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Poemario

Este poema narra el encuentro entre San Francisco de Asís y un lobo feroz que había estado atacando y matando ovejas y pastores en la región de Gubbia. Cuando San Francisco se encuentra con el lobo, este está furioso y amenazante, pero San Francisco le habla con dulzura y paz, llamándolo "hermano". Ante las palabras de San Francisco, el lobo se calma y deja de mostrar agresividad, escuchando al santo con respeto.

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Poemario

Este poema narra el encuentro entre San Francisco de Asís y un lobo feroz que había estado atacando y matando ovejas y pastores en la región de Gubbia. Cuando San Francisco se encuentra con el lobo, este está furioso y amenazante, pero San Francisco le habla con dulzura y paz, llamándolo "hermano". Ante las palabras de San Francisco, el lobo se calma y deja de mostrar agresividad, escuchando al santo con respeto.

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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO DE ORIENTE


PROFESORADO DE ENSEÑANZA MEDIA Y TÉCNICO EN
ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA

POEMARIO

Curso: Comunicación

Byron Eduardo Huertas Pérez

ZACAPA, 04 DE SEPTIEMBRE DE 2021


INDICE

INTRODUCCION .............................................................................................................................3
LA NIÑA DE GUATEMALA...........................................................................................................4
MARÍA ..............................................................................................................................................5
A MARGARITA DEBAYLE ...........................................................................................................6
LOS MOTIVOS DEL LOBO...........................................................................................................8
SONATINA.....................................................................................................................................12
POEMA XX ....................................................................................................................................14
EN PAZ ...........................................................................................................................................15
QUE LINDO SER PRESIDENTE ................................................................................................16
VAMOS PATRIA A CAMINAR ...................................................................................................18
REDONDILLAS .............................................................................................................................19
EL SEMINARISTA DE LOS OJOS NEGROS ..........................................................................21
YO PIENSO EN TI ........................................................................................................................23
ES EL CASO DE HABLAR .........................................................................................................24
VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS .......................................................................26
EL BRINDIS DEL BOHEMIO ......................................................................................................27
CONCLUSIONES..........................................................................................................................30
RECOMENDACIONES ................................................................................................................31
E-GRAFIA ......................................................................................................................................32
3

INTRODUCCION

Un poema expresa emociones y sentimientos, son obras escritas en verso que tan
bien hacen uso de la rima, algunos hablan de amor, de amistad, algunos con notas
de tristeza, de alegría

Dentro de los siguientes poemas se pueden encontrar épicos, liricos, donde sus
autores pretenden plasmar sus propias vivencias según su estado de ánimo
podemos entonces decir que cada poema es un sentimiento; hacia la patria, a un
amor, a la madre. Haciendo que el lector se transporte al tiempo del escritor y sea
parte de ese misterio plasmado en cada verso.
4

POEMA Como de bronce candente,


al beso de despedida,
LA NIÑA DE GUATEMALA
era su frente -¡la frente
JOSE MARTÍ
que más he amado en mi vida!…
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
Se entró de tarde en el río,
la niña de Guatemala,
la sacó muerta el doctor;
la que se murió de amor.
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.
Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
Allí, en la bóveda helada,
y de jazmín; la enterramos
la pusieron en dos bancos:
en una caja de seda…
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
Callado, al oscurecer,
él volvió, volvió casado;
me llamó el enterrador;
ella se murió de amor.
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.
Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,


salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.
5

María

José Batres Montúfar

Esa que veis, gentil como la aurora,


ninfa graciosa del rosado velo,
tierno destello del azul del cielo,
exhalación del Céfiro y de Flora;
esa deidad que entre los hombres mora
como flor trasplantada de otro suelo
como avecilla que cortó su vuelo
y en nido extraño por su nido llora;
más serena que el iris de la alianza,
más plácida que el rayo de la luna,
más fresca que la gota del rocío,
más suave que el placer de la esperanza,
más dulce que el reír de la fortuna,
es la beldad que adora el pecho mío.
6

POEMA

A MARGARITA DEBAYLE

Margarita está linda la mar, Pues se fue la niña bella,


y el viento, bajo el cielo y sobre el mar,
lleva esencia sutil de azahar; a cortar la blanca estrella
yo siento que la hacía suspirar.
en el alma una alondra cantar; Y siguió camino arriba,
tu acento: por la luna y más allá;
Margarita, te voy a contar más lo malo es que ella iba
un cuento: sin permiso de papá.

Esto era un rey que tenía Cuando estuvo ya de vuelta


un palacio de diamantes, de los parques del Señor,
una tienda hecha de día se miraba toda envuelta
y un rebaño de elefantes, en un dulce resplandor.
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú, Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
y una gentil princesita, te he buscado y no te hallé;
tan bonita, y ¿qué tienes en el pecho
Margarita, que encendido se te ve?».
tan bonita, como tú.
La princesa no mentía.
Una tarde, la princesa Y así, dijo la verdad:
vio una estrella aparecer; «Fui a cortar la estrella mía
la princesa era traviesa a la azul inmensidad».
y la quiso ir a coger.
Y el rey clama: «¿No te he dicho
La quería para hacerla que el azul no hay que cortar?.
decorar un prendedor, ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
con un verso y una perla El Señor se va a enojar».
y una pluma y una flor.
Y ella dice: «No hubo intento;
Las princesas primorosas yo me fui no sé por qué.
se parecen mucho a ti: Por las olas por el viento
cortan lirios, cortan rosas, fui a la estrella y la corté».
cortan astros. Son así.
Y el papá dice enojado:
7

«Un castigo has de tener:


vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas


esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,


y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,


pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

***

Margarita, está linda la mar,


y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,


guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
8

POEMA

LOS MOTIVOS DEL LOBO

RUBEN DARIO
contra él. Francisco, con su dulce
El varón que tiene corazón de lis,
voz,
alma de querube, lengua celestial,
alzando la mano,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano
está con un rudo y torvo animal,
lobo! El animal
bestia temerosa, de sangre y de robo,
contempló al varón de tosco sayal;
las fauces de furia, los ojos de mal:
dejó su aire arisco,
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
cerró las abiertas fauces agresivas,
rabioso, ha asolado los alrededores;
y dijo: ¡Está bien, hermano Francisco!
cruel ha deshecho todos los rebaños;
¡Cómo! exclamó el santo. ¿Es ley que
devoró corderos, devoró pastores,
tú vivas de horror y de muerte?
y son incontables sus muertes y
¿La sangre que vierte
daños.
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
Fuertes cazadores armados de
de los campesinos, el grito, el dolor
hierros
de tanta criatura de Nuestro Señor,
fueron destrozados. Los duros
no han de contener tu encono
colmillos
infernal?
dieron cuenta de los más bravos
¿Vienes del infierno?
perros,
¿Te ha infundido acaso su rencor
como de cabritos y de corderillos.
eterno Luzbel o Belial?
Francisco salió:
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el
al lobo buscó
invierno,
en su madriguera.
y es horrible el hambre! En el bosque
Cerca de la cueva encontró a la fiera
helado
enorme, que al verle se lanzó feroz
no hallé qué comer; y busqué el
ganado,
9

y en veces comí ganado y pastor. Tras el religioso iba el lobo fiero,


¿La sangre? Yo vi más de un cazador y, baja la testa, quieto le seguía
sobre su caballo, llevando el azor como un can de casa, o como un
al puño; o correr tras el jabalí, cordero.
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar, Francisco llamó la gente a la plaza
de las roncas trompas al sordo y allí predicó.
clamor, Y dijo: He aquí una amable caza.
a los animales de Nuestro Señor. El hermano lobo se viene conmigo;
Y no era por hambre, que iban a me juró no ser ya vuestro enemigo,
cazar. y no repetir su ataque sangriento.
Francisco responde: En el hombre Vosotros, en cambio, daréis su
existe mala levadura. alimento
Cuando nace viene con pecado. Es a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!,
triste. contestó la gente toda de la aldea.
Mas el alma simple de la bestia es Y luego, en señal
pura. de contentamiento,
Tú vas a tener movió testa y cola el buen animal,
desde hoy qué comer. y entró con Francisco de Asís al
Dejarás en paz convento.
rebaños y gente en este país. *
¡Que Dios melifique tu ser montaraz! Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
Está bien, hermano Francisco de en el santo asilo.
Asís. Sus bastas orejas los salmos oían
Ante el Señor, que todo ata y desata, y los claros ojos se le humedecían.
en fe de promesa tiéndeme la pata. Aprendió mil gracias y hacía mil
El lobo tendió la pata al hermano juegos
de Asís, que a su vez le alargó la cuando a la cocina iba con los legos.
mano. Y cuando Francisco su oración hacía,
Fueron a la aldea. La gente veía el lobo las pobres sandalias lamía.
y lo que miraba casi no creía. Salía a la calle,
10

iba por el monte, descendía al valle, universo,


entraba en las casas y le daban algo conjúrote dijo, ¡oh lobo perverso!,
de comer. Mirábale como a un manso a que me respondas: ¿Por qué has
galgo. vuelto al mal?
Un día, Francisco se ausentó. Y el Contesta. Te escucho.
lobo Como en sorda lucha, habló el
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo animal,
probo, la boca espumosa y el ojo fatal:
desapareció, tornó a la montaña, Hermano Francisco, no te acerques
y recomenzaron su aullido y su saña. mucho...
Otra vez sintióse el temor, la alarma, Yo estaba tranquilo allá en el
entre los vecinos y entre los pastores; convento;
colmaba el espanto los alrededores, al pueblo salía,
de nada servían el valor y el arma, y si algo me daban estaba contento
pues la bestia fiera y manso comía.
no dio treguas a su furor jamás, Mas empecé a ver que en todas las
como si tuviera casas
fuegos de Moloch y de Satanás. estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las
Cuando volvió al pueblo el divino brasas
santo, de odio, de lujuria, de infamia y
todos lo buscaron con quejas y llanto, mentira.
y con mil querellas dieron testimonio Hermanos a hermanos hacían la
de lo que sufrían y perdían tanto guerra,
por aquel infame lobo del demonio. perdían los débiles, ganaban los
malos,
Francisco de Asís se puso severo. hembra y macho eran como perro y
Se fue a la montaña perra,
a buscar al falso lobo carnicero. y un buen día todos me dieron de
Y junto a su cueva halló a la alimaña. palos.
En nombre del Padre del sacro Me vieron humilde, lamía las manos
11

y los pies. Seguía tus sagradas leyes, El viento del bosque llevó su oración,
todas las criaturas eran mis que era: Padre nuestro, que estás en
hermanos: los cielos...
los hermanos hombres, los hermanos
bueyes,
hermanas estrellas y hermanos
gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron
fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala
gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el
risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano
Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.


Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con
desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su
corazón.
12

POEMA

SONATINA

RUBEN DARIO
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de
rosa
La princesa está triste... ¿Qué tendrá
quiere ser golondrina, quiere ser
la princesa?
mariposa,
Los suspiros se escapan de su boca
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
de fresa,
ir al sol por la escala luminosa de un
que ha perdido la risa, que ha perdido
rayo,
el color.
saludar a los lirios con los versos de
La princesa está pálida en su silla de
mayo
oro,
o perderse en el viento sobre el
está mudo el teclado de su clave
trueno del mar.
sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de
una flor.
plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón
El jardín puebla el triunfo de los
escarlata,
pavos reales.
ni los cisnes unánimes en el lago de
Parlanchina, la dueña dice cosas
azur.
banales,
Y están tristes las flores por la flor de
y vestido de rojo piruetea el bufón.
la corte,
La princesa no ríe, la princesa no
los jazmines de Oriente, los nelumbos
siente;
del Norte,
la princesa persigue por el cielo de
de Occidente las dalias y las rosas
Oriente
del Sur.
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¡Pobrecita princesa de los ojos
¿Piensa, acaso, en el príncipe de
azules!
Golconda o de China,
Está presa en sus oros, está presa en
o en el que ha detenido su carroza
sus tules,
argentina
en la jaula de mármol del palacio real;
para ver de sus ojos la dulzura de
el palacio soberbio que vigilan los
luz?
guardas,
¿O en el rey de las islas de las rosas
que custodian cien negros con sus
fragantes,
cien alabardas,
o en el que es soberano de los claros
un lebrel que no duerme y un dragón
diamantes,
colosal.
o en el dueño orgulloso de las perlas
de Ormuz?
13

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la


crisálida!
(La princesa está triste. La princesa
está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y
marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un
príncipe existe,
(La princesa está pálida. La princesa
está triste.)
más brillante que el alba, más
hermoso que abril!

-«Calla, calla, princesa -dice el hada


madrina-
en caballo, con alas, hacia acá se
encamina,
en el cinto la espada y en la mano el
azor,
el feliz caballero que te adora sin
verte,
y que llega de lejos, vencedor de la
Muerte,
a encenderte los labios con un beso
de amor».
14

POEMA XX

RUBEN DARIO Eso es todo. A lo lejos alguien canta.


Puedo escribir los versos más tristes A lo lejos.
esta noche. Mi alma no se contenta con haberla
perdido.
Escribir, por ejemplo: «La noche está
estrellada, Como para acercarla mi mirada la
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» busca.
Mi corazón la busca, y ella no está
El viento de la noche gira en el cielo y conmigo.
canta.
La misma noche que hace blanquear
Puedo escribir los versos más tristes los
esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también mismos árboles.
me quiso. Nosotros, los de entonces, ya no
somos los mismos.
En las noches como ésta la tuve
entre mis brazos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto
La besé tantas veces bajo el cielo la quise.
infinito. Mi voz buscaba el viento para tocar
su oído.
Ella me quiso, a veces yo también la
quería. De otro. Será de otro. Como antes de
Cómo no haber amado sus grandes mis besos.
ojos fijos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos
infinitos.
Puedo escribir los versos más tristes
esta noche. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez
Pensar que no la tengo. Sentir que la la quiero.
he perdido. Es tan corto el amor, y es tan largo el
olvido.
Oír la noche inmensa, más inmensa
sin ella. Porque en noches como ésta la tuve
Y el verso cae al alma como al pasto entre mis brazos,
el rocío. Mi alma no se contenta con haberla
perdido.
Qué importa que mi amor no pudiera
guardarla. Aunque éste sea el último dolor que
La noche está estrellada y ella no ella me causa,
está conmigo. y éstos sean los últimos versos que
yo le escribo.
15

POEMA

EN PAZ

AMADO NERVO
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino


que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,


fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:


¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;


mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.


¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
16

POEMA salí tan luego triunfante,


que no creí decente.
QUE LINDO SER
PRESIDENTE
Pero, en fin, a lo hecho pecho;
HUMBERTO PORTA MENCOS
Nací en un pueblo ignorado, y yo entré con pie derecho
a ser Jefe de Estado.
de altas montañas rodeado
Y ... ¡Oh! que grandes ovaciones
y de poético ambiente;
de taimados, de sacones,
mas, como era hombre apartado
me creían un demente... y tanto tipo arrastrado...

¡Qué lindo ser presidente!


Pero ese tiempo pasó...
y hoy les cuento a mis lectores, ¡Cómo se apiña la gente
cuando uno suele pasar!
que más tarde tuve yo
sinceros admiradores... Le tocan la Granadera
como a la misma bandera,

Y tanto sonó mi nombre todos le hacen el saludo


y una banda con escudo
en la República entera,
pude en el pecho ostentar.
que no quedó un solo hombre
que a verme a mi pueblo fiera;
Lucí condecoraciones;
unos por criticarme
y otros iban a elogiarme espadines y espadones;
carros tuve regalados,
de simpática manera.
de los últimos blindados
y quetzales a millones...
Con la fama que me dieron
candidato ellos me hicieron,
Parientes me aparecieron
pero..., ¡Para Presidente!
Y sin tener contrincante -no sé de dónde salieron-;
17

mas, eran todos mestizos,


enanos y cabezudos;
unos sobrinos desnudos
y hasta unos primos mellizos.

Los Ministros celebraban


mis proyectos con canciones,
y si conmigo se hallaban
sólo eran genuflexiones.

El Congreso en general
estaba siempre a mis pies;
y si no recuerdo mal
se pasaban todo el mes
discutiendo cosas vanas,
tan peregrinas y necias,
cual prohibirle a las iglesias
que tocaran las campanas.

Pero un día..., de repente,


¡Plum...! Me dieron cuartelazo;
y yo comentando el caso
me quede estúpidamente...
¡Qué lindo ser Presidente!
18

POEMA

VAMOS PATRIA A CAMINAR

OTTO RENÉ CASTILLO

Vamos patria a caminar, yo te


Vamos patria a caminar, yo te
acompaño.
acompaño.
Yo bajaré los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedaré ciego para que
tengas ojos.
Yo me quedaré sin voz para que tú
cantes.
Yo he de morir para que tú no
mueras,
para que emerja un rostro flameando
al horizonte
de cada flor que nazca de mis
huesos.
Tiene que ser así, indiscutiblemente.
Ya me cansé de llevar tus lágrimas
conmigo.
Ahora quiero caminar contigo,
relampagueante.
Acompañarte en tu jornada, porque
soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la
faz del mundo.
Ay patria,
los generales que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos en un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras del pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos.
Siempre con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales, con el que
tenga un corazón para quererte.
19

POEMA

REDONDILLAS

SOR JUANA INES DE LA


CRUZ

Hombres necios que acusáis


a la mujer sin razón, Siempre tan necios andáis
sin ver que sois la ocasión que, con desigual nivel,
de lo mismo que culpáis: a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén, ¿Pues cómo ha de estar templada
¿por qué queréis que obren bien la que vuestro amor pretende,
si las incitáis al mal? si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad, Mas, entre el enfado y pena
decís que fue liviandad que vuestro gusto refiere,
lo que hizo la diligencia. bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco Dan vuestras amantes penas
el niño que pone el coco a sus libertades alas,
y luego le tiene miedo. y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis, ¿Cuál mayor culpa ha tenido
para pretendida, Thais, en una pasión errada:
y en la posesión, Lucrecia. la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo, ¿O cuál es más de culpar,
él mismo empaña el espejo, aunque cualquiera mal haga:
y siente que no esté claro? la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
Con el favor y desdén
tenéis condición igual, Pues ¿para qué os espantáis
quejándoos, si os tratan mal, de la culpa que tenéis?
burlándoos, si os quieren bien. Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
20

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo


que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
21

POEMA
EL SEMINARISTA DE LOS
OJOS NEGROS
MIGUEL RAMOS CARRIÓN
Desde la ventana de un casucho viejo Monótono y tardo va pasando el
abierta en verano, cerrada en invierno tiempo
por vidrios verdosos y plomos y muere el estío y el otoño luego,
espesos, y vienen las tardes plomizas de
una salmantina de rubio cabello invierno.
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el Desde la ventana del casucho viejo
rezo, siempre sola y triste; rezando y
ve todas las tardes pasar en silencio cosiendo
los seminaristas que van de paseo. una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, los seminaristas que van de paseo.
marchan en dos filas pausados y
austeros, Pero no ve a todos: ve solo a uno de
sin más nota alegre sobre el traje ellos,
negro su seminarista de los ojos negros;
que la beca roja que ciñe su cuello, cada vez que pasa gallardo y esbelto,
y que por la espalda casi roza el observa la niña que pide aquel
suelo. cuerpo
marciales arreos.
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire Cuando en ella fija sus ojos abiertos
resuelto. con vivas y audaces miradas de
La negra sotana dibuja su cuerpo fuego,
gallardo y airoso, flexible y esbelto. parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te
Él, solo a hurtadillas y con el recelo quiero!,
de que sus miradas observen los ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo
clérigos, serlo!
desde que en la calle vislumbra a lo ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me
lejos muero!
a la salmantina de rubio cabello A la niña entonces se le oprime el
la mira muy fijo, con mirar intenso. pecho,
Y siempre que pasa le deja el la labor suspende y olvida los rezos,
recuerdo de aquella mirada de sus y ya vive sólo en su pensamiento
ojos negros el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de inverno


22

la niña que alegre saltaba del lecho, Sola, vieja y triste, aún guarda el
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; recuerdo
por la angosta calle pasaba un del seminarista de los ojos negros...
entierro.

Un seminarista sin duda era el


muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el
féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los
clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el
cementerio
como por las tardes al ir de paseo.

La niña angustiada miraba el cortejo


los conoce a todos a fuerza de
verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.

Corriendo los años, pasó mucho


tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos
cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el
cuerpo,
mientras la costura mezcla con el
rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

La labor suspende, los mira, y al


verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
23

POEMA

YO PIENSO EN TI

JOSÉ BATRES MONTÚFAR

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente


sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del
mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
¡y pienso en ti!
24

POEMA

ES EL CASO DE HABLAR

MIGUEL ANGEL ASTURIAS


el poder de la espada, el oro y el
Madre, te bendigo porque supiste
renombre;
hacer
de tu hijo un hombre real y
enteramente humano. no salgas a su encuentro, puede no
ser tu hijo.
Él triunfará en la vida. Se marcha y es
el caso
de hablar de su regreso. Cuando Madre, si aspirando el aroma de una
veas volver, flor
en un día de fiesta, un viador que en en un día de otoño gris y
la mano meditabundo
luzca preciosas joyas y haga notorios oyes que alguien te llama y te dice:
paso ¡Señora,
y ademán —¿insolencia, dinero o allá por el camino viene un gran
buena suerte? —; señor
no salgas a su encuentro, puede no del brazo de su amada, conoce todo
ser tu hijo. el mundo,
en la pupila clara trae la mar que
añora
Madre, si mirando el camino se
acongoja tu alma y en su copa de mieles un sabor de
aventura!;
y tras la tapia asoma entonces un
caminante no salgas a su encuentro, puede no
ser tu hijo.
que trae gran renombre, espada
poderosa, Madre, si en el invierno, después de
haber cenado,
ceñidas armaduras, en la frente la
palma estás junto al bracero pensando con
desgano,
de la victoria, y gesto de sigamos
adelante, oídos a la lluvia que cae sobre el
techo,
por mucho que eso valga vale muy
poca cosa y en eso, puerta y viento... Es alguien
que ha entrado,
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descubierta la frente y herramienta en


la mano,
levántate a su encuentro porque
tienes derecho
de abrazar a tu hijo, de quien hiciste
un hombre
que vuelve de la vida con el jornal
ganado.
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POEMA

VOLVERAN LAS OSCURAS


GOLONDRINAS

GUSTAVO ADOLFO
BECQUER

Volverán las oscuras golondrinas


en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban


tu hermosura y mi dicha a
contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros
nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas


de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más
hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío


cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos


las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas


como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...;
desengáñate,
¡así... no te querrán!
27

POEMA

EL BRINDIS DEL BOHEMIO

GUILLERMO AGUIRRE Y
FIERRO
En torno de una mesa de cantina, Celebraba entre risas, libaciones.
una noche de invierno
Regocijadamente departían seis Chascarrillos y versos
alegres bohemios La agonía de un año que amarguras
Los ecos de sus risas se escapaban dejó en todos lo pechos.
Y de aquel barrio quieto Y la llegada, consecuencia lógica, del
Iban a interrumpir el impotente y
Feliz Año Nuevo
profundo silencio
Una voz varonil dijo de pronto
El humo de olorosos cigarrillos en
¡Las doce, compañeros!
espirales se elevaba al cielo
Digamos el requiescat
Simbolizando al resolverse en nada
Por el año que ha pasado a formar
La vida de los sueños entre los muertos
Pero en todos los labios había risas
¡Brindemos por el año que comienza!
Inspiración en todos los cerebros Porque nos traiga ensueños
Y repartidas en la mesa Porque no sea su equipaje
Copas pletóricas de ron, whisky o Un cúmulo de amargos desconsuelos
ajenjo
Brindo; dijo otra voz
Era curioso ver aquel conjunto, aquel
Por la esperanza que a la vida nos
grupo bohemio
lanza, de vencer los rigores del
Del que brotaba la palabra chusca
destino
La que vierte veneno
Por la esperanza, nuestra dulce
Lo mismo que, melosa y delicada, la
amiga
música de un verso Que las penas mitiga y convierte en
A cada nueva libación vergel nuestro camino
Las penas hallábanse más lejos del Brindo porque ya hubiese a mi
grupo existencia puesto fin con violencia
Y nueva inspiración llegaba a todos Esgrimiendo en mi frente la venganza
los cerebros Si en mi cielo de tul, limpio y divino
Con el idilio roto que venía en alas No alumbrara mi sino una estrella
del recuerdo brillante, ¡mi esperanza!
Olvidaba decir
¡Bravo!, dijeron todos
Que aquella noche, aquel grupo
Inspirado esta noche has estado
bohemio
Y hablaste breve, bueno y
substancioso
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El turno es de Raúl; alce su copa y Y en cada frase de entusiasmo


brinde... por Europa ardiente
Ya que su extranjerismo es delicioso Hubo ovación creciente y libaciones,
y reír, y todo
Bebo y brindo, clamó el interpelado
Brindo por mi pasado Se brindó por la patria, por las flores
Que fue de luz, de amor y de alegría Por los castos amores que hacen de
En el que hubo mujeres tentadoras un valladar una ventana
Y frentes soñadoras que se juntaron Y por esas pasiones voluptuosas
a la frente mía Que el fango del placer llenan de
rosas
Brindo por el ayer
Y hacen de la mujer la cortesana
Que en la amargura que hoy cubre de
negrura mi corazón Sólo faltaba un brindis... el de Arturo
Esparza sus consuelos El del bohemio puro de noble corazón
Trayendo hasta mi mente las y gran cabeza
dulzuras de goces De aquél que sin ambages
De ternuras, de amores, de delicias, Declaraba que sólo ambicionaba
de desvelos robarle inspiración a la tristeza
Yo brindo; dijo Juan Por todos estrechado
Porque en mi mente brote un torrente Alzó su copa frente a la alegre tropa
de inspiración divina y seductora desbordante de risa y de contento
Porque vibre en las cuerdas de mi lira Los envolvió en la luz de una mirada
el verso que suspira Sacudió su melena alborotada y dijo
Que sonríe, que canta y que enamora así, con inspirado acento
Brindo porque mis versos cual saetas Brindo por la mujer
Lleguen hasta las grietas formadas Mas no por esa en la que halláis
de metal y de granito consuelo en la tristeza
Del corazón de la mujer ingrata Rescoldo del placer, ¡desventurados!
Que a desdenes me mata No por esa que os brinda sus
¡Pero que tiene un cuerpo muy hechizos
bonito! Cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados
Porque a su corazón llegue mi canto
Porque sequen mi llanto sus manos Yo no brindo por ella, compañeros
que me causan embelesos Siento por esta vez no complaceros
Porque con creces mi pasión me Brindo por la mujer, pero por una
pague... ¡vamos! Por la que me brindó sus embelesos
Porque me embriague con el divino Y me envolvió en sus besos
néctar de sus besos Por la mujer que me meció en la cuna
Siguió la tempestad de frases vanas Por la mujer que me enseñó de niño
Toscas y tan humanas lo que vale el cariño
Que hallan en todas partes acomodo Exquisito, profundo y verdadero
29

Por la mujer que me arrulló en su


brazos
Y que me dio en pedazos
Uno por uno, el corazón entero
¡Por mi madre! bohemios
Por la anciana que piensa en el
mañana
Como en algo muy dulce y deseado
Porque sueña tal vez
Que mi destino me señala el camino
Por el que volveré muy pronto a su
lado
Por la anciana adorada y bendecida
Por la que con su sangre me dio la
vida
Y ternura, y cariño
Por la que fue la luz del alma mía
Y lloró de alegría, sintiendo mi
cabeza en su corpiño
Por ella brindo yo, ¡dejad que lloré!
Y en lágrimas desflore esta pena letal
que me asesina
Dejad que brinde por mi madre
ausente
Por la que sufre y siente que mi
ausencia
Es un fuego que calcina
Por la anciana infeliz que sufre y llora
Y que del cielo implora que vuelva yo
muy pronto a estar con ella
¡Por mi madre!, bohemios
Que es dulzura vertida en la
amargura
Y de mis negras noches es mi estrella
El bohemio calló
Ningún acento profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
Y pareció que sobre aquél ambiente
flotaba inmensamente
Un poema de amor y de amargura
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CONCLUSIONES

Podemos descubrir que a través de la Poesía se puede transmitir el sentimiento que


está en el corazón, nos transporta a un mundo lleno de diversas emociones y nos
hace parte de ese encanto.

Este poemario es muestra de lo que cada uno de los escritores quiso plasmar,
aunque son de diversos países a todos les rodea el amor, la tristeza, la alegría por
la vida y lo demuestran en cada uno de sus poemas.
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RECOMENDACIONES

Sería muy bueno que en las escuelas y Universidades se cultivara el arte de escribir
poesías, en este tiempo es muy difícil oír a los niños declamando poesías como se
hacía tiempos atrás, no se ha cultivado en las nuevas generaciones en que ellas
puedan transmitir sus sentimientos a través de las letras, al escribir se libera el alma.

Al leer un poema se debe entender el sentimiento que el escritor quiso plasmar con
sus palabras descubrirlo y sentirlo al momento de leerlo.
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E-GRAFIA

https://www.deguate.com/arte-cultura/

https://www.poemas-del-alma.com/

https://www.poeticous.com/

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