líneas arriba.
Es importante señalar que dado que en México opera el derecho consuetudinario
delegado, es decir, aquel en que la ley expresamente remite a la costumbre para la
solución de determinadas controversias, no bastará que aun existiendo costumbre,
desuso o prácticas en contrario a lo dispuesto por la ley, sean éstas, causas suficientes
para que por sí solas puedan llegar a abrogar ninguna ley.
La abrogación y la derogación, pueden ser de forma expresa o tácita.
4. abrogación o derogación expresa

La abrogación o la
derogación "es expresa, cuando una nueva ley revoca formalmente a la antigua..." " es
decir, estaremos ante un caso de abrogación o derogación expresa cuando, el texto
que abroga así la pronuncia, cuando encontramos esa explícita manifestación del
legislador, en pocas palabras, cuando la misma ley lo establece.

5. abrogación o derogación tácita

Es tácita en el caso de que la nueva ley no diga terminantemente que anula a la que le
antecede, sino que simplemente incluye normas o reglas que se encuentran en franca
contradicción con las de la ley anterior.
Siempre será preferible en razón de la certeza jurídica, optar por l,i abrogación o
derogación expresas, ya que cuando se dan de forma

111 Enciclopedia jurídica Ornaba, tomo VIII, Driskill, S. A., Buenos


210
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

tácita, provocan inseguridad jurídica porque no siempre resulta fácil conocer cuáles
son las disposiciones que quedan derogadas tácitamente, siendo de poca ayuda la tan
usada fórmula que se usa "de cajón" en los artículos transitorios de la nueva ley en el
sentido de que "se deroga todo lo que se oponga a la presente ley"; en este contexto,
Planiol (citado por Sempé, Mirivielle) comenta: "En los redactores de las leyes
modernas, se nota una inadvertencia al establecer un artículo final en el que nunca
dejan de decir: Se abrogan todas las disposiciones de las leyes y decretos actualmente
en vigor y contrarias a la presente ley..." 12 lo anterior, en virtud de que comúnmente
existen normas que en estricto derecho no se oponen a la nueva ley.
Es comprensible
que la tarea a cargo del legislador en el sentido de buscar y examinar para que no
quede ninguna norma por derogar o abrogar, es difícil, complicada; pero siempre se
debe hacer ese esfuerzo para derogar o abrogar expresamente las normas que sean
incompatibles con la nueva ley, ya que como lo señala Sempé Minvielle: "Si el propio
legislador no lo puede hacer por complicado, es una razón adicional para no dejárselo
al ciudadano medio, que tiene menos elementos para ello." 13
La abrogación y derogación de las leyes da lugar a toda una problemática relativa a
situaciones creadas con anterioridad respecto a derechos reales o personales. ¿Qué
sucede cuando la ley derogada señala una posesión por el término de 10 años para
usucapir y la nueva ley aumenta ese término a 15 años y al promulgarse la nueva ley el
poseedor lleva nueve años con seis meses poseyendo? O ¿qué sucede cuando la ley
anterior fija la mayoría de edad en 18 años y la nueva ley la establece a los 21? ¿En
qué condiciones quedan los individuos que tiene 17 años con 11 meses? O ¿qué pasa
con los que ya eran mayores de edad de acuerdo con la ley abrogada? ¿Qué pasa
cuando una persona está compurgando una pena privativa de su libertad y se deroga el
precepto que tipificaba el delito por el cual fue condenado?
También se presentan otras interrogantes respecto a la pervivencia jurídica de los
reglamentos de la ley abrogada o derogada. ¿Seguirán vigentes o perderán su vigencia
en atención al principio jurídico de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal?
Esta problemática encuentra su respuesta en esta misma obra en el desarrollo del
tema de los conflictos de la ley en el tiempo.

Magallón Ibarra indica que el capítulo de la personalidad constituye ¡una de las


materias más difíciles y quizás más complicadas en la ciencia del Derecho,
primordialmente por la literatura que enfoca el problema de la persona. La Biología
estudia a la persona como organismo viviente; la Filosofía la considera porque en ella
se encarna el ser racional capaz de realizar sus fines; la Ética la estima como sinónimo
del ente capaz de actualizar o realizar valores, y la ciencia jurídica la enfoca como
sujeto de derechos y obligaciones.
Etimológicamente, la palabra "persona" tiene un origen y una significación confusas;
la mayoría de autores concluyen que se deriva del latín, con sus voces personae y
personare y del verbo persono (compuesto de per-y sonó-as-are: sonar mucho,
resonar); también es común como "faz", similar al significado latino "disfraz" o
apariencia externa del hombre,
Alfredo Órgaz señala —apoyándose en el profesor Piere Ruffel—, que el vocablo
parece derivar del etrusco, en cuya lengua phersu designa "la máscara del teatro, no
enteramente individual, sino típica", que identifica cierto carácter o una especial
función; considera que la palabra ha pasado del etrusco al latín con el subfijo que se
agrega a la declinación, de donde se emplea el término "persona".

Marcel Planiol expresa que la palabra "persona" tiene un origen metafórico, que está
tomada por los antiguos del lenguaje teatral y que así se llamaba a la máscara —larva
histrionalis— que utilizaban los actores en las representaciones. Las caretas que
reflejaban tristeza i'ii sus facciones, caracterizaban el dolor, las lágrimas y la tragedia
en los dramas; por el contrario, aquellas que revelaban alegría eran apropiadas para
los personajes simpáticos y risueños eti la comedia.
El uso de las caretas o personajes trascendió posteriormente las formas comunes de
identificación de los seres humanos; hablándose así enprincipio de la persona del
gobernador la persona del pa-terfamiliar o la persona de la esposa, hasta que
gradualmente fue suprimiéndose la denominación y en los términos del gobernador,
paterfamiliar y esposa, intrínsecamente se indicaba su propia persona.
Aubry y Rau al referirse a la persona la describen así: "todo ser humano, nacido vivo y
viable, es una persona"; Eduardo Busso afirma: "persona es el elemento substantivo de
toda realidad jurídica", y por su parte, Ignacio Galindo Garfias señala:

"con la voz persona, se quiere decir algo más, se apunta en manera rnás clara y con
mayor énfasis a la dignidad del ser humano, poique alude implícitamente al hombre en
cuanto está dotado de libertad para proponerse asimismo fines y para definir la
dirección de su conducta, con vista a la realización de tales fines y, en suma, como un
ser responsable ante sí mismo y ante los demás de su propia conducta, loable o
vituperable, desde el punto de vista moral y social."
Hans Kelsen realiza un exacto distingo entre la personalidad —de Ja cual es
partidario— como aspecto jurídico y la persona en sí; estimando que aquélla es una
cualidad o categoría jurídica y que está en el hombre mismo.
La persona sólo designa un haz de obligaciones, de responsabilidades y de derechos
objetivos; un conjunto de normas. La persona física no es el hombre, como lo considera
la doctrina tradicional; el hombre 110 es una noción jurídica que expresa una función
específica del Derecho; es una noción biológica, fisiológica y psicológica. Cuando una
norma jurídica utiliza el concepto de hombre, no le confiere por ello el carácter de una
noción jurídica. El hombre solamente puede transformarse en un elemento del
contenido de las normas jurídicas que regulan su conducta cuando convierte algunos
de sus actos cu el objeto de deberes, de responsabilidad, o de derechos subjetivos.
La persona denominada física designa un conjunto cíe normas que regulan la
conducta de un solo y mismo individuo. "Si el hombre es una realidad natural, la
persona es vina noción elaborada por la ciencia del Derecho."
Luis Recaséns Siches señala que lo que funciona como persona en el área del
Derecho, no es ía plenitud del ser individual, no es la realidad del hombre concreto
singular con su propia e intransferible existencia, sino ciertas dimensiones
genéricas y comunes,
uvadas y unificadas por el ordenamiento jurídico. En realidad, el concepto de persona
no ha sido creado por el Derecho, ya que es anterior a él, y se le reconoce
precisamente por sus atributos inseparables y por lo tanto, esenciales del ser humano.
Francesco Messineo agrega que esos atributos constituyen una característica
desconocida por los ordenamientos antiguos y una conquista de la ciencia jurídica del
último siglo.
Sigue sosteniendo Recaséns Siches que 110 debe confundirse la personalidad
jurídica —propiamente aptitud— con la realidad humana del sujeto, ya que el hombre
es sujeto de derecho, porque su vida y actividad se relaciona con los valores jurídicos;
de ahí que ser persona en derecho, o ser persona de derecho, no es lo mismo que el
hombre individual, ya que el ser individual es ser yo, y no otra; por ello —concluye— la
personalidad es la dimensión jurídica común que el hombre posee con los demás,
como el ciudadano, el contribuyente, el soldado, el comprador, etc. En su última
acepción la palabra "persona" no denota el sujeto de derecho, no corresponde a una
entidad; denota una cualidad, un atributo, es una idea abstracta, y no cabe duda que en
los textos romanos la palabra "persona" no designa el sujeto cíe derecho, sino la
personalidad. Tal ocurre con el tema de la personalidad en la vida meramente social
(no jurídica); si primero nos hemos percatado de lo que es la personalidad en el
Derecho, suele decirse que ser persona en derecho significa ser sujeto de derechos y
deberes jurídicos.
Hay dos clases
de personas en el Derecho: las personas físicas e individuales, y las colectivas, que
suelen ser denominadas personas inórales o personas jurídicas.
A la teoría fundamental del Derecho le corresponde de lleno determinar el concepto
jurídico de persona, sin pretender excusar lo que hay en las personas (individuales o
colectivas) como realidad o fenómeno más allá del Derecho, sino vínica y
exclusivamente, en qué consiste esa calificación jurídica; es decir, qué es lo que denota
el concepto jurídico de persona o el concepto de persona jurídica. Lo que en el
Derecho funciona como personalidad jurídica individual no es la totalidad del hombre,
su entraña individual e irreductible, su ple-naria realidad íntima, sino una especial
categoría genérica, que se adhiere a esa realidad, pero sin contenerla dentro de sí. Y lo
mismo se puede decir respecto de la persona jurídica colectiva; lo que funciona como
tal en el Derecho no es la realidad concreta y total del ente colectivo, sino un sujeto
construido jurídicamente, en suma, una categoría jurídica —también a fuerza de tal,
genérica— que el ordenamiento proyecta sobre determinados tipos de situaciones
sociales.

Lo que funciona como persona jurídica en el área del Derecho no es la plenitud del
sujeto individual con su propia e intransferible existencia, sino sólo ciertas dimensiones
genéricas y comunes, objetivadas y unificadas por el ordenamiento jurídico; y
precisamente la personalidad jurídica individual está constituida por esa objetivación
unificada
que el ordenamiento jurídico ha constituido con unas determinadas calidades genéricas
y funcionales (las calidades de ciudadano, comprador, contribuyente, hijo, marido,
testador, heredero,
etcétera).
En cuanto a la personalidad jurídica de los seres humanos, se conoce perfectamente
que a pesar de que muchos poseían esa calidad antológica, el Derecho se negaba a
reconocerla, porque existían esclavos, o sea, individuos que siendo personas en el
sentido físico, no lo eran en el sentido jurídico, pues la misma ley los sometía al
régimen legal de las cosas.
Han existido, además, ideas que aceptan identificar a las personas como sujetos de
derecho, con una realidad psicológica, pues así como estiman que el Derecho mismo
no tiene una existencia material, perceptible por los sentidos, sino que solamente existe
en las ideas, decisiones y actividades de los hombres, también puede considerarse
como titular de derechos y consecuentemente con personalidad, todo ser que
corresponda a una realidad pensada. En la Edad Media se atribuían derechos a Dios y
a los santos y en la moderna fase del desenvolvimiento jurídico no puede considerarse
como sujetos de derecho a Dios y los seres celestiales, los animales y las cosas
inanimadas y los muertos, y que sólo tenga esa calidad, el hombre
mismo (Ferrara).
En la Edad Moderna la tendencia gradual que ha existido en la ciencia del Derecho,
es la de poder llegar a equilibrar ante la ley todas las personas, proporcionándoles
igualdad. No obstante, subsisten diferencias en el orden jurídico entre personas,
en particular cuando unas son nacionales y otras son extranjeras, pero sólo ei1 relación
con el ejercicio de ciertos derechos.

A. Cuándo se inicia y cuándo se termina la personalidad jurídica

El nacimiento y la muerte, son reglas inobjetables. La determinación del nacimiento


tiene una gran trascendencia en el Derecho, ya que es un hecho jurídico que señala el
principio de la propia personalidad. Aun al embrión en ciernes, que puede llegar a
nacer, so le otorga una singular protección, teniendo plena eficacia la regla axiomática
y ficticia del Derecho romano Infans conceplus pro nali"
habitur, o sea, al concebido (nasciturus) se le tiene por nacido para todo lo que le sea
favorable y se le brinda la tutela y protección de la ley; no se le atribuye
anticipadamente una personalidad que en el transcurso de su gestación puede llegar o
no a tener.
El sentido de este axioma debe ser que el concebido no es virtualmente persona, y
siendo, empero, una persona eventual, se le reservan y tutelan aquellos derechos que
desde el momento del nacimiento se le habían transmitido, y además, su capacidad
jurídica se calcula, en cuanto sea preciso, desde el momento de la concepción y no
desde el nacimiento. Este axioma se conjugó como Homo est qui futurus est, o sea,
hombre es el que ha de nacer.
El Código Civil del Estado de Jalisco establece en su artículo 18 que persona es todo
ser humano, y continúa consignando en el artículo 19 que la personalidad jurídica es
uno de los atributos de la persona física, que se adquiere por el nacimiento viable
y se extingue por la muerte, y que desde el momento en que el ser humano es
concebido, entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para todos los
efectos legales, y por su parte, el artículo 414 dispone que la demanda de divorcio o
ilegitimidad matrimonial produce los siguientes efectos: "[...] señalar y asegurar por el
juez y dictar en su caso las medidas precautorias que correspondan, cuando la mujer
quede encinta [...]".*
El aspecto de la persona encuentra su natural extinción en la muerte, cuando la vida
cesa. No obstante, la personalidad del desaparecido, puede continuar produciendo
consecuencias jurídicas y su patrimonio sigue constituyendo una unidad, la cual
desaparece hasta que en la sucesión se realiza la adjudicación a sus herederos,
quienes deben responder de las obligaciones del finado y ejercitar los derechos
patrimoniales que tuvieran a su favor.
Sin embargo, aquellos aspectos que están ligados íntimamente con la personalidad
del de cujus y que constituyen fuentes de su manifestación sí desaparecen, ya que con
la muerte el vínculo con-
I yugal se extingue, la patria potestad termina, etcétera.
Además de las personas físicas, en el Derecho romano apareció lili segundo grupo de
personas: las morales, también ahora llamadas personas jurídicas, personas
colectivas, personas ficticias o artificiales, (laclo que se contraponen a las
características esenciales de las personas físicas, son: individuales, reales o naturales.
Estas personas podrían leí de carácter público, como el Estado o municipios; de
carácter antibíblico, como sindicatos, cofradías, etc., y de carácter privado.

Federico Carlos de Savigny, haciendo referencia a la tesis de Bernardo Winscheid, en


la que definía la personalidad jurídica de las entes colectivas como "un poder o señorío
de la voluntad reconocido por el orden jurídico", señalaba que para realizar la idea de
persona jurídica es necesario crear una representación que suple de manera artificial
su incapacidad de obrar. Aparte de la persona jurídica individual, se consideran otros
seres ficticios, a los cuales se les llama personas jurídicas, es decir, personas que no
existen sino para fines jurídicos, que no aparecen al lado del individuo como sujetos de
relaciones de derecho.
Por su parte, Ferrara, al analizar las características de la tesis realista, advierte en
ellas que el concepto de persona no coincide con el del hombre, sino con el del sujeto
de derecho, por lo que no se excluye que haya sujetos de derecho que no son
hombres; es preciso ensanchar al sujeto, sacándolo de la esfera del derecho privado
patrimonial y llevándolo a la del derecho público; y todas las personas jurídicas,
públicas o privadas, son realidades. La posición de Ferrara desde una visión formalista,
combinada con elementos de ficción jurídica son "asociaciones o instituciones
formadas para la consecución de un fin, reconocidas por la ordenación jurídica como
sujetos de derecho".
Hans Kelsen advierte:

a semejanza de la persona física, la persona llamada moral o jurídica designa


solamente la unidad de un conjunto de normas, a saber, un orden jurídico que regula la
conducta de una pluralidad de individuos.
Para la teoría pura del Derecho, por el contrario, la persona física y la persona jurídica
son ambas la personificación de un orden jurídico.
Analizando lo expuesto, se puede y debe apuntar que aún se busca —y no se
encuentra— la justificación o esencia de la personalidad moral, dentro de la cual
tampoco encuentra respuesta la creación ficticia de la personalidad del Estado.
En cuanto al principio o fin de la personalidad artificial de las personas morales, se
puede hacer una paráfrasis del nacimiento y defunción de las personas físicas;
observándose que las morales nacen cuando se constituyen y mueren y cuando se
disuelven y liquidan.
El Código Civil de 1928 contiene una enumeración enunciativa de las personas
morales en sus artículos 25, 26, 27 y 28; en tanto que en los códigos anteriores de
1870 y 1884 no aparece una elaboración como la expuesta, ni en cuanto a las
personas físicas ni tampoco su relación con las personas morales.

2. ATRIBUTOS DE LAS PERSONAS

La personalidad se manifiesta por medio de ciertas características peculiares que


son los atributos de la personalidad: capacidad, nombre, domicilio, estado, nacionalidad
y patrimonio. Paul Esmein, al revisar la sexta edición del
Derecho Civil Francés de Aubry y Rau, señala que como emanación de la persona, el
patrimonio debía comprender en sí mismo, en primer lugar, los derechos que esos
autores llaman "los bienes innatos", a los cuales nombramos ahora los derechos de la
personalidad. Los derechos innatos o derechos de la personalidad son los derechos
individuales o libertades públicas garantizadas por la "Declaración de los derechos del
hombre": derecho a la integridad de su cuerpo, al respeto de su pensamiento y de su
vida íntima, a su reputación y a su libre actividad.
Galindo Garfias, al hablar de los atributos de la personalidad apunta: "la personalidad
lleva implícitas ciertas cualidades que se denominan atributos de personalidad. La
personalidad de que goza una persona física lleva añejos los siguientes atributos: a)
nombre; b) el domicilio; c) el estado civil y político.
3. la capacidad

Magallón Ibarra indica que: "...es capaz el que es dueño de sí mismo, y no lo es, quien
se encuentra sujeto a la potestad de otro" (Instituciones de Justiniario).
La capacidad debe ser reconocida no sólo como el atributo más importante de la
personalidad, sino como su atributo esencial. Aubray y Rau coinciden con esta posición
al indicar que "la capacidad jurídica se confunde con la personalidad; todo ser capaz de
poseer derechos y de estar sometido a obligaciones es una persona".
"Capacidad" es un vocablo jurídico que, como lo hizo la Instituía de Justiniano,
comprende su lado negativo, o sea, la incapacidad, que paradójicamente está
ampliamente reglamentada tanto en
el Derecho Civil de fondo, como en el procesal, para la determinación de esta
limitación; de ahí que se reconoce como su aspecto positivo la aptitud que tiene el
individuo para disfrutar y cumplir por sí mismo derechos y obligaciones.
Al hablar de disfrute se hace referencia al aspecto genérico de la rapacidad, esto es, a
su goce. Al hablar de derechos y obligaciones, nos sumamos ante la capacidad de
ejercicio, Bonnecase advierte: "la capacidad de goce es la aptitud de ser titular de un
derecho; la capacidad de ejercicio es la aptitud de las personas para adquirir y para
ejercer derechos por sí mismas".
La capacidad de goce es total y la de ejercicio es parcial. Nuestra legislación civil al
respecto estatuye en el artículo 20:

Sólo a la ley le corresponde regular la capacidad o incapacidad de las personas, tanto


de goce cuando se tiene la aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones, y II.
Hay capacidad de ejercicio cuando se tiene aptitud de ejercitar derechos y cumplir
obligaciones.

Continúa la propia ley consignando lo siguiente:

ART. 21.—La capacidad jurídica es la regla, y la incapacidad debe ser establecida en


la ley.
art. 22.—La menor edad, estado de interdicción y las demás incapacidades
establecidas por la ley, son restricciones a la capacidad de ejercicio; sin embargo, los
incapaces pueden ejercitar sus derechos o contraer obligaciones por medio de sus
representantes.
art. 23.—La capacidad de ejercicio se reconoce por la ley a los mayores
de edad en pleno uso de sus facultades psíquicas y a los menores emancipados.
art. 46.—La mayor edad comienza a los dieciocho años.
art. 47.—El mayor de edad dispone libremente de su persona y de sus bienes,
salvo los casos de excepción establecidos en las leyes.
art. 48.—La menor edad comienza con el nacimiento y concluye al cumplir
dieciocho años.
art. 56.—El matrimonio de quien es menor de edad produce su emancipación.
Aunque el vínculo matrimonial se extinga, el cónyuge emancipado no perderá esa
calidad.
ART. 58.—El emancipado tiene capacidad de ejercicio para la libre administración
de su patrimonio, pero necesita autorización judicial para la enajenación, transmisión
por cualquier título y constitución de derechos reales sobre sus bienes inmuebles, y de
un tutor dativo especialmente nombrado para estos casos.

La ley procesal civil de la entidad, hace referencia al supuesto de la capacidad, en el


que enuncia el tema con la referencia copulativa de la capacidad y personalidad,
vinculándose todo ello también con el de la representación.

art. 40.—Todo el que, conforme a la ley, esté en el pleno ejercicio desús derechos
civiles, puede comparecer en juicio.
ART. 41.—Por los que no se hallen en el caso del artículo anterior comparecerán
sus representantes legítimos o a través de gestor judicial,

Los ausentes o ignorados serán representados como se previene en el Código Civil del
Estado [...].
art. 42.—Los interesados
y sus representantes legítimos podrán comparecer en juicio por sí o por medio del
procurador con poder bastante [...].

Refiriéndose de nuevo a la Instituía de Justiniano, atendiendo el lado negativo de


capacidad, que es la incapacidad, se inclina por el examen de las personas sujetas a la
potestad de otra, y deja a la exclusión resultante, la determinación de la capacidad. Un
ejemplo de ello lo encontramos en las disposiciones de nuestro Código Civil relativas a
la minoría de edad, estado de interdicción, patria potestad, adopción, emancipación y
tutela:

art. 49.—Son incapaces:


I. El menor de edad;
II. El mayor de edad que padezca enajenación psíquica, aunque
tenga intervalos lúcidos, y
III. Los sordomudos que no sepan darse a entender por escrito,
mediante intérprete o, por el lenguaje mímico de sistemas educativos
y de comunicación universalmente aceptados.
art. 58.—El emancipado tiene capacidad de ejercicio para la libre administración de
su patrimonio, pero necesita autorización judicial para la enajenación, transmisión por
cualquier título y constitución de derechos reales sobre sus bienes inmuebles, y de un
tutor dativo especialmente nombrado para estos casos.
art. 528.—El que adopta tendrá respecto de la persona y bienes del adoptado, los
mismos derechos y obligaciones que tienen los padres respecto de las personas y
bienes de los hijos.
art. 588.—Quienes ejercen la patria potestad son los legítimos representantes de los
que están sujetos a ella, y tienen la administración legal de
los bienes que les pertenezcan conforme a las prescripciones de este código [...]
art. 603.—La tutela es la institución de orden público e interés social que, respecto
de los incapacitados, tiene por objeto la guarda y custodia de la persona y los bienes, o
solamente los bienes.
art. 604.—La tutela se ejercerá en los casos siguientes:
I. Sobre quienes no estando sujetos a patria potestad tienen incapacidad natural o
legal, o solamente la segunda para gobernarse por sí mismos [...]
art. 605.—Tienen incapacidad natural y legal:
I. Los menores de edad, y
II. Ios mayores de edad que no pueden gobernarse y obligarse por
sí mismos o manifestar su voluntad por algún medio.

art. 615.—Ninguna tutela puede conferirse sin que previamente se declare, en los
términos que disponga el Código de Procedimientos Civiles, el estado de incapacidad
de la persona que va a quedar sujeta a ella.

En cuanto a la capacidad de goce de las personas morales, siempre está limitada por
el objetivo de su institución y sólo pueden ejercer los derechos que sean necesarios
para realizar esa finalidad. Igualmente, una segunda limitación a la misma capacidad
de estas personas se encuentran en la naturaleza de su estatuto. Una sociedad civil no
tiene capacidad para realizar actos de comercio, en forma permanente, dedicando a
ello su actividad. Una asociación civil no tiene capacidad para realizar actos
preponderantemente económicos. Una fundación carece de capacidad para realizar
fines políticos.
Cabe hacer referencia en este punto a los artículos 162 y 163 del Código Civil de la
entidad:

art. 162.—Las personas jurídicas pueden ejercitar todos los derechos que no sean
incompatibles con el objeto de su institución y en general todos aquellos que no le
estén prohibidos por la ley.
art. 163.—Las personas jurídicas se regirán por las leyes correspondientes, por su
escritura constitutiva, por sus estatutos y se obligan por medio de los órganos que las
representen legalmente.

4. EL NOMBRE
Prosigue diciendo Magallón Ibarra que el nombre es el segundo atributo de la
personalidad; Ambrosio Colín y Henri Capitant lo definen como: "señal distintiva de la
filiación". Julien Bonnecase menciona que el nombre es un término técnico que
responde a una noción legal y que sirve para designar a las personas, siendo un
elemento esencial y necesario del estado de las personas.
Luis Josserand precisa que el nombre es "un signo distintivo y revelador de la
personalidad". Por su parte, Francesco Messineo proporciona el siguiente concepto:
"nombre es el punto de referencia de un conjunto de datos por los que se describe y
por consiguiente se individualiza a las personas".
Ferrara dice: "nombre civil es el signo estable de individualización que sirve para
distinguir al sujeto como unidad en la vida jurídica". Rafael Rojina Villegas afirma: "el
nombre como derecho subjetivo, es un interés de carácter extrapatrimonial no valorable
en dinero ni objeto de contratación, jurídicamente protegido".

Ernesto Gutiérrez y González manifiesta:

...el nombre es el bien jurídico constituido por la proyección psíquica del ser humano,
de tener para sí, una identificación exclusiva respecto a todas las manifestaciones de
su vida social.

En todas las anteriores definiciones —que en el fondo coinciden—, encontramos un


elemento común, esto es, que el nombre es un atributo con relevancia jurídica que
tiende a caracterizar, individualizar, identificar, designar y a distinguir en forma habitual
a una persona, porque ésta tiene derecho subjetivo a la identidad y a no ser confundida
con las demás.
En la evolución del concepto encontramos que entre los pueblos antiguos, como lo
demuestra la literatura, las personas poseían un nombre único —por ejemplo, Aquiles,
Sócrates, Platón Aristóteles—, lo que significa que el nombre era individual. Entre los
hebreos se relacionaba a las personas con su lugar de origen o con aquel donde
vivían: Jesús de Nazaret, José de Arimatea, Simón el Cirineo, etcétera.
En Roma el nombre quedó integrado por tres conceptos:
a) El nomen o nombre debía ir acompañado del gentilicio, que consignaba la gens o
familia a la cual se pertenecía; este derecho se mantuvo hasta los tiempos de los
emperadores.
b) El cognomen servía para determinar la posición que la persona tardaba dentro de la
familia; este elemento accesorio desapareció posteriormente.
c) El gentilicio. Aparte de a los miembros masculinos de la familia excluidos,
naturalmente los esclavos, pero no los adoptados y los entes—, el nombre gentilicio se
concedía también a las mujeres.
Veamos esta cita de Mazead a propósito del nombre:

...el uso del nombre romano se introdujo en las Galias, como lo indicaban las
inscripciones, pero que desapareció completamente con las invasiones bárbaras, por
tener los germanos un nombre individual al que agregaban cuando más un
patronímico; el nombre del padre, precedido del subfijo 'ing' (hijo de).
En la Edad Media reaparece la tendencia de señalar con el nombre el propio origen y
su vinculación con las grandes familias. No obstante, con la influencia del cristianismo
se nombraba a las personas de acuerdo con los nombres de los santos. En igual forma
se acostumbró que en el nombre se consignaran cualidades o defectos físicos o
morales, profesiones, costumbres, funciones, país de origen o lugar donde se vivía.

Esta costumbre fue adicionada posteriormente con el patronímico, o sea, el nombre


del padre, que correspondía al gentilicio del Derecho romano. En el desarrollo medieval
del Derecho, el nombre estaba sujeto al capricho y arbitrio de las personas que lo
utilizaban, ya que podían cambiarlo, situación que prevaleció hasta 1555, cuando el rey
Enrique II expidió el Edicto Amboise, por el que prohibió el cambio de nombre sin
previa venia y autorización, so pena de multa.
Actualmente, como lo señala Marcel Planiol, el nombre se compone de dos voces: el
nombre de pila (en razón del bautizo cristiano), y el patronímico o apellido, que es
común a la familia y, por lo tanto, obligatorio,
ya que permite identificar a la persona como perteneciente a un grupo familiar
determinado; el primero sirve, a la vez, para distinguir dentro del seno de ella. Es
complementario el uso del apellido materno, que se utiliza en forma potestativa, aun
cuando sí es obligatorio en los negocios judiciales.
Junto al nombre debemos considerar:
a) Los apodos, que carecen de relevancia jurídica; sin embargo, en el proceso penal
pueden tener valor desde el punto de vista de su identificación en el mundo del
hampa.
b) El pseudónimo, que es a la vez un sobrenombre o nombre distinto, ficticio, que se da
a sí mismo el individuo para distinguirse en ciertos medios literarios o artísticos.
c) Los títulos de nobleza, parte accesoria del nombre, que era en realidad la prueba de
una cualidad especial que tenía cierto valor jurídico y que, a la vez, implicaba un
derecho de propiedad. También ha
existido el nombre monacal, acogido por aquellas personas que se retiran de la vida
civil y se dedican a actividades eminentemente religiosas.
En cuanto al nombre de la mujer, se ha estimado que al contraer matrimonio
cambia, lo que es erróneo; permanece inmutable, y lo que sucede es que el uso del
apellido del marido, es una costumbre que tiende a definir o a precisar su estado civil.
Cuando el marido fallece, se acostumbra que la viuda continúe llevando el apellido del
difunto.
No obstante, lo anterior, nuestra legislación civil permite modificar o enmendar las
actas del registro civil, y de ello se deriva la posibilidad indirecta
de cambiar legalmente de nombre.

De nuevo se hace referencia a lo establecido en el artículo 63 del Código Civil del


Estado de Jalisco, ya transcrito; destacando las excepciones a dicho dispositivo legal
contempladas en el artículo 64, del siguiente tenor:

art. 64.—Se exceptúa de lo dispuesto en el artículo que antecede:

I. Cuando el nombre propio puesto a una persona le cause afrenta;


II. En los casos de desconocimiento o reconocimiento de la paternidad o
maternidad y de la adopción;
III. En el caso de homonimia que le cause un perjuicio, podrá pedirse al juez del
lugar donde esté asentada el acta de nacimiento, se autorice transformar el primero de
los apellidos de simple a compuesto o de compuesto a simple.

La Ley del Registro Civil del Estado de Jalisco, por su parte, en el capítulo XV y
respecto del subtema a estudio, se ocupa de reglamentar la nulificación, rectificación,
aclaración y testadura de las actas del registro civil.
En este mismo contexto, la Suprema Corte de Justicia del país ha asentado criterios
relacionados con esta materia, siendo uno de los más invocados en los juicios la Tesis
312, visible a fojas 941, del Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-75,
Cuarta Parte, Tercera Sala, que a continuación se transcribe:

registro civil. rectificación del nombre, en el acta de nacimiento PARA ajustarla A LA


REALIDAD SOCIAL.—Aun cuando en principio, el nombre con que fue registrada una
persona es inmutable, sin embargo, en los términos de la fracción II del artículo 135 del
Código
Civil para el Distrito Federal y territorios Federales, es procedente la rectificación del
nombre en el acta de nacimiento, no solamente en el caso de error en la anotación,
sino también cuando existe una evidente necesidad de hacerlo, como en el caso en
que se ha usado constantemente otro diverso de aquel que consta en el registro y sólo
con la modificación del nombre se hace posible la identificación de la persona; se trata
entonces de ajustar el acta a la verdadera realidad social y no de un simple capricho,
siempre y cuando, además, esté probado que el cambio no implica actuar de mala fe,
no se contraría la moral y no se defrauda ni se pretende establecer o modificar la
filiación, si se causa perjuicio a tercero.

Quinta época: CXXXV, p. 514, A.D. 5485/54. Hernández Rodríguez, Rosaura.


Mayoría, 4 votos.
Sexta época. Cuarta parte:
Vol. X, p. 183, A.D. 4669/57. Aurora Quiroz Pascal. Unanimidad de 4 votos.
Vol. XXXI, p. 70, A.D. 2478/59. Bertha Amarillas de Orozco. 5 votos.
Vol. XLVIII, p. 239, A.D. 7800/58. Rosalía Zepeda de Tamayo. Mayoría de 4 votos.
Vol. LXIX, p. 17, A.D. 6233/61. Ernestina Negrete Cueto. 5 votos.

Por carecer el Código Civil de un capítulo en el que en forma sistemática enuncie los
conceptos propios del nombre, se requiere acudir a la materia del Registro Civil. Así, al
hablar de las actas de nacimiento encontramos en el Código Civil para el Distrito
Federal en materia común y para toda la República en materia federal los artículos
58, 59 y 60. En la Ley del Registro Civil de esta entidad, los siguientes artículos
establece:

art. 40.—La declaración de nacimiento se hará por el padre, la madre, o por ambos,
dentro de los ciento ochenta días siguientes a éste. El infante será presentado a la
oficina del Registro Civil que corresponda al domicilio de los padres y en los casos en
que circunstancialmente sea necesario, el oficial acudirá al lugar en que se encuentre
el infante.
art. 42.—El acta de nacimiento contendrá: el año, mes, día, hora y lugar de
nacimiento; el sexo del registrado; el nombre que se le ponga y los apellidos que le
correspondan; la expresión de si es presentado vivo o muerto; su impresión digital, así
corno la clave única de registro de población respectiva; el nombre, edad, domicilio y
nacionalidad de los padres, salvo lo dispuesto en el artículo siguiente; nombre,
domicilio y nacionalidad de los abuelos paternos y maternos; el nombre, edad, domicilio
y nacionalidad de los testigos, que deberán ser dos.
Si el registro lo realiza una persona distinta a los padres, no podrá sentarse el
nombre de éstos, salvo el caso previsto por el artículo 27 de esta ley.
Igualmente, el nombre es señal distintiva de su filiación.
art. 43.—Cuando sólo uno de los cónyuges presente al infante y exhiba copia
certificada del acta de su matrimonio, se asentarán como sus progenitores los nombres
de los cónyuges que aparezcan en el acta de matrimonio, de la que se deducirán los
demás datos accidentales.
Cuando no se presente copia certificada del
acta de matrimonio o 110 ocurran ambos cónyuges, sólo se asentará el nombre del
padre o de la madre cuando éste lo solicite por sí o por apoderado.
En los casos de hijos nacidos fuera del matrimonio, además de los datos de los
padres que concurrieren al acto, se harán constar en el acta, los abuelos respecto del
padre o la madre que presenten al hijo.
art. 44.—Queda absolutamente prohibido anotar en el acta que el infante es natural,
nacido fuera cíe matrimonio o hijo de padre o madre-desconocidos u otras menciones
semejantes.
art. 46.—Si el infante fuera habido de una relación adulterina, podrá asentarse el
nombre del padre, casado o soltero, si lo pidiese, pero 110 podrá asentarse el nombre
de la madre cuando sea casada y viva con su marido, salvo que éste haya desconocido
al infante y exista sentencia ejecutoria que así lo declare. No se expresará en el acta
que el hijo es adulterino.
art. 47.—Cuando el hijo nazca de una mujer casada que viva con su marido, en
ningún caso ni a petición de persona alguna, podrá el oficial del Registro Civil asentar
como padre a otro que no sea el misino
marido, salvo que éste haya desconocido al hijo y exista sentencia ejecutoria que así
lo declare.
art. 48.—Podrá reconocerse al hijo habido de una relación incestuosa. Los
progenitores que lo reconozcan tienen derecho de que conste su nombre en el acta,
pero en ella no se expresará que el hijo es incestuoso.

En materia del nombre, cabe la rectificación de un acta del registro civil, llamada "por
vía de consecuencia" en casos
en los que existe legitimación de un hijo o simple reconocimiento.

art. 472.—La filiación de los hijos nacidos de matrimonio se prueba con la partida de
su nacimiento y con el acta de matrimonio de sus padres.
art. 473.—A falta de actas o si éstas fueran defectuosas, incompletas o falsas, se
probará con la posesión constante de estado de hijo nacido de matrimonio. En defecto
de esta posesión, son admisibles para demostrar la filiación todos los medios de
prueba que la ley autoriza.
art. 486.—El matrimonio subsecuente de los padres hace que se tenga como
nacidos de matrimonio a los hijos nacidos antes de su celebración.
art. 487.—Para que el hijo goce del derecho que le concede el artículo que
precede, los padres deben reconocerlo expresamente antes de la celebración del
matrimonio, en el acto mismo de la celebración o durante él, haciendo en ambos casos
el reconocimiento ambos padres, junta o separadamente.

Al hablar del derecho que una persona tiene sobre su nombre, se manifiesta en dos
formas: una positiva, que consiste en la facultad de usarlo, y otra negativa, que se
traduce en el derecho de impedir que un tercero lo use sin causa.
Tratándose de las personas jurídicas, su nombre comercial o razón social deben
inscribirse en el Registro Público de Comercio. El Código Civil establece:

art. 164.—La denominación de las personas jurídicas se determina:


I. Por la ley que las haya creado o reconocido, o que las rija directamente;
II. Por acuerdo de quienes expresamente las constituyan, y

III. Por los usos y tradiciones que les resulten.

El nombre posee las siguientes cualidades: es inalienable, porque no puede cederse


ni adquirirse, no está en el comercio ni es susceptible de apropiación; es a la vez
imprescriptible, ya que ni se adquiere ni se pierde por su uso; igualmente, es inmutable,
ya que con las reservas expuestas, no se modifica ni cambia, por ser una señal
distintiva de la filiación.
A propósito del nombre, el artículo 165 del Código Civil señala que "la protección que
la ley da al nombre de las personas físicas, se extiende a la denominación que
corresponda a las personas jurídicas".
5. el domicilio

Magallón Ibarra define: "el domicilio es un elemento que sirve para localizar a una
persona y contribuye con el nombre a darle una identidad jurídica al individuo".
Etimológicamente, el término "domicilio" se integra por domus, que significa casa, con
el verbo caleré, que entraña el hecho de habitar; luego entonces, en su connotación
original, el domicilio es la casa en la que se habita. En el orden jurídico, el domicilio
está íntimamente ligado con el centro de actividad del individuo, del que emanan
numerosas consecuencias, tanto en el orden del ejercicio como en cuanto al
cumplimiento de obligaciones.
En cuanto a la naturaleza jurídica del domicilio, siguiendo la tesis clásica en materia
de derechos reales, Aubrey y Rau aseveraban que el domicilio es el vínculo jurídico
que liga a la persona con el lugar en el que
está, en cuanto al ejercicio y cumplimiento de sus derechos y obligaciones. Marcel
Planiol rechaza esa tesis, afirmando que sólo pueden existir relaciones entre personas
—no de éstas con las cosas, puesto que las cosas constituyen el objeto de las
relaciones—, y define al domicilio como el lugar de habitación de una persona, citando
a Merlin, que señala que es el lugar donde el individuo tiene su morada.
Para Bonnecase el domicilio establece una dependencia de la persona a un lugar
determinado. Nicolás Coviello (de la corriente italiana) afirma que el domicilio es la
sede legal de una persona y también lo es aquel donde está el principal asiento de los
negocios.
En los elementos expuestos contamos dos conceptos que aparentemente son afines:
a) residencia (estancia temporal), y b) permanencia (reconocida por su fijeza). Durante
el siglo pasado, los códigos civiles del Distrito Federal reconocen como domicilio el
lugar donde se reside habitualmente; el código vigente adoptó un sistema
complementario, agregando al lugar donde se reside un elemento subjetivo, que
consiste en el propósito de establecerse en él.
El legislador de 1928 necesariamente proporciona a toda persona un domicilio, al
reconocer como tal, además del anterior, el lugar donde se trabaja y, a falta de ello, el
lugar en donde se halle el sujeto (artículos 29 y 30 del Código Civil para el Distrito
Federal y Territorios) .
En el Código Civil del Estado de Jalisco los siguientes artículos se ocupan en lo
concerniente al domicilio:

art. 72.—El domicilio de una persona física


es el lugar donde reside con el propósito de establecerse en él; a falta de éste, el lugar
en que tiene el principal asiento de sus negocios, y a falta de uno y otro, el lugar en que
se halle.
art. 73.—Se presume el propósito de establecerse en un lugar, cuando se resida
por más de seis meses en él. Transcurrido el mencionado tiempo, el que no quiera que
nazca dicha presunción de referencia, declarará dentro del término de 15 días, tanto a
la autoridad municipal de su anterior domicilio, como a la de su nueva residencia, que
no desea perder su antiguo domicilio y adquirir uno nuevo. La declaración no producirá
efectos si se hace en perjuicio de tercero.

Si la residencia se prolongara más allá del plazo mínimo de seis meses, genera la
presunción —juris tantum— del propósito de establecimiento del lugar.
En el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se
reconoce el principio de la protección e inviolabilidad del domicilio como una garantía
individual, al consagrarse en lo conducente que "ninguna persona podrá ser molestada
en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento
escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del
procedimiento". Esa fórmula implica el reconocimiento del principio de la protección e
individualidad del domicilio como una garantía individual.
Apunta nuestro autor de los conceptos expuestos podemos concluir:

Primero. Toda persona debe tener un domicilio.


Segundo. Sólo las personas pueden tener domicilio.
Tercero.
Las personas sólo pueden tener un domicilio. Este principio se encuentra reñido con la
realidad, y en el orden procesal civil, el legislador sí le da fijeza al concepto del
domicilio, pues en esa ley encontramos que el concepto trascendente es aquel donde
el individuo vive y que los otros son domicilios subsidiarios.
Cuarto. Rafael Rojina Villegas afirma que el domicilio es transferible- por herencia.
Esta concepción no es aceptable, ya que compara el autor el atributo del domicilio con
el patrimonio, y si bien la herencia se conceptúa como el conjunto de derechos y
obligaciones que se transfieren a una o a varias personas, cuando el titular de ellos
fallece, si tal concepto conjuga los factores objetivo y subjetivo que ya se han
observado, entonces de nada serviría que el autor de un testamento dispusiera
transmitir a sus herederos, presuntos o legatarios su domicilio, si éstos no combinan los
elementos material y psicológico que son indispensables para constituirlo.
En el análisis de diversas disposiciones legales vamos a encontrar distintos tipos de
domicilios:

a) El legal, que es el que la misma ley impone, sin que el interesado pueda hacer
una elección subjetiva. Los artículos 31 y 32 del Código Civil para el Distrito y
Territorios Federales se ocupen del domicilio legal, en tanto que en el Código Civil del
Estado de Jalisco lo hacen los artículos 74 y 75, que establecen:

El domicilio legal de una persona es el lugar donde la ley fija su residencia para el
ejercicio
de sus derechos y el cumplimiento de sus obligaciones.
Se reputa domicilio legal: [...]

b) El convencional, que es el que de común acuerdo dos o más


partes señalan para el ejercicio de un derecho o para el cumplimiento de una
obligación.
En materia de pago, el Código Civil enuncia, entre otros, el artículo 34; y en el Código
Civil del Estado Civil del Estado de Jalisco el artículo 76 señala:
No obstante, lo señalado en el artículo anterior, podrá designarse un domicilio
convencional para el ejercicio y cumplimiento de derechos y obligaciones, así como la
renuncia en el aspecto judicial a la jurisdicción de su domicilio.

d) El conyugal. Antes de los decretos de reformas al Código Civil del 31 de diciembre


de 1983, el sistema del código que nos rige reconoció inicialmente que era un privilegio
del marido señalar el domicilio en el cual la pareja debía vivir. Esta fórmula venía
observando la tradición romana deductio in domun mariti; así, dentro de los perfiles que
reivindicaron la situación jurídica, política y social de la mujer, se derogó ese principio,
aprobándose el texto vigente del artículo 163 del Código Civil Federal.

Así, resulta relevante que el abandono injustificado del domicilio conyugal, si se


prolonga por más de seis meses, está sancionado como causa de divorcio en el
artículo 267, fracción VIII del mismo Código Civil Federal, y en el Código Civil de esta
entidad en su artículo
404 fracción VIII, en el siguiente tenor: "Son causas de divorcio: [...] VIII. La separación
del hogar conyugal por más de seis meses, sin causa justificada"; a la vez la fracción IX
del mismo artículo como fórmula de reenvío dispone:

La separación del hogar conyugal por una causa que sea bastante para pedir el
divorcio, si se prolonga por más de un año, sin que el cónyuge que se separó entable la
demanda de divorcio.

d) Competencial. Se llama así ai factor que es determinante para que en la actuación


de los tribunales, éstos lo hagan en virtud de tener jurisdicción y competencia; de ahí
que se reconozca que la jurisdicción (aptitud de decir el derecho) de una autoridad
judicial, le corresponde según el domicilio de las partes, o al menos, de una de ellas.
Este criterio encuentra corroboración en el artículo 156 del Código Federal de
Procedimientos Civiles en el Código de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco,
en el artículo 161 en sus fracciones de la I a la XIII.
Por otra parte, al igual que las personas físicas, las jurídicas (morales) tienen también
un domicilio; siendo suficientemente explícito el texto del artículo 33 del Código Civil
Federal. Reproducimos a continuación el relativo al Código Civil del Estado de Jalisco,
en su artículo 166 y los artículos 170 y 171:

art. 166.—El domicilio de las personas jurídicas se determina:


I. Por la ley que las haya creado o reconocido, o las rija directamente;
II. Por su escritura constitutiva o sus estatutos sociales, y
III. Cuando no haya señalamiento
expreso del domicilio, se tendrá
por tal el lugar en que ejerzan sus funciones principales o en el que se
haya establecido su representación legal.
art. 170.—Las personas jurídicas privadas que tengan su domicilio fuera del estado,
que realizan regularmente actos o hechos jurídicos dentro del territorio de Jalisco, se
tendrán como domiciliadas en el lugar donde éstos hubieren sido ejecutados, para todo
lo relativo a los derechos y obligaciones que les competan.
ART. 171.—Las personas jurídicas pueden pactar el establecimiento de domicilios
convencionales dentro y fuera del estado, para el ejercicio de sus derechos y
cumplimiento de obligaciones, así como la renuncia judicial, jurisdicción de su domicilio.

6. EL ESTADO CIVIL

La libertas est naturalis facultas ejus, quod cuique faceré libet, nisi si quid vi, aut jure
prohibitur. "La libertad es la facultad natural de hacer lo que place a cada cual, salvo lo
prohibido por la fuerza o por la ley."1 Se señala ya que el nombre es un atributo que
permite identificar a la persona y que el domicilio es un elemento jurídico que sirve para
localizarlo. Al tratar el tema del estado civil, debe decirse que éste fija su identidad
jurídica, ya que todos ellos son los signos reveladores de su personalidad.2
Los estudiosos de esta materia coinciden en cuanto a lo que es el estado de las
personas:
...es el conjunto de cualidades constituyentes que distinguen al individuo en la ciudad
y en la familia.3 En esa referencia, coinciden
en la conjugación de ciertas cualidades que son inherentes a cada individuo y que
determinar que "esté unido a la persona, como la sombra al cuerpo", como señala
Mazeaud, quien además menciona:

Más estrechamente todavía es la imagen jurídica de las personas. ¿No está nuestra
imagen más cerca de nosotros que nuestra sombra? 4

En Roma la situación jurídica de toda persona estaba determinada por un


presupuesto: su status o condictio, que tenía participación en su capacidad.
El estado vale tanto como posición, postura o manera de ser, estar o vivir de las
personas, según las circunstancias, condición o manera —decían Las Partidas— en
que los hombres viven o están; así el estado jurídico civil será la distinta consideración
que la persona merece a la ley, según sus circunstancias. Ortolán decía que era el
papel que cada uno representa en la escena jurídica. Gutiérrez lo definía como la
capacidad relativa de derechos. Los modernos dicen que es la posición jurídica
reveladora de un grado especial de capacidad, algo así como la medida de la
personalidad y de su virtud operatoria.5

1 Florentino, Lib. I, Tit. IV, Lex 44.


2 Mazeaud Henri, León yjean, Lecciones de Derecho Civil, Parte P, vol. II, "Los
sujeto*
de derechos. Las personas". Traducción de Luis Alcaraz Zamora y Castillo. Ediciones
Ju
rídicas Europa América, Buenos Aires, 1959, p. 28.
3 Ambrosio Colín y Henri Capitant, Curso de Derecho Civil, t. I, p. 112.
'' Op. cit., p. 33.
5 Instituciones de Derecho Civil Español, t. I, Madrid, 1959, pp. 202 y 203.
Ubicando corrientes
de oposición que caracterizan al estado corno una situación jurídica de las personas en
relación con los demás, o sea, de los grupos sociales de los que forma parte, a saber,
la nación y la familia.6 Inclusive, Ignacio Galindo Garfias habla del estado como
sinónimo de nacionalidad.7
En congruencia con el rubro de este subtema, el estado o condición en el Derecho
romano, en relación con la familia, permitía una doble clasificación primaria: la de los
sui ivris y los alien ivris, la cual dependía de la posición que se guardare en el seno del
grupo familiar. La primera de esas calidades, sui ivris, correspondía a las personas que
eran dueñas de sí mismas, y por tanto, su cabeza era libre, por no estar sujetas a la
potestad. En esa jerarquía participaban los pater familias; en cambio, el alienis ivris
corresponde a aquella cabeza que por estar sujeta a potestad no era libre.
El antecedente romano permite entender la clasificación actual, que ubica a la
persona en una triple perspectiva: su nación, su familia, y en sí misma (no en relación
con los demás, sino en algunas de sus cualidades distintivas). Así, podemos observar
que en cuanto a sí mismo, resulta que puede ser soltero o casado, viudo o divorciado.
Planiol advierte que se llama estado de una persona (status o condictio}, a
determinadas cualidades que la ley toma en consideración para atribuirle ciertos
efectos jurídicos. Así, las cualidades francés, de mayor edad, de esposo o de hijo
legítimo, son estados jurídicos. Designar el estado de una persona es calificaría,
precisando el punto de
vista bajo el cual se considera.8
Al hablar del estado civil de las personas, estamos refiriéndonos únicamente a las
personas físicas, no a las morales, ya que éstas carecen de este atributo, que es
característico sólo de la persona humana; así, se puede concluir que la persona
artificial o colectiva posee capacidad, nombre y domicilio, pero carece de estado o
condición social.
El maestro alemán Rodolfo Van Ihering consideraba que el estado o condición de una
persona se asemeja al derecho de propiedad, por cuanto a que dicho estado puede
poseerse y porque ambos tiene protección en contra de su usurpación.
Según Ihering, la posesión, el hecho y el derecho se complementan, y el derecho
nace con el hecho y con él desaparece y no existe más que en tanto cuanto el hecho
existe. La posesión se encuentra unida a la existencia del estado de hecho destinado a
protegerlo;

'' Bonnecase, Julien, op. cit, p. 319 y Mazeaud, op. cit, p. 28.
7 Galludo Garfias, Ignacio, Derecho Civil, Primer curso, Parte general. "Personas.
Familia", lid. Pornia, S. A., México, 1973, p. 368. " Op. di., p. UN.

ocurre lo mismo con el derecho de la personalidad, el cual ha compartido la suerte del


de posesión. Así, el derecho de la personalidad está ligado a la existencia de la
persona, y nace y muere con ella, concordando plenamente en este caso el hecho y el
derecho.9
Roberto Cossío, en su cátedra de primer curso de Derecho Civil, al exponer el tema
de la posesión de estado aseveraba que el estado civil de las personas
se prueba con las actas del registro civil; que ante su inexistencia no podía
comprobarse por los medios admitidos por el Derecho, aunque en esa relación, ante
los ojos del público, ante los ojos de los demás, la persona aparece como gozando de
ese estado, de esa situación, y que aunque no se pueda comprobar, por falta de
registro, que esa persona es hijo de su padre, la sociedad, la colectividad y el padre
mismo le han dado el trato de hijo de aquella persona. Esa posesión desde el Derecho
romano se establecía como posesión de estado.
Para Ihering, la posesión de un derecho es el disfrutar de él y la posesión de un
inmueble es pasar ante los ojos de los demás como teniendo el estado misino.
Mazeaud advierte ante esas afirmaciones que, aun cuando el estado civil es
susceptible de posesión, la posesión de un estado civil no puede llevar a adquirir ese
estado,10 lo que quiere decir que, como características esenciales, la posesión de
estado es imprescriptible —ni se adquiere, ni se extingue por la misma posesión—,
inalienable —por no estar en el comercio—; de ahí resulta la presunción que conjuga el
derecho de propiedad con el hecho de la posesión. En esa misma forma opera la
presunción que auna la posesión de estado civil, puesto que —como el mismo
Mazeaud lo afirma— casi siempre, la persona que posee un estado, o sea, que tiene
sus apariencias, es realmente su titular. La ley presume que es así; la posesión de
estado constituye una presunción de la realidad del estado civil, y sin embargo, esa
posesión del estado civil no constituye el medio ordinario
de su prueba, sino únicamente un medio subsidiario que opera a falta de pruebas
normales.11
Derivado de la tradición romana, nuestro sistema doctrinal y positivo ha reconocido
tres elementos constitutivos de la posesión de estado: nomen, tractatus y fama
(nombre, trato y fama), que en su conjugación apartan los componentes presuncionales
de la posesión de estado. En efecto, proporcionan ciertos hechos reconocidos por una
comunidad que son indicios primarios de un estado civil determinado.

9 Op. cu., p. 129.


10 Op. dt., p. 35.
11 Op. dt., p. 35.
El Código Civil del Distrito Federal en sus artículos 39, 50 y 51 se refieren al estado
civil, y por lo que ve al Código Civil del Estado de Jalisco, se ocupa del tema en los
siguientes artículos:

art. 77.—El estado civil es la situación jurídica que guarda la persona en relación con
la familia en cuanto al nombre, al trato y a la fama.
art. 79.—Es objeto de especial protección el estado civil y la posesión de estado
civil.
art. 80.—El estado civil de las personas es de orden público y no puede ser objeto
ni de transacción, convalidación, disminución o desconocimiento.
art. 81.—El estado civil de las personas sólo se comprueba por las constancias
relativas del registro civil. Ningún otro documento ni medio de prueba es admisible para
comprobar el estado civil, salvo en los casos expresamente señalados en la ley.
art. 82.—Cuando no hayan existido registros, se hubieren perdido, estuvieren
ilegibles o faltaren las hojas o formas en que se pueda suponer se encontrara
el acta, se podrá recibir prueba del acto por instrumentos o testigos.
Establecida así la regla genérica, veamos ahora los elementos tradicionales de la
posesión de estado (artículos 340, 342, 343 y 384 del Código Civil del Distrito Federal),
que se contienen en los artículos siguientes del Código Civil de la entidad.

art. 78.—Posesión de estado civil es la conducta reiterada que en forma pública hace
una persona de un estado civil.
art. 86.—Para acreditar la posesión de estado civil se deberá atender el trato y
comportamiento en el seno de la familia respectiva y la fama que sobre el particular
tenga la persona en sus relaciones sociales y de familia; así mismo, se deberá tomar
en consideración el nombre propio que utilice quien posea un estado civil.
art. 472.—La filiación de los hijos nacidos de matrimonio se prueba con la partida
de su nacimiento y con el acta de matrimonio de sus padres.
art. 473.—A falta de actas o si éstas fueran defectuosas, incompletas o falsas, se
probará con la posesión constante de estado de hijo nacido de matrimonio. En defecto
de esta posesión para demostrar la filiación, todos los medios de prueba que la ley
autoriza, pero la testimonial no es admisible si no hubiere un principio de prueba por
escrito o indicios o presunciones resultantes de hechos ciertos que se consideren
bastante graves para determinar su admisión. Si uno solo de los registros faltare o
estuviere inutilizado y existe el duplicado, de éste deberá tomarse la prueba, sin admitir
la de otra clase.
art. 474.—Si hubiere hijos nacidos de dos personas que han vivido públicamente
como marido y mujer y ambos hubieren fallecido o por ausencia y enfermedad les fuera
imposible manifestar el lugar en que se casaron, no puede disputarse a los hijos su
legitimidad por sólo la falta de presentación del acta de matrimonio, siempre que se
pruebe esa legitimidad por la posesión de estado de hijos legítimos, a la cual no
contradiga el acta de nacimiento.
art. 475.—De quien ha sido reconocido constantemente como hijo de matrimonio
por la familia del marido y en la sociedad, quedará probada la posesión de estado de
hijo de matrimonio, si además concurre alguna de las circunstancias siguientes:
I. Que el hijo haya usado constantemente el apellido del que pre
tende que es su padre, con anuencia de éste;
II. Que el padre lo haya tratado como hijo nacido de su matrimo
nio, proveyendo a su subsistencia, educación y establecimiento, y
III. Que el presunto padre tenga la edad exigida para contraer
matrimonio, más la edad del hijo que va a ser reconocido.

Estos mismos principios tuvieron vigencia en el código de 1870, en sus artículos 332,
334, 335, 336, 348, 349 y 350; reproduciéndose en el código de 1884 en sus artículos
308, 309, 310, 311, 321, 322 y 323.
Considerando la importancia que tiene el estado civil de las personas, así como sus
consecuencias, en el orden de su importancia tengamos presente que el estado crea
derechos en favor de las personas, determinando el número y la naturaleza de los
derechos
y obligaciones que le corresponden. No es de orden patrimonial en sí mismo, pero es
fuente de intereses patrimoniales; por ejemplo, en materia sucesoria los parientes más
cercanos excluyen a los más lejanos en la herencia legítima.
En el orden de sus consecuencias, los derechos pueden ser patrimoniales y no
patrimoniales o personales. Entre los primeros aparece la filiación y los derechos
pecuniarios que de ella resultan, como lo ha previsto el Código Civil vigente en el
estado en su artículo 80 (338 del Código Civil del Distrito Federal), que establece que el
estado civil cíe las personas es de orden público y no puede ser objeto ni de
transacción, convalidación, disminución o desconocimiento.
En este tema debe de atenderse a los artículos del Código Civil de la enúdad que a
continuación se enuncian, concordantes de los artículos 339 y 2949 del Código Civil del
Distrito Federal:

art. 2637.—No se puede transigir sobre el estado civil de las personas, no sobre la
validez del matrimonio.

2638.—Es válida la transacción sobre los derechos pecuniarios que de la


declaración del estado civil pudieran deducirse a favor de una persona; pero la
transacción, en tal caso, no importa la adquisición del estado.
Entre los segundos derechos —no patrimoniales— econtramos aquellos que no
prescriben, como resultado del texto de los siguientes artículos consignados en el
Código Civil del Estado y concordantes de los diversos 347, 2944, 2948, 321, 2950 y
2051 del Código Civil del Distrito.

479.—La acción que compete


al hijo para reclamar su estado, es imprescriptible para él y sus descendientes.
2634.—La transacción es un contrato por el cual las partes, haciéndose recíprocas
concesiones, terminan una controversia presente o previenen una futura.
2637.—No se puede transigir sobre el estado civil de las personas no sobre la
validez del matrimonio.
452.—El derecho de recibir alimentos es de orden público y no puede ser objeto cíe
transacción; es irrenunciable e intransmisible; pero, sí pueden ser objeto de las
operaciones indicadas, las pensiones caídas.

En materia de alimentos, debemos tener presente lo dispuesto en los siguientes


preceptos:

ARTÍCULO 2639.—Serán nulas las transacciones que versen sobre: [...] V.—el
derecho de recibir alimentos pero no la transacción que versare sobre las cantidades
que ya sean debidas por alimentos caídos pero no pagados.

Prosiguiendo con la posesión de estado, el Derecho provee acciones de reclamación


tanto para que se conozca el estado, como para el desconocimiento del estado mismo,
lo que entraña su rechazo. En efecto, cuando se reclame el estado civil de una persona
es porque ella se encuentra privada de esa condición jurídica y pretende se defina su
verdadera situación. Por el contrario, la acción de desconocimiento tiene el propósito
de impedir que una persona usurpe o se atribuya un estado que no es el suyo y del
cual pretende obtener beneficios.
En ambas posibilidades, las acciones que se ejercitan resultan constitutivas, por
conferir a la persona un nuevo estado; y declarativas, porque
al hacerlo, reconocen que el estado que tiene esa persona es el que realmente le
corresponde.
Si el estado civil es inalienable e imprescriptible, las acciones que resulten del mismo
son indecibles e imprescriptibles, tanto porque el estado mismo está unido
indisolublemente a la persona, como porque en sí mismo no está en el comercio. De
ello resulta también que el estado civil es indivisible, y en función de ese concepto se
ha pretendido deducir a veces que la sentencia pronunciada sobre una acción goza de
autoridad absoluta, es decir, que es oponible a todos.

art. 21.—(Código de Procedimientos Civiles de la entidad). Las acciones de estado


civil tienen por objeto las cuestiones relativas al nacimiento, defunción, matrimonio o
nulidad de éste, filiación, reconocimiento, emancipación, tutela, adopción, divorcio y
ausencia, o atacar el contenido de las constancias del registro civil para que se anulen
o rectifiquen. Las decisiones judiciales recaídas en el ejercicio de acciones de estado
civil perjudican aun a los que no litigaron.

Las acciones de estado eral fundadas en la posesión de estado, producirán el efecto


de que se ampare o restituya a quien la disfrute contra cualquier perturbador.
La dimensión de la sentencia recaída obedece a que, constituyéndose dichas
resoluciones, se crean nuevas situaciones jurídicas. El casado, como consecuencia de
la nulidad del matrimonio, vuelve a ser soltero, y no sería lógico que este nuevo estado
sólo pueda ser reconocido entre quienes
litigaron, sino que debe operar erga omnes.

7. EL PATRIMONIO

fíes alenium est. Quod nos alud debemus, aes suum est quod alii nobis debent "Es
dinero ajeno el que debemos a otros, es dinero propio el que otro nos debe".12
En cuanto a este tema, desde el ángulo del atributo de la personalidad, en términos
generales, algunos tratadistas coinciden en aceptar que el patrimonio es un conjunto de
bienes que una persona ha recibido de sus padres o ascendientes, dando con esa
referencia la idea de una transmisión hereditaria.
El análisis etimológico del término "patrimonio" puede dar otro significado. La palabra
"matrimonio" proviene del latín matrimonium, mátris: madre y monium: cargas,
traduciéndose como las cargas de la madre. "Patrimonio" tiene igual desglose: patris:
padre y monium: cargas, de lo que se puede concluir que patrimonio son las cargas del
padre. Esta acepción es congruente con la función que se le asignabn al varón en las
sociedades primitivas, para aportar al hogar los anima-
les que cazaba o que pescaba, infiriéndose que ésa era la responsabilidad que a él le
correspondía.
En la visión de a los maestros Aubry y Rau, es el patrimonio una noción intelectual; de
ahí que su posición doctrinal sea calificada como conceptualista, puesto que los objetos
exteriores sobre los cuales estriban los derechos de una persona, no constituyen
puntos de apoyo a las partes integrantes de su patrimonio, en sí mismos, ni de los
productos de su naturaleza constitutiva, sino a título de bienes en función de las
utilidades que ellos son suscepíibles
de obtener.13
Marcel Planiol define al patrimonio como el conjunto de derechos y obligaciones
pertenecientes a una persona apreciables en dinero. Para Andrés Von Tur, patrimonio
es poder económico.14
Para la teoría conceptualista del patrimonio preconizada por los maestros de
Estrasburgo Aubry y Rau, la visión doctrinal no es sino la personalidad considerada en
su aspecto económico, incluyendo en él tanto aquel que tiene una persona en un
momento dado (patrimonio innantus) como el susceptible cíe llegar a tener, desolé su
nacimiento hasta su muerte (patrimonio in potentia).
Luis Araujo Valdivia, partidario del patrimonio como cualidad de pertenencia y no
como atributo de la personalidad, califica como inadmisible que de la personalidad
emanen como atributos o propiedades esenciales de la persona misma: el nombre, la
nacionalidad, el domicilio y el patrimonio, porque el sujeto titular de estos atributos
puede cambiarlos o modificarlos y aun carecer de ellos, sin mengua alguna de los
atributos, propiedades o cualidades esenciales de su personalidad, por lo que se trata
más bien de características que pueden ser consideradas como cualidades extrínsecas
que distinguen y perfeccionan al ser en sí mismo o en orden a su actividad, sin que el
cambio de la cualidad modifique radicalmente el ser cuya propia esencia tiene todos los
medios de acción, virtudes o capacidades que a veces pone en juego para cumplir
mejor su destino.
Esta posición no es aceptada, porque contraría la posición doctrinal que se ha venido
trazando a lo largo de este trabajo,
en el que se reitera que los atributos de la personalidad son inalienables,
imprescriptibles e instransigibles.
Resumiendo la doctrina conceptualista expuesta por Aubry y Rau en materia de
patrimonio y sus lincamientos como emanación de la personalidad, veamos sus
proposiciones:

Ulpiano, Digesto 50, 16, 213.


1!t Op. cit, p. 306.
'' Dentello civil. Teoría ¡[Link] del Derecho Alemán, vol. I-I.

240 TEORÍADELDERECO CIVIL

Primero. Solo las personas pueden tener un patrimonio, lo que implica


que el patrimonio es un atributo de la personalidad, pues, obviamente
las cosas o bienes-que son elementos del patrimonio- no pueden ser
titulares de el.
Segundo. Toda persona tiene necesidad de un patrimonio. El aspecto impositivo de la
necesidad de tenerlo, consolida el principio de que se trata de un atributo de la
personalidad, ya que ésta jamás se agota y si el titular dispone en un momento dado de
todos sus bienes, la bolsa vacía continuará abierta para dar cabida a nuevos y diversos
bienes, lo que quiere decir que el patrimonio es inalienable, pues no puede llegar a
enajenarse en su totalidad.
Tercero. La misma persona rio puede tener más de un solo patrimonio. Esmein, al
aclarar este punto,15 sostiene que así como la persona es un ente individual y su
personalidad no puede desdoblarse o dividirse, de la misma manera, el patrimonio
sigue la suerte de ella misma y como tal, mantiene su unidad.
El maestro José de Jesús Ledezma agregaba a las anteriores proposiciones una más:
Cuarto. El patrimonio constituye una unidad y más
precisamente una universalidad de hecho, entendiéndose por universalidad el conjunto
de cosas o de derechos sujetos a un determinado régimen jurídico que no se alterará a
pesar de que varíen, cambien o desaparezcan algunos de los elementos de ese
conjunto. El patrimonio como universalidad permanece inalterable, porque aunque
varíen o desaparezcan algunos de sus elementos, no desaparecerá éste, porque hay
posibilidad de adquirir nuevos derechos y obligaciones.
Julien Bonnecase hace una síntesis de la teoría clásica ya expuesta, deduciendo de
ella 12 proposiciones:

I. El patrimonio se traduce en una masa de bienes activos y pasivos que representan el


valor económico de un conjunto, de cuya masa se excluyen aquellos derechos que han
sido llamados, a veces, bienes morales o meramente intelectuales.
II. La idea de patrimonio está indisolublemente ligada a la idea de
personalidad. No se concibe un patrimonio sin una persona que sea su
titular.
III. El patrimonio se identifica con la persona misma.
IV. Toda persona tiene necesariamente un patrimonio, aun cuando
no significa riqueza.
V. El patrimonio es de naturaleza puramente intelectual; constituye
una universalidad jurídica.

LAS PERSONAS 241

VI. Es inalienable durante la vida de la persona. VIL Es durante la vida de su titular uno
e indivisible.
VIII. Aun cuando como universalidad de bienes se basa en la personalidad, se
disüngue de la persona misma.
Se transmite —a la muerte de su titular— a sus
herederos, quienes únicamente responden del pasivo hasta el monto del acüvo.
Los acreedores tienen un derecho de garantía que recae sobre el patrimonio del
deudor.
XI. Igualdad de los acreedores en la distribución del patrimonio, en cuanto al ejercicio
del derecho de garantía.
XII. El patrimonio considerado en su conjunto sería protegido, no sólo por la facultad de
reivindicar el patrimonio en la forma de una petición de herencia a la muerte de una
persona, sino también por la acción que compete al ausente, y a mayor abundamiento,
por la de enriquecimiento sin causa.16

Es interesante señalar respecto a este tema, que en el Capítulo III del Libro Primero,
Título Primero del Código Civil del estado, los siguientes artículos se ocupan del
concepto del patrimonio:

art. 41.—El ser humano es titular patrimonial en los aspectos económico, moral y
social.
art. 42.—El patrimonio económico se forma por los derechos y obligaciones
valorables en dinero y que constituyen una universalidad.
art. 43.—El patrimonio moral se constituye por los derechos y deberes no
valorables en dinero y que se integran por los derechos de personalidad.
art. 44.—El patrimonio social compete a todos los seres humanos y pertenece a la
presente y futuras generaciones.
art. 45.—El patrimonio social está compuesto por los ecosistemas, ya que de su
equilibrio dependen la vida y el sano desarrollo productivo.
Todo ser humano tiene derecho a desarrollarse en un medio ambiente sano.
Se considera de orden público e interés social la preservación
y restauración del equilibrio ecológico

8. LA NACIONALIDAD
Con el antecedente romano que situaba al individuo frente a los miembros de su
comunidad, tanto como ciudadanos romanos, o latinos o peregrinos, la evolución de
estos aspectos se tradujo err una

242
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LAS PERSONAS
243

distinta condición alternativa: el hombre o era nacional o era extranjero. Estas


cualidades, que determinaban la posición de un individuo en su comunidad, estaban
consideradas como integrantes del estado civil de las personas —dice Magallón Ibarra
—. Ello tiene una dimensión de mayor alcance, porque se refiere no a los aspectos
civiles del individuo en función de su status frente a los demás, sino básicamente a la
naturaleza política que de ella emana, colocándose —aun cuando no todos los
estudiosos lo aceptan— dentro de los atributos de la personalidad.
En su origen etimológico, la palabra latina natío se deriva de "natalidad"; "nación"
señala un vínculo común resultante del nacimiento.
En el Derecho romano se marcó claramente la distinción entre la natío —significando
un grupo sociológicamente formado— y el populus, como agrupación unificada por el
Derecho. Esta distinción subsiste en la Edad Media y comienza a desvanecerse
durante el Renacimiento, cuando empiezan a usarse indistintamente las ideas de
"pueblo" y "nación" con significado equivalente. Mucho tiempo después deja de ser un
concepto puramente sociológico, para convertirse en postulado político, y pasa así al
campo del Derecho.
Se puede pensar en la nacionalidad como un
vínculo natural que por efecto de la vida en común y de la conciencia social idéntica
hace al individuo miembro del grupo que forma la nación. La nacionalidad, pues, no
puede conocerse ni definirse jurídicamente si no es precisamente dentro del Estado.17
El sociólogo Mariano H. Cornejo escribió:
Podemos decir que la información de un pueblo es un proceso esencialmente
fisiológico, mientras la formación del Estado es un proceso mecánico. El Estado se
crea como efecto de la fuerza; es el conflicto violento el que produce el equilibrio de las
fuerzas, para cuya regulación nace el Estado. Es la fusión de las razas y de los
intereses, el proceso orgánico, el que crea el pueblo.
El proceso mecánico y el proceso fisiológico se complican con un proceso psíquico.
El sentimiento colectivo de cada uno de los grupos componentes, sin desaparecer,
extiende un círculo mayor; abraza con su simpatía, su adhesión profunda a la doble
unidad del pueblo y del territorio. Ese sentimiento da origen al patriotismo, dilatación del
amor filial al símbolo de la paternidad integral, a la tierra en que está la larga serie de
los padres, a la patria.
Al atribuírseles a estos procesos sangre y signos de sus antepasados y de
heroísmo, que habrán de transmitirse a las generaciones futuras, entonces el pueblo
asciende a nación.

17 Trigueros, Eduardo, La nacionalidad mexicana, Jus, México, 1940, p. 2.


Los estudiosos de la Sociología —para fijar el lugar de la nación en la vida humana—
han considerado los temas de la civilización. El pensamiento alemán opone
voluntariamente cultura a civilización; pero no hay en definitiva más cultura que la de la
inteligencia y no es posible abordar el estudio de las naciones sin preguntarse primero
si se confunden con las razas o si se distinguen de ellas, y si el sentimiento nacional es
un rito de la conciencia.
J.T. diferencia las relaciones de comunidad y de sociedad; explica que los lazos de la
sociedad tienen como origen una representación, una idea o cualquier otra cosa que
puede con ello relacionarse. Los de comunidad tienen más bien por causa un hecho: la
naturaleza, el medio, el estado social. Así, concluye que la nación es una comunidad y
no una sociedad. El cuerpo de la nación abraza todas las sociedades que forman los
hombres bajo el impulso de su sociabilidad, bajo la atracción de la civilización. La
nación es una comunidad de comunidades, ligadas éstas frecuentemente a grupos
societarios que son como los puntos de fijación de la vida social.18
Antonio Caso coincidía en la distinción entre comunidad y sociedad, y señalaba que la
comunidad arranca de la naturaleza que la sociedad es construcción de la convivencia
humana y que ésta regula del comercio de las gentes, de modo que la comunidad
preexiste y subsiste con respecto a sus miembros.
El mismo Délos agrega:

La nación no es el comienzo de la historia, sino el resultado de ella. En el comienzo


de la historia está el hombre, el hombre está comprometido con el tiempo. Se
sobreañade a la naturaleza sin cesar de superexistir a sí mismo y al mundo. Una
convergencia de hechos históricos cuyo principio
es el hombre, conduce a través de la civilización a este resultado: la formación del
grupo étnico de la nación.19

Derivado de la nación, encontramos que nacional es el que pertenece o está


relacionado con ella, siempre en contraposición a lo extranjero; que nacionalismo es el
apego de los naturales de una nación a aquello que les es propio y peculiar, y que
nacionalidad es la condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una
nación.20
Al incluirse en el catálogo de atributos de la personalidad, la nacionalidad, se están
incorporando criterios que son fecundo sedi-

'" La nación. Elproblema de la civilización. Ediciones Desclee, De Brouner, Buenos


Aires, 11M8, pp. 132-138.
'" Op. di., p. M7.
'•'" V«';isc Dicnoiiario Porrúa, op. cit., p. 505.
244
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LAS PERSONAS
245
mentó doctrinal, resultante tanto de la Sociología como del Derecho Internacional
Privado. Eduardo Trigueros afirma:

Al fijar posteriormente nuestra atención sobre la atribución de nacionalidad, hemos de


ocuparnos en este aspecto del problema, concretándonos ahora a fijar el sentido
jurídico del vocablo "nacionalidad", que podríamos resumir afirmando que es el atributo
jurídico que señala al individuo como miembro del pueblo de un Estado.21

Otro concepto que también concurre en algunas ocasiones propiciando confusiones,


es el indigenato, que se refiere al vínculo original que por razón de nacimiento liga a un
individuo, sea con un pueblo o con un territorio determinado; la civilización indígena
estaba en pleno
desarrollo, el cual se vio truncado por la llegada de los españoles.22
Después del choque de los pueblos —indígena y español— ocasionado por la
Conquista, se produce el inicio de la nación mexicana. Los fenómenos sociales así
producidos son los cimientos que apoyan la integración de nuestra nacionalidad.
Eduardo Trigueros hace notar que de acuerdo con los principios de Derecho
Internacional aceptados en la época de la Colonia, se consideraba como miembros de
la población de la Nueva España a los hijos de españoles nacidos en México, siempre
que sus padres estuvieran avecindados en México.
Respecto al tema central de este capítulo, la nacionalidad, es importante verificar las
tendencias doctrinales que pretenden determinar la esencia de la nacionalidad; siendo
ésta:

a) El naturalismo encuentra que la nación es el producto históri


co resultante de las virtudes de los elementos naturales, por ejemplo,
sangre, raza, territorio, fronteras, lenguaje, que constituyen la unidad
histórica llamada nación.
b) El espiritualismo rechaza los supuestos de la posición anterior
y, en la voz de Ernest Renán, afirma que una nación es un plebiscito
cotidiano, la adhesión plebiscitaria que todas las almas tributan dia
riamente a la unidad histórica de la patria, un pasado de glorias y
remordimientos. Renán concluye diciendo que la nación es todo
grupo de hombres que, conviviendo juntos desde hace mucho tiem
po, prestan diariamente a la unidad que constituyen una adhesión
constante, referida a la integridad de un pasado colectivo.23

21 Trigueros,
E., op. cu., pp. 10 y 11.
22 Chávez Hayhoe, Salvador, Historia sociológica de México. Colección
Internacional,
Ed. Salvador Chávez Hayhoe, México, 1944, t. III, p. 7.
23 Drammes philosophiques, 1986, Ed. C. Levy.
José Ortega y Gasset al referirse a tales conceptos señalaba:

Si la nación consistiese nada más en pasado y presente, nadie se ocuparía de


defenderla contra un ataque. Nos parece deseable un porvenir en el cual nuestra
nación continúe existiendo; por eso nos movilizamos en sus defensas no por la sangre
ni por el idioma ni por el común pasado. Al defender la nación defendemos nuestro
mañana, no nuestro ayer.

García Morente, al pretender encontrar la esencia de la nacionalidad, conjuga los


hechos del pasado con los del presente y los del futuro, afirmando:

La teoría de Renán olvida que la adhesión plebiscitaria al pasado no tendría eficacia


ni virtualidad histórica, viva y acüva, si no fuese contemplada por la adhesión a un
futuro incitante, a un proyecto ulterior de vida común. El patriotismo nacionalista no se
limita al pasado y al presente, sino que se ejercita también sobre el futuro. Esa afinidad
entre los hechos del pasado, del presente y del futuro, esa comunidad formal, no tiene
más que un hombre: estilo. Una nación es un estilo; un estilo de vida colectiva en los
diversos actos, en las empresas, en las producciones.24
Niboyet define la nacionalidad como un vínculo político y jurídico que relaciona a un
individuo con un Estado.25
El criterio que al respecto externó el Tribunal Internacional de Justicia
en el caso de Notebohn, fue el de que la nacionalidad es el vínculo jurídico que tiene
como base un hecho social de unión, una solidaridad efectiva de existencia, de
intereses, de sentimientos, jun-
a una reciprocidad de derechos y deberes.26
Mancini, quien el 22 de enero de 1981 exponía su lección inau-iral en la Universidad
de Turín con el título de "La nacionalidad como fundamento del Derecho de Genes",
establece una serie de reglas básicas por la duplicidad de alternativas de la
nacionalidad, de las que citamos la primera:

Toda persona desde su origen debe tener una nacionalidad; en él concurren dos
vertientes doctrinales:

21 Idea de la hispanidad, Madrid, 1947, pp. 15 y sigs.


25 Principio de Derecho Internacional Privado. Selección de la 2a edición francesa del
Mtnmul de A. Pillrl. yJ.T. Niboyet, traducida por Andrés Rodríguez Ramón. Editorial
Nacional, México, 1965, pp. f y 77.
*" Recucil Cij., l!)55, p. ült.
246 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

1. El jus sanguinis o derecho de la sangre, en el cual la transmisión


de la nacionalidad está determinada en función de la nacionalidad de
los padres. En este sistema, los vínculos de sangre son los factores básicos
para la atribución de la nacionalidad.
2. El jus solí o el derecho de suelo, que vincula al individuo con el
suelo o lugar en el que nace. En este aspecto, la especificación territo
rial es la básica para la atribución de la nacionalidad de la persona.
La consideración y aceptación de estas doctrinas tiene índices I más de orden político
y
práctico que estrictamente jurídicos; teniendo en mente la posibilidad de un Estado que
siguiera el principio de la sangre y que tuviera una escasa población a cambio de un
grupo numeroso de extranjeros que se avecinen para su colonización, corre el riesgo
—si sólo acepta el vínculo consanguíneo— de verse dominado por la influencia de los
extranjeros. Por el contrario, el principio que favorece el derecho del suelo,
ejemplificado en la nación de los Estados Unidos de América, con sus inmigrantes, que
aceptaron que sus hijos, en función de haber nacido en un nuevo sueldo, I estuvieran
en condiciones de obtener esta nacionalidad.27
Niboyed señala que las necesidades prácticas han impuesto la necesidad de excluir o
conjugar estos dos sistemas, al grado de que había cuatro corrientes o grupos
centrales de legislaciones mundiales: la primera, correspondiente a los países que
admitían rigurosamente el derecho de la sangre, como Alemania, Austria y Hungría. La
segunda fórmula es aquella a la que seguían el derecho del suelo, como Argentina,
Bolivia, Perú, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Chile,
Uruguay, Panamá, Paraguay y I Venezuela. En la tercera corriente están los países
que mezclan las dos doctrinas —sangre y suelo—, como México, Estados Unidos y la
Gran Bretaña. Finalmente hay una cuarta posición que combina el jus sanguinis con el
jus solí, pero que le otorga preferencia lo primero I de ellos, como sucedía en Francia,
Bélgica, España, Grecia, Italia,
Polonia y Suiza.28
El Código Civil de 1884, que también tuvo vigencia
en el Distrito Federal, transcribió el texto de los dispositivos antes citados, cambiando
su numeración del 23 al 26, con la única modificación lateral del artículo 24 del primero
de esos ordenamientos, ya que la expresión "los residentes en el Estado" fue sustituida
en el texto del artícu-

27 J. Mauri, Derecho Internacional Privado, trad. de José María Cajicajr., Puebla,


México,
1949, p. 62.
28 Véase G. Arce, Alberto, Derecho Internacional Privado, Imprenta Universitaria,
Gnu-
dalajara, Jalisco, México, 1955, p. 18. Téngase presente la ausencia de actualidad de
csn
clasificación, que seguramente ha experimentado modificaciones,

247
LAS PERSONAS

lo 25, por "los residentes en el Distrito o en la California". Por su parte, el Código Civil
vigente excluyó la anterior reglamentación y la dejó —aun cuando sólo formalmente—
a las personas políticas de la Ley Suprema de la Unión.
Verifiquemos el antiguo texto del artículo 30 de la Constitución Política de la República
Mexicana, sancionada por el Congreso General Constituyente el 5 de febrero de 1857,
que establecía:

art. 30.—Son mexicanos:


I. Todos los nacidos dentro o fuera del territorio de la República,
de padres mexicanos.
II. Los extranjeros que se naturalicen conforme a las leyes de la
Federación.
III. Los extranjeros que adquieran bienes raíces en la República o
tengan hijos mexicanos, siempre que no manifiesten la resolución de
conservar su nacionalidad.

Este precepto reconocía solamente el jus sanguinis, agregando como medio


idóneo para adoptar la nacionalidad mexicana, el hecho de adquirir bienes raíces en el
país.
El texto actual del mencionado artículo 30 constitucional, reformado por la Comisión
Permanente del Congreso de la Unión mediante decreto publicado en el Diario Oficial
de la Federación el 20 de marzo de 1997, es del tenor siguiente:
art. 30.—Son mexicanos:
A) [...]
I. [...]
II. Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos
nacidos en territorio nacional, de padre mexicano nacido en territo
rio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional;
III. Los que nazcan en el extranjero hijos de padres mexicanos por
naturalización, de padre mexicano por naturalización, o de madre
mexicana por naturalización, y
IV. Los que nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas,
sean de guerra o mercantes.
B) [...]
L [.-.]
II. La mujer o el varón extranjeros que contraigan matrimonio con varón o con mujer
mexicanos, que tengan o establezcan su domicilio dentro del territorio nacional y
cumplan con los demás requisitos que al efecto señale la ley.

Igualmente fueron objeto de reforma los siguientes artículos.

248
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

art. 32.—La ley regulará el ejercicio de los derechos que la legislación mexicana otorga
a los mexicanos que posean otra nacionalidad y establecerá normas para evitar
conflictos con doble nacionalidad.
El ejercicio de los cargos o funciones para los cuales, por disposición de la presente
Constitución, se requiere ser mexicano
por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra
nacionalidad. Esta reserva también será aplicable a los casos que así lo señalen otras
leyes del Congreso de la Unión.
En tiempo de paz, ningún extranjero podrá servir en el ejército, ni en las fuerzas de
policía o seguridad pública. Para pertenecer al activo del Ejército en tiempo de paz y al
de la Armada o al de la Fuerza Aérea en todo momento, o desempeñar cualquier cargo
o comisión, se requiere ser mexicano por nacimiento.
Esta misma calidad será indispensable en capitanes, pilotos, patrones, maquinistas,
mecánicos y, de una manera general, para todo el personal que triplique cualquier
embarcación o aeronave o insignia mercante mexicana. Será también necesaria para
desempeñar los cargos de capitán de puerto y todos los servicios de practicaje y
comandante de aeródromo.
Los mexicanos serán preferidos a los extranjeros en igualdad de circunstancias, para
toda clase de concesiones y para todos los empleos, cargos o comisiones de gobierno
en que no sea indispensable la calidad de ciudadano.
art. 37.—A) Ningún mexicano por nacimiento podrá ser privado de su nacionalidad.
B) [-.-]

TRANSITORIOS
primero. El presente decreto entrará en vigor al año siguiente de su publicación en el
Diario Oficial de la Federación.
segundo. Quienes hayan perdido su nacionalidad mexicana por nacimiento, por haber
adquirido voluntariamente una nacionalidad extranjera y si se encuentran en pleno
goce de sus derechos, podrán beneficiarse de lo dispuesto en el artículo 37 apartado
A constitucional, reformado por virtud del presente decreto, previa solicitud que hagan a
la Secretaría de Relaciones Exteriores, dentro de los cinco años siguientes a la citada
fecha de entrada en vigor del presente.

CAPÍTULO XIX

LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD

enrique romero gonzález


1. Planteamiento general
De señorío (derecho subjetivo propiamente dicho)
[pic]

El ser humano tiene la libertad como presupuesto de su desarrollo. Las libertades


pueden ser de dos tipos: lícitas (derechos y facultades de inordinación) e ilícitas
(entuertos). Las libertades del ser humano se pueden clasificar como se ve en el
siguiente esquema, tomado de la obra de Aftalión y Vilanova:1

| | |Entuerto (hecho |
| | |ilícito) |
| | | |
|LIBERTAD |i |

De inordinación (cumplimiento del propio deber)


V-g- Quien tiene un deber tiene simultáneamente
el derecho de cumplirlo.

A todo derecho le corresponde un deber o una obligación, es decir, no hay derecho


sin una obligación respectiva, tomando en cuenta el tipo de obligación que le
corresponde, los derechos subjetivos propiamente dichos son de dos tipos:

A) Derechos absolutos:
a) Derechos de la personalidad;
b) Derechos reales,
c) Derechos de la propiedad intelectual.
d) ' Vid. Ai'inlión, Enrique R. y Vihmova, José, Introducción al derecho, 13a ed., Ed.
Abeledo-l'nrol, Buenos Aires, Aij(enliii¡i, 5(>2 [>. I.

250
TEORÍA
DEL DERECHO CIVIL
LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD
251

Derechos creditorios
Derechos reales
[pic]
B) Derechos relativos:
a) Derechos potestativos, y
b) Derechos creditorios.
[pic]
Para determinar el contenido de la abstención universal se toma en cuenta !a persona
física y espiritual del derechohabiente (derecho a la vida, a la integridad física, al honor,
etc.).
Se toma en cuenta una cosa material deter minada con relación a la cual el derecho
real de abstención (propiedad y demás derechos reales)
Obligado: todo
miembro de la
comunidad
Una "cosa" genérica, un género de cosas, i se toma en cuenta para determinar la abs-1
tención universal
Derecho a actos indeterminados e indefinidos de una persona determinada (patria
potestad, esclavitud, vasallaje, etc.).
Derecho a uno o varios actos determinados de una persona determinada (dar una cosa
o suma de dinero; hacer, por ejemplo, un traje; no colocar un letrei'o luminosos en la
fachada del local alquilado).
Obligado:
individuos
determinados
Son derechos absolutos aquellos en que toda la comunidad está "obligada"2 a
respetarlos; son derechos relativos aquellos en que el obligado es un individuo
determinado. La clasificación en cuestión se puede ver en el siguiente esquema:3

Otra forma de clasificar los derechos subjetivos es en función del interés presumido
en el derechohabiente,4 o dicho de otra manera, de si estos derechos son susceptibles
en su esencia de ser valorados en dinero. Cabe aclarar que la circunstancia de que un
derecho subjetivo no sea pecuniario (valorable
en dinero), no significa que su violación no genere responsabilidad pecuniaria. Un
ejemplo típico lo representa el que se atente contra el honor de una persona. El honor
no se puede valorar en dinero, pero el atentado contra ese honor puede hacer
responsable en lo pecuniario al que lo dañó. La clafi-sicación en cuestión se muestra
en el siguiente esquema:5

2 Para ver la diferencia entre deber jurídico y obligación, Gutiérrez y González, Er


nesto, Derecho de las obligaciones, 10a ed., Ed. Porrúa, México, 1995, pp. 36-40.
3 Vid. Aftalión, Enrique R. y Vilanova, José, op. cit., p. 584.
4 Vid. Aftalión, Enrique R. y Vilanova, José, op. cit., p. 585.
5 Vid. Aftalión, Enrique R. y Vilanova, José, op. cit, p. 585.

Derechos de la propiedad intelectual


'Tienen un interés\
pecuniario y otro
Derechos potestativos
Derechos de la personalidadj
no pecuniario

El patrimonio de una persona está compuesto por dos partes: una susceptible de ser
valorizada en dinero y otra que no (pecuniaria y no pecuniaria). Dado que el patrimonio
es el conjunto de bienes, derechos, obligaciones y cargas de una persona, resulta que
hay derechos no valorables en dinero. Entre los derechos subjetivos no valorables en1
dinero se encuentran los derechos de la personalidad.
El maestro español José Gastan Tobeñas explica esta circunstancia de la siguiente
manera:

La persona individual tiene una esfera de poder jurídico. Precisamente


el Derecho existe por causa del hombre y es éste el sujeto primario o indefectible del
Derecho privado, al igual que el Derecho público.
Ahora bien, los bienes de la persona —que obtienen su protección, bien por la vía
de los efectos reflejos del derecho objetivo, ya por la de la concesión de verdaderos
derechos subjetivos— pueden ser de diversa naturaleza. Hay bienes personales como
la vida, el nombre y el honor; bienes patrimoniales, que se desenvuelven en la esfera
de carácter y representan el carácter económico que rodea a la persona, y bienes
familiares y sociales, que representan el poder de la persona dentro de las
organizaciones en que el sujeto se desenvuelve.
La protección de la primera y más fundamental de estas categorías de bienes de la
persona individual, se traduce en los llamados derechos de la personalidad.6

2. Concepto de derechos de la personalidad

Existen infinidad de definiciones de derechos de la personalidad; hemos escogido las


siguientes, por ser cercanas a las características

'' Vid, Gastan Tobeñas, José, "Los derechos de la personalidad", Revista general de
legis-liirii'm v jnrixfmulmría, Madrid, España, julio-agosto de 1952.

252
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD
253
de estos derechos en la regulación de nuestro sistema jurídico. Así, según Gastan, son
derechos de la personalidad:

... aquellos derechos que, a diferencia de los patrimoniales, garantizan al sujeto el


señorío sobre una parte esencial de la propia personalidad, o bien aquellos que tienen
por objeto
los modos de ser, físicos o morales, de la persona.
Con fórmula muy precisa los conceptúa De Castro, en nuestra doctrina, como los
derechos "que conceden un poder a las personas para proteger la esencia de su
personalidad y sus más importantes cualidades".7

Nosotros hemos preferido construir una definición con base en la doctrina mexicana,
que completamente lo expresado por los estudios extranjeros. Así, decimos que
derechos de la personalidad son los derechos subjetivos previstos por el ordenamiento
jurídico positivo, que tutelan la dignidad de la persona, a través de la protección de
ciertos bienes constituidos por proyecciones físicas o psíquicas del ser humano,
atribuidas para sí u otros sujetos de derecho.
La definición está compuesta de los siguientes elementos:
Son derechos subjetivos;

A) Previstos por el ordenamiento jurídico positivo;


B) Previstos por el ordenamiento jurídico positivo;
C) Tutelan la dignidad de la persona;
D) La dignidad se tutela protegiendo ciertos bienes;
E) Los bienes materia de protección están constituidos por pro
yecciones físicas o psíquicas del ser humano.
F) Las proyecciones son atribuidas para el ser humano u otros
sujetos de derecho.

Algunos de estos puntos serán explicados en esta primera parte los demás se
analizan en el resto del texto:
A) Son derechos subjetivos; con esto se quiere decir que el sujeto protegido por esta
figura, üene una facultad de exigir de los demás una conducta de respeto a ciertos
atributos de su persona, si tales atributos no son respetados.
Si ese respeto no se da, se da la violación de tal derecho. Dicha violación genera la
posibilidad de que el titular del derecho acuda ante una autoridad para que
coactivamente se le otorgue la prestación reclamada (el respeto en cuestión), con
todas sus consecuencias de derecho.

7 Vid. Gastan Tobeñas, José, op. cit.


Se sostiene que los derechos de la personalidad son derechos subjetivos y no bienes.
Aunque pueda parecer obvia esta afirmación, existe un sector de los estudiosos del
Derecho que considera lo contrario. Las corrientes en contrario se cuestionan sobre si
los derechos de la personalidad son realmente derechos subjetivos. Al respecto, el
ilustre José Gastan Tobeñas dice:

Admitimos la posibilidad de una facultad o poder jurídico sobre la propia persona o


más bien sobre los atributos, cualidades o modos de ser de la persona misma, todavía
surge otro problema de no pequeña dificultad y es de si tales poderes implican
verdaderos derechos subjetivos o se tratan de menores efectos reflejos del derecho
subjetivo, a través de las cuales se concede a ciertas irradiaciones de la personalidad
una protección jurídica general.
Arranca de Savigny y prosigue con Thon, Unger, Jelliiiek, Enneccerus, Crome,
Oertmann, Von Thur, etc., la corriente que ha generado en la doctrina germánica —
basándose en diversas y, sobre todo, en los términos en que se pronuncia el Código
Civil alemán— la existencia de verdaderos derechos subjetivos de la personalidad.
La opinión contraria a los derechos de la personalidad ha tenido también partidarios
en
otros países, como en Italia y Portual, y los tienen también actualmente en América.
Así, para Orgaz se trata de bienes personales, de presupuestos jurídicos de la persona
individual, que, por lo mismo, se hallan protegidos por la ley, pero que no constituyen
propios derechos subjetivos. En los casos de los llamados derechos a la vida, a la
integridad corporal, al honor, etc., "no hay ninguna facultad específicamente concedida
por el derecho objetivo a favor de las personas, nada que éstas no puedan hacer o no
hacer a su arbitrio, nada que dependa en su realización de su exclusiva voluntad; el
derecho subjetivo surge sólo después de la lesión inferida por otro sujeto a esos bienes
(homicidio, lesiones, injuria, etc.) y tal derecho ya no se caracteriza como un derecho a
la vida, a la integridad, etc., sino, simplemente a obtener la condenación penal o civil
del ofensor. La vida, la integridad física o moral, el nombre, etc., no constituyen
derechos de la persona —como si fueran algo separado y distinto de ella, algo que la
persona tiene y que podría no tener—, sino que son la persona misma".
Pero, en general, la tesis favorable a la existencia y rango dogmático de los
derechos de la personalidad va hoy prevaleciendo en casi todos los pueblos. Muy
juiciosamente observa Perrera a este respecto que la simple concurrencia de la
protección pública en determinados bienes personales no es índice de la existencia del
derecho subjetivo; pero esta existencia es evidente cuando esa tutela pública se
individualiza a favor del particular o se deja a su arbitrio.
Ello hace que, como escribe el propio KciTiini, el problema no sea susceptible de una
respuesta única. Muchos de los Ihmudos derechos de la libertad viven todavía en el
254 TEORÍA DEL DERECHO CIVIL

estado difuso de protección pública (libertad de. reunión, de pensamiento, de


conciencia, etc.) y constituyen efectos reflejos del derecho objetivo. Mas para ciertas
categorías de bienes personales (vida, integridad física, honor, nombre) ha podido
tener lugar un fenómeno de concentración de esa tutela a favor de los particulares bajo
forma de derechos subjetivos.
Como observa en nuestra patria el profesor Martín Ballesteros, existe en el uso
corriente "una indudable inflación de la palabra 'derecho'" y no cabe "asignar la
categoría de derechos a todos los atributos en que puede manifestarse la
personalidad", verdaderos derechos, destacados como tales, arrancados por la ley o la
jurisprudencia, del campo de las simples facultades jurídicas.
En principio, no hay, ciertamente, razones decisivas para negar la existencia de la
categoría jurídica constituida por derechos subjetivos de la personalidad. Si el Derecho
presupone siempre un deber jurídico, que haga posible una presentación o exigencia,
hay que reconocer que el derecho a la vida, a la integridad física, al honor, a la
identidad personal, etc., penetran en el círculo del deber jurídico que pesa sobre todos,
en el sentido de que no han de ser ilegítimamente lesionados. Y si el concepto de
derecho subjetivo presupone un poder al que el ordenamiento jurídico conceda una
cierta autonomía,
no puede negarse cierta posibilidad técnica de que sean objetivados por el Derecho,
separándolos y destacándolos de la personalidad, determinados atributos suyos, que
sean así elevados a bienes jurídicos y, consiguientemente, a objetos de derecho,
protegidos con una específica acción civil.
En los derechos esenciales de la personalidad, ciertamente, pueden concurrir las
habilidades propias de los derechos subjetivos en cuanto se dé en ellos la atribución,
por el ordenamiento positivo, de un poder jurídico a un titular frente a otras u otras
personas, puesto a su libre disposición y tutelado por una acción judicial.
Por lo demás, el problema de si el derecho positivo reconoce como un poder
jurídico autónomo protegido por una acción a cada uno de los posibles derechos de
personalidad, sólo puede resoverse caso por caso, según los principios del
ordenamiento jurídico de que se trate.8

En nuestra opinión, los derechos de la personalidad son derechos subjetivos que


protegen bienes. En esta parte del texto ya no haremos referencia a esta cuestión, sino
que la retomaremos al tratar sobre el objeto y bienes tutelados de los derechos de la
personalidad. Baste por ahora decir lo siguiente:

1. Toda norma persigue un fin, consistente en proteger un bien jurídico;

Vid. Gastan Tobeñas, José, op. cu.

255
LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD

2. Que una forma de proteger un bien jurídico es a través de un


régimen de derechos subjetivos, y
3. Que no es válido confundir el fin.

B) Previstos por el ordenamiento jurídico positivo.


Los derechos de la personalidad son etablecidos por el derecho positivo. Si el derecho
de la personalidad no se encuentra consagrado en una ley, simplemente no existe
como derecho de la personalidad; podrá existir como derecho natural, mas no como
derecho de la personalidad, por ser éste siempre un derecho positivo protegido por la
coactividad del Estado si se viola. Al tratar sobre las figuras afines con los derechos de
la personalidad se retomará este punto.
Q Tutelan la dignidad de la persona. Como dijimos al tratar el carácter de derechos
subjetivos de los derechos de la personalidad, en esta parte del texto ya no haremos
referencia a la circunstancia del objetivo y bien protegido de los derechos, sino que la
retomaremos al tratar sobre el objetivo y bienes tutelados por los derechos de la
personalidad.
D) La dignidad se tutela protegiendo ciertos bienes. Esta parte se
tratará al referirse a los bienes protegidos por los derechos de la
personalidad, tal como se menciona en los párrafos anteriores.
E) Los bienes materia de protección están constituidos por pro
yecciones físicas o psíquicas del ser humano.
F) Las proyecciones son atribuidas para el ser humano u otros
sujetos de Derecho. Para terminar con este apartado, diremos que la
definición legal de derechos de la personalidad no es ambigua, pero
está sujeta a mejoras:

art. 24.—Los derechos de personalidad, tutelan y protegen el disfrute que tiene el ser
humano, como integrante de un contexto social, en sus distintos atributos, esencia y
cualidades, con motivo de sus
interrelaciones con otras personas y frente al Estado.
Por lo que se refiere a las personas jurídicas, les serán aplicables las disposiciones
de este capítulo en lo conducente.

3. Antecedentes de los derechos de la personalidad

La protección de bienes fundamentales de la persona es muy antigua. Lo que no es


antiguo es que el medio de protección de tales bienes sea la instauración de derechos
subjetivos. En otras palabras, la protección de bienes fundamentales se ha dado por
medio de figuras distintas a través de los tiempos, y es hasta la época mo-

256
TEORÍA DEL DERECHO CIVIL
LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD
257

derna que se hace uso de los derechos subjetivos como medios de protección.
Siguiendo a Gastan, se puede dividir el estudio de los antecedentes de los hechos de
la personalidad en las siguientes etapas:

1. Antigüedad y Roma;
2. Edad Media;
3. Derecho Natural y Revolución, francesa, y
4. Siglo XIX y época actual.

A. Antigüedad y Roma

Veamos, en propósito, lo que dice Gastan Tobeñas:

Encontramos en épocas antiguas manifestaciones aisladas —directas o indirectas—


de la protección de la personalidad individual, pero no una consideración sistemática de
los que hoy llamamos derechos de la personalidad. Así, en Roma era desconocida esta
clase de derechos, y la protección de la personalidad funcionaba a través de la actio
iniuriarum?

B. Edad Media

Ahora veamos este texto sobre la Edad Media:

El cristianismo sentó la base moral indestructible sobre la que ha de alzarse el


reconocimiento de
los derechos de la personalidad individual. Como dice Luño Peña, "el Cristianismo
representa y constituye la más solemne proclamación de los derechos de la
personalidad humana, mediante la idea de una verdadera fraternidad universal que
implica la igualdad de derechos y la inviolabilidad de la persona con todas sus
prerrogativas, individuales y sociales".
En el fondo del pensamiento medieval se reconocía, implícitamente cuando menos,
que en el hombre y no en el Estado o en cualquier otra entidad, radicaba el fin del
Derecho; pero, a pesar de ello, la concepción jurídica de la Edad Media, fundada en la
consideración del Derecho como una ordenación total de la vida, no sintió, durante
siglos, la necesidad de dar un relieve muy dstacado a los derechos naturales de la
persona. Es en las postrimerías, y sobre todo en ocasión del renacimiento, cuando se
fue experimentando la conveniencia de afirmar la independencia de la persona y la
intan-gibilidad de los derechos humanos, y van apareciendo las construcciones
jurídicas en las que había de encarnar esta aspiración.

'•> Vid. Gastan Tobeñas, José, op. dt.


Una de ellas fue la figura de una potestas in se ipsum o ius in corpus, que significa el
atisbo por los antiguos doctores de la moderna teoría de los derechos de la
personalidad. El español Baltasar Gómez de Améscua, en un libro muy interesante del
siglo XVIII, defendió la tesis de que "todo hombre, por la ley de la naturaleza o por los
preceptos de los derechos civil, canónico o real, tiene una potestas in se ipsum, en los
límites establecidos por tales
leyes".10

C. Derecho natural y Revolución francesa

Otra construcción que marca, no ya el reconocimiento, sino la exaltación de los


derechos de la personalidad, es la de los llamados derechos naturales o innatos, que
patrocinó, a paritr del siglo XVII, la escuela del derecho natural, considerándolos como
aquellos derechos que son connaturales al hombre, nacen con él, corresponden a su
naturaleza, están indisolublemente unidos a la persona y son, en suma, preexistentes a
su reconocimiento por el Estado.
Pero esta teoría de los derechos innatos iba unida a un sentimiento de
reivindicaciones políticas que fue transformándola, insensiblemente, en una doctrina de
matiz político y revolucionario: la de los derechos del hombre y del ciudadano. La
declaración de derechos adoptada por la Asamblea Constituyente francesa en 20-26 de
agosto de 1789, hace suya la idea de la existencia de unos derechos naturales,
preexistentes al Estado, no creados, únicamente reconocidos por éste. El preámbulo
dice así: "Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional,
considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre
son únicas causas de las desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, han
decidido exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y
sagrados del nombre [...]"n

D. Siglo XIX y época actual

La escuela histórica y, en general, el positivismo jurídico del siglo XIX barrió la idea de
esos llamados derechos innatos u originarios que nacen con la persona y
competen al titular por ser persona y en cuanto lo es, y ello, unido al matiz político que
había llegado a tener dicha teoría, hizo que los pandectistas y civilistas se haya visto en
la necesidad de llevar la idea, con otro enfoque y otras vestiduras, al derecho privado,
admitiendo la existencia de unos derechos que se ejercitan sobre la propia persona o
sus cualidades o atributos, asegurando el goce de nuestros bienes internos, de
nuestras energías físicas y espirituales. Tal es el origen de la concepción de los
derechos de la personalidad como una nueva especie de derechos privados. La
literatura sobre los mismos es muy extensa, pero se ha de notar que la elaboración
doctrinal de esta teoría es todavía muy imperfecta, y reina gran disparidad de opiniones
en cuanto a los caracteres, contenido y admisión misma de esta clase de derechos.12
4. Figuras afines

Las garantías individuales y los derechos humanos son figuras semejantes a los
derechos de la personalidad; son semejantes, ya que las tres protegen la dignidad de la
persona, pero difieren por su sujeto pasivo y posición en el ordenamiento jurídico.
Se dice que el sujeto pasivo es aquel que tiene el deber, o en su caso obligación, de
respetar o satisfacer el derecho de otro. En otras palabras, el sujeto pasivo de una
relación jurídica es aquel que debe cumplir la pretensión del sujeto activo de dicha
relación. Esta pretensión puede consistir en que el sujeto pasivo de algo, haga algo o
se abstenga de hacer algo.
Mientras las garantías individuales son derechos subjetivos públicos, los derechos de
la personalidad son derechos subjetivos privados; es decir, el sujeto pasivo de una
garantía individual es, generalmente, una autoridad, y el sujeto pasivo de un derecho
de la personalidad es cualquier persona.
Respecto a su posición en el ordenamiento jurídico, las garantías individuales se
encuentran en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que son
de rango superior a los derechos de la personalidad.
Por su importancia, hemos dejado la circunstancia de los derechos humanos al último.
La importancia de los derechos humanos respecto a las garantías individuales y los
derechos de la personalidad, radica en que los derechos humanos son el género del
que; derivan los derechos de la personalidad y las garantías.
Los derechos humanos pueden tener o no posición en un ordenamiento jurídico, ya
que pueden ser reconocidos o no por el derecho positivo. En relación con su sujeto
pasivo, los derechos humanos son universales, por lo que se entiende que su sujeto
pasivo también lo es.
Puntualizando, podemos decir que la dignidad de la persona es protegida por los
derechos humanos, que se pueden manifestar tanto en el campo del derecho público
(garantías individuales), como en el del llamado derecho privado (derechos de la
personalidad).

Gastan homologa en su estudio —a nuestra forma de ver, erróneamente—


derechos humanos y lo que en el Derecho mexicano se denomina garantías
individuales. El multicitado jurista español dice al respecto:

La teoría de los derechos de la personalidad pertenece fundamentalmente al derecho


privado; ha respondido al propósito de que sean reconocidos y proclamados tales
derechos como una nueva especie de derechos privados, dotados de protección civil.
Por el contrario, la teoría de los derechos del hombre se preocupa, sobre todo, de su
tutela pública, aspirando a poner al individuo bajo la protección del derecho político
La significación que acompaña a la teoría de los derechos del hombre y del
ciudadano, como a la de los llamados derechos individuales es, en efecto, muy clara;
están vinculados a las declaraciones de derechos formuladas a partir del siglo xvili,
cuyas fuentes doctrinales e históricas se discuten, pero cuya doble característica,
política e individuales en cuanto tratan de determinar exenciones o libertades cuyo
beneficiario es el individuo; todos tienen, al mismo tiempo, un alcance político en
cuanto suponen afirmación frente al poder o asumen oficio de garantía.
En las constituciones de la postguerra tienen mucha actualidad las declaraciones
relativas a los derechos de la persona. Además, constituye una de las expresiones
últimas de este tipo de declaraciones la Tabla de los Derechos del Hombre que, con
enfoque político-democrático y con ambiciones universalistas, aprobó (con la
abstención del bloque soviético, la Arabia Saudita y la Unión Surafricana), la Tercera
Asamblea de la ONU, con
fecha 10 de diciembre de 1948.
Considerados así los derechos individuales, en las declaraciones de las
constituciones políticas y textos análogos, como derechos frente al poder, tenían y
tienen el grave inconveniente de conducir a una antítesis, no justificada ni deseable,
entre el Estado y el individuo.
Es superior y más perfecta, desde este punto de vista, la teoría de los derechos
naturales de la filosofía católica, que los concibe como aquellos derechos que el
hombre tiene para poder cumplir su fin individual y social y que no deben considerarse
en un sentido absoluto como derechos individuales ni como derechos públicos
concedidos o reconocidos por el Estado. Los derechos naturales —dice Luño— no son
estrictamente derechos individuales, aunque respondan a la individualidad perfecta del
hombre, a su propia personalidad [...] La persona individual es racional y social por
naturaleza [...] Los derechos naturales son a la vez individuales y sociales.
Por lo demás, es vana ilusión el creer en la eficacia práctica de las declaraciones
de derechos, que precisamente, si algo demuestran, es la falta de vigencia social de
aquellos principios que se esfuerzan en proclamar teóricamente, sin preocuparse casi
nunca de buscar la manera de incorporarlos a la realidad jurídica de los pueblos.13

LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD


5. Titularidad de los derechos de la personalidad

El titular de los derechos de la personalidad es primeramente el ser humano. Si


bien el ser humano puede atribuir sus proyecciones psíquicas o físicas a otros sujetos
de derecho, esto es la excepción y no la regla. Al respecto, el artículo 24 del Código
Civil de Jalisco dice en su segundo párrafo: "Por lo que se refiere a las personas
jurídicas les serán aplicables las disposiciones de este capítulo en lo conducente".
Como el Derecho regula primordialmente relaciones jurídicas, es fundamental tratar
este tema al explicar la titularidad de los derechos de la personalidad.
HECHO/ACTO JURÍDICO
Sujeto activo
Acreedor.
Tiene un
derecho
subjetivo
[pic]
Al prever una conducta la norma jurídica, le otorga consecuencias de derecho si llega
a darse dicha conducta en la realidad. A la conducta prevista por la norma, que se da
en la realidad, se le denomina hecho o acto jurídico. Cuando esa conducta prevista en
la norma se da en la realidad, se generan derechos y obligaciones para las personas.
Este conjunto de derechos y obligaciones se encuadra en lo que se llama relación
jurídica. En otras palabras, la realización de hechos o actos jurídicos es la única
manera de que se generen derechos y obligaciones. Esta circunstancia queda
explicada en el esquema siguiente:
Puede ser de dos tipos
Sujeto pasivo Deudor. Tiene un deber/ obligación

1. Hay una norma jurídica vigente. 2. Se da un hecho o acto jurídico. 3. El acto


concuerda con el supuesto de la norma. 4. Se actualiza el supuesto de la norma. 5. Se
da la consecuencia: una relación jurídica, la relación se da entre dos sujetos y tiene un
objeto. 6. El sujeto activo tiene
derechos subjetivos. Se le llama acreedor. 7. El sujeto pasivo tiene una obliga ción
correlativa al derecho del sujeto activo. Se le llama deudor. 8. El objeto es de los tipos:
objeto conducta y objeto cosa. 9. El objeto conducta es de una prestación de dar, hacer
y no hacer. 10. El objeto cosa es el bien material de una relación con prestación de 'i7.

PASO: El sujeto pasivo no cumple con su deber/obligación. 3. TERCER PASO: el


incuplimiento del deber jurídico constituye un hecho ilícito. 4. cuarto paso: se genera
una nueva relación jurídica donde el derecho del sujeto activo se adiciona con la
posibilidad de exigir la reparación (indemnización) de los daños y perjuicios causados
con el incumplimiento de los deberes de la primera relación jurídica. La obligación de
responder por este incumplimiento, daños y/o perjuicios es la responsabilidad civil. 5.
quinto paso: el hecho ilícito da derecho a acudir con una autoridad para que se dé
cumplimiento a la prestación de la primera relación jurídica. (Haftung).
De esta manera, el realizar el hecho ilícito genera responsabilidad civil. Siguiendo al
maestro Gutiérrez y González se define a esta responsabilidad por hecho ilícito en
estos términos:

... una conducta que consiste en restituir las cosas al estado que tenían y de no ser
posible, en la restitución del daño patrimonial (daño y/o perjuicio) generado por una
acción u omisión de quien lo cometió por sí mismo, o esa acción u omisión permitió que
se causara el detrimento,
por personas a su cuidado, o cosas que posee, y que originó con ella la violación
culpable de un deber jurídico stricto sensu, o de una obligación lato sensu previa, en
cualquiera de sus dos especies.27

Este concepto se explica con el siguiente esquema:

|Hay una violación a un | | |


|deber jurídico o a una | | |
|obligación | | |
| | |DAÑO: Pérdida o |
| | |menoscabo que sufre |
| | |una persona en su |
| | |patrimonio por causa |
| | |de una conducta que |
| | |generó responsabilidad|
| | |civil |
|/'"queX (genera) | | |
|la necesidad jurídica de | | |
|1 |
|o |
|I Restituir las cosas al|/"y si no^\ | Restituir el daño que | |
|estado que tenían | | |
| |(es posible/ patrimonial puede | |
| |ser | |
| |^ "" |^ |perjuicio: Privación |
| | | |de cualquier ganancia |
| | | |lícita que debiera |
| | | |haberse obtenido di: |
| | | |no haberse dado la |
| | | |conducta que generó la|
| | | |responsabilidad civil |
| |La violación fue | | |
| |generada por | | |
| | | | |
|La acción u omisión de una|La acción u omisión ' |Cosa que posee ° |
|
|persona c |que fue realizada por |esa persona | |
| |alguien al cuidado de esa | | |
| |persona | | |
| | | | |
| | | | |

27 Vid. Gutiérrez y González, Ernesto, op. cu., p. 556.


Cuando un derecho no es respetado, genera la posibilidad jurídica de acudir con una
autoridad a exigir se responda coactivamente del hecho ilícito de su violación o
incumplimiento (Haftung). En materia de derechos de la personalidad, el hecho ilícito
de su violación puede generar responsabilidad civil tanto por daño moral como por
daño económico, o ambas.28
Esta responsabilidad generada por el daño causado con el hecho ilícito de violar un
derecho de la personalidad, es autónoma e independiente de otras responsabilidades y
consecuencias jurídicas imputadas en ley.29 Por ejemplo, si alguien lesiona
físicamente a otra persona, podrá tener responsabilidad penal por esta conducta, pero
además podrá tener responsabilidad por el daño moral causado a la víctima. El Código
Civil de Jalisco regula esta materia de la siguiente manera:

art. 1387.—El que obrando culpable e ilícitamente o contra las buenas costumbres
cause daño a otro, está obligado a repararlo, a menos que
demuestre que el daño se produjo como consecuencia de culpa o negligencia
inexcusable de la víctima.
art. 1390.—La reparación del daño consistirá, a elección del ofendido, en el
restablecimiento de la situación anterior cuando sea posible o en el pago de daños y
perjuicios.
Cuando el daño causado a las personas produzca la muerte o cualquier tipo de
incapacidad, el grado de reparación del daño se determinará atendiendo a lo dispuesto
por la Ley Federal del Trabajo. Para calcular la indemnización que corresponda se
tomará como base cinco tantos del salario mínimo general diario vigente en la zona
donde se causó el daño y se extenderá el número de días de la incapacidad.
En caso de muerte la indemnización corresponderá a los herederos de la víctima.
Los créditos por indemnización o reparación del daño son intransferibles y se
cubrirán preferentemente en una sola exhibición, salvo el caso de la subrogación por
pago.
art. 1391.—La violación de cualesquiera de los derechos de personalidad produce
el daño moral, que es independiente del daño material. El responsable del mismo
tendrá la obligación de repararlo mediante una indemnización pecuniaria.
ART. 1392.—La acción de reparación del daño moral no es transmisible a terceros
por acto entre vivos; solamente es transmisible a los herederos de la víctima, cuando
ésta haya intentado la acción en vida.

28 art. 34.—La violación de los derechos de personalidad bien sea porque produzcan
daño moral, daño económico, o ambos, es fuente de obligaciones en los términos de
este código.
'a akt. 35.—La responsabilidad civil a que se refiere el artículo anterior, no exime el
auloi o responsable, i de autorización por quienes ejercitan la patria potestad

También podría gustarte