EMIGRAR ES COMO MORIR Y VOLVER A NACER…
Se acerca el día de despedirte, sientes como poco a poco, decaes hasta que llega ese
momento.. Están tus familiares y algunos amigos despidiéndose, sin la certeza de que
algúna vez te volverán a ver…
Ultima llamada para los pasajeros del vuelo 0712 con destino BARCELONA. Por favor
diríjanse a la puerta de embarque.
Las lágrimas y el llanto comienzan a salir a flote... Lágrimas confundidas entre tristeza por
irte y dejar a los que más queres, y optimismo por emprender un nuevo viaje de nuevas
oportunidades. También, miedo. Por no saber qué te depara. Por lo desconocido.
Te subes al avión, y en ese momento MUERES. Tu familia empieza un proceso de duelo,
todos los días te extrañan, te recuerdan, te lloran. En tu casa sobra un plato en la mesa,
sobra una cama, un cuarto. Tus amigos empiezan a darse cuenta cuanto valías y cuanto
haces falta ahora.. Pero conforme pasa el tiempo, se van acostumbrando a la idea de que ya
no estás... Mientras tanto, tu aún te las arreglas para aprender a caminar y empezar de cero.
Pero nada te tira atrás, porque en su momento lo quisiste, asique te toca afrontarlo, tomar
responsabilidad y descubrir si realmente es lo que querés. Y eso es lo interesante. No
quedarse con la duda…
Emigrar es volver a nacer. Al bajarte del avión en esa nueva tierra, al traspasar esa puerta,
sientes que renaces, que la construcción de tu camino comienza de nuevo. Cuando respiras
la primera bocanada de aire en ese lugar al que llegaste, sientes una especie de
«electricidad» que recorre tu cuerpo, una energía que te dice: ¡Bienvenido a la vida!
Los días pasan sin que te des cuenta, te vas acostumbrando al olor de tu nuevo hogar, al
nuevo colchón incomodo que aún no ha cogido forma. Incluso a la comida y sus sabores tan
distintos. También te acostumbras a ir a todas las oficinas del ayuntamiento y que siempre
siempre sea la misma escena:
“Disculpe señor yo no puedo hacer nada. Tiene que sacar cita previa y para eso
enviar un correo o llamar por teléfono. Siga insistiendo. Siguiente”
El día en que por fin podés ir de nuevo a tu país, a visitar, miras todo tan diferente. Todo y
todos estan tan distintos, a unos los vas a visitar a su casa, a unos al hospital y a tu mamá te
tocara llevarle flores... Tu gente te abrazará como si de sostenerte dependiera que te
quedaras, mirarán tus cicatrices y dirán “Está cambiado, qué distinto”… Aunque aún
conservas tu esencia, es verdad, estás cambiado. Lo que vives fuera definitivamente te
cambia, te transforma.
Dejas morir identificaciones falsas y creencias que te condicionan, que ya no sirven… para
renovarte y acceder a otra forma de vida mejor. Y ahí te das cuenta, que emigrar es como
morir y volver a nacer.
Cuando se migra se abandona la residencia habitual, se camina, se avanza, se cruzan
fronteras de diferentes dimensiones: geográficas, culturales, económicas, religiosas,
existenciales... Cruzando fronteras se muere de algún modo.
Al final, y al igual que cuando naces y creces; la emigración es un aprendizaje constante y
continuo desde el momento que te subes al avión. Siempre, sin importar lo que pase y más
allá de que logres o no los objetivos que te planteaste, salir de tu zona de confort siempre
simpere implica una «ganancia», porque ganas experiencia, conocimiento, ganas sabiduría,
ganas cultura y ganas vida.
La vida es una constante muerte, una continua transformación en el tiempo. Cualquiera que
haya parado a reflexionar seriamente sobre lo que supone cambiar realmente algún aspecto
de su vida sabe, por experiencia, que la clave de su transformación ha pasado por
confrontar, de alguna manera, una muerte interior.
La vida es una constante muerte, una continua transformación en el tiempo. Cualquiera que
haya parado a reflexionar seriamente sobre lo que supone cambiar realmente algún aspecto
de su vida sabe, por experiencia, que la clave de su transformación ha pasado por
confrontar, de alguna manera, una muerte interior.
Es nuestras vidas cuantas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo para que
podamos empezar un difícil proceso de renovación, para que podamos volar a través de
nuevos y diferentes desafíos. Debemos despredernos por completo de nuestros recuerdos,
costumbres, vicios y tradiciones. Conscientes del doloroso sacrificio que tenemos que
hacer, solamente libres del
r. Cualquier persona que se haya detenido a reflexionar seriamente sobre 10 que supone
cambiar realmente algún aspecto de su vida sabe, por experiencia, que la clave de su
transformación ha pasado por confrontar, de alguna manera, una muerte interior