LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
De algún pan que en la puerta del horno se nos
quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,
como
cuando por sobre el hombro nos llama una
palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Análisis o interpretación del poema “los heraldos negros”
En el primer párrafo, nos habla sobre las desagracia que ocurren en esta
vida, Vallejo no sabe porque pasa esto, ya que es como si fuera el odio de Dios, son tan
fuertes y poderosos estas desgracias que hacen dejar sin fuerza hasta el más fuerte de los
fuertes.
En el segundo párrafo, nos habla que son pocas desgracias que ocurren en
esta vida con poca frecuencia, hacen huecos que dañan al rostro más fiero y al lomo más
fuerte. Serán tal vez estos los mensajeros de la muerte.
En el tercer párrafo, nos habla que estas desgracias
son injustas, ya que no son productos de las malas acciones que cometemos, estos son
como el aire que desprende el pan en la puerta del horno cuando está que se nos queme.
En el cuarto y último párrafo, nos habla de
un hombre humilde, bueno y pobre ante las desgracias, ya que se echa la culpa de todo lo
que le pasa y esto se sumerge en las miradas de los ojos que nos causa un gran dolor y
sufrimiento en el corazón.
LOS DADOS ETERNOS
Para Manuel González Prada, esta emoción bravía y
selecta, una de las que, con más entusiasmo, me ha
aplaudido el gran maestro.
Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!
Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: ¡el Dios es él.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.
ANALISIS O INTERPRETACION DEL POEMA “DADOS
ETERNOS”
En el primer párrafo, Vallejo se lamenta de sí mismo y por creer en Dios,
dice que sus heridas y penas no significan nada para él, tú no tienes una madre que se halla
muerto y hayas sufrido por eso.
En el segundo párrafo, Vallejo expresa que Dios no siente pena y dolor
como los seres humanos, él que sufre sabe el sufrimiento de las personas, él si puede ser
dios.
En el tercer párrafo, Vallejo expresa que Dios juega con el destino de las
personas como si fueran dados de azar de un juego.
En el cuarto y último párrafo, Vallejo dice que Dios ya no podrá jugar
con el dado (destino) por que esta ruido y gastado y ese destino culmina con la muerte.
CUENTOS
MURO NOROESTE
Un hombre dice que le quedada únicamente un compañero de prisión, este se dirige al
hueco de la ventana lateral donde se sienta y comienza a yantar que significa; antiguo
tributo que pagaban los pueblo por el mantenimiento de la tierra, donde el soberano y el
señor transitaban por ellos.
Me vuelvo hacia él y me responde con una sonrisa exclamando que ya está listo.
Al mirarle el perfil de toro, este se tropieza la mirada con una araña, a una altura de medio
metro, el poniente que es como un viento fuerte que proviene del oeste lanza un destello
bayo; una luz luminosa blanca amarillenta sobre la tranquila tejedora y esta estira sus
extremidades media dormida, luego rompe a caminar hasta llegar al nivel de la barba del
individuo. Este mediante masticaba, parecía que se tragaba a la bestezuela. . .
CERA
Aquella noche no pudimos fumar. Todos los ginkés de Lima estaban cerrados. Mi amigo
que me conducía por la mansión amarilla de la calle hoyos, donde habían fumaderos.
Despidióse por fin de mí, asaltó el primer tren urbano y se esfumó por la madrugada.
Me sentía un poco ebrio de los últimos alcoholes, perdonadme por estos desahogos que
tiene un bélico olor fuerte.
Ya solo caminando por los barrios asiáticos de la ciudad, hice la cuenta de lo que me
[Link] inquietud paso por mi izquierdo pezón, era berbiquí mi novia se había perdido,
se prolongo hacia adentro, entonces no podía dormir. Sufría el redolor de mi felicidad
trunca.
MURO DOBLEANCHO
Un compañero de celda, en esta noche me cuenta la leyenda de su causa.
Terminada la narrració[Link] respondo: ya se la verdad de su conducta.
Este hombre es delincuente. A través de su máscara de inocencia, el criminal es el
denunciado. Durante su jeringonza, le he se guido con mi alma paso a paso, en la maniobra
prohibida. Enjaezada de arrogantes, navajas en guardia, crápulas hasta el sudor y el hastío.
Hemos disputado con la compañera, que llora para que ya no beba el marido para que el
marido cambie y trabaje y eduque a sus hijos.